[TV] Cosas de series; nos vemos en el espacio

Televisión

Hoy vamos con una entrada televisiva dedicada a las aventuras espaciales. Género televisivo al que me sigo apuntando siempre, aunque me decepcione con demasiada frecuencia. Pero antes, un breve sobre Death to 2021, un mediometraje de una hora de duración en la oferta de Netflix, en el que se hace un repaso a las calamidades del año 2021. Entre el documental y el cachondeo de ficción, con una serie de actores y actrices interpretando estereotipos de gentes diversas, en general nocivas socialmente, que dan su «visión» sobre lo que ha sido el año. Lo vi porque en diversos medios hablaban bien de él, y sólo es una hora de duración. Pero me resultó demasiado centrado en los Estados Unidos como para que al final me resultara algo más que anecdótico. Lo que ya no entiendo es porqué el título en castellano es un escatológico A la mierda el 2021, versión grosera de ese Muerte al 2021, que me parece innecesaria e innecesariamente sensacionalista. Pero vamos con el espacio.

Entre la sequía permanente y el agua ocasional en el tiempo o en el espacio, que mejor que unos paisajes de los Monegros para ilustrar las aventuras espaciales de hoy.

Hemos asistido a la temporada tercera de la versión excesivamente doctrinal de Lost in Space, en la que sus alabanzas a la familia más o menos tradicional, a la amistad, y a la confianza ciega a las acciones imprudentes de unos críos han acabado cansándome bastante. Creo que con los medios que han puesto para realizar esta serie, podrían haber pagado a algún guionista competente para contar una historia interesante de verdad, y con algún tipo de engarce en la realidad. No una serie de doctrina muy conservadora disfrazada de buenrollismo progresista políticamente correcto. Muy estomagante en su temporada final. Una lástima.

Confieso que cuando empecé a ver anuncios en Netflix de The Silent Sea quedé muy intrigado. Por antecedentes recientes de aventuras espaciales realizadas en este país, y por algún nombre interesante en el reparto. El título anterior es el título internacional de la surcoreana Goyo-eui bada 고요의 바다, y en IMDb aparece como el título oficial de la serie. El título coreano hace referencia al Mare Tranquillitatis, uno de los maria más conocidos de la Luna y que da lugar al título en castellano de la serie, Mar de la Tranquilidad. Los maria, yo prefiero el termino latino al castellano mares, son extensiones basálticas de origen volcánico, que parecieron mares en el sentido terrestre, extensiones acuáticas, que no son, a los primeros astrónomos que observaron nuestro satélite. Por eso prefiero el término latino. Y si usamos el término en castellano, no olvidarnos del adjetivo, llamémosles mares lunares. Pero el caso es que aquí se juega al equívoco, puesto que está involucrada el agua de una u otra forma en la trama.

En un futuro no muy lejano, catastrófico, cuasi apocalíptico, en la Tierra está desapareciendo el agua. Los ríos y los mares se están secando. Y hay un sistema de castas basado en el acceso al agua. La protagonista (Bae Doona), una exobióloga, es llamada para una misión espacial en la Luna. Una base en el satélite terrestre sufrió un acontecimiento catastrófico, aparentemente de carácter radioactivo, cinco años atrás, y murieron sus ocupantes. La científica jefe fue la hermana de la protagonista. El objeto de la misión es recuperar unas muestras que quedaron allí abandonadas y que pueden ser importantes en la crisis que sufre el planeta. Pero claro, las cosas no van a ser fáciles, se han dicho muchas mentiras, se han ocultado muchos hechos, y todo va a ser más complejo desde el principio. Especialmente por culpa del agua lunar.

La serie me despierta sentimientos encontrados. Como ciencia ficción,… es enervante. Como siempre hacen los coreanos, copian descaradamente ideas y situaciones de otras series o películas. El emplazamiento de la base lunar parece una copia de algunas instalaciones de cierta serie ucrónica con viajes a la Luna cuya tercera temporada esperamos. Y la trama general es la típica del terror ante una amenaza alienígena. Pero dan mil patadas a los manuales básicos de física, química y biología, sin ninguna consideración, hasta casi (o sin casi) el absurdo. Pero por otra parte, el guion de la trama, tomando lo anterior como un simple macguffin sin importancia, va de menos a más, el trabajo de los intérpretes es bastante sólido, y llega un momento que te ves absorbido, en los limitados ocho episodios de 45 minutos en que se divide la historia. Están bien dosificadas estas duraciones. Aunque el desenlace tiene elementos que ponen muy, pero que muy, a prueba la suspensión voluntaria de la incredulidad del espectador, por excesivamente fantásticos/fantasiosos. Sensaciones por lo tanto contrapuestas, entre el suspenso y el notable, entre el placer inconfesable y la producción interesante de ciencia ficción con un planteamiento científico muy descuidado. En fin. No se puede tener todo.

[TV] Cosas de series; Cowboy Bebop, nuevas adaptaciones… que no siempre salen bien

Televisión

Segundas partes, terceras partes, trilogías de cuatro, segundas trilogías, terceras trilogías, universos con veinte películas o más, nuevas versiones, reboots, reimaginaciones, spin-offs… Intentar explotar una gallina de los huevos de oro hasta el agotamiento no es algo nuevo. Pero la sensación de que hoy en día, en la ficción televisiva o cinematográfica, se usa y se abusa de ellas hasta el extremo está constantemente presente en quienes nos gusta el cine y sus derivados en grandes o pequeñas pantallas. Y no siempre salen bien. Muchas veces pienso que lo de Battlestar Galactica fue más la excepción que la norma. Porque además, estos fenómenos se dan más en la ciencia ficción, ficción fantástica, o en la fantasía científica,… tres géneros que parecen similares, pero tienen diferencias que hay que saber diferenciar. Y no siempre es fácil.

Tanto la animación como la acción real están ambientadas en un sistema solar colonizado por los humanos, en los que cada ciudad o establecimiento humano recuerda a algunos de la Tierra, muy devastada como consecuencia de la ruptura de la Luna. Alguno de ellos recuerda mucho a Hong Kong, y por ello traigo fotos de la ciudad china.

Recientemente, en el ámbito de la ciencia ficción hemos tenido muchos anuncios de adaptaciones, nuevas adaptación, nuevas versiones… de materiales originales de referencia, de culto, de gran calidad,… como los queráis llamar. Algunas van saliendo bien (Dune), con el alivio de que las veremos terminar. Otras son decepcionantes (Foundation). Y todas ellas nos echan a temblar de miedo al mismo tiempo que no generan interés y expectativas (recientemente se ha anunciado la adaptación de Cita con Rama)

Esa mezcla de expectativas y miedo me suscitó el anuncio hace ya un tiempo de la adaptación a serie de acción real de una de las series de animación japonesa más redondas e interesantes que conozco. Una serie de referencia, de culto, como la queráis calificar… una serie de gran calidad. No es otra que Cowboy Bebop (animación). Una serie que mezclaba con habilidad elementos de aventura espacial, cine negro y western, con una grandísima, maravillosa banda sonora a cargo fundamentalmente de Yoko Kanno, que la interpretaba al frente de The Seatbelts, y que se movía con habilidad entre la comedia y el drama, con un tono melancólico, nostálgico, que impregnaba cada poro de cada uno de los veintiséis episodios de los que constaba, y con ese quinteto mágico de antihéroes de los que no podrías prescindir ya; Spike Spiegel, Jet Black, Faye Valentine, Edo y E1n, el simpático y misterioso perrillo que los acompaña. Fantástica. Con la excusa de la llegada a Netflix de la versión de acción real, la he vuelto a ver,… y… fantástica.

Efectivamente, fue Netflix, que tiene en catálogo la serie de animación, quien encargo la adaptación de Cowboy Bebop (acción real). Y después de terminar de verla, de dejarla reposar unos días… he de decir que no. Que no es lo mismo, que no tiene el mismo espíritu, que no transmite, ni de lejos las mismas emociones, y que es una serie absolutamente prescindible. Innecesaria por completo. Probablemente, quienes amamos el original de animación la rechacemos por traicionar en gran medida el espíritu y el tono del original, aunque quiera ser fiel al universo y a los «hechos» narrados. Pero los personajes, aunque vistan igual (o parecido, que a Faye la han vestido menos descocada), aunque se llamen igual, aunque se involucren en aventuras similares… no son los mismos. Más parecidos a variantes del pícaro espacial tipo «Han Solo» que a los originales, carecen de la mochila emocional, de la carga melancólica, de las carencias que daban sal y pimienta a la historia original. Y por mucho dinero que se hayan gastado en la ambientación de la serie, no habrá salido barata, visualmente carece del expresionismo de la original, y en general del expresionismo de la animación japonesa de la época. El reparto hace lo que puede con el material que le dan… pero no son quienes tenían que ser. Aunque la última escena (la única en la que aparece Edo), deja abierta una continuación, no se va a dar. Porque al parecer la serie tampoco a sabido convencer a audiencias nuevas, quizá más jóvenes, quizá más diversas… No ha funcionado. No habrá segunda temporada. No puedo decir que lo sienta. Siempre nos queda la original.

[TV] Cosas de series; las series surcoreanas se extienden y los confusos destinatarios de la animación japonesa

Televisión

Esta semana traigo dos series muy distintas, procedentes de extremo oriente.

Empezaré por Dr. Brain 브레인, la primera serie surcoreana que se ofrece en Apple TV+. Y es que parece que las plataformas de contenidos en línea se están dando cuenta que la jugada de Netflix de apostar por las producciones del país asiático les está saliendo muy bien. Bien con producciones propias, bien como distribuidores mundiales de series producidas inicialmente para consumo local. Y que progresivamente han aumentado de calidad, pasando poco a poco de estar incluidas en la categoría de placeres inconfensables, a las de series interesante por sí mismas capaces de competir ventajosamente con las de otras nacionalidades. Poco a poco hemos ido descubriendo que el pequeño pero abundantemente poblado país del Asia oriental tiene una fenomenal cantera de intérpretes, y que cuando trasladan su buen hacer cinematográfico a la pequeña pantalla, alejándose de los clichés habituales de los k-dramas, nos ofrecen historias muy interesantes. Sin embargo, el drama con tonos de ciencia ficción en seis episodios de Apple TV+ se queda un poco a mitad de camino de ser reconocido como una buena serie de televisión. Adaptación de un webtoon, género muy popular en Corea del Sur.

El personaje principal es un científico investigador del cerebro (Sun-kyun Lee), que fue un niño especial, en el espectro de los trastornos autistas, con dificultad para expresar emociones, cuyo hijo murió y cuya esposa (Yoo-Young Lee) está en coma por un presunto intento de suicidio por la depresión consiguiente. Pero en sus investigaciones, que implican entrar en la mente de otras personas, descubre que quizá el niño no murió y que su esposa no intentó suicidarse, comenzando una investigación que a veces choca con las de la policía. La parte de ciencia ficción roza más bien la fantasía pseudocientífica. Hay una forma de identificar rápidamente a estas últimas; cuando se aplica el adjetivo «cuántico» indiscriminadamente a cualquier cosa… ahí estamos. Y llega un momento que la suspensión voluntaria de la incredulidad no funciona, combinado con unas interpretaciones que no carecen de calidad, pero que resultan frías en su conjunto. No me ha terminado de convencer. Pero sólo son seis episodios de una hora. Y aunque me muestre un tanto escéptico hacia el resultado final, la serie tiene críticas bastante favorables. Vosotros veréis. Apple TV+ tiene un catálogo relativamente reducido comparado con otras plataformas, pero para quienes nos manejamos en el ecosistema de servicios de la manzana, podemos encontrar su coste combinado con otros servicios muy razonable o prácticamente insignificante en aumento de gasto. Así que…

Habitualmente, siempre tengo alguna serie de animación japonesa que voy viendo poco a poco, sin prisas, en ratos muertos, bien de Netflix, bien de Amazon Prime Video, que son las plataformas con mejores oferta al respecto. Y la última que he visto es Edens Zero, una serie de la que estuve a punto de no pasar del primer episodio, pero ciertos desconciertos y elementos más o menos incomprensibles para mi, llevaron a que siguiera con ella. Me pasa con frecuencia, ver el primer episodio de una serie de animación y decidir que no es para mí y no seguir. Pero de vez en cuando cuela alguna que veo más por curiosidad que por interés real o por su grandes cualidades. Y esto me ha pasado en esta ocasión. Como la mayoría de estas series, es adaptación de una serie de historietas.

A primera vista, en el primer episodio, el encuentro entre una aspirante a estrella de las redes sociales en un universo alternativo con viajes espaciales y un huérfano criado por robots en un mundo deshabitado por los humanos me pareció que contenía mucho de infantilismo, y que parecía destinado más a la chavalada más pequeña que a otros grupos demográficos. Pero me sorprendía que la recomendaciones de edades fuera 16+ y no apareciera en el catálogo de Netflix Infantil. Así que seguí haber… y efectivamente, con una estética de aventura espacial fantástica o fantasía espacial, con los típicos personajes aniñados, pero con chicas de enormes glándulas mamarias, había temas relacionados con la violencia, el sexo, la esclavitud y otros más propios de adultos. La serie, en su conjunto, es entretenida. Pero todavía le doy vueltas a la cabeza a esos aspectos propios de la cultura japonesa en los que no tengo claros que carencias o cosas raras pasan por la cabeza de los nipones en cuestiones sexuales. Apostaría sin miedo a perder que a la mayor parte del femismo no le gustan estas series, con abundancia de fan service, por mucho que algunos hablen del empoderamiento de sus personajes femeninos. Me entra cierta perplejidad, eventualmente con algún elemento de rechazo. Obviamente, tras los primeros 25 episodios emitidos en dos tandas de 12 y 13 episodios cada una, se espera una nueva temporada para resolver la línea argumental primaria o principal. Ya veremos si la vemos.

[TV] Cosas de series; animación norteamericana entre la conspiradora y la aventura espacial

Televisión

La mayor parte de la animación que traigo a estas páginas es de origen japonés. Y esto se debe a dos motivos. El primero es que los nipones son mucho más prolíficos y estrenan mucho más títulos en las diversas plataformas digitales, especialmente Netflix y Amazon Prime. El segundo es que tienen una panoplia de temas y situaciones mucho más curiosa, «marciana» e intrigante que la animación occidental. Muchas veces no tienes ni idea de qué te vas a encontrar. La próxima vez que hable de animación japonesa intentaré recordar que tengo que ampliar esta idea. Pero si hay animación occidental interesante entre las series de las plataformas tampoco la rechazo. Ni mucho menos. Como las dos series que vienen a continuación.

Creo que la agencia de Reagan, la protagonista de «Inside Job» está en Washington DC. Pero podría estar en Nueva York, donde también da para mucha conspiranoia.

Por un lado, la segunda temporada de Star Trek: Lower Decks. Os voy a poner un gráfico.

Como podéis ver, para los votantes en IMdb, la valoración de los episodios de cada temporada van en aumento sistemáticamente. Y no sólo es eso. Para mí, en este sistema de votación hay que acercarse al siete para que la cosa merezca la pena, aunque hay excepciones. La mayor parte del excelente cine de autor tiene valoraciones discretas. La fast food cinematográfica tipo Marvel o DC tiene valoraciones altas y es entre floja y mala. Pero en este caso, creo que la cosa se ajusta. La primera temporada empieza en lo que yo considero un discreto aprobado. Pero el final de la segunda serie es un sostenido sobresaliente. Y esto me permite resumir mi opinión. Esta segunda temporada sobre la tripulación del montón de una nave espacial del montón es uno de los más divertidos productos que he visto en mi vida de la franquicia Star Trek. Muy recomendable. Se puede ver en Amazon Prime.

Inside Job, Ultrasecretos en España, es una serie reciente de Netflix con la que me lo he pasado bien. Coge la idea de las conspiranoias habituales de los pirados de los extraterrestres, el asesinato de Kennedy, los misterios de la Luna, a la que según algunos pirados no fuimos nunca, según otros fuimos y había marcianos, o la del círculo de misteriosos magnates que realmente gobierna el mundo, y nos busca como protagonista una antiheroina asocial (Lizzy Caplan, voz). Una chica que es un genio, pero que no se sabe relacionar socialmente, en parte por pertenecer, de alguna forma, al espectro autista, tipo Savant syndrome, en parte por la nefasta pareja de progenitores que le tocaron en suerte. Y la rodeas de tipos absurdos y extremadamente freaks, y situaciones no menos absurdas dentro del género conspiranoico, para hacer una divertida burla de los problemas políticos y sociales actuales. No es una genialidad, pero es muy divertida y merece la pena. Yo tengo ganas de una segunda temporada.

[TV] Cosas de series; «nordic noir» y ¿adaptando a Asimov?

Televisión

Para esta semana traigo dos series que, sinceramente… no sé muy bien si se pueden recomendar o no. Probablemente la respuesta a este dilema es recomendarlas a sectores de espectadores específicos, pero no con carácter general. He de decir que una de ellas me venía generando bastante «ansiedad» desde que supe que se nos venía encima… Pero vayamos por partes, como dijo Jack the Ripper.

Buena parte de la acción de una de las series de hoy transcurre en Copenhague, y en el distrito gubernamental de la capital danesa, así que paisajes urbanos de esos barrios servirán de ilustración de la entrada de hoy. Es que no tengo fotos de Trantor o de Terminus.

Kastanjemanden (el hombre castaña), o como se ha denominado en España, El caso Hartung, es una serie de sólo seis episodios de ese género que se ha dado en llamar el nordic noir. Tiene todos los elementos clásicos. Ambiente frío, policías en conflicto con su vida y con el mundo, un asesino que parece un maniaco pero con una motivación desconocida detrás, y una resolución con sabor agridulce. Y en este caso… un final que resuelve, pero deja abierto a nuevas temporadas. Un mujer madre de familia es asesinada y junto a ella aparece un hombrecito hecho con castañas que contiene una huella dactilar de la hija de una ministra danesa, secuestrada un año antes y dada por muerta por las declaraciones del presunto secuestrador y asesino. Una policía (Danica Curcic) que ha pedido el traslado para poder dedicar más tiempo a su hija y un policía de Europol (Mikkel Boe Følsgaard), temporalmente destinado en Copenhague, tendrán que resolver el misterio. Pero con grandes costes. Para los amantes del género, una cita ineludible. Para quienes no lo sean tanto y no lo conozcan, hay otras que se deberían ver con preferencia, mejores. Para quienes conozcan el género y no les entusiasme… pueden pasar de ella. En Netflix.

Y por fin llegó a Apple TV la esperada/temida adaptación de la obra más conocida y famosa de Isaac Asimov, Foundation. Yo debía de tener 17 o 18 años cuando la leí por primera vez, en la primera traducción al castellano de la obra. Me refiero a los tres libros iniciales. Las secuelas y precuelas escritas en años muy posteriores… las voy a ignorar, porque creo que son superfluas y poco interesantes, y de inferior calidad conceptual y literaria. Aunque no son pocos quienes discrepan de mi opinión. La lectura de esta obra me impactó notablemente y siempre ha condicionado mis gustos dentro de la ciencia ficción. Y si sumamos esta obra literaria con el fenómeno Star Wars que surgió en mi adolescencia, más algunas películas como las odiseas espaciales de Kubrick o de Tarkovski, ambas las pude ver en aquella época en la breve etapa del cine Rialto de Zaragoza como cine de arte y ensayo, determinaron también para siempre mi afición a la space opera, las aventuras espaciales. Pero con algo más. Llevo cuarenta años fiel al género, que me ha deparado muy buenos momentos, pero también unas cuantas decepciones. También leí con el tiempo las nuevas traducciones de la trilogía original de Asimov… que me parece que no aportan nada. Tienen un lenguaje más actual, pero son literariamente inferiores. Y tengo pendiente leerlas en el original en inglés. Quizá me ponga a ello estas navidades.

Muchos han considerado la trilogía de Asimov como inadaptable a un formato audiovisual. Aunque muchos han tenido claro que de hacerse, tendría que ser en forma de serie. Bien una serie de largometrajes o, por la estructura del primero de los libros, una serie televisiva. Y así ha llegado a Apple TV. También estaba la cuestión de en qué medida se podía ser fiel a la historia original. Y qué modernizaciones razonables habría que plantear en la ambientación de una historia que empezó a escribirse en 1942, hace casi ochenta años, y a publicarse en 1951, hace setenta años. Y ya tenemos una propuesta. Una primera temporada que «adapta» dos capítulos, originalmente novelas cortas o relatos relacionados, del primero de los libros. Siempre había supuesto que cada uno de estos relatos del primer libro daban como mucho para un episodio o dos de una posible serie. Pues me quedé muy corto. La serie inventa mucho. Tramas que no existen en absoluto en la obra de Asimov. Y algunas de ellas rompen con la filosofía inicial de la obra, en mi opinión, especialmente aquellas que introducen elementos místicos o religiosos. Asimov imaginó una obra impulsada por propuestas científicas, aunque fueran altamente especulativas. Incluso sus denominaciones no son coherentes con lo que conocemos en la actualidad. Su «psicohistoria» no sería otra cosa que una disciplina de la sociología, una sociometría matemáticamente avanzada y con un asignación de probabilidades a determinados acontecimientos sociales con una precisión extremadamente superior a lo que en la actualidad se puede realizar. Por supuesto, los acontecimientos del individuo serían impredecibles. En aquellos momentos, las teorías del caos actualmente en vigor se habrían desarrollado con posterioridad a la escritura de la serie, y no hay que desdeñar una naturaleza caótica en los procesos causales sociales y las predicciones sobre la evolución de las poblaciones. Así que habría margen para jugar con una modernización de los conceptos de Asimov sin ser infiel a los mismos.

Y luego está la serie como divertimento en sí mismo. Aun considerando que la fidelidad al original es lo suficientemente baja como para considerarla «inspirada» y no «basada» en el mismo, la serie podría ser muy entretenida, divertida, emocionante, interesante, o lo que queráis, para perdonar las infidelidades. El cambio en el sexo de los personajes o en la diversidad étnica de los mismos me parece inconsecuente, no tiene la menor importancia en mi valoración. Que Salvor Hardin sea una mujer de piel negra, en lugar de un hombre cuya piel nunca se describe en el libro, si no recuerdo mal, me resulta indiferente o me parece bien, si la actriz lo hace bien. Pero que se cambie el carácter de Hardin, una persona inteligente que aborrece por sistema el uso de la violencia, y acabe siendo una soldado armada y que se ve envuelta en peleas con frecuencia… pues eso es ser infiel al original. Aunque supongo que han considerado que era más vistoso para los espectadores.

Desgraciadamente, a pesar de la enorme cantidad de medios puesta al servicio de la realización de la serie, las tramas dejan que desear. Y en algunos momentos las acciones presentadas resultan un tanto caricaturescas o ridículas. Es cierto que también tiene algunos momentos inspirados, el germen de una buena serie, fiel o infiel al original da igual, estaba ahí. Pero no acaba de germinar. Y la sensación al terminar el último episodio de la primera temporada es de insatisfacción. Que no mejora con el tiempo. Al contrario… vas viendo las incosecuencias internas de las tramas y lo forzado de las interacciones entre ellas. Seguiré viéndola… pero salvo a gentes como yo, que han bebido del género con avidez a lo largo de su vida, y quieren saber en qué resulta al final, me resulta difícil recomendarla en estos momentos. Es lo que hay.

[Cine] Dune Part One(2021)

Cine

Dune (2021; 61/20210917)

Ya venía avisando en las últimas entradas sobre cine que estábamos a la espera del estreno de la película que nos ocupa hoy. Los motivos son diversos. Cierto es que cuando por primera vez leí que el canadiense Denis Villeneuve, director que sigo al detalle desde que vi por primera ver una película suya, que nada tiene que ver con lo que hace últimamente, las cosas de tener prestigio y presupuesto, han pasado diez años… ya me he líado. Como decía, cuando leí que el director iba a adaptar la más famosa novela de Frank Herbert, y una de las más celebradas de la ciencia ficción, al mismo tiempo me entró un tembleque de ilusión… y de miedo. Dune es una novela compleja, con temas diversos, difícil y tratados como quizá sólo se podían tratar en 1965. Y con algunas ironías a posteriori curiosas. ¿Quién iba a imaginar que el nombre del emperador galáctico, Shaddam IV, iba a tener tanta resonancia en el ámbito de los tiranos de carne y hueso en las últimas décadas del siglo XX y en la primera del XXI? A la hora de adaptar la novela ha habido fracasos sonados, que ni siquiera se empezaron a rodar, series de televisión relativamente olvidadas, y la adaptación de David Lynch, que no satisfizo a nadie, que también tuvo sus problemas de gestación, con unos efectos visuales que ya no eran presentables en la época en la que se estrenó, el distópico año de 1984 (imaginad ahora), y que curiosamente ahora tiene una facción de partidarios que hace que haya quien la considere una «película de culto». La he vuelto a ver en Filmin estos días… y es, simplemente, la peor película de Lynch, y en el mejor de los casos, una película regular regular regular. Os puedo asegurar que cuando la vi de estreno, a mis 22 añitos, tanto me había gustado la novela, tantas ganas tenía de que fuera buena, que casi me convencí a mí mismo de que era así… aunque,… no.

A falta de fotos de un desierto con montones de arenas en dunas, como debe ser, pongo unas cuantas fotos de los desolados paisajes volcánicos de la isla de la Palma, que están de moda.

En su sinopsis más elemental, la historia nos cuenta las manipulaciones de un tirano, el emperador galáctico Shaddam IV de la Casa Corrino, en un imperio gobernado por un sistema aristocrático de casas nobles, que quiere deshacerse de las dos casas que en un momento dado pueden disputarle el trono, y que además se odian entre sí, la del duque Leto Atreides (Oskar Isaac, Atreides por los átridas griegos, aunque van vestidos de militares prusianos), y la del barón Harkonen (Stellan Skarsgård, nunca se ha establecido su ascendencia a ninguna casa real de la realidad, y a pesar de su apellido, no van vestidos de militares prusianos). Y parece que lo va a conseguir si no fuese porque la concubina del Atreides, Lady Jessica (Rebecca Ferguson) y el hijo de ambos, Paul (Timothy Chalamet), se van a empeñar en no morirse y en refugiarse entre unos tipos, los fremen (por aquí aparece Javier Bardem y Zendaya, muy inspirados por los beduinos del Sahara, bastante brutos. En una sinopsis más compleja, que no haré, habría que hablar de política, luchas por el poder, religión, mesianismo, monopolios, plutocracias y otras oligarquías, y otras guerras santas… o jihads. Esa sinopsis la haré si algún día releo la novela y la comento.

Como dijo el Descuartizador del Támesis, que pudo ser o no ser la misma persona que Jack el Destripador, «vayamos por partes». Y no nos queda más remedio, porque de entrada, cuando se abren los títulos de crédito de entrada, en lugar de ver en grande la palabra «DUNE», vemos tres palabras «Dune Part One», cosa que no consta en la cartelería anunciadora, ni en la cartelera oficial de cine, quizá para no espantar a quienes no sepan que van a ver la mitad de la historia, y no la historia completa. Especialmente si llegas a sospechar que ni siquiera está confirmada la realización de «Dune Part Two». Esto hace de entrada que en mi valoración subjetiva de la película se haya caído una estrella. La película está inacabada, con sus 155 minutos de duración. Que no se hacen largos. Que la película está muy bien hecha, que tiene unos efectos visuales de los de «creérselo». Que comentaré después, los que salen actúan bien o muy bien. Que a pesar de contar una historia muy densa, el guion va (casi siempre) fluido. Que la banda sonora me gustó… aunque en esto no hubo acuerdo. Y que sólo hay dos pegas que se le pueden poner. Una, que yo juego con ventaja, porque al conocer la novela, a la que es relativamente fiel, sé de qué va la cosa; quien no la haya leído tal vez se pierda en algunas cuestiones. Dos, ¿lo he dicho ya?, que la película está incompleta. Que la han cerrado donde la han cerrado porque es un buen lugar, si fuera una teleserie, para cerrar un episodio y volver dentro de un rato o a la semana que viene con el siguiente episodio. Pero no hay un siguiente episodio. Al menos, todavía. Y nadie ha confirmado que lo vaya a haber. Esto es como la rotoscópica versión animada de The Lord of the Rings, de la que se hizo una primera parte, hasta la batalla del abismo de Helm, pero ni Aragorn llegó nunca a Gondor, ni Frodo al Monte del Destino, y mucho menos regresó a la Comarca.

El reparto está bastante acertado. Vamos a ver… el reparto que importa. La película está llena de nombres conocidos… aunque falta Sting ¿Por qué no está Sting-Feyd-Rautha Harkonen poniendo cara de cínico sádico? Pero la novela es tan coral, que la aparición en pantalla de muchos de esos nombres conocidos es cortita y no valorable en materia interpretativa. Por supuesto, en nombre de lo políticamente correcto, hay algunos cambios de color de piel y sexo entre personajes de la novela y la película actual, pero eso da igual. A la larga, las dos interpretaciones que realmente importan son las de Rebecca Ferguson y Timothy Chalamet. Este último está correcto, aunque creo que es un actor que todavía tiene que madurar, pero bien. Y la que es una roba escenas de mucho cuidado es la nueva Lady Jessica, que prácticamente se lleva, merecidamente, el protagonismo de la película. La sueca de apellido escocés me encanta como trabaja, en general, incluso cuando la mayor parte de su filmografía no me interesa mucho, realmente.

Dicho todo lo cual, estamos ante una versión de la novela de Herbert muy digna, muy bien hecha, que hace lo mejor que se puede hacer para adaptar una novela compleja, sin perder mucho por el camino, que es una delicia para los sentidos, pero cuya valoración final tendrá que esperar a que alguien la termine. Porque no… no es lo mismo que el final en cliffhanger de The Empire Strikes Back. De hecho, aquella afortunada película, la mejor con ventaja de la saga galáctica, es una película muy distinta de la que le precedió y de la que le siguió (y no digamos ya del resto). ¿Qué pasará con Dune Part Two? Ya me lo preguntaréis dentro de unos años.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Nagwonui bam 낙원의 밤 (2020) – Stowaway (2021)

Cine

Se acerca la noche de los Oscar. Y en otras ocasiones escribiría una entrada sobre ello. Pero no estoy muy por la labor. Quizá mañana… pero no creo. Todo se resumen en pocas cosas. Ante una falta de estrenos global, hay una falta de «peliculones» entre los candidatos, aunque estamos de retorno a un cine de actores, en los que son estos los que animan las películas, más que de directores y autores. Por mucho que las películas de este año vengan más del circuito independiente, donde los directores tiene más presencia que los intérpretes. Es lo que hay. Desde mi punto de vista.

En cualquier caso… en las últimas semanas, mis comentarios de cine han sido de películas vistas en salas. Lo cual está bien. Sensación de (relativa) normalidad. Pero hoy quiero hacer comentario de algún estreno en plataforma. Netflix está estrenando constantemente nuevas películas. La mayor parte de ellas no me atraen. Pero algunas sí. Intentaré verlas poco a poco. Hoy van dos.

Nagwonuibam [낙원의 밤] (2020; 26/20210416)

Hace unas semanas que se estrenó en la plataforma en internet esta película del surcoreano Park Hoon-jung, que no se estrenó en la gran pantalla por culpa de la pantalla a pesar de haber pasado por algún festival previamente, como la bienal de Venecia, aunque fuera de competición, y con éxito de la crítica. Ha ido directamente al estreno en plataformas como tantas producciones interesantes pero modestas.

Hace unos días ilustraba una entrada con la vida nocturna en Seúl. Hoy es parecido, pero en Busan. A los coreanos les gusta salir a comer y divertirse con la familia y los amigos. En eso, son muy parecidos a nosotros.

Protagonizada por Eom Tae-goo, como un mafioso que tras unos incidentes en Seúl se ve obligado a ocultarse en la isla de Jeju, y Jeon Yeo-bin, como una joven que ha tenido mala suerte en la vida, tanto en su pasado como en su dudoso futuro, es una historia mínima de conflictos entre mafias, en la que estos dos habrán de ponerse de acuerdo para defenderse de… todo el mundo.

Aunque relativamente previsible y, como ya he dicho, una historia mínima, la película está rodada con esmero y tiene buenos momentos. Está lastrada fundamentalmente por una duración excesiva para lo que ha de contar, es algo fría en sus planteamientos, intencionadamente me parece a mí, pero tiene a su favor unas interpretaciones razonablemente correctas de unos protagonistas que consiguen que nos importen lo que nos lleva introducirnos en la película. Especialmente, la chica. Creo que pronto se la podrá ver en alguna serie de las muchas que estrenan en Netflix.

Interesante especialmente para los interesados en el género negro-mafioso, es una propuesta que puede interesar a los suscriptores de la platafoma. Pero no suficientemente interesante para inducir la suscripción de quienes no lo son. En inglés/español es conocida como Nigth in paradise/Noche en el paraíso.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

Stowaway (2021; 27/20210422)

Pequeño reparto de cuatro personajes, internacional, con algún nombre de interés como Anna Kendrick y Toni Collette, para una película de ciencia ficción de producción también internacional, aunque fundamentalmente alemana, dirigida por el brasileño Joe Penna

Una más de las diversas producciones, tanto en cine como en televisión, que recientemente se apuntan a la moda de la exploración de Marte, nos habla de la hipótesis de un viaje tripulado a Marte en el que tras pasar el punto de no retorno a la Tierra descubren que hay un polizonte a bordo, que pone en riesgo la misión por el consumo de recursos asociado, especialmente porque su aparición coincide con una importante avería del sistema de reciclaje de CO2 a oxígeno respirable.

No nos andemos con paños calientes. La película es mala. El guion, una vez más, está basado en el supuesto de que los que organizan los viajes espaciales son una panda de inútiles chapuceros, y la historia resulta bastante inverosímil. Los efectos visuales son flojitos, nunca te imaginas a los personajes en un lugar que no sea un plató de rodaje, la definición de caracteres es penosa. Un trabajo con oficio, pero sin mucho más, de los intérpretes no basta para levantar esta película que, sin ser un despropósito absoluto, es un aburrimiento considerable. Por momentos pensé que entre los productores de esto estaría la propia Kendrick, que se erige en protagonista y heroína de acción de la película… pero no… simplemente a alguien le debió parecer la adecuada. La médica de la misión y no un ingeniero como responsable de resolver los problemas de ingeniería… manda narices. Y la curiosa visión que tienen de una «tormenta solar»… que no se ve de ninguna forma salvo en la Tierra en forma de auroras polares. Claro que podríamos hablar de cómo ven el fenómeno en un episodio de cierta serie cuya segunda temporada estoy viendo ahora…

No ver. Sinceramente. Un aburrimiento. Que además cabreará a las buenas gentes que se han dedicado a las ciencias y a la ingeniería. De verdad… si no lo saben hacer mejor, olvídense de las película de naves a Marte.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Seungriho [승리호] (Barrenderos espaciales) (2021)

Cine

Seungriho [승리호] (2021; 09/20210205)

Estamos ante una aventura espacial de factura surcoreana, cuyo título original sería el nombre de la nave espacial de los protagonistas, la Victoria. No obstante, para los títulos internacional y español se ha optado por Space Sweepers y Barrenderos espaciales. Que llamaron mi atención. Ahora cuento porqué. La otra cuestión que llamó mi atención es que en esta película dirigida por Jo Sung-hee, aparecía la actriz Kim Tae-ri, que me encanta a múltiples niveles, y a quién conocí en una celebrada película de época cargada de erotismo.

No tengo fotos del espacio. Pero sí de Seúl, que también sale en la película. Aunque sucia y mugrienta. Cuando en la realidad está bastante limpia y despejada.

Pero mi primera llamada de atención sobre la película fue porque el título en español… o en inglés, es lo mismo, me recordaba a un serie de breve existencia hace 40 años, que independientemente de su título en inglés, en castellano se llamó La escoba espacial. Y es que en ambas producciones, muy muy muy muy diferentes en tono y factura, los protagonistas son la tripulación de una nave espacial dedicada a la limpieza de desechos espaciales. Aquella de hace cuatro décadas, en tono de sátira, iba refundiendo temas y situaciones de las producciones espaciales de la época. Y esta de hoy en día, en tono de aventuras dramáticas, con algún toque de humor,… pues lo mismo.

Por que la película es un pastiche que bebe de diferentes éxitos (o no) comerciales en el ámbito de las aventuras espaciales y la ciencia ficción en las últimas tres o cuatro décadas. Constantemente vas pensando en «esto me recuerda a Blade runner«,… «esto parece sacado de Gravity«… «aquello parece una escena de Elysium«… «esta persecución recuerda a cuando el Halcón milenario recorría las entrañas de alguna de las diversas Estrellas de la muerte«. En este plan. Estamos ante un escenario apocalíptico, en el que el planeta Tierra se va, literalmente, a la mierda, y unos pocos privilegiados dirigidos por un visionario (Richard Armitage) que es un mix de Jobs/Musk/Bezos, viven en órbita en un entorno artificial utópico y que se van a ir a colonizar Marte. Y tenemos a Tae-ho (Song Joong-Ki) que trabaja en una nave de recogedores de basura espacial junto con la capitana Jang (Kim Tae-ri), un patibulario Tiger Park (Jin Seon-kyu) y un robot, intentando ganar dinero para rescatar a su hija adoptiva, perdida en algún lugar de la órbita terrestre. Y en estas están cuando se encuentran a un presunto androide, Dorothy (Park Ye-Rin), con la apariencia de una niña adorable, que puede ser un arma de destrucción masiva… u otra cosa.

La película fue producida pensando en el estreno de salas de cine y con vistas especialmente al mercado surcoreano y asiático. Desconozco que posibilidades había de que llegase a las salas de cine españolas; pero la película resultará vistosa en pantalla grande. Aunque lejos de las grandes producciones de Hollywood en cuanto a efectos especiales y gráficos generados por ordenador, la película está filmada en gran medida sobre pantalla verde, y el nivel de producción es razonablemente competente, de forma que no chirría y la decisión sobre si gusta o no descansa más en la historia y en los personajes.

La historia no tiene originalidad, pero la componenda está hecha con un mínimo de racionalidad que hace que las dos horas y veinte minutos de película no se hacen largos en absoluto. Es muy entretenida. Inverosímil hasta decir basta, pero muy entretenida. Y sobre todo, tiene algo que hace tiempo que perdieron las superproducciones norteamericanas. Tiene corazón. Los personajes principales de la película te caen bien, son simpáticos, empatizas con ellos y sirven de enganche fundamental con la películas, que tiene algunas peculiaridades. Algunos momentos de la misma son propios de una aventura de gran violencia, mientras que otros son propios de una película familiar de entretenimiento para todos los públicos… y sin embargo no chirrían unos con otros. Extraña… pero piensas que será cosa de la cultura coreana y no le das más vueltas.

Bajo ningún concepto se puede considerar que estemos ante una gran película. Como digo, es un pastiche. Abusa de algún que otro deus ex-machina y otras trampas del guion. Y en un momento dado es más una película de sobradas que otra cosa. Pero se ve con gusto como un entretenimiento con buenas intenciones. Y eso, es un valor en estos tiempos. Como en algún lugar he leído, estos cinco aventureros te generan más simpatía que todo el universo Star Wars comprendido entre el final del Retorno del Jedi y el principio de The Mandalorian. Si tenéis Netflix y ganas de evadiros un rato el fin de semana… no la despreciéis porque sea surcoreana. Y si sois aficionados a las aventuras espaciales, obligatoria.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; segunda ronda de aventuras espaciales,… o así

Televisión

Es irónico que en esta época donde pasamos más tiempo en casa que nunca, mi actividad en este Cuaderno de ruta haya bajado tanto. Cuando habitualmente escribo 6 o 7 entradas por semana, la pasada me quedé en tres. Pero claro… aunque tenemos el cine en las plataformas de vídeo bajo demanda, hace semanas que no vamos a un estreno en salas comme il faut. Y si ya, antes de las medidas de emergencia estaba en crisis lectora,… ahora no me concentro en la lectura ni por lo que se dijo. Si sumas que en estos días dedico más tiempo a refrescar mis conocimientos como especialista en medicina preventiva y salud pública en materia de epidemias, que a leer sobre mi afición a la fotografía, ahí se pierden varias oportunidades para escribir en estas páginas. Y no, no me siento tentado a escribir sobre LA epidemia. Aunque creo que mis palabras serían mesuradas y correctas en función de la ciencia conocida, a efectos prácticos lo único que sucedería es aumentar el ruido de fondo que ya existe sobre el tema. Conclusión, desde el viernes no he escrito nada.

Picard se asocia a su origen francés y a sus viñedos. Pues nada, viñedos en Alsacia, para ilustrar la entrada de hoy.

Hoy me dedicaré a la televisión, que eso no falla. Ya dije hace dos semanas que había visto unas cuantas series con aventuras espaciales, de las que ya adelante mi comentario sobre un par de ellas. Vamos ahora con las otras dos.

La primera de ella es la segunda temporada en Netflix de Altered Carbon. Ese futuro interestelar y distópico en el que es difícil morir si puedes trasladar tu conciencia y tu ser de un cuerpo a otro. Ha seguido en la línea de su primera temporada. Mucho protagonista musculado, bastante violencia, protagonistas conflictuados frente a los malvados tradicionales de este género de series. Tengo cierto límite de tolerancia hacia este tipo de productos, y creo que he llegado al mío. La serie no está mal, pero te tiene que gustar este tipo de series de ciencia ficción, más basadas en los excesos de testosterona que en tramas sutiles o en reflexiones sociopolíticas. No puedo asegurar si veré más temporadas, pero en estos momentos no me supondría ningún problema si desapareciera del futuro televisivo.

Una serie que me despertó cierta expectación, aunque un interés moderado, fue Star Trek: Picard, la última de la veterana franquicia de aventuras espaciales buenrollistas, que se puede ver en Amazon Prime Video. Nunca he sido un trekkie. Guardo un recuerdo cariñoso de los episodios que veía de la serie original en mi infancia, pero las película que empezaron a hacer a partir de 1979 y las series posteriores me han parecido siempre un tanto… cutres. Lo aceptable en los años 60 no me convenció tanto con posterioridad. Pero la penúltima serie de la franquicia sí que me gusto, especialmente en su primera temporada, gracias a una trama bastante interesante y a personajes más interesantes que los habituales, con más conflicto e imprecisión ética que el buenrollismo habitual de la serie. Y eso elevó mis expectativas por evoluciones futuras. Pero con un interés moderado, he dicho, puesto que Picard (Patrick Stewart) es un personaje que me cae… mal. Y especialmente, las películas que protagonizó en los años noventa eran malas de narices. La serie… con ese conflicto entre humanos (y otros alienígenas) y las inteligencias artificiales con aspecto antropomórfico… mucho mejor como producción que muchas series de la franquicia anteriores, pero con un interés limitado. A estas alturas, el tema de los androides con inteligencia artificial y aspecto humano se ha tratado un montón de veces mucho mejor que en esta ocasión. Las aventuretas son pasables. Y Picard,… sigue siendo un personaje que no me cae especialmente bien.

Y vale por hoy. Aunque según como evolucione la cosa, igual aumento el número de comentarios televisivos para que no se me acumulen las series interesantes que estoy viendo.

[TV] Cosas de series: aventuras y desventuras en el espacio-tiempo

Televisión

No lo he hecho a propósito pero me acabo de dar cuenta que en los últimos tiempos he terminado muchas temporadas de series que se mueven en el ámbito de la ciencia ficción, en la aventura espacial, con o sin viajes en el tiempo. Vamos con dos de ellas.

Decimosegunda temporada ya para la nueva época de Doctor Who que dio comienzo en 2005, y que nos trajo hace ya un tiempo su primera reencarnación femenina de la mano de Jodie Whittaker. Aunque ya podríamos decir que ya ha tenido dos versiones femeninas, suponiendo que se cuenten las reencarnaciones de universos alternativos. Creo. Siempre ha sido una serie que ha oscilado entre la aventura espacial cienciaficcionesca y el terror fantástico extraterrestre. Prefiero lo primero, aunque me he quedado con la sensación de que en esta temporada ha predominado lo segundo. Si bien los últimos episodios han sido más espaciales. No está mal, sigue siendo entretenido, me gusta el toque que le da Whittaker, pero… hecho de menos los tiempos en los que se acompañaba de algún compañero, casi siempre compañera, carismática. Ahora tiene un grupo de ellos, tan políticamente correctos, que parecen un anuncio de Benetton pero con los bebés ya talluditos. En fin… la verdad es que me gusta cuando vuelve, ahora, la Doctora, pero ya no me entusiasma como antaño.

Ale… aventuras espaciales para todos los gustos. En Disneyland Paris.

Y hemos tenido en HBO la primera temporada de una parodia espacial protagonizada por Hugh Laurie, en el papel de «capitán» de la Avenue 5, que también es el nombre de la serie, una nave que por un «accidente», se sale de trayectoria y ve convertido su viaje espacial de unas semanas en uno de varios años. Empeorando la situación cada vez que intentan arreglarlo. Humor absurdo, humor negro, humor escatológico, humor políticamente incorrecto, aunque no demasiado, que tardó un poco en entrarme, pero que al final me ha divertido. Mejorable, francamente, pero visible.

[TV] Cosas de series; para Navidad, aventuras espaciales

Televisión

Bueno… pensaba que hoy tampoco iba a tener tiempo para actualizar este Cuaderno de ruta. Últimamente he bajado algo el ritmo. Líos por otros lados. Pero «gracias» al mal tiempo que reina en la península en general, y en Zaragoza en particular, apetece poco salir a la calle, y me está cundiendo la tarde. Esta mañana, por unas idas y venidas que me ha tocado hacer en el trabajo, me he quedado con pocas ganas de salir a más idas y venidas por la tarde.

Ya que ha salido por ahí la familia Trapp, pues vámonos a darnos un paseo por Salzburgo, un rincón del sistema solar que nos vale tanto como cualquier otro en esta entrada de aventuras espaciales.

Durante el período navideño, y hasta un poquito después, fui siguiendo varias series con algo en común. Son… AVENTURAS ESPACIALES… uno de mis géneros favoritos, aunque pocas veces me satisfaga la que veo. Pero bueno. Seamos optimistas en esta ocasión.

En primer lugar, The Mandalorian. Bueno. Esta no ha sido del periodo navideño especialmente. Venía de antes. Pero la he terminado de ver a finales de diciembre. La nueva serie del universo Star Wars que tiene como protagonista un mandaloriano (Pedro Pascal), un tipo de la especie/el gremio/la secta o lo que sea de Boba Fett. Pero en majo. Y con él, la sensación de la temporada, ¡¡¡BABY YODA!!!… un pequeñín, poco más que un bebé de 50 años, de la especie del maestro jedi. Ese no es su nombre oficial… pero a falta de otro, es el que se ha popularizado en la red de redes. En esencia es un «space western» con un trama del tipo «El fugitivo», bastante eficaz, que se ha ido viniendo a más conforme avanzaba la temporada. Y que en general es lo mejor que se ha visto de la saga en mucho tiempo. Superproducciones en forma de largometrajes incluidas. Esperando con ganas futuras temporadas.

Netflix nos ha traído la segunda temporada de Lost in Space, la reimaginación de la serie de los sesenta, que ya tuvo una (flojísima) versión cinematográfica hace algo más de 20 años. La primera temporada me pareció algo flojita. Pasable pero flojita. La segunda ha tenido más miga, y habido varios momentos en los que la trama me ha enganchado bastante. Pero tiene un problema. Con alguna notable excepción, la familia Robinson me parecen prácticamente insoportables. Que los expulsen al frío espacio exterior por una esclusa por favor. Y hagamos algo interesante con los demás. Anécdota. Angela Cartwright, una de las niñas de la familia Trapp en The Sound of Music [Sonrisas y lágrimas], creo que es la única que sale con más o menos importancia, en las tres versiones de la historia.

Y finalmente, Amazon Prime Video ha recuperado y nos ha traído la cuarta temporada de The Expanse. Esta aventura espacial que, hasta esta temporada, no había salido de nuestro sistema solar, con los dimes y diretes entre terráqueos, marcianos y cinturianos, más la aparición estelar de la protomolécula alienígena, ahora nos lleva a otros mundos, donde aprovecharán para crear tramas claustrofóbicas con cuenta atrás. Lo cual siempre suele funcionar. Como subtramas, politiqueos en la Tierra, complots en Marte y a los cinturianos que les salen rebeldes peligrosos en sus filas. La verdad es que me lo paso muy bien con esta serie. Esta escalando puestos bastante ágilmente entre mis aventuras espaciales favoritas. Y, aunque el nivel de interpretación es variopinto, hay gente bastante buena, y otros no tanto, la verdad es que el desarrollo de caracteres está bastante bien.

[Cine] Star Wars: Episode IX – The Rise of Skywalker (2019)

Cine

Star Wars: Episode IX – The Rise of Skywalker (2019; 67/20191219)

Tuve clara la opinión que tenía sobre esta película desde el momento en que salí del cine. No es de las que necesite un tiempo de reflexión o reposo para digerir lo que he visto. Esto estaba claro y diáfano, desde el momento en que salen los créditos y a la actriz protagonista de la película, Rey (Daisy Ridley), la relegan a la cuarta posición en el orden del reparto, de está película firmada por el extrañamente sobrevalorado J.J. Abrams.

He esperado a comentarla al día de Navidad, confiando en el extraño espíritu de concordia y solidaridad postiza que aparece en estos días, y que brilla por su ausencia el resto del año, evite que algún fan-talibán de la saga me crucifique en algún mensaje por correo electrónico como en la película de hace dos años. El tono era tan sumamente desagradable que hasta al energúmeno o energúmena en cuestión, no había una identificación clara, debió considerar inapropiado mandar el texto como un comentario público al pie de la entrada. Y eso que en aquella ocasión alababa algunas decisiones del director, pero no por eso dejaba de quejarme de otras debilidades de la película. Que si me hubiera gustado sin condiciones supongo que a estas alturas no me contaría entre el número de los vivos… lo cual me hubiera ahorrado el presenciar algunas de las probablemente más vergonzantes escenas de la saga, firmadas por Abrams… un señor, que es tiene oficio a la hora de rodar escenas de acción, pero que por más que buceo en su filmografía creo que nunca ha tenido muchas cosas interesantes que contar. No os engañéis con aquella serie de televisión; creo que le salió de casualidad, y ni siquiera él sabía de qué iba en realidad. Tal vez en aquella otra

Creo que una de las producciones más divertidas y con mejor guion que conozco de la saga Star Wars es la atracción de Disneyland París, «Star Wars: la aventura continua». Desde luego, quien la haya creado está muy por encima del nivel que ha demostrado J.J.

Este «ascenso de Skywalker», extraño título, justificado con calzador en la última escena de la película, se puede resumir en un extraño correcalles de una punta a otra de la lejana galaxia, corriendo como pollos descabezados, en un espacio temporal que se supone que son «16 horas», 16 inverosímiles horas sean cuales sean las extrañas leyes de la física en el universo que imaginó el tío Gilito de Hollywood. Para llegar a un final absolutamente previsible, puesto que se mantiene la idea de que cada película tiene que ser en parte un espejo con su referente de la trilogía original. Hay algún dato sorprendente… pero bueno, de alguna forma había que justificar el elegir una actriz británica con un fuerte acento de inglés británico al hablar. Sí,… son cosas de las que sólo te enteras si ves las películas en versión original. En la serie original, todos los imperiales más Obi Wan (Alec Guinness), tienen acento inglés británico, mientras que los rebeldes tienen acento inglés americano. Darth Vader Hace unos días me di cuenta que hay aficionados actuales de Star Wars que no tienen ni idea de quién es Alec Guinness… En fin. Darth Vader (David Prowse/James Earl Jones) estaba encarnado por un británico, pero la voz era de un norteamericano… pero como estaba distorsionada, igual da.

El tiempo… La gestión del tiempo interno y las elipsis nunca ha sido el fuerte de la saga. Pero ya, el desmán de Abrams al respecto en esta película nos lleva a situaciones absolutamente surrealistas. O más bien, dadá. Claro que como va acompañada de un guion que está situado como en la otra punta de la galaxia con respecto al que Leigh Brackett y Lawrence Kasdan para la incontestablemente mejor película de la saga… Quizá el momento más vergonzante llega al final de la película cuando tras un festival de muertes y resurrecciones más propio de Semana Santa que de las fechas navideñas, se produce el beso más fuera lugar de todos los universos del multiverso, y que salvo para alguna shipper incorregible, lleva al conato de la carcajada a cualquier espectador inteligente de la sala.

Abrams se dedica a destruir de forma sistemática y cuidadosa todo lo que de novedoso e interesante propuso Rian Johnson en el episodio VIII de la saga, haciendo de esta película un evento absolutamente prescindible de la misma, siendo que con sus defectos es una de las más interesantes, precisamente por su iconoclastia y por imaginar que en el universo Star Wars puede haber ideas que no sean banales maniqueísmos destinados a generar nuevos muñequitos para su venta en las tiendas Disney. Si no fuera una película de Star Wars, diría que es una película bastante entretenida, sin mucho sentido, simplemente el de hacer pasar un buen rato a niños y adolescentes. Pero claro… algunos llevamos en esto desde que teníamos 13 o 14 años en 1975… y no somos ni niños ni adolescentes, y hemos visto que es universo que admite tramas más serias y comprometidas sin comprometer la diversión.

Queda por el camino la sensación de derrota. De que el vencedor real es el imperio. El de los plutócratas, por su puesto. Muchos dijimos al enterarnos de la compra por Disney de los derechos de la franquicia aquello de «I have a bad feeling about this». O como lo expresaron otros, de una forma mucho más calamariana, «It’s a trap». Y así ha sido. A pesar de que las peores película de la saga siguen siendo los episodios I, II y III, que sin embargo contenían buenas ideas, que Lucas no fue capaz de llevar a la práctica con la brillantez exigida, la galaxia de Disney nos ha ofrecido tres películas entretenidas que, sin embargo, salvo la segunda, el episodio VIII, carecían por completo de ideas. Por el camino ha quedado el fracasado intento de llevar a la franquicia una protagonista femenina, la masa de aficionados a la saga ha demostrado ser una panda de machistas de mucho cuidado, aunque la propia Disney ha contribuido también ha ello, así como de introducir otros elementos de aire fresco al conjunto de la historia. Al final, no es que la historia sea cíclica y se repita. Es que la inteligencia y la imaginación están despareciendo en Hollywood y parece que lo único que se espera es repetir las mismas situaciones una y otra vez hasta el hartazgo. Es lo que les funciona con los superhéroes de Marvel, inanes como no puedan ser otros… y es lo que al final han acabado aplicando a nuestra querida y maltratada galaxia muy muy lejana.

Y sí,… J. J. Abrams pasa a ocupar uno de los puestos de cabeza de mis más odiados directores de cine.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***