[Cine] 7 donne e un mistero (2021)

Cine

7 donne e un mistero (2021; 05/20230119)

Mmmmm… casi no acierto a encontrar motivación y ganas a ponerme con cosas esta tarde sábado. Esta mañana ha sido rara… no recuerdo cuándo fue la última vez, si es que había sucedido alguna vez antes, que fui a una matinal de cine. Ya hablaré de la película en su momento, que ha estado muy bien. Pero hacía un frío horrible en la sala. Y si a eso sumas el viento frío a la salida, por mucho que fueran las tres de la tarde, cuando he llegado a casa estaba totalmente destemplado. Y me he acurrucado en el sofá… que no me hubiese levantado en toda la tarde… hasta mañana. Por fin, un té bien caliente que me he tomado me ha despabilado algo y, siendo cerca de las seis de la tarde, me he puesto a aprovechar la tarde. Por lo menos comentaré esta película… que la verdad es que tampoco tiene mucho que comentar.

Para mansiones italianas… las que bordean el Lago Maggiore, que me sirve para ilustrar la entrada de hoy.

Película de 2021, estrenada en diciembre de ese año en su país de origen, Italia, pero que no ha llegado a otros lugares hasta que Netflix decidió su distribución internacional y la estrenó en diciembre de 2022, un año más tarde. Eso… ya resulta sospechoso. Pero cuando la vi anunciada en la plataforma de contenidos en línea, y leí su sinopsis, comprendía que era una nueva adaptación o versión de, o está basada en, la obra de teatro Huit femmes de Robert Thomas. No puede ser adaptación de la obra al cine, porque hay un diferencias en los personajes con diálogo, que además pasan de ser ocho mujeres a siete. Así que diremos que «está basada en». La obra ya fue adaptada en 2002 por François Ozón con un reparto de relumbrón,… y con canciones. Mirad que chics lucían Virginie Ledoyen y Ludivine Sagnier con ese look tan años 50 del siglo XX.

Así pues, de nuevo el sultán de la mansión ha sido asesinado y todo su harén se ha reunido para intentar saber quién de ellas es la culpable. Y todas son sospechosas, y todas tenían sus motivos para hacerlo.

Vayamos por partes. El reparto no me resultaba familiar, pero como el cine italiano llega con menos frecuencia a nuestras pantallas y televisores me resulta difícil de decir si está a la altura, de alguna forma, del francés. A mí se me hace que no. Que no sólo es cuestión de que las gabachas fuesen más conocidas. Que sin ser malas actrices, las italianas no están al mismo nivel. Cierto que no se lo ponen fácil. La obra es igualmente muy colorida, con un esfuerzo de diseño de producción aceptable, en un entorno muy similar a la película de Ozon. Tengo la sensación que la época no es la misma… que el vestuario de la película italiana es más propio de los años 30 que de los 50 del siglo XX. Y la moda de la Italia fascista no es tan chic como la moda francesa de la existencialista posguerra tardía. Pero claro… tampoco es ahí donde falla la cosa… La cuestión es que esto tiene que ser una comedia. Con un toquecito borde. Y sin embargo,… el sentimiento que predomina en este espectador durante toda la sesión es… la indiferencia. No es que iguale, y mucho menos haga sombra a la versión francesa, que a pesar del reparto y el prestigio del director era simpática pero no maravillosa,… es que ni se le acerca. Tengo la sensación de que puede haber un problema con el material de base. Que hace 20 años se resolvía con muy buen hacer en ingenio. Pero que no da para más.

Para quien tenga Netflix… haya ellos si se animan. Aunque por lo menos no es larga. Menos de hora y media, y algo menos si le quitamos los créditos finales. Pero bueno… yo dedicaría el rato a alguna otra cosa. Mmmmm… se me olvidaba, la dirige Alessandro Genovesi.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] See how they run (2022)

Cine

See hoy they run (2022; 54/20221102)

Un grupo de amigos comentábamos hace unos días lo poco atractiva que resulta la cartelera de cine en estos momentos, en el mes de noviembre. Tradicionalmente, solía ser el otoño una época fuerte para los estrenos. Es cierto que muchas de las películas que optan a algo en la temporada de premios en los Estados Unidos cada vez nos llegan más tarde, a principios del año, cuando las salas se aprovechan de los anuncios de las candidaturas a los Oscar. Pero siempre había algunas que se adelantaban. O están esas películas con menos probabilidades, pero no nulas, que llegan a la intención con intención de avisar a los que organizan las candidaturas de lo bien que funciona su película con el público. No es que yo pille muy bien la lógica de estas cosas en muchas ocasiones, tengo mis limitaciones a la hora de entender los tejemanejes de la política de la industria del cine. Por eso, en estos momentos tengo más películas pendientes de ver en plataformas en línea que en las salas de cine.

Escenas londinenses, como no podía ser de otro modo, para este «whodunit» clásica con toques de humor. Que también son clásicos en este tipo de películas.

No obstante, el miércoles de la semana pasada quedamos un grupito con intención de cenar algo, de forma tempranera, una merienda cena, y luego ver una película con intención de entretenimiento, para lo cual la whodunit que traigo hoy aquí, dirigida por Tom George, y con un reparto prometedor, parecía lo ideal. A caballo entre la parodia y el homenaje a este género literario y cinematográfico, en la celebración de la 100ª función de The Mousetrap de Agatha Christie en el West End londinense, se produce una asesinato, cuya investigación se encarga a un inspector de policía algo desencantado (Sam Rockwell), que será ayudado por una agente novata (Saoirse Ronan), muy voluntariosa, pero que tiene la costumbre de llegar a conclusiones precipitadas sin mucha reflexión.

Además de los dos protagonistas mencionados, el reparto incluye otros nombres conocidos y respetados en la interpretación como Ruth Wilson y Adrien Brody entre otros, menos conocidos, pero solventes dentro de las tradiciones del cine y el teatro británico. El directo es nuevo en los largometrajes de cine, pero tiene experiencia en televisión. Y es conocida la experiencia y oficio de los británicos a la hora de realizar este tipo de películas, y más si ya se pueden clasificar como «de época». Y sin embargo, la sensación final es que hay mucho talento desaprovechado en esta película. El reparto es prestigioso, pero tan coral que apenas se aprecia las calidades individuales de muchos de los intérpretes secundarios. Y la pareja protagonista muestra en todo momento su oficio, pero sin llegar a cuajar como una pareja memorable en sus interacciones, o en el desarrollo de sus personajes. Como parodia funciona a un bajo nivel, te arranca alguna sonrisa, pero no mucho más. Como homenaje… pues la historia tampoco llama la atención en especial.

Lo mejor que se puede decir de la película es que cuanta con un excelente diseño de producción, ya he comentado el oficio de los británicos para estas películas, y que sí suministra un suficiente grado de entretenimiento para que no te arrepientas (demasiado) de haber pagado la entrada. Quizá porque la de las sesiones en versión original y compradas por internet es algo más económica. Pero nada más. ¿Una ocasión perdida? ¿Aceptable pero fallida? No sé muy bien como calificarla.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] The Good Nurse (2022)

Cine

The Good Nurse (2022; 52/20221026)

Sinceramente… las películas «basadas en hechos reales», que no necesariamente son películas históricas, cada vez me apetecen mucho. Para empezar, porque tarde o temprano te enteras que no son fieles a los hechos reales, por mucho que lo insinúen, aunque nunca lo afirmen. Y en segundo lugar, porque siempre acabas con una sensación de déjà vu… que acaba cansando. Por ello, cuando vi anunciada está película de Tobias Lindholm… no me apeteció mucho. Pero luego me lo pensé mejor (o peor, ya veremos). Con Eddie Redmayne y Jessica Chastain al frente del reparto, la cosa apetecía bastante más. Y luego… el danés Lindholm ha sido guionista de películas absolutamente excelentes en su país natal, tanto propias como de otros, en el cine y en televisión. Así que… el mismo día que apareció en la parrilla de Netflix, me la cené.

En alguna de estas vistas desde, o alrededor del, Roosevelt Island Tram, un teleférico y no un tranvía a pesar del nombre, se ve algún importante hospital de Nueva York. No me consta que en el sucediesen las horribles cosas que se narran en la película de hoy.

El guion no es de Lindholm en esta ocasión, y nos habla del enfermero estadounidense Charlie Cullen (Redmayne), cuando se convierte en compañero de trabajo de la enfermera de UCI Amy Loughren (Chastain), momento en el que se producen algunas muertes sospechosas de pacientes. Mientras dos policías (Noah Emmerich y Nnamdi Asomugha) son llamado a investigar unos hechos, que no parecen interesar en realidad a nadie, la propia Loughren, que lo está pasando muy mal por su salud y por su situación familiar, y que ha encontrado consuelo en la amistad y el compañerismo de Cullen, empieza a sospechar de este.

La película no se cuenta desde el punto de vista del asesino, sino de su compañera. La película contiene un fondo de denuncia hacia una serie de cuestiones que padece el sistema sanitario norteamericano, fundamentalmente basado en el aseguramiento y provisión privados de servicios sanitarios, que ocasiona que muchas personas carezcan de cobertura sanitaria y de dinero para costearse los cuidados. A Loughren nos la presentan sufriendo el hecho de que carece de seguro sanitario por no haber trabajado el suficiente tiempo en la empresa, al mismo tiempo que sufre una miocardiopatía que le genera una insuficiencia cardiaca que le hace difícil trabajar. También nos muestra a las direcciones de los hospitales más dispuestos a tapar las muertes indebidas, por miedo a las repercusiones, que a solucionar los problemas de seguridad de los pacientes. Cullen confesó 29 asesinatos de pacientes, pero se sospecha que pudo haber matada a cerca de 400 en dieciséis años de carrera. Uno cada dos semanas de promedio.

Las interpretaciones son realmente buenas, nadie puede dudar de la calidad y oficio de los intérpretes, tanto protagonistas como secundarios. Y de alguna forma eso salva la película. Que por otra parte, avanza en su trama de forma un tanto morosa, con una realización que garantiza un ambiente convencionalmente frío y agobiante. Muy de manual. Es correcta, pero sin más. Una opción razonable para los suscritores de Netflix, eso sí. Lo de Noah Emmerich y su encasillamiento en papeles de policía/agente del FBI/CIA o lo que sea… ya casi es de chiste.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] El club del crimen de los jueves – Richard Osman

Literatura

Poco antes de comenzar mis vacaciones recientes, por recomendación de una compañera de trabajo que lo había leído recientemente, comencé a leer esta novela detectivesca del británico Richard Osman. Aunque soy muy rarito a la hora de acomodarme con este género, decidí darle una oportunidad, en la medida en que parecía que podía venir acompañada la historia de eso que llaman el «humor británico», que mezcla las «buenas formas» con abundantes dosis de «mala baba». Previamente, a lo largo de mi vida como lector, he leído otras novelas con estos ingredientes y he disfrutado muchas de ellas, así que me pareció oportuno darle una oportunidad.

La ciudad más famosa del condado de Kent es Canterbury, aunque no sea ni la más populosa ni la capital. Pero bueno, valdrá para ilustrar la entrada de hoy.

La acción transcurre en el entorno de una comunidad de personas mayores con servicios compartidos en el condado de Kent, en el sudeste de Inglaterra. Allí por iniciativa de una antigua policía junto con una antigua agente de los servicios secretos, se ha constituido un club en el que un grupo de estas personas ancianas tratan de resolver, al menos intelectualmente, antiguos casos criminales que quedaron en el limbo, con el criminal o criminales campando a sus anchas. En el momento en que conocemos a sus miembros, llega a la comunidad una antigua enfermera que se une al club, y la antigua policía ya no participa porque la demencia a hecho estragos en sus capacidades intelectuales y físicas. Y en un momento de revuelo porque se ponen en marcha proyectos urbanísticos con puntos oscuros, se produce un asesinato que hará que el club dirija sus esfuerzos hacia un caso actual y no hacia los viejos casos olvidados.

El relato se lee bien, con agrado. Y comodidad. Es un libro pensado para el disfrute de la mayor cantidad posible de personas de distintos niveles socioculturales, evidentemente. Tiene un razonable nivel de humor, aunque no tiene ni la mitad de ironía y «mala baba» que le suponía. Su trama juega al despiste en varias ocasiones, desviando constantemente de los verdaderos asesinos, y mezcla casos actuales con antiguos. Al fin y al cabo, varios de los miembros del club tienen más relación con los crímenes de lo que parecía.

Como entretenimiento está bien. Típica lectura relajada, de periodo vacacional. Yo me la acabé en el viaje entre Zaragoza y Toulouse, después de haberla empezado unos días antes. No exige demasiado esfuerzo intelectual para seguirla, y es un poco tramposilla a la hora de presentar los hechos al lector, pero no demasiado y no se lo tengo demasiado en cuenta. Genera empatía con los personajes, es su principal virtud, pero dudo que permanezca en la memoria mucho tiempo. No tiene mayor trascendencia. Esperaba algo más de esta opera prima de su autor en el ámbito de la ficción. Dicen que se nos viene encima una adaptación cinematográfica, pero salvo que venga con alicientes añadidos, en principio no la espero con especial ganas.

[Cine] Los renglones torcidos de Dios (2022)

Cine

Los renglones torcidos de Dios (2022; 49/20221007)

Correría el año 1985 o 1986. Yo estudiaba quinto de medicina, curso en el que con aquel plan de estudios se trataba la asignatura de Psiquiatría. Una compañera de clase con la que en aquel momento mantenía una muy buen relación, de amistad, me recomendó encarecidamente un libro de Torcuato Luca de Tena,… el libro en el que se basa la película que traigo hoy a colación. Luca de Tena no es un autor que me atrajese. Vinculado a la prensa partidaria de la dictadura fascista, se reconvirtió como tantos otros en reformista de la noche a la mañana, presentándose como demócrata de toda la vida. Pero algunos dudábamos de estas conversiones ideológicas tan oportunas desde las filas del fascismo. De todas formas, no conozco la minucia de la biografía de este periodista y escritor y puedo estar siendo injusto; pero es lo que sentía o pensaba entonces. En cualquier caso, aquella compañera insistió tanto que acepté el préstamo del libro. Cuando compro un libro soy consciente de que hay una probabilidad del 10 % de que no termine de leerlo. Pero cuando me lo prestan me fuerzo a leerlo. Y aquel lo leí entero. No fue un sacrificio. Era de fácil lectura y razonablemente ameno. Pero…

El hospital psiquiátrico donde sucede la acción de la película de hoy está situado en algún lugar de Castilla… así que ilustraré la entrada con estampas de la castellana ciudad de Ávila.

Desde muy niño estoy familiarizado con los hospitales psiquiátricos. Manicomios los llamábamos en los años 60, centros de rehabilitación psicosocial en la actualidad. Una familiar cercana, con secuelas de una meningitis, en los años de posguerra inmediata, acabó ingresada de por vida en el psiquiátrico de la Diputación Provincial de Zaragoza, actualmente en la red del Servicio Aragonés de Salud. Y sistemáticamente íbamos a visitarla cada quince días desde que tengo memoria y hasta que falleció. Por lo tanto, asistí en directo, como espectador, cada dos semanas, a la evolución en estos centros. En un primer momento, cuando unas monjas de la orden de Santa Ana nos recibían con aire serio y, a los ojos del niño que yo era, amenazante, en un lugar donde no había libertad de movimientos para los pacientes a los que nunca veías, salvo a tu familiar que llevaban a un comedor donde la veíamos y le dábamos de merendar. Más adelante, en los años 70, se abrieron los pabellones, y empezamos a conocer por sus nombres a los pacientes, sobre todo mujeres por estar nuestra familiar en un pabellón femenino, que siempre nos pedían tabaco. Y hablaban con nosotros. A lo que llegué a la adolescencia, yo tenía normalizado el trato con estos enfermos, gracias también a la espontaneidad de mi madre con ellos, y nunca me produjeron ningún tipo de miedo o reparo. Simplemente, estaban enfermos. Aun se abrieron más, los pacientes salían del hospital y pedían tabaco a los paseantes. Estoy simplificando mucho… pero no voy a enrollarme más con los cambios de fondo que hubo. La atención a estos pacientes cambió. Siempre ha sido un caos… en el fondo,… eso lo aprendí como profesional de la medicina y la administración sanitaria, pero cambió. Al fin y al cabo, durante once años ocupe el puesto de director de un pequeño hospital en el que albergábamos alguna unidad de salud mental, aunque no fuera un hospital psiquiátrico. El caso es que cuando leí el libro, me pareció entretenido, pero irreal. No se ajustaba a mi experiencia de lo que era uno de estos hospitales.

Ya hubo una adaptación cinematográfica en 1983, cuatro años después de la publicación del libro, antes de que yo lo leyera, realizada en Méjico, que yo no he visto. Pero en 2022 nos llega la adaptación dirigida por Oriol Paulo, y protagonizada por Bárbara Lennie y Eduard Fernández, entre otros, y no dejó de entrarme la curiosidad, por lo que nos fuimos a verla. Además había alguna reseña sobre pases a periodista que parecía ponerle buena nota. Lennie es una actriz a la que siempre he respetado, especialmente desde aquella excelente película en la que hablaba poco y expresaba mucho. Y Fernández tiene una trayectoria más que respetable, con enormes cantidades de oficio. Y así vimos como planteaban el dilema sobre si Alice Gould (Lennie) estaba afectada de un delirio indicativo de un trastorno mental grave o se era víctima de una conspiración para despojarla de su fortuna.

El chasco fue monumental. La película es un pastiche en el que se mezclan todos los tropos propios del género de centros psiquiátricos, con préstamos (o robos) de las películas más emblemáticas del género. Castigos físicos a los enfermos, jaulas para los rebeldes, electroshocks, enfermeras de faz antipática casi terrorífica, un reparto de pacientes que parece un calco, a veces caricaturesco, del «cuco«. Por no hablar de la clara inspiración del «corredor» en el planteamiento inicial; el profesional que se hace pasar por enfermo para destapar un misterio. Desde luego, un hospital no creíble para 1979, fecha en la que se sitúa la acción de la película, un dislate con el fin de producir una película de misterio, con dosis de terror o suspense cutre, rodada con medios, pero sin sentido. Ni siquiera las interpretaciones, a cargo de un reparto tan solvente, se sostienen.

Sinceramente… no recomendable. Y cada vez sospecho más de los comentaristas de cine españoles cuando hablan de películas nacionales. Como si hubiera un acuerdo para llevar espectadores a las salas sea como sea la calidad de la película. ¿Estaré yo delirando y viendo conspiraciones donde no existen?

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Libro] Seis cuatro – Hideo Yokohama

Literatura

En la portada de la edición en castellano de esta novela policiaca de Hideo Yokoyama aparece un gran número 64, o un 6 y un 4 juntos. Diremos que el título de la novela es Seis cuatro y no Sesenta y cuatro, porque el original japonés se titula Rokuyon 64 y no Rokujūshi 64. Pero en realidad, el número hace referencia al año 64 de la era Shōwa, que comenzó con el acceso al trono del emperador Shōwa (diciembre de 1926), más habitualmente conocido en los países occidentales como Hirohito, y finalizó con el fallecimiento de este (enero de 1989).

Las eras en Japón son la forma tradicional de contar los años en el País del Sol Naciente. Tradicionalmente, una era comenzaba con el acceso al trono de un emperador y terminaba cuando accedía el siguiente, bien por fallecimiento, renuncia o destronamiento del reinante. Pero en ocasiones, había un cambio de era cuando sucedían hechos significativos, como guerras, catástrofes u otros eventos históricos, aunque el emperador siguiera en el trono. Por lo tanto, los japoneses contaban, y cuentan todavía, sus años con el nombre de la era y el año dentro de la misma. En 2022 estamos en el año 4 de la era Reiwa. Desde la restauración Meiji, sólo hay cambio de era con el cambio de emperador, independientemente de otros acontecimientos históricos. Y el nombre de la era coincide con el nombre póstumo del emperador, que es anunciado al principio de su reinado, y tiene un significado simbólico. Irónicamente, el emperador Hirohito, es conocido en Japón como emperador Shōwa, y reinó durante la era Shōwa (昭和時代, Shōwa jidai), que significa paz ilustrada… cuando sus primeros 20 años fueron de gobiernos militaristas y guerras atroces e inhumanas. Hay que saber que el primer año de una era es también el último año de la era anterior. El año 1 de la era Shōwa, 1926, fue también el año 15 de la era Taishō; el año 64 de la era Shōwa, 1989, fue el año 1 de la era Heisei. Pero el año 64 de la era Shōwa duró 8 días. El año 1 de la era Heisei duró los 357 restantes.

La novela comienza cuando un matrimonio de unos cuarenta años, Mikami, el marido, un policía de aspecto tosco, Minako, la esposa, una antigua policía de considerable belleza, se presentan en la morgue de una ciudad lejos de su domicilio para identificar el cadáver de una adolescente, que podría ser su hija Ayumi, fugada desde hace varios meses y de la que no saben nada. No es. Y es el punto de partida para una novela que se mueve en tres frentes. El primero es la desgracia familiar de desconocer el paradero de la hija fugada, de dieciséis años. El segundo es el provocado por las intrigas del entorno laboral de Mikami, responsable de prensa y comunicación en la jefatura de policía de su prefectura, después de haber sido investigador criminal durante años. El tercero es el derivado de un antiguo caso, el secuestro y asesinato de una niña que sucedió catorce años atrás, el seis de enero del año 64 de la era Shōwa, el último gran crimen de esa era en la prefectura, que sigue sin resolver, y al que queda un año para que prescriba el delito y el secuestrador asesino quede impune para siempre. Nos encontramos por lo tanto en el invierno del año 2002-2003.

No se nos informa de cuál es la ciudad y la prefectura en la que transcurre la acción de la novela. Quizá un lector japonés lo pueda deducir del contexto. Pero yo no. En cualquier caso, para ilustrar la entrada he buscado fotografías que no correspondan a ninguna de las grandes ciudades japonesas. El entorno del bello castillo, original, de Himeji, en la prefectura de Hyōgo, en Kansai.

No es propio de mí leer dos novelas policiacas seguidas. No es un género en el que me mueva a gusto, aunque cuando una de estas novelas me engancha, me suele entusiasmar. Siendo autores del mismo país y de la misma cultura, es muy distinta de la que comenté hace unos días de Seichō Matsumoto. Aunque siendo dos autores de estilos muy distintos, algunos temas son comunes, ya que más allá de la trama policial, ambos muestran una preocupación por el entorno sociopolítico del país y la época en la que transcurren los hechos. En cualquier caso, Yokoyama construye un relato de difícil trenzado por las interrelaciones entre las tres líneas argumentales que he mencionado; la familiar, la laboral y la criminal. Por lo tanto empieza cociéndose a fuego lento, pero sin perder tensión en ningún momento. La tensión que permanentemente siente sobre su espalda el protagonista, Mikami. Tensión que va en alza hasta que llega el clímax para las tres situaciones, que tienen soluciones muy distintas. Un clímax, el tramo final de la novela que me parece digno de figurar en una antología de la literatura policiaca, de suspense e incluso de acción. Muy bueno. Y con un cierre lleno de humanidad.

El relato no está escrito en primera persona, pero se centra en la vivencia, el punto de vista, los pensamientos y sentimientos del protagonista. Y como si estuviera escrito en primera persona, estos no son fiables. Engañan al protagonista y nos hacen navegar por el relato siempre con una sensación de inseguridad ante lo que realmente sucede. Más cuando poco a poco te das cuenta que muchos de los personajes secundarios que giran a su alrededor son trascendentes, tienen una historia, tienen un pensamiento y un fondo más complejos que lo se nos ofrece. La esposa, la chica policía, los antiguos compañeros, el arrogante joven periodista, el padre desolado por el crimen no resuelto sobre su hija… todos son personajes más ricos de lo que parecen desde el punto de vista del policía. Un recurso del que se vale el escritor para dar profundidad al relato. El cierre de este tiene no pocos puntos de amargura, especialmente en lo que se refiere a la situación familiar, aunque se nos quiera mostrar una luz de esperanza… que no podemos dar por cierta. Las reflexiones finales del protagonista sobre el destino de su hija, entre lo que dice y lo que sugiere, no dejan indiferentes. Al fin y al cabo… Mikami, honrado como pocos, se engaña a sí mismo con frecuencia como ninguno. Muy muy recomendable.

[Libro] Un lugar desconocido – Seichō Matsumoto

Literatura

Tercera novela que leo de Seichō Matsumoto, un escritor japonés de crimen y policiaca, que me parece muy entretenido, y que suele tener más profundidad, bastante más, que la mayor parte de los escritores de este género. No obstante, parece que asocio estas novelas con las vacaciones. Y esta última novela de las que he leído de este autor también ha caído durante mi escapada festiva a Múnich hace poco más de un par de semanas. Si la segunda que leí sitúa la acción en los años 50 y la primera que leí nos traslada a los años 60, en esta ocasión nos hayamos ya en los años 70, y la gente ya viaja en tren bala en la línea Tokaido. Los trenes aparecen siempre de una forma u otra, con mayor o menor importancia, en las novelas de Matsumoto, o por lo menos en las que he leído hasta ahora. Y por eso ilustro la entrada con algunas fotografías de «mis» trenes japoneses.

¿A que son monos los «Haruka» que hacen el servicio ferroviario desde Kioto al aeropuerto internacional de Kansai pasando por Osaka, con su librea de «Hello Kitty»?

Matsumoto centra su relato en esta ocasión en un funcionario de lo que sería un ministerio de agricultura y alimentación del gobierno japonés. Un hombre con las características que se atribuyen a este tipo de trabajadores en el País del Sol Naciente. De unos cuarenta años o poco más, muy trabajador, muy dedicado, priorizando muchas veces su trabajo y su difícil carrera dentro de la función pública frente a los que el traductor llama «funcionarios de carrera» que supongo que son los formados para cuadros medios o directivos, altos funcionarios, al estilo de los diplomados en la ENA francesa, perteneciendo él a los funcionarios que entran por la base y van ascendiendo por méritos y antigüedad muy lentamente. En un viaje de trabajo a Kansai, es localizado en un restaurante, donde le comunican que su esposa, algo más joven, ha sufrido un ataque al corazón y ha fallecido. Ya había presentado problemas con este órgano con anterioridad. Tras los funerales, presenta sus respetos a las personas que atendieron a la esposa en el fatal evento. Y le empiezan a entrar dudas de qué pasó en realidad. Y qué tipo de vida llevaba en realidad su discreta esposa, sin hijos, dedicada a la casa y actividades artísticas. Y comenzará una investigación sobre la doble vida de su mujer con consecuencias inesperadas para él.

Esta es una novela que se cocina a fuego lento. Aunque cuando coge carrerilla se acelera en una difícil y deslizante pendiente para el asesino. Porque hay un asesino. Pero hasta muy avanzada no sabremos quién es asesinado, quien lo asesina y si será o no descubierto. Siendo una novela policiaca, uno de los detalles más notables es que la policía no aparece en la práctica en todo el relato, salvo de lejos y esporádicamente. El relato acompaña y sigue el punto de vista del viudo, así como sus reacciones ante sus descubrimientos.

El planteamiento del libro es muy original. Como en los libros anteriores del autor, además del misterio criminal, hay expone a crítica tanto a la institución matrimonial como a la cultura y modos del servicio público, funcionarios y otros empleados públicos, en Japón. Con diferencias marcadas, pero también con similitudes, con el que podamos tener en España… del que algo ser por ser empleado público yo mismo. Un libro que te acaba atrapando. No es una whodunit (¿quién lo hizo?), pues sabemos perfectamente quién es el asesino desde el momento en que se produce el crimen, aunque no lo voy a desvelar aquí. Es una obra de suspense que bien podría haber adaptado al cine Alfred Hitchcock en el que el misterio es si el asesino quedará impune o no, siempre desde la perspectiva del relativamente patético Tsuneo Asai, el protagonista de la novela. Muy recomendable.

[Libro] El legado de Maude Donegal/El hijo superviviente – Joyce Carol Oates

Literatura

Vuelvo una vez más a una de mis autoras preferidas en habla inglesa, aunque sea un libro traducido al español. Es el noveno que leo de Joyce Carol Oates desde el primero en 2015. Y si algo caracteriza a la autora es que, conservando una gran coherencia en cuanto a los temas y los mensajes que nos lanza a través de sus obras, la forma de las mismas varía, mostrando diversidad y dominio de los géneros literarios. Uno de esos autores siempre candidatos al Nobel… que probablemente nunca recibirá. En cualquier caso, esta autora ya octogenaria se sigue mostrando perfectamente lúcida y capaz, con una carrera enormemente productiva. Mucho me tendría que espabilar para abarcar toda su extensa obra.

La escritora, Joyce Carol Oates, es nacida en el estado de Nueva York, donde ha localizado la acción de algunas de sus novelas. No necesariamente las que nos ocupan hoy.

En esta ocasión afronto un volumen con dos novelas cortas que cogí de oferta en mi tienda de libros electrónicos habitual. Por lo que he colegido, en el original inglés el volumen incluía cuatro novelas cortas o relatos. Quizá en castellano considerase que si lo dividía por dos igual aumentaban los beneficios. O algún otro razonamientos cuya lógica probablemente se me escape. En cualquier caso, el libro que yo adquirí incluye dos novelas cortas en las que la protagonista, femenina en ambos casos, distinta, son personajes distintos, se enfrenta a un misterio del pasado. Un misterio incluso de corte policiaco o criminal.

En el primero de los relatos, la protagonista es una académica e investigadora del ámbito de las letras y las humanidades, hija adoptiva de una pareja de profesores universitarios del medio oeste americano, que en torno a los treinta años de edad vive una vida tranquila, casi podríamos decir monótona y aburrida, hasta que le llega la noticia de que ha recibido una herencia de la que fue su abuela biológica. Lo que le permitirá conectar con la familia de sus padres biológicos, fallecidos en accidente en extrañas circunstancias. Una familia con misterios y personajes problemáticos, en la que comenzará a investigar quienes eran sus padres.

En el segundo de los relatos, Oates da una vuelta a algunos de los temas que Daphne du Maurier planteaba en su famosa Rebecca, cuando la protagonista, una estudiante de letras acabe casándose con un profesor universitario, viudo de una famosa poetisa, muy rompedora y excéntrica, que murió en extrañas circunstancias. Por lo tanto, tendrá que vivir en una casa en la que la sombra de la fallecida lo ocupa todo. Y además, la fallecida dejó un hijo, novedad clara con respecto a la historia de du Maurier.

Cuando Oates plantea los misterios de estos relatos, no busca tanto su resolución, como tratar los temas que son frecuentes en sus novelas. Los problemas de la identidad, del lugar en el mundo, de la complejidad de vivir a la sombra de un hombre con gran influencia sobre la protagonista femenina, la relación con la infancia y la maternidad, propia o delegada. Lo bueno es que en este caso, además del interés de los temas, te llevas añadida la intriga por saber qué pasó. Incluso si es algo que nunca acabas de aclarar. Porque incluso la realidad puede ser relativa.

Oates es una autora que siempre me interesa. Tengo algún otro libro suyo pendiente de lectura. Y se nos viene encima la adaptación al cine de una de sus novelas más famosas, que leí hace algo más de dos años, o al menos de una parte de ella, en la que veremos a una actriz en ascenso convertirse en uno de los mayores iconos del siglo XX.

[TV] Cosas de series; aparte de universos virtuales y alternativos… la decepción de un flojo final para una gran serie

Televisión

Es curioso que, debido al cambio de mis hábitos cotidianos progresivamente desde hace un año, cada vez tengo menos contenidos de determinadas cosas, como de televisión, y más de otras, como de las fotografías que hago. Sin embargo, a pesar de eso, de vez en cuando se me acumulan. Y en pocas semanas se me han acumulado los televisivos y los fotográficos. Quería dedicar un espacio exclusivo a una de las mejores series de los últimos años,… pero por no acumular demasiado retraso en los comentarios la incluiré con otras.

Dos de las series de hoy transcurren en Nueva York, en su mayor parte. Y en una de ellas, sus sistema de ferrocarril metropolitano tiene un especial protagonismo. Así que ya podéis suponer de donde proceden las fotos.

He de decir que hoy traigo tres series muy interesantes. Empezaremos por la de apariencia más sencillita, Upload, serie de Amazon Prime Video con pintas de comedia de situación, pero que es bastante más. Las aventuras del «fallecido» Nathan (Robbie Amell), cuya psique es «subida» a una nube y a un mundo virtual por su novia, Ingrid (Allegra Edwards) y que acaba enamorándose de su encargada en la empresa de gestión del mundo virtual, Nora (Andy Allo). Pero detrás de la fachada de comedia romántica, hay una dura crítica al mundo de las empresas de servicios en internet, a las desigualdades sociales y a todas las hipocresías que se esconden detrás, incluidas las de los grupos que se oponen de forma militante a ellas. Y todo lo hace esta serie bastante bien. Aunque, sin duda, el gran activo de la serie es el carismas y la empatía que nos provocan los protagonistas de la serie. Bastante recomendable.

Por otro lado, Russian doll, comedia dramática de Netflix, con el magnífico trabajo de Natasha Lyonne en su papel protagonista, Nadia, nos sorprendió en su primera temporada con su inteligente visión de una trama tipo «día de la marmota», es decir un bucle temporal aparentemente infinito, que nunca es igual, pero que conlleva el mismo resultado final (es curioso que en la sección de Wikipedia en español sobre películas sobre bucles temporales no esté Groundhog Day [Atrapado en el tiempo] aunque en la misma sección en inglés sí lo está). Su muerte. Un tiempo después, Nadia vuelve ha encontrarse enredada en una nueva forma de viaje en el tiempo, cuando una línea de metro le lleva al pasado, bien a la época en que nació, ocupando el cuerpo de su madre (Chloë Sevigny), bien a la Hungría de la época fascista y antisemita, ocupando el cuerpo de su joven abuela (Ilona McCrea de joven, Irén Bordán de mayor). Y esta nueva trama todavía me ha gustado más. Está muy bien llevada, lo cual es difícil con los viajes en el tiempo. Y sobre todo, tiene alma, y te enganchas a los sentimientos, preocupaciones y sufrimientos de los personajes principales. Muy recomendable. De lo mejor de Netflix en estos momentos.

Inciso… hay nueva serie de viajes en el tiempo. Adaptación de una novela que ya recibió una primera adaptación cinematográfica en 2009, que vi en la televisión, y que me gustó bastante. Sobre la serie… sólo he visto el primer episodio, me gusta el reparto [«You know nothing, Jon Snow»], pero sobre el conjunto, el jurado todavía no se pronuncia.

Y hemos llegado al final de Killing Eve en HBO. Y realmente… al final, no me voy a extender. Casi todo lo que tenía que decir de la serie lo dije con antelación. Excelente reparto y trabajo interpretativo, gran química entre las protagonistas, con excelentes secundarios, tramas muy apasionantes, su punto de incorrección política… todo quedaba preparado para un buen final, que se ha cocido a fuego lento en sus ocho episodios finales. No han sido tan valorados como los de las series anteriores por los espectadores y algunos críticos. Pero yo creo que hay que entender la temporada en su conjunto para valorarlos. Y hasta la mitad del episodio 8 y último de esta última temporada, me parece que todo iba muy bien… para entrar en un final extremadamente convencional, poco imaginativo, en el que no han sabido dar al mundo el total y absoluto corte de mangas que se merece, y que ha decepcionado a todo quisque. Una pena, porque Eve (Sandra Oh) y, sobretodo, Villanelle (Jodie Comer, perdidamente enamorado de ella/Villanelle) merecían más. Mucho más.

[Cine] Sarinui chueok 살인의 추억 (2003)

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Sarinui chueok 살인의 추억 (2003; 24/20220421)

Y llegamos a la última película del ciclo de cine surcoreano que se ha desarrollado entre marzo y abril en los más céntricos cines de Zaragoza. Un ciclo de cine absolutamente excelente, de gran nivel, variado, y del que quizá me quedé una entrada más para comentar la nueva versión de una de las películas más emblemáticas del cine de esa nacionalidad y mis impresiones globales del ciclo. Pero antes vamos con estos recuerdos de un asesino en serie, el título más conocido de la película en inglés es Memories of murder, y en castellano se ha conocido también como Crónica de un asesino en serie, dirigida por Bong Joon Ho, director de la citada célebre y oscarizada película, por la que él mismo recibió también estatuillas como mejor director y mejor guion.

Opto por unas cuantas fotografías de la aldea cultural de Gamcheon, antigua población de pescadores anexa a Busan, hoy incluida en uno de los distritos de esta populosa ciudad al sur de la península de Corea.

Esta película que nos ocupa hoy, y que tiene casi 20 años, está inspirada por un caso de asesinatos en serie, entre 1986 y 1991, que no se resolvió del todo hasta mucho tiempo después de los hechos, cuando el asesino, en prisión, confesó los hechos. En una población rural, en algún lugar de Corea del Sur, durante los años 80 del siglo XX, comienzan a aparecer cadáveres de mujeres violadas y asesinadas, siendo los dos inspectores de policía locales encargados del caso (Song Kang-ho y Kim Roe-ha) incapaces de resolver el misterio, por lo que reciben el refuerzo de un inspector procedente de Seúl (Kim Sang-kyung). Y ahí comienza una investigación que va dando bandazos, pasando de un sospechoso a otro, con poco éxito.

La película tiene una realización absolutamente impecable, magistral. Y muestra que el director, en 2003, ya manejaba con maestría los mimbres que le dieron la fama internacional dieciséis años más tarde. Desde varios puntos de vista, la película de los parásitos, en ambas actúa también Song Kang-ho de forma destacada, es heredera de la que nos ocupa hoy. Y al mismo tiempo, como opinión personal, casi diría que la de 2003 me ha impactado más, me ha gustado más. Con una mezcla de comedia, los policías al cargo casi parecen una versión coreana de Mortadelo y Filemón cruzados con Torrente, y no pocas dosis de drama y tragedia, la película no se limita ha seguir el hilo de la investigación, sino que además es un repaso y crítica social a unos tiempos convulsos que anunciaban el final de las dictaduras del siglo XX en el sur de la península coreana, dando paso a una democracia que se ha ido consolidando hasta ser una de las más saneadas de la actualidad (calificada como democracia plena en el puesto 16º de los países del mundo, varios puestos por encima de España, que ocupa el puesto 24º, calificada como democracia deficiente). Nos encontramos con unos cuerpos de policía incultos, poco preparados, más dedicados a la represión, torturas incluidas, que a la investigación seria de los delitos, mientras la sociedad les da la espalda y les recrimina constantemente lo que no son capaces de hacer.

Con unas interpretaciones que también podemos calificar de primer nivel, la película es un más que digno colofón a un ciclo de cine que ha hecho felices a los más cinéfilos, pero con películas que deberían ser interesante para cualquier aficionado al séptimo arte. Totalmente recomendable, cine de primer nivel, difícil de encontrar hoy en día en la mayor parte de las producciones de las cinematografías más prestigiosas del planeta. Si la pilláis en alguna plataforma digital de contenidos audiovisuales, no dudéis en dedicarle un poco más de dos horitas a verla.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Deep water (2022)

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Deep water (2022; 22/20220330)

Adelanto ya que me arrepiento mucho de haber decidido ver este thriller «erótico» de Adrian Lyne. Un director que tuvo su momento de gloria en este género con una serie de películas que tuvieron un notable impacto en taquilla, y que se hicieron muy populares en los años 80 y 90 del siglo XX. Aunque pocas de ellas me convencieron realmente. E incluso alguna que me gustó en su momento, con el tiempo, la perspectiva y la experiencia, ahora la percibo de forma mucho menos favorable. Vamos… que no lo tenía muy claro…

Algunas fotografías en los bosques de ribera en torno a Zaragoza son apropiadas para ilustrar una película cuyo desenlace se da en un entorno no muy distinto.

Pero la película está libremente disponible en Amazon Prime Video, y se han leído comentarios en los medios que abrían una cierta esperanza a que la cosa no estuviese mal. Así que tranquilamente en casa, después de cenar, un miércoles me dispuse a ver esta adaptación de una novela del mismo título de Patricia Highsmith. Y nos encontramos ante un matrimonio en el que la mujer (Ana de Armas) toma esporádicamente amantes diversos, de forma tolerada por el marido (Ben Affleck), a pesar de que ambos dicen quererse mutuamente. La descripción de la situación en la sinopsis de la novela de Highsmith parece… «menos cariñosa». El caso es que uno de los amantes desapareció o falleció en un pasado, y el actual, tras una discusión con el marido en una fiesta… aparece ahogado. Y a partir de ahí podéis imaginar. Especialmente si hay un periodista (Tracy Letts) mosqueado con el asunto.

Lo malo de esta película no es que Affleck sea un actor mediocre que sólo de vez en cuando nos ofrece una interpretación interesante. Tampoco que intente explotar los encantos de de Armas, más que el talento interpretativo que ya ha manifestado anteriormente. Lo malo es que la película es inane. Vacía. Sin mucho recorrido. Hasta cierto punto previsible. Sin que sientas especiales emociones. Ni empatizas con los protagonistas o su supuestas víctimas, ni sientes una especial emoción erótica en las escenas teóricamente pensadas para ello, ni hay sensación de suspense… nada.

De verdad. Aunque la tengáis «gratis» porque tengáis la suscripción a Amazon Prime Video… no malgastéis vuestro tiempo. Seguro que hay cosas más interesantes que ver.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Nightmare Alley (2021)

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Nightmare Alley (2021; 08/20220103)

A priori… ver una nueva versión de una película de 1947 protagonizada por Tyrone Power… no es algo que necesariamente me haga ir al cine. No es mi actor preferido precisamente, incluso si aparece en alguna película que me gusta mucho. Y además me cansé mucho en su momento de un casposo chascarrillo frecuente en cierto individuo, cuando en la televisión única en blanco y negro programaban alguna película de aventuras del galán, sobre si murió de «una angina de pecho» o por «un pecho de la Gina (Lollobrigida)» durante el rodaje de un peplum en España. «Humor» del franquismo, con artículo determinado delante de nombre propio incluido. Pero cuando la empezamos a considerar como una nueva adaptación de una novela de William Lindsay Gresham dirigida por Guillermo del Toro, y que en el reparto aparecen nombres como Bradley Cooper (divertidísimo en su papel en la película de la semana pasada), Cate Blanchett y Rooney Mara (reunidas de nuevo después de aquella maravilla injustamente tratada en la temporada de premios), Toni Collette, Willem Dafoe… entre otros nombres prestigiosos… pues empezamos a pensar que esta película, después de todo había que verla.

No sabía muy bien cómo ilustrar esta entrada. Ni tenía mucho tiempo para explorar mi fototeca. Así que he optado por algunas escenas neoyorquinas, ciudad que ha sido escenario de obras del género negro diversas,… aunque no en esta ocasión. Pero bueno, la acción transcurre en Buffalo, que está en el mismo estado.

Nos habla de la historia de un hombre que huye de lo que parece la escena de un homicidio, y se reúne con una troupe de feriantes ambulantes, donde se lía de con la «clarividente» (Collette), se enamora de «la mujer eléctrica» (Mara), aprende los trucos del «mentalismo» de un viejo «mentalista» (estupendo David Strathairn, como de costumbre), se horroriza del destino del geek de la feria a manos de un desalmado (Dafoe), y acaba huyendo con su enamorada para triunfar como artista del mentalismo. Hasta que conoce a una arrebatadora psiquiatra (Blanchett), prototipo de femme fatale, que descubrirá sus secretos y explotará su ambición para llevar a término sus propios planes de venganza.

Un fatalismo propio de la novela y el cine negros clásicos impregna el largometraje, dirigido en sus aspectos más técnicos y visuales con maestría por del Toro. Poco hay que objetar a este punto. Sin embargo, aunque la película empieza con interés, preguntándonos qué es lo que hay detrás de ese individuo callado, introvertido y curioso que se refugia en el particular universo de los feriantes, pronto evoluciona a una serie de situaciones que van por otros derroteros, y lo hace de una forma un tanto morosa y un tanto estereotipada. En algún momento, tras el primer tercio de la película empecé a perder interés, para seguir rutinariamente un argumento y llegar a un desenlace que encontré, ambos, muy predecibles. Más propio de un cine negro de serie B, que de un cineasta como Guillermo del Toro al que se le suponen mayores ambiciones.

El reparto cumple sobradamente con sus obligaciones, porque hay oficio interpretativo para dar y vender en esta película. Pero hay mucho nombre ilustre en papeles que tienen poco lustre, que son meramente instrumentales en el devenir del protagonista. La misma Rooney Mara tiene un papel con poco desarrollo, bastante plano, que le impide lucirse, siendo Blanchett la reina de la fiesta en un papel que le viene como anillo al dedo, pero que tampoco tiene todo el desarrollo y profundidad que podría haber tenido. Son intérpretes buenos, pero no levantan en esta ocasión el nivel del largometraje.

Entendámonos, no es una película mala, y se puede ver, e incluso disfrutar, sin problema. Siempre que ajustes tus expectativas. Que en nuestro caso eran demasiado elevadas, dados los mimbres con los que se tejió esta cesta. Una pena que el resultado final no tuviera la brillantez y profundidad que esperábamos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***