[TV] Cosas de series; familias, fantasmas y finlandeses

Televisión

Tres series de tres nacionalidades distintas con temas distintos y tonos distintos.

Desde Corea del Sur, entre la comedia y el drama, nos ha llegado en Netflix una serie de 12 episodios de una hora, más breve de lo habitual, de tono buenrollista sobrenatural. Ssang-gab pocha [쌍갑포차, puesto de comidas], teatralmente traducido al castellano como La terraza mística. Una aspirante a chamán que se suicidó por mal de amores y tras la muerte de su madre 500 años atrás, cumple como condena la obligación de ayudar a 100.000 personas a resolver sus rencores en vida. Pero le han puesto en el cielo un ultimatum, y si no termina antes de una fecha dada, irá al infierno del olvido. En esto, se encuentran con un joven que es capaz de hacer que la gente hable de sus secretos más íntimos cuando lo tocan. Por lo que pueden colaborar. Pero todo se complicará y se enredará, y los secretos de 500 años atrás saldrán a la luz… típico culebrón coreano. Que resulta simpático porque tiene unos protagonistas, con Hwang Jeong-eum a la cabeza como protagonista femenina y absoluta, que tienen un cierto carisma. Funciona mejor como comedia que cuando cae en el drama. Por lo demás, anecdótico.

La serie británica tiene entre sus localizaciones los acantilados de creta del Canal de la Mancha, cerca de Dover. No tengo fotos de por allí. Las más próximas es en la costa en Margate, no muy lejos de allí.

Desde Inglaterra, Flesh and blood también se mueve entre la comedia y el drama. Con un solvente reparto de intérpretes británico, conocemos una familia de tres hermanos, dos chicas y un chico, y su madre recientemente viuda, que vive sola en un lugar costero muy agradable, con una vecina, un tanto plasta al lado. La madre liga con un tipo, y los hijos empiezan a tener reacciones diversas, al mismo tiempo que vamos descubriendo sus propios problemas vitales y de relación. Finalmente acabamos en una intriga en la que nada es lo que aparenta, pero tampoco sabemos qué apariencias pueden ser reales o no, llegando a un falso final “feliz”. Hay mejores series británicas, pero se deja ver y es entretenida. Y quizá le falte algo de “mala leche”, de cinismo, para acabar de ser la comedia negra a la que aspira pero que no llega. Se puede ver en Filmin.

Y desde Finlandia, vía Netflix, nos llega la segunda temporada de Deadwind, nombre que le han dado internacionalmente a este policíaco nórdico, que en su país de origen se titula Karppi, el nombre de su protagonista femenina, interpretada con solvencia por Pihla Viitala. No sé si lo comenté ya en su momento, pero es una respuesta finesa clara a series similares danesas o suecas. Todas ellas con una protagonista femenina y policía. La primera temporada me pareció interesante, pero nunca tuve muy claro que volviese a ella en una segunda temporada. Pero lo cierto es que esta segunda temporada la he visto muy a gusto. Quizá por estar familiarizado ya con los personajes, porque estos han alcanzado mayor complicidad entre sí, o porque consiguen condensar una buena trama policial en ocho episodios en lugar de los doce de la primera temporada. No me importaría ver una tercera temporada.

[Arte y cultura] Entre lujo y espejos

Arte, Cultura

Quedé con tres amistades el domingo por la mañana. Hacía mucho calor. No apetecía mucho caminar. El sábado por la mañana caminé, cámara en mano, un nuevo rollo de fotos expuestas en el infrarrojo pendientes de revelar todavía, hasta las esclusas de Valdegurriana. Ida y vuelta. Por el camino del canal, vienen a ser 4,4 km. Multiplicados por dos. Como me entretuve haciendo otras cosas, vine a caminar unos 10 kilómetros. Aunque el calor no había atacado plenamente, volví cansado. Más por la necesidad de rehidratación que por el esfuerzo físico, que no supuso mayor problema. Casi todo es recorrido llano. Así que el domingo,… aunque convenientemente rehidratado, todavía estaba con una sensación de cabeza “vacía”. Lento. Por eso, cuando dijeron de pasar por Caixaforum, cosa que no hacíamos desde antes del confinamiento por la epidemia de covid-19, me pareció bien.

Como alguien dijo, “hay dos exposiciones, una buena y otra divertida”. Y así fue.

Visitamos primero la exposición “Lujo. De los asirios a Alejandro Magno”. Con fondos procedentes del British Museum, se centra principalmente en la importancia de los objetos de prestigio, de “lujo”, en las relaciones de poder y comercio en las civilizaciones que se desarrollaron en el Levante mediterráneo y Mesopotamia, desde la cultura asiria hasta la desintegración del imperio de Alejandro Magno. Aunque no traigo aquí ninguna foto demostrativa, creo que los objetos que más me impresionaron son los documentos con escritura cuneiforme. Un escritura cuyo desarrollo estuvo muy íntimamente relacionada con el comercio y las primitivas formas de contabilidad. Lujo. Dinero. Comercio. Escritura. Todo está relacionado.

La segunda exposición disponible es “Espejos. Dentro y fuera de la realidad”. Esta exposición entraría más bien dentro del terreno de la divulgación científica y de la curiosidad. Y su base está en las propiedades ópticas de los espejos y de los sistemas ópticos formados por estos. Lo engarzan un poquito en lo literario a través de las obras de Lewis Carroll. Pero… bueno. Aunque es muy entretenida. Y para un aficionado a la fotografía es de lo más divertida, quizá le falta un poquito de profundidad en sus explicaciones, quedando en ocasiones más en lo anecdótico que en lo divulgativo. Lo observé porque hubo varios experimentos que la gente no acaba de entender. Como el de la radiación infrarroja que concentrada por una lupa, quema el papel. Es la radiación infrarroja que no vemos y no la luz que sí vemos. O la confusión entre el movimiento de los fluidos, el aire, que rodea a una mano caliente, que la gente confundía con el calor en sí mismo. Y varias otras, esto sólo son ejemplos, obviamente no bien explicadas, porque la gente no se coscaba. Si te lo sabías de antemano, lo disfrutabas más. Pero bueno, todo el mundo se divertía. Tengo que volver con menos gente para hacer mis fotos a placer. Sin nadie dando prisas.

[Libros de fotografía] Hasta cinco volúmenes me han llegado en los últimos días

Fotografía

Pese a los inconvenientes que pone Correos para conseguir tus paquetes, voy recibiendo algunos paquetes, de los cuales un par de ellos han sido de libros de fotografía. El horario de Correos este verano es mucho más restrictivo que otros años, cerrando incluso los sábados. Viene a ser el que instauró en su momento por la epidemia de covid-19, y lo justifican por esa epidemia. Lo cual es una estupidez. Si concentras 200 personas acudiendo a tus oficinas a lo largo de 6 horas, es el doble de proximidad social que si las diluyes en 10 horas. Pero están aprovechando para echar unos recortes… viva el capitalismo en los servicios públicos.

Paisaje urbano acompaña esta entrada. El de algunos bellos amaneceres que hemos tenido en Zaragoza durante el mes de julio.

El primero que me llegó fue The Last Stand de Marc Wilson (instagram). En este trabajo, que va ya por su tercera edición, Wilson se ha recorrido las costas de las islas Británicas, de la fachada atlántica en Francia y otros puntos del continente, y en algunos puntos del mar del Norte como Dinamarca y Noruega. Su objeto de interés son los restos que los conflictos bélicos, especialmente la Segunda guerra mundial, han dejado en el paisaje. Especialmente, las fortificaciones y búnkeres de hormigón que aparecen diseminados por dicha costa. Muchos de ellos a medio destruir por el propio conflicto. Otros simplemente muestran el paso del tiempo. Y han quedado ahí, integrados en el paisaje, mostrando la sinrazón que asola de vez en cuendo al espíritu humano.

Como veis, sigo interesado en la fotografía que se enfoca en el impacto que el ser humano deja en el paisaje. Y si visitáis mi galería de fotografías en ASAFONA (Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza), veréis que el tema del libro anterior también ha atraído mi mirada en algún momento.

Y por supuesto, una editorial especializada en la relación entre paisaje y ser humano es Another Place Press, de donde he recibido el resto de los libros. El primero de ellos es una edición bilingüe de la obra de la alemana Christina Stohn, Höllental und Himmelreich/Valley of Hell and Kingdom of Heaven (instagram). Stohn es natural de una localidad en la Selva Negra, y sus fotografías reflejan el punto en que limitan o interacciona el bosque y los habitantes de los pueblos y ciudades de esa región. Una región moderna, pero a la vez llena de tradiciones religiosas y culturales que se remontan en el tiempo durante siglos. El libro venía con una copia de una fotografía en un tamaño superior a un DIN A4.

Por otro lado, han llegado al mismo tiempo los tres siguientes Field Notes, cuadernos de fotografías que ya van por los números 7, 8 y 9, y ya se pueden encargar los 10, 11 y 12. Y que están resultando bastante interesantes.

  • Número 7 – Ertholmene de Anne Lass. La fotógrafa germanodanesa explora un pequeño grupo de pequeñas islas que constituyen el archipiélago más oriental, en el mar Báltico, de Dinamarca. Su Instagram.
  • Número 8 – A love letter to Croydon de Ameena Rojee. No puedo saber mucho de esta fotógrafa británica, que parece proceder de la inmigración, porque su página web funciona mal. Podéis ver algo de ella en Instagram. Pero en sus propias palabras, que se adaptan muy bien a lo que contemplamos en el libro, trata de encontrar la belleza en la que es su ciudad. Croydon, uno de los burgos que componen el Gran Londres, y que no tiene una especial buena fama, pero cuyo lado más bello y luminoso es capaz de encontrar Rojee.
  • Número 9 – None Places de Al Brydon. Poca información tenemos sobre los paisajes que nos muestra este fotógrafo del norte de Inglaterra. Y sobre los que afirma que son lugares a los que nadie va nunca. Incluso si algunos de ellos muestran cierta belleza. Otros, muestran ese destrozo inherente a la interacción del ser humano con el paisaje. Por lo que parece que alguien ha ido en alguna ocasión. Hay Instagram.

[Cine] Last and First Men (2017)

Cine

Last and First Men (2017; 38/20200802)

Ayer viernes se abrieron al público después de casi ocho meses los cines más céntricos de Zaragoza. Con una cartelera un poco de circunstancias, pero que ahí está. Y con una película, sólo una, de estreno… o algo así. Si la vamos a ver ya os cuento. De momento, tiro de estreno en el catálogo de Filmin, de los debidos al Atlantida Film Festival. Un película que estará disponible en la plataforma durante unos días.

La película fue dirigida por el islandés Jóhann Jóhannsson, habitualmente compositor, cuya música ha estado presente en diversos títulos de éxito en la última década. Y sobre cuya carrera como director poco más podremos decir, puesto que murió incluso antes de que estuviese totalmente terminada. Una película de carácter más bien experimental, muy poco usual. Está basada en la novela del mismo título del británico Olaf Stapledon. La novela narraba la historia del género humano a lo largo de 18 especies que abarcan dos mil millones de años. Homo sapiens sería la primera. Cuando se publicó, en 1930, no se concebía todavía que las especies precursoras, como los neandertales, fueran humanas. Hoy habrá que incluirlas en el listado. En cualquier caso, la película está narrada desde el futuro remoto, cuando una persona de la última de estas especies, con la voz de Tilda Swinton, envía un mensaje al pasado con la esperanza de que sirva para salvar de la extinción a esta última especie y, por lo tanto, al género humano.

Salvo la narración de Swinton, no aparecen más personas en la metraje. Un signo quizá de que el mensaje fue lanzado en vano. Mientras escuchamos la narración, acompañadas de la música del propio Jóhannsson y de Yair Elazar Glotman, vemos una serie de imágenes rodadas en blanco y negro, con película de 16 mm, lo que les da un aspecto granuloso orgánico, el director de fotografía es Sturla Brandth Grøvlen, que se centran principalmente en antiguos monumentos de la antigua República de Yugoslavia, del tipo brutalista, hormigón puro y duro, que tanto gustaban a los antiguos regímenes comunistas. Aunque hay cierta variedad. En cualquier caso, nos sirven para representar esas civilizaciones desaparecidas en la historia del género humano, imaginada por Stapledon.

No es una película comercial. Es puro arte y ensayo. Ciencia ficción, claramente, pero también reflexión filosófica sobre la naturaleza del ser humano. Y sobre un hipotético destino. Optimista a pesar de su ominoso futuro en la narración, puesto que en estos momentos, nadie en sus cabales imagina 2.000 millones de evolución humana. Ya veremos (no quienes escribimos/leemos esto) si salimos vivos de los siglos inmediatos como civilización y de los próximos milenios como especie. A mí, la propuesta me ha convencido. Pero sólo la recomiendo a quienes quiera adquirir riesgos en la experiencia cinematográfica, con la mente muy abierta a lo que es o puede ser el cine. Quien se sienta incapaz de imaginar una narración que no sea bajo el esquema tradicional occidental de “planteamiento, nudo y desenlace”, que ni se lo plantee. Tiene una extraña belleza, la cinematografía del noruego Grøvlen es todo un tratado de fotografía en blanco y negro, la música cautiva y la narración de Swinton estremece.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Fotos y viajes] Países Bajos 1993, primer viaje con una cámara con película en blanco y negro

Fotografía, Viajes

Durante bastantes años, y es algo que he vuelto a hacer en los últimos, además de la cámara de objetivos intercambiables con película en color, actualmente digital, me llevaba una pequeña cámara compacta con película en blanco y negro que luego revelaba y ampliaba yo mismo. Como una forma de extender la experiencia y la diversión del viaje.

La primera vez que hice algo así fue en mayo de 1993. Y el viaje fue a los Países Bajos y alguna ciudad del norte de Bélgica. Aunque abarcó más ciudades, fotografías en blanco tengo de Rotterdam, Schiedam, La Haya, Amsterdam, Utrecht y Gante. Los detalles más técnicos los podéis encontrar en Historias de mi historia; mi primer viaje con película en blanco y negro, Países Bajos 1993.

[Libro] Seins et oeufs – Mieko Kawakami

Literatura

La primera que soltará alguno es… ¿qué narices haces tú leyendo un libro de una autora japonesa en francés? Pues es exactamente lo mismo que haría leyendo el mismo libro de esa autora japonesa en español,… si existiese. Y tuviese un precio razonable. Al fin y al cabo, todo son traducciones. Y en la medida en que puedo leer en dos idiomas, quizá tres con un poco de osadía, además de mi idioma natal, aprovecho para acceder a lo que me interesa. Y más si es a un precio razonable. Quizá otro día me extienda algo sobre el tema de las traducciones… pero hoy no tengo ni ganas ni tiempo.

Me quedo con la idea en la cabeza de que el minúsculo apartamento de Natsu se encuentra en Ueno o Asakusa… Así que opto por ilustrar la entrada con algunas fotos del parque de Ueno, que ya fue protagonista de alguna novela que apareció en estas páginas.

Seins et oeufs en francés es traducción literal del original de Mieko Kawakami, Chichi to ran [乳と卵] (yo hubiera leído 卵 como tamago, pero la lectura de los kanji japoneses es todavía para mí un misterio inescrutable). [Mamas, pechos, senos, tetas, óptese por el que se prefiera] y huevos. Es una novela corta, contada desde dos perspectivas. Tenemos a Natsu, una mujer joven de 30 años, natural de Osaka pero viviendo en Tokio, y que sale a recibir a su hermana mayor, de 40 años, Makiko, con su hija de 11 años, Midoriko. Natsu va narrando en primera persona la visita durante dos días de sus dos parientes. La mayor, obsesionada con realizarse una operación de aumento de senos. La niña, que lleva varios meses sin querer hablar con nadie, comunicándose con las anotaciones que hace un cuaderno. La segunda perspectiva serán las reflexiones de la niña, que se intercalan a la narración de Natsu. Reflexiones en las que se muestra tremendamente angustiada por la previsible próxima llegada de su primera regla. Y por otras cosas…

Impresionante reflexión la que hace Kawakami sobre la situación de la mujer en su país, donde su capacidad adquisitiva y su riesgo de pobreza es acusada en caso de divorcio o en caso de tener que criar a sus hijos sola, donde el físico es importante para la posición social, donde muchos niños se las apañan solos ante las ocupaciones de sus padres durante muchas horas y durante horas intempestivas. Sólo por poner un ejemplo de algunos de los temas que afloran. No hablemos ya de los problemas de comunicación en una sociedad naturalmente reservada.

Aunque no faltan elementos de humor en la breve visita de las dos féminas de Osaka a la capital, la breve novela deja tras de sí un inevitable sinsabor a amargura, aun con la esperanza de que algo pueda haber cambiado tras la catarsis a base de huevos que en un momento dado se produce entre Makiko y su absolutamente adorable, en su vulnerabilidad, hija. Me ha gustado bastante. La autora empezó su carrera como contante en los años 2000, pero se pasó a la literatura, y hay quienes la consideran a la altura de algunas plumas consagradas del país nipón.

[Fotos] Mis primeros negativos en blanco y negro con Canon EOS

Fotografía

Este fin de semana he digitalizado cuatro rollos de negativos en blanco y negro de 1993. Hoy voy con un par de ellos. O tres. Incluyendo otro que digitalicé hace unos meses. Son los primeros rollos en blanco y negro que hice cuando compré la Canon EOS 100, mi primera cámara réflex de enfoque automático razonablemente avanzada. Los detalles técnicos los encontraréis en Historias de mi historia; primer blanco y negro con Canon EOS 100 (marzo de 1993). Las fotos son de…

Alquézar (Huesca)

Antigua estación de Miraflores (Zaragoza); ya no es así.

Loarre (Huesca)

Sitio arqueológico del Cabezo de Alcalá, Azaila (Teruel).

Ruinas del pueblo viejo de Belchite (Zaragoza); restos de una guerra que nunca debió ser.

[TV] Cosas de series; pecadores, adolescentes mortales y Japón que se hunde

Televisión

En nuestra exploración de la animación japonesa apta para preadolescentes, me topo con una serie con una premisa de esas tan catastróficas que gusta en el País del Sol Naciente. Basado en un novela de 1973 que parece que gozó de cierta popularidad en su momento, Nihon Chinbotsu 2020 [日本沈没, Japón se hunde 2020] nos lleva a seguir a un par de hermanos que junto con su familia y otros amigos y gentes que se encuentran, intentan salvarse de un desastre geológico que va a llevar a la desaparición del archipiélago nipón por culpa de su localizazión en la confluencia de varias placas tectónicas. La serie me ha dejado sentimientos diversos. Tiene momentos muy buenos, y otros,… no tanto, e incluso panfletarios. Lo que sí me ha encantado es la canción de presentación, con la voz de Ōnuki Taeko y la música y el piano de Sakamoto Ryūichi.

En Netflix hemos tenido la tercera temporada de The sinner, la serie en la que acompañamos al veterano policía Harry Ambrose interpretado por Bill Pullman. Como en temporadas anteriores, en frente ha tenido un contrincante altamente conflictuado, interpretado por Matt Bomer, un profesor de instituto privado, casado a la espera de un hijo, que se ve involucrado en la muerte de un antiguo compañero de universidad. Bomer queda muy lejos de sus tiempos simpáticos y ligeros como ladrón de guante blanco. Y aunque hace un buen trabajo, no siempre está a la misma altura que los antagonistas de las dos primeras temporadas. No obstante, sigue siendo una buena serie, que puede engancharte, especialmente por las excelentes interpretaciones de conjunto, y por centrarse más en los aspectos psicológicos que en el “quién lo hizo”, que queda al descubierto casi desde el principio.

Las localizaciones de “Hanna” son muy variadas, principalmente por toda Europa. En esta temporada, Barcelona ha tenido bastante protagonismo. No sé cómo van a hacer estas series tan internacionales para sacar adelante sus temporadas futuras con el panorama que nos presenta la covid-19.

Y en Amazon Prime Video hemos tenido la segunda temporada de Hanna, la letal adolescente a la fuga de la organización que la ha convertido en una máquina de matar. Basada en una de las películas que lanzaron a la fama a Saoirse Ronan, no pensaba que me fuera a enganchar a esta serie. Pero lo cierto es que está razonablemente bien hecha. Y aunque no pasa de un entretenimiento de espías y asesinos, entretener, entretiene. Además de la protagonista, que cumple, Esme Creed-Miles, se agradece el buen trabajo de Mireille Enos y Dermot Mulroney. El segunda temporada cierra sus tramas, pero deja paso a otras posibilidades, y a una situación éticamente confusa, que puede ser interesante de explorar en una tercera temporada. Aunque después, no sé si quedará mucha tela que rascar.

[Arte y salud] 34 ºC

Arte, Cultura

Desde hace unos años, los primeros domingos de mes, cuando los museos municipales son gratis, teníamos la costumbre de visitar uno de ellos por la mañana y luego tomar un aperitivo antes de volver a casa a comer. Eventualmente, algún pequeño grupo de amigos comíamos fuera. Bien porque el aperitivo contenía una suficiente cantidad de picoteo, que hacía innecesaria una comida formal al mediodía, bien porque nos buscábamos algún sitio tranquilo para comer mientras conversábamos.

La última vez que lo hicimos fue el domingo 1 de marzo, día en el que, como teníamos visitantes de fuera de la ciudad con niños, escogimos el Museo del Fuego y los Bomberos, también aquí. Pero no habíamos vuelto. Primero por el confinamiento impuesto por la epidemia de covid-19. Luego,… porque no hemos vuelto a coincidir en la posibilidad de retomar nuestras agradables rutinas del pasado. Una pena.

Ayer me di una buena caminata en compañía de una buena amiga. Como hice fotos, ya os contaré. Pero a lo tonto modorro, caminamos durante más de 18 kilometros, según he calculado en Google Maps. Así que hoy me lo iba a tomar con tranquilidad. No obstante, no quería apoltronarme en casa. Así que he pensado en bajar al Museo Pablo Gargallo, que abre los domingos a las 10 de la mañana. Bajando pronto, caminando, sin calor, te evitas el encontrarte mucha gente. En los domingo de entrada gratis, solía acudir bastante gente, pero para mí es una incertidumbre lo que hace esa gente ahora. Y el museo ha establecido un límite en el tercio del aforo habitual autorizado. Así que yendo pronto, para llegar poco después de la hora de apertura, suponía que no tendría ningún problema de acceso.

Efectivamente. He llegado poco antes de las diez y cuarto de la mañana. Y aunque las terrazas cercanas estaban muy concurridas de gente desayunando, en el museo, sin contarme a mí, he visto a cuatro empleadas municipales y una visitante. Nada más. Al llegar, una de las empleadas se ha acercado con una “pistola”… que he supuesto era un termómetro. Me ha sorprendido esta práctica como control de acceso de personas infectadas; yo la suponía totalmente desacreditada. Pero parece que está en vigor en las instalaciones municipales. Con un tono cordial, he supuesto que con una sonrisa por la expresión de los ojos, por la mascarilla no veía el gesto en la boca del a empleada, me ha dicho: “34 ºC”. He tenido que contenerme para no echarme a reír. Le hecho un comentario sobre la inutilidad de la medida, aunque sin extenderme mucho; aunque también le hecho comprender que ella estaba haciendo el trabajo que le habían encomendado y mi respeto hacia ella.

Si realmente mi temperatura corporal hubiese sido en ese momento 34 ºC… hubiera significado que estaba en hipotermia. No grave. Pero probablemente con síntomas. Torpeza al hablar, escalofrío, cierta descoordinación en los movimientos. La realidad, supongo, es que mi temperatura corporal real estaría en algún punto algo por encima de los 36 ºC. Como venía de la calle, mi piel se encontraba refrescada por el viento fresco que soplaba a esas horas de la mañana. Como he bajado caminando a un ritmo garboso, una fina película de sudor cubría alguna partes de mi cuerpo, y al evaporarse, colaboraba a bajar más la temperatura de mi piel. Con un cierto impacto en mi temperatura corporal, lo cierto es que el paseo ha sido muy agradable, pero ni de lejos para llegar a la temperatura que la empleada municipal ha encontrado tan satisfactoria.

Vamos al mundo real. Si un enfermo de covid-19 está enfermo con fiebre… no tiene ganas para ir a visitar un museo. Nada le obliga y no va. Y si es asintomático, no tiene fiebre y la medida de control es absurda. Además, si suponemos esa diferencia de dos grados entre la temperatura interna de la persona y la de la piel de la frente… una persona con 38,5 ºC podría dar en la “pistola” sólo 36,5 ºC. Y si en lugar de ser un acto de ocio, fuese una obligación… pues es conocido que en los viajes a Asia, cuando se sabe que hay controles de temperatura en el aeropuerto, los viajeros experimentados se toman su comprimido de paracetamol o ibuprofeno 30 o 45 minutos antes del aterrizaje. Incluso lo ofrecen a otros viajeros, para evitar problemas a todos si uno sólo de ellos da una temperatura alta.

Como digo, una medida, la de tomar la temperatura con una de estas “pistolitas”, que yo daba por totalmente desacreditada. Lo que no han hecho, algo que sí es una medida adecuada, es ofrecerme un gel o líquido hidroalcohólico para higienizar las manos. Y recordarme evitar tocar nada o acercarme a otros visitantes. Esas medidas sí que son correctas. Como no estábamos más que dos visitante, educados, que no hemos tocado nada… poco problema. Yo he disfrutado, como de costumbre, porque es un museo que me gusta mucho, de la cultura que hoy primer domingo de agosto me ofrece gratuitamente el ayuntamiento de Zaragoza. Y eso está muy bien.

En la plaza de San Felipe y adyacentes se pueden ver fotografías de la iniciativa #desdemibalcón de PhotoEspaña 2020.

[Cine] La isla de las mentiras (2020)

Cine

La isla de las mentiras (2020; 37/20200727)

Una semana más sin actividad cinematográfica en pantalla grande digna de mención. Algunos cines de la ciudad han abierto, pero a base de reestrenos y de estrenos de baratillo, que no llaman en especial la anterior, y de momento nada en versión original, todo adulterado con el doblaje. Así que vuelvo a confiar en las plataformas en línea. Se anuncia en Filmin el estreno de una película nacional, sobre “el Titanic español”. Veo que varios “sabios” de la cinematografía que pululan en internet se hacen eco de la noticia con palabras más o menos halagadoras. La cosa no me pinta bien… pero me arriesgo. Y me arrepiento.

Para representar las costas gallegas, lo único que tengo a mano son algunas fotos de La Coruña… y ahí las dejo.

La película está dirigida por Paula Cons, su primer largometraje de ficción, por lo que veo, y lo del “Titanic español” es porque la trama gira alrededor del naufragio del Santa Isabel, un vapor correo que hacía la ruta costera de la península entre el País Vasco y Cádiz, donde enlazaba con los trasatlánticos que llevaba emigrantes a Sudamérica. El barco tiene en común con el Titanic dos cosas; era un barco y naufragó unos años después del gigante. Fue una desgracia en la que murieron doscientas y pico personas al estrellarse el barco contra unas rocas en las costas de la isla de Sálvora, a la entrada de la ría de Arosa, en una noche de mal tiempo y mala visibilidad. Fue una noticia impactante en la sección de sucesos de la prensa de la época, y algunas de las mujeres que vivían en la isla recibieron alguna mención por la ayuda que prestaron en el salvamento de náufragos. No hay más.

Pero la directora y guionista aprovecha el suceso para montar una de misterio, en la que hay una serie de sucesos, ficticios en principios, de los que hace protagonistas a las mujeres mencionadas, y que habrían llevado por la malevolencia de algunos al naufragio del barco. Hay un trasfondo… llamémosle social,… de un cacique que es dueño de la isla y que explota a las pobres e incultas personas que viven en ella. Hay varias subtramas más que me da pereza comentar.

La película se sostiene malamente. Porque hay poca cosa que contar, las mujeres entre la que adquiere protagonismo la interpretada por Nerea Barros son objeto de investigación por un periodista argentino que, literalmente, pasaba por allí, encarnado por Darío Grandinetti, y unos cuantos personajes más, poco definidos, basados en tópicos más que en un desarrollo de caracteres. Las interpretaciones se sostienen porque se basan más en hablar poco y aparentar mucho. Salvo el periodista que sufre de una galopante verborrea. La película tiene una realización correcta… pero no tiene realmente nada que contar. Así que, una pérdida de tiempo. Porque la reivindicación social o femenina que pretende colar en la historia está también basada en tópicos y carece de mayor solidez que la de saber que en zonas rurales de la España de hace 100 años había analfabetismo, caciquismo y mujeres sufridas. En realidad, todos eran muy sufridos. Pero… bueno,… no vamos a entrar en políticas banales.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Fotos] Paseo fotográfrico en el infrarrojo, esta vez, con película en correcto estado

Fotografía

Cargué hace unos días un rollo de película en blanco y negro con sensibilidad extendida al infrarrojo en una de mis cámaras de formato medio, con el filtro adecuado, y me di un paseo que, fotográficamente, prometía. Pero tras el revelado, la emulsión de los negativos ha aparecido dañada. No tengo claro el motivo. Lo explicé en Graves daños en fotografías en el infrarrojo – Fujifilm GS645S + Hoya IR72 + Rollei Superpan 200 Pro.

El sábado pasado repetí el paseo y la intención fotográfica, pero con un rollo nuevo, y cuidado especialmente el procesado para no meter la pata. Evitando errores. Y el resultado ha sido prácticamente óptimo. En esta ocasión lo cuento en Fotografías en el infrarrojo, sin problemas esta vez – Fujifilm GS645S + Hoya IR72 + Rollei Superpan 200 Pro.

[Cine en TV] Mi particular ciclo de cine asiático – 1ª parte, creo

Cine

No sé si lo he comentado ya. Desde hace unas semanas, estoy suscrito a la opción base de Filmin. Las cuentas estaban claras. Seguimos sin poder ir a las salas de cine en condiciones. Desde marzo. En la búsqueda de cine de estreno que ver en casa, de vez en cuando recalo en esta plataforma de cine y series. No es necesario suscribirse. Puedes alquilar por película. Pero prácticamente, con dos películas al mes, amortizas la suscripción base. Dado el “ahorro” en cine en pantalla grande. Pues a ello.

Hay quien dice, jugando a emular a Pero Grullo, que la principal causa de divorcio en occidente es el matrimonio. Parece que en Japón, también.

Tras ver hace unos días la última película de Hamaguchi Ryūsuke, que me gustó bastante y, sobre todo, fue creciendo en el recuerdo como una película realmente muy buena, hice un repaso del abundante cine asiático que se puede encontrar en la plataforma. Y tengo seleccionadas guardadas películas como para hacer varios miniciclos de fin de semana de películas japonesas, chinas y coreanas. Vamos con una primera tanda. Podría incluir estas películas dentro de mi base de datos de “estrenos”, puesto que en lo que a mí se me alcanza no han sido estrenadas en salas de cine. Pero como ya llevan un tiempo en la plataforma, no las voy a considerar como tales.

Me llamó la atención la sinopsis de una película de Iwai Shunji (ya me había gustado algo de él bastante). Dos de ellas en realidad. Hana to Arisu [花とアリス, se suele occidentalizar como Hana & Alice] nació como una serie de cortos y anuncios comerciales para conmemorar la comercialización en Japón de un conocido dulce de galleta y chocolate presente en todo el mundo. Os pongo uno…

El caso es que a partir de ahí surge una comedia romántica adolescente, que me parece distinta de lo que habitualmente se ve, en la que lo fundamental es el desarrollo personal de las dos protagonistas Arai Hana (Suzuki Anne) y Arisugawa “Alice” Setsuko (Aoi Yū). El macguffin de la película es que, cuando todavía van al último curso de secundaria, Hana se cuela por un alumno de instituto con el que se cruzan a veces en el tren. Y al año siguiente caerán ambas en el mismo instituto que el chaval, y acabarán montando un enredo con triángulo con dos hipotenusas para el mismo cateto. Ya digo, que eso es el macguffin, que lo importante es el crecimiento de las dos chicas y su relación con el entorno… compleja. Tiene momentos de gran sensibilidad y belleza, y otros de humor y enredo. Y tiene algún personaje secundario que merecería una historia para sí solos. La película es de 2004.

En 2015, el mismo director juntó al reparto, ya muy creciditas para hacer los mismos papeles, pero hicieron una precuela en forma de animación con la técnica de rotoscopia. Una técnica que no es mi favorita, y de hecho esta película tampoco la convierte en ello, pero nos cuenta una historia simpática, sobre cómo se conocieron las dos jóvenes en un “misterio” detectivesco, con posibles influjos “sobrenaturales” y con una resolución de lo más natural y terrena. Pero entretiene y está bien. Recomendable para público joven, contando con los adultos pueden estar presentes en la visualización, entretenidos y sin arrepentirse.

Mucho más calado y fondo ha supuesto ver la película anterior de Hamaguchi Ryūsuke. Un leviatán cinematográfico, titulado Happī Awā [ハッピーアワー, Happy Hour] Y le llamo leviatán por su duración oficial de 5 horas y 17 minutos. La película recibió premios de cierto prestigio en una diversidad de festivales. Pero obviamente, con esa duración, y con el tipo de película que es, ahora lo explico, es difícil que tenga una trayectoria comercial significativa o llamativa. Además de en Japón, se ha estrenado comercialmente en Francia y Portugal, pero en tres partes, con los títulos Sense 1 & 2, Sense 3 & 4 y Sense 5.

La película surgió durante unos talleres de interpretación e improvisación para actores y actrices no profesionales en un centro cultural de Kobe, ciudad en la que trasncurre la acción. Y con cuatro actrices no profesionales como protagonistas, y con probablemente su ración de improvisación en los diálogos, se lanza a un análisis minuciosos y pormenorizado de la condición de la mujer japonesa, representadas por estas cuatro mujeres de clase media de 37 años, y sus problemas de relación, laborales y familiares. En Filmin esta dividida también en tres partes. La primera sirve como primer acto. Con un taller de conocimiento personal que organiza una de ellas y al que asisten las otras tres como pivote, sirve para presentarnos a las tres mujeres y sus entornos, en los que podemos intuir problemas. La segunda, segundo acto, con un juicio por divorcio como elemento desencadenante, obviamente la situación es mala para las mujeres en estos temas en Japón, van estallando poco a poco los auténtico problemas y desafíos a los que se enfrentan estas cuatro mujeres. El tercer acto, la tercera parte, con una lectura literaria como desencadenante, y con la ausencia de la protagonista que intenta divorciarse en contra de su marido y del sistema legal-judicial del país, los conflictos de las otras tres mujeres les estallarán en las manos, y todas ellas tendrán que tomar decisiones trascendentes para su vida.

Pareciera que con esa duración, con un ritmo pausado, con un desarrollo minucioso y detallado de muchas secuencias, la película puede hacerse pesada. Pero de hecho, atrapa. Y aun te atrapa más en cuanto que el recuerdo de la misma, el poso que deja, hace aumentar la valoración sobre la misma. Al mismo tiempo que nos presenta algunos de los problemas importantes que arrastra la sociedad y la cultura japonesa, tan brillante y llamativa en algunos aspectos, pero tan preocupante en otros. Siempre me ha despertado esos sentimientos contradictorios. Lo he dicho muchas veces, me interesa mucho la cultura del País del Sol Naciente. Pero no soy “nipónfilo” o “japonófilo” o como se diga. En cualquier caso, me ha parecido una película de nivel impresionante, prácticamente en las cinco estrellas si la incluyese en mi base de datos de estrenos.