[Libro de fotografía] Pia Arke en Louisiana Museum

Arte, Fotografía

La primera vez que estuve en Dinamarca, en Copenhague, cuando revisábamos nuestra guía de viaje, una guía verde Michelin para Escandinavia, nos apareció como muy recomendado, con tres estrellas, que significaban “justifica el viaje”, el Museo de arte moderno Louisiana. Pero en aquellos momentos, no me había iniciado todavía en lo divertidos que son los museos de arte moderno y contemporáneo, frente a la monotonía con la que habitualmente se disponen las colecciones de los museos más tradicionales, incluso los más célebres de entre ellos. Y una cosa lleva a la otra, aunque todavía me falta mucho para alcanzar una comprensión adecuada de muchas de las obras de las últimas décadas, empecé a valorar y amar el arte que se ha realizado desde la emergencia de los impresionistas hasta el día de hoy.

Por lo tanto, desde 2011, creo que fue ese año, mis visitas a la capital danesa incluyen necesariamente un desplazamiento de una tarde o una mañana a Humlebæk, con los trenes del Øresundtåg [esta palabra es un híbrido entre el danés y el sueco, comprensible en ambos idiomas escandinavos] en dirección a la Elsinor shakespeariana, Helsingør, pero sin llegar a ella. Es uno de los museos más bonitos y agradables de visitar que conozco, si no el que más. En la escapada que recientemente realizamos a la capital danesa y alrededores, fue también visita obligada. Y me traje un libro de allí. El catálogo en inglés de la exposición temporal de Pia Arke, artista multidisciplinar de nacionalidad danesa, pero de etnia inuit groenlandesa, que fue la exposición que más me gustó e interesó de las que estaban en activo en ese momento, por delante de la de Arthur Jafa, más conocido y mediático internacionalmente.

Pia Arke es una artista ya fallecida (1958 – 2007). Lo hizo prematuramente, por culpa de un cáncer, con sólo 48 años de edad. Es hija de un telegrafista danés y una mujer inuit. Uno de sus trabajos habla sobre la llegada del telegrafista danés a su población groenlandesa a finales de 1948. Aunque comenzó pintando, pronto descubrió otros medios de expresión, iniciándose en la fotografía cuando descubrió los principios y posibilidades de la cámara oscura, fabricándose sus propias cámaras estenopeicas con las que trabajó el retrato y el paisaje groenlandés. Escribió y también realizó performances, siendo sus temas el papel y situación de la mujer groenlandesa y los efectos del colonialismo sobre las comunidades indígenas, especialmente sobre las mujeres. Y desde muy punto de vista lo hizo de una forma elegante, pero incisiva y directa. Es considerada uno de los principales activos a la hora de dignificar y valorar las poblaciones indígenas de su país natal, así como por concienciar a la población danesa sobre las consecuencias de las ambiciones coloniales de su país. En la siempre interesante y peligrosa tienda del museo, te lo comprarías todo, adquirí el catálogo de la exposición, disponible en inglés, además del danés, y me interesó algún otro libro de la artista, que lamentablemente sólo estaba disponible en el idioma escandinavo, incomprensible para mí.

[Cine] Joze to tora to sakanatachi ジョゼと虎と魚たち(2020)

Cine

Joze to tora to sakanatachi ジョゼと虎と魚たち (2020; 58/20210915)

Como decía hace muy pocos días, esta misma semana, a la espera de comentar un estreno que me tenía picada la curiosidad, y que ya hemos podido ver este viernes, esta semana, de forma un tanto improvisada acabamos el miércoles en una sesión en versión original de esta película de animación japonesa, de la que habíamos visto alguna crítica positiva, aunque ha llegado a la cartelera española sin ningún ruido previo, casi de rondón. Dirigida por Kōtarō Tamura, de quien conocía una serie de animación que no está mal, está basada en un relato o novela corta de 1985, de las dos formas lo he visto denominado, de la escritora japonesa Seiko Tanabe, ya fallecida, con prestigio en su país, de la que no he tenido oportunidad de leer nada… aún. Espero resolver la carencia pronto. La ambientación de está película está actualizada a los tiempos contemporáneos. El relato es popular en Asia oriental, ya que previamente ha sido objeto de una adaptación al cine en largometrajes de acción real tanto en 2003 en Japón como en simultáneamente a la animación en Corea del Sur. De todas estas películas, la más valorada es la de animación que hoy nos ocupa.

Sí, son fotos de Osaka, como en la entrada literaria de hace unos días. Coincidencias de la vida.

Joze [o Josée] se llama en realidad Kumiko (voz de Kaya Kiyohara) y vive con su abuela sobreprotectora que le ayuda, puesto que padece una paraplejia que la mantiene en un silla de ruedas. Y a sus 24 años, vive totalmente cabreada con el mundo. Se hace llamar así por ser su escritora favorita Françoise Sagan, y esta incluyo como personaje secundario a una chica con este nombre en dos de sus novelas, como personaje secundario en una y como protagonista en otra. Por su parte, Tsuneo (voz de Taishi Nakagawa) es un estudiante universitario, algo más joven, que estudia oceanología, y que sueña con hacer un posgrado en Méjico para estudiar un extraño pez naranja. Pero es pobre, vive solo, sólo se relaciona con su madre por teléfono, y además de estudiar trabaja en varios empleos para ganar el dinero para mantenerse y ahorrar para ir a Méjico. Un día tendrán un “encontronazo”. Y la abuela lo contratará como ayudante de Joze.

Uno de los problemas de la animación japonesa es que infantiliza mucho a sus personajes. O quizá no es un problema, simplemente una característica propia con la que hay que convivir. El caso es que tengo ganas de leer la historia original, ya he adquirido el libro electrónico que viene con otros cinco o seis relato, todos ellos protagonizados por mujeres. Y se hace evidente que los temas de fondo son bastante adultos, con un trasfondo social. Sin embargo, con la infantilización de unos personajes, claramente adultos, la película queda como la historia de un romance que arriesga nuestra percepción de los otros temas; la discriminación de la discapacidad, las familias desestructuradas, la alienación de las poblaciones urbanas…

Aun así, la película se ve muy bien. Es fácil empatizar con los personajes, tanto con los protagonistas como con los secundarios. La historia tiene ritmo e interesa. Y la realización es la típica de muchas películas de animación japonesa. Un meticuloso y realista dibujo de fondos y ambientes, en este caso Osaka. No se dice expresamente, pero está claro. Tengo alguna foto de Umeda, uno de los más populares distritos comerciales de la ciudad, donde se encuentran algunas de las más importantes estaciones ferroviarias, que es prácticamente idéntica a algún plano de la película. A pesar de algún inconveniente como el que he comentado, me parece muy interesante y recomendable. Especialmente si te gusta el género.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****

[Fotos] Más paisaje urbano de verano con película negativa en color

Fotografía

Para la #CrappyCommieCameraParty de la que os he estado hablando durante todo el verano, en la que he participada utilizando mis cámaras y objetivos fabricados en los países del antiguo bloque prosoviético durante la guerra fría, compré ha principio de la estación tres rollos película negativa en color de una determinada marca que no uso habitualmente. Con el que os presento hoy, he llegado al tercero de los tres que venían en el envase conjunto que adquirí en un comercio local de Zaragoza.

Lo cierto es que los resultados que he obtenido con este material sensible, que nunca ha sido de mis preferidos, no han estado mal. Mejor en este rollo que en el anterior. Los comentarios técnicos al respecto los podéis encontrar en Último rollo de Lomography Color Negative 400 del verano – Praktica MTL5 con Tessar 50/2,8. Creo que la óptica utilizada tiene mucho que ver. No sé. O a lo mejor es el estado de ánimo en el que estaba esos días. Cualquier cosa.

[Cine en TV] Yeoldu Beonjjae Yonguija 열두 번째 용의자 (2019)

Cine

Yeoldu Beonjjae Yonguija 열두 번째 용의자 (2019; 57/20210912)

Se dice que la cartelera de cine va a salir de su apatía próximamente. A la espera de un estreno que me tiene picada la curiosidad este viernes y para el que ya tengo entradas, esta semana hemos resuelto la papeleta de los estrenos cinematográficos con un estreno directo en plataforma de vídeo bajo demanda y una animación japonesa en salas de cine. Vamos con la primera, estrenada recientemente en Filmin, una película disfrazada de un género, la whodunit al estilo Agatha Christie, pero con el corazón en otro, la denuncia política. Dirigida por Ko Myoung-Sung, nos llega desde Corea del Sur, país que cada vez más se confirma como fuente de cine muy interesante.

En un café de Seúl, recién firmado el armisticio de la guerra de Corea, una guerra que formalmente no ha terminado todavía, se reúnen una serie de personas, en su mayoría intelectuales escritores y profesores de universidad, que junto con la pareja que regenta el café, discuten la reciente muerte de un poeta de un disparo en el monte Namsan (dónde ahora se encuentra el “pirulí” de telecomunicaciones de la capital surcoreana) y de una alumna de la universidad, recién llegada de estudiar en París. Al debate se une un investigador de la policía militar que está investigando el crimen.

He de decir que no sé a ciencia cierta cual es el título original de la película en coreano, porque he encontrado dos. Por un lado, el que he incluido en el título de la entrada, y que significa los mismo que el título en castellano para España. Por otro lado, Namsan siin sal-insageon 남산 시인 살인사건, y que significa “el caso del poeta muerto en Namsan”. Namsan 남산 significa la montaña o el monte del sur. Aunque hoy en día, con lo crecida que está la capital coreana está en centro de la ciudad. En cualquier caso, como decía al principio, las formas son de un caso detectivesco en el que el detective se reúne en una habitación con todos los sospechosos. Con un localización prácticamente única, sólo algunos breves flashbacks nos llevan ocasionalmente a otras localizaciones, es prácticamente un pieza teatral. Sin embargo, la película va creciendo conforme avanza la trama y los diálogos van destapando la realidad, para convertirse en una denuncia del ambiente de represión que generó la dictadura militar que los norteamericanos instalaron en Corea del Sur para contrarrestar la dictadura del norte de inspiración comunista, que todavía perdura. Dos enemigos mortales no son necesariamente cosas distintas, a veces son variantes de un mismo mal; afortunadamente para los surcoreanos, evolucionaron a una democracia desde finales de los años 80 o principios de los 90 del siglo XX, mientras que los norcoreanos siguen oprimidos por la primera y única monarquía absoluta de inspiración comunista de la historia.

La película esta realizada con oficio, y razonablemente bien interpretada, y crece conforme avanza el metraje y aparece su verdadera naturaleza, hasta llegar a un final bastante estremecedor en su denuncia del régimen militar que durante varias décadas, con distintas intensidad, oprimió y reprimió la mitad sur de la península coreana con la aquiescencia de los Estados Unidos y otros países occidentales. Me ha parecido muy interesante, pero conviene ser vista en un momento de tranquilidad que permita concentrarse en la película. Con las películas que se ven en televisión se corre el peligro de las distracciones frecuentes del entorno doméstico, que pueden perjudicar a una película de este tipo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; adolescente india egoísta y musical simpático

Televisión

Hoy quería sacar adelante una entrada televisiva, pero no ando con mucho tiempo disponible, así que iré rápido. Con dos series muy diferentes. Una segunda temporada que tenía un interés… relativo… por verla, y una miniserie musical que me había picado la curiosidad.

“Brigadoon”, aunque tenía como protagonistas a unos neoyorquinos, transcurría en Escocia, no como Schmiggadoon… que debe estar en algún lugar de Nueva Inglaterra. Y de la costa oriental de Escocia proceden las fotos de hoy.

Never I ever… ha puesto en emisión hace pocos meses su segunda temporada. Recordemos que trata de una joven adolescente de origen indio en algún lugar de California, que perdió a su padre recientemente, y que tiene una gran follón montado en su vida, básicamente porque se mueve más por interés y egoísmo que por otros motivos. Lo que va a poner constantemente en riesgo su relación con sus amigos y con sus posibles intereses amorosos. He de decir un poco lo que ya me pareció en la primera temporada. Con interpretaciones razonablemente aceptables, y algunos momentos entretenidos, este dramedia con episodios de una media hora o así… entretiene,… pero a mí no me entusiasma. Di que para rellenar algunos huecos de las tardes de verano está bien.

Schmiggadoon!… está claro que con ese nombre homenajea uno de los musicales clásicos más simpáticos de la historia del cine, Brigadoon. Con un reparto que procede más de los musicales de Broadway o del Off-Broadway que de la televisión o el cine, afronta en seis simpáticos episodios de corta duración, la ruptura, nuevos escarceos amorosos y… no desvelaré el final… de una pareja de neoyorquinos que se pierden en un pueblo de Nueva Inglaterra fuera del tiempo y el espacio común, anclado en finales del siglo XIX o principios del XX. Como digo, es una serie simpática, que si se prefiere se puede ver de tirón como un largometraje, aunque tampoco tiene muchas pretensiones. Los intérpretes lo hacen bien y son competentes cantantes y bailarines. Y algo diverso, si te gusta el cine musical, es tratar de adivinar en qué musical se inspira cada uno de los números musicales de la serie. Algunos son muy evidentes, otros no tanto. Y ya está, que ya voy tarde.

[Fotos] Ilustrando mis reflexiones sobre el equipo fotográfico digital que me llevé a Dinamarca recientemente

Fotografía

Veamos. Mi equipo fotográfico viajero por excelencia es de formato micro cuatro tercios. Las cámaras tienen una excelente ergonomía, una fuerte protección contra accidentes e inclemencias del tiempo, y el conjunto de ópticas que puedes llevarte es muy amplio, con poco incremento en el volumen o en el peso. Pero mi cámara principal se estropeó a finales de la primavera, la tuve durante un mes en el taller, a Suiza me llevé otra del mismo sistema pero menos completa y competente, y cuando las principal parecía funcionar sin problemas, tres días antes de viajar a Copenhague, volvió a fallar con los mismos síntomas. El arreglo ha sido fallido.

La primer opción era volver a llevarme la pequeña cámara que me llevé a Suiza. Los resultados en Suiza fueron buenos, como lo fueron en Andalucía en octubre del año pasado. Pero como recientemente compré un50 mm para mi Canon EOS RP, me planteé probar en esta escapada breve qué tal funciona este equipo en viaje. De antemano decir una cosa. El principal problema de llevar un equipo con un sensor grande, suponiendo que el 24 x 36 mm sea un sensor grande, ya que durante décadas fue llamado formato miniatura en comparación con el formato medio y el gran formato con película tradicional, es el volumen y el peso. Y no tanto de las cámaras como de las ópticas. Por el peso y volumen de un zoom de calidad para la montura Canon RF, puedes llevar un zoom de calidad y un par o tres de ópticas fijas para las Lumix.

En fin mis reflexiones más técnicas las podéis encontrar en Por primera vez, he viajado con un equipo fotográfico de los llamados “full format” – Canon EOS RP, 50 mm y 24-105 mm. Aquí os dejo las fotos que he utilizado el artículo enlazado, todas realizadas en Copenhague y en los museos de arte contemporáneo cercanos y sus alrededores.

[Recomendaciones fotográficas] A vueltas con el 11 de septiembre y los problemas de eso que llamamos Occidente

Fotografía

“Occidente” o el “Mundo occidental” es un concepto que ya no tiene que ver con los puntos cardinales. Originalmente, “Occidente” sería la cultura del extremo occidental del continente eurasiático. De verdad, que es insostenible hablar de Europa como un continente aparte desde muchos puntos de vista, salvo desde el egocentrismo de muchos europeos. Frente a “Oriente”… que sería todo lo demás; Europa oriental, oriente próximo, oriente medio, extremo oriente. Todo mezclado como si fuese lo mismo, aunque es la mayo parte del continente y con una riqueza y diversidad de culturas tremenda, frente a la relativa homogeneidad de la Europa Occidental, consecuencia de la “melange” del Imperio romano, que recoge la cultura clásica, y el influjo de las culturas germánicas, que afloraron a la caída de aquel. Otras culturas, como las celtas o las helénicas, quedan subsumidas en estas, y los eslavos y similares… son “Oriente” en la mente de muchos “occidentales”.

Nueva York en 2013, fotos sobre película negativa en blanco y negro Ilford HP5 Plus realizadas con una Olympus mju-II.

Con el tiempo, “Occidente” serán también las colonias ricas, no las pobretonas, de esta Europa occidental. Canadá, Estados Unidos, Australia o Nueva Zelanda califican como “Occidente”. Argentina, Chile o Brasil, no. Los países fuera de la Europa occidental que son “occidente” tienen una cosa en común. Las poblaciones europeas que se instalaron allí, realizaron una fuerte acción de exterminio y suplantación de las poblaciones indígenas originales, con escaso mestizaje, casi nulo en la práctica, lo cual permitió que se mantuviera una fuerte homogeneidad en sus poblaciones, vinculada a la de la Europa occidental. Cuando el mestizaje fue abundante, o las poblaciones indígenas originales, tras los desastres bélicos y epidemiológicos de los primeros contactos, se restablecieron… ya no pueden ser “Occidente”. Y no digamos nada cuando siguieron siendo mayoritarias con una minoría de élite europea durante el período colonial. Definitivamente eso es “Oriente”, o el punto cardinal que toque.

Amin Maalouf lo ha descrito varias veces muy bien. “Occidente”, en su tradición cultural, ha evolucionado a estructuras sociales y políticas que han permitido que sus poblaciones alcanzasen altos niveles de bienestar personal, social, económico, y un gran desarrollo de las libertades personales, y eso que llamamos las democracias liberales. Pero han fracasado estrepitosa y estruendosamente a la hora de exportar el modelo, o adaptarlo a otras culturas. Apenas un puñado minúsculo de países fuera de “Occidente” han conseguido estos niveles. Japón, Taiwán y Corea del sur en Asia, Costa Rica en América Central… Quizá Chile y Uruguay en América del sur… Todo lo demás son democracias defectuosas y regímenes mixtos, con una parte autoritaria. En “Occidente” tampoco faltan las democracias defectuosas, por eso.

El 11 de septiembre de 2001, mientras yo comía en la cafetería del hospital en el que trabajaba y del que era director desde hace tres meses, un día que me quedé con la intención de trabajar hasta las seis de la tarde, una serie de aviones norteamericanos fueron secuestrados por unos extremistas islámicos suicidas, que los estrellaron contra algunas estructuras simbólicas de la metrópoli del “Imperio occidental”, especialmente contra las dos torres gemelas del World Trade Center de Nueva York. Yo presencié en directo cómo uno de los aviones se estrellaba contra la segunda torre, mientras la primera ya ardía, y el comentarista del telediario de RTVE, un inepto de mucho cuidado, decía que estábamos viendo una repetición en diferido del momento en el que el primero de los aviones se estrelló. Era obvio que eso no era lo que estábamos viendo… pero tardó mucho en rectificar. La ineptitud de los periodistas que presentan los noticiarios en televisión siempre me ha parecido proverbialmente suprema. Sin embargo, muchos de ellos son populares, alguna a llegado a reina consorte, y es la fuente de información favorita o única de buena parte de la población.

Como se supone que esta entrada va de fotografía, recomendaré una serie de artículos de Blind Magazine, de ayer mismo, en la que se habla de algunos fotógrafos y su vinculación con aquella fecha, como son Bill Biggart, que falleció aquel día, Joe Conzo, socorrista y fotógrafo de circunstancias, Kevin Brubriski, o una mujer fotógrafa en aquel infierno, Gulnara Samoilova, o cómo fue la vida en Nueva York en aquellos días. Pero en medio del asalto al poder en “Occidente” que los partidos conservadores empezaron con el final de la guerra fría, sumado al viraje hacia la derecha de las socialdemocracias y los laborismos en Europa, aquello generó una ola de miedo, estrés e intereses bastardos que llevó a las guerras en Afganistán e Iraq, reagudizando los tradicionales conflictos entre “Occidente” y “Oriente”. Especialmente uno que lleva en activo desde hace más de 1000 años, entre el “Oriente” islámico y el “Occidente” cristiano, si no lo podemos retrotraer más atrás, a las guerras médicas entre griegos y persas (actual Irán), o las guerras párticas entre Roma y los partos (actual Irán e Irak).

Guerras que han durado 20 años, cuya victoria por parte de “Occidente” se ha voceado en varias ocasiones, pero que han acabado con el absolutamente vergonzoso espectáculo de este mes de agosto, cuando en pocas semanas, y ante la retirada de Estados Unidos y otros países de la OTAN, los “derrotados” talibanes han recuperado de forma fulgurante el poder en Afganistán en medio del caos de los países “occidentales” tratando de sacar del país a sus colaboradores, condenados si no a priori por el régimen talibán por su colaboracionismo con las potencias occidentales. Vergüenza que ha aumentado todavía más en aquellos “occidentales” a los que nos queda algunos restos de conciencia, cuando numerosos líderes políticos “occidentales” se han mostrado satisfechos y entusiastas por el éxito de sus evacuaciones, en lugar de abochornados, contritos y arrepentidos por el enésimo rotundo fracaso en trasladar al resto del mundo modelos de convivencia, prosperidad, democracia y libertades. El acto de venganza por las casi tres mil muertes en aquellos atentados han ocasionado la muerte, en Irak, de más de 4000 militares de la coalición occidental, fundamentalmente estadounidense, entre 21000 y 26000 militares y milicianos irakíes, y entre 180000 y 205000 civiles irakíes; en Afganistán, de 113 militares de la coalición occidental, de más de 45000 afganos aliados con esta o no afiliados a ninguna facción, entre 15000 y 32000 miembros de los talibanes, y unos 1950 muertos de Al-Qaeda. Para al final, conceder la victoria final a los mismos brutos que dominaban el país hace 20 años. Para vengar a 3000, casi 350000 muertos que no han resuelto absolutamente nada. “Enhorabuena” a todos los maravillosos líderes occidentales por su “éxito” reciente a la hora de evacuar Afganistán dejando detrás un erial en lo que se refiere a las libertades del ser humano. Líderes de todo tipo de partidos y tendencias,… que producen una profunda náusea y ganas de vomitar.

[Cine en TV] Cinderella (2021)

Cine

Cinderella (2021; 57/20210908)

Poco antes de viajar a Copenhague leí un par de reseñas sobre esta nueva adaptación del relato de Cenicienta. Casi todo el mundo asocia este relato a Disney, que probablemente basa sus películas en la versión de los hermanos Grimm. Pero hay versiones recopiladas también por Perrault. Más antiguas en Europa, la de Basile en su Pentamerón. Y Estrabón, en torno al año 0 de la era común recopiló la historia de la esclava, una hetaira en origen, que termina por casarse con el rey de Egipto, que es la más antigua variante conocida escrita del relato. Así que una nueva variante, que discrepe de la versión disneyficada no es de extraña. Y según aquellas reseñas que he mencionado, esta versión dirigida y escrita por Kay Cannon, guionista de cierto prestigio, especialmente en televisión, esta nueva variante sería de agradecer por actualizar los valores que aporta el relato y por ser un poco “antidisney”. Pero, ¡ay!, quizá las expectativas levantadas… no estaban justificadas. En cualquier caso, el bombardeo publicitario con el que me encontré en las calles de la capital danesa en los días del viaje, hizo que decidiese darle una oportunidad a la película.

Ya que la cosa va de la realeza más rancia, y tengo a mano la visita reciente a las tumbas reales de Dinamarca en la catedral de Roskilde… pues eso. Tumbas reales. Tumbas por aquí, tumbas por allá, tumbas, tumbas, ja ja ja ja ja.

Básicamente, los elementos del relato son los tradicionales, pero con las siguientes variantes. Cenicienta/Ella (Camila Cabello) no quiere casarse, quiere ser diseñadora de moda independiente. El príncipe azul (Nicholas Galitzine) no está muy interesado en ser rey; de hecho, tiene una hermana (Tallulah Greive) mucho más dotada y dispuesta (un personaje totalmente desaprovechado, que podía haber dado mucho de sí). El rey (Pierce Brosnan) es un rey absolutista y un absoluto gilipollas. La reina es Minnie Driver, mucho más interesante que el rey, y que está más atractiva ahora a sus 50 años que en mi primer recuerdo de ella hace 26 años. Ah,… y el hada madrina es un hombre negro (Billy Porter) probablemente perteneciente a alguno de los colectivos LGTBQ+. No me hagáis adivinar cuál. Hay otras variantes… pero dejémoslo aquí.

Veamos… la película, que en algunos sitios dicen que es un musical, más bien película con canciones extraídas del American TOP 40, es absolutamente previsible después de los cinco minutos de metraje. Lo que va a pasar y el desenlace es total y absolutamente predecible. Con lo cual, la única esperanza es que la peripecia esté bien. Pero si Cannon es respetada en la industria como guionista, aquí no se luce nada en absoluto. La película está tan llena de tópicos, también previsibles, que llega a ser banal a pesar de sus intenciones, y en algún momento entran ganas de dinamitar el aparato de televisión. Con una realización mediocre en lo que es la puesta en escena tanto de los números musicales como en la ambientación… ni siquiera llega a estar claro si llegan a lanzar el mensaje progresista que proponen. Al fin y al cabo, una de las conclusiones posibles de la película es que un monarca absolutista es perfectamente aceptable con tal de que sea mujer. Y por supuesto, se casan. El sacrosanto matrimonio, que no falte.

Mi recomendación… no ver. Salvo que seas una adolescente, más bien preadolescente, que se pirra por las listas de éxitos del pop y por los “artistas” que salen de los concursos de talentos de la televisión. Una pérdida de tiempo.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Libro] Au prochaine arrêt – Hiro Arikawa

Literatura

Ya he decidido no desesperar. En mayo me empecé a bloquear en la lectura de forma muy intensa, como hace mucho tiempo. No consigo concentrarme. He leído alguna historieta… y he empezado cuatro libros, a priori muy interesantes, de los que no he conseguido pasar del primero o segundo capítulo. Yo, que he sido un lector constante, no intenso,… no de merendarme libros en un día o dos… más bien reposado, de dejar que se asimile lo que leo,… me he sentido, en cierto modo, desesperado. Pero bueno… me lo tomaré con calma y ya volverá mi capacidad de concentrarme en la lectura.

La estación principal de los ferrocarriles Hankyū se encuentra en el distrito de Umeda de Osaka, donde está también la estación “Osaka” de los JR (no la alta velocidad, que está en “Shin-Osaka”, ‘nueva Osaka’). No cogimos ningún tren de esta línea en nuestro último viaje a Japón. Aunque, por error, sí cogimos uno en 2014, en Kioto, cuando nos equivocamos de línea en la estación de Kyoto-Kawaramachi. Error que corregimos sin graves consecuencias.

Pero el año pasado, que ya me empezó a suceder este fenómeno, que achaqué a la epidemia, aunque ya no lo tengo claro, me desatasque en varias ocasiones gracias a novelitas no muy largas de autores japoneses. Especialmente en viajes. Así que para el reciente viaje que he hecho a Dinamarca, un viaje corto, pero que me ha sentado muy bien, pillé una recomendación que vi hace unas semanas en Pen ぺン Magazine. El libro, de la escritora Hiro Arikawa, se titula originalmente Hankyū Densa 阪急電車, haciendo referencia a los trenes de una de las líneas de la red de ferrocarriles privados Hankyū, que presta servicios en la connurbación Osaka-Kioto-Kobe, no ha sido traducida al castellano todavía, y la he leído en francés, donde recibe un título que se traduce como En la próxima parada.

La escritora parece ser conocida por escribir novelas ligeras, ranobe ラノベ, que sería una evolución del pulp propia del País del Sol Naciente. Pero no calificaría yo dentro de este género esta novela. Bajo el esquema de historia de vidas cruzadas, en las que distintos personajes se cruzan de forman más o menos casual en el espacio y en el tiempo, el relato sigue el viaje de un tren de la línea Imazu de los ferrocarriles Hankyū. Es una línea secundaria de la red, que une las estaciones de Imazu y Takarazuka. Pero está formada por dos tramos sin continuidad entre sí, uno entre Imazu y Nishinomiya-Kitaguchi, con sólo tres estaciones. Y en esta estación hay que cambiar al tramo entre Nishinomiya-Kitaguchi y Takarazuka. Si alguien ha leído la estupenda novela de Tanizaki, Las hermanas Makioka, totalmente recomendable, el hogar donde viven tres de las hermanas está en Ashiya, muy cerca de Nishinomiya y de esta línea ferroviaria, entre Osaka y Kobe.

Mejor dicho, no es la historia del viaje de un tren, sino de dos trenes. En la primer parte del libro, asistimos al trayecto del tramo norte entre Takarazuka y Nishinomiya-Kitaguchi (Nishi-Nord la llaman en el libro, arruinando parte de la gracia, porque tanto nishi 西 [oeste] como kita 北 [norte] son dos puntos cardinales), en época de buen tiempo; en la segunda parte, asistimos al trayecto inverso, unos seis meses después, tras el año nuevo. Y cada capítulo se titula con el nombre de la estación a la que llega el tren. Ocho estaciones. Y los personajes son los mismos, o muy similares, alguno nuevo hay en el trayecto de descenso, que no aparece en el de ascenso al principio del libro. Las historias individuales tienen un tono romántico. Parejas que se forman, parejas que se deshacen, adolescentes conformando su futuro, amas de casa que no tienen claro cómo y con quien relacionarse a sus cuarentaytantos. Una abuela, algo excéntrica, yendo y viniendo con su nieta, y repartiendo sabiduría práctica a los más jóvenes.

El libro lo leí en los dos trayectos de avión entre Madrid y Copenhague y regreso. Un poco mimetizando el espíritu del libro. Son tres horas cada trayecto de avión, para contar lo que pasa en los 7,7 km de recorrido del tren. El libro tiene buen rollo, es optimista y te pone de buen humor. Pero tras su apariencia ligera, no deja de tener suficiente profundidad como para estar lejos de esas “novelas ligeras” de las que hablaba antes; bastante más profundidad, expresando una cierta filosofía personal a la hora de afrontar la vida y sus problemas. Y el mismo tiempo, un libro de viajes que, por mucho que sea el de un tren de cercanías, tiene un calado que no envidia a los libros sobre el Transiberiano, el Orient-Express, u otros trenes míticos que en la literatura han sido. A mí me gustó muchos y me parece muy recomendable. Lo único… que hay que saber francés o japonés para leerlo. En castellano no está. En inglés, creo que tampoco. He visto que hay una película del año 2011 que adapta el libro al cine. Igual la busco.

[Fotos] Color y objetivo soviético para el paisaje urbano veraniego

Fotografía

Tengo todavía varios rollos de película revelados o por revelar del mes de agosto. Y varios de ellos se incluyen en esta decisión mía de usar durante los dos meses centrales del verano el material antiguo fabricado en los país de la órbita soviética. En esta ocasión, sigo investigando los resultados que ofrece el soviético Mir-1 37/2,8, uno de los más prestigiosos de los que se fabricaron para cámaras Zenit… aunque yo siempre he sospechado que es un objetivo decente para su época, pero sin más. Aunque cuando te acostumbras a su peculiar uso… puede ser divertido para fotografiar.

Aquí os muestro algunas fotos de uno de esos rollos. Los detalles técnicos están en Más Mir-1 37/2,8 en la ciudad – Lomography Color Negative 400.

[TV] Cosas de series; series coreanas al uso o en el extremo de los “guilty pleasures”

Televisión

Llevaba un tiempo sin hablar de teleseries coreanas. Probablemente, como ahora dedico menos tiempo a la televisión, y las series del país asiático pueden tener muchos episodios,… pues cuesta. Pero a lo tonto, en las últimas semanas he acumulado tres series. Vamos con ellas.

En mi viaje a Corea del Sur, no visité el exclusivo de distrito de Gangnam, lugar soñado por los protagonistas del más infumable placer inconfesable de esta semana. Me interesó más el estilo tradicional del Bukchon Hanok.

Black (título original también en coreano, donde lo escriben 블랙) es una serie que lleva ya un tiempo en el catálogo de Netflix, que cuando se estrenó empecé a ver, pero que como es de entre sobrenaturales,… no me arrastró mucho y lo dejé. Pero la he retomado… y me ha entretenido. Con un problema… sus dieciocho episodios son a todas luces excesivos y mucho para lo que realmente ha de contar. Y la cosa va de una chica que ve manchas negras en torno a las personas que van a morir, lo cual lo lleva muy mal, y de un policía que muere y su cuerpo es ocupado por una parca, uno de los seres encargados de llevarse las almas de los que mueren (según la serie, en la mitología grecorromana, las parcas o moiras eran otra cosa). Y juntos, se dedican a resolver una serie de misterios sobre determinadas muertes, todas ellas relacionadas. La trama está muy enmarañada, con muchos falsos finales o resoluciones y eso le pesa al conjunto, que como digo se hace excesivamente largo. Pero la dinámica entre los personajes está bien. Los intérpretes coreanos tienen una calidad muy superior a la de los guiones de las teleseries. Sólo para aficionados a las series surcoreanas.

Nangmandakteo Gimsabu [낭만닥터 김사부, el romántico maestro Kim], titulada internacionalmente Dr. Romantic. Pero no romántico en un sentido de romance amoroso, sino de un tipo, un gran cirujano que después de que le hacen varias putadas en un gran hospital de Seúl, se ha refugiado en un pequeño hospital de provincias para ejercer su profesión con una visión romántica de la profesión, de dedicación a los pacientes, de bienhechor, por encima del dinero y la fama. Y en ese pequeño hospital se reúnen una serie de parias de las profesiones sanitarias para hacer su trabajo, aunque con la amenaza constante del malvado presidente del gran hospital de Seúl, del que es filial el pequeño hospital de provincias. La serie es muy simpática. En algunos aspectos se inspira en una divertida serie japonesa que pude ver hace unos años, aunque es una inspiración muy superficial y que más se nota en la realización y la banda sonora de la serie. Pero por lo demás tiene su propia historia, en la que se incluye algunos romances además de la lucha contra los malos, y las complicadas operaciones en situaciones imposibles. Está en Netflix, pero no en España. Me la encontré buceando en la oferta de la cadena en Suiza durante las vacaciones, y me descargué los episodios para verlos desconectado. Tenía un mes para ello antes de que caducara la descarga y me dio a ver la primera temporada de 20 + 1 episodios (20 episodios para la historia y un epílogo que funciona como precuela). De la segunda vi alguno, pero ya no me dio tiempo a más. No sé si la veré buscándola por ahí… porque parece más de lo mismo pero con otros pupilos para el maestro. Es simpática. Y volvemos a lo mismo. La calidad de los intérpretes supera a la calidad de los guiones. Más recomendable que la anterior,… pero no está en el catálogo de Netflix para España.

Y luego tenemos la segunda temporada de la serie más demencial de lo que he visto en series surcoreanas desde que me suscribí a Netflix. Se trata de Gyeolhonjaksa Ihonjakgok [결혼작사 이혼작곡, que sería algo así como canción de matrimonio y música de divorcio], que internacionalmente se titula Love (ft. marriage & divorce), y que desarrolla una serie de conceptos sobre el papel de la mujer y el hombre en el matrimonio, o sobre las consecuencias de un matrimonio fracasado y un divorcio, que pueden producir fácilmente graves infartos de miocardio, no solo a feministas o fervientes progresistas ideológicamente hablando, sino a cualquier persona en posiciones normalitas tirando a poco comprometidas, pero que viva en el siglo XXI y no en el XIX. Salvo que te lo tomes como una gran parodia disfrazada de producción de lujo… que entonces puedes entrar en la carcajada segura. Y de hecho, en algún episodio de esta segunda temporada de otros dieciséis episodios sólo seis meses después de la primera, las situaciones son claramente cómicas en las relaciones entre los personajes. Pero, ¡madre mía!… las cosas que dicen y oyes. Qué conceptos tan anacrónicos, patriarcales y rancios. Eso sí… todas muy guapas y todos muy apuestos. Puro placer inconfesable, porque sabes que es absolutamente demencial… y a pesar de todo lo ves todo. Tremendo. Para colmo, el episodio final, no tiene sentido, ni pies ni revés… salvo que haya una tercera temporada. Difícil de recomendar, salvo que te vaya la marcha de los guilty pleasures más culpables. Increible… si realmente estos son los conceptos sobre el matrimonio y la familia de los surcoreanos… es como volver atrás en la evolución de civilización un siglo o más. Asumamos que se trata de una parodia. Es el único sentido que le encuentro.

[Viajes] Resumen de la escapada danesa

Viajes

Acompañado de abundantes fotos, como de costumbre, al día siguiente de regresar de un viaje hago mi resumen de esta escapada a Dinamarca de estos últimos días. No han sido unas vacaciones al uso, aunque puedan funcionar de forma parecida. En realidad, buena parte de los lugares que hemos visitado en el país nórdico ya los conocíamos. Pero hay matices en la novedad.

Cuando volvíamos de las vacaciones en Suiza, muy a principios del mes de agosto, una de mis acompañantes me anunció que tenía previsto realizar un viaje por trabajo a principios de septiembre, dado que la vacunación completa con la covid-19 de cada uno de nosotros y la previsible disminución en la incidencia de la enfermedad iba a hacer cada vez más sencillo lo de viajar, si no por el mundo, por lo menos por Europa. El destino, como ya sucedió en tiempos pasados, era Copenhague. Desde dónde podríamos hacer excursiones a otros destinos razonablemente próximos dentro de Dinamarca.

Lo cierto es que no planificamos una visita organizada a la capital danesa, que conocemos de sobra de viajes anteriores. No en vano, por un motivo u otro, desde 2001, hace casi 20 años, es mi quinta visita, con otras en 2010, una muy accidentada en 2014 y la de 2016, muy similar a esta, aunque estuvimos alojados en Malmö, y terminamos viaje en Estocolmo. Fue escapada más sueca que danesa, aunque pasáramos a la capital danesa a visitar un poco de arte contemporáneo, como también hemos hecho en esta ocasión. Porque ese el negocio de mi compañera de viaje, por lo que, además de visitar los museos de arte moderno y contemporáneo Arken y Louisiana, dos lugares muy interesantes, quizá les dedique alguna entrada en particular, ella se reunió con algún galerista y marchante de arte, que incluso nos invitaron a cenar a un sitio estupendo (y carísimo), estuvieron muy simpáticos conmigo, que al fin y el cabo no estoy en el ajo, y nos permitieron conversar ampliamente sobre muchas cosas y los contrastes entre nuestros respectivos países.

Pero el caso es que fuimos encajando alguna visita a los sitios más típicos de Copenhague, especialmente la tarde del día que llegamos, el final de la tarde del viernes, después de volver de Louisiana, y el lunes por la mañana, entre las nueve y el mediodía, hora a la que recogimos nuestros ligeros equipajes y cogimos el tren en la estación central de Copenhague para dirigirnos al aeropuerto de Kastrup e iniciar el regreso.

Dejando aparte el mayor o menos interés de las visitas o del paisaje urbano de la capital danesa, lo que más nos impresionó es que en estos momentos los daneses no viven en ninguna “nueva normalidad” más o menos postiza de tiempos de pandemia, eufemismos que esconden las restricciones en las que vivimos quienes residimos en países con mayores debilidades a la hora de afrontar la epidemia, por las carencias de los medios de atención sanitaria o por los determinantes sociales que condicionan un mayor transmisibilidad del virus y una mayor morbimortalidad causada por su infección. Hasta la fecha, la mortalidad declarada en Dinamarca es cuatro veces inferior a la declarada en España. Aunque habría que revisar su forma de calcularla y compararla con la nuestra, no dudo que las cifras reales sean apreciablemente inferiores. No me refiero a números absolutos, sino en las habituales tasas de mortalidad que se utilizan en epidemiología y en las que no voy a entrar. El caso es que ni mascarillas, ni especiales obligaciones, ni prohibiciones… sólo recomendaciones. Salvo el aeropuerto de Kastrup que se somete a normas internacionales. Para entrar al país,… el certificado de estar vacunado correctamente. Que no te piden. Te indican dónde puedes hacerte una prueba rápida de infección si no lo tienes para tener un certificado de entrada, pero si les dices que tienes el de vacunación, se lo creen, te sonríen y desean una buena estancia… 😊 ¿Qué coño estamos haciendo mal 🤨 en otros países?

En cualquier caso, en los días del fin de semana, sábado y domingo, y aprovechando la excelente red ferroviaria de los daneses, visitamos dos destinos típicos de las proximidades de Copenhague.

El sábado, Roskilde, con su catedral-panteón real, patrimonio de la humanidad, su museo de barcos vikingos y su coqueto centro urbano.

Por la tarde, aprovechando que quedaba tiempo y que el pase de día de los transportes públicos del área metropolitana de la capital nos permitía viajes ilimitados, nos llegamos a ver el palacio de Frederiksborg en Hillerød con la luz más favorable de la tarde, antes de volver a Copenhague, donde estábamos invitados a cenar cerca de la estación de Østerport.

Finalmente, el domingo nos llegamos hasta Odense, tercera ciudad en tamaño de Dinamarca, con sólo 179 601 habitantes, lo cual la hace muy tranquila y agradable, con un centro histórico muy muy muy coqueto, de un tipo que ya había visto en Ålborg, y varios puntos de interés que no pudimos visitar todos, por los horarios más restringidos de los días festivos. Aunque con un museo ferroviario, no muy grande pero sí bien organizado, que yo visité mientras mi compañera se dirigía a otros atractivos de la ciudad más de su gusto. Una de estas ciudades donde se nota que se vive bien,… lástima el frío y las horas de oscuridad del invierno.

Con esto ya me despido. A ver si dentro de unas pocas semanas hay suerte y podemos volver a hacer nuestros ligeros equipajes y dirigirnos a algún destino menos conocido y trillado. Aunque no me quejo nada en absoluto de haber vuelto al país nórdico.