[Cine] Haejeok: Dokkaebi Gitbal 해적: 도깨비 깃발 (2022)

Cine

Haejeok: Dokkaebi Gitbal 해적: 도깨비 깃발 (2022; 15/20220302)

Hemos entrado en una época complicada para ir al cine. Por cuestión de tiempo, oportunidad, y por los horarios de las películas en versión original. Empezamos a negarnos ya de forma casi absoluta al cine adulterado con doblajes. Si te acostumbras a lo auténtico, es difícil volver al sucedáneo. Como me gusta seguir viendo estrenos, y aunque prefiero las películas en salas de cine, los estrenos en plataformas en línea también me valen desde hace unos años. Y como el cine surcoreano está, hasta cierto punto de moda, el estreno de una película de aventuras en Netflix, de piratas en concreto, dirigida por Kim Jeong-hoon, me atrajo. Al fin y al cabo, una de aventuras espaciales les quedó muy bien y muy entretenida.

Como la cosa va de «tesoros reales» nos daremos una vuelta por los palacios reales de Seúl.

En un largo de acción en el que van apareciendo uno tras otro todos los tropos del género piratesco, y con clara «inspiración» en las películas de piratas de Disney, nos trasladamos a las peripecias en los mares entre la península de Corea y Japón, donde una serie de gentes de mal vivir van todos tras el tesoro que perteneció a los reyes de la antigua dinastía Goryeo o Koryo (la que origina el nombre que se da en Europa y sus derivados al país) cuando fue sustituida por la dinastía Joseon o Choson (la que origina el nombre que se da en muchas partes de Asia al país) en algún momento del siglo XIV. Los piratas «buenos» capitaneados por la capitana Hae-Rang (Han Hyo-joo) se alían con los ladrones «sinvergüenzas» liderados por el caradura Wu Mu-chi (Kang Ha-neul), en una carrera contra los malos de la película para conseguir el tesoro en una peligrosa isla perdida rodeada de tormentas, volcanes y otras calamidades. Y con pingüinos. Sí… no sé cómo narices llegaron los pingüinos a esa latitud del hemisferio norte.

Al parecer, la película es una secuela «espiritual» de otra película muy similar, pero con diferentes protagonistas y personajes, aunque con un esquema muy similar, que tuvo mucho éxito en el país asiático. Entendámonos, la película tiene demasiados defectos para darle el aprobado. Desde efectos visuales de segunda división, a situaciones que desafían por completo la suspensión temporal de la incredulidad del espectador, pasando por copiar descaradamente de otras películas del género. Pero lo cierto es que está pensada como un divertimento palomitero y no pretende engañar a nadie al respecto. Y tiene una virtud esencial que la hace visible y entretenida; el reparto lo hace muy bien, es divertido, tiene carisma y, desde mi punto de vista, salva la función.

Película que se disfruta más desde la perspectiva del placer culpable inconfesable que desde la afición cinéfila. Pero, aunque sus diseño de producción sea netamente inferior en los efectos visuales a las más afamadas películas del género que ha hecho Disney desde 2003 hasta esta parte, he de decir que me lo pasé mejor con esta «tontá» que con los histrionismos de Depp y la sosez de Knightley en la que vi en las salas de cines en aquel «lejano» año de principios de siglo, hace casi 20 años. Mucho más simpático el caradura surcoreano, y mucho más guapa y divertida la chica, convertida en capitana y no en florero, de la versión asiática.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: **

[TV] Cosas de series; batiburrillo de cosas asiáticas

Televisión

Se me han acumulado en pocos días un montón de series y otras producciones televisivas a comentar. Y no sabía muy bien en qué orden y como organizarlas. Antes de seguir tomando otras decisiones, he decidido quitarme de encima esta semana lo que tenía pendiente procedente de Asia. Algunos ya sabréis que tengo la mala costumbre de engancharme a infames series coreanas… pero hay alguna cosa más.

Con una mezcla de producciones rodadas entre Japón y Corea del Sur, aunque una de ellas sea americana, tenía que elegir por poner fotos de uno de los dos países. He optado por algunas vistas en blanco y negro de Osaka en Japón.

Cuando me suscribí a Netflix, una de las primeras cosas que vi, como curiosidad, fue una serie japonesa que se titulaba Shin’ya shokudō [深夜食堂], también conocida como Midnight Diner, hace ya tres años de eso. Una serie simpática, con episodios de corta duración, sobre un pequeño restaurante nocturno, del tipo de los que se pueden encontrar en Omoide Yokocho en Shinjuku. Aunque sin la invasión de turistas. En cada episodio se desvelan los avatares de alguno de los clientes, y aprendemos a preparar el plato que más le gusta. No tiene muchas pretensiones, es buenrollista y ocasionalmente presenta casos de interés humano. Recientemente pusieron en su catálogo la segunda temporada, que sigue en el mismo tono. Y es igualmente razonablemente recomendable.

Durante un buen montón de semanas, a un ritmo de uno o dos episodios cada una, hemos podido ver, procedente de Corea del Sur, Vagabond [배가본드]. Serie de conspiranoias, servicios secretos, guerras industriales, corrupción política, en la que un especialista de cine y profesor de taekwondo (Seung-gi Lee) se alía con una joven y pardilla agente (Suzy Bae) de los servicios de inteligencia para desentrañar el misterio de un accidente de aviación en el que muere el sobrino del especialista. En dieciséis episodios desarrolla una trama innecesariamente compleja y rebuscada, para dejar un final abierto, tan mal planteado, que no ha contentado a nadie. Tiene momentos muy entretenidos por el camino, y los protagonistas, eso sí, son muy guapos. Desde luego, la chica protagonista, que viene del mundo de las idols del K-pop, es una chica muy muy guapa. Y poco más, aunque quizá con el tiempo pueda actuar de forma más convincente.

También durante varias semanas, a un ritmo de dos por semana, procedente del mismo país asiático, hemos podido ver Dongbaek-kkot pil muryeop [ 백꽃 필 무렵], con el título internacional, o sea, en inglés, When the Camellia Blooms. Compleja, y a la vez simplona, comedia romántica que mezcla los amoríos de una madre soltera muy mona (Hyo-Jin Kong) con un policía local no muy inteligente (Ha-Neul Kang), pero muy buena persona, con diversos dramas familiares, y una trama en torno a un asesino en serie. Desarrollada en veinte episodios, no es que le hayan sobrado los cuatro por encima de los dieciséis habituales… es que lo que cuenta se puede contar en un par de horas. Típico guilty pleasure en el que te das cuenta de que se podría haber hecho un producto razonable, que buena parte de los intérpretes tienen capacidades interpretativas muy por encima de lo que se les pide, pero que no da casi nada de sí por las propias autolimitaciones del formato que se autoimponen los coreanos. No especialmente recomendable.

Y finalmente, en Netflix han estrenado el documental de una hora de duración Enter the Anime. Bajo la premisa de que la directora y presentadora del documental, Alex Burunova, quiere profundizar en un género, la animación japonesa, cuyas características diferenciadoras quiere conocer, vamos conociendo a una serie de productores de animadores, directores y productores nipones, que van contando los distintos estilos de la animación del País del Sol Naciente. Podría estar muy bien, y de hecho no está mal; pero al final te quedas con la impresión de que más que nada es un producto de autopromoción de las series de animación de la cadena.