[Cine] Vivarium (2019)

Cine

Vivarium (2020; 23/20200501)

Seguimos buscando alternativas al cierre de las salas de cine con los estrenos directos en plataformas digitales. En esta ocasión tiramos de Sala virtual de cine para ver uno de estos estrenos, que venía razonablemente recomendado por alguien en internet. Creo que también se puede ver en Movistar+. Película irlandesa, con múltiples coproductores de otros países, dirigida por Lorcan Finnegan, un director con una trayectoria muy limitada todavía y del que no teníamos referencias.

Gemma (Imogen Poots) es una maestra que convive con su novio Tom (Jesse Eisenberg), que se empieza a plantear la necesidad de una convivencia más estable y en mejores condiciones de cara a formar una familia. Pero con un presupuesto limitado, acuden a una inmobiliaria donde el comercial (muy raruno, canta mucho) les propone una moderna urbanización en el extrarradio de la ciudad, donde podrían conseguir una buena vivienda por un precio razonable. Durante la visita a la vivienda, quedarán atrapados en esa misteriosa urbanización en una extrañas circunstancias.

La película se mueve en el terreno del terror y misterio, del tipo extrañas criatura que invaden y parasitan a la especie humana… y todavía no tengo nada clara exactamente dónde quieren llegar con esta película, si es que quieren hacer algo más que una mera película de terror ¿psicológico?. Desde luego, si quieren hacer algún tipo de crítica social o algo por el estilo, todavía no sé muy bien por donde van los tiros.

Con una interpretación correcta, dado el material con el que cuentan los dos protagonistas, y una realización correcta, pero con deficiencias técnicas… todo resulta demasiado artificioso, incluso si esa es la intención… lo cierto es que la película deja de tener interés apenas alcanzado el ecuador del metraje, quedando la duda, lo único que te incita a seguir viendo, si van a darle un final feliz o no. Aunque uno se lo imagina. Prescindible. No merece la pena en absoluto.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Recomendaciones fotográficas] Algunas cosas muy interesantes en los últimos días

Fotografía

Hace días que no hago una entrada de recomendaciones fotográficas. Por lo menos diez días. No he contado. El caso es que en esos últimos diez días han aparecido cosas muy interesantes, que voy a intentar resumir.

Hoy os dejo algunas de las fotos realizadas en los primeros paseos “legales” en la fase ¿0?, ¿por qué no le llaman “1” si es la primera?, del desconfinamiento de la población. Lo que pendantemente llaman la “desescalada” y el regreso a una “nueva normalidad”. Cómo odio el lenguaje de las distopías orwellianas.

Dorothea Lange es un clásico de la fotografía desde sus trabajos para la administración federal de Estados Unidos para documentar la época de la Gran Depresión. Y en la revista en línea del MoMA han dedicado a la visión que tenía esta gran fotógrafa del mundo de la infancia. No tiene desperdicio. Y va mucho más allá de la fotografía de marras.

Hablando de otra Lange, de Jessica Lange. Sí, la estupenda actriz que tan buenos ratos nos ha hecho disfrutar en las salas de cine, esas a las que no podemos asistir hoy en día. Bueno, pues también es fotógrafa. Y no esta nada mal. En Lensculture hacen un repaso a una de sus obras, Highway 61.

Cartier-Bresson no es un reloj ha publicado un vídeo sobre un estupendo trabajo de Alec Soth, Sleeping by the Mississippi. Yo le tengo en forma de facsímil pequeñito, y muchas veces me he planteado comprar la versión genuina. Ya veremos. Os pongo el vídeo.

Wuhan se ha convertido en una especie de ciudad “maldita” en los últimos tiempos por ser el foco primario de la pandemia que nos tiene a todos tan entretenidos. En el momento en que saltaba la noticia de la enfermedad a la prensa, en España podíamos ver una película rodada en la ciudad china. Estos días atrás en Photography of China han publicado fotografías del trabajo de Fergus Coyle realizado en Wuhan, en las que reflexiona sobre los fenómenos de urbanización desaforada en la política de hiperdesarrollismo del régimen chino. Aunque también tiene palabras de simpatía hacia una ciudad y sus habitantes, ya para siempre asociados a la maldita pandemia.

Y en Lenscratch dedicaron la semana pasada algunos artículos a lo que se da en llamar en estos días la fotografía vernácula. Aquella que no se realiza por motivos artísticos o periodísticos, las fotos cotidianas, muchas veces sin autor conocido.

Por un lado nos hablan de Liz Albert y su proyecto Family Fictions, en el que reúne dípticos de fotografías familiares que no tienen que ver entre sí para construir nuevas historias familiares, ficticias o con nuevos significados. Os dejo un vídeo sobre el proyecto.

Por otro lado, David Pace revela en una selección personal el “comienzo de su carrera” como fotógrafo, con las fotos que realizó cuando era todavía un niño, generalmente en su entorno familiar y escolar.

[Libro] Decamerón

Literatura

Hacía días que quería hacer esta entrada, que no sé si me quedará breve o larga. Si un libro me parece apropiado para los tiempos que corren son los cuentos del Decamerón de Giovanni Bocaccio, uno de los padres de la literatura italiana. Especialmente si consideramos que el italiano moderno actual deriva del toscano, idioma en el que escribieron tanto Bocaccio, como Dante Alighieri y Petrarca. Alighieri fue el precurso, Bocaccio y Petrarca sus seguidores y ambos contemporáneos entre sí.

Ciudades toscanas para ilustrar la entrada; Florencia, Arezzo, San Giminiano, Siena…

Es necesario conocer el trasfondo histórico. En 1348, Europa, así como otras parte del mundo, se ve devastada por una grave epidemia de peste bubónica, que tuvo una gran letalidad, con un fuerte mortalidad en el conjunto de Europa. Hoy en día, las tradicionales estimaciones de que pudo morir la tercera parte de la población europea, unos 25 millones de personas, se consideran demasiado optimistas. Y hay muchas sospechas de que la Yersinia que produjo la epidemia fuese una variante desconocida, ya que su avance, capacidad de transmisión y letalidad es claramente muy superior a otras epidemias conocidas de peste bubónica. Se habla de 1348, pero la epidemia parece que se extendió entre 1347 y 1353. Pandemia fue, ya que también afectó a Asia, Oriente medio y norte de África. Por otra parte el Trecento, el siglo XIV en la cultura italiana fue el de la transición del medievo al renacimiento, acontecimiento que en el resto de Europa llegó más tarde.

Bocaccio sitúa el escenario general de los cuentos del Decamerón en una villa a cierta distancia de Florencia, donde se refugian diez jóvenes, siete damas y tres caballeros, demostrando que el concepto de distancia social no es nuevo, huyendo de la capital toscana, donde la epidemia se cebó especialmente. Y allí durante diez días, los jóvenes se entretienen contando cada día una historia cada uno de ellos, hasta llegar a los cien cuentos del Decamerón [del griego déka, diez, y hēméra, día]. Cada día hay un tema. Y nueve de las historias se ajustan al tema. La décima no. Y suele tener un carácter más moral. Y los cuentos, de todo tipo, humorísticos, dramas, tragedias, paródicos, eroticofestivos,… muestran la transición del pensamiento medieval al renacimiento. Por ejemplo, los clérigos dejan de ser el referente moral para convertirse en el personaje cómico, que recibe las puyas de la historia. Incluso en el ambiente de la terrible epidemia, el libro se escribió poco después de la misma, hay optimismo por el futuro y confianza en el ser humano. Confianza en lo profano, en el buen sentido de la palabra. Es decir, de lo secular, de lo que no tiene relación con lo sagrado o la religión.

Este libro no lo he leído recientemente, ni mucho menos. Cuando yo era un adolescente de unos catorce años, como mucho quince, había un copia de mi madre, de las adquiridas en el Círculo de lectores. Le pregunté si lo podía leer, se me quedó mirando un momento,… y contestó que sí. Afortunadamente, mi madre tenía más confianza en mi criterio que obsesión con la edad y los rombos de la época. Y de vez en cuando me preguntaba que qué tal. Y yo le decía que bien. Que como eran muchos cuentos, me leía uno de vez en cuando. Por aquel entonces me señaló que también había un ejemplo de los Cuentos de las Mil y una noches. Tuve suerte con mi madre. Y sí, es muy recomendable. Muy muy recomendable. Y muy apropiado para los tiempos que corren.

[TV] Cosas de series; Ronda de series orientales

Televisión

Ya sabréis los habituales de estas páginas que uno de mis vicios (in)confesables desde que aterrizaron las plataformas de cine y series bajo demanda en internet son las series orientales. Uno de mis guilty pleasures, puesto que dejan bastante que desear en diversos aspectos, unas veces en guiones, otras en actuaciones, otras en producción,… pero al mismo tiempo tienen un no sé qué divertido que hace que siga enganchándome a algunas. De vez en cuando hay alguna tan infumable o con temas que no me interesan que se queda en el primer o segundo episodio. Pero otras siguen adelante. Lo de hoy es lo que en la práctica he ido viendo desde el establecimiento de las medidas especiales por la pandemia de covid-19. La mayor parte de estos episodios los veo en fin de semana, aunque hay excepciones.

Nos pidieron ayuda unos amigos con niños todavía entre los 8 y los 13 años con las series de anime, por si podían salirse en la televisión de los caminos trillados. Hemos tocado varias series, no necesariamente vistas enteras, pero sí como para orientar. A mí me tocaron en suerte alguna demasiado cursi, alguna muy bien valorada pero excesivamente excesivamente melodramática, y alguna bastante salada y razonablemente divertida… siempre que tengas entre 11 y 13 años. Quizá de la que empecé a curiosear ayer comente algo más… puede que sea divertida en general. Aunque tiene un problema conceptual de base… que ya veremos.

Fotográficamente nos vamos a China, donde hice algunos carretes en blanco y negro. Si no hubiese sido por el maldito coronavirus de los h..v.s, ahora mismo estaría en aquel país… de vacaciones. Probablemente en Xi’an o alrededores… En fin…

Si las series que predominan en las plataformas son las surcoreanas, especialmente en Netflix, seguidas de las japonesas, poco a poco se van colando de otros países. Tailandia, Taiwán… ya han aparecido por aquí. Incluso procedentes de la China continental. Como Nai He BOSS Yao Qu Wo [奈何BOSS要娶我], o Well-intended love para el mundo no sinoparlante (traducción literal del título chino, Porqué quiere casarse conmigo el BOSS). Reúne todos los defectos característicos de estas series; situaciones tópicas, absurdas, malos de cartón piedra, protagonistas femeninas encantadoras con amigas con desparpajo, y un protagonista masculino que es un sieso, pero con buen corazón. Un guion de risa, abundante emplazamiento de producto y situaciones ridículas que siempre terminan bien. Pero a pesar de sus muchos y terribles defectos, la ves mientras consigues mantener la mente absolutamente en blanco. La demostración de que es posible vivir sin pensar.

Y una de las últimas producciones surcoreanas para Netflix es Hyena [하이에나, haiena], donde mezclan el drama legal con ramificaciones políticas con la comedia romántica, con ciertos toques de screwball comedy, ya sabéis, las comedias románticas donde las chicas siempre llevan la iniciativa y ponen en cuestión de forma cariñosa la masculinada del protagonista varón. Eso sí, con final feliz. Aparte de ser un ejemplo extremo de publicidad por emplazamiento de producto, pero realmente hasta llegar a lo humorísticamente paródico, con los defectos habituales de situaciones más o menos inverosímiles, que ponen duramente a prueba la suspensión de la incredulidad del espectador, lo cierto es que no está mal interpretada y hay momento muy divertidos. Siempre y cuando [potente condicional aquí] estés dispuesto a entrar en el juego de este tipo de series, está bien. Incluso bastante bien.

[Fotografía] Día Mundial de la Fotografía Estenopeica 2020

Fotografía

El último domingo de abril se viene celebrando desde hace unos años el Día Mundial de la Fotografía Estenopeica. Por lo tanto, hace una semana se celebró el correspondiente a 2020, lo cual pilló a buena parte de la humanidad confinados, en mayor o menor medida, por culpa de virus de Batman. Y la forma de celebrarlo es haciendo fotos. Estenopeicas, claro. Y debido al confinamiento de marras, la propuesta era realizarlas en interiores. Lo cual es un follón, porque los tiempos de exposición se hacen larguísimos si añades como factores el diminuto tamaño de la apertura del estenopo, la menor cantidad de luz disponible en interiores, y el fallo de la reciprocidad cuando se usa material sensible fotoquímico. Pero bueno. Aquí os dejo mis propuestas.

Bueno… hay una que no es estenopeica, pero como me gustó cómo me quedó… la he dejado. Fotografías realizadas con una Pentax MX y un “objetivo” Pinhole Pro con una apertura de 0,3 mm para un distancia focal de aproximadamente 50 mm. Película Ilford HP5 Plus 400 revelada en Kodak HC-110 dilución B (1+31), 5 minutos a 20 ºC.

[Cine en TV] Tigertail (2020)

Cine

Tigertail (2020; 22/20200423)

Nuevo intento de encontrar una película de estreno interesante en las plataformas de cine y vídeo bajo demanda. De nuevo en Netflix, voy a por este drama, primer largometraje del norteamericano de padres taiwaneses, Alan Yang, que ha reunido ya varios premios y reconocimientos en el ámbito de la comedia televisiva. Pero aquí no se mueve en el ámbito de la comedia sino del drama existencial. Dicen que esta historia está basada en hechos acaecidos en su propia familia.

Para representar la vida en Taiwán del protagonista, opto por darme un paseo fotográfico por Tainan, la “capital” del sur del país.

Tigertail es la traducción al inglés de la localidad taiwanesa, Huwei, de donde procede el protagonista de la película, Pinjui (Hong-Chi Lee/Tzi Ma), un niño en la época en que el Kuomintang se hizo el poder en la isla proclamándose gobierno legítimo de la República de China, momento en el que ejerció gran represión sobre la población. Crecido en la pobreza, trabajador de un fábrica, se enamora de un guapa chica que está socialmente por encima de sus posibilidades, por lo que acaba aceptando el dinero de otro hombre para casarse con su hija y emigrar a Estados Unidos, donde pasa el resto de su vida. No precisamente feliz. La película va hacia delante y hacia atrás en la vida de Pinjui para contarnos su historia, y especialmente se ancla en su relación con su hija, ya adulta, Angela (Christine Ko), plenamente americanizada, pero con sus propios problemas.

La película está correctamente realizada e interpretada. Sin embargo, aunque leo que ha recibido buenas críticas en los medios especializados, a mí me parece que le falta algo. Especialmente le falta alma. Le falta ese toque que haga que nos importa lo que les pasa o por lo que han pasado los personajes que circulan por la pantalla. No soy partidario de las películas largas. Esta no lo es, poco mas de hora y media. Pero sí que opino que hay que contar todo lo que es importante. Y en esta ocasión, creo que hay muchas cosas que se dejan meramente indicadas, quizá se den por sabidas, pero el problema es que eso me descontextualiza mucho, y al fin me parece que el protagonista principal me parece un melón y deja de interesarme.

La película tiene los mimbres necesarios para hacer de ella, si no una producción memorable, por lo menos para que sea interesante hablando de diversos posibles temas; el clima político en Taiwan durante buena parte del siglo XX, la emigración china a Estados Unidos, los matrimonios concertados o por interés frente a la libertad de emparejamiento, los problemas de comunicación entre generaciones de familias en la inmigración, el papel de la mujer en determinadas culturas y su deseo de emancipación… de todos esos temas se podría haber hablado con los mimbres de la historia. Y al final en todos ellos nos quedamos con ganas. Una pena.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Fotos] Se anuncia la “desescalada”, pero mis fotos son todavía de la quinta semana del estado de alarma

Fotografía

Con la llegada del mes de mayo, con la llegada previsible del calor, ya veremos si realmente sirve o no para frenar la transmisión del nuevo coronavirus, nos ha llegado también el gobierno tomando decisiones sobre cómo vamos a aterrizar en eso que llaman “nueva normalidad”. ¿Un brave new world que decía Aldous Huxley? Aunque el título de la famosa novela del británico hay que buscarlo en Shakespeare.

O wonder!
How many goodly creatures are there here!
How beauteous mankind is! O brave new world,
That has such people in’t.

William ShakespeareLa tempestad, acto V

Pero yo todavía estoy con mis fotos de hace dos semanas. De un mundo, probablemente no feliz, quizá valiente, aunque mi impresión es que hay mucho miedo, quizá justificado, quizá por los motivos equivocados. Pero yo, en mis caminatas de 50 minutos, yendo o viniendo a trabajar, haciendo fotos. Por algún motivo, al mayoría, verticales. Cuando siempre había realizado más fotos horizontales. No sé. Las cuestiones técnicas en Quinta semana de aislamiento social – Minox 35 GT-E + Ilford FP4 Plus 125 a IE 250 (o así).

[Nostalgia] Familia nuclear

nostalgia

En el baúl de los recuerdos de mi madre no es difícil encontrar fotografías de los miembros de su familia nuclear. Bien de la que tenía cuando era soltera, aunque estas fotografías son dispersas y diversas, fruto sin duda de la situación en la que vivieron durante la guerra civil y en la posguerra inmediata (eso, otro día, si es que resulta pertinente), bien de la que formó cuando se casó. Pero lo curioso es como entre las fotos, y sin ningún orden aparente, aparecen documentos u objetos, que algún significado debieron tener para ella. ¿Por qué un pequeño volumen, una pequeña biografía de Ana Frank aparece dentro del baul entre las fotografías, y no estaba en los estantes de los muebles librería? Imposible de saber.

En principio, la familia nuclear de madre, según las definiciones sociológicas de este concepto fuimos cuatro personas; el matrimonio formado por ella y mi padre, después llegué yo y finalmente mi hermana. Tenía yo nueve años cuando nació mi hermana, y mi madre una edad en la que ya no esperaba más retoños. Que no fuera esperada no impidió que mi hermana fuera muy bien recibida. Realmente fue una familia más alegre después de su nacimiento, más bulliciosa. Pero da igual lo que digan los sociólogos. Es inevitable considerar que en nuestra familia nuclear había un quinto miembro. “La” Pilarín, mi tía. Hermana de mi madre. En algún momento la gente empezó a referirse a ella como Pili. Pero para los de toda la vida… Pilarín. Que sufrió una meningitis bacteriana en su niñez, que le acabó dejando unas secuelas, que llevaron a su institucionalización de por vida en algún momento de la posguerra. Pero nunca quedó abandonada. Y siempre fue una presencia en nuestras vidas. Hasta el día que murió ya muy mayor, y sobreviendo bastantes años a su hermana, mi madre. Y por eso está incluida, con todo merecimiento, en la entrada nostálgica de hoy.

[Libros] Tsugumi

Literatura

La semana pasada conseguí superar, al menos temporalmente, el bloqueo lector que me ha ido afectando desde que empezó el año, y que, paradójicamente, porque se supone que tenemos más tiempo, ha empeorado desde que nos sumergimos en la crisis del nuevo coronavirus. Y en una tarde me merendé este título de la japonesa Banana Yoshimoto, de la cual ya había leído algunas cosas, una novela y un libro de relatos. Como en otros libros de la autora, especialmente los que tienen ya cierta trayectoria, y este fue publicado en 1994 por primera vez, suele tener como tema central las vivencias de mujeres jóvenes.

No he visitado la península de Izu en Japón, aunque la línea Tokaido shinkansen pasa cerquita. No está lejos de Tokio. Así que el ambiente costero lo representaré con la península de Kii, en el golfo de Ise. Y también con una representación de las gentes en Tokio, localización secundaria de la novela.

Y en este caso son dos. La narradora, Maria (adaptación del nombre tradicional occidental al japonés, まりあ), una joven de 19 años en sus primeros años de universidad, que aporta el punto de vista, junto con sus vivencias personales, y Tsugumi, su prima, un año menor, y personaje central de la novela. Tsugumi lleva arrastrando toda su vida las consecuencias de una enfermedad crónica, con periódicas recaídas, y la amenaza constante de una vida corta. Maria culpa a esta circunstancia el carácter caprichoso, tiránico y algo borde de Tsugumi. Durante una buena parte del libro, se nos narran acontecimientos que explican el carácter de Tsugumi y su relación con Maria y, de forma más secundaria, con la hermana la primera, Yoko, la mayor de las tres por poco. En la segunda mitad, conocedores del contexto se nos narra las vacaciones de verano de Maria, las últimas que pasará en el hostal familiar de una localidad costera de la península de Izu, donde ha vivido su infancia, hasta que su padre se divorció de su primera mujer y reunió a la familia formada con la madre de Maria, hasta entonces su amante, y la propia joven, realojándose en Tokio. Y en ese mes en la vida de las jóvenes pasarán muchas cosas.

La novela no es muy extensa, y tiene un tono que tiene una apariencia relativamente ligera. Pero que está llena de cargas de profundidad hacia muchos convencionalismos sociales; la relación de los padres de Maria, la tolerancia hacia el carácter cuasi sociopático de Tsugumi, el contraste entre el mundo provinciano y la gran ciudad, la enfermedad como excusa y como metáforas, la formación del carácter, la esencia de lo que constituye una amistad,… y varios otros más que se nos pueden ir ocurriendo. Yoshimoto no es convencional, y lo demuestra en varios momentos, en principio situando como heroína de la novela a una joven que normalmente consideraríamos odiosa y que sin embargo acaba resultando enormemente atractiva. Pero también con el giro final que da una bofetada a las convenciones del género de historias con persona enferma y destino infausto.

Todo ello, junto con el hecho de que Yoshimoto conoce su oficio, y la traducción la siento de buen nivel, hace de esta novela una lectura interesante, que avanza deprisa y te deja con buen sabor de boca. A pesar de no ser una novela con grandes pretensiones. Pero que no os engañe la ligereza de la puesta en escena; hay más chicha de la que parece en esta historia.

[Fotos] Cianotipias del confinamiento por la Covid-19

Fotografía

Uno de los entretenimientos que he tenido en casa en los días que no he ido a trabajar durante el periodo de confinamiento por el estado de alarma ante la epidemia de Covid-19, especialmente en Semana Santa, ha sido la realización de cianotipias a partir de unas hojitas que compré durante un viaje por Francia y Suiza hace casi dos años en el Musée de l’Elysée de Lausana. Las cuestiones técnicas en Papelitos de Cianotipias que me traje de Suiza. A continuación, y en el encabezado, las cianotipias que he realizado en estos días.

[TV] Cosas de series; historias para no dormir noruegas y cazadores de nazis

Televisión

Ya hace un tiempo que terminé con estas series de hoy, aunque ha habido otras que me ha apetecido comentar antes conforme terminaban. Pero bueno, aquí las tenemos

Con el título en inglés de Bloodride (viaje o trayecto sangriento) llegó a Netflix esta corta serie noruega de seis episodios que rondan la media hora de duración. Cada uno de ellos es una historia autónoma, independiente de los demás, aunque están vinculadas por la siniestra introducción en la que se ve a los protagonistas de todas las historias viajar juntos en un autobús de transporte público, por la noche y con un ambiente tétrico. Todas las historias están basadas en un terror a caballo entre lo psicológico y lo moderadamente gore. Aunque no son muchos episodios, sí que hay una cierta variabilidad en su capacidad de sorprender y en la originalidad de las historias. Alguna de ellas es fácilmente previsible, otras no tanto. Dijéramos que en su conjunto es una buena idea con una ejecución que varía entre lo acertado y lo mediocre. Quizá a alguien más aficionado al género que yo se sienta más atraído por la serie.

Visitaremos Noruega, las Lofoten, en honor a la serie nórdica de terror que comento hoy.

Y vamos con una de las series que más prometía a priori de las que se han estrenado recientemente en Amazon Prime Video. Se trata de Hunters. Con aspecto un poco comiquero, que no cómico, nos habla de un grupo de judíos y simpatizantes que se convierten en “justicieros”, de los que buscan la justicia por su cuenta y ajustician, de los nazis que se afincaron en Estados Unidos tras la guerra mundial. La acción se sitúa en los años 70. Es conocido que un cierto número de ciudadanos alemanes, especialmente científicos e ingenieros, fueron reubicados en EE.UU. tras la guerra, conforme se intuía el comienzo de la guerra fría, y ante la posibilidad de que ese gran caudal de conocimiento científico y técnico fuese a parar a manos de la Unión Soviética. El caso más conocido fue el de Wehrner von Braun, responsable del programa espacial de la NASA, pero que previamente había sido responsable del diseño de las V2 alemanas. Tiene un cierto papel, ficticio, en la serie. Frente a estos “justicieros”, encabezados por Al Pacino, que acaba de cumplir los ochenta años, tenemos a un grupo de conspiradores nazis, tanto de origen alemán como neonazis americanos, al frente de los cuales se encuentra Lena Olin haciendo de… bueno, eso es la sorpresa final. Y cada grupo intenta desbaratar los planes del otro, mientras una agente del FBI (Jerrika Hinton), afroamericana, intenta resolver casos relacionados con esta confrontación. Mmmmm… qué queréis que os diga. El principio de la serie, bastante impactante, prometía bastante. Pero luego la acción y el guion tiene demasiados altibajos. No he acabado especialmente entusiasmado. En el caso de que hay una segunda temporada, no tengo claro que siga viéndola. No he sentido especial empatía por ningún personaje, ni especial interés por la acción.

[Recomendaciones fotográficas] España está… ¿de moda?

Fotografía

Que España es uno de los países que más titulares ha acaparado en todo el mundo debido a la pandemia de enfermedad por el nuevo coronavirus es algo que no podemos negar. Es uno de los países que ha declarado una mayor incidencia y una mayor mortalidad por el virus. En qué medida los datos son comparables con los de otros países y cómo debemos ajustar la interpretación de los mismos, el tiempo (quizá) lo dirá. De momento, hay demasiadas divergencias en cómo se contabilizan casos o se trata la información entre los distintos países. Y sólo me refiero a aquellos que tienen como régimen político una democracia más o menos perfectible. De lo que se diga en países con considerables lastres en sus sistemas políticos y en su libertad de información,… ni caso de las comparaciones. Pero el caso es que por este o por otros motivos he encontrado a los fotógrafos españoles en estos últimos días en la red de redes con más frecuencia de lo habitual, en medios no españoles.

Esta semana vuelvo a ir de mañanas a trabajar, y tal vez pueda encontrar oportunidades fotográficas al amanecer mientras me desplazo al centro de trabajo. Son 50 minutos de caminata para encontrarlas.

Por ejemplo, en The Picture Show de la NPR (la cadena de radios públicas estadounidense) se hacen eco de la iniciativa #Covidphotodiaries en Instagram. Yo ya la conocía. Soy seguidor de algunos en esa red social de algunos de los fotógrafos que integran la iniciativa y por lo tanto estaba al tanto. Los fotógrafos que la forman son Susana Girón (insta), Anna Surinyach (insta), Judith Prat (insta) y Javier Fergo (insta). No siempre siento que su visión sea lo suficientemente amplia del problema, y creo que a veces se centran en los aspectos más vistosamente dramáticos del problema, dejando con menor representación otros problemas más soterrados menos visibles y que precisamente necesitan más del ojo de un fotógrafo independiente que les de visibilidad. Pero me parece una buena iniciativa.

Fuera ya del asunto del nuevo coronavirus, en Lenscratch han dedicado esta semana al trabajo de fotógrafos españoles. De muy distinto tipo y distintos temas. El lunes fue para el dúo Albarrán Cabrera (insta). El martes para Bego Antón (insta). El miércoles para Alejandra Carles-Tolrá (insta). El jueves para Nieves Mingueza (insta). Y el viernes para Nuno Perestrelo (insta). Para hacer honor a la verdad, Perestrelo está radicado en Madrid, pero es lisboeta. Portugués. Que cada uno le dé la importancia que le quiera dar. Yo, no mucha. Un fotógrafo que no conocía y que ahora conozco gracias a estos artículos. Obviamente, en cinco días, a un fotógrafo por día, incluso si un día es un dúo, difícilmente se puede repasar el conjunto de lo que se hace en España en estos momentos. Pero bienvenidos sean.

En el imprescindible Cartier-Bresson no es un reloj, Leire nos habla del recientemente fallecido Peter Beard. Un fotógrafo del que había oído hablar, pero del que sabía muy poquito. El artículo, extenso, nos permite poner las bases para profundizar en la vida y obra de este interesante fotógrafo, que se enamoró de África y su vida salvaje, interesante tanto desde un punto de vista documental como artístico. Aparte de que conoció y se relacionó con un montón de gente importante en el mundo de las artes y las letras.

Y por hoy ya vale. Que a lo tonto modorro, hay un montón de fotógrafos en esta entrada por los que interesarse.