[Libro] Rape: A Love Story

Literatura

En los últimos años han sido varios los libros que he leído de la escritora nortamericana Joyce Carol Oates. Novelas no muy largas, novelas más largas y famosas, compilaciones de relatos cortos,… todos ellos me han gustado tanto por estilo literario como por los temas que tratan, siempre con personajes femeninos en conflicto, o en el centro de los conflictos. Salvo cuando se ven obligadas a girar en torno a los conflictos de los hombres.

Hoy comento una novela corta. Muy corta. Que yo estaba convencido que me iba a costar muy pocos días leer. Pero que me ha llevado mi tiempo. Ya me explicaré. Este libro no está en castellano en versión electrónica, pero dado su tamaño y las experiencias previas con la autora, no dudé en adquirir la versión original en inglés. Lo que puede explicar en parte una lectura más lenta… pero sólo en una parte pequeña.

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Hace unos años visité las cataratas del Niágara, pero desde el lado canadiense, donde también hay una ciudad, bonita en algunos barrios, con el nombre de Niagara Falls. La Niagara Falls estadounidense sólo la vimos de lejos. En la otra orilla del río Niagara que une los lagos de Erie y Ontario.

Una de las primeras cosas que llama la atención del libro es el título, ya que expone juntos dos coneptos que difícilmente pueden ir juntos. El libro parte de la violación en grupo de Teena Maguire, mujer divorciada de 35 años, atractiva, en las últimas horas de un 4 de julio, en la ciudad de Niagara Falls, EE.UU. Hay otra Niagara Falls en Canada, en la otra orilla del río Niagara. Violación en la que está presente su hija de 12 años, Bethie, la cual, aunque golpeada y vejada, no llega a ser violada. Será la niña la que saldrá a dar aviso a una patrulla de policía qu encuentra en las cercanía de la que forma parte Dromoor. Este es una antiguo soldado metido a policía, que tiempo atrás conoció a Teena, sientiéndose atraida. No hubo más por estar el casado y ser fiel a su relación. A partir de aquí comienza el segundo calvario para Teena y Bethie, ya que a la recuperación física y psicológica del trauma se suma la actitud de la comunidad. Cuando se detienen a los perpetradores, en su condición de sospechosos, previo al juicio, y con un abogado famosos y agresivo, la acusación hacia los violadores se transforma en una acusación hacia la víctima.

El relato de Oates no se recrea en los aspectos más morbosos de la violación. Pero los mantiene presentes a lo largo del relato. Y sobretodo, genera una sensación de inquietud y desasosiego constante cuando asistimos a la actitud de los miembros de la comunidad. Inquietud y desasosiego que se transmite al lector que, por lo menos en mi caso, se ve obligado a interrumpir la lectura y a pensar. Por ello, la lectura se prolonga unos días más de lo previsto. Hay que digerir lo leído, aunque os aseguro que Oates escribe con una claridad diáfana.

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Los valores, estos son los que están en la picota. Los valores de una comunidad que carga sobre la víctima con la obligación de demostrar que era inocente antes de la violación, y que esta es injustificada. Situación aberrante. En España denominamos a estos delitos, delitos contra la libertad sexual. Da igual cómo ejercitemos nuestra libertad sexual, cualquier atentado con la misma será grave, independiente que en el ejercicio de nuestra libertad decidamos permanecer castos o decidamos saltar de una pareja sexual a otra. El problema es que esta libertad se anule; y lo será por el uso de la violencia o la amenaza de violencia. Todo encausado tiene derecho a una defensa y a un juicio justo. Y desde mi punto de vista, no toda defensa es permisible. Es permisible que se ponga en duda la comisión del delito y exista la obligación de la acusación demostrarlo. Pero que se acepte la comisión de los hechos, y se diga que no son delito por el comportamiento de la víctima en el libre ejercicio de su sexualidad, me parece inaceptable, y los tribunales de justicia debieran de proscribir este tipo de defensa. Desgraciamente, por lo que leemos, no en la ficción, sino en las sentencias que se conocer de vez en cuando, las juzgados, la administración de justicia está ideologizada en un determinado sentido, influenciada por la moral religiosa, y no existe la igualdad ante la ley en este aspecto. Ahi lo dejo.

En esta corta novela… ¿existe una historia de amor? Pues sí… existe. Peculiar. Extraña. No previsible. Lógica. No daré pistas sobre la misma. Que cada uno la descubra. También se produce justicia. Extraña justicia. Justicia torcida. También la deberéis descubrir vosotros mismos. Por que debéis leer el libro. Es muy muy recomendable. La escritora nació a pocos kilómetros de la ciudad de Niagara Falls.

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[Cine] The Killing of a Sacred Deer (2017)

Cine

The Killing of a Sacred Deer (2017; 492017-0512)

Que yo recuerde, sólo una película de Yorgos Lanthimos había visto previamente, y no hace mucho. Eso sí, fue un descubrimiento. Una mezcla de drama, intriga y humor bastante inclasificable, para una distopía con un carácter también relativamente inclasificable. Por lo tanto, su nueva presencia en la cartelera con una película que además había merecido todo tipo de comentarios previos por parte de la crítica, muchos de ellos alabadores, y con un reparto cuando menos llamativo, hacía obligatoria su visita en las salas de cine.

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No son ciervos, o no son todo ciervos, pero parecidos. Y no están en Cincinnati, sino el parque Skasen de Estocolmo. Tampoco tengo claro que sean sagrados. Pero valdrán para ilustrar la entrada cinematográfica de esta semana.

El matrimonio formado por los Murphy, Steven (Colin Farrell), cirujano cardiaco, y Anna (Nicole Kidman), oftalmóloga, parece perfecto, con sus dos hijos, Kim (Raffey Cassidy) y Bob (Sunny Suljic), y su casa y trabajos perfectos. Pero Steven mantiene una extraña relación con un adolescente, Martin (Barry Keoghan). Y el día que lo lleve a casa y lo presente a su familia como el hijo de un antiguo paciente que falleció en la mesa de operaciones, todo cambiará de forma inquietante para la familia Murphy. Especialmente cuando una extraña enfermedad empiece a afectar a algunos miembros de la familia.

Lanthimos vuelve a llevarnos a un entorno de aparente normalidad y estabilidad para empezar a repartir a diestro y siniestro contra los aspectos más hipócritas de un burguesía liberal acomodada, de apariencia perfecta, pero de fondo podrido, en mayor o menor medida. Con una realización austera, forzando unas actuaciones y unos diálogos fríos, a veces rayando el absurdo en su aparente normalidad, irá presentando la descomposición de una familia burguesa cuando un agente externo vaya exponiendo sus miserias, y obligando a confrontarse entre sí a los distintos miembros de la familia.

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Interpretaciones que van desde adecuadas, Farrell nunca ha sido especial santo de mi devoción, hasta notables en el caso de Kidman, cada vez mejor conforme va llegando a la madurez, y en la medida en que la asume, o del inquietante Keoghan. El trabajo del director depende mucho de que el reparto haga suyo el espíritu inquietante que desprende toda la película.

No voy a decir que sea una película para todos los públicos. Lanthimos es parco a la hora de entregar información al espectador, que tiene que construir por sí mismo el fondo de la historia que se le presenta, y que por lo tanto ha de adoptar una posición activa, participativa, a la hora de ver la película. Pero quien entre en el juego “disfrutará” con el sufrimiento de los Murphy.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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[Libro] La ley del menor

Literatura

Hace tiempo que decidí que Ian McEwan era una de mis favoritos entre los escritores contemporáneos. Vivos y en activo. El último de los libros que leí de él, muy divertido, tenía no poca complejidad, con una extensión que podríamos considerar moderada. En esta ocasión, su última novela publicada, parecía que iba más al grano, con menos extensión. Aunque nunca se sabe las capas que pueden aparecer en una historia aparentemente sencilla.

La ley del menor
Ian McEwan; traducción de Jaime Zulaika
Panorama de narrativas, Anagrama, 2015
Edición electrónica

Nos pasearemos, con la jueza Maye, por las orillas del Támesis en el Londres actual.

Nos pasearemos, con la jueza Maye, por las orillas del Támesis en el Londres actual.

Fiona Maye es una jueza de familia en los tribunales de Londres. Un cargo importante en el que se suceden los casos. Muchos de ellos de “poca importancia”, rifirrafes debido a divorcios contenciosos en los que los antes amantes esposos ahora se disputan con racanería los bienes o los hijos productos del matrimonio. Pero también hay casos que la marcan profundamente, generalmente cuando los intereses de los menores están por el medio. Está llegando al final de sus cincuentas, y vive acomodadamente con un marido poco mayor que ella. Sin hijos. Y de repente suceden dos hechos que van a hacer tambalear el statu quo de su vida. Su marido le propone tener un matrimonio abierto. No quiere separarse, no quiere acabar con su matrimonio, pero ha conocido alguien más joven con quien quiere mantener relaciones, visto el distanciamiento físico que se ha producido en la pareja. Simultáneamente, un hospital solicita una resolución judicial urgente. Un joven de 17 años, menor de edad, gravemente enfermo de leucemia, sólo puede tener una oportunidad de salvar la vida si complementa sus tratamientos médicos con transfusiones de sangre. Pero el joven es testigo de Jehová, y en este grupo religiosos las transfusiones no están permitidas. Hay un dilema ético que los médicos, la familia y el chico no han resuelto. Y ahora son los tribunales, ella como juez, quien tendrá que tomar una decisión. Y no puede demorarse si no quieren encontrarse en un punto de no retorno. De las decisiones que tome en los próximos días, dependerá el rumbo de su vida en el futuro.

Este es un relato sobre dilemas. Como he podido interiorizar muy bien en los últimos años por mi actividad profesional, los dilemas se producen cuando dos cursos de acción pueden ser tomados ante una determinada situación, cursos de acción incompatibles y que están afectados por el conjunto de valores que las personas que han de tomar las decisiones tienen interiorizados. En este caso son dos dilemas los que se presentan. El curso de acción derivado de la propuesta del esposo; ambos cónyuges han mantenido un acuerdo durante décadas sobre su relación, y ahora el esposo quiere variar las condiciones. Y a Fiona no le sienta bien. Los valores que defienden ambos son distintos, pero en ambas partes pueden encontrarse indicios de racionalidad o irracionalidad, aunque la moral tradicional nos diría que el esposo “le está echando morro”. Pero a lo mejor conviene considerar que “moral” y “ética” no son términos equivalentes, aunque a veces se traten así. También hay cosas que se pueden ganar o perder en el proceso… y también el balance final hay que tomarlo en cuenta.

Quizá cerca de San Pablo crucemos el río desde la orilla sur a la más noble del norte de la ciudad.

Quizá cerca de San Pablo crucemos el río desde la orilla sur a la más noble del norte de la ciudad.

Por otro lado, está el dilema del muchacho. No es ningún secreto que McEwan no profesa confesión religiosa alguna y se ha manifestado en ocasiones como contrario a las propuestas que los grupos religiosos, especialmente los más conservadores, realizan. El camino a sus tesis nos lo prepara con el antecedente de la niña judía, y luego queda de manifiesto por el dictamen de la jueza. Pero dado que es autor y manipula a sus personajes, acomoda la evolución de los mismos a su visión del mundo, aunque crea nuevos dilemas, de carácter más personal. Nos plantea un tercer escenario, un muchacho que se queda sin sus referentes tradicionales vitales y debe construir unos nuevos… ¿apoyándose en quién?

No voy a decir que sea la novela de McEwan que más me ha gustado. Las tres que previamente he leído del británico me han satisfecho más. Pero me parece que es un lectura muy interesante, a la que le pondré la misma gran pega que encontré cuando leí Expiación. No me gusta la traducción; encuentro imprecisiones. Ya digo que hay cuestiones en esta novela que entran dentro de la esfera de mi actividad profesional, y por ello detecto estas imprecisiones. Y mira tú por donde, el traductor es el mismo. Creo que me tengo que plantear el atreverme a leer las obras de McEwan en su idioma original.

Y no lejos de allí nos introduciremos por el Temple, y concretamente al Inner Temple, reino de la administración de justicia británica... a una cierta capilla que también se hizo famosa por otra novela... más bien mala, aunque de mucho éxito ¿Alguien recuerda cuál fue?

Y no lejos de allí nos introduciremos por el Temple, y concretamente al Inner Temple, reino de la administración de justicia británica… a una cierta capilla que también se hizo famosa por otra novela… más bien mala, aunque de mucho éxito ¿Alguien recuerda cuál fue?