[Libro] Shogun – James Clavell

Literatura

Nuevamente me salto el orden de comentario de los libros que he leído en las últimas semanas, tengo nueve en espera incluyendo el de hoy. Los libros que tengo en espera fueron terminados de leer en el 14 de mayo y el 6 de julio, día en el que terminé de leer un libro de relatos gráficos, historietas, y una novela corta. Pero cuelo este de hoy porque es un comentario conjunto con una de las series que he visto y comentado en tiempos recientes. Un libro que no pensaba leer por diversos motivos. Porque no soy especialmente adepto a este tipo de best-sellers tan de moda en los años 70 y 80 del siglo pasado. Porque no suele apetecerme empujarme así por las buenas un novela de más de 1000 páginas salvo que este muy muy muy justificado. Pero me lo prestaron. Insistieron y me lo prestaron. Y así como sucede que aproximadamente un 10 % de los libros que me compró los abandono por diversos motivos sin terminar de leerlos, cuando me prestan un libro me lo leo hasta el final sí o sí. Me parece una desconsideración no hacerlo. Y nunca he olvidado devolver un libro… que yo recuerde.

En lo que mi memoria alcanza siempre ha habido best-sellers en las librerías. Superventas o mejor vendidos si hablásemos castellano habitualmente. En la Fundeu nos recomiendan usar el término superventas, que es muy usado en el mundo discográfico. Pero lo que he venido observando es que no necesariamente significa que realmente sean los más vendidos. Más bien parece que son libros que de entrada están pensado para ser vendidos como churros desde su lanzamiento, con abundancia de apoyo publicitario, con un lugar destacado en la librería, y que al final, en edición de bolsillo, acaban siendo los que se venden en los quioscos de prensa de los aeropuertos y las estaciones de tren. Son novelas formulaicas, que siguen un esquema más o menos similar, con una serie de elementos que parecen ser del gusto de ese lector medio, popular, que quiere leer… pero sin complicarse la vida. Que hay romance, intriga, hechos históricos cuya veracidad importa poco, buenos y malos… pues eso. Algunos pertenecen a géneros como podréis deducir; novela rosa o romántica, novela histórica, novela negra o detectivesca, fantasía,… Supongo que es lo que enseñan las universidades norteamericanas en sus cursos y seminarios de escritura creativa; la receta para escribir un superventas. En el mundo del cine, existe un libro de 2005 que explica como escribir un guion de cine con estas características. Un libro que ha ayudado mucho a degradar la calidad de las historias que se cuentan en el cine actual.

James Clavell, el autor del superventas que hoy nos ocupa, fue, además de novelista, guionista y director de cine. Incluso escribió y dirigió alguna película que en su momento me pareció relativamente notable, aunque hoy en día quizá la viese con ojos menos favorables, sin que me disgustase. Y que decir del guion de una de las más divertidas películas sobre la Segunda Guerra Mundial… escrito con otros dos guionistas. Por lo tanto, no podemos dudar de la capacidad de Clavell para escribir historias destinadas al gran público, con más tirón que profundidad, sin necesidad de leer ese libro que explica que para un espectador tonto y adocenado, el bueno de la película tiene que salvar al gatito de una niña para entender que es «el bueno». Frente al malo… que fuma. Esto no sé si lo dice el libro,… pero es algo que está ahí en los formulaicos guiones actuales. Suponiendo que dejen que aparezca alguien fumando en pantalla. Y Shogun es un producto de esa forma de escribir.

Como comentaba cuando hablé de la serie, es una ficcionalización libre y no basada en hechos históricos constatados de los acontecimientos que llevaron a la muerte de una noble japonesa de casta samurai, y que fue el casus belli que llevó a la batalla de Sekigahara, en la que se impuso Ieyasu Tokugawa, convirtiéndose el primer shogun del llamado periodo Edo de la historia del País del Sol Naciente. Pero… es un superventas destinado al público occidental, predominantemente norteamericano, que es el mayor mercado del mundo anglófono. Por lo tanto, el protagonista tiene que ser un europeo, en aquellos tiempos América de Norte estaba en mantillas, predominantemente anglosajón y protestante. El precursor de los WASP norteamericanos, clase dominante en Estados Unidos. Creo que ya dije que la serie, que es bastante fiel al libro, pero que da más juego a los personajes japoneses, hubiera sido bastante mejor sin el personaje del inglés. Pero en el libro,… siempre vamos acompañando al inglés… que es un personaje que me parece un imbécil e insoportable. En el libro y en la serie. También tiene que haber romance y sexo, aunque sea descrito de forma discreta, no escandalosa. Da igual que sea una relación improbable y fuera de carácter. La cuestión es que satisfaga al lector simplón. Y tiene que haber abundancia de tópicos, a ser posible sangrientos. Abundancia de harakiri o seppuku, su ración de torturas y muertes de campesinos arbitrarias, el empeño en comer pescado crudo en lugar de los platos normales a base de carne del mundo anglosajón (¿os he contado alguna vez que como semanalmente cinco veces más pescado que carne, y que estoy encantado si es en forma de sashimi?), y mucho bushido… incluso si el concepto existía aunque el nombre del concepto sea algo relativamente moderno.

No me cabe la menor duda que el libro tiene, o tuvo, los elementos para atraer a un abundante grupo de lectores. Pero no es bueno. Como sucede con otros muchos superventas. ¿Os he contado que soy tan rarito que Los pilares de la Tierra me pareció de una mediocridad conceptual tremenda en contra de la opinión de la mayoría? ¿Poco más que un folletín de novela barata? Pues eso. No es difícil de leer, claro. Sería contrario al concepto de superventas. Y por eso, aunque su contenido me resulte estomagante en muchas ocasiones, puedo seguir adelante y llegar hasta el final. Pero quizá ahora entienda un poco mejor al excesivamente elitista C. S. Lewis cuando hablaba de distinto tipos de lectores y libros en un ensayo que leí y comenté recientemente. No obstante, sigo pensando que el superventas de buena calidad es posible. Pero tal y como está el mercado editorial, poco probable.

[TV] Cosas de series; entre la fantasía y la ciencia ficción según la animación japonesa

Televisión

Me quedaban dos series por comentar del primer trimestre de anime de 2024. No tan brillantes ni mucho menos como las que comenté hace unas semanas. Pero al menos entretenidas. Y nos sirve para comentar la visión de los animadores nipones de algunos de los diversos géneros a los que se dedican. A veces con numerosos elementos predecibles. Otras… más originales.

Majo to yajū [魔女と野獣, la bruja y la bestia], en inglés, literalmente, The witch and the beast, es la típica adaptación de un serie de manga que se mueve en el terreno del fantástico. Presuntamente en el del terror, pero más bien funciona como una de aventuras entre buenos y malos. En un mundo ficticio donde existe la magia y los seres sobrenaturales, ambientado como la Inglaterra a caballo entre el siglo XIX y el XX, una curiosa pareja formada por un ser bestial atrapado en un cuerpo femenino y un mago que acarrea consigo a cuestas un ataud van por el mundo cazando brujas, buscando la que embrujó al ser bestial, de aspecto muy poco bestial. No voy a decir que me haya entusiasmado siempre el periplo de esta pareja, pero tiene algunos momentos conseguidos. Yo creo que le falta algo para terminar de atrapar. Quizá demasiado convencional en determinados aspectos. Si hay futuras temporadas, no tengo nada claro que me vaya a enganchar a ellas. He probado, he visto… y ya está.

Una de las series tiene en sus primeros episodios unas entretenidas aventuras ferroviarias… así que unas fotos de ferrocarriles nipones.

Metallic rouge (en inglés en el original) es una serie de ciencia ficción que va claramente de más a menos. Desgraciadamente, demasiado a menos. En un futuro más o menos cercano o lejano, el ser humano a colonizado ya algunos planetas del Sistema Solar, y ha entrado en conflicto con alguna raza extraterrestre. Estamos en una tregua. Uno de los elementos para luchar contra los extraterrestres es una raza de humanoides sintéticos, que llevan incorporadas, mira tú por donde, las leyes de la robótica de Isaac Asimov. En ese ambiente, tenemos a una androide en una misión en el planeta Marte, acompañada de una joven, donde debe acabar con una humanoide que por algún motivo es hostil al gobierno. La cosa empieza bien. En un Marte que quiere recordar, a veces, al de Cowboy Bebop, tenemos una aventura entretenida entre estas dos chicas y una fauna diversa de gentes de moral siempre dudosa. La cosa empieza a enredarse cuando resulte que alguno androides se convierten en unas especies de grandes robots que disparan muchos tiros, y lo que parecían unas aventuras simpáticas por Marte, se complica en una trama sobre conflictos entre humanos y humanoides, pero mal llevada, engorrosa, y que resuelven de forma poco sutil. Esta es prácticamente seguro que no la seguiré viendo. Esta es la típica que parte de ideas interesantes, aunque no originales, y que pretende darle originalidad a través de tramas enrevesadas y espectacularidad pirotécnica llevada al extremo.

En fin… que en esta ocasión, no hay mucho que recomendar. El problema de ver estrenos,… que no tienes referencias para elegir. Tienes que arriesgar.

[Cine] Furiosa: A Mad Max Saga (2024)

Cine

Furiosa: A Mad Max Saga (2024; 28/202400602)

Llevo leyendo desde hace un par de semanas constantes referencia a una taquilla de cine en España en estado letárgico. La gente no va al cine. Es caro. Y la mayor parte de la oferta es mero entretenimiento que da igual ver ahora que después, en la sala de cine o en casa tranquilamente. Y las palomitas y la cocacola salen mucho más baratas en casa. Las puedes comprar donde quieras sin abusos. Y llevamos décadas enseñando un cine de consumo fácil, y el cine como disciplina artística cada vez interesa menos al público. Que cree que una «buena» película es una con mucho presupuesto y muchos efectos especiales. El fin de semana pasado me propusieron ir al cine, pero yo no veía en la cartelera, y en versión original, muchas posibilidades. Propusieron esta secuela/precuela de las películas de Mad Max/del personaje de Furiosa, que interpretó originalmente Charlize Theron. Aquella no la vi en el cine. En casa. En la tele. No me dijo gran cosa. Las dos terceras partes de la película, un montón de gente persiguiéndose, haciendo explotar cosas y matándose hasta llegar a un determinado punto. El tercio restante, lo mismo, pero para volver al punto de partida. No había nada más. De verdad.

No tenía a mano paisajes tan áridos como los de los desiertos australianos donde se ruedan estas películas. Pero en Aragón no faltan paisajes áridos, aunque en esta ocasión aliviados por la laguna de Gallocanta.

Pero la película fue un éxito de taquilla. Por lo que han sacado una precuela con Anya Taylor-Joy en el papel protagonista, dirigida, por supuesto, por George Miller que, aunque ha hecho alguna otra cosita, lleva viviendo de esta saga toda su vida. Taylor-Joy me gusta como actriz… pero ni aun así me apetecía mucho. No tenía otros planes alternativos, así que me apunté a la matinal. Y es más de lo mismo. Muchos efectos especiales, muchas explosiones, muchos muertos, para una historia esquemática, convencional, con unos caracteres esquemáticos, convencionales, apenas definidos. Y en este caso, ni siquiera podemos decir que esté bien hecha, porque en muchas ocasiones los efectos digitales cantan en exceso, y se nota que se ha rodado sobre fondo verde. Parece que el presupuesto no llegaba para una empresa digna de efectos digitales.

Indudablemente, esta película entretendrá a los deglutidores compulsivos de palomitas y cocacolas. Pero es una película absolutamente vacía. Un mero entretenimiento visual en la que incluso los villanos que podrían ser lo más interesante de la película, están desaprovechados y acaban siendo convencionales y poco interesantes. De verdad… o yo soy muy raro, o la falta de cultura cinematográfica en la población es tal… que no es de extrañar que no haya especial interés por el cine… porque en poco tiempo esto lo podrán ver apoltronados en sus casas sin tener que pensar mucho, echando kilos y promoviendo la diabetes, mientras ingieren hidratos de carbono con sal y aceites, y refrescos de soda con más hidratos de carbono y más sodio, sin esfuerzo alguno, ni físico ni mental. Ya está. No hay más.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Libro] El hombre que pudo reinar (ilustrado) – Rudyard Kipling, Fernando Vicente (ilustrador)

Sin categorizar

Como sucede muchos años, a mediados de diciembre, una semana antes de la Navidad, en una mañana de sábado, nos encaminamos al Salón del Cómic de Zaragoza. Tradicional en esas fechas. Hay que echar el anzuelo a los consumidores que compran regalos para esas fechas. Y nosotros… picamos. Pero con gusto. Siempre nos llevamos algún regalo, y alguna cosa para nosotros mismos. Cuando vamos, los sábados por la mañana, suele estar animado, pero faltan los visitantes más vistosos, los que acuden disfrazados de sus personajes favoritos; los cosplayers. Alguno hay. Pero no suelen madrugar; van más por la tarde. Pero odiamos las muchedumbres agobiantes. Y ya el sábado por la mañana hay mucha gente. No quiero ni pensar lo que puede haber seis o siete horas más tardes. Es barato. Un euro la entrada. Una forma de establecer un tíquet moderador. Los meramente curiosos, sin más interés por lo que se expone y vende, no se gastarán el euro.

Salgo de allí con un libro ilustrado. Una novela corta publicada por Nórdica Libros, escrita por Rudyard Kipling, ilustrada por Fernando Vicente, un clásico de la literatura en inglés, aunque lo que yo llevo es una traducción, que fue adaptada al cine por John Huston, y protagonizada por Sean Connery y Michael Caine, con Christopher Plummer como Kipling y narrador de la historia. En ella se nos habla de la peripecia de dos estrafalarios aventureros, suboficiales del ejército inglés en la India, que van por libre, y que deciden dirigirse al Kafiristan, región del Hindú Kush, montañas al norte de Afganistán y Pakistán, donde vivirían los descendientes de los griegos que acompañaron a Alejandro Magno en su expedición por Asia. Allí serán acogidos como dioses, formarán un ejército que les permitirá erigirse como reyes del lugar… hasta que las cosas se tuercen.

Existieron realmente colonias griegas en la Transoxiana, más allá del río Oxus, hoy en día conocido como Amu Daria, y que dan base a la elucubración de los personajes de Kipling sobre el origen europeo de los habitantes del lugar. Un reino de cultura griega más descendiente del imperio helenístico seléucida( de Seleuco, uno de los generales de Alejandro, que le sucedió en lo que se llamaba Persia en aquel momento). De ahí a pensar que los habitantes de los valles elevados y remotos del Hindú Kush sean de ascendencia europea… En cualquier caso, es una aventura propia de los tiempos coloniales, en los que además seguía la exploración del mundo, en el que seguían existiendo regiones ignotas… para la Europa occidental. Eran perfectamente conocidas para los locales. Para quienes un lugar ignoto sería… Londres. En fin. Se nos dice con frecuencia que los aventureros de esta historia estarían inspirados por el que fue rajá de Sarawak, James Brooke, que fue el malo en la literatura en la conocida novela de Emilio Salgari Los tigres de Mompracem, que dio comienzo al ciclo de novelas de los piratas de Malasia, protagonizados por Sandokán.

El libro se lee en poco tiempo. Es muy entretenido. Combina la ironía, casi la parodia, en la forma en que los dos aventureros se desenvuelven, con un tono melancólico, como adivinando que el mundo de los aventureros románticos está acabando en ese final del siglo XIX, con los avances del siglo XX, entonces en el futuro, llamando a la puerta. Ese tono se nota especialmente en la adaptación al cine de Huston. las ilustraciones de Fernando Vicente, creo que muy influidas por la película, están muy bien, y acompañan convenientemente al relato. Ilustraciones claras, limpias, pero expresivas, que hacen que el libro que presenta Nórdica pueda recibir una buena nota y ser muy recomendable. Tanto para quienes disfruten de un buen relato de aventuras, como para los que gusten de los libros ilustrados. Un buen regalo… de Navidad o en cualquier momento del año.

[TV] Cosas de series; animación de la buena… y de la realmente buena, buena buena

Televisión

Dos series de animación que no proceden del País del Sol Naciente cayeron durante el mes de diciembre. Y he de decir que me lo pase muy bien con ellas. Con la primera… muy divertida, muy bien. Pero es que la segunda roza el concepto de obra maestra. De verdad. Y al parecer no soy el único que opina lo mismo. En fin, vamos con ellas.

El principio de la serie de ambiente japonés que comento hoy transcurre en Kioto… y allí es donde nos iremos para ilustrar fotográficamente la entrada de hoy.

Scott Pilgrim takes off es una nueva versión de la historieta de éxito Scott Pilgrim en forma de animación. En primer lugar, una serie de aclaraciones. La historia original ya se adaptó al cine trece años antes en acción real, una película que yo no he visto, y que fue razonablemente bien recibida. Muchos de los intérpretes de aquella ponen la voz a los mismos personajes en esta versión animada. He dicho que no procedía de Japón, que no era un anime, pero eso es parcialmente cierto. Es una coproducción en la que hay una importante participación de animadores nipones. Pero directores, guionistas y puestos importantes son norteamericanos, incluyendo Canadá. Y la animación del movimiento de la boca está pensada para que coincida con el guion en inglés. También he dicho que es una «nueva versión» de la historieta, pero parece que en realidad cogen la premisa de partida y los personajes de aquella, y narra una historia nueva, diferente en alguna medida. Como no conozco el material original, no puedo juzgar las diferencias. Así que aclarados los puntos esenciales.

En esta versión de la historia, nuevamente, Scott Pilgrim (Michael Cera, voz) el bajista de los Sex Bob-omb, grupo canadiense de rock, de Toronto, a un nivel más bien aficionado, se encuentra sin oficio y beneficio, cuando queda prendado de una repartidora sobre patines en línea, Ramona Flowers (Mary Elizabeth Winstead, voz). Pero cuando empiece a ser correspondido, se las tendrá que ver contra la coalición maligna de los exnovios de Ramona, resultando en que desaparece, presuntamente muerto, en una pelea con uno de ellos en un concierto. Y Ramona iniciará la búsqueda, reencontrándose con los presuntos culpables. Y en general, esto es muy divertido. Siendo la premisa inicial una comedia romántica entre veinteañeros de edad universitaria, acaba siendo una aventura de ciencia ficción, con viajes en el tiempo, paradojas temporales, llena de personajes muy divertidos, muchos de ellos merecedores de su propia serie. Ciertamente una serie generacional, apropiada para gente mucho más joven que yo, pero que por sus buena factura, su guion, su buen diseño de caracteres, Ramona es un personaje absolutamente fenomenal y auténtica protagonista de la fiesta, y por su ritmo general, aunque tenga algún pequeño bajón, es recomendable para todos los amantes a la animación/comedia romántica/ciencia ficción/viajes en el tiempo (táchese lo que no proceda y quédese con lo que le valga). Los ocho episodios de apenas media hora de duración saben a poco. Pero no parece que esté prevista una segunda temporada. En Netflix.

Y luega esta Blue eye samurai. Tampoco es japonesa, aunque su historia transcurre, al menos en esta primera temporada, en una versión ficticia de lo que serían las primeras décadas del shogunato Tokugawa en el denominado periodo Edo de la historia de Japón. Ficticia… porque el shogun no es un Tokugawa y otras cosas. Es una coproducción francoamericana. La concepción y los principales productores proceden de Estados Unidos, pero la animación sea realizado en Francia. La acción transcurre en una Japón que ha cerrado las fronteras a los extranjeros, algo que sucedió en realidad, al mismo tiempo que se prohibió el cristianismo en general, el catolicismo en particular, tras conocer la colonización de las Filipinas por los españoles a través de la introducción de misioneros portugueses y españoles (no olvidemos que en aquellos tiempos los reinos hispánicos, incluido Portugal, tenían el mismo rey de la rama española de los Habsburgo, o Austrias). En este ambiente, un extraño samurái al servicio de ningún señor y que oculta sus ojos tras unas gafas de cristales ambarinos, va buscando a los cuatro europeos que supone siguen en el país. Sus ojos están ocultos por ser de color azul. Por ser mestizo. Por lo que es considerado un demonio y una aberración. Y va buscando a estos europeos para matarlos. Uno de ellos es su padre. Y ha ocasionado la ruina y la muerte de su madre. Y aun esconde algún que otro secreto más, que no voy a desvelar. Es duro. En ocasiones, despiadado. Y temerario.

Esta producción de Netflix ha recibido una unánime consideración por crítica y público como una serie excelente, con valoraciones altísimas por unos y por otros. Con unos dibujos y una animación muy expresivos, muy cuidados, con momentos que parecen verdaderas obras de arte, se acompaña de un diseño de caracteres absolutamente impecable, y de unos guiones de altísima calidad. La historia y las aventuras de Mizu(*), que así se llama el personaje principal, enganchan muchísimo y son de las que no puedes dejar. Son duras. Es animación para adultos y bien adultos. Hay mucha violencia. Hay prostitución. Hay abusos sexuales. Hay manifestaciones de odio racial. Y Mizu (Maya Erskine, voz) no es el único personaje interesante. Además del malo de la serie, el irlandés Abijah Fowler (Kenneth Branagh, voz), uno de los caracteres más interesantes es el de la princesa Akemi (Brenda Song, voz), una consentida hija de un noble que ha sido prometida al hijo menos del shogun, y que está enamorada de un samurái bravucón, inicialmente un antagonista del personaje protagonista, aunque eso evolucionará. Esperemos saber más de ella en futuras temporadas. Hay algunos de los ocho episodios que son absolutamente antológicos. Muy muy buenos. El sexto tiene una doble versión. En Netflix, bajo suscripción, en color pleno. Pero en Youtube, en abierto, en el canal oficial de Netflix, está el mismo episodio pero en blanco y negro, con acentos aquí y allí de color. Y con la banda sonora diferente. Por si queréis probar antes de consumir. Os lo dejo aquí incrustado.

(*) En la versión japonesa escriben el nombre en katakana, ミズ, como si fuese una palabra extranjera. Pero mizu 水, escrito con kanji, significa agua.

Realmente, estamos ante la mejor serie de animación que he visto en el 2023, y probablemente una de las mejores series de animación que se puedan ver en general. La primera temporada ha dejado cerrado un arco argumental, pero ha abierto la serie a un nuevo arco argumental y a nuevos escenarios por el mundo. Los ocho episodios de entre 35 y 62 minutos de duración saben a poco. Pero esta serie no será sencilla de hacer y supongo que habrá que tener paciencia para la segunda temporada. Y es material original, no se basa en manga, novela o historia previa alguna. Como curiosidad, dentro de las tendencias en integración de la industria del cine y la televisión, todos los personajes japoneses tiene actores/actrices de voz norteamericanos pero de origen asiático. Aunque hablan un ingles americano típico y tópico como lo podría hablar cualquier otro actor o actriz de la misma nacionalidad. El personaje europeo ya he mencionado que es Kenneth Branagh.

[Cine en TV] Chicken Run: Dawn of the nugget (2023)

Cine

Chicken Run: Dawn of the nugget (2023; 68/20231219)

Estos últimos días no hemos podido desplazarnos a las salas de cine. O estábamos ocupados con otras historias, o los horarios de las versiones originales eran impertinentes para quien tiene que madrugar, en el caso de que sólo se pueda ir a las salas de cine entre semana. Pero he suplido la carencia acudiendo a Netflix, donde se ha estrenado la secuela de una de nuestras más queridas películas de animación. Que no de dibujos animados. Es animación en volumen, aunque normalmente se conoce por el anglicismo stop motion. Vamos, muñecos de plastilina que se van moviendo y fotografiando plano a plano.

Chicken Run fue una sorpresa, muy agradable, un acontecimiento, allá por el año 2000. No porque la técnica fuese novedosa. Si no porque se combinaba con un guion impecable, una aventura de acción inspirada por los clásicos de evasión de campos de prisioneros nazi, especialmente The Great Scape (La gran evasión), pero ambientada en una granja de gallinas para carne. Elementos conocidos, vistos en otras películas, pero en su conjunto muy original y muy divertido. Una joya de la animación. Ahora nos llega su secuela, 23 años más tarde. Las gallinas escapadas de la granja se han establecido en una isla en medio de un lago, en la campiña inglesa, alejados de los seres humanos, y viven felices. Ginger (Thandiwe Newton, voz) y Rocky (Zachary Levi, voz), los protagonistas, han tenido una hija, Molly (Bella Ramsey, voz), muy querida por todos. Pero muy movida y curiosa. Quiere conocer el mundo. La cosa es que, no lejos del lago, se ha instalado una granja para «gallinas felices», muy sospechosa. Y allí, aunque ellos no lo saben hay una vieja conocida (repite Miranda Richardson, voz). Y Molly acabará allí, metida en problemas.

Esto se resume con pocas palabras. La película está muy bien hecha, los actores y actrices que ponen las voces lo hacen muy bien, con una variedad de acentos que lo hace muy divertido, siempre que lo veas en versión original, claro, y la trama es muy amena y divertida. Inspirada en esta ocasión por las películas de distopías, con inspiración de diversas películas más recientes en el ámbito de la ciencia ficción sobre todo. Muy divertida. Pero ha perdido por completo el factor novedad y originalidad. No puede generar el mismo nivel de sorpresa y satisfacción que su predecesora, porque ha pasado mucho tiempo y los espectadores han vivido otras experiencias en el ámbito de la animación. Y el tono es más familiar. El hecho que la protagonista sea la gallinita adolescente la hace un producto más familiar, mientras que aquella de hace 23 años tenía un punto que atraía al público adulto. ¿Es recomendable? Si estás suscrito a Netflix, sin duda. Pero siempre que ajustes tus expectativas.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Indiana Jones and the Dial of Destiny (2023)

Cine

Indiana Jones and the Dial of Destiny (2023; 39/20230629)

Sería 1991 cuando conocí a Luis. Tenía tres perritas. Se llamaban Marion, Willie y Elsa. Y yo tenía el suficiente nivel de amor por el cine y por el buen cine de aventuras para coscarme de inmediato de cuál era la inspiración para los nombres de los animales de compañía de su familia. Un par de meses más tarde me enteré de que Luis iba a convertirse en el cuñado de una amiga de los tiempos de universidad, que con el tiempo regresaría a mi vida y se convertiría en una de mis mejores amistades, todos los tiempos incluidos. Pero siempre resultó raro incluir a las tres «chicas Indiana» en el mismo saco. Por que la última cruzada tenía una dinámica distinta. La cosa no iba de la dinámica entre el héroe y la chica, sino entre el héroe y su padre. Y Elsa Schneider no dejaba de estar del lado de los malos. Al menos una cosa estuvo clara desde el principio… nunca volvería a salir en una secuela. Algunos se han preguntado porqué es Marion Ravenwood (Karen Allen) y no Willie Scott la que permaneció en la saga. Olvidan que la acción del arca perdida es posterior en la cronología interna de la saga a la del templo maldito. Y al mismo tiempo, apareció antes en la vida del doctor Henry Jones Jr. (Harrison Ford)

Una de mis más graves carencias viajeras es no haber visitado todavía Sicilia. Así que para suplir los sitios arqueológico de la isla con presencia en la película de hoy, utilizaré los de Pompeya… que también tienen un volcán de fondo.

En la última entrega de las aventuras de Indiana Jones, se rompe también la dinámica entre el héroe y la chica, aunque haya chica. Porque Helena Shaw (Phoebe Waller-Bridge) es familia. Es la ahijada de Jones. Por lo tanto… no puede haber el mismo rollo. De hecho, si de algo va es de que parece que es el último tenue hilo que le queda al anciano profesor universitario para alejarse de la soledad en la vida. Un profesor que está retirándose de la docencia al mismo tiempo que los norteamericanos celebran la llegada a la luna, que ya no conecta con sus alumnos… y especialmente con sus alumnas,… y que ha perdido las ganas de vivir, el humor, la ilusión, y más cosas. Un Jones más cínico que nunca, pero además desencantado. Pero es Helena la que lo va a sacar de esa pendiente descendiente hacia la soledad, en la búsqueda de un nuevo macguffin con propiedades sobrenaturales, en esta ocasión el mecanismo de Anticitera. Este mecanismo, una calculadora mecánica para conocer las fechas de determinados eventos, se atribuye en la película a Arquímedes (Nasser Memarzia), que se convierte en un personaje más de la historia. Junto con un buzo español (Antonio Banderas) que se pasea por las islas griegas, y el malo de la película (Mads Mikkelsen, muy en su salsa), un nazi, conforman el conjunto de personajes de la aventura. Ah bueno,… y un adolescente marroquí (Ethann Isidore), que no sé si pretendían que fuese el nuevo Short round/Tapón, en lo que fracasan notablemente.

La historia… es lo de menos. Con las variaciones apropiadas a las circunstancias, no deja de ser la historia de siempre. Pero está bien contada. El director de la fiesta deja de ser Spielberg, supongo que precavido por si la cosa no funciona, para no manchar su prestigio como en la cuarta entrega (que hoy en día valoro con menos optimismo que cuando la vi). Así que la papeleta se la han encargado a James Mangold, lo que se llamaba antaño un artesano frente a los directores de cine que se consideraban autores. Que conste que no es mal director y que su filmografía tiene títulos interesantes. Para mí la cosa tiene sus aspectos buenos y sus aspectos menos buenos. Es entretenida, y aunque dura más de dos horas y media, se te pasa en un vuelo. Es digna en su guion y dinámica, aunque es muy convencional y… hasta cierto punto,…. previsible. Pero le falta más humor. Más cinismo. Más socarronería. Waller-Bridge hace lo que puede para ello, pero el pesimismo gruñón del protagonista no le sienta bien al carácter. Están a punto de desbarrar en algún momento cuando se introducen en el berenjenal de los viajes en el tiempo… pero creo que acierta al no profundizar, y dar una salida rápida al asunto sin preocuparse por las paradojas de los ciclos infinitos que pueden generarse. Están ahí… que se le va a hacer si se va al garete la cadena causal; esto es para entretenerse y no para divagar.

En fin. Película nada original, película que procura ser fiel a la saga. Con unas interpretaciones entre buenas y muy buenas, a la que falta un poco de desparpajo y buen humor, y que cierra de forma razonable las aventuras de Indiana. Por contra… no aporta nada especialmente nuevo; lo que ya le pasaba a la cuarta entrega. Porque no ha habido nunca ninguna necesidad de cerrar nada. Si se han hecho más películas más allá de las aventuras originales, es porque la gente se lo pasaba bien, iba al cine, producían dinero a los empresarios, y un héroe popular bastante simpático para la cultura popular. Pero quizá ya no tiene sentido. Y parece que las cifras de taquilla indican que las nuevas generaciones ya no sienten tanto apego al personaje, y menos si ya es un abuelete. Pero vamos. Que se puede recomendar sin problemas para pasar un buen rato en el cine sin más trascendencia. Mejor en pantalla grande que en pequeña, estoy seguro. Ahora… teniendo en cuenta que la cosa está en manos de Disney… temamos con horror por un hipotético reboot del personaje. Quizá los malos datos de taquilla sean una bendición después de todo, porque igual lo impiden.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Avatar: The way of water (2022)

Cine

Avatar: The way of water (2022; 64/20221218)

Sinceramente, no había hecho intención de ver esta película. Vi la original en su momento. Hace mucho menos tiempo del que yo pensaba, tenía la sensación de que era más antigua. Y en aquel momento, es una película que me entretuvo, pero no me entusiasmó. Un pastiche con múltiples préstamos argumentales de otras películas realmente originales. Nada realmente original ahí, salvo los adelantos tecnológicos en imágenes generadas por computadora; una película que era más animación que otra cosa, pero con un alma prefabricada, de consumo fácil y rápido. Eso es algo que caracteriza el cine de James Cameron, incluso en sus mejores momentos. Mucha espectacularidad, pero todo muy superficial, en realidad. Lo que sucede es que me encontré con una sesión matinal, y más barata, en versión original en un domingo por la mañana en el que no tenía especiales planes.

La película transcurre con abundancia de escenas submarinas con los indígenas de Pandora buceando. Lo cual me ha llevado a ilustrar la entrada con las mujeres «ama» de la prefectura de Mie, que se ganaban la vida buceando para recolectar de alimentos y perlas de los fondos submarinos de las costas de Japón.

La primera sorpresa es que en una película de tanto relumbrón… fui el único espectador en la sala de cine. El nivel de alergia a las versiones originales, a otros idiomas, en este/a triste país/ciudad… lleva a esta situación. Triste herencia del franquismo y de los espíritus carpetovetónicos. Pero bueno… por lo menos no vino un empleado de las salas de cines a cancelar la proyección con la excusa de problemas técnicos como me pasó un par de veces en el pasado en situaciones similares. y a partir de ahí, más de tres horas de animación generada por computadora, con alguna presencia de escenas de acción real, de más de lo mismo. Nada nuevo con respecto a lo que se pueda decir de la primera película de la saga, salvo que los adelantos tecnológicos hacen que sea animación más realista. Porque estamos ante eso. Animación. Aunque la matriz de la misma se ruede con actores. Es algo que ya se hacía con las técnicas de rotoscopia, dentro de las formas de animación tradicional. Para los quisquillosos, ya sé que la captura de movimiento no es lo mismo que la rotoscopia,… pero me refiero a las esencias. Pero en fin. Unos malos muy malos, codiciosos, que matan «a modo de ballenas inteligentes», militarotes que dicen «uhaaa», e indígenas buenos buenísimos, muy armoniosos y muy majos. El mito del buen salvaje, que es un mito, nunca ha sido una realidad, volando y bajo el agua, sacando la lengua como los maoríes neozelandeses. Porque seguimos con el pastiche en el que nada es original en realidad, todo es cortar y pegar de otros sitios.

Dicho lo cual, la película podría recibir muy buena nota si no fuera por algunos problemas. El primero es que los diálogos están estereotipados hasta la saciedad. Son absolutamente previsibles. Una enorme colección de clichés, de frases hechas, que se emplean hasta la saciedad en multitud de películas. Cualquier día de estos, se reunirán todas en una base de datos, se despedirá a todos los guionistas, y un programa de inteligencia artificial las combinará de forma más o menos convincente y obtendremos un guion parecido. El segundo es que es demasiado larga. Empieza muy bien, con ritmo, muy entretenida, y después entra en una fase desesperante, la convivencia de los indígenas arborícolas entre los indígenas acuáticos, en la que los elementos que hacen avanzar la película se suministran con cuentagotas, o se cuentan de forma prolija y en ocasiones aburrida. Y como ya he dicho, tópica y previsible. Finalmente, llegamos a la última hora de película, en la que la acción vuelve a la película… y está muy bien. Es realmente muy entretenida y te lo pasas muy bien. Una lástima que entre medias hayas tenido una hora o más que se podría haber resumido en quince o veinte minutos, y así comer en casa a una hora más civilizada, ya que era una sesión matinal.

Sobre las interpretaciones, poco se puede decir. Una película que básicamente es animación, con un montón de diálogos absolutamente prefabricados, no permite valorar realmente el trabajo interpretativo de los numerosos actores y actrices que han participado en esta supermegaproducción que ha costado muchísimo dinero, para un espectáculo tecnológicamente y visualmente apabullante, pero con un fondo que es poco más que una aventureta de serie B más o menos bien planteada. Se deja ver con agrado. Pero me pasará como la otra. Que al cabo de un par de años, recordaré haberla visto, recordaré las sensaciones que me dejó, pero no me acordaré de nada de lo que pasa en la película. Pero seguro que los amantes del cine palomitero y de fácil digestión se lo pasarán bien, y no deja de ser recomendable en ese espíritu.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] The northman (2022)

Cine

The northman (2022; 26/20220429)

Lo cierto es que inicialmente no me veía a mí mismo yendo a ver esta película de acción de inspiración vikinga. Dirigida por Robert Eggers, un director con sólo dos largometrajes previos, solo he visto uno, pero que despierta mucha expectación, ya nos avisaba que no se podía considerar una película de autor como las anteriores, sino un encargo del estudio. Todo indicaba que se trataba de trasladar a la gran pantalla los éxitos de algunas series de televisión. Pero entre las cosas buenas a prior estaba el reparto, más que interesante, y el rosario de críticas y comentarios positivos ante esta producción, que se anunciaba espectacular, pero con chicha temática. Un poco escéptico, pero ilusionado, me fui al cine.

Hay alguna escena absurda en la película. Cuando los vikingos llegaban a Islandia, se asentaban en la costa. Desde o en zonas bajas y relativamente explotables cerca de la costa. Era lo que les permitía pescar, comerciar, navegar, cultivar, criar ganado,… Entonces… siempre me preguntaré porqué los exiliados van atravesando la isla caminando por un glaciar para ir ¿adónde?

La película nos cuenta la historia de Amleth (Alexander Skarsgård), un príncipe de un pequeño reino vikingo de lo que hoy es Noruega, que se ve olvidado a huir cuando su padre (Ethan Hawke) es asesinado por su tío (Claes Bang), con la dudosa postura ante el hecho de su madre (Nicole Kidman). Y vuelve al cabo de un tiempo, con todos estos refugiados en Islandia, para tomar venganza, acompañado de un hechicera esclava de origen eslavo (Anya Taylor-Joy, que repite con el director). Sí. Bueno. Es fundamentalmente la historia de base del Hamlet de Shakespeare, pero sin que algo huela a podrido en Dinamarca. Y con una Ofelia que se llama Olga, menos moñas y sin tendencias al suicidio. Y bueno… por allí pasan también Willem Dafoe y Björk; pero como están tan caracterizados, nadie los reconoce cuando salen.

Lo primero que me sorprende es que se había dicho que la película ya merecía la pena como espectáculo visual. Pero a la primera escena de drakkars vikingos navegando por las procelosas agua del Atlántico norte, los efectos visuales digitales cantan más que el sobaco de un maratoniano. Mediocres en el mejor de los casos, aunque la dirección de fotografía este a buen nivel. Lo segundo es que, lejos de haber algún tipo de sutileza en la historia, todo se reduce a presentar a los vikingos como unos brutos violentos y sanguinarios, con todos los tópicos tradicionales, salvo el casco con cuernos… que no aparece. Ninguna sutileza. Tampoco me parece que engrane muy bien la parte místico-fantástica de la historia. Que incluso me parece superflua… incluso encorseta la historia sin dejarle respirar.

Las interpretaciones… están al nivel de la falta de sutileza que tiene el conjunto de la historia. Efectivamente, es un buen reparto de gente con oficio. Pero si el desarrollo de sus caracteres es previsible y tiene escaso recorrido, poco pueden hacer más que sacar adelante el trabajo con su capacidad de bien hacer.

¿Es una mala película? No. Incluso resultará muy entretenida para muchos, aunque no sea mi género preferido. Evidentemente, cuando la ves, te entran ganas de ir, en mi caso volver, a Islandia y sus magníficos paisajes. O a recorrer los fiordos noruegos. Todo muy chulo. Pero no es una película especial. Y ya te digo… en algún que otro momento, los efectos visuales me parecieron impropios de las pretensiones del filme.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Le sommet des dieux (2021)

Cine

Le sommet des dieux (2021; 17/20220307)

Mucho cine de animación recientemente. Bastante de origen nipón. Pero la de hoy… puede decir así, pero no. O con una «sorpresa de guion». Es broma. La película, dirigida por Patrick Imbert, es de nacionalidad francesa, aunque con colaboración japonesa, y basada en un manga de Jiro Taniguchi con un título similar o equivalente. He leído varias historietas de Taniguchi, aquí, aquí y aquí. Y me gustaron, así que desde el estreno en Netflix de este largometraje he querido verlo, aunque he tardado más de lo que esperaba.

No tengo fotos de los Himalayas,… nos conformaremos con los Alpes para ilustrar la entrada de hoy.

La historia, ficticia, nos habla de un reportero gráfico o fotoperiodista japonés especializado en fotografía de montaña y en cubrir las expediciones alpinistas a los macizos montañosos más famosos. Y un día, de un misterioso extraño, recibe noticias en Katmandú de una vieja cámara de fotos, una Kodak Vest Pocket, que cree que pudo pertenecer a George Mallory. Este falleció en 1924 ascendiendo al Everest, y hay quien opina que murió después de hacer cumbre, lo que le daría el honor de primer humano en pisar lo más alto de la montaña. Lo cual podría estar reflejado en el rollo de la cámara. Por lo que inicia la búsqueda del extraño, que cree es un famoso alpinista japonés, ficticio, desaparecido en Nepal. Esto llevará a cambiar el enfoque de su investigación, de Mallory al alpinista nipón.

La animación es de buen nivel. Dentro de las tradiciones de la bande desinée francesa, más que del manga japonés, aunque parece compatible con la obra de Taniguchi, que no leído, pero de la que he visto ejemplos en la red de redes. Argumentalmente va de menos a más, va comenzando con parsimonia, para ir incrementando en intensidad hasta llegar al tercio final de la película, que brilla bastante en su realización. La historia conlleva bastantes reflexiones sobre el mundo del alpinismo y las motivaciones de los alpinistas Himalayistas en esta ocasión.

Me parece una película bastante recomendable, especialmente si te gusta el cine de animación, o si te gusta el mundo de la alta montaña. En general puede ser una buen opción para un fin de semana de los suscriptores de Netflix.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Bakemono no ko バケモノの子 (2015)

Cine

Bakemono no ko バケモノの子 (2015; 16/20220303)

En Zaragoza se está emitiendo un miniciclo de cine de animación, tres películas, dedicado al director japonés de animación Hosoda Mamoru, del que he visto varias películas que han rondado entre majas y muy estupendas. Me encantó Ōkami Kodomo no Ame to Yuki おおかみこどもの雨と雪 [Los niños lobo Ame y Yuki], muy conocida por su título en inglés Wolf Children. He visto varias veces en plataformas en línea una de las más estupendas películas de animación de la última década; muy divertida, bien hecha, con personajes que llegan al espectador… fenomenal. Alguna he visto ya en salas de cine, e incluso también en algún vuelo a Asia, ya que las compañías aéreas suelen ofrecer películas de países asiáticos en estos viajes. Dado que una ya la he visto en salas, y es maja, pero no para repetir si hay otras cosas que hacer, y las hay, sí que me he apuntado a la que hoy comento, y al próximo estreno del viernes que viene, que tiene un preestreno el jueves. Lo que pasa es que compite con un ciclo de cine coreano… y creo que voy a ver el evento de la película coreana y reservaré la animación japonesa a sus sesiones normales. Ya veré.

Según la película, el callejón que conecta el mundo de los humanos con el mundo de los «bakemono» está en Shibuya. Pero yo no lo vi. Debía ser que llovía. Como hoy en Zaragoza… brrrr.

En fin, que me apetecía ver esta película, en castellano El niño y la bestia (la traducción real es el niño de la bestia, siendo para mí una traducción cuestionable lo bakemono 化け物 o バケモノ por bestia), en la que un huérfano rebelde, que pierde a su madre, estando su padre en paradero desconocido, acaba en un mundo paralelo, en la Ciudad de las Bestias, mientras huye por Shibuya en Tokio. Y allí entra como aprendiz de Kumatetsu, de aspecto de oso [kuma くま], vago y despreocupado, aspirante a suceder al gran maestre de la ciudad. Y ahí comienza el camino conjunto hacia el cambio y la madurez de ambos personajes.

Película de buen rollo, muy entretenida, muy divertida, sobre el ajuste en sociedad de personas, humanas o bakemono, que son distintas a las demás o a las convenciones sociales establecidas. Como de costumbre en mucha de la animación nipona, riqueza y cuidado en los detalles de los ambientes y los fondos, mientras que los personajes se muestran con un diseño esquemático, aunque fácilmente reconocibles y diferenciables, optando por una definición más sutil en la personalidad y comportamiento del personaje. Es algo que me gusta.

La película tiene ya su tiempo, es de 2015. Yo no recuerdo que la estrenasen en España en salas de cine de forma general. Circuló al parecer en varios festivales, y tuvo un estreno limitado en salas seleccionadas en abril de 2016, pero no pasó de ahí. Quizá no sea la mejor película de Hosoda, pero está muy bien. Yo me lo pasé estupendamente, en un pase con mucho aficionado al género, no necesariamente el público objetivo de la película que está fundamentalmente orientada a los adolescentes. Pero que la puede ver cualquier persona de cualquier edad sin desdoro.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Haejeok: Dokkaebi Gitbal 해적: 도깨비 깃발 (2022)

Cine

Haejeok: Dokkaebi Gitbal 해적: 도깨비 깃발 (2022; 15/20220302)

Hemos entrado en una época complicada para ir al cine. Por cuestión de tiempo, oportunidad, y por los horarios de las películas en versión original. Empezamos a negarnos ya de forma casi absoluta al cine adulterado con doblajes. Si te acostumbras a lo auténtico, es difícil volver al sucedáneo. Como me gusta seguir viendo estrenos, y aunque prefiero las películas en salas de cine, los estrenos en plataformas en línea también me valen desde hace unos años. Y como el cine surcoreano está, hasta cierto punto de moda, el estreno de una película de aventuras en Netflix, de piratas en concreto, dirigida por Kim Jeong-hoon, me atrajo. Al fin y al cabo, una de aventuras espaciales les quedó muy bien y muy entretenida.

Como la cosa va de «tesoros reales» nos daremos una vuelta por los palacios reales de Seúl.

En un largo de acción en el que van apareciendo uno tras otro todos los tropos del género piratesco, y con clara «inspiración» en las películas de piratas de Disney, nos trasladamos a las peripecias en los mares entre la península de Corea y Japón, donde una serie de gentes de mal vivir van todos tras el tesoro que perteneció a los reyes de la antigua dinastía Goryeo o Koryo (la que origina el nombre que se da en Europa y sus derivados al país) cuando fue sustituida por la dinastía Joseon o Choson (la que origina el nombre que se da en muchas partes de Asia al país) en algún momento del siglo XIV. Los piratas «buenos» capitaneados por la capitana Hae-Rang (Han Hyo-joo) se alían con los ladrones «sinvergüenzas» liderados por el caradura Wu Mu-chi (Kang Ha-neul), en una carrera contra los malos de la película para conseguir el tesoro en una peligrosa isla perdida rodeada de tormentas, volcanes y otras calamidades. Y con pingüinos. Sí… no sé cómo narices llegaron los pingüinos a esa latitud del hemisferio norte.

Al parecer, la película es una secuela «espiritual» de otra película muy similar, pero con diferentes protagonistas y personajes, aunque con un esquema muy similar, que tuvo mucho éxito en el país asiático. Entendámonos, la película tiene demasiados defectos para darle el aprobado. Desde efectos visuales de segunda división, a situaciones que desafían por completo la suspensión temporal de la incredulidad del espectador, pasando por copiar descaradamente de otras películas del género. Pero lo cierto es que está pensada como un divertimento palomitero y no pretende engañar a nadie al respecto. Y tiene una virtud esencial que la hace visible y entretenida; el reparto lo hace muy bien, es divertido, tiene carisma y, desde mi punto de vista, salva la función.

Película que se disfruta más desde la perspectiva del placer culpable inconfesable que desde la afición cinéfila. Pero, aunque sus diseño de producción sea netamente inferior en los efectos visuales a las más afamadas películas del género que ha hecho Disney desde 2003 hasta esta parte, he de decir que me lo pasé mejor con esta «tontá» que con los histrionismos de Depp y la sosez de Knightley en la que vi en las salas de cines en aquel «lejano» año de principios de siglo, hace casi 20 años. Mucho más simpático el caradura surcoreano, y mucho más guapa y divertida la chica, convertida en capitana y no en florero, de la versión asiática.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: **