TV – Sherlock Holmes y Frieren

Televisión

Fotos realizadas en Estambul, ya que las aventuras del joven Holmes llevan a los personajes a esta ciudad turca. Entrada disponible también en Substack.

Sip. Ya sé. Sherlock Holmes y Frieren no tienen absolutamente nada que ver el uno con la otra. De hecho, el detective británico me cae regular, mientras que la mágica (y un tanto neurodivergente) elfa centenaria me cae muy bien. Pero son dos series, o temporada de serie, que se me habían quedado colgando, pendientes de comentar, y como no sabía ni cómo ni cuándo, aquí van en esta entrada “coche-escoba”.

La cantidad de versiones que se han hecho del personaje de Sherlock Holmes son innumerables. Unas son más fieles al original literario y otras menos. Unas se mueven en el terreno del realismo y otras se adentran en el ámbito de la fantasías. Ya se han hecho versiones juveniles del personaje, siendo Young Sherlock Holmes de Barry Levinson la más célebre. O incluso se han hecho series sobre su familia, miembros de la misma que nunca fueron mencionados por Arthur Conan Doyle en sus obras. Pero recientemente, en Amazon Prime Video, se volvió a especular con la juventud del personaje en la serie Young Sherlock.

La serie no corresponde a nada concreto que pudiera haber dejado mencionado, indicado, sugerido, o imaginado, por Conan Doyle. A su hermano Mycroft (Max Irons) sí que lo conocemos en las novelas del escritor británico. Pero nada sabemos, o casi nada, del resto de su familia. Así que esta serie es toda pura invención. Un Sherlock joven (Hero Fiennes Tiffin), conflictivo, aventurero, se alía con quien sería su némesis en las obras literarias, Moriarty (Dónal Finn), para desentrañar un misterio y un conflicto, unos asesinatos y atentados, que se producen en Oxford. Y que afectarán profundamente a su familia, padre (Joseph Fiennes) y madre (Natasha McElhone). Síp. Los dos Fiennes son familia, sobrino y tío, en la realidad.

Y, por supuesto, hay una mujer misteriosa, asiática (Zine Tseng), como auténtica rival intelectual del protagonista que, sinceramente, está lejos de sus mayores momentos de brillantez intelectiva. No voy a entrar mucho en la trama y en el desarrollo. En ningún momento me parece ver una aventura del “auténtico” Holmes. Se utilizan los personajes, el entorno histórico y esas cuestiones, pero realmente nada tiene que ver con nada en las novelas originales. Ni las personalidades de los caracteres, ni el estilo de las aventuras, ni nada. Es moderadamente entretenida, pero tengo dudas de que vea una segunda temporada si la hay. Y parece que la habrá.

Mientras, ha seguido el viaje hacia el norte de Frieren, Fern y Stark. En determinadas plataformas, Sōsō no Frieren (葬送のフリーレン, Frieren, la que despide a los muertos)es considerada como la serie de animación japonesa más apreciada de la historia. Por lo menos de la historia de esas plataformas. La que tiene mayor valoración promedio. Por lo que la continuación de sus aventuras levantó muchas expectativas. Yo he de decir que me gusta bastante, pero no la que más. No entraré en la cuestión ahora.

El tema es que si bien la primera temporada constó nada más y nada menos que de 28 episodios, esta segunda han sido sólo 10. Siendo continuista en el estilo y el espíritu, lo cual está muy bien, ha tenido un sabor a temporada de transición. A ofrecer una dosis de sus aventuras a los aficionados, mientras se prepara algún plato más fuerte y más intenso, como lo que se nos ofreció en la excelente primera temporada. Así que… esperaremos agradecidos por lo que se nos ha ofrecido. Qué remedio queda.

Cine – Tenkū no Shiro Laputa [天空の城ラピュタ] (El castillo en el cielo) (1986)

Cine

Dicen que Miyazaki viajó a Gales para inspirarse en las localizaciones de los ambientes que aparecen en la película. Así que de allí proceden las fotografías acompañantes. La entrada tiene también su versión en Substack.

Tenkū no Shiro Laputa [天空の城ラピュタ] (El castillo en el cielo) (1986; 21/20260519)

Estamos en mayo. Así que, si sumamos el hecho de que en este mes suelo coger vacaciones y viajar a la triste situación de la cartelera zaragozana, especialmente en lo que a versiones originales se refiere, pocas oportunidades de visitar las salas de cine. Pero aquí llegó Studio Ghibli a salvar la situación. Con motivo del 40 aniversario de esta película, nos llega una versión mejorada para celebrarlo, y la oportunidad de verla en pantalla grande, algo que no había sido posible por mi parte hasta el momento. Aunque había visto la película en diversas ocasiones en la pequeña pantalla. Especialmente desde que Netflix se hizo con el catálogo de Ghibli.

La película fue la primera producida por Ghibli, aunque muchos creen que fue Kaze no Tani no Naushika 風の谷のナウシカ (Nausicaä del Valle del Viento). Las aventuras de la princesa Nausicaä fueron un precursor de lo que luego sería el estilo del estudio. Y probablemente su éxito permitió a sus fundadores reunir la financiación y las ganas de lanzarse a la aventura de convertirse en un estudio de producción de animación japonesa. La película no tiene la misma fama que otras películas del estudio, pero yo siempre he considerado que es una auténtica delicia de aventura, plena de valores que luego marcarán la trayectoria del estudio.

La película se inspira en una de las aventuras de Gulliver de Jonathan Swift, aquella en las que el aventurero en la tercera parte del libro visita la isla de Laputa, una isla flotante que domina y explota los países sobre los que vuela. En esta ocasión, seguiremos las peripecias de dos jóvenes huérfanos que se unen para encontrar la mítica isla en el cielo, mientras son perseguidos por diversas facciones con intereses diversos en encontrar también el mítico país flotante.

Hayao Miyazaki, que es quien dirige la película, explora, como será una constante en sus películas futuras, los temas de la convivencia armónica del ser humano con la naturaleza, la banalidad y capacidad corruptora del poder, y los sentimientos de amistad y solidaridad. Proporcionándonos, una vez más tras la princesa Nausicaä, y precediendo a un bueno número más posteriores, una figura central femenina, proactiva, que sabe lo que quiere, y que no necesita que ningún hombre “la salve”, aunque está dispuesta a colaborar y prestarse ayuda mutua con aquellos que compartan los valores positivos que defienden, y que son los que Miyazaki intenta trasmitirnos en su cine. Una princesa que no quiere ser princesa.

Como he mencionado antes, la película no goza de la misma fama que otras que vendrían después de la mano de Miyazaki y otros directores de Studio Ghibli. En los aspectos más objetivos de la película, quizá no alcance el nivel de realización de sus descendientes. Pero sus aventuras de corte clásico y lo mucho que se hacen querer su caracteres principales, así como los habitantes del valle minero y los piratas de Mama Dola, hacen que, en lo subjetivo, por lo menos para mí, se encuentre al misma nivel. Y por ello, no sabéis lo que me alegro de haber podido disfrutar de la experiencia de verla en pantalla grande. Que estupenda.

Valoración:

Dirección: ****

Interpretación: ****

Valoración subjetiva: *****

Libro – Como convertirse en el Señor Oscuro y morir en el intento – Wexler Django

Literatura

Fotografías realizadas en los Alpes Suizos, en Grindelwald-First. Porque no hay aventura en un universo paralelo de fantasía que no incluya una majestuosa cordillera. Entrada también disponible en Substack.

Sé como me enteré de la existencia de este libro. Vi que hablaban de él, con alabanzas, en una cuenta de Bluesky dedicada a la literatura de ciencia ficción y fantástica. Nunca acabaré de entender por qué suelen unir estos géneros. Supongo que alguna mal llamada ciencia ficción, parece ciencia ficción, pero es pura fantasía. Véase Star Wars y su que La fuerza te acompañe y sus caballeros jedis. En cualquier caso, en ese momento no me llamó la atención por muchas alabanzas que le hiciesen al libro.

La cuestión es que poco después, un conocido que lo había comprado, en formato de árboles muertos, me lo prestó. Ya sabéis. Si te prestan un libro de papel, no pasa nada; un acto social perfectamente respetable. Si te pasan un libro electrónico que otro ha comprado, es piratería. Cosas, ¿verdad? ¿O cada vez que hemos prestado un libro de papel o nos lo han prestado hemos cometido un delito? ¡Qué duda!

La novela la escribe un tal Django Wexler, y ya me han avisado que en inglés se dispone ya de una continuación. ¡Qué! ¡Otra “trilogía” de cuatro o cinco libros de las típicas en el género! El tal Wexler es uno de las docenas de programadores informáticos o graduados en ciencias que se hacen su cursito de escritura creativa y se dedican a estos géneros. La cantidad de veces que he leído esto en biografías de escritores anglófonos de fantasía y ciencia ficción me empieza a marear. Pero no voy a entrar en especial valoraciones, más allá de que, como todos deben hacer un curso similar de “escritura creativa”, todos escriben historias similares. O sea… que tiran de fórmula más que de creatividad.

No obstante, si he de seros sincero, la novela me entretuvo bastante. Y aunque al principio… no sé… le costó arrancar, al final me pareció suficiente o bastante divertida. Una mujer joven, veinteañera, lleva mil años reencarnándose tras sucesivas muertes, más bien más que menos violentas, en un universo paralelo en el que existe la magia y diversas razas propios de los libros de fantasías de ámbito medieval. Es decir, uno más de los innumerables sucesores de los libros de Tolkien. Aunque en este caso aderezado con Dungeons & Dragons y los innumerables isekai del manga y el anime japoneses. Eso sí, la humana protagonista del libro, al contrario que en esos antecedentes, no duda en beneficiarse (en la cama, o donde convenga) a amantes de todo tipo de razas y condiciones, y de todo sexo. Síp… es para mayores de 18 años. Tiene dos rombos. O tres… No. Dos. Que menciona los “beneficios”, pero no los describe.

El macguffin de la historia es que la protagonista, harta de que la maten, con mayores o menores niveles de torturas en su vano intento de defender a los humanos de ese universo contra las huestes del Señor Oscuro de turno, decide que se pasa al otro lado. Y que se va a convertir en el próximo Señor Oscuro. Mmmmm… Debería decir Señora Oscura, pero el lenguaje inclusivo y no sexista no debe estar de moda en ese universo.

El libro es un pastiche. Mete en una coctelera elementos sacados de todas las influencias y antecedentes antes mencionados, y otros que no se me ocurren, y los agita para sacar este producto, que no tiene más trascendencia que tiene cierta capacidad de entretener si entras en su juego. Y si funciona a este nivel es porque, dejando de lado un principio un tanto moroso y poco interesante, el libro encuentra un cierto ritmo a partir del segundo acto de la historia, y viene acompañado de abundante humor de chascarrillo, que no está mal llevado. Al fin y al cabo… si funciona… es porque es una parodia, que se ríe abiertamente del género en el que está navegando. Y para pasar el rato, ya está bien.

TV; regreso a Westeros de la mano de un niño calvo

Televisión

Fotos realizadas en Kylemore Abbey, Irlanda. También en versión Substack.

Podría hablar de varias cosas. De cómo sigo viendo las temporadas de Slow Horses, cuyos dos últimos capítulos de la temporada 3 han sido hiperdivertidos. Cuando intuí lo que iba a pasar pensé… “Espero que ya que es inverosímil, que lo hagan divertido”. Y ha sido tan divertido que casi parecía verosímil. Cai. Pero ya dije que haría un comentario general cuando terminase de ver todas las temporadas emitidas. O de que ya he visto la temporada primer de Hijack,… pero al igual que la anterior, haré todo el comentario cuando vea también la segunda que se estrenó en enero, también en Apple TV. Incluso de algunas serie japonesa… que no sé si llegará a aparecer por aquí, porque no sé muy bien si diría algo interesante. O de alguna serie de animación que he visto recientemente… dejaremos eso para cuando vayan terminando las temporadas del primer trimestre del año. Así que, regresaremos a Westeros.

Westeros es el nombre del continente principal del universo de Game of Thrones o A song of ice and fire en sus versiones en inglés. Creo que en las versiones en castellano le llaman Poniente. Pero yo, las novelas que he leído de la saga estaban en inglés, y la serie la vi en inglés. Así que… Westeros. Ya se estrenó una derivada de la serie original, cuya primera temporada vi, y me gustó… pero no me interesó. Y nunca vi las siguientes. Pero recientemente se estrenó otra derivada, o spin-off que dicen los modernos, seis episodios para A knight of the seven kingdoms. Una serie que me apetecía mucho ver. Y ahora explicaré por qué.

De la serie literario original A song of ice and fire leí varios libros. No sé si todos los publicados o me dejé alguno. En el supuesto de que George R. R. Martin la termine no tengo la menor intención de seguir con ella. En aquel momento no aprecié mucho las cualidades de Martin como escritor. Ciertamente, el mundo que inventó y las historias que en el se desarrollan son interesantes. Pero su forma de escribir me cansaba mucho. Sus novelas eran demasiado prolijas. Excesivamente prolijas. Mucha paja. Lo que contaba se podía contar mejor y con el mismo detalle en la mitad de espacio. Al final, me parecieron un rollo.

Pero entre medias empecé a leer las tres novelas cortas de las serie Tales of Dunk and Egg. Unos relatos de aventuras protagonizados por un caballero andante, Sir Duncan el Alto (Peter Claffey), y su jovencísimo escudero Egg (huevo en inglés) (Dexter Sol Ansell), con la cabeza afeitada como una bola de billar y de ahí el mote, porque en realidad se llama… y es… No vamos a destripar la cosa. Aunque a estas alturas los interesados seguro que saben quien es en realidad. Y si seguís el enlace anterior a la Wikipedia, seguro que os enteraréis, porque esta estupenda herramienta es especialista en destripar tramas.

Estas novelas cortas sí me gustaron. Bastante. O incluso mucho. Eran más dinámicas. Eran… algo… más ligeras. Pero sin perder el tono de la historia general del universo. Y presentaban un contraste interesante entre la gravedad y la seriedad del joven caballero andante en comparación con la curiosidad infantil y el dinamismo del jovencísimo escudero.

La primer temporada adapta la primera de las novelas, The hedge knight. Generalmente se traduce como El caballero errante, pero yo prefiero El caballero andante. Que era como Cervantes llamaba a Don Quijote. Tienen su punto de aventuras quijotescas estas historias. Sólo un punto,… pero ahí está.

La serie… está muy bien hecha y bien interpretada. Me parece recomendable,… si te interesa el tema. De todas formas son seis episodios de media hora más o menos, así que se puede ver de una sentada como si fuera una largometraje de tres horas. O la puedes encajar en ratitos muertos, como hice yo. Quizá me parezca que se toman la historia demasiado en serio. Que podría ser un poco más ligera. Toda la historia del duelo de siete contra siete… me parece demasiado bestia y sangrienta. Pero supongo que han querido ser “realistas”. Si es realista que alguien sobreviva, en un mundo medieval donde las heridas se infectan, a semejante brutalidad. Pero bueno… que es una serie que flirtea siempre con la fantasía. Así que… Ahí queda. Está bien. Seguiré viendo las siguientes temporadas. Que cuesta poco, si mantienen el tono, y entretiene.

[Libro] The Tatami Time Machine Blues – Tomihiko Morimi

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Las novelas de Morimi en el universo del Tatami y sus derivadas espirituales transcurren en Kioto, y allí nos vamos, a pasear por las típicas calles y santuarios en Higashiyama.

En la primavera de hace dos años pude ver en una plataforma de contenidos una serie de animación japonesa que me encantó. Me divertí mucho. Me lo pasé pipa. Y así descubrí al escritor Tomihiko Morimi y su Universo del Tatami. El autor es de Nara, y realizó sus estudios universitarios en Kioto, período de su vida que supongo inspiró las andanzas de los personajes de este peculiar universo de ficción. Universo que vio la luz con su novelaYojōhan Shinwa Taikei [四畳半神話大系, literalmente las crónicas míticas de los cuatro tatamis y medio], que con el tiempo fue adaptada a serie de animación, que con el tiempo vi, y la novela que nos ocupa hoy Yojōhan Taimu Mashin Burūsu [四畳半タイムマシンブルース, literalmente el ‘blues’ de la maquina del tiempo de los cuatro tatamis y medio]. Y hubo otra novela, adaptada a largometraje de animación, Yoru wa Mijikashi Aruke yo Otome [夜は短し歩けよ乙女, literalmente la noche es corta, camina, muchacha], que leí durante mi viaje a San Francisco. Esta última no es exactamente una historia perteneciente al Universo del Tatami, pero sus personajes y su espíritu tienen mucho que ver con este. Incluso la adaptación animada tiene un diseño de personajes claramente copiado de las series de animación mencionadas. Esta es mi favorita. La película ya la he visto en más de una ocasión, y cada vez le encuentra más miga.

Frente al complejo multiverso de la historia original, en el que una y otra vez regresamos cíclicamente a la repetición con variantes de la historia de watashi (yo, el protagonista de la historia), aquí estamos en una situación estable en cuanto a este multiverso. Es verano, y los habitantes de la residencia universitaria con habitaciones de cuatro tatamis y medio (algo más de siete metros cuadrados, de aquí viene el nombre del universo de ficción), al menos los afiliados al club de cine, está rodando una película, dirigida por Akashi, la joven que es el centro de atracción romántica de watashi, el protagonista. Pero dos situaciones llevan a esta microcomunidad al caos. Una botella de soda que se derrama sobre el mando a distancia del único aparato de aire acondicionado de la residencia, arruinando su funcionamiento en el agobiante calor del verano kiotense, y la aparición de una misteriosa máquina del tiempo y su «soso» viajero.

Estas novelas no están traducidas al castellano, por lo que las que he leído estaban en inglés. Pero tengo la sensación de que están bien traducida y trasladan con fidelidad el caos que nos quiere transmitir su autor. La historia no deja de ser un romance disfrazado de aventuras. Pero con las paradojas en el tiempo muy bien gestionadas. He de recordar que me encantan las historias de viaje en el tiempo, cuando están bien desarrolladas, porque son tremendamente divertidas e intelectualmente desafiantes. Aquí, salpicadas de aventuras absolutamente delirantes, que generan una notable hilaridad.

Con estas historias yo me lo paso muy bien. Quizá, esta sea la más ligera. La más casual. La más anecdótica. Pero recomendable. Muy recomendable, desde mi punto de vista. Aunque supongo que no atraerá a un público general. Sin duda puede atraer a un público joven, relativamente cultivado, y sin reparos a exponerse a otras culturas y situaciones. Aunque yo creo que es una exposición que debería promocionarse en todo tipo de gentes. Otome me resultó más entrañable. Trasunto de Akashi en esta historia, no son simplemente el mismo personaje; aquel era más profundo y empático. Akashi es más ligera… aunque también con mucho encanto. Y no he leído (todavía) la novela que comenzó todo esto. En algún momento. Por cierto, que del mismo autor es otra novela que también fue adaptada a largometraje de animación que vi hace unos años… quizá me anime a buscarla también.

[Cine] Kurenai no buta [紅の豚] (Porco Rosso) (1992)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Tenía varias posibilidades para mostrar el Adriático en esta entrada. He optado por fotos de Piran, Eslovenia, una de las diversas ciudades que son denominadas «la Perla del Adriático».

Kurenai no buta (紅の豚) (Porco Rosso) (1992; 32/20250725)

He visto en múltiples ocasiones esta película, pero siempre en pantalla pequeña. En vídeo o en plataforma de contenidos. Desde hace unos años, todo el catálogo de Studio Ghibli está disponible en Netflix. No sé cuanto durará… pero ya lleva un tiempo. Una de las grandes cosas de la plataforma. Una de la pocas grandes cosas que le van quedando, en una plataforma que ha ido derivando a marchas forzadas desde las series de prestigio iniciales a productos ultracomerciales, pero de calidad dudosa en el mejor de los casos. Eso sí… producen tanto, que siempre hay alguna cosa que rascar. Pero ya he comentado que estoy a un paso de darme de baja. Pero nunca había visto en pantalla grande las aventuras de Porco/Marco, Fio, Gina, Curtiss, los Mamma Aiuto y demás entrañables aventureros de las maravillosas costas del Adriático.

Desde la primera edición, hay tres elementos que me llamaron de las aventuras de aviador italiano. La primera es la poesía nostálgica que destila la película, eso sí salpicada por las trifulcas con los «piratas» del aire y con las autoridades fascistas de esa «nueva Italia». La segunda es Fio Piccolo, el enésimo homenaje o propuesta que Hayao Miyazaki hacia jóvenes féminas, resolutivas, justas, dispuestas a pelear por lo que quieren. Sí… ya sé que el personaje de Gina está ahí… quien no se enamoraría de Gina… Pero forma parte del primer punto, la poesía nostálgica. Y la tercera es esa escueta declaración de principios que Porco/Marco enuncia al Capitán Ferrarin en una sala de cine de Milán.

ファシストになるくらいなら、豚でいたほうがましだ

«Fashisuto ni naru kurainara, buta de itahō ga mashida»

«Prefiero ser un cerdo que un fascista»

Qué apropiado, incluso, o especialmente, para los tiempos que corren. La película, detrás de su fachada, divertidísima fachada, de películas de aventuras, con no pocos homenajes al cine mudo de los años 20, y al de otras épocas, y a los principios de la aviación, tema que siempre ha fascinado a Miyazaki, es un alegato antibélico y antifascista, a favor de la libertad muy notable. Entre su dimensión poético nostálgica hay que destacar esa magnífica visión que nos regala Miyazaki cuando Porco/Marco narra a Fio su brutal experiencia en la Gran Guerra, con esa estela que cruza el cielo, de aviadores de todos los países fallecidos en combate. Una estela que recuerda a la Vía Láctea. No sé si será casualidad o será intencional, pero no puedo evitar recordar con esa escena un libro muy emotivo, que leí hace un tiempo, en el que la Vía Láctea es una línea ferroviaria que transporta el alma de los fallecidos para cruzar al otro mundo. La novela de Kenji Miyazawa también tiene dos protagonistas, dos grandes amigos, con nombres italianos, Giovanni y Campanella. A la obra se la equipara con El principito, pero fue anterior a la obra de Saint-Exupéry.

La película está llena de referencias a hechos históricos. Ferrarin fue el apellido de un as de la aviación italiana durante la Primera Guerra Mundial. El nombre del estudio, Ghibli, aparece en un motor que se va a instalar en el deteriorado hidroavión de Porco/Marco, pero es que hubo un avión italiano que llevaba esta apodo, Caproni Ca.309 Ghibli, donde ghibli es el nombre con la ortografía italiana de un viento del desierto libio. Los USAmericanos suelen pronunciar mal ghibli; suelen usar la g de «gin tonic» en lugar de la de «giving» que es la que corresponde. Pero los USAmericanos casi nunca se han preocupado de entender al resto del mundo. Miyazaki era muy consciente y por eso nos regala el persona de Curtiss, un tontolaba mezcla de Errol Flynn y Ronald Reagan. Por cierto, Curtiss suele aparecer por ahí con solo una s, pero creo que hay que considerar que su nombre es un homenaje a un constructor americano de aviones, un precursor de la aviación. Pero también, detalles como la canción que canta Gina en varias ocasiones, Le temps de cerises (El tiempo de las cerezas), que fue dedicada por su escritor a una enfermera de la comuna de París, que se dedicó al cuidado de los heridos en la semana sangrienta por la represión del derrotado ejército francés en la reciente Guerra Francoprusiana.

Con hora y media de duración, sin necesitar los excesos visuales generados por ordenador que plagan la animación actual, Porco Rosso es uno de los títulos más destacados de la obra de Hayao Miyazaki. Que es lo mismo que decir que es uno de los títulos más destacados del cine de animación. O de la historia del cine. Punto. Aunque para muchos sea desconocido o minusvalorado porque «los dibujos animados son para niños y adolescentes» o alguna tontería por el estilo. Una animación elegante, bella, con grandes paisajes, unos personajes entrañables, que nos enganchan, a los que queremos y de los que nos gustaría saber más. Una historia con alma, con corazón. Una película de esas que sientes que son imprescindibles. Que si Miyazaki no la hubiese hecho, alguien debería de haberla hecho.

Valoración

Dirección: *****
Interpretación: *****
Valoración subjetiva: *****

[Cine] Jeon, ran [전,란] (Invasión, insurrección) (2024)

Cine

Jeon, ran [전,란] (2024; 51/20241011)

Este estreno reciente de Netflix procedente de Corea del Sur me interesó e intrigó por la presencia en Park Chan-wook en los créditos de la película. Park tiene títulos muy interesantes en su carrera. Por indicar algunos de los que he visto en pantalla grande en los últimos años, podemos hablar de este muy reciente, de un clásico del cine coreano de este siglo, de una película de intenso y elegante erotismo, y… menos interesante, una incursión en el cine norteamericano. Park aparece como guionista de la película, y nos decían las crónicas que su intención era dirigir este drama de acción histórica, pero otros compromisos hicieron que esa tarea pasase al más bisoño Kim Sang-man. Así pues… el aliciente estaba ahí. El mismo viernes que la estrenaron, por la noche, me dispuse a verla.

La acción nos traslada a finales del siglo XVI, durante las invasiones japonesas de la península de Corea. Y nos habla de la rivalidad entre un joven noble (Park Jeong-min) y su criado/esclavo (Gang Dong-won) de edad similar. Entre la amistad y el odio, ambos quedarán separados justo antes de las invasiones niponas por la crueldad en el trato de los esclavos por parte de la familia del joven noble. Tras la expulsión de los japoneses del país, el reino de Joseon se encuentra arruinado, hay hambre, y las población siente que los gobernantes no les prestan atención, por lo que es terreno abonado para los levantamientos e insurrecciones. Y ambos jóvenes, ya no tan jóvenes, volverán a encontrarse enfrentados.

El reino de Joseon fue un reino muy encerrado en sí mismo cuya sociedad fue configurada en torno a un confucianismo extremo. Frente a los muchos papanatas que ven las filosofías asiático-orientales como siempre estupendas, espirituales y superiores al materialismo occidental. Pero lo cierto es que el confucianismo promueve una fuerte estratificación social, prácticamente un sistema de castas, donde el que nace siervo o esclavo así permanece, no existe ascensor en la escala social, y los nobles «eruditos» conservan perpetuamente sus privilegios. Teóricamente la filosofía de Confucio predica la prevalencia del estudio y el mérito, pero en la práctica sólo los hijos de los nobles «eruditos» pueden convertirse en la siguiente generación de privilegiados. Además es profundamente patriarcal, reservando a la mujer un papel pasivo y absolutamente dependiente del hombre. Por lo tanto, en la base de la película hay material para una reflexión social importante. Especialmente en un momento de la historia del país especialmente revuelto. Pero al final, el desarrollo de la historia queda como un conjunto de peripecias aventureras, con luchas de capa y espada, siempre tan excesivas en el cine asiático, con idas y venidas en el tiempo, mal engarzadas, la película no está correctamente construida. Y el resultado es más bien confuso y banal. A pesar de que se han introducido medios.

Las interpretaciones son correctas. Entre los intérpretes coreanos hay bastante más oficio de lo que las teleseries del país nos muestran, y eso se aprecia. Pero no bastan para levantar la calidad de una película que tenía muchos mimbres para ser interesante, incluso bastante buena, y se queda en una mediocridad absoluta con pretensiones. Allá cada cual si es suscriptor de Netflix si se anima o no con ella.

Valoración

Dirección: **
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Libro] Starter villain – John Scalzi

Literatura

Después de la divertidísima e ingeniosa aventura en un mundo paralelo donde viven los kaijū, y del interesante inicio de su trilogía sobre un imperio espacial plutocrático en crisis, me quedé con ganas de leer más cosas de John Scalzi. Un autor que, con esos dos libros, me divirtió bastante. Por eso, cuando encontré de oferta la versión electrónica de la historia que traigo hoy, no lo dudé y lo compré para leerlo en cuanto encontrase un momento. Lo cual sucedió hace ya dos meses, en las primeras semanas de junio. Llevo mucho retraso en esto de comentar libros. Y es que últimamente he encontrado una rutina adecuada para ir leyendo con ritmo todos los días. Además de que me han tocado en suerte o me han interesado algunos libros que son breves en su concepción.

Es inevitable leer esta aventura en una clave que no sea la de la parodia o sátira. Más bien… parodia. Un mediocre periodista que, tras la crisis de los medios de comunicación por internet, se gana la vida como profesor sustituto de instituto, y mal vive en el caserón familiar, acosado por sus medio hermanos que lo quieren echar para vender la propiedad, se convierte en el albacea y heredero de su tío, el hermano de su madre fallecida mucho tiempo atrás. Pero lo que el pensaba que era un más o menos lucrativo negocio de estacionamientos, es una tapadera para asuntos mucho más turbios. Lo cual puede comprobar cuando al funeral de su tío sólo acuden individuos mal encarados que sólo quieren asegurarse de que está muerto… incluso apuñalando el cadáver por si acaso. Tras un intento de asesinato con una bomba y el incendio de su casa, arrastrado por una colaboradora de su tío, iniciará su carrera como villano de los negocios, miembro de un cártel de desaprensivos empresarios mafiosos de todos el mundo que pretenden controlar el mundo desde la clandestinidad, y contando con empresas normales como tapaderas.

Una parte de las aventuras que relata la novela de hoy transcurren en un hotel de lujo a orillas del lago de Como… así que… Tengo que volver al lago de Como. Las fotos que tengo del lugar son un poco flojas.

Como en las anteriores novelas de Scalzi, esta, que incluye elementos de ciencia ficción, con gatos y delfines inteligentes, lo cual aviso si alguien ver la cubierta de la novela con la figura de una gato trajeado, hay una mezcla de aventura, de humor y de crítica social, esta vez encaminada al mundo de los grandes empresarios y de los grandes cárteles que influyen las decisiones de las autoridades políticas y financieras. Pero con ese punto de parodia que podemos extraer del mundo del cine, en el que estos villanos todopoderosos tienen islas secretas, se reúnen en hoteles de lujo, controlan satélites artificiales y mantienen ejércitos de sicarios y guardaespaldas.

No tiene la brillantez conceptual de las dos primeras novelas que leí del autor, especialmente la de los kaijū, y no siempre mantiene la misma regularidad en el ritmo de la narración. Pero sigue siendo una lectura muy entretenida, bastante adecuada para un relax en la época veraniega, y con elementos aquí y allí que extraerán frecuentemente la sonrisa del lector, e incluso alguno pequeña carcajada. O sea que bien. Recomendable. Leído en inglés porque no me consta que exista versión en castellano… y porque es lo que me apareció en oferta. Creo que es la última novela escrita por el autor, o sea que hasta que llegue la traducción al castellano… si llega… Y bueno. Ya comentaré pronto que algunas de las traducciones de estas novelas en los últimos tiempos dejan que desear. Cuando llegue, no tardando mucho, el comentario de la segunda entrega de aventuras imperiales, ya lo mencionaré con más calma. Y otra cosa… yo creo que Scalzi está esperando que alguien le empiece a llamar para adaptar sus novelas al cine. La estructura de esta claramente está pensada para adaptarla a la gran pantalla.

[Libro] Shogun – James Clavell

Literatura

Nuevamente me salto el orden de comentario de los libros que he leído en las últimas semanas, tengo nueve en espera incluyendo el de hoy. Los libros que tengo en espera fueron terminados de leer en el 14 de mayo y el 6 de julio, día en el que terminé de leer un libro de relatos gráficos, historietas, y una novela corta. Pero cuelo este de hoy porque es un comentario conjunto con una de las series que he visto y comentado en tiempos recientes. Un libro que no pensaba leer por diversos motivos. Porque no soy especialmente adepto a este tipo de best-sellers tan de moda en los años 70 y 80 del siglo pasado. Porque no suele apetecerme empujarme así por las buenas un novela de más de 1000 páginas salvo que este muy muy muy justificado. Pero me lo prestaron. Insistieron y me lo prestaron. Y así como sucede que aproximadamente un 10 % de los libros que me compró los abandono por diversos motivos sin terminar de leerlos, cuando me prestan un libro me lo leo hasta el final sí o sí. Me parece una desconsideración no hacerlo. Y nunca he olvidado devolver un libro… que yo recuerde.

En lo que mi memoria alcanza siempre ha habido best-sellers en las librerías. Superventas o mejor vendidos si hablásemos castellano habitualmente. En la Fundeu nos recomiendan usar el término superventas, que es muy usado en el mundo discográfico. Pero lo que he venido observando es que no necesariamente significa que realmente sean los más vendidos. Más bien parece que son libros que de entrada están pensado para ser vendidos como churros desde su lanzamiento, con abundancia de apoyo publicitario, con un lugar destacado en la librería, y que al final, en edición de bolsillo, acaban siendo los que se venden en los quioscos de prensa de los aeropuertos y las estaciones de tren. Son novelas formulaicas, que siguen un esquema más o menos similar, con una serie de elementos que parecen ser del gusto de ese lector medio, popular, que quiere leer… pero sin complicarse la vida. Que hay romance, intriga, hechos históricos cuya veracidad importa poco, buenos y malos… pues eso. Algunos pertenecen a géneros como podréis deducir; novela rosa o romántica, novela histórica, novela negra o detectivesca, fantasía,… Supongo que es lo que enseñan las universidades norteamericanas en sus cursos y seminarios de escritura creativa; la receta para escribir un superventas. En el mundo del cine, existe un libro de 2005 que explica como escribir un guion de cine con estas características. Un libro que ha ayudado mucho a degradar la calidad de las historias que se cuentan en el cine actual.

James Clavell, el autor del superventas que hoy nos ocupa, fue, además de novelista, guionista y director de cine. Incluso escribió y dirigió alguna película que en su momento me pareció relativamente notable, aunque hoy en día quizá la viese con ojos menos favorables, sin que me disgustase. Y que decir del guion de una de las más divertidas películas sobre la Segunda Guerra Mundial… escrito con otros dos guionistas. Por lo tanto, no podemos dudar de la capacidad de Clavell para escribir historias destinadas al gran público, con más tirón que profundidad, sin necesidad de leer ese libro que explica que para un espectador tonto y adocenado, el bueno de la película tiene que salvar al gatito de una niña para entender que es «el bueno». Frente al malo… que fuma. Esto no sé si lo dice el libro,… pero es algo que está ahí en los formulaicos guiones actuales. Suponiendo que dejen que aparezca alguien fumando en pantalla. Y Shogun es un producto de esa forma de escribir.

Como comentaba cuando hablé de la serie, es una ficcionalización libre y no basada en hechos históricos constatados de los acontecimientos que llevaron a la muerte de una noble japonesa de casta samurai, y que fue el casus belli que llevó a la batalla de Sekigahara, en la que se impuso Ieyasu Tokugawa, convirtiéndose el primer shogun del llamado periodo Edo de la historia del País del Sol Naciente. Pero… es un superventas destinado al público occidental, predominantemente norteamericano, que es el mayor mercado del mundo anglófono. Por lo tanto, el protagonista tiene que ser un europeo, en aquellos tiempos América de Norte estaba en mantillas, predominantemente anglosajón y protestante. El precursor de los WASP norteamericanos, clase dominante en Estados Unidos. Creo que ya dije que la serie, que es bastante fiel al libro, pero que da más juego a los personajes japoneses, hubiera sido bastante mejor sin el personaje del inglés. Pero en el libro,… siempre vamos acompañando al inglés… que es un personaje que me parece un imbécil e insoportable. En el libro y en la serie. También tiene que haber romance y sexo, aunque sea descrito de forma discreta, no escandalosa. Da igual que sea una relación improbable y fuera de carácter. La cuestión es que satisfaga al lector simplón. Y tiene que haber abundancia de tópicos, a ser posible sangrientos. Abundancia de harakiri o seppuku, su ración de torturas y muertes de campesinos arbitrarias, el empeño en comer pescado crudo en lugar de los platos normales a base de carne del mundo anglosajón (¿os he contado alguna vez que como semanalmente cinco veces más pescado que carne, y que estoy encantado si es en forma de sashimi?), y mucho bushido… incluso si el concepto existía aunque el nombre del concepto sea algo relativamente moderno.

No me cabe la menor duda que el libro tiene, o tuvo, los elementos para atraer a un abundante grupo de lectores. Pero no es bueno. Como sucede con otros muchos superventas. ¿Os he contado que soy tan rarito que Los pilares de la Tierra me pareció de una mediocridad conceptual tremenda en contra de la opinión de la mayoría? ¿Poco más que un folletín de novela barata? Pues eso. No es difícil de leer, claro. Sería contrario al concepto de superventas. Y por eso, aunque su contenido me resulte estomagante en muchas ocasiones, puedo seguir adelante y llegar hasta el final. Pero quizá ahora entienda un poco mejor al excesivamente elitista C. S. Lewis cuando hablaba de distinto tipos de lectores y libros en un ensayo que leí y comenté recientemente. No obstante, sigo pensando que el superventas de buena calidad es posible. Pero tal y como está el mercado editorial, poco probable.

[TV] Cosas de series; entre la fantasía y la ciencia ficción según la animación japonesa

Televisión

Me quedaban dos series por comentar del primer trimestre de anime de 2024. No tan brillantes ni mucho menos como las que comenté hace unas semanas. Pero al menos entretenidas. Y nos sirve para comentar la visión de los animadores nipones de algunos de los diversos géneros a los que se dedican. A veces con numerosos elementos predecibles. Otras… más originales.

Majo to yajū [魔女と野獣, la bruja y la bestia], en inglés, literalmente, The witch and the beast, es la típica adaptación de un serie de manga que se mueve en el terreno del fantástico. Presuntamente en el del terror, pero más bien funciona como una de aventuras entre buenos y malos. En un mundo ficticio donde existe la magia y los seres sobrenaturales, ambientado como la Inglaterra a caballo entre el siglo XIX y el XX, una curiosa pareja formada por un ser bestial atrapado en un cuerpo femenino y un mago que acarrea consigo a cuestas un ataud van por el mundo cazando brujas, buscando la que embrujó al ser bestial, de aspecto muy poco bestial. No voy a decir que me haya entusiasmado siempre el periplo de esta pareja, pero tiene algunos momentos conseguidos. Yo creo que le falta algo para terminar de atrapar. Quizá demasiado convencional en determinados aspectos. Si hay futuras temporadas, no tengo nada claro que me vaya a enganchar a ellas. He probado, he visto… y ya está.

Una de las series tiene en sus primeros episodios unas entretenidas aventuras ferroviarias… así que unas fotos de ferrocarriles nipones.

Metallic rouge (en inglés en el original) es una serie de ciencia ficción que va claramente de más a menos. Desgraciadamente, demasiado a menos. En un futuro más o menos cercano o lejano, el ser humano a colonizado ya algunos planetas del Sistema Solar, y ha entrado en conflicto con alguna raza extraterrestre. Estamos en una tregua. Uno de los elementos para luchar contra los extraterrestres es una raza de humanoides sintéticos, que llevan incorporadas, mira tú por donde, las leyes de la robótica de Isaac Asimov. En ese ambiente, tenemos a una androide en una misión en el planeta Marte, acompañada de una joven, donde debe acabar con una humanoide que por algún motivo es hostil al gobierno. La cosa empieza bien. En un Marte que quiere recordar, a veces, al de Cowboy Bebop, tenemos una aventura entretenida entre estas dos chicas y una fauna diversa de gentes de moral siempre dudosa. La cosa empieza a enredarse cuando resulte que alguno androides se convierten en unas especies de grandes robots que disparan muchos tiros, y lo que parecían unas aventuras simpáticas por Marte, se complica en una trama sobre conflictos entre humanos y humanoides, pero mal llevada, engorrosa, y que resuelven de forma poco sutil. Esta es prácticamente seguro que no la seguiré viendo. Esta es la típica que parte de ideas interesantes, aunque no originales, y que pretende darle originalidad a través de tramas enrevesadas y espectacularidad pirotécnica llevada al extremo.

En fin… que en esta ocasión, no hay mucho que recomendar. El problema de ver estrenos,… que no tienes referencias para elegir. Tienes que arriesgar.

[Cine] Furiosa: A Mad Max Saga (2024)

Cine

Furiosa: A Mad Max Saga (2024; 28/202400602)

Llevo leyendo desde hace un par de semanas constantes referencia a una taquilla de cine en España en estado letárgico. La gente no va al cine. Es caro. Y la mayor parte de la oferta es mero entretenimiento que da igual ver ahora que después, en la sala de cine o en casa tranquilamente. Y las palomitas y la cocacola salen mucho más baratas en casa. Las puedes comprar donde quieras sin abusos. Y llevamos décadas enseñando un cine de consumo fácil, y el cine como disciplina artística cada vez interesa menos al público. Que cree que una «buena» película es una con mucho presupuesto y muchos efectos especiales. El fin de semana pasado me propusieron ir al cine, pero yo no veía en la cartelera, y en versión original, muchas posibilidades. Propusieron esta secuela/precuela de las películas de Mad Max/del personaje de Furiosa, que interpretó originalmente Charlize Theron. Aquella no la vi en el cine. En casa. En la tele. No me dijo gran cosa. Las dos terceras partes de la película, un montón de gente persiguiéndose, haciendo explotar cosas y matándose hasta llegar a un determinado punto. El tercio restante, lo mismo, pero para volver al punto de partida. No había nada más. De verdad.

No tenía a mano paisajes tan áridos como los de los desiertos australianos donde se ruedan estas películas. Pero en Aragón no faltan paisajes áridos, aunque en esta ocasión aliviados por la laguna de Gallocanta.

Pero la película fue un éxito de taquilla. Por lo que han sacado una precuela con Anya Taylor-Joy en el papel protagonista, dirigida, por supuesto, por George Miller que, aunque ha hecho alguna otra cosita, lleva viviendo de esta saga toda su vida. Taylor-Joy me gusta como actriz… pero ni aun así me apetecía mucho. No tenía otros planes alternativos, así que me apunté a la matinal. Y es más de lo mismo. Muchos efectos especiales, muchas explosiones, muchos muertos, para una historia esquemática, convencional, con unos caracteres esquemáticos, convencionales, apenas definidos. Y en este caso, ni siquiera podemos decir que esté bien hecha, porque en muchas ocasiones los efectos digitales cantan en exceso, y se nota que se ha rodado sobre fondo verde. Parece que el presupuesto no llegaba para una empresa digna de efectos digitales.

Indudablemente, esta película entretendrá a los deglutidores compulsivos de palomitas y cocacolas. Pero es una película absolutamente vacía. Un mero entretenimiento visual en la que incluso los villanos que podrían ser lo más interesante de la película, están desaprovechados y acaban siendo convencionales y poco interesantes. De verdad… o yo soy muy raro, o la falta de cultura cinematográfica en la población es tal… que no es de extrañar que no haya especial interés por el cine… porque en poco tiempo esto lo podrán ver apoltronados en sus casas sin tener que pensar mucho, echando kilos y promoviendo la diabetes, mientras ingieren hidratos de carbono con sal y aceites, y refrescos de soda con más hidratos de carbono y más sodio, sin esfuerzo alguno, ni físico ni mental. Ya está. No hay más.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Libro] El hombre que pudo reinar (ilustrado) – Rudyard Kipling, Fernando Vicente (ilustrador)

Sin categorizar

Como sucede muchos años, a mediados de diciembre, una semana antes de la Navidad, en una mañana de sábado, nos encaminamos al Salón del Cómic de Zaragoza. Tradicional en esas fechas. Hay que echar el anzuelo a los consumidores que compran regalos para esas fechas. Y nosotros… picamos. Pero con gusto. Siempre nos llevamos algún regalo, y alguna cosa para nosotros mismos. Cuando vamos, los sábados por la mañana, suele estar animado, pero faltan los visitantes más vistosos, los que acuden disfrazados de sus personajes favoritos; los cosplayers. Alguno hay. Pero no suelen madrugar; van más por la tarde. Pero odiamos las muchedumbres agobiantes. Y ya el sábado por la mañana hay mucha gente. No quiero ni pensar lo que puede haber seis o siete horas más tardes. Es barato. Un euro la entrada. Una forma de establecer un tíquet moderador. Los meramente curiosos, sin más interés por lo que se expone y vende, no se gastarán el euro.

Salgo de allí con un libro ilustrado. Una novela corta publicada por Nórdica Libros, escrita por Rudyard Kipling, ilustrada por Fernando Vicente, un clásico de la literatura en inglés, aunque lo que yo llevo es una traducción, que fue adaptada al cine por John Huston, y protagonizada por Sean Connery y Michael Caine, con Christopher Plummer como Kipling y narrador de la historia. En ella se nos habla de la peripecia de dos estrafalarios aventureros, suboficiales del ejército inglés en la India, que van por libre, y que deciden dirigirse al Kafiristan, región del Hindú Kush, montañas al norte de Afganistán y Pakistán, donde vivirían los descendientes de los griegos que acompañaron a Alejandro Magno en su expedición por Asia. Allí serán acogidos como dioses, formarán un ejército que les permitirá erigirse como reyes del lugar… hasta que las cosas se tuercen.

Existieron realmente colonias griegas en la Transoxiana, más allá del río Oxus, hoy en día conocido como Amu Daria, y que dan base a la elucubración de los personajes de Kipling sobre el origen europeo de los habitantes del lugar. Un reino de cultura griega más descendiente del imperio helenístico seléucida( de Seleuco, uno de los generales de Alejandro, que le sucedió en lo que se llamaba Persia en aquel momento). De ahí a pensar que los habitantes de los valles elevados y remotos del Hindú Kush sean de ascendencia europea… En cualquier caso, es una aventura propia de los tiempos coloniales, en los que además seguía la exploración del mundo, en el que seguían existiendo regiones ignotas… para la Europa occidental. Eran perfectamente conocidas para los locales. Para quienes un lugar ignoto sería… Londres. En fin. Se nos dice con frecuencia que los aventureros de esta historia estarían inspirados por el que fue rajá de Sarawak, James Brooke, que fue el malo en la literatura en la conocida novela de Emilio Salgari Los tigres de Mompracem, que dio comienzo al ciclo de novelas de los piratas de Malasia, protagonizados por Sandokán.

El libro se lee en poco tiempo. Es muy entretenido. Combina la ironía, casi la parodia, en la forma en que los dos aventureros se desenvuelven, con un tono melancólico, como adivinando que el mundo de los aventureros románticos está acabando en ese final del siglo XIX, con los avances del siglo XX, entonces en el futuro, llamando a la puerta. Ese tono se nota especialmente en la adaptación al cine de Huston. las ilustraciones de Fernando Vicente, creo que muy influidas por la película, están muy bien, y acompañan convenientemente al relato. Ilustraciones claras, limpias, pero expresivas, que hacen que el libro que presenta Nórdica pueda recibir una buena nota y ser muy recomendable. Tanto para quienes disfruten de un buen relato de aventuras, como para los que gusten de los libros ilustrados. Un buen regalo… de Navidad o en cualquier momento del año.