[TV] Cosas de series; terror y ci-fi mística desde Japón

Televisión

Se supone que hoy tendría que ser plenamente oriental, con una serie coreana y dos japonesas. Y así será. Pero sin la serie coreana. Esta serie de organizaciones secretas, supersoldados de laboratorio y malos malísimos malos es tan lamentable que no merece la pena que pierda el tiempo con ella.

Cuando vi que estrenaban en Netflix la miniserie japonesa JU-ON: Origins, con sólo seis episodios de media hora escasa de duración, no me planteé mucho de qué podía ir. Como llevo desde octubre siguiendo un curso de japonés en Duolingo, decidí que vendría bien para hacer oído en un idioma que realmente se me está haciendo muy muy muy muy muy cuesta arriba. Y como nunca he sido aficionado especialmente al género de terror, y menos a las sagas de terror, no tenía ni idea de que esto era una secuela o precuela, no sé muy bien qué, creo que lo segundo, de una de esas sagas de origen japonés, aunque de las que también se hacen versiones americanas. La cosa va de una casa en Tokio, cuyos moradores acaban sufriendo tremendas desgracias; muertes, violaciones, etc. Bueno… no está mal hecha. Pero sinceramente, en la trama de estas cosas me parece que nada tiene ni pies ni revés, que las “reglas” del universos que generan son tan laxas que todo vale y todo se justifica. Como son sólo, como ya he dicho, seis episodios de apenas media hora… pues los vi. Y ya está. Un producto bien hecho y perfectamente olvidable.

Un paseo por Tokio para una entrada televisiva con sabor nipón.

Con más interés afronte la visualización de una serie que muchos sitúan ya entre los clásicos de la animación japonesa. Se trata de Shin Seiki Evangerion [新世紀エヴァンゲリオン, Neon Genesis Evangelion], una serie que a priori no me había interesado aunque hace ya un tiempo que estaba disponible en Netflix, porque a mi esto de los mechas, los robots gigantes tipo Mazinger Z, nunca me ha hecho especial gracia. Sin embargo, hace unas semanas leí un artículo que hablaba de sus virtudes, y decidí darle una oportunidad. La serie la vi hasta el final. Sus 26 episodios. Más dos películas que sirvieron para dar un final alternativo al original de la serie, que no gustó a muchos seguidores; Shin seiki Evangerion Gekijō-ban: Shi to Shinsei [新世紀エヴァンゲリオン 劇場版 DEATH & REBIRTH シト新生, Neon Genesis Evangelion: Death & Rebirth, versión Evangelion: Death (True)] + Shin Seiki Evangerion Gekijō-ban [新世紀エヴァンゲリオン劇場版, The end of Evangelion]. Estas películas son liosas, por que de la que he puesto en primer lugar hay varias versiones y se hicieron después de la segunda que he puesto. Pero yo las he indicado en el orden en que creo que deben verse.

Varias cosas me sorprenden de esta serie. Muy positivamente, el expresionismo gráfico de la serie, el manejo del color y de los escenarios, que me parecen muy interesantes estética y narrativamente hablando, a un nivel muy alto. Muy extrañamente, la mezcla de elementos que conjugan; la afición a los robots gigantes tripulados con humanos, más los miedos a las catástrofes, especialmente si acaban con una nube en forma de hongo, y la mezcla de elementos cabalísticos, judíos, cristianos y de vete tú a saber que otras religiones, sacados totalmente fuera de contexto y de su significado original. Y menos me extrañan las habituales subtramas propios de los dramas adolescentes, que chocan con las elevadas pretensiones conceptuales de la serie, mezcladas con no pocas, aunque moderadas, dosis de fan service. De carácter presuntamente erótico, me refiero. Aunque siempre me dejan un poco “raro” las formas que tienen los nipones de plantear estas cosas… creo que algo esta muy alterado en la sexualidad de los súbditos del trono del Crisantemo… mucho más que en el resto del mundo, que ya es decir. Y a todo lo anterior,… por si fuera poco, la cantidad de traumas psicológicos, trastornos de la personalidad o psicosis que lucen los protagonistas… que pueden hacer las delicias a los más fanáticos aficionados al psicoanálisis y otras pseudociencias similares.

El caso es que, si bien el párrafo anterior implica no poca crítica poco positiva hacia la serie, reconozco que los elementos positivos son suficientes para recomendarla a los aficionados a la animación. Aunque eso sí… yo nunca he entendido porque se dice que va dirigida a adolescentes. La mayor parte de ellos no tienen ni la sexta parte de los referentes culturales para entender nada de lo que se dice. Aunque igual es que nadie pretende que lo hagan. Difícil de valorar es.

[Cine] Nakitai watashi wa neko wo kaburu [鳴きたい私は猫を被ろ]

Cine

Nakitai watashi wa neko wo kaburu [鳴きたい私は猫を被ろ] (2020; 31/202000620)

Cuando viajas por Japón, especialmente en el entorno de los santuarios sintoístas, no es frecuente ver a la venta máscaras, caretas de animales, más o menos coloridas. Que algunos llevan, sobretodo chicas jóvenes, en la parte de atrás o en un lateral de la cabeza. Al principio me parecía gatos, pero las más frecuentes son kitsune y representan zorros. Pero hay de una diversidad de tipos, también gatos.

En Fushimi Inari Taisha, conocido santuario en Kioto, es el zorro el animal protagonista. Lo que sí es cierto es que a las nueve y media de la mañana menudeaban mucho más las chicas que los chicos visitando el lugar.

La película que traigo hoy, animación japonesa, debería haberse estrenado en salas de cine. Pero por los epidémicos motivos que ya nos son familiares, acabó siendo vendida para su distribución por Netflix a través de su plataforma de vídeo bajo demanda. Antes de que apareciera como estreno en la plataforma, desde hace algunos meses, había oído hablar de la película, dirigida por Jun’ichi SatōTomotaka Shibayama. Incluso había oído la pegadiza canción principal de su banda sonora. Y parecía que podía ser una película interesante. Vamos a ver qué tal.

La historia no resulta especialmente original dentro de la animación japonesa. Dos adolescentes chico y chica, la chica más alocada, más pizpireta, aunque problemas de integración en su familia, con padres divorciados, y con su padre que se ha vuelto a casar. El chico centrado, tranquilo, con ganas de seguir el camino de su abuelo, como alfarero. La chica se cuela por el chico, este no le responde, abrumado por los modos de ella. Y ella acaba haciendo un pacto con un gato tramposo que le ofrece una máscara con la que convertirse en gata y acercarse al chico y conocer sus secretos. Pero la cosa tiene su trampa, y las cosas se van a liar.

Lo cierto es que es una película que se queda en medio de la nada. No destaca ni por ser demasiado buena ni demasiado mala. Su guion no es brillante, pero es funcional y razonable. Su animación está dentro de lo competente en la animación japonesa. Y su planteamiento y resolución, previsibles, pero aceptables. Puede valer para pasar un rato si te gusta la animación nipona. Más dirigido a las jovencitas. Pero tampoco dejará un recuerdo especial en tu memoria. Pues eso. Aceptable, simpática,… y poco más.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine en casa] Unas cuantas más de Ghibli

Cine

Desde que empezaron a incluir en el catálogo de Netflix las películas de Studio Ghibli, me hice el propósito de ir viéndolas de nuevo. Casi todas. Ya he dicho varias veces que hay una… que me cuesta mucho volver a ver. Y es muy buena, que conste. La llega del estado de alarma por la epidemia de covid-19 fue el detonante para empezar a dar el repaso a esta estupenda colección de cine de animación. Y así, visitamos a los Yamada, conocimos a una princesa lunar, visitamos la isla volante de Laputa, recorrimos el continente de Terramar, y fuimos a saquear con Arriety. A Mononoke, Howl y Chihiro los tenía recientes de las sesiones especiales en los cines Aragonia de Zaragoza, en el último año. He tardado en volver a hablaros de este repaso cinéfilo, pero no porque lo haya abandonado, sino porque no he encontrado momento para seguir. Y aquí estamos con la siguiente tanda… con una sorpresa que me he dado a mí mismo, por mi mala cabeza.

Osaka

En primer lugar, solventar una carencia reciente. Pocos días antes del comienzo del estado de alarma, estaba prevista la proyección de Mimi wo sumaseba [耳をすませば, Si escuchas], de Kondō Yoshifumi, conocida en España como Susurros del corazón. Las dudas de la joven Shizuku en su primer año de instituto, y su relación con el aprendiz de lutier Seiji gustan mucho a los fans de Ghibli. Personalmente, es una película de momentos. Tiene momentos maravillosos. Pero al mismo tiempo siempre tengo la sensación de que el guion y el cierre de la película no están tan bien cerrados como en otras películas del estudio. Aun así, totalmente recomendable. Y además es de las pocas que tiene un spin-off, que volveré a ver un día de estos.

Era obligatorio que en un momento dado volviese a Kaze no tani no Naushika [風の谷のナウシカ, Nausicaä del valle del Viento]. Dirigida por Miyazaki Hayao, antes de la creación del Studio Ghibli, permitió su creación y está dentro del catálogo de la misma. Cuando en 2010 se proyecto en versión original en Zaragoza conmemorando el 25º aniversario de su estreno, me quedé maravillado, y de ahí derivó mi enganche a las películas de Ghibli. Y aun ahora, después de conocer a todos los personajes de este fantástico universos, Naushika, con Porco Rosso, Mononoke y Chihiro, es uno de mis favoritos. Imprescindible. Maravillosa.

Himeji

Junto a las anteriores, siempre he tenido debilidad por los protagonistas de una de las películas que muchos consideran menor de la productora japonesa. Aunque disfrazada de comedia adolescente, Kokuriko zaka kara [コクリコ坂から, literalmente Desde la subida de las amapolas], en castellano La colina de las amapolas, es un melodrama como la copa de un pino. Ese kokuriko, escrito con katakanas, コクリコ, es un galicismo, un préstamo del francés, coquelicot. Pero pasando de lo anecdótico, Miyazaki Gorō, su director e hijo de Hayao, hace un repaso al ambiente en Japón a la salida de la posguerra mundial, viviendo todavía las consecuencias de la misma y de la guerra de Corea, pero contemplando al futuro con olímpico optimismo (la acción se sitúa en las cercanías del puerto de Yokohama, poco antes de los juegos olímpicos de 1964 en Tokio). Los dos encantadores protagonistas de la película, mientras se muestran como líderes de futuro, responsables, comprometidos y animosos, viven su propio drama personal que les sitúa ante un dilema complejo de llevar adelante. Otra anécdota; la chica protagonista se llama Umi 海, que significa mar, y su hermana pequeña, Sora 空, que significa cielo.

Y esto se me está haciendo muy largo y no he terminado con el resto que he vuelto a ver. O simplemente a ver. Seguiré otro día, cuanto antes. Que tengo al menos cuatro películas más que comentar; os tengo que presentar a Marnie, las delicias de la vida rural, al ingeniero que diseñó el Zero, y a los mapaches de la era de Pom Poko. Esto… si no voy viendo alguna más, que es probable que sí.

Kibune (Kioto) – También en el encabezado.

[TV] Cosas de series; Ronda de series orientales

Televisión

Ya sabréis los habituales de estas páginas que uno de mis vicios (in)confesables desde que aterrizaron las plataformas de cine y series bajo demanda en internet son las series orientales. Uno de mis guilty pleasures, puesto que dejan bastante que desear en diversos aspectos, unas veces en guiones, otras en actuaciones, otras en producción,… pero al mismo tiempo tienen un no sé qué divertido que hace que siga enganchándome a algunas. De vez en cuando hay alguna tan infumable o con temas que no me interesan que se queda en el primer o segundo episodio. Pero otras siguen adelante. Lo de hoy es lo que en la práctica he ido viendo desde el establecimiento de las medidas especiales por la pandemia de covid-19. La mayor parte de estos episodios los veo en fin de semana, aunque hay excepciones.

Nos pidieron ayuda unos amigos con niños todavía entre los 8 y los 13 años con las series de anime, por si podían salirse en la televisión de los caminos trillados. Hemos tocado varias series, no necesariamente vistas enteras, pero sí como para orientar. A mí me tocaron en suerte alguna demasiado cursi, alguna muy bien valorada pero excesivamente excesivamente melodramática, y alguna bastante salada y razonablemente divertida… siempre que tengas entre 11 y 13 años. Quizá de la que empecé a curiosear ayer comente algo más… puede que sea divertida en general. Aunque tiene un problema conceptual de base… que ya veremos.

Fotográficamente nos vamos a China, donde hice algunos carretes en blanco y negro. Si no hubiese sido por el maldito coronavirus de los h..v.s, ahora mismo estaría en aquel país… de vacaciones. Probablemente en Xi’an o alrededores… En fin…

Si las series que predominan en las plataformas son las surcoreanas, especialmente en Netflix, seguidas de las japonesas, poco a poco se van colando de otros países. Tailandia, Taiwán… ya han aparecido por aquí. Incluso procedentes de la China continental. Como Nai He BOSS Yao Qu Wo [奈何BOSS要娶我], o Well-intended love para el mundo no sinoparlante (traducción literal del título chino, Porqué quiere casarse conmigo el BOSS). Reúne todos los defectos característicos de estas series; situaciones tópicas, absurdas, malos de cartón piedra, protagonistas femeninas encantadoras con amigas con desparpajo, y un protagonista masculino que es un sieso, pero con buen corazón. Un guion de risa, abundante emplazamiento de producto y situaciones ridículas que siempre terminan bien. Pero a pesar de sus muchos y terribles defectos, la ves mientras consigues mantener la mente absolutamente en blanco. La demostración de que es posible vivir sin pensar.

Y una de las últimas producciones surcoreanas para Netflix es Hyena [하이에나, haiena], donde mezclan el drama legal con ramificaciones políticas con la comedia romántica, con ciertos toques de screwball comedy, ya sabéis, las comedias románticas donde las chicas siempre llevan la iniciativa y ponen en cuestión de forma cariñosa la masculinada del protagonista varón. Eso sí, con final feliz. Aparte de ser un ejemplo extremo de publicidad por emplazamiento de producto, pero realmente hasta llegar a lo humorísticamente paródico, con los defectos habituales de situaciones más o menos inverosímiles, que ponen duramente a prueba la suspensión de la incredulidad del espectador, lo cierto es que no está mal interpretada y hay momento muy divertidos. Siempre y cuando [potente condicional aquí] estés dispuesto a entrar en el juego de este tipo de series, está bien. Incluso bastante bien.

[Cine en casa] Más de Ghibli para combatir el aislamiento social

Cine

Comentaba hace unos días que Netflix está subiendo el catálogo de Studio Ghibli a su oferta cinematográfica. Película diversas, muy bellas algunas de ellas, que transmiten buenos valores humanos, técnicamente estupendas, que me parecen muy adecuadas para los tiempos de confinamiento domiciliario que vivimos. Especialmente si se está en familia y con niños y adolescentes. Abandonad las propuestas de Disney un rato… y si sois capaces de percibir el mensaje, veréis que estas películas de animación superan a la mayor parte de las propuestas del gigante americano en varias dimensiones. Si en el enlace que he puesto antes hacía referencia a las películas de Isao Takahata, hoy me centraré en tres películas que comparten dos cosas en común. Sólo las he visto previamente en una ocasión, y todas se inspiran o se basan en obras de la literatura occidental.

Siguiendo la estela de los seres diminutos de Ghibli, nos moveremos entre los parques de Tokio, como el Ueno (también en el encabezado),…

Tenkū no Shiro Rapyuta [天空の城ラピュタ, El castillo en el cielo] está dirigida por Hayao Miyazaki, el principal y más conocido director del estudio. La historia es original, pero toma prestado de Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift uno de los reinos maravillosos que nos describió el irlandés. Se trata del reino de Laputa [lo siento, es así en el original, por mal que suene; en los primeros doblajes al español se le llamó Lapuntu, aunque ahora se respeta el nombre original], una isla flotante que domina a un amplio número de países. Aquí veremos cómo diversas facciones buscan adueñarse de las maravillas tecnológicas de la isla, ya abandonada, mientras que dos jóvenes adolescentes intentan evitar la catástrofe bélica que de ello derivaría. Un entretenido canto a la amistad y la solidaridad, con un claro tono antibelicista y lleno de máquinas voladoras, que tanto le gustan a Miyazaki. Nunca me ha parecido a la altura de sus obras maestras, pero es muy entretenida, especialmente para ver con niños.

Gedo Senki [ゲド戦記, Cuentos de Terramar] está dirigida por Gorō Miyazaki, hijo de Hayao. Está basada en algunas de las historias sobre el mundo de Terramar de Ursula K. Le Guin. El título original de la película se traduciría como Las crónicas de guerra de Ged. Es una de las películas menos valoradas de Studio Ghibli. Y ciertamente, ni su manufactura ni su guion están al mismo nivel que muchas otras. Pero no nos confundamos, eso no quiere decir que no sea una película apreciables y entretenida. También insiste sobre los valores de amistad y solidaridad, mientras critica la ambición de poder que entre los poderosos se da.

… Shinjuku,…

La siguiente, y última por hoy, es un película que me parece absolutamente encantadora. Relativamente reciente, de 2010, dirigida por Hiromasa Yonebayashi, Karigurashi no Arriety [借りぐらしのアリエッティ, Arrietty y el mundo de los diminutos] está basada en la novela The Borrowers de la británica Mary Norton. Nos habla de un familia de seres diminutos, padre, madre y Arrietty, una joven de 14 años que se inicia en el mundo de las incursiones al mundo de los humanos, que es parte de su forma de subsistencia. Esto coincide con la llegada a la mansión donde habitan de un niño, Shō, que está gravemente enfermo del corazón, cuya madre, divorciada tiene que viajar constantemente para trabajar, y acude a la mansión para recibir los cuidados de su abuela. En un descuido, el niño descubrirá a Arrietty, lo que dará nacimiento a una amistad, pero también a que la vida de la familia de seres diminutos se vea puesta en riesgo. Me parece una historia sencilla, delicada y bellamente expresada en esta película de animación, con aventuras muy entretenidas. El título original se podría traducir, más o menos, como Arrietty, la incursora.

Seguiré repasando las películas del estudio. Menos una,… que me siento incapaz de volver a ver. Demasiado triste. Aunque sea prácticamente una obra maestra.

… o Yoyogi.

[Cine] Hauru no ugoku shiro [ハウルの動く城] (2004)

Cine

Hauru no ugoku shiro [ハウルの動く城] (2004; 14/20200220)

Seguimos acudiendo una vez al mes a las sesiones únicas del ciclo de animación japonesa que unos conocidos multicines de Zaragoza llevan programando desde hace un tiempo. Y tras la película de enero dedicada al cine de Kon Satoshi, volvemos al Studio Ghibli y a Miyazaki Hayao y sus maravillas con la película que en castellano recibió como título El castillo ambulante.

Las poblaciones típicas alsacianas, a caballo entre la cultura francesa y la germánica, como Colmar y Rikewir, y que sufrieron las consecuencias de las guerras entre Francia y Alemania, fueron la inspiración para el reino en guerra en el que transcurre la acción de la película de hoy.

Es adaptación de una novela de la británica Diana Wynne Jones del mismo título, pero en inglés, Howl’s moving castle (1986), aunque adaptación libre. Han sido varias las ocasiones en las que Ghibli ha encontrado inspiración en la literatura europea, aunque siempre con adaptaciones en las que han introducido cambios argumentales e incluso enfoques, pero sin desvirtuar nunca, como Disney, el original. Quizá el principal cambio entre la versión literaria y la cinematográfica es que esta última es vista como una película antibélica, estrenada en el marco de las convulsas relaciones internacionales con las aspiraciones guerreras de determinados líderes occidentales con el presidente norteamericano a la cabeza, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

El ambiente es un reino imaginario en el que se combina el realismo, un poco steampunk, con la fantasía de convivir con hechiceros y brujas. Un reino en guerra, estilo guerra del 14-18, en el que Sophie, una modesta sombrerera de 17 años sufre una maldición que la convierte en una anciana de 90 años, y que habrá de aliarse con el misterioso, atractivo e inconsistente hechicero Howl para romper los hechizos que los atrapan a ambos y, quizá, detener la guerra sin sentido que se cierne sobre los reinos vecinos.

Miyazaki vuelve a presentarnos una vez más una heroína extraída de entre la gente común que, ante la adversidad, toma las riendas de su propio destino, y decide que hay que adaptarse a las circunstancias y luchar contra ese destino. Pero siempre sin perder la compasión, incluso hacia los responsables de su propia desgracia, cuando estos también caen.

Un radical no a la guerra y a la violencia, la autonomía de la persona ante su propia vida, la compasión y la solidaridad hacia los demás, unidos a un argumento con pocos peros que ponerle y un animación sin florituras pero ejemplar, hace de esta película un clásico más en la filmografía de Miyazaki. Totalmente recomendable.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Kimi to, nami ni noretara [きみと、波にのれたら] (2019)

Cine

Kimi to, nami ni noretara [きみと、波にのれたら] (2019; 12/20200216)

Sinceramente, en las semanas anteriores a su estreno, tuvimos ocasión de ver el avance de esta película de animación japonesa dirigida por Yuasa Masaaki en un par de ocasiones. Y no nos entusiasmó precisamente. Estrenada en la víspera del 14 de febrero, con un empalagoso título en castellano como El amor está en el agua, que no tiene que ver con lo que podría ser una traducción del título original del tipo Si te montas en la (tu) ola o Cuando te montes en la (tu) ola, en el ámbito de la práctica del surf, amenazaba con ser un pastelón romántico para adolescentes, así que en principio… no. Pero cuando llegó el momento del estreno, aparecieron no pocas reseñas positivas, así que cuando me propusieron acompañar a un pequeño pero animado grupo de gente intergeneracional para verla, me apunté.

No tengo muchas fotos, ni muy interesantes, de playas japonesas. Aunque sí de otros paisajes marinos. Así que a ellos voy. En Kii-Katsuura.

La historia tiene dos partes. En la primera, una joven universitaria y aficionada al surf conoce a un joven bombero, empiezan a salir y se enamoran. Bien. Vale. Pero el bombero… ya sabéis, llega la tragedia. Así que nos encontramos con una segunda parte acompañando a la joven Hinako en su duelo.

Con un argumento de ese tipo, mil veces visto, se puede hacer de todo. Maravillas y pesadillas. Todo es cuestión de enfoque. También dependen del público al que se destine la ficción. Pero si la primera mitad me pareció aceptable, aunque empalagosa, con dos protagonistas y un par de secundarios que quienes un público juvenil adolescente puede empatizar, el toque de fantasía de la segunda mitad me sacó por completo de la película. Ni aun admitiendo y siendo comprensivo, que creo que lo soy, con las diferencias culturales y generacionales, soy capaz de no ver cierto ridículo en el planteamiento. No pude con ella. Por motivos distintos a los que imaginé al ver los avances. Y acabé, y creo que no fui el único, de la “cancioncilla”… hasta “allí”.

La película es correcta, los japoneses tienen mucho oficio, en los apartados técnicos e interpretativos, pero creo que ni mis más idiotas versiones de mi yo adolescente hubieran digerido esa segunda parte de la película.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: *

[Cine/cine en tv] Joe Hisaishi vuelve a las bandas sonoras de películas de animación

Cine

Joe Hisaishi es un compositor que ha trabajado en abundancia para el cine. Muchas y grandes bandas sonoras del cine japonés se deben a él. Mientras escribo esta entrada, escucho una lista de reproducción dedicada a las colaboraciones, maravillosas, que hizo con el Studio Ghibli. En concreto, suena una animada pieza de Sen to Chihiro no Kamikakushi [千と千尋の神隠し] (El viaje de Chihiro). La última banda sonora que había compuesto para una película de animación, hasta recientemente, fue Kaguya-hime no Monogatari [かぐや姫の物語] (El cuento de la princesa Kaguya). Pues bien, en las últimas semanas se han estrenado dos películas de animación japonesas que nos vuelven a traer la música de Hisaishi. Paso a comentarlas.

Dado el tema de una de las películas de hoy, nos daremos un paseo por las costas de Japón, en la península de Kii.

Ni no Kuni [二ノ国] (2019; 08/20200129)

Dirigida por Yoshiyuki Momose, esta película se ha estrenado internacionalmente en Netflix sin pasar por las pantallas de los cines, al contrario de lo que sucedió en su país de origen.

Está basada en un videojuego, cuya banda sonora también está compuesta por Hisaishi. Y nos presenta una situación de fantasía en la que existen dos mundos, uno de ellos que podemos considerar el nuestro, y el otro un mundo de fantasía mágica medieval. Unos adolescentes tienen la capacidad para viajar entre ambos, y deben encontrar un equilibrio entre lo que pasa en ambos mundos, puesto que lo que sucede en uno puede tener consecuencias negativas en el otro.

Es un entretenimiento muy simplón para niños y adolescentes, que no supone un especial valor añadido para un adulto. No destaca por nada en especial, pero tampoco es especialmente malo en nada. Un argumento predicible y los tradicionales elementos de las historias de fantasía de este tipo; una película de animación de manual, sin riesgo de ningún tipo, para explotar como mercadería derivada del videojuego. No merece la pena más comentario.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Kaijū no Kodomo [海獣の子供] (2019; 09/20200203)

Presentada en occidente como Children of the sea o Niños del mar, el título original de esta película de Ayumu Watanabe significaría más bien algo así como los niños mamíferos marinos. Por aclararnos, son niños de aspecto humano u originalmente humanos, criados por dugongos, que se han adaptado a la vida en el mar.

La película, adaptada de una serie de historietas del mismo título, nos habla de la alianza entre dos chicos con estas características que viven en un acuario con una joven adolescente con problemas de encaje en el mundo, tras la separación de sus padres, que trabajan o trabajaban (no tengo claro lo que sucede con la madre), en dicho acuario. En un momento dado, fenómenos extraños, tras la caída al océano de un meteorito, empiezan a suceder que parecen tener a estos tres jóvenes como centro de interés.

Es difícil valorar esta película. Lo que empieza como una película de aventuras entre adolescentes, entre los que no sabes nunca si puede surgir o no un interés romántico, con el trasfondo de los conflictos de la chica en su vida cotidiana, va evolucionando hacia una película de fantasía (hay quien diría ciencia ficción, pero yo me quedo con el concepto de fantasía), teóricamente llena de simbolismo, aunque algunos de estos símbolos a mí se me escapan, que culmina en un tramo final visualmente abrumador, a medio camino entre la genialidad y el delirio pastillero.

Aunque esos aspectos visuales, acompañados por la música de Hisaishi, son realmente muy interesantes y de primer nivel, lo cierto es que la evolución argumental de la película me expulsó de la película en varias ocasiones, al no existir una gran coherencia en el desarrollo de la misma. Queda más como una suma de ideas, pegadas entre sí de modo forzado, al servicio de la filigrana técnica, que como una historia armada y bien construida con un mensaje claro, especialmente dado el público juvenil al que parecería que va destinado.

¿Es recomendable o no? Pues es difícil de decir. Para los fans del género probablemente sí, pero para quienes no esté hechos a la animación japonesa, casi es mejor que se inicien con otras películas. A mí, al final, no me disgustó, pero tampoco me entusiasmó el resultado. Y me despido mientras suena un tema de Majo no Takkyūbin [魔女の宅急便] (Niki, aprendiz de bruja… en realidad se llama Kiki… pero bueno).

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Perfect Blue [パーフェクトブルー] (1997)

Cine

Perfect Blue [パーフェクトブルー] (1997; 06/20200123)

Seguimos acudiendo a las sesiones únicas en versión original que mensualmente programan unos multicines de Zaragoza dentro de un ciclo de animación japonesa. Un jueves al mes, podemos disfrutar de verdaderas joyas del género. Desde que empezó hemos tenido la oportunidad de ver en la gran pantalla un par de obras maestras de Studio Ghibli, en septiembre y en diciembre del año pasado. Pero en enero no ha sido el Studio Ghibli ni el maestro Miyazaki los que nos han llevado a esta sesión mensual. Es un estilo muy distinto, mucho más complejo, destinado a un público adulto, pero no menos magistral. Es el estilo de Satoshi Kon.

Nunca tuve la oportunidad de ver una película de Kon en pantalla grande hasta ahora. Aunque he visto la mayor parte de su obra en vídeo. Una obra muy valorada, aunque menos conocida que la de otros grandes animadores de Japón o del resto del mundo. La película que hoy nos ocupa fue su primer largometraje como director. Y según muchos sabios de la cosa cinematográfica, el mejor.

En nuestro último viaje a Japón, coincidimos en Osaka, a orillas del Dotonbori, con actividades de promoción de grupo de “pop idols”. La gente pagaba una cierta cantidad por hacerse fotografías instantáneas con las chicas del grupo. De vez en cuando hacían alguna actuación, con temas pop, pegadizos y de escasa calidad.

Comprender del todo la película no es fácil. Para empezar, los doblajes o los subtítulos de la película no dejan claro al público no entendido en las peculiaridades del mundo de la música y el espectáculo en Japón sobre quién es Mimarin, Mima Kirigoe (actriz de voz, Junko Iwao; en Japón los actores y actrices de voz son tan considerados y populares como los que prestan también su imagen). Con frecuencia ves traducido que Mima es una “estrella del pop” que redirige su carrera hacia la interpretación. Y ahí tenemos el primer problema. No es una “estrella del pop”. Es una “pop idol [aidoru; アイドル]”, que es otra cosa. Unas poquitas “pop idols” en Japón llegan a ser estrellas del pop, pero la mayor parte, no. Intentaré explicar esto de las “idol”.

Existe un mercado del entretenimiento en Japón en torno a las “idols”. Aunque los hay también masculinos, me centraré en las chicas. Son chicas jóvenes, que muchas veces comienzan en su adolescencia e incluso en su preadolescencia, que se dedican al entretenimiento de masas. Las más populares son las que se dedican a cantar y bailar como integrantes de grupos de música pop, que pueden llegar a ser muy numerosos. Algunos de decenas o centenas de integrantes. Tienen unas fuertes exigencias laborales por parte de sus “managers” y productores. E incluso restricciones en sus vidas privadas, ya que se conocen casos de expulsiones, “degradaciones” o escándalos por el terrible hecho de que una chica de 19 o 20 años… se vea con su novio. No tienen porque cantar o bailar especialmente bien, o tener físicos espectaculares. Lo que han de ser es “kawaī [可愛い]”… monas. Porque su público principal van a ser hombres, muchas veces entre los 30 y los 50 años, casi siempre solteros y solitarios, que se encandilan con algunas de estas chicas. Parte de la rutina del trabajo, además de las actuaciones son las sesiones de dar la mano o la posibilidad de que los fans se hagan fotos con sus “idols” favoritas, a cambio de un pago o de demostrar que compran los discos del grupo. También generan mercaderías como ropa, muñecos o libros de fotos, donde suelen aparecer ligeras de ropa, aunque no desnudas. Una industria enorme que mueve mucho dinero, con una audiencia fiel dada la peculiar sociología y sexualidad del país nipón, y con una mano de obra ilusionada y numerosa, hay muchas jovencitas que quieren ser “idols” para saltar a la fama y al estrellato, y más que probablemente, salvo excepciones, mal pagada. Pocas triunfan realmente. Y muchas acaban en el olvido, o intentan permanecer un tiempo en el negocio como “gravure idols”, jóvenes que se dedican a aparecen en revistas con reducidos bikinis o prendas de ropa interior, e incluso como “AV idols”, es decir, “adult video idols”… actrices porno. Hay otras jóvenes que van directamente a estas categorías sin pasar previamente por la de “pop idols”. Y también hay “underground idols” que se mueven en locales cutres, que se fabrican sus propios vestidos, que tienen pequeños grupos de admiradores y que sobreviven como pueden. Hay muchas cosas que me gustan de la cultura japonesa, pero entenderéis que esta no. Por las dosis de sexismo, explotación y… lo que queráis encontrar, y que son fáciles de deducir.

Pues bien, Mima es una “pop idol” de 21 años, edad en la que ya empieza a ser mayor para este negocio, cuyo sueño ha sido cantar, pero que se está planteando reconducir su carrera hacia la interpretación. Por ello, abandona el trío de “idols” al que pertenece, y guiada por sus representantes comienza su trabajo en una serie de televisión. Pero pronto se verá metida en una trama de inseguridades personales, de acosos, y de crímenes a su alrededor en la que, con la ayuda de la impresionante presentación visual de Kon, de un guion complejo pero ajustado a la perfección, y jugando con el equívoco y la confusión constante, se mezclará lo que es real y lo que es la ficción de la serie hasta un punto en que será difícil diferenciarlos. Incluso el final de la película está sujeto a interpretación.

Globalmente, es una obra maestra que funciona a varios niveles. Como dura crítica social del sistema de entretenimiento japonés, como introspección psicológica de una joven cuya identidad no está clara ni para ella ni para nadie, y como trama criminal. La película es dura, aunque esta dureza se matice por ser animación. El rodaje de algunas escenas con actrices reales hubiese sido compleja y más difícil de completar con éxito. Una película que no sé si es para todos los públicos, exige una predisposición activa del espectador para introducirse en el complejo mundo de Mima, y se aleja notablemente de lo que es la animación más convencional. Desde mi punto de vista, imprescindible para el auténtico aficionado al cine. Aunque sean necesarias más de una visualización para extraer todo el jugo a esta compleja obra.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

[TV] Cosas de series; animación, documentales y una serie muy mala

Televisión

Dejaré para la semana que viene un especial “aventuras espaciales” y hoy, que ando con poco tiempo, iré con algo más ligero. Cosas que he visto durante las navidades.

Dos de animación japonesa que he visto en Netflix. La primera, Mugen no jūnin [無限の住人], cuya traducción vendría a ser “El habitante del infinito” o algo así, pero que se suele conocer en occidente como “La espada del inmortal” y sus variantes inglesas. Cuenta la historia de un samurai maldito, que no puede morir, y una adolescente que busca venganza por la muerte de sus padres. Esta basada en una historieta que ha conocido una diversidad de adaptaciones, entre ellas una película de acción real que se estrenó también en Netflix, bastante regular. Vi esta primera temporada de animación porque recordaba un tanto a Samurai Champloo [サムライチャンプルー], que me gustó mucho. No es para tanto, pero es bastante mejor que la película.

Con dos series japonesas, está claro de donde voy a sacar las fotos para esta entrada. Nos iremos al monte Koya [Kōyasan, 高野山], que nos traslada fácilmente al ambiente de una de las dos series, la más histórica.

Un tono muy distinto tiene ReLife [リライフ]. A un NiNi japonés de 27 años (Ni estudia, Ni trabaja), se le ofrece la oportunidad de reorientar su vida, pero con la condición de volver por un año a los 17. Cuando estaba en su último curso de bachillerato, o como se llame en Japón. No pensaba pasar del primer episodio que vi por curiosidad, por asumir que sería una serie muy para adolescentes. Y lo es. Pero tiene alguna cosilla curiosa y me enganché. Sin más… Su origen está en una historieta para internet.

Pensando que era ficción me puse a ver una serie titulada Don’t f**k with cats, que resultó ser un documental en tres capítulos. Donde una serie de friquis enganchados a internet se dedican a buscar a un asesino de gatitos que emite los vídeos de sus fechorías por internet… y que resulta ser un asesino de personas real… No sé qué da más miedo, si la existencia de este tipo de asesinos o las comunidades de friquis en internet. Una curiosidad entretenida. Muy valorada por el público votante en IMDb… que debe ser amante de los gatos, o son los friquis o son seguidores de los asesinos de gatos y lo que haga falta… no sé.

Y finalmente vi la que es muy probablemente la serie coreana más mala que hay en Netflix, y eso es mucho decir, pero que tiene sólo dos episodios de unos 45 minutos en lugar de los 16 o más de una hora que son habituales. Será por eso por lo que la vi entera. Se titula 28 Hae eui dal [28개의 달], y es un drama romántico que… bah… da igual. Es malísima.

[TV] Cosas de series; batiburrillo de cosas asiáticas

Televisión

Se me han acumulado en pocos días un montón de series y otras producciones televisivas a comentar. Y no sabía muy bien en qué orden y como organizarlas. Antes de seguir tomando otras decisiones, he decidido quitarme de encima esta semana lo que tenía pendiente procedente de Asia. Algunos ya sabréis que tengo la mala costumbre de engancharme a infames series coreanas… pero hay alguna cosa más.

Con una mezcla de producciones rodadas entre Japón y Corea del Sur, aunque una de ellas sea americana, tenía que elegir por poner fotos de uno de los dos países. He optado por algunas vistas en blanco y negro de Osaka en Japón.

Cuando me suscribí a Netflix, una de las primeras cosas que vi, como curiosidad, fue una serie japonesa que se titulaba Shin’ya shokudō [深夜食堂], también conocida como Midnight Diner, hace ya tres años de eso. Una serie simpática, con episodios de corta duración, sobre un pequeño restaurante nocturno, del tipo de los que se pueden encontrar en Omoide Yokocho en Shinjuku. Aunque sin la invasión de turistas. En cada episodio se desvelan los avatares de alguno de los clientes, y aprendemos a preparar el plato que más le gusta. No tiene muchas pretensiones, es buenrollista y ocasionalmente presenta casos de interés humano. Recientemente pusieron en su catálogo la segunda temporada, que sigue en el mismo tono. Y es igualmente razonablemente recomendable.

Durante un buen montón de semanas, a un ritmo de uno o dos episodios cada una, hemos podido ver, procedente de Corea del Sur, Vagabond [배가본드]. Serie de conspiranoias, servicios secretos, guerras industriales, corrupción política, en la que un especialista de cine y profesor de taekwondo (Seung-gi Lee) se alía con una joven y pardilla agente (Suzy Bae) de los servicios de inteligencia para desentrañar el misterio de un accidente de aviación en el que muere el sobrino del especialista. En dieciséis episodios desarrolla una trama innecesariamente compleja y rebuscada, para dejar un final abierto, tan mal planteado, que no ha contentado a nadie. Tiene momentos muy entretenidos por el camino, y los protagonistas, eso sí, son muy guapos. Desde luego, la chica protagonista, que viene del mundo de las idols del K-pop, es una chica muy muy guapa. Y poco más, aunque quizá con el tiempo pueda actuar de forma más convincente.

También durante varias semanas, a un ritmo de dos por semana, procedente del mismo país asiático, hemos podido ver Dongbaek-kkot pil muryeop [ 백꽃 필 무렵], con el título internacional, o sea, en inglés, When the Camellia Blooms. Compleja, y a la vez simplona, comedia romántica que mezcla los amoríos de una madre soltera muy mona (Hyo-Jin Kong) con un policía local no muy inteligente (Ha-Neul Kang), pero muy buena persona, con diversos dramas familiares, y una trama en torno a un asesino en serie. Desarrollada en veinte episodios, no es que le hayan sobrado los cuatro por encima de los dieciséis habituales… es que lo que cuenta se puede contar en un par de horas. Típico guilty pleasure en el que te das cuenta de que se podría haber hecho un producto razonable, que buena parte de los intérpretes tienen capacidades interpretativas muy por encima de lo que se les pide, pero que no da casi nada de sí por las propias autolimitaciones del formato que se autoimponen los coreanos. No especialmente recomendable.

Y finalmente, en Netflix han estrenado el documental de una hora de duración Enter the Anime. Bajo la premisa de que la directora y presentadora del documental, Alex Burunova, quiere profundizar en un género, la animación japonesa, cuyas características diferenciadoras quiere conocer, vamos conociendo a una serie de productores de animadores, directores y productores nipones, que van contando los distintos estilos de la animación del País del Sol Naciente. Podría estar muy bien, y de hecho no está mal; pero al final te quedas con la impresión de que más que nada es un producto de autopromoción de las series de animación de la cadena.

[Cine] Set to Chihiro no kamikakushi [千と千尋の神隠し] (2001)

Cine

Sen to Chihiro no kamikakushi [千と千尋の神隠し] (2001; 46/20190912)

Bueno. La de hoy, es conocido, es una obra maestra de la animación. De lo mejor. Y probablemente, la que yo considero mejor película de animación de la historia. Y de las mejores películas que he visto en mi vida, animación o no. Esto de entrada.

No es una película nueva. Es de 2001. Y una de las pocas ocasiones en la que los norteamericanos han dejado de mirarse al ombligo y han concedido un premio de la academia, un Oscar, a una película de animación procedente de otro país, o la única más bien, y hablada en un idioma distinto del inglés. Y de verdad que ha habido ocasiones para que esto haya sucedido en más de una ocasión.

Nos adentraremos en el rico mundo de la fantasía y la mitología japonesa durante un visita al santuario Tokugawa de Nikko [Nikkō Tōshō-gū].

Dirigida por el maestro Miyazaki, probablemente es el momento de mayor inspiración dentro del Studio Ghibli, aunque podemos considerar que dentro del estudio tiene que competir con otros largometrajes de altísimo nivel, que simplemente no han tenido la repercusión internacional de Chihiro. Mononoke, libélulas, Ponyo, Kiki,… incluso Naushika en la época preghibli. No es un fenómeno aislado, no es flor de un día, no es una casualidad. Es el fruto de un trabajo coherente, persistente y concienzudo.

La hemos visto dentro del ciclo que una empresa de exhibición cinematográfica de Zaragoza viene haciendo, en el que todos los jueves a las 20:00 horas ofrecen un pase único de una película trascendente en la cultura popular. Para diciembre tienen previsto volver al Studio Ghibli con un pase de Mononoke Hime (La princesa Mononoke). Son películas que he visto todas en vídeo, pero muy pocas en la gran pantalla. Y el disfrute es impresionante.

Como es habitual en las películas de Miyazaki y Ghibli, tenemos una protagonista femenina, que debe superarse así misma, con la colaboración de otros, pero bajo su propio impulso y motivaciones, tratando la película de forma directa o indirecta las preocupaciones del director sobre los problemas del mundo actual, especialmente los medioambientales, y engarzando con las tradiciones y mitos del Japón clásico o tradicional. Se ha comparado a Chihiro con la Alicia de Lewis Carroll. Ambas comparte un viaje por lo extraordinario detrás del cuál podemos intuir la metáfora del cambio de la edad infantil al camino hacia la madurez. Pero también tenemos diferencias marcadas. Chihiro permanece tal cual la concibió Miyazaki, es mucho más reciente, mientras que es difícil conocer la auténtica naturaleza de Alicia, tantas veces reimaginada y reinterpretada en los más de 150 años de vida del personaje. Por otro lado, Alicia es una niña de clase acomodada que entra en un mundo que sale de la imaginación de Carroll, mientras que Chihiro es una niña común, sin aspectos destacables, delgaducha, desgarbada, no especialmente habilidosa que se mueve de repente en el mundo de los ocho millones de kami de la tradición mitológica nipona. Cualquier niña japonesa podría identificarse con ella sin problemas. Y también tenemos más claras cuales son las circunstancias por las que Chihiro da sus primeros pasos hacia la madurez. Es una niña doliente, ha perdido el entorno vital que le es familiar, su colegio, sus amigos, su casa,… tiene que rehacer su vida y está triste e insegura. Un punto de partida que la enlaza con Riley, otra niña del mundo del cine animación que también nos ofrece su peculiar país de las maravillas.

No voy a entrar ahora en un comentario en profundidad, ni en comentar su argumento. Creo que cada cual debe verla y valorarla en función de su bagage cultural y sus valores propios. Eso variará mucho en las personas. Pero la riqueza visual que nos va invadir durante las poco más de dos horas de duración de la película y la emoción de los hechos que acontecen ante nuestras ojos pocas veces los encontramos. Y además es una película que podemos ver cuantas veces queramos. Siempre encontraremos novedades o matices no percibidos hasta ese momento.

Por supuesto, deberíamos verla en versión original, aunque no entendamos ni papa de japonés. Los actores de voz japoneses son una categoría tan respetada como cualquier otra categoría actoral. Y no me refiero a actores de doblaje; actores de voz que trabajan en animación y otros productos en los que no prestan su propio físico. Hīragi Rumi es la actriz de voz que pone voz a Ogino Chihiro / Sen en el largometraje.

Como he dicho al principio, una obra maestra. Im-pres-cin-di-ble.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****