[Cine en casa] Unas cuantas más de Ghibli

Cine

Desde que empezaron a incluir en el catálogo de Netflix las películas de Studio Ghibli, me hice el propósito de ir viéndolas de nuevo. Casi todas. Ya he dicho varias veces que hay una… que me cuesta mucho volver a ver. Y es muy buena, que conste. La llega del estado de alarma por la epidemia de covid-19 fue el detonante para empezar a dar el repaso a esta estupenda colección de cine de animación. Y así, visitamos a los Yamada, conocimos a una princesa lunar, visitamos la isla volante de Laputa, recorrimos el continente de Terramar, y fuimos a saquear con Arriety. A Mononoke, Howl y Chihiro los tenía recientes de las sesiones especiales en los cines Aragonia de Zaragoza, en el último año. He tardado en volver a hablaros de este repaso cinéfilo, pero no porque lo haya abandonado, sino porque no he encontrado momento para seguir. Y aquí estamos con la siguiente tanda… con una sorpresa que me he dado a mí mismo, por mi mala cabeza.

Osaka

En primer lugar, solventar una carencia reciente. Pocos días antes del comienzo del estado de alarma, estaba prevista la proyección de Mimi wo sumaseba [耳をすませば, Si escuchas], de Kondō Yoshifumi, conocida en España como Susurros del corazón. Las dudas de la joven Shizuku en su primer año de instituto, y su relación con el aprendiz de lutier Seiji gustan mucho a los fans de Ghibli. Personalmente, es una película de momentos. Tiene momentos maravillosos. Pero al mismo tiempo siempre tengo la sensación de que el guion y el cierre de la película no están tan bien cerrados como en otras películas del estudio. Aun así, totalmente recomendable. Y además es de las pocas que tiene un spin-off, que volveré a ver un día de estos.

Era obligatorio que en un momento dado volviese a Kaze no tani no Naushika [風の谷のナウシカ, Nausicaä del valle del Viento]. Dirigida por Miyazaki Hayao, antes de la creación del Studio Ghibli, permitió su creación y está dentro del catálogo de la misma. Cuando en 2010 se proyecto en versión original en Zaragoza conmemorando el 25º aniversario de su estreno, me quedé maravillado, y de ahí derivó mi enganche a las películas de Ghibli. Y aun ahora, después de conocer a todos los personajes de este fantástico universos, Naushika, con Porco Rosso, Mononoke y Chihiro, es uno de mis favoritos. Imprescindible. Maravillosa.

Himeji

Junto a las anteriores, siempre he tenido debilidad por los protagonistas de una de las películas que muchos consideran menor de la productora japonesa. Aunque disfrazada de comedia adolescente, Kokuriko zaka kara [コクリコ坂から, literalmente Desde la subida de las amapolas], en castellano La colina de las amapolas, es un melodrama como la copa de un pino. Ese kokuriko, escrito con katakanas, コクリコ, es un galicismo, un préstamo del francés, coquelicot. Pero pasando de lo anecdótico, Miyazaki Gorō, su director e hijo de Hayao, hace un repaso al ambiente en Japón a la salida de la posguerra mundial, viviendo todavía las consecuencias de la misma y de la guerra de Corea, pero contemplando al futuro con olímpico optimismo (la acción se sitúa en las cercanías del puerto de Yokohama, poco antes de los juegos olímpicos de 1964 en Tokio). Los dos encantadores protagonistas de la película, mientras se muestran como líderes de futuro, responsables, comprometidos y animosos, viven su propio drama personal que les sitúa ante un dilema complejo de llevar adelante. Otra anécdota; la chica protagonista se llama Umi 海, que significa mar, y su hermana pequeña, Sora 空, que significa cielo.

Y esto se me está haciendo muy largo y no he terminado con el resto que he vuelto a ver. O simplemente a ver. Seguiré otro día, cuanto antes. Que tengo al menos cuatro películas más que comentar; os tengo que presentar a Marnie, las delicias de la vida rural, al ingeniero que diseñó el Zero, y a los mapaches de la era de Pom Poko. Esto… si no voy viendo alguna más, que es probable que sí.

Kibune (Kioto) – También en el encabezado.

[Cine en casa] Más de Ghibli para combatir el aislamiento social

Cine

Comentaba hace unos días que Netflix está subiendo el catálogo de Studio Ghibli a su oferta cinematográfica. Película diversas, muy bellas algunas de ellas, que transmiten buenos valores humanos, técnicamente estupendas, que me parecen muy adecuadas para los tiempos de confinamiento domiciliario que vivimos. Especialmente si se está en familia y con niños y adolescentes. Abandonad las propuestas de Disney un rato… y si sois capaces de percibir el mensaje, veréis que estas películas de animación superan a la mayor parte de las propuestas del gigante americano en varias dimensiones. Si en el enlace que he puesto antes hacía referencia a las películas de Isao Takahata, hoy me centraré en tres películas que comparten dos cosas en común. Sólo las he visto previamente en una ocasión, y todas se inspiran o se basan en obras de la literatura occidental.

Siguiendo la estela de los seres diminutos de Ghibli, nos moveremos entre los parques de Tokio, como el Ueno (también en el encabezado),…

Tenkū no Shiro Rapyuta [天空の城ラピュタ, El castillo en el cielo] está dirigida por Hayao Miyazaki, el principal y más conocido director del estudio. La historia es original, pero toma prestado de Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift uno de los reinos maravillosos que nos describió el irlandés. Se trata del reino de Laputa [lo siento, es así en el original, por mal que suene; en los primeros doblajes al español se le llamó Lapuntu, aunque ahora se respeta el nombre original], una isla flotante que domina a un amplio número de países. Aquí veremos cómo diversas facciones buscan adueñarse de las maravillas tecnológicas de la isla, ya abandonada, mientras que dos jóvenes adolescentes intentan evitar la catástrofe bélica que de ello derivaría. Un entretenido canto a la amistad y la solidaridad, con un claro tono antibelicista y lleno de máquinas voladoras, que tanto le gustan a Miyazaki. Nunca me ha parecido a la altura de sus obras maestras, pero es muy entretenida, especialmente para ver con niños.

Gedo Senki [ゲド戦記, Cuentos de Terramar] está dirigida por Gorō Miyazaki, hijo de Hayao. Está basada en algunas de las historias sobre el mundo de Terramar de Ursula K. Le Guin. El título original de la película se traduciría como Las crónicas de guerra de Ged. Es una de las películas menos valoradas de Studio Ghibli. Y ciertamente, ni su manufactura ni su guion están al mismo nivel que muchas otras. Pero no nos confundamos, eso no quiere decir que no sea una película apreciables y entretenida. También insiste sobre los valores de amistad y solidaridad, mientras critica la ambición de poder que entre los poderosos se da.

… Shinjuku,…

La siguiente, y última por hoy, es un película que me parece absolutamente encantadora. Relativamente reciente, de 2010, dirigida por Hiromasa Yonebayashi, Karigurashi no Arriety [借りぐらしのアリエッティ, Arrietty y el mundo de los diminutos] está basada en la novela The Borrowers de la británica Mary Norton. Nos habla de un familia de seres diminutos, padre, madre y Arrietty, una joven de 14 años que se inicia en el mundo de las incursiones al mundo de los humanos, que es parte de su forma de subsistencia. Esto coincide con la llegada a la mansión donde habitan de un niño, Shō, que está gravemente enfermo del corazón, cuya madre, divorciada tiene que viajar constantemente para trabajar, y acude a la mansión para recibir los cuidados de su abuela. En un descuido, el niño descubrirá a Arrietty, lo que dará nacimiento a una amistad, pero también a que la vida de la familia de seres diminutos se vea puesta en riesgo. Me parece una historia sencilla, delicada y bellamente expresada en esta película de animación, con aventuras muy entretenidas. El título original se podría traducir, más o menos, como Arrietty, la incursora.

Seguiré repasando las películas del estudio. Menos una,… que me siento incapaz de volver a ver. Demasiado triste. Aunque sea prácticamente una obra maestra.

… o Yoyogi.

[Cine en casa] Malos tiempos para el cine en salas,… recuperaremos películas en la TV

Cine

Si a los cierres que se anuncian por la enfermedad causada por cierto coronavirus, tengo que añadir que esta semana pasada no he tenido tiempo ni ocasión para acudir a las salas, tengo vacía mi reserva de comentarios cinematográficos. Pero siempre podemos tirar de la caja tonta, de las plataformas de vídeo bajo demanda y de otros recursos para ver cine. Especialmente para recuperar cine. Sobretodo el que tenemos menos ocasión de ver.

En los dos últimos meses, Netflix ha ido sumando a su catálogo el de películas de animación de Studio Ghibli. Lo cual es un puntazo, porque hasta las menos conocidas o aplaudidas son majas de ver. Yo creo que a estas alturas de mi vida he visto ya todas. Incluso la que no es del estudio, porque no se había contituido todavía. En cualquier caso, tienen los derechos sobre la valiente Naushika, que sigue siendo una de mis favoritas entre las heroínas del estudio. Pero hay algunas que sólo he visto una vez. Y es un buen momento para repetir. Salvo una. La película en tiempo bélicos de Isao Takahata es una belleza. Pero la enorme tristeza que genera evita que me anime a volver a verla.

No obstante, Takahata es el responsable de algunos de los títulos más personales del estudio, muy distintos a los de Hayao Miyazaki, pero tan interesantes como los del más conocido, y todavía vivo, director de animación de los títulos más recordados de Ghibli. En estos días me he merendado un par.

Ambiente tradicional nipón… siguiendo la estela del cuento de la Princesa Kaguya.

Hōhokekyo Tonari no Yamada-kun [ホーホケキョ となりの山田くん], conocida en español como Mis vecinos los Yamada es una de las más divertidas y aptas, por sus temas, para todos los públicos. Es más, será más disfrutada por los adultos que por los niños y adolescentes, en la medida en que se sientan reconocidos en los problemas cotidianos de esta peculiar familia. Tiene una estructura de tiras cómicas animadas, microhistorias en la vida cotidiana de los Yamada, salpicados de vez en cuando por bellos haikus de Bashō. No sé muy bien porque la había visto sólo en una ocasión.

Con un estilo visual muy similar a la anterior, y muy distinto del que usa Miyazaki, por ejemplo, y no digamos los directores de moda como Makoto Shinkai, tenemos la maravillosa y poética Kaguya-hime no Monogatari [かぐや姫の物語], conocida en castellano como El cuento de la princesa Kaguya. Es relativamente reciente. Su estreno en España se vio oscurecido porque se produjo casi simultáneamente a la que en su momento se anunció como la última película de Miyazaki, que se llevó la fama mediática. Pero la historia de Kaguya es claramente superior. Basada en una antigua leyenda japonesa, que se convirtió en uno de los textos literarios más antiguo del País del Sol Naciente, El cuento del cortador de bambú (Taketori monogatari [竹取物語]), nos cuenta la historia de la niña que un anciano cortador de bambú encontró en un brote de bambú y que se convirtió en una princesa de gran belleza, inteligencia, bondad y sensibilidad. Con unos dibujos absolutamente preciosos, y una maravillosa banda sonora a cargo de Joe Hisaishi, nunca me canso de escuchar la pentatónica (creo) combinación de Warabe uta [わらべ唄, canción infantil] y Tennyo no uta [天女の歌, canción de la mujer celestial], para mí entra a formar parte del grupo de las obras maestras de Studio Ghibli. Fue candidata al Oscar, perdiendo ante una película claramente inferior desde todos los puntos de vista, salvo los de la limitada visión de los votantes de la academia.

Y también he tenido oportunidad de rescatar por ahí una película que me llamó la atención por un par de razones. Se trata de la coreana Manchu [만추, finales de otoño], conocida fuera de la República de Corea como Late Autumn. Dirigida por Kim Tae-yong, me llamó la atención por estar protagonizada por un actor coreano que actualmente vemos con frecuencias en los dramas de este país en Netflix, Bin Hyun, en plan galán de acción, muy valiente y austero. En la película, ya ves tú, hace de gigolo. Pero es que la protagonista femenina es la china Tang Wei,… que a mí me enamora cada vez que la veo. Cómo me gusta esta mujer. Y aquí hace un papel de joven reclusa, en prisión por haber matado a su marido, que obtiene un permiso de poco más de 72 horas para el funeral de su madre. Una interpretación contenida, de escasas palabras, con unas miradas que desarman. Qué burros los chinos cuando la vetaron durante años por su papel en cierta película de época. Qué nefastas son las censuras. Recordemos que a Tang Wei la pudimos ver hace no mucho en un doble papel en otra excelente película. Cotilleo,… Tang Wei y el director Kim Tae-yong se hicieron pareja, y son felices padres de una niña que dicen que se llama Summer. Qué bonito es el cine…

[Cine] Hauru no ugoku shiro [ハウルの動く城] (2004)

Cine

Hauru no ugoku shiro [ハウルの動く城] (2004; 14/20200220)

Seguimos acudiendo una vez al mes a las sesiones únicas del ciclo de animación japonesa que unos conocidos multicines de Zaragoza llevan programando desde hace un tiempo. Y tras la película de enero dedicada al cine de Kon Satoshi, volvemos al Studio Ghibli y a Miyazaki Hayao y sus maravillas con la película que en castellano recibió como título El castillo ambulante.

Las poblaciones típicas alsacianas, a caballo entre la cultura francesa y la germánica, como Colmar y Rikewir, y que sufrieron las consecuencias de las guerras entre Francia y Alemania, fueron la inspiración para el reino en guerra en el que transcurre la acción de la película de hoy.

Es adaptación de una novela de la británica Diana Wynne Jones del mismo título, pero en inglés, Howl’s moving castle (1986), aunque adaptación libre. Han sido varias las ocasiones en las que Ghibli ha encontrado inspiración en la literatura europea, aunque siempre con adaptaciones en las que han introducido cambios argumentales e incluso enfoques, pero sin desvirtuar nunca, como Disney, el original. Quizá el principal cambio entre la versión literaria y la cinematográfica es que esta última es vista como una película antibélica, estrenada en el marco de las convulsas relaciones internacionales con las aspiraciones guerreras de determinados líderes occidentales con el presidente norteamericano a la cabeza, tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

El ambiente es un reino imaginario en el que se combina el realismo, un poco steampunk, con la fantasía de convivir con hechiceros y brujas. Un reino en guerra, estilo guerra del 14-18, en el que Sophie, una modesta sombrerera de 17 años sufre una maldición que la convierte en una anciana de 90 años, y que habrá de aliarse con el misterioso, atractivo e inconsistente hechicero Howl para romper los hechizos que los atrapan a ambos y, quizá, detener la guerra sin sentido que se cierne sobre los reinos vecinos.

Miyazaki vuelve a presentarnos una vez más una heroína extraída de entre la gente común que, ante la adversidad, toma las riendas de su propio destino, y decide que hay que adaptarse a las circunstancias y luchar contra ese destino. Pero siempre sin perder la compasión, incluso hacia los responsables de su propia desgracia, cuando estos también caen.

Un radical no a la guerra y a la violencia, la autonomía de la persona ante su propia vida, la compasión y la solidaridad hacia los demás, unidos a un argumento con pocos peros que ponerle y un animación sin florituras pero ejemplar, hace de esta película un clásico más en la filmografía de Miyazaki. Totalmente recomendable.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Sesion doble: Mononoke-hime [もののけ姫] (1997) / Chīsana Eiyū [ちいさな英雄] (2018)

Cine

Hoy traigo una sesión doble de animación japonesa muy especial. Intentaré hacerlo ágil para que no se eternice.

Mononoke-hime [もののけ姫] (1997; 63/20191205)

Este jueves pasado, una de las principales cadenas de cine de Zaragoza exhibió en sesión única y en versión original subtitulada en español una de las obras maestras de Studio Ghibli y del director Hayao Miyazaki. Conocida en español popularmente como La princesa Mononoke, nunca habíamos tenido oportunidad de verla en la pantalla grande. Sí en vídeo.

Mononoke no es el nombre de ninguna princesa. El apelativo es aplicado por uno de los personajes principales, Eboshi-sama (la dama Eboshi), a la joven San, hija adoptiva de un espíritu del bosque en forma de gran loba. Es su tercer hijo o hija, y de ahí el nombre; San, tres en japonés o en otros idiomas asiáticos. La película se retrotrae a un momento histórico en el que la cultura de los yamato, los japoneses étnicos, está desplazando a los primitivos habitantes de Japón, de los cuales Ashitaka, uno de los héroes de la película, junto con San es un joven príncipe. Y, globalmente, el conflicto entre la ciudad del hierro y el emperador con el bosque es una metáfora de las contradicciones entre la modernidad y la industrialización descontrolada frente a la naturaleza, representada por ese bosque y por los espíritus de las bestias del bosque (mononoke). Así, San, es la princesa de los mononoke.

Bosques… en Japón tienen la suerte de haberse dado cuenta a tiempo de la riqueza que supone mantener los bosques, y los hay. Muchos y muy bellos. Los de hoy los encontramos en Nachi y Shingū.

La película contiene mucho de los elementos que hicieron famosas las películas de Ghibli y de Miyazaki en particular. La preocupación medio ambiental, el choque entre la tradición y la modernidad, un personaje femenino decidido y noble, que puede tener a su lado un compañero, pero nunca un salvador, no es la típica “damisela en apuros”, un entorno fantástico que nos habla del mundo real, una excelente animación basada en entornos detallados con personajes esquemáticos pero muy reconocibles y con personalidad, y una excelente banda sonora a cargo de Joe Hisaishi.

Con un tono y un mensaje éticos claros y orientados, la película huye de maniqueísmos absurdos e impropios. Como ya he dicho es una obra maestra de la animación. Y es total y absolutamente recomendable.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

Chīsana Eiyū [ちいさな英雄] (2018; 65/20191208)

Cuando el Studio Ghibli anunció que cesaba su actividad como productora, aunque se ha anunciado su regreso a esta actividad con una nueva película de Miyazaki, algunos de sus directores y animadores se embarcaron en la empresa de abrir un nuevo estudio, Studio Ponoc, para seguir con la trayectoria emprendida, tal vez con algunos cambios debidos a la personalidad distinta de sus impulsores. Ya tuvimos la oportunidad de ver su primer largometraje, una película que se dejaba ver, aunque lejos de los mejores logros de su productora de origen.

Ahora, en Netflix, se puede ver una pequeña antología de tres historias cortas dirigidas por Yoshiyuki Momose, Akihiko Yamashita y Hiromasa Yonebayashi. Tres historias que tienen en común la valentía y decisión ante las dificultades de personas comunes, niños o adultos, con planteamientos y estilos diferentes que van desde la total fantasía en una aventura de dos niños diminutos que viven en un torrente de montaña con su padres, las desventuras de un asalariado que es un hombre invisible y las amenazas cotidianas de un niño alérgico al huevo y su preocupada madre.

Suena más a selección de obras y estilos para atraer gente interesada a invertir en el estudio que a otra cosa. Aunque se anuncia una segunda antología similar. Un fenómeno similar a los samplers que publicaban en tiempo las discográficas. El producto es simpático y se ve con comodidad, ya que en total no llega más que a 53 minutos de duración, aunque en su país natal se estrenó en salas de cine, motivo por el que lo he incluido en el apartado de cine más que en el de televisión. Si sois abonados a Netflix, echadle un vistazo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Set to Chihiro no kamikakushi [千と千尋の神隠し] (2001)

Cine

Sen to Chihiro no kamikakushi [千と千尋の神隠し] (2001; 46/20190912)

Bueno. La de hoy, es conocido, es una obra maestra de la animación. De lo mejor. Y probablemente, la que yo considero mejor película de animación de la historia. Y de las mejores películas que he visto en mi vida, animación o no. Esto de entrada.

No es una película nueva. Es de 2001. Y una de las pocas ocasiones en la que los norteamericanos han dejado de mirarse al ombligo y han concedido un premio de la academia, un Oscar, a una película de animación procedente de otro país, o la única más bien, y hablada en un idioma distinto del inglés. Y de verdad que ha habido ocasiones para que esto haya sucedido en más de una ocasión.

Nos adentraremos en el rico mundo de la fantasía y la mitología japonesa durante un visita al santuario Tokugawa de Nikko [Nikkō Tōshō-gū].

Dirigida por el maestro Miyazaki, probablemente es el momento de mayor inspiración dentro del Studio Ghibli, aunque podemos considerar que dentro del estudio tiene que competir con otros largometrajes de altísimo nivel, que simplemente no han tenido la repercusión internacional de Chihiro. Mononoke, libélulas, Ponyo, Kiki,… incluso Naushika en la época preghibli. No es un fenómeno aislado, no es flor de un día, no es una casualidad. Es el fruto de un trabajo coherente, persistente y concienzudo.

La hemos visto dentro del ciclo que una empresa de exhibición cinematográfica de Zaragoza viene haciendo, en el que todos los jueves a las 20:00 horas ofrecen un pase único de una película trascendente en la cultura popular. Para diciembre tienen previsto volver al Studio Ghibli con un pase de Mononoke Hime (La princesa Mononoke). Son películas que he visto todas en vídeo, pero muy pocas en la gran pantalla. Y el disfrute es impresionante.

Como es habitual en las películas de Miyazaki y Ghibli, tenemos una protagonista femenina, que debe superarse así misma, con la colaboración de otros, pero bajo su propio impulso y motivaciones, tratando la película de forma directa o indirecta las preocupaciones del director sobre los problemas del mundo actual, especialmente los medioambientales, y engarzando con las tradiciones y mitos del Japón clásico o tradicional. Se ha comparado a Chihiro con la Alicia de Lewis Carroll. Ambas comparte un viaje por lo extraordinario detrás del cuál podemos intuir la metáfora del cambio de la edad infantil al camino hacia la madurez. Pero también tenemos diferencias marcadas. Chihiro permanece tal cual la concibió Miyazaki, es mucho más reciente, mientras que es difícil conocer la auténtica naturaleza de Alicia, tantas veces reimaginada y reinterpretada en los más de 150 años de vida del personaje. Por otro lado, Alicia es una niña de clase acomodada que entra en un mundo que sale de la imaginación de Carroll, mientras que Chihiro es una niña común, sin aspectos destacables, delgaducha, desgarbada, no especialmente habilidosa que se mueve de repente en el mundo de los ocho millones de kami de la tradición mitológica nipona. Cualquier niña japonesa podría identificarse con ella sin problemas. Y también tenemos más claras cuales son las circunstancias por las que Chihiro da sus primeros pasos hacia la madurez. Es una niña doliente, ha perdido el entorno vital que le es familiar, su colegio, sus amigos, su casa,… tiene que rehacer su vida y está triste e insegura. Un punto de partida que la enlaza con Riley, otra niña del mundo del cine animación que también nos ofrece su peculiar país de las maravillas.

No voy a entrar ahora en un comentario en profundidad, ni en comentar su argumento. Creo que cada cual debe verla y valorarla en función de su bagage cultural y sus valores propios. Eso variará mucho en las personas. Pero la riqueza visual que nos va invadir durante las poco más de dos horas de duración de la película y la emoción de los hechos que acontecen ante nuestras ojos pocas veces los encontramos. Y además es una película que podemos ver cuantas veces queramos. Siempre encontraremos novedades o matices no percibidos hasta ese momento.

Por supuesto, deberíamos verla en versión original, aunque no entendamos ni papa de japonés. Los actores de voz japoneses son una categoría tan respetada como cualquier otra categoría actoral. Y no me refiero a actores de doblaje; actores de voz que trabajan en animación y otros productos en los que no prestan su propio físico. Hīragi Rumi es la actriz de voz que pone voz a Ogino Chihiro / Sen en el largometraje.

Como he dicho al principio, una obra maestra. Im-pres-cin-di-ble.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

[Cine] Tonari no Totoro [となりのトトロ] (1988)

Cine

Tonari no Totoro [となりのトトロ] (1988; 02/20190906)

Reestreno con motivo del 30º aniversario de la película de uno de los largometrajes de animación más emblemáticos del director Hayao Miyazaki, del Studio Ghibli, del cine de animación japonés, y probablemente de la historia del cine de animación.

En esta ocasión no tiene especial gracia hacer el comentario. Es ir sobre seguro. Pero la incluyo aquí, entre las películas de estreno en pantalla grande, como hago habitualmente con estos reestrenos conmemorativos y porque, además, yo no llegué a ver nunca la película en pantalla grande. Sí que la había visto en varias ocasiones en mi televisor, pero no en pantalla grande. Y a pesar de que hubo que hacer un esfuerzo, porque el horario en que la proyectaban no era quizá el más apropiado, pues se hizo.

La naturaleza primordial, el mundo de las tradiciones mitológicas japonesas, jóvenes decididas y autónomas y los vaivenes de la vida contemporánea son ingredientes habituales en las películas de Studio Ghibli.

La historia es sencilla. De hecho, la película en sí misma apenas llega a la hora y media de duración. Un padre con dos hijas, una en educación primaria pero ya mayorcita, y otra de cuatro años, se traslada a una casa en el campo para estar más cerca del hospital donde está convaleciente la madre de una madre que se supone ha sido grave. Y todos los cambios son llevados a cabo con un optimismo vital notable que atrae incluso a los espíritus del bosque, los totoro de distinto tamaño que viven en un alcanforero cercano a la casa, y que se convierten en aliados de las niñas en sus inquietudes cotidianas.

Como en otras películas del Studio, Miyazaki combina los problemas de una realidad cotidiana con la fantasía y las leyendas que se extraen de la rica mitología nipona. Los totoro, son tres aunque el título siempre se ha traducido en singular y todo el mundo atribuye el nombre al grandote y más proactivo, son espíritus del bosque benevolentes. Y la actitud de las niñas, de cariño y respeto hacia los árboles y el bosque, cataliza la alianza entre ambos. Y marcan algunas de las constantes del cine del director; las niñas o jóvenes empoderadas y proactivas, heroínas de lo cotidiano, y el canto a la naturaleza, el mensaje ecologista que siempre destilan sus películas.

Película de buenos sentimientos, viene además salpicada de otros personajes entrañables, como puede ser la abuela entre los humanos, o los susuwatari, pelusas de polvo y hollín con vida propia, y el Nekobasu [ネコバス ] (Gatobús), el espíritu de un gran gato multípodo que toma la forma de un autobús y que se alía también para ayudar a las niñas.

Ya se puede deducir desde el principio. Recomendable, no. Yo diría que obligatoria. Por lo menos para todos aquellos que se digan amantes del séptimo arte. Y la figura y la silueta del gran Totoro se han convertido ya en un icono popular, no sólo del Studio, sino del mundo actual en general. Fijaos, incluso hay un asteroide que lleva oficialmente el nombre de Totoro

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

[Cine en casa] Secuelas y precuelas de animación

Cine
Nota: Esta entrada incluye nombres de personas de países orientales que, por respeto a sus costumbres, tienen el apellido en primer lugar y el nombre otorgado al nacimiento en segundo lugar, al contrario que en la tradición de la mayor parte de los países occidentales.

Estos días que estoy de fiesta, aunque estoy aprovechando para caminar mucho y probar cosas nuevas en fotografía de la que os hablaré cuando estén reveladas, también me queda tiempo más tiempo para recuperar películas que no pude ver en el cine porque no me dio tiempo, porque no se proyectaron en España, porque no me enteré, o porque en ese momento no les di importancia. Y estos días he recuperado un par de películas de animación, que son secuelas o precuelas de otras películas, que sí había visto.

Estamos considerando volver a Japón, quizá durante 2019… así que estos días también estoy haciendo una revisión de las fotografías tomadas en 2014. Sirvan para ilustrar esta entrada tan vinculada al lejano Oriente.

Todo empezó cuando decidí volver a ver, tranquilamente, relajadamente, Mimi wo sumaseba [耳をすませば] (Susurros del corazón). Esta película del Studio Ghibli, dirigida por Kondō Yoshifumi con guion de Miyazaki Hayao, ya la había visto varias veces, y está en mi videoteca particular. Creo que tiene momentos muy inspirados. La cuestión es que dos de sus personajes, dos gatos, uno en forma de antigüedad, y otro un malhumorado y obeso gato medio callejero medio doméstico, fueron la base para una posterior secuela producida también por Ghibli. Más que una secuela es un derivado, spin-off que dirían los que hablan spanglish, en la que el Baron y Moon, los dos gatos en cuestión, toman vida para ayudar a Haru, una joven de instituto de 16 o 17 años, que por su buen corazón y salvar a otro gato de ser atropellado se ve envuelta en graves problemas por la peculiar forma de expresar su gratitud que tiene el Rey de los Gatos. La película es Neko no ongaeshi [猫の恩返し] (en Espala, Haru en el reino de los gatos, aunque es más conocida por su título en inglés The Cat Returns).

La película, dirigida por Morita Hiroyuki, se considera por muchos un producto menor dentro de la factoría Ghibli. Pero no por eso es un mal producto. Ni mucho menos. Con sólo 75 minutos de duración, es una película de aventuras ágil y muy entretenida, con personajes muy entrañables. Y como de costumbre en el estudio japonés, toma el personaje de una joven en un estado de desconcierto personal y la conduce ante una aventura que le lleva al crecimiento personal y a una mayor independencia y autonomía ante el mundo. A mí me parece muy majica.

Otro tono totalmente distinto tiene Seoul Yeok [서울역] (Seoul Station). Esta película de animación es una precuela, o tiene una acción casi simultánea en el tiempo de su universo de ficción, de Busanhaeng [부산행] (Tren a Busán). Vi esta última película nada más volver de mi viaje por Corea del Sur. Al fin y al cabo, yo cogí uno de esos trenes a Busán. Y también el de regreso, afortunadamente. Porque el universo de ficción de estas películas es el desencadenamiento de una epidemia zombi en Corea. Así que ya podéis imaginar el argumento. Carreras de un lado a otro huyendo de los zombis, alguna cabeza de zombi reventada de vez en cuando, y un poco de casquería cuando algún incauto termina siendo el almuerzo de los muertos vivientes. Pero si ya comenté que la película de acción real tenía su gracia y era entretenida, algo parecido se puede decir de la película de animación. Ambas están dirigidas por Yeon Sang-ho, y si bien el nivel de la animación no llega al virtuosismo de otras obras orientales, especialmente de la otra orilla del mar del Japón, o del mar del Este como reclama Corea del Sur, lo cierto es que es también muy entretenida y no carece de sorpresas, con un final un tanto sorprendente, por no caer en ciertas complacencias. Así que estos días han sido de una agradable dosis de animación oriental.

No comparten personajes ambas películas. Aunque como anécdota, la actriz que pone la voz al personaje principal de la película de animación, Shim Eun-kyung, tiene un cameo en la película de acción real.

[Cine] Meari to majo no hana (2017)

Cine

Meari to majo no hana (2018; 43/20180914)

Hace ya un tiempo que me enteré de la realización de esta película de animación japonesa. Y tenía mucha curiosidad por ver que tal había quedado. Y como parecía que iba a ser estrenada en España, esperé pacientemente. Seguramente, a estas alturas no será difícil verla por otros medios en tu casa. Pero el viernes pasado, solito, porque nadie más se me animó a acompañarme en una versión original a las ocho y media de la tarde de un viernes, en el que además después tenía otra cosa que hacer.

Acueducto, Nanzen-ji - Kioto

Con lo rico que es el folklore y la mitología nipona, me llama la atención que también se sientan atraídos por los de la Europa occidental a la hora de crear sus películas, adaptando historias de otros países. Unas veces con más fidelidad, otras tirando de la rica imaginería propia. En cualquier caso, una excusa como otra cualquiera para pasear por algunos de los muchos templos tradicionales de Kioto.

Pero pongámonos en antecedentes. Mi estudio de producción de películas de animación favorito, Studio Ghibli, anunció en 2014 que cerraba sus puertas a la producción de nuevas películas; por diversos motivos en los que no voy a entrar. Se iban a centrar en la gestión de los derechos, las mercaderías y otros activos derivados de las películas producidas desde 1986, con Tenkū no Shiro Rapyuta (El castillo en el cielo), hasta 2017, cerrando con Omoide no Mānī (El recuerdo de Marnie). No, Nausicaä no fue la primera película del estudio. Sí, parece que hay un nuevo proyecto que implica que sí que van a volver a producir películas, con un hipotético estreno en 2020.

Una de las consecuencias del cerrojazo, presunto, a la producción de nuevas películas, fue que algunos de los creativos más dinámicos y jóvenes del estudio se quedaron con ganas de sacar adelante sus proyectos. Y esto llevó al director de la película que nos ocupa hoy, Hiromasa Yonebayashi, junto con otros antiguos animadores de Ghibli, a fundar el Studio Ponoc, cuyo primer largometraje tenemos hoy aquí.

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Yonebayashi dirigió dos películas para Ghibli, ambas, de acuerdo a la costumbre del estudio, con interesantes protagonistas femeninas, Arriety y Marnie. Y ambas tenían otra cosa en común. Estaban basadas en obras de autoras británicas de libros infantiles. Las dos películas tenían buenas cualidades. A mí, Arriety me parece un encanto de película, muy adecuada para el público infantil. Pero, quizá por no ser obras de Miyazaki o Takahata, los directores más emblemáticos del estudio, no tuvieron la repercusión fuera de Japón que merecían.

La nueva heroína, esta vez de Studio Ponoc, también procede, como sus antecesoras, de la literatura infantil británica, ya que es adaptación de The Little Broomstick de Mary Stewart. Y si tenemos en cuenta que la traducción del título japonés nos da literalmente el título en castellano, Mary y la flor de la bruja, ya nos podemos percatar de va la cosa. Sí, aventuras de una jovencita preadolescente que de repente se convierte en bruja.

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La película para mí tiene una serie de problemas. Antes de nada, decir que es una aventura de animación perfectamente razonable para un público infantil, correctamente realizada y suficientemente entretenida. Pero… Primero, si vienes de Studio Ghibli y haces una película de una joven bruja, va a ser inevitable comparar a Mary con Kiki (Nicky en la versión castellana, porque les parecía un nombre con connotaciones obscenas). Y Kiki es una absoluta delicia de película, mucho más original, mucho más profunda conceptual y muy muy muy entretenida.

Por otro lado, en los últimos tiempos, la ausencia de Ghibli no se ha notado excesivamente en Occidente. A nosotros nos llega una fracción de lo que se hace en Japón en el campo de la animación. Hay abundancia de producciones de calidad, que no traspasan sus fronteras. Pero últimamente nos han llegado algunas que nos han satisfecho bastante a la hora de recoger el testigo de Ghibli de presentar personajes con los que empatizamos inmediatamente, muchas veces chicas, heroínas de los cotidiano que nos han encandilado. Sea con la espectacularidad y el romance de la huérfana Mitsuha, sea con la sencillez, el sufrimiento y la honestidad de la recién casada Suzu. Por poner algunos ejemplos. Ambos están muy por encima de la película que hoy nos ocupa. Yo me quedo especialmente con la segunda, aunque sea la primera la que ha recibido más atención mediática y del público.

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Sinceramente, espero que este nuevo Studio Ponoc (“medianoche” en serbocroata) vaya creciendo y progresando. Siempre son venidas las producciones de animación que nos sacan de ciertos caminos trillados de la animación occidental. Ya se nos anuncia que se viene una nueva producción de este joven estudio, con una antología de tres historias cortas, que ya se debería haber estrenado en Japón, aunque no sé si en salas comerciales. Pues veremos,… espero.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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[TV] Cosas de series; Jessica Jones y poco más

Televisión

Hace un montón de días, varias semanas, que no escribo nada de televisión. A ratos tengo la sensación de que en algún momento me he dejado de comentar algo, y no recuerdo qué. En cualquier caso, lo cierto es que con las vacaciones de Semana Santa y los días de antes y de después, no he estado muy seriéfilo que digamos. De hecho, incluso comencé a ver la tercera temporada de Love,… y la he abandonado. Ya no me interesan esos amores. Sin embargo me he llevado la decepción de que han cancelado futuras temporadas de Mozart in the Jungle. Sin un cierre como es debido.

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Fotográficamente pasearemos por Nueva York, ciudad donde se las apaña mal que bien Jessica Jones; y la ficticia Sinfónica de Nueva York, a la que echaré más de menos que a la fortachona detective privada.

Aparte de no encontrar cosas excesivamente motivantes, he de decir que estoy dedicando tiempo a repasar películas de animación japonesa. Además de alguna otra, he empezado a revisar entera toda la filmografía de Studio Ghibli. Recientemente he vuelto a ver Majo no takkyūbin (Nicky, la aprendiz de bruja), Kurenai no buta (Porco Rosso), Umi ga kikoeru (Puedo escuchar el mar) y Sen to Chihiro no kamikakushi (El viaje de Chihiro). Son estupendas. Hasta las menos conocidas. De hecho, la tercera de ellas, dirigida por Tomomi Mochizuki, que siempre ha aparecido como una película menor del estudio, siempre me ha traído extraños recuerdos y añoranzas de mi adolescencia. Aunque mi historia no se pareciera realmente a la de los protagonistas de la película. Cosas que pasan.

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El caso es que lo más destacado que he visto en series de televisión ha sido la segunda temporada de Jessica Jones. Una temporada que se ha hecho esperar dos años, después del excelente sabor de boca que nos dejó la primera. Para mí, esa primera temporada es lo mejor que he visto nunca relacionado con el universo Marvel, con ventaja sobre lo siguiente, e infinita ventaja sobre cualquier largometraje de superhéroes vestidos con pijamas de colores. Pero hay un viejo dicho que dice que ningún héroe es nunca mejor que el villano al que se enfrenta. Y hay numerosos ejemplos en la literatura, el cine y la ficción televisiva que lo demuestran. Y la ausencia de Kilgrave, salvo en un episodio, se ha notado como un enorme y tremendo vacío que nada ha podido cubrir. Para colmo, algunos personajes interesantes como la abogada Jeri Hogarth (Carrie-Anne Moss) han sido malempleados en tramas paralelas que no han aportado nada y que han sido totalmente prescindibles. Ninguna catástrofe. Sigue por encima de otros productos de ese universo,… pero quizá haya dejado de tener interés para mí, que nunca he sido muy aficionado al género superheroico. En fin… como digo muchas veces… cosas que pasan.

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[Cine] La tortue rouge (2016)

Cine

La tortue rouge (2016; 032017-1301)

Me tomaban el pelo el sábado unos amigos mientras dialogábamos a través del iPad/ordenador, estando yo malito con fiebre el sábado. La película de este fin de semana era un esperadísimo musical del que os hablaré pronto porque ya está visto, pero el viernes, que no había plan para juntarse el grupo de ir al cine, tomé la decisión de irme yo solito a ver la película de animación que nos ocupa hoy. Me tomaban el pelo porque yo les explicaba que había visto la versión original, pero no subtitulada,… porque es una película sin palabras. Que no muda, como he leído en algún sitio. Tiene sonido propio, los personajes emiten sonidos propios, y suponemos que entre ellos conversan. Pero no emiten durante la película palabra alguna en idioma alguno. Entonces sobran los subtítulos. Saben que el título que otorgo a las entradas sobre cine dependen de si la versión que hemos visto es la doblada o la original. Y por eso me decía que qué iba a hacer. Pues como no es versión doblada, sino original, conservar el título original. En castellano se ha presentado con el título literalmente traducido de La tortuga roja (a partir de hoy voy a intentar ceñirme lo más posible a la ortotipografía de títulos de publicaciones recomendada formalmente, que siempre he siso un poco caótico con las curisvas y las comillas,… o nada).

La isala

La isla donde transcurre la acción de la película se caracteriza por su frondoso bosque de bambú. Así que os traigo fotos del más notable que conozco en persona, el de Arashiyama en Kioto.

Lo cierto es que sabía que era difícil que nadie me acompañase a ver esta película de animación, a pesar de que representa un hecho importante. El regreso del Studio Ghibli a la producción de largometrajes de animación a pesar de su retirada anunciada hace unos años. Y de verdad que considero que esto es una gran noticia. Ghibli es la productora responsable de algunas de mis películas de animación favorita, de haberme ayudado a abrirme a otra cultura como es la nipona, lo que no siempre es fácil a pesar de la mucha información de la que disponemos hoy en días, y de haber defendido un estilo de animación diferente al de la todopoderosa Disney. Preocupación por la ecología, preferencia por personajes femeninos protagonistas, fuertes e independientes, respeto por las historias que adapta, manteniendo sus esencias, respeto por las culturas de las que proceden, incluso si sufren cierto tipo de japonización, opción por la elegancia y la sencillez en el dibujo, aunque vengan dotadas sus películas de gran riqueza visual, admisión de propuestas alternativas a las dominantes,… Como digo, un referente en este tipo de cine y en el cine en general. Y su regreso viene con un añadido. Por primera vez, coproduce un película de origen occidental. Director holandés, Michael Dudok de Wit, fuerte participación francesa, títulos de créditos con nombre y apellidos de todo el mundo, especialmente de la diversa Europa.

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Todo al servicio de lo que cada vez estoy más convencido de que es una sencilla pero destacable obra de arte de 80 minutos de duración. Una historia sencilla, pero llena de metáforas, con la aventura entre un náufrago e una isla perdida del Pacífico, y una tortuga marina roja, que se transformará en … el tema de la transformación de los seres marinos en otro tipo de seres es lago no vemos por  primera vez  en Ghibli, y que también aparece en la leyendas de todo el mundo. Pero todo ello, contribuye a un canto de integración en la naturaleza, en sus ciclos de vida y muerte, en lo que tiene de bello y de aterrador.

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Dibujos de trazo sencillo, muy limpio, muy claros, pero muy elegantes. Fiel hasta el extremo de que en el cine, si lo puedes contar con imágenes, sobra la verborrea. Obliga al espectador a mantener una conducta activa, expectante, no tanto porque sea compleja de entender la historia base, sino porque la comprensión total de la misma viene de los pequeños detalles. Del reconocimiento de los paisajes, del comportamiento de los seres vivos, de los ciclos de la luna… Una integración absoluta de la naturaleza como un personaje protagonista más de la acción. Absolutamente recomendable, aunque supongo que iremos cuatro gatos a verla. La gente se mueve con muchos prejuicios y todavía hay una mayoría que asocia animación con productos o subproductos infantiles. Desgraciadamente. Una forma como otra de desaprovechar un estilo de expresión artística y narrativa tan válido como cualquier otro.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: No aplicable
  • Valoración subjetiva: ****

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[Cine] Sesión doble de animación japonesa – la princesa Kaguya y Marnie

Cine

かぐや姫の物語 – Kaguya-hime no Monogatari (2013; 192016)

思い出のマーニー – Omoide no Mânî (2014; 202016)

La distribución del cine de calidad en España es lamentable. Especialmente cuando se trata de cinematografías extranjeras ajenas a la estadounidense. Sorprendentemente, esto también suce cuando hablamos de productos de calidad internacional reconocible, producidos por gentes que se han dedicado durante décadas a realizar algunos de los títulos más notables del cine de animación mundial. Porque sí… hay vida, y mucha, más allá de Disney, Pixar y otros candidatos norteamericanos a repartirse esta parte del pastel, que han ido surgiendo con el advenimiento de la animación generada por computadora.

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El monte Fuji suele formar parte de las leyendas niponas, y también tiene su papel en el cuento original en el que se basa la película sobre la princesa Kaguya.

Ahora he estado unos días fuera de casa, y no he podido ir al cine. Pero me sorprendió que entre los estrenos que se produjeron antes de salir de viaje que llegasen dos títulos procedentes del Studio Ghibli, que yo ya había descartado que se fuesen a estrenar en nuestro país, y ya había buscado las formas de verlos. Me gusta la animación de calidad. Y hace tiempo que este estudio japonés, que desgraciadamente ha cerrado su estudio de producción recientemente, se encuentra como mi favorito de las últimas tres décadas. Historias con profundidad en el desarrollo de los caracteres, comprometidas socialmente y con una fuerte apuesta por el ambientalismo, y que han producido caracteres protogonistas muy interesantes, especialmente entre las niñas y adolescentes. Jóvenes y mujeres que son un modelo personal mucho más interesante que los que llegan del otro lado del Atlántico.

La dos películas que traigo aquí hoy, y que se estrenaron simultáneamente en la cartelera española, tienen ya un recorrido relativamente largo. La primera de ellas, conocida también en la cartelera española como “El cuento de la princesa Kaguya”, se estrenó en Japón en 2013, en Estados Unidos en 2014, y optó a los premios Oscar en la ceremonia que se celebró en 2015. La segunda de ellas, conocida por su título en español “El recuerdo de Marnie”, ha llevado una trayectoria similar pero un año más tarde; 2014, 2015, 2016. Son las dos últimas producidas por Ghibli, son obras respectivamente de los directores Isao Takahata y Hiromasa Yonebayashi, y ambas son adaptaciones a historias literarias previamente conocidas.

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La mitología de la religión popular japonesa es muy compleja, y está muy vinculada a la naturaleza. Cualquier lugar, como el monte Tenjō o el propio Fuji son considerados como santuarios relacionados con los millones de kami que conforman el panteón sintoista nipón.

La historia de la princesa Kaguya procede de un relato japonés del siglo X conocido como El cuento del cortador de bambú, considerado como el texto nipón más antiguo conocido. Es un cuento que mezcla el carácter moral de algunas de sus enseñanzas con la fantasía procedente de la compleja mitología japonesa, siendo la protagonista, la princesa Kaguya, una habitante de otro mundo, que llegó a la Tierra en un día de luna llena y que está destinada a abandonarla en otra luna llena, puesto que nuestro satélite es su lugar de origen. Es un relato muy bello, cargado de poesía, y que es trasladado en imágenes por Takahata con un estilo de animación pintada a mano, pero muy expresiva e innovadora. Una auténtica obra de arte visual, muy por encima de lo que se ve habitualmente, conceptual y artísticamente hablando. Lo cual hace que tampoco sea la película de animación más asequible para el gran público, acostumbrado a los productos prefabricados norteamericanos. Pero merece la pena darle la oportunidad. De verdad.

La historia de Marnie se enraíza sin embargo en la tradición literaria occidental ya que es la adaptación de la novela para adolescentes de la británica Joan G. Robinson, “When Marnie Was There”. No es la primera vez que la gente del Studio Ghibli adapta historia y ambientes de origen europeo, convirtiéndolos con habilidad en relatos universales aptos para personas educadas en las tradiciones de todo el mundo. Quizá porque saben conservar los valores universales que contienen las obras. En esta ocasión, a través de los dibujos más convencionales pero técnicamente impecables y con momentos también muy bellos, cambia el paisaje inglés por Sapporo y las costas de la isla de Hokaido. Un relato que también juega con los recuerdos, con la fantasía y con los vínculos entre generaciones para dar sentido a la vida de un joven preadolescente huérfana que no encuentra con claridad su sitio en el mundo, no teniendo claros sus vínculos con el pasado.

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Esto permite a los habitantes de las islas del Sol Naciente tener un peculiar relación con la naturaleza.

Nuevamente, en ambas historias encontramos algunos de los denominadores comunes de los productos de Ghibli. Personajes femeninos protagonistas interesantes, fuertes o en desarrollo positivo, compromiso con la tradición bien entendida y con el medio ambiente, uso de la fantasía o del realismo fantástico como vehículo para la transmisión de valores positivos.

Ambas están todavía en cartelera, por lo menos en Zaragoza. No creo que duren mucho. Si os interesa el cine de animación es obligatorio verlas. Y si no, igual deberíais darles una oportunidad. Lo ridículo es que estas películas tarden dos años en llegar a nuestras pantallas desde su estreno en el país de origen.

A la princesa Kaguya les doy cuatro estrellas, ****.

A Marnie le doy sólo tres, porque el guion me parece mejorable, ***.

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En cualquier caso, las películas del Studio Ghibli siempre tienden al entendimiento entre las personas, y se sacuden el sexismo con personajes femeninos interesantes y decididos. Quizá su objetivo es que niñas como la de la foto, hija de una pareja mixta entre japonesa y occidental, vivan en un mundo realmente mejor, más tolerante y abierto a todos. Si lo hacen ellas, lo haremos todos.