[Cine] JUNG_E (2023)

Cine

JUNG_E (2023; 06/20230122)

Una entrada rápida para el primer estreno del año en Netflix procedente de Corea del Sur. Mi intención para este año es ser mucho más cauto con lo que ven en Netflix en cuestión de largometrajes,… porque tienen muchas pifias. Pero claro, si estamos hablando de una película dirigida por Yeon Sang-ho, responsable de la entretenida Busanhaeng (Tren a Busán), había que darle una oportunidad. Así que vamos allá con este drama de ciencia ficción procedente del país asiático.

Unos paisajes de Seúl nos servirán para ilustrar la entrada; aunque son mucho más luminosos que los oscuros y «bladerunnerianos» ambientes de la película.

En un futuro, en una guerra que no acaba entre algunas colonias espaciales díscolas y una Tierra cuasi postapocalíptica por catástrofes diversas, una empresa cibernética trabaja en un androide soldado, JUNG_E, basado en una célebre capitana, Yun Jung-yi (Kim Hyun-joo), cuyo cerebro y personalidad fueron conservados tras ser herida mortalmente en su última misión (Nota: JUNG_E, el nombre del proyecto, y Jung-yi, el nombre de la capitana, serían homófonos, por lo menos desde el punto de vista del coreaninglés). En el equipo investigador está la hija de la soldado (Kang Soo-youn), pero no consiguen avanzar. En las simulaciones, la androide tiene un gran rendimiento, pero falla siempre en la misma misión. Y además, la situación de la guerra está por cambiar, afectando al proyecto de forma radical.

A pesar de la buena referencia de su director y que su reparto, por lo que he podido comprobar, tiene solidez interpretativa, la película peca de lo que pecan muchas películas de este tipo en el país asiático. Es un pastiche. Mezcla cosas y conceptos que pueden proceder de Blade Runner, Ex-Machina, The Expanse u otras producciones similares. Pero no se centra en nada. Parece que va a haber una tensión geopolítica como en The Expanse… pero eso es un macguffin sin más trascendencia. Podría haber una reflexión sobre la humanidad de la persona artificial, pero se queda a un nivel artificial. Y de los parecidos con Blade Runner… pues como tantas películas que copian ambientes o ideas de la genial película, porque ni reflexión sobre el ser artificial ni crítica profunda real a la gran empresa. Al final, lo que hay es un melodrama mal encajado y mal desarrollado por la peculiar relación madre-hija.

Ni siquiera podemos apreciar unas interpretaciones realmente mencionables, más bien nos movemos en los mediocre, en salvar los muebles como se pueda. Y sólo se salva un diseño de producción que sí que salva los muebles, siempre desde el punto de vista de que la película habrá costado su dinero, pero no habrá gastado lo que gasta Hollywood en producciones similares. En general, lo que decía… hay que ser muy selectivos a la hora de ver largometrajes de Netflix. Pero ya no sé que criterios usar para evitar los fiascos. Porque hasta las producciones con nombres de prestigio detrás son flojas. Y todo en medio de la gran crisis de las plataformas de contenidos bajo demanda, que van a tener que tomar medidas, empezar a generar fusiones, desaparecer algunas, porque no hay mercado ni dinero para compensar todo lo que se están gastando en producciones que atraigan suscriptores. Parece que pronto se hablará de burbuja que revienta, si no se está hablando ya.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[TV] Cosas de series; la oscuridad desciende sobre nuestras pantallas

Televisión

No tenía muy claro cómo seguir hoy con mis comentarios televisivos. Seis series, tres de animación, una de cortos conceptuales y tres de ficción de acción real de distintas nacionalidades tenía en cartera. Podría agruparlas de distintas formas de modo coherente, y hacer como de costumbre, empezar por las que vi antes. Pero no estoy de humor para eso. Estoy de un humor oscuro, y oscuridad hay en las series que traigo hoy. Dos de ellas, una coreana de seis episodios que me ha impresionado mucho, y la sudafricana de cortos conceptuales. Ambas dirigidas por directores conocidos y reconocidos. Vamos con ella.

Oats Studio es una antología de cortos conceptuales que han sido agrupados y están siendo emitidos en Netflix. En IMDb no lo encontraréis agrupado como tal serie, y habréis de ir buscando cortometraje por cortometraje. Puesto que están dirigidos principalmente por el sudafricano Neill Blomkamp, y repasar los cortometrajes más recientes de su filmografía, y entre ellos encontraréis los títulos de esta antología. Cortometrajes que van desde los pocos minutos, 6-8 minutos, hasta la media hora. Oats Studio es la productora creada por el director, y el fin de los cortometrajes es explorar ideas que, eventualmente, puedan devenir en largometrajes para la gran pantalla. De ahí el carácter experimental o conceptual de los cortometrajes. Recordemos que Blomkamp sorprendió al mundo con la interesante District 9, en la que se servía de unos pobres alienígenas para denunciar los regímenes de apartheid y los problemas de los refugiados. Después, su filmografía me ha parecido irregular.

De ahí el carácter experimental o conceptual de los mismos. Casi todos los episodios tratan de un futuro o un universos de carácter apocalíptico o postapocalíptico, aunque también tiene cabida el humor negro, o las realidades alternativas a la historia conocida. La fantasía, el terror y, en ocasiones, la ciencia ficción son ingredientes que de una forma u otra forman parte de la receta para estas pequeñas producciones, que por otra parte cuentan con algunos intérpretes destacados como Sigourney Weaver, liderando los rebeldes humanos que resisten a una sistemática invasión alienígena de la Tierra, o Dakota Fanning, como una de los dos únicos supervivientes de un desastre en una base comercial en el Ártico, donde un extraño y monstruoso ser se ha desarrollado. Entre otros. No me importa ver este tipo de antologías. Sabes que te vas a encontrar de todo. Cosas estupendas y cosas que no tanto. Pero si no arriesgas te pierdes lo bueno. Eso sí… tiran a deprimente. Y muchas no tienen resolución, ya que actúan como gérmenes de posibles producciones más amplias que desarrollarían la historia.

Jiok 지옥 (Infierno; en inglés, Hellbound o Rumbo al infierno en castellano) viene también de la mano de un director, Yeon Sang-ho, surcoreano, que ha alcanzado cierta fama y prestigio internacional en los últimos años. Principalmente por su Busanhaeng 부산행 (Tren a Busan), una de las mejores películas de zombis que conozco, y su interesante precuela de animación y su secuela de acción, que en realidad no pasa de entretenida. Y ahora se lanza en Netflix con una serie de terror, de la que nos han presentado sus primeros seis episodios, aunque con un final abierto a una futura segunda temporada. Pertenece a estas series del país asiático que buscan romper moldes respecto a los populares k-dramas y sus tópicos prefabricados, y está más emparentado con el estupendo cine dramático y de terror que saben hacer los surcoreanos.

La presentación de la trama se hace dentro del género fantástico, con grandes dosis de terror, realmente general mucha angustia, no es de sustos, con algún toque de policíaco, al menos en sus primeros tres episodios. En la Tierra comienza a producirse una serie de apariciones de «ángeles terribles» que anuncian a algunas personas que día y a que hora morirán, para ir al infierno. En el día y en la hora prevista, tres monstruos, que tienen algo de Lovecraftianos por su inhumanidad, aparecen, apalean y brutalizan duramente al condenado, para finalmente reducirlo a cenizas y restos calcinados. La inquietud se instala en las gentes, y es aprovechado por algunos grupos para generar grupos religiosos que se apropian de la interpretación de los hechos, creando nuevas religiones que van transformando la sociedad en un cierto tipo de teocracia, o sociedad tutelada por estos grupos religiosos, donde el «condenado» y su familia pasan a ser objeto de vergüenza y humillación. Aunque no faltan las gentes que ven en estos fenómenos un patrón aleatorio y ningún significado religioso, aunque no puedan explicar el origen de este fenómeno. El anuncio de la «condena» a un niño recién nacido que nadie puede considerar un pecador parece darles la razón y generar una tensión entre los grupos implicados.

Dividida en dos partes, los primeros tres episodios nos narran la aparición del fenómeno y el ascenso de los grupos religiosos y su influencia. Los tres últimos nos muestran una sociedad dominada teocráticamente, con un sistema de dogmas y verdades establecidos por los grupos religiosos, contra quienes algunos se revelan. Por lo tanto, bajo el disfraz de serie de terror, encontramos lo que realmente genera más terror, y no es otra cosa que una crítica feroz hacia la forma en que las religiones han adquirido poder, influencia y control sobre las sociedades a lo largo de la historia. Un pequeño grupo de personas, generalmente hombres, que se apropian de la explicación de fenómenos inexplicados por la razón, e imponen sistemas morales arbitrarios, sistemas inquisitoriales y condicionan los modos de comportarse de los ciudadanos. Es una serie que me dejó gran desasosiego por la arbitrariedad y la dureza de la violencia supranatural, pero sobre todo por la arbitrariedad y la dureza de los religiosos que se apropian de la idea de un Dios que nunca se comunica directamente con los seres humanos, si es que siquiera existe. Qué cosas más interesantes están haciendo estos coreanos. Muy recomendable, salvo que te angusties mucho con el terror de verdad. Por cierto, el título original coreano, Infierno, me parece mejor que las variantes en otros idiomas. Porque nos habla del auténtico infierno que se monta en la faz de la Tierra

[Cine] Bando 반도 [Peninsula] (2020)

Cine

Bando 반도 (2020; 28/20210429)

No me voy a complicar mucho con el comentario de esta película dirigida por Yeon Sang-ho, y que es secuela de una celebrada producción sobre zombis surcoreana que tuvo un cierto éxito hace unos años, justo el mismo en el que yo visité ese país. No la vi en el cine. La vi después en la televisión. Junto con la entretenida precuela de animación, todas ellas dirigidas por el mismo autor. No soy muy dado al cine de zombis, pero aquellas películas, especialmente la de acción real, me parecieron que tenía lo suyo. Por mero acto de relax y diversión sin pretensiones, decidimos a ver esta secuela.

Los intrépidos aventureros de la película entran y sale (no hay errata en la conjugación verbal, aunque no salga solo) de Corea del Sur por el puerto de Incheon, no lejos de Seúl, donde pasé una entretenida tarde hace casi cuatro años.

Lejos del planteamiento más original de las dos que la precedieron, esta película tiene un planteamiento mucho más sencillo. Es el típico esquema de «vamos, cogemos los que queremos, y salimos corriendo», que parece tan sencillo, pero que se acaba complicando. Se aplica a películas de atracos, a películas de comandos de la Segunda guerra mundial, a travesuras escolares… Pero el argumento es similar. Se planifica una misión para entrar en algún sitio en el que hay algo que hay que conseguir, con unos riesgos claros, pero que todo el mundo considera controlables, hasta que algo se tuerce y comienzan las complicaciones. Pues eso. Pero aquí ese algo es un camión con dinero en dólares americanos, y el lugar donde hay que entrar es la península de Corea, aislada del mundo desde que se infestó por los zombis. Y por supuesto las cosas se complican.

Con unos efectos visuales que cantan un poquito comparados con otras producciones de más nivel presupuestario, la cosa es que te olvidas del tema porque los elementos que hacen que sea una película llevadera es que la acción es,… no original, pero diversa, llevada a buen ritmo, y los personajes principales se hacen empatizar. La película tiene un momento, pasada la primera mitad, que corre el riesgo de perderse, pero finalmente enfila el tramo final que es muy entretenido, para llegar a un final que chirría un poco, y que es prácticamente un deus ex-machina tipo séptimo de caballería, pero que… bueno. Da igual. No creo que nadie vaya a ver una película esperando una obra de arte.

Película que aprueba porque da lo que ofrece, ni más ni menos. Quien espere algo especial, original, al mismo nivel que su historia de partida… entonces la suspenderá. Porque no va de eso.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine en casa] Secuelas y precuelas de animación

Cine
Nota: Esta entrada incluye nombres de personas de países orientales que, por respeto a sus costumbres, tienen el apellido en primer lugar y el nombre otorgado al nacimiento en segundo lugar, al contrario que en la tradición de la mayor parte de los países occidentales.

Estos días que estoy de fiesta, aunque estoy aprovechando para caminar mucho y probar cosas nuevas en fotografía de la que os hablaré cuando estén reveladas, también me queda tiempo más tiempo para recuperar películas que no pude ver en el cine porque no me dio tiempo, porque no se proyectaron en España, porque no me enteré, o porque en ese momento no les di importancia. Y estos días he recuperado un par de películas de animación, que son secuelas o precuelas de otras películas, que sí había visto.

Estamos considerando volver a Japón, quizá durante 2019… así que estos días también estoy haciendo una revisión de las fotografías tomadas en 2014. Sirvan para ilustrar esta entrada tan vinculada al lejano Oriente.

Todo empezó cuando decidí volver a ver, tranquilamente, relajadamente, Mimi wo sumaseba [耳をすませば] (Susurros del corazón). Esta película del Studio Ghibli, dirigida por Kondō Yoshifumi con guion de Miyazaki Hayao, ya la había visto varias veces, y está en mi videoteca particular. Creo que tiene momentos muy inspirados. La cuestión es que dos de sus personajes, dos gatos, uno en forma de antigüedad, y otro un malhumorado y obeso gato medio callejero medio doméstico, fueron la base para una posterior secuela producida también por Ghibli. Más que una secuela es un derivado, spin-off que dirían los que hablan spanglish, en la que el Baron y Moon, los dos gatos en cuestión, toman vida para ayudar a Haru, una joven de instituto de 16 o 17 años, que por su buen corazón y salvar a otro gato de ser atropellado se ve envuelta en graves problemas por la peculiar forma de expresar su gratitud que tiene el Rey de los Gatos. La película es Neko no ongaeshi [猫の恩返し] (en Espala, Haru en el reino de los gatos, aunque es más conocida por su título en inglés The Cat Returns).

La película, dirigida por Morita Hiroyuki, se considera por muchos un producto menor dentro de la factoría Ghibli. Pero no por eso es un mal producto. Ni mucho menos. Con sólo 75 minutos de duración, es una película de aventuras ágil y muy entretenida, con personajes muy entrañables. Y como de costumbre en el estudio japonés, toma el personaje de una joven en un estado de desconcierto personal y la conduce ante una aventura que le lleva al crecimiento personal y a una mayor independencia y autonomía ante el mundo. A mí me parece muy majica.

Otro tono totalmente distinto tiene Seoul Yeok [서울역] (Seoul Station). Esta película de animación es una precuela, o tiene una acción casi simultánea en el tiempo de su universo de ficción, de Busanhaeng [부산행] (Tren a Busán). Vi esta última película nada más volver de mi viaje por Corea del Sur. Al fin y al cabo, yo cogí uno de esos trenes a Busán. Y también el de regreso, afortunadamente. Porque el universo de ficción de estas películas es el desencadenamiento de una epidemia zombi en Corea. Así que ya podéis imaginar el argumento. Carreras de un lado a otro huyendo de los zombis, alguna cabeza de zombi reventada de vez en cuando, y un poco de casquería cuando algún incauto termina siendo el almuerzo de los muertos vivientes. Pero si ya comenté que la película de acción real tenía su gracia y era entretenida, algo parecido se puede decir de la película de animación. Ambas están dirigidas por Yeon Sang-ho, y si bien el nivel de la animación no llega al virtuosismo de otras obras orientales, especialmente de la otra orilla del mar del Japón, o del mar del Este como reclama Corea del Sur, lo cierto es que es también muy entretenida y no carece de sorpresas, con un final un tanto sorprendente, por no caer en ciertas complacencias. Así que estos días han sido de una agradable dosis de animación oriental.

No comparten personajes ambas películas. Aunque como anécdota, la actriz que pone la voz al personaje principal de la película de animación, Shim Eun-kyung, tiene un cameo en la película de acción real.