Fotografías realizadas en Nagahama, a orillas del lago Biwa, con aves, en una tarde tristona y gris. Entrada también disponible en versión Substack.
Esta es la segunda novela corta del quinteto en desarrollo de la escritora nipocanadiense Aki Shimazaki. Recordemos que Shimazaki es una autora nacida en Japón, que se trasladó ya adulta a Canadá, donde se erradicó, y que ha desarrollado toda su carrera escribiendo en francés. Desarrolla sus historias en forma de novelas cortas agrupadas en quintetos, cada una de las cuales presenta una parte de la historia global que constituye el conjunto del quinteto. Y desde hace años, no me pierdo ninguna de estas novelas. He enlazado el nombre de la autora a su página en Wikipedia en francés, porque las de las versiones en inglés y en castellano están poco actualizadas. Especialmente esta última.

Su actual quinteto, o pentalogía, no sé cómo sería más adecuado, no ha recibido todavía un nombre genérico que yo sepa. Pero esta novela corta sigue a Ajisaï, que leí hace un año. Y si allí conocíamos los problemas del joven protagonista que veía su vida alterada por la quiebra de los grandes almacenes propiedad de la familia, en esta ocasión seguiremos a los padres de Shota, la madre Matsuko (léase Ma-tsu-ko y no Mat-su-ko) y el padre Atsushi (A-tsu-shi y no At-su-shi). Con lo que han salvado de la quiebra se han instalado en una casita a orillas del lago Biwa. Y van tirando. Pero al padre le diagnostican un cáncer que oculta a la familia. Mientras, Matsuko comienza a trabajar y conoce en la oficina de empleo a Matsuo, un hombre aficionado a la ornitología que se convertirá en buen amigo del matrimonio, dando sentido a los últimos meses en la vida de Atsushi.

Esta es una novela corta que ha crecido en mi recuerdo conforme han pasado las semanas. La leí nada más regresar del viaje a China, al poco de salir al mercado; un auténtico estreno. Pero mientras la vida del hijo me llenó de intriga, esta me dejó un poco menos interesado… temas demasiado próximos a mi vida laboral cotidiana. Pero sin embargo, en estos momentos en los que han pasado dos meses desde que la leí, mi recuerdo y mi valoración han mejorado. El enfoque de Shimazaki a la hora de abordar las relaciones familiares, de amistad o románticas es suave y elegante. Y también se pone de manifiesto en el tratamiento del duelo anticipado, que se encuentra presente en la novela, así como en la necesidad de seguir adelante frente a las adversidades. No obstante, creo que algunos de los temas son muy comunes a los del segundo libro, Semi,de la anterior pentalogía Une clochette sans battant.

























































