[TV] Cosas de series; lo más interesante, la comedia romántica coreana, de verdad

Televisión

Llevo unas semanas un poco soso con la cosa televisiva. Por ejemplo. Con la llegada de la segunda temporada de Stranger Things hace ya unos días, estaba convencido de que a estas alturas ya me habría merendado la serie. Y no. Tres episodios llevo, y sin mucha convicción. Hasta ahora lo único que me ha llamado la atención es que, con lo conservadores que son los yanquis, y siendo una serie para la familia, han hecho “nacer” a Eleven por una grieta en una pared que parece propiamente una abertura vaginal y envuelta en todo tipo de sustancias viscosas. Un auténtico “parto”. ¿Nadie más se ha fijado?

Por otro lado, si hace unos días hablaba con cierto grado de entusiasmo de las nuevas series tipo Star Trek, en las últimas semanas han pegado un bajón notable. Di que la más novata, la que no es exactamente Star Trek, ya se ha ganado la renovación para el año que viene.

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Con una serie coreana en la tele de hoy, nos vamos a Seul, como no podía ser de otro modo.

Hablando de space operas, he terminado de ver la segunda de Killjoys. Ya dije que finalmente su primera temporada me gustó bastante después de todo. Pues esta segunda me ha dejado un poco meh. Ha complicado la trama, la ha hecho más serializada, menos procedimental, y han perdido parte del tono humorístico que tenían de vez en cuando. Vamos, que se han tomado demasiado en serio a sí mismos. Y no le ha sentado bien. No me voy a molestar por conseguir la tercera temporada. Cuando llegue a Netflix, ya veremos si la veremos.

A Netflix llegó también la tercera de Fuller House, que también me está cansando soberanamente. Al principio tenía la gracia del recuerdo de su serie original en los noventa,… pero no sé si seguiré con esta tontada. Claro,… siempre he pensado que en si en la original no hubiese salido Rebecca (Lori Loughlin), tampoco la hubiera aguantado mucho. Que maja esta mujer, oye.

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Así que lo que realmente me ha divertido últimamente es una serie coreana en Netflix, Himssenyeoja Do Bong-soon [힘쎈여자 도봉순] (Strong Woman Do Bong-soon, internacionalmente). Es una comedia romántica en 16 episodios, que aunque con lo tonos de cutrerío y de publicidad que caracterizan estas series, tiene unos guiones muy graciosos. Y es realmente muy absurda. Tiene un montón de tramas cómicas que implican madres casamenteras que consultan monjes budistas, “peligrosos” mafiosos que acaban habitualmente descalabrados en el hospital, y otros personajes imposibles. Tiene un trío romántico, en el que la hipotenusa en una chica pequeñita, muy mona, con un peinado horrible y un vestuario todavía peor (esto es una apreciación personal), pero sobrehumanamente fuerte, y los catetos un policía muy sieso y un ricachón muy simpático. Adivinad con quien se queda la hipotenusa. Tanta gracia me ha hecho que me he puesto a ver otra serie protagonizada por la misma chica, Bo-young Park, que la verdad es que es lo mejor que he visto en estas series coreanas.

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[TV] Cosas de series; “space operas” a gogó

Televisión

Mientras esperamos con impaciencia la llegada a la pantalla grande de la octava entrega de nuestro universo galáctico preferido, con el sabor a poca cosa que nos han dejado recientemente otras space opera cinematográficas merecedoras de mejor suerte, tenemos que contentarnos con la visión que las series de televisión nos ofrecen de las aventuras en el espacio. Es cierto que en estos momentos hay una cierta abundancia de este tipo de productos. Unos con más éxito, otros con menos.

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Es una práctica común en las series de ciencia ficción y en las “space operas” inspirarse en culturas que resultan exóticas en la cultura occidental para representar a civilizaciones extrañas, más o menos alienígenas. También es una constante la realización de episodios donde estas civilizaciones forman sociedades teocráticas. Así que ilustraremos esta entrada con imágenes del templo budista de Bulguksa, cerca de Gyeongju en Corea del Sur, que resultará lo suficientemente exótico y teocrático para mis lectores occidentales.

En primer lugar comentaré que he visto la primera temporada, y llevo en bueno la segunda de una serie que cuando la estrenaron, después de haber visto el episodio piloto, descarté. Se trata de Killjoys, las aventuras de un trío de una especie de cazarrecompensas legales y organizados en el entorno de un sistema planetario con sus particularidades. En ciertos aspectos me recuerda a Firefly, aunque con menos far west, menos humor y menos carisma en sus personajes. Pero con una razonable calidad en las aventuras que se montan, con un buen nivel de acción y una producción razonable. Y los personajes no tienen tanto carisma pero tienen su punto. Lo cierto es que la serie, durante la primera temporada se viene a más. Había leído durante estos meses atrás varias críticas favorables a la misma, está disponible en Netflix, así que le di otra oportunidad. Y la seguiré viendo. Muy entretenida.

Pero lo que se ha puesto de moda es el universo Star Trek. Por dos nuevas series que se han presentado esta temporada de otoño. Salvo los buenos recuerdos de infancia referidos a la serie original, nunca he sido muy aficionado a esta franquicia. Durante muchos años ha tenido un punto cutre que se justificaba en los años 60 del siglo XX, pero no con posterioridad. Los largometrajes que siguieron a la serie original y se emitieron en paralelos a otras series derivadas de la original tampoco mejoraron la cosa. Aunque recientemente se han realizado tres largometrajes con un nivel mucho mayor de presupuesto y de cuidado en su producción… aunque sus historias me han dejado bastante frío. Pero vamos a ver qué está sucediendo aquí y ahora.

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La primera serie está inmersa plenamente dentro de la franquicia oficial, y se emite en Netflix aunque en la modalidad de un episodio a la semana y no con la habitual disponibilidad de todos ellos al mismo tiempo que es marca de la casa. Se trata de Star Trek: Discovery. Esta nueva serie se sitúa en el tiempo interno del universo trekkie en una época anterior a la serie original, cuando la Federación entró en guerra con el Imperio Klingon. Y tiene un nivel de calidad en la producción muy superior a cualquier cosa que haya visto en esta franquicia en televisión. Ha abandonado la cutredad que desde mi punto de vista la caracterizaba. Pero también ha modificado su estilo y contenido. Es mucho más dramática y oscura. No se permite alivios cómicos. Tenemos personajes que toman decisiones éticas controvertidas, o directamente censurables. Sirva de paradigma su personaje protagonista interpretado por la actriz Sonequa Martin-Green. O no tanto… Y su nuevo capitán está lejos de ser ese hidalgo de los mares, perdón, del espacio al que nos tenían acostumbrados los anteriores. Jason Isaacs encarna a un capitán complejo, cuyos fines pueden ser correctos, pero cuyos métodos pueden ser discutibles. Tal es así el cambio, que salvo por determinados aspectos estéticos y por la forma de la nave, diríamos que estamos en una serie de un universo muy distinto. Pero a mí me está gustando. Así que… que dure.

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La segunda serie no pertence a la franquicia oficial. De hecho, The Orville se presenta como una parodia de la franquicia original. Creada e interpretada por Seth MacFarlane, nos encontramos ante un capitán de la flota de la Unión relativamente mediocre, que tiene la oportunidad de comandar una nave normalita, haciendo misioncitas por el espacio, después de haber pasado un año de profunda depresión por haber encontrado en la cama a su mujer (Adrianne Palicki), también oficial de la flota, con un alienígena. Como podéis ver, la premisa de partida ya tiene elementos adultos que la diferencian de la franquicia original. El humor es un elemento fundamental de la serie, que presenta un conjunto de personajes que todos y cada uno de ellos nos recuerdan a alguien de la franquicia original, pero que difícilmente podrían tener cabida en ella por uno u otro motivo. Pero la cuestión es que vista en general, y después de seis episodios, es mucho más fiel a la franquicia original que la serie que hemos comentado anteriormente. En cada episodio se nos plantea un dilema de carácter socio político. El trato a las mujeres, las sexualidades alternativas, los estados totalitarios, la perversa influencia de las religiones en las sociedades, el trato a los animales,… De hecho es una serie mucho más comprometida políticamente que la original, con clara defensa de la tolerancia y las libertades en riesgo en estos momentos en todo el mundo, pero no de forma generalista sino mucho más directa y concreta, sin miedo a ser moderamente incorrecta políticamente. Y eso le da valor. Por lo que también me está gustando. Encima, MacFarlane se ha sabido buscar de amigos que lo apoyen. Frente a los habituales artistas invitados que suelen aparecer en las series en cada episodio que nadie sabe exactamente quien son, pero cuyas caras y voces resultan siempre familiares, qué sorpresa encontrarnos como artista invitada nada menos que a una provocadora y atractiva Charlize Theron, en uno de los mejores episodios de lo que llevamos hasta la fecha. Aunque no fuera por el cachondeo con la pierna del piloto de la nave (Scott Grimes), uno de los personajes más divertidos e irreverentes de la serie. También… que dure.

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[TV] Cosas de series; samuráis y agentes del FBI

Televisión

He empezado a seguir las nuevas aventuras de Start Trek en Netflix… y sólo llevo dos episodios, pero tengo la impresión de que conservan esas cualidades que entusiasman a muchos y que a mí me rallan los nervios, salvo que sea una serie de los años 60 del siglo XX. En fin, la van a emitir semana a semana, por lo que habrá que darle un poco de tiempo. Aunque también es verdad que me ha hecho gracia ver a Michelle Yeoh por ahí. Un señora que, independientemente de que haya aparecido en algún que otro bodrio, siempre me ha gustado. Por cierto, que tengo curiosidad por ver algún episodio de la parodia que se ha comenzado a emitir recientemente.

Pero vamos con las dos series que he visto estos días.

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Poco queda del Edo antiguo en el Tokio actual, planchado y socarrado por los bombardeos americanos; así que usaremos las calles de Kioto para trasladarnos a los tiempos de Heizo Hazewaga.

Primero con el entretenimiento.

Onihei (鬼平) es la adaptación en formato de animación de las aventuras policiacas de época Onihei Hankachō (鬼平犯科帳). Son las aventuras de Heizo Hazewaga, un samuráis que está al frente del Brigada de Robos e Incendios de la ciudad de Edo, actualmente Tokio, durante el periodo Edo de la historia del País del Sol Naciente. El tono de estas aventuras es más maduro y adulto de lo que nos tienen acostumbrados las series de animación nipona, y combina la acción, el drama y el humor en dosis adecuadas. Hombres valientes, mujeres bellas y no menos valientes, con frecuencia más inteligentes, y el contrapunto entre los villanos, ladrones que no respetan el código, y los malhechores simpáticos, que si lo respetan. “No violarás, no matarás, no robarás a los pobres y a los honrados”. Pocos se escaparán de todos modos a la inteligencia de Heizo el Diablo, que es lo que significa Onihei. Me lo he pasado muy bien, y son 13 episodios de poco más de 20 minutos cada uno.

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Un tono totalmente distinto ha  tenido la nueva temporada, ¿tercera?, de las aventuras del agente especial Dale Cooper (Kyle MacLachlan) del FBI en Twin Peaks: The Return. Para quienes no estén al tanto, el conjunto de las dos primeras temporadas de la mítica serie, junto con el largometraje que las siguió para darles un cierre digno,… terminó con un monumental cliffhanger. 25 años después hemos podido tener la continuación de aquella historia. Frente a lo que es habitual con otros regresos sonados de series, no se ha dedicado a homenajear a la antigua con guiños a los fans de todo tipo. Ha sido una continuación seria de la lucha entre el bien y el mal a escala preternatural que se planteaba en la serie original. Hemos encontrado nuevas líneas argumentales, que discurrían en paralelo. Ocasionalmente, modificando sus trayectorias para converger, en otras, no. Con tonos de humor, de drama, en ocasiones de tragedia,… debiendo mucho al género de terror,… y con un planteamiento mucho más propio de las producciones cinematográficas del director David Lynch, abrazando sin remilgos el simbolismo surrealista que le es propio, habrá entusiasmado a muchos en la misma moda que habrá provocado el rechazo de otros.

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Por la serie, además de algunos de los personajes que conocimos en la etapa de hace 25 años, han circulado muchos personajes interpretados por actores y actrices que han sido importantes en la carrera del director, y para quienes el director ha sido importante a la hora de impulsar sus carreras. La serie ha producido desconcierto, como no podría suceder de otro modo. Su final está sujeto a todo tipo de especulaciones. Hay muchos que no saben muy bien por donde tirar. Yo me guardaré mis ideas para mí, pues no quiero provocar prejuicios entre quienes la quieran ver. He de decir que ha habido momentos de cine absolutamente magistral, en especial el fenomenal episodio octavo, de una imaginación y riqueza visual absoluta. Otras líneas argumentales me han desorientado/decepcionado más. No insistiré en lo mucho que se ha hablado del papel que Audrey Horne (Sherilyn Fenn), uno de los personajes más queridos del universo Twin Peaks, ha tenido en la nueva historia.

Para terminar, decir que no es una serie que se pueda recomendar o no recomendar. Todo depende de cómo afrontes tu forma de ver la ficción audiovisual, tu capacidad de eliminar prejuicios, y tus experiencias con el cine de Lynch. A mí, me puede desconcertar en muchas ocasiones tanto como el que más. Pero siempre me aporta elementos interesantes. Y no ando tan despistado como muchos,… parece ser.

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[Cine] Star Trek: Más allá (2016)

Cine

Star Trek: Más allá (Star Trek Beyond, 2016; 442016 – 2108)

Primera declaración pública, que quiero dejar clara. No soy ni he sido nunca “anti” Star Trek. Es más, esta saga de productos televisivos y cinematográficos forma parte inseparable de mis recuerdos agradables de la infancia.

Segunda declaración pública, sobre la que también voy a ser contundente. Los 10 largometrajes rodados entre 1979 y 2002, de los cuales sólo el primero vi en el cine en pantalla grande, los demás los fui viendo en televisión ocasionalemente, me parecen malos. Algunos incluso muy malos. El primero, el que vi en pantalla grande, me pareció un tostón. Y me desligó por completo de la saga. Pensemos que en aquellos momentos Star Wars estaba en todo su esplendor.

Tercera declaración pública, sobre la que también tengo una firme opinión. Los dos largometrajes del relanzamiento de la saga a partir de 2009 supusieron que la franquicia se sacudiera mucha de la caspa acumulada, pero están lastrados por guiones infumables.

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Con la serie original de Star Trek pasa una cosa curiosa; esta rodada en color, pero se emitía en blanco y negro.

Como he comentado, mis recuerdos sobre la serie se remontan a la infancia. Durante la misma, cuando se emitió por primera vez en TVE, fue conocida como “La conquista del espacio”. Era prácticamente única en cuanto a temática, aunque había alguna serie de animación de marionetas británica que también trataba de aventuras más o menos espaciales. Con posterioridad, se volvió a emitir, pero con el título que recibió en Latinoamérica, “Viaje a las estrellas”, traducción más próxima a ese “star trek” original. Varios de aquellos episodios quedaron grabados en mi memoria. Recuerdo en especial el titulado Miri, donde la tripulación llega a un planeta habitado por niños y adolescentes, ya que, infectados por un extraño virus, mueren cuando se acercan a la edad adulta. ¿A alguien le suena de algo reciente? Bueno, aquel episodio causó mucha angustia en mi yo infantil.

Cuando el día 15 de agosto volví de viaje, de Estocolmo, tuvieron la gentileza de venirme a buscar a la estación con coche mi hermana y mi sobrino de 7 años. Y Diego, así se llama me sobrino, me anunció entusiasmado que anunciaban en las marquesinas de las paradas de los autobuses “la última de Star Wars”. Pues no. Era “la última de Star Trek”. Tomamos la decisión de que al peque había que enseñarle la diferencia, y que luego eligiese lo que más le gustase. Star Wars ya lo conoce de sobra… en mi familia siempre hemos sido muy de “star wars” para lo bueno y para lo malo.

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Actualmente, se puede ver en color… DVD, Blu-ray y esas cosas… pero los colores resultan muy extraños, porque estaban pensados en la escala tonal que producirían al convertirse en matices del gris.

Con estos antecedentes nos fuimos este domingo a la matinal de la tercera época de esta nueva época. Que para mi venía precedida de dos antecedentes insatisfactorios. Será por las bajas expectativas o por otros motivos que ahora comentaré, pero ya adelanto que sin ser una experiencia inolvidable pasamos un rato entretenido. Desde mi punto de vista, en esta ocasión sacrifican parte de la espectacularidad de las dos anteriores entregas a cambio de una aventurilla mejor contada y engarzada. Es cierto que un poco más larga de lo necesario… mal común a buena parte del cine de acción actual, cuyo metraje está innecesariamente estirado para lo que hay que contar. Y sufre… cómo no, porque el reparto es el mismo, de un mismo problema que las dos anteriores. Las interpretaciones son más bien flojas. Flojas, flojas. Sin entrar ya en que algunos de los personajes han pasado de tener un papel destacado a ser meros floreros. Masculinos o femeninos. Y que siempre tendremos el lastre de que el nuevo Señor Spok (Zachary Quinto) no le llega al anterior ni a la suela del zapato.

¿Cuál es la conclusión sobre esta película dirigida por Justin Lin? Mi sobrino opina que Star Wars es mejor. Pero que nos lo pasamos bien. Un producto adecuado para pasar una matinal de un domingo de agosto, comiendo patatas fritas y conguitos. Exactamente lo que considero que debería estar prohibido en cualquier película seria.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: ***
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Quizá por eso he decidido acompañar esta entrada con estas fotografías que he estado repasando estos días. Son de hace dos años, película Kodak Tri-X 400 expuesta con la Leica CL, en los alrededores de Erla, pequeña población aragonesa.

[Cine] Star Trek: Into Darkness (2013)

Cine

Star Trek: Into Darkness (2013), 11 de julio de 2013.

Esta película ha sido vista en versión original subtitulada y por ello conservo su título original en inglés. En la cartelera española es posible encontrarla en versión doblada con el título Star Trek: En la Oscuridad.

Así como con la película que comenté hace pocos días sobre cierto superhérore carecía por completo de expectativas positivas, en esta había cierta esperanza de que las cosas fueran distintas. Las space operas siempre me han entretenido, el aspecto de la nueva versión de Star Trek es considerablemente menos casposo que la anterior, y existe todavía alguna esperanza de que J.J. Abrams nos muestre destellos de que realmente puede ser un director interesante algún día. Hasta ahora no ha sido así. Aunque su labor en el campo de las series televisivas sí que tiene cosas muy interesantes, desde mi punto de vista nada hay en su cinematografía en pantalla grande que lo haga especial respecto a tantos otros directores especializados en películas de acción con muchos efectos especiales. Pero la esperanza es lo último que se pierde. Sobre todo ahora que está amenazando (de momento lo siento más como una amenaza que como una esperanza) con el séptimo episodio de Star Wars.

La historia es como sigue. Tras un episodio en un planeta con una especie inteligente en el paleolítico, el capitán Kirk (Chris Pine) incumple una directiva de no intromisión para salvar a Spock (Zachary Quinto) de morir abrasado entre las lavas de un volcán. Esto hace que pierda el mando de la Enterprise, para convertirse en su primer oficial. Pero en estas estamos cuando un misterioso desconocido que resultará ser un tal Khan (Benedict Cumberbatch) perpretre una serie de atentados contra instalaciones y personas de la flota estelar. La misión para detener a este tipo, con Kirk de nuevo al mando de la Enterprise conllevará el riesgo de iniciar una guerra contra el Imperio Klingon.

Pues bien. Expectativas defraudadas, diga lo que diga la “crítica especializada”. Desde mi modesto punto de vista estamos de nuevo ante un espectáculo pirotécnico, lleno de primeros planos de los cabezones de los protagonistas, con una historia que sufre incoherencias considerables, descontadas las elevadas dosis de la natural suspensión de la incredulidad con la que uno acude a estos filmes, lo que vemos es absolutamente inverosímil incluso dentro de los parámetros del universo de ficción. O a ratos una tontería suprema que se burla de la inteligencia del espectador. Entrar en detalles sería sumamente largo, pero la obviedad de las trampas argumentales, más algún deus ex machina absolutamente gratuito, me hace pensar que los responsables del producto no tienen ningún respeto por mi inteligencia. Que los críticos empiecen a considerar como razonables estos productos, me hace pensar que o están “muy bien pagados” o empieza a llegar gente a la crítica profesional cinematográfica que no se ha enterado de lo que es el cine. De hecho, por no ser borde, la película pasa por entretenida a pesar de sus defectos argumentales, que te los tomas con desenfado y buen humor, hasta que ves que prolongan de forma absolutamente innecesaria la película con el único fin de que puede mostrar todavía más pirotecnia absurda y espectacular en pantalla durante todos los minutos que haga falta.

En el campo de la interpretación, obran la mayor parte de los personajes y sus intérpretes con sus interpretaciones que aparecen en pantalla por intrascendentes, superfluos, y alguno de ellos por nefastos o por floreros (todavía me preguntó que pinta la chica que hace de hija del almirante, Alice Eve, salvo para poner cachondos a los trekkies con su aparición durante unas décimas de segundos en bragas y sujetador). La película arrastra el problema, para mí, de que el personaje principal, Kirk, me parece un chulo inaguantable de tomo y lomo que cada vez me cae peor. Y quizá por eso, tampoco valoro mucho la interpretación de Pine. Hay alguno por ahí que cumple con su papel/papelón como Quinto, y el único que muestra dentro de este chandrío que tiene una capacidad interpretativa de cierto nivel es Cumberbatch haciendo de malo, un malo que constantemente esperas que se haga con la victoria y acabe con toda esta panda de destalentados que conformamos la especie humana.

Este era la segunda oportunidad que le daba a la franquicia trekkie, y creo que se ha acabado. También he dejado de confiar en Abrams como director de cine. Este tipo de productos depende del dinero que tienes para rodarlo y los podría firmar todos Alan Smithee. De cara al futuro, después de lo dicho, del fiasco de la segunda trilogía Star Wars, que ya se anunciaban cuando apareció por primera vez un ewok en pantalla, y de que esté en manos de Disney, nada nos hace confiar que el séptimo episodio de esta otra saga no sea otra cosa que una nueva monumental decepción. ¡Ay de mi! ¡Con lo que disfrutaba con las space operas! Eso sí, el público votante en IMDb le pone 8,2/10. Como dice una amiga mía, la cantidad de inteligencia sobre la faz de la Tierra es una constante, y cada día somos más.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **
Una TARDIS en Buchanan Street

Que queréis que os diga. Puestos a viajar por el espacio-tiempo, prefiero una buena TARDIS a cualquier Enterprise. Lleva menos armas. La aparcas en cualquier parte, por ejemplo en Buchanan Street, Glasgow. Y por dentro te cabe todo… como es infinita.

Colicos y Collins (a modo de crónicas trekkies; 3)

Humor, Televisión

He seguido esta semana con la visualización de los episodios de la serie original de Star Trek que me habían prestado. Si queréis conocer alguna de mis impresiones anteriores, podéir ir aquí y aquí. Pero vamos a ver lo que han sido mis última impresiones, no demasiado serias, sobre el tema.

Primero y antes que nada, elevar una enérgica protesta ante el hecho de que después de los primeros capítulos ha desaparecido de la escena mi adorada Janice Rand. Es cierto; otras “yeoman” o ayudantes, como traducen en los subtítulos, han ido y venido con sus minifaldas, sus sólidos muslos, es evidente que la moda anoréxica estaba lejos de imponerse en aquella época, y sus “tricorders” al hombro, como creo que llaman al chisme que llevan en bandolera. Spock prefiere llevarlo colgado de cuello. Bueno. Supongo que es el mismo chisme. Por lo menos, tiene el mismo aspecto. Pero bueno, a lo que íbamos, ninguna otra a podido sustituir la personalidad, la dignidad, la eficacia, la eficiencia y el peinado de Janice Rand.

Otra cosa ya es segura. El capitán James T. Kirk es un chulo y un petulante de mucho cuidado. Realmente, lo encuentro en muchas ocasiones insoportable. Realmente, por mucho que lo quieran pintar como un Asperger transestelar, el que me parece que tiene un sentido del humor excelente, toneladas de ironía y sobretodo, sentido común, es el señor Spock. Aparte de Janice Rand y los diversos malos que van saliendo, el único personaje interesante de la serie. Y con mucho.

John Colicos caracterizado como el malvado klingon Kor.

John Colicos caracterizado como el malvado klingon Kor.

Hablando de malos, me hizo mucha, mucha, mucha, mucha ilusión ver a John Colicos como un malo malísimo klingon. De lo más divertido. Ya he dado a entender antes que los malos son de los personajes que más me divierten en esta serie. Pero es que Colicos, teniendo en cuenta que una década más tarde interpretaría al malísimo, traidor y artero Conde Baltar de la serie original de Galactica, se convierte por derecho propio en un icono del lado oscuro del friquismo universal.

Pero es que esta no ha sido la única sorpresa agradable entre los artistas invitados que han ido apareciendo a lo largo de los capítulos. Son varios los que han ido apareciendo. Por ejemplo Ricardo Montalbán, interpetando otro malo, malísimo, malo, que luego se merecería un protagonismo en alguna película de la franquicia que no he visto, y que también tiene su punto de friquismo al aparecer en alguna de las desafortunadas secuelas de El Planeta de los Simios. O Jill Ireland, una actriz mediocre pero guapa que luego mereció cierta atención mediática en la prensa del higadillo en los años 70 y 80 hasta su prematura muerte por algún tipo de cáncer.

Joan Collins es Edith Keller en Star Trek

Joan Collins es Edith Keller en Star Trek

Pero la que me dejó epatado y completamente pegado y absorto a la pantalla del televisor fue la aparición bajando un modesta escalera de los tiempos de la Gran Depresión fue la guapísima Joan Collins. Morena, con el pelo recogido, en uno de los múltiples viajes en el tiempo de nuestros héroes, aparece con esos ojos inmensos haciendo de buena chica, de mujer honrada, la que tradicionalmente ha sido considerada como una de las mujeres fatales de la televisión mundial, especialmente tras aquel culebrón del que mucho oí pero que nunca vi llamado Dinastía. A punto de romper el corazón al chulo de Kirk, acaba teniendo un final trágico “por el bien de la humanidad”. Lo que son las cosas.

En cualquier caso, supongo que si así lo deseo, podré en el futuro seguir viendo de prestado el resto de los capítulos de la serie original de esta emblemática franquicia de la  ciencia ficción en la televisión y el cine universal. Hasta ahora, nunca me había sentido especialmente atraído por este universo de ficción. La serie original es, evidentemente, hija de su época y por lo tanto podemos considerarla como un producto digno y adecuado. Tiene que ver más, eso sí, con la ciencia ficción de los años 50 que con la imaginería sobre el tema de los años subsiguientes. Hay más en la serie de Planeta Prohibido que de 2001 o de Star Wars. Y los productos subsiguientes, lo poco que he visto sobre ellos, tengo la sensación que no han sido capaces de desprenderse del kitsch asociado a la imagen que desprende la serie original. Pero bueno, para gustos los colores. Aunque yo siempre mantendré el recuerdo de mi infancia, cuando la veía en blanco y negro.

Mientras escribo estas líneas, me recuerdan por la radio que hoy es el día de las Fuerzas Armadas. Si me permitís un consejo, hoy es un buen día para escuchar La mauvaise reputation de Georges Brassens, o su versión en castellano, La mala reputación por Paco Ibáñez… o por Loquillo si os va más la marcha.

Aprovechando que últimamente he trabajado el tema del paisaje en blanco y negro, os dejo con uno.

Mata

Entre Monegrillo, Zaragoza, y Castegón de Monegros, Huesca - Canon EOS 40D, Tokina AT-X Pro 12-24/4

Miri y la Astral Queen (a modo de crónicas trekkies; 2)

Televisión

Comentaba el miércoles que un amigo me ha dejado los DVDs de la primera temporada de la serie original de La Conquista del Espacio. Ese fue el nombre con la que conocí la serie cuando era niño, así que… ese nombre le daré.

La verdad es que la serie es la caña. Desde dos puntos de vista. Si lo miras con los ojos de un ciudadano del mundo a finales de la primera década del siglo XXI, es que te partes. Es cierto que los creadores de la serie adelantaron algunos de los desarrollos tecnológicos del futuro, pero en otras no fueron muy sagaces. Lo cierto es que poca gente de aquella época lo fue. Cuando tenga más madura la idea, ya la desarrollaré. Pero si lo miras con los ojos de un ciudadano de cualquier provinciano país a finales de la séptima década del siglo XX, supongo que es una serie capaz de encandilar a la mente más soñadora, y de entretener a la más aventurera. Igual no están tan pirados estos trekkies. Bueno, cuando deciden vestirse todos con el esquijama, sí que están pirados. Por cierto, que tengo que averiguar qué significa el código de colores de los esquijamas.

Hoy comentaré dos curiosidades que han surgido en los capítulos que he visto.

La primera es sobre el episodio titulado Miri. En cuanto comenzó, ¡zas!, me vino a la memoria. Este episodio lo recordaba perfectamente de cuando era niño. Tal vez lo viese en la segunda tanda de emisiones que recuerdo, cuando titularon la serie al modo sudamericano, Viaje a las estrellas. Es lo más probable. Yo era más mayorcico. Recuerdo que me angustió en aquel momento. La verdad es que está muy bien. Muy “el señor de las moscas“. Y la chiqueta que hace de adolescente colgada del capitán, es un encanto.

Al comenzar a ver este episodio, me di cuenta que lo recordaba perfectamente, pero que había algo que me chirriaba. Hasta que decidí eliminar el color y verlo en blanco y negro. Y ahí estaba. Ese era el recuerdo. Aunque filmada en color, es evidente que la serie se rodó pensando en su emisión en blanco y negro. De echo, algunas combinaciones de colores resultan extrañísimas. Pero una vez puesto en blanco y negro, se ve muy bien. Esto es como Salomé en la Eurovisión. Aquella edición que se celebró en España, se emitió en color para aquellos países más adelantados que ya tenían esta tecnología. Pero la puesta en escena de la cantante se pensó para la España gris mediocre del franquismo. Y lo que los españolitos vimos fue un deslumbrante vestido blanco. Pero en realidad era de color azul celeste, muy chillón. Elegido para que diese bien en la tele en blanco y negro, pero causante de desprendimientos de retina en una tele en color. Pues eso… algo así con los colores de la teleserie.

Veamos el efecto del temible virus de la Tierra paralela sobre la estupenda ayudante Rand, en color y en blanco y negro.

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Momentos después de reprochar al capitán Kirk que no le mira las piernas.

La misma situación, pero en blanco y negro.

La misma situación, pero en blanco y negro.

Vayamos a la segunda curiosidad. En La Conciencia del Rey, el capitán liga con una bella actriz, hija de un tipo sospechoso de crímenes masivos. Un dictadorcillo reconvertido a la farándula. Ésta le comunica que van a trasladarse a su siguiente destino en una nave cuyo nombre el ¡Astral Queen! Pero, ¡alma cándida! ¡Si la Astral Queen es una nave prisión! ¡Cielos, me he equivocado de serie! La Astral Queen es una de la naves de la flota humana en Galactica. La base del avieso Tom Zarek. ¿Serían conscientes los creadores de Galactica que el nombre ya se había dedicado a una nave trekkie? ¿O es una coincidencia porque a quién no se le ocurriría ponerle el nombre de “reina astral” a una nave espacial? ¿Habrá un crossover en el futuro entre las dos series reimaginadas? Quién sabe.

En la foto de hoy, unos ababoles… amapolas en Castilla. En blanco y negro. Adivinad cómo se verían en color.

Amapolas

En los alrededores de Almudévar, Huesca - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Janice Rand… mi nuevo amor… televisivo… o algo así (a modo de crónicas trekkies; 1)

Humor, Televisión

Tengo un amigo trekkie y no lo sabía. Este domingo, tomando unos chismes antes de comer, comentaba yo que había ido a ver la última de la saga Star Trek. Y entonces, vergonzosamente, lo confesó. Se inició en ese momento un animado diálogo entre la media docena de personas que allí estábamos. Uno, defendiendo ardientemente la saga. Los demás, tomándole el pelo vilmente. Yo, armado con los cylones de Galactica, intenté aplastar cualquier argumento sobre las bondades de los exploradores del espacio en esquijama. El caso es que por la tarde, este todavía y a pesar de todo amigo me llama y dice que se pasa un momento por casa… y va y me deja los DVDs de la primera temporada de la serie original de Star Trek

¡Coño! La que veía yo de niño. Pues a por ella. Ya sé que voy a ver en la sobremesa después de llegar de Huesca durante una temporada. Y hoy… he caído prendado de ella. En inglés, es la yeoman” Rand. No tengo muy claro cómo se traduce “yeoman“. Algún tipo de cargo militar. Los subtítulos lo traducen como ayudante Rand. Es… ¿cómo os explicaría yo cómo es?

Nota: las siguientes imágenes están tomadas de un vídeo de uso doméstico y seguro que son propiedad de alguna multinacional del ramo. Aquí se exponen con caracter demostrativo, no lucrativo,… y para aumentar el nivel de buen humor de la humanidad que buena falta le hace.
Es decidida.

Es decidida.

Es profesional, y respetuosa con sus superiore.

Es profesional, y respetuosa con sus superiore.

Siempre cuidadosa con su marcial uniforme,... con su minifalda, sus medias negras...

Siempre cuidadosa con su marcial uniforme,... con su minifalda, sus medias negras...

Apenas necesita dedicar tiempo a cuidar su discreto peinado.

Apenas necesita dedicar tiempo a cuidar su discreto peinado.

También demuestra sus sentimientos, ¡que los tiene!

También demuestra sus sentimientos, ¡que los tiene!

Y es capaz de atraer el lado perverso de los hombres, incluso de los más íntegros y valientes, con su atractivo físico.

Y es capaz de atraer el lado perverso de los hombres, incluso de los más íntegros y valientes, con su atractivo físico.

Definitivamente, estoy enamorado de Janice Rand. Claro que, teniendo en cuenta que la serie original se emitió en los años 60, hace más de 40 años… me interesaría saber si tiene alguna nieta que se le parezca… porque la supongo ya bastante venerable. Fue interpretada por Grace Lee Whitney, que ya tiene sus buenos 79 añitos. Pero oye… el amor, al igual que la USS Enterprise, es capaz de superar todas las fronteras.

Mientras tanto, en las apacibles tardes de primavera en este rincón de la Vía Láctea en el brazo de Orión,…

Contraluz

Contraluz al atardecer en el Collado Bail, Huesca - Pentax K10D, SMC-A 35/2,8

Star Trek (2009)

Cine

Star Trek (2009), 11 de mayo de 2009.

Sí, me gusta la ciencia-ficción… siempre y cuando sea buena; como cualquier otro género. Y particularmente,  me gustan las space operas. No, nunca me ha gustado especialmente el mundillo Star Trek. Aunque a esta negación habría que ponerle algunos matices. Cuando era niño, recuerdo haber visto embobado la serie en la televisión. En blanco y negro. Entonces no había forma de saber que el que se moría era el del “pijama” rojo. En la nueva película, también la palma el de rojo. Eso no ha cambiado. En aquellos tiempos, recuerdo que la serie se llamó La conquista del espacio. Aunque también la recuerdo como Viaje a las estrellas, traducción más precisa del título original. Según la Wikipedia, el primer título es el que se dio a la serie en España, y el segundo en los países hispanohablantes de América. Supongo que en algún momento, algunos de los capítulos destinados al público americano llegaron tal cual a España. No sé. Seguro que hay algún “trekkie” que se conoce todas estas singularidades.

El caso es que frente a otras space opera, y dejando aparte los recuerdos infantiles de la serie original, desde el momento en que comienzan a realizarse los largometrajes de la franquicia,… pues no me atrae demasiado. No me gusta mucho.  Los alienígenas no pueden competir, dijeramos por ejemplo, contra Alien. Los robots androides son meras marionetas frente, dijeramos por ejemplo, los replicantes de Blade Runner. La capacidad de dejar volar la imaginación y la fantasía se queda coja ante, pongamos por ejemplo, la primera trilogía de Star Wars. Puestos a tener un tono kitsch, se me queda corto ante filmes como Planeta prohibido. Puestos a reflexionar sobre la posición del hombre en el Universo y ante su exploración, me parece pobre frente a 2001, una odisea del espacio o la versión original, soviética, de Solaris. Es una franquicia que toca todos los palos, pero desde mi punto de vista de forma mediocre.

Y no digamos ya la calidad de sus guiones, generalmente mediocres, o el tratamiento de sus personajes, generalmente estereotipados y planos. Comparar el conjunto de la franquicia con algo similar a la versión reimaginada de Battlestar Galactica, sería duro. Muy duro. Seguro que con estos comentarios me gano la enemistad de mucho trekkies,… pero es lo que pienso.

J.J. Abrams, un tipo más conocido por sus productos televisivos que por los cinematográficos, va y decide retomar el tema. Y se crea una espectativa. Va a ser mejor. Se respetará la esencia, pero se hará mejor, menos kitsch, más profunda. Quizá más adulta. Más actual. Recogiendo muchos de los avances en materia de realización de cine de ciencia-ficción que se han producido en los últimos 30 ó 40 años… Y lo que sale es…

En primer lugar, mientras ves la película te entretienes bastante. El esquema es típico. De hecho, no es muy diferente de la primera película de Star Wars. Hay un malo que amenaza el mundo, un grupo de chavalotes, jóvenes confluyen para estar todos en el mismo sitio y al mismo tiempo, tienen un primer encuentro contra el malo de resultado entre trágico e incierto, para después de un intervalo, volver a enfrentar al malo, saliendo victoriosos, y con entrega de medallas al final. Hasta aquí poca innovación. Pero puede ser efectivo. Por qué no.

Pero claro. Donde en la primer de Star Wars había sutileza, una presentación de información progresiva, integrada en la historia, unos encuentros entre los héroes entre sí y con los villanos bien engarzados y bien integrados en la historia, y todo dentro de cierta parsimonia, contrastada con los momentos de acción… pues aquí encontramos apresuramiento, contar mucho en poco rato, querer dar explicaciones de todo y por todo, tratando un poco al espectador como si fuera tonto, como si necesitase saber todo… No. Me sobra mucha de la información que me dan. Es absolutamente irrelevante. Es irrelevante la única relación amorosa entre los protagonistas que aparece. No aporta nada. Es forzada la incorporación de distintos personajes. El guion es muy forzado. Carece de la simplicidad inteligente que tanto conviene a las películas de acción. Sí, los efectos especiales son estupendos, como siempre desde hace años, pero la historia es endeble. Es casi como un telefilme un poco largo.

Las interpretaciones no son tampoco cosa del otro mundo. Sobretodo porque la definición de personajes es mala de nuevo en este intento. Sólo se salva, hasta cierto punto, el personaje de Spock, interpretado por Zachary Quinto. Del resto, ni me molestaré en hablar, salvo de Chris Pine interpretando a James T. Kirk, ya que tanto la interpretación como el personaje me parecen un poco chirriantes. Y es un problema porque es el personaje principal.

Resumiendo,… dado que ha recibido relativas buenas críticas de algunos medios, sólo puedo pensar que este filme no es para todos los públicos, para todos los aficionados a la ciencia-ficción. Sólo puedo pensar que está pensado para disfrute palomitero de adolescentes y gente muy joven. Y para eso… pues vale. Como he dicho antes, te entretiene. Durante la proyección es razonablemente divertido… pero cuando sales del cine, te quedas con la sensación de que al fin y al cabo no era nada. Una aventura banal. Fácilmente olvidable. En la medida en que cumple ciertos objetivos, le pongo un seis, con la misma nota en la dirección y un cinco en la interpretación. Pero vamos, no es necesario que os peléeis por verla. Ya la echarán por la tele, o la alquilaréis en DVD, o lo que sea…

Últimamente no se da bien la ci-fi en pantalla grande. Habrá que esperar el estreno de Moon, proximamente… parece que puede ser algo distinto y mejor. Por soñar, que no quede. Y hablando de luna…

Luna

Cuarto creciente sobre el monasterio nuevo de San Juan de la Peña - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM