[TV] Cosas de series; y esto es lo que vi durante las navidades

Televisión

Pues sí… así de retrasado voy a la hora de comentar las series que voy viendo. Lo que traigo aquí hoy son las series que ocuparon mis ratos libres en casa durante la época navideña. Casi no me acuerdo… o algo. En fin, vamos al grano.

Easy – temporada 2

Modesta serie con temporadas de 8 episodios de aproximadamente media hora de duración, por lo que encaja bien en ratos tondos. Va sobre relaciones humanas. No sólo las de carácter romántico. También las de padres-hijos, las de amigos entre sí, las de familias extensas,… Cada episodio es independiente de los demás y con distintos protagonistas, aunque pertenecen todos a un mismo universo, ya que con frecuencia aparecen los protagonistas de unos como secundarios o como cameos de otros. Buenos repartos.

Hasta aquí, los pros. ¿Los contras? Que el interés de las historias es diverso, no siempre con el mismo nivel. Esto hace de ella una serie un tanto irregular. Pero bueno… como ya he dicho, encaja en cualquier rato tonto.

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Ya que una de las series veteranas de esta semana es coreana, nos iremos fotográficamente a Seúl.

Nola Darling – temporada 1

Una de las principales apuestas de Netflix en el último otoño-invierno, se trata de una versión serializada de una película de Spike Lee de los años 80, que yo no he visto. En ambos casos, el título original en inglés es She’s Gotta Have It.

Nola Darling (DeWanda Wise) es una joven afroamericana, artista, que vive en un acomodado barrio de Brooklyn, muy independiente. Sale con tres hombres distintos, y no hace ascos a relacionarse con alguna mujer. Busca destacar en el terreno del arte, pero al mismo tiempo tiene que hacer frente a sus inseguridades y a los riesgos que conlleva su condición de mujer afromericana.

Cabe decir lo mismo que en el caso anterior. Irregularidad en los 10 episodios de la temporada. Algunos muy buenos, pero otros muy flojos. Y excesivamente enfocada demográficamente, lo cual te puede sacar de lo que estás viendo. Oscilando entre el drama y la comedia, las interpretaciones están bien.

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Cheongchunsidae [청춘시대] (Hello my Twenties) – temporada 2

De todas las series coreanas a las que me he asomado hasta la fecha en Netflix, esta es la que más me ha convencido. De hecho, su primera temporada tenía algunos momentos notables, saliéndose de los estándares muy estereotipados que suele tener la ficción televisiva del país oriental. Advierto, los nombres propios están al estilo oriental, con el apellido delante.

En esta segunda temporada, volvemos a la residencia Belle Epoque, con algunos cambios. Una de las chicas se va y llega una nueva. Y uno de los personajes que permanece ha cambiado de actriz. En el primer caso, hemos salido perdiendo, ya que el personaje de Kang Yi-na (Ryu Hwa-young) era uno de los más interesantes y con miga. En el segundo caso,… simplemente ha cambiado por completo el carácter del personaje. No necesariamente para bien. También se ve afectado por la trama más banal de la que probablemente sea la mejor intérprete de la serie, Yoon Jin-myung (Han Ye-ri).

Estos detalles y algún otro hacen que esta segunda temporada haya estado un escalón por debajo de la primera en calidad, y que se haya acercado más y peligrosamente a los estándares de las series coreanas. Pero sigue siendo visible.

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[TV] Cosas de series; superhéroes antiheroicos y pecadoras sin pecados

Televisión

En una semana en la que ha vuelto con su segunda temporada la serie coreana que más me ha gustado hasta el momento, lo cual es raro porque parece que la mayor parte de las que tengo disponibles en las plataformas de vídeo bajo demanda son de una sola temporada, y voy avanzando en mi plan para conocer un poco mejor el universo Star Trek sin tragarme los millones de episodios de sus múltiples series, tengo un par de series muy distintas que comentar. Vamos con ellas.

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Un repaso a lo que va apareciendo recientemente en mi blog viajero (enlaces al final)… como la basílica de San Pietro de Perugia (Italia) sobre estas líneas, o la Fundación Tabacalera en Madrid (España) en el encabezado.

Wanpanman [ワンパンマン] (One punch man)

Aquí estamos ante una serie de animación japonesa del género superheroico, pero que lleva implícita una carga de parodia considerable. Saitama es un individuo que vive en un mundo frecuentemente amenazado por tremendas catástrofes y amenazas de todo tipo (monstruos, sabios locos, deidades iracundas, alinígenas exterminadores, robots gigantescos,…) y que decide dedicarse por afición a ser un superhéroe. Aunque con el tiempo llegará a tener un discípulo, un ciborg, y se profesionalizará.

Todo ello mezclando ironías, parodias y acción. Para empezar, el superhéroe es calvo. En Japón la calvicie es más rara que en occidente y les resulta chusco. Luego, sus acciones son decepcionantes. Como consecuencia de su entrenamiento es tan fuerte, que sus peleas con los enemigos son tan cortas, que nadie se entera de su heroicidad. Y cuando se profesionaliza lo hace en una organización de superhéroes que tiene mucho de funcionarial y burocrática. Estas son precisamente las bazas de la serie. Que combina la acción con la capacidad de reirse de sí misma y de todos los géneros de acción habidos y por haber en la animación nipona. Si la ves con el grado adecuado de escepticismo y ganas de divertirse, es recomendable.

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Un tranquilo mercado del pesacado en Malmo, Suecia.

The Sinner

Aquí nos llegamos a una producción de Netflix de acción real, en forma de dramón del copón. La pecadora del título de la serie es una joven ama de casa con un hijo, Cora Tannetti (Jessica Biel), que un día de playa con su familia, de forma repentina e incomprensible para todo el mundo, apuñala a un tipo que estaba por allí repetidas veces hasta que muere. Se declara culpable y afronta una grave pena de prisión, agravada por el descubrimiento de un cuerpo enterrado cuya muerte le quieren achacar, y por que unos antecedentes de consumo de drogas en el pasado. El policía que inicialmente lleva el caso, el detective Harry Ambrose (Bill Pullman), tiene la sensación de que algo no cuadra, que en la historia de Cora hay lagunas, y decide investigar más allá de lo exigido para un caso que se encuentra cerrado.

He de reconocer que no acabé de integrarme bien en la historia. Siendo un drama policiaco, no se basa en la acción, sino en el desarrollo de los personajes. Pero la consecutiva maraña de historias dentro de las historias, de revelaciones dentro de las revelaciones, se me hace un poco pesada en un momento dado y a punto estuvo de sacarme de la serie. Cosa que no sucedió gracias al buen trabajo de los dos protogonistas. Biel siempre me ha parecido una actriz que, más allá de su innegable belleza, tenía madera, pero una lamentable selección de roles que la destinaban al papel de florero o a participar en producciones de calidad discutible. Pullman sí que me parece tradicionalmente un buen actor, aunque también ha participado en algún pestiño que otro. El caso es que ambos hacen muy buen trabajo aquí. En cualquier caso, a público y crítica en general les ha gustado, e incluso tiene un par de candidaturas a los Globos de Oro, que parece improbable que se materialicen en premios, pero que ahí están. Así que no la desdeñéis.

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El bullicio de gentes y tranvías de dos pisos en Central Hong Kong.

De viaje con Carlos

Una foto al azar

[Televisión] Cosas de series; lo que nos viene de oriente

Televisión

Una de las ventajas de plataformas de vídeo bajo demanda como Netflix es que están recogiendo producciones procedentes de muchos países del mundo. Hemos visto algún largometraje español, alguna serie británica, una curiosa e interesante distopía juvenil brasileña, intrigas políticas argentinas,… Todo tipo de cosas.

Algunas de las más curiosas surgen en Extremo Oriente. Bien sea como producciones propias o como adquisiciones de películas o series de otras cadenas. Es cierto que en de estos países se abusa de tres géneros, y muchas veces con resultados que no encajan con los gustos fuera de su terreno original: el romántico, el adolescente (variante del anterior en muchas ocasiones) y los dibujos animados más o menos fantásticos. Algún intento hay de navegar por el género histórico… He ido probando alguna cosa, aunque me haya quedado con poco. Se trata de conjugar una serie de factores para que me quede con una serie. Que me guste lo suficiente y me entretenga, que me aporte algo en el conocimiento de la sociedad de la que procede más allá de los tópicos, que no tenga un público objetivo demográficamente tan seleccionado que me resulte absurda su visión,… En el último mes y medio he visto las primeras temporadas de tres series muy distintas procedentes de Extremo Oriente.

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Series sobre la gente corriente en los países del extremo oriente asiático… pues gente corriente en las calles de Tokio.

Un peculiar restaurante nocturno en Tokio

Se puede encontrar como “Midnight Diner: Stories of Tokyo”; el título original en japonés es 深夜食堂 (Shinya Shokudō), que viene a significar algo así como “casa de comidas nocturna”,… creo. En su primera temporada se trata una serie de 10 episodios de corta duración, unos 20 minutos, que se desarrollan en el entorno de un pequeño restaurante económico en el centro de Tokio, donde el restaurante ofrece únicamente un plato en la carta, aunque puede preparar cualquier cosa que le pidan siempre que disponga de los ingredientes. Cada episodio lleva el título de un plato que es el que prefiere el personaje protagonista de ese episodio.

Son pequeñas historias sobre las relaciones humanas. Hay varios que son sobre las relaciones románticas o de pareja. Amores y desamores. Pero también hay relaciones de familia, laborales, de amistad… con protagonistas que van cambiando, aunque hay un grupo de fieles que actua como coro cómico que proporciona un desaogo a los dramas de los personajes centrales de cada entrega.

Sencillo en su producción, sin más pretensiones, es no obstante una serie bien hecha y más que digna en su desarrollo. Y sirve para comprender un poco mejor las escalas de valores de los nipones.

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Cinco estudiantes (o no) en Seul

Desde Corea del Sur, con el título internacional “Hello My Twenties” o “Age of Youth”, nos llega 청춘시대 (Cheongchunsidae). La primera temporada son 12 episodios de casi una hora de duración cada uno que nos llevan a un piso de estudiantes en Seul. Cinco jóvenes entre los 20 y 28 años según dicen, aunque parece que de modo informal los coreanos cuentan los años de forma distinta a los occidentales, y sus edades entre nosotros estaría entre los 19 y los 26 o 27 años. Nuevamente nos encontramos con una de las motivaciones principales para ver estas series, la de conocer un poco más las peculiaridades de la cultura local.

Las cinco jóvenes son estudiantes, aparentemente. Los perfiles son muy distintos. La más joven es una recién llegada de una región rural, que llega despistada y tímida. Las dos siguientes en edad son pizpiretas y alegres, aunque una de ellas está colgada de un novio potencial maltratador, mientras que la otra no consigue atraer a ningún chico a pesar de ser bastante mona. La cuarta es la alta, guapa, con mundo, y en realidad no es estudiante, aunque sus compañeras no lo saben. Y la quinta, la mayor, es una callada joven que se desloma a trabajar pluriempleada para pagarse unos estudios que le cuesta mucho ir sacando a delante.

En el episodio inicial, la joven pizpireta sin novio asegura ser capaz de ver fantasmas, espíritus de fallecidos, y anuncia que hay uno en la entrada del apartamente. Lo que no sabe es que varias de sus compañeras arrastran muertos y misterios en sus vidas… pasados, presentes o potencialmente futuros.

A pesar de esta premisa, la serie no es de fantasia o fenómenos paranormales. Es de relaciones puramente terrestres, en la que se irán destapando los problemas que atenazan a cada una de ellas. Familiares, de violencia de género, sentimientos de culpa, mentiras compulsivas, acoso laboral, prostitución, el difícil acceso al mundo del trabajo… Novios posibles, probables o imposibles. El primer episodio estuvo a punto de echarme para atrás, pensando en que sería una simple serie romanticona. Pero la serie trata temás con más profundidad, como habréis podido ver en la lista anterior. Muchas veces te descolocan, por los giros de la trama,… o porque no asumes o conoces los valores y costumbres de los coreanos. Y cosas que aquí pueden ser normales, allí pueden causar conflicto o se moralmente escandalosas. Y al final coges cariño a las cinco guapas compañeras de piso. Porque eso sí, monas son.

Una curiosidad que me ha merecido la pena.

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La “justicia” de los vencedores

Me sorprendió encontrar en catálogo este título, Tokyo Trial, no por su tema, sino porque del grupo de entidades que la producen, la principal es la televisión pública japonesa. Y trata un tema delicado. De la misma forma que al final de la Segunda Guerra Mundial en Europa se produjeron los juicios de Núremberg para depurar las responsabilidades de los jerarcas alemanes por sus crímenes durante la guerra, en Tokio, bajo el mandato del general MacCarthur, se montó un tribunal internacional para ejercer la misma tarea sobre los jerarcas japoneses.

Estamos pues ante una serie con un reparto internacional, sobre los jueces que formaron este tribunal internacional, en la que se mezclan imágenes rodadas con actores actuales, con las de archivo de la época de los juicios. Unos juicios en los que algunos de los jueces pusieron en duda los fundamentos jurídicos puestos encima de la mesa. De hecho, el punto de vista principal en la serie es el del juez holandés, que al final emitió un voto particular sobre las sentencias. No voy a entrar en un comentario detallado de los dilemas que plantea esta producción de cuatro episodios de tres cuartos de hora de duración. Pero básicamente se centran en torno a la legitimidad de la guerra como medio de ejercer la política exterior de un país, la asimetría entre los países de occidente y oriente, colonizadores y colonos en muchas ocasiones, a la hora de establecer relaciones de influencia y de poder, o el hecho de que potenciales actuaciones de los vencedores no se llevasen a los tribunales a pesar de que estaban revestidas también de mucho sufrimiento y muerte entre poblaciones civiles.

No es una serie para el lucimiento interpretativo, para mostrar las virtudes dramáticas de un guion, o para sacar pecho con las excelencias de una producción. Es una serie para inducir a la reflexión, y que intenta ponerse en una posición, si no equidistante, al menos ecuánime ante los dilemas que se plantean. No está mal.

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