[TV] Cosas de series; segunda ronda de aventuras espaciales,… o así

Televisión

Es irónico que en esta época donde pasamos más tiempo en casa que nunca, mi actividad en este Cuaderno de ruta haya bajado tanto. Cuando habitualmente escribo 6 o 7 entradas por semana, la pasada me quedé en tres. Pero claro… aunque tenemos el cine en las plataformas de vídeo bajo demanda, hace semanas que no vamos a un estreno en salas comme il faut. Y si ya, antes de las medidas de emergencia estaba en crisis lectora,… ahora no me concentro en la lectura ni por lo que se dijo. Si sumas que en estos días dedico más tiempo a refrescar mis conocimientos como especialista en medicina preventiva y salud pública en materia de epidemias, que a leer sobre mi afición a la fotografía, ahí se pierden varias oportunidades para escribir en estas páginas. Y no, no me siento tentado a escribir sobre LA epidemia. Aunque creo que mis palabras serían mesuradas y correctas en función de la ciencia conocida, a efectos prácticos lo único que sucedería es aumentar el ruido de fondo que ya existe sobre el tema. Conclusión, desde el viernes no he escrito nada.

Picard se asocia a su origen francés y a sus viñedos. Pues nada, viñedos en Alsacia, para ilustrar la entrada de hoy.

Hoy me dedicaré a la televisión, que eso no falla. Ya dije hace dos semanas que había visto unas cuantas series con aventuras espaciales, de las que ya adelante mi comentario sobre un par de ellas. Vamos ahora con las otras dos.

La primera de ella es la segunda temporada en Netflix de Altered Carbon. Ese futuro interestelar y distópico en el que es difícil morir si puedes trasladar tu conciencia y tu ser de un cuerpo a otro. Ha seguido en la línea de su primera temporada. Mucho protagonista musculado, bastante violencia, protagonistas conflictuados frente a los malvados tradicionales de este género de series. Tengo cierto límite de tolerancia hacia este tipo de productos, y creo que he llegado al mío. La serie no está mal, pero te tiene que gustar este tipo de series de ciencia ficción, más basadas en los excesos de testosterona que en tramas sutiles o en reflexiones sociopolíticas. No puedo asegurar si veré más temporadas, pero en estos momentos no me supondría ningún problema si desapareciera del futuro televisivo.

Una serie que me despertó cierta expectación, aunque un interés moderado, fue Star Trek: Picard, la última de la veterana franquicia de aventuras espaciales buenrollistas, que se puede ver en Amazon Prime Video. Nunca he sido un trekkie. Guardo un recuerdo cariñoso de los episodios que veía de la serie original en mi infancia, pero las película que empezaron a hacer a partir de 1979 y las series posteriores me han parecido siempre un tanto… cutres. Lo aceptable en los años 60 no me convenció tanto con posterioridad. Pero la penúltima serie de la franquicia sí que me gusto, especialmente en su primera temporada, gracias a una trama bastante interesante y a personajes más interesantes que los habituales, con más conflicto e imprecisión ética que el buenrollismo habitual de la serie. Y eso elevó mis expectativas por evoluciones futuras. Pero con un interés moderado, he dicho, puesto que Picard (Patrick Stewart) es un personaje que me cae… mal. Y especialmente, las películas que protagonizó en los años noventa eran malas de narices. La serie… con ese conflicto entre humanos (y otros alienígenas) y las inteligencias artificiales con aspecto antropomórfico… mucho mejor como producción que muchas series de la franquicia anteriores, pero con un interés limitado. A estas alturas, el tema de los androides con inteligencia artificial y aspecto humano se ha tratado un montón de veces mucho mejor que en esta ocasión. Las aventuretas son pasables. Y Picard,… sigue siendo un personaje que no me cae especialmente bien.

Y vale por hoy. Aunque según como evolucione la cosa, igual aumento el número de comentarios televisivos para que no se me acumulen las series interesantes que estoy viendo.

[TV] Cosas de series: aventuras y desventuras en el espacio-tiempo

Televisión

No lo he hecho a propósito pero me acabo de dar cuenta que en los últimos tiempos he terminado muchas temporadas de series que se mueven en el ámbito de la ciencia ficción, en la aventura espacial, con o sin viajes en el tiempo. Vamos con dos de ellas.

Decimosegunda temporada ya para la nueva época de Doctor Who que dio comienzo en 2005, y que nos trajo hace ya un tiempo su primera reencarnación femenina de la mano de Jodie Whittaker. Aunque ya podríamos decir que ya ha tenido dos versiones femeninas, suponiendo que se cuenten las reencarnaciones de universos alternativos. Creo. Siempre ha sido una serie que ha oscilado entre la aventura espacial cienciaficcionesca y el terror fantástico extraterrestre. Prefiero lo primero, aunque me he quedado con la sensación de que en esta temporada ha predominado lo segundo. Si bien los últimos episodios han sido más espaciales. No está mal, sigue siendo entretenido, me gusta el toque que le da Whittaker, pero… hecho de menos los tiempos en los que se acompañaba de algún compañero, casi siempre compañera, carismática. Ahora tiene un grupo de ellos, tan políticamente correctos, que parecen un anuncio de Benetton pero con los bebés ya talluditos. En fin… la verdad es que me gusta cuando vuelve, ahora, la Doctora, pero ya no me entusiasma como antaño.

Ale… aventuras espaciales para todos los gustos. En Disneyland Paris.

Y hemos tenido en HBO la primera temporada de una parodia espacial protagonizada por Hugh Laurie, en el papel de “capitán” de la Avenue 5, que también es el nombre de la serie, una nave que por un “accidente”, se sale de trayectoria y ve convertido su viaje espacial de unas semanas en uno de varios años. Empeorando la situación cada vez que intentan arreglarlo. Humor absurdo, humor negro, humor escatológico, humor políticamente incorrecto, aunque no demasiado, que tardó un poco en entrarme, pero que al final me ha divertido. Mejorable, francamente, pero visible.

[TV] Cosas de series; para Navidad, aventuras espaciales

Televisión

Bueno… pensaba que hoy tampoco iba a tener tiempo para actualizar este Cuaderno de ruta. Últimamente he bajado algo el ritmo. Líos por otros lados. Pero “gracias” al mal tiempo que reina en la península en general, y en Zaragoza en particular, apetece poco salir a la calle, y me está cundiendo la tarde. Esta mañana, por unas idas y venidas que me ha tocado hacer en el trabajo, me he quedado con pocas ganas de salir a más idas y venidas por la tarde.

Ya que ha salido por ahí la familia Trapp, pues vámonos a darnos un paseo por Salzburgo, un rincón del sistema solar que nos vale tanto como cualquier otro en esta entrada de aventuras espaciales.

Durante el período navideño, y hasta un poquito después, fui siguiendo varias series con algo en común. Son… AVENTURAS ESPACIALES… uno de mis géneros favoritos, aunque pocas veces me satisfaga la que veo. Pero bueno. Seamos optimistas en esta ocasión.

En primer lugar, The Mandalorian. Bueno. Esta no ha sido del periodo navideño especialmente. Venía de antes. Pero la he terminado de ver a finales de diciembre. La nueva serie del universo Star Wars que tiene como protagonista un mandaloriano (Pedro Pascal), un tipo de la especie/el gremio/la secta o lo que sea de Boba Fett. Pero en majo. Y con él, la sensación de la temporada, ¡¡¡BABY YODA!!!… un pequeñín, poco más que un bebé de 50 años, de la especie del maestro jedi. Ese no es su nombre oficial… pero a falta de otro, es el que se ha popularizado en la red de redes. En esencia es un “space western” con un trama del tipo “El fugitivo”, bastante eficaz, que se ha ido viniendo a más conforme avanzaba la temporada. Y que en general es lo mejor que se ha visto de la saga en mucho tiempo. Superproducciones en forma de largometrajes incluidas. Esperando con ganas futuras temporadas.

Netflix nos ha traído la segunda temporada de Lost in Space, la reimaginación de la serie de los sesenta, que ya tuvo una (flojísima) versión cinematográfica hace algo más de 20 años. La primera temporada me pareció algo flojita. Pasable pero flojita. La segunda ha tenido más miga, y habido varios momentos en los que la trama me ha enganchado bastante. Pero tiene un problema. Con alguna notable excepción, la familia Robinson me parecen prácticamente insoportables. Que los expulsen al frío espacio exterior por una esclusa por favor. Y hagamos algo interesante con los demás. Anécdota. Angela Cartwright, una de las niñas de la familia Trapp en The Sound of Music [Sonrisas y lágrimas], creo que es la única que sale con más o menos importancia, en las tres versiones de la historia.

Y finalmente, Amazon Prime Video ha recuperado y nos ha traído la cuarta temporada de The Expanse. Esta aventura espacial que, hasta esta temporada, no había salido de nuestro sistema solar, con los dimes y diretes entre terráqueos, marcianos y cinturianos, más la aparición estelar de la protomolécula alienígena, ahora nos lleva a otros mundos, donde aprovecharán para crear tramas claustrofóbicas con cuenta atrás. Lo cual siempre suele funcionar. Como subtramas, politiqueos en la Tierra, complots en Marte y a los cinturianos que les salen rebeldes peligrosos en sus filas. La verdad es que me lo paso muy bien con esta serie. Esta escalando puestos bastante ágilmente entre mis aventuras espaciales favoritas. Y, aunque el nivel de interpretación es variopinto, hay gente bastante buena, y otros no tanto, la verdad es que el desarrollo de caracteres está bastante bien.

[Cine] Star Wars: Episode IX – The Rise of Skywalker (2019)

Cine

Star Wars: Episode IX – The Rise of Skywalker (2019; 67/20191219)

Tuve clara la opinión que tenía sobre esta película desde el momento en que salí del cine. No es de las que necesite un tiempo de reflexión o reposo para digerir lo que he visto. Esto estaba claro y diáfano, desde el momento en que salen los créditos y a la actriz protagonista de la película, Rey (Daisy Ridley), la relegan a la cuarta posición en el orden del reparto, de está película firmada por el extrañamente sobrevalorado J.J. Abrams.

He esperado a comentarla al día de Navidad, confiando en el extraño espíritu de concordia y solidaridad postiza que aparece en estos días, y que brilla por su ausencia el resto del año, evite que algún fan-talibán de la saga me crucifique en algún mensaje por correo electrónico como en la película de hace dos años. El tono era tan sumamente desagradable que hasta al energúmeno o energúmena en cuestión, no había una identificación clara, debió considerar inapropiado mandar el texto como un comentario público al pie de la entrada. Y eso que en aquella ocasión alababa algunas decisiones del director, pero no por eso dejaba de quejarme de otras debilidades de la película. Que si me hubiera gustado sin condiciones supongo que a estas alturas no me contaría entre el número de los vivos… lo cual me hubiera ahorrado el presenciar algunas de las probablemente más vergonzantes escenas de la saga, firmadas por Abrams… un señor, que es tiene oficio a la hora de rodar escenas de acción, pero que por más que buceo en su filmografía creo que nunca ha tenido muchas cosas interesantes que contar. No os engañéis con aquella serie de televisión; creo que le salió de casualidad, y ni siquiera él sabía de qué iba en realidad. Tal vez en aquella otra

Creo que una de las producciones más divertidas y con mejor guion que conozco de la saga Star Wars es la atracción de Disneyland París, “Star Wars: la aventura continua”. Desde luego, quien la haya creado está muy por encima del nivel que ha demostrado J.J.

Este “ascenso de Skywalker”, extraño título, justificado con calzador en la última escena de la película, se puede resumir en un extraño correcalles de una punta a otra de la lejana galaxia, corriendo como pollos descabezados, en un espacio temporal que se supone que son “16 horas”, 16 inverosímiles horas sean cuales sean las extrañas leyes de la física en el universo que imaginó el tío Gilito de Hollywood. Para llegar a un final absolutamente previsible, puesto que se mantiene la idea de que cada película tiene que ser en parte un espejo con su referente de la trilogía original. Hay algún dato sorprendente… pero bueno, de alguna forma había que justificar el elegir una actriz británica con un fuerte acento de inglés británico al hablar. Sí,… son cosas de las que sólo te enteras si ves las películas en versión original. En la serie original, todos los imperiales más Obi Wan (Alec Guinness), tienen acento inglés británico, mientras que los rebeldes tienen acento inglés americano. Darth Vader Hace unos días me di cuenta que hay aficionados actuales de Star Wars que no tienen ni idea de quién es Alec Guinness… En fin. Darth Vader (David Prowse/James Earl Jones) estaba encarnado por un británico, pero la voz era de un norteamericano… pero como estaba distorsionada, igual da.

El tiempo… La gestión del tiempo interno y las elipsis nunca ha sido el fuerte de la saga. Pero ya, el desmán de Abrams al respecto en esta película nos lleva a situaciones absolutamente surrealistas. O más bien, dadá. Claro que como va acompañada de un guion que está situado como en la otra punta de la galaxia con respecto al que Leigh Brackett y Lawrence Kasdan para la incontestablemente mejor película de la saga… Quizá el momento más vergonzante llega al final de la película cuando tras un festival de muertes y resurrecciones más propio de Semana Santa que de las fechas navideñas, se produce el beso más fuera lugar de todos los universos del multiverso, y que salvo para alguna shipper incorregible, lleva al conato de la carcajada a cualquier espectador inteligente de la sala.

Abrams se dedica a destruir de forma sistemática y cuidadosa todo lo que de novedoso e interesante propuso Rian Johnson en el episodio VIII de la saga, haciendo de esta película un evento absolutamente prescindible de la misma, siendo que con sus defectos es una de las más interesantes, precisamente por su iconoclastia y por imaginar que en el universo Star Wars puede haber ideas que no sean banales maniqueísmos destinados a generar nuevos muñequitos para su venta en las tiendas Disney. Si no fuera una película de Star Wars, diría que es una película bastante entretenida, sin mucho sentido, simplemente el de hacer pasar un buen rato a niños y adolescentes. Pero claro… algunos llevamos en esto desde que teníamos 13 o 14 años en 1975… y no somos ni niños ni adolescentes, y hemos visto que es universo que admite tramas más serias y comprometidas sin comprometer la diversión.

Queda por el camino la sensación de derrota. De que el vencedor real es el imperio. El de los plutócratas, por su puesto. Muchos dijimos al enterarnos de la compra por Disney de los derechos de la franquicia aquello de “I have a bad feeling about this”. O como lo expresaron otros, de una forma mucho más calamariana, “It’s a trap”. Y así ha sido. A pesar de que las peores película de la saga siguen siendo los episodios I, II y III, que sin embargo contenían buenas ideas, que Lucas no fue capaz de llevar a la práctica con la brillantez exigida, la galaxia de Disney nos ha ofrecido tres películas entretenidas que, sin embargo, salvo la segunda, el episodio VIII, carecían por completo de ideas. Por el camino ha quedado el fracasado intento de llevar a la franquicia una protagonista femenina, la masa de aficionados a la saga ha demostrado ser una panda de machistas de mucho cuidado, aunque la propia Disney ha contribuido también ha ello, así como de introducir otros elementos de aire fresco al conjunto de la historia. Al final, no es que la historia sea cíclica y se repita. Es que la inteligencia y la imaginación están despareciendo en Hollywood y parece que lo único que se espera es repetir las mismas situaciones una y otra vez hasta el hartazgo. Es lo que les funciona con los superhéroes de Marvel, inanes como no puedan ser otros… y es lo que al final han acabado aplicando a nuestra querida y maltratada galaxia muy muy lejana.

Y sí,… J. J. Abrams pasa a ocupar uno de los puestos de cabeza de mis más odiados directores de cine.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Ad astra (2019)

Cine

Ad astra (2019; 48/20191010)

Al regreso de las vacaciones, recibí una llamada del grupo de amigos de ir al cine, aquellos que no habían venido con nosotros a Japón, proponiéndome salir el jueves a ver una película y tomar unos chismes para contarles el viaje. Me dijeron que la cartelera se había renovado, que parecía haber cosas interesantes y… que eligiera yo mismo. Grave responsabilidad. Porque ciertamente la cartelera se había renovado, había una serie películas que parecen de calidad… pero cuyos temas o planteamientos a priori no me resultaban nada motivadores. Reconozco que llevo una temporada en la que el tema de las películas me influye mucho para decidir qué quiero ver y qué no. Por buenas que sea las críticas de un largometraje, si de lo que habla no me interesa… pues me entra la desgana.

No sabía muy bien cómo ilustrar la entrada de hoy, hasta que he recordado los cosmonautas de madera que encontramos este verano cerca de la Berlinische Galerie… así que he tirado de fotografías de aquel viaje por Alemania.

Finalmente, opté, y se me aceptó, por las aventuras espaciales de Brad Pitt, dirigido por James Gray, reconvertido gracias a la magia del cine en un astronauta altamente motivado y competente, al que se le presenta la misión de recorrer el sistema solar con el fin de salvar a los mundos habitados de una catástrofe de dimensiones incalculables. Y con su padre, Tommy Lee Jones, del cual se encuentra separado desde hace décadas, antes incluso de que abandonase la Tierra en una misión a la búsqueda de vida extraterrestre, involucrado en el tema.

Realizaré la valoración de mis impresiones sobre esta película en dos partes.

En primer lugar, la inmediata tras la salida del cine. Nos resultó una película entretenida. En la moda de otras películas de ciencia ficción de los últimos tiempos que tratan de proponer una puesta en escena lo más realista posible, sin alegrías más propias de la fantasía que de la anticipación científica, se convierten en películas sobrias. Hay mucho homenaje a 2001, eso sí, incluso con cierto ironía sobre el contraste entre lo imaginado por Kubrick/Clarke y lo que probablemente deparará la realidad. Y cierta pretensión de película trascendente. La película, con dos horas de duración, se toma su tiempo para ir desarrollando toda la trama, pero tiene ritmo. Las interpretaciones son correctas, y a Brad Pitt, que no deja de ser un actor relativamente limitado que depende mucho del papel que se le otorgue y del trabajo del director, se amolda bien al que le ha tocado en suerte. Como digo, impresiones del primer momento.

Pero la película soporta regular, casi tirando a mal, una reflexión posterior. Existen una serie de secuencias que no voy a desvelar que me chirrían. Cuya eliminación con pequeñas correcciones en el guion haría funcionar la película igual de bien o mejor. Cierta persecución, cierto abordaje a cierta nave, el propio McGuffin de la película, esa amenaza terrible a la humanidad,… o son superfluas, o ponen en grave riesgo la suspensión de la incredulidad del espectador, especialmente cuando se aspira a moverse en el terreno de la ciencia ficción dura, o ambas cosas. La película tiene cierta aspiración a la trascendencia, a hablar de temas importantes… y al final,… igual se queda en una aventureta más o menos conseguida pero con deficiencias. Demasiadas pretensiones para un mensaje final menos lúcido de lo que se nos quiere hacer creer. Las actrices participantes, prácticamente de floreros. Especialmente, Liv Tyler. La presencia de la interesante Ruth Negga sabe a poco.

Película por lo tanto con sabor agridulce, y que no sé muy bien como valorar. Ya la crítica se había mostrado dividida. Su paso por festivales había transmitido cierto descontento, aunque luego un número apreciable de críticos más o menos profesionales la hayan considerado bien, con alguna disidencia. Probablemente se le pueda dar un aprobado. Aunque los pocos fallos que le vi, me parecieron demasiado chirriantes. En fin, cada cual verá.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **/***

[Libros] Varios y diversos en las últimas semanas

Literatura

En las últimas semanas, he acumulado la lectura de una diversidad de libro. Y ahora me voy dos semanas de vacaciones, en las que presumiblemente acumulare alguno más. Por ello, voy a hacer una entrada de resumen rápido de algunos de ellos. Alguno, de más calado, lo dejaré para la vuelta.

Al sur de la frontera, al oeste del sol.

Este es una relectura. La primera relectura voluntaria que hago en muchísimos años. Alguna relectura involuntaria he realizado recientemente; algún libro que no me acordaba haber leído. Pero este de hoy fue la primera novela que leí de Haruki Murakami. La leí en algún momento entre 2007 y 2009. Y recuerdo que me gustó mucho… por ello repetí y ya no pude abandonar el autor. Pero tenía un recuerdo muy vago de ella. Me alegro de haberla releído. Es una historia triste. Un romance triste. Relativamente desesperanzada, aunque habrá quien quiera ver una cierta luz a la vida del protagonista en las últimas páginas del libro. Un protagonista del estilo habitual de los de Murakami, aunque por una vez conozcamos su nombre, Hajime. Y la eterna sensación de pérdida. Generalmente, por una mujer. Muy recomendable.

Ya nos queda poco para replicar estas escenas de nuestra llegada a Japón hace cinco años. En esta ocasión, tras llegar al aeropuerto de Haneda en Tokio no cogeremos el Shinkansen hasta Kioto, sino hasta Osaka. Pero por lo demás, será muy similar. Eso esperamos.

El desorden de tu nombre.

Tengo una estantería en casa con libros abandonados. Libros que empecé a leer y abandoné por el motivo que sea. Algunos son libros muy conocidos, que cuando digo que no pude terminarlos, la gente se extraña. Últimamente me pasa menos, pero antes de aficionarme a leer en formato electrónico venían a suponer un 10 % de los libros que compraba, me prestaban o cogía de la biblioteca pública. Este de Juan José Millás lo intenté leer hace unos 20 años. En 1998 o 1999, no recuerdo con precisión. Y lo abandoné cuando llevaba algo menos de la mitad del libro; estaba marcada la última página. Esta vez lo he terminado, no es muy extenso. Pero he comprendido por qué lo abandoné. De este particular triángulo amoroso, compuesto de personas sumamente egoistas, no me interesa ninguno de sus componentes. Me da totalmente igual lo que les pase. Está bien escrita, pero me caen todos tan mal, que paso totalmente. Me dejan frío.

Saga, volumen 9.

Buenas y malas noticias. Tenemos un nuevo volumen de la que en estos momentos puede que sea mi aventura espacial preferida, todos los géneros creativos incluidos. Literatura, cine, televisión… historieta como es este caso. Por lo que nos dicen, la odisea familiar galáctica que nos traen Brian K. Vaughan a la escritura y Fiona Staples en la ilustración ha alcanzado su ecuador. Nos quedan otros nueve volúmenes. La mala noticia es que han anunciado que van a bajar el ritmo de creación. O sea que tenemos para más de nueve años en el futuro… Aaggggg. Y además nos han dejado con un cliffhanger digno de las mejores sagas de aventuras de todos los tiempos. En fin, tendremos paciente. Ni que decir tiene que la encuentro totalmente recomendable.

The Lady Astronaut of Mars.

La vi recomendada, muy vivamente recomendada, como una de las mejores novelas cortas de cienci ficción de los últimos tiempos. No es una novela corta. En inglés, “novel” es novela, “novella” es novela corta, pero “novelette” es un cuento. Un relato corto. Se lee en muy poquito tiempo. En su forma de papel, son 33 páginas. Escrito por Mary Robinette Kowal, mezcla la ciencia ficción de viajes espaciales con la ucronía, la historia alternativa. En algún momento de los años 50 del siglo XX, la caída de un asteroide sobre Washignton D.C. genera el impulso para colonizar el sistema solar como medida de salvaguarda para la especie humana. Y en el primer viaje colonizador, Elma York fue una de las astronautas que lideró el viaje a Marte. 30 años más tarde, con más de 60 años de edad, no la llaman para más misiones, vive en el planeta rojo, y además a de cuidar de su marido que padece una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central. Hasta que la llaman para una última misión… con características muy especiales. En la historia se mezcla la especulación científica de los viajes espaciales, a un nivel poco profundo, con los temas relacionados con el deber hacia las personas a las que queremos y enferman de gravedad. Está bien. Los personajes generan empatía y está razonablemente escrita. Pero tampoco da mucho de sí en la extensión que tiene y es bastante previsible. Tira más manipular las emociones del lector que de la propia especulación científico-técnica. Hay productos derivados… pero de momento no me ha motivado a leerlos.

[Cine en TV] Liúlàng Dìqiú [流浪地球] 2019

Cine

Liúlàng Dìqiú [流浪地球] (2019; 26/20190501)

El estreno de hoy también viene de Netflix. Recientemente oímos hablar del gran éxito en su país de una de las primeras superproducciones en el ámbito de la aventura de ciencia ficción del cine chino, basado en una novela reciente de Liu Cixin. Novela que tengo pendiente de leer, en inglés porque no ha salido en castellano. En cualquier caso, tenía curiosidad. Liu se caracteriza por escribir ciencia ficción dura, aunque altamente especulativa, y la ciencia ficción dura no siempre es del gusto de las masas cuando se lleva al cine. Así que decidí ver la película antes de leer la novela, que es la siguiente que leeré cuando terminé con la de Murakami que llevo muy avanzada en este momento, siendo consciente que muy probablemente el tono de la obra literaria diferirá de la cinematográfica.

Ya tenemos ganas de ir a China. Recorreremos Shanghái y otras localidades cercanas. Cuatro patrimonios de la humanidad hemos contado. De momento, recordaremos nuestra visita a la isla de Hong Kong, en concreto a la localidad de Stanley, playa al sur de dicha isla.

En esta película dirigida por Frant Gwo (nombre por el que ha optado para presentarse ante las sociedades occidentales) nos encontramos ante una epopeya catastrófica que no deja de recordarnos a productos norteamericanos de hace 20 años. En medio de un frenesí constante, nos encontramos con que la humanidad se las ha apañado para, ante la amenaza de un expansión en gigante roja del sol, cosa que en realidad no sucederá hasta dentro de cuatro mil o cinco mil millones de años, motorizar el planeta para escapar del sistema solar y desplazarse a un sistema estelar más estable a 4,3 años-luz de distancia. O sea, Alfa Centauri, aunque no se nombre en ningún momento. Pero está previsto ayudarse de la gravedad de Júpiter para imprimir mayor aceleración al planeta, en el típico efecto tirachinas gravitatorio que se usa habitualmente con las sondas espaciales. Pero los cálculos han fallado, y la Tierra lleva rumbo de colisión con el gigante gaseoso de nuestro sistema solar.

Ya he dicho que Liu Cixin, hasta la fecha, escribe ciencia ficción dura con unos toques de alta especulación científica, que a mí no me desagrada. Pero esta película pone a prueba constantemente y duramente la suspensión temporal de la incredulidad que se da por descontada cuando te asomas a una obra de ficción. Tanto la gestión de los tiempos internos de la acción, como la inverosimilitud de determinadas maniobras, como determinados planteados, entre los que se encuentra la mayor… la capacidad de acelerar la Tierra fuera del sistema solar y el modo en que plantean separarse de la fatal atracción gravitatoria de Júpiter… me producen cierta vergüenza ajena.

A esto hay que sumar una realización vistosa, pero que realmente recuerda demasiado al cine de hace 20 años, y que detrás de la acción están las teorías sociales y morales de la dictadura china. No hay más que ver que la pareja protagonista de chico y chica, adolescentes, y que das por hecho al principio que van a ser novietes… pues son hermanos. Aunque sea adoptivos. Y viva la familia. No gran diferencia ideológica del cine más comprometidamente franquista. Porque todas las dictaduras, no importa el partido que gobierne, son más parecidas que diferentes

Sin embargo, con cierta benevolencia, le concederé el aprobado, muy justito, en todas las valoraciones. Porque la película entretiene. A pesar de que son más de dos horas de sillón, se te pasan rápido. Hay un esfuerzo notable de producción, aunque no siempre esté acertado, y los intérpretes hacen lo que pueden, con honestidad, con los guiones que les han puesto encima de la mesa. Ale pues… que hoy estoy de buen humor. Además, me llegó a principio de semana el visado para visitar China como turista a partir del 28 de mayo… así que… seamos buenos por una vez con la RPC.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Capitana Marvel (2019)

Cine

Capitana Marvel (Captain Marvel, 2019; 17/20190310)

En las últimas semanas ha sido complicado encontrar tiempo para ir al cine. Algo se ha podido ir haciendo, pero resignándonos a lo disponible a las horas a las que podíamos acercarnos a las salas. También, tirando de la oferta cinematográfica que se estrena en las plataformas de vídeo bajo demanda. En estas estamos, cuando un grupo de amigos con los que antaño iba con frecuencia al cine, hablo de hace casi 20 años, me propone recuperar los viejos tiempos y acudir a una sesión palomitera matinal. Me tiraba un poco para atrás que se tratase del género superheroico, de Marvel, que sinceramente, decir que no me gusta demasiado es quedarse muy corto.

Aprovecho esta entrada para hacer un adelanto de un carrete de fotos en blanco y negro que realicé hace un par de fines de semana, en el entorno de la desembocadura del río Gállego. Os hablaré de ello un día de estos.

Con respecto a la película dirigida a dos manos por Anna Boden y Ryan Fleck, había pocas cosas que me llamasen la atención. Indudablemente, el dúo protagonista, Brie Larson y Samuel L. Jackson, en cualquier otra circunstancia me hubiera parecido un atractivo bastante fuerte. Incluso aparecía por ahí en el reparto mi siempre favorita Annette Bening. Pero viendo lo que estas películas hacen con intérpretes respetados,… pues casi me daba miedo. Por poner un ejemplo de otros largometrajes, hubo un tiempo que pensábamos que Scarlett Johansson era o iba a ser una excelente actriz. Ahora sólo es una cara mona a la que le sienta bien la ropa ajustada; una lástima. Pero no es el único ejemplo que se puede poner; tanto en chicos como en chicas.

La película venía rodeada de cierta expectativa. La primera de la productora y del género con una protagonista absoluta femenina. Estreno un 8 de marzo, para dar un toque más feminista. Y encima, una campaña curiosamente deleznable en la que en algunas páginas de internet dedicadas a recoger las opiniones de los usuarios sobre las películas, antes del estreno ya había un aluvión de opiniones negativas, fundamentalmente procedentes de presuntos “puristas” del género, pero fundamentalmente de machitos trogloditas a los que molesta que la heroína de la acción sea una mujer. Compárese en Metacritic las opiniones de los críticos y de los espectadores.

No voy a entrar mucho en la trama de la película. Está llena de tópicos y es bastante predicible. Sorprendentemente, en la lista de guionistas o similares aparecen cinco nombres. Sin embargo, el guion está lleno de tópicos, de recursos mil veces vistos y de elementos que en cuanto aparecen prácticamente te destripan la película. Por ejemplo, y lamento si destripo algún giro [mode ironic on] “sorprendente” [mode ironic off], si una sociedad nos la presentan como altruista, pero gobernada por una inteligencia artificial incorpórea, soberbia y fría… ¿cuantos ingenuos pensarán que son los buenos y no una sociedad distópica con intereses ocultos que van a resultar ser los malos? Pues eso.

No voy a decir que la película sea una catástrofe. Ni mucho menos. Hubo algún momento de entretenimiento. Tiene unas ciertas dosis de humor que la hacen mucho más digerible que el promedio habitual de fast food cinematográfico de alto presupuesto. Y hay buena química, en plan buddy movie entre Larson y Jackson, aunque no del todo aprovechada. Pero no nos engañemos… absolutamente olvidable. Lo curioso es que había una buena película, ahí escondida. Había un reparto interesante, había un personaje protagonista sobre el que se podía trabajar bien, había los elementos para generar una película dinámica y entretenida… siempre que se olvidasen las rigideces a las que parecen obligadas estas producciones por el hecho de pertenecer a un determinado universo de ficción. Obligadas a hacer continuas referencias a otras historias, a otros personajes, se olvidan de desarrollar con cuidado los personajes que tienen delante, y dar un sentido propio a la aventura que se desenvuelve ante nuestros ojos. Una pena. Y no hay nada a la vista que indique que esta tendencia vaya a cambiar… triste situación del cine de aventuras.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] High Life (2018)

Cine

High Life (2018; 10/20190212)

Comentaba hace unos días la cantidad y variedad de space operas, aventuras espaciales en castellano, que salpican las plataformas de vídeo bajo demanda en forma de series. Unas más interesantes, otras menos. Y por sorprendente que parezca en mi caso, ya que es uno de mis géneros aventureros preferidos, alguna se ha caído de mi cartelera televisiva sin terminarla. Por lo menos de momento. Y aunque venga avalada por el señor de los tronos de hielo y fuego… Y de repente, sin hacer ruido, con muy poca publicidad previa, nos llega a la cartelera de cine otra aventura espacial, firmada por la francesa Claire Denis, de la que he de confesar he visto poco. Creo que alguna de sus películas la he visto en televisión, pero sin un recuerdo muy definido.

Toda odisea es por definición un viaje,… quizá todo viaje tiene su parte de odisea. Y algunas escenas de la película, muy probablemente rodadas en Polonia, me han recordado un viaje que ya tiene más de diez años en el recuerdo, por ese país eslavo de la Europa oriental.

Aquí nos lleva a una odisea espacial con un tono muy distinto de aquella que nos maravilló hace 50 años, pero con netas influencias de ella, al menos en el fondo, menos en la forma. También encontramos influencias de otras magníficas aventuras espaciales, como las hermosas cúpulas que nos mostraron el viaje por el espacio de otra forma a principio de los años 70. Aquí encontramos más parecidos tanto en el fondo como en la forma. En cualquier caso, una expedición científica de humanos, viajando a velocidades superlumínicas viaja entre las estrellas explorando agujeros negros. Con la peculiaridad de que sus tripulantes son convictos condenados a cadena perpetua o al corredor de la muerte, a los que se les ha dado la oportunidad de conmutar su pena por un viaje, probablemente sin retorno. Y en el que viaja una médica (Juliette Binoche) que conduce experimentos con los pasajeros sobre reproducción humana, hasta que nace la primera niña espacial, Willow (Scarlett Lindsey, bebé; Jessie Ross, adolescente), con un padre biológico (Robert Pattinson) y una madre biológica (Mia Goth) que nunca se prestaron a este experimento voluntariamente, nacimiento que traerá consecuencias imprevistas a la expedición.

Compleja producción europea, con predominio de un equipo de realización francés, un equipo artístico polaco, la colaboración de algún artista contemporaneo de prestigio en el diseño artístico como es el danés de origen islandés Olafur Eliasson [Wikipedia, instagram], y un reparto basado sobre intérpretes británicos y alguna presencia francesa. Pero frente a la simétrica, limpia, aséptica, brillante imagen que la odisea de Kubrick transmitía, aquí nos encontramos en un entorno sucio, deteriorado, cutre, desesperanzado. Una visión poco optimista de las relaciones humanas, un acercamiento a una sexualidad triste y deshumanizada, un análisis de la capacidad autodestructiva de las comunidades humanas, y una cierta esperanza en las generaciones futuras, aunque con mensajes ética o moralmente perturbadores.

Acompañada de interpretaciones ásperas, pero sólidas y convincentes, no me atrevería a decir que es una película para todos los públicos. Con un argumento que va dando saltos entre diversos intervalos intemporales, sin seguir unas reglas definidas, es una película exigente para el espectador que activamente debe dar con las claves de una película de tono filosófico, y en esto más próxima a los planteamientos del Solyaris de Andrei Tarkovsky que de las influencias mencionadas anteriormente. A mí me ha merecido la pena… pero muchos espectadores acostumbrados a aventuras espaciales simplonas y concebidas como entretenimiento de acción, les puede resultar difícil de digerir.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Libro] Kepler 22B: un planeta, dos mundos

Literatura

Una serie de circunstancias se aunaron para que acabase leyendo este libro A. M. Vozmediano. Un escritor que se define como “escritor, padre y profesor”, y que parece que ha dedicado buena parte de su actividad literaria a escribir libros técnicos sobre programación en distintos lenguajes informáticos al mismo tiempo que se aventuró en el ámbito de la ciencia ficción. No sé muy bien por qué, pero sus distintos ámbitos en las redes sociales en estos momentos no existen o no son accesibles, así que no os puedo proporcionar ningún enlace. Pero la circunstancia básica es que hace unos meses Amazon anunció que para sus clientes Premium, los que venimos pagando una cantidad anual para que los envíos sean sin coste, o más bien una tarifa plana para el coste de esos envíos, ponía en marcha un nuevo servicio denominado Prime Reading. Libros electrónicos que podías leer sin coste adicional. Ellos consideran que no lo compras, que te lo “prestan”. Habría que darle un pensamiento en si poseer o no aquellos libros electrónicos que compras, que tienen sistemas de protección contra copia, y en que se quedarán el día que Amazon desaparezca.

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Yo sigo poniendo fotografías del único planeta de tipo terrestre en el que nos consta que existe vida,… de momento. Y que además es muy bello.

En fin, que decidí probar, y empecé a revisar la oferta de este nuevo servicio. Sinceramente, me resultó difícil encontrar un título que me sedujese. Y al final decidí darle una oportunidad a la ciencia ficción nacional.

Kepler-22b es un objeto astronómico que está de moda. Descubierto gracias a las observaciones del telescopio espacial Kepler, cuya misión ha terminado recientemente al agotar su combustible, dejando una ingente cantidad de datos que aumentarán el número de descubrimientos en los próximos años, este planeta tiene la peculiaridad de que, según los astrónomos, está en la zona habitable de su estrella. Y su tamaño es mayor que el de la Tierra, pero no de forma desmesurada, por lo que se especula con su naturaleza terrestre. O quizá como un núcleo rocoso rodeado de un océano líquido. En cualquier caso, un lugar para buscar indicios de vida extraterrestre.

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Vozmediano imagina que es un planeta de tipo terrestre con una rica ecología, en la que los humanos establecen una colonia… para encontrar que ya existen seres humanos allí. Pero en un estado tecnológico equivalente a una edad media más bien cutre. Para los menos enterados. Existen fenómenos de evolución convergente, en los que a problemas comunes se ofrecen soluciones similares, motivo por el que los delfines, que comparten antepasados con las vacas, se parecen sin embargo más a los peces que a los bovinos. Pero de ahí a que una especie surja en dos puntos distintos del universo sin relación alguna… eso sólo pasa en Star Trek y otros similares. Vozmediano, por supuesto, dará una solución distinta a este enigma.

He de decir que la novela es una aventureta floja, que en alguna ocasión tira de alguna trampa argumental para resolver el pequeño lío que monta desde el principio. Los personajes son un poco planos, aunque pretende dotarlos de cierta profundidad a base de misteriosos pasados. Y al final, no sabes si estas en una aventura espacial, en una novela de vampiros o de zombis.

Nadie regala nada. Supongo que los títulos que Amazon va a ofrecer por el morro a sus suscriptores, salvo alguno que sirva de reclamo, no van a ser gran cosa. Es lo que hay. Y desde luego, la ciencia ficción nacional es capaz de más y mejor. Espero.

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