TV – Algunos animes con romance adolescente y personajes más reales

Televisión

Fotos realizadas en Katsuura, en la península de Kii. Ya que una de las protagonistas es originaria de un pueblo pesquero, esta pequeña ciudad a orillas del Pacífico me servirá para representarla. También en versión Substack.

Estamos a principios del mes de abril. Eso quiere decir que recientemente terminaron muchas series o temporadas de series de animación japonesa. De lo más diversas. He visto algunas. Y también he recuperado alguna recomendación de series muy bien valoradas de hace pocos años. Y en todas las estaciones hay unas cuantas series basadas en las aventuras y amoríos de instituto. De lo más diversas. En general, inverosímiles, incluso si son divertidas. Llenas de tópicos… si llegases a pensar que los adolescentes japoneses son realmente así… parecerían extraterrestres. Pero siempre hay alguna que muestra una versión más realista, más próxima a lo que un adolescente es. Vamos con algunas que he ido viendo poco a poco, a ratos muertos, como suelo hacer con el anime, de este tipo.

Skip to Loafer スキップとローファー (Skip and Loafer) es una serie de la primavera de 2023. Y creo que merecería una continuación, que puede que llegue a lo largo de este 2026. Aunque más bien hacia final de año. Son las peripecias de una chica de 15 años, de una región pesquera de la costa del mar del Japón, de las que sufren la despoblación y cierta decadencia, que decide estudiar el bachillerato en Tokio, con el fin de entrar en una buena universidad y hacer carrera en el servicio público, incluso en la política, para pelear por el futuro de su tierra. Pero mientras tanto… pues es como un pez fuera del agua. Estudiosa, trabajadora, responsable, ni guapa ni fea, la serie sigue su vida cotidiana durante su primer año de bachillerato. Como contrapartida, el primer amigo que hace, es un tokiota de toda la vida, que en su momento fue actor infantil, que esta de vuelta de todo, pero que encuentra incentivos en la actitud de la chica. Sin romance. Al menos de momento. Simpática serie, muy bien valorada por el público espectador.

Giji Harem 疑似ハーレム (El falso harén) es una subversión simpática de un género muy típico del anime adolescente para chicos; la del adolescente rodeado de un “harén” de chicas guapas entre las que no sabe con quien decidirse, todas muy guapas, pero con personalidades muy distintas. En esta ocasión no hay un “harén” real. Son dos adolescentes, chico y chica, que se conocen cuando empiezan el primer año de bachillerato y ambos se apuntan al club de teatro. Ella está dotada para ser actriz, aunque no se lo plantea inicialmente como una carrera de futuro. Él no está dotado para la actuación, pero es un manitas, así que se encarga del atrezo. Pero se caen bien. Y empiezan un flirteo basado en las capacidades interpretativas de la chica, que en su relación adopta distintas personalidades, como si fueran cuatro o cinco chicas distintas. Pero en realidad mantienen una dinámica simpática, de buen rollo, tranquila y de una atracción y un cariño que van madurando poco a poco, de forma razonablemente creíble. Otra serie muy simpática y bien valorada por el público.

Finalmente está Horimiya ホリミヤ (de Hori-san y Miyamura-kun, los nombres de los protagonistas). Hori-san es una chica guapa y popular del instituto, pero con mucho genio, y a veces un poco bruta. Miyamura-kun es un chico reservado, que esconde sus tatuajes y sus piercings, no siempre bien aceptados por los demás. Hori-san los descubre, pero lejos de rechazarlo, le sirve de excusa para a empezar a relacionarse con el chico, hasta que se emparejan. Alrededor, los amigos del instituto, con personajes de lo más diversos, y la familia de la chica, también muy peculiar. La serie es muy muy muy divertida. Tiene dos temporadas. La primera abarca los tres años del bachillerato japonés, donde vemos como crecen, no sólo los protagonistas, sino el coral reparto de la serie. La segunda son pequeñas piezas, momentos a lo largo de esos tres años, con un tono todavía más cómico, generalmente centrado cada episodio en alguno de los personajes secundarios. Es la mejor valorada de las tres series, y con razón. Todas son simpáticas, pero esta tiene dosis extras de comedia y humor, y con frecuencia provoca la carcajada.

Y esto es lo que hay. Para pasar ratos intrascendentes, pero con producciones de razonable calidad.

TV / Libro; Ikoku nikki 違国日記 – anime y manga

Literatura, Televisión

Fotos realizadas en Shingū, ciudad que forma parte del camino de peregrinación Kumano Kudo, en la península de Kii. También en versión Substack.

Ayer mismo pude ver el decimotercero y último de los episodios de la serie de animación japonesa Ikoku nikki 違国日記, el que probablemente ha sido la sorpresa más agradable de la temporada de invierno de la animación del País del Sol Naciente. Tal fue el impacto de los primeros episodios que pude ver que busqué a ver si era posible leer el material de origen, el manga del mismo título bajo autoría de Tomoko Yamashita. Este no está disponible en español, y sus once tankobon se encuentran disponibles en inglés, con el título Journal with witch, y en francés, con el título Entre les lignes. No están en versión electrónica, pero por una serie de causas y azares me prestaron la versión francesa que leí entre febrero y marzo, al mismo tiempo que iba viendo la serie.

La serie, sea de manga o de anime, empieza cuando una adolescente de quince años, Asa Takumi, queda huérfana de padre y madre como consecuencia de un accidente de tráfico. Durante el funeral, aparece su tía Makio Kōdai, hermana de su madre, escritora de novelas de fantasía de profesión, de la que no se acuerda. Se vieron por última vez cuando era muy chiquita. Su madre y su tía se llevaban mal. No se hablaban. Pero Makio, en un acto ético, de decencia humana, ante las reticencias de otros parientes, da un paso adelante y decide invitar a Asa a vivir con ella y ser su tutora legal. No le promete ser una madre, no le promete amor eterno. Le promete un hogar, una seguridad y el compromiso de que le dejará libertad para que en el futuro sea lo que ella quiera ser. A partir de aquí, se desarrolla un largo proceso de ajuste entre dos mujeres que han vivido hasta ese momento en mundos muy muy muy distintos

Respecto al título, el original japonés viene a significar Diario en otro mundo y tiene que ver con la propuesta que le hace Makio a Asa al principio de la historia. Para lidiar con el duelo, con sus inseguridades y sus sentimientos, le propone escribir un diario. Que asa interpreta como el diario en un país extraño al que ha ido a parar tras la muerte de sus padres. Habitado por una bruja, lo que explica el título en inglés. El título en francés… pues eso, de la expresión “leer entre líneas”.

Los hechos iniciales suceden cuando Asa está terminando su educación secundaria obligatoria y va a empezar el bachillerato (estoy usando los términos españoles para hablar de los niveles educativos japoneses, aunque hay diferencias; el equivalente japonés de la ESO dura tres años en lugar de cuatro, y el equivalente del bachillerato dura tres años en lugar de dos). Por lo que en la historia entrarán en juego una serie de secundarios imprescindibles, como la mejor amiga de Asa y su madre, otras compañeras de clase, el club de música moderna al que se apunta, o el abogado que lleva la supervisión de la tutela de Asa.

Por el lado de Makio, estarán sus amigas, su exnovio con quien mantiene una relación de amistad importante, su editora y otros escritores. El mundo de Asa es el mundo de las relaciones sociales convencionales, el mundo organizado y “normal” como le gustaba a su madre. El mundo de Makio es un mundo menos convencional, donde la gente se divorcia, donde hay actividades creativas, donde se hacen cosas distintas y reina un cierto desorden.

Aunque en sus primeros pasos, por lo menos hasta la mitad de la serie de animación, la fidelidad al manga es muy alta, en el tramo final hay diferencias. El manga se prolonga durante tres años en la cronología de la serie, hasta el momento en que Asa termina su paso por el instituto y va a entrar en la universidad. El anime, sin embargo, trata del primer año de convivencia entre tía y sobrina. En ambos casos, de como van ajustándose la una a la otra, de como Asa ha de comprender que el mundo es más diverso y menos convencional que lo que su madre le decía, y que hay cosas distintas de comprender. De como Makio va a aprendiendo a responsabilizarse de otra persona, cuando sólo se ha responsabilizado de sí misma viviendo con absoluta libertad y sin ataduras. Y por supuesto, aunque Makio no le prometa nada en lo afectivo, cómo estos afectos surgirán y la relación entre ambas se afianzará.

Las conclusiones de ambas por lo tanto son algo distintas aunque con elementos comunes. Y con un mensaje también común. El final del manga me gusta más, porque es más profundo. El texto escrito e ilustrado llega más lejos en el desarrollo de ambos personajes. Ambas se influyen profundamente la una a la otra. Quizá uno de los aspectos más interesantes es como Asa, que al principio se ve a sí misma, y es vista por los demás, como una zoquete en lengua japonesa, liándose con las palabras y los kanji, al final se orienta por estudiar letras, por escribir canciones, por estudiar la lengua y escribir… lo que sea que pueda llegar a escribir de mayor. En el anime, culmina con su capacidad para atreverse a destacar, en lugar de permanecer integrada discretamente en el grupo, se atreve a cantar sus propias letras ante los alumnos de su instituto (hermosa canción de presentación de la serie de la cantante Tomoo).

Pero ambas series, la historia ilustrada y la animación, tienen un nivel muy alto. Es una historia destinada a los adolescentes, que conviene que vean los adultos… y en ocasiones es lo contrario, una historia destinada a los adultos, especialmente los que tienen adolescentes a su cargo, y que es apta para que la lean estos adolescentes. Es curioso, al comentar en mi entorno la premisa inicial, la orfandad de Asa, he observado rechazo en madres de adolescentes que no quieren ni imaginar esa situación para sus hijos o hijas. Y sin embargo, ¿acaso no es algo en lo que debería pensar especialmente, porque nada ni nadie puede garantizar cuando nos vamos a ir de esta vida o en qué circunstancias? Creo que es muy muy muy recomendable. Y el consenso es altísimo. Por ejemplo, un 8.8 sobre 10 entre los votantes de IMDb para el anime.

Cine; Hateshinaki Sukāretto [果てしなきスカーレット] (Scarlet) (2026)

Cine

Fotografias del castillo de Kronborg en Helsingør, Dinamarca, la Élsinor del «Hamlet» de Shakespeare, y que aparece en forma de panorámica aérea, inconfundiblemente, al principio de la película.

Hateshinaki Sukāretto [果てしなきスカーレット] (2026; 14/20260322)

Últimamente he bajado ligeramente el ritmo de publicación y se me acumulan los temas a comentar. Ahora mismo tenía dos películas pendientes de comentario, y en un tris he estado de comentarlas al mismo tiempo. Pero son muy distintas… ya veremos como lo organizo. De momento vamos con una de animación japonesa que nos llegó de la mano del director Mamoru Hosoda. Hosoda hizo en su momento un par de películas de animación absolutamente estupendas; ambas las vi en televisión. No creo que se llegasen a estrenar en salas en su momento. Al menos en Zaragoza.

Una de ellas fue las aventuras de una chica de instituto capaz de dar saltos en el tiempo, y que me pareció un ejemplo claro de cómo hacer una película divertida y con corazón al mismo tiempo sin necesidad de grandes alaracas. Y luego estuvo esa joya llena de sentimiento que fue la historia de dos hermanos que son distintos al resto de los niños y son cuidadosamente protegidos por su joven madre. Cine de animación con corazón. Hosoda ha realizado o participado también otros proyectos muy interesantes. Así que cuando se anuncia una nueva película suya, la expectación, y las expectativas, crecen considerablemente. Y esto puede ser un problema.

La anterior película de Hosoda fue una reinterpretación de la historia de La bella y la bestia, que en su momento me gusto bastante… aunque mi recuerdo de ella no se ha sostenido especialmente bien. Quizá hoy en día la valoraría con más rigor. Fue un ejemplo de cómo el director se ha alejado de la fórmula de aquellas películas que tanto me gustaron; sencillas pero elegantes, y con corazón. De repente, con un buen presupuesto, apostó por un espectáculo visual aun a costa, hasta cierto punto, de la historia. No obstante, estuvo bien aquella película también.

En esta ocasión Hosoda vuelve también a una historia clásica, la de Hamlet. No adapta la obra de Shakespeare. Aprovecha sus elementos, transformando al príncipe de Dinamarca en la princesa Scarlet. Que tras ser envenenada por el traidor asesino de su padre, se ve envuelta en una serie de peripecias en el ultramundo, en el lugar a mitad de camino entre los vivos y los muertos. Donde en compañía de un joven del siglo XX, que presuntamente no está muerto aún, habrán de luchar contra la tiranía del rey usurpador que ha llegado también a ese lugar.

Visualmente no hay quejas. Es obvia la habilidad de Hosoda para crear universos. En esta ocasión un universo más oscuro, casi bordeando con el cine de terror, de alguna forma. Una historia no carente de violencia y de reflexiones sobre el bien y el mal. Pero de alguna forma el relato sufre todavía más que en la anterior película del director esa supeditación de la historia a la forma. La peripecia de la heroína es compleja de un modo forzado… incluso confuso. Y la forma en que se presenta a los personajes es con un cierto histrionismo, con muchos excesos que se supone deben transmitir emociones… pero que en ocasiones dejan frío.

La película no está mal, pero a mí no me ha acabado de convencer. Hosoda, nuevamente con medios para hacer, se ha dejado llevar por las formas sobre el fondo. Perdiendo lo importante de aquellas películas que hicieron que esperase con expectación sus nuevos proyectos; el alma, el corazón. Kokoro 心, como lo llamarían los nipones. 

Valoración:

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Tensi no tamago [天使のたまご] (El huevo del ángel) (1985)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Yo, de las criaturas que ponen huevos, que son muchas, las que prefiero son los pequeño dinosaurios aviares.

Tensi no tamago [天使のたまご] (2025; 10/20260217)

La semana pasada, para los más frikis del grupo de cinéfilos al que pertenezco, apareció una posibilidad que decidimos aprovechar. Una película de animación de hace 40 años, dirigida por Mamoru Oshii, un prestigioso director de animación japonés, con no pocos éxitos de esos que los fans acaban denominando «película de culto», aunque a veces los fans abusen del término o no sepan muy bien que significa. Quizá su película más conocida sea Ghost in the shell. Que yo no he visto. Debería buscar donde verla. La versión de animación. No la de acción real de hace unos años, que me dejó un tanto frío.

Se ha denominado a la película de hoy de muchas formas. Cine experimental. Animación de arte y ensayo. Animación (o cine) filosófica(o). Incluso cine religioso. Una joven se desplaza por un mundo asolado, de aspecto posapocalíptico. Y en un momento dado encuentra un gigantesco huevo, que asume es el huevo de un ángel, y que desea proteger. En paralelo, un joven militar que recorre el mismo mundo con un arma, una especie de ballesta en forma de cruz, aunque creo que es otra cosa, y descubre a la chica en una gris e inhóspita ciudad. La sigue. Y en un momento dado se une a ella y viaja con ella. Y ante todo, desea saber qué contiene el huevo.

Desde el punto de vista de la realización, la película tiene una realización de primerísimo orden. Con una ilustración extraordinariamente expresiva, nos sumerge en un universo lleno de misterio y metáforas. Apenas hay diálogos. Es una película eminentemente visual, que muestra el virtuosismo de Oshii y su equipo de animadores a la hora de concebir este mundo extraño y dotarlo de vida. Pero… Sí, pero. La película es muy críptica en su historia y en sus significados. La calificación de «película religiosa» se justifica por las diversas referencias a los textos sagrados cristianos. Un relato del diluvio universal y del arca de Noé, aunque con el final modificado. La imagen de la chica que protege el huevo bajo sus ropajes, ofreciendo el aspecto de una joven virgen gestante. Las referencias a los ángeles. Y otros diversos apuntes, como el mero hecho de que estemos en un mundo que parece que ha sufrido una situación apocalíptica y está, potencialmente, moribundo. Pero en ningún momento me quedó claro a mí dónde va a parar la película, o la tesis que plantea, o de qué nos quiere hablar. En un momento dado, me dio la impresión de que la película, bellamente realizada, está tan hueca como el huevo.

Es difícil dar una impresión final o una recomendación sobre la película, que sólo ha estado una semana en cartelera, en una nueva versión restaurada o remasterizada, no sé muy bien, en alta resolución 4K. Creo que sólo es apta para aquellos que está dispuestos a arriesgar. A conocer cosas distintas. O al cine no como medio de entretenimiento, sino como pura expresión artística, aunque como ya sabemos, especialmente en el arte moderno y contemporáneo, no siempre acabemos por entender el mensaje que nos traslada la obra artística. Así que, ni recomiendo ni dejo de recomendar.

Dirección: *****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; ninguna cultura está libre de estereotipos hacia las otras

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están, más completas y sin palabras, en Fotos en serie. Entre Londres y Japón, vuelvo a Londrés, por en la capital he estado y en Yokohama no.

Ya he comentado en alguna ocasión que estoy terminando mi suscripción a Netflix. Tengo pagado «el mes» hasta el 3 de febrero incluido. Luego, adiós a la primera plataforma a la que me suscribí, después de casi diez años. Y es que últimamente me costaba encontrar opciones. Es curioso que en este mes he encontrado algunas cosas majas que me han tenido muy entretenido. Y una de ellas ha sido el anime que comento hoy. Un anime que no entrará entre mis favoritos por diversos motivos. Algunos de los cuales los comprenderéis al leer esta entrada. La cosa es que el anime ha sido uno de los puntos fuertes de Netflix. Oye… que tiene todo el catálogo de Ghibli. En las fiestas de fin de año me vi varias de las películas del estudio. Las que no entran en el ámbito de la plataforma. Bueno, tres de ellas y Kiki… la brujita con su escoba y su gato.

Pero aquí y allí, Netflix ha querido jugar en la primera división de la liga de las series de animación japonesa, con producciones que a priori prometían mucho, a veces lo han conseguido y otras no, cuidadas en su realización, con una animación de buen nivel, sin cutredades, con buen desarrollo del diseño de caracteres, con cuidados fondos y ambientaciones, limitando las escenas estáticas, siempre más baratas de producir y que plagan otros productos menores. Vamos… que Netflix ha querido ir desde hace años a por lo bueno. Y estas cualidades las muestra también Prism Rondo [プリズム輪舞曲], conocida en inglés castellano como Love through a prism/El amor a través de un prisma. Las aventuras de una joven de veinte años japonesa, hija de una familia de comerciantes de Yokohama, que se va a Londres seis meses, quien sabe si prorrogables, a estudiar arte. Pintura al óleo. En una prestigiosa (y ficticia) academia de arte.

Que a los aficionados al anime les ha gustado está claro. Puntuación de 8.3/10 en IMDb, 8.56/10 en MyAnimeList, la tercera más alta de las series y temporadas que se estrenaron en enero. Y es que, como ya he dicho, la serie está muy bien hecha. Tiene bastante ritmo. Tiene personajes que gustarán a su demográfico objetivo, las chicas. Tiene sus emociones. Claro. Yo no pertenezco a su demográfico objetivo. Y tengo la mala costumbre de sacarle punta a todo. La acción se sitúa en los primeros años del siglo XX, según se nos dice en el primer episodio. Por el aspecto de algunas indumentarias dirías que no muy al principio. En la segunda década, probablemente. Aunque la mezcolanza de indumentarias en algunos momentos resulta mareante. En algunos momentos muy concretos parece que están en la corte de Luis XIV, y en otros en la época de Jane Austen. Pero no. El devenir de la historia nos situará en 1914. Aunque en un Londres que parece estar en una perpetua primavera. Si el final de los seis meses de la chica en Londres coincide con el asesinato del archiduque austriaco en Sarajevo, que sucedió a finales de junio, cuando llega a Londres tiene que ser diciembre de 1913… pero hace buen tiempo. Durante los seis meses. Qué cosas. Londres. Un Londres completamente industrializado, el del smog. Y las feas fábricas. En perpetua y colorida primavera.

Sí. Ya podéis suponer que el rigor no es de rigor en esta producción. Porque lo que nos va a contar la serie es el romance de la joven burguesa japonesa con el hijo de un miembro de la alta aristocracia inglesa. El hijo joven y rebelde (pero no mucho), huérfano de madre desde la infancia, pero con un padre, un duque que, según la historia «hace honor a su rango poniéndose al servicio de su patria desde los más altos ideales como corresponde a la nobleza». Entrecomillo no porque sea una cita literal, sino porque me parece que es una estupidez como un piano de grande. Siempre se ha hablado de que la visión de los países del Asia oriental en Occidente está estereotipada y no se suele corresponder con la realidad, con visiones muy críticas en la actualidad por parte de muchos. Pero es que la visión de los nipones sobre determinados elementos de la cultura occidental no es menos estereotipada. Y a mí me ha estado chirriando constantemente, y hace que no pueda compartir esas magnas puntuaciones de los aficionados. Sí… un 8/10 en la realización… pero, ¿en el conjunto? ¿Un 6/10? Y sin embargo, tenía momentos en que me parecía muy entretenida. Simplemente conque hubiesen cuidado la verosimilitud de la historia, ya me merecería una valoración bastante alta. Otra cuestión. 1914. En Italia, los futuristas. En Alemania, los expresionistas. En Francia y en todas partes, los posimpresionistas hacen ya furor. Y estos aspirantes a artistas del momento, ¿pintando paisajitos, retratitos y bodegoncitos como si estuvieran en pleno neoclasicismo o principios del romanticismo? Inverosímil también.

Terminaré comentando una cuestión. Las historia, aunque original, no adapta ningún material previo, es de la creadora de una de las series de manga más conocidas de Japón, que ha sido adaptada en su país y a varios otros países asiáticos en forma de animación y series de acción real, y de la que yo vi, en Netflix, su versión de acción real surcoreana. La serie me pareció tremenda. En el mal sentido. Una chica de clase media que va a un colegio de élite donde es maltratada por un grupo de machotes de familias adineradas, con la aquiescencia y la admiración del resto del colegio. Y a pesar de todo la chica y el cabecilla de estos matones tienen un romance. Desde muchos punto de vista, nauseabundo. Quizá la versión original japonesa tenga matices que la adecenten. Pero, sinceramente, no me he atrevido a comprobarlo. Así que no se podría pedir mucho rigor en la creadora de este tipo de productos. Es lo que hay. Excelente producción, con problemas, que los más jóvenes y desconocedores de la historia y la realidad tal vez desconozcan, y acaben adquiriendo un mensaje sesgado, no fiable, y peligroso.

[Cine] 100M (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Nos vamos a Japón, a Kamakura, para ilustrar la entrada de hoy.

100M (2025; 01/20260102)

No ha empezado fuerte cinematográficamente este año. Una mezcla de circunstancias, en las que no voy a entrar, me han mantenido alejado de las salas de cine. A ver si la cosa mejora con los estrenos de mañana viernes. De todos modos, con la llegada del nuevo año hubo un estreno de animación japonesa en Netflix que tenía marcado para ver. Una película que llegaba con buenas críticas y bien valorada por los espectadores de su país. En pocos otros países se había podido ver antes del estreno en la plataforma de contenidos. Dirigida por Kenji Iwaisawa, veamos lo que da de sí este drama de superación en el ámbito del deporte de competición.

La película está basada en una serie de manga, no demasiado extensa. Sólo cinco volúmenes (tankōbon) para recopilar todos sus capítulos, que fueron publicados entre 2018 y 2019. Poco en comparación con algunas de las series más conocidas del manga, que se van pubicando durante años. La historia se centra en una serie de atletas, especializados en las carreras de velocidad, específicamente en los 100 metros lisos, de donde viene el título del manga y de la película. Seguimos a dos de los protagonistas desde que son niños y empiezan a destacar en los deportes del colegio, y conforme avanzan en su vida, se van cruzando o encontrando otros atletas. La historia se sigue hasta que el protagonista principal, ya adulto, decide que va siendo hora de retirarse, pero antes tendrá que correr una última prueba con el que fue su amigo de la infancia y su principal rival durante años.

En lo positivo, hay que decir que es una animación de muy buen nivel, muy expresiva. Que se sale de las fórmulas trilladas de la animación japonesa, para mostrarnos unos personajes que evolucionan físicamente conforme avanzan en su edad. Con frecuencia, los personajes adolescentes y adultos jóvenes del anime tienen un aspecto demasiado aniñado, especialmente las chicas/mujeres. Y la representación del esfuerzo y de las tribulaciones de los personajes está muy bien representada.

Sin embargo, creo que la historia tiene un ritmo inconsistente. Creo que, por corta que sea la serie de manga, es complejo meter los 42 episodios o capítulos que recopilan los cinco volúmenes en los 106 minutos que oficialmente dura el largometraje. Resta los títulos de crédito y probablemente se queda en 100 minutos. Las primeras etapas de los personajes están bien hiladas, desde la niñez hasta el instituto. La parte relativa al club de atletismo del instituto, cuando interaccionan dos de los personajes con las dos chicas que formaban el club inicialmente, está bastante bien. Y da variedad y más riqueza a la narración. Y sin necesidad de romances forzados que, además, no vienen al caso. Mientras, el resto de las partes, más centradas en los chicos y en sus competiciones, me resultan menos atractivas, menos ricas en su descripción del entorno.

Por lo tanto, aunque bien hecho, mi valoración final de este aime no es tan positiva. Es una película de animación correcta, que se puede ver sin ningún problema, salvo que el tema no te interese especialmente. Pero creo que hubiese hecho falta un esfuerzo más importante en el guion a la hora de adaptar la historia, dejarse de tantas carreras, y entrar más en la psicología y en las interacciones de los personajes. O haber hecho una serie de animación, en lugar de condensar la historia en esos 100 minutos. Pero, como ya he dicho, se deja ver.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; el anime de otoño de 2025 ya ha empezado a cerrar temporadas

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están comentadas desde el punto de vista de la técnica fotográfica en Fotos en serie. El santuario de Futami Okitama con las rocas Meoto Iwa, en Ise.

El título de la entrada ya lo dice todo. Estamos llegando a las últimas semanas de diciembre, hoy es el solsticio de invierno, por lo que termina el otoño, y con él, el último trimestre del año en lo que a programación televisiva se refiere también llega a su fin. Y el anime, la animación japonesa, suele organizar sus temporadas siguiendo los trimestres. Es cierto que hay temporadas que duran dos trimestres. O eventualmente alguna serie tiene una temporada cortita, o que empieza a mitad de trimestre para luego prolongarse por otro trimestre entero. Pero lo habitual, entre diez y trece episodios, por lo que las temporadas de diez a doce episodios han ido terminando en su mayoría, y las de trece, o de doce que se han saltado alguna semana, irán terminando la semana que viene.

No hay sido una temporada en la que hay encontrado grandes emociones. Series que me hayan enganchado de forma absoluta. Recomendaciones de las de «no te lo puedes perder». Nop. Hay algunos géneros que en los dos últimos años me han cansado. Como los isekai, ya sabéis, esos en el que el protagonista es trasladado a otro mundo, o las herederas de dragones y mazmorras… que con alguna honrosa excepción son todas demasiado similares como para que me interese el género durante mucho tiempo. Y lo que abunda también es el de grupos de amigos en su vida cotidiana, instituto, trabajo, aficiónese, deportes, que hablan de relaciones de amistad, eventualmente románticas, con algún punto de diferenciación entre ellas, aunque con esquemas muy similares. Estas, aunque también se repiten en sus tópicos más que el pepino de la ensalada, por algún motivo no me importa seguir viéndolas.

Pero vamos a mencionar alguna curiosidad. Por ejemplo, Let’s play: Quest-darake no my life es una serie que he visto más por curiosidad que por su interés neto. La verdad es que es flojita. Pero lo curioso es que es una serie de animación japonesa que adapta una historieta publicada inicialmente en internet, una webtoon, de una autora estadounidense, y la localización de la acción es Los Ángeles, o algo parecido. No conozco la obra original en cómic, pero tengo la sensación de que no está conseguida la adaptación. Y desde luego no está siendo muy valorada. Pretende profundizar en algún tema serio como la inseguridad social, la depresión, el estrés… hay apuntes de romance… pero ninguna de estos temas se trata con profundidad ni plantea un análisis mínima serio.

Es curiosa también una serie de amores y romances entre robots humanoides, Towa no yūgure [永久のユウグレ, algo así como crepúsculo eterno], e incluso tríos con algún ser humano incluido. Una serie de ambiente posapocalíptico, en el que los pocos humanos restantes tras una catástrofe mundial que enfrentó a inteligencias artificiales con los seres humanos, con un muy costosa victoria de estos últimos ayudados por los robots humanoides, se han ido organizando en sociedades organizadas reducidas con un nivel de desarrollo tecnológico inferior. Prometía más, pero se ha ido desinflando en una serie de tramas enrevesadas y con algún deus ex-machina que otro que no me gustan. Tampoco me ha convencido. En ingles/español la encontramos con los títulos Dusk beyond the end of The World/Yūgure. Aunque lo del título de la versión en español, no lo tengo claro.

Con la que me lo he pasado bien en bastantes ocasiones es con Saigo ni hitotsu dake onegai shitemo yoroshii deshou ka [最後にひとつだけお願いしてもよろしいでしょうか, toma ya título largo que viene a significar ¿puedo pedirte un último favor si te parece bien? ], en inglés May I ask one final thing?, muy similar, pero más corto. Es un isekai. Pero no lo parece. Porque la única que ha sido trasladada del mundo nuestro actual a un mundo de una época imprecisa donde existe la magia es la mala. Los principales protagonistas están en su propio mundo. La gracia es que la protagonista, una joven de la nobleza, comprometida con un príncipe, que la trata bastante mal, con desprecio, es finalmente rechazada por este, y ella decide prescindir de sus buenos modales y educación para dedicarse a acabar con los corruptos y enemigos del reino a puñetazos, mientras comienza una relación con el otro príncipe el bueno. Lo de los puñetazos en una coña tremenda. Claramente tiene su punto de parodia, que la hace divertida. La gente la puntúa alto. Para mí, va de más a menos, porque pasado el efecto de los primeros episodios de ver a una noble pija y mona dedicándose a dar puñetazos a diestro y siniestro, la cosa pierde un poco de interés. Pero es entretenida. Pero ya lo digo, sin tomársela en serio, más bien como la parodia que me parece que es.

Y de momento no voy a comentar más. Otras las dejo para cuando lleguen al final las que quedan pendientes.

[TV] Cosas de series; terceras temporadas de universos e historias reimaginados, entre «jedis» y «Alicias»

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están comentadas desde el punto de vista de la técnica fotográfica en Fotos en serie. En los alrededores y cerca del gran santuario de Izumo.

Hay historias literarias o cinematográficas que llegan para quedarse. Atrapan el imaginario de los lectores o los espectadores, y pasan al acerbo de las historias «de siempre». Leyendas cuyo origen conocemos perfectamente, quién las imaginó. Y cómo otras personas, otros creadores, las acogen, las reimaginan, cambian la perspectiva, expanden esos universos, a veces las elevan, a veces las hunden. Hoy tenemos dos de esas historias y universos. Muy distintos. Pero cuyas reimaginaciones han sido llevadas a la pequeña pantalla, a series que, en este caso, ambas han llegado a su tercera temporada.

La primera de ella es una serie de animación, que podéis ver en Disney+, porque al fin y al cabo es una iniciativa de esta megaproductora que tiene los derechos del universo Star Wars. Se trata de Star Wars: Visions. Cada temporada es una antología de historias cortas de animación, nueve en cada temporada, que duran entre los 10 y los 25 minutos, generalmente más cortos que un episodio de animación japonesa al uso, de 22-23 minutos. Y son realizados por autores de animación japonesa que, libremente, pero con la venia de Disney, idean y realizan una historia que transcurre en algún momento de línea temporal del universo Star Wars. Antes de la república, durante la república, en las guerras clon, durante el imperio, durante la rebelión… cuando sea. Y con personajes que no aparecen en las historias clásicas. Y con estilos de animación diversos, muy diversos, con libertad creativa para los autores.

La calidad y el interés de estas pequeñas historias es muy diversos. Algunas son más previsibles, otras son más arriesgadas, unas más accesibles, otras más experimentales, unas más fieles al canon del universo oficial, otras exploran situaciones y posibilidades más divergentes. En cualquier caso, el nivel general de creatividad es alto. Y hay varias que me dejan con las ganas de más. De eso que te quedas pensando que ojalá Disney dejase de lado alguna de las tonterías que ha estrenado en los últimos años y que están quemando a los aficionados, y adoptase algunos de estos enfoques para renovar la frescura del universo de ficción, e incluso atraer nuevos espectadores. Pero supongo que seguirá siendo una rareza. Una simpátíca y afortunada anécdota cuyo previsible final sucederá en cualquier momento. Algunas de las de esta temporada han sido continuaciones de las anteriores.

Y luego ha estado la tercera temporada de Imawa no Kuni no Arisu [今際の国のアリス, Arisu en la frontera], más conocida como Alice in Borderland. Recordemos que el nombre del protagonista (Kento Yamazaki), Arisu 有栖/アリス, es homófono con Alice en japonés. Pero no es una niña. Es un hombre joven que en la primera temporada se encontraba repentinamente en una realidad alternativa, con un Tokio despoblado, en el que los que allí se encuentran se ven obligados a jugar a una serie de juegos para sobrevivir. Aunque pueden perder la vida en esos juegos. Me intrigó mucho. Una extraña versión japonesa del Juego del Calamar, inspirada por la historia de Alice in Wonderland. Recordemos que la protagonista femenina (Tao Tsuchiya) se apellida Usagi 宇佐木/ウサギ, conejo en japonés. Así que ya tenemos dos personajes de la historia de Carroll. A partir de ahora, posibles espóileres de las dos primeras temporadas, quedáis avisados.

Al final de la segunda temporada quedó claro que la intención de la serie no es la crítica social como en la reconocida serie surcoreana. Y que ese país fronterizo en el que se encuentran los personajes de la historias es el país que está entre la vida y la muerte. Algunos de aquellos que estuvieron en esa situación próxima a la muerte, han seguido sus vidas. Arisu y Usagi se han casado y son felices. Pero tienen la inquietud de que algo pasó durante el tiempo que estuvieron en coma, algo vivieron, que apenas recuerdan, que es trascendente. Y acabarán volviendo al país fronterizo y a los juegos. Mmmmm… Lo voy a resumir. Aunque bien hecha, con nuevos juegos muy currados, me parece una temporada superflua. La historia ya estaba contada y cerrada. Estos es meramente intentar ordeñar la vaca aprovechando la buena acogida de la serie. Y la cosa es que al final de esta tercera temporada nos amenazan con secuelas localizadas en otros países del mundo… Dudo que me apunte. Esta temporada, de sólo seis episodios, me ha costado un horror terminarla. Sobre todo por que los dos últimos episodios duran ochenta minutos y nunca encontraba el tiempo suficiente para verlos. Pero si hubiera estado más motivado…

[TV] Cosas de series; jóvenes investigadoras de misterios en la animación japonesa, Maomao y Osanai Yuki

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Apurando el tiempo en Nankín por la tarde antes de ir a la estación para coger el tren de vuelta a Shanghái.

En las dos últimas semanas se ha producido la transición entre la temporada de primavera y la de verano en la animación japonesa. Como sucede en mucho lugares del mundo, dado que el año tiene 52 semanas (y un día, o dos los bisiestos), se programan las parrillas horarias de las televisiones tradicionalmente en cuatro bloques de 13 semanas. Por ello, tradicionalmente, muchas temporadas de series televisivas de 12 o 13 episodios. Eventualmente hay alguna que se extiende dos bloques, y tiene entre 24 y 26 semanas. Esto ha dejado de tener sentido hasta cierto punto con la programación para plataformas de contenidos en línea. Pero un mezcla de tradición, y de que algunas series se emiten en simulcast en canales convencionales de televisión, hace que la animación japonesa conserve estas convenciones. Por lo tanto, entre finales de junio y principios de julio, hay una de estas transiciones.

Hay varias series, o temporadas de series, de animación japonesa que he terminado de ver en estos días pasados. No sé si hablaré de todas ellas. Quizá, con el tiempo, otras aparezcan en estas páginas. Pero voy con las dos que más me han entretenido, divertido, gustado… como lo queráis ver, en estos últimos meses. Ambas son las segundas temporadas de sus respectivas series. Y ambas tienen en común que hay un personaje principal, femenino, joven, una adolescente, que desentraña misterios. Y, en ocasiones, forma parte o protagoniza estos misterios. Las circunstancias de estas chicas son muy distintas como comprenderéis fácilmente. Pero son personajes atractivos que, desde mi punto de vista, ponen la salsa, la sal y la pimienta a la serie. Bueno… una de ellas es la clara protagonista absoluta de la serie. Y ambas están basadas en una serie de novelas ligeras japonesas.

Shōshimin Series (小市民 シリーズ) transcurre en un instituto de Gifu. El comentario de la primera temporada en este enlace. Una primera temporada de diez episodios que se emitió el verano del año pasado, por lo que sólo transcurrieron seis meses para reencontrarnos con los protagonistas de esta serie, en esta ocasión con doce episodios. Dos alumnos de instituto, que en la primera temporada debían estar todavía en el último año de lo que en España llamaríamos la ESO, mientras que ahora ya están en el equivalente a nuestro bachillerato. Que quiere ser ciudadanos corrientes. Pasar desapercibidos. Con poco éxito. Inteligentes, inquisitivos, curiosos e inquietos, acaban metiéndose en todos los ajos en los que hay misterios que desentrañar. Con una relación entre ambos de tensión romántica no resuelta, aunque eventualmente se conviertan en pareja y se vuelvan a separar. Él, Kobato-kun, es directo, con pocos dobleces, va de cara. Ella, Osanai-san, sin embargo, tiene múltiples facetas. No siempre se puede saber o adivinar lo que piensa. Y no duda en utilizar el engaño para conseguir sus fines. Es éticamente ambigua, muy inteligente, él también es inteligente, y es quien da mayor interés a las historias. Aunque en muchas ocasiones sea Kobato-kun quien tenga más minutos en pantalla. Menuda, de aspecto frágil, esconde una fuerza y un resolución que sorprenden a quienes la rodean cuando se manifiesta.

La segunda temporada ha tenido dos arcos argumentales, el primero, con ambos protagonistas separados, con sus propias relaciones sentimentales en el instituto, se centra en torno a la investigación de unos incendios provocados en distintos puntos de la ciudad. La investigación parece estar liderada por el novio de Osanai-san, que está en el periódico del instituto. Pero pronto nos preguntamos por qué ella está con él, y cuál es su papel en todo esto. El segundo arco es la investigación de la autoría de dos atropellos, uno en el pasado, y otro en el presente, en el que Kobato-kun es una víctima. Una investigación que volverá a juntar y a provocar la colaboración directa de ambos jóvenes. Una serie que, aunque pasa mucho más desapercibida que otras, y especialmente que la que comentaré a continuación, tienes unos guiones y un desarrollo de personajes muy notable. En IMDb tiene una valoración positiva, pero no llamativa en torno al siete. Pero en las páginas específicas de la animación japonesa está mucho más valorada, por encima del ocho. Y esa diferencia, es más importante de lo que parece. Muy recomendable. Me planteo volver a ver las dos temporadas, prestando más atención.

Kusuriya no hitorigoto (薬屋のひとりごと), que serían los monólogos de la boticaria, aunque se traduce en inglés/castellano como The apothecary diaries/Los diarios de la boticaria, es mi serie de animación en activo preferida en estos momentos. Y una de mis preferidas en activo o terminadas incluidas. Segunda temporada también, de 24 episodios, como la primera. La primera se emitió entre octubre de 2023 y marzo de 2024, mientras que esta se emitió entre enero y junio de este 2025. Nueve meses de espera. Hemos continuado con la misma dinámica que en la primera temporada, pero profundizando poco a poco en las relaciones de los personajes. Una serie que sigue a la joven boticaria, herbolaria, o como lo queráis llamar, que pasa de trabajar en el distrito del placer de la capital de un reino ficticio que, según dicen, se inspira en la dinastía Tang china, que se extendió entre los siglos VII y IX de la era común. Aunque introduciendo más modernos, más propios de la transición entre la dinastía Ming y la Qing, es decir, durante los siglos XVII y tal vez XVIII de la era común. Lo marcan cosas como el uso de monóculos o gafas, o de armas de fuego.

La joven boticaria, Maomao, ya libre de servidumbre impuesta, permanece por voluntad propia al servicio del misterioso y bello «eunuco» Jinshi o, eventualmente, de una de las concubinas consortes preferidas del emperador. Y seguirá involucrada en investigar los misterios del palacio imperial. Eventualmente vinculados a las intrigas palaciegas por el poder. Y en las que destaca las intricadas interrelaciones en los árboles genealógicos de los distintos protagonistas. Tiene dos partes muy diferenciadas, una primera de intrigas generales, con arcos argumentales de pocos episodios, a veces uno sólo, como el ingenioso juego de puertas de color con el propio emperador. Y una segunda parte en la que directamente seguiremos la intriga para una rebelión de una de las grandes casas aristocráticas del imperio. Aparecen nuevo personajes, como la misteriosa concubina consorte Loulan, o la simpática sirvienta Shisui, a la que tanto gustan los insectos y otros bichos, y que merecerían una serie propia dado el atractivo de los personajes. De hecho se ha anunciado una nueva temporada, pero no como tercera temporada, sino como secuela. Estaría bien que se centrase en una de estas dos interesantes jóvenes y sus aventuras por el mundo.

Kusuriya… destaca como la anterior por sus excelentes argumentos, y por su excelente desarrollo de personajes. Tiene una realización más compleja, con escenarios más ricos, dado su carácter de ficción histórica, aunque sea en un país ficticio. Y, al igual que la anterior, aunque estén claramente orientadas a un público juvenil, especialmente adolescentes o adultos jóvenes muy jóvenes, sus temas son muy adultos, por lo que cualquier adulto sin prejuicios y con capacidad de apreciar la animación como excelente medio para la ficción audiovisual, podrá disfrutar también. Y mucho. No veo el día de seguir con las aventuras de esta perspicaz boticaria en el complejo mundo de la corte imperial de Li (茘, Rī).

[TV] Cosas de series; rebeliones contra el poder establecido en el anime

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Una de las series de hoy está localizada principalmente en Tokio, así que fotográficamente nos iremos a la capital japonesa.

Dos series de animación japonesa en Netflix me lleva a comentar el tema de la rebelión contra el poder establecido. Son dos series enmarcadas en el amplísimo paraguas de la ciencia ficción, pero muy diferentes entre sí. Primero vamos con el resumen de cada una de ellas.

Zankyō no Terror [残響のテロル] conocida también como Terror in resonance (una traducción aproximada del original) o Terror in Tokyo/Terror en Tokio (una traducción muy poco aproximada del original) es una serie de animación de 2014 que recientemente entró a formar parte, supongo que temporalmente, del catálogo de Netflix. Dos jóvenes, Nueve y Doce, que nadie sabe de dónde proceden, empiezan a amenazar con acciones terroristas en Tokio. Aunque siempre dan pistas para que estas acciones queden desactivadas. El espectador sabe que tienen relación con una misteriosa instalación donde criaban niños especiales en el norte de la isla de Honsu. Un detective, por libre, al margen de sus superiores, intentará encontrar las claves de esta situación, al mismo tiempo que determinados intereses gubernamentales y no gubernamentales están interesados en acabar con estos jóvenes sin que nada trascienda sobre sus orígenes.

Moonrise es un estreno reciente, actual, de animación japonesa en Netflix. Al igual que el anterior es una serie original. No basada en manga, novelas o películas o series previas. En esta ocasión estamos en un futuro en el que el ser humano ha comenzado la colonización espacial. Más concretamente la colonización de la Luna. Pero se han generado desigualdades enormes entre los habitantes, privilegiados, de la Tierra y los trabajadores de la Luna. Por lo que se produce una rebelión, un alzamiento para conseguir la independencia, y una guerra civil. Aunque presentada como una serie de 18 episodios, estos se agrupan en tres partes que podrían funcionar como una trilogía de largometrajes.

Es un clásico de la ciencia ficción utilizar los elementos de anticipación o de ficción científica para realizar críticas sobre las realidades sociopolíticas de la realidad. Bien sea las desigualdades sociales, los grupos oprimidos, la existencia de oligarquías políticas o plutocráticas, o las prácticas inmorales del poder económico y político para manipular a las poblaciones y a la opinión pública. Como ya he comentado en otras ocasiones, la buena ciencia ficción suele hablarnos de nosotros mismos. Bien a un nivel personal, a un nivel social, o sobre lo que es la humanidad en su conjunto. Estas dos series, como muchas otras, lo intentan.

La más reciente, no con mucho éxito. Aunque hay un esfuerzo de producción notable, es una serie que se pierde en el efectismo y la espectacularidad, olvidándose de contar adecuadamente lo que se supone que quiere contar. No tenemos que irnos muy lejos para ver en formato de serie televisiva una historia de rebelión de colonias espaciales contra la Tierra, como es The Expanse, serie de libros que fueron llevados con éxito a la pequeña pantalla en una de las mejores series de aventura espacial de las últimas décadas. Esta animación, buscando un público más juvenil, se pierde en la aventúreta de los jóvenes protagonistas, y pierde fuerza en el mensaje.

La serie de hace once años, es mucho más interesante. Implica un mayor grado de reflexión. Para empezar, sus protagonistas son a la vez fracasados y brillantes, cada uno a su manera y en su entorno. La exploración psicológica de los personajes es mayor y mejor. Y aunque son claros quienes actúan como villanos y quienes como héroes, no hay maniqueísmo, hay una mayor gradación de sentimientos y opiniones disponibles. Es muy recomendable. Seguiremos a la espera de series de este tipo. Me llaman más que las más recientes y más espectaculares pero superficiales. Que conste que Zankyō no Terror también está muy bien hecha, habiendo salido de la capacidad creativa de Shin’ichirō Watanabe, a quien debemos tantas excelentes series.

[Cine] Berusaiyu no bara [ベルサイユのばら] (La rosa de Versalles) (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. En Versalles he estado en dos ocasiones; las fotos son de la segunda.

Berusaiyu no bara [ベルサイユのばら] (2025; 21/20250430)

Como en los últimos tiempos veo todos los días alguna cosita de animación japonesa, también me mantengo relativamente informado de novedades en el género. Y llevaba ya unos meses oyendo hablar de este estreno, que en España ha ido a parar directamente a plataforma de contenidos, aunque en Japón y otros países de Asia se ha estrenado en salas de cine. Dirigido por Ai Yoshimura, es la adaptación de un manga de principios de los años 70, que fue y sigue siendo muy popular en su país de origen. Y que ha dado lugar a una multiplicidad de adaptaciones. Tanto en animación como en acción real, tanto en formato de serie como de largometraje. Aquí, una nueva versión que venía acompañada de bastantes expectativas. Así que, aunque el tema no me llamaba mucho la atención, estando en Netflix, lo vi la noche del miércoles pasado.

Ya adelanto que la película no ha tenido una gran aceptación, antes de su estreno en plataformas. La película comienza en el momento en que la archiduquesa María Antonieta, a sus catorce años, llega a Francia para casarse con el delfín, el futuro Luis XVI. Y entre la guardia real, se designa a Oscar, una mujer educada por su padre como hombre para ser militar, para ser su protector. Acompañado por su fiel servidor, André, durante un tiempo las cosas irán bien. Pero con el tiempo, los excesos extravagantes de la corte real francesa combinados con la crisis financiera del país que aplasta a impuestos a una población empobrecida, hará que la inestabilidad social y política aparezca, y que Oscar se planteé con quien están sus lealtades. Especialmente cuando lleguen las vísperas de lo que será la Revolución Francesa.

No voy a perder mucho tiempo en el comentario. Por que se resume en dos cuestiones. La primera, positiva, es que la animación, aunque un poco recargada en formas y colores, muy propia del género destinado al público femenino, es de alto nivel… aunque algo cargante. Tiene muchos de los tópicos del anime destinado a las adolescentes y jóvenes femeninas, y a ratos resulta un tanto estomagante. Pero está bien hecha… que he dicho que esta cuestión era… más o menos positiva.

Con una mezcla de personajes de la historia real y personajes ficticios, más o, más bien, menos basados en algunos reales, ni siquiera queda clara el mensaje. Comienza la película mostrando admiración por la grandeza y esplendor de la corte versallesca, para convertirse al final en un alegato del movimiento revolucionario, sin una evolución clara en el mensaje. Termina con un resumen de algunos sucesos de la época revolucionaria, que por esquemático es insatisfactorio, dada la complejidad de la época. La película la mantengo en el aprobado, pero más como una curiosidad que como otra cosa. Sin duda, la serie manga es más apta para ser adaptada como una serie de televisión. O llegado el caso, como una serie de varios largometrajes, que desarrollen de mejor forma sus propuestas. No la recomiendo con carácter general. Sólo para curiosos de la animación nipona. Y… otra cosa. Tiene elementos de musical… que no me han convencido. Canciones tipo Disney, muy insatisfactorias.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; chicas de institutos… «normales»

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Cuando visitas los templos y santuarios de Kioto, es frecuente que te encuentres con multitud de clases de secundaria e instituto de visita cultural. Y alguno intentan darte conversación.

Si por algo se caracterizan las series de anime que transcurren en un instituto con adolescentes como protagonistas es porque son ricas en estereotipos y topicazos, porque a pesar de ello son muy variadas, y porque los adolescentes que en esas series aparecen son del todo menos normal. Yo no sé cómo será la vida en un instituto actual, pero en mi adolescencia nunca fui consciente de que me rodearan tantos tipos raros a mi alrededor de mi edad. Digo «tipos» y no «tipos y tipas», porque me tocó colegio exclusivamente masculino… salvo en COU. Y las chicas de aquel curso, en general, también eran razonablemente normales. Signifique lo que signifique «normal» entre adolescentes.

Pero hete aquí que hace ya unas cuantas semanas me vi una serie de animación japonesa con adolescentes (femeninas) «normales». Razonablemente normales, si lo queréis ver de otra forma. Basada en un manga, Joshi Kōsei no Mudazukai [女子高生の無駄づかい, desechos de chicas de instituto] en inglés Wasteful days of high school girls, transcurre en un instituto privado de chicas, en el que una variopinta clase de adolescentes de lo que en España sería el bachillerato. Cuidado con las traducciones que hay por ahí, por algunos hablan de «chicas de secundaria», pero eso en España hace pensar en alumnas de ESO, que son algo más jóvenes.

La serie se centra en cuatro amigas,… que a veces no lo parecen. Una de ellas, especialmente torpe y floja en los estudios se pone a asignar motes a todas las compañeras de curso… las cuales a su vez la apodan a ella Baka バカ, que significa… tonta. Y con eso se queda. Y así, capítulo a capítulo van pasando los días del curso, dando cada episodio protagonismo a una chica distinta. No hay chicas monísimas, de pechos espectaculares, como en los animes destinados a los chicos, ni chicas calladitas y temerosas del apuesto galán con pensamientos en forma de voz en off, como en los animes destinados a las chicas. Nop. Aquí son chicas normales, de aspecto normal, más monas o menos monas, pero normales, que visten normales, que hablan normal, y que meten la pata lo normal. Obviamente, para dar un poco de sal y pimienta al asunto, los caracteres de cada chica están algo exagerados, generando estereotipos, pero no de caracteres de manga/anime, sino de adolescentes reales.

El conjunto es realmente muy divertido, toda la serie está escrita en clave de comedia, y tiene momentos absolutamente sublimes en los que te ríes muy a gusto. Es una serie que no siendo de las más valoradas por los aficionados, está bastante bien considerada. Y yo creo que si no fuera de las que quizá se pierdan en el montón de series que se producen en Japón, si estuviese basada en un producto más de campanillas, estaría mejor valorada. A mí me ha parecido notable, y un soplo de aire fresco entre tanto tópico como circula en la animación japonesa, incluso entre las series más célebres.

Una pequeña mención especial para Boku no Kokoro no Yabai Yatsu [僕の心のヤバイやつ, mi corazón es un loco tonto] a veces acortada como BokuYaba, conocida en inglés/español como The dangers in my heart/Peligros en mi corazón. Más típica, en la que el asocial de la clase de secundaria se enamora de la chica más popular y guapa, esta vez con abundancia de curvas como manda el tópico, que, curiosamente, le corresponde. Tiene momentos muy simpáticos.