[Cine] Submergence (2017)

Cine

Submergence (2017; 23/20180415)

Estuvimos en un sí ir no ir con esta película. Por un lado, que la firme Wim Wenders, con James McAvoy y Alicia Vikander de protagonistas parecían alicientes más que suficientes para incitarnos a acercarnos a las salas de cine. Pero las críticas previas de la película no eran buenas, sumándose a las que desde hace unos años plantean que Wenders ya sólo se defiende bien en el documental, y que pasaron hace tiempo los tiempos de gloria a la hora de narrar ficción.

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Algunos de los mares y costas que recorre el barco de la chica protagonista; Portugal…

La película nos sitúa en dos líneas paralelas de acción. Por un lado, la profesora Danielle Flinders (Vikander), investigadora oceanográfica, se embarca en una larga travesía por el Atlántico norte, desde el sur de Portugal hasta las regiones árticas, bastante más allá de Islandia, donde habrá de sumergirse en las profundidades abisales buscando los orígenes de la vida. Por otro lado, James More (McAvoy) es un agente de espionaje que, bajo la apariencia de ingeniero de obra civil especializado en suministros de agua, se internará en la revuelta Somalia con la excusa de ir excavar pozos y suministros para las poblaciones, y se verá retenido por los insurgentes islamistas más extremos. Mediante flashbacks provocados por los recuerdos de ambos sabremos que se conocieron en un hotel costera en el norte de Francia donde se enamoraron y prometieron volver a reunirse.

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… Noruega,…

Detrás de una calmada historia de romance y de acción pausada, Wenders propone un película filosófica que nos invita a reflexionar sobre las amenazas que caen sobre el planeta en estos momentos. A nivel físico y ambiental, la amenaza sobre los mares, fuente de vida original en la Tierra. A nivel sociopolítico, la amenaza de los integrismos, de los fanatismos y de las dictaduras. Todo esto está muy bien… pero la película funciona a penas. Está llena de lugares comunes, de tensión forzada, de alguna situación que podríamos calificar incluso de absurda. Todo ello con una realización fría, que transmite poca emoción. Desde luego, el romance entre los protagonistas más da la impresión de parecer un aquí te pillo aquí te cojo entre dos “guapos” que una pasión que justifique la reflexión posterior.

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… Escocia,…

Los dos protagonistas tienen su oficio y evitan el desastre, aunque tampoco parecen especialmente motivados por la labor. Se limitan a cumplir.

Me resulta difícil recomendar una película, que sin ser tan catastrófica como en algún sitio he leído, realmente aporta muy poquito. Y realmente, estamos muy lejos del Wenders que nos emocionó hace unas décadas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **
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… e Islandia (también en el encabezado).

[Fotos] Drones

Fotografía

En mis páginas específicas dedicadas a la fotografía hoy encontraréis información sobre el taller de fotografía aérea que realicé el pasado sábado con ASAFONA (Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza): Taller de fotografía aérea en ASAFONA. Aquí simplemente os dejo, para animaros a visitar ese enlace, algunas fotos que hice ese día.

[Libro] Los pies de Fumiko

Literatura

Dos libros había leído hasta el momento de Jun’ichiro Tanizaki. Y si el primero, un ensayo sobre estética, me dejó con un sabor un poco agridulce, el segundo me pareció un hallazgo que me dejó con muchas ganas de leer más de este autor nipón. Hasta que llegue el momento de afrontar la lectura de otra novela con cierto empaque, ya veremos cual y cómo, para romper una dinámica de parón lector que me sucedió hace unos días afronté la lectura de este relato corto. Un cuento plagado de ironía y humor.

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Esta entrada con relato nipón la ilustraremos con algunas instantáneas de mi visita a la isla de Miyajima y los santuarios de Itsukushima.

Escrito como una carta que un estudiante de bellas artes remite a un escritor en la que le cuenta el peculiar episodio de su amistad con un viejo comerciante, un crápula que a sus sesenta años, y enfermo de diabetes y tuberculosis, acoge en su casa como amante a un aprendiz de geisha, una adolescente descarada, pero por cuyos pies siente una pasión fetichista y desmedida. Pasión que se contagia al estudiante que escribe la carta.

El relato se lee en un plisplás. En primer lugar, porque no es muy largo. En segundo lugar, porque una vez que lo enganchas, prácticamente no lo sueltas hasta el final. A caballo entre la escritura erótica y sensual, con las descripciones del físico de la joven geisha, y del cuento humorístico, que con ironía y no poca mala leche, arremete contra las pasiones mal contoladas de los hombres, dominados al cabo por sus instintos y apetitos, por extravagantes que parezcan.

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Absolutamente recomendable, no es para echar risas, pero sí para esbozar en un momento dado una sonrisa, que ya no abandona tu rostro hasta un tiempo después de terminar la lectura del cuento. No ha dejado de alimentar mis ganas de volver a leer alguna otra novela de Tanizaki. Y como curiosidad… el primer matrimonio de Tanizaki fue con una geisha de diecinueve años…

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[Fotos] Ángeles

Fotografía

Las esculturas en piedra de criaturas angélicas siempre me han producido cierta fascinación. Para colmo, en una de mis series preferidas, Doctor Who, uno de los monstruos malísimos más logrados son los ángeles llorosos (The Weeping Angels), que aparecieron por primera vez en aquel fenomenal episodio, Blink, protagonizado por una jovencita Carey Mulligan, en el que el propio Doctor, protagonista de la serie, era un personaje secundario. Sigue pareciéndome el mejor episodio que conozco de la serie.

En fin, que a lo que venía esto es que mis recomendaciones fotográficas de esta semana, Recomendaciones semanales – del 8 al 15 de abril de 2018, vienen acompañadas de los ángeles de piedra del Ponte Sant’Angelo de Roma.

[TV] Cosas de series; Jessica Jones y poco más

Televisión

Hace un montón de días, varias semanas, que no escribo nada de televisión. A ratos tengo la sensación de que en algún momento me he dejado de comentar algo, y no recuerdo qué. En cualquier caso, lo cierto es que con las vacaciones de Semana Santa y los días de antes y de después, no he estado muy seriéfilo que digamos. De hecho, incluso comencé a ver la tercera temporada de Love,… y la he abandonado. Ya no me interesan esos amores. Sin embargo me he llevado la decepción de que han cancelado futuras temporadas de Mozart in the Jungle. Sin un cierre como es debido.

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Fotográficamente pasearemos por Nueva York, ciudad donde se las apaña mal que bien Jessica Jones; y la ficticia Sinfónica de Nueva York, a la que echaré más de menos que a la fortachona detective privada.

Aparte de no encontrar cosas excesivamente motivantes, he de decir que estoy dedicando tiempo a repasar películas de animación japonesa. Además de alguna otra, he empezado a revisar entera toda la filmografía de Studio Ghibli. Recientemente he vuelto a ver Majo no takkyūbin (Nicky, la aprendiz de bruja), Kurenai no buta (Porco Rosso), Umi ga kikoeru (Puedo escuchar el mar) y Sen to Chihiro no kamikakushi (El viaje de Chihiro). Son estupendas. Hasta las menos conocidas. De hecho, la tercera de ellas, dirigida por Tomomi Mochizuki, que siempre ha aparecido como una película menor del estudio, siempre me ha traído extraños recuerdos y añoranzas de mi adolescencia. Aunque mi historia no se pareciera realmente a la de los protagonistas de la película. Cosas que pasan.

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El caso es que lo más destacado que he visto en series de televisión ha sido la segunda temporada de Jessica Jones. Una temporada que se ha hecho esperar dos años, después del excelente sabor de boca que nos dejó la primera. Para mí, esa primera temporada es lo mejor que he visto nunca relacionado con el universo Marvel, con ventaja sobre lo siguiente, e infinita ventaja sobre cualquier largometraje de superhéroes vestidos con pijamas de colores. Pero hay un viejo dicho que dice que ningún héroe es nunca mejor que el villano al que se enfrenta. Y hay numerosos ejemplos en la literatura, el cine y la ficción televisiva que lo demuestran. Y la ausencia de Kilgrave, salvo en un episodio, se ha notado como un enorme y tremendo vacío que nada ha podido cubrir. Para colmo, algunos personajes interesantes como la abogada Jeri Hogarth (Carrie-Anne Moss) han sido malempleados en tramas paralelas que no han aportado nada y que han sido totalmente prescindibles. Ninguna catástrofe. Sigue por encima de otros productos de ese universo,… pero quizá haya dejado de tener interés para mí, que nunca he sido muy aficionado al género superheroico. En fin… como digo muchas veces… cosas que pasan.

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[Cine] Una (2016)

Cine

Una (2016; 22/20180407)

Seguimos con películas que tienen por título un nombre de mujer. Hace un par de años podíamos disfrutar de una notable película de amor entre mujeres que, entre otras cosas, ponía de manifiesto el excelente trabajo de sus dos protagonistas. Una de ellas, ya tenía un reconocido prestigio; no era ningún descubrimiento. Pero había ganas de ver el recorrido de la otra, que curiosamente se ha mostrado muy discreta en sus apariciones tras aquella injustamente olvidada película en las ceremonias de los premios. Aquí la recuperamos en una película dirigida por Benedict Andrews, y que nos llega con mucho retraso. De hecho, no ha encontrado distribución en salas de cine en nuestro país, por lo que la ha estrenado directamente en vídeo bajo demanda la plataforma Netflix.

Carlos Carreter

Una parte de la acción, recreada en forma de flashback, tiene lugar en el pasado en una localidad británica costera; que yo representaré aquí por una otoñal y poco concurrida Margate.

Aquí hay una tremenda contradicción en la industria del cine. Se niegan a reconocer como productos de cine los largometrajes producidos por estas plataformas para su estreno en las mismas, pero luego la industria del cine nos escamotea la posibilidad de ver películas potencialmente interesantes en las salas de pantalla grande. Viva la (in)coherencia.

En cualquier caso, en este largometraje de muy moderada duración, basada en una obra de teatro, esto se nota bastante, nos encontramos con Una (Ruby Stokes, adolescente; Rooney Mara, adulta), una joven que con trece años mantuvo una relación con un hombre, Ray (Ben Mendelsohn), muchos años mayor que ella. Este fue detenido y condenado por los hechos, y ha rehecho su vida con otro nombre. Pero Una quiere confrontar a Ray y pedirle explicaciones. Entre el asqueo de haber sufrido el abuso a tan joven edad, y la incomprensión de sentirse abandonada por un hombre que decía estar enamorada de ella.

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Andrews realiza una película que está básicamente al servicio de la interacción entre los personajes, especialmente los dos protagonistas. De realización técnica correcta, quizá excesivamente pulcra para un tema que tiene tantas miserias escondidas, quizá pueda pecar de impersonal aunque no carezca de oficio. Pero donde destaca la película es en la interpretación de ambos protagonistas. A Mendelsohn, que solemos verlo encarnar a villanos diversos en diversas producciones, le va que ni pintada la ambigüedad con la que se plantea su personaje, hasta tal punto que puede plantear en algunas personas dudas sobre la (carencia de) moralidad de sus acciones. Sobre el egoísmo de aprovecharse de un niña de 13 años. Mara, por su parte, consigue dotar a su personaje de una mezcla de determinación e inseguridad a la hora de confrontar el pasado, algo que necesita hacer si quiere seguir adelante. Mención obligatoria para la joven Stokes, que interpreta a la joven Una.

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Película que no ha recibido las mejores críticas, y que sin embargo no deja de ser bastante interesante de ver por la calidad y poderío de la obra de teatro en la que se basa. Obra que no deja de jugar con la ambigüedad, real o aparente según los casos, de los hechos, de los sentimientos, de la ética subyacente a la relación entre una preadolescente y un hombre casi veinte años mayor que ella. Yo creo que es recomendable, aunque le falte un poquito de intensidad y le sobre limpieza en la puesta de escena.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Libro] Nada se acaba

Literatura

La canadiense Margaret Atwood está de moda. El estreno hace un año de la serie basada en su novela del mismo título, The Handmaid’s Tale, puso a esta veterana escritoria en el candelero. Lo cual se vio reforzado con una nueva adaptación televisiva de otra de sus obras, Alias Grace. El éxito y el interés de estas propuestas televisivas me llevaron a leer alguna de ellas, y escogí la primera, que me gustó mucho. Tanto o más que la serie de televisión. Y eso que esta es de esas ocasiones en las que el producto audiovisual está al mismo nivel o superior que la obra literaria. Pero la obra de Atwood es amplia y variada. Para leer una nueva obra de la autora decidí que quería sentir cómo ver el mundo real. Ni novela histórica, ni distopía futurista. El mundo real tal y como lo percibe o lo siente.

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Si la imagen que Atwood transmite de Toronto y la sociedad canadiense de los años 70 es real, da la impresión de que la cosa a mejorado algo. O por lo menos, la imagen que el visitante actual se lleva de Toronto es bastante agradable. Con niebla a orillas de lago Ontario incluida.

El libro que aquí nos ocupa apareció de oferta en mi tienda de libros electrónicos habitual y no lo dudé. Es una novela de 1979, ambientada en el Toronto de la época. Durante el espacio de aproximadamente dos años conoceremos las relaciones de una serie de personajes. Nate y Elizabeth forman un matrimonio con dos hijas, que hace tiempo que no funcionan como pareja, por lo que han abierto de forma tácita el mismo a otras relaciones. Ambos tienen amantes, pero Elizabeth está doliente del suicidio del suyo, por el que sentía algo más que una mera atracción física o la conveniencia de la periódica satisfacción sexual. Nate anda perdido en su vida, tanto en lo personal como en lo profesional. Entra en escena Lesje, una paleontóloga del mismo museo donde trabaja Elizabet, que mantiene que vive con un hombre, pero sin mucho convencimiento sobre sus sentimientos. Además, descendiente de ucranianos cristianos y de judíos bálticos, se siente insegura en una sociedad aparentemente diversas, pero muy estratificada. Las relaciones entre ellos y con personajes secundarios pronto se complicaran.

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La novela funciona como una disección no sólo de las relaciones interpersonales o de pareja, encarnadas en los personajes principales de la novela, sino como un análisis de la sociedad canadiense de la época. Es un momento de tensiones en la sociedad canadiense por los movimientos separatistas del Quebec. Y a pesar de la creciente diversidad de la sociedad, que poco a poco deja de dividirse simplemente en “ingleses” y “franceses”, para dar paso a personas de otros orígenes, como decía está claramente estratificada, con dificultades de relación entre comunidades. Lesje es el personaje que mejor representa esa situación. Pero también el rancio abolengo de la familia de Elizabeth, “ingleses” de toda la vida sirve de referencia para el análisis de esta sociedad.

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No es una novela especialmente optimista. La sensación que transmite es la creencia de la autora de que las personas no pueden ser sinceras entre sí. Incluso si están enamoradas. O cuando ya hay poco que perder, y han dejado de estarlo. Hay sentimientos de posesión, de dominio, sentimientos de querer “ganar” en las mezquinas guerras interpersonales. Hay atisbos de que detrás de un tipo “simpático” se puede encontrar un egoista potencialmente maltratador. Todo en un ambiente muy lejos de la imagen del Canadá abierto, civilizado y tolerante. Porque al fin y al cabo, la gente es gente en todas partes.

No me ha resultado fácil de leer. A pesar de tener un extensión moderada, ni corta ni larga, unas trescientas páginas. Me costó más tiempo del previsto leerla. Tuve que hacer interrupciones para asimilar y volver a retomar. Y de hecho, terminé su lectura antes de leer la novela de ciencia ficción de la semana pasada, pero decidí retrasar su comentario para reposarla un poco. ¿Es recomendable? Yo creo que sí, pero con el estado de ánimo adecuado. Y exige una actitud muy activa por parte del lector. Más de lo que podría parecer en un principio.

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[Fotos] Blanco y negro en una tregua en la lluvia

Fotografía

Hoy por la tarde tenemos una tregua en la lluvia y la tarde ha quedado bonita. Como tenía intención comparar algunos de mis objetivos para cámaras digitales, he aprovechado para dar un amplio paseo. El comentario técnico sobre los objetivos en La Panasonix Lumix G9 y el solapamiento de focales entre objetivos; el tele corto. Aquí os dejo algunas fotografía, en blanco y negro.

[Fotos] Colores de primavera para días grises y lluviosos

Fotografía

Sí. Estamos en primavera. Pero el fin de semana ha salido gris y lluvioso. Afortunadamente, los cerezos, muy modestos todavía, y las rosas, incipientes, dan un poco de color ya al Parque Grande de Zaragoza, y rompen la monotonía de estos días. Acompañan estas fotografías a mis recomendaciones fotográficas de esta semana que podéis encontrar en Recomendaciones semanales – del 25 de marzo al 8 de abril de 2018.

[Cine] Thelma (2017)

Cine

Thelma (2017; 21/20180403)

Después de haber dedicado ayer la entrada al obituario de Takahata-san, retomo lo que debería ser lo normal en el apartado de cine. Los estrenos en la cartelera. Este de hoy nos llega desde Noruega. Dirigida por Joachim Trier, fue la película que los nórdicos enviaron para la cosa de los Oscar, aunque no llegó a situarse en el corte de cinco candidatas finales.

Carlos Carreter

La ópera de Oslo es escenario de una importante escena, que cobra todo su significado cuando se desentraña el misterio de la película; y que debería convertir la historia en muy muy muy inquietante. Y sin embargo… pues no mucho, oye.

Tras una inquietante escena de caza en los nevados bosques noruego, la joven que lleva el nombre que da título a la película, Thelma (Eili Harboe), comienza su primer año de universidad. Por primera vez sale de su casa, donde ha estado muy protegida por sus padres, cristianos integristas, de moral muy rígida. Le cuesta hacer amigos. Aunque conocerá a otra joven universitaria, Anja (Kaya Wilkins), que le abrirá las puertas en este aspecto. Pero entonces sucederá dos cosas. Lo que siente Thelma por Anja puede que sea algo más que amistad. Y comenzará a presentar unos extraños episodios de convulsiones, que parece que ya sufrió de niña. Conforme avance en su camino la cosa se pondrá realmente compleja, y parece que sus padres son los que tienen la clave de lo que le pasa.

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Película de tema psicotrónico, con fenómenos parapsíquicos a los que podemos dar o no interpretaciones de carácter psicoanalítico a costa de las represiones que introduce un ambiente ultrarreligioso… o no. Cada uno como guste. La película tiene material para haber salido una producción digna y con chicha. Si además cuentas que el reparto tiene un nivel bastante majo, pues mira tú. Y sin embargo, el resultado final queda frío,… y un poco desvaído. No te acaban de alcanzar las emociones que se supone que tendrían que surgir de los conflictos planteados. No me explico mejor por no destripar la película.

En fin,… que no es ninguna catástrofe, se deja ver, pero es ampliamente mejorable. Solo recomendable sin reparos a los aficionados a psicotronías varias, y a los curiosos de otras filmografías. Los demás, allá ellos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

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[Cine – in memoriam] Isao Takahata (1935 – 2018)

Cine

Corría el año 1975, el dictador todavía no había fallecido, y llegaba a las pantallas española un serie de dibujos animados, 52 episodios, aunque a mí se me hizo eterna, que marcaría a toda una generación de españoles. Se trataba de Heidi [アルプスの少女ハイジ Arupusu no Shōjo Haiji (literalmente, La niña de los Alpes, Heidi)]. Aquella serie nos familiarizó con aquellos personajes de aspecto aniñado y de ojos enormes, muy esquemáticos en su concepción, aunque inconfundibles, que suelen aparecer con frecuencia en la animación japonesa. Después, con un estilo similar, pero con unas dosis de melodrama muy aumentadas, llegó Marco [母をたずねて三千里 Haha wo tazunete sanzenri (algo así como Tres mil leguas en busca de mi mamá)].

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Pasearemos entre los templos y santuarios de Nikko mientras despedimos a Takahata-san, deseando que siga imaginando bellas películas de animación en el más allá, si ello fuese posible.

En aquellos momentos no eramos conscientes, pero detras de aquellas series que tanto impactaron en la sociedad española estaba la imaginación, las ideas y el equipo de animadores de Takahata Isao (como he dicho recientemente, intento respetar el orden de los nombres en Japón y otros países, con el nombre de familia o apellido en primer lugar, y el nombre otorgado en segundo lugar). Recientemente nos ha abandonado, a la edad de 82 años. Aunque menos conocido en occidente que el genial Miyazaki Hayao, fue junto a este uno de los pilares del Studio Ghibli, fuente de obras maestras de la animación nipona y mundial. Obras que adquieren un carácter universal por sus temas y por su capacidad de llegar y penetrar en la sensibilidad de los espectadores.

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Cinco fueron las películas que Takahata dirigió para Ghibli, aunque participó en otras varias como productor o en diversos papeles. Las que más recuerdo son la impresionente película antibélica La tumba de las luciérnagas [火垂るの墓 Hotaru no Haka], una película tan hermosa como tremenda, que nunca me he atrevido a ver por segunda vez. Algún día osaré enfrentarme a la tristeza que destila. Probablemente, una película merecedora de estar entre las diez mejores películas de animación de todos los tiempos. También me encantó, aunque no disfrutó de tanto éxito comercial, la imaginativa El cuento de la princesa Kaguya [かぐや姫の物語 Kaguya-hime no Monogatari]. O lo que he disfrutado siempre con la tranquila sencillez nostálgica de Recuerdos del ayer [おもひでぽろぽろ Omohide poro poro]. Sin desmerecer a otras notables producciones de las que fue artífice.

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Recientemente he comenzado a revisar toda la filmografía del Studio Ghibli. Por ello, aunque últimamente no me llamaba la atención la escritura de obituarios, sí que me ha apetecido recordar a Takahata. Quizá por ser menos conocido que Miyazaki, pero indudablemente un cineasta al que debemos mucho los amantes del buen cine en general, y de la animación en particular. Y espero que esté con muchos otros en el cielo de las gentes del cine. Como digo siempre, si existe un cielo despues de la muerte, que sea el de las gentes del cine. Otros… no creo que merezcan la pena.

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[Libro] El fin de la muerte

Literatura

Hace unas poquitas semanas salió a la venta en España la traducción al castellano del tercer volumen de la trilogía oficialmente titulada El recuerdo del pasado de la Tierra de Liu Cixin, aunque todo el mundo la conoce como la Trilogía de los Tres cuerpos, en referencia al título del primer volumen de la misma, probablemente el que ha alcanzado mayor fama. Nota: con los nombres chinos trataré de mantener con coherencia la tendencia actual de respetar el orden con el que son utilizados habitualmente en sus países; primero el apellido familiar, y después el nombre personal.

Tuve la ocasión de leer el primer libro de la trilogía con el principio del año. Me costó decidirme a leerlo. Entendedme… a mí, que me digan que lo han leído gente como Barak Obama o Mark Zuckerberg no me supone una publicidad positiva de casi nada. Ambos son personajes con suficientes puntos oscuros, especialmente el segundo, como para que no me sirvan de referencia a la hora de elegir mis lecturas. Pero apareció de oferta en mi suministrador habitual de libros electrónicos, por un precio muy muy muy barato y lo cogí. Me gustó, pero sin entusiasmos. Me pareció curioso. Con algunas ideas y algunos detalles interesantes. Pero sin que despertase pasiones en mí. De hecho, en ese momento casi me parecía dudoso seguir con el resto de la trilogía. Estoy ya muy escamado de las trilogías en ciencia ficción, que a veces son de cuatro o cinco libros, paradójicamente, en las que a rebufo de la buena acogida de un primer libro bueno o decente, nos ofrecen unos cuantos pestiños a continuación.

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Un cierto papel tiene en el libro de hoy los sistemas de corrientes violentas conocidos como Maelstrom, en el Moskenstraumen, el estrecho que separa la isla de Mosken de la de Moskensøya. Así que fotográficamente nos iremos a las Lofoten, ya que por esta última isla tuve ocasión de pasear hace unos meses.

En cualquier caso, finalmente decidí afrontar la lectura del segundo de los libros un par de meses más tarde. Lo leí con menos fluidez que el primero de los libros, pero reconocí en su momento que tenía más enjundia. Tenía más elementos para la reflexión. Como comenté en su momento, la buena ficción científica no se limita a contarnos batallitas futuristas, sino que suele entrar en la reflexión de la naturaleza del ser humano, de la socidad humana, de la inteligencia o de nuestro lugar en el mundo/cosmos/universo. Al igual que el anterior, me pareció que contenía elementos interesantes, ideas originales, o que si no lo eran ofrecían nuevos puntos de vista, nuevas perspectivas. Eso sí… su teoría del universo como un bosque oscuro en el que pululan incontables civilizaciones que desconfían las unas de las otras, se me apareció en ese momento más con un recurso argumental para hacer avanzar la historia que como una idea fuerza principal. No podía estar más equivocado.

Lo que sí tuve claro es que iba a leer el tercer libro… aunque me encontré que, aunque su publicación original en China fue en el año 2010,… todavía no estaba disponible en castellano. En inglés sí, desde 2016. Afortunadamente, la espera no ha sido larga, ya que a mediados de marzo, poco después de terminar de leer el segundo libro, ya lo tuvimos disponible en diversos formatos, tanto de de libros muertos como electrónico. Y aquí va.

El libro está divido en cinco partes. La primera ella nos va a contar la historia de la joven Cheng Xin, una inteligente y compasiva ingeniera aeroespacial, que además es guapa la jodida, y su admirador enamorado, compañero de universidad, el solitario y desventurado Yun Tianming, y su papel respectivo en una línea argumental paralela a la crisis trisolariana que se nos cuenta en los dos primeros libros. Es a partir de la segunda parte donde todas las líneas argumentales se reunen, aunque los escenarios son diversos para llevarnos al desenlace de la crisis con nuestros vecinos esterales y al más complejo derivado de la Teoría del Bosque Oscuro, que es el elemento principal que mueve la historia y que sirve a la reflexión.

No voy a entrar en muchos detalles más sobre el argumento. No quiero desvelar innecesariamente detalles del argumento. Sí que voy a adelantar que es el volumen de la trilogía que más me ha gustado. Incluso más allá de que esté bien, tiene momentos de brillantez conceptual.

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Un elemento que hace que me guste es que la histora que nos cuenta Liu Cixin se nos convierte en este tercer volumen en una gran space opera, género por el que siempre he sentido debilidad, pero manteniendo su tono de ciencia ficción dura. Recordamos que ciencia ficción dura es aquella que respeta los conocimientos de la física en el universo real, o que si especula con la evolución de la misma en el futuro, lo hace dentro de lo plausible. Es cierto que se toma algunas libertades.

El sistema trisolariano no es en la realidad un sistema impredecible. Aunque un sistema estelar triple, lo cierto es que las dos estrellas principales orbitan apaciblemente en torno a un centro de masas común, a una cómoda distancia de entre 11 y 36 unidades astronómicas (UA; una UA es aproximadamente 150 millones de kilómetros, la distancia de la Tierra al Sol). La tercera aparentemente orbita muy alejada de las anteriores, alrededor del centro de masas común, a una distancia del par principal de 0,2 años luz o 13 000 UA. Nada que ver con el caos con el que se nos describe el sistema trisolariano de la trilogía.

Lo de los sofones… pues no está nada claro, porque está basado en la famosa teoría M o de las supercuerdas. Una teoría que algunos han denunciado como muy bella matemáticamente, pero no falsable. Por lo tanto no científica, propiamente dicha, si no se puede someter a comprobación experimental. Mis conocimientos en física no llegan a tanto como para pronunciarmen.

Por supuesto, cada vez que se llega al vuelo espacial a la velocidad de la luz,… pues hay que verlo como una cierta libertad… No nos olvidemos que la cantidad de energía para disparar un cuerpo con masa a la velocidad de la luz sería infinita…

Y la cuestión de la coexistencia de espacios bidimensionales, cuatridimensionales o, en gneral, muldimensionales, con el tridimensional más el tiempo que conocemos, aunque muy bonita y muy muy muy muy muy muy bien escrita, también supone desde mi punto de vista una cierta alegría que se da el autor.

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Pero nada de esto empaña la bondad general de un libro que nos ofrecen una aventura de dimensiones casi galácticas y casi atemporales, pero dentro de un orden. Con una capacidad notable de trasladar a palabras la dificultad inherente de la mente humana a asumir las magnitudes y las escalas de las que estamos hablando.

Y todo ello sin perder de vista que la novela tiene enjundia a la hora de analizar las respuestas de la humanidad a las crisis. Respuestas que llevan tras de sí la tesis de que los retos futuros de la humanidad no pueden ser afrontados bajo los sistemas éticos, sociales y políticos tradicionales. Que la resolución de toda crisis conlleva compromisos, y que no siempre podemos conseguir soluciones en las que todo el mundo gane, por lo que hay que saber hacer renuncias colectivas sin perder un sentido de la ética. Leí hace poco que la ética y la cultura definen un país. De forma amplia, la ética y la cultura definen a la humanidad; pero ambas están sujetas a reflexión y mutación. Quizá la crisis inmediata que tiene la humanidad como conjunto sea la crisis ambiental derivada del calentamiento global. Y la respuesta no está siendo especialmente buena, desde mi punto de vista.

¿Tiene defectos el libro? Alguno tiene. A nivel anecdótico, la isla de Mosken, al sur de Moskenesøya, no es una isla perdida de Noruega… El archipiélago de las Lofoten es una de las regiones más turísticas, animadas y visitadas de Noruega, como pude comprobar hace unos meses.

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En otro nivel, ha mejorado con respecto a los anteriores la definición de caracteres de los personajes principales, aunque siguen siendo relativamente estereotipados. Pero es inevitable no sentir empatía por Cheng Xin, Ai AA, Yun Tianming o Guan Yifan. Sí, todos chinos, a pesar de ser una historia de toda la humanidad,… pero es que el autor y sus lectores potenciales originales eran chinos. Qué esperabais. E incluso hay alguna “villana” muy interesante como la enigmática Tomoko Muy conseguida la traducción castellana. El nombre japonés Tomoko usa los mismo caracteres, 智子, que los usados para denominar en chino a los sofones. En inglés, al personaje, lo llaman también “Sophon”.

Lo cual no quita que la edición española sea un poco racana. Especialmente en notas al pie o notas del traductor. De la misma forma que sí que hay una nota que explica lo del nombre de Tomoko, podría haber incluido otras. Me he tomado la molestia de comprobar la grafía china de algunos de los nombres del resto de los protagonistas, y realmente no es un asunto banal. Por poner un ejemplo, el nombre de Cheng Xin, 程心, que incluye el ideograma de “corazón”; en un personaje cuya debilidad radica precisamente en su afectividad, en sus emociones, en el pensar con el corazón, por mucha inteligencia que tenga. Y existen otros nombre significativos dentro del libro, que no voy a detallar aquí.

En fin… como podréis comprobar por lo amplio de mi comentario, es un libro que me ha llegado y me ha gustado. No diré más que, a pesar de sus 600 páginas, frente a las 300 o 400 de sus predecesores, he tardado la mitad del tiempo en leerlo. Una aventura absolutamente apasionante. Aunque muy posiblemente siga tirando para atrás a aquellos lectores que no vayan un poquito sueltos en física. Son muchos y variados los conceptos de esta ciencia que se ponen en juego, y la importancia de esta ciencia en el desarrollo de la acción. Pero desde mi punto de vista, muy recomendable.

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