[Cine] Nakitai watashi wa neko wo kaburu [鳴きたい私は猫を被ろ]

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Nakitai watashi wa neko wo kaburu [鳴きたい私は猫を被ろ] (2020; 31/202000620)

Cuando viajas por Japón, especialmente en el entorno de los santuarios sintoístas, no es frecuente ver a la venta máscaras, caretas de animales, más o menos coloridas. Que algunos llevan, sobretodo chicas jóvenes, en la parte de atrás o en un lateral de la cabeza. Al principio me parecía gatos, pero las más frecuentes son kitsune y representan zorros. Pero hay de una diversidad de tipos, también gatos.

En Fushimi Inari Taisha, conocido santuario en Kioto, es el zorro el animal protagonista. Lo que sí es cierto es que a las nueve y media de la mañana menudeaban mucho más las chicas que los chicos visitando el lugar.

La película que traigo hoy, animación japonesa, debería haberse estrenado en salas de cine. Pero por los epidémicos motivos que ya nos son familiares, acabó siendo vendida para su distribución por Netflix a través de su plataforma de vídeo bajo demanda. Antes de que apareciera como estreno en la plataforma, desde hace algunos meses, había oído hablar de la película, dirigida por Jun’ichi SatōTomotaka Shibayama. Incluso había oído la pegadiza canción principal de su banda sonora. Y parecía que podía ser una película interesante. Vamos a ver qué tal.

La historia no resulta especialmente original dentro de la animación japonesa. Dos adolescentes chico y chica, la chica más alocada, más pizpireta, aunque problemas de integración en su familia, con padres divorciados, y con su padre que se ha vuelto a casar. El chico centrado, tranquilo, con ganas de seguir el camino de su abuelo, como alfarero. La chica se cuela por el chico, este no le responde, abrumado por los modos de ella. Y ella acaba haciendo un pacto con un gato tramposo que le ofrece una máscara con la que convertirse en gata y acercarse al chico y conocer sus secretos. Pero la cosa tiene su trampa, y las cosas se van a liar.

Lo cierto es que es una película que se queda en medio de la nada. No destaca ni por ser demasiado buena ni demasiado mala. Su guion no es brillante, pero es funcional y razonable. Su animación está dentro de lo competente en la animación japonesa. Y su planteamiento y resolución, previsibles, pero aceptables. Puede valer para pasar un rato si te gusta la animación nipona. Más dirigido a las jovencitas. Pero tampoco dejará un recuerdo especial en tu memoria. Pues eso. Aceptable, simpática,… y poco más.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine en TV] Artemis Fowl (2020)

Cine

Artemis Fowl (2020; 30/202000616)

Lo voy a decir de entrada. Esta película es indigna. Indigna de una factoría cinematográfica como Disney, que por muchas discusiones que pueda haber sobre su ideología y su filosofía, también hay que reconocerla como una parte importante de la historia del cine. E indigna de un director como Kenneth Branagh, que parece haber perdido el rumbo como director de cine en los últimos años, muy alejado de las propuestas interesantes que nos hacía antaño, independientemente de que le salieran mejor o peor..

Vamos a ver cómo he llegado aquí. Con la progresiva restauración de la normalidad en la sociedad y los hogares españoles, fui invitado a cenar con los hermanos de una buena amiga hace unos pocos días. Tienen tres hijas, entre los 10 y los 17 años. Encantadoras… con quienes no son sus padres, como todos los adolescentes y preadolescentes. Bueno, encantadoras, sin más. Comentan al empezar la velada que se han suscrito a Disney+ y que si vemos algo mientras. Conocen nuestra afición al cine, y proponen la nueva película de Branagh en la reciente plataforma de vídeo bajo demanda.

Rodada en Irlanda, a Irlanda nos vamos, fotográficamente. A la coqueta ciudad de Killarney.

La gran virtud de la película es que dura sólo poco más de hora y media. Porque podría haber seguido la moda actual de película de dos horas y media y hasta tres horas de duración. Desconozco el material literario de origen. Me suena a un intento de seguir la estela abierta por Harry Potter en el ámbito de la literatura juvenil. Jóvenes adolescentes y un universo mezcla del nuestro actual y el de la magia. Pero la película es un correcalles estruendoso, donde hay muchas explosiones y peleas más o menos imposibles, con mucha palabrería pseudocientífica para explicar la magia, y donde nunca tenemos claro de dónde venimos y a dónde vamos. Especialmente en lo que se refiere a las motivaciones del niño protagonista (Ferdia Shaw) y las de la chica coprotagonista (Lara McDonnell). Y luego, por ahí salen caras con tirón para las taquillas haciendo tonterías, más o menos indignas de su prestigio actoral como Colin Farrell y Judi Dench. Habrán cobrado bien.

Una película con ínfulas, probablemente pensada para convertirse en saga. En una de esas “trilogías” de cuatro o cinco películas, a la que la pandemia le ha venido de perlas para no tener que someterla al juicio de la taquilla, que probablemente hubiese sido devastador, llevándola directamente a rellenar la plataforma que Disney se ha montado para no tener que compartir con terceros los beneficios de sus propios engendros, acertados o no. Veredicto, no ver.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: *

[Cine] Hauru no ugoku shiro [ハウルの動く城] (2004)

Cine

Hauru no ugoku shiro [ハウルの動く城] (2004; 14/20200220)

Seguimos acudiendo una vez al mes a las sesiones únicas del ciclo de animación japonesa que unos conocidos multicines de Zaragoza llevan programando desde hace un tiempo. Y tras la película de enero dedicada al cine de Kon Satoshi, volvemos al Studio Ghibli y a Miyazaki Hayao y sus maravillas con la película que en castellano recibió como título El castillo ambulante.

Las poblaciones típicas alsacianas, a caballo entre la cultura francesa y la germánica, como Colmar y Rikewir, y que sufrieron las consecuencias de las guerras entre Francia y Alemania, fueron la inspiración para el reino en guerra en el que transcurre la acción de la película de hoy.

Es adaptación de una novela de la británica Diana Wynne Jones del mismo título, pero en inglés, Howl’s moving castle (1986), aunque adaptación libre. Han sido varias las ocasiones en las que Ghibli ha encontrado inspiración en la literatura europea, aunque siempre con adaptaciones en las que han introducido cambios argumentales e incluso enfoques, pero sin desvirtuar nunca, como Disney, el original. Quizá el principal cambio entre la versión literaria y la cinematográfica es que esta última es vista como una película antibélica, estrenada en el marco de las convulsas relaciones internacionales con las aspiraciones guerreras de determinados líderes occidentales con el presidente norteamericano a la cabeza, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

El ambiente es un reino imaginario en el que se combina el realismo, un poco steampunk, con la fantasía de convivir con hechiceros y brujas. Un reino en guerra, estilo guerra del 14-18, en el que Sophie, una modesta sombrerera de 17 años sufre una maldición que la convierte en una anciana de 90 años, y que habrá de aliarse con el misterioso, atractivo e inconsistente hechicero Howl para romper los hechizos que los atrapan a ambos y, quizá, detener la guerra sin sentido que se cierne sobre los reinos vecinos.

Miyazaki vuelve a presentarnos una vez más una heroína extraída de entre la gente común que, ante la adversidad, toma las riendas de su propio destino, y decide que hay que adaptarse a las circunstancias y luchar contra ese destino. Pero siempre sin perder la compasión, incluso hacia los responsables de su propia desgracia, cuando estos también caen.

Un radical no a la guerra y a la violencia, la autonomía de la persona ante su propia vida, la compasión y la solidaridad hacia los demás, unidos a un argumento con pocos peros que ponerle y un animación sin florituras pero ejemplar, hace de esta película un clásico más en la filmografía de Miyazaki. Totalmente recomendable.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Kimi to, nami ni noretara [きみと、波にのれたら] (2019)

Cine

Kimi to, nami ni noretara [きみと、波にのれたら] (2019; 12/20200216)

Sinceramente, en las semanas anteriores a su estreno, tuvimos ocasión de ver el avance de esta película de animación japonesa dirigida por Yuasa Masaaki en un par de ocasiones. Y no nos entusiasmó precisamente. Estrenada en la víspera del 14 de febrero, con un empalagoso título en castellano como El amor está en el agua, que no tiene que ver con lo que podría ser una traducción del título original del tipo Si te montas en la (tu) ola o Cuando te montes en la (tu) ola, en el ámbito de la práctica del surf, amenazaba con ser un pastelón romántico para adolescentes, así que en principio… no. Pero cuando llegó el momento del estreno, aparecieron no pocas reseñas positivas, así que cuando me propusieron acompañar a un pequeño pero animado grupo de gente intergeneracional para verla, me apunté.

No tengo muchas fotos, ni muy interesantes, de playas japonesas. Aunque sí de otros paisajes marinos. Así que a ellos voy. En Kii-Katsuura.

La historia tiene dos partes. En la primera, una joven universitaria y aficionada al surf conoce a un joven bombero, empiezan a salir y se enamoran. Bien. Vale. Pero el bombero… ya sabéis, llega la tragedia. Así que nos encontramos con una segunda parte acompañando a la joven Hinako en su duelo.

Con un argumento de ese tipo, mil veces visto, se puede hacer de todo. Maravillas y pesadillas. Todo es cuestión de enfoque. También dependen del público al que se destine la ficción. Pero si la primera mitad me pareció aceptable, aunque empalagosa, con dos protagonistas y un par de secundarios que quienes un público juvenil adolescente puede empatizar, el toque de fantasía de la segunda mitad me sacó por completo de la película. Ni aun admitiendo y siendo comprensivo, que creo que lo soy, con las diferencias culturales y generacionales, soy capaz de no ver cierto ridículo en el planteamiento. No pude con ella. Por motivos distintos a los que imaginé al ver los avances. Y acabé, y creo que no fui el único, de la “cancioncilla”… hasta “allí”.

La película es correcta, los japoneses tienen mucho oficio, en los apartados técnicos e interpretativos, pero creo que ni mis más idiotas versiones de mi yo adolescente hubieran digerido esa segunda parte de la película.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: *

[Cine/cine en tv] Joe Hisaishi vuelve a las bandas sonoras de películas de animación

Cine

Joe Hisaishi es un compositor que ha trabajado en abundancia para el cine. Muchas y grandes bandas sonoras del cine japonés se deben a él. Mientras escribo esta entrada, escucho una lista de reproducción dedicada a las colaboraciones, maravillosas, que hizo con el Studio Ghibli. En concreto, suena una animada pieza de Sen to Chihiro no Kamikakushi [千と千尋の神隠し] (El viaje de Chihiro). La última banda sonora que había compuesto para una película de animación, hasta recientemente, fue Kaguya-hime no Monogatari [かぐや姫の物語] (El cuento de la princesa Kaguya). Pues bien, en las últimas semanas se han estrenado dos películas de animación japonesas que nos vuelven a traer la música de Hisaishi. Paso a comentarlas.

Dado el tema de una de las películas de hoy, nos daremos un paseo por las costas de Japón, en la península de Kii.

Ni no Kuni [二ノ国] (2019; 08/20200129)

Dirigida por Yoshiyuki Momose, esta película se ha estrenado internacionalmente en Netflix sin pasar por las pantallas de los cines, al contrario de lo que sucedió en su país de origen.

Está basada en un videojuego, cuya banda sonora también está compuesta por Hisaishi. Y nos presenta una situación de fantasía en la que existen dos mundos, uno de ellos que podemos considerar el nuestro, y el otro un mundo de fantasía mágica medieval. Unos adolescentes tienen la capacidad para viajar entre ambos, y deben encontrar un equilibrio entre lo que pasa en ambos mundos, puesto que lo que sucede en uno puede tener consecuencias negativas en el otro.

Es un entretenimiento muy simplón para niños y adolescentes, que no supone un especial valor añadido para un adulto. No destaca por nada en especial, pero tampoco es especialmente malo en nada. Un argumento predicible y los tradicionales elementos de las historias de fantasía de este tipo; una película de animación de manual, sin riesgo de ningún tipo, para explotar como mercadería derivada del videojuego. No merece la pena más comentario.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Kaijū no Kodomo [海獣の子供] (2019; 09/20200203)

Presentada en occidente como Children of the sea o Niños del mar, el título original de esta película de Ayumu Watanabe significaría más bien algo así como los niños mamíferos marinos. Por aclararnos, son niños de aspecto humano u originalmente humanos, criados por dugongos, que se han adaptado a la vida en el mar.

La película, adaptada de una serie de historietas del mismo título, nos habla de la alianza entre dos chicos con estas características que viven en un acuario con una joven adolescente con problemas de encaje en el mundo, tras la separación de sus padres, que trabajan o trabajaban (no tengo claro lo que sucede con la madre), en dicho acuario. En un momento dado, fenómenos extraños, tras la caída al océano de un meteorito, empiezan a suceder que parecen tener a estos tres jóvenes como centro de interés.

Es difícil valorar esta película. Lo que empieza como una película de aventuras entre adolescentes, entre los que no sabes nunca si puede surgir o no un interés romántico, con el trasfondo de los conflictos de la chica en su vida cotidiana, va evolucionando hacia una película de fantasía (hay quien diría ciencia ficción, pero yo me quedo con el concepto de fantasía), teóricamente llena de simbolismo, aunque algunos de estos símbolos a mí se me escapan, que culmina en un tramo final visualmente abrumador, a medio camino entre la genialidad y el delirio pastillero.

Aunque esos aspectos visuales, acompañados por la música de Hisaishi, son realmente muy interesantes y de primer nivel, lo cierto es que la evolución argumental de la película me expulsó de la película en varias ocasiones, al no existir una gran coherencia en el desarrollo de la misma. Queda más como una suma de ideas, pegadas entre sí de modo forzado, al servicio de la filigrana técnica, que como una historia armada y bien construida con un mensaje claro, especialmente dado el público juvenil al que parecería que va destinado.

¿Es recomendable o no? Pues es difícil de decir. Para los fans del género probablemente sí, pero para quienes no esté hechos a la animación japonesa, casi es mejor que se inicien con otras películas. A mí, al final, no me disgustó, pero tampoco me entusiasmó el resultado. Y me despido mientras suena un tema de Majo no Takkyūbin [魔女の宅急便] (Niki, aprendiz de bruja… en realidad se llama Kiki… pero bueno).

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Star Wars: Episode IX – The Rise of Skywalker (2019)

Cine

Star Wars: Episode IX – The Rise of Skywalker (2019; 67/20191219)

Tuve clara la opinión que tenía sobre esta película desde el momento en que salí del cine. No es de las que necesite un tiempo de reflexión o reposo para digerir lo que he visto. Esto estaba claro y diáfano, desde el momento en que salen los créditos y a la actriz protagonista de la película, Rey (Daisy Ridley), la relegan a la cuarta posición en el orden del reparto, de está película firmada por el extrañamente sobrevalorado J.J. Abrams.

He esperado a comentarla al día de Navidad, confiando en el extraño espíritu de concordia y solidaridad postiza que aparece en estos días, y que brilla por su ausencia el resto del año, evite que algún fan-talibán de la saga me crucifique en algún mensaje por correo electrónico como en la película de hace dos años. El tono era tan sumamente desagradable que hasta al energúmeno o energúmena en cuestión, no había una identificación clara, debió considerar inapropiado mandar el texto como un comentario público al pie de la entrada. Y eso que en aquella ocasión alababa algunas decisiones del director, pero no por eso dejaba de quejarme de otras debilidades de la película. Que si me hubiera gustado sin condiciones supongo que a estas alturas no me contaría entre el número de los vivos… lo cual me hubiera ahorrado el presenciar algunas de las probablemente más vergonzantes escenas de la saga, firmadas por Abrams… un señor, que es tiene oficio a la hora de rodar escenas de acción, pero que por más que buceo en su filmografía creo que nunca ha tenido muchas cosas interesantes que contar. No os engañéis con aquella serie de televisión; creo que le salió de casualidad, y ni siquiera él sabía de qué iba en realidad. Tal vez en aquella otra

Creo que una de las producciones más divertidas y con mejor guion que conozco de la saga Star Wars es la atracción de Disneyland París, “Star Wars: la aventura continua”. Desde luego, quien la haya creado está muy por encima del nivel que ha demostrado J.J.

Este “ascenso de Skywalker”, extraño título, justificado con calzador en la última escena de la película, se puede resumir en un extraño correcalles de una punta a otra de la lejana galaxia, corriendo como pollos descabezados, en un espacio temporal que se supone que son “16 horas”, 16 inverosímiles horas sean cuales sean las extrañas leyes de la física en el universo que imaginó el tío Gilito de Hollywood. Para llegar a un final absolutamente previsible, puesto que se mantiene la idea de que cada película tiene que ser en parte un espejo con su referente de la trilogía original. Hay algún dato sorprendente… pero bueno, de alguna forma había que justificar el elegir una actriz británica con un fuerte acento de inglés británico al hablar. Sí,… son cosas de las que sólo te enteras si ves las películas en versión original. En la serie original, todos los imperiales más Obi Wan (Alec Guinness), tienen acento inglés británico, mientras que los rebeldes tienen acento inglés americano. Darth Vader Hace unos días me di cuenta que hay aficionados actuales de Star Wars que no tienen ni idea de quién es Alec Guinness… En fin. Darth Vader (David Prowse/James Earl Jones) estaba encarnado por un británico, pero la voz era de un norteamericano… pero como estaba distorsionada, igual da.

El tiempo… La gestión del tiempo interno y las elipsis nunca ha sido el fuerte de la saga. Pero ya, el desmán de Abrams al respecto en esta película nos lleva a situaciones absolutamente surrealistas. O más bien, dadá. Claro que como va acompañada de un guion que está situado como en la otra punta de la galaxia con respecto al que Leigh Brackett y Lawrence Kasdan para la incontestablemente mejor película de la saga… Quizá el momento más vergonzante llega al final de la película cuando tras un festival de muertes y resurrecciones más propio de Semana Santa que de las fechas navideñas, se produce el beso más fuera lugar de todos los universos del multiverso, y que salvo para alguna shipper incorregible, lleva al conato de la carcajada a cualquier espectador inteligente de la sala.

Abrams se dedica a destruir de forma sistemática y cuidadosa todo lo que de novedoso e interesante propuso Rian Johnson en el episodio VIII de la saga, haciendo de esta película un evento absolutamente prescindible de la misma, siendo que con sus defectos es una de las más interesantes, precisamente por su iconoclastia y por imaginar que en el universo Star Wars puede haber ideas que no sean banales maniqueísmos destinados a generar nuevos muñequitos para su venta en las tiendas Disney. Si no fuera una película de Star Wars, diría que es una película bastante entretenida, sin mucho sentido, simplemente el de hacer pasar un buen rato a niños y adolescentes. Pero claro… algunos llevamos en esto desde que teníamos 13 o 14 años en 1975… y no somos ni niños ni adolescentes, y hemos visto que es universo que admite tramas más serias y comprometidas sin comprometer la diversión.

Queda por el camino la sensación de derrota. De que el vencedor real es el imperio. El de los plutócratas, por su puesto. Muchos dijimos al enterarnos de la compra por Disney de los derechos de la franquicia aquello de “I have a bad feeling about this”. O como lo expresaron otros, de una forma mucho más calamariana, “It’s a trap”. Y así ha sido. A pesar de que las peores película de la saga siguen siendo los episodios I, II y III, que sin embargo contenían buenas ideas, que Lucas no fue capaz de llevar a la práctica con la brillantez exigida, la galaxia de Disney nos ha ofrecido tres películas entretenidas que, sin embargo, salvo la segunda, el episodio VIII, carecían por completo de ideas. Por el camino ha quedado el fracasado intento de llevar a la franquicia una protagonista femenina, la masa de aficionados a la saga ha demostrado ser una panda de machistas de mucho cuidado, aunque la propia Disney ha contribuido también ha ello, así como de introducir otros elementos de aire fresco al conjunto de la historia. Al final, no es que la historia sea cíclica y se repita. Es que la inteligencia y la imaginación están despareciendo en Hollywood y parece que lo único que se espera es repetir las mismas situaciones una y otra vez hasta el hartazgo. Es lo que les funciona con los superhéroes de Marvel, inanes como no puedan ser otros… y es lo que al final han acabado aplicando a nuestra querida y maltratada galaxia muy muy lejana.

Y sí,… J. J. Abrams pasa a ocupar uno de los puestos de cabeza de mis más odiados directores de cine.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Tenki no ko [天気の子] (2019)

Cine

Tenki no ko [天気の子] (2019; 61/20191128)

Titulada en inglés con un Weathering with you, de difícil traducción simple al castellano, y en la versión doblada en castellano con un confuso El tiempo contigo, que genera la ambigüedad sobre cuál es el “tiempo” al que se refieren, el título japonés es mucho más sencillo y claro, ya que Tenki ni ko [天気の子] significa sencillamente La chica del tiempo o La chica del clima. Con esta película, el director Makoto Shinkai trata de mantener, quizá superar, la expectativas levantadas con su anterior largometraje. Una película que con el tiempo ha mejorado en mi consideración, especialmente tras haberla repasado con tranquilidad en Netflix. Pero mi apreciación por Shinkai viene de antes, así que… pues nos apuntamos al estreno adelantado en Zaragoza como unos otaku más. Extremo al que no llegamos a pesar de nuestra afición a la animación y a ciertos aspectos, no todos, de la cultura japonesa.

Hoy, los paisajes urbanos tokiotas vienen obligados por la propia naturaleza de la película que comento. Sean las calles, los jardines, las gentes, los santuarios, las estaciones de tren,…

Lo adelanto. Desde cierto punto de vista, esta película es casi una actualización del argumento de su película anterior, variando los elementos sobrenaturales o fantásticos de la misma. He oído referirse a Kimi no na wa como película de ciencia ficción, pero creo que eso es un despiste monumental; dejémoslo en cine fantástico. Aquí también tenemos una pareja de adolescentes, Hina (Nana Mori) y Hodaka (Kotaro Daigo), de orígenes muy distintos que acaban reunidos en Tokio en un verano en el que la estación de las lluvias se vuelve anómalamente intensa, larga y fría. Y pronto descubriremos dos cosas; que la chica tiene cierta capacidad de actuar sobre el tiempo atmosférico y que ambos… ¿se gustan?

En esta película hay un tercer protagonista, además de los dos mencionados, y al margen del interesante grupo de personajes secundarios. Y ese protagonista es Tokio. Si por algo destaca la película de forma sobresaliente es por los maravillosos paisajes animados de la capital japonesa que Shinkai y su equipo nos ha regalado. Un juego de luces y sombras, naturales y artificiales, unido al detalle y minuciosidad con el que son retratadas las calles y jardines de la ciudad. Buena parte de los escenarios corresponden a Shinjuku y Yoyogi, pero nos moveremos también por otros distritos tokiotas. Esto sólo, ya me basta para otorgar una muy buena nota a la dirección de esta película. Pero… la historia no tiene la misma fluidez que la anterior y celebrada película del director. Resulta, a ratos más anecdótica, a ratos menos cohesionada. Nos brinda momentos muy divertidos, aunque amenaza con abusar en otros del cine cebolla.

A eso hay que unir una interpretación que puede ser del gusto nipón, estos gritos al manifestar emociones y estos llantos sonoros no serán extraños a los aficionados al cine japonés que vean las película en versión original, pero que van en contra de mi preferencia por las interpretaciones contenidas. Hay que decir que en Japón, los seiyū, actores de voz en las películas de animación, son muy apreciados y pueden alcanzar niveles de popularidad similares a los actores convencionales. En fin… que es un punto que a mí me tiene un poco así así… especialmente con los masculinos. Muy gritones.

Dentro del anecdotario, anotaremos que el universo en el que transcurre la acción es el mismo que en sus películas anteriores. Si en Kimi no na wa (Tu nombre…) era la profesora Yukari Yukino, protagonista de Kotonoha no niwa (El jardín de las palabras), hacía un pequeño papel, en esta ocasión son la propia Mitsuha y el propio Taki, protagonistas de Kimi no na wa, los que hacen respectivamente un pequeño cameo y un breve papel. Ya adultos.

La película está bien. Es entretenida. Y es muy bonita de ver. Pero no estamos ante la obra maestra que esperábamos ver en un director en alza. Incluso cuando toma prestados de sus propias obras anteriores algunos elementos, como por ejemplo un viaje en tren con tiempo infernal, probablemente una de mis secuencias favoritas del cine de animación presente en Byōsoku go senchimētoru (5 centímetros por segundo), no alcanza ni de lejos el impacto y la emoción que nos dejaba entonces. Una película razonablemente interesante, pero que deja un regusto amargo porque las expectativas eran muy altas. Aunque la productora de la película se está poniendo las botas porque se está vendiendo un montón…

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Set to Chihiro no kamikakushi [千と千尋の神隠し] (2001)

Cine

Sen to Chihiro no kamikakushi [千と千尋の神隠し] (2001; 46/20190912)

Bueno. La de hoy, es conocido, es una obra maestra de la animación. De lo mejor. Y probablemente, la que yo considero mejor película de animación de la historia. Y de las mejores películas que he visto en mi vida, animación o no. Esto de entrada.

No es una película nueva. Es de 2001. Y una de las pocas ocasiones en la que los norteamericanos han dejado de mirarse al ombligo y han concedido un premio de la academia, un Oscar, a una película de animación procedente de otro país, o la única más bien, y hablada en un idioma distinto del inglés. Y de verdad que ha habido ocasiones para que esto haya sucedido en más de una ocasión.

Nos adentraremos en el rico mundo de la fantasía y la mitología japonesa durante un visita al santuario Tokugawa de Nikko [Nikkō Tōshō-gū].

Dirigida por el maestro Miyazaki, probablemente es el momento de mayor inspiración dentro del Studio Ghibli, aunque podemos considerar que dentro del estudio tiene que competir con otros largometrajes de altísimo nivel, que simplemente no han tenido la repercusión internacional de Chihiro. Mononoke, libélulas, Ponyo, Kiki,… incluso Naushika en la época preghibli. No es un fenómeno aislado, no es flor de un día, no es una casualidad. Es el fruto de un trabajo coherente, persistente y concienzudo.

La hemos visto dentro del ciclo que una empresa de exhibición cinematográfica de Zaragoza viene haciendo, en el que todos los jueves a las 20:00 horas ofrecen un pase único de una película trascendente en la cultura popular. Para diciembre tienen previsto volver al Studio Ghibli con un pase de Mononoke Hime (La princesa Mononoke). Son películas que he visto todas en vídeo, pero muy pocas en la gran pantalla. Y el disfrute es impresionante.

Como es habitual en las películas de Miyazaki y Ghibli, tenemos una protagonista femenina, que debe superarse así misma, con la colaboración de otros, pero bajo su propio impulso y motivaciones, tratando la película de forma directa o indirecta las preocupaciones del director sobre los problemas del mundo actual, especialmente los medioambientales, y engarzando con las tradiciones y mitos del Japón clásico o tradicional. Se ha comparado a Chihiro con la Alicia de Lewis Carroll. Ambas comparte un viaje por lo extraordinario detrás del cuál podemos intuir la metáfora del cambio de la edad infantil al camino hacia la madurez. Pero también tenemos diferencias marcadas. Chihiro permanece tal cual la concibió Miyazaki, es mucho más reciente, mientras que es difícil conocer la auténtica naturaleza de Alicia, tantas veces reimaginada y reinterpretada en los más de 150 años de vida del personaje. Por otro lado, Alicia es una niña de clase acomodada que entra en un mundo que sale de la imaginación de Carroll, mientras que Chihiro es una niña común, sin aspectos destacables, delgaducha, desgarbada, no especialmente habilidosa que se mueve de repente en el mundo de los ocho millones de kami de la tradición mitológica nipona. Cualquier niña japonesa podría identificarse con ella sin problemas. Y también tenemos más claras cuales son las circunstancias por las que Chihiro da sus primeros pasos hacia la madurez. Es una niña doliente, ha perdido el entorno vital que le es familiar, su colegio, sus amigos, su casa,… tiene que rehacer su vida y está triste e insegura. Un punto de partida que la enlaza con Riley, otra niña del mundo del cine animación que también nos ofrece su peculiar país de las maravillas.

No voy a entrar ahora en un comentario en profundidad, ni en comentar su argumento. Creo que cada cual debe verla y valorarla en función de su bagage cultural y sus valores propios. Eso variará mucho en las personas. Pero la riqueza visual que nos va invadir durante las poco más de dos horas de duración de la película y la emoción de los hechos que acontecen ante nuestras ojos pocas veces los encontramos. Y además es una película que podemos ver cuantas veces queramos. Siempre encontraremos novedades o matices no percibidos hasta ese momento.

Por supuesto, deberíamos verla en versión original, aunque no entendamos ni papa de japonés. Los actores de voz japoneses son una categoría tan respetada como cualquier otra categoría actoral. Y no me refiero a actores de doblaje; actores de voz que trabajan en animación y otros productos en los que no prestan su propio físico. Hīragi Rumi es la actriz de voz que pone voz a Ogino Chihiro / Sen en el largometraje.

Como he dicho al principio, una obra maestra. Im-pres-cin-di-ble.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

[Libro] Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

Literatura

Cuando salió a la venta la primera parte de la última novela de Haruki Murakami, me di cuenta que no me quedaban muchas novelas de este autor japonés que no hubiese leído. Me quedaban unas cuantas, pero no muchas. Los amoríos de Sputnik, las tribulaciones de los carneros japoneses, la última de las aventuras del innominado protagonista de tres de las primeras novelas del autor, y esta que traigo hasta aquí hoy. Así que me propuse leerlas todas en un tiempo razonable. Aunque no de tirón, en plan “maratón Murakami”. Desde hace una semana ya puedo decir que lo he conseguido. En el apartado de ficción, aún puedo leer bastantes de los relatos cortos del autor. Y aún no he leído ninguno de sus ensayos. Ya veremos que pasa en el futuro.

Aunque la mayor parte de la acción sucede en el entorno del domicilio del protagonista en Setagaya, uno de los distritos de Tokio, los alrededores de la estación de Shinjuku también tienen su importancia en la historia, y allí nos vamos fotográficamente.

En lo que he leído por ahí, la historia del pájaro-que-da-cuerda es una de las novelas más importantes del autor. Si bien es cierto que con Norwegian Wood (Tokio Blues en varios países occidentales, absurdamente) ya tuvo un notablemente éxito de ventas, parece que esta novela de hoy fue un poco como la confirmación entre el mundo de la crítica literaria japonesa y mundial de que estábamos ante un autor que había que tener muy en cuenta.

No es una novela fácil, sin embargo. Murakami abraza sin ambages en esta novela la existencia de universos paralelos o alternativos. Muchas veces se ha hablado del estilo del autor japonés como “realismo mágico”, término aplicado con frecuencia a novelas de autores americanos de habla española, en el que un universo literario que podemos suponer idéntico o muy similar al de la realidad, se ve salpicado por elementos preternaturales, mágicos o fantásticos. Pero como digo, creo que el enfoque de Murakami en varias de sus novelas va más por el de la existencia de universos o dimensiones paralelas, que eventualmente entran en contacto entre sí (véase 1, 2, 3, 4, 5, 6… entre otros).

También comparte esta novela algunos elementos tradicionales en la literatura de Murakami. El protagonista es un hombre común, un poco despistado con su vida. Sufre la pérdida de un ser querido, en concreto su mujer, que le ha abandonado. Inicia un camino, cuyo rumbo es desconocido, y no siempre elegido por propia voluntad para recuperar su vida o al menos rehacerla. En el camino, se encuentra con gente extraña, de ambos sexos, aunque especialmente misteriosas o con impacto en su vida son las mujeres. No es extraño que una de ellas sea una adolescente. Existe una figura de poder que puede suponer un antagonista o una dificultad importante en el camino. Todos estos elementos están incluidos en esta novela, en la que, además abundan los elementos simbólicos y metáforas de contenido profundo. El poder, la muerte, la identidad personal, el deseo, la alienación de la persona… son algunos de los temas que tratan tanto la novela como estos elementos simbólicos que salpican el relato.

La novela es larga. La versión impresa en papel está en las 912 páginas. Se encuentra divida en tres libros, tres actos, cada uno con un título vinculado a la música. La música es otra de las constantes en las novelas de Murakami, clásica, jazz, sobretodo, en ocasiones más popular. Y la novela incluye relatos que pueden o no estar incluidos en la historia principal, pero que creo que tienen importancia en la comprensión de la misma. Las cartas de May Kasahara, las historias de la guerra de Nutmeg Akasaka, del cabo Honda y del teniente Mamiya (siempre muy crítico con el papel de su propio país en los años del militarismo que desembocó en la catástrofe de la guerra del Pacífico), los viajes, reales o imaginados, de las hermanas Kanō… algunos de estos relatos o de estos personajes son casi merecedores de una novela propia, de un relato que les de el valor que merecen. Te dejan con ganas. Y especialmente, te deja con ganas de saber más de la peripecia y las tribulaciones de Kumiko, la esposa desaparecida del protagonista. Un protagonista que a diferencia de otros similares en la bibliografía de Murakami… tiene nombre, Tōru Okada.

Confieso que cuando terminé el libro me sentí confuso. Como he dicho, no es una novela fácil. Pero es de las que dejan poso. Conforme pasa el tiempo, no se difumina lo leído. Mantiene su presencia. E incluso poco a poco notas cómo van encajando las piezas del colosal rompecabezas que nos ha planteado Murakami. Dicen que Murakami no planifica la obra, que empieza a escribir, y que se deja llevar por donde la escritura le lleva, lo cual pueda dar lugar a inconsistencias en las obras. En cualquier caso, en un universo donde la inconsistencia, la racionalidad, está puesta en cuestión de forma constante, esto no le sienta mal. A mí me ha gustado. Me parece recomendable.

El pasado viernes, mientras cenábamos en casa de unos amigos que nos “torturaron” con una absurda película de superhéroes y enormes raciones de pizza a domicilio, hablábamos de la obra de Murakami. Me pregunto si no tendría que repasar alguna de las primeras novelas que leí de este autor y leerlas con la visión actualizada que tengo del autor. Especialmente la primera… al sur de la frontera, al oeste del sol… Ya veremos.

[TV] Cosas de series; una ración de “guilty pleasure” asiático

Televisión

Pues sí. He descubierto que “no puedo” vivir sin mis raciones de placeres culpables televisivos con rostro asiático. Especialmente las comedias/dramas romántico/as coreanos… que mira que son extraños, raros, ¿ridículos? algunos de ellos, pero que me engancha. Pero hay algo más.

Hace unas semanas os comentaba la primera serie que haya visto de HBO Asia, la versión japonesa y femenina de un famoso detective británico. Pues bien, hay al menos otra serie en HBO de producción asiática, aunque con un enfoque muy distinto. Folklore es una miniserie de horror en el que cada uno de los seis episodios es independiente de los otros, y refleja un mito de las supersticiones o de las tradiciones de seis países asiático tan diversos como Japón, Corea del Sur, Singapur, Indonesia, Malasia y Tailandia. El terror no es uno de mis géneros favoritos que digamos, pero tuve la curiosidad y le dí una oportunidad. Al fin y al cabo, el primer episodio, el correspondiente a Indonesia, sin ser una maravilla, tuvo su interés. Sin embargo, conforme fue avanzando la serie, tuve la sensación de que las diferencias en los planteamientos entre las distintas aportaciones eran más cosméticas que de fondo, que de una forma u otra se repetían los esquemas, y que no iba más allá de una serie que acaba navegando en cierta mediocridad con pretensiones. No me atrevo a recomendarla salvo a fanáticos del terror oriental. Que yo no soy.

Para ilustrar esta entrada, recupero algunas fotografías de las primeras horas que pasé en Seúl cuando visité Corea del sur.

De nacionalidad surcoreana, entre la comedia romántica y el drama fantástico y criminal, se mueve Abyss [Eobiseu (어비스)], producción de Netflix que se fue emitiendo durante 8 semanas a un ritmo de dos episodios por semana, una fórmula de emisión muy querida de esta cadena para estos productos coreanos. Ahí seguimos las andanzas de la fiscal Go Se-Yeon (Park Bo-Young) y el heredero Cha Min (Ahn Hyo-Seop), amigos de toda la vida. El es feo, y no demasiado hábil socialmente, pero buen tipo. Ella es guapa, muy atractiva y chulilla. Ambos mueren y son resucitados por una canica gigante mágica, el “abyss”. Pero al resucitar adoptan un físico acorde a su alma. Él pasa a ser un tipo guapo, muy atractiva. Mientra que ella se transforma en un chica menuda y físicamente poco llamativa (según la trama, en realidad es una monada). Pero además ella ha muerto a manos de un psicópata. A partir de ahí enredos amorosos, tensión sexual no resuelta, equívocos, y una trama policial un poco estrambótica. Se le pueden sacar todos los defectos que queráis. Pero los personajes principales son simpáticos y sirve para ver algo intrascendente que no te obligue a pensar. A la actriz protagonista, ya la he visto en un par de series más, en las que siempre hace papeles cortados por el mismo patrón.

Y siguiendo el mismo patrón de emisión, pero en esta ocasión perfectamente definida como un drama romántico, hemos tenido One Spring Night [Bombam (봄밤)]. He de decir que en los primeros episodios de los dieciséis que consta la serie, parecía que iba a dar un salto cualitativo sobre lo que se ve en series coreanas. Dejándose de lado de ciertas frivolidades, el planteamiento de un triángulo rectángulo en que dos catetos con capacidades muy distintas, un adinerado heredero con una buena posición en la banca (Kim Jun-han) y un modesto farmacéutico que trabaja en una farmacia como asalariado y que tiene un hijo de una mujer que los abandonó (Jung Hae-In), se disputan los favores de una joven bibliotecaria (Han Ji-min) que empieza a no ser tan joven, y tiene que optar entre una relación aburrida y rutinaria pero socialmente interesante, y una relación con muchos interrogantes y peor vista socialemente. Además, apuntaba buenas maneras en el apartado interpretativo, por lo menos en la protagonista femenina. Por algún motivo, la mayor parte de los actores masculinos en estas series son claramente inferiores en su cualidades interpretativas a las actrices principales. Sin embargo, la serie pronto entra en bucle, dándole vueltas a unos argumentos que a ratos, desde nuestra perspectiva occidental, resultan ridículos, dilemas que no entendemos porque probablemente en nuestro entorno no se producirían. Y queda claro que la extensión de la serie es muy superior a lo que la trama da de sí. Incluyendo alguna trama paralela como una muy mal desarrollada y resuelta de abusos de género hacia la hermana mayor de la protagonista. La única conclusión clara que podrías sacar, si te lo tomaras en serio es que Corea del sur está en el siglo XIX en lo que se refiere a ciertos valores familiares y sociales, y que la mayor parte de los hombres, especialmente los padres, son una panda de gilipollas. Deja un regusto agridulce. Intenté darle una oportunidad de recuperar las sensaciones iniciales hasta el final… pero sin éxito.

[Libros] Baila, baila, baila

Literatura

He comenzado mi recta final para leer lo que me queda, poco ya, de ficción escrita por Haruki Murakami. Además de esta, creo que sólo me queda una novela, y luego algunos relatos cortos.

Cuando leí la novela anterior, La caza del carnero salvaje, sabía que era la tercera parte de la trilogía que se denomina del Ratón, uno de los personajes comunes a esos tres libros. Son las dos primeras novelas del autor y la mencionada. Pero lo que no sabía, me enteré al terminar, que la novela que nos ocupa hoy, sin ser considerada de la trilogía del Ratón, es continuación del carnero salvaje.

Hoy saco las fotografías de mi colección de templos en Kioto, lugar de nacimiento del autor.

El protagonista principal, el innominado relator de las novelas anteriores, tras varios años llevando una vida anodina, siente que la chica con la que inició la aventura del carnero salvaje, reclama que vuelva al hotel Delfín de Sapporo, porque allí hay algún misterio todavía sin resolver. Y así empieza una extraña aventura que, como he leído en algún sitio, implica a un par o tres de prostitutas, una neurótica recepcionista de hotel, una adolescente de 13 años perdida en el mundo por culpa de unos padres que viven en sus propios mundos, estos padres, un actor popular aunque mediocre, un hombre carnero y algún otro personaje manco que por allí se cruza. Hay algunos asesinatos y un misterio profundo, en el ámbito de lo fantástico, como es propio en muchas de las obras del autor, que puede ser la clave de la resolución de la compleja y algo hermética trama.

Al principio es difícil ver hacia dónde se dirige la trama. Pero poco a poco, las interrelaciones del narrador, especialmente con los personajes de género femenino, van creándote una curiosidad por saber cuál es el misterio que envuelve a este innominado protagonista. En realidad, ese misterio no deja de ser el macguffin que mueve a los personajes y que permite a Murakami realizar una dura crítica hacia la sociedad capitalista del Japón de los años 80, y que puede ser perfectamente válida en la actualidad. Es claramente un libro que expone una parte del pensamiento social y político del autor, con frecuentes referencias a su juventud en los convulsos años 60, y su origen en los movimientos izquierdistas juveniles y universitarios que, como en otros sitios, agitaron a la conservadora sociedad nipona en la segunda mitad de los años 60 y principios de los 70.

No entrará entre mis libros favoritos del autor, pero me ha gustado. Siempre digo que siento una casi inmediata empatía por los protagonistas de las novelas de Murakami. En algunos momentos, o en algunos aspectos, incluso identificado. Y después de todo, sin ser de las más brillantes, no está nada mal. Aunque conviene leerla sin prejuicios.

[Libro] La caza del carnero salvaje

Literatura

Sigo con mi propósito de ir leyendo toda la obra de ficción del japonés Haruki Murakami. Y hoy voy con una de sus obras más tempranas, ya que fue publicada en 1982. Me hace gracia siempre la cuestión de los títulos y de cómo se traducen. Es cierto que en las obras japonesas, tanto en literatura como en cine o televisión, los títulos muchas veces resultan peculiares. Está a punto de estrenarse en los cines en España un drama romántico entre adolescentes que tiene el improbable título de Quiero comerme tu páncreas, basado en un cómic. Por poner un ejemplo. El título original de esta novela de Murakami es relativamente simplón, sin embargo, Hitsuji o meguru bōken [羊をめぐる冒険], tiene una traducción tan prosaica como Una aventura sobre ovejas, o algo así. Quizá por eso en los países occidentales se le ha querido añadir un poco de tirón con eso del carnero salvaje.

Siempre a caballo entre la realidad y la fantasía, sin duda gracias a la rica mitología de la cultura nipona y su capacidad para antropomorfizar los más diversos seres.

Pero el caso es que sí que va de un carnero. No sé muy bien si salvaje o de qué tipo. Al parecer, el bovino no es un ganado popular en Japón. Sólo las necesidades bélicas de principios del siglo XX les llevó a un esfuerzo de crianza de ovejas para las necesidades alimentarias de sus ejércitos. Pero acabado tal, no formando parte de la dieta habitual de los japoneses, su cabaña ganadera para este tipo de res es escasa, y en gran medida restringida a la isla norte, a Hokkaidō. Y hasta allí llegará el protagonista de nuestra historia, copropietario de una modesta empresa de publicidad, para buscar al carnero del título, obligado por una serie de circunstancias que parten del uso de un paisaje bucólico de montañas con ovejas en uno de sus trabajos. Pero el carnero, cuyos antecedentes se remontan a Manchuria en los tiempos de desasosiego bélico que precedió a la Segunda guerra mundial, tendrá características especiales e insospechadas.

La novela es la tercera en la que aparece un innominado narrador y protagonista, un hombre en torno a los 30 años en esta ocasión, y su amigo El Ratón. En algunas ocasiones o en novelas previas, o en según que traducciones aparece como El Rata, parece que el original nezumi [], sería más bien roedor, indistintamente rata o ratón; parece… quién soy yo para imaginar nada sobre el complejo idioma nipón. En cualquier caso, el protagonista vuelve a ser uno de estos hombres que vagan despistados por la vida y que cargan encima con el abandono o la pérdida de una mujer, y que tanto abundan en las obras de Murakami. Pero ahí lo tenemos, peleando por su vida en compañía de una simpática joven de bellas orejas y gran desenfado en lo que se refiere a su vida sexual, recorriendo Japón en busca del carnero y de su amigo El Ratón.

Esta es una de esas obras que ganan con el reposo. Cuando terminas de leerla te das cuenta de dos cosas. Que te la has leído en un santiamén porque su trama es mucho más absorbente de lo que hubieras imaginado. Que no te acabas de percatar de qué quería contarte exactamente Murakami con ella. ¿Es la historia de una amistad, la del protagonista y El Ratón? ¿Es una historia de gángsteres? ¿Podemos considerar que hay un componente romántico en las aventuras del protagonista y su amiga? Mmmmm… Lo que sí que al final, tras una reflexión de conjunto, cuando la dejas reposar es que estamos ante una reflexión sobre el poder. Un poder casi omnímodo que representa ese carnero que se introduce y domina a las personas. Murakami introduce, como luego hará con frecuencia y mayor o menor intensidad a lo largo de su obra, un componente fantástico, que encaja sorprendentemente bien en la prosaica vida de los personajes de la novela.

Resulta difícil que Murakami me defraude. Unas veces me gustará más, otras menos. Pero siempre le encuentro miga. Y con el reposo, ya he dicho que esta historia ha ido creciendo en mi recuerdo. Tuvo dos antecedentes que ya leí en su momento. Creo que mi siguiente novela de Murakami será la cuarta en la que aparecen alguno de los personajes de la novela que nos ocupa hoy.