[Cine] Historias lamentables (2020)

Cine

Historias lamentables (2021; 39/20210611)

Cuando hace 25 años o más, Javier Fesser, entonces “el hermano de uno de los Gomaespumas“, emblemático dúo humorístico de mi época universitaria y aun después, nos hacía cortos tan interesantes como los del “ritmillo” o la “tompleta“, imaginábamos, todavía muy ilusionados con el cine nacional, lo que sería cuando saltase al mundo del largometraje. Pero si os he de ser sinceros… nunca alcanzó situarse ni siquiera cerca de las expectativas que nos despertaron aquellos cortometrajes. De hecho, siempre se ha mantenido más fiel, como director, a esta fórmula que a los largometrajes. Hace unos meses, aparecieron esta “historias lamentables” en Amazon Prime Video. Y aunque me propuse verlas… sus 130 minutos de duración me tiraban para atrás.

Los protagonistas de una de las “historias lamentables” de hoy son de Zaragoza. Incluso los actores lo son. Pero impostan demasiado el acento, supongo que para que se note bien el origen… lo que convierte sus actuaciones en artificiosas, y poco llevaderas. Es lo que hay.

La semana pasada, para mi sorpresa, en los previos a la película que estábamos preparados para ver, nos proyectaron un avance de esta película, que después de meses en una plataforma digital en línea, se preparaba para su estreno en la gran pantalla. Del avance no me fíe. No me llamó la atención demasiado. Así que cuando me propusieron ir a verla el viernes siguiente, de entrada dije no. Para qué iba a pagar por algo que, teniéndolo disponible en casa, desde noviembre a esta parte no había encontrado motivación ni ganas para verlo. Pero me lo que pensaba eran “buenos” amigos insistieron y, para terminar de convencerme, dijeron que me invitaban, así fue, y que luego podíamos tomar unos chismes y charrar. Acepté. Así se las ponían a Fernando VII.

Fiel a su afinidad por el cortometraje, esta película reúne un total de cuatro historias cortas, de ámbito costumbrista, que supongo pretende cierta crítica o preocupación social, aunque no siempre tengo claro en qué sentido va, y sobre todo desde el punto de vista del humor, haciendo reír. Un homenaje a un empresario que empezó su ascenso social con un viejo Seat 127 o algo así. Un señor de rígidas costumbres que madruga una mañana para hacer una foto del amanecer en la playa de Gandía el día San Roque, cosa se convierte en misión imposible. La extraña relación entre una mujer enfrentada a la sociedad y un voluntarioso inmigrante subsahariano. Y las desventuras de un señor de Zaragoza, cuyas hermanas sospecha que ha estado malversando los fondos de la empresa familiar y que necesita “la excusa” perfecta para salir del paso… porque es verdad.

El primer problema es que si el enfoque es el humor,… hacer reír,… o cuando menos que esbocemos una sonrisa… al menos conmigo el fracaso es absoluto. Humor facilón, evidente, en alguna ocasión rozando peligrosamente con la caspa, tan predecible que lo que voy pensando durante las más de dos horas que dura la proyección que ya me imagino por donde van los tiros. Porque supones que el final de la historia no dejará de tener un lado amable. Al fin y al cabo, para el director, el buenrollismo es marca de la casa. Faltan ironías relativamente afiladas que nos despierten y nos hagan interesarnos por el mensaje que se supone que nos están lanzando.

Con unas interpretaciones que difícilmente pueden levantar un producto mucho más relacionado con el “landismo” y el “ozorismo” de lo que probablemente se quiera reconocer… o vete tú a saber, igual en estos momentos se reivindica aquella casposa etapa del cine nacional,… el nerviosismo aumenta en la butaca del cine, porque el tiempo pasa excesivamente despacio. Y la conclusión es muy clara. Realmente, son unas historias lamentables. Por un momento desfilan ante mis ojos las imágenes de ciertos “relatos salvajes” que nos llegaron desde Argentina hace unos años. Y comprendo que no estoy en sintonía con el señor Fesser. Que el buenrollismo no basta ni para hacer reír ni para lanzar un mensaje suficiente contundente y mucho menos para cambiar nada, si tal cosa es posible. Con los “gomaespumas” de los años 80 sí me sentía en sintonía. Con el hermano… nop. Casi lo siente como una pérdida de tiempo. Y lo siento. Es lo que hay. Como de costumbre, los medios nacionales son más benévolos de lo que toca con las películas españolas. Lo cual creo que es flaco favor.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[TV] Cosas de series; la más veterana y un “spin-off” no declarado

Televisión

Pues sí. La serie más veterana de mi cartelera televisiva. Quizá en competición con la nueva época de Doctor Who. Tanto la ciencia ficción británica como Grey’s Anatomy llevan en el aire desde 2005. Pero el número de episodios y la regularidad de emisión de las aventuras y desventuras de los cirujanos de Seattle ha sido mucho mayor que la del Señor del Tiempo. Así que le concedo el título. Bueno,… en realidad,… La segunda época del Doctor comenzó el 26 de marzo de 2005 con la presentación de Rose (Billie Piper) como una de las compañeras más carismáticas que ha tenido el alienígena. El comienzo del programa de residencia de Meredith Grey (Ellen Pompeo) y sus compañeros en Seattle comenzó el 10 de noviembre de 2005. Sin embargo, si no recuerdo mal, me enganché al drama médico antes que a los viajes en el tiempo en la Tardis. En cualquier caso, Grey y sus compinches acaban de terminar su 17ª temporada, mientras que el Doctor terminó su 12ª temporada con el especial de Navidad del 1 de enero de 2001. Que cada uno cuente los episodios especiales entre 2007 y 2008 en la temporada que quiera.

“Master of None” es una serie muy neoyorquina. Así que fotográficamente nos trasladamos a la Gran Manzana. Y nos subimos al Empire State Building. Para tener buenas vistas.

La temporada 17ª de Grey’s Anatomy ha estado marcada por la pandemia de covid-19. Lejos de los 24 episodios de algunas temporadas previas, se ha quedado en 17 episodios en los que la factoría Shondaland básicamente ha adoptado una actitud de crítica social ante las consecuencias y desigualdades de la pandemia y las consecuencias de la violencia policial contra los ciudadanos afroamericanos. Sin embargo, eso ha sido a costa de unas tramas mucho más flojas, y unos diálogos excesivamente “pedagógicos” y muy poco naturales. Entendámonos, hace mucho años que Grey’s Anatomy es una de mis placeres inconfesables, que ni yo mismo entiendo porqué sigo viendo. Sus mejores tiempos… pasaron muy deprisa. Aunque sigue siendo una de las series de televisión más vistas en EE.UU. Pero como buen vicio bien arraigado en el adicto, esperaré con “impaciencia” [esto es irónico] la 18ª temporada. En esta se ha producido varias bajas destacadas. Y quedan ya muy pocos históricos. Pero históricos de verdad. Aparte de Grey, Webber (James Pickens Jr.) y Bailey (Chandra Wilson). Cada vez suenan más las voces que anuncian que el fin está cerca. ¿Quizá con la 20ª temporada? No tengo ni idea.

Hace unas semanas llegó a Netflix la tercera temporada de Master of None, con el subtítulo Moments in Love. Y es que más que una continuación de las dos primeras temporadas de la serie creada y protagonizada por Aziz Ansari, ha resultado una derivada (nombre correcto en castellano del anglicismo innecesario spin-off, pero que nadie va a usar) de la serie original. La segunda temporada se remonta a 2017, año de su emisión original. Y en el tiempo que media se le interpuso… el #MeToo. En enero de 2018 fue acusado en un medio en línea de acoso sexual. Pero el caso tuvo sus detractores y sus partidarios. Quienes opinaban que la actuación de Ansari con su denunciante era reprochable, y quienes opinaban que no. Y quienes veían que había zonas grises en las que es difícil establecer la realidad y se corre el peligro de linchar socialmente a un… no vamos a decir “inocente”, utilicemos el término de los juicios de las teles… “no culpable”. No tengo ni idea de lo que paso, y por lo tanto, no tengo criterio. La cuestión es que en el regreso de la serie, Ansari ha tenido un papel ante las cámaras que va poco más allá de un cameo, y los cinco episodios de la temporada se han centrado en la relación de Denise (Lena Waithe), personaje habitual en la serie, y Alicia (Naomi Ackie), un nuevo personaje que aparece como la esposa del anterior al principio de estos episodios. En los dos primeros, cortos, de una media hora de duración, vemos como la relación entre en crisis, por los desequilibrios entre las dos cónyuges en su vida profesional, sumado al fracaso al intento de ser madre de Alicia. Luego vienen dos episodios largos, de una hora, en los que vemos cómo cada una de ellas reconstruye su vida. Y termina con otro corto, en la que ambas se reencuentran años más tarde, porque algo quedó de lo que tuvieron. No ha estado mal. Aunque la intensidad o el interés de los distintos episodios ha sido muy diversa. Si hacemos caso de los votantes de IMDb, comparados con los de las dos primera temporadas poco amor han recibido los nuevos del público. Aunque vete tú a saber los motivos. A la crítica le ha gustado. Y yo también pienso que tiene momento de valor que hacen que merezca la pena su visualización.


[Libro de fotografía y más] Islandia y otros paisajes humanos

Fotografía

Esta semana pasada he recibido uno de los últimos libros encargados a Another Place Press. Ya os he hablado de esta editorial en otras ocasiones, así que simplemente decir que está especializada en libros de fotógrafos que nos hablan de nuestra relación con el paisaje. Y a un precio económico.

El año que Jessica Auer se trasladó a vivir a Islandia coincidió con el año en que yo visité el país. Y también me interesé en mis fotografías por las gentes que se movían en el entorno del fenómeno turístico.

En esta ocasión se trata un libro de la fotógrafa canadiense Jessica Auer, titulado Looking North. Hace pocos años, la fotógrafa se trasladó a vivir a Islandia. De alguna forma, coincidiendo con el boom del turismo a la isla nórdica. Y fijó su mirada en ese fenómeno, y en el impacto en la vida de los islandeses. Nada de paisajes espectaculares con colores saturados y dimensiones magníficas, aunque esos paisajes están ahí, aunque presentados con más discreción. Son las personas. Los visitantes, los isleños que les prestan servicio, su relación con el paisaje, y también los elementos, casi siempre kitch o rondando ese concepto que suelen acompañar el fenómeno del turismo. En pocos días se ha convertido en uno de mis libros favoritos. Mi copia viene con una copia firmada y numerada de una de las fotos en tamaño DIN A4.

Stephen Shore es uno de los fotógrafos de referencia en el último tramo del siglo XX y aun en estos días. Y su trabajo también pone en relación el paisaje, natural o preferentemente urbano, con el ser humano que lo interviene o lo habita. En American Suburb X nos hablan de su trabajo Steel Town, nos habla del paisaje del cinturón de la industria siderúrgica en los Estados Unidos, relativamente venido a menos en las últimas décadas y su relación con esa población masculina, muy desorientada en sus valores, desgraciadamente granero de votos hacia Trump u otros populismos.

En Photography of China nos hablan de un trabajo de Kensuke Koike, fotógrafo japonés que interviene sobre fotografías antiguas, retratos, y cuya cuenta de Instagram vengo siguiendo desde hace años. En un momento dado se alío con el coleccionista francés de fotografías antiguas chinas, muchas veces anónimas, Thomas Sauvin, para realizar intervenciones sobre copias modernas realizadas a partir de negativos del álbum de un estudiante universitario de Shanghai en los años 80 del siglo XX. Y hay intervenciones realmente interesantes, sobre unas fotografías, unos retratos, no menos interesantes.

A partir de una serie de publicaciones en la cuenta de Tumblr Gacougnol, me interesé recientemente por el trabajo del japonés Hajime Sawatari. El fotógrafo japonés se centra principalmente en el retrato, a veces en el desnudo, centrando sus series en una única persona, principalmente una mujer. Pero sus sujetos son diversos. Pueden tener nombre o ser anónimos. Pueden ser posados o ser retratos al vuelo. Puede ser su hija. Todavía estoy explorando su trabajo. Y estoy contemplando la posibilidad de contemplar alguno de sus libros. Pero un poco más adelante. Que este mes ya he realizado algún gasto extra… y existe una innegable posibilidad de vacaciones con viaje en el horizonte.

[Fotos] Paseando con un equipo “vintage”

Fotografía

Así lo dicen los modernos… “vintage”. Que viene del francés “vin agé” o “vin d’age”, vino añejo; nunca he sabido cual de las dos opciones es exactamente. Pero hoy en día se aplica a todo lo que es antiguo, aunque no sea vino, pero resulta “guay”. O “cool”. Porque lo que es antiguo pero no es “cool”… eso no es “vintage”. Sólo es viejo. Mi objetivo Leitz Elmar 50/3,5 de 1951 será clasificado por la mayor parte de los aficionados como “vintage”, porque es “cool”. Al fin y al cabo es un Leitz… o Leica, para los que se me despisten.

Hace un par de fin de semanas estuve haciendo fotos con él. Quien quiera conocer los detalles técnicos puede visitar Más oportunidades para la Kodak TMax 400 – Leica M6 con Elmar 50/3,5. Para los demás, os dejo unas fotos.

[Cine] Shorta (2020)

Cine

Shorta (2020; 38/20210608)

El cine danés nos ofrece con cierta frecuencia buenas producciones, muy interesantes y muy bien realizadas. Tiene una cantera de directores competentes, innovadores y que trata los temas con profundidad, sin perder de vista que el cine también que ser atrayente para el público. Hace unos días leí un par de buenas críticas de esta película que he visto recientemente, dirigida por Frederik Louis HviidAnders Ølholm, dos cineastas que se habían movido hasta ahora en el ámbito de los cortometrajes, de la televisión y de la escritura de guiones. Pero inmediatamente me sentí interesado, especialmente con una cartelera que no se ha recuperado todavía de los efectos de la pandemia.

Cuando uno visita Dinamarca, Copenhague en concreto, no ve, salvo de lejos cuando se desplaza en los trenes de cercanías, los barrios de inmigrantes. Siempre vemos la cara amable de las zonas animadas, o de los festivales de jazz con los que me encontré yo en 2014.

Estamos en Dinamarca, tal vez Copenhague u otra ciudad importante, y tras una introducción en la que presenciamos la violenta detención de joven inmigrante africano por la policía, nos metemos en la rutina de un día de trabajo de dos policías que son emparejados para las patrullas de ese día. Ambos han tenido relación, aunque sea indirecta, con la detención del inmigrante, que se encuentra hospitalizado en estado grave, lo cual da lugar a una situación de malestar social en los barrios de inmigrantes, hasta el punto que los agentes reciben la recomendación de no entrar en uno de ellos, Svalegården. Mike Andersen (Jacob Lohmann) y Jens Høyer (Simon Sears) nunca han trabajado juntos. El primero tiene fama de irascible y violento. El segundo es tranquilo y callado. Pero las vicisitudes de la patrulla les llevará a estar en Svalegården, con un joven musulmán, Amos (Tarek Zayat), detenido en el coche de patrulla, cuando salta la noticia de que el hospitalizado ha fallecido, y se desatan violentos disturbios en el barrio, por no llamarlo gueto. Y van a tener difícil salir de allí.

Esta producción es una película incómoda. No hay blancos y negros, no hay maniqueísmos, no hay buenos y malos, incluso si a priori lo parece. Nadie está a salvo del reproche ético. Nadie carece de valores positivos. El problema es que no hay concesiones al distinto. Es una dura reflexión, por la fuerte violencia, a las intolerancias sociales. A los racismos. A los integrismos. Y la violencia incomoda. Pero la película está fenomenalmente realizada. Jugando con el primer plano y con la acción fuera de foco, vemos y no vemos. Sabemos qué pasa, o lo intuimos, pero como si no lo quisiéramos o como si no quisiéramos ser totalmente conscientes. La película va al grano. Con poco más de hora y media de duración, condensa lo que sucede en casi 24 horas, y suceden muchas cosas. Deteniéndose en momentos concretos, unos que invitan a la reflexión, otros a la esperanza, otros a la desesperación y otros al horror. Sin saber muy bien con qué quedarte. Porque no se proponen soluciones ni salidas fáciles.

Esta camiseta no es del Real Madrid… lo que no tengo ni idea es si podría ser del Arsenal… ni idea de fútbol. El niño no parece inmigrante… aunque vete tú a saber, que del este de Europa vienen unos inmigrantes muy rubitos.

Además hemos de señalar la más que notable interpretación de ambos protagonistas, muy bien acompañados de los secundarios, en una interpretación muy física, con un trabajo que debió ser realmente duro. Aunque con diálogos notables, que elevan el problema, desde lo local, en uno de los que se presume como uno de los países más felices y prósperos del mundo, al ámbito europeo, con ese diálogo notable de que “los inmigrantes son del Arsenal y los policías del Real Madrid”. Menuda carga de profundidad y cuánto hay para reflexionar en ese diálogo aparentemente tan banal.

Película de gran nivel, pero muy incómoda. No se ofrecen seguridades de ningún tipo. Nos quedamos al final con la misma sensación de inseguridad con la que hemos empezado. Un final áspero y sin concesiones. Yo la recomendaría sin duda, porque tiene muchos valores cinematográficos y sociales importantes. Pero eso no quiere decir que guste universalmente. Por cierto, shorta [شرطة] es policía en árabe.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
No deja de ser irónico que el jazz fuera una evolución de la música de esclavos africanos en sus descendientes, “libres” pero segregados, y ahora sea abrazada con entusiasmo por la blanca y culta Europa nórdica.

[Fotos] “Patos” al agua; Sort y Salou, 1992

Fotografía, Viajes

Estoy en proceso de reinstauración en mi vida de instrumentos musicales. En su momento, y durante años, tuve en casa una flauta dulce soprano en Do de plástico Hohner, un armónica Hohner Preciosa de 24 orificios en Do, y una guitarra Serrallonga, comprada al mismo Antonio en su tienda de la calle Loscos de Zaragoza. Pero tras diversas cesiones, se supone que ya sólo tengo en casa la armónica. Y el domingo la estuve buscando. Encontré la caja, donde esperaba encontrarla. Pero no la armónica. A cambio, encontré un paquete de negativos fotográficos en color expuestos en los años 80 y principios de los 90. Los reservé para empezar a digitalizarlos, porque encontré cosas interesantes. Y he empezado por un rollo de Kodak Gold 400 procedente de una cámara de un solo uso, también de marca Kodak, de la primavera de 1992. Creo que fue en mayo cuando la usé. Pero podría ser principios de junio.

Os dejo aquí unas cuantas fotografías “acuáticas” de aquel rollo de hace casi 30 años. Si alguien está interesado en detalles técnicos, los podéis leer un poco más ampliados en Recuperando tiempos pasados – 1992, cámara acuática de un solo uso Kodak en Sort y Salou.

[TV] Cosas de series; misterios desde Escocia a Tailandia

Televisión

Traigo hoy dos series muy diferentes. Ya casi no tengo lista de espera para comentar series. Una temporada de una serie me quedará sin comentar después de esta, aunque a lo largo de la semana espero terminar de ver otras dos. Veremos.

Pasé por la estación de Dundee camino de Aberdeen, pero no he visitado la ciudad, así que pongo fotos de esta última.

Traces es un drama criminal británico que transcurre en Dundee, en tierras escocesas (aunque me he enterado que está rodada principalmente en Manchester). Una especie de CSI pero más serio, más de verdad y más centrado en las personas. Se puede ver su primera temporada de seis episodios en Filmin, no sé cuando pondrán la segunda que está prevista, pero no está emitida todavía en su país de origen. En la primera temporada seguimos a Emma (Molly Windsor) una técnico de laboratorio que es contratada por un laboratorio forense y antropológico en una universidad en la ciudad escocesa, adonde se desplaza. Ella es nacida en la ciudad, pero desde los siete años ha vivido fuera de ella con su tía, por la muerte por asesinato de su madre. Como consecuencia de su regreso, se desencadenan una serie de sucesos que hacen que el caso, no resuelto, se vuelva a abrir. Es una serie entretenida, pero que prometía más de lo que ofrece al final. Creo que lo lían de tal forma, que algunas coincidencias resultan un tanto inverosímiles. Pero está bastante bien interpretada. Para pasar el rato.

Girl from nowhere es una serie tailandesa que ha llegado a su segunda temporada. Es una de las primeras series de esa nacionalidad que se pudieron ver en esta latitudes en Netflix. Y tiene un carácter semifantástico, ya que la “chica de ningún sitio” del título, Nanno (Chicha Amatayakul), aparece en cada episodio en un instituto de educación secundaria en el que existe algún conflicto. Unas veces relacionado con abusos, otras con la sexualidad, a veces con las drogas, en otras ocasiones con las redes sociales, también con sistemas de enseñanza tiránicos,… y Nanno se encarga de poner las cosas en su lugar. Aunque a veces le cueste aparentemente la vida,… pero siempre vuelve a aparecer. Entre el misterio, la crítica social y el terror, cada episodio es un caso distinto, aunque en esta segunda temporada ha aparecido una antagonista, Yuri (Chanya McClory), que representa una variante más perversa de Nanno. Al igual que la primera temporada, es irregular. Hay episodios muy conseguidos y otros mucho más flojos. Aunque creo que globalmente ha sido mejor, a pesar de que la línea argumental de Yuri me ha convencido a medias. Queda abierta a una tercera temporada, ya que el último episodio tiene forma de un cliffhanger… hasta cierto punto. Entretenida y curiosa para quienes no tememos arriesgarnos con terrenos menos trillados.

[Arte y cultura] Exposiciones en el Centro de Historias de Zaragoza y en la Lonja

Arte, Cultura

Hacía un tiempo que no quedábamos para ir de exposiciones. Supongo que ya es un tópico decir que hay cosas que han cambiado con la pandemia de covid-19. Rutinas que ya no son rutina. Gentes con las que ya no quedas con tanta frecuencia. Lugares a los que ir… ya no es lo mismo. Pero supongo que tenemos cierta “obligación” de ir retomando ciertas normalidades. De verdad, no como dicen los políticos.

Sin madrugar en exceso, pero sin perezas, para encontrar las salas de exposición tranquilas, ayer domingo nos fuimos a visitar tres exposiciones. Dos de ellas en el Centro de Historias de Zaragoza CHZ y otra en la Lonja. Vamos con ellas.

Enmarcada en la II Muestra Internacional de Arte Contemporáneo realizado por mujeres, organizada entre la Plataforma de Mujeres en el Arte Contemporáneo PMAC y el Servicio de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, tenemos la exposición Tierra Sujero Político en el CHZ. Es una exposición colectiva de autoras contemporáneas comprometidas con la tierra, el paisaje y el medio ambiente. Es una exposición sencilla, aunque bien estructurada, en la que se echa de menos una mayor profundización en los conceptos que quieren transmitir las artistas, uno de los problemas que tienen las exposiciones colectivas, con muestras limitadas de las obras de cada autor, autoras en este caso. Pero tiene algunas obras con conceptos interesantes.

Más popular de cada al gran público es la exposición (in)VISIBLE, en la que se utiliza la evolución de la ropa interior femenina desde el siglo XIX hasta nuestros días como metáfora del camino que ha tenido que recorrer, y sigue recorriendo, la mujer hacia la visibilidad social. Está bien, es una exposición más “tactil”, más material, y sobre un sujeto al alcance de la mayoría del público. También por ello corre el riesgo de caer en la anécdota o en lo superficial. A pesar de que tiene cierta extensión, creo que hay dimensiones del tema que no se tratan con la suficiente profundidad. Pero es muy entretenida.

Cambiando de centro de exposiciones, nos vamos del CHZ en la plaza de San Agustín (que nadie intente entrar desde el parque Bruil, no se puede), y callejeando por el casco histórico de la ciudad nos llegamos a la Lonja en la plaza del Pilar para visitar la exposición retrospectiva dedicada a Ricardo Calero, Espacios del sentir. El veterano artista nacido en algún lugar de la provincia de Jaén, pero que lleva buena parte de su vida en Zaragoza, es definido en algunos lugares como escultor. Sin embargo es un artista que no duda en utilizar una variada panoplia de técnicas, en las que podemos incluir también dibujos y collages, obras gráficas y pictóricas, fotografías y vídeos para reflexionar sobre el mundo y el lugar del ser humano en el mundo. Los temas, en una retrospectiva, amplia en el tiempo, son variados, pero hay espacio para situarlos. Eso sí, si queremos empaparnos mejor de las obras, no bastará la visita que hicimos nosotros, relativamente limitada en el tiempo, y eso que no nos apresuramos mucho, sino que convendrá dedicar tiempo. E incluso hacer varias visitas; al cabo, la visita es gratuita.

[Fotos] #ZGZFlorece – Festival floral en el Parque Grande

Fotografía, naturaleza

Cuando he ido a mirar qué recomendaciones fotográficas tenía recogidas de esta última semana, me he encontrado con que sólo había una. Tres enlaces, pero todos relacionados con el mismo fotógrafo. Y es que esta semana he estado centrado en otros aspectos de mi tiempo libre de los que espero contaros algo en las próximas semanas. Quizá en los próximos días. No sé. Igual me estoy embarcando en algo que no lleva a ninguna parte. Salvo gastar algo de dinero. Nada exagerado,… y además uno de los objetos implicados es en la práctica un regalo… pero bueno. Ya os contaré.

Así que para no dejar en blanco el domingo en mi Cuaderno de ruta, os pondré unas cuantas fotografías realizadas ayer en el Parque Grande de Zaragoza. En realidad, salí a pasear con un objetivo principal que tenía que ver con mi Leica M6 y un rollo de película de un tipo que no he usado nunca. Pero por si acaso, eché también una cámara digital a la mochila. Y cuando me encontré con el evento Zaragoza Florece en el Parque Grande, dejé la Leica, que no era conveniente por ir en blanco y negro, para fotografiar el colorido del evento floral, y saqué la cámara digital que iba con un objetivo de focal variable bastante competente.

El evento me pareció un poco… no sé… caótico. Como planificado con cierta premura en torno a la avenida de San Sebastián, el quiosco de la música y la escalinata del Batallador. Puede que haya influido el problema de la pandemia. Pero se me antoja que al concentrar instalaciones en poco terreno, acumulan más a la gente que si estas estuvieran dispersas por todo el parque. No sé. Es lo que se me ha ocurrido. Porque gente había bastante. Y la que llegaba cuando me fui. Porque yo soy relativamente “madrugador”. En fin, lo dicho. Os dejo con las fotos. Por cierto, estaría bien que hubiese puesto cartelitos de interpretación sobre qué tipos de flores contemplábamos en cada momento. Y el busto de Goya, no hice foto, me pareció un horror.

[Cine] Cruella (2021)

Cine

Cruella (2021; 37/20210602)

Vamos a ver si lo dejo claro desde el principio. Yo no quería ir a ver esta película. Incluso cuando salió ganadora en la votación me planteé quedarme en casa. No ir. Al final, en los últimos tiempos han sido tan escasos los momentos para juntarse con determinada gente, que venció este último impulso. Las adaptaciones de acción real de los clásicos animados de Disney o sus derivadas son meros productos de mercadotecnia en los que, hasta ahora, poca calidad he visto. Muy poca. Es cierto que esta nueva visión de la mejor malvada de la factoría dirigida por Craig Gillespie tiene como atractivo a priori su reparto. Hay mucha gente en el elenco que casi nunca lo hace mal. Pero aun así, mi reluctancia a ver esta película era… enorme. Pero fui.

Vista de Great Marlborough Street con los almacenes Liberty en primer plano. Es una de las localizaciones de la película, que transcurre en los años 70 del siglo XX.

En esta película se reimaginan los orígenes de Cruella de Vil, que en realidad se llama Estella (Emma Stone/Tipper Seifert-Cleveland, de niña). Una niña muy especial y querida por su madre (Emily Beecham) a la que pierde en unas circunstancias muy trágicas, lo que la fuerza a vivir una infancia y adolescencia en el mundo de la delincuencia. Impulsada por su deseo de trabajar en el mundo de la moda, consigue entrar a trabajar para La Baronesa (Emma Thompson), quien se convertirá en su mayor antagonista, especialmente por los secretos que esconde relacionados con ella misma.

Siempre recuerdo una de las frases de Jessica Rabbit en Who framed Rogger Rabbit?… “I’m not bad. I’m just drawn that way.” “Yo no soy mala, fui dibujada así”. Y no hay nada más que explicar sobre un personaje de ficción, especialmente en una comedia de acción, sea acción real o sea de animación. No hay que buscarle tres pies al gato. No hay que psicoanalizar al personaje. No hay que buscar razones para entender una infancia traumática y similares. Cuando las productoras, en un intento de ordeñar la vaca del dinero hasta dejarla exhausta, en el mejor de los casos no pasa nada. Pero con frecuencia, acaban desvirtuando el personaje que nos encantó. Porque Cruella de Vil era la salsa, lo que hacía interesante una historia como The hundred and one dalmatians, que si no hubiera sido una bobada. En este caso, pese a los esfuerzo del elenco… han creado un personaje que, realmente, a mí me ha parecido poco interesante, inconsecuente, y contrario en diversos aspecto a la maldad esencial del personaje original. Que nos encantó.

Separados del resto de Regent’s Park por el Inner Circle (vía urbana con paso de coches interior), los Queen Mary’s Gardens son la zona noble del parque. Regent’s Park es otra de las localizaciones típicas de la película.

La película es excesivamente larga, va muy rápida, pero no tiene un buen ritmo, se preocupa más de encajar la lista de éxitos musicales de los 60 y los 70 que de establecer un adecuado continuo narrativo, y en el único plano en el que se puede considerar que tiene algunos logros interesantes es en el diseño de producción. Las interpretaciones salen adelante por el oficio del reparto… y hasta ahí llega la cosa. Probablemente sea un éxito de taquilla… más o menos, dada la situación de la exhibición cinematográfica. Hasta yo fui a verla. Pero sinceramente, es un ejemplo de la mediocridad de Disney, más preocupada de aumentar el volumen del almacén del dinero del tío Gilito que de otra cosa. Por su puesto, es políticamente correcta y Anita (Kirby Howell-Baptiste) es negra, y aparece un personaje gay (John McCrea). Los dos son de los que apoyan a Estella, antes de convertirse en Cruella. O sea, ¿de los buenos? ¿Cruella de Vil es la “buena” de la película?

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **
Entre las Terraces que rodea Regent’s Park, impresiona la columnata de Park Crescent. Puede representar las residencias de los más pijos (posh) personajes de la película.

[Fotos] Reencuentros con cámara por medio

Fotografía

Hace unas semanas me reencontré con Luis. No es su verdadero nombre, pero por motivos que no vienen al caso no lo voy a dar, y modificaré ligeramente sus circunstancias personales, de forma pactada con él, cuando me dio permiso para hablar un poco de su historia personal en esta entrada sobre fotografía. A Luis lo conocí cuando hice mi primer curso de fotografía. Yo había empezado a trabajar recientemente en mi “empresa” actual, tenía 29 años. Luis es más joven. Todavía estudiaba. Tendría entonces 22 o 23 años. 

Luis estaba estudiando todavía, pero tenía posibles. Y se había comprado un capricho. Él mismo lo reconoce. Es un caprichoso. Sus compras, más allá de la necesidad o el interés funcional que tengan los objetos, siempre tienen un punto de capricho. Eso nos sirvió para conectar, aunque nuestra amistosa relación no duró mucho, porque se fue a trabajar y a vivir a otra ciudad. Ahora nos hemos reencontrado. Y siguiendo su tradición de persona caprichosa, se compró en su momento una de las mejores cámaras que Canon realizó para su gama de cámaras de enfoque automático para película tradicional. Y la tiene y me la ha dejado. Los detalles técnicos están en La Canon EOS 3 de Luis, con un EF 50/1,4 USM e Ilford FP4 Plus. Aquí os dejo algunas fotos.

[Nostalgia] Abandonando el baúl de los recuerdos familiar

Fotografía, nostalgia

Fue el 21 de abril del año pasado, 2020, cuando subí la primera entrada de esta serie [Nostalgia], que me ha llevado más de un año completar, aunque con esta última son sólo 12 entradas. Os recuerdo que durante las vacaciones de Semana Santa del 2020, en pleno confinamiento por el estado de alarma decretado por la epidemia de covid-19, cogí mi Hasselblad 500cm, un rollo de Ilford Delta 400 caducado que tenía en la nevera, y me puse a hacer fotos de objetos, documentos y fotografías del baúl de los recuerdos familiar. Un baulito de latón en el que mi madre ponía este tipo de objetos, de alguna forma representativos de la historia y las peripecias familiares. Desde la infancia de nuestros padres hasta algún momento indefinido de los años 80 tras el cual no hay más incorporaciones.

De hecho, esta última entrada “nostálgica” contiene en su fotografía un objeto, la cámara Kodak Pocket A-1 que usé entre los 15 y los 20 años de edad, y algunas fotos tomadas con ella. Son de unos días de vacaciones en la Semana Santa de 1982 en los montes de Covaleda, en la provincia de Soria. Las fotos están echas con la Pocket A-1, que usa, la tengo todavía y funciona, con un cartuchito de película negativa en color de formato 110. O por lo menos lo hacía en 2015. Pero como la Delta 400 es en blanco y negro, así es como las vemos aquí. Estas fotos descansaron un tiempo en el baúl de los recuerdos familiar hasta que decidí montarme mis propios álbumes de fotos de recuerdos personales en 1987, a la vuelta de mi viaje de estudios a Rumania, cuando las saqué de allí. Pero esa ya es otra historia, nostálgica también, y debe ser contada en otra ocasión. Éramos diez personas en aquella excursión de vacaciones a los montes de Soria. Sólo mantengo el contacto con una de ellas. Creo que es el que más merecía la pena y con ventaja, visto en retrospectiva. Aunque en aquel momento éramos más conocidos que amigos. Hoy día nos gusta quedar y vernos con cierta frecuencia. Y yo, muy agusto. Cosas que pasan.

Fotos realizadas en marzo de 2015 con la Kodak Pocket A-1