[TV] Cosas de series; un poco de animación oriental, sobre todo Star Wars a la japonesa

Televisión

Que en los últimos tiempos veo menos televisión es una obviedad. Desde mayo estoy en una pelea cotidiana por conseguir eliminar todos los kilos que me sobran, o por lo menos la mayor parte de ellos. Y de momento no voy mal. Pero eso conlleva, además de una dieta rigurosa, procurar dedicar suficientes horas al día a realizar ejercicio cardiosaludable. No es que haya tenido problemas de salud específicos. Es que no quiero tenerlos en el futuro. O al menos, disminuir ampliamente la probabilidad de sufrirlos. En salud, nada es seguro, todo es posible, aunque unas cosas sean más probables que otras. Así que llegados a este punto tenía poco que comentar. Poquito. Habrá que contentarse con algo de animación oriental.

Los santuarios y los barrios antiguos de Ise nos servirán para ilustrar una entrada con una serie que combina las tradiciones niponas con el universo Star Wars.

Desde China llega a través de Netflix Xian wang de richang shenghuo 仙王的日常生活, que se traduciría como La vida diaria del rey de las hadas, aunque oficialmente le han dado el título en español de La vida diaria del rey inmortal. La serie no es gran cosa en su realización y en sus argumentos, que tiran más bien a la comedia adolescente, pero curiosamente de forma global resulta entretenida. Sin más. Es una producción china por parte del mismo estudio que una razonablemente interesante antología de tres historias cortas que ya vimos no hace mucho, en la que se confirma que en China hay interés por copiar las fórmulas de éxito del anime japonés. Con tradiciones propias. En esta ocasión, cogen a una serie de seres del mundo fantástico, mágico o celestial, y los ponen en lo que sería el “Hogwarts” chino. Ya digo, nada especialmente memorable, pero suficientemente entretenido para colar uno de sus episodios de poco más de 20 minutos en ratos muertos hasta que te ves la serie. En dos meses, como me sucedió a mí.

Mucho mucho mucho más interesan es Star Wars: Visions. O quizá debiéramos decir Sutā Wōzu: Bijonzu スター・ウォーズ:ビジョンズ. Pero bueno,… esto último no es más que la forma en que los nipones pronuncian el título en inglés. Después de darle una vuelta al pensamiento, he llegado a la conclusión que esta es la producción del universo Star Wars más interesante y estimulante, junto con The Mandalorian y su Baby Joda, desde The Empire Strikes Back. Es lo que hoy en día se llama una antología, de nueve episodios, de corta duración, creo que se mueven entre los 13 y los 23 minutos, por lo que se ve enseguida, realizados con libertad creativa en estilo y guion por una serie de estudios y directores orientales, en su mayoría japoneses, aunque hay uno español y otro coreano, que trabajan para estudios japoneses. Las historias no tienen porqué adherirse al canon de la franquicia, siendo libres sus creadores de situarlas en el tiempo y entorno de su preferencia. Y lo que han conseguido es una delicia animada, que demuestra claramente que salirse de los caminos mil veces recorridos es mucho más positivo que insistir sobre ellos. De varios de los episodios, a mí me gustaría ver series completas dedicadas a esos personajes y a esas historias. Fenomenal, sobresaliente. Altamente recomendada. No sé a que estáis esperando… Y mandar a tomar viento fresco a las tontadas que dirige sin ninguna originalidad el mamón de J. J. Abrams, que tanto daño han hecho a las historias de nuestro universo de ficción favorito hasta que el propio George Lucas hace 20 años y Abrams recientemente decidieran destrozarlo.

[Cine en TV] Penguin Highway (2018)

Cine

Penguin Highway (2018; 56/20210825)

De los estrenos cinematográficos de esta semana pasada, el más interesante ya lo habíamos visto en un pase especial de preestreno unas semanas antes, y el siguiente en aparente interés… tenía unos horarios inconvenientes para sus pases en versión original. Y tampoco nos “mataba” tanto el ir a verlo. Por ello, nos limitamos a quedar para charrar un rato este miércoles pasado, y cuando volvía a casa, miré los estrenos en las plataformas de vídeo bajo demanda. Que tampoco son para “matarse” por verlos. A principio de año, Netflix anunció un ritmo frenético de estrenos, un promedio de más de uno a la semana. Pero pocos de ellos han resultado mínimamente atractivos. El caso es que mientras repasaba los últimos llegados a la plataforma, me fijé en esta animación japonesa dirigida por Hiroyasu Ishida, y decidí darle una oportunidad. El primer largometraje de animación del director y animador.

Los bosques del monte Kurama y del río Kibune, no lejos de Kioto, servirán para ilustrar los de la película de hoy.

No voy a contar mucho del argumento, que está basado en una novela del mismo título, que ha recibido algunos premios en su país de origen dentro del ámbito de la ciencia ficción. Hay que decir que el título original de la película está en inglés, aunque en japonés se pueda encontrar escrito en katakana, ペンギン・ハイウェイ, Pengin Haiwei. Diré simplemente que, en un suburbio de una gran ciudad, posiblemente Kioto, de donde procede el escritor, aunque no se explicita, cerca de los bosques y los montes, hay un escolar al que le encantan las ciencias que está colado por una joven ayudante del odontólogo local, y especialmente por sus おっぱい oppai. Y que un día una misteriosa bandada de pingüinos aparece en medio del lugar… que de alguna forma están relacionados con la chica. No necesariamente con sus oppai.

Si os he de reconocer las cosas como son, es una película de animación japonesa normalita. Las he visto más interesantes visualmente y con argumentos y temas más intensos y profundos. Pero lo cierto es que es una película que te deja un buen sabor de boca muy por encima de las expectativas depositadas en ella. Y creo que en gran medida es debido a un conjunto de caracteres bastante entrañables. Hay una evidente intención pedagógica para los más pequeños de las familias para animarles al estudio de las ciencia como algo que puede desencadenar aventuras más interesantes que la fantasía… aunque el tiempo de “ciencia ficción” del que tira la historia circula más cerca de esta última que de la ciencia propiamente dicha. Pero hay que tener en cuenta su vocación de película familiar.

La canción principal de la película está cantada por una de las cantantes más populares del País del Sol Naciente, auténtica superventas, y la película deja muy buen rollo, el curioso romance entre un shonen de cuarto de primaria y una guapa y bien dotada joven que viene de… otro lugar, y de edad indefinida.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****

[TV] Cosas de series: animación japonesa, entre futuros distópicos/utópicos y el retorno de Godzilla/Gojira

Televisión

En las últimas semanas antes de coger vacaciones, estuve muy activo viendo distintos estrenos de animación japonesa en Netflix. De las cuatro series, sólo una de ellas es una segunda temporada. La dejaré para el final porque, sin duda, es la más destacada en profundidad y calidad.

Eden es animación japonesa producida por una productora americano-taiwanesa. Consta sólo de cuatro episodios, se ve enseguida, y está un poquito más infantilizada de la cuenta. En un futuro indefinido, la Tierra es un desierto en el que se encuentran algunos rincones, oasis, de aspecto paradisíaco y con abundantes manzanas, cuidados por robots. En uno de ellos, dos robots de mantenimiento despiertan de una cápsula de hibernación a una niña, que trasladarán a un refugio de robots independientes, donde la criarán al margen de la sociedad antihumana que han generado los robots. Como he dicho, la trama está muy infantilizada, es muy previsible y es de lo más flojo que se ha podido ver en la plataforma de vídeo bajo demanda en este género. Pero como sólo son cuatro episodios, los vi todos, para ver si se animaba un poco. Regular.

Otakus y cosplayers diversos en Odaiba, Tokio, vendrán de maravilla para ilustrar una entrada como esta.

Shūmatsu no Warukyūre [終末のワルキューレ, algo así como Valkirias del fin del mundo], titulado internacionalmente como Record of Ragnarok, es básicamente una serie de mamporros. Los dioses, los de todas las religiones, aunque parece que Odín es el más importante, han decidido que después de 1000 años de vigilancia, los humanos no son dignos de existir, y van a acabar con ellos. Pero las valkirias invocan el ragnarok, la batalla final entre humanos y dioses, en la que trece dioses se enfrentarán en combates singulares con trece humanos. El bando que gane más combates decidirá el destino de la humanidad. En los doce episodios de esta primera temporada contemplamos tres combates y se deja indicado el cuarto. Como digo, básicamente es una serie donde se están dando bofetadas de carácter apocalíptico constantemente, mientras se cuentan en retrospectiva, de formas muy sui generis las historias de los campeones humanos. A mi me parece un dislate de marca mayor. Pero en su disparatado argumento, hay momentos en los que alucinas y te diviertes mucho. Entre el guilty pleasure y el producto inclasificable pero interesante. Difícil de decir. Por supuesto, han surgido estúpidos grupos religiosos por el mundo que han protestado por la forma en que se presentaban a sus dioses, lo cual, dada la intrascendencia del producto, es un tema mucho más preocupante que la propia calidad de la serie.

Gojira shingyura pointo [ゴジラ S.P <シンギュラポイント>, Godzilla Singular Point], donde Godzilla en general es Gojira en el original, es la enésima vuelta de tuerca al tremendo monstruo reptilesco que viene del mar para destruir Tokio y lo que se le plante por el medio. Es una actualización del rollete, con nuevos orígenes para el monstruito, y con mucha palabrería pseudocientífica. Cada vez que mencionaban al diagonalizador ortogonal, me revolcaba de risa en el sofá. El caso es que es muy entretenida, tiene personajes muy simpáticos y, en su intrascendencia, se ve en un plisplás. Tampoco pasará a la historia del género precisamente. En general, pensado para vender mercaderías.

Y es BEASTARS la serie de animación japonesa en Netflix que en estos momentos está atrayendo las miradas de los aficionados al género. Adaptación de una serie de historietas de éxito, la sociedad de animales antropomorfizados, con las rivalidades y conflictos entre carnívoros y herbívoros, aunque teóricamente dirigida a adolescentes y jóvenes, fundamentalmente masculinos, no duda en tratar temas adultos con seriedad. El peculiar romance a tres bandas entre tres adolescentes, un lobo gris, un ciervo y una coneja enana, no deja de ser una metáfora del conflicto que todo ser humano pasa en su socialización entre sus necesidades primarias y más instintivas (sexo, satisfacción de apetitos, socialización básica e integración social), frente a las cesiones y a las adaptaciones sociales para poder convivir sin que la sociedad sea una selva. Y no deja de tener su mirada crítica a la sociedad. Con una banda sonora potente por parte de una pareja muy joven de moda en el pop japonés, como digo atrae las miradas de los aficionados a la animación japonesa e incluso de algunos más. A mí me parece muy interesante.

[Cine en TV] Cider no yō ni kotoba ga wakiagaru サイダーのように言葉が湧き上がる [Palabras que burbujean como un refresco] (2020)

Cine

Cider no yō ni kotoba ga wakiagaru サイダーのように言葉が湧き上がる (2020; 49/20210722)

Esta misma semana se produjo este estreno de animación japonesa en Netflix. Y me dio buena espina. Dirigida por
Kyohei Ishiguro, esta comedia romántica adolescente, siempre con tonos de drama entremezclados, fue realizada para conmemorar el 10º aniversario de la discográfica FlyingDog Inc., especializada en música para animación en Japón. Es una de esas películas cuyo estreno se hubo de retrasar por la pandemia de Covid-19, y que para paliar las consecuencias del retraso en el estreno, se acordó con Netflix el estreno en todo el mundo, casi simultáneamente con el estreno en Japón.

Creo que el centro comercial de la película se llamaba Oda City… pero no me pareció inspirado por los de Odaiba en Tokio. Pero bueno. Ahí lo dejo.

Nos cuenta la historia de dos adolescentes durante las vacaciones de verano en torno al centro comercial de su ciudad. “Cherry”, el chico, es introvertido, y sólo es capaz de comunicar sus sentimientos a través de los haikus que compone, su afición principal. “Smile” tiene un cierto complejo por sus dientes de “conejo”, aunque vivaz y dicharachera, teniendo éxito en las redes sociales buscando y encontrando cosas “kawaii” (monas). Eso sí, tapa su boca con una mascarilla (premonitorio…). Cuando se conozcan, irán más adelante en su relación gracias a la búsqueda que iniciarán con algunos amigos de un disco perdido de la mujer de un anciano del centro de día donde colabora “Cherry”, cuyo rostro, la de la mujer, que falleció joven, hará que “Smile” cambie su percepción de sí misma.

No es la animación más maravillosa en factura y en profundidad de lo que nos llega del País del Sol Naciente. Pero la película tiene ritmo, buen rollo, diversión y sentimientos, por lo que es un entretenimiento más que aceptable. Encantado de haber pasado la sobremesa del jueves en compañía de estos simpáticos personajes. Sin más. Pero, también, sin menos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Sora no aosa o shiru hito yo 空の青さを知る人よ [Her blue sky] (2020)

Cine

Sora no aosa o shiru hito yo [空の青さを知る人よ] (2020; 34/20210519)

He de reconocer que la decepción que me supuso la última película de animación japonesa que fuimos a ver a las salas de cine me dejó con el ánimo insatisfecho. Dejando aparte lo que pueda ver en forma de series, y ahora estoy viendo algo curioso y entretenido, la animación japonesa tiene algunas características y valores que me suelen atraer. O por lo menos determinada animación japonesa. Es un ámbito demasiado extenso como para meter todas las producciones en el mismo saco. El caso es que me enteré de que esta película de Tatsuyuki Nagai, de cuyo estreno en su país de origen me enteré en su momento, por las peripecias de la pandemia había acabando llegando a nuestro país estrenada en plataformas. Como Filmin. Y me animé. A ver si me quitaba el sabor de boca.

La película no deja de defender los valores más tradicionales y familiares de Japón… no es la película más progresista y osada que se pueda ver de ese país, ni mucho menos. Por eso, he decidido ilustrar la entrada con imágenes de una boda tradicional en el Kitaguchi hongu Fuji sengen Jinja… el santuario sintoísta del inicio de la ruta norte de subida al monte Fuji en Fujiyoshida.

Las hermanas Aioi, Akane, en su último curso de bachiller, y Aoi, 14 años menor, quedan huérfanas de padre y madre por un accidente. Akane, tranquila y responsable, se responsabiliza de su hermana pequeña, permaneciendo en su ciudad de provincias para cuidarla y proporcionarle una buena educación, al mismo tiempo que se integra en la comunidad, trabajando para el ayuntamiento. Y para ello renuncia a acompañar a su novio que se va a Tokio a triunfar como músico. Trece años más tarde, Aoi está en plena rebeldía adolescente y se siente culpable de que su hermana mayor haya perdido su vida por ella. Y además… no deja de estar enamorada del recuerdo de Shinno, el que fue novio de Akane. Hasta que un día, para unas actividades promocionales de la vida turística de la ciudad, aparece en la ciudad Shinno, como guitarrista acompañante de un famoso cantante enka. Aunque muy lejos de su sueño de ser un músico famoso. Y todo se enredará. Especialmente cuando también se aparezca a Aoi el espíritu reencarnado del Shinno adolescente…

La historia es una de las típicas de enredo con el fin de hacer sentir bien al espectador, porque independientemente de las tribulaciones de los protagonistas, todos son esencialmente buenas personas que, casi todos ellos, viven reconciliados con las decisiones que han tenido que tomar en su vida, por elección o por obligación. Y además, la definición de los personajes hace de ellos lo suficientemente adecuados para que el espectador empatice con ellos.

En el aspecto técnico, la película tiene las características típicas de mucha animación nipona, con unos personajes relativamente esquemáticos, aunque fácilmente reconocibles en toda ocasión, que se desenvuelven sobre fondos muy detallados y bien reproducidos y ambientados, en esta ocasión de la ciudad de Chichibu, en la región de Kantō, a unos 100 kilómetros del centro de Tokio. Tal es la diferencia entre el aspecto de los personajes y el realismo de los escenarios… que a veces chirría en exceso.

Resumiendo, película entretenida, adecuada para sentirse bien, lo cual era apropiado en este momento, pero que no tiene mucho más que aportar, y que probablemente quedará olvidada, más o menos, dentro de un tiempo. Desde luego, no a la altura de algunos de los éxitos más recientes de la animación japonesa.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Sennen Joyū (2001), evento especial Kon Satoshi

Cine

Sennen Joyū [千年女優 Millenium Actress] (2001; 20/20210318)

Os hablaba el lunes de la única serie que concibió el director de cine de animación japonés Kon Satoshi (recordemos que en los nombres japoneses, el apellido va por delante). Y hoy voy con la película de este director que vi por primera vez, y en pantalla grande, el pasado jueves en un evento especial en un cine de Zaragoza. Hace algo más de un año, antes de los confinamientos por la pandemia de covid-19, ya pudimos ver en un evento similar la más famosa y alabada de las películas de Kon. Y lo cierto es que esperábamos que siguieran estos eventos con el resto de su filmografía que, lamentablemente, no es muy extensa. Cuatro largometrajes. De los que, antes del evento de enero del año pasado, sólo había visto tres en televisión, y ninguno en pantalla grande. Coincide que la película del pasado jueves es la única que nunca había visto del director, ni en televisión ni, por supuesto, en pantalla grande. Así que estreno para mí, 20 años después de su estrenos en festivales. En España nunca se estrenó en cines, fue directa a DVD, y sólo se ha podido ver en eventos especiales en salas de cine, y la versión digitalizada en 4K actual es una celebración de ese vigésimo aniversario. De momento no parece anunciada la programación del resto de las películas de Kon, en forma de ciclo.

He elegido unas cuantas fotos de Arashiyama en Kioto, porque al final del famoso bosque de bambúes es posible visitar la casa del actor de cine de época Ōkōchi Sansō, y de alguna forma, en la película de hoy, la casa donde vive retirada la actriz protagonista me la recordó.

La película nos cuenta cómo un director de documentales, junto con su videógrafo, se dirige al lugar donde vive retirada desde hace 30 años, alejada del mundo, la actriz Fujiwara Chiyoko. La que durante décadas fue una de las reinas de la pantalla, desapareció de repente, y Fujiwara quiere resolver el misterio de lo que pasó, al mismo tiempo que le entrega un objeto que encontró y que le pertenece, una pequeña llave… que es la clave para entender la vida de la actriz de los mil años. Porque a partir del momento en que le entrega la llave, la actriz le cuenta su vida de una forma absolutamente apasionante.

Por la película es realmente apasionante, divertida, emocionante, trepidante en algunos momentos. Al más puro estilo de Kon, constantemente mezcla la realidad con la ficción de las películas de la actriz. La vida de la actriz se enmarca entre dos famosos seísmos, el primero de ellos identificado claramente como el Gran terremoto de Kanto de 1923, día en el que nació, y menos claramente identificado, al final de su vida el Gran terremoto de Hanshin-Awaji o de Kobe de 1995. Ya digo que no creo que este último esté claramente mencionado, pero es el evento más famoso de este tipo en aquella época, y que marcó el imaginario nipón en cuestiones de catástrofes, hasta el Terremoto y tsunami de Tōhoku en 2011, con la catástrofe nuclear añadida. Al principio de su adolescencia, en la convulsa época de los años 30, dos eventos marcan su vida. Su encuentro con un joven pintor que huye de la infame kenpeitai por sus ideas políticas, que le entrega una llave y del que se enamora, y la propuesta de un estudio para debutar como actriz, lo cual acepta como forma de salir a buscar al pintor a Manchuria. El resto de su vida, hasta su retirada como actriz se ve marcada por estos dos sucesos. Por un lado la búsqueda del pintor, que adquiere caracteres dramáticos en los peores años de la represión durante las guerras de finales de los 30 contra China y contra el mundo en los 40; por otro lado, su prolífico trabajo como actriz interpretando heroínas en todo tipo de papeles y películas, películas que abarcan la historia de Japón desde la época Heian hasta la conquista espacial, pasando por el cine de samuráis o de monstruos tipo Godzilla. Mil años de historia, que dan origen al título, junto con la maldición de cierta bruja de ficción, y que además coinciden con el cambio del milenio durante la realización y el estreno de la película.

Mucho más sencilla de entender que otras películas de Kon Satoshi, conserva no obstante el sello del director. La constante mezcla de escenas de la realidad, con las escenas de sus películas, abren la puerta a una riqueza visual y conceptual impresionante, junto con una acción trepidante en la búsqueda de la actriz de su pintor amado. La diversión está asegurada. Y también la emoción, por las traiciones, por las fidelidades, por los sentimientos puestos en marcha… y especialmente ese cierre final tan espléndido, esa cita final “だって私…あの人を追いかけてる私が好きなんだもの。” [“Porque yo… lo que realmente he amado ha sido la búsqueda”]. Hay quien la ha incluido en listado de las 10 películas de animación que todo aficionado al cine debe ver. Y aunque eso es opinable porque hay mucho donde elegir, tampoco diría yo que no tuviese un lugar digno en esa decena de obras de referencia.

Fujiwara Chiyoko es una actriz ficticia. Los listos de la cosa dicen que está basada en dos actrices reales. A una la conozco, Hara Setsuko, por interpretar a las distintas Noriko de la denominada “trilogía de Noriko” de Ozu Yasujirō. Tres películas independientes entre sí, de la posguerra mundial, en las que Hara interpretaba tres personajes distintos, tres mujeres modernas de la época, de nombre Noriko, que asumían los valores positivos de la tradición nipona al mismo tiempo que se incorporaban a la modernidad como mujeres trabajadoras y que toman sus propias decisiones. La otra es Takamine Hideko, que no recuerdo haberla visto en ninguna película, aunque tiene una filmografía muy extensa. Ambas nacieron a principios de los años 20, ambas se retiraron en los años 70 mucho antes de su muerte y siendo relativamente jóvenes. Y entre las dos rodaron todo tipo de películas abarcando toda la gama que aparece en la película de Kon.

Concluyendo, creo que mi opinión se deduce fácilmente de lo comentado hasta ahora. La película es muy divertida, muy entretenida. Como además no es muy larga, no llega a los 90 minutos, se te pasa en un vuelo. Es emocionante, empatizas con los caracteres. Es un homenaje al cine enorme, que cualquier aficionado al cine agradecerá. Y además tenemos la estupenda animación de Kon Satoshi en su versión más asequible a todos los públicos. Totalmente recomendable.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

[TV] Cosas de series; dos cosas muy distintas desde el Asia más oriental

Televisión

En las últimas semanas he procurado agrupar las series que comentaba bajo algún criterio más o menos coherente. Saltándome para ello en alguna ocasión el orden en las que las había visto o terminado de ver. En esta ocasión me ceñiré al orden cronológico. De las que tengo pendientes de comentar, estas son las series que antes finalicé de ver. Una me llevo mi tiempo, la otra fue cosa de un fin de semana. Me explicaré enseguida. Vayamos con lo más sencillo de comentar.

Recientemente se estrenó en Netflix la segunda temporada de la surcoreana Joahamyeon Ullineun [좋아하면 울리는, avisa si a alguien le gusto o algo así], popularmente conocida en el resto del mundo como Love Alarm. La primera temporada, que nos hablaba de los amoríos de instituto que desembocaron en que un joven desarrollara una applicación para los móviles que avisa de que a alguien en un radio de 10 m le gusta el portador/a del móvil, y a los problemas que esto trajo para la protagonista, Kim Jojo, interpretada por Kim So-Hyun, una estrella joven en ascenso dentro de la televisión y el cine coreanos. Terminaba en un notable cliffhanger, que demostraba que en el más puro triángulo rectángulo, la joven hipotenusa era pretendida por dos apuestos catetos, uno de ellos con novia oficial, mientras que una modificación en su móvil impedía que nadie pudiera hacer saltar la alarma en el mismo. Habían sido ocho episodios con una historia, aunque serias deficiencias en la interpretación. No entiendo porqué la actriz esta, más allá de que sea más o menos monilla, sea un valor en alza en la interpretación. Porque lo que en la primera temporada era un razonable acierto de reparto, que prometía a pesar de sus limitaciones, en la segunda se ha convertido en un lastre de inexpresividad, empeorado por el hecho de que los giros argumentales debidos a las innovaciones en la trama, se habían convertido en la mínima tensión de un triángulo amoroso, tópico, mal desarrollado y mal interpretado, también por las limitaciones de los dos catetos. Supongo que estaba prevista otra tanda de ocho episodios para completar los 16 tradicionales de las series surcoreanas. Pero imagino que la pandemia a impuesto restricciones en los rodajes, y se han quedado en seis. Que como son de poco más de 40 minutos en lugar de los 60 a 80 tradicionales de las series coreanas,… sirvió para liquidarla en un fin de semana. Una serie que va a la baja, y cuya valoración final, para mí… es que no vale mucho la pena.

Hoy, Tokio,… claro.

Pero mucho más interés despertó para mí Paranoia Agent, título internacional, o sea, en inglés, de la serie de animación Mōsō Dairinin [妄想代理人, agente delirante]. Es razonable, la traducción del título, en esta ocasión. Lo que me atrajo de esta serie de 13 episodios de media hora de duración que se puede ver en Filmin es que es la única serie que salió de la privilegiada creatividad del director japonés Kon Satoshi, prematuramente fallecido a los 46 años, tras una larga enfermedad (eufemismo tradicional para (no) decir cáncer), que en realidad no duro mucho. La cosa fue rápida. Kon es considerado uno de los genios de la animación mundial. Pero no dejó una obra extensa, además de participar como director en algunos episodios de series creadas por otros, y algunos cortos, rodó cuatro largometrajes y creó una serie, la que hoy nos ocupa. Hasta hace unas semanas, yo sólo había visto tres de sus películas en televisión, una de ellas también en la gran pantalla, hace poco más de un año en un evento especial. Con la visualización de esta serie, y la de la película que me faltaba en otro evento especial, la semana pasada, ya he visto todo lo que define a Kon como autor. Y realmente, sí, opino que es uno de los grandes, de la animación, y del cine en general. De la película que vi la semana pasada hablaré pronto.

En cuanto a la serie que nos ocupa, se nota por su factura, sus temas y su argumento que ha salido de la cabeza de Kon. Especialmente, por la mezcla del mundo real y mundos que pueden estar en la fantasía, en lo onírico o en la mente de las personas. Qué vamos a decir si en el título de la serie, tanto en el internacional como en el japonés, aparecen conceptos como paranoia o delirio. La trama circula alrededor de unos ataques que se producen en el distrito de Mushashino en Tokio, en los que un joven que se mueve sobre patines en línea a gran velocidad, agrede con un bate de beisbol doblado a personas que quedan gravemente heridas. Y todas estas personas, antes de la agresión, se encuentran en una situación altamente estresante y con sensación de estar en su vida en un callejón sin salida. La primera de las agredidas es una diseñadora gráfica joven, que tras conseguir el éxito con un personaje con forma de perrito, se encuentra presionada para repetir este éxito con otras creaciones. Pronto comprobaremos que es un personaje central y no meramente la primera de la lista entre los agredidos. Y también tienen un papel central los dos policías que se encargan en principio de caso, sin éxito.

La serie no es sencilla. Está llena de simbología diversa, y a partir del episodio 5 empieza a incluir elementos procedentes de los distintos puntos de vista de los implicados, entrando en el mundo de la fantasía… o de las ideas delirantes. Por lo tanto, quedan como dominantes tres grandes temas. El sentido de culpa que puede surgir cuando alguien mete la pata hasta dentro hasta dentro; la sociedad actual que arrincona a las personas, las estresa y las lleva al extremo con grandes dosis de despersonalización; y el trastorno mental delirante. No me atrevo a decir que sea una serie para todos los públicos, porque no lo es, desde luego no para un público infantil, pero creo que es obligada para los amantes de la animación y del cine/audiovisual en general.

[Cine] Akira (1988)

Cine

Akira (1988; 63/20201211)

El viernes pasado recibí una curiosa propuesta para ir al cine. Uno de los “estrenos” de la semana es la versión digitalizada en 4K de un clásico de la animación japonesa, basado en una historieta de éxito, Akira, también un clásico de ese medio. Acepté… por dos motivos. Me gusta la animación, aunque el cyberpunk no sea mi género preferido (habitualmente), y era una oportunidad de reencontrarme con alguna persona de la que la epidemia en curso me ha mantenido alejado. Así que allí nos presentamos en la sala, con el fin de visualizar la versión original de la película dirigida hace 30 años largos por Katsuhiro Ōtomo.

Tokio… claro

La historia transcurre en un futuro distópico postapocalíptico, en el año 2019 (futuro respecto a su época… es curioso, el mismo año en el que transcurre la acción de la Blade Runner original). Tokio fue destruido en una catástrofe, por una “singularidad”. Sobre sus ruinas se reconstruyó Neo-Tokio, donde reina la corrupción política, las mafias, las bandas callejeras,… y donde encontramos a dos pandilleros moteros, Kaneda y Tetsuo, en rivalidad con otras bandas. En una confrontación con una de ellas Tetsuo sufre un “accidente” que hace que se convierta en objeto de interés para el gobierno. Y empiece una transformación en algo que recuerda al origen de la catástrofe que destruyó la ciudad en el pasado.

Con estas películas japonesas de cierta época, en los años 80 y en los 90 del siglo XX, me pasa una cosa. Los temas que tratan no siempre me atraen. No por los temas en sí mismos, sino por los caldos mentales que se montan los japoneses, arrastrando siempre sus complejos derivados de los bombardeos nucleares de 1945 y otras catástrofes, que los llevan a un tratamiento que no siempre me apetece seguir. Pero indudablemente son películas de animación de alto nivel conceptual en lo que se refiere al diseño de producción, a la presentación visual, al notable expresionismo de sus propuestas. Y eso me gusta mucho.

La película se me hace un poco larga. En un momento dado, tengo la sensación de que da vueltas sobre sí misma, sin más fin que reiterar secuencias más o menos espectaculares, en un adelanto de lo que se ha convertido el cine de acción en la actualidad. Pero no se puede negar que está bien dirigida y que tiene calidad. Cualquier aficionado al género disfrutará con ella sin duda.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; terror y ci-fi mística desde Japón

Televisión

Se supone que hoy tendría que ser plenamente oriental, con una serie coreana y dos japonesas. Y así será. Pero sin la serie coreana. Esta serie de organizaciones secretas, supersoldados de laboratorio y malos malísimos malos es tan lamentable que no merece la pena que pierda el tiempo con ella.

Cuando vi que estrenaban en Netflix la miniserie japonesa JU-ON: Origins, con sólo seis episodios de media hora escasa de duración, no me planteé mucho de qué podía ir. Como llevo desde octubre siguiendo un curso de japonés en Duolingo, decidí que vendría bien para hacer oído en un idioma que realmente se me está haciendo muy muy muy muy muy cuesta arriba. Y como nunca he sido aficionado especialmente al género de terror, y menos a las sagas de terror, no tenía ni idea de que esto era una secuela o precuela, no sé muy bien qué, creo que lo segundo, de una de esas sagas de origen japonés, aunque de las que también se hacen versiones americanas. La cosa va de una casa en Tokio, cuyos moradores acaban sufriendo tremendas desgracias; muertes, violaciones, etc. Bueno… no está mal hecha. Pero sinceramente, en la trama de estas cosas me parece que nada tiene ni pies ni revés, que las “reglas” del universos que generan son tan laxas que todo vale y todo se justifica. Como son sólo, como ya he dicho, seis episodios de apenas media hora… pues los vi. Y ya está. Un producto bien hecho y perfectamente olvidable.

Un paseo por Tokio para una entrada televisiva con sabor nipón.

Con más interés afronte la visualización de una serie que muchos sitúan ya entre los clásicos de la animación japonesa. Se trata de Shin Seiki Evangerion [新世紀エヴァンゲリオン, Neon Genesis Evangelion], una serie que a priori no me había interesado aunque hace ya un tiempo que estaba disponible en Netflix, porque a mi esto de los mechas, los robots gigantes tipo Mazinger Z, nunca me ha hecho especial gracia. Sin embargo, hace unas semanas leí un artículo que hablaba de sus virtudes, y decidí darle una oportunidad. La serie la vi hasta el final. Sus 26 episodios. Más dos películas que sirvieron para dar un final alternativo al original de la serie, que no gustó a muchos seguidores; Shin seiki Evangerion Gekijō-ban: Shi to Shinsei [新世紀エヴァンゲリオン 劇場版 DEATH & REBIRTH シト新生, Neon Genesis Evangelion: Death & Rebirth, versión Evangelion: Death (True)] + Shin Seiki Evangerion Gekijō-ban [新世紀エヴァンゲリオン劇場版, The end of Evangelion]. Estas películas son liosas, por que de la que he puesto en primer lugar hay varias versiones y se hicieron después de la segunda que he puesto. Pero yo las he indicado en el orden en que creo que deben verse.

Varias cosas me sorprenden de esta serie. Muy positivamente, el expresionismo gráfico de la serie, el manejo del color y de los escenarios, que me parecen muy interesantes estética y narrativamente hablando, a un nivel muy alto. Muy extrañamente, la mezcla de elementos que conjugan; la afición a los robots gigantes tripulados con humanos, más los miedos a las catástrofes, especialmente si acaban con una nube en forma de hongo, y la mezcla de elementos cabalísticos, judíos, cristianos y de vete tú a saber que otras religiones, sacados totalmente fuera de contexto y de su significado original. Y menos me extrañan las habituales subtramas propios de los dramas adolescentes, que chocan con las elevadas pretensiones conceptuales de la serie, mezcladas con no pocas, aunque moderadas, dosis de fan service. De carácter presuntamente erótico, me refiero. Aunque siempre me dejan un poco “raro” las formas que tienen los nipones de plantear estas cosas… creo que algo esta muy alterado en la sexualidad de los súbditos del trono del Crisantemo… mucho más que en el resto del mundo, que ya es decir. Y a todo lo anterior,… por si fuera poco, la cantidad de traumas psicológicos, trastornos de la personalidad o psicosis que lucen los protagonistas… que pueden hacer las delicias a los más fanáticos aficionados al psicoanálisis y otras pseudociencias similares.

El caso es que, si bien el párrafo anterior implica no poca crítica poco positiva hacia la serie, reconozco que los elementos positivos son suficientes para recomendarla a los aficionados a la animación. Aunque eso sí… yo nunca he entendido porque se dice que va dirigida a adolescentes. La mayor parte de ellos no tienen ni la sexta parte de los referentes culturales para entender nada de lo que se dice. Aunque igual es que nadie pretende que lo hagan. Difícil de valorar es.

[Cine] Nakitai watashi wa neko wo kaburu [鳴きたい私は猫を被ろ]

Cine

Nakitai watashi wa neko wo kaburu [鳴きたい私は猫を被ろ] (2020; 31/202000620)

Cuando viajas por Japón, especialmente en el entorno de los santuarios sintoístas, no es frecuente ver a la venta máscaras, caretas de animales, más o menos coloridas. Que algunos llevan, sobretodo chicas jóvenes, en la parte de atrás o en un lateral de la cabeza. Al principio me parecía gatos, pero las más frecuentes son kitsune y representan zorros. Pero hay de una diversidad de tipos, también gatos.

En Fushimi Inari Taisha, conocido santuario en Kioto, es el zorro el animal protagonista. Lo que sí es cierto es que a las nueve y media de la mañana menudeaban mucho más las chicas que los chicos visitando el lugar.

La película que traigo hoy, animación japonesa, debería haberse estrenado en salas de cine. Pero por los epidémicos motivos que ya nos son familiares, acabó siendo vendida para su distribución por Netflix a través de su plataforma de vídeo bajo demanda. Antes de que apareciera como estreno en la plataforma, desde hace algunos meses, había oído hablar de la película, dirigida por Jun’ichi SatōTomotaka Shibayama. Incluso había oído la pegadiza canción principal de su banda sonora. Y parecía que podía ser una película interesante. Vamos a ver qué tal.

La historia no resulta especialmente original dentro de la animación japonesa. Dos adolescentes chico y chica, la chica más alocada, más pizpireta, aunque problemas de integración en su familia, con padres divorciados, y con su padre que se ha vuelto a casar. El chico centrado, tranquilo, con ganas de seguir el camino de su abuelo, como alfarero. La chica se cuela por el chico, este no le responde, abrumado por los modos de ella. Y ella acaba haciendo un pacto con un gato tramposo que le ofrece una máscara con la que convertirse en gata y acercarse al chico y conocer sus secretos. Pero la cosa tiene su trampa, y las cosas se van a liar.

Lo cierto es que es una película que se queda en medio de la nada. No destaca ni por ser demasiado buena ni demasiado mala. Su guion no es brillante, pero es funcional y razonable. Su animación está dentro de lo competente en la animación japonesa. Y su planteamiento y resolución, previsibles, pero aceptables. Puede valer para pasar un rato si te gusta la animación nipona. Más dirigido a las jovencitas. Pero tampoco dejará un recuerdo especial en tu memoria. Pues eso. Aceptable, simpática,… y poco más.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine en casa] Unas cuantas más de Ghibli

Cine

Desde que empezaron a incluir en el catálogo de Netflix las películas de Studio Ghibli, me hice el propósito de ir viéndolas de nuevo. Casi todas. Ya he dicho varias veces que hay una… que me cuesta mucho volver a ver. Y es muy buena, que conste. La llega del estado de alarma por la epidemia de covid-19 fue el detonante para empezar a dar el repaso a esta estupenda colección de cine de animación. Y así, visitamos a los Yamada, conocimos a una princesa lunar, visitamos la isla volante de Laputa, recorrimos el continente de Terramar, y fuimos a saquear con Arriety. A Mononoke, Howl y Chihiro los tenía recientes de las sesiones especiales en los cines Aragonia de Zaragoza, en el último año. He tardado en volver a hablaros de este repaso cinéfilo, pero no porque lo haya abandonado, sino porque no he encontrado momento para seguir. Y aquí estamos con la siguiente tanda… con una sorpresa que me he dado a mí mismo, por mi mala cabeza.

Osaka

En primer lugar, solventar una carencia reciente. Pocos días antes del comienzo del estado de alarma, estaba prevista la proyección de Mimi wo sumaseba [耳をすませば, Si escuchas], de Kondō Yoshifumi, conocida en España como Susurros del corazón. Las dudas de la joven Shizuku en su primer año de instituto, y su relación con el aprendiz de lutier Seiji gustan mucho a los fans de Ghibli. Personalmente, es una película de momentos. Tiene momentos maravillosos. Pero al mismo tiempo siempre tengo la sensación de que el guion y el cierre de la película no están tan bien cerrados como en otras películas del estudio. Aun así, totalmente recomendable. Y además es de las pocas que tiene un spin-off, que volveré a ver un día de estos.

Era obligatorio que en un momento dado volviese a Kaze no tani no Naushika [風の谷のナウシカ, Nausicaä del valle del Viento]. Dirigida por Miyazaki Hayao, antes de la creación del Studio Ghibli, permitió su creación y está dentro del catálogo de la misma. Cuando en 2010 se proyecto en versión original en Zaragoza conmemorando el 25º aniversario de su estreno, me quedé maravillado, y de ahí derivó mi enganche a las películas de Ghibli. Y aun ahora, después de conocer a todos los personajes de este fantástico universos, Naushika, con Porco Rosso, Mononoke y Chihiro, es uno de mis favoritos. Imprescindible. Maravillosa.

Himeji

Junto a las anteriores, siempre he tenido debilidad por los protagonistas de una de las películas que muchos consideran menor de la productora japonesa. Aunque disfrazada de comedia adolescente, Kokuriko zaka kara [コクリコ坂から, literalmente Desde la subida de las amapolas], en castellano La colina de las amapolas, es un melodrama como la copa de un pino. Ese kokuriko, escrito con katakanas, コクリコ, es un galicismo, un préstamo del francés, coquelicot. Pero pasando de lo anecdótico, Miyazaki Gorō, su director e hijo de Hayao, hace un repaso al ambiente en Japón a la salida de la posguerra mundial, viviendo todavía las consecuencias de la misma y de la guerra de Corea, pero contemplando al futuro con olímpico optimismo (la acción se sitúa en las cercanías del puerto de Yokohama, poco antes de los juegos olímpicos de 1964 en Tokio). Los dos encantadores protagonistas de la película, mientras se muestran como líderes de futuro, responsables, comprometidos y animosos, viven su propio drama personal que les sitúa ante un dilema complejo de llevar adelante. Otra anécdota; la chica protagonista se llama Umi 海, que significa mar, y su hermana pequeña, Sora 空, que significa cielo.

Y esto se me está haciendo muy largo y no he terminado con el resto que he vuelto a ver. O simplemente a ver. Seguiré otro día, cuanto antes. Que tengo al menos cuatro películas más que comentar; os tengo que presentar a Marnie, las delicias de la vida rural, al ingeniero que diseñó el Zero, y a los mapaches de la era de Pom Poko. Esto… si no voy viendo alguna más, que es probable que sí.

Kibune (Kioto) – También en el encabezado.

[TV] Cosas de series; Ronda de series orientales

Televisión

Ya sabréis los habituales de estas páginas que uno de mis vicios (in)confesables desde que aterrizaron las plataformas de cine y series bajo demanda en internet son las series orientales. Uno de mis guilty pleasures, puesto que dejan bastante que desear en diversos aspectos, unas veces en guiones, otras en actuaciones, otras en producción,… pero al mismo tiempo tienen un no sé qué divertido que hace que siga enganchándome a algunas. De vez en cuando hay alguna tan infumable o con temas que no me interesan que se queda en el primer o segundo episodio. Pero otras siguen adelante. Lo de hoy es lo que en la práctica he ido viendo desde el establecimiento de las medidas especiales por la pandemia de covid-19. La mayor parte de estos episodios los veo en fin de semana, aunque hay excepciones.

Nos pidieron ayuda unos amigos con niños todavía entre los 8 y los 13 años con las series de anime, por si podían salirse en la televisión de los caminos trillados. Hemos tocado varias series, no necesariamente vistas enteras, pero sí como para orientar. A mí me tocaron en suerte alguna demasiado cursi, alguna muy bien valorada pero excesivamente excesivamente melodramática, y alguna bastante salada y razonablemente divertida… siempre que tengas entre 11 y 13 años. Quizá de la que empecé a curiosear ayer comente algo más… puede que sea divertida en general. Aunque tiene un problema conceptual de base… que ya veremos.

Fotográficamente nos vamos a China, donde hice algunos carretes en blanco y negro. Si no hubiese sido por el maldito coronavirus de los h..v.s, ahora mismo estaría en aquel país… de vacaciones. Probablemente en Xi’an o alrededores… En fin…

Si las series que predominan en las plataformas son las surcoreanas, especialmente en Netflix, seguidas de las japonesas, poco a poco se van colando de otros países. Tailandia, Taiwán… ya han aparecido por aquí. Incluso procedentes de la China continental. Como Nai He BOSS Yao Qu Wo [奈何BOSS要娶我], o Well-intended love para el mundo no sinoparlante (traducción literal del título chino, Porqué quiere casarse conmigo el BOSS). Reúne todos los defectos característicos de estas series; situaciones tópicas, absurdas, malos de cartón piedra, protagonistas femeninas encantadoras con amigas con desparpajo, y un protagonista masculino que es un sieso, pero con buen corazón. Un guion de risa, abundante emplazamiento de producto y situaciones ridículas que siempre terminan bien. Pero a pesar de sus muchos y terribles defectos, la ves mientras consigues mantener la mente absolutamente en blanco. La demostración de que es posible vivir sin pensar.

Y una de las últimas producciones surcoreanas para Netflix es Hyena [하이에나, haiena], donde mezclan el drama legal con ramificaciones políticas con la comedia romántica, con ciertos toques de screwball comedy, ya sabéis, las comedias románticas donde las chicas siempre llevan la iniciativa y ponen en cuestión de forma cariñosa la masculinada del protagonista varón. Eso sí, con final feliz. Aparte de ser un ejemplo extremo de publicidad por emplazamiento de producto, pero realmente hasta llegar a lo humorísticamente paródico, con los defectos habituales de situaciones más o menos inverosímiles, que ponen duramente a prueba la suspensión de la incredulidad del espectador, lo cierto es que no está mal interpretada y hay momento muy divertidos. Siempre y cuando [potente condicional aquí] estés dispuesto a entrar en el juego de este tipo de series, está bien. Incluso bastante bien.