[TV] Cosas de series; en el ámbito de la fantasía y las ucronías

Televisión

Hoy vamos con dos series que se mueven en el ámbito de la fantasía y la ciencia ficción. Que con frecuencia se ven mezcladas en las clasificaciones por géneros de las obras de ficción, sean literarias o audiovisuales, y que para mí son dos cosas muy distintas. Cada uno de estos géneros debería estar claramente diferenciado del otro… aunque como todo, siempre hay zonas grises en la clasificación por géneros de la ficción.

Para representar a las fortalezas, castillos y palacios de los reinos de estilo eslavo que aparecen en un de las series de hoy, nos iremos a la fortaleza de Malbork en Polonia. Aunque originariamente fuera llamado Marienburg por la Orden de los Caballeros Teutónicos que lo construyó.

Shadow and bone es claramente una obra de fantasía. Netflix participa una vez más en la moda de adaptar sagas literarias destinadas al público adolescente o juvenil y que se mueven en mundos en los que conviven seres humanos… llamémosles “normales”, con otros con capacidades o “poderes” “mágicos”. Aunque a veces parece que quieran disfrazar la “magia” de “ciencia”. La saga literaria que se adapta es obra de la escritora Leigh Bardugo, que ha escrito varias novelas y un cierto número de relatos con base en un mismo universo fantástico, inspirado de alguna forma en el Imperio Ruso. Tiene algún toque también de steampunk, y sus protagonistas son jóvenes, para que los adolescentes se identifiquen con los héroes. En lo que estamos viendo en esta primera temporada de la serie, la protagonista es la joven Alina Starkov (Jessie Mei Li), del cuerpo de cartógrafos del ejército de un reino que está dividido en dos por una extraña niebla negra de origen mágico, poblada por seres malignos. La joven Starkov, mestiza, con un progenitor de un reino vecino (si el uno está inspirado en Rusia, el otro en China o en la repúblicas centroasiáticas; la actriz protagonista tiene ascendencia británica y china), tiene unos poderes mágicos muy codiciados por el malo de la ficción y por otros antagonistas. En fin… nada realmente original. Una historia basada en un fórmula muchas veces conocidas del camino del héroe predestinado a salvar “el mundo” o algo así. Se deja ver. Pero también corre el riesgo de que si no aporta algo nuevo interesante en la segunda temporada, me olvide de ella. Las interpretaciones son manifiestamente mejorables.

Hace unas semanas os hablé de la primera temporada de For all mankind. Y como ya os decía entonces, se trata de una ucronía, una historia alternativa, en la que los soviéticos llegan a la Luna antes que los norteamericanos, y como consecuencia, todo cambia, y la carrera espacial se mantiene, y la exploración espacial avanza más deprisa que en la realidad. Si la primera temporada, la parte de ciencia ficción era relativamente plausible, determinados elementos sobre lo “políticamente correcto” chirriaban en exceso. El universo en el que se desarrolla se parece demasiado al nuestro como para que nos vendan según qué conceptos. Pero era entretenida, y la parte de acción que tenía era divertida. La segunda temporada es distinta. Se olvidan un poco de lo “políticamente correcto”, son más osados en el ritmo de avances tecnológicos, y apuesta por la intriga política, con una guerra fría que se va a prolongar por una Unión Soviética que no entra en descomposición en los años 80 del siglo XX. Y con mayor elementos de acción en la base lunar. Sigue siendo una serie entretenida. Quizá un pelín más patriotera de lo que toca, y con conservadurismos que chirrían. Pero si te abstraes de ello, tiene un pase bastante amplio. Aunque corren el riesgo de errar el tiro por elevación, siendo demasiado osados en los desarrollos futuros de la exploración espacial. Si nos hemos de mover en lo verosímil, claro. Si no… pues tira para delante.

[Fotos] Retomando la fotografía en el espectro del infrarrojo

Fotografía

La primavera está muy avanzada y el verano climatológico, teniendo en cuenta las progresivas elevaciones del termómetro por culpa del calentamiento global, está cercano. Y si a eso sumas las numerosas horas de sol y la modificación de los horarios para el verano,… quedan pocas horas en el día con una luz agradable o adecuada para la fotografía. Salvo que buscas miradas alternativas a lo que las “reglas”, “cánones” y “sabios” de la materia nos dicen. Y una de las alternativas es mirar en el espectro del infrarrojo. Ya he publicado en estas páginas bastantes entradas sobre este tipo de fotografía, así que no la voy a explicar en esta ocasión.

El primer rollo de este año ha tenido su parte de prueba y experimentación. Pero como de costumbre no voy a extenderme sobre ello aquí. Los datos técnicos, esta vez más abundantes que en otras ocasiones, lo tenéis en Empezando la temporada del infrarrojo – Leica M6 con Rollei Superpan 200. Pero si no os interesan u os aburren, aquí os dejo algunas fotos.

[Cine] DAU. Natasha (2020)

Cine

DAU. Natasha (2020; 33/20210512)

Filmin estrenó recientemente dos producciones que forman parte de una única macroproducción o experimento artístico-antropológico, DAU, que se llevó a cabo durante los años 2008 a 2011, y del que resultan una serie de largometrajes y series de televisión, entre otros materiales. El objetivo último sería la reflexión sobre el pasado totalitario de la Unión Soviética, actualmente reconvertida en la Federación Rusa y una serie de repúblicas que han seguido distintos caminos de acuerdo a sus tradiciones o historia previas a la formación de la Unión Soviética. Si no lo he entendido mal… porque no creáis que la información disponible está muy clara. Estas dos producciones son un largometraje, del que os hablo hoy, y una serie, de la que he visto ya un episodio y de la que espero hablaros en su momento, aunque me la voy a tomar con calma.

Sigo sin visitar Rusia… y no tengo muchas ganas realmente de momento. Pero ilustraremos el “Instituto” de esta producción con el “Palacio de la Cultura y de la Ciencia”, “regalo” del pueblo soviético al polaco en los tiempos de posguerra mundial.

Dirigida por Ilya Khrzhanovskiy y Jekaterina Oertel, esta película es la primera entrega de las diversas producciones que han surgido en el proyecto. Aunque por lo que leo por ahí, en algún lugar, en 2019, se estrenó una película anterior, DAU, sobre la vida del físico soviético Lev Landáu, que tambien forma parte del proyecto. No está en la plataforma de vídeo bajo demanda. En la dedicada a Natasha (Natalia Berezhnaya), la mirada se dirige a la encargada de la cantina-restaurante del “Instituto”, una megaorganización de investigación científica controlada por el aparato estatal y político de la Unión Soviética. La película tiene una estructura en dos partes principales. En una primera, Natasha acaba mezclándose con los investigadores del “Instituto”, especialmente con un invitado, un científico francés, con quien mantendrá relaciones sexuales tras una fiesta. En una segunda, será retenida por un oficial de la KGB que la conminará con torturas a participar en las actividades de espionaje y delación hacia los miembros del instituto. Entre medio, asistiremos a las interacciones de Natasha con su jovencita compañera de trabajo, Olya (Olga Shkabarnya), hija de uno de los científicos, con la que mantiene una extraña relación de amor-odio, y para quien es una especie de “madre sustituta”.

La película forma parte, como he dicho, de un proyecto realizado principalmente con actores aficionados, algunos de ellos auténticos científicos, otros artistas de disciplinas diversas, otros… simplemente personas que quisieron participar, que duró años, filmación 24 horas al día y mucho mucho mucho metraje. La película ha resultado polémica por las explícitas escenas de sexo real y por las torturas, que han llevado a su prohibición en algunos países, especialmente Rusia y afines, calificada como pornográfica. Aunque posiblemente también incómodas con la visión del régimen política del país en la época soviética.

Es difícil realizar una valoración desde la perspectiva habitual de los largometrajes de cine. Con elementos de cine experimental, de performance, de experimento antropológico, con una dinámica de rodaje distinta de la habitual… Con un guion que no sé si es un guion, con unos sistemas de iluminación que no son los habituales, sin banda sonora, con aficionados… El punto de vista para valorar esta película, y probablemente todo lo que podamos ver de este proyecto en el futuro hay que situarlo en otro nivel. De momento vamos ha dejarlo que me ha parecido moderadamente interesante. En cuanto a los elementos de polémica… los he visto más crudo y más arduos. En fin… sólo apto para curiosos, personas con ganas de internarse en caminos poco recorridos, morbosos, y analistas de los sistemas políticos totalitarios. Y gentes similares. Yo entraría en alguno de los primeros grupos, curiosos con ganas de recorrer caminos poco trillados.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Recomendaciones fotográficas] Cosas diversas… porque no tengo mucho tiempo…

Fotografía

Así es. Últimamente no he tenido mucho tiempo para fijarme en los artículos de los sitios de fotografía que sigo en internet y componer un conjunto coherente de recomendaciones fotográficas para un domingo. Y eso que llevo varios rellenándolos con libros, revistas y otras cosas. Por lo que lo que tenía acumulado… acumula un tiempo. En fin. No obstante os dejaré algunas cosas que me han llamado la atención. Las fotografías son de este mismo fin de semana… que no ha sido muy boyante, pero alguna foto he hecho.

En el blog sobre (mayormente) fotografía con película tradicional 35mmc, publicaron hace unos días un artículo sobre una cámara de formato medio relativamente tardía. Recuerdo ver artículos sobre ella o una de sus derivadas en Chasseur d’images en los años 90. Era el sistema Rolleiflex 6000, en el que destacaba algún objetivo muy luminoso para el formato, teleobjetivos muy cortos o focales estándar largas. Como un Planar 110 mm f/2. Lo normal es que los objetivos más luminosos del formato medio abriesen como mucho a f/2,8. Pero se hicieron algunos objetivos en el intervalo de aperturas f/1,9 – f/2 que son muy apreciados por su capacidad de separar el sujeto retratado del fondo. Y a propósito de ello, mencionan en el artículos a Erich Salomon, un ingeniero y zoólogo alemán que devino fotógrafo, y que obtenía unos retratos espontáneos ambientales estupendos usando una Ermanox con un objetivo tremendamente luminosos para la época, un Ernostar 85 mm f/1.8, sobre placas de vidrio de 6 x 4,5 cm. He visto algún ejemplar de estas cámaras Ermanox en algún museo de la fotografía y siempre me han fascinado. Las fotos de Salomon están muy bien. Pero tuvo mal fin. Después de ser haber peleado para su país, Alemania, en la Primera guerra mundial, fue “premiado” siendo llevado a Auschwitz en la Segunda por su origen judío. Es lo que hubo… y en cierta medida, lo que hay.

Me gusta mucho el ya fallecido fotógrafo Peter Hujar. Una exposición sobre él pude ver hace pocos años en PhotoEspaña. En Lensculture nos hablan de una iniciativa de la escritora y fotógrafa Moyra Davey que ha reunido en un libro algunos textos propios, algunas de sus fotografías y fotografías de Hujar. Me entra cierta curiosidad por el libro. Ya veremos… Pero en general la cosa me ha interesada. Porque las fotos de Davey me han parecido que entonaban con las de Hujar.

El japonés Issei Suda ya ha aparecido en estas páginas. Fallecido recientemente, en 2019, Suda combinaba su mirada sobre las costumbres ancestrales del país isleño asiático, con una mirada crítica e incisiva sobre el Japón de su tiempo. En AnOther Magazine le han dedicado una entrada a propósito de un par de exposiciones en Amberes, una de ellas la primera gran retrospectiva fuera de su país. Pues debiera haber más porque es un fotógrafo realmente muy interesante.

En Pen Magazine han hablado de otro fotógrafo japonés cuya mirada me ha llamado mucho la atención. Se trata de Ryōji Akiyama. Por lo que se ve, en su momento realizó un trabajo sobre la niñez en su país, Japón, encontrando lo que llamó una infancia triste, con niños cansados, muy sometidos a presión en su entorno escolar y familiar. Estoy tratando de encontrar algo sobre ella. Sin embargo, la que se hizo más célebre fue una serie, muy amplia, de los años 80, en el ámbito de la apertura de relaciones entre China y Japón, muy deterioradas por la guerra de los años 30-40, en la que recogía la vida de la infancia en China… encontrándose una infancia feliz, de niños mucho menos presionados, que jugaban, que leían por placer… mostrándolo en unas fotografías que rebosan esponataneidad y alegría. Recientemente se ha publicado un nuevo tomo sobre inéditas de aquel trabajo que no se publicaron en su tiempo.

En Booooooom me ha llamado mucho la atención una serie de la fotógrafa norteamericana, joven, veinteañera, Meghan Marin (instagram). En ella refleja un viaje realizado en mayo de 2019 con su madre y su hermana menor, una adolescente. Su madre padece un trastorno mental grave, y tras el viaje sufrió una recaída y no han vuelto a verse. Por lo que estas imágenes, fotografías de un viaje familiar, pero magníficas en forma y fondo, adoptan una relevancia especial. A mí me han tocado el alma.

Por último, en Photography of China, me han gustado los retratos de Ye Fan (instagram), una shangainesa establecida en Nueva York, que ha trabajado con otras artistas de todo tipo, mujeres jóvenes nacidas en China y establecidas en los Estados Unidos. Este es uno de esos trabajos que me llama la atención más por la forma que por el fondo. Pero algunos de los retratos me han gustado mucho.

[Fotos] Película instantánea de “segunda mano”

Fotografía

Supongo que siempre he considerado comprar película fotográfica de “segunda mano” o “previamente utilizada” como un absurdo esencial. Pero a pesar de eso arriesgué con un pedido… y salió bien. Obviamente, la película no estaba previamente utilizada. Era un pedido devuelto a tienda y luego revendido más barato. Entre un 35-40 % más barato. Y estaba bien. Ale… buen negocio.

Los detalles técnicos de las fotos, escasos, porque no hay mucho que contar, los podéis encontrar en Película Instax Square color de “segunda mano” – Instax SQ6. Por lo demás, os dejo unas cuantas fotos.

[Cine] Āya to Majo (2020)

Cine

Āya to Majo (2020; 32/20210507)

Nos llega a la cartelera una nueva película de Studio Ghibli, que parece decidido a renovar su actividad como productora. Y de la mano de Gorō Miyazaki, nos llega una adaptación de una novela de Diana Wynne Jones, Earwig and the Witch (Tijereta y la bruja). Ghibli ya adaptó una novela de Jones, Hauru no Ugoku Shiro [ハウルの動く城] (El castillo ambulante), que es una película muy apreciada por los aficionado a las películas de Hayao Miyazaki, el padre del director de la película de hoy. A veces se genera una confusión, o yo la he visto escrita en alguna parte, porque Jones escribió una continuación a la película de Hauru/Howl, que se titula Castle in the Air (El castillo en el aire), mientras que hay otra película de Ghibli que en castellano se tituló El castillo en el cielo, siendo su título original Tenkū no Shiro Rapyuta [天空の城ラピュタ] (Laputa, el castillo en el cielo), que no tiene que ver, y que toma prestados elementos del universo gulliveriano. También es muy entretenida.

Se ha hecho mucha publicidad de que es la primera película de animación de Ghibli realizada en 3D generado por computadora, lo que lo aleja visualmente de lo que estamos acostumbrados a ver en las películas del estudio. Sin embargo, creo que el problema de la película no es ese… el problema es que la historia es muy floja, muy banal, muy trillada, y no acaba de enganchar por falta de empatía con los personajes. La niña protagonista, Āya (apodada Earwig), resulta a ratos hasta demasiado chirriante. Algo repelente. Las películas de huerfanitas están muy trilladas, y Ghibli tiene una bruja en su catálogo con un carisma tan arrollador, que cualquiera que llegue de rondón va a estar muy mal situada para convencer al respetable.

Hasta ahora decíamos que las peores películas de Ghibli no dejaban de ser películas entretenidas y correctas. Siendo además las de Gorō Miyazaki de las menos apreciadas, aunque a mí no me disgustan, especialmente Kokuriko-zaka kara [コクリコ坂から] (La colina de las amapolas). La de Terramar es realmente más floja, pero no es ninguna catástrofe y es perfectamente visionable.

Notable pinchazo por lo tanto del “heredero” del gran Hayao y del estudio que tantas alegrías nos ha dado, y que en estos momentos se sitúa muy por debajo de lo que están realizando otros estudios de animación nipones. Esperemos que se recompongan. Y se busquen buenos guionistas.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Fotos] Celebrando el día de la fotografía estenopeica

Fotografía

Aunque este año no me pilló por sorpresa, no pude prepararme a tiempo para celebrar el Día Mundial de la Fotografía Estenopeica (Pinhole Photography Worldwide Day), que sucede cada año el último domingo de abril. Pero siempre encuentras una solución de compromiso. En esta ocasión fue usar mi Pentax MX y colocarle el objetivo Thingyfy, que consiste en un barril de objetivo con la bayoneta adecuada para la cámara que tengas, y una serie de estenopos de varios diámetros para que elijas el que creas más oportuno.

Los detalles técnicos los encontraréis en El último domingo de abril fue el Día Mundial de la Fotografía Estenopeica – Pentax MX + Ilford FP4 Plus. Aquí me limitaré algunas fotos de esa mañana, hechas con el estenopo, pero también con un objetivo normal de 50 mm.

[Cine] Minamata (2020)

Cine

Minamata (2020; 31/20210504)

Si os he de ser sinceros, en este momento, la presencia de Johnny Depp en el reparto de una película actúa hasta cierto punto de repelente para mí. Hace tiempo que dejé de admirar las dotes interpretativas de un actor que nos ha dejado papeles muy significativos, y no me refiero a los de pirata, y empecé a verlo con un histrión que impone su propia personalidad y desdibuja la del personaje que interpreta. Y las primeras críticas que leí de esta película, dirigida por el neoyorquino Andrew Levitas, no eran muy positivas. Pero… hay dos razones por las que siempre he sabido que iba a ir a verla. Incluso por mi cuenta si no encontraba acompañante.

En primer lugar, por mi profesión. Recuerdo perfectamente cuando oí hablar por primera vez de la enfermedad de Minamata, un envenenamiento crónico por metilmercurio, mientras estaba estudiando todavía en la facultad de Medicina. De los muy diversos desastres medioambientales que se han venido produciendo desde la revolución industrial, es uno en los que el método epidemiológico resultó fundamental para reconocer la asociación entre la enfermedad y los contaminantes de las aguas de la pequeña bahía de Minamata, antes de que otras técnicas de laboratorio demostraran la realidad de dicha asociación. Bueno… y que el problema no se restringía a la bahía, sino a las aguas de todo el mar de Yatsushiro, en el que se encuentra. Como especialista en medicina preventiva y salud pública siempre he considerado que es un caso que debe ser conocido por todos los especialista en formación.

En segundo lugar, por mi afición. Conozco desde hace mucho tiempo la fotografía central del ensayo fotográfico que realizó W. Eugene Smith (interpretado por Depp en la película) realizó durante tres años en el lugar, “Tomoko Uemura en el baño”. En 2009, una retrospectiva de la obra del fotógrafo en la Lonja de Zaragoza hizo que se convirtiera en uno de mis fotógrafos favoritos, incluso si esta famosa fotografía ya no podía ser exhibida por decisión de la propietaria de los derechos, la exmujer de Smith, Aileen Mioko Smith (encarnada por Minami), respetando los deseos de los familiares de Tomoko.

Como ya podéis haber deducido, la película narra la peripecia de Eugene Smith en Minamata. No voy a perder mucho tiempo en señalar las inconsistencias de la narración con la historia real. Hay gente que las justificará por las necesidades de la narración cinematográfica. Pero personalmente creo que desvirtúan al fotógrafo y a su forma de trabajar. Eugene Smith trabajaba a largo plazo, y en la película siempre dan la sensación de que la cosa va en semanas. Varias biografías que he leído indican que el fotógrafo y Aileen Smith ya estaban casados, o al menos eran pareja, cuando se desplazaron a Japón, y que esta era mucho más joven que la actriz que la interpreta. Tampoco el reportaje preliminar en la revista Life de 1972 sobre Minamata recibió el trato preferencial del que se habla en la película; coincidió con el atentado contra la Pietà de Michelangelo en el Vaticano,… que despertó más interés en la prensa y en el público que el reportaje de Minamata. Una diversidad de cosas… Como digo, si afectan o no a la esencia… unos defenderán que no, otros que sí.

A mí la película me ha dejado frío. No es una catástrofe como algunos críticos proclaman. La interpretación de Depp no es brillante, pero no es molesta como en otras de sus películas recientes. La película tiene defectos de producción… como anécdota, el tren en el que llegan a Minamata… no podía existir en 1971, así como la estación de la ciudad es algo más que el apeadero que aparece en imágenes. Que no es una ciudad grande, hoy en día tiene unos 25000 habitantes, pero tampoco es un pueblín perdido. Estos son ejemplos, detalles, en una película con una diversidad de pequeños problemas.

Para mí, el principal, que se centra tanto en el fotógrafo… que queda en segundo plano la tragedia de las familias, que venía de los años cincuenta y se mantuvo un tiempo, por el efecto acumulativo del metilmercurio en los organismos durante mucho tiempo. Porque no denuncia las deficiencias del sistema político y social japonés implantado por los EE.UU. en la posguerra, que dificultan los ejercicios de derechos de los ciudadanos. Que en 1971 ya estaba reconocido desde 1968 la relación causa-efecto de la enfermedad, que lo que se estaban discutiendo eran las responsabilidades y las indemnizaciones. De una historia que quedó muy oculta en la prensa de la época, lo que dejó vía abierta a posteriores catástrofes como Seveso en Italia, Bhopal en la India, por citar sólo dos de las decenas que hay, sin contar los desastres nucleares tipo Chernóbil o Fukushima, o los alimentarios como los aceites adulterados de Mequinez en Marruecos o de la colza en España. Y sigo diciendo que esto es una pequeña parte.

La película no es ninguna catástrofe. Incluso para muchas personas sin los conocimientos a priori con los que fui a verla puede estar bien. Pero a mí me dejó insatisfecho, porque es una medianía a todos los niveles, sobre un tema importante y trascendente. La importancia de una prensa, escrita o gráfica, independiente, no necesariamente objetiva, que Eugene Smith nunca pretendió ser, volcaba su subjetividad en los temas, para el equilibrio social de las comunidades humanas, y los peligros de las agresiones medioambientales, cada vez más presentes en nuestros entornos, con una tendencia a la desregulación de las empresas, que tanto trabajo y esfuerzo costó controlar… en algunos rincones privilegiados del mundo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[TV] Cosas de series; “arreglando” el mundo

Televisión

Dos series muy distintas, que nos llegan desde lejos, protagonizadas por gente empeñada en cambiar el mundo para mejor, con distintos tono, con distintos medios y con distinto… todo. Como dijo Jack el Destripador, vayamos por parte.

Sigo usando las fotos del sábado por la tarde para ilustrar esta entrada.

Why are you like this? es una comedia de situación australiana, seis episodios de apenas 20 o 25 minutos de duración, es decir… que si le ponéis un poco de empeño la veis de una tirada, en Netflix. Y tiene un gran aliciente. Es muy políticamente incorrecta. Pero en buen sentido. Frente a la oleada, por no decir tsunami, de series políticamente correctas en temas de “raza”, etnia, género, sexo… etcétera, la serie tiene como protagonistas tres jóvenes de veintitantos que centran su vida en ser políticamente correctos y arreglar la vida y el mundo de los que les rodean, pero que tienen las mismas debilidades que todo el mundo y la mayor parte lo que hacen es cagarla y arruinar la vida a los que les rodean. Una crítica, no a los valores de tolerancia y diversidad, sino a las hipócritas formas en los que los asumimos en nuestra vida diaria, especialmente en las redes sociales, para beneficio personal y no para el bien común. Es comedia… pero es amarga. Relativamente pesimista. Pero de lo más sincero que he visto últimamente. Lástima que los guiones no esté un poco más pulidos, la trama tenga algo más de ritmo, y los actores no estén un escalón por encima en sus capacidades interpretativas. No son malos… pero haría falta gente con más carisma. O quizá debería decir “anticarisma”.

시지프스 The myth [Sijipeuseu The myth; Sísifo: El mito] no tiene nada que ver con la anterior, salvo en que sus protagonistas también quieren salvar el mito. Serie surcoreana de 16 episodios de aproximadamente una hora de duración, con ciencia ficción y abundancia de conspiranoias, protagonizada por dos intérpretes que ya me resultan familiares de otras series, el habitualmente serio, no tanto aquí, Cho Seung-woo, y la muy guapa Park Shin-Hye, que sigue teniendo más presencia que capacidades actorales. Park interpreta a una joven que viene de un futuro postapocalíptico no muy lejano, con el fin de impedir que el ingeniero y empresario a quien encarna Cho invente una máquina que permite el viaje en el tiempo, siempre en el sentido del futuro al pasado. Pero eso sí… tendrán que vérselas con una perversa organización gubernamental empeñada en perseguir a los viajeros en el tiempo, contra un grupo que va por libre en lo de aprovecharse de estos y en una misteriosa amenaza que quiere que la guerra nuclear que devasta Corea tenga lugar para su propio interés. Resumiendo, tiene todos los defectos que habitualmente hacen que califique a las series surcoreanas como placeres inconfesables… pero ideal para dejar la mente en blanco los fines de semana, sin tener que pensar y de forma entretenida.

[Libros/revistas de fotografía] Últimas entradas entre el paisaje y la moda

Fotografía

Esta semana me han entrado varios pedidos que tenía desde algún tiempo para mi biblioteca fotográfica. Las fotografías acompañantes son de ayer, en un paseo al atardecer, cuyo objetivo principal era tomar fotografías de paisaje con la Hasselblad 500CM y un rollo de Kodak Portra 400, pero durante el cual también tomé algunos apuntes fotográficos con la Canon EOS RP y el veterano EF 50/1.4 USM, todo ello por los alrededores del soto de Cantalobos.

Por un lado han llegado los tres siguientes números de los field notes, cuadernos de campo, de Another Place. Tengo reservados tres más, hasta el número 30. Luego ya veremos si sigo. Al principio, prácticamente todos me gustaban. Desde hace un tiempo empieza a haber algún numero que me deja un poco más frío. Y al ritmo de entre 9 y 12 al año, creo que es algo así, son muchos números para que todos sea realmente trascendentes. Pero vamos con lo que ha llegado.

El número 25, Notes from the LIRR Walks de Bryan Formhals, es un ejemplo de lo que he mencionado. Fotografía en blanco y negro de 22 paseos por los caminos de un par de condados de Long Island en el estado de Nueva York. Habiendo alguna fotografía interesante, creo que es un buen cuaderno personal para uso propio, pero con un interés más limitado para el común del público, no aportando nada novedoso desde el punto de vista temático o estético.

El número 26, Pachacuti de Faustine Ferhmin, me ha resultado bastante más interesante. Un estudio en color sobre un determinado paisaje, la de rocas que emergen de la tierra, como esculturas naturales, mezcladas con los restos de estructura ruinosas, abandonadas por los seres humanos, todo ello tomado en Perú a final de la primera década del siglo XXI. Revisada la página web de la autora, una fotógrafa francesa que vive y trabaja en París, el conjunto de su obra me parece más interesante.

El número 27, The Seventh Zone de Ben Roberts (instagram), se encontraría a caballo entre los dos anteriores desde el punto de vista del interés general, aunque para mí ha resultado bastante interesante por su enfoque. Fotografías tomadas en los alrededores de Birmingham, una gran ciudad de las Midlands inglesas y con un cinturón de pequeñas localidades, yo he pernoctado en alguna de ellas, que incluyen algún interesante paisaje a caballo entre lo urbano y lo natural o agrícola. Lo curioso de este fotógrafo británico es que está afincado en Madrid… he incluye el paisaje urbano y natural madrileño/castellano entre su obra.

En otro orden de cosas, he recibido dos números que solicité recientemente, llegaron con prontitud, de la revista Whitelies Magazine. Llevaba ya un tiempo siguiendo la cuenta de instagram de esta revista de gran formato basada sobre todo en reportajes con gran número de fotografías de alta calidad, sobre arte, creatividad, moda y estilos de vida. La salida a la venta del número 009 PERMANENCE 永続性 con cuatro portadas a elegir, entre ellas una con una fotografía de Lena C. Emery, fotógrafa que me gusta bastante, me hizo plantearme comprar algún ejemplar. Y por mantener el estilo, compré también un número atrasado, el número 007 TRANSFORMATION, también con una portada de Emery, de un libro que ya tengo de ella. El interés de los artículos de la revista, aunque todos muy bien presentado y con material de calidad, varía para mí. Algunos me interesan,… otros me parecen que transcurren por temas más banales y superficiales. Así que no creo que insista en comprar más ejemplares, salvo alguno que lleve algún tema o reportaje de especial interés. Ya veremos. Aun tengo que repasar despacio algunos de los reportajes de estos dos números. Que pueden tener bastante más miga de lo que parece.

[Cine] Kanojo 彼女 [Ride or die] (2021)

Cine

Kanojo 彼女 [Ride or die] (2021; 29/20210430)

Vamos con una segunda película de una racha alrededor del puente del 1º de mayo, películas a las que doy un aprobado por los pelo. Netflix anunció a principios de año que iba a estrenar una película a la semana, y en ocasiones más. De diversas nacionalidades y estilos. Pero la verdad es que me atraen pocas. Son películas en su mayor parte que, si las viese anunciada en la cartelera de salas de cine, no iría a verlas. Así que tampoco pierdo en casa viéndolas. Tengo otras cosas que hacer. Supongo que después del verano llegarán las mejores, las que la plataforma digital quiera promocionar para la temporada de premios. En cualquier caso, me atrajo la sinopsis de esta película japonesa de Ryuichi Hiroki, y la víspera del último festivo, la vi tranquilamente en casa. Es larga… 2 horas y 22 minutos… larga.

Al huir de Tokio, una serie de detalles me indican que huyen en dirección hacia el norte de la isla de Honsu, pero no he podido dar con el detalle de las localizaciones de la película. En cualquier caso, como yo sólo he estado en un lugar al norte de Tokio, Nikko, lo ilustraré con paisajes o detalles de mi último viaje por Japón, en la localidad de Nachikatsuura,… que no se diferencia mucho de los paisajes que salen en la película.

Rei Nagasawa (Kiko Mizuhara) es una mujer joven, exitosa, médica, cirujana plástica, que lleva una buena vida, conviviendo con su pareja, también mujer. Pero un día, reaparece en su vida Nanae (Honami Satō), la chica de la que estuvo enamorada, sin ser correspondida, en el instituto. Su marido la maltrata y necesita que alguien acabe con él. Y Rei acepta. Tras el asesinato, viene la huida de las dos. Una huida que les permitirá comprender mejor sus sentimientos y comprenderse mejor a sí mismas. O por lo menos esa es la premisa de la película.

A veces pretende ser un thriller criminal, a veces una especie de Thelma & Louise a la japonesa, a veces un romance en situaciones raras, otras una buddy road movie… el principal problema de esta película es que dedica mucho tiempo a saber lo que quiere ser, sin que al final lo consiga. Tiene algunos momentos inspirados y otros en los que el tedio acecha. Con un estiramiento innecesario de una historia que tiene mucho menos recorrido del que parece. La película está basada en una serie de historietas, Gunjō 群青 [azul ultramarino], y todo indica que el planteamiento del mismo que mezcla más bien una historia del tipo The fugitive con la compleja relación entre las dos mujeres, es más adecuado, por lo que quizá la historia hubiera podido dar para un serie con un plantemiento correcto.

Y otro tanto sucede con sus protagonistas. Una procede del modeleo (Mizuhara), tiene el exotismo del mestizaje al ser hija de norteamericano y zainichi (coreana viviendo en Japón), y tiene experiencia como actriz, pero no en grandes papeles. La otra procede de la música (Satō), donde es más conocida como Hona Ikoka, batería de un grupo de pop independiente japonés, que estos días atrás he estado escuchando, con algunos temas interesantes, y donde cumple con nota en su instrumento. Pero en su tarea de actriz, más limitada su experiencia que la de su compañera, es más limitada.

Considerado en su conjunto, la película no deja de ser un intento fallido de llevar a la pantalla una historia potencialmente interesante, pero con fallos en el planteamiento y, probablemente, en el reparto. O el director, a priori muy experimentado, aunque no me suena haber visto ninguna de sus películas anteriores, falla en guiar la interpretación de las protagonistas. Sin embargo, tiene sus puntos de interés, y quizá por ello, al conjunto de la película le doy el aprobado, aunque sea por los pelos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Extrarradio con gran angular en blanco y negro

Fotografía

Último de los rollos de la #FP4Party de este año. Llegado el domingo de la semana dedicada a realizar las fotos, había dado por descontado prácticamente que con los tres rollos realizados hasta ese momento y que ya he comentado (12 y 3), me iba a conformar. Pero ese domingo, por la tarde, me quedé liberado de cualquier obligación, la temperatura ambiente era buena, la luz era agradable, y me apeteció darme un amplio paseo por la zona agrícola en industrial de Zaragoza. Y pensé que tenía que sacar a pasear algún equipo distinto, poco habitual. Diferente a lo que había usado hasta el momento.

Así que le puse un amplio gran angular a una Canon EOS 650 y salí a pasear. Los detalles técnicos en # FP4Party Edición 2021 – Canon EOS 650 con Zuiko 21/3,5 adaptado.