[Libro] Dans le café de la jeunesse perdue

Literatura

Con un fin de semana muy marcado por cuestiones profesionales, un simposio de comités de ética asistencial que se celebró el viernes y el sábado por la mañana, el resto lo he pasado de forma muy tranquila y sin mayores novedades. Así que comienzo la semana con un libro que ya terminé hace unos días. El segundo de los que adquirí para conocer la obra de Patrick Modiano, el más reciente premio nóbel. Y si el primero de los que leí y que ya comenté en estas páginas fue una obra temprana en la obra del escritor, esta de hoy es más reciente en su fecha de publicación, aunque también transcurre en un París de varias décadas atrás.

Dans le café de la jeunesse perdue
Patrick Modiano
Editions Gallimarda, 2012
Versión electrónica

Les Deux Magots

Nos desplazamos con esta novela a la “rive gauche” parisina, a los cafés de los artistas… de los cuales queda todavía la presencia de Les Deux Magots en Saint-Germain-des-Prés.

Situada la acción en algún momento de los años 50 o 60, en París como ya he dicho, cuando la “rive gauche” era refugio de artistas e intelectuales, esta novela intenta descubrir quién es Louki, apodo de Jacqueline Delanque, una misteriosa joven que durante un tiempo fue cliente habitual del café Le Condé, no lejos de los ambientes universitarios y de las librerías de Saint-Germain-des-Prè. Son cuatro los narradores que nos llevarán a conocer quienes esta mujer. Un estudiante de la escuela de minas que la observa en el café, un detective privado que busca su paradero, la propia Louki presentándonos su difícil transición de la adolescencia a la juventud y uno de sus amantes. Sus orígenes modestos en lo peor del barrio de Pigalle, sus fugas y su flirteo con la droga, un extraño y fallido matrimonio, su deambular por los distintos ambientes de París,…

Figura

Tampoco nos movemos muy lejos de los jardines del Luxembourg, próximo al barrio latino y a la Sorbonne.

Estamos ante una novela con fuerte carga existencialista, pero su versión más pesimista. Sobre la base de que es difícil conocer a una persona, que distintos observadores pueden tender distintas versiones de esa persona, Modiano nos presenta un carácter femenino fuertemente melancólico, depresivo. Condicionado, muy condicionado por el entorno, su existencia parece predeterminada en un fatalismo existencial que como digo se me antoja muy pesmista. Al igual que me sucedió con el libro anterior que comenté del autor, es necesario que transcurra una buen proporción del contenido de la novela, no muy larga por otra parte, para que empiecen a encajar las piezas que constituyen el rompecabezas del carácter y la personalidad de Louki/Jacqueline.

Aunque indudablemente interesante, la novela no ha acabado de engancharme. Y el autor, tras estados dos novelas no lo veo entre mis opciones inmediatas para continuar con la lectura de su obra. Más si es cierto que como he leído en algún lugar sus obras tienen estructuras y temáticas similares. Pero tampoco diré que ha sido decepcionante o un tiempo perdido. Por otra parte, habiendo leído ambas obras en su idioma original, un francés culto, me ha servido para quitarme un poco el óxido en esta lengua que, por el predominio mundial del inglés, últimamente tenía algo abandonada.

Boulevard de Rochechouart

Y Montmartre y el boulevard Rochechouart también se encuentran en la vecindad de Pigalle, lugar de la infancia y adolescencia de Louki/Jacqueline.

[Libro] We’ll Always Have Paris

Literatura

Encontré este libro recomendado hace unas semanas, un libro de relatos de Ray Bradbury, la última colección que se publicó de este autor antes de morir. No he leído más que una pequeña parte de la obra de este escritor, pero simplemente con dos de sus novelas más conocidas, Farenheit 451The Martian Chronicles (Crónicas marcianas), ya se justifica considerarlo uno de los nombres importantes de la ciencia ficción. Aunque siempre me ha costado mucho el reduccionismo que supone esta etiqueta en obras como las mencionadas, que hablan mucho de la sociedad humana actual. Y siempre ese tono poético que encontramos en su escritura. Así que me decidí a leer en versión electrónica este conjunto de relatos, aun con la dificultad añadida de hacerlo en su idioma original. Cosa que viene bien para refrescar el inglés, y para el bolsillo, porque los libros electrónicos en ese idioma tienen precios más racionales que los delirantes de las editoriales en español. Que luego se extrañan de la piratería… Veamos pues que ha dado de sí este “siempre nos quedará París”.

We’ll Always Have Paris
Ray Bradbury
Harper Voyager, 2012
Edición electrónica

Nos encontramos ante un conjunto de relatos de distinta longitud, ambiente y temas, muy heterogéneo, en el que quizá el denominador común, como indicaba el artículo que he enlazado al principio y que nos lo recomendaba, es la nostalgia y la melancolía. En muchos de ellos percibimos siempre en los personajes protagonistas un sentimiento de pérdida. De la persona amada, de una época de la vida, de su hogar, de su planeta,… Todo ello con ese tono próximo a la poesía que es típico del autor, y que se adapta tan bien a este tipo de enfoques. Luego, el modo de tratar las situaciones es diversos. Jugar con paradojas, con lo cotidiano convertido en extraordinario o al contrario, con la ciencia ficción, con la fantasía o lo sobrenatural, cualquier enfoque es válido como forma de transmitirnos un sentimiento, una sensación o un mensaje.

Museo del Louvre

El título del libro corresponde a uno de los relatos. Así que nos iremos a París, al Museo del Louvre, por ejemplo.

He de decir que mi acercamiento a este libro probablemente no ha sido el adecuado. Bradbury es un autor profundo, que juega con el simbolismo y con las metáforas. El subtexto es importante en sus obras. Así que una lectura casual, aprovechando tiempos muertos o recorridos en autobús quizá no sea la forma más adecuada de abordar esta colección de cuentos. Y menos si optas en la versión en inglés, única posible para mí ya que la versión castellana no se ha traducido y publicado todavía. Es una obra que exige concentración y reflexión. Como casi todo lo que había leído previamente del autor. A pesar de que la etiqueta “ciencia ficción” muchas veces se asocia con literatura de evasión, con Bradbury no es así. Su obra no tiene nada que envidiar en profundidad a otros géneros socialmente más prestigiosos.

Dicho lo cual, sólo me queda invitar a quienes se manejen con la lengua de Shakespeare, con los condicionantes señalados, a acercarse a este autor a través de cualquiera de sus obras, por ejemplo esta que comento hoy. Aunque yo siempre tendré un espacio especial reservado a esas melancólicas, poéticas, duras y desesperanzadas crónicas marcianas. Como terminan en el artículo en Papel en blanco que me hizo llegar a este libro… siempre nos quedará Marte… no puedo estar más de acuerdo.

Arco del Triunfo

Con evidentes resonancias “casablanquianas”, claro. Aunque en esta ocasión, no desfilan los nazis por los Campos Elíseos y L’Etoile.