Cine – Disclosure Day (2026)

Televisión

En las fotos, uno de los pocos lugares que he visitado en Estados Unidos, el que menos «alinígenas» tenía, aunque había unos cuantos, Yosemite National Park. Con autorretrato de uno de los alienígenas. También en versión Substack.

Disclosure Day (2026; 24/20260609)

Steven Spielberg vuelve a sus “marcianos”. Cabezones, de aspecto famélico, con ojos que, salvo porque no parecen multifacetados, recuerdan a los de algunos insectos o arañas. Y que, a pesar de que deben ser muy inteligentes, parece que no lo son lo suficiente para no dejarse atrapar por los militares malvados del malvado gobierno USAmericano. Bien sea a través de una de sus múltiples agencias de “inteligencia”, bien sea a través de un contratista privado, que es lo que está de moda en estos tristes tiempos.

Un tipo con cara de pringado (Josh O’Connor), pero muy listo, sale huyendo con su novia (Eve Hewson) de unos tipos que los tenían presos. La mujer del tiempo de una cadena local de televisión (Emily Blunt), a través de un pajarico azul, le llega el don de lenguas. Mientras que Colin Firth, que últimamente parece haberse abonado a los papeles de malvado, les persigue, porque tienen un peligroso secreto que un tipo (Colman Domingo), un capitán araña que embarca a todos, pero que siempre está escondido, quiere revelar al mundo.

Por supuesto, el peligroso secreto es que hay extraterrestres, que han venido a la Tierra, y que los malos los torturan. Y por algún motivo que desconozco, en un mundo al borde de la guerra mundial por culpa de los norcoreanos, que yo sepa el principal riesgo para el mundo en estos momentos es USAmérica con su “marciano” de color naranja al frente, si se da a conocer al mundo que hay “marcianos”… cabezones, delgaduchos, de ojos insectoides,… llegará la paz mundial, que los malos parecen no querer. No sé. Algo así parece el mensaje que nos traslada Spielberg. Sip. El argumento de esta película tiene la mayor densidad de non sequitur por minuto que he visto en una película. En este triste sentido; no en este sentido más divertido de la expresión latina.

Y si al razonamiento absurdo de que la llegada de los extraterrestres a la Tierra nos llevaría a la unión de la especie humana y a la paz mundial, sumamos que la trama está llena de agujeros argumentales, que no voy a detallar, porque iría para largo, esta película me parece una de las más tristes de Spielberg quien, a sus casi 80 años, al parecer, debe estar empezando a chochear o a delirar, por muy buen director que sea en los aspectos formales de la realización de las películas. En este caso, nos trae algo que más parece un episodio de las tontas series de extraterrestres que estuvieron de moda en los años 90 y primeros años de los 2000. Y por lo tanto, resulta viejuna y escasamente interesante. Ah… y por cierto,… esto no es ciencia ficción. No hay nada científico. Es todo pura fantasía.

Valoración:

Dirección: **

Interpretación: ***

Valoración subjetiva: **

Cine – Star Wars: The Mandalorian and Grogu (2026)

Cine

En las fotos, quien esto escribe en compañía del maestro Yoda, en San Francisco, cuando me quedaba una moderada esperanza por el universo Star Wars. Tambien en versión Substack.

Star Wars: The Mandalorian and Grogu (2026; 24/20260609)

Cuando hace un tiempo me enteré de que Disney volvía a producir largometrajes de la franquicia Star Wars, y que el primero de ellos tendría como protagonistas a Mando y Baby Yoda (lo siento, me niego a usar el estúpido nombre que le han puesto),… ciertamente no sentí nada. No me hizo ninguna ilusión. Indiferencia absoluta. Lo cual,… para alguien que veía las películas de la saga al menos un par de veces cada vez que las estrenaban… pues ya podéis imaginar lo que opino de los derroteros por los que Disney ha llevado a la franquicia.

Cierto es que The Mandalorian, junto con Andor, esta es la mejor desde mi punto de vista, son las que se salvan. Junto con las antologías conceptuales de Star Wars: Visionsen el campo de la animación japonesa. The Mandalorian es un entretenimiento digno, Star Wars: Visions es el tímido intento de aportar imaginación, innovación y una expansión real del universo de ficción, y Andor es la única que aporta algo al gran arco histórico que representa la saga en su conjunto. Todo lo demás es absolutamente prescindible y no aporta absolutamente nada positivo a la saga. Mera operación de ingreso de dinero y venta de mercadería por parte de Disney. 

Pero mi impresión era que esta película iba a ser simplemente un episodio “glorificado” por su pase por la gran pantalla de la serie de televisión. Y lamentablemente siento que estaba en lo cierto, pero de la peor forma posible. De hecho, mi intención era pasar de verla en la pantalla grande y verla cuando la llevasen a la pequeña pantalla. Por las cifras de recaudación, parece que esta idea se nos ha ocurrido a muchos. Al final, tras poner algunas condiciones ineludibles a la primera invitación para verla, que era verla en versión original, no doblada, y rechazar la segunda invitación, porque cada vez me apetecía menos, acepté la tercera porque me dijeron que estaba invitado de verdad, sin tener que pagar nada, a la sesión de cine y a las cervezas de después.

He dicho que de la peor forma posible, porque el argumento no tiene ni pies ni revés. Es como si hubieran comprimido tres o cuatro episodios de la serie en una película, pero de mala forma. Las interpretaciones son malas. O en el mejor de los casos, desganadas. Los efectos especiales y generados por ordenador, mediocres. Y el conjunto, absurdamente infantilizado, especialmente por culpa de Baby Yoda y de ese grupito de cuatro minúsculos seres que hacen banda con él en un momento dado. Malo.

Sinceramente, Disney quiere ingresar dinero, todo el que pueda, a partir de la franquicia. Pero lo está haciendo a base de destrozar el universo que tanto quisimos algunos desde nuestra adolescencia. Una cortina de luto cubre nuestro corazón por culpa de las puñaladas con las que Disney esta acabando con una saga mítica. Que Dave Filoni y Kathleen Kennedy sucumban entre múltiples sufrimientos, que el cuerpo se les llene de llagas purulentas fétidas, y que una diarrea incoercible arruine sus últimos años de vida. Ahí queda mi maldicion. Ah, y Jon Favreau, que dirige este despropósito, también. Al reparto no lo mencionaré para no avergonzarlos más de lo que deberían estar si tuvieran un mínimo de vergüenza.

Valoración:

Dirección: **

Interpretación: **

Valoración subjetiva: **

Libro – Como convertirse en el Señor Oscuro y morir en el intento – Wexler Django

Literatura

Fotografías realizadas en los Alpes Suizos, en Grindelwald-First. Porque no hay aventura en un universo paralelo de fantasía que no incluya una majestuosa cordillera. Entrada también disponible en Substack.

Sé como me enteré de la existencia de este libro. Vi que hablaban de él, con alabanzas, en una cuenta de Bluesky dedicada a la literatura de ciencia ficción y fantástica. Nunca acabaré de entender por qué suelen unir estos géneros. Supongo que alguna mal llamada ciencia ficción, parece ciencia ficción, pero es pura fantasía. Véase Star Wars y su que La fuerza te acompañe y sus caballeros jedis. En cualquier caso, en ese momento no me llamó la atención por muchas alabanzas que le hiciesen al libro.

La cuestión es que poco después, un conocido que lo había comprado, en formato de árboles muertos, me lo prestó. Ya sabéis. Si te prestan un libro de papel, no pasa nada; un acto social perfectamente respetable. Si te pasan un libro electrónico que otro ha comprado, es piratería. Cosas, ¿verdad? ¿O cada vez que hemos prestado un libro de papel o nos lo han prestado hemos cometido un delito? ¡Qué duda!

La novela la escribe un tal Django Wexler, y ya me han avisado que en inglés se dispone ya de una continuación. ¡Qué! ¡Otra “trilogía” de cuatro o cinco libros de las típicas en el género! El tal Wexler es uno de las docenas de programadores informáticos o graduados en ciencias que se hacen su cursito de escritura creativa y se dedican a estos géneros. La cantidad de veces que he leído esto en biografías de escritores anglófonos de fantasía y ciencia ficción me empieza a marear. Pero no voy a entrar en especial valoraciones, más allá de que, como todos deben hacer un curso similar de “escritura creativa”, todos escriben historias similares. O sea… que tiran de fórmula más que de creatividad.

No obstante, si he de seros sincero, la novela me entretuvo bastante. Y aunque al principio… no sé… le costó arrancar, al final me pareció suficiente o bastante divertida. Una mujer joven, veinteañera, lleva mil años reencarnándose tras sucesivas muertes, más bien más que menos violentas, en un universo paralelo en el que existe la magia y diversas razas propios de los libros de fantasías de ámbito medieval. Es decir, uno más de los innumerables sucesores de los libros de Tolkien. Aunque en este caso aderezado con Dungeons & Dragons y los innumerables isekai del manga y el anime japoneses. Eso sí, la humana protagonista del libro, al contrario que en esos antecedentes, no duda en beneficiarse (en la cama, o donde convenga) a amantes de todo tipo de razas y condiciones, y de todo sexo. Síp… es para mayores de 18 años. Tiene dos rombos. O tres… No. Dos. Que menciona los “beneficios”, pero no los describe.

El macguffin de la historia es que la protagonista, harta de que la maten, con mayores o menores niveles de torturas en su vano intento de defender a los humanos de ese universo contra las huestes del Señor Oscuro de turno, decide que se pasa al otro lado. Y que se va a convertir en el próximo Señor Oscuro. Mmmmm… Debería decir Señora Oscura, pero el lenguaje inclusivo y no sexista no debe estar de moda en ese universo.

El libro es un pastiche. Mete en una coctelera elementos sacados de todas las influencias y antecedentes antes mencionados, y otros que no se me ocurren, y los agita para sacar este producto, que no tiene más trascendencia que tiene cierta capacidad de entretener si entras en su juego. Y si funciona a este nivel es porque, dejando de lado un principio un tanto moroso y poco interesante, el libro encuentra un cierto ritmo a partir del segundo acto de la historia, y viene acompañado de abundante humor de chascarrillo, que no está mal llevado. Al fin y al cabo… si funciona… es porque es una parodia, que se ríe abiertamente del género en el que está navegando. Y para pasar el rato, ya está bien.

[Libro] Look Back – Tatsuki Fujimoto (manga)

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Paseando por la tranquilidad de Kibitsuhiko finja, cerca de Okayama.

Hacia finales de 2024, un domingo tras una excursión a Nocito, y sabiendo que al día siguiente tenía un día de fiesta, me relajé viendo un mediometraje de animación, un estreno en España, en Amazon Prime Video. Y a pesar de no tener grandes expectativas sobre la película, me llevé una agradable sorpresa. La película era una pequeña joya. Algo como lo que no veía desde que fui buscando los medio metrajes de Makoto Shinkai, aunque con un tono muy distinto. Y supe entonces que estaba basada en un manga de Tatsuki Fujimoto. Y hace unas semanas me enteré de que había una traducción al castellano. Frente a esa costumbre de la industria de la historieta japonesa de lanzar largas series por entregas en las revistas especializadas, agrupándolas luego en interminables series de tankobon, esta era un único volumen. Una historia cerrada en un solo libre, en la que se basaba una película que me gustó. La compre.

Al igual que sucedía con la película, conviene no extenderse en exceso sobre la trama de la historia para no destripar el final. Aunque puedo, sin mucho riesgo, que estamos ante «dos versiones» o «dos variantes» de una misma historia con distintos finales… y un desarrollo intermedio que las conecta, más o menos sorprendente. Dos niñas japoneses de los últimos años de educación primaria que empiezan a dibujar y escribir historietas, tiras cómicas, para el boletín escolar. Una es popular, está normalmente escolarizada y cuanta historias muy animadas. La otra es retraída, se refugia en su casa y dibuja bellísimas historias, muy adelantadas formalmente para su edad. La primera siente celos de la segunda… pero tardará años en comprender que la rivalidad que siente es unilateral, que la otra la admira también. Se harán amigas y colaborarán hasta un momento dado en que separan sus caminos. Y entonces pasará algo trágico.

Como ya conté al hablar de la película, y es aplicable al manga porque aquella era muy fiel en su adaptación de este, la principal virtud de la obra es que tiene corazón. Una obra con corazón que habla del trabajo y la dedicación, de la superación de las debilidades propias, del aprovechamiento. de las fortalezas, pero también de la amistad y la colaboración, de la preocupación por el otro, por su destino. Con un toque de fantasía, pequeño, lo justito, para contar lo que tiene que contar. Aunque ya sabia lo que iba a pasar, lo he disfrutado tanto como la película. Que me planteo volver a ver. La película sigue en Amazon Primer Video, y ahora que me quito la estúpida «presión» de la suscripción a Netflix, probablemente me sentiré más libre para ver lo que quiera, como quiera y cuantas veces quiera. El librito, totalmente recomendable para los adeptos al género.

[Libro] Le Petit Prince – Antoine de Saint-Exupéry (relectura)

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Tanto Saint-Exupéry como su alter ego perdido en el desierto de esta novela corta fueron aviadores, y por eso os traigo imágenes de «Les ailes anciennes» de Toulouse.

Comentaba hace unas semanas, a propósito de la lectura de otro clásico del siglo XX, que en los últimos años no hago eso. Releer libros. Pero después de redactar esa entrada pensé que igual no era mala idea dedicar de vez en cuando un momento a releer uno de estos clásicos que ya nos marcó en su momento. Y que más clásico del siglo XX que la obra más conocida de Saint-Exupéry. En alguna estantería de la casa, o en algún armario, estará mi versión traducida al castellano, que fue la primera que leí hace… ni me acuerdo. Un tiempo después, rondaría yo los 26 años recién cumplidos puesto que fue uno o dos meses de empezar a trabajar como médico residente, me prestaron la versión original en francés. Y desde entonces.

Ya sabemos… El piloto perdido en el desierto, su encuentro con el Principito, la historia de este recorriendo la galaxia de planeta enano en planeta enano… ¿Sabría el bueno de Antoine que algún día Plutón sería «degradado» a esa categoría? Plutón fue descubierto sólo 13 años antes de la publicación del libro. Bueno… Quizá no fueran planetas enanos, sino asteroides redondeados. Como (1) Ceres,… que fue asteroide, pero que ahora es planeta enano también. ¡Vaya por Dios! Resulta que si son redondos no pueden ser asteroides tampoco. El (1) que lleva el nombre de Ceres es porque fue el primero de los cuerpos menores del sistema solar en ser descubierto, el 1 de enero de 1801, hace 225 años y dos días. Y casi 45 años antes que el último de los planetas… Neptuno. Último desde el punto de vista actual, porque cuando leí por primera y segunda vez este libro, era el penúltimo en ser descubierto.

No me extenderé mucho en el comentario. Se ha escrito demasiado sobre él para ser mínimamente original. Por supuesto, es muy recomendable. Que si parece un libro para niños, pero es un libro sobre los adultos, etc, etc, etc. Y si les da a ustedes el conocimiento del idioma de nuestros vecinos de allende los Pirineos, léanlo en su versión original en francés. Merece la pena. Por buena que sea la traducción al castellano, hay sutilezas que se aprecian mejor en el idioma de Molière. Y aquí lo dejo, que no me quería poner muy sesudo. Comentaré más despacio el día de Reyes si todo va bien. Pero aún me quedan tres libros más por comentar de los que leí antes de terminar el 2025. El último de ellos finalizado a las seis de la tarde aproximadamente del 31 de diciembre. Ya llevo muy avanzado el primer libro del 2026…

[Cine] Wicked: for good (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Otro palacio para ilustrar esta fantasía que tan poco me ha convencido, el de Schwerin, en Alemania.

Wicked: for good (2025; 55/20251121)

Voy a perder muy poquito tiempo con el comentario de esta película que, al fin y al cabo, es la segunda parte o continuación de la que pudimos ver hace un año. De hecho, aquella parte, aunque aceptable, me entusiasmó tan poco que estuve en un tris de pasar de ver esta segunda parte. Pero al fin y al cabo, ya que has empezado a ver una película, pues termínala… ese fue el argumento con el que fui convencido por almas bienintencionadas. Pero a las que les costará encontrar el perdón en mi corazón por haberme arrastrado a ver esta película

Como digo, lo que pude decir en aquella entrada de hace más o menos un año, sigue siendo válido. Sobre la factura de la película, sobre las interpretaciones, mucho más pobres de lo que muchos argumentan en mi opinión, y de una banda sonora y unas canciones más bien mediocres en comparación con tantos y tan buenos musicales que en la historia del cinematógrafo han sido. Y una continuación de la historia se convierte en muy previsible. Al fin y al cabo, conociendo la historia clásica de The Wonderful Wizard of Oz, era evidente que en algún momento se había de solapar con esta. Y se solapa. Y a partir de ahí… todo se hace, como digo, muy previsible.

Desconozco el motivo de porque este musical tuvo éxito y se consideró que merecía la pena ser llevado a la pantalla. Bueno… supongo que acertaron, porque en taquilla lo ha petado. Pero lo cierto es que el musical me parece mediocre. Y por mucho que se hayan derrochado medios en su adaptación cinematográfica, la parafernalia visual no ha conseguido quitarme esa sensación. Y esta segunda parte poco a poco me fue echando de la historia… y acabé poco menos que aborreciéndola. Desde mi punto de vista, no merece la pena. Pero parece que pertenezco a una corriente de opinión minoritaria. Qué se le va a hacer. Que les aproveche. Parece que se está desinflando en la temporada de premios, así que igual no la tenemos que sufrir demasiado en esos eventos.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[TV] Cosas de series; terceras temporadas de universos e historias reimaginados, entre «jedis» y «Alicias»

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están comentadas desde el punto de vista de la técnica fotográfica en Fotos en serie. En los alrededores y cerca del gran santuario de Izumo.

Hay historias literarias o cinematográficas que llegan para quedarse. Atrapan el imaginario de los lectores o los espectadores, y pasan al acerbo de las historias «de siempre». Leyendas cuyo origen conocemos perfectamente, quién las imaginó. Y cómo otras personas, otros creadores, las acogen, las reimaginan, cambian la perspectiva, expanden esos universos, a veces las elevan, a veces las hunden. Hoy tenemos dos de esas historias y universos. Muy distintos. Pero cuyas reimaginaciones han sido llevadas a la pequeña pantalla, a series que, en este caso, ambas han llegado a su tercera temporada.

La primera de ella es una serie de animación, que podéis ver en Disney+, porque al fin y al cabo es una iniciativa de esta megaproductora que tiene los derechos del universo Star Wars. Se trata de Star Wars: Visions. Cada temporada es una antología de historias cortas de animación, nueve en cada temporada, que duran entre los 10 y los 25 minutos, generalmente más cortos que un episodio de animación japonesa al uso, de 22-23 minutos. Y son realizados por autores de animación japonesa que, libremente, pero con la venia de Disney, idean y realizan una historia que transcurre en algún momento de línea temporal del universo Star Wars. Antes de la república, durante la república, en las guerras clon, durante el imperio, durante la rebelión… cuando sea. Y con personajes que no aparecen en las historias clásicas. Y con estilos de animación diversos, muy diversos, con libertad creativa para los autores.

La calidad y el interés de estas pequeñas historias es muy diversos. Algunas son más previsibles, otras son más arriesgadas, unas más accesibles, otras más experimentales, unas más fieles al canon del universo oficial, otras exploran situaciones y posibilidades más divergentes. En cualquier caso, el nivel general de creatividad es alto. Y hay varias que me dejan con las ganas de más. De eso que te quedas pensando que ojalá Disney dejase de lado alguna de las tonterías que ha estrenado en los últimos años y que están quemando a los aficionados, y adoptase algunos de estos enfoques para renovar la frescura del universo de ficción, e incluso atraer nuevos espectadores. Pero supongo que seguirá siendo una rareza. Una simpátíca y afortunada anécdota cuyo previsible final sucederá en cualquier momento. Algunas de las de esta temporada han sido continuaciones de las anteriores.

Y luego ha estado la tercera temporada de Imawa no Kuni no Arisu [今際の国のアリス, Arisu en la frontera], más conocida como Alice in Borderland. Recordemos que el nombre del protagonista (Kento Yamazaki), Arisu 有栖/アリス, es homófono con Alice en japonés. Pero no es una niña. Es un hombre joven que en la primera temporada se encontraba repentinamente en una realidad alternativa, con un Tokio despoblado, en el que los que allí se encuentran se ven obligados a jugar a una serie de juegos para sobrevivir. Aunque pueden perder la vida en esos juegos. Me intrigó mucho. Una extraña versión japonesa del Juego del Calamar, inspirada por la historia de Alice in Wonderland. Recordemos que la protagonista femenina (Tao Tsuchiya) se apellida Usagi 宇佐木/ウサギ, conejo en japonés. Así que ya tenemos dos personajes de la historia de Carroll. A partir de ahora, posibles espóileres de las dos primeras temporadas, quedáis avisados.

Al final de la segunda temporada quedó claro que la intención de la serie no es la crítica social como en la reconocida serie surcoreana. Y que ese país fronterizo en el que se encuentran los personajes de la historias es el país que está entre la vida y la muerte. Algunos de aquellos que estuvieron en esa situación próxima a la muerte, han seguido sus vidas. Arisu y Usagi se han casado y son felices. Pero tienen la inquietud de que algo pasó durante el tiempo que estuvieron en coma, algo vivieron, que apenas recuerdan, que es trascendente. Y acabarán volviendo al país fronterizo y a los juegos. Mmmmm… Lo voy a resumir. Aunque bien hecha, con nuevos juegos muy currados, me parece una temporada superflua. La historia ya estaba contada y cerrada. Estos es meramente intentar ordeñar la vaca aprovechando la buena acogida de la serie. Y la cosa es que al final de esta tercera temporada nos amenazan con secuelas localizadas en otros países del mundo… Dudo que me apunte. Esta temporada, de sólo seis episodios, me ha costado un horror terminarla. Sobre todo por que los dos últimos episodios duran ochenta minutos y nunca encontraba el tiempo suficiente para verlos. Pero si hubiera estado más motivado…

[Cine] Kpop Demon Hunters (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La última tarde que pase en Corea del Sur antes de finalizar el viaje, en Seúl.

KPop Demon Hunters (2025; 29/20250627)

Sinceramente, cuando apareció anunciada en Netflix me generó una cierta curiosidad. Pensé que era animación coreana. Sólo recuerdo haber visto una película de animación coreana y me pareció curiosa. Por eso, me puse el aviso para su estreno. Pero cuando llegó, puse unos minutos y me percaté que era una película USAmericana que chupaba de la popularidad de la música pop coreana y pasé de ella. Me parecía que tenía el estilo de tanta animación inane norteamericana. Pero… en la semana siguiente me encontré con un bombardeo de noticias asegurando que la película era un bombazo para la plataforma, y con muchas críticas elogiosas. No es que no dejase de ser escéptico hacia esta película dirigida por Chris Appelhans y Maggie Kang. Directores con poco bagaje como tales directores, pero con mucho bagaje trabajando en películas de animación. Incluso algunas realmente buenas. Pero bueno… con una duración de hora y media, desde el sofá de casa… poco había que perder.

Bien… El argumento es lo de menos. Podría haber sido casi cualquier cosa. Un grupo de pop coreano femenino, un trío, que triunfan por doquier, pero que además son cazadoras de demonios para mantener el mundo a salvo de los malvados seres del Averno que se alimentan de almas humanas. Pero aparece un grupo masculino, de siete, a competir con ellas. Y la cosa se pondrá oscura. Más cuando una de las chicas parece que no tiene una genética exclusivamente humana… y encima el líder de los chicos le tira los tejos. Argumento banal y previsible donde los haya.

No hay mucho más que comentar. Hay derroche de espectáculo visual, nulo interés de mostrar los aspectos oscuros de la explotación de adolescentes en la industria del Kpop, donde los demonios parecen estar más en las agencias de representación y en las discográficas y no en los infiernos, y. topicazos por doquier,… muy propios del cine norteamericano, que decide que quiere su tajada del fenómeno cultural surcoreano. Pero entiendo que tenga su público. Pero si no perteneces a ese público, mejor abstente. No. No aporta nada nuevo. Es más de lo mismo, de esa animación hipercomercial yanqui, que hace tiempo que perdió el corazón y se convirtió en una fábrica de productos audiovisuales formulaícos, destinados a tener mucha mercadería complementaria. Ya está. No hace falta dedicarle más tiempo.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Libros] La lavandería de almas de Marigold – Yun Jungeun

Literatura

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Templo Bunhwangsa con su torre de piedra de hace casi 1400 años en Gyeongju, Corea del Sur.

Sinceramente, no sé muy bien cómo afrontar el comentario de esta novela de la surcoreana Yun Jung-eun. Yun es una escritora cuya primera novela, la que hoy nos ocupa fue un éxito de ventas en su país, colocándose en un momento dado entre los cinco libros más vendidos, y que se ha traducido a un buen número de idiomas. Muy probablemente a la estela del tirón que la cultura popular surcoreana está teniendo en todo el mundo, impulsada por la música, el cine y las series de televisión. Yo ya he tenido la oportunidad de leer algún libro de ese origen, y me habían gustado. Por lo que ante la popularidad relativa de esta novela, no muy extensa, decidí que nada perdía por darle una oportunidad.

Sin embargo, es un libro en el que sientes que conforme vas avanzando en la lectura, tus expectativas se van derrumbando progresivamente y por distintos factores. Una novela que quizá podamos situar en el ámbito del realismo mágico… o más bien directamente en el de la fantasía, con una protagonista, una mujer que parece no envejecer y que parece vivir durante siglos. Una mujer que en su momento abandonó a su familia, en una aldea de aspecto idílico, y que desde entonces no encuentra su sitio en un mundo en el que todo pasa y ella permanece. En un momento dado, llega a la población de Marigold, y allí adquiere una vieja lavandería cerrada, a la que convertirá en una «lavandería de almas», en la que «quitará las manchas» que apesadumbran a las distintas personas que por allí se acerquen.

Como idea general, como planteamiento, puede ser tan bueno o tan malo como cualquier otro. Pero en este caso, y desde mi punto de vista, se van acumulando factores negativos que hizo que me costara terminar el libro y que, al final, la impresión que me dejase fuese más bien negativa. El primero y más claro es la traducción al castellano. No voy a reproducirlas aquí, pero se usan con relativa frecuencia expresiones que puedes encontrar con cierta frecuencia en el lenguaje hablado, coloquial, el habla popular, pero que me parecen impropias de una traducción literaria. Y eso me fue generando poco a poco una cierta incomodidad en la lectura. Galicismos diversos, muy frecuentes desgraciadamente en las traducciones literarios, uso de preposiciones como si fueran adverbios, y otras cuestiones que cuando las oyes en la calle no les das más importancia… pero que no tienen pase en una traducción de este tipo.

Pero además, la propia evolución de la historia, y el nivel conceptual que desarrolla la autora son también decepcionantes. Los problemas de las personas que pasan por allí parecen sacados de un muestrario de desgracias, tópicos, de los que se usan en las series televisivas del país asiático de forma más melodramática. Es como si procediesen de un recetario para elaborar una historia más o menos melodramática de forma fácil. Y luego,… pues todo son corazones, todo son pétalos, todos son imágenes metafóricas más propias de la imaginación de una adolescente jovencita que de una autora con profundidad. Detrás de todo su buen rollo, hay unas dosis de superficialidad tremendas. «Pasa, oye, te lavo esta camiseta que te presto, y ríete mucho, que así todos los problemas de la vida se resuelven, sin más». No hay una auténtica reflexión sobre los problemas, sobre cómo afrontarlos, sobre cómo afectan a las personas. Filosofemas facilones, de los que podemos encontrar en las redes sociales. Y que me son relativamente desagradables porque hace que tiempo que me parece que están pensados para evitarnos las malas caras o la tristeza de los demás, diciéndoles que, por muy jodidos que estén, tienen que sonreír y fingir que están bien. Como si eso solucionase algo.

Posmodernismo de la peor especie. Novela formulaíca. Tiramos de tópico, de situaciones comunes, de recetas del buen rollo, y nos sacamos un final feliz que no es consecuencia del esfuerzo o del recorrido del personaje, sino del arte del birlibirloque, imaginado con muchos petalitos y corazoncitos. No. No creo que esto sea una fórmula para ayudar a la gente a sentirse mejor. Más bien es para tranquilizar las conciencias de los que ya están bien, pensando que los que no lo están es porque quieren. Que sonrían y se rían… y ya está.

[Libro] Quienes se marchan de Omelas – Ursula K. Le Guin

Literatura

Ursula K. Le Guin es una de la autoras más destacadas de la ciencia ficción y la fantasía del siglo XX. Y sin embargo, no le he dedicado el tiempo necesario teniendo en cuenta ese estatus. Por ejemplo, en el ámbito de la fantasía, no le he dedicado tiempo a su Terramar, aunque tengo un libro de esa serie en lista de espera. Sólo me hace falta encontrar la motivación del momento. He leído algún otro relato corto además de este de 1973 que traigo aquí. Y además… su bibliografía es tan extensa. Necesito encontrar alguna guía de recomendaciones para iniciarse en la lectura de la autora.

Con frecuencia, los totalitarismos de cualquier signo justifican sus desmanes en el bien común o en el bien de la patria, aun perjudicando a la mayoría y, especialmente, al «chivo expiatorio» de turno. Extranjeros, otras religiones… cualquier diferencia cultural o social es válida. En las fotos, los edificios del EUR en Roma, que iba a ser una celebración del fascismo italiano, arruinada por la guerra mundial.

Pero en un momento dado, tras volver de un viaje de vacaciones, cayó en mis manos este relato corto de Le Guin, uno de los más celebrados de la californiana, que nos dejó no hace tanto, en 2018. En él, Le Guin nos transporta a Omelas, una ciudad en un lugar indeterminado, en el momento en que se celebra el solsticio de verano. Un lugar ideal, en el que, aunque no hay grandes avances tecnológicos, hay una sociedad igualitaria, sin desequilibrios en el reparto de la riqueza. Un lugar de ciudadanos cultivados, inteligentes. Es la utopía. Hasta que el narrador nos traslada a un rincón de la ciudad, donde se mantiene preso, a oscuras, en la miseria y en la inmundicia a un niño. Es el sacrificio que hay que hacer para mantener la felicidad de los ciudadanos de Omelas. Algunos de ellos se acercan a visitar al niño. No está prohibido, cualquiera lo puede hacer. Y muchos de ellos, al verlo, deciden abandonar la ciudad. Son quienes se marcha de Omelas.

El relato corto lo he leído en una edición de Nórdica, reciente, pero existen otras más antiguas, con otros traductores, en los que se titula en castlellano Los que abandonan Omelas. Y dicen que hay también versiones que se titulan Los que se alejan de Omelas. Con frecuencia se ha publicado en colecciones o antologías de relatos cortos de la autora. En cualquier caso, con economía de medios y conceptos, Le Guin lanza un reflexión ética de enorme calado y profundidad. No existen las utopías. Toda utopía es una distopía en el fondo. No puede haber felicidad para unos sin la desgracia de otros. Es el concepto del chivo expiatorio. Para que la mayoría disfrute, algunos han de ser sacrificados. ¿Es esto ético? ¿Es esta una felicidad real, la construida sobre el sufrimiento de los demás?

Le Guin no da soluciones al dilema. No es infrecuente en las sociedades y las organizaciones humanas que se sacrifique el bienestar o los intereses de algunos en beneficio de la mayoría. Tampoco es infrecuente que se aduzca el bien de la mayoría por parte de los gobernantes para introducir normas o acciones dañinas para algunos, y al final son unos pocos los que se benefician, mientras que el número de perjudicados real es mayor. La reflexión ética, y política, que provoca el relato es clara. Y a pesar de lo devastador que resulta, hay un punto de esperanza. Al menos algunos reconocen la injusticia. Y si bien no se rebelan y la eliminan, al menos abandonan la ciudad, quizá para dirigirse a lugar más difíciles… pero quizá ¿menos injustos? En cualquier caso, una lectura muy recomendable.

[Cine] Nosferatu (2024)

Cine

Nosferatu (2024; 01/20250102)

El segundo día del año nos dirigimos a las salas de cine por primera vez en este 2025. Un principio de año en el que nos cuesta mucho encontrar películas que nos motiven. El género de terror, además, y especialmente la historia de Drácula, tampoco han sido nunca de mis favoritas. Quizá la versión más interesante de todas fue una bastante irreverente con la propia mítica del personaje. Bueno… no. La versión más interesante es el nosferatu original de Murnau. Y quizá debamos empezar por entender ese nosferatu original, para entender el actual. Y escribo nosferatu con minúscula y en cursivo, porque sería una palabra de un idioma extranjero, rumano, que significa no muerto. Aunque no está claro que en rumano exista tal palabra y no sea una mera invención literaria, que aparecía ya en la novela de Bram Stoker. Dicen. No la he leído.

Supongamos que Hamburgo, u alguna de las otras ciudades hanseáticas del mar del Norte o el Báltico en Alemania, sea una inspiración para la ficticia Wismar de «Nosferatu»…

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Pero vamos con Murnau. Y su época. Y su país. Porque no nos olvidemos que para valorar la obra de arte, la obra creativa, nos tenemos que situar en el hic et nunc, literalmente el aquí y ahora, es decir, el tiempo y el lugar en el que surge y es creada. Alemania. 1922. Poco más de tres años tras el final de la guerra mundial que arruinó al país. Con el expresionismo en su apogeo. Murnau quiere utilizar a Drácula para hablar de cosas. Cosas que importan. Pero no quiere negociar derechos y no quiere ser fiel a algunas cosas del original literario. No hay conde Drácula, hay conde Orlok. No viaja a Londres, sino a la ficticia y portuaria ciudad alemana de Wismar. No acaba con la tripulación de la goleta, son las ratas que le acompañan con la peste en su sangre. El mundo acaba de pasar, no solo una cruenta guerra, sino una costosa (en vidas) pandemia de gripe, que todavía está dando sus últimos coletazos, sus últimas ondas epidémicas, en 1920. Y Alemania, la República de Weimar, se encuentra convulsa, con tensiones políticas, al mismo tiempo que una ola de liberación cultural y de costumbres sacude el país, con cambios en los roles de las clases, de los sexos, de las instituciones, de los artistas,… Y además tenía poco dinero. Y haciendo de la necesidad virtud, surge una obra de arte de ese expresionismo cinematográfico alemán, donde los cambios en la historia, por sutiles que parezcan, por el argumentos es «casi» clavado al del original de Stoker, son fundamentales para reinterpretar las metáforas que acompañan a la película.

De la misma forma que el Drácula original ha sido reinterpretado o vuelto a adaptar en numerosas ocasiones, con mayor o menor éxito, también el nosferatu de Murnau ha sufrido este proceso. Quizá no en la misma medida, pero sí apreciablemente. Sin contar los híbridos de ambas versiones, como considero yo la versión de Herzog, que vi en su momento, en la que se conservan los nombres de los personajes de la novela de Stoker, mientras que se ambienta en la ficticia Wismar de Murnau. Y en esta ocasión ha sido el turno para Robert Eggers, un director que se ha puesto de moda con sus inquietantes historias que atraen a tanta gente, y a quien le reconozco una gran habilidad para la puesta en escena, pero menos habilidad a la hora de conseguir que me interesen sus historias. Eggers se mantiene fiel al guion de Henrik Galeen, que firmó el de la película de Murnau, pero altera los aspectos visuales y trabaja a fondo con los personajes para darles su propia visión.

Y aquí es donde empiezan, para mí, los problemas, aunque me ponga a la contra del éxito de crítica y público que parece estar teniendo la película. Su alto nivel de diseño de producción y sus aspectos visuales, son indudablemente de primer nivel. Una de las representaciones más auténticas de lo que imagino yo de la historia, situada en la primera mitad del siglo XIX, y con la asociación con la muerte, la enfermedad y la putrefacción que tiene el personaje principal (Bill Skarsgård), el nosferatu. Hasta ahí, es decir, el primer acto de la película, el viaje de Hutter (Nicholas Hoult) a los Cárpatos, sin problemas. Aunque empiezan a chirriarme algunas cosas, como esos gitanos tan tópicos, o como esa lady godiva transilvana, y absolutamente gratuita, sin mucho sentido. Pero cuando toca regresar a la ficticia Wismar… las cosas empiezan a no convencerme. Para empezar, por las interpretaciones excesivas, histriónicas en ocasiones, de Ellen Hutter (Lily-Rose Depp) y, especialmente, del trasunto de Van Helsing, el doctor von Franz (Willem Dafoe), cuya verborrea sin sentido me saca por completo de la película. Comienzan a producirse numerosos diálogos que me resultan absolutamente ridículos. ¡Bendita sea la versión muda de Murnau! Llega un momento en que, lejos de generarme terror o inquietud, empieza a producirme cierto grado de (involuntaria) hilaridad. De la mala. De la que no toca. A lo que llegamos al último acto y desenlace de la película,… estoy totalmente fuera de ella.

Algo necesario cuando afrontamos un relato de ficción, es que el espectador o lector entre en un estado de renuncia voluntaria a su incredulidad. Especialmente fundamental en un relato mucha dosis de fantasía. Pero para que esta renuncia se mantenga, la obra debe mantener una cierta coherencia interna. No incluir elementos o recursos argumentales que chirríen, para impedir que el lector/espectador abandone ese estado de incredulidad. Desgraciadamente, el cine actual acusa una exagerada verborrea. Entra en explicaciones sin sentido, generalmente acompañadas de interpretaciones vacuas. A mí me expulsa con facilidad de la ficción que se desarrolla ante mis ojos. Es uno de los elementos principales de mi aversión a los superhéroes.

La falta de economía de medios, no conceder al espectador un razonable nivel de inteligencia, por lo que parece necesario explicarle todo, nos lleva a película demasiado largas, prolijas y que a mí no me convencen. Indudablemente, a los fanes de este tipo de historias, es muy probable que les entusiasme. Pero a mí,… el enfoque de Eggers no me funciona. Y de repente, por mucho esfuerzo de producción y puesta en escena que haya, unas interpretaciones más normalitas de lo que nos están vendiendo, y además exageradas, y una forma de contar de la historia con muchos elementos que me sobran… pues no. Salí molesto del cine. La verdad.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Cine] Gekijōban Mononoke: Karakasa [劇場版「モノノ怪 唐傘」] (2024)

Cine

Gekijōban Mononoke: Karakasa [劇場版「モノノ怪 唐傘」] (2024; 60/20241204)

Como creo que ya comenté, he estado dudando sobre si llevar esta película a una entrada televisiva o incluirla en los estrenos de cine. Estrenada recientemente en Netflix, con hora y media de duración, es una aventura más del misterioso boticario ambulante que recorre Japón luchando con los espíritus malignos que interfieren en las vidas humanas, llamados mononoke [モノノ怪]. No. Mononoke no es el nombre de la heroína de una de las mejores películas de animación de la historia. Mononoke hime, si uno escucha la traducción correcta de la versión original de la película, es la princesa de los «mononoke», y no la princesa Mononoke, como si así se llamase la chica. Su nombre es San [habitualmente サン, pero también 三], que significa tres, porque es el tercero de los hijos (adoptiva) de la diosa loba que la crio. Y es el nombre que le dan los habitantes humanos de la Ciudad de Hierro, por el terror que les inspira y por su relación con los animales sobrenaturales del bosque. A veces se oye la traducción princesa de las bestias. Pero ahí se pierde el matiz sobrenatural de esos seres.

El actual Kōkyo (皇居), residencia imperial en Tokio, se construyó en los terrenos del antiguo castillo de Edo, residencia de los shogunes. Se encuentra en el área de Marunouchi 丸の内 de la ciudad de Tokio, especia de distrito financiero donde también encontramos la estación de Tokio. Que no es que sea la única, ni la más concurrida; es la que recibe ese nombre, Tōkyō Eki 東京駅, y es la terminal de las líneas de alta velocidad con principio o final en la capital japonesa. Marunouchi 丸の内 significa «círculo interior».

Volviendo a lo actual. La película, dirigida por Kenji Nakamura, es secuela de la serie de 2006, creada por el mismo Nakamura, en la que se sitúa la acción en el final del periodo Edo y el principio de la era Meiji, aunque no faltan los anacronismos. Y que es conocida por sus características artísticas que la sitúan en el límite entre la animación comercial y la animación más experimental y de autor. Su diseño artístico visual es impactante, e incluso en ocasiones apabullante. Pero realmente, para cualquier amante de la animación es un must see. En esta ocasión, los caminos del boticario le llevan hasta el Ōoku [大奥] del palacio de Edo, centro de poder y residencia de los shogun Tokugawa, y que no es otra cosa que el serrallo, el lugar donde residen las mujeres y concubinas del shogun y su familia. Allí asistimos al momento en que dos jóvenes entran al servicio del lugar con ambiciones de ascender en el escalafón entre las féminas del palacio, quien sabe si incluso alcanzar la posición de concubina. Pero una vez dentro comprobarán que algo no funciona de forma normal. Un mononoke hace de las suyas.

La traducción del título original de la película sería Mononoke: el paraguas chino. Pero el título que se le está dando en inglés/español, Mononoke: Phantom in the rain/El fantasma bajo la lluvia, aunque también en algún lugar Paper umbrella, más próximo al original. Y en cierta medida, y es lo que me hizo dudar en incluirlo en una publicación televisiva, podría ser el equivalente a tres episodios de la serie original. Los doce episodios de la serie se dividían en grupos de dos o tres episodios que agrupaban arcos argumentales del boticario peleando contra el mononoke de turno. Sin embargo, la presentación general de la trama, la profundidad de la misma, los aspectos visuales, están pensados fundamentalmente como un largometraje para las salas de cine, aunque sólo se haya estrenado en las mismas en su lugar de origen y no sé si en algún otro país de Asia. Me hubiera gustado verla en pantalla grande.

Volvemos a lo que he dicho antes. La película es un filigrana apabullante en su diseño artístico. Su fluidez, su colorido, su barroquismo, tanto sorprenden y maravillan como abruman y apabullan. Es cierto que 18 años después de la serie original, que usaba ampliamente técnicas de animación digital aunque no tenga ese aspecto visual, ya no es tan innovadora. La animación digital nos ha mostrado en los últimos años otros ejemplos de visuales apabullantes, difíciles de conseguir con técnicas de animación tradicional. Pero conserva el espíritu original. No obstante, sigue entre la fina línea entre los comercial y el ejercicio autoral, que puede explicar una puntuación no demasiado alta entre los votantes de IMDb, a pesar del indudable mérito de la obra. Yo soy un poco de la misma opinión con una nota muy alta en la realización, sólo sería recomendable para un grupo de espectadores partidario y dispuesto a aceptar este tipo de producciones.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***