Cine – Akira [アキラ] (1988)

Cine

Fotografías realizadas la noche de Shibuya, Tokio. Disponible también en versión Substack.

Akira [アキラ] (1988; 27/202600705)

Había visto esta célebre película de animación japonesa dirigida por Katsuhiro Ōtomo en alguna ocasión. Pero siempre en la pequeña pantalla. En estos días atrás ha estado disponible en alta resolución en la pantalla grande, en la cartelera zaragozana. Y decidí acercarme a verla.

Para muchos es una película de referencia de la animación ciberpunk, con toques posapocalípticos. Para algunos, ocupa un lugar en el cine de animación similar al que ocupa Blade runner en el cine de acción real. Y desde luego, alguna cosica comparten en común… aunque muchas otras no. Estamos en Neo Tokio, la ciudad reconstruida a partir de la destruida Tokio en la Tercera Guerra Mundial. Una Neo Tokio afectada por la violencia, la desigualdades sociales, el gobierno corrupto. Y unos jóvenes moteros pandilleros acabarán entrometiéndose en un proyecto secreto del gobierno, siendo que uno de ellos empezará a adquirir los peligrosos poderes que llevaron al desarrollo de Akira, el agente que destruyó la antigua Tokio.

Akira, la película (pronúnciese más bien como esdrújula, Áquira), sigue la tradicción del cine catastrofista japonés que surge después de la guerra mundial y los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki. También la tradición de gobiernos desconcertados, incompetentes, fuerzas armadas descontroladas, que no son capaces de dominar las fuerzas poderosas que desatan. Al mismo tiempo, muestra una sociedad alienada, cuyas estructuras básicas, la familia especialmente, parece haber desaparecido, sustituida por las bandas, o los grupos de acción política. Especialmente entre los jóvenes. La película es un producto claro de la posmodernidad, ciencia ficción, pero profundamente anticientífica, la respuesta japonesa a las mismas inquietudes que generaron los mutantes y superhéroes de Marvel, pero más pegada a las estructuras sociales, aunque estas estén desintegradas o, al menos, deformadas.

La película, por lo demás tiene ritmo, aventura, personajes carismáticos, aunque imperfectos, y carencia de maniqueísmo. Abre la puerta a pequeñas esperanzas. Y es muy expresiva en sus aspectos formales, con algunos diseños gráficos que han pasado a la posteridad, como la roja motocicleta de Kaneda. También es curiosa la representación de los personajes femeninos como relativamente asexuados, proactivos y dispuestos a actuar en pie de igualdad con los personajes masculinos. Aunque son muy escasos.

No voy a decir que sea mi película de animación favorita, ni siguiera mi género favorito. Pero creo que es un hito del cine animación, como ya he dicho antes, y conviene verla, a ser posible en la gran pantalla y en versión original. Es lo que hay.

Valoración:

Dirección: *****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

TV – Natural/sobrenatural en la Inglaterra victoriana

Televisión

Fotografías realizadas en Margate, Inglaterra en octubre de 2012. Que no está en Essex; está algo más al sur, en Kent,… pero es lo que tengo. También en versión en Substack.

Essex es un condado inglés, al este del país, a orillas del mar del Norte y al norte del estuario del Támesis. Y tiene abundancia de humedales en forma de marismas y marjales, precisamente por su naturaleza de provincia marítima con abundancia de estuarios y canales naturales. Y allí comienza la serie británica de seis episodios que podemos ver en Apple TV, The Essex serpent. Donde algo o alguien lleva a una joven a desaparecer en los humedales.

La serie pronto nos lleva a Londres donde una mujer acomodada (Claire Danes) se queda viuda con un hijo por la muerte de un marido abusivo y maltratador. Pretendida por el médico (Frank Dillane) de su difunto marido, con quien mantiene amistad, pronto se sentirá inquieta deseando aprovechar la oportunidad que le da la vida. Por lo que decidirá investigar la desaparición, atribuida a una serpiente gigantesca. Imbuida por la novedad de las teorías de la evolución de Darwin. Cree que puede tratarse de un plesiosauro o algo parecido no extinguido. Se trasladará al lugar donde conocerá al clérigo local (Tom Hiddleston) y a su esposa (Clémence Poésy). Y ahí empezarán las complicaciones. Por la naturaleza supersticiosa de la inculta población local. Y por que lo que surge con el clérigo es algo más que amistad.

Sinceramente, empecé a ver esta serie de 2022 por dos motivos; el reparto resultaba atractivo, y sólo eran seis episodios de apenas 50 minutos. En un momento en que me cuesta engancharme a las series que se están estrenando. Todas muy prometedoras… pero que les falta yo que sé qué sé yo.

El problema es que esta serie promete más de lo que da. De típica factura británica y, por lo tanto, bien realizada y bien interpretada, al reparto le sobra oficio, sin embargo falla a la hora de generar una empatía con los personajes. Y con el misterio. Y con el romance, a priori prohibido de los dos protagonistas. Y también resuelve regular las tramas colaterales, las del médico pionero en técnicas quirúrgicas, o la de la dama de compañía y amiga de la protagonista (Hayley Squires) (y algo más que le gustaría ser) con inquietudes sociales,… y socialista. Se deja ver,… pero no deja huella. Y, probablemente, con el tiempo, tampoco un especial recuerdo.

Fotos – más motivos naturales difuminados con película fotográfica

Fotografía

Fotos realizadas con Pentax LX, objetivo 85 mm «soft focus» y película Kodak Gold 200. Las cuestiones de técnica fotográfica relacionadas con las fotografías que aquí se muestran las podéis encontrar en Carlos en Plata.

No me voy a extender mucho en esta publicación. Al fin y al cabo es una confirmación de una experiencia que ya tuve en el mes de marzo y que me pareció interesante para un futuro. Y todo es sobre la base del uso de un determinado objetivo fotográfico, originalmente pensado para su uso en retratos.

Sin embargo, yo prefiero usarlo en el ámbito de la fotografía de naturaleza. Con el fin de aprovechar ese efecto difuminado para dar un toco “impresionista” a las imágenes finales. Conseguido directamente en cámara, sin necesidad de pasar por el software de turno. Espero que os gusten.

Libro – Mantequilla, Asako Yuzuki

Literatura

Fotografías tomadas en Shibuya, Tokyo, ya que es en la capital japonesa donde transcurre la acción de la novela. La entrada también su versión en Substack.

Ando con poquísimo tiempo. Pero aunque sea rápido, quiero seguir haciendo comentarios de los libros que he leído, porque además tengo un muchos pendientes de comentar. Este es otro de los que leí estando de vacaciones. Escrito por la japonesa Asako Yuzuki, me gustó mucho. Una visión crítica, muy lúcida, en relación al papel de la mujer en la sociedad japonesa, y en otras sociedades, y en relación a muchas otras cosas.

Yuzuki es una escritora relativamente joven, nacida en 1981, de quien no había leído nada. Aunque tuve ocasión de ver una teleserie basada en una de sus obras; una serie curiosa, que no dejó de tener su interés. Y en esta ocasión nos presenta a una periodista, que está en un punto de su vida profesional en el que, o consigue un reportaje rompedor que la haga subir en su carrera, o se queda estancada. Y la ocasión se la brinda la acusada de asesinato de una serie de amantes, en prisión preventiva, que se niega a hablar con la prensa, y cuyo físico, con sobrepeso, rompe los esquemas de la sociedad sobre lo que es una mujer atractiva. Y que accederá a hablar con la periodista. A cambio de que empiece a interesarse por la comida… con mucha mantequilla.

Aunque a lo largo de la historia encontraremos tanto personajes masculinos como femeninos, las protagonistas de esta historia son las mujeres. Mujeres convencionales, amas de casa que renunciaron a su carrera profesional para casarse y, eventualmente, tener hijos. Mujeres profesionales, que priorizan esa carrera profesional. Mujeres que se salen de la norma aceptable, vendiendo de alguna forma sus servicios a los hombres. Mujeres de todo tipo, que tienen que vivir bajo el estrés de responder, o negarse a responder, a los estándares establecidos por la sociedad.

Pero son esos estándares los que Yuzuki pone en solfa; el físico, el trabajo, las relaciones con los hombres, la maternidad… Todo ello con una mezcla que aúna algo de drama y algo de humor. Algo de ironía y algo de absurdo. Reflexión y hechos concretos difíciles de interpretar. Pero con un mensaje final que aporta cierta esperanza. Porque todos podemos encontrar una red, social, en el buen sentido tradicional de la expresión, que nos sostenga, que evite que si caemos no podamos volver a alzarnos. A mí me ha gustado mucho. Y el paso del tiempo no ha disminuido esa sensación. Por cierto, parece que el libro está inspirado por un caso real.

Fotos – ZGZFlorece con película fotográfica

Fotografía

Fotos realizadas con Pentax LX, SMC-A 100 mm Macro y Kodakcolor 100. El punto de vista de la técnica fotográfica de las fotografías lo encontraréis en Carlos en Plata.

Desde hace unos años el ayuntamiento de Zaragoza organiza un evento en primavera bajo el nombre de Zaragoza Florece, o ZGZ Florece… como queráis escribirlo.

No es que se promocione la floricultura ni nada. Simplemente, unas cuantas empresas patrocinan unos adornos florales, más o menos rebuscados o recargados, se instalan en el Parque Grande y algún otro lugar, e instalan sus chiringuitos para vender o promocionar sus productos.

El primer año aún fue vistoso, pero ha ido perdiendo esa vistosidad año a año. Cada vez menos “espectáculo” y cada vez más promociones y venta. No obstante, a propuesta de una socia, AFZ Asociación de Fotógrafos de Zaragoza organizó una actividad. Y fui. Y decidí hacer algunas fotos con película fotográfica.

TV – Park Eun-bin con superpoderes

Televisión

Fotos tomadas en Seúl, en el barrio tradicional de Bukchon. Entrada también con versión en Substack.

Park Eun-bin es una actriz surcoreana que en un momento dado se hizo muy popular. Yo la vi primera vez en la primera serie surcoreana que vi que no me pareció un mero guilty pleasure, que era una serie con interés propio. Pero su papel de abogada neurodivergente, creo que la hizo saltar a la fama especialmente. Al menos fuera de su país. Quizá en Corea del Sur ya había alcanzado cierto estatus. No lo sé. El caso es que a mí, me cae bien, creo que tiene capacidad interpretativa, incluso si alguna de sus series se me atragantó.

Actriz predominantemente de comedia, aunque creo que capaz también de papeles o situaciones dramáticos, recientemente he podido ver la última serie que ha protagonizado, The Wonderfools, título original en inglés, aunque escrito a la coreana (원더풀스, Wondeopulseu). En español la han titulado tontamente como Los Superfrikis. No. No va de friquis. Va de tontos. Fools. Aunque sean con buen corazón.

En alguna ciudad de provincias surcoreana vive nuestra protagonista, joven de 30 años, sin oficio ni beneficio, con una enfermedad cardíaca de mal pronóstico, al cuidado de su abuela, a la que ayuda en el restaurante pelando cebollas. Junto con un amigo que no anda sobrado de neuronas. Y además se juntan con el marido de la florista, que tampoco es de muchas luces, y sufre una curiosa paranoia con el fenol. Y por allí aparece un tipo, un funcionario municipal, que en un momento… parece tener algún tipo de superpoder. En un momento en del que los tres tontos van a preparar un falso secuestro de la chica para sacar dinero a la abuela, todo se estropea, la chica muere, van a parar todos a un vertedero ilegal, quedan contaminados con los vertidos, la chica resucita, y todos quedan con superpoderes… que en ocasiones parecen absurdos,… y que no saben usar.

Pero claro,… hay un científico malvado, y unos adversarios también con superpoderes. Y la abuela no parece tan inocente como parece. Y un grupo de pirados forman una secta y esperan el apocalipsis. Y… Bueno. Ya os imaginaréis. Una parodia del género de superhéroes con un mucho de comedia chalada, y algunas dosis de drama y de acción, para ocho episodios que, aunque irregulares, resultan entretenidos. Con Park como principal puntal, junto con alguno de los secundarios.

Se deja ver. Y me ha reconciliado con la ficción surcoreana en serie que últimamente no me muestra nada que realmente me interese mucho. Y tiene toda la pinta que tienen en mente hacer una segunda temporada. O por lo menos han dejado abierta esa posibilidad. Dependerá de como hayan valorado su éxito. Supongo. Parece que ha sido muy bien recibida en todo el mundo.

Cine – Tōi yama-nami no hikari (遠い山なみの光) / A pale view of hills (2026)

Cine

Fotografías de Hiroshima. No he estado en Nagasaki, pero ambas ciudades comparten el dudoso honor de ser las únicas bombardeadas por los Estados Unidos con bombas atómicas. «In God we trust»… dicen. También disponible en versión Substack.

Tōi yama-nami no hikari (遠い山なみの光) / A pale view of hills (2026; 26/20260628)

En primer lugar, siendo una coproducción anglojaponesa, no sé muy bien cual de los dos títulos es el original. Así que he puesto los dos. Os recuerdo que si pongo el título original de la película y no el que se la ha dado para su distribución en España es que he visto la versión original no doblada. Lo que desde hace unos años sucede siempre. Pero la película es bilingüe, aunque el director es japonés. Quizá tendría que haberme decidido por el título en japonés, que se traduce por La luz de las montañas lejanas.

Pero el título original en inglés, traducido al castellano como Pálida luz de las colinas, es el de la novela de Kazuo Ishiguro en la que se basa. Ishiguro es un escritor británico, nacido en Nagasaki, de padres japoneses, que se traslado a Inglaterra con su familia con cinco años de edad. Premio Nobel de Literatura en 2017, ha escrito siempre en inglés, y he leído unas cuantas de sus obras. Tanto traducidas como en versión original. Y me gusta. Mucho. Y esta novela la he leído dos veces… porque la primera vez no la entendí, la leí en un momento complicado de mi vida, en la que mi cabeza estaba muy confusa, me despisté por completo. En la segunda vuelta, sin embargo, me entusiasmó. Y la comprendí de forma muy distinta.

Ishiguro, y la película que dirige Kei Ishikawa, nos sitúan en Inglaterra en los años 80. Una joven (Camilla Aiko) acude a casa de su madre (Yō Yoshida) para ayudarle a cerrar la casa familiar, donde vive sola. La hermana mayor se suicidó y la casa, y los recuerdos, le pesan a la madre. Pero la joven, aprendiz de escritora, quiere trasladar al papel los recuerdos de su madre cuando era joven (Suzu Hirose) y vivía en Nagasaki, en la posguerra, habiendo sobrevivido a la bomba. Y la madre le hablará de una mujer (Fumi Nikaidō), vecina que vivía en una especie de chabola, con su hija, y de su familia y cosas diversas.

La novela en la que se basa la película fue la primera de Ishiguro. Y me parece curioso que la considere una obra de un inexperto, que llevó el relato a un final confuso, excesivamente complicado. Lo curioso es que ese final confuso es lo que para muchos es la gran virtud de la novela. Para mí es el ejemplo del narrador en primera persona no fiable. Niki, la joven escritora, pide a su madre que le hable de su pasado, y ahí entra su madre como narradora no fiable. Aunque al principio su historia tiene sentido, sus matrimonio, su suegro, la relación con la vecina, con la niña de la vecina, sus miedos por su embarazo al haber estado expuesta potencialmente a la radiación de la bomba… pero llegará un momento en el que las cosas no cuadren. Y sobretodo, en la que… no lo voy destripar.

Si diré una cosa. La película tiene un final mucho más definido y menos “confuso” que la novela. Mientras que en esta queda a la interpretación del lector qué pasó en Nagasaki realmente antes de que la protagonista emigre al Reino Unido, la película toma una serie de elementos para posicionarse en lo que fue la realidad. Y aquí viene la razón por la que sólo le he dado tres estrellas en la valoración subjetiva de la película, cuando quizá hubiera merecido la cuarta. Pierde la gracia. Siendo que es sabido que Ishiguro no quedó satisfecho de cómo le quedó la novela, siendo uno de los productores ejecutivos de la película (que puede querer decir mucho o poco en el mundo del cine), especulo en que en su participación quisiera que la conclusión fuera más clara. Pero es una especulación por mi parte.

Lo que no es una especulación es que, además de las claras virtudes formales de la película, las interpretaciones son muy buenas. Especialmente en el lado puramente japonés. No me pilla de sorpresa. Tanto como Hirose como Nikaidō me habían mostrado ya con anterioridad su valía interpretativa. Sólo necesitan un buen material y un buen director. Y aquí los tienen. Protagonizan una película que ha ido creciendo poco a poco en mi memoria y en mi sentimiento. Me parece bastante recomendable. Aunque apenas ha tenido promoción y pocos la verán.

Valoración:

Dirección: ****

Interpretación: ****

Valoración subjetiva: ***

Fotos – me motivan más las ópticas que las cámaras; es un hecho

Fotografía

Fotografías realizadas con una Fujifilm GFX 50R y Fujinon GF 80 mm f1.7 R WR. Entrada publicada también en versión Substack.

Comprar en su momento una cámara de formato medio digital fue un capricho como otro cualquiera. Nada que realmente “necesitase”, suponiendo que algo que se adquiere para mantener una afición sea una “necesidad” en algún momento. Pero se me acercaba mi cambio de década (en edad) y decidí darme un premio. Y la adquirí por un precio no demencial, pero no barato. Pero bueno… comparado con los precios habituales de estos equipos,… “barato”.

La fui usando con el sencillo, pero muy eficaz, objetivo normal de focal simple con la que venía; muy nítido y agradable de usar. Luego, tampoco hace tanto, le busqué un sencillo, pero también muy eficaz, objetivo de focal variable, entre gran angular y focal normal larga. Más versátil, aún. Y me entró el gusanillo por disponer de una óptica muy luminosa. Y es que siempre me ha motivado más el mundo de las ópticas fotográficas que las cámaras. Las cámaras van y vienen. Los objetivos son para siempre, o pueden serlo, y tiene algo más “mágico”. Entre comillas, que soy de ciencias, y me apasiona esa parte también de la fotografía.

Libro – Horizontes perdidos, James Hilton

Literatura

Fotografías de Sidabuzhou, templo budista en el Palacio de Verano de Pekín, a imagen y semejanza de los monasterios tibetanos. Disponible también en Substack.

Hace unos meses me hice el propósito de volver a leer libros que ya leí tiempo ha, y que en estos momentos muchos consideran clásicos. De modo absoluto, o en términos relativos, en su género. También decidí leer por primera vez algunos libros con esa consideración, pero que por algún motivo nunca leí hasta el momento. Aunque con alguno de estos he pinchado estruenduosamente… contra todo pronóstico, por el carácter aventurero de la historia. Y de jovencito, preadolescente o adolescente, disfrutaba con Mark Twain.

Pero vamos con otro de estos libros. Que me pareció apropiado para tenerlo a mano durante el viaje a China. Y cuya adaptación cinematográfica dirigida por Capra me marcó cuando era también muy jovencito. Puede que incluso más que cuando leía los libros de Twain. Se trata de la historia de aventuras que, desde la pluma del británico James Hilton, descubrió al mundo el mítico Valle de la Luna y la lamasería de Shangri-La (nota: siempre había utilizado la palabra “lamasterio” para estos lugares, monasterios de lamas, pero parece que lo admitido en el diccionario de la RAE y que se usa en el libro es lamasería… palabra que el ordenador me dice que no existe).

Shangri-la es una revisión de un mito tradicional de la cultura occidental, la Fuente de la eterna juventud, un motivo que aparece también en un diversidad de obras literarias o de ficción audiovisual. Pero actualizado con las modas de finales del siglo XIX y principios del siglo XX en las que las sociedad occidental se vio atraída por el mundo, excesivamente idealizado, de la espiritualidad de los lamas budistas del Himalaya. Unido a la apariencia de inaccesibilidad absoluta de la gran cadena montañosa.

Tanto en la novela original como en la película de Capra, Conway, diplomático británico, desencantado con un mundo en crisis con amenazas constantes de guerras, huye de la ficticia ciudad de Baskul, donde hay una revuelta, con un pequeño grupo de refugiados. En la novela, Baskul está en Afganistán, mientras que en la película está en China. Los cuatro años que transcurren entre la publicación de la una y el estreno de la otra modifican el panorama de conflictos políticos y bélicos del mundo, lo cual probablemente justifica el cambio. Junto con el hecho de que el libro sea británico, y para los británicos era significativo un lugar oscuro dentro de las fronteras del imperio, mientras que la película es producto de Hollywood, y para los norteamericanos era más atractivo hablar de China.

En cualquier caso, en ambos casos son secuestrados, se estrellan en los Himalayas (cadena de los montes Kunlun en la novela, que están “cerca” pero no pertenecen a los Himalayas), el piloto secuestrado muere, y son rescatado por los habitantes del Valle de la Luna, escondido lugar regido por la benevolente teocracia de Shangri-La. Un lugar de moderada felicidad, donde la vida se prolonga, libre del estrés propio del mundo moderno.

Hay algunas diferencia entre la historia literaria y la película de Capra. Que volví a ver tras regresar del viaje de China. Es una película que, ajustando las expectativas a las coordenadas de lugar y tiempo de cuando se realizó, sigue siendo una aventura disfrutable. Aunque ingenua. Y con un romance que no aparece en el original. Pero el mensaje general y la trama principal son las mismas. Lo pasé bien leyendo la novela… aunque en diversos momentos peca de ingenua, lo cual viene equilibrado por la lucidez de Milton en los primeros años 30 cuando aventuró la calamidades que se avecinaban al final de esa década y en los años 40. En su conjunto es una lectura agradable, aunque, pese a su popularidad en los países anglófonos, no la consideraría yo entre las grandes obras del siglo XX.

Fotos – instantáneas ferroviarias en Alagón

Fotografía

Fotografías realizadas con la Hasselblad 500CM y el respaldo NONS Instant Back para película Instax Square. Las cuestiones técnicas sobre las fotos las encontraréis en Carlos en Plata.

No ando esta semana en general con mucho tiempo, y el fin de semana en particular. Y además estoy cansado. Pero voy a subir una entradita sobre película instantánea.

En la mañana del sábado de la semana pasada, en el entorno de la estación de tren de Alagón en la que, contra pronóstico, salió nublado, me las vi y me las deseé para sacar detalle en los paisajes. Por el contraste y por la escasa latitud de la película. Pero alguna cosa salió.

TV – el Japón dividido y en guerra… de un futuro apocalíptico

Televisión

Fotografías realizadas en el entorno del reconstruido castillo de Osaka. También disponible en versión Substack.

Está llegando a su final el segundo trimestre del año. Eso quiere decir que también están llegando a su final las series o las temporadas de series de animación japonesa que han transcurrido entre abril y junio de este 2026. De momento tengo registradas tres finales. En esta semana llegarán varios más. No muchos. Las vacaciones de mayo me hizo abandonar unas cuantas. Lo cierto es que no ha habido muchas que me entusiasmasen como en trimestres anteriores.

Pero quiero hablaros aunque sea brevemente de Nippon Sangoku (日本三國; ‘Japón: Tres reinos’), un drama de aventuras políticas y bélicas posapocalípticas en un futuro no muy lejano en el que tras una guerra nuclear mundial y un devastador terremoto, Japón cayó en el caos político, sufrió un fuerte retroceso en su civilización, y quedó dividido en tres reinos en perpetuo conflicto, con un décimo de la población original del país. Basándonos en Osaka, capital de uno de los tres reinos, Yamato, conoceremos las intrigas políticas y las batallas contra uno de los reinos vecinos.

Es también una historia de venganza de un joven pescador cuya joven esposa fue asesinada por el cruel primer ministro. Y que ha decidido vengarse acercándose a los entresijos del poder haciendo carrera militar. Basada en un manga de éxito.

Sinceramente, me lo he pasado muy bien. Está muy bien hecha, con una animación muy expresiva, y con unas tramas políticas y bélicas en las que nunca es nada de lo que parece. Una historia que no ha terminado, de la que supongo que sabremos más en el futuro. O así lo espero. La podéis ver en Amazon Prime Video. De lo poco decente que últimamente he visto en esa plataforma, que hace unos años prometía más calidad en su oferta de series de la que realmente podemos encontrar. 

Fotos – Pues me había olvidado del día de la fotografía estenopeica…

Fotografía

Fotos realizadas con Ondu 6×12 Multiformat Pinhole Camera con Fujifilm Neopan 100 Acros II. Los datos técnicos de estas fotografías se pueden encontrar en Carlos en Plata.

Me doy cuenta este domingo pasado con sorpresa que entre los artículos publicados en Carlos en Plata no aparece el dedicado al Día Mundial de la Fotografía Estenopeica. Que se celebró, nada más y nada menos, que el 26 de abril de este 2026. No es de extrañar. Los que siguieron fueron días de estrés. Más con las vacaciones y el viaje a China a una semana vista. Luego ya… cayó en el olvido.

Pero hay estaban las fotos, en la carpeta de intercambios que llamo yo, “en las nubes”, esperando su oportunidad. Ya habían ido apareciendo en la cuenta de Instagram de Carlos en Plata… por eso. Pero por lo demás, a la vuelta de vacaciones, cayeron sumidas en cierto olvido provisional. Aquí os dejo buena parte de las que hice.

Celebramos la ocasión con AFZ Asociación de fotógrafos de Zaragoza, saliendo a fotografiar al Parque Grande de la ciudad el sábado 25, y dedicando el domingo siguiente a revelar las fotos y hacer algunas más. Si no llegamos a quedar el centro cívico de San José, donde el ayuntamiento dispone de un laboratorio, a saber cuándo hubiera encontrado tiempo en casa para revelar mis fotos.