Las fotografías acompañantes son de la ciudad amurallada de Carcasona, uno de los lugares declarados patrimonio de la humanidad este año. Entrada publicada también en Substack.
Llevo unas semanas raras en lo que se refiere a publicaciones en el blog. Si antes publicaba seis o siete entradas a la semana, ahora no me da más que para tres o cuatro. Y no sé cuando volveré a los niveles de dedicación de antes. Curiosamente, llevo unos meses en los que el número de visitas al mismo, en su versión WordPress, se ha triplicado. Pensaba en cerrar o dejar en stand-by esa versión y dedicar más esfuerzo a Substack, pero lo cierto es que aquella está al alza, mientras que esta no consigue despegar. Substack está demasiado orientado al ámbito anglófono y poco implantado en las comunidades que hablan en castellano. O español, como lo queráis llamar, que hablamos de lo mismo. Pero bueno. Hoy tengo un día raro, por obras en casa, pero quiero aprovechar para publicar algo aunque sea anecdótico.

Por un lado, UNESCO a publicado las 25 nuevas entradas en la lista del Patrimonio Mundial acreditado por esta organización. Desde hace muchos años guardó mi propia lista de aquellos lugares acreditados en esta lista que he visitado total o parcialmente. Son 177 lugares repartidos en 26 países. Los 10 países en los que más lugares reconocidos como patrimonio de la humanidad he visitado son los siguientes:

Estos países agrupan más del 80 % de los lugares patrimonio de la humanidad que he visitado a lo largo de mi vida. He de decir que cuando visité algunos de ellos, no estaban reconocidos como tales. Lo fueron después. Y los añadía a la lista después. Es lo que ha sucedido este año con dos lugares en Francia reconocidos este año; las playas del desembarco de Normandía el Día D, que visité en 1990, y los castillos capetianos del Languedoc, que visité en 1999, aunque la ciudad amurallada de Caracasona la volví a visitar en 2022.

Y por otro lado, estos días atrás me ha llamado la atención lo artefactadas que pueden estar las puntuaciones promedio de los usuarios de IMDb para las películas y series de estreno. Veamos dos ejemplos extremos. Las gráficas son tal y como estaba la situación el 4 de agosto de 2026 a las 10 de la noche hora española.
Hace unos días consulté las puntuaciones de The Odyssey. La situación era más extrema que la que muestro a continuación.

Como se puede comprobar, las curva de valoraciones tiene su moda en el 10. Pero hay un pico en el 1. Que en los dos o tres primeros días tras el estreno era más acusado. Probablemente hubo un grupo que se organizó esos días para desprestigiar a la película, influir en otros espectadores, bajando el promedio de valoración. Con el paso de las semanas, ese efecto se ha diluido, y en estos momentos es marginal. Pero se aprecia en el diagrama de barras con claridad suficiente. Lamentable.
Ayer comencé a ver un estreno muy reciente de una serie española en Amazon Prime Video, El homenaje. Y me encontré con esto.

¡Vamos hombre! En una curva que marca claramente una distribución con una moda en el 7, aparece un pico enorme en el 10. ¿Qué pasa? ¿La productora ha organizado a sus empleados para que voten masivamente en la máxima puntuación? ¿Hay una claque pagada o incentivada para que puntúen alto? En estos momentos esta serie está siendo valorada por un número de espectadores mil veces inferior a la anterior. Con el tiempo se irá corrigiendo hasta cierto punto la anomalía. Dependerá de cuantos espectadores pierdan algo de su tiempo en puntuar. Claro, sin esos votantes, la puntuación media sería apreciablemente más baja. Lo cual es muy posible que suceda en un futuro, cuando ya no haya más de ellos y sólo haya votos honestos. Pero que triste es ¿no? El caso es que he visto dos episodios, y aunque no sea la octava maravilla de la humanidad, se deja ver.


















































