[Libro] Quasar – Antología hard SF – 2015

Literatura

Últimamente estoy que no doy abasto. Tengo para comentar dos libros de ficción, hoy voy con el primero, dos documentales sobre fotógrafos, una entrada sobre fotografía estenopeica, varios libros de fotografía, un par de exposiciones, una película de cine… Y desde que volví de vacaciones he escrito alguna entrada prácticamente todos los días. Ayer, fallé. Pero es que ya no me dio la vida. Y desde luego no me da, ni creo que sea conveniente, ir con dos al día. En fin… ya irá saliendo todo poco a poco.

Comenté hace unos días que unas semanas antes de las vacaciones, hice acopio de lecturas en mi tiendas de libros electrónicos habitual a buen precio. Ofertas diversas. Que siempre implican un cierto riesgo. Porque las novedades editoriales o los autores de campanillas pocas veces muestran descuentos durante 24 horas del 70 o el 80%… Pero oye… que a veces hay que arriesgar. Las dos policiacas que ya os comenté resultaron regular. Pero vamos a ver cómo resultó esta antología de relatos cortos de ciencia ficción “dura”. O Antología “hard SF” como le llaman en .nowevolution Editorial.

Quasar – Antología hard SF – 2015
Varios autores
Nowevolution Editorial, 2015
Edición electrónica

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He decidido acompañar esta entrada de algunas fotografías más del viaje a Islandia. En blanco y negro, realizadas con película tradicional.

Comentar aquí las sinopsis argumentales de cada uno de los 11 relatos que constituyen esta antología o ir comentando lo que me ha parecido cada uno podría resultar una pesadez. Así que el comentario lo haré desde el punto de vista de la antología en su conjunto. Y quiero dejar clara una cosa desde el principio. Este tipo de iniciativas, dar paso a escritores poco conocidos a través de colecciones de relatos cortos, bien editados y a precios asequibles me parece absolutamente estupendo y necesario. Pero… veremos si hay peros que poner.

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Intento centrarme siempre en paisajes sencillos, sin efectismos, sin más artificio que la consecuencia de utilizar un medio que despoja del color al paisaje.

Diremos para aquellos menos puestos en la materia que cuando nos referimos a la ciencia ficción dura nos referimos a aquellos relatos en los que la ciencia utilizada en su desarrollo o es correcta o es una especulación razonada y plausible. Vamos a ver… La mayor parte de los productos de consumo que denominamos ciencia ficción no lo son en sentido estricto. Son fantasías enmarcadas en un universo futurista y avanzado tecnológicamente, o donde se proponen soluciones de aspecto científico pero sin base real sobre el conocimiento actual. Star Wars es una fantasía… como un piano de grande. Pero hay naves espaciales, estrellas de la muerte, pistolas y sables láser e hiperespacios… aspecto de ciencia ficción sin que lo sea. Pero si es un universo en el que hasta se transmite el sonido en el espacio. Sin contar con el aspecto místico de “la fuerza”, absurdamente “explicado” en su momento por Lucas con la tontería de los “midiclorianos”. No. De esto no van los relatos que tenemos aquí. Van de anticipación. De intentar ver por dónde va a avanzar realmente la ciencia, y combinarlo con mayor o menor destreza con lo que conocemos de la naturaleza humana, con el modo que en que funcionan (o no lo hacen o lo hacen mal) las sociedades humanas, o cómo extrapolamos nuestro presente a un futuro científica o técnicamente más avanzado.

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Islandia es un destino en el que se mezclan con facilidad la mirada del científico y del esteta. Las consecuencias de la geología desatada en tiempo actual y la belleza de los paisajes.

Las cuestiones que se plantean no difieren de otras antologías similares. Las amenazas de la tecnología o el miedo del ser humano ante los avances de la misma, el desarrollo de inteligencias artificiales, la exploración espacial, los futuros distópicos, las situaciones apocalípticas o postapocalípticas, un hipotético contacto con inteligencias alienígenas en un futuro más o menos próximo, más o menos lejano, o la infinita capacidad del ser humano de tropezar múltiples veces con la misma piedra. Cometer una y otra vez los mismos errores.

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En pocos kilómetros a la redonda contemplamos la magnificencia del glaciarismo, las consecuencias del vulcanismo, y las huellas de las actividades económicas humanas en un ambiente a priori hostil.

De alguna forma, ya he avanzado que podría haber algún pero. Y lo hay. No es que anule o desaconseje el acercamiento a estas propuestas literarias o editoriales. Pero sí que hace que uno se acerque con prudencia a las mismas. Con frecuencia, estos relatos de ciencia ficción dura están escritos por personas con formación o profesiones científicas o tecnológicas con inquietudes literarias. Lo cual está muy bien. De hecho, tengo la sensación que esto, que es bueno en sí mismo, es más frecuente que observar a personas procedentes de las humanidades acercándose de forma correcta al mundo de las ciencias, en el cual el principio de autoridad está muy debilitado al contrario que en las humanidades donde todavía es demasiado potente. Quizá nos podríamos poner de acuerdo en que el autor más potente en el mundo de las ciencias en los últimos 100 años es Albert Einstein… y en esos 100 años una pléyade de científicos han diseñado experimentos para desacreditar sus teorías con insistencia. Einstein es una autoridad no porque se le haya reconocido en el pasado como tal, sino porque hasta la fecha en muy pocas ocasiones se le ha conseguido desautorizar. Alguna vez ha sucedido… pero sus teorías son de gran solidez. Siempre tengo la sensación de que en el mundo de las humanidades, con las que disfruto mucho, a “las autoridades” y sus acólitos nos les gustan que les lleven la contraria…

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Sin embargo, estamos en una isla con una proporción mínima de terreno aprovechable y explotable y con un riesgo constante de transformación rápida del paisaje.

Pero claro,… querer ser literato no basta para convertirse en uno. O al menos en uno bueno. O en un buen narrador. Y aquí es donde podemos encontrar las pegas a esta antología y a otras similares. Las propuestas presentadas en los relatos suelen ser interesantes… pero la capacidad narrativa de los autores, aunque sean voluntariosos, es limitada, y no siempre consigue un relato suficientemente redondo. Ese es el riesgo que hay que correr. A cambio, suministran material para la reflexión, muchas veces muy interesante, y siempre se puede encontrar alguna perla escondida. Por qué no.

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Muchas veces no son los majestuosos glaciares o los volcanes los que te dan una idea de la rapidez del cambio… sino las llanuras de campos de lava interminables, apenas cubiertas de musgos y líquenes y que son de antes de ayer mismo, desde el punto de vista del tiempo geológico. Impresiona.

[Libro] A la deriva en el mar de las Lluvias y otros relatos

Literatura

Poco antes de salir de viaje esta Semana de Pascua que hemos dejado atrás recientemente, me apareción en las ofertas diarias de Amazon Flash esta compilación de relatos cortos de ciencia ficción por un precio que no llegaba a un euro y 50 céntimos. La cosa es que me dio buena impresión y lo cogí. Si luego resultaba un fiasco tampoco era grande la pérdidad. Pero no ha resultado un fiasco, ni mucho menos.

A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos
Antología de ciencia ficción contemporánea (Nova fantástica)
Varios autores; varios traductores
Sportula, octubre de 2015
Edición electrónica

Ese "Mar de las Lluvias" del título, no es un mar auténtico, sino una de las regiones lunares que nuestros antepasados denominaron en latín "maria", mares.

Ese “Mar de las Lluvias” del título, no es un mar auténtico, sino una de las regiones lunares que nuestros antepasados denominaron en latín “maria”, mares.

Estamos como digo ante una recopilación de ocho relatos de ciencia ficción, seleccionados por Nova Fantástica, de los cuales, por su extensión, siete de ellos estarían dentro de los límites de lo que llamamos “cuentos” mientras que el octavo, que da nombre a la compilación, entraría según los editores del libro en el terreno de lo que denominaríamos “novela corta”. Como los límites entre ambos conceptos pueden ser imprecisos en un momento dado, diremos que se trata de ocho relatos cortos, siendo el último de ellos el de más extensión.

Los distintos relatos son de autores contemporáneos de ciencia ficción, que han destacado y sido premiados en los galardones más conocidos del medio (Hugo, Nebula, etc), y muchos de ellos entran dentro del concepto de ciencia ficción dura. Es decir, aquella que minimiza los elementos fantásticos, y juega con conceptos de anticipación cienfífica plausibles aunque puedan ser inciertos. Basados en ciencia real. A ver… alguna licencia hay que tomarse de vez en cuando… ¿no? Pero con moderación.

Pero hay algún otro relato en la recopilación que tiene relación con el mar.

Pero hay algún otro relato en la recopilación que tiene relación con el mar.

Todos ellos están escritos muy correctamente y, más allá de la aventura que supone siempre el género, tratan temas de carácter filosófico o existencial que pueden resultar interesantes. La enfermedad y la vejez, la muerte y lo que sigue tras ella, las realidades alternativas, las inteligencias artificiales en forma de muñecas, el reencuentro y el perdón,… Y nos moveremos en los terrenos de la “space opera”, de la exploración lunar, del diseño robótico, de la crionización, de la psicología, de los registros vitales y memorias artificiales continuas o de las sociedades reconstruidas tras desastres de caracter cuasiapocalíptico.

Yo me lo merendé en el viaje de ida a Perugia. Se lee con gusto y con facilidad, pero no es banal. Te da que pensar. Creo que es bastante recomendable para quienes gusten del género, y con el precio que me costó sería una tontería no tenerlo. Ganas me entran de seguir leyendo otras recopilaciones realizadas por las gentes de Nova Fantástica.

Así que todo ello me ha parecido excusa suficiene para ilustrar la entrada con paisajes marinos, sean del Atlántico, del Mediterráneo o del Báltico.

Así que todo ello me ha parecido excusa suficiene para ilustrar la entrada con paisajes marinos, sean del Atlántico, del Mediterráneo o del Báltico.

[Libro] We’ll Always Have Paris

Literatura

Encontré este libro recomendado hace unas semanas, un libro de relatos de Ray Bradbury, la última colección que se publicó de este autor antes de morir. No he leído más que una pequeña parte de la obra de este escritor, pero simplemente con dos de sus novelas más conocidas, Farenheit 451The Martian Chronicles (Crónicas marcianas), ya se justifica considerarlo uno de los nombres importantes de la ciencia ficción. Aunque siempre me ha costado mucho el reduccionismo que supone esta etiqueta en obras como las mencionadas, que hablan mucho de la sociedad humana actual. Y siempre ese tono poético que encontramos en su escritura. Así que me decidí a leer en versión electrónica este conjunto de relatos, aun con la dificultad añadida de hacerlo en su idioma original. Cosa que viene bien para refrescar el inglés, y para el bolsillo, porque los libros electrónicos en ese idioma tienen precios más racionales que los delirantes de las editoriales en español. Que luego se extrañan de la piratería… Veamos pues que ha dado de sí este “siempre nos quedará París”.

We’ll Always Have Paris
Ray Bradbury
Harper Voyager, 2012
Edición electrónica

Nos encontramos ante un conjunto de relatos de distinta longitud, ambiente y temas, muy heterogéneo, en el que quizá el denominador común, como indicaba el artículo que he enlazado al principio y que nos lo recomendaba, es la nostalgia y la melancolía. En muchos de ellos percibimos siempre en los personajes protagonistas un sentimiento de pérdida. De la persona amada, de una época de la vida, de su hogar, de su planeta,… Todo ello con ese tono próximo a la poesía que es típico del autor, y que se adapta tan bien a este tipo de enfoques. Luego, el modo de tratar las situaciones es diversos. Jugar con paradojas, con lo cotidiano convertido en extraordinario o al contrario, con la ciencia ficción, con la fantasía o lo sobrenatural, cualquier enfoque es válido como forma de transmitirnos un sentimiento, una sensación o un mensaje.

Museo del Louvre

El título del libro corresponde a uno de los relatos. Así que nos iremos a París, al Museo del Louvre, por ejemplo.

He de decir que mi acercamiento a este libro probablemente no ha sido el adecuado. Bradbury es un autor profundo, que juega con el simbolismo y con las metáforas. El subtexto es importante en sus obras. Así que una lectura casual, aprovechando tiempos muertos o recorridos en autobús quizá no sea la forma más adecuada de abordar esta colección de cuentos. Y menos si optas en la versión en inglés, única posible para mí ya que la versión castellana no se ha traducido y publicado todavía. Es una obra que exige concentración y reflexión. Como casi todo lo que había leído previamente del autor. A pesar de que la etiqueta “ciencia ficción” muchas veces se asocia con literatura de evasión, con Bradbury no es así. Su obra no tiene nada que envidiar en profundidad a otros géneros socialmente más prestigiosos.

Dicho lo cual, sólo me queda invitar a quienes se manejen con la lengua de Shakespeare, con los condicionantes señalados, a acercarse a este autor a través de cualquiera de sus obras, por ejemplo esta que comento hoy. Aunque yo siempre tendré un espacio especial reservado a esas melancólicas, poéticas, duras y desesperanzadas crónicas marcianas. Como terminan en el artículo en Papel en blanco que me hizo llegar a este libro… siempre nos quedará Marte… no puedo estar más de acuerdo.

Arco del Triunfo

Con evidentes resonancias “casablanquianas”, claro. Aunque en esta ocasión, no desfilan los nazis por los Campos Elíseos y L’Etoile.

[Cine] El atlas de las nubes (2012)

Cine

El atlas de las nubes (Cloud Atlas, 2012), 24 de febrero de 2013.

A pesar de que tengo pendiente alguna otra película de hace unos días, en estas horas extras que estoy haciendo en el Cuaderno de ruta para ponerme al día en lo cinematográfico, y aun me queda también comentar el cuestión “óscar”, me apetece reseñar esta película que vi ayer mismo. Y es que está basada en un libro que leí recientemente y me gusto mucho, pero que mucho. Y el recuerdo y la reflexión no han hecho más que aumentar mi apreciación por la obra literaria. Así que tenía muchas ganas de verla, a pesar de que tras ella están los WachowskiLanaAndy, que nunca han sido santo de mi devoción. Aunque siempre recordaré aquella su primera y morbosa primera película de la pareja de hermanos, para mí, y hasta ahora, su mejor filme. También hay un tercer director, el alemán Tom Tykwer, que sí que tiene en su filmografía alguna película de las que me gustan de verdad.

En cuanto al argumento, me limito a reproducir lo que escribí para la reseña del libro, corrigiendo aquellas cuestiones en las que la película varía.

En una de las historias, la película cambia la campiña belga por Edimburgo y sus alrededores. Esto es realmente poco importante; hay algún otro aspecto de esta historia que se cambia más en profundidad, eliminando algún personaje.

En una de las historias, la película cambia la campiña belga por Edimburgo y sus alrededores. Esto es realmente poco importante; hay algún otro aspecto de esta historia que se cambia más en profundidad, eliminando algún personaje.

Son seis historias, que transcurren en distintas épocas y distintos lugares de este planeta. Y cada una de ella es contada en el interior de la siguiente en el tiempo. Así,

El diario que recoge la odisea del notario californiano Adam Ewing navegando por los mares del sur del Pacífico a mediados del siglo XIX es leído por Robert Frobisher, un joven músico que huyendo de sus acreedores en Londres se refugia a principio de los años 30 del siglo XX en la mansión belga escocesa del compositor Vivyan Ayrs.

Y las epístolas que escribió Frobisher a su más que amigo, el joven físico Rufus Sixsmith, en el que cuenta sus aventuras musicales y románticas, son leídas por la periodista Luisa Rey que, en los años 70 de la misma centuria, descubre una maneja de corrupción económica, política y criminal en torno a unas centrales nucleares en el sur de California.

La historia de Rey, novelada, caerá en manos del editor londinense Timothy Cavendish, que a principios del siglo XXI pasará de la miseria a la gloria, y de está a la miseria de nuevo y a un involuntaria reclusión, en pocas semanas.

Aventura que se convertirá en película de cine que será vista hacia mitad del siglo XXII por una chica clonada, Sonmi-451, esclava de una corporación en algún lugar de lo que fue Corea, en un mundo dañado por las guerras, la contaminación y las enfermedades, y cuyas ideas inspirarán una revolución y una esperanza para el ser humano.

Y las entrevistas que fueron grabadas en una “antífona” mientras estaba en la cárcel, serán vistas por Zachry, cabrero de una postapocalíptica isla de Hawaii en el siglo XXIV, mientras pelea por su supervivencia, la de su pueblo, y la de la extraña Meronima, en una sociedad primitiva y en degradación.

Como veis, no hay mucho tachado. Aunque sí que hay diversas divergencias, algunas con el fin de hacer la historia más adaptable al medio fílmico, y otras,… pues porque han cambiado el tono del tema de la historia. Se mantiene de alguna forma el mensaje principal, aquel que nos dice que frente al colectivo humano como ente básicamente destructivo encontramos el valor de los individuos capaces de logros personales que permitan corregir el rumbo de la humanidad. El final de la película es más optimista que el del libro, y se permite algunas alegrías extraterrestres que no existen en la obra escrita.

Desde luego, no mantiene la estructura del libro en la que cada historia está encapsulada en otra/s. La opción, creo que razonable, de los autores de la película ha sido la de contar las seis historias en paralelo, consiguiendo armonizar bastante bien los climax y los desenlaces de todas ellas. Cierto es que no todas son equiparables, entre otras cosas porque las historias que suceden en el futuro están dotadas de una riqueza visual y de una espectacularidad que quizá ensombrezca a las otras, aunque todas tengan chicha intelectual.

Hay que decir que los tres directores no trabajaron juntos. Los Wachowski dirigen con un equipo de filmación las historias del siglo XIX y del futuro, y Twyker las de los años 30 y 70 del siglo XX, y la de principios del XXI. Pero no cantan mucho las diferencias. Twyker también es responsable de la banda sonora.

Por un momento, durante la visión de la película me queda la sensación de que también han cambiado los paisajes de Hawai por los de Escocia, en lo que se refiere a la "isla grande". En la foto, por ejemplo, algunos acantilados en la isla de Skye.

Por un momento, durante la visión de la película me queda la sensación de que también han cambiado los paisajes de Hawai por los de Escocia, en lo que se refiere a la “isla grande”. En la foto, por ejemplo, algunos acantilados en la isla de Skye.

Si hablamos del reparto, en el que hay nombres muy conocidos como Tom HanksHalle BerryJim BroadbentJim Sturgess, el malo oficial de los Wachowski Hugo Weaving, Susan SarandonHugh Grant, y algunos menos conocidos como las dos chicas asiáticas, Doona BaeXun Zhou, o Ben Whishaw, la cuestión básica es que todos ellos interpretan varios papeles en las seis historias que conforman el todo, constituyendo una película muy coral, y sirviendo al mismo tiempo para dar unidad al conjunto. En general, la aportación de todos ellos, algunos en gran medida, y otros en pequeños papeles, es bastante razonable.

Sin embargo, hay un aspecto que canta mucho. Los distintos personajes en un momento dado interpretan personajes de etnias o color de piel distinto al propio del actor o actriz. Y se hace mediante elaboradas caracterizaciones que no siempre están bien conseguidas. Sinceramente, hubiera preferido que hicieran como en el teatro, especialmente en el británico, en el que los papeles se asignan a intérpretes de distintas etnias por su talento interpretativo, independientemente del aspecto que se supone que tiene que tener el personaje. No dudan en tirar del concepto de suspensión temporal de la incredulidad, y funciona. En cine no se atreven, y desde luego no en esta película que adapta una historia original en las que las diferencias entre seres humanos juegan un papel fundamental; pero el efecto final de los maquillajes chirría.

La conclusión final a la que llego tras ver esta película de casi tres horas de duración, que adapta una historia compleja y llena de sutilezas, es que aunque inferior claramente a lo que nos ofrece la historia literaria, no es fallida. Es un entretenimiento vistoso y no carece de valores. No es un peliculón, quizá porque era muy difícil conseguir tal cosa. Tampoco llega a ser la gran aventura época a través de los siglos que podría haber sido, pero se le acerca. Y es visualmente razonablemente atractiva.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****
Pero no. Son la isla de Mallorca y la sierra de Tramuntana las elegidas para sustituir a la isla del Pacífico como escenario de la acción.

Pero no. Son la isla de Mallorca y la sierra de Tramuntana las elegidas para sustituir a la isla del Pacífico como escenario de la acción.

[Libro] Magnitud imaginaria

Literatura

Normalmente termino mis modestas reseñas sobre los libros que leo haciendo una recomendación sobre si quien accede a la reseña debería leer o no el libro que recomiendo (o no recomiendo). Siempre basado en mis gustos personales. Que no me considero ningún experto en literatura. Hoy puedo adelantar la recomendación. Con carácter general, no recomiendo este libro. Que por otra parte, adelanto también, me ha encantado. Pero es que su autor es el polaco Stanisław Lem (pronúnciese algo así como stanisuaf lem). Y esto quiere decir mucho.

Magnitud imaginaria. Biblioteca del Siglo XXI
Stanisław Lem (Traducción de Jadwiga Maurizio)
Editorial Impedimenta; Madrid, 2010
ISBN: 9788493760120

Palacio de la Cultura y la Ciencia

Ya que estamos con un escritor polaco, hoy con mis fotos nos iremos a Varsovia, donde reina el “monstruoso” y “soviético” Palacio de la Ciencia y la Cultura.

Este libro forma parte del esfuerzo que Impedimenta está realizando en los últimos años de rescatar algunas de las obras más destacadas del escritor polaco. Bien con nuevas ediciones de algunas de sus obras, o incluso, con nuevas traducciones de otras. En muchas ocasiones, las versiones en castellano de las que disponíamos eran traducciones de traducciones, y no traducciones directas del polaco. En su conjunto, las obras que está publicando constituyen una minicolección, la Biblioteca del Siglo XXI.

La obra es un conjunto de relatos, que no nos cuentan historias propiamente dichas. Cada una de ellas es el prólogo a una obra imaginaria. En una nos hablará del fotógrafo pornógrafo que utiliza una máquina de rayos X para sus imágenes. En otra de la “bitística”, cuando las máquinas compitan con el hombre por la creación de la obra literaria. O que decir de las bacterias que, por selección natural en sus caldos de cultivo, aprenden a comunicarse en morse, siendo capaces de predecir el futuro. O ese folleto informativo sobre una enciclopedia que sólo nos habla de los hechos que todavía tienen que acontecer.

Rynek Starego Miasta

Más agradable para pasear es el reconstruido y coqueto Rynek Starego Miasta en la ciudad vieja.

Monumento a la resistencia

No faltan los monumentos que recuerdan los sufrimientos de los polacos durante la guerra mundial, de la que Lem salió vivo por los pelos, siendo católico de ascendencia judía.

Concebidas estas historias en parte como sátiras, en parte como reflexiones sobre la condición humana, en parte como anticipación de avances o descubrimientos que todavía tienen que acaecer, y que pueden ser bastante más duros para la condición humana que los que aquí se satirizan. Todos ellos, aunque situados en un futuro indefinido, ponen en solfa determinados comportamientos o temas generales del ser humano actual. Sea el sexo, sea el arte, sea el pensamiento, sea la visión que tenemos de la historia, sea los objetivos de la ciencia.

No son relatos sencillos de leer. Escritos como sesudas introducciones a las no menos sesudas obras ficticias que prologan, están escritos con pretendida profundidad y con abundancia de neologismos cuyo significado a veces es evidente, y otras no tanto. Aunque en este caso, piadosamente el autor nos da pistas para su comprensión. El autor,… o su traductor. Porque el esfuerzo para dar sentido en castellano a estos escritos originalmente en un idioma que tan extraño nos resulta como el polaco, ha debido ser considerable.

Como decía al principio, no recomiendo con carácter general esta obra ni casi ninguna de Lem. Pero no por culpa del polaco, que me parece uno de los autores más interesantes del siglo XX. Sino porque los estómagos de las gentes están hechos más para la comida rápida que para los platos que necesitan ser saboreados lentamente, y digeridos cuidadosamente. Y estas son las obras de Lem. Ahora bien. Quien entra en su juego literario y de pensamiento, lo disfrutará siempre.

Copernico

Y si nos movemos en el terreno de la ciencia, no podremos dejar de recordar a Copérnico, quien nos puso en nuestro lugar en el universo. O por lo menos en el universo entonces conocido.

Nowy Swiat

Pero dejémonos de trascendencias y paseemos y tomémonos unas cervezas y luego a cenar en la animada Nowy Świat.

[Libro] El atlas de las nubes

Literatura

Hace un par de meses leía una noticia sobre cine. Sobre la nueva película de los Wachowski (ninguna emoción se elevó en mi espíritu; no son santos de mi devoción) y Tom Tykwer (el director de la estupenda Lola rennt,… ligero aumento de interés). El reparto de campanillas,… pero bueno,… El caso es que ese mismo día, leía una reseña sobre la novela en la que se basaba la película. Y me interesó. Mucho. Así que la compré, y aquí os traigo mi opinión sobre esta original novela que es…

El atlas de las nubes
David Mitchell (traducción de Victor V. Úbeda)
Duomo Editorial, colección Nefelibata; Barcelona, 2012
ISBN: 9788492723799

Hay quien dice que es difícil de contar de qué va esta novela. No es para tanto. Son seis historias, que transcurren en distintas épocas y distintos lugares de este planeta. Y cada una de ella es contada en el interior de la siguiente en el tiempo. Así,

El diario que recoge la odisea del notario californiano Adam Ewing navegando por los mares del sur del Pacífico a mediados del siglo XIX es leído por Robert Frobisher, un joven músico que huyendo de sus acreedores en Londres se refugia a principio de los años 30 del siglo XX en la mansión belga del compositor Vivyan Ayrs.

Beguinaje

No he estado en California, ni en Hawai, ni en Corea, ni en la Polinesia,… algunos de los paisajes de la novela. Pero como Robert Frobisher, he paseado por el beguinaje de Brujas, que junto con el resto de beguinajes flamencos, es patrimonio de la humanidad por la Unesco.

Y las epístolas que escribió Frobisher a su más que amigo, el joven físico Rufus Sixsmith, en el que cuenta sus aventuras musicales y románticas, son leídas por la periodista Luisa Rey que, en los años 70 de la misma centuria, descubre una maneja de corrupción económica, política y criminal en torno a unas centrales nucleares en el sur de California.

La historia de Rey, novelada, caerá en manos del editor londinense Timothy Cavendish, que a principios del siglo XXI pasará de la miseria a la gloria, y de está a la miseria y a un involuntaria reclusión, en pocas semanas.

Aventura que se convertirá en película de cine que será vista hacia mitad del siglo XXII por una chica clonada, Sonmi-451, esclava de una corporación en algún lugar de lo que fue Corea, en un mundo dañado por las guerras, la contaminación y las enfermedades, y cuyas ideas inspirarán una revolución y una esperanza para el ser humano.

Y las entrevistas que fueron grabadas en una “antífona” mientras estaba en la cárcel, serán vistas por Zachry, cabrero de una postapocalíptica isla de Hawaii en el siglo XXIV, mientras pelea por su supervivencia, la de su pueblo, y la de la extraña Meronima, en una sociedad primitiva y en degradación.

Estas historias se encuentran encerradas unas en otras, a imagen del sexteto que compone FrobisherEl Atlas de las Nubes, sexteto en el que cada instrumento es un solista cuyo tema se encuentra encapsulado por los de los otros instrumentos. Una original y bella estructura narrativa.

En su conjunto, Mitchell nos ofrece un retablo de las vidas e historias de un conjunto de seres humanos, cuyas vidas se vinculan unas a otras, y que todos ellos suponen lo que hay de bueno, la esperanza de un ser humano cuyos instintos son básicamente autodestructivos, cuyo interés es egoista es ruin. Una mirada crítica hacia las sociedades humanas, con sus hipocresías, sus racismos, sus vicios políticos, su capacidad destructiva del medio, mientras al mismo tiempo es capaz de ver lo de bueno que hay en las personas en individuos aislados que, aun no siendo perfectos, son capaces de amar, de luchar, de pensar,… de todo aquello de lo que presumimos como especie, pero sólo en ocasiones alcanzamos como individuos.

La lectura, que empecé con cierta morosidad, porque no sabía exactamente en qué me estaba metiendo, poco a poco se convirtió en un deseo de saber más de lo que entre las páginas del libro estaba pasando. Además, cada historia está escrita con estilos muy distintos, acordes a su época a al género con el que se trata cada una de ellas. Si en una encontramos la clásica novela de viajes, en otra es un thriller con tines de novela negra, aquí es el humor británico más ácido, y allí nos metemos en la más pura ciencia ficción y anticipación. Uno de los libros que más he disfrutado en los últimos años, y que recomiendo vivamente.

Después de leer el libro, he de decir que tengo serias dudas de que vaya a ver la película. Si la firma de los Wachowski ya me tiraba para atrás, encuentro muy difícil que hayan podido trasladar al cine los ricos matices que el libro contiene. Pero bueno. Soy débil. Creo que allá a finales de febrero podré contestar a esta cuestión. O si no digo nada, es que he pasado.

Estación de Canterbury

Y, afortunadamente, no he sufrido la mala calidad de los privatizados ferrocarriles británicos, aquí en la estación de Canterbury, que son tremendamente satirizados durante el calvario de Timothy Cavendish.