Fotografías realizadas en los Alpes Suizos, en Grindelwald-First. Porque no hay aventura en un universo paralelo de fantasía que no incluya una majestuosa cordillera. Entrada también disponible en Substack.
Sé como me enteré de la existencia de este libro. Vi que hablaban de él, con alabanzas, en una cuenta de Bluesky dedicada a la literatura de ciencia ficción y fantástica. Nunca acabaré de entender por qué suelen unir estos géneros. Supongo que alguna mal llamada ciencia ficción, parece ciencia ficción, pero es pura fantasía. Véase Star Wars y su que La fuerza te acompañe y sus caballeros jedis. En cualquier caso, en ese momento no me llamó la atención por muchas alabanzas que le hiciesen al libro.

La cuestión es que poco después, un conocido que lo había comprado, en formato de árboles muertos, me lo prestó. Ya sabéis. Si te prestan un libro de papel, no pasa nada; un acto social perfectamente respetable. Si te pasan un libro electrónico que otro ha comprado, es piratería. Cosas, ¿verdad? ¿O cada vez que hemos prestado un libro de papel o nos lo han prestado hemos cometido un delito? ¡Qué duda!
La novela la escribe un tal Django Wexler, y ya me han avisado que en inglés se dispone ya de una continuación. ¡Qué! ¡Otra “trilogía” de cuatro o cinco libros de las típicas en el género! El tal Wexler es uno de las docenas de programadores informáticos o graduados en ciencias que se hacen su cursito de escritura creativa y se dedican a estos géneros. La cantidad de veces que he leído esto en biografías de escritores anglófonos de fantasía y ciencia ficción me empieza a marear. Pero no voy a entrar en especial valoraciones, más allá de que, como todos deben hacer un curso similar de “escritura creativa”, todos escriben historias similares. O sea… que tiran de fórmula más que de creatividad.

No obstante, si he de seros sincero, la novela me entretuvo bastante. Y aunque al principio… no sé… le costó arrancar, al final me pareció suficiente o bastante divertida. Una mujer joven, veinteañera, lleva mil años reencarnándose tras sucesivas muertes, más bien más que menos violentas, en un universo paralelo en el que existe la magia y diversas razas propios de los libros de fantasías de ámbito medieval. Es decir, uno más de los innumerables sucesores de los libros de Tolkien. Aunque en este caso aderezado con Dungeons & Dragons y los innumerables isekai del manga y el anime japoneses. Eso sí, la humana protagonista del libro, al contrario que en esos antecedentes, no duda en beneficiarse (en la cama, o donde convenga) a amantes de todo tipo de razas y condiciones, y de todo sexo. Síp… es para mayores de 18 años. Tiene dos rombos. O tres… No. Dos. Que menciona los “beneficios”, pero no los describe.

El macguffin de la historia es que la protagonista, harta de que la maten, con mayores o menores niveles de torturas en su vano intento de defender a los humanos de ese universo contra las huestes del Señor Oscuro de turno, decide que se pasa al otro lado. Y que se va a convertir en el próximo Señor Oscuro. Mmmmm… Debería decir Señora Oscura, pero el lenguaje inclusivo y no sexista no debe estar de moda en ese universo.
El libro es un pastiche. Mete en una coctelera elementos sacados de todas las influencias y antecedentes antes mencionados, y otros que no se me ocurren, y los agita para sacar este producto, que no tiene más trascendencia que tiene cierta capacidad de entretener si entras en su juego. Y si funciona a este nivel es porque, dejando de lado un principio un tanto moroso y poco interesante, el libro encuentra un cierto ritmo a partir del segundo acto de la historia, y viene acompañado de abundante humor de chascarrillo, que no está mal llevado. Al fin y al cabo… si funciona… es porque es una parodia, que se ríe abiertamente del género en el que está navegando. Y para pasar el rato, ya está bien.

























































