[Fotos] Recomendaciones semanales – del 15 al 29 de mayo de 2017 – Fotografía y otras artes visuales

Fotografía

Después de un domingo de descanso en esta sección casi semanal debida a mi viaje por el norte de Italia y por las regiones adyacentes a la frontera germanosuiza, vengo con una nueva edición de mis recomendaciones semanales, muy asociada a este viaje. Aunque habrá alguna cosita más.  Lo que pasa es que la noche de este sábado al domingo, trasnochamos mucho para ir a hacer fotografías nocturnas de la bóveda celeste. Y me daban casi las seis de la madrugada cuando me acostaba. Así que he ido todo el día como los zombis. Y además con una novedad fotográfica en la familia de la que os hablaré en unos días. Por ello, he trasladado mis recomendaciones fotográficas al lunes.

En el siguiente enlace, el artículo en detalle. Para los no interesados, un resumen en fotos.

Origen: Recomendaciones semanales – del 15 al 29 de mayo de 2017 – Fotografía y otras artes visuales.

Visita en Milán al Museo del Novecento con obra fotográfica de Ugo Mulas.

Visita al Fotomuseum Winterthur – Fotostiftung Schweiz, con obra, entre otros de…

Dominic Nahr,

Cristina de Middel,

Fosensic Architecture,

y Danny Lyon.

Y con visita general a este prestigioso museo de fotografía, y paseo por la ciudad suiza de Winterthur.

[Libro] Maestra

Literatura

Este libro estuvo a la espera durante meses en mi biblioteca virtual de libros electrónicos hasta que encontró su momento durante mi viaje en la semana de pascua a Dinamarca. Supongo que algo me llamó la atención en agosto de 2016 cuando apareció entre las ofertas flash del día en Amazon. El caso es que después, otros me interesaron más y quedó enterrado entre otros hasta que encontró su momento.

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Estos libros de fácil digestión suelen alimentar la imaginación del lector a  base de tópicos, poco elaborados. Y para ello, circulan por escenarios habituales en este tipo de obras. Londres, en la Gran Bretaña.

Escrito por la escritora Lisa Hilton, que cuando se dedica a lo que denominan “thrillers psicológicos” firma como L. S. Hilton, el primer nombre lo utiliza para otro tipo de obras, y traducido al castellano para Roca Editorial por Santiago del Rey, nos habla de Judith Rashleigh, una graduada en historia del arte que lucha por abrirse paso, con poco éxito, en una importante casa de subastas en Londres. Procedente de la clase baja, su inteligencia le ha permitido adquirir unos estudios y una formación, pero no es aceptada entre las clases dominantes de la profesión, de nivel social más elevado. Despedida por amenazar con desvelar algún caso de fraude, y llevando una doble vida como acompañante de un club de alterne, huye a la costa del sur de Francia con una amiga para iniciar una carrera de incidentes, en los que la huida hacia adelante será su estrategia para salir del paso.

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Portofino en Italia.

Vamos a ver… no hace falta ser un hacha para entender que esta Judith Rasleigh es una versión femenina, y con escenas de sexo más explícitas, del Tom Ripley de Patricia Highsmith. Pero que no le llega ni a la suela del zapato. Carece de las sutilezas de Highsmith para dotar a su personaje de una vida más allá de los estereotipos y el cartón piedra, aderezado con un poco de carnaza.

Carlos Carreter

Ginebra, en Suiza. En el encabezado vemos Roma, en Italia también.

Nos dicen que es la primera novela de una trilogía, mira tú que original, y que es muy posible que se adapte al cine. En IMDb ya aparece como “en desarrollo”. Sin muchos más datos. Sinceramente, a mí me interesó poco. La leí completa porque es uno de los característicos productos de la época de digestión fácil, que no obligan a mucho esfuerzo al lector, que pasa las hojas con rapidez. Y también deja escaso poso. Poco alimento intelectual posee. No seguiré con la trilogía, desde luego, y dudo que llegue a convertirse en una película que me interese. Aunque eso nunca se sabe.

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Y cómo no, París, en Francia. Aparte de algún otro que no muestro o del que no tengo fotos a mano, como alguno de la Costa Azul.

[Viajes] Entre Milán y los pequeños grandes lagos, y el lago de Constanza y el Rin

Viajes

Versión resumida, sin la discusión sobre técnica fotográfica que encontraréis en el siguiente enlace, de mi último viaje por el norte de Italia y la frontera germano suiza: Entre Milán y los pequeños grandes lagos, y el lago de Constanza y el Rin – De vuelta a una cámara réflex para un viaje – Fotografía y otras artes visuales.

En una primera parte del viaje, en Milán y alrededores, donde he estado visitando a unos amigos.

Estación Central de Milán.

Desde allí hice una excursión a Bérgamo, ciudad cuyo aeropuerto conocía, pero nada más. Pasee durante una mañana y una tarde, durante las horas laborales de estos amigos, antes de volver por la tarde a Milán para pasar con ellos la velada.

Entre el Duomo y la basílica de Santa María Maggiore en Bérgamo.

Orto Botánico de Bérgamo.

Funicular de San Virgilio.

Al día siguiente, paseé por Milán, que ya conocía. Llena de gente, la propia fauna humana que habita las calles de la ciudad “meneghina” se convierte en el principal motivo de interés.

La copa del Giro de Italia en la galería Vittorio Emanuele II.

En las terrazas del Duomo de Milán.

Arte contemporáneo en el Museo del Novecento.

Basílica de San Eustorgio.

“Muro delle Bambole” en memoria de las víctimas de la violencia de género.

Columnata de San Lorenzo.

Ambiente en los “navigli” (canales) de Milán.

De vuelta a casa en un veterano pero inmaculado tranvía de madera.

El sábado, como unos milaneses más, y aprovechando el buen tiempo, salimos a pasar el día a los lagos. En concreto al lago de Orta, a la coqueta localidad que da nombre al lago, Orta-San Giulio.

Iglesia de Santa Maria Assunta en Orta-San Giulio.

El lago de Orta desde la isla de San Giulio.

Enlazando con el tren que nos llevará a Milán en la estación de Novara.

Conociendo ya los cuatro grandes lagos de mayor tamaño, Maggiore, Lugano, Como y Garda, de entre los grandes lagos del norte de Italia, el domingo me llevaron a conocer otro de los “pequeños”, el coqueto lago Iseo, y su Monte Isola, grandota isla que domina el centro del lago.

La isla San Paolo desde Monte Isola en el lago Iseo.

Rodeando Monte Isola por la ribera del lago Iseo.

Esperando al tren en la estación de Sulzano-Monte Isola.

Tras estos días en el norte de Italia, en lo que más importante que hacer turismo, que se hizo, era estar con la gente a la que echas de menos por la distancia, cogí un par de trenes, y atravesé por mi cuenta Suiza para llegar a Constanza, a orilla de lago del mismo nombre o Bodensee, en el sur de Alemania. Esta es una ciudad fronteriza, coqueta y tranquila, bonita, famosa por el concilio con el que se dio por terminado el Gran Cisma de Occidente de la Iglesia Católica a principios del siglo XV.

Mural en Constanza que habla de una batalla contra “los españoles” en 1548; más bien, contra las tropas católicas del emperador del Sacro Imperio Carlos V… también I de España.

Un tren de los ferrocarriles alemanes se dirige a la estación fronteriza de Constanza, con la torre de la catedral al fondo.

Salones del Concilio de Constanza.

Aparte de pasear un par de ratos por la coqueta ciudad alemana, el primer día completo de estancia en la región utilicé los servicios de transporte público en barco por el Bodensee o lago de Constanza para visitar un par de punto de interés. Por una lado, la pequeña pero bonita localidad de Meersburg en la orilla opuesta del lago. Por otro, la visita imprescindible de la zona, el gran parque botánico de la isla Mainau, un lugar donde disfrutar de todo tipo de plantas y vegetación… y de las mariposas.

Castillo de Meersburg.

“Schmetterlingshaus”, casa de las mariposas, de Mainau.

Isla de Mainau.

Me queda decir que el último día antes del de regreso, por la mañana me lo tomé con calma y me embarqué en una travesía de casi cuatro horas de duración hasta Schaffhausen en Suiza, donde se encuentran la famosa Rheinfall, las cataratas del Rin.

Puente de Diessenhofen sobre el Rin.

Cataratas del Rin en Neuhausen am Rheinfall.

Esa misma tarde, un tren de cercanías me llevó a Winterthur, donde tenía ganas de conocer el Fotostiftung Schweiz, museo de fotografía del que os hablaré dentro de un par de días, así como de las exposiciones que tuve ocasión de disfrutar.

Espero que os haya gustado el resumen fotográfico del viaje.

Uno de los dos edificios del Fotostiftung Schweiz, fundación para la fotografía suiza, en Winterthur.

Unterer Graben, Winterthur.