[Cine] Kimi no suizō wo tabetai (2018)

Cine

Kimi no suizō wo tabetai [君の膵臓をたべたい] (2018; 23/20190412)

Esta historia me empezó a llamar la atención hace ya un tiempo. Y es que la traducción de su título al castellano llama la atención. Ese Quiero comerme tu páncreas, título en castellano de la película doblada, que parece que es una traducción razonablemente certera del título original, sorprende. Especialmente en el marco de un drama entre adolescentes. Porque más parece un título de película sobre zombis o similares, que la de una sobre la relación entre dos jóvenes de 15 o 16 años. Pero el caso es que, como soy aficionado a la animación nipona, empecé a oír hablar de la adaptación de esta “novela ligera” al cine hace ya un tiempo. No pensaba que fuese a llegar a las salas de cine de nuestro país. Pero desde hace un tiempo, la animación japonesa se está abriendo paso con más facilidad entre las distribuidoras. Tres llevamos ya este año en la cartelera zaragozana, contando el 25º aniversario de Totoro.

La película que nos ocupa hoy transcurre durante una primavera, y las primeras escenas están llenas de cerezos en flor. Y encima, la protagonista se llama Sakura, el nombre de la flor del cerezo en japonés. Así que hoy ilustramos la entrada… exacto, con flores de cerezo ornamental japones. Sakura.

Shin’ichirō Ushijima, el director de esta película de animación, es relativamente novato. Cuatro episodios de series de animación era todo su currículo como director hasta esta película. Y nos traslada a un género que nunca está del todo de moda, pero que periódicamente resurge en las carteleras. Chico/chica, joven/”jóvena”, hombre/mujer que se conocen y entablan una relación romántica/de amistad/mitad y mitad, hasta que se descubre que uno de los dos, generalmente ella, sufre una enfermedad incurable. Este género ha dejado algún escaso ejemplo de historia interesante, y una abundancia de pastelazos y abuso del “cine cebolla” destinado a estimular las glándulas lagrimales, y dormitar posteriormente en las profundidades del olvido, salvo en el de las mentes más cursis. Y con frecuencia, pese a lo que parezca, el interés no recae en la experiencia de la persona que ve recortada drásticamente su esperanza de vida sino en el impacto del que queda.

Tal cosa sucede en esta película, que atiende más a la evolución del introvertido y asocial muchacho protagonista que a la joven Sakura, quien va a morir debido a una enfermedad (desconocida) que provoca una insuficiencia funcional de su páncreas, que pone patas arriba su vida en una relación que constantemente navega en el equívoco entre la amistad y el romance. Digan lo que digan los que apuestan por una historia de amistad, el director nos deja abundantes pistas de que el muchacho piensa en Sakura de otra forma mucho más carnal. Obsérvese el fondo tras Sakura en una escena en la que ambos comen en un restaurante, y tendréis una pista.

La realización es de un tipo habitual en la animación japonesa. Detallados fondos y ambientes, con unos personajes esquemáticos aunque fácilmente reconocibles por algunos trazos o elementos que los individualizan. Mucho desenfoque de fondos, una par o tres escenas de lucimiento en el dibujo (abundancia de cerezos en flor, los fuegos artificiales que no falten,…) y el recurso a un cambio estilístico cuando nos movemos en el terreno de lo onírico o de los recuerdos. Y un problema que lastra constantemente la película. Esta llena de clichés. El chico serio y la chica pizpireta. La mejor amiga de la chica, algo arisca, que desconfía. El chavalote simpático que ofrece su amistad a todo el mundo. Los fuegos artificiales. Los cerezos en flor. Los viajes en tren. Todos estos elementos los hemos visto en otras película o series, mejor utilizados o con más sentido, más de una vez.

Al final, qué tenemos. Una película entretenida, que te deja con un buen sabor de boca, pero que poco a poco se va diluyendo en el recuerdo como un producto mucho más vacío y carente de originalidad de lo que parecen. Una sensación de déjà vu casi permanente, y un exceso de cine cebolla de recurso fácil. Tanto “azúcar” que al final necesitas más inyecciones de insulina que las que precisa la insuficiencia pancreática de la joven.

Como curiosidad, un año antes, la misma historia había sido llevada al cine pero en acción real, dirigida por Shō Tsukikawa y protagonizada por la pizpireta (aunque a ratos algo cargante) Minami Hamabe y el poco expresivo Takumi Kitamura. La busqué y la vi en casa el fin de semana. De alguna forma, siendo una película discreta y poco memorable, sin ser mala, y relatando la misma historia al 90 %, sin embargo transmite alguna e idea más interesante. Y sobretodo desde un punto de vista más adulto. Tengo la sensación que siendo más fiel a la novela original. Aunque eso sólo es una suposición, porque no he accedido a la misma.

Por cierto… aprovechando mis conocimientos profesionales. Es posible vivir sin páncreas. Con una diabetes complicada de manejar, y con la necesidad de suplementos enzimáticos, pero es posible vivir sin páncreas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Y una rosa, para finalizar.

[Fotos] “Hanami” en el Parque Grande de Zaragoza

Cultura, Fotografía

Salí hace un par de sábado a pasear por el Parque Grande de Zaragoza. Iba con una cámara de formato medio para película tradicional, con el fin de hacer fotos tranquilas. Pero me encontré con el “Hanami [花見 ]” o fiesta para ver flores, las de los cerezos ornamentales japoneses que se van plantando año a año en el parque, que celebraba la Asociación Cultural Aragón-Japón.

Unas “sakura” en los cerezos ornamentales japoneses del Parque Grande de Zaragoza, excusa para esta fiesta.

No llevaba el equipo más adecuado para hacer un reportaje, porque mis intenciones al salir de casa eran muy distintas. Pero bueno, quien quiera los detalles técnicos están en Ilford Delta 400 a IE 200 y gente que juega a japoneses.

Para los demás, os dejo unas fotos.

[Libro] La esfera luminosa

Literatura

En marzo de 2018, hace poco más de un año, terminé de leer la trilogía del Recuerdo del pasado de la Tierra, aunque es más popularmente conocida como trilogía del Problema de los tres cuerpos, por el título de la primera de las novelas. Escrita por el chino Liu Cixin, la primera de las novelas no estaba mal, pero tampoco me atrajo tanto y a punto estuve de abandonar la lectura del conjunto. Sin embargo, seguí y mereció la pena. Tanto el segundo de los libros como la conclusión nos ofrecen una visión particular del universo, una teoría de porqué no encontramos vida inteligente aparte de la que ha surgido en la Tierra, y suponiendo que podamos calificar el comportamiento humano como “inteligente”. Su teoría del bosque oscuro, un universo en el que las distintas civilizaciones se esconden unas de otras por miedo a las agresoras y por la competición por los recursos, aparentemente ilimitados, pero que no lo serían si hubiese un suficiente número de civilizaciones en el mismo. Reconozco que en su conjunto, disfruté mucho con su lectura.

Todavía no os puedo mostrar fotografías de la China continental. Sí de Taiwán, Macao o, como en el caso de hoy, Hong Kong. Pero estamos trabajando para resolver esta carencia. Hoy tengo que mandar la solicitud de visado para visitar Shanghái y otras ciudades a su alrededor dentro de mes y medio.

El caso es que para este mes de marzo pasado se anunció la publicación en español de una nueva novela de Liu. “Nueva” es un decir. “Nueva” en cuanto a su publicación en nuestro idioma. Pero en realidad Liu la escribió y la publicó con antelación de la trilogía mencionada. Incluso por algunos detalles de la novela, y un comentario al final de la misma, podemos decir que transcurre en el mismo universo de ficción que la trilogía, y que incluso se puede considerar una especie de precuela. Odio esta palabreja. Pero si la buscas en el diccionario de la RAE, ya aparece. Sin notas sobre su uso, tal cual.

El punto de partida es la traumática experiencia de un joven de 14 años que ve cómo sus padres mueren fulminados por una esfera luminosa que se introduce en su casa el día de su cumpleaños. A partir de ahí, vivirá obsesionado por descubrir los secretos de estos misteriosos fenómenos atmosféricos, que le llevará a relacionarse con una joven oficial del ejército chino, un excéntrico físico del mismo país y un proyecto para la utilización de estos fenómenos como armas.

La novela es entretenida de leer, aunque tarda mucho en dar a conocer por dónde va a ir el misterio de las esferas, un misterio que va a estar relacionado con una nueva forma de ver la física de las partículas elementales, a un nivel muy ingenioso. Ingenioso, pero en estos momentos carezco de conocimientos para si calificarlo como fantasía o como ciencia ficción altamente especulativa. En cualquier caso, en paralelo desarrolla en paralelo una historia de obsesiones personales en la que los personajes actuales, a sus treinta años, viven sus vidas condicionados por lo que aconteció a la generación actual. La obsesión del protagonista por el fenómeno debido a la muerte de sus padres, compartida por otros personajes que aparecen. La obsesión de la protagonista femenina por las armas debida a la muerte de su madre. El tema de profundidad más notable es el uso de la ciencia y la tecnología más novedosas y experimentales como armas, cuando no se conoce el alcance exacto de sus efectos, y todas las derivaciones éticas que arrastran.

Como decía, novela entretenida de leer aunque irregular en su planteamiento. En mi opinión, hay muchos elementos superfluos en la historia. Dan la sensación de pertenecer a un narrador con ideas, pero con unos recursos limitados para su desarrollo, y que acaba por ser prolijo en el desarrollo de estas ideas. Se agradecería una cierta economía de recursos, crítica que también se puede aplicar en alguna de las novelas de su famosa trilogía. Como tal, seguro que interesará a los mayores aficionados de la ciencia ficción dura o especulativa, pero quizá descoloque a un lector más generalista. Yo me lo he pasado bien, pero sin entusiasmos.

[Recomendación fotográfica] El agujero negro de M87

Ciencia, Fotografía

La noticia científica de la semana ha sido la publicación de la primera fotografía de un agujero negro, precisamente el masivo agujero negro que se encuentra en la masiva galaxia elíptica M87, en la constelación de Virgo.

Empecemos con una imagen y un vídeo sobre este evento, que no están realizados por mí, pero tienen que ver mucho con él y con su comprensión.

Fotografía de la galaxia M87, a la izquierda, con el chorro de plasma, gas ionizado, que sale despedido del activo agujero negro, cuya primera representación gráfica, a la derecha, hemos visto esta mañana.

Aunque han participado unos 200 científicos, ingenieros e informáticos en el proyecto, se ha puesto cara en una mujer joven de 29 años, Katie Bouman, que no es astrofísica, pero que es una de las responsables del algoritmo que ha permitido obtener la imagen a partir de la ingente cantidad de datos recogidos por EHT [Event Horizon Telescope].

Conferencia TED de hace un año, antes de todo el revuelo del hallazgo, de la doctora Bouman en la que nos explica cómo se trabaja este tipo de imagen.

El caso es que de inmediato han sucedido dos cosas. En el mundo de la ciencia, alegría y parabienes. En el mundo de la fotografía, un montón de chorradas que demuestran que muchos fotógrafos no entienden las bases científicas o técnicas de su afición o profesión.

Por cierto, las fotografías que ilustran esta entrada son de este planeta. Y podéis saber algo más de ellas en Dos carretes de Fujicolor Superia X-Tra 400 en el paraje de la pasarela del Bicentenario.

La cuestión es que de repente hay una serie de gente que dice que esta imagen no es una fotografía, sino otra cosa. Incluso que es una invención ingeniosa para dar una realidad visible a una serie de datos que no tienen que ver con la fotografía. Y luego está la tonta del haba que dice que no les ha quedado muy bien, que no es muy bonita. No voy a enlazar ninguno de estos artículos que han aparecido en internet… por estúpidos.

Primero, entendamos lo que es una fotografía. Sobre una superficie sensible, incide la luz del objeto u objetos escogidos por el fotógrafo. Se forma una imagen latente y, posteriormente, mediante métodos físicoquímicos o eletrónicos convertimos esa imagen latente en una imagen que todos podemos ver. Si no hemos perdido el sentido de la visión, claro.

Generalmente, como buscamos en esa imagen una representación más o menos precisa del mundo que nos rodea, usamos superficies sensibles a las longitudes de onda de la luz similares a las que son sensibles nuestros ojos. Pero la luz visible no es más que una pequeña franja de lo que es la radiación electromagnética, la luz en el sentido amplio de la palabra. Dicha radiación electromagnética va desde los energéticos rayos cósmicos, la radiación gamma, de cortísima longitud de onda (10 EE(-12) metros), y muy peligrosos por la capacidad que tiene de ionizar las átomos cuando colisiona con ellos, hasta las ondas de radio de onda larga (1000 metros), absolutamente inocuas. Pero independientemente de su energía, es decir de su frecuencia y longitud de onda, toda esta radiación tiene la misma naturaleza. Y el cuanto del campo electromagnético que transporta la información es para todas estas radiaciones el mismo, el fotón.

Ya he dicho que normalmente fotografiamos en el espectro de la luz visible. Pero no siempre. Yo mismo os he mostrado fotografías realizadas en el espectro infrarrojo, que nuestros ojos no ven, pero que las superficies sensibles que utilizamos en fotografía sí que ven. Si se bloquea el espectro visible y sólo dejamos pasar el infrarrojo,… ya tenemos una fotografía que ve el mundo de forma distinta a la que nos muestra nuestros ojos. Pero tan real como este, y al mismo tiempo tan incompleto. Y tan fotografía es una como otra. A continuación os muestro un par de mis fotografías en el infrarrojo.

Cuando los astrónomos mira al universo con sus telescopios, es raro que lo hagan pasando horas mirando por un ocular. Lo normal es que tomen imágenes, fotografías, del universo. Dejan que durante horas se acumule la radiación electromagnética sobre sus superficies sensibles, con el fin de obtener la mayor cantidad de información posible, para poder interpretar el universo. Y no sólo es eso. Suelen filtrar la luz que reciben sus instrumentos con filtros que bloquean determinadas longitudes de onda y dejan pasar selectivamente otras. Hay que saber que no toda la luz visible de los objetos estelares llega a nosotros, ya que se encuentra por el camino otros objetos opacos a la misma. Pero que dejan pasar la luz que viene en otras longitudes de onda distintas de la visible. Y luego estudian por separado estas imágenes filtradas o las combinan en una única con más información.

También debemos entender cómo funciona uno de los captores electrónicos que son la base de la fotografía digital actual. Son receptores que registran la frecuencia y la energía de la radiación electromagnética, generalmente, pero no únicamente, la del espectro visible, generando diferencias de potencial, que luego mediante algoritmos de cálculo transforma en el archivo digital que usamos para generar la imagen en una pantalla o en una impresora.

Pues bien, el EHT y los algoritmos en los que ha trabajado la doctora Bouman que he mencionado antes hacen algo similar. El EHT está formado por una red de radiotelescopios distribuidos por la superficie terrestre para aumentar de forma muy notable la capacidad de resolución del sistema. Lo sabemos perfectamente. Cuanto más grande es el captor de la imagen en fotografía digital, o más grande es la superficie del fotograma de película en la fotografía fotoquímica, más nivel de detalle fino seremos capaces de reproducir en nuestra imagen final. Pues lo mismo. El telescopio efectivo conformado por la red de radiotelescopios del EHT, es de un tamaño planetario. Única forma de ver un agujero negro. Lo único es que no trabajan con la luz visible, sino con la luz que llamamos ondas de radio milimétricas o submilimétricas. Con longitudes de onda de unos pocos milímetros hasta unas pocas décimas de milímetro. Si cogemos una onda de luz visible de 500 nm, el color verde, es lo mismo que decir de 5 diezmilésimas de milímetro.

Con toda la información recogida, en forma inicialmente de las diferencias de potencial generadas en las antenas/radiotelescopios del sistema, sensibles a esta radiación, se aplican los algoritmos en los que ha trabajado la doctora Bouman y se genera la fotografía del agujero negro. Todo es de una escala enorme y mucho más complejo que la de nuestras cámaras digitales,… pero esencialmente es lo mismo. Por lo tanto, yo que creo comprender bien la naturaleza de la luz y de la fotografía no tengo la menor duda, la imagen del agujero negro es nuestra primera fotografía de un agujero negro. Sólo la gente de mente estrecha o que no entienden los fenómenos físicos subyacentes pensarán de otra forma.

[Cine] Boy Erased (2018)

Cine

Boy Erased ( 2019; 22/20190410)

Drama basado en el libro de su protagonista, a su vez basado en hechos reales, sobre las “terapias” de conversión o de reorientación sexual que determinados grupos cristianos “aplican” para “curar” la homosexualidad. Este tema debería estar más de actualidad en España, porque se ha conocido que un par de comunidades autónomas han abierto expedientes sobre las prácticas impulsadas por determinadas diócesis católicas que impulsan estos “cursos”. En España podría ir contra la legislación que obliga a respetar la orientación sexual de la persona y la autonomía de decisión de la misma sobre sus cuestiones vitales. Pero no hay muchos medios de comunicación con ganas de meterse con la Iglesia católica.

El joven protagonista, finalmente, se tendrá que trasladar a Nueva York para disfrutar de un ambiente de tolerancia que en su Arkansas natal no existe. Así que NYC nos vamos. En blanco y negro en esta ocasión, aunque la película está rodada en color… muy desaturado.

Dirigido por Joel Edgerton, el largometraje nos cuenta la odisea del joven Jared Eamos (Lucas Hedges), alter ego de Garrard Conley, autor del libro original. Hijo de una familia cristiana ultraconservadora, el padre del joven (Russell Crowe) es pastor de una denominación protestante de Arkansas. Y su madre (Nicole Kidman),… pues en principio hace lo que le dice el macho de la familia. Y así comprobamos la estupidez de los planteamientos de estas “terapias” y su carencia de respaldo por parte de la comunidad científica.

La realización de la película carece de riesgos, es meramente funcional, y está al servicio del buen hacer actoral de su reparto, que está a buen nivel. El mayor porcentaje de la cuota de pantalla, y con ventaja sobre cualquier otro miembro del reparto, corresponde al protagonista, que cumple bien con su cometido. El final es algo pasteloso… la verdad.

Pero lo película, más allá de su capacidad informativa y crítica sobre unas prácticas que deberían estar absolutamente proscritas y que bajo ningún concepto, por el daño potencial que causan, deberían estar amparadas por el paraguas de la libertad de conciencia. Esencialmente porque quienes las practican, precisamente lo que hacen es negar la libertad de conciencia y la autonomía personal de los demás. Se deja ver, no obstante. Luego ya, recomendarla o no, depende de lo que os interese el tema.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series: la política británica y la intrascendencia coreana

Televisión, tv

Como vengo comentando recientemente, no ando precisamente sobrado de tiempo recientemente, llevo la cabeza muy liada, y me cuesta centrarme en series “serias”. Quizá por eso sigo viendo episodios de intrascendentes series orientales.

Ineludiblemente, viajamos a Londres, con los edificios del parlamento en el fondo, para celebrar una serie tan típicamente británica.

Como por ejemplo, una que terminé de ver hace unos días, que aparece en el catálogo de Netflix con el título “internacional”, o sea, en inglés, de Beating Again. Creo que ni intentaré dar traducción al título original coreano Sunjeonge banhada [순정에 반하다]. Pero la cuestión es de lo más naíf. La protagonista femenina (So-yeon Kim) es una secretaria de alta dirección de una empresa que se ve amenazada por un tiburón de las finanzas (Kyung-ho Jung), que tiene una grave enfermedad de corazón. En una misma noche, el novio de la chica, un policía es atropellado por un coche. Y el tiburón tienen una grave recaída. El novio muere, el otro recibe un trasplante de corazón. Y a partir de ahí… todo lo que os queráis imaginar en lo que es una comedia romántica coreana con algún tinte dramático aquí y allí. Personajes simpáticos, guiones horribles, con un espantoso uso y abuso del deus exmachina, y una intrascendencia absoluta que te libera de la obligación de pensar. Y eso sí, todos muy guapos.

Mucha más enjundia tiene la trilogía británica de House of cards, y me ha llevado su tiempo verla a pesar de que sólo son doce episodios. Precursora británica producida por la BBC en los años noventa de la serie que puso en el candelero a Netflix. No se trata de una serie como tal, sino de la adaptación de tres libros a tres series de cuatro capítulos; House of Cards, To Play the King y The Final Cut. La primera narra el ascenso de Francis Urquhart (Ian Richardson) destacado miembro del Partido Conservador británico al poder del gobierno de ese país. La segunda, sus pugnas con la monarquía. La tercera, la decadencia política. El estilo es “cínico”. Hay frecuentes rupturas de la cuarta pared en las que el protagonista se dirige a la audiencia. Y el tema de continuidad de las tres series es la ausencia de principios y de escrúpulos a la hora de maniobrar políticamente. La total ausencia de ética en la práctica política. Lo curioso es que el escritor de los libros originales fue un destacado miembro de ese Partido Conservador, colaborador con Margaret Thatcher, y también con posiciones importantes en periodos posteriores al de esta primera ministra. Y no deja especialmente bien parado a su propio partido, salvo que la realización de la BBC haya acentuado determinados aspectos de la historia desviándose del original. No lo sé. Es bastante entretenida, Richardson y el resto del reparto hacen un trabajo excelente, aunque la producción resulta un poco viejuna por la forma de rodar que tenía la BBC entre los años 70 y 90.

[Fotos] Por la desembocadura del Gállego en blanco y negro

Fotografía

Ya hace más de un mes de este paseo vespertino entre el puente sobre el río Gállego en el barrio de Santa Isabel y el azud sobre el Ebro, pasando por la desembocadura del afluente en el río principal. Paseo un poco nostálgico porque suponía el usar, quizá por última vez, un carrete de Fujifilm Neopan 100 Acros, una película en blanco y negro que me gusta mucho, pero cuyo cese de producción y de comercialización ha sido anunciado ya.

En cualquier caso, los detalles técnicos los encontraréis en Por la desembocadura del río Gállego – Leica Minilux + Fujifilm Neopan 100 Acros. Para quienes no estés interesados en los mismos, os dejo unas fotos.

[Fotos] Maratón de Zaragoza 2019

Deporte, Fotografía

Va a ser breve. Como vengo diciendo en las últimas semanas, no ando con mucho tiempo. Como en años anteriores, el domingo salí a caminar un poco por la mañana, y me acerqué al recorrido de la edición de 2019 de la Maratón de Zaragoza. No pasa lejos de mi casa. Pero me levanté con tiempo y recorrí caminando unos cuantos kilómetros de su recorrido, entre el 17 y el 21, más alguno más intercalado, con el fin de encontrar algún punto donde quedarme a tomar algunas fotos.

La cámara que llevé, como otros años, la Canon EOS 5D Mark II, que me permite usar el teleobjetivo EF 200/2,8 USM II, que con el duplicador me proporciona un 400/5,6. También me llevé el Tamron 35/1,8, que utilicé en alguna toma. Con este equipo suelo quedar satisfecho.

Finalmente, encontré un buen sitio para quedarme en el paseo de los Bearneses del Parque Grande de Zaragoza. Algunos lo conocen como el paseo de los Plátanos, por la especie de árbol dominante en el mismo. La combinación de luz de la mañana, con eventuales nubes pasajeras, más la matización de la misma que producían las ramas y las incipientes hojas de los árboles, me parecieron adecuados. Hice también fotos en un par de lugares más de vuelta a casa. En esta entrada, sin más, os dejo unas cuantas fotografías de las que hice.

[Libro] La caza del carnero salvaje

Literatura

Sigo con mi propósito de ir leyendo toda la obra de ficción del japonés Haruki Murakami. Y hoy voy con una de sus obras más tempranas, ya que fue publicada en 1982. Me hace gracia siempre la cuestión de los títulos y de cómo se traducen. Es cierto que en las obras japonesas, tanto en literatura como en cine o televisión, los títulos muchas veces resultan peculiares. Está a punto de estrenarse en los cines en España un drama romántico entre adolescentes que tiene el improbable título de Quiero comerme tu páncreas, basado en un cómic. Por poner un ejemplo. El título original de esta novela de Murakami es relativamente simplón, sin embargo, Hitsuji o meguru bōken [羊をめぐる冒険], tiene una traducción tan prosaica como Una aventura sobre ovejas, o algo así. Quizá por eso en los países occidentales se le ha querido añadir un poco de tirón con eso del carnero salvaje.

Siempre a caballo entre la realidad y la fantasía, sin duda gracias a la rica mitología de la cultura nipona y su capacidad para antropomorfizar los más diversos seres.

Pero el caso es que sí que va de un carnero. No sé muy bien si salvaje o de qué tipo. Al parecer, el bovino no es un ganado popular en Japón. Sólo las necesidades bélicas de principios del siglo XX les llevó a un esfuerzo de crianza de ovejas para las necesidades alimentarias de sus ejércitos. Pero acabado tal, no formando parte de la dieta habitual de los japoneses, su cabaña ganadera para este tipo de res es escasa, y en gran medida restringida a la isla norte, a Hokkaidō. Y hasta allí llegará el protagonista de nuestra historia, copropietario de una modesta empresa de publicidad, para buscar al carnero del título, obligado por una serie de circunstancias que parten del uso de un paisaje bucólico de montañas con ovejas en uno de sus trabajos. Pero el carnero, cuyos antecedentes se remontan a Manchuria en los tiempos de desasosiego bélico que precedió a la Segunda guerra mundial, tendrá características especiales e insospechadas.

La novela es la tercera en la que aparece un innominado narrador y protagonista, un hombre en torno a los 30 años en esta ocasión, y su amigo El Ratón. En algunas ocasiones o en novelas previas, o en según que traducciones aparece como El Rata, parece que el original nezumi [], sería más bien roedor, indistintamente rata o ratón; parece… quién soy yo para imaginar nada sobre el complejo idioma nipón. En cualquier caso, el protagonista vuelve a ser uno de estos hombres que vagan despistados por la vida y que cargan encima con el abandono o la pérdida de una mujer, y que tanto abundan en las obras de Murakami. Pero ahí lo tenemos, peleando por su vida en compañía de una simpática joven de bellas orejas y gran desenfado en lo que se refiere a su vida sexual, recorriendo Japón en busca del carnero y de su amigo El Ratón.

Esta es una de esas obras que ganan con el reposo. Cuando terminas de leerla te das cuenta de dos cosas. Que te la has leído en un santiamén porque su trama es mucho más absorbente de lo que hubieras imaginado. Que no te acabas de percatar de qué quería contarte exactamente Murakami con ella. ¿Es la historia de una amistad, la del protagonista y El Ratón? ¿Es una historia de gángsteres? ¿Podemos considerar que hay un componente romántico en las aventuras del protagonista y su amiga? Mmmmm… Lo que sí que al final, tras una reflexión de conjunto, cuando la dejas reposar es que estamos ante una reflexión sobre el poder. Un poder casi omnímodo que representa ese carnero que se introduce y domina a las personas. Murakami introduce, como luego hará con frecuencia y mayor o menor intensidad a lo largo de su obra, un componente fantástico, que encaja sorprendentemente bien en la prosaica vida de los personajes de la novela.

Resulta difícil que Murakami me defraude. Unas veces me gustará más, otras menos. Pero siempre le encuentro miga. Y con el reposo, ya he dicho que esta historia ha ido creciendo en mi recuerdo. Tuvo dos antecedentes que ya leí en su momento. Creo que mi siguiente novela de Murakami será la cuarta en la que aparecen alguno de los personajes de la novela que nos ocupa hoy.

[Recomendaciones fotográficas] Un poco de teoría fotográfica y otras recomendaciones

Fotografía, Sin categorizar

En más de una ocasión he comentado recomendaciones que proceden del blog Oscar en fotos, del mejicano Óscar Colorado Nates. Recientemente actualizó uno de sus artículos sobre la teoría fotográfica, en concreto sobre los elementos del lenguaje fotográfico. La fotografía, tanto en su uso documental como en su uso artístico, o cualquiera de los otros usos que se le quieran dar, no deja de ser una forma de comunicación, visual, entre los seres humanos. Como otras artes. Como otros medios visuales. Y para que la comunicación sea efectiva, el emisor del mensaje y el receptor deben compartir un mismo lenguaje, un mismo código. Y esto no siempre es así; por lo menos, no siempre. Por lo tanto, bien vendrán artículos como este para dar un repaso a la gramática del lenguaje fotográfico.

Los cerezos ornamentales del jardín japonés del Parque Grande de Zaragoza han florecido, y la Asociación Cultural Aragón-Japón ha celebrado su “hanami“, la fiesta para ver los cerezos en flor, para contemplar las “sakura”. Y yo coincidió que pasaba por allí. Ya había fotografiado las flores del cerezo unos días antes. Y esta mañana, antes de dedicarme a la maratón de Zaragoza, también.

En otro blog muy interesante, que publica con menos frecuencia de la que me gustaría, es Cartier-Bresson no es un reloj. Y recientemente, creo que el mismo día que el anterior, publicó un artículo que ha repercutido notablemente en algunos grupos de amantes de la fotografía en las redes sociales. Y todo a propósito de un diálogo que encontramos en Los puentes de Madison (The Bridges of Madison County). No en la película que conoce la mayor parte de la gente, sino en el libro de Robert James Waller (1939 – 2017) en el que se basa el filme. Y en él, el ficticio fotógrafo Robert Kincaid afirma que la comercialización de la fotografía, entendida como una de las bellas artes, conlleva la uniformidad de los estilos por exigencia de los editores (o de los marchantes, de paso), produciendo una regresión a la mediocridad del medio, penalizando el riesgo, la originalidad y la experimentación. Lo cierto es que eso es algo que sucede en la mayor parte de los órdenes de la vida. Las sociedades avanzan mucho más despacio de lo que podrían por las tensiones conservadoras que valoran más la seguridad que la innovación. De todas formas, la ventaja de los fotógrafos aficionados es que pueden hacer lo que quieran; están menos sometidos al mercado que los profesionales. Así que, dejad de imitar a otros y haced lo que os dé la gana.

En Magnum Photos publicaron un artículo con un par de fotografías del británico Chris Steele-Perkins, que trata sobre su trabajo sobre las nuevas familias británicas, en el que pone de manifiesto la diversidad creciente en la sociedad de su país, un poco a la contra de las tendencias aislacionistas de una parte de su sociedad y sus políticos que han llevado al desbarajuste del Brexit. Pero creo que podría haberme pasado desapercibido si no fuera porque inmediatamente la fotografía de presentación me recordó a las meninas de Velazquez. Y es que las artes dialogan constantemente entre sí, a veces de forma manifiesta, otras de forma subconsciente. Y eso es hermoso. Después, una vez hecha la parada en el artículo e investigados los enlaces hipertextuales, resultó que el trabajo en conjunto me pareció muy interesante.

En Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red nos proponen visitar la obra de la fotógrafa griega Stefania Orfanidou que, aunque actualmente radicada en Atenas, en su país natal, está vinculada a nuestro país, pues estudió en Bellas Artes en Madrid. He estado mirando un rato en su página web y la verdad es que, dejando aparte de que a veces no se cargan las imágenes correctamente, es muy interesante y recomendable.

Y termino con un vídeo recomendado desde American Suburb X ASX, publicado por los Fine Arts Museums of San Francisco en su cuenta de Youtube sobre el artista Ed Ruscha. Está bien… adepto al pop-art, los mismo pinta, que fotografía… Y sobre todo, usa las palabras, estableciendo un vínculo entre estas artes y el diseño gráfico.

[Fotos] Pasarela del Bicentenario en blanco y negro

Fotografía

Segunda parte del paseo del que ya os hablaba hace un par de días. Después de pasear por La Cartuja Baja, nos dirigimos a la pasarela del Bicentenario, en el camino de Zaragoza al galacho de la Alfranca. Y allí disfrutamos de un magnífico atardecer. Aquí os dejo algunas fotos realizadas con película tradicional en blanco y negro, Más un par de fotos extras de ambiente urbano. Dentro de unos días vendrán las realizadas con película negativa en color.

Los detalles técnicos en Pasarela del Bicentenario y río Ebro – Minox GT-E + Ilford HP5 Plus 400.

[Cine] La chute de l’empire américain (2018)

Cine

La chute de l’empire américain ( 2018; 21/20190402)

Desde el Canadá francófono nos llega esta película del director Denys Arcand, quien goza de cierto prestigio aunque casi nadie recuerda haber visto u oído otra cosa de él que no sea su ganadora del Oscar de hace unos años. El caso es que el quebequés se caracteriza por su dramas con tintes de comedia en los que vierte incisivas críticas a la sociedad y a la política de su país y, en general, de las sociedades occidentales.

Para ilustrar la entrada cinematográfica de hoy, nos trasladaremos a Montreal, a algunos de sus barrios y mercadillos más agradables de esta cosmopolita ciudad quebequesa.

Con este filme, no pierde ocasión para seguir en la misma línea. Un simple conductor de una empresa de paquetería, Daoust (Alexandre Landry), que tras estudiar filosofía en la universidad vive en la convicción de que los únicos que tienen éxito en la sociedad actual son los mediocres, se ve envuelto en un tiroteo en el que mueren varios facinerosos, que dejan en el terreno dos enormes bolsones llenos de dinero de los que se apropia. Con la imprevisible ayuda de un expresidiario, Bigras (Rémy Girard), y una prostituta de lujo, Aspasie (Maripier Morin), y otras gentes, tratarán de burlar a las mafias, y a dos inquisitivos policía (Maxim Roy y Éric Bruneau).

En una trama de intriga que se mueve entre la picaresca, la comedia y el drama gangsteril, Arcand realiza una crítica de los mecanismos que permiten que los que más dinero tienen en las sociedades occidentales, parte del cual es de origen ilícito, burlen de forma legal los mecanismos de control y las obligaciones fiscales. Al mismo tiempo, expone las deficiencias crecientes en la defensa de las minorías y de las personas en situación de pobreza, y sin embargo consigue crear una trama que sin excesivas complicaciones es entretenida, con unos personajes con los que el espectador empatiza fácilmente, el “héroe” de la historia es un hombre común, y hace que los más de dos horas que dura el largometraje pasen con rapidez.

Con una realización solvente, en la que no faltan detalles reveladores o metatextuales, con una interpretación solvente, las dosis de ironía y, a veces, un cierto cinismo, nos llevan a una reflexión ética sobre las sociedades occidentales del siglo XXI que a nadie le debería sentar mal. O sí. No sé.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****