Fotografías realizadas en Estocolmo. Que en Visby no he estado. Aunque ya me gustaría. Y eso que en pocas semanas volveré a tierras suecas, aunque sea un poquito. Entrada disponible también en Substack.
Majo no Takkyūbin [魔女の宅急便] (Kiki’s Delivery Service) (1989; 31/20260726)
Le ha tocado el turno a Kiki, la joven brujita de 13 años que, siguiendo la tradición familiar, al llegar a esa edad abandona el hogar para, durante un año, en una ciudad donde no se halle ninguna otra bruja, aprenda a valerse por sí misma. Esta es la historia que Hayao Miyazaki, hace más de 35 años trasladó al cine, adaptándola de la novela familiar del mismo título que unos años antes había publicado la escritora japonesa Eiko Kadono.

Cuando digo que le ha tocado el turno quiero decir que es el momento en que se reestrene en salas de cine en una versión remasterizada en 4K. Lo de que sea en 4K o lo que sea me trae un poco sin cuidado. Creo que sobre eso, me hubiera apetecido todavía más una proyección con una copia bien conservada de celuloide. Pero en cualquier caso, nunca habíamos tenido la ocasión de ver la película en pantalla grande. Y aunque yo la he visto varias veces en la pantalla del televisor,… nunca es lo mismo.
Miyazaki no había realizado todavía sus películas más destacadas… salvo que ya nos había presentado a Nausicaä y a Totoro. Y había recreado alguno de los mundos que visitó Gulliver en sus viajes. Sin contar los múltiples trabajos en series de animación para televisión. Era un buen director de animación, reconocido, quizá todavía no una leyenda. Pero siguió con su tendencia de buscar heroínas para sus películas que fuesen jóvenes esforzadas, a las que ningún príncipe viniera a salvar, ni falta que hacía, eso son tontadas de Disney, pero que fuesen capaces salir adelante con la ayuda y la solidaridad de sus amigos y vecinos. Ese el mensaje de la película.

Kiki… me niego al eufemístico Nicky de la versión traducida al castellano… ha sido de siempre uno de los personajes más queridos de Miyazaki. No tan espectacular en su fantasía como Mononoke Hime o Chihiro, pero elegante en ese traslado de la acción a una idealizada Europa de una época indefinida entre los años 50 y 70 del siglo XX. En una ciudad que siempre me pareció una versión alternativa de Trieste, pero que recientemente supe que está más inspirada en la sueca Visby que en la ciudad italiana de fuerte influencia austriaca. Y hay motivos para sentir afecto por el personaje y la historia.
Una de las películas más dirigida a la chiquillería, a un público un poquito más joven que otras, me lo parece a mí, pero que complace a espectadores de cualquier edad que quiera vivir la magia de la imaginación y de las historias bien contadas. Así… que ya sabéis. A por ella, si tenéis la ocasión. Y a ver cuál es la siguiente,… que no hace tanto que pudimos visitar en una situación similar al reino flotante de Laputa.
Valoración:
Dirección: *****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: *****

