[Libro(s)] Dandadan (vol. 1 y 2) – Yukinobu Tatsu

Literatura

Ya he roto la maldición lectora, y por fin enganché a leer algo en este 2023. La verdad es que los cuatro días de fiesta que tuve en torno al fin de semana pasado me relajaron bastante, y como viajé a un par de lugares, de uno de los viajes ya os he hablado, aproveché para leer algún rato en los trenes. El caso es que, además de lo de hoy, he leído ya alguna cosa más. Bien.

Lo de hoy es un poco anecdótico. O quizá no. Lo cierto es que me lo he pasado bien. Y probablemente también en el futuro, al menos un tiempo. Pero voy a explicarme desde el principio. Hace un par de sábados fuimos al cine a una matinal, de la que también os he hablado, pero antes quedamos tomar un desayuno, visitamos la exposición actual de grabados japoneses dedicados al invierno en el Museo de Zaragoza, y nos acercamos a mirar una cosa al Centro de Historias de la ciudad. Vamos, que no paramos. El caso es que mientras una de nuestras acompañantes hacía su recado en este último centro cultural, nos detuvimos a contemplar un mural en el que explicaban el proceso de creación del manga Dandadan ダンダダン, escrito e ilustrado por Yukinobu Tatsu.

Fotografías realizadas en la exposición de xilografías japonesas, que en gran medida pueden ser consideradas en algunos casos como antecedentes del manga japonés.

El caso es que nos hizo gracia, y estando pendiente un regalo al hijo de unos amigos, nos acercamos a una librería para ver si lo tenían. Y sí. Vendían los dos primeros volúmenes al precio de uno. Y como había tiempo antes de dárselos al chaval, me los leí. Y me lo pasé pipa. Entendámonos, es un shōnen manga 少年漫画, es decir, un manga cuyo grupo demográfico de interés es el de los adolescentes masculinos. Tiene mucha acción. Y siempre hay algo de fan service, aunque en esta ocasión es moderado y llevadero. El caso es que las aventuras de una gyaru ギャル de quince o dieciséis años, muy mona, que cree en espíritus y fantasmas, con un friqui de su misma clase, típico gafotas poco sociable, que cree en extraterrestres, son muy muy divertidas. Porque todo empieza por una apuesta mutua, ya que ella no cree en los extraterrestres, y él cree en espíritus y fantasmas. Y por supuesto los hay de los dos y en abundancia. Y la chica vive además con su abuela, que es médium, y que nadie cree que sea su abuela,… porque es joven y está muy buena. Pero lo es. Ah… y entre los dos, los adolescentes, surge por supuesto una tensión romanticosexual no resuelta.

Como he dicho, la lectura de estos libros era un hecho improbable, porque tienen un público muy definido, que no soy yo. Y además, estas historias suelen serializarse. Y si tienen éxito, durar una eternidad. Por lo que nos enteramos, en Japón ya deben de haber salido al mercado como el doble o más de volúmenes. Y parece que durará un tiempo, porque ha tenido éxito. Y es que realmente es muy divertido. No me importaría ver una serie o película de animación bien hechas basada en estas aventuras. El chaval dice que va a seguir la serie, que sus padres se han comprometido a comprarle los siguientes, y que ya tiene los volúmenes 3 y 4, los últimos en castellano, y que me los prestará si quiero. Probablemente le acepte la oferta. Pero no esperéis que siga comentando los libritos… puesto que lo que había que decir, ya está dicho.

[Libro] Valerian: Shigouzlooz Inc. – Wilfrid Lupano y Mathieu Lauffray

Literatura

Cuando comenté el último libro que he leído de Yōko Ogawa estaba convencido de que no habría ocasión para añadir un libro más a la lista del 2022, y que me quedaría con los 30 que daban por cumplido mi reto anual, de lo que os hablaré mañana. Pero al día siguiente, terminando mis compras relacionadas con la Navidad y el Año Nuevo, entré en una librería especializada en cómics, fantasía y ciencia ficción, más por curiosear y coger ideas que para comprar, y me encontré con este volumen de la serie Valérian visto por… dedicado a las aventuras de Valérian y Laureline. Hace unas semanas os hablaba de los volúmenes realizados en los últimos años por autores distintos de los originales, Pierre Christin y Jean-Claude Mézières, a modo de homenaje. Y este es uno de ellos, con guion de Wilfrid Lupano e ilustración de Mathieu Lauffray. No conocía previamente a estos autores. El libro está traducido al castellano, y está muy recientemente publicado, si no recuerdo mal con fecha 6 de diciembre de 2022. O sea que es una novedad. Su original francés es de 2017. Creo que hasta ahora no había leído nunca una traducción al castellano de estas aventuras.

Este nuevo interés por las aventuras de los agentes espaciotemporales de Galaxity surgió con motivo de mi reciente estancia en Toulouse, así que unas fotos de la capital occitana para ilustrar la entrada.

El caso es que lo hojee en la tienda y se me apeteció. El argumento va sobre unos trapicheros que dañan un robot que contiene en sus datos de memoria un país independiente de carácter virtual en el cual se radican, por ser un paraíso fiscal, muchas empresas multinacionales del universo. Entre ellas, la que tras una apuesta en el juego se ha hecho con la propiedad del planeta Tierra,… de hace 3.800 millones de años, por lo que si interviene en el pone en riesgo la aparición de la vida sobre el planeta y todo lo que viene después. Galaxity destinará a Valérian y Laureline para resolver la situación. El problema es que su actual propietario no está interesado en el planeta sino en el código genético de Laureline, lo que le permitirá, por ser su propietario, crear una mercadería basada en la imagen y figura de la guapa agente espaciotemporal que se presume muy lucrativa. Aunque Laureline… no está precisamente por la labor.

Nos encontramos ante una de las aventuras de la pareja de agentes espacio temporales más divertidas que recuerdo. Muy dinámica, muy divertida, con fino sentido del humor, en el que ambos agentes conservan sus personalidades, Valérian siempre valiente pero bastante zoquete y capaz de liarlo todo, y Laureline proactiva, inteligente y resolutiva. Pero es que detrás de las aventuras y del humor no deja de haber una ingeniosa crítica a la hipocresía de las empresas multinacionales, de los sistemas comerciales, de los micropaíses que subsisten como paraísos fiscales, del empeño en poseer códigos genéticos o elementos naturales que no deberían tener ni reconocerse como propiedad de nadie… en fin, muchas de las prácticas carentes de ética de los sistemas empresariales y comerciales actuales.

Sinceramente, una vez empezado, porque no pensaba que iba a tener tiempo para ello, ya no pude dejar de encontrar momentos para terminarlo cuanto antes, porque realmente me lo pasaba muy bien con su lectura. Una aventura espacial, con Laureline de coprotagonista, divertida y con su enjundia. Quién puede pedir más.

[Libro] La policía de la memoria – Yōko Ogawa

Literatura

Vamos hoy, unos días antes de que acabe este 2022, con el último libro que he terminado de leer. El que hace el número 30 de este año, y que me permite llegar a mi compromiso personal de leer al menos 30 libros durante el año que se acaba. Lejos de los más de 50 que leía algunos años antes del fatídico 2020. Aun pensaba que me daría para leer un 31º libro, pero parece que el maldito bloqueo lector que me asalta con frecuencia desde ese maldito 2020 ha vuelto a casa por Navidad. En cualquier caso, no me costó mucho leer ese 30º libro. Quizá por ser su autora Yōko Ogawa, camaleónica escritora japonesa, de la que he leído ya varios libros. Pero si le llamo camaleónica es por la diversidad de géneros que cultiva. Es muy prolífica, y los cinco libros que le he leído, con el de hoy, son una pequeña parte del conjunto de su obra. Pero es que cada uno de ellos tiene temas y estilos diversos.

En este último libro acompañamos a una joven escritora que vive en una isla sin nombre. Que podría estar en cualquier lugar del mundo, porque pocos datos nos permiten identificarla como una isla japonesa. El relato se nos presenta en primera persona con la escritora como narradora. Nos habla de su vida en la isla, en la que de vez en cuando desaparecen cosas, y con las desapariciones, llega el olvida de esos objetos para sus habitantes, que llegan a ignorar por completo que han existido, hasta el punto de no reconocerlas si las ven. Pero hay algunos que no pierden la memoria, y estos son buscado y apresados por la policía de la memoria, que también se encarga de eliminar aquellos objetos desaparecidos de los que quedan muestras. Intercalada con la narración, en la que la escritora se ve acompañada por su editor, un refugiado que no olvida, y un viejo que trabajaba en los ferris que ya no existen, que unían la isla con otras, se insertan extractos de la novela que está escribiendo, sobre una mecanógrafa que vive una extraña y desasosegante relación con su profesor de mecanografía.

La novela puede ser encuadrada dentro del género distópico. La policía de la memoria me recordó a los bomberos de Ray Bradbury en Fahrenheit 451. También, en la medida de que la historia personal se ve modificada por el olvido, recuerda al 1984 de George Orwell. Y por lo que leo, la vida del editor refugiado en un zulo en casa de la escritora está inspirada por la historia de Anna Frank. Sin embargo, no tengo claro hasta que punto la intención de la escritora es la de plantear una reflexión política, aunque esta es inevitable cuando se trata de la forma en que se trata la intervención de un estado policial sobre la vida de los ciudadanos, desaparecen los derechos, y se condena a una sociedad a una lenta y penosa muerte. Ambos relatos, el principal y la novela dentro de la novela, tratan temas similares; la anulación de la persona, su desaparición a través del olvido. Incluso si hay una luz en el oscuro final de la novela, puesto que aquellos capaces de recordar que eviten a la policía de la memoria, al final, heredarán la isla y podrán salir de sus escondites.

Pero como digo, no creo que la cuestión sea política en esencia, sino que la cuestión es quienes somos, en qué medida quienes somos depende nuestro pasado, de nuestros recuerdos, de los objetos y las personas que nos rodean, en qué medida nos desintegramos cuando estos objetos y personas y sus recuerdos desaparecen. Cuestiones que se puede aplicar a una multitud de situaciones; las cosas que desaparecen cuando una relación termina, cuando alguien se nos muere, cuando alguien enferma de una demencia degenerativa y empieza a olvidar cosas. A un nivel más general, que pasa en un mundo en cambio, con el medio ambiente y el medio social sufriendo agresiones constantes, y con ellas elementos de nuestra cultura, de nuestra naturaleza, de nuestros paisajes, de nuestras costumbres,… desapareciendo, y con ellos dejando de ser quienes somos.

No es una novela occidental. Es una autora japonesa. Y por ello, no hay explicaciones, ni se buscan, a las cosas que suceden, a las desapariciones y a la desmemoria. Simplemente, se presentan los hechos y las reacciones. Estamos en una sociedad que no busca resolver las causas de las desapariciones, sino que simplemente se adapta. Es una sociedad pasiva, incluso si muestra en algunos momentos destellos de solidaridad interpersonal. Pero que principalmente huye del problema, y sigue adelante, como buenamente puede. El libro es hermoso. Pero también desasosegante, emocionalmente complejo. Yo lo recomendaría sin duda, pero puede no ser del gusto de todos.

[Libro de fotografía] The land of promises – Youqine Lefèvre

Fotografía

Para este día de Navidad, en el que como de costumbre en estas fechas, estoy un poco perezoso, una entrada breve y sencilla, que servirá como recomendación fotográfica. Y además me apetece salir a la calle. Las temperaturas, y el tiempo meteorológico en general, son impropias de estas fechas. Aunque hoy no van a subir tanto como ayer, vamos a tener tiempo soleado, cuando la costumbre son las nieblas densas, y temperaturas de hasta 17 ºC según el pronóstico, ayer subieron más aún, cuando difícilmente suben de los 10 ºC habitualmente. O se quedan cercanas al 0 ºC cuando las nieblas son densas y persistentes. Vamos… que lo que apetece es salir a caminar, a ser posible con una cámara fotográfica. Pero vamos con Youqine Lefèvre y su profunda reflexión fotográfica de la política de hijo único de los capitostes del Partido Comunista Chino para la República Popular China.

Lo comenté hace unos días someramente, cuando incluí el trabajo de Lefèvre en mis recomendaciones fotográficas. La fotógrafa fue adoptada en julio de 1994 por un matrimonio belga, cuando tenía pocos meses de edad; aparentemente su fecha de nacimiento fue el 9 de diciembre de 1993. Su futuro padre se desplazó, junto con otras parejas o miembros de parejas belgas, con intención de adoptar a la pequeña Yue Qing (su nombre original, que le fue dado en el orfanato permaneció en su identidad final) a la ciudad de Yueyang. Y regresó a Bélgica con la pequeña, convertida en su hija de pocos meses. Años más tarde, en octubre de 2017, la fotógrafa realizó un viaje de unas semanas con el padre, a la ciudad y provincia donde nació. La primera vez que visitaba China desde su adopción. Con posterioridad, volvió sola, con estancias de algunos meses, con intención de documentar las consecuencias, terribles en muchas ocasiones, de la política de hijo único que aplicó el régimen totalitario chino.

El libro me ha impresionado, gratamente, mucho más de lo que me esperaba. Con grandes fotografías que ocupan dos páginas de buen tamaño cada una, hace un recorrido de personas y paisajes bastante notable, y que conmueve de vez en cuando. Se acompaña de algunos textos que conviene leer para situar el contexto y conocer mejor la historia de quienes allí aparecen. Hay una primera parte, introductoria, con fotografías que no están realizadas por ella ya que son del viaje del padre adoptivo en 1994, cuando fue a recogerla, pero que son totalmente pertinentes. Entre todas las historias que fotografía y narra, la suya es una más. Todavía no le he sacado el jugo que ofrece; poco a poco. Pero os puedo asegurar que es uno de los libros de fotografía que más me ha impresionado últimamente, por su autenticidad y significación más que por otras cosas. Y eso es importante.

[Libro] La vida contada por un sapiens a un neandertal – Juan José Millás y Juan Luis Arsuaga

Ciencia, Literatura

El sapiens es Juan Luis Arsuaga, biólogo paleoantropólogo, catedrático universitario, y uno de los principales responsables de los yacimientos del pleistoceno de la sierra de Atapuerca en la provincia de Burgos, donde se han realizado importantes hallazgos en el ámbito de la evolución del género humano en Europa. El neandertal es Juan José Millás, conocido y afamado escrito español, que en mi historia particular como lector tiene el récord de que sólo he terminado de leer uno de los tres libros de ficción escritos por él que en un momento decidí abordar. Y además, los personajes del libro que leí de él… me cayeron mal. Vamos,… que no me gustó mucho. Lo dejé estar.

Este es un libro de conversaciones. Escrito en realidad por Millás, en él se narran los encuentros y conversaciones que mantuvo con Arsuaga en distintos puntos de la geografía española, en general, y madrileña, en particular. Y en ellos se discuten diversos conceptos relacionados con lo que significa la evolución biológica, con especial detalle a la evolución del género humano. Y, consecuentemente, entran a reflexionar sobre lo que significa ser humano, lo que nos hace similares a otros animales, y lo que nos hace diferentes.

La sección de arqueología del Museo de Zaragoza no se retrotrae en el tiempo tan atrás, ni mucho menos, como los lugares que visitan los dialogantes de este libro. Bueno… son comparables al castro de los betones o vetones que visitan en las sierras abulenses. Pero en el valle del Ebro y colaterales, los pueblos de lengua íbera y de lengua celta, aunque ambos tuvieran culturas con características íberas, se vieron siempre más forzados a abrirse y relacionarse con los pueblos que llegaban desde el Mediterráneo subiendo por el gran río ibérico por excelencia, y no fueran tan agrestes y belicosos como los de la meseta castellana. ¿Acaso no dieron aquellos pueblos celtas mesetarios lugar al adjetivo «carpetovetónico» como calificativo para lo recalcitrantemente ibérico o hispano, incluso en cuando es para mal?

Por experiencias previas, me gustan los libros de conversaciones. Mi primera experiencias con ellos fueron las conversaciones de Truffaut con Hitchcock, un libro con el que me lo pasé estupendamente. Posteriormente, otro conocido director de cine, Cameron Crowe, decidió repetir la experiencia con Billy Wilder, y también me lo pasé muy bien, aunque Crowe no tiene el mismo nivel que Truffaut conversando y escribiendo. Quizá se le note su cultura norteamericana. Pero muy bien, también. Otro ejemplo que me interesó mucho, saliéndonos del cine, es el libro de conversaciones de Murakami con el director de orquesta Seiji Ozawa. Un libro que me costó bastante terminar. Cada vez que hacían referencia a una obra musical, la buscaba en Apple Music y la escuchaba para intentar comprender mejor de lo que estaban tratando. Hay algún otro libro de este tipo que he leído, pero que ahora no me viene a la memoria, y no tengo tiempo para buscar lo que olvido. Así que esperaba que también me gustase. A esto hay que sumar que la cuestión de la evolución del género humano siempre me ha parecido apasionante. En los años 90 realicé incluso algún curso monográfico sobre el tema en la UNED, e intento seguir manteniéndome al día en los nuevos descubrimientos y la teorías consecuentes. Es curioso cómo ha evolucionado lo que se sabe sobre el tema en los últimos 30 años, gracias en especial a los avances en biología molecular, especialmente en el estudio del ácido desoxirribonucleico (ADN), que en estos momentos los científicos son capaces de extraer de fósiles que tienen decenas de miles de antigüedad.

El libro me ha entretenido bastante. Pero no ha estado, ni mucho menos, a la altura de los ejemplos que he puesto en el párrafo anterior. Se puede recomendar si ningún tipo de problema a mucha gente. A cualquiera que quiera mejorar su cultura con algunos conocimientos sobre los temas que trata. Le vendrá muy bien. Nunca he tenido la sensación de que el Homo antecessor propuesto por los científicos de Atapuerca sea realmente un antepasado directo del ser humano moderno. Como curiosidad, la Wikipedia en español sitúa a H. antecessor como antepasado de Homo heidelbergensis, que en Europa se continuaría con Homo neandertalensis, del cual todos tenemos un pequeño porcentaje de ADN en nuestro genoma, que demuestra los cruces entre esta especie y Homo sapiens. Sin embargo la Wikipedia en inglés sitúa a H. antecessor en una rama colateral a H. heidelbergensis, sin continuidad en la evolución humana. Una vía muerta. En realidad, nada de esto importa, sin interpretamos correctamente cómo funciona la evolución biológica. Las mutaciones que van generando variaciones en los individuos de una especie, y que se van acumulando hasta que los estudiosos deciden que los descendientes son de otra especia, son producto del azar. La evolución no tiene una línea precedente. No hay intencionalidad. Estamos como podría no estar. El estudio de todas las ramas de nuestro árbol genealógico familiar es importante y pertinente para entender mejor quienes somos. Y ramas convertidas en vías muertas en el árbol de la filogenia hay muchísimas; más que ramas que continúan en activo. Muchas de las cuales, la nuestra entre ellas, acabarán por desaparecer. Y serán olvidadas. Más que nada porque no habrá nadie para recordar. Probablemente. Si nos interesa en estos momentos es porque quizá conociéndonos mejor, podemos perdurar en la realidad, o en la memoria, más que si nos mantenemos ignorantes sobre cómo funciona el universo en general y la vida en particular.

[Libro – historieta] Diente de oso – Yann y Alain Henriet

Literatura

En estos momentos, contando el de hoy, tengo tres libros por comentar. Y una película, a la que se sumará otra hoy, muy probablemente. Y cosas de televisión. Y algún rollo de fotografía recientemente revelado. Quedan dos semanas para principio de año, y los últimos días del año dedico este Cuaderno de ruta a realizar un repaso fotográfico del año. En fin… que tengo que ir adelantando tarea, o voy a estar varios días en 2023 hablando de cosas del 2022, más allá de algunos repasos que hago habitualmente en cine y literatura. Así que de forma excepcional voy a hablar de libros un domingo.

En el verano de 2018, visité el Museo Dornier de aviación de Friedrichshafen, en el sur de Alemania. Esto invitado a volver por la zona. Quizá para Semana Santa. Ya veremos.

Cuando fui a comprar el último Corto Maltés del que os hablé esta misma semana, me llamó la atención un volumen recopilatorio de seis álbumes dedicados al final de la Segunda Guerra Mundial. Y uno de los motivos por los que me llamó la atención es porque el guionista de estas historietas es el francés Yann, un veterano escritor de quien en su momento leí algún Lucky Luke, algún Spirou y alguna otra cosa en la que ahora no caigo. Así que a pesar de lo voluminoso y pesado (en kilogramos) que resultaba, no me gusta cargar con peso cuando leo, me animé y lo compré. La ilustración del volumen corre a cargo del belga Alain Henriet. El color se debe a Usagi (Patricia Tilkin), la esposa de este último

Los seis libros reunidos en un único volumen recorren la peripecia de tres amigos de la infancia criados en la Silesia alemana de entre guerras, dos de ellos alemanes étnicos y el tercero judío polaco. Los dos alemanes se ven atraídos por el populismo del nazismo hitleriano, mientras que el judío, obviamente lo teme y lo critica. Los tres son fanáticos de la aviación. Ya de adulto, encontramos al judío luchando en la guerra del pacífico contra Japón en la fuerza aérea de Estados Unidos. Por una confusión, es confundido con un espía nazi. Para rehabilitarse tendrá que aceptar una misión de comando y espionaje en la Alemania de la debacle final de 1945. La chica se ha convertido en un as de la Luftwaffe, como piloto de pruebas, admirada por el propio Hitler. Y el chico alemán parece que murió en algún momento de la adolescencia. Pero nada es lo que parece.

La historia se cuenta en flashbacks. El tiempo actual es el año 1945, mientras que de vez en cuando se retrocede al momento en que los chicos eran adolescentes en los años 30 y ansiaban en aprender a volar mientras Hitler llegaba al poder. Así, iremos conociendo la realidad de lo que pasó con cada chico poco a poco, al mismo tiempo que avanza la historia en el presente de la historia. En los primeros volúmenes me interesó bastante, puesto que parecía que iba a presentar con realismo esos últimos meses de contienda en Europa. Pero poco a poco deriva en una historia del gusto de los aerotrastornados, una ucrania en la que wunderwaffe nazis, las armas que iban a decidir la guerra a favor de Alemania, parecen realidad, especialmente en la aviación, con capacidad para amenazar incluso el territorio de los Estados Unidos. En ese momento, la historia empieza a desengancharme, y aunque empecé leyéndola con ritmo y ganas, luego me siguió seguir adelante y terminarla. No es una mala historia, está bien escrita y muy bien ilustrada, simplemente que no es un tema que me interesase gran cosa. Como defecto tiene que cae con frecuencia en tópicos sobre la maldad nazi que ya cansan. Como si la realidad tal como fue no fuese ya lo suficientemente mal.

Al final, queda abierta la posibilidad a que haya aventuras futuras de los protagonistas en la posguerra mundial. Probablemente con los soviéticos como enemigos. No lo sé. Ya veremos. Y en principio, no me planteo estar al tanto para seguirlas.

[Libro – historieta] Corto Maltés: Nocturno Berlinés – Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero

Literatura

Comentaba hace unas semanas cómo acabé trayéndome de Toulouse un cómic que me atrajo en una de las diversas librerías dedicadas a esta forma de literatura ilustrada. Pero a punto estuve de traerme dos. Allí me encontré también con un nuevo tomo de las aventuras de Corto Maltés, recientemente publicado. Y con un entorno a priori muy atractivo, el Berlín de la República de Weimar, ese malhadado régimen, que ahogaron entre todos, y que tan fértil resultó sin embargo para el mundo de las ideas, la cultura y las artes, a pesar de la sinrazón de los populismos e ideologías totalitarias que arrasaron en los años 30 y 40, y que todavía colean con excesiva fuerza. Pero no lo compré… entendí que era tontería.

El conocedor del personaje sabrá que su creador original, Hugo Pratt, nos abandonó, demasiado pronto, en 1995 con 68 años. Y que las nuevas aventuras que han comenzado a aparecer en 2015 están escritas por Juan Díaz Canales e ilustradas por Rubén Pellejero. Por lo tanto, el idioma original de las aventuras actuales del hijo de la La Niña de Gibraltar y de un marinero de Cornualles no es el italiano de Pratt, sino el castellano de Canales. Por lo tanto, poco sentido tenía comprar su traducción al francés, incluso si esta estaba ya disponible en el mercado, mientras que la versión en castellano no llegó hasta finales de octubre de este 2022. Es decir, cuando volví de vacaciones y fui a comprarlo me encontré que tuve que esperar casi un mes para tenerlo disponible, mientras que sus traducciones se vendían ya en diversos países europeos ¡¡¡???

Situada la acción entre Berlín y Praga en 1924, estamos en tiempos convulsos en los que las tensiones entre los revolucionarios comunistas y los ultraconservadores prusianos, con la amenaza de fondo del nazismo de Hitler, amenazan constantemente a la débil República de Weimar, así como las vidas de distintas figuras destacadas. Algunos de ellos buenos amigos de Corto, que acabará involucrándose en la búsqueda de los asesinos de uno de ellos. Por el medio, escritores como Joseph Roth, artistas de cabaret, rubias y guapas berlinesas,… en fin, todo lo necesario para gustar.

Sin embargo no he acabado de entrar del todo en la historia. Al Corto Maltés de Canales y Pellejero, por lo que he experimentado hasta ahora le falta algo de la chispa que le infundía Pratt. Y la historia es demasiado evidente, excesivamente maniquea. Cuando hay nazis por enmedio, es difícil establecer sutilezas; la perversión de las formas extremas de los totalitarismos arrasa como elefante por cristalería, sin dar lugar a los matices, al conflicto ético. Corto es un escéptico; pero no hay escepticismo que valga frente a los fascismos esenciales. Y luego, a pesar de las loas, muchas, que he visto hacia el tratamiento de la ilustración y del color que Pellejero otorga al álbum, constantemente he sentido que me equivoqué. Que fiel al expresionismo alemán de la época, debería haber adquirido la versión en blanco y negro. No lo sé… Igual es que soy muy raro. Son varias las opiniones que manifiestan su preferencia y recomendación por la versión coloreada.

En fin… cada cual deberá arriesgar para saber si va con él la aventura berlinesa del maltés. Muchos la alaban. A mí… me parece una oportunidad perdida, en un escenario que me parecía ideal para sacar a la luz las mejores virtudes del marinero universal. Y, eso sí, creo que más de la mitad del libro transcurre en Praga. No en Berlín. Pero eso no me parece un problema.

[Libro – historieta] Saga volumen 10 – Brian K. Vaughan y Fiona Staples

Literatura

Después de dejar saldada mis deudas con las Paper Girls y revisitar recientemente el universo de Valerian y Laureline, después de mis vacaciones de principios de otoño cogí carrerilla con la cosa de leer historietas, o cómics, como prefiráis llamarlos, para mí son lo mismo, y con gran ilusión me agencié el último volumen publicado de las aventuras de Hazel y su familia en Saga.

No sabía muy bien cómo ilustrar esta entrada… así que sigo con fotos del rollo de película que presenté ayer.

Esta serie de aventuras espaciales escrita por el notable Brian K. Vaughan y exquisitamente ilustrada por Fiona Staples, entró en pausa tras la publicación en 2018 del volumen 9, que daba por cerrado el gran arco argumental que comenzó con el nacimiento de la niña protagonista, y que terminó con… bueno, no lo voy a destripar por si estáis interesados, pero con algún triste acontecimiento. Probablemente entre lo más destacado de mis aventuras espaciales favoritas, este alegato antibélico y en pro de la convivencia y la diversidad, pero muy para adultos, y sin concesiones a la placidez argumental y a la autocomplacencia, ahora ya sabemos que el segundo gran arco argumental también será de nueve volúmenes, uno al año si no surgen inconvenientes, y que terminará por lo tanto en 2030. Buff,… Cuan largo me lo fiais, amigo Sancho.

Comparado con otros volúmenes de la serie, la trama argumental de este es relativamente tranquila, es decir, no es tranquila en absoluta, sólo lo parece, y nos sigue sumergiendo en un universo en el cual, como si se tratase del mismísimo planeta Tierra de nuestro universo, no te puedes fiar de casi nadie. Sean de la especie que sean los personajes de la historia, su comportamiento es tremendamente humano. Y tras un período de precariedad, pero de salir adelante, Hazel y su familia volverán a encontrarse en el punto de mira de muchas partes interesadas en que desaparezcan. Para siempre. De ese universo y de cualquier otro. Los temas no han cambiado. Y el tono se mantiene. Al igual que la excelencia en los guiones y en la ilustración. Definitivamente, se podría decir que en su conjunto, si no es una obra maestra, le falta poco.

[Libro] Tus pasos en la escalera – Antonio Muñoz Molina

Literatura

Hacía mucho tiempo que no leía algo de Antonio Muñoz Molina, uno de los escritores españoles que más respeto, aunque no siempre me haya sentido atraído por lo que escribe. Pero siempre lo he dicho; no hay que ser tan presuntuoso como para identificar como de calidad lo que a uno le gusta, y falto de calidad lo que no. Todos tenemos algún placer inconfesable, gustándonos libros, películas, series de televisión o lo que sea, que sabemos que andan flojos de calidad, formal o conceptual. Y al contrario, no conseguimos acercarnos o que nos llegue la obra de artistas o literatos de primer nivel, por razones diversas. En mi caso, muchas veces, porque de lo que hablan no me interesa; incluso si está escrito de forma excelente. Pues eso me ha pasado en ocasiones con Muñoz Molina. Hace mucho tiempo que lo considero uno de los mejores escritores contemporáneos en español, pero no siempre me ha interesado lo que escribe.

No es la primera vez que Muñoz Molina nos lleva a Lisboa, y quizá por ello me animé a leer esta novela, la última que ha escrito, que apareció de oferta en mi tienda de libros en formato electrónico habitual. Y nos lleva de la mano de un hombre, un español, que tras vivir muchos años en Nueva York con su esposa Cecilia, una neurocientífica destacada, que trabaja sobre los mecanismos de la memoria. Más joven que él, trasladará sus investigaciones en Europa, mientras que él, jubilado, se retirará con ella a Lisboa, donde, adelantándose, comienza a preparar su nuevo domicilio. Con la colaboración de un «valgo para todo» lisboeta, irá organizando su nuevo hogar a imagen y semejanza del apartamento del que disfrutaban en Manhattan. Y en su deambular en los ratos de ocio por las calles lisboetas, irá desgranando sus recuerdos y sus nostalgias, mientras espera escuchar los pasos en la escalera de Cecilia cuando definitivamente llegue.

La novela de Muñoz Molina, en mi opinión, se mueve en dos planos. Dos planos cargados de nostalgia. Nostalgia por un mundo que cambia, señalando quizá el 11 de septiembre de 2001, que ambos cónyuges vivieron en Nueva York cuando aún vivían separados, y que ahora se encamina hacia un «apocalipsis» como reflexiona el protagonista, dominado por esas crisis climática cuyos efectos cada vez sentimos más encima. Y nostalgia por los recuerdos de un pasado feliz de la pareja, que sin hijos, vivían a gusto en la Gran Manzana, con un buen y estimulante círculos de la memoria. Pero al mismo tiempo, conforme vas leyendo la novela, vas poniendo en cuestión esos recuerdos. Pones en cuestión la credibilidad del narrador. Es típico de las novelas escritas en primera persona, encontrarnos ante un narrador poco fiable. Y Muñoz Molina utiliza con habilidad el recurso argumental, para ir progresando en la novela, no basándose en la acción, que apenas existe, sino en la evolución interior de ese narrador que nos cuenta su peripecia y sus recuerdos.

Buena novela. Pero, también, triste novela. No somos fiables. Ni el narrador, ni nosotros. O al menos nuestra memoria, nuestros recuerdos. Casi me atrevería a decir que nuestras percepciones. Pero esto último no sé si me viene de la lectura de la novela o si simplemente es algo que sé, incluso desde un punto de vista profesional, y que matiza la lectura del relato. En cualquier caso… hay un final ¿abierto a la esperanza? ¿o simplemente un reflejo más de la falta de fiabilidad del narrador, de sus percepciones, o de sus vivencias?

[Libro] The Tea Master and the Detective – Aliette de Bodard

Literatura

Aliette de Bodard es una escritora de ascendencia francesa y vietnamita, que nació en Nueva York, que creció en París, que tiene el francés como lengua materna, pero que desarrolla su carrera literaria en el ámbito de la ciencia ficción en lengua inglesa. Y poco o nada sabía de esta escritora hasta hace un par de meses, cuando en una cuenta de Twitter sobre literatura fantástica y de ciencia ficción [nunca me ha convencido la mezcla de ambos géneros] comentaron con alegría la publicación en castellano y en un mismo volumen de un par de sus novelas cortas con premios prestigiosos. Y me pico el gusanillo e investigué. Y descubrí que se podría adquirir dicho volumen a partir de una determinada fecha del mes de octubre pasado y sin opción a formato electrónico por casi 20 euros. Mientras que la versión original en inglés de cada una de estas novelas cortas en formato electrónico cuesta menos de cuatro euros y tres euros y medio cada una.

Algún día dispondré de fotografías de ambiente vietnamita. Hasta que llegue ese día… bueno, usaré para ilustrar esta entrada algunas fotos realizadas a orillas del Lago del Oeste en la animada y agradable ciudad china de Huangzhou.

Aprendan ustedes idiomas. A la larga sale rentable. Habrá quienes me acusen de falta de apoyo y solidaridad con la industria editorial española. Especialmente con las editoriales pequeñas, independientes o monográficas. Aunque se podría hablar de la falta de apoyo y solidaridad de esta industria con los lectores y con el fomento de la lectura. De la falta de adaptación a los tiempos modernos… ¿de verdad que no hay edición en formato electrónico? Y otras consideraciones. En cualquier caso, me puse a la tarea de comprobar los motivos del entusiasmo sobre la obra de esta escritora tan internacional.

La primera de las dos novelas cortas, la otra la tengo en espera, pertenece al género aventura espacial hibridada con el género detectivesco. En un universo con una cultura derivada del Asia oriental, con grandes desigualdades en el que domina una clase pudiente de eruditos y académicos, todo muy confucionista, que viaja por el espacio o transporta sus mercancías usando unas naves espaciales sintientes. Y, a modo de extraño Holmes y Watson, una detective que se dedica a preparar y vender tés e infusiones especiales cuando no tiene casos, se alía con una de estas naves para investigar un asesinato en una nave perdida en el espacio profundo.

He de decir que me costó entrar en la historia. Algunas de las referencias culturales en las que se mueve ese ficticio universo interplanetario o interestelar, proceden de la cultura vietnamita, con la que no estoy familiarizado. Y a pesar de su corta duración, la novela se toma su tiempo en plantear en toda su profundidad el misterio que acompaña a la muerte y el asesinato y sus consecuencias. Pero indudablemente es una historia que combina la presunta «ligereza» de una whodunit con otros temas con mayor profundidad y complejidad en su desarrollo. De momento, esta escritora y este universo están pendientes de una calificación definitiva sobre mi afinidad hacia ellos, aunque la impresión general es favorable. Cuando consiga volver a engancharme a la lectura y leer la segunda de las novelas cortas, ya os contaré. Porque por lo que sé, se desarrolla en el mismo universo. Pero no tengo claro que sean los mismos protagonistas. Veremos, que dijo un ciego a otro ciego.

[Libro] Là ou naissent les histoires – Pierre Christin y Virginie Augustin

Literatura

Aunque de vez en cuando incluyo un cómic entre mis libros, he de decir que mi viaje a finales de septiembre al sur de Francia reavivó mis ganas por este tipo de lecturas. En Toulouse, las librerías especializadas en todo o en parte a esta forma de arte gráfica y literaria tienen una densidad considerable. Es fácil ir encontrándose con ellas mientras pasea por la ciudad. Al menos por el centro histórico, por donde más se mueve el visitante foráneo. Y con escaparates generosos y bien presentados, no son librerías pequeñas y de aspecto marginal precisamente, te quedas mirando y te entran ganas de leer alguno de los títulos. Pero como no quería cargar el equipaje con libros para la vuelta, los libros incrementan el peso del equipaje muy deprisa, sólo adquirí uno. Con aventuras de Valérian y Laureline.

Ya comenté en su momento mi vinculación temprana con esta pareja de agentes espaciotemporales. Poco conocidos en nuestro país comparados con otros cómics franceses, determinadas causas y azares hicieron que entrara en contacto con estos personajes en mi adolescencia, siendo alguno de sus álbumes los primeros libros que leí en mi vida de un idioma distinto del español. Y como ya reconocí tímidamente en su momento, siempre he estado secretamente enamorado de Laureline. Los personajes fueron creados en 1967 por Pierre Christin en el guion y Jean-Claude Mézières en la ilustración. Ya octogenarios, Christin vive todavía y Mézières falleció recientemente, a principios de año. La aventura gráfica de la que hablo hoy pertenece a la serie Valérian, vu par… que publica Dargaud. La serie de Christin y Méziéres está cerrada formalmente. En esta serie se invita a otros autores a revisitar los personajes y su universo con su propio estilo y mirada. Estas aventuras tienen guion del propio Christin con las ilustraciones de Virginie Augustin, a quien no conocía.

Encontramos en esta historia a Valérian y Laureline convertidos en dos adolescentes que viven con «su tío» en París a principios del siglo XXI, mientras que a nivel galáctico, una raza capaz de inventar historias está agotando la materia prima de su planeta que les permite realizar esta tarea. A ello se suman otros interesados en encontrar esta materia prima, de la que alguien localiza depósitos en tierras de Georgia, el país del Cáucaso que fue antigua república soviética. Y allí se dirigirán nuestros adolescentes héroes de forma inadvertida, contribuyendo a resolver la crisis.

Quizá lo de menos es la historia de esta historieta. En su conjunto tiene un tono tranquilo, melancólico, con los dos protagonistas en «modo adolescente», sus personalidades están en potencia. Valérian es más decidido y aventurero, Laureline, como siempre, más reflexiva y resolutiva a la larga. Al fin y al cabo, es la realmente inteligente de los dos. Corazón y cerebro, aunque con los sexos cambiado según la patriarcal tradición de la literatura universal. Quizá no sea la aventura más emocionante que hay leído, ni de las mejores. Pero cumple su papel de mantener vivos a los personajes, al mismo tiempo que les dota de la nostalgia que acompaña una creación que sabemos que ha cumplido su ciclo. Yo también lo compré y lo leí por nostalgia. Y dentro de poco volveremos a esta cuestión de revisitar, reanimar o reimaginar viejos héroes del cómic.

[Libro] El elefante desaparece – Haruki Murakami

Literatura

En Goodreads tengo mi lista de libros leídos, desde hace unos años. Es exhaustiva desde 2018. Pero respecto a los libros anteriores, cuando me acuerdo añado alguno, e intento acordarme de cuando, más o menos, lo leí. Pero por supuesto hay muchísimos libros que he leído a lo largo de mi vida que he leído y no los he incluido, y que no podría recordar en qué año los leí. Así que por lo tanto tomaos ese listado de 479 leído como una muestra NO representativa de lo que he leído a lo largo de mi vida, al mismo tiempo que un listado completo de lo que he leído, en cuanto termine este 2022, en los últimos cinco años.

Por ningún motivo especial, más allá de ser el país y la región natal de Murakami, ilustro la entrada con fotografías realizadas hace tres años entre los bosques y los santuarios del monte Koya. O Koyasan (高野山). Que significa monte 山 Koya 高野. Aunque 山, en ocasiones, se lee también «yama», y por eso al monte Fuji es llamado, erróneamente, por algunos Fujiyama, cuando su nombre en japonés es Fujisan 富士山.

Hoy traigo a esta lista una de las colecciones de relatos cortos más conocida de Haruki Murakimi. Quizá porque fue la primera en solitario, publicada originalmente en Japón en 1993. Y que ya estaba en mi lista de Goodreads desde 2018, aunque no la hubiese leído… completa. Es decir… había leído de forma aislada algunos de los relatos, sobre los que quería dejar constancia y opinión, hasta cierto punto, pero no todos. Esta carencia ya ha sido satisfecha, ya la he leído completa. Aunque mi valoración sobre la misma no haya cambiado mucho.

De los diecisiete relatos que constituyen la colección, probablemente los que había leído estén entre los más significativos e interesantes; «quemar graneros«, «asaltar panaderías«, «el no dormir«. Dos de ellos gracias a los libros ilustrados de la editorial Libros del Zorro Rojo, de los que tengo otros relatos cortos de Murakami ilustrados que no pertenecen a esta colección. Pero entre los catorce restantes relatos hay mucho que rascar también. Me parece un ejercicio fútil el desgranar aquí y ahora una breve sinopsis de cada uno de estos relatos. Nos contentaremos con un ejercicio de comentario general.

Al contrario que otras colecciones posteriores que he leído del autor nipón, no me parece encontrar ningún hilo conductor común a todos los relatos, más allá del estilo propio del autor dentro que se ha dado en llamar el realismo mágico. Este género, o más bien estilo, tiene una serie de características sobre las cuales me viene bien la enumeración que hacen en el artículo de Wikipedia que acabo de enlazar. Pero resumiendo, se trata de relatos con un componente fantástico, pero en un universo que nos parece el cotidiano, en el que vivimos, de aspecto prosaico y poco interesante, las más de las veces. Muchos de los relatos no responden a la estructura convencional del relato occidental, planteamiento-nudo-desenlace, y en ocasiones esconden metáforas que no siempre son fáciles de desentrañar. No faltan los que nos llevan al absurdo y homenajean a otros escritores, entre los que Kafka sería uno de los preferidos. Como ya ha sucedido en varias ocasiones en la bibliografía del escritor. Y, cómo no, la música ocupa un lugar privilegiado en los relatos, bien sea como acompañamiento de fondo, o como un elemento importante del relato.

La prosa de Murakami siempre me parece recomendable. No en vano he leído ya todas sus novelas, y bastantes de sus relatos cortos. Todavía tengo mucho pendiente en lo que se refiere al ensayo. Aunque reconozco que hay siempre entra en cuestión si el tema sobre el que habla me interesa… o más bien no. Hay otras colecciones del escritor que me han atrapado más. Quizá porque son más actuales, por que su hilo conductor me ha interesado más,… por el momento en el que las leí. Pero no por ello deja de ser una colección realmente interesante. Y algunos de sus relatos, apasionantes. En la práctica, ya solo me queda abordar una de las colecciones de relatos del «eternos aspirante al Nobel» japonés. Y esto último va con retranca, porque no creo que realmente esos premios estén ahora en la onda de premiar habitualmente a escritores populares. Sólo de vez en cuando. Y eso quita muchas oportunidades, porque hay muchos «eternos aspirantes al Nobel» (por supuesto, en 2022, ninguno de los que aparecen en ese enlace, más otros «eternos» que no aparece ha ganado el Nobel).