[Cine] On the rocks (2020)

Cine

On the rocks (2020; 57/20201108)

Otra semana sin visita a las salas de cine. Entre las consecuencias directas de la pandemia y las limitaciones en los estrenos debidas también a la misma, cuesta mucho hacer el esfuerzo de desplazarse hasta la gran pantalla. Más si tenemos en cuenta lo afectada que está la oferta de versiones originales. Y la cosa no mejora, por lo que he visto en los estrenos de esta semana. Nunca había visto estrenar tantos documentales.

En cualquier caso, tenemos las plataformas en internet para ver cine de estreno. No es lo mismo, pero menos da una piedra. Y en esta ocasión, en AppleTV+ nos encontramos con el estreno de lo último se Sofia Coppola, que actúa también como guionista, contando de nuevo, como en una de sus más célebres películas, la mejor en mi opinión, con Bill Murray como coprotagonista.

Al igual que la mayor parte de las comedias de Woody Allen, esta de Sofia Coppola transcurre, casi toda ella, en la Gran Manzana. Así que fotográficamente nos daremos un paseo por Central Park.

Y nuevamente en una relación entre hombre maduro y mujer más joven. Un hombre mucho más maduro, han pasado 17 años desde aquella estupenda película, con una mujer, interpretada por Rashida Jones, bastante menos joven. Esta interpreta a una mujer en sus treinta y muchos que de repente empieza a sospechar que su marido (Marlon Wayans) puede serle infiel con su socia en el trabajo, una mujer más joven y guapa (Jessica Henwick). Laura, es el nombre la protagonista, se confía a su padre, un vividor mujeriego y simpático, y esta la lleva en una espiral detectivesca para averiguar la verdad.

Aunque el planteamiento de la película puede recordar en algunos aspectos a Lost in translation, lo cierto es que el tono es muy distinto. Y a lo que realmente me recuerda es a algunas comedias de Woody Allen, algunas de las menos trascendentes, en los que los protagonistas se ven metidos en líos actuando bajo unas premisas,… que a veces pueden no ser muy acertadas.

Realizada con oficio, y con unos protagonistas que ponen de su parte para que todo salga adelante, lo cierto es que finalmente la película resulta bastante previsible. Como comedia, no llega a tener toda la comicidad necesaria. Como drama ligero sobre las relaciones entre un padre y una hija, no profundiza todo lo adecuado. Como reflexión sobre las crisis de pareja… la mencionada crisis es más un macguffin para desencadenar la acción que un tema importante en sí mismo. Y como reflexión sobre las crisis de las mujeres de cierta edad que se debaten entre su papel de amas de casa y profesionales independientes sin hallar el adecuado equilibrio, tampoco hay una especial profundidad en los planteamientos. Todo queda esbozado, nada es contado con detalle, y al final todo queda en una peripecia con tonos simpáticos, algún momento divertido y algún bajón más de la cuenta en una historia que sobrepasa por poco los 90 minutos de duración.

No llega a naufragar del todo esta película, pero casi. Coppola nos ofreció lo mejor de sí misma al principio de su carrera, y después me ha costado siempre conectar con ella. Y si hemos visto esta película ha sido gracias a una promoción,… porque dudo que si no hubiese pagado por ella. En fin. Vosotros veréis.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Un poco de fotografía de aproximación en un agradable domingo otoñal

Fotografía

Se nos acaban los días agradables para pasear. Salvo que volvamos a tener un otoño “anómalo” como los últimos años. Cosas del cambio climático, supongo. Pero en Zaragoza, cuando llegaba el mes de noviembre, las opciones eran claras. Si venían las bajas presiones, algo de lluvia y bastante viento. Y si llegaban las altas presiones, mientras el resto de España lucía el sol, aunque las temperaturas nocturnas fueran bajas, con días agradables, nosotros sufríamos las nieblas persistentes. Durante días y días.

Desde ayer… nieblas. No hemos visto el sol. De momento con temperaturas moderadas. Sólo si entra nubosidad y algo de vientecillo nos libraremos de ellas. Como si lo intuyésemos, el domingo que fue un día de sol y temperaturas agradables tras las intensas lluvias del sábado por la mañana, la gente se echó a la calle. Y como lo de tomar el vermú con los amigos está complicado. Pues a pasear por las zonas verdes. Parques, jardines, riberas del Ebro y del Canal Imperial. A tope de gente.

Yo aproveché para hacer algunas pruebas con algunos objetivos y una cámara digital en fotografía de aproximación. No me atrevo a llamarla macrofotografía. Pero cerca. Nada extraordinario. Os dejo algunos ejemplos. Si alguien está interesado en datos técnicos… en Macrofotografía con la Canon EOS RP y EF 85/1,8 USM más tubos de extensión y multiplicadores de focal.

[Libro] La detective miope – Rosa Ribas

Literatura

Llevo mucho retraso comentando libros. No mucho, mucho,… es que este año voy a saltos. Tan pronto me estanco en la lectura, en algún momento de forma preocupante, como me da por relajarme, vaciar mi cabeza (hasta cierto punto) de preocupaciones y enlazar una racha de libros leídos en sucesión. Y especialmente esto me ha pasado con la coincidencia de mis periodos vacacionales. En concreto de mis viajes. El libro de hoy lo leí a mediados de octubre, lo comencé en la idus de ese mes, y antes de terminar el décimo del año había leído cuatro libros más. En los once días que llevo de noviembre apenas he conseguido sobrepasar la tercera parte del libro que estoy leyendo… que ciertamente es más largo que los anteriores, pero aun así.

Algunas instantáneas barcelonesas para ilustrar una aventura barcelonesa.

Quien me siga en este Cuaderno de ruta, habrá comprobado que no soy buen lector del género policiaco/negro/detectivesco,… que muchas veces se confunden aunque para mí no son lo mismo y que depende mucho del tono a la hora de adjudicarles una etiqueta u otra. Pero cualquiera que sea… creo que son géneros muy prolíficos, en el sentido de que hay mucha oferta, porque son favoritos de muchos lectores, pero eso hace que haya mucha morralla, que me suele dejar insatisfecho y acabe cabreándome cuando pico en una tontería. En cualquier caso, cuando vi la sinopsis del libro, me pico la curiosidad. Investigué un poco sobre la escritora para intentar “no picar en una tontería” y me decidí.

El planteamiento del libro me gusta. Una detective privada, cuyo marido es asesinado, lo que la hace caer en una profunda depresión, de la que sale a duras penas, y con un curioso efecto secundario, que nunca me he encontrado en mis años de estudios y profesión médica, una miopía progresiva galopante, que la hace ir a casi a ciegas por el mundo. No le daré importancia a la escasa plausibilidad de esta situación, ya que la miopía magna o progresiva tiene su causa en elementos estructurales del ojo más que en la psicosomática de la persona. Lo asumiré como un recurso literario, como una metáfora del estado mental de la protagonista tras la tragedia y sus decisiones posteriores. Decisiones que la llevan a entrar a trabajar en una agencia de detectives con un único objetivo. Bajo la teoría de los “seis grados de separación“, la resolución de los distintos casos que lleguen a su mesa le llevará a resolver el caso del asesinato de su marido.

La narración se mueve por los terrenos de la intriga, pero también por los de cierto humor. Un humor sin estridencias, tranquilo, que señala las deficiencias de nuestra sociedad, representada por la Barcelona más castiza, con las ranciedumbres propias de la sociedad española, de la que la ciudad condal forma parte, guste o no guste a independentistas u otros fabuladores de la idea de los “hechos diferenciales”. Pero al mismo tiempo con un tono triste, puesto que no dejamos de acompañar a una persona triste, que ha perdido la alegría de vivir, y que si sigue adelante es a base de una profunda alienación de sí misma. Volvemos a la miopía como metáfora, así como a otros detalles de la rutina vital de la protagonista.

El resultado es… razonable, aunque al mismo tiempo insuficiente. No he “picado en una tontería”. La historia y el planteamiento no me parecen nada tontos, y encuentro ideas interesantes a lo largo de todo el libro. Quizá se deja llevar demasiado en la creación de personajes por los tópicos sobre esa “Barcelona castiza” que he mencionado, y no consigue sacar adelante todo el potencialidad que tiene el personaje protagonista y su entorno. Llegando a un desenlace que deja un poco frío. Aunque eso no tiene porque ser lo importante. Cada vez estoy más convencido de que juzgar la ficción por los desenlaces es un vicio en nuestra sociedad que parece negar constantemente el dicho, que a todo el mundo paradójicamente parece gustar, que afirma que lo “importante es el viaje (o el camino)”. Se deja leer… pero tampoco creo que deje un recuerdo imborrable en mi memoria. De hecho ya me ha costado ponerme en situación de comentarlo sólo tres semanas después de leerlo.

[Fotos] Luz de otoño en la ciudad con película negativa en color

Fotografía

Frente al tópico de las fotografías otoñales llenas de hojas amarillas, ocres y rojizas, en mi ciudad, Zaragoza, las cosas no funcionan así. De hecho, salvo en algunas zonas de montaña, principalmente con hayedos y similares, no funcionan así en casi ningún lugar de la Europa templada. Los árboles verdes de hoja caduca, varían un poquito al amarillo y las hojas van cayendo en cuanto sopla el viento o cae la lluvia, sin esos famosos colores de otoño, más propios de otras latitudes u otros continentes.

Pero es cierto que la luz tiene otra calidad en cuanto llega el mes de octubre. Buena parte del verano, no vemos ni una nube en el cielo. La luz es dura, los atardeceres cortos. Malos tiempos para la fotografía en color. El mes de octubre en Zaragoza tiene la mejor calidad de luz. Últimamente, también noviembre, desde que las nieblas se han hecho muchísimo menos frecuentes que antaño.

Aquí os dejo algunas fotos realizadas en este último mes de octubre, mientras camino por la ciudad. Los detalles técnicos en Leica M2 + Zeiss Planar 50/2 ZM con Kodak Portra 160 para pasear en octubre.

[Cine] Baekdusan [백두산] (2019)

Cine

Baekdusan [백두산] (2020; 56/20201102)

Sigue estando complicado ir a las salas de cine. Con las últimas restricciones, se ha eliminado la sesión de noche, no puede empezar ninguna sesión después de las ocho de la noche, cuando sales de las salas estás en la frontera de los toques de queda, me comentan que no es fácil conseguir un taxi porque estos no salen ante la escasez de clientes, y la oferta está en mínimos. Las productoras y las distribuidoras se guardan en el cajón los estrenos más destacados a la espera de tiempos mejores, con la esperanza de recuperar en esos tiempos futuros la inversión realizada, cosa que hoy en día sería difícil con un aforo de salas máximo del 25 % en mi comunidad autónoma. Y encima, lo poco que hay en versión original, dura en esas condiciones muy pocos días.

Vesubio, Teneguía, Fuji, Islandia… acorde con el contenido de la película de hoy, un recorrido por “mis” volcanes.

Pero hay alguien que gana con todo esto. Las plataformas de pago por visión o de suscripción por internet que van estrenando películas que se han refugiado en ellas para sacar adelante de alguna forma su carrera comercial. Con mayor o menor fortuna, con mejor o peor calidad. Y el día 2 de noviembre, fiesta en la comunidad autónoma de Aragón por ser el 1 de noviembre domingo, opté por hacer un rastreo de estrenos en estas plataformas. No estaba yo con muchas ganas de profundidades y sesudeces, y me encuentro en Prime Video, la plataforma de Amazon, con una película surcoreana de acción que viene publicitada como “de los productores de Parásitos“. Me da un poco de miedo, pero pico. Y me veo lo que, en un ataque de vulgaridad extrema, han titulado en castellano como Alerta roja, cuando la traducción del título original sería Monte Baekdu (o Paektu, no entraré en los misterios de la fonética de las consonantes coreanas), un lugar real, un volcán con gran lago en su cráter, en la frontera entre Corea del Norte y la República Popular China. Difícil hacer turismo en el lugar, que debe ser bonito.

La película la podríamos considerar heredera del cine de catástrofes, que en occidente se pone de moda de vez en cuando. Y más en concreto del cine de volcanes… probablemente una de las variantes más infames del cine de catástrofes, especialmente en los años noventa con dos bodrios del calibre de este y aquel. Aunque ya en mi infancia “disfruté” de engendros como uno de 1968 donde ni siquiera el título era capaz de acertar dónde estaba el volcán en cuestión. En efecto, el volcán Krakatoa, hoy en día Anak Krakatau, está totalmente al OESTE de Java, y no al este como categóricamente afirmaba el mencionado título. Ese es el nivel habitual del cine de volcanes.

Dejando de lado las más o menos fantásticas, o mejor decir fantasiosas, condiciones sociopolíticas y la pseudociencia de la película, el argumento es el de siempre. Ante el catastrófico desastre que va a producir la erupción del Baekdu, volcán considerado activo, última erupción en 1903, que poco menos va a hundir en el fondo del mar la península de Corea (estas exageraciones son más propias de sus vecinos nipones, pero…) un grupo de personas se lanzarán a una misión imposible, absolutamente descerebrada y con bombas atómicas, para evitar la catástrofe.

La película… ¿es una catástrofe absoluta más allá de lo que su tema indica y debe ser evitada a toda costa? Pues oye. Depende. Esta gente hizo, con los directores Byung-seo KimHae-jun Lee a la cabeza, se han esforzado y han echado el resto, aunque algunos efectos especiales son de segunda. Pero, aunque la trama sea demencial, el ritmo de la película es adecuado. Si a eso sumas unos personajes estereotipados pero simpáticos, interpretados con razonable solvencia y las ganas de olvidarte del mundo durante un rato, resulta que las dos horas y diez minutos no se hacen largas. Y que con todas sus deficiencias, exageraciones y salidas de tono, no es peor que las películas referenciadas con anterioridad en esta entrada. Incluso diría que es mejor. Sin ser buena, que no lo es. Pero entretenida, y que funciona como guilty pleasure,… eso sí es. Y de vez en cuando sale de florero Suzy Bae, que se puede ver en una serie de Netflix y que es considerada como la pop idol más mona de Corea del Sur. Es guapa la chica, sí.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Recomendaciones fotográficas] De autorretratos a catarsis diversas

Fotografía

Llevo unas semanas sin recomendaciones fotográficas propiamente dichas. El domingo pasado fueron libros. Pero con el viaje a Andalucía de la semana anterior… se han ido acumulando mis marcadores sobre fotografías y fotógrafos interesantes. Así que he tenido que seleccionar algunos y desechar otros, haciendo borrón y cuenta nueva.

Los “selfis”. Omnipresentes. Todos iguales. Todos expresando la vanidad del “mira que guapa/o soy” o “mira en qué sitio tan interesante estoy (y tú no)”. Frente a ellos la nobleza del autorretrato como forma artística. En Lenscratch dedicaron una semana a fotógrafos que tienen como base de su trabajo artístico el autorretrato.

En Cartier-Bresson no es un reloj nos hablan de Amy Arbus. Y de alguna forma, seguimos hablando del autorretrato como forma de expresión personal, artística y, quizá, como actividad terapéutica. Amy Arbus es la segunda hija, la menor, de la conocida fotógrafa Diane Arbus. Y tenía 17 años cuando su madre se tomó una sobredosis de barbitúricos, y se cortó las venas en una bañera en 1971. Aunque se resistió, para evitar las inevitables comparaciones con su madre, habiendo nacido con inclinaciones artísticas, al final se convirtió en fotógrafas, y desde 1980 vivía de esta actividad. En 1992, con 38 años, fue aceptado en un taller con Richard Avedon, y en ese contexto realizó una serie de autorretratos, desnuda, muy expuesta, en el interior de una bañera. Una serie que ha interpretado como una catarsis de la forma en que se suicidió su madre. Por lo demás, sus fotografías, aunque no tenga el genio de su madre, tiene una gran nivel, y de un modo un otro se aprecia la influencia de Diane en las fotografías de Amy. Diane Arbus dejó un cierto número de retratos de su hija Amy de niña. Y tienen la mirada de una madre, genio de la fotografía, no la de la fotógrafa inquisitiva, que busca lo más extraño en el alma humana.

Han sido las elecciones en Estados Unidos. Y, afortunadamente, parece que han expulsado de la poltrona a uno de los nuevos fascistas que pululan por el mundo. Son incontables los fotógrafos que se han dedicado a documentar el proceso electoral, y más incontables todavía las fotografías tomadas. Pero me ha parecido interesante el artículo de The Picture Show de la radio pública norteamericana (NPR), en la que la fotógrafa Katie Hayes Luke ha retratado a los votantes de todo signo, intentando reflejar en esos retratos las motivaciones de los votantes a la hora de elegir su voto. Las fotografías se acompañan de un texto, una carta escrita y firmada por las personas retratadas, dirigida a Donald Trump.

Gregory Crewdson es un fotógrafo que habitualmente nos transporta a paisaje urbanos en gran formato, de gran perfección técnica e iluminación muy cuidada. En muchas ocasiones, el sistema de trabajo de Crewdson se asemeja más al del rodaje de una película que al de la realización de un fotografía. En uno de sus últimos trabajos, llevado a cabo entre 2018 y 2019, recorremos una serie de paisajes urbanos y suburbanos en localidades de Nueva Inglaterra, y que muestran una realidad muy alejada del sueño americano de prosperidad y libertad. Y donde la presencia del ser humano se ve tremendamente empequeñecida por el ambiente. Lo hemos visto en Creative Boom.

Finalmente, como todo el mundo sufre cada día en sus vidas por las consecuencias que trae, seguimos en un mundo con una pandemia activa. Y siguen apareciendo los resultados en forma de fotografías de proyectos que se han llevado a cabo en este año para reflejar o reflexionar sobre las consecuencias de la pandemia.

En Lensculture, me ha parecido interesante el trabajo de la británica Julia Fullerton-Batten, cuyo estilo recuerda a veces a Crewdson, en el que refleja la situación del confinamiento de sus conciudadanos a los que fotografía, no pocas veces con humor, desde la calle y a través de los cristales de sus ventanas, puertas o balcones. Magistral uso de la luz, jugando con el ambiente crepuscular de la caída de la tarde y la luz artificial que nos llega desde el interior de las viviendas. Las fotografía se acompañan de un pie de foto describiendo la peripecia de las personas que aparecen en sus viviendas.

Y, finalmente, en Feature Shoot, armándose de todo el humor del mundo, el fotógrafo y escritor Neil Kramer nos habla del conjunto de circunstancias que se dieron en el momento del confinamiento domiciliario de los habitantes de Queens en Nueva York. Pocos días antes del confinamiento, su madre, ya bastante anciana, se había mudado a vivir con él, que vivía solo. Y en vísperas de que se decretase el confinamiento, su exmujer, que vive habitualmente en Los Angeles se había mudado unos días al apartamento de Kremer, de dos habitaciones y un baño, temporalmente porque un problema en su casa, precisaba obras importantes… y todo quedo detenido, y los tres atrapados en el interior del pequeño apartamento de Queens. Mucho humor. Y mucha inteligencia en este trabajo.

[Cine] De rupturas y separaciones; The human voice (2020) y Hope Gap (2019)

Cine

Al mismo tiempo que el lunes pasado, comento dos estrenos emparentados por el tema y por el idioma en que están rodados, el inglés, aunque el primero de ellos tiene nacionalidad española.

The human voice (2020; 53/20201028)

No recuerdo haber asistido nunca a una sesión de cine en la que sólo se proyectase un cortometraje. En este caso, dirigido por Pedro Almodóvar, de 30 minutos de duración y rodado recientemente, durante la tregua pandémica del verano. Que previamente a la visualización de un largometraje pudiésemos ver un cortometraje, sí. Disney y algunas de sus subsidiarias de animación tenían esa costumbre, y muchas veces el corto valía más que el largo. Y en la transición, cuando se acabó el NO-DO del régimen fascista, los cines ofrecían cortometrajes antes de la película principal. Y algunos eran muy ingeniosos. También, de vez en cuando, se proyecta en sesión única algún mediometraje.

El cortometraje que nos ocupa regresa a la idea de Almodóvar de vincular la historia de Mujeres al borde de un ataque de nervios al monólogo de La Voix Humaine de Jean Cocteau. Durante toda la película, Carmen Maura espera una llamada de teléfono, que cuando se produjese, sería o estaría inspirada por el monólogo del escritor francés. Pero no llegó a rodarse así. Almodóvar a vuelto al texto, hoy en día un clásico, y con la colaboración de la excelente actriz británica Tilda Swinton, nos presenta una versión modificada, puesta al día y en inglés del monólogo mencionado. Una mujer espera la llamada de su pareja/amante/lo que sea del que no sabe nada desde hace unos días. Al final se produce y se consuma la ruptura de la pareja.

El cortometraje… es de lo mejor que le he visto a Almodóvar en los últimos años. Por tres motivos. Por la potencia del monólogo, aun alterado, de Cocteau, por la excelente interpretación de Swinton, una de las mejores y más personales actrices de la actualidad, y por el excelente diseño de producción que suele acompañar las películas del manchego.

Así pues, recomendable sin paliativos. Especialmente si eres aficionado al cine de Almodóvar.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

Hope Gap (2019; 54/20201030)

En esta ocasión nos encontramos con una película británica, rodada en algún de los acantilados de creta del sur de la Gran Bretaña. Dirigida por William Nicholson, más conocido y apreciado como guionista que como director, tiene como principal atractivo su tripleta protagonista, con dos protagonistas de lujo, Annette Bening y Bill Nighy, y un talento emergente, Josh O’Connor, que también podíamos ver en una de las películas comentadas el lunes, al igual que Nighy.

La película nos narra el descarrilamiento y final del matrimonio formado por los personajes interpretados por Bening y Nighy, de los cuales O’Connor interpreta al hijo situado en medio del conflicto. Bening es una mujer enérgica, emocional, fuertemente religiosa, católica para mas “inri”, casi avasalladora, mientras que Nighy es un hombre tranquilo, hogareño, pacífico, con ideas más abiertas,… que un día se cansa… y se va.

La película está bastante bien. Desde el punto de vista de su producción y realización es correcta, con mucho oficio. Pero está claro desde un principio que sus responsables van a poner toda la responsabilidad de sacar adelante la película en una historia interesante interpretado por un reparto de primerísimo nivel. Y casi lo consiguen. Bueno… les falla una cosa. La historia tiene miga, sin duda; tiene para sacar mucho jugo a la situación. Las interpretaciones están al nivel esperado, como no podía ser menos. Pero… el plato fuerte, las escenas, los diálogos más notables, espléndidos y que justifican la visualización de la película, surgen pronto, con mucha película todavía por delante. Por lo tanto, aunque correcta en todo su metraje, el largometraje no deja de languidecer o transcurrir por una vía previsible y con mucha menos tensión durante prácticamente los dos tercios finales de la película. El guion, la historia, no tiene un equilibrio que mantenga al espectador con el mismo nivel de interés.

No obstante, la película me parece recomendable. Más, dada la tristeza de la cartelera actual, que difícilmente se va a recuperar en un momento en el que el aforo de las salas se ha reducido a un 25 % del oficial, y con unas restricciones horarias que eliminan la sesión más tardía de la programación. Pero son tiempos de pandemias… y hay que ser insociables para evitar males mayores.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; corrupción en la justicia y corrupción en todo

Televisión

Dos series que terminé de ver o vi en las horas de tren entre Zaragoza y Sevilla y regreso hace dos semanas. Una surcoreana y la otra hispano-mejicana.

Normalmente, las series surcoreanas son de temporada única. En torno a los dieciséis episodios, hay algunas con menos, hay algunas con más. Por lo menos, lo que puedo ver en Netflix. Pero Stranger ( en coreano Bimileui sup, 비밀의 숲, que significa bosque de secretos) ya va por su segunda temporada de dieciséis episodios. Un fiscal un tanto autista (Cho Seung-woo) y una inspectora de policía dicharachera (Bae Doona) se enfrentan a la resolución de casos, pero teniendo en frente o condicionados por la corrupción de sus propias instituciones. En su segunda temporada, esta serie es un ejemplo de que las series surcoreanas podrían dejar su categoría en mi cartelera televisiva de guilty pleasures, para ser series interesantes en sí mismas. Muy bien interpretada, todavía tienen que refinar el exceso de tópicos simplones en sus argumentos, pero empieza a ser una producción digna y entretenida. Hace tiempo que considero a Bae Doona como una buena actriz, y el protagonista masculino es un poco inexpresivo, pero en esta ocasión es que le va al papel. Me lo he pasado bien.

Y también a Netflix llego una miniserie de tres episodios con el aliciente de estar impulsada por los responsables de una de sus series mejicanas de más éxito, con su protagonista más divertida, Cecilia Suárez. Alguien tiene que morir transcurre en la España de la dictadura fascista, unos años después de la guerra civil. Con un reparto a priori interesante en el que destacan, además de Suárez, Ernesto Alterio o Carmen Maura, entre otros intérpretes veteranos, y una serie de actores jóvenes, menos fogueados, y entre los que hay trabajos mejores y peores. Sobre la base del regreso del hijo de un jerarca del régimen de vivir unos años con su familia materna en Méjico, se entra en diversas críticas a la estructura familiar promovida por el franquismo, el machismo por supuesto, y en especial, la represión contra los homosexuales. La serie tiene todo lo preciso para resultad interesante, pero patina y, hasta cierto punto, fracasa. Carece de ritmo, las interpretaciones resultan impostadas, poco naturales, y la trama está llena de tópicos y lugares comunes que aportan poco poco poco a lo que ya se ha dicho y se conoce sobre el régimen fascista de Franco. Incluso que uno de los personajes más perversos de la serie se llame Cayetana, resulta casi un chiste, en estos tiempos en los que se ha dado en llamar cayetanos a los sectores acomodados de la población partidarios de las opciones políticas de la derecha más extrema, populista… o simplemente fascista. A mí… me ha resultado decepcionante. Como son sólo tres episodios, me obligué a terminar de verla en el viaje de regreso de Sevilla. Pero a punto estuve de abandonarla.

[Fotos] Andalucía con película negativa en blanco y negro

Fotografía, Viajes

Ya me han llegado reveladas y digitalizadas las fotografías de mi reciente viaje a Andalucía, realizadas sobre película tradicional negativa en blanco y negro. Y estoy bastante contento con ellas, y por ello os traigo aquí unas cuantas. De las primeras que he revisado.

Quienes estén interesados en los detalles técnicos, pueden dirigirse al enlace En Andalucía con Pentax MX + Ilford XP2 Super 400.

[Libro] Música, sólo música – Haruki Murakami y Seiji Ozawa

Literatura, Música

Dos características de este ensayo… por llamarlo de alguna forma, me llevaron a leer este libro.

En primer lugar, es el libro más recientemente publicado de Haruki Murakami en castellano. De Murakami he leído todas sus novelas y bastantes relatos cortos. Pero hasta ahora no había leído ninguno de sus ensayos. O libros de “no ficción” como parece que se les llama ahora con frecuencia, supongo que para que no se despisten demasiado los ya habitualmente demasiado despistados lectores. Españoles y de otros países, porque parece que la tendencia es común a muchos países. No los había leído… porque los temas que trataba en ellos no me atraían lo suficiente. Quizá le de una oportunidad a alguno de ellos en algún momento, pero no por ahora. Siendo el tema de este nuevo libro la música,… pues me parecía más atractivo.

En segundo lugar, aunque le he llamado ensayo, en realidad es un libro de conversaciones. Entre Murakami y el director de orquesta Seiji Ozawa. Un tipo muy dinámico, muy animado, y que lleva tanto tiempo dirigiendo orquestas en occidente, que ya casi no parece japonés en sus comportamientos y modos. Aunque eso puede ser una opinión basada en aspectos muy superficiales de su apariencia pública y hay que cogerla con pinzas. Desde que leí las conversaciones de Truffaut con Hitchcock, este género me ha atraído mucho, especialmente si de lo que se habla me interesa. Y la música, quieras que no forma parte de nuestras vidas. Yo escucho música con mucha frecuencia. Mientras trabajo para aislarme del entorno. Mientras estoy en casa, haciendo otras cosas o simplemente descansando. En ocasiones, cuando salgo a caminar por caminar, suelo ir acompañado de la música. Y por las noches, cuando eventualmente me despierto a mitad del sueño y no consigo volver a conciliar el sueño porque pensamientos invasores me lo impiden, como esta misma noche pasada, poner música y centrarme en su escucha, ayuda a ahuyentar estos pensamientos impertinentes y me ayuda a volver a los brazos de Morfeo.

¿Escucho música clásica? A veces. No es infrecuente, pero tampoco es lo más frecuente. El jazz, alguna música brasileña y determinadas curiosidades de lo que ahora aparece en las tiendas de discos, reales o virtuales, como “músicas del mundo” son frecuentes. También cierto tipo de pop independiente, alejado de la música prefabricada de las corrientes principales del pop, que no suelo soportar. Tampoco soy rockero. El rock dejó de evolucionar realmente hace mucho tiempo, y con eso dejó de interesarme bastante, y las más de las veces no colabora bien en mi intención de ayudarme a relajarme y aislarme del mundo. También hay que decir que buena parte de lo que hoy en día se llama “rock” no es más que ciertas formas de pop. Es una opinión. Probablemente equivocada, pero es lo que hay.

Murakami es un conocido melómano. Sus novelas están llenas de referencias musicales, que muchas veces empiezan en el propio título de la novela. Recordemos que su novela más conocida, en España y otros países occidentales titulada Tokyo Blues, tiene como título original Norwegian wood, como la famosa canción de The Beatles. Por poner un ejemplo. Las más de las veces las referencias son jazzísticas. Recordemos también que durante unos años, el escritor junto a su esposa regentarón un café y club de jazz. Pero no son infrecuentes las referencias a la música clásica. De la que dice tener una extensa colección de discos.

Ozawa, por otra parte, fue diagnosticado de un cáncer esofágico en 2010 que le llevó a una larga y compleja convalecencia durante la cual, escritor y director concertaron una serie de encuentros, de entrevistas, que se realizaron en torno a la escucha de algunas de las piezas claves del repertorio del maestro. Estas se prolongaron hasta entrado ya el 2011. Y estas entrevistas son las que constituyen el núcleo principal de lo que se cuenta en este libro, en el que ambos intercambian puntos de vista que no dejan de ser instructivas y pueden ayudar a afrontar la escucha de la música clásica de otra forma.

¿Me parece recomendable? Si te gusta la música clásica y te sientes atraído por este tipo de conversaciones, puede resultarte bastante interesante. No creo que esté al nivel, ni de lejos, de aquellas conversaciones entre Truffaut y Hitchcock que eran un auténtico manual para entender el cine del director británico, o el cine en general. Pero permite conocer mejor cómo es la vida de un director de orquesta, cuáles sus responsabilidades, su forma de trabajar, las dinámicas del medio, y por qué una misma pieza interpretada por dos orquestas distintas y con distintos directores, puede realmente ser cosas distintas. Interesante. Aunque hay una cosa que recomendaría a quien tenga mucho tiempo y acceso a una enooooorme discoteca de música clásica. Yo no lo he hecho. Y eso es… escuchar la música de la que hablan mientras se leen las conversaciones.

[Fotos] Volviendo a la fotografía instantánea de la mano de Fujifilm

Fotografía

Reconozcámoslo… con las fotos intantáneas, tipo Polaroid o Fujifilm Instax, no tengo esa capacidad de algunos para hacer “obras de arte”. Pero me parecen simpáticas y me apetecía tener la oportunidad de poder hacer algunas de vez en cuando. A ser posibles con precios no delirantemente caros y con resultados previsibles y consistentes. Ninguna de estos atributos se pueden asignar a las actuales Polaroid.

Por ello, aprovechando una serie de carambolas en ofertas y oportunidades, me he hecho con una Fujifilm Instax SQ6, para el formato cuadradito de la marca japonesa. Más pequeño que el de Polaroid… pero cono tras ventajas. Los detalles técnicos en Fotografía instantánea (más o menos) – Fujifilm Instax SQ6. Para los demás, os dejo algunas fotos.

[Cine] Nuevas versiones (in)necesarias; Rebecca (2020) – Emma (2020)

Cine

Uno de los fenómenos, desde mi punto de vista, más preocupantes del cine actual es la frecuencia de las nuevas versiones de películas que tuvieron éxito en su momento. O nuevas adaptaciones de obras literarias, que atraen a nuevos realizadores o productores, con la esperanza de conseguir el éxito asociado a la obra, o pensando que son dinero seguro. Pero, aunque hay honrosas excepciones, por lo general las nuevas versiones no superan a las versiones originales. Y muchas veces quedan en espantosa evidencia. Todo ello, mientras bloquean el acceso al dinero necesario para su producción a guiones novedosos de los que no sabemos nada,… de los que tal vez nunca sabremos nada. Disney es uno de los “criminales” más conocidos en este aspecto,… pero no el único, ni mucho menos.

En las últimas semanas nos han llegado dos nuevas versiones, con nombre de mujer. Vamos a ver qué tal.

Rebecca (2020; 52/20201026)

Sinceramente, cuando me enteré que Netflix preparaba una nueva versión de Rebecca de Daphne de Maurier,… me eché a temblar. Sencillamente, la versión de Alfred Hitchcock es tan redonda, tan conseguida, que siempre me ha parecido una necedad intentar darle nuevas vueltas. Salvo que alguien proponga algo realmente rompedor… que no tal. Y eso que son ya ochenta años los que separan ambas versiones.

Hay mucha gente que cree que sólo había una versión de la novela de de Maurier… pero no es así. Nos informa Wikipedia que hay cinco versiones cinematográficas, incluida la actual. En televisión, ha habido por lo menos seis adaptaciones. Y nadie se acuerda de ninguna otra que no sea la de Hitchcock. Si esto no nos dice algo… es que no entendemos el mensaje.

Para ambientarnos en la entorno adecuado, fotográficamente nos iremos al condado de Somerset en Inglaterra, Wells y Glastonbury nos servirán para representar las ficticias poblaciones de la novela de Austen.

Pero lo cierto es que había elementos de atractivo en la nueva versión. Dirigida por Ben Wheatley, que se ha movido más por la televisión que por la gran pantalla, cuenta con un atractivo reparto al frente del cual encontramos a Lily James como la nueva señora de Winter, Armie Hammer como Maxim de Winter y Kristin Scott Thomas como la señora Denvers. Mucho talento interpretativo acumulado. A eso hay que sumar la buena maña que se dan los británicos para las producciones de época, con diseños de producción impecables. Como así sucede.

Sin embargo, no funciona. Wheatley tiene oficio para poner escena el conjunto, los intérpretes hacen lo que pueden, y por más suntuosos que sean los escenarios, el conjunto queda desvaído, sin encontrar el tono adecuado. Desde mi punto de vista, la novela original es un folletín con pretensiones psicológicas. Pero un folletín. Y por lo tanto, lo que hace que en la película de Hitchcock la cosa funcione no es la historia original, sino Hitchcock y su puesta en escena. Cuando no tenemos a Hitchcock… pues lo del refrán castizo… “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Sinceramente… si tenéis Netflix y queréis probar, allá vosotros. Pero si no… no os suscribáis por ver esta película. De verdad. Encima, la nueva señora de Winter no lleva chaquetas de punto. Rebecas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Emma (2020; 55/20201101)

Esta nueva adaptación de la novela de Jane Austen la tenemos recién vista. Tal y como está el mundo coronavírico, ya nos podemos espabilar viendo cine, porque podemos entrar en un nuevo vacío de salas de gran pantalla en cuestión de días o semanas. Lástima que la oferta sea la justita. El caso es que nos llega una nueva versión de la esta novela, que también ha recibido un buen número de adaptaciones, de las que probablemente la más destacada, aunque no la más conocida, sea la serie de televisión de la BBC en 2009.

Dirigida por Autumn de Wilde, creo que hasta ahora sólo había hecho cortos y algo para televisión, el principal atractivo es ver al frente del reparto a una de las actrices de moda del momento, Anya Taylor-Joy, en el papel de Emma Woodhouse. Se espera mucho de esta chica… pero creo que le falta todavía la película que realmente la impulse con un papel de calidad. Tengo pendiente de ver en Netflix una serie que protagoniza. El resto del reparto está constituido por intérpretes británicos de gran solidez, como de costumbre. Y una vez más, la maestría de los británicos para las producciones de época. Por lo demás, el argumento conocido, la rica y guapa metomentodo que se dedica a Celestina en su entorno con resultados no siempre afortunados, hasta que llega el momento en que todo parece que se le va a venir encima.

Siempre he leído que la novela de Austen es una comedia. Pero el tratamiento que normalmente se le da a la historia, también en esta ocasión, es el de drama romántico con algún personaje más o menos cómico para bajar la gravedad del conjunto. En su conjunto… bueno, nunca he sido un gran partidario de las novelas de Austen. Aunque hay quien las lee, así como las adaptaciones audiovisuales, en clave feminista, de la mujer que hace 200 años, algo más, quiso valerse por si misma y buscar un nuevo lugar para la mujer en la sociedad, lo cierto es que sus tramas suelen llevar más a afianzar el statu quo de los terratenientes conservadores rurales de la época que cualquier otro tipo de revolución social.

Por lo demás, la película se ve con agrado, con unas buenas interpretaciones, y una calidad de realización suficiente para un pasatiempo que yo calificaría de ligero. Sin más. Por cierto, parece que Taylor-Joy va a encarnar a Imperator Furiosa de joven… ¿la veremos? Ya veremos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***