[Fotos] En el museo Pablo Gargallo con nueva cámara

Fotografía

Es casi una tradición visitar algún museo municipal de Zaragoza los primeros domingos de mes, día en que la entrada es libre y gratuita. O todo lo libre que puede ser ahora con las precauciones con la covid-19. Pero en este primer domingo de septiembre, se añadía otro aliciente; tenía una nueva cámara que probar. Así que le calcé un objetivo de 35 mm de focal y me fui para allá.

Los datos técnicos están en Tamron SP 35mm F/1.8 Di VC USD sobre Canon EOS RP a través del adaptador incluido.

Os dejo algunas fotos.

[Cine en TV] Mulan (2020) y los absurdos 21,99 euros

Cine

Mulan (2020; 42/20200905)

Desde hace unos años, la todopoderosa Disney ha venido adaptando sus clásicos de la animación a películas de acción real. O sea, con actores de carne y hueso. Porque la abundancia de gráficos generados por ordenador en muchas de estas películas las sitúan a veces en un limbo entre eso que llaman “acción real” y cierto tipo de animación. Estas películas, promocionadas a bombo y platillo, han tenido en general valoraciones de la crítica por debajo de los clásicos de animación en los que se basan, aunque no han dejado de ser una notable fuente de ingresos para la compañía. Yo sólo he visto dos en la gran pantalla, la adaptación de Alicia por Tim Burton, muy decepcionante, y la más reciente de el Libro de la Selva (hubo otra hace un tiempo), entretenida, aceptable, aunque sin el encanto de la de animación. En general, para mí, este tipo de adaptaciones y de eterno ordeño de la misma vaca, presentan escaso interés. Pero desde hace un tiempo, Disney se lanzó a un fuerte promoción de la adaptación de la leyenda china de Hua Mulan con intérpretes humanos.

Los mausoleos de la dinastía Ming en Nankín me servirá de ilustración para esta entrada, aunque sean muy posteriores históricamente al origen de la leyenda de Hua Mulan

Cuando se estrenó la versión animada, a pesar de lo mucho que me puede llegar a gustar el cine de animación, no la vi en la gran pantalla. En aquellos momentos identificaba la animación de Disney con unos modelos sociales, culturales e ideológicos que no me interesaban o incluso me repelían, y además era productos excesivamente orientados al público infantil o familiar. Se dijo que la versión animada de la historia de Mulan suponía un avance en la forma de considerar a las protagonistas femeninas, más independientes, más proactivas, menos “princesas” a la espera del “príncipe encantador”. Pero cuando la vi en la pequeña pantalla, si bien resulta entretenida, el final es totalmente decepcionante y sigue siendo un ejemplo del conservadurismo que presentaba la productora. Para la versión actual se anunciaba una adaptación más adulta y puesta al día. Se prometía el espectáculo propio del cine épico chino, con quienes ha colaborado Disney, y mejoras en el argumento. Y ahí, como digo, vino la fuerte campaña publicitaria, impactada de repente por la pandemia de covid-19, que generó numerosas inseguridades para su estreno programado durante el verano de este impredecible 2020. Finalmente, la compañía decidió no estrenarla en la gran pantalla, llevarla directamente a su plataforma de contenidos en línea bajo demanda, con un precio de 29,99 dólares en EE.UU. o 21,99 euros en Europa, más la suscripción mensual a la plataforma. Cosa rara que el precio en Europa sea más barato que en EE.UU. A mí, sin entrar en detalles, me parecía desmesurado, casi descabellado. Y mucha confianza debían tener en la calidad de la película para realizar una apuesta similar. Este precio seguirá durante un par de meses, y a finales de año pasará al régimen general de la plataforma de Disney, justo para motivar las suscripciones en la época navideña.

Obviamente, ni me plantee ver en mi televisor la película con estos precios. Ni siquiera me interesa la suscripción a esa plataforma. Y además, los antecedentes de este tipo de antecedentes no eran tan buenos como para confiar a ciegas en la calidad de la película. Pero este sábado pasado fui invitado a cenar a casa de unos amigos, con las dos generaciones presentes, padres e hijos, y tenían como sorpresa la película en cuestión. Y la vimos.

El argumento de la película, dirigida por Niki Caro, es un calco de la película de animación, salvo que el final es un poco menos carca que el de aquella, y por la introducción de un personaje, una bruja que se transforma en ave rapaz, interpretado por la gran actriz china Li Gong. El papel principal descansa en sobre los hombros la actriz china Liu Yifei, que vivió unos pocos años en EE.UU. en su niñez y que debe hablar en inglés, idioma en el que está rodada la película.

En pocas palabras, la película es más bien mediocre, tirando a malilla. Más allá de cierta espectacularidad en algunas escenas, nada que no se haya visto ya en diversas ocasiones, carece de emoción. En parte por el propio desarrollo de la película, en parte por que es absolutamente predecible, incluso si no hubiésemos visto la versión animada. Y, en general, la interpretación es floja, sosa, carente de corazón. A mí me cuesta empatizar con una protogonista que, más allá de un físico adecuado, aunque con una edad superior a la esperada, aporta poco más al personaje. El resto del reparto,… una pena ver a la excelente Li Gong tratando de aportar algo a su estereotipado personaje, unos malos de caricatura, y el resto absolutamente anodino. Unos diálogos llenos de tópicos y frases hechas que no emocionan ni a Myrtle la llorona.

Me falta poco para calificar a esta película como un fiasco. Quizá no llegue a tanto, y la profunda decepción proceda de las propias expectativas que Disney había generado sobre la misma. Desde luego no me parece recomendable, y mucho menos pagar el precio que pide la compañía para su visualizado precoz, en el cual se pierde el factor “espectáculo” propio de las escenas de acción más espectaculares, previstas para la gran pantalla. No aporta nada nuevo. Ni sobre otras películas de acción épica chinas, que son muy superiores, ni sobre la versión animada, ni… sobre nada. La crítica profesional está dividida ante la misma, pero es que Disney es mucho Disney para recibir críticas muy duras por parte de los medio de comunicación. Y el “populacho”, en las diferentes plataformas, la está poniendo a caldo. Si encima resulta que la protagonista se manifestó como una leal seguidora de las consignas del régimen de Pekín ante la represión en Hong Kong de los manifestantes demócratas,… pues pocas simpatías está generando en las partes del mundo todavía no demasiado influidas por los dictadores chinos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Libro] Perfume de hielo – Yōko Ogawa

Literatura

Dos libros he leído previamente de la japonesa Yōko Ogawa, y los dos me gustaron bastante. Uno incluso me impresionó fuertemente; el otro no tanto, pero también me pareció notable. A eso he de sumar haber visto una adaptación al cine de una de sus más conocidas novelas, que algún día leeré. Y si algo se puede decir es que Ogawa cuenta historias interesantes, con corazón, que lo hace bien, que es muy diversa, no encasillada en un determinado estilo o género, y que le gustan las matemáticas. Incluso es autora de un ensayo sobre las matemáticas en forma de conversaciones con un matemático.

Cuando preparé las posibles lecturas para mis vacaciones, aunque fuera repitiéndome en lo que se refiere al origen nipón de los autores, lo cierto es que escogí algunos con cuya lectura ya había disfrutado bastante en anteriores ocasiones. Romper el bloqueo lector que me ha atenazado varias veces a lo largo del año.

Algunas fotografías en blanco y negro, una de ellas con una ceremonia de matrimonio sintoísta, servirán de ilustración a esta entrada.

Lo cierto es que la premisa a priori de esta novela de Ogawa presentaba ciertos riesgos sobre su idoneidad para la época vacaciones. Ryōko, una joven periodista se encuentra viuda de repente, un año después de “casarse”, por el suicidio de su pareja, de profesión perfumista. Y de repente tiene que afrontar dos realidades; que se encuentra sola, deprimida, en duelo, y que hay mucho de la vida y la personalidad de su marido que le era desconocido. Que no sabía exactamente quién era. Y hay comienza la animación del libro. La protagonista comienza una búsqueda en el pasado del muerto que le lleva a conocer a su familia, de la que no conocía nada, su genio para las matemáticas, un amor de adolescencia, y unos extraños sucesos que acontecieron en Praga durante esa adolescencia.

Ogawa no dota de una estructura lineal a esta búsqueda. Va alternando los capítulos de las indagaciones en la capital checa, con el recorrido por la vida familiar del fallecido antes del viaje a las orillas del Moldava. Con gran habilidad va alternando también la reflexión sobre el duelo que sufre Ryōko, mujer enamorada de la persona fallecida, con la incertidumbre y la emoción de la búsqueda que emprende. Pero es que además, Ogawa se suma a las corrientes del realismo fantástico, y dota de elementos de esta naturaleza la búsqueda de Ryōko, acercándola a otros contemporáneos japoneses como Murakami. Pero lo hace a su estilo, con elegancia y habilidad, integrándolos perfectamente en el viaje, interior y exterior, a emprendido la protagonista.

Algunos misterios se resuelven. Otros, sobre la personalidad Hiroyuki, quedan velados por un cierto misterio. Al cabo, nadie de quienes lo trataron y quisieron, Ryōko, el hermano, la madre sumida en la demencia, la joven que lo quiso en su adolescencia,… ninguno de ellos acabaron de entender al fallecido por completo y sólo sumando las distintas experiencias podemos alcanzar a entender a Hiroyuki. A mí, me ha gustado mucho esta novela. Muy recomendable.

Nota: He entrecomillado lo de “casarse” puesto que en Japón las cosas del matrimonio son algo distintas. Un pareja puede celebrar una boda, o simplemente irse a vivir juntos y decir que están casados, o lo que sea, pero el auténtico acto de “casarse” es un acto administrativo por el cual se modifica el koseki o registro familiar que identifica el hecho de que dos personas se han casado. No sé si lo explico bien del todo, pero es algo así. En la novela, la protagonista y su pareja fallecida se considerarían a sí mismos como “casados”, pero no registraron el hecho en el koseki.

[Recomendaciones fotográficas] Lindbergh y algunas cosas más

Fotografía

Sigo con un bajísimo número de marcadores fotográficos recopilados cada semana. Esta última, me he estado fijando más y he notado que algunas fuentes de recomendaciones están poco activas, mientras que otras están con temas que han dejado de interesarme. Demasiado covid-19, demasiado Trump, demasiadas cosas a las que se les da vuelta sin fin sin llegar a ninguna parte. Pero alguna cosa he encontrado para este domingo y allá voy.

Espero para finales de esta semana que viene los resultados de los cuatro rollos de película en blanco y negro que hice en la isla de la Palma. De momento, exploro el blanco y negro a partir de las fotografías digitales del viaje. Salinas de Fuencaliente.

La fotografía de moda no es santo de mi devoción. Dejando aparte, sobre lo que se podría escribir mucho, la cosificación de la mujer, que pasa a ser mero perchero de carne y hueso u objeto pasivo del deseo, la moda en sí es, la mayor de las veces, banal, ineficiente, agresiva para el medio y un engaño global sobre cómo realmente es el mundo. Pero hay fotógrafos de moda que lo hacen muy bien. Y uno de ellos es Peter Lindbergh, como nos lo cuentan en Cartier Bresson no es un reloj. Muchas de las obras más conocidas de Lindbergh surgen a principios de los 90, cuando yo me aficionaba a la fotografía, y consumía con deleite las páginas de la revista francesa PHOTO, en cuyas páginas aparecían con frecuencia sus obras. Fue el momento en que surgieron famosísimas supermodelos, que aun hoy en día dan que hablar. Reconozco que hay un punto de nostalgia en esta recomendación.

Siempre he sido aficionado a la ficción distópica, literatura o cinematográfica. Desde que tuve conciencia social y política, habiendo nacido en una dictadura cuyas consecuencias y repercusiones no se han liquidado todavía, 40 años después de su final, los engaños que llevan a sociedades enfermas bajo la apariencia de sociedades ideales son un punto de reflexión importante en la lucha contra los totalitarismos. Pero en algún momento escuché a alguien, o leí en algún sitio, tengo la mala costumbre de no anotar el quién-cuándo-dónde de las ideas que me atraen, que no hace falta inventarse la distopía. Que la tenemos a nuestro alrededor. Y es cierto que en estos momentos, si atendemos al uso del lenguaje político, cada vez siente uno que estamos más cerca de un distopía orwelliana. En Lensculture nos traen la obra del fotógrafo canadiense Tony Fouhse (instagram), que busca visualmente esos signos de caminos hacia la distopía en su entorno más familiar. Incluso en las estructuras social de una ciudad tan aparentemente civilizada como Ottawa. Rostros inexpresivos o desesperanzados y mucho simbolismo en sus paisajes urbanos son las señas de identidad de la obra.

Con frecuencia, los fotógrafos de Magnum Photos han estado presentes en los platós de rodaje de películas significativas. En esta ocasión acompañamos a Dennis Stock y Wayne Miller al rodaje de The Alamo, la epopeya que dirigió John Wayne, llena de inexactitudes históricas, episodio que ha calado en la mentalidad americana como símbolo de libertad, cuando en realidad fue uno de los principios de la vocación imperial de los Estados Unidos. No es que los mejicanos de Santa Anna fueran muchos mejores, por eso… pero a cada cual lo suyo.

En Lenscratch llevan una temporada en la que nos ofrecen conversaciones fotográficas entre fotógrafos. Son interesantes,… en parte, pero hasta ahora no me había convencido ninguna tanto como para traerlas aquí. La última, publicada el 5 de septiembre, sí. Conversación entre dos fotógrafas, Sal Taylor Kydd (instagram) y Dawn Surrat (instagram), con imágenes llenas de material poético, y que reflexionan sobre el extraño mundo que nos deja la pandemica de covid-19, sin hacer mención fotográfica específica a la misma, desde un punto de vista muy íntimo y personal. La serie de diálogos en imágenes se puede seguir en Instagram.

[Fotos] Color digital por el casco histórico de Zaragoza con un nuevo cuerpo de cámara

Fotografía

Quería dar vidilla a mis objetivos con montura Canon EF, que ultimamente estaban un poco parados. Pero me daba pereza, porque me he acostumbrado a las ventajas de las cámara sin espejo sobre las réflex. Así que encendí los radares hace un par de meses hasta que recientemente me llegó el chollete. Porque no me apetecía gastar mucho.

Os lo cuento más despacio en Canon EOS RP, una “rara avis” en el mercado fotográfico actual, que tiene su interés. Aquí os dejo simplemente algunas fotos.

[Cine] Tenet (2020)

Cine

Tenet (2020; 41/20200829)

Tercera película que vemos en las salas de cine tras la reapertura de los mismos tras los cierres por la epidemia de covid-19. Y probablemente una de las más esperadas, si no la más esperada. Bueno… está la cuestión de Disney con sus estrenos en plataforma digital a casi 22 aurelios, más las suscripción. Ahí me parece que hay un puntito de tomadura de pelo… Sobretodo porque hasta ahora todas sus adaptaciones a acción real de películas de animación han estado por debajo en calidad con respecto a sus versiones animadas. Y el tratamiento que dieron en su película de animación a la joven china de leyenda, siempre me ha parecido bastante cutre en su resolución. Pero vamos a centrarnos en la nueva película de Christopher Nolan, que es lo que interesa.

Nolan ha mantenido algunas constantes de su carrera que han aparecido en sus películas, para mí, más interesantes. Y es su tratamiento del tiempo. De atrás hacia delante, historias paralelas que transcurren a distinta velocidad, especulaciones sobre el espacio-tiempo,… También sobre la realidad percibida, las apariencias, frente a la realidad intrínseca. Son juegos o reflexiones complejas de sacar adelante en un medio narrativo como el cine, pero que cuando se consigue, a mí me gustan mucho. Y aquí, en esta película, aborda sin tapujos la cuestión del viaje en el tiempo. De una forma original, pero en la que se mete en algún jardín raro un poco tontamente.

Nolan rueda bien. Planifica bien. Mira bien. Con un buen director de fotografía con el que ya ha contado en otras ocasiones como Hoyte Van Hoytema, ofrece un espectáculo visual atractivo. Y todos estos elementos están en la película. También suele contar con buenos intérpretes a los que dirige bien. Cierto es que en esta ocasión, no profundiza realmente en ellos, ni siquiera cuando tiene oportunidades para establecer interacciones muy interesantes. Ya hablaré de la que más me parecía interesante y que resulta un poco decepcionante… quizá por la limitación de las dos horas y media de duración de la película. Larga en sí misma, corta para algunas cosas.

La película no cuenta tantas cosas, ni tan interesantes. No deja de tener el esquema tradicional de una película de James Bond, con un protagonista que no sería más que una variante de un “James Bond”. Los paralelismos son tremendo. Incluso la prescindible secuencia del protagonista, John David Washington, con una desaprovechada y prescindible Clémence Poésy, recuerda a la obligatoria secuencia de 007 con Q, el individuo que le provee de chismes raros para sus misiones. Cuanta con su acto de presentación, de acción trepidente, como las de 007, planteamiento del problema, los vaivenes tradicionales de la aventura y la resolución, también con abundante artificio. La “chica Bond” aquí está representada por el papel de Elizabeth Debicki, y, por supuesto, hay un malo malísimo, casi una parodia de malo ruso, interpretado, muy bien, por Kenneth Branagh. El ingrediente que la diferencia, que le da originalidad y que habría de ser fundamental es el tratamiento del viaje en el tiempo y sus potenciales paradojas.

Este tratamiento del viaje en el tiempo está bastante bien planteado. Aunque Nolan, que ejerce también de guionista, cae en la trampa de intentar dar “explicaciones” “científicas/seudocientíficas” sobre lo que está pasando. Que si la entropía, que si otras mandangas. Explicaciones, diálogos, que son absolutamente prescindibles, para empezar porque desde el punto de vista científico no tienen ni pies ni revés, esto no es especulación científica como en alguna otra de sus películas, y porque alargan innecesariamente la película. Recordemos que Hitchcock nos decía que la naturaleza del macguffin es indiferente. Que la presencia del mismo sólo sirve para mover a los personajes y la acción. En Notorious (Encadenados), el macguffin es un polvo negro en botellas de vino cuya naturaleza nunca es explicada, ni falta que hace, para que la película sea una maravilla, una de mis favoritas. Pues aquí igual. Vale, se viaja en el tiempo. Qué más da cómo y porqué, lo que importa son las paradojas, la tensión en los personajes y la resolución de las tramas en las que se ven inmersos, economizando en secuencias de cháchara seudocientífica, tan habituales en las películas actuales de fantaciencia ficción, y que no hacen más que aburrir.

Me falta empatía con los personajes. El protagonista es razonablemente interesante. Y además lo hace bien. La chica,… meh. El malo es divertido, pero paródico en algunos momentos. Y la gran pérdida de la película, la relación que podía haber dado un interés más humano es la relación el personaje que interpreta Robert Pattinson. No desvelaré detalles, pero me recuerda a la relación del Doctor y River Song en la serie Doctor Who, una relación que animó y dio brillantez a muchos capítulos de esa serie mientras duró y tuvo sentido. Aquí… apenas asoma nimiamente el interés que puede tener. He oído alguna opinión de que la película podría tener secuelas donde esta relación podría explotarse. Pues haber, porque le hace falta ese tipo de elementos a esta historia.

Y tengo algunos problemas con la pirotecnia final. Aunque creo que la seguimos razonablemente bien, no deja de bordear constantemente la confusión. Y hay cosas que chirrían. Un grupo de unas decenas de militares o paramilitares avanzando bajo un fuego intenso de los malos y que no le den a casi ninguno… ¿Es que los malos son stormtroopers de una galaxia muy muy lejana? Detalles. Pero que me parecen impropios de una producción con ambiciones.

Durante la película me entretuve mucho. Me divirtió. Las dos horas y media de película se me pasaron en un vuelo. Pero luego, cuando sales y empiezas a pensar… ves que la película hace aguas, tontamente, por donde muchas películas de acción actuales. Y te quedas con eso. Es entretenida. Curiosa en su tratamiento de los viajes en el tiempo, pero una película más de 007 con una mayor atención a los aspectos visuales y sonoros, que son excelentes. Y ya está.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Viajes] Londres en blanco y negro, años 90

Fotografía, Viajes

Tienen ya más de 25 años estas fotos realizadas con película negativa en blanco y negro en un frío pero soleado mes de diciembre de los años 90. Pero me quedaron bastante majetas. Los datos técnicos de las tomas los podéis encontrar en Historias de mi historia; en Londres con una Minox ML 35 e Ilford Delta 400.

Para quienes no estéis interesado en lo técnico, simplemente os dejo las fotos puestas.

[TV] Cosas de series; entre hermanos anda el juego

Televisión

Dejaremos algunas series vistas previamente relacionadas con el mundo de los hospitales para la semana que viene, para unirlas a otra que estoy terminando de ver. Así que las dos que comentaré hoy tienen en común son, de algún modo, “hermanos/as”. No comentaré demasiado sobre las comillas para no destripar demasiado…

Hago yo mi particular viaje al pasado con unas cuantas fotos en blanco y negro de los Países Bajos en 1993.

The Umbrella Academy va por su segunda temporada. Lo cierto es que la primera de ellas no me entusiasmó. Y no tenía muy claro si iba a darle su segunda oportunidad. Pero en un mes de agosto poco lucido en la cartelera seriéfila, le di una oportunidad. Y he de decir que no me arrepiento, que la segunda temporada me ha entretenido bastante más que la primera. Con los personajes ya definidos y presentados, atascados en el tiempo, en 1963, en Dallas, en los días previos al atentado contra John F. Kennedy, y con una nueva amenaza apocalíptica. Así que la serie pierdo menos el tiempo, y directamente presenta una trama razonablemente bien armada, que no se lía ante la complejidad de dar oportunidades al coral reparto de de la serie. Tiene algunos momentos incluso brillantes. Y un final satisfactorio, abierto a nuevas aventuras. Este grupo de hermanos “no biológicos”, consiguen un buen nivel mezclando la acción, el drama, la comedia,… el entretenimiento en general. Bien. El único pero que le veo es que veo bien al conjunto del reparto… menos a su miembro con más renombre. Me parece que Ellen Page está muy lejos de lo que prometía cuando empezó a destacar en el panorama actoral (tengo que volver a ver Hard Candy). A seguir.

Teenage bounty hunters, en castellano titulada “Dos balas muy perdidas”, es una serie… absolutamente intrascendente. Ni siquiera es realmente una buena serie. Tampoco es mala ni nada de eso. Normalita. Pero es divertida; es muy entretenida. Dos mellizas adolescentes de la sociedad acomodada de Atlanta, blancas, cristianas de familia republicana, lo cual en EE.UU. significa prácticamente lo contrario que en España, familias muy conservadoras, y con una relación muy próxima entre sí nos introducen en su particular mundo. Especialmente, cuando para pagar los destrozos que le han ocasionado a un vehículo de motor de su padre, comienzan a trabajar ayudando a un cazarrecompensas, bajo la tapadera de trabajar en un garito de yogur helado. Pero la parte buena de la serie es que funciona como una total parodia de esa sociedad conservadora blanca, la que vota a Trump, la racista, la cristiana fundamentalista, la que niega el cambio climático, la de la pureza y la virginidad hasta el matrimonio, la de las familias perfectas con sonrisa “profidén”… todo ello puesto en solfa mientras seguimos las aventuras de las dos mellizas. Quizá lo que le falta a la serie es un poquito más de mala leche, y un trabajo actoral más sólido. Las dos protagonistas (Maddie Phillips y Anjelica Bette Fellini) son suficientes, físicamente están bien adaptadas a sus papeles, pero andan un poco justas de nivel interpretativo. Ideal para las vacaciones. Sin complicaciones.

[Libro] Lagartija – Banana Yoshimoto

Literatura

Durante el mes de agosto me volvió a afectar uno de los bloqueos lectores que me vienen sucediendo desde que empezó el año. A finales de julio estaba contento porque parecía que había recuperado cierto ritmo de lectura, e incluso estaba dentro de mis objetivos de lectura para este año (no sé si podréis ver el enlace, o sólo lo veo yo porque estoy identificado en Goodreads) El caso es que como este año me he ido solo de vacaciones, cosas del coronavirus, a la isla de la Palma en Canarias, me fui pertrechado de unos cuantos libros, casi todos de autores nipones, no muy extensos, y que me pudieran interesar. A ver si rompía el maleficio. Y funcionó. Leí cuatro. Vuelvo a estar a tiro de mis objetivos anuales. Y os hablo del primero, una colección de relatos de Banana Yoshimoto, una autora que cada vez me interesa más.

Tokio… y gente en Tokio, lo más adecuado para la entrada literaria de hoy.

Son relatos cortos de “juventud”, escritos en los años 90. Yoshimoto es un año más joven que yo. Por eso he entrecomillado la “juventud”. Ciertamente estaría en sus veintimuchos o treintaypocos cuando los escribió, así que no me refiero a relatos de juventud adolescente o de su epoca universitaria. Eso se refleja en las edades y circunstancias de los protagonistas de los relatos. Las preocupaciones de un recién casado que no acierta a bajarse del tren de cercanías cuando iba a su casa. La conflictuada infancia de la “Lagartija” que da título al volumen. Una cita un domingo por la tarde entre dos jóvenes. Un matrimonio de dos personas que han sido amantes durante años antes de que el marido se divorciara de su primera mujer. Una joven que intenta descubrir sus valores y sus referencias en la vida después de haber vivido hasta los 18 años con sus padres en una comunidad religiosa. Y mi favorita, la mujer que habiendo vivido una juventud en una actividad sexual casi desenfrenada, afronta un matrimonio muy convencional, con un gran río como metáfora. Y todas ellas en Tokio, siendo la capital japonesa un personaje secundario pero fundamental en el desarrollo de las historias.

Son especialistas los japoneses, sea en literatura o en el cine, en hacer de las ciudades, de los lugares, un protagonista más de sus historias. Que no necesariamente tienen un principio nítido ni final claro. Todos los protagonistas de las historias de Yoshimoto viven en conflicto con su pasado. Pero para todos ellos también se abre una puerta de esperanza de cara al futuro. Lo que hace que finalmente te dejen de buen humor. Y me gusta cómo adopta el realismo fantástico, con historias muy cotidianas y contemporáneas, pero con esos puntos de fantasía y misterio que dan a las historias una sal y pimienta que las convierte en más sabrosas.

Como decía al principio, aunque es acusada por algunos de ser excesivamente comercial, a mí, Banana Yoshimoto cada vez me convence más.

[Recomendaciones fotográficas] Poca cosa y viene de Asia

Fotografía

He estado de vacaciones. Fuera. Viajando. En la canaria isla de La Palma como sabrán los que hayan seguido estos últimos días este Cuaderno de Ruta. Así que no tengo mucho que contar en materia de recomendaciones fotográficas. Un par de cosas que dejé recogidas antes de irme a La Palma, de donde proceden las entradas que acompañan a esta entrada. Aunque una de ellas puede dar para mucho. Las dos vienen de AnOther Magazine.

La playa de Nogales en Puntallana es una de las más majas de la isla de la Palma. Como casi todas, de arena negra. Pero cuando llegué, me la encontré ya en la sombra. No hubo puesta de sol desde aquí.

China no está llena de chinos. Lo que llamamos “chinos” es la etnia Han, predominante. Pero hay otros pueblos, otras etnias. En un régimen totalitario como el chino, unos lo llevan mejor y otros peor. Una de las etnias más características, que más ha llamado la atención es la de los miao, en el sur de China. Reconocidos por su riqueza artística y artesanal. En AnOther nos hablan del libro que el fotógrafo Jack Davidson ha realizado dedicado a esta etnia. Y me ha parecido bastante interesante. El libro parece chulo, me gusta. Igual me lo agencio. Pero tengo que encontrar algún lugar donde esté disponible… Porque en la página de la editorial está vendido. Y en Amazon,… tampoco hay. Claro que… puedo tirar de su primer libro, Photographs, que también tiene buena pinta.

El otro interesante artículo de AnOther fue un recordatorio en Facebook de uno que apareció hace unos años. Me parece que me pasó desapercibido. En cualquier caso era un artículo que hacía repaso a la diversidad de estilos y temas que tiene la fotografía japonesa contemporánea, que va más alla de Araki Nobuyoshi y Moriyama Daido. Aunque la entrevista que incluye el artículo se la hacen a este último. Pero consideran como interesantes otros como Tokyo Rumando, Yoneda Tomoko, Hiromix, Nagashima Yurie (de esta fotógrafa hablé recientemente) y Ninagawa Mika (instagram 1 y 2). Algunos han salido en alguna ocasión en mis recomendaciones, pero no está de más recordarlos. Bueno. Buscando la obra de estos fotógrafos, fotógrafas en su mayoría, da para entretenerse un rato.

[Viajes] Resumiendo… la isla de La Palma

Viajes

Este año está siendo un año azaroso. En todo el mundo. La pandemia que nos tiene a todos atenazados en una cotidianidad totalmente anormal, por mucho que le apliquen eufemismos de “nueva normalidad”, hace que hay cosas difícil de planificar o prever. Como por ejemplo, dónde irse de vacaciones. Y cuándo. Y si será posible. No me iré a los detalles, pero este año decidí y reservé billetes y alojamientos sólo tres días antes de salir.

Piscinas de La Fajana de Barlovento.
Cascada de los Tilos.
Playa de los Nogales en Puntallana.

El destino me lo recomendó un compañero de trabajo tinerfeño. Hace tiempo que llevaba dándole vueltas a la idea de visitar las Canarias. Pero no encontraba con quién. Y hay una cosa que me tira para atrás de las islas. Necesariamente hay recorrerlas en coche alquilado. Y a mí, no me gusta conducir. Y menos un coche con el que no estoy familiarizado. Y menos por unas carreteras… complicadas,… más o menos. Así que pierdo oportunidades. Pero en esta ocasión decidí que aceptaba la recomendación, asumía el inconveniente del coche de alquiler, y me he ido a la isla de La Palma.

Volcán de San Antonio en Los Canarios (Fuencaliente).
Salinas marinas de Fuencaliente.
Volcanes de cumbre vieja desde la bonita carretera LP-301 o carretera de San Isidro, muy recomendable.

El principal motivo para recomendarme esta isla y no otras del archipiélago canario fue el conocimiento que tiene este compañero de mi afición a la fotografía y de los comentarios que hago en otros viajes. Una variedad de paisajes, desde bosques hasta la desolación de los piroclastos y las coladas de lava volcánicos, con cierto interés por el ambiente humano, hacía de La Palma el destino más adecuado para mí en las Canarias. Si ha eso sumas que, a priori, su situación más occidental, más adentrada en el Atlántico, la hace más fresquita, húmeda y vegetal… pues todo se explica.

Atardecer en la playa de Charco Verde, Los Llanos de Aridane.
MAGIC (Major Atmospheric Gamma Imaging Cherenkov Telescopes), o telescopio Florian Gobel, que detecta lluvias de partículas producidas por la radiación gamma mediante la radiación de Cherenkov, en el Roque de los Muchachos.
Clásico cartel art-decó de Nitrato de Chile, conservado en Santa Cruz de la Palma, que fue un clásico en muchas poblaciones agrícolas de España.

Pero el ser humano propone y natura dispone. O se rebela a su modo contra los desmanes del ser humano. Y una de las consecuencias del calentamiento global es la frecuencia mayor de eventos climatológicos extremos. Llevan un montón de meses con sequía pertinaz en La Palma. Todo está sequísimo. Hay graves riesgos de incendios forestales. De hecho, al día siguiente de llegar a la isla me desperté con la noticia de que se había desencadenado uno, y que había una serie de carreteras cortadas. También se presentó una ola de calor. Y todo ello en conjunto llevó a que las autoridades de protección civil de la isla cerraran toda la red de senderos de la misma. Adiós al interior de la caldera de Taburiente, adiós a caminatas por algunos bosques de laurisilva, adiós a diversas posibilidades…

Caserío de los Machines en la costa de los Franceses, Garafía.
Prois o Poris de Candelaria, Puntagorda.
Algibes naturales en Fuencaliente, entre las coladas de lava y piroclastos de la eurupción del Teneguía de 1971.

A pesar del calor… sorprende la diferencia de temperaturas que tiene la isla entre unas y otras de su regiones para lo pequeña que és, de hasta 10 grados centígrados, entre por ejemplo Los Llanos, donde el termómetro marcaba los 38 ºC y Barlovento, donde yo me alojaba, donde apenas se pasó de los 28-29 ºC. A pesar del calor, como decía, fui visitando lugares interesantes y bellos. Me queda un cierto regusto a viaje incompleto y a que no sé si algún día lo podré completar, pero dados los tiempos que corremos, me doy por contento y satisfecho de haber podido viajar y escaparme de la realidad durante unos días.

Vistas de Barlovento con la bruma matinal sobre el mar desde mi ventana en el Hotel La Palma Romántica.