[Libro] Lección de alemán

Literatura

Durante mi reciente escapada a Berlín, tuvimos la ocasión de visitar la Hamburger Bahnhof. Esta instalación dedicada al arte moderno y contemporáneo, es una de las dependencias de la Nationalgalerie. En su programación incluye exposiciones con fondos propios, junto con exposiciones temáticas con fondos propios y ajenos. Entre las exposiciones que pudimos visitar en esos días estuvo la dedicada al pintor expresionista alemán Emil Nolde.

“Imperial Love” de Robert Indiana, variante de su más afamada obra, “Love”, que se encuentra en el patio delantero de la Hamburger Bahnhof. Esta como el resto de las fotografías, pertenecen a mi escapada berlinesa de este año, realizadas con la Pentax MX de los años setenta y unos cuantos carretes de película en blanco y negro.

Nolde es un figura controvertida. Y la exposición que tuvimos ocasión de visitar tenía como finalidad poner al artista en su sitio. Antisemita convencido, militó en el Partido Nazionalsocialita Obrero Alemán de Adolf Hitler. Sin embargo, eso no impidió que su obra fuera incluida dentro del “arte generado” que en forma de exhibición ridiculizadora recorrió Alemania en 1937. La exposición tuvo mucho más éxito que las dedicadas al arte aprobado por los jerarcas nazis. Durante la guerra fue expulsado de la Cámara de Bellas Artes del Reich, lo cual supuso la prohibición absoluta de ejercer la profesión de pintor y de exponer o vender su obra. Lo cual le permitió presentarse tras la guerra como una víctima más del nazismo y adquirir cierto prestigio. Como decía, la exposición que visitamos puso las cosas en su sitio, y sus obras se han retirado de edificios oficiales, reservándose para los museos.

Una de las cosas que nos llamó la atención en la exposición es que la figura de este pintor inspiró al escritor Siegfried Lenz, prestigioso literato del siglo XX, uno de los que más contribuyeron a la reflexión y catarsis sobre el periodo de barbarie política que sufrió Alemania en la primera mitad del siglo. En la propia exposición conocimos de la existencia del libro que nos ocupa hoy, comprobando que en España está publicado por Impedimenta. Una editorial que cuida mucho sus publicaciones.

En esta lección de alemán, conocemos a un joven que a principios de los años 50 del siglo XX no ha alcanzado todavía la mayoría de edad y se encuentra internado en un centro de reforma en una isla del Elba cerca de Hamburgo. El joven, un niño durante la guerra, es castigado a realizar un trabajo de redacción sobre el tema Las alegrías del deber que no ha culminado en clase de lengua alemana. Será recluido hasta su finalización. El joven se embarcará en la redacción de sus memorias en tiempos de la guerra, en una pequeña población de Schleswig-Holtein costera con el mar del Norte y cercana a la frontera danesa, donde su padre es el agente encargado del puesto de policía local, y donde reside un afamado pintor que, al igual de Nolde, recibe la prohibición de no ejercer su profesión. Y el padre del niño, la orden de impedir que incumpla la prohibición. Esto generará unas presiones y unas tensiones en el niño en los últimos años de la guerra que tendrán consecuencias en su juventud.

Un libro duro por lo que se cuenta, en la que se pone en solfa el “sentido del deber” de la población alemana ante las demandas de sus líderes nazis, con consecuencias lamentables. Pero al mismo tiempo, presenta una narración y una descripción de los paisajes en los que transcurre la historia que no carece de valores poéticos, generando un ambiente muy especial. Es una novela que se ha de leer con calma, digiriendo lo que está pasando en la mente del protagonista, que es nuestra vía para conocer lo que pasa en la de los demás, con la visión deformada del niño que fue. Hay momentos cómicos, tiernos, dramáticos, humanos, terribles, inhumanos, absurdos…

He de decir que me costó cogerle el ritmo a la narración, pero cuando lo hice no la hubiera abandonado por nada del mundo. La escritura, si la traducción al castellano es un buen reflejo, es excelente. La historia llega a ser apasionante, humana. Y da qué pensar. Sobre ese “sentido del deber” que tan importante parece al director del reformatorio años después del final de la barbarie nazi… en la que también era tan importante el “sentido del deber”. Muy recomendable.

[Libro] La casa de las bellas durmientes

Literatura

Para mucha gente, cuando se habla de leer un libro de un autor japonés, se piensa en libros de naturaleza más o menos exótica, que se basan en tradiciones o creencias que a muchos fascinan pero que resultan inaprensibles por su carácter misteriosos o casi esotérico, y con una mentalidad extraña y ajena. Y por lo tanto, pocos se atreven a introducirse en la lectura de una literatura tan rica. Algunos problemas tiene, de los que hablaré un poquito más adelante… pero bueno. Poco a poco, eso va cambiando. Muchos fenómenos culturales llegan en estos momentos sin problemas a España desde Japón. Cada vez son más frecuentes los estrenos cinematográficos de esa nacionalidad, y no sólo reservados a las películas de animación. No es infrecuente ver grupos de jóvenes en la sección de “manga” de algunas librerías. Así como la existencia de aficionados, también entre los más jóvenes, al pop japones, j-pop como le suelen llamar, o disfrazarse de sus personajes de ficción favoritos, cosplay le dicen, del japinglés “kosupure [コスプレ]” que no es otra cosa que la contracción de “costume play”, actuación con disfraces. Por lo tanto, entre algunos de estos muchos jóvenes, la literatura japonesa también va entrando, lo cual se nota en la presencia de títulos de este origen en las librerías, reales o virtuales.

A poco más de dos semanas de volver a dirigir nuestros pasos y nuestras miradas hacia el País del Sol Naciente. Intentando buscar un mix del Japón más moderno y cosmopolita, y del más tradicional y espiritual. Veremos qué tal nos queda. Bien, supongo. Es difícil equivocarse con un país así.

Pero seamos claros, aunque existan diferencias formales, y teniendo en cuentas que hablan preferentemente de sus propios conflictos sociales, muchas de las novelas contemporáneas niponas no dejan de hablar de temas que son comunes a gentes de todo el mundo. De verdad, que el salto cultural no es tan grande, y ni mucho menos abordable por una inteligencia normal con ganas de conocer un poco de mundo. Pero tenemos excepciones. De lo que he leído de autores japoneses, y ya empiezo a tener un cierto bagage que me sitúa por encima de casi todos mis conciudadanos, los hay más complejos, más apegados a la cultura más ancestral y tradicional de aquel país. Y entre estos está Kawabata Yasunari, el primer Premio Nobel japonés de literatura, el segundo Premio Nobel asiático en esa disciplina tras Tagore.

La novela de hoy es una novela corta. La narración de la noches que el protagonista de la misma pasa en la casa de las bellas durmientes. Un lugar clandestino donde hombres ya ancianos, incapaces de consumar sus deseos sexuales, pasan la noche acostados junto a una joven profundamente dormida, sumida en un sueño inducido por potentes fármacos, a merced de un hombre que no la puede penetrar con su sexo, pero que sí puede hacer otras muchas cosas. Hay un cierto pacto entre los “caballeros” que pasan la noche con las jóvenes. Pero el protagonista del relato es mayor, mas no tan anciano o decrépito como para que no se sienta impulsado a consumar una relación física que se supone que no debe/puede hacer. Y con la narración de las noches, tenemos los recuerdos que surgen de sus relaciones con otras mujeres de su pasado. Incluidas su mujer y sus hijas. Y el sorprendente desenlace.

Es una novela corta, que se lee bien, pero que desconcierta. Que no se puede cometer el error de leer de una forma excesivamente rápida, porque te pierdes muchos matices. Y esta sí que es una de esas novelas que has de leer asumiendo que el “aquí y ahora” del relato, una persona de entre 65 y 70 años en 1961 en el Japón que apenas sale de la posguerra mundial, es muy distinto en valores y concepción, al “aquí y ahora” del lector occidental contemporáneo. En momentos horroriza lo que se nos cuenta, en momentos seduce, en momentos cautiva la poesía de determinados momentos,… en momentos sientes pena por ese hombre, que ve cerca la muerte, y que recorre con su mente su pasado.

Indudablemente, una de las noveles breves más bellas e interesantes que he leído en mucho tiempo, al mismo tiempo que una novela que difícilmente te deja acomodarte en su lectura, difícilmente deja que tu conciencia esté tranquila. Especialmente, para quienes pensamos que la prostitución es una lacra social, símbolo supremo de la cultura de la violación, sobre la que nunca culparemos a las mujeres, sino a quienes se benefician de la actividad de una forma u otra, y a no pocos clientes que colaboran a mantener un sistema abominable.

[Libro] A Chain of Thunder

Literatura

Después de leer la novela que comenté hace unas semanas sobre los jóvenes soldados del ejército de los Estados Unidos que participan en las guerras indias y en la Guerra civil nortamericana, vino a mi memoria una serie de lecturas que realicé hace ya 13 años largos, en 2006. Os pongo en situación.

No he visitado los teatros de la guerra civil norteamericana, aunque alguna vez hemos hablado de que si visitamos Washington D.C. nos acercaríamos al Parque Militar Nacional de Gettysburg y algún otro. Pero de momento no ha habido ocasión. Pero en Europa, no nos faltan recordatorios de las consecuencias de las guerras. Especialmente en Berlín, donde estuvimos hace pocas semanas.

En algún momento de final de año de 2005 me hice con una copia de la película Gettysburg, una monumental producción pensada como una miniserie para una cadena de televisión de cable, pero que tuvo un estreno como largometraje en 1993 con una duración de 254 minutos, que es lo que yo vi en aquel momento que menciono. No me pareció una película con grandes virtudes cinematográficas, pero sí interesante desde el punto de vista histórico. Supe que estaba basada en una novela histórica de Michael Shaara, The Killer Angels, publicada en 1974, y me hice con aquel libro. Me pareció muy interesante. Y no paré ahí. Supe también que el hijo de este autor, que murió en 1988, Jeff Shaara, escribió dos novelas más, God and Generals, publicada en 1996, y The Last Full Measure, publicada en 2000. En la primera narraba los acontecimientos de la Guerra civil norteamericana en el teatro de operaciones de Virginia y Maryland hasta las vísperas de la batalla de Gettysburg, mientras que en el segundo continuaba con esta historia, con la guerra en Virginia, hasta el final del conflicto bélico. Lo cierto es que el conjunto de estos libros funcionaban mejor como divulgación histórica que como novelas en sí mismas. Dijeramos que no era muy consciente de estar leyendo algo “novelizado”, sino una narración entretenida de unos acontecimientos históricos, razonablemente bien documentados y presentados.

Siempre me quedé con la sensación de que la visión sobre este conflicto bélico, muy interesante, quedaba coja por centrarse en el teatro de operaciones oriental y sin tener en cuenta lo que pasaba en otros teatros de operaciones. Por poner una caso, que viene a cuento en lo que hoy presento, no hablaba tan apenas de que un día después del final de la batalla de Gettysburg, mientras el Ejército del Potomac de la Unión y el Ejército del Norte de Virginia de los secesionistas se miraban frente a frente sin decidirse a retomar las hostilidades, el sitio de Vicksburg llegaba a su fin, y los estados secesionistas quedaba separados en dos, y bloqueados económicamente por el ejército y la marina de la Unión.

Después de leer Días sin fin hace unas semanas, se me ocurrió volvió a repasar la película aquella, Gettysburg. Y encontré una copia de mejor calidad que la que vi hace 13 años; 1080p frente a VHS, nada menos. Y con más metraje, pues el el típico “montaje del director”, que consiste en la mayor parte de los casos en introducir escenas descartadas en el primer montaje. Así, en lugar de 254 minutos, te tiene que merendar 271 minutos. De cuatro horas y cuarto a cuatro horas y media, aproximadamente todo, que sinceramente no aportan gran cosa. Pero también me entró la curiosidad por saber si Jeff Shaara había escrito algo más. Y me encontré con que había escrito mucho más. El hombre se ha especializado en contar guerras; la de la independencia americana, la agresión de Estados Unidos a Méjico, la Segunda guerra mundial, la de Corea, etcétera. Pero tardó bastante en retomar la Guerra civil. Y tiene cuatro libros publicados sobre el teatro de operaciones occidental, el que se desarrolló en el río Misisipí y los estados próximos al mismo y al Misuri. El libro de hoy es uno de ellos, el segundo, el que narra la campaña de U.S. Grant para la toma de Vicksburg y para conseguir entrar en control de todas las rutas fluviales dependientes del Misisipí, separando los estado secesionistas en dos partes, y cortando las rutas de suministro a los principales estados secesionistas y ahogarlos económicamente.

Contado en forma de vivencias de seis personajes, de los que sé que al menos cinco son reales. Por el lado secesionista, el general Pemberton, comandante del ejército en Vicksburg, el general Johnston, comandante de todo el ejercito del Misisipí, y Lucy Spence, una joven de Vicksburg, que acaba ejerciendo de enfermera en los hospitales de campaña. Por el lado unionista, el general Grant, comandante en jefe del ejército del Tennessee, el general Sherman, uno de los comandantes de uno de los cuerpo de ejército del mismo, y Bauer, un soldado de origen alemán integrado en una compañía predominantemente de origen irlandés de un regimiento de voluntarios de Wisconsin. Se narra el conjunto de la campaña, desde los preparativos para el cruce del Misisipí al sur de la ciudad, la campaña para limpiar la zona de posible apoyos secesionistas y el sitio propiamente dicho.

Al igual que en sus predecesores, es un libro entretenido. Pero cambia algo el enfoque. Hay una visión menos general, aunque esta se ofrece y se dan informaciones suficientes para cumplir la misión de divulgación histórica. Pero entra también a contar o especular sobre los sucesos a nivel micro, a nivel de lo que se vivía en una compañía del ejército, en cómo eran las relaciones entre generales y periodistas, cómo se gestionaban las frustraciones y las discrepancias entre los responsables de los ejércitos, o cómo sufría o se defendía la población civil de la catástrofe bélica. En su conjunto está bien, aunque no me ha enganchado tanto como los que leí en su momento. Siempre fue el libro de Michael Shaara el mejor de los que he leído y el más interesante, los de su hijo le han ido siempre a la zaga.

Ha estado bien, me he alegrado de haberlo leído. Pero no me han entrado ganas de completar el ciclo de cuatro libros que cubrirían la batalla de Shiloh, el primero, la batalla de Chattanooga y alguna cosa más, el tercero, y la marcha sobre Georgia y las Carolinas del ejército de Sherman. Puedo pasar sin ellos. He de decir que sobre el último de los hechos históricos, la marcha de Sherman, ya leí un libro de Doctorow,… y por lo que sé y he leído, dudo mucho que Jeff Shaara esté cerca del nivel y profundidad de la escritura de Doctorow. El libro de Doctorow también lo leí en 2006, y supuso mi introducción a la obra de ese autor americano, que ya no he abandonado.

[Libro] Arenas movedizas

Literatura

Durante mucho tiempo escuché palabras elogiosas de Jun’ichirō Tanizaki. Pero la primera obra que leí de él, El elogio de la sombra, me dejó un regusto agridulce. Nunca me he sentido a gusto con los nacionalismos de ningún tipo, y este ensayo, más allá de su profundidad en cuestiones de estética, destila un cierto nacionalismo japonés… que dados los antecedentes de las actuaciones del Imperio del Japón en las primeras décadas del siglo XX no despierta mis simpatías.

Pero todo cambió cuando empecé a obra de ficción, tanto su novela más afamada, como sus colecciones de relatos cortos, me situaron ante un escritor magnífico y muy interesante. Era cuestión de tiempo que volviese a él.

Más allá de algún transbordo de tren en la estación de Shin-Ōsaka, no he visitado aún la populosa ciudad de la región de Kansai donde transcurre la acción de la novela de hoy. Algo que quedará subsanado dentro de cuatro semanas y un día, si todo va bien.

Había visto recomendaciones muy entusiastas de la novela que nos ocupa hoy. En Osaka, en algún momento del período de entreguerras, la novela se publicó entre 1928 y 1930, la narradora, dirigiéndose a una tercera persona, aparentemente el escritor, nos va contando las vicisitudes de su relación con una joven soltera de su misma edad. En torno a los 22 años cuando comienza el relato. La narradora, Sonoko, está casada, y ha tenido ya algún incidente escandaloso en su vida. Acude a una escuela de arte, donde se difunde el rumor, falso, de que mantiene una relación lesbiana con otra alumna, la bella joven Mitsuko. Pero esto desencadena la amistad entre las dos, y los rumores acaban tomando cuerpo y siendo ciertos, comenzando una apasionada y tormentosa relación en la que pronto se verán involucrados el marido de Sonoko, y otro hombre, un caradura con el que se ha relacionado Mitsuko.

El relato claramente tiene un componente provocador de las costumbres tradicionales y del patriarcado de la sociedad nipona, al hablar abiertamente de la relación entre las dos jóvenes. Más todavía estando una de ellas casada. Pero también va poniendo en solfa muchas otras convenciones de la sociedad japonesa de la época, que ponen de manifiesto las hipocresías de la misma. Sin dejar de considerar que no deja de ser un enredo en el que, sencillamente, nadie es fiable. Nadie puede confiar plenamente ni en los sentimientos ni en las intenciones del otro o la otra. Las traiciones llegan a tal nivel que el propio final de la novela es la última traición hacia la narradora, de cuya naturaleza no voy a hablar aquí y dejo que la descubra el posible lector de la novela.

He de decir que de lo que he leído en ficción hasta ahora de Tanizaki, es lo que menos que me ha convencido. Quizá por las elevadas expectativas que me había formado, dadas las reseñas elogiosas que previamente había leído sobre la novela. Pero me ha costado mantener el interés, fundamentalmente porque a partir de un determinado momento deja de importarme lo que suceda con estos personajes. Y la novela, más allá de la trama, casi detectivesca, más propia de una novela negra, para descubrir la sucesión de traiciones que los cuatro personajes principales se dedican entre ellos, carece de profundidad y más me ha parecido un producto para el entretenimiento, bien escrito, que una novela de fondo como otras novelas y relatos cortos del escritor. Pero que cada cual saque sus propias conclusiones leyéndola. Que tampoco es tan extensa.

[Libros de fotografía] Comprados en agosto en Berlín, pero pensando en Japón para septiembre-octubre

Fotografía, Literatura

Una de las más “graves” tentaciones que sufro cuando visito Berlín es la de comprar libros. De todo tipo, pero de fotografía en general. Cualquier museo de fotografía o de arte en general, muchas galerías de arte,… tienen tiendas o librerías de las que me llevaría a casa… todo. Pero además encuentras estupendas librerías donde la cantidad y la calidad de sus fondos a la venta son abrumadoras, especialmente si lo comparas con lo que habitualmente te encuentras en nuestro país.

Pero en esta última ocasión me había autoimpuesto contención en las compras. Por dos razones. Porque hay que tener bajo control las finanzas personales, y no hacer más gastos de los debidos, y porque opté por llevar un equipaje mínimo, y los libros ocupan espacio y pesan. Pesan mucho. No obstante, tentaciones llegaron y alguna debilidad me permití. Fundamentalmente en forma de dos libros que aúnan fotografía y textos. Y ambos tienen que ver con la motivación y la inspiración que nos produce el futuro viaje a Japón, previsto entre el 24 de septiembre y el 8 de octubre. Un viaje que aún tenemos excesivamente verde en su planificación. Hemos de resolver eso cuanto antes.

Pronto tendré la posibilidad de aumentar y renovar mi fototeca de motivos japoneses. Ganas tengo aunque tengamos dudas todavía del recorrido que vamos a hacer por el país nipón.

El primer de los libros lo encontré en la librería del Museum für Fotografie – Helmut Newton Stiftung. Se trata de un libro en inglés que lleva el título Daido Moriyama: How I take Photographs. Voy a retrotraerme a otro fotógrafo para comentar este libro. Yo sigo habitualmente el canal de Youtube de Thomas Heaton, un fotógrafo de paisajes, cuyos vídeos son didácticos y entretenidos. Aunque quizá haya perdido cierta de la frescura de hace unos años, está bastante bien. Heaton hace con frecuencia diferencias entre realizar fotografías y tomar instantáneas (en el sentido de “snapshots” en inglés, no de fotografías tipo polaroid). Y claramente para él, las instantáneas son un tema menor. Cosa de llevarse un recuerdo o poco más. Me hizo gracia un vídeo suyo reciente en el que comentaba que para tomar sus “instantáneas” de un crucero por el Adriático se había llevado consigo una Hasselblad X-Pan que le habían prestado. La cosa no funcionó para él. Por algún motivo, el bueno de Heaton no supo adaptarse a las circunstancias. Y tengo la sensación de que más allá de la falta de familiaridad con la X-Pan, para mí la quisiera, también esta en la prevención hacia el tipo de fotografía que se hace en un viaje, muchas veces “instantáneas”, pero que tienen un fin claramente documental. El libro de Moriyama precisamente viene a reivindicar la instantánea, “snapshot”, con carácter documental, muchas veces realizada con cámaras muy sencillas, compactas, más o menos básicas o complejas, pero siempre discretas, que apunta hacia lo que encuentra por los barrio de Tokio, u otras ciudades japonesas, que se patea. Y que finalmente constituyen la base de la obra por la que es respetado y admirado. Este es un libro en el que tan importantes son las fotografías de Moriyama como sus textos, en los que nos guía en su forma de capturar imágenes de forma activa de lo que sucede a su alrededor. Y que indudablemente puede ser muy inspirador para ese viaje que ha de empeza dentro de poco más de un mes. No hay género fotográfico menor. La calidad de la fotografía está en otros aspectos. Un paisaje perfectamente planificado y ejecutado puede resultar en un aburrimiento, no los de Heaton, y una instantánea en las calles abarrotadas de una ciudad moderna puede resultar en una obra de museo… es la idea, la creatividad y el dominio del instrumento por parte del fotógrafo lo que definen la calidad de la obra.

Entre las librerías que pueblan las calles de Berlín, solemos dirigir nuestros pasos hacia la sucursal de la librería Walter König que encontramos frente al Museumsinsel y no lejos de la estación del S-Bahn en Hackescher Markt, en Burgstrasse 27. Dedicada a los libros y otras publicaciones de arte, esta librería cuya sede central está en Colonia, pero que se ha extendido por otras ciudades de Alemania y Europa, que muchas veces gestiona las librerías de prestigiosos museos, es para nosotros una atracción, una visita obligatoria más, en la capital alemana. Y allí adquirí un librito que aún literatura y fotografía. Se trata de Ikigai and Other Japanese Words to Live, con textos de Mari Fujimoto y fotografías de Michael Kenna (instagram) y aportaciones David Buchler (instagram). Kenna es uno de mis fotógrafos de paisaje favoritos, cuya obra está fundamentalmente realizada sobre cámaras Hasselblad de película tradicional, en formato cuadrado, blanco y negro, estilo minimalista en la composición y frecuentemente con largos tiempos de exposición. Kenna siempre se ha sentido atraído por Japón, son muy conocidas sus obras en los paisajes invernales de la isla de Hokkaidō, y otros países asiáticos. Pero las fotografías, mostradas en pequeño formato, el libro es muy ligero, son un parte más que acompaña a los textos, pequeños ensayos, poemas (haikus), reflexiones sobre palabras y sobre los conceptos que las acompañan. Es tanto un libro sobre esas palabras extraídas y escogidas del idioma japonés, como del estilo de vida que representan. Mari Fujimoto es una lingüista responsable de programas de enseñanza del japonés en el Queens College, en Nueva York. Buchler es un artista, coleccionista y experto sudafricano que vive en Tokio actualmente.

[Libro] Días sin final

Literatura

He empezado a acumular cierto retraso a la hora de comentar los libros que leo. Tengo varios a la espera. Entre otras cosas, porque varios de ellos han sido novelas breves y, también, porque la semana pasada no tuve ocasión de ir adelantando algún comentario. Hoy traigo aquí una novela que no es especialmente breve, su versión en papel tiene 280 páginas, pero que sí que leí con soltura y agilidad. Fue una de esas escasas ofertas que aparecen de vez en cuando a Amazon Flash, que te llaman la atención y que, después de varios fiascos, tras pensártelo y revisar reseñas, si existen, que indiquen cierta calidad literaria, te animas a adquirir.

A falta de fotografías del medio oeste y del lejano oeste americano, donde transcurre buena parte de la acción, nos centraremos en Irlanda, el país de origen del protagonista.

El autor es Sebastian Barry, un dramaturgo, novelista y poeta irlandés que ha adquirido un cierto prestigio entre los autores contemporáneos en dicho país. Muchas de sus obras tienen protagonistas inspirados por sus propios antepasados familiares, entre quienes encontramos tanto leales a la corona británica como nacionalistas irlandeses contrarios a la misma. También ha tratado las cuestiones del éxodo y diáspora irlandesa por el mundo.

En el libro que hoy nos ocupa, el protagonista es Thomas McNulty, un joven adolescente irlandés que, habiendo perdido a su familia en las hambrunas de mediados del siglo XIX se embarca para emigrar a América, donde irá sobreviviendo como buenamente puede hasta que conoce a otro adolescente John Cole, con quien establece amistad, y con quien se gana la vida un tiempo en una ciudad minera bailando con los mineros vestidos de mujeres. Conforme crecen, esta ficción no se sostiene, y para sobrevivir entran a servir en el ejército, al mismo tiempo que la amistad entre ambos jóvenes crece y se convierte en algo más. Una vez en el ejército, se abre un periodo de tiempo en el que les acompañaremos en las guerras contras los nativos americanos, en la guerra de secesión y nuevamente forzado a unirse al ejército en los conflictos contras los nativos americanos.

La historia de estos jóvenes, y de quienes se van uniendo a ellos y conformando su familia, como una joven niña huérfana nativa americana, algún antiguo esclavo negro y otros miembros del ejército, a lo largo de los 20 años tiene un carácter muy agridulce. Constantemente vamos alternando los episodios de carácter dramático o trágico, especialmente en las distintas guerras en las que intervienen, con los episodios esperanzadores derivados de las uniones familiares que van forjando, incluso si son familias en los que sus miembros no son de la misma sangre. Puede haber momentos casi cómicos y otros en los que has de parar de leer por la dureza y la crueldad de los episodios narrados. Nos habla de la dureza de pasar hambre, del racismo inherente a la expansión de las personas de origen europeo por norteamérica. Desmitifica al ejército norteamericano. La caballería que recorre las praderas pierde el halo romántico y heroico al que nos acostumbraron las películas del oeste, para recuperar su naturaleza de fuerza colonizadora, en ocasiones genocida, en la que la supervivencia es difícil y un mismo hombre puede ser un villano en un momento y un héroe al siguiente, o viceversa. Los criterios morales perdidos por parte de la mayor parte de los personajes. Salvo quizá en esa reivindicación de la familia, por extraña o poco convencional que sea, que constantemente se percibe en el libro como tabla de salvación ética y humana de los protagonistas.

No es un libro perfecto, tiene sus altibajos, creo que tiene incluso alguno imprecisión histórica, y la traducción también me parece mejorable. Pero globalmente está bastante bien, creo que es honesto, es crítico con una historia y un país, los Estados Unidos, que al mismo tiempo ha ofrecido tanto esperanzas como sufrimientos por igual a quienes ha albergado. A mí me ha merecido la pena y me parece recomendable, más si lo pillas al precio que yo lo conseguí, de menos de dos euros.

[Libros de fotografía] De aquí y de nuestras antípodas

Fotografía

Creo que ya lo he comentado en alguna ocasión. Últimamente me atraen más lo libros pequeños sencillos, muchas veces autopublicados o publicados en pequeñas editoriales, que dan a conocer el trabajo o series de fotógrafos esforzados pero sin un nombre para atraer a las grandes editoriales especializadas en fotografía. Y son diversos los sitios en internet donde se pueden encontrar. Desde las pequeñas editoriales que publican ediciones limitadas de libros dignos pero modestos, a un precio razanables, a quienes hace un esfuerzo de autoedición de su librito, revista o publicación del tipo que sea. Este tipo de publicaciones me interesa.

El libro del neozelandés Paul C. Smith contiene muchos paisajes costeros. Playas de la isla norte de Nueva Zelanda. No me importaría haber visitado o visitar en un futuro aquel país. Al fin y al cabo, más lejos, imposible. Pero de momento no ha sido posible, así que nos conformaremos con unas playas galesas.

Una de ellas traigo aquí. Desde hace un tiempo sigo en Youtube los vídeos del neozelandés Paul C. Smith. La fotografía de Smith está a caballo entre el paisaje y el reportaje. Suele utilizar equipos sencillos, que no económicos, pues suele tirar de Leica. Es decir, una o dos cámara, una digital y otra para película tradicional, cada una con un objetivo. Generalmente, algún objetivo estándar y algún angular moderado. De vez en cuando usa otras cámaras para película tradicional más diversas, formato medio incluido. Pero siempre, para cada sesión fotográfica, un equipo mínimo; cámara, objetivo, trípode si es necesario, el coche para acercarse al lugar y los pies para caminar. Tiene publicado un librito, poco más que un folleto, Stolen moments, fotografía en blanco y negro, que vende por 25 dólares neozelandeses. Unos 14 euros. Precio neto. Gastos de envío incluidos a todo el mundo. Es modesto. Pero agradable. Y nos da una idea de que la posibilidad de editar nuestros propios libros no es una empresa tan desdeñable, siempre que seamos conscientes de nuestros límites y tengamos un cuerpo de obra razonablemente coherente.

El otro libro que me ha llegado recientemente es la nueva edición, creo que es la tercera, del celebrado Afronautas de Cristina de Middel (instagram). Se puede adquirir en This book is true por 40 euros, de la tirada de mil ejemplares sin firmar por la autora. Existe otra tirada de 50 ejemplares firmados, que se denomina Special Edition, que se venden en el mismo sitio por 300 euros. ¡Jodo lo que vale el garabato de la de Middel! Seamos serios, me gusta el concepto del libro y de la obra que contiene, me gusta cómo está presentado, creo tiene un innegable interés, pero estoy muy lejos de ser un coleccionista o un mitómano. Creo que a los poseedores de la primera edición, estas nuevas ediciones les sientan como un tiro, porque no permiten que el valor de su copia suba tanto como les gustaría. Pero para los que pensamos que no hay que poner coto a la difusión del arte y la cultura, me parecen una buena noticia. No me importaría una nueva edición del Party, también de la de Middel.

[Libro] Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

Literatura

Cuando salió a la venta la primera parte de la última novela de Haruki Murakami, me di cuenta que no me quedaban muchas novelas de este autor japonés que no hubiese leído. Me quedaban unas cuantas, pero no muchas. Los amoríos de Sputnik, las tribulaciones de los carneros japoneses, la última de las aventuras del innominado protagonista de tres de las primeras novelas del autor, y esta que traigo hasta aquí hoy. Así que me propuse leerlas todas en un tiempo razonable. Aunque no de tirón, en plan “maratón Murakami”. Desde hace una semana ya puedo decir que lo he conseguido. En el apartado de ficción, aún puedo leer bastantes de los relatos cortos del autor. Y aún no he leído ninguno de sus ensayos. Ya veremos que pasa en el futuro.

Aunque la mayor parte de la acción sucede en el entorno del domicilio del protagonista en Setagaya, uno de los distritos de Tokio, los alrededores de la estación de Shinjuku también tienen su importancia en la historia, y allí nos vamos fotográficamente.

En lo que he leído por ahí, la historia del pájaro-que-da-cuerda es una de las novelas más importantes del autor. Si bien es cierto que con Norwegian Wood (Tokio Blues en varios países occidentales, absurdamente) ya tuvo un notablemente éxito de ventas, parece que esta novela de hoy fue un poco como la confirmación entre el mundo de la crítica literaria japonesa y mundial de que estábamos ante un autor que había que tener muy en cuenta.

No es una novela fácil, sin embargo. Murakami abraza sin ambages en esta novela la existencia de universos paralelos o alternativos. Muchas veces se ha hablado del estilo del autor japonés como “realismo mágico”, término aplicado con frecuencia a novelas de autores americanos de habla española, en el que un universo literario que podemos suponer idéntico o muy similar al de la realidad, se ve salpicado por elementos preternaturales, mágicos o fantásticos. Pero como digo, creo que el enfoque de Murakami en varias de sus novelas va más por el de la existencia de universos o dimensiones paralelas, que eventualmente entran en contacto entre sí (véase 1, 2, 3, 4, 5, 6… entre otros).

También comparte esta novela algunos elementos tradicionales en la literatura de Murakami. El protagonista es un hombre común, un poco despistado con su vida. Sufre la pérdida de un ser querido, en concreto su mujer, que le ha abandonado. Inicia un camino, cuyo rumbo es desconocido, y no siempre elegido por propia voluntad para recuperar su vida o al menos rehacerla. En el camino, se encuentra con gente extraña, de ambos sexos, aunque especialmente misteriosas o con impacto en su vida son las mujeres. No es extraño que una de ellas sea una adolescente. Existe una figura de poder que puede suponer un antagonista o una dificultad importante en el camino. Todos estos elementos están incluidos en esta novela, en la que, además abundan los elementos simbólicos y metáforas de contenido profundo. El poder, la muerte, la identidad personal, el deseo, la alienación de la persona… son algunos de los temas que tratan tanto la novela como estos elementos simbólicos que salpican el relato.

La novela es larga. La versión impresa en papel está en las 912 páginas. Se encuentra divida en tres libros, tres actos, cada uno con un título vinculado a la música. La música es otra de las constantes en las novelas de Murakami, clásica, jazz, sobretodo, en ocasiones más popular. Y la novela incluye relatos que pueden o no estar incluidos en la historia principal, pero que creo que tienen importancia en la comprensión de la misma. Las cartas de May Kasahara, las historias de la guerra de Nutmeg Akasaka, del cabo Honda y del teniente Mamiya (siempre muy crítico con el papel de su propio país en los años del militarismo que desembocó en la catástrofe de la guerra del Pacífico), los viajes, reales o imaginados, de las hermanas Kanō… algunos de estos relatos o de estos personajes son casi merecedores de una novela propia, de un relato que les de el valor que merecen. Te dejan con ganas. Y especialmente, te deja con ganas de saber más de la peripecia y las tribulaciones de Kumiko, la esposa desaparecida del protagonista. Un protagonista que a diferencia de otros similares en la bibliografía de Murakami… tiene nombre, Tōru Okada.

Confieso que cuando terminé el libro me sentí confuso. Como he dicho, no es una novela fácil. Pero es de las que dejan poso. Conforme pasa el tiempo, no se difumina lo leído. Mantiene su presencia. E incluso poco a poco notas cómo van encajando las piezas del colosal rompecabezas que nos ha planteado Murakami. Dicen que Murakami no planifica la obra, que empieza a escribir, y que se deja llevar por donde la escritura le lleva, lo cual pueda dar lugar a inconsistencias en las obras. En cualquier caso, en un universo donde la inconsistencia, la racionalidad, está puesta en cuestión de forma constante, esto no le sienta mal. A mí me ha gustado. Me parece recomendable.

El pasado viernes, mientras cenábamos en casa de unos amigos que nos “torturaron” con una absurda película de superhéroes y enormes raciones de pizza a domicilio, hablábamos de la obra de Murakami. Me pregunto si no tendría que repasar alguna de las primeras novelas que leí de este autor y leerlas con la visión actualizada que tengo del autor. Especialmente la primera… al sur de la frontera, al oeste del sol… Ya veremos.

[Libro] Otra vida por vivir

Literatura

En esta ocasión no traigo una obra de ficción. Nos moveremos en el ámbito del ensayo y la reflexión. Y lo haremos de la mano del escritor griego radicado en Suecia Theodor Kallifatides.

Kallifatides no es muy conocido por el público español. La recomendación de este ensayo me llegó por parte de mis libreros de más confianza. Y yo mismo en ese momento no conocía, o no recordaba, al escritor. Nacido en 1938, y emigró a Suecia en 1964. Se estrenó como escritor en 1969, pero lo hizo en sueco, a pesar de no ser su idioma natal. Kallifatides se asentó plenamente en el país nórdico, donde se casó con una aborigen y donde tuvo a sus hijos, plenamente insertados en la sociedad sueca. En griego, ha escrito las traducciones de obras suyas cuyo original es el sueco. El motivo por el que aporto todos estos datos biográficos es porque tienen gran importancia en el ensayo que he leído.

No he visitado Grecia todavía, la patria de nacimiento de Kallifatides,… a punto hemos estado de preparar un viaje para este próximo otoño… pero es que Grecia es un caos para lo que pretendíamos hacer… Pero sí que tengo abundancia de fotos de Suecia, la “patria” adoptiva del escritor. Malmo, las playas del Báltico, Estocolmo, Upsala…

Este ensayo es una obra ya de un Kallifatides anciano, pero lúcido. Muy lúcido. En un momento dado, siente que su vida como escritor puede estar llegando a su fin. Las ideas no le llegan a la cabeza, no sabe qué escribir. Y al mismo tiempo analiza lo que está sucediendo en Suecia, en Grecia y en el mundo en estos tiempos. Son los años de la gran crisis financiera que tan duramente afectó al país heleno. También son los años de la llegada masiva de inmigrantes y refugiados a las costas europeas. Coincide con la evolución conservadora de la sociedad sueca, que pasa de ser un paraíso socialdemócrata a una sociedad cada vez menos tolerante con el extraño, con el extranjero, y cada vez menos solidaria con el vecino. Y también coincide con el momento en que en el pueblo natal, en la Laconia griega, el instituto local va a ser nombrado en su honor y se le van a realizar una serie de homenajes, lo que lleva a un viaje al sur de Grecia con su mujer, sueca, pero extrovertida y vital.

Y de todo ello habla en este ensayo, todo ello lo narra, en un relato que mezcla las dudas, la reflexión, las opiniones, con la narración de lo que le está pasando y lo que está viviendo, salpicado con vivencias de su pasado en el país que abandonó en tiempos revueltos. Un texto en el que se muestra fuertemente crítico con la evolución de las sociedades europeas, con los valores que se están destruyendo y que han mantenido al continente próspero y en paz desde la posguerra mundial. Y también termina preguntándose quién es, cuál es el lugar al que pertenece. Abandonó Grecia como consecuencia de la fenomenal crisis económica causada por la guerra civil y la progresiva instauración de un régimen ultraderechista y militar. Pero ahora no sabe si se siente más griego o más sueco.

La respuesta puede estar en el hecho de que, a pesar de que toda su obra anterior, salvo las traducciones, la ha realizado en sueco. Este ensayo lo escribió en griego. El libro se lee bien, con ganas. Ofrece reflexiones muy lucidas. Muchas de las dudas y miedos que Kallifatides tiene, pueden estar en la mente de cualquier persona de bien que sienta un mínimo de preocupación por el mundo y por sus semejantes. Desde luego, lo encuentra muy muy recomendable.

[Libro] Riesgos de los viajes en el tiempo

Literatura

Estaba a punto de salir de vacaciones, hacia finales del mes de mayo, cuando me enteré que en junio salía a la venta la traducción al castellano de la última novela de Joyce Carol Oates. Desde hace unos años, desde que leí su peculiar y “disléxica” versión del cuento de Caperucita Roja, Oates es una de mis escritoras favoritas. Intentar recuperar toda su obra es una labor inabarcable ya que la norteamericana es una escritora sumamente prolífica, que a sus 81 años se muestra todavía muy activa y muy lúcida. Pero poco a poco iré rescatando alguna de sus novelas u otros escritos, al mismo tiempo que permaneceré atento a las novedades que presente. Como ha sido el caso en el actual. La quinta novela de Oates que leo, el sexto de sus libros si incluyo el de relatos cortos que leí en su momento.

De entrada me sorprendió y me atrajo el título. Y más cuando los adelantos de la novela hablaban de una historia de viajes en el tiempo. Un género que siempre me ha atraído, aunque desconocía cómo podía encajar en el estilo de la escritora. Antes de comenzar a leer el libro, la respuesta más probable a esa cuestión es que su sumase a otros autores, como la canadiense Margaret Atwood, a la hora de utilizar un entorno distópico para ejercer un crítica de la situación sociopolítica actual. La escritora mantiene posiciones progresistas en el ámbito sociopolítico norteamericano. Ellos la denominaría “liberal”, pero ya sabemos, o deberíamos saber, que ese adjetivo tiene distinto significado político a ambos lados del Atlántico. Así que utilizaremos el adjetivo “progresista”. Su anterior novela profundizaba notablemente en el conflicto entre integristas religiosos de extrema derecha y el derecho a elegir en cuestiones de planificación familiar.

Casi toda la película transcurre en un entorno universitario,… que por su calidad y brillantez académica no es precisamente equiparable a la inglesa Cambridge. Pero estas son las mejores fotos que tengo de una universidad, así que tendrán que valer.

Efectivamente, mis suposiciones no iban desencaminadas. La protagonista de la historia es Adriane Stohl, una joven de 17 años, que vive en un futuro dentro de 20 años, en el que los Estados Unidos de América han absorbido a lo que es Méjico y Canadá, y se presentan en como una sociedad distópica en la que gobierna una élite plutocrática que ejerce un fuerte control sobre los ciudadanos a través de los sistemas de información electrónica. La joven, brillante estudiante en su instituto, es detenida por haber preparado un discurso de despedida de su promoción que plantea dudas sobre el sistema social y político. Y su castigo será ser trasladada en el tiempo, a 1959, donde recibe un nuevo nombre y es matriculada en una mediocre universidad del medio oeste americano.

Y aquí viene la potencia de la historia que nos narra Oates, puesto que en la distopía en la que profundiza no es la de la sociedad del futuro, en la que en un remedo de lo que ha sucedido con Donald Trump, gobiernan aquellos plutócratas extremadamente ricos que mejor controlan la información y los recursos. La distopía en la que profundiza es la de las sociedades mediocres, en su actitud, en sus valores, en sus creencias, en la profundización de los conocimientos, que es representada por esa ficticia universidad de Wainscotia, en cuyo campus se desarrolla la mayor parte de la acción. Un entorno, muy asociado al vertiginoso desarrollo económico de los EE. UU. en los años 50 y 60, al mismo tiempo que se genera una corriente de pensamiento único, consecuencia de la guerra fría y del miedo a los soviéticos.

Y si esta es la visión política de la historia, está también los aspectos relacionados con la identidad personal, o la fragilidad de la misma, la capacidad de manipulación que las sociedades tienen o pueden tener sobre quienes somos, y quienes son los que nos rodean. Con el trasfondo de sus estudios en psicología conductista, viene la reflexión sobre si realmente somos libres en nuestras decisiones, o al fin y al cabo, no somos quienes creemos ser, sino meros seres condicionados fuertemente por nuestro entorno, por la presión del grupo y por las sociedades en las que vivimos.

Al final, el cierre de la novela, muy satisfactorio, no responde a todas las preguntas que se plantean a lo largo del relato, sino que muy al contrario, abre todavía más interrogantes sobre la auténtica realidad y la auténtica historia de Adriane.

A pesar de las frecuentes paradas para pensar en lo que estaba leyendo, me lo leí en poco tiempo. Me enganchó fuertemente, me pareció sumamente original, y lo considero altamente recomendable.

[Libro] Normas de cortesía

Literatura

Esta novela de Amor Towles me apareció un día entre las ofertas Flash del día en Amazon. La mayor parte de estas ofertas no valen un pimiento, como he podido comprobar con el tiempo. Pero en este caso me encontraba con una novela refrendada por la editorial Salamandra, una editorial que me merece bastante respeto. Investigué someramente, y decidí darle una oportunidad a esta primera novela del autor, que empezó tarde en esto de dedicarse a escribir, aunque parece que lo ha cogido a gusto.

De entrada, el prólogo sirvió para que me enganchase muy a gusto en el libro. En dicho prólogo, nos encontramos en 1966 y la protagonista y narradora del libro, Katey Kontent, una neoyorquina de origen ucraniano, está disfrutando con su marido de la inauguración de la exposición Subway, 1938-1941 de Walker Evans. En las fotografías, tomadas por Evans en el metro de Nueva York con una cámara oculta, inadvertida para los viajeros, reconoce a alguien. En dos de las fotografías, reconoce a la misma persona, con un aspecto muy distinto entre ellas. Esto nos llevará a un largo flashback en el que esta mujer nos recuerda lo que sucedió en su vida en aquellos años antes de la guerra mundial, especialmente en 1938.

Las fotos de hoy,… de Nueva York, claro.

Towles nos lleva a una época en la que Estados Unidos todavía se encuentra bajo los efectos de la Gran Depresión. En la Nochevieja de 1937, Katey y su compañera de habitación en la pensión en la que viven, salen a celebrar el evento, y conocen a un joven adinerado. Ambas se interesan por él, de forma amistosa, aunque este parece interesarse más por Katey. Pero unos días más tarde, un accidente en las calles heladas de Nueva York cambiará el destino de los tres.

Aunque planteada en sus compases iniciales como un triángulo amoroso, la novela en realidad trata del ascenso en la escala social de una mujer de veintitantos, acercándose a los treinta años, en ese final de la década de los treinta del siglo XX, una época en que esa edad es no ser ya demasiado “joven”. Una mezcla de fortuna, trabajo y carácter personal guiarán a la joven en su introducción en la alta sociedad neoyorquina, en un camino en el que tendrá notables aciertos, aunque también algún notable tropezón.

Y esa es la parte más interesante de la novela, la que narra el ascenso progresivo de la joven, de una forma que podemos calificar de honesta, trabajando cuando hay que trabajar, divirtiéndose cuando toca, y sin poner zancadillas por el camino. El problema de la novela es que el romance, con triángulo y sin triángulo entre la joven Katey y el apuesto galán de las fotos del metro es irregular. Y lastra la novela. Desde los primeros compases vemos que el autor lastra la historia y el desarrollo del personaje más interesante de su novela, en aras a generar una tensión romántica que no funciona siempre, y que genera en algún momento el punto más bajo del relato.

Por lo demás, la novela se lee bien y es muy entretenida. No siempre alcanza, no creo que haya capacidad, los niveles de la gran novela americana de principios de siglo que intenta emular, y copiar con más o menos éxito, que nos ha narrado en muchas otras ocasiones los avatares de la sociedad neoyorquina. Pero tampoco nadie se arrepentirá por darle una oportunidad a esta historia.

[Libro] Seda

Literatura

Hace mucho que había oído hablar de este libro de Alessandro Baricco. Siempre en términos elogiosos. Pero uno, a estas alturas de mi vida, desconfía de los best-sellers. Especialmente si se acompañan de una adaptación cinematográfica con pretensiones, pero que acaba siendo pretenciosa y fallida. Y justo el día que volvíamos de viaje, de China, surgió en conversación cuando vimos un edición de esta novela corta en neerlandés en el aeropuerto de Ámsterdam. Así que allí mismo, aprovechando la wifi gratis y competente de Schiphol, me lo compré en edición electrónica. En castellano, claro. Para leer en cuanto terminase el que tímidamente acababa de comenzar muy poquito antes, durante el viaje.

Viajemos por lo tanto a Japón. Y si es necesario, pongámonos románticos.

Baricco nos traslada al sur de Francia a mediados del siglo XIX, al negocio de los gusanos de sede, amenazados en ese instante en Europa por diversas enfermedades infecciosas no bien conocidas. Unos productores provenzales envían a uno de sus conciudadanos a una arriesgada misión a buscar huevos sanos a Japón, país que todavía no se había abierto al negocio exterior. Una misión arriesgada. Pero este comerciante, casado y enamorado de su esposa, se arriesga y tiene éxito, ante uno de los señores locales de una provincia del País del Sol Naciente. Pero también se encuentra con la misteriosa mujer, que no tiene los ojos sesgados de oriente, que acompaña a este caudillo local, y que se convertirá en una obsesión, durante los años en que arriesgue cada año su vida y su dinero en la lejana expedición.

Novela corta. De pequeños capítulos, con un estilo de escritura peculiar, que nos transporta de forma fantasiosa a esos viajes imposibles, de miles de kilómetros atravesando Europa y Asia. De la misma forma que nos transporta a unos sentimientos y deseos basado en miradas, en breves encuentros, y más en las cosas que no se dicen ni se nos cuentan que en aquellas que se explicitan. En resumen, una historia de amor, cuyos protagonistas reales sólo al final serán descubiertos por el lector, en uno de los más bellos finales que he leído, en una de las más bellas de amor incondicional que he tenido entre las manos.

Teniendo en cuenta que esta novela tiene sólo algo más de 20 años, no parece un producto de nuestra época. Parece un producto atemporal, que de alguna forma se contagia de las formas literarias propias del país nipón imaginado, en las que tan importante es lo que se nos relata como lo que se nos oculta. Hasta tal punto disfruté que, en cuanto deje pasar un poquito de tiempo, que me sirva de reposo, la volveré a leer. Tentado estoy de buscar la versión original italiana. Absolutamente recomendable.