[TV] Cosas de series; más comedias románticas coreanas

Televisión

Como ya sabrán los habituales de este Cuaderno de ruta, desde que me suscribí a Netflix, descubrí uno de mis placeres inconfesable que más me divierte compartir. Los “dramas” coreanos. Teleseries con innumerables defectos en interpretación, guion y otras dimensiones de la producción televisiva, pero que una vez que empiezas a verlos, te enganchas y no puedes dejarlo. Aunque… ha surgido un problema. Ya ha habido algunas de estas series que he visto sin considerarlas tales placeres inconfesables. Vamos, que tenían una mínima calidad para considerarlas dignos productos televisivos. Quizá no maravillas, pero si un entretenimiento razonable. Y eso ha llevado que me haya puesto más exigente y ya no me valga cualquier cosa. Por lo tanto, pruebo con varias, pero me quedo con pocas. Quizá sea lo adecuado. De todas formas, las dos siguientes todavía cuentan como placeres inconfesables.

Podía elegir entre la cosmopolita Seul, dónde se desarrolla “Start-up”, o las ciudades tranquilas de provincias coreanas, como la más o menos ficticia de “Dodosolsollalasol”, a la que dan un nombre, pero que no es el de la ciudad real donde está rodada, Mokpo. En cualquier caso, opto por la interesante Gyeongju, más parecida al ambiente de esta última que al de Seul.

Do do sol sol la la sol, además del título de la serie, en coreano 도도솔솔라라솔, pero asumid que se pronuncia muy parecido, son las notas iniciales de una popular canción que viene del siglo XVIII. Canción que luego se vio ennoblecida por las 12 variaciones que Mozart escribió sobre esta melodía. En su mayor parte es una comedia romántica, con exceso de sacarosa en muchas ocasiones, sobre una joven de buena familia, huérfana de madre, pianista competente pero no de extraordinario talento, que de repente pierde al padre, que mucho la quiere, y su fortuna. Por lo que rehace su vida en una ciudad alejada de Seul, donde abre una academia de música. Y se enamora de un joven, algo sieso, pero de buen corazón, que le ayuda al principio. Rodeada además de un montón de gente de buen corazón. Porque es una serie de buen rollito y buenos sentimientos. Como muchas de estas comedias románticas, juega la baza del dramatismo en su tercio final, para llegar a un fin de serie que provoca en el espectador sensato un “¡Anda ya! ¡Pero de que vais, tíos! ¿En serio? ¿Me estáis tomando el pelo?”. En fin. Puro placer inconfesable que se salva por la empatía que generan los personajes en su conjunto, y unas cuantas escenas cómicas interpretadas por los personajes secundarios.

Si la anterior es epítome de lo que pueden ser las comedias románticas surcoreanas, en Start-up (스타트업, Seutateueop, que es lo mismo pero pronunciado a la coreana), básicamente jugamos con elementos similares, pero con un toque de actualización y modernidad, cuando todos los implicados están en el negocio de las empresas emergentes en el campo de las nuevas tecnologías. También tenemos a huérfana de padre, agravada por el hecho de que su madre no murió sino que se fue con otro señor llevándose a su hermana, con la que establece una feroz competencia, y con una serie de equívocos a partir de un amigo por correspondencia que se inventó su abuela. La protagonista de esta serie, Bae Suzy, ya había aparecido en alguna otra serie coreana de Netflix, y procede del “idoleo” K-pop. Se dice de ella que es la estrella del K-pop más guapa en la actualidad. No sé. Puede ser. Es muy guapa. Aunque con serias deficiencias interpretativas. Pero es muy guapa. No me enganchó tanto como la anterior, aunque tiene un nivel de producción superior. Por las tremendas deficiencias de guion y de reparto. El interés romántico principal de la protagonista es un sieso de mucho cuidado, mientras que el segundón, es un tipo mucho más simpático e interesante. Por lo que es difícil de entender esa importante parte de la trama. Y la hermana, a priori fría y desalmada, interpretada por Kang Han-na, es un personaje mucho más interesante, con una historia personal con más miga, pero que permanece buena parte del tiempo en segundo plano y con poco desarrollo de su historia. Y además, no será la estrella del K-pop más guapa,… pero desde mi punto de vista es bastante más atractiva que la protagonista. En fin… puro placer inconfesable.

Ahora he empezado con otras dos, una de terror y otra de estafadores… que ya veremos. Pero estoy muy liado durante las fiestas con otras cosas, así que supongo que les daré un empujón ya en enero.

[Cine] Baekdusan [백두산] (2019)

Cine

Baekdusan [백두산] (2020; 56/20201102)

Sigue estando complicado ir a las salas de cine. Con las últimas restricciones, se ha eliminado la sesión de noche, no puede empezar ninguna sesión después de las ocho de la noche, cuando sales de las salas estás en la frontera de los toques de queda, me comentan que no es fácil conseguir un taxi porque estos no salen ante la escasez de clientes, y la oferta está en mínimos. Las productoras y las distribuidoras se guardan en el cajón los estrenos más destacados a la espera de tiempos mejores, con la esperanza de recuperar en esos tiempos futuros la inversión realizada, cosa que hoy en día sería difícil con un aforo de salas máximo del 25 % en mi comunidad autónoma. Y encima, lo poco que hay en versión original, dura en esas condiciones muy pocos días.

Vesubio, Teneguía, Fuji, Islandia… acorde con el contenido de la película de hoy, un recorrido por “mis” volcanes.

Pero hay alguien que gana con todo esto. Las plataformas de pago por visión o de suscripción por internet que van estrenando películas que se han refugiado en ellas para sacar adelante de alguna forma su carrera comercial. Con mayor o menor fortuna, con mejor o peor calidad. Y el día 2 de noviembre, fiesta en la comunidad autónoma de Aragón por ser el 1 de noviembre domingo, opté por hacer un rastreo de estrenos en estas plataformas. No estaba yo con muchas ganas de profundidades y sesudeces, y me encuentro en Prime Video, la plataforma de Amazon, con una película surcoreana de acción que viene publicitada como “de los productores de Parásitos“. Me da un poco de miedo, pero pico. Y me veo lo que, en un ataque de vulgaridad extrema, han titulado en castellano como Alerta roja, cuando la traducción del título original sería Monte Baekdu (o Paektu, no entraré en los misterios de la fonética de las consonantes coreanas), un lugar real, un volcán con gran lago en su cráter, en la frontera entre Corea del Norte y la República Popular China. Difícil hacer turismo en el lugar, que debe ser bonito.

La película la podríamos considerar heredera del cine de catástrofes, que en occidente se pone de moda de vez en cuando. Y más en concreto del cine de volcanes… probablemente una de las variantes más infames del cine de catástrofes, especialmente en los años noventa con dos bodrios del calibre de este y aquel. Aunque ya en mi infancia “disfruté” de engendros como uno de 1968 donde ni siquiera el título era capaz de acertar dónde estaba el volcán en cuestión. En efecto, el volcán Krakatoa, hoy en día Anak Krakatau, está totalmente al OESTE de Java, y no al este como categóricamente afirmaba el mencionado título. Ese es el nivel habitual del cine de volcanes.

Dejando de lado las más o menos fantásticas, o mejor decir fantasiosas, condiciones sociopolíticas y la pseudociencia de la película, el argumento es el de siempre. Ante el catastrófico desastre que va a producir la erupción del Baekdu, volcán considerado activo, última erupción en 1903, que poco menos va a hundir en el fondo del mar la península de Corea (estas exageraciones son más propias de sus vecinos nipones, pero…) un grupo de personas se lanzarán a una misión imposible, absolutamente descerebrada y con bombas atómicas, para evitar la catástrofe.

La película… ¿es una catástrofe absoluta más allá de lo que su tema indica y debe ser evitada a toda costa? Pues oye. Depende. Esta gente hizo, con los directores Byung-seo KimHae-jun Lee a la cabeza, se han esforzado y han echado el resto, aunque algunos efectos especiales son de segunda. Pero, aunque la trama sea demencial, el ritmo de la película es adecuado. Si a eso sumas unos personajes estereotipados pero simpáticos, interpretados con razonable solvencia y las ganas de olvidarte del mundo durante un rato, resulta que las dos horas y diez minutos no se hacen largas. Y que con todas sus deficiencias, exageraciones y salidas de tono, no es peor que las películas referenciadas con anterioridad en esta entrada. Incluso diría que es mejor. Sin ser buena, que no lo es. Pero entretenida, y que funciona como guilty pleasure,… eso sí es. Y de vez en cuando sale de florero Suzy Bae, que se puede ver en una serie de Netflix y que es considerada como la pop idol más mona de Corea del Sur. Es guapa la chica, sí.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[TV] Cosas de series; batiburrillo de cosas asiáticas

Televisión

Se me han acumulado en pocos días un montón de series y otras producciones televisivas a comentar. Y no sabía muy bien en qué orden y como organizarlas. Antes de seguir tomando otras decisiones, he decidido quitarme de encima esta semana lo que tenía pendiente procedente de Asia. Algunos ya sabréis que tengo la mala costumbre de engancharme a infames series coreanas… pero hay alguna cosa más.

Con una mezcla de producciones rodadas entre Japón y Corea del Sur, aunque una de ellas sea americana, tenía que elegir por poner fotos de uno de los dos países. He optado por algunas vistas en blanco y negro de Osaka en Japón.

Cuando me suscribí a Netflix, una de las primeras cosas que vi, como curiosidad, fue una serie japonesa que se titulaba Shin’ya shokudō [深夜食堂], también conocida como Midnight Diner, hace ya tres años de eso. Una serie simpática, con episodios de corta duración, sobre un pequeño restaurante nocturno, del tipo de los que se pueden encontrar en Omoide Yokocho en Shinjuku. Aunque sin la invasión de turistas. En cada episodio se desvelan los avatares de alguno de los clientes, y aprendemos a preparar el plato que más le gusta. No tiene muchas pretensiones, es buenrollista y ocasionalmente presenta casos de interés humano. Recientemente pusieron en su catálogo la segunda temporada, que sigue en el mismo tono. Y es igualmente razonablemente recomendable.

Durante un buen montón de semanas, a un ritmo de uno o dos episodios cada una, hemos podido ver, procedente de Corea del Sur, Vagabond [배가본드]. Serie de conspiranoias, servicios secretos, guerras industriales, corrupción política, en la que un especialista de cine y profesor de taekwondo (Seung-gi Lee) se alía con una joven y pardilla agente (Suzy Bae) de los servicios de inteligencia para desentrañar el misterio de un accidente de aviación en el que muere el sobrino del especialista. En dieciséis episodios desarrolla una trama innecesariamente compleja y rebuscada, para dejar un final abierto, tan mal planteado, que no ha contentado a nadie. Tiene momentos muy entretenidos por el camino, y los protagonistas, eso sí, son muy guapos. Desde luego, la chica protagonista, que viene del mundo de las idols del K-pop, es una chica muy muy guapa. Y poco más, aunque quizá con el tiempo pueda actuar de forma más convincente.

También durante varias semanas, a un ritmo de dos por semana, procedente del mismo país asiático, hemos podido ver Dongbaek-kkot pil muryeop [ 백꽃 필 무렵], con el título internacional, o sea, en inglés, When the Camellia Blooms. Compleja, y a la vez simplona, comedia romántica que mezcla los amoríos de una madre soltera muy mona (Hyo-Jin Kong) con un policía local no muy inteligente (Ha-Neul Kang), pero muy buena persona, con diversos dramas familiares, y una trama en torno a un asesino en serie. Desarrollada en veinte episodios, no es que le hayan sobrado los cuatro por encima de los dieciséis habituales… es que lo que cuenta se puede contar en un par de horas. Típico guilty pleasure en el que te das cuenta de que se podría haber hecho un producto razonable, que buena parte de los intérpretes tienen capacidades interpretativas muy por encima de lo que se les pide, pero que no da casi nada de sí por las propias autolimitaciones del formato que se autoimponen los coreanos. No especialmente recomendable.

Y finalmente, en Netflix han estrenado el documental de una hora de duración Enter the Anime. Bajo la premisa de que la directora y presentadora del documental, Alex Burunova, quiere profundizar en un género, la animación japonesa, cuyas características diferenciadoras quiere conocer, vamos conociendo a una serie de productores de animadores, directores y productores nipones, que van contando los distintos estilos de la animación del País del Sol Naciente. Podría estar muy bien, y de hecho no está mal; pero al final te quedas con la impresión de que más que nada es un producto de autopromoción de las series de animación de la cadena.