[Libro] Seis cuatro – Hideo Yokohama

Literatura

En la portada de la edición en castellano de esta novela policiaca de Hideo Yokoyama aparece un gran número 64, o un 6 y un 4 juntos. Diremos que el título de la novela es Seis cuatro y no Sesenta y cuatro, porque el original japonés se titula Rokuyon 64 y no Rokujūshi 64. Pero en realidad, el número hace referencia al año 64 de la era Shōwa, que comenzó con el acceso al trono del emperador Shōwa (diciembre de 1926), más habitualmente conocido en los países occidentales como Hirohito, y finalizó con el fallecimiento de este (enero de 1989).

Las eras en Japón son la forma tradicional de contar los años en el País del Sol Naciente. Tradicionalmente, una era comenzaba con el acceso al trono de un emperador y terminaba cuando accedía el siguiente, bien por fallecimiento, renuncia o destronamiento del reinante. Pero en ocasiones, había un cambio de era cuando sucedían hechos significativos, como guerras, catástrofes u otros eventos históricos, aunque el emperador siguiera en el trono. Por lo tanto, los japoneses contaban, y cuentan todavía, sus años con el nombre de la era y el año dentro de la misma. En 2022 estamos en el año 4 de la era Reiwa. Desde la restauración Meiji, sólo hay cambio de era con el cambio de emperador, independientemente de otros acontecimientos históricos. Y el nombre de la era coincide con el nombre póstumo del emperador, que es anunciado al principio de su reinado, y tiene un significado simbólico. Irónicamente, el emperador Hirohito, es conocido en Japón como emperador Shōwa, y reinó durante la era Shōwa (昭和時代, Shōwa jidai), que significa paz ilustrada… cuando sus primeros 20 años fueron de gobiernos militaristas y guerras atroces e inhumanas. Hay que saber que el primer año de una era es también el último año de la era anterior. El año 1 de la era Shōwa, 1926, fue también el año 15 de la era Taishō; el año 64 de la era Shōwa, 1989, fue el año 1 de la era Heisei. Pero el año 64 de la era Shōwa duró 8 días. El año 1 de la era Heisei duró los 357 restantes.

La novela comienza cuando un matrimonio de unos cuarenta años, Mikami, el marido, un policía de aspecto tosco, Minako, la esposa, una antigua policía de considerable belleza, se presentan en la morgue de una ciudad lejos de su domicilio para identificar el cadáver de una adolescente, que podría ser su hija Ayumi, fugada desde hace varios meses y de la que no saben nada. No es. Y es el punto de partida para una novela que se mueve en tres frentes. El primero es la desgracia familiar de desconocer el paradero de la hija fugada, de dieciséis años. El segundo es el provocado por las intrigas del entorno laboral de Mikami, responsable de prensa y comunicación en la jefatura de policía de su prefectura, después de haber sido investigador criminal durante años. El tercero es el derivado de un antiguo caso, el secuestro y asesinato de una niña que sucedió catorce años atrás, el seis de enero del año 64 de la era Shōwa, el último gran crimen de esa era en la prefectura, que sigue sin resolver, y al que queda un año para que prescriba el delito y el secuestrador asesino quede impune para siempre. Nos encontramos por lo tanto en el invierno del año 2002-2003.

No se nos informa de cuál es la ciudad y la prefectura en la que transcurre la acción de la novela. Quizá un lector japonés lo pueda deducir del contexto. Pero yo no. En cualquier caso, para ilustrar la entrada he buscado fotografías que no correspondan a ninguna de las grandes ciudades japonesas. El entorno del bello castillo, original, de Himeji, en la prefectura de Hyōgo, en Kansai.

No es propio de mí leer dos novelas policiacas seguidas. No es un género en el que me mueva a gusto, aunque cuando una de estas novelas me engancha, me suele entusiasmar. Siendo autores del mismo país y de la misma cultura, es muy distinta de la que comenté hace unos días de Seichō Matsumoto. Aunque siendo dos autores de estilos muy distintos, algunos temas son comunes, ya que más allá de la trama policial, ambos muestran una preocupación por el entorno sociopolítico del país y la época en la que transcurren los hechos. En cualquier caso, Yokoyama construye un relato de difícil trenzado por las interrelaciones entre las tres líneas argumentales que he mencionado; la familiar, la laboral y la criminal. Por lo tanto empieza cociéndose a fuego lento, pero sin perder tensión en ningún momento. La tensión que permanentemente siente sobre su espalda el protagonista, Mikami. Tensión que va en alza hasta que llega el clímax para las tres situaciones, que tienen soluciones muy distintas. Un clímax, el tramo final de la novela que me parece digno de figurar en una antología de la literatura policiaca, de suspense e incluso de acción. Muy bueno. Y con un cierre lleno de humanidad.

El relato no está escrito en primera persona, pero se centra en la vivencia, el punto de vista, los pensamientos y sentimientos del protagonista. Y como si estuviera escrito en primera persona, estos no son fiables. Engañan al protagonista y nos hacen navegar por el relato siempre con una sensación de inseguridad ante lo que realmente sucede. Más cuando poco a poco te das cuenta que muchos de los personajes secundarios que giran a su alrededor son trascendentes, tienen una historia, tienen un pensamiento y un fondo más complejos que lo se nos ofrece. La esposa, la chica policía, los antiguos compañeros, el arrogante joven periodista, el padre desolado por el crimen no resuelto sobre su hija… todos son personajes más ricos de lo que parecen desde el punto de vista del policía. Un recurso del que se vale el escritor para dar profundidad al relato. El cierre de este tiene no pocos puntos de amargura, especialmente en lo que se refiere a la situación familiar, aunque se nos quiera mostrar una luz de esperanza… que no podemos dar por cierta. Las reflexiones finales del protagonista sobre el destino de su hija, entre lo que dice y lo que sugiere, no dejan indiferentes. Al fin y al cabo… Mikami, honrado como pocos, se engaña a sí mismo con frecuencia como ninguno. Muy muy recomendable.

[Libro] Un lugar desconocido – Seichō Matsumoto

Literatura

Tercera novela que leo de Seichō Matsumoto, un escritor japonés de crimen y policiaca, que me parece muy entretenido, y que suele tener más profundidad, bastante más, que la mayor parte de los escritores de este género. No obstante, parece que asocio estas novelas con las vacaciones. Y esta última novela de las que he leído de este autor también ha caído durante mi escapada festiva a Múnich hace poco más de un par de semanas. Si la segunda que leí sitúa la acción en los años 50 y la primera que leí nos traslada a los años 60, en esta ocasión nos hayamos ya en los años 70, y la gente ya viaja en tren bala en la línea Tokaido. Los trenes aparecen siempre de una forma u otra, con mayor o menor importancia, en las novelas de Matsumoto, o por lo menos en las que he leído hasta ahora. Y por eso ilustro la entrada con algunas fotografías de «mis» trenes japoneses.

¿A que son monos los «Haruka» que hacen el servicio ferroviario desde Kioto al aeropuerto internacional de Kansai pasando por Osaka, con su librea de «Hello Kitty»?

Matsumoto centra su relato en esta ocasión en un funcionario de lo que sería un ministerio de agricultura y alimentación del gobierno japonés. Un hombre con las características que se atribuyen a este tipo de trabajadores en el País del Sol Naciente. De unos cuarenta años o poco más, muy trabajador, muy dedicado, priorizando muchas veces su trabajo y su difícil carrera dentro de la función pública frente a los que el traductor llama «funcionarios de carrera» que supongo que son los formados para cuadros medios o directivos, altos funcionarios, al estilo de los diplomados en la ENA francesa, perteneciendo él a los funcionarios que entran por la base y van ascendiendo por méritos y antigüedad muy lentamente. En un viaje de trabajo a Kansai, es localizado en un restaurante, donde le comunican que su esposa, algo más joven, ha sufrido un ataque al corazón y ha fallecido. Ya había presentado problemas con este órgano con anterioridad. Tras los funerales, presenta sus respetos a las personas que atendieron a la esposa en el fatal evento. Y le empiezan a entrar dudas de qué pasó en realidad. Y qué tipo de vida llevaba en realidad su discreta esposa, sin hijos, dedicada a la casa y actividades artísticas. Y comenzará una investigación sobre la doble vida de su mujer con consecuencias inesperadas para él.

Esta es una novela que se cocina a fuego lento. Aunque cuando coge carrerilla se acelera en una difícil y deslizante pendiente para el asesino. Porque hay un asesino. Pero hasta muy avanzada no sabremos quién es asesinado, quien lo asesina y si será o no descubierto. Siendo una novela policiaca, uno de los detalles más notables es que la policía no aparece en la práctica en todo el relato, salvo de lejos y esporádicamente. El relato acompaña y sigue el punto de vista del viudo, así como sus reacciones ante sus descubrimientos.

El planteamiento del libro es muy original. Como en los libros anteriores del autor, además del misterio criminal, hay expone a crítica tanto a la institución matrimonial como a la cultura y modos del servicio público, funcionarios y otros empleados públicos, en Japón. Con diferencias marcadas, pero también con similitudes, con el que podamos tener en España… del que algo ser por ser empleado público yo mismo. Un libro que te acaba atrapando. No es una whodunit (¿quién lo hizo?), pues sabemos perfectamente quién es el asesino desde el momento en que se produce el crimen, aunque no lo voy a desvelar aquí. Es una obra de suspense que bien podría haber adaptado al cine Alfred Hitchcock en el que el misterio es si el asesino quedará impune o no, siempre desde la perspectiva del relativamente patético Tsuneo Asai, el protagonista de la novela. Muy recomendable.

[Libro] El legado de Maude Donegal/El hijo superviviente – Joyce Carol Oates

Literatura

Vuelvo una vez más a una de mis autoras preferidas en habla inglesa, aunque sea un libro traducido al español. Es el noveno que leo de Joyce Carol Oates desde el primero en 2015. Y si algo caracteriza a la autora es que, conservando una gran coherencia en cuanto a los temas y los mensajes que nos lanza a través de sus obras, la forma de las mismas varía, mostrando diversidad y dominio de los géneros literarios. Uno de esos autores siempre candidatos al Nobel… que probablemente nunca recibirá. En cualquier caso, esta autora ya octogenaria se sigue mostrando perfectamente lúcida y capaz, con una carrera enormemente productiva. Mucho me tendría que espabilar para abarcar toda su extensa obra.

La escritora, Joyce Carol Oates, es nacida en el estado de Nueva York, donde ha localizado la acción de algunas de sus novelas. No necesariamente las que nos ocupan hoy.

En esta ocasión afronto un volumen con dos novelas cortas que cogí de oferta en mi tienda de libros electrónicos habitual. Por lo que he colegido, en el original inglés el volumen incluía cuatro novelas cortas o relatos. Quizá en castellano considerase que si lo dividía por dos igual aumentaban los beneficios. O algún otro razonamientos cuya lógica probablemente se me escape. En cualquier caso, el libro que yo adquirí incluye dos novelas cortas en las que la protagonista, femenina en ambos casos, distinta, son personajes distintos, se enfrenta a un misterio del pasado. Un misterio incluso de corte policiaco o criminal.

En el primero de los relatos, la protagonista es una académica e investigadora del ámbito de las letras y las humanidades, hija adoptiva de una pareja de profesores universitarios del medio oeste americano, que en torno a los treinta años de edad vive una vida tranquila, casi podríamos decir monótona y aburrida, hasta que le llega la noticia de que ha recibido una herencia de la que fue su abuela biológica. Lo que le permitirá conectar con la familia de sus padres biológicos, fallecidos en accidente en extrañas circunstancias. Una familia con misterios y personajes problemáticos, en la que comenzará a investigar quienes eran sus padres.

En el segundo de los relatos, Oates da una vuelta a algunos de los temas que Daphne du Maurier planteaba en su famosa Rebecca, cuando la protagonista, una estudiante de letras acabe casándose con un profesor universitario, viudo de una famosa poetisa, muy rompedora y excéntrica, que murió en extrañas circunstancias. Por lo tanto, tendrá que vivir en una casa en la que la sombra de la fallecida lo ocupa todo. Y además, la fallecida dejó un hijo, novedad clara con respecto a la historia de du Maurier.

Cuando Oates plantea los misterios de estos relatos, no busca tanto su resolución, como tratar los temas que son frecuentes en sus novelas. Los problemas de la identidad, del lugar en el mundo, de la complejidad de vivir a la sombra de un hombre con gran influencia sobre la protagonista femenina, la relación con la infancia y la maternidad, propia o delegada. Lo bueno es que en este caso, además del interés de los temas, te llevas añadida la intriga por saber qué pasó. Incluso si es algo que nunca acabas de aclarar. Porque incluso la realidad puede ser relativa.

Oates es una autora que siempre me interesa. Tengo algún otro libro suyo pendiente de lectura. Y se nos viene encima la adaptación al cine de una de sus novelas más famosas, que leí hace algo más de dos años, o al menos de una parte de ella, en la que veremos a una actriz en ascenso convertirse en uno de los mayores iconos del siglo XX.

[TV] Cosas de series; aparte de universos virtuales y alternativos… la decepción de un flojo final para una gran serie

Televisión

Es curioso que, debido al cambio de mis hábitos cotidianos progresivamente desde hace un año, cada vez tengo menos contenidos de determinadas cosas, como de televisión, y más de otras, como de las fotografías que hago. Sin embargo, a pesar de eso, de vez en cuando se me acumulan. Y en pocas semanas se me han acumulado los televisivos y los fotográficos. Quería dedicar un espacio exclusivo a una de las mejores series de los últimos años,… pero por no acumular demasiado retraso en los comentarios la incluiré con otras.

Dos de las series de hoy transcurren en Nueva York, en su mayor parte. Y en una de ellas, sus sistema de ferrocarril metropolitano tiene un especial protagonismo. Así que ya podéis suponer de donde proceden las fotos.

He de decir que hoy traigo tres series muy interesantes. Empezaremos por la de apariencia más sencillita, Upload, serie de Amazon Prime Video con pintas de comedia de situación, pero que es bastante más. Las aventuras del «fallecido» Nathan (Robbie Amell), cuya psique es «subida» a una nube y a un mundo virtual por su novia, Ingrid (Allegra Edwards) y que acaba enamorándose de su encargada en la empresa de gestión del mundo virtual, Nora (Andy Allo). Pero detrás de la fachada de comedia romántica, hay una dura crítica al mundo de las empresas de servicios en internet, a las desigualdades sociales y a todas las hipocresías que se esconden detrás, incluidas las de los grupos que se oponen de forma militante a ellas. Y todo lo hace esta serie bastante bien. Aunque, sin duda, el gran activo de la serie es el carismas y la empatía que nos provocan los protagonistas de la serie. Bastante recomendable.

Por otro lado, Russian doll, comedia dramática de Netflix, con el magnífico trabajo de Natasha Lyonne en su papel protagonista, Nadia, nos sorprendió en su primera temporada con su inteligente visión de una trama tipo «día de la marmota», es decir un bucle temporal aparentemente infinito, que nunca es igual, pero que conlleva el mismo resultado final (es curioso que en la sección de Wikipedia en español sobre películas sobre bucles temporales no esté Groundhog Day [Atrapado en el tiempo] aunque en la misma sección en inglés sí lo está). Su muerte. Un tiempo después, Nadia vuelve ha encontrarse enredada en una nueva forma de viaje en el tiempo, cuando una línea de metro le lleva al pasado, bien a la época en que nació, ocupando el cuerpo de su madre (Chloë Sevigny), bien a la Hungría de la época fascista y antisemita, ocupando el cuerpo de su joven abuela (Ilona McCrea de joven, Irén Bordán de mayor). Y esta nueva trama todavía me ha gustado más. Está muy bien llevada, lo cual es difícil con los viajes en el tiempo. Y sobre todo, tiene alma, y te enganchas a los sentimientos, preocupaciones y sufrimientos de los personajes principales. Muy recomendable. De lo mejor de Netflix en estos momentos.

Inciso… hay nueva serie de viajes en el tiempo. Adaptación de una novela que ya recibió una primera adaptación cinematográfica en 2009, que vi en la televisión, y que me gustó bastante. Sobre la serie… sólo he visto el primer episodio, me gusta el reparto [«You know nothing, Jon Snow»], pero sobre el conjunto, el jurado todavía no se pronuncia.

Y hemos llegado al final de Killing Eve en HBO. Y realmente… al final, no me voy a extender. Casi todo lo que tenía que decir de la serie lo dije con antelación. Excelente reparto y trabajo interpretativo, gran química entre las protagonistas, con excelentes secundarios, tramas muy apasionantes, su punto de incorrección política… todo quedaba preparado para un buen final, que se ha cocido a fuego lento en sus ocho episodios finales. No han sido tan valorados como los de las series anteriores por los espectadores y algunos críticos. Pero yo creo que hay que entender la temporada en su conjunto para valorarlos. Y hasta la mitad del episodio 8 y último de esta última temporada, me parece que todo iba muy bien… para entrar en un final extremadamente convencional, poco imaginativo, en el que no han sabido dar al mundo el total y absoluto corte de mangas que se merece, y que ha decepcionado a todo quisque. Una pena, porque Eve (Sandra Oh) y, sobretodo, Villanelle (Jodie Comer, perdidamente enamorado de ella/Villanelle) merecían más. Mucho más.

[Cine] Sarinui chueok 살인의 추억 (2003)

Cine

Sarinui chueok 살인의 추억 (2003; 24/20220421)

Y llegamos a la última película del ciclo de cine surcoreano que se ha desarrollado entre marzo y abril en los más céntricos cines de Zaragoza. Un ciclo de cine absolutamente excelente, de gran nivel, variado, y del que quizá me quedé una entrada más para comentar la nueva versión de una de las películas más emblemáticas del cine de esa nacionalidad y mis impresiones globales del ciclo. Pero antes vamos con estos recuerdos de un asesino en serie, el título más conocido de la película en inglés es Memories of murder, y en castellano se ha conocido también como Crónica de un asesino en serie, dirigida por Bong Joon Ho, director de la citada célebre y oscarizada película, por la que él mismo recibió también estatuillas como mejor director y mejor guion.

Opto por unas cuantas fotografías de la aldea cultural de Gamcheon, antigua población de pescadores anexa a Busan, hoy incluida en uno de los distritos de esta populosa ciudad al sur de la península de Corea.

Esta película que nos ocupa hoy, y que tiene casi 20 años, está inspirada por un caso de asesinatos en serie, entre 1986 y 1991, que no se resolvió del todo hasta mucho tiempo después de los hechos, cuando el asesino, en prisión, confesó los hechos. En una población rural, en algún lugar de Corea del Sur, durante los años 80 del siglo XX, comienzan a aparecer cadáveres de mujeres violadas y asesinadas, siendo los dos inspectores de policía locales encargados del caso (Song Kang-ho y Kim Roe-ha) incapaces de resolver el misterio, por lo que reciben el refuerzo de un inspector procedente de Seúl (Kim Sang-kyung). Y ahí comienza una investigación que va dando bandazos, pasando de un sospechoso a otro, con poco éxito.

La película tiene una realización absolutamente impecable, magistral. Y muestra que el director, en 2003, ya manejaba con maestría los mimbres que le dieron la fama internacional dieciséis años más tarde. Desde varios puntos de vista, la película de los parásitos, en ambas actúa también Song Kang-ho de forma destacada, es heredera de la que nos ocupa hoy. Y al mismo tiempo, como opinión personal, casi diría que la de 2003 me ha impactado más, me ha gustado más. Con una mezcla de comedia, los policías al cargo casi parecen una versión coreana de Mortadelo y Filemón cruzados con Torrente, y no pocas dosis de drama y tragedia, la película no se limita ha seguir el hilo de la investigación, sino que además es un repaso y crítica social a unos tiempos convulsos que anunciaban el final de las dictaduras del siglo XX en el sur de la península coreana, dando paso a una democracia que se ha ido consolidando hasta ser una de las más saneadas de la actualidad (calificada como democracia plena en el puesto 16º de los países del mundo, varios puestos por encima de España, que ocupa el puesto 24º, calificada como democracia deficiente). Nos encontramos con unos cuerpos de policía incultos, poco preparados, más dedicados a la represión, torturas incluidas, que a la investigación seria de los delitos, mientras la sociedad les da la espalda y les recrimina constantemente lo que no son capaces de hacer.

Con unas interpretaciones que también podemos calificar de primer nivel, la película es un más que digno colofón a un ciclo de cine que ha hecho felices a los más cinéfilos, pero con películas que deberían ser interesante para cualquier aficionado al séptimo arte. Totalmente recomendable, cine de primer nivel, difícil de encontrar hoy en día en la mayor parte de las producciones de las cinematografías más prestigiosas del planeta. Si la pilláis en alguna plataforma digital de contenidos audiovisuales, no dudéis en dedicarle un poco más de dos horitas a verla.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Deep water (2022)

Cine

Deep water (2022; 22/20220330)

Adelanto ya que me arrepiento mucho de haber decidido ver este thriller «erótico» de Adrian Lyne. Un director que tuvo su momento de gloria en este género con una serie de películas que tuvieron un notable impacto en taquilla, y que se hicieron muy populares en los años 80 y 90 del siglo XX. Aunque pocas de ellas me convencieron realmente. E incluso alguna que me gustó en su momento, con el tiempo, la perspectiva y la experiencia, ahora la percibo de forma mucho menos favorable. Vamos… que no lo tenía muy claro…

Algunas fotografías en los bosques de ribera en torno a Zaragoza son apropiadas para ilustrar una película cuyo desenlace se da en un entorno no muy distinto.

Pero la película está libremente disponible en Amazon Prime Video, y se han leído comentarios en los medios que abrían una cierta esperanza a que la cosa no estuviese mal. Así que tranquilamente en casa, después de cenar, un miércoles me dispuse a ver esta adaptación de una novela del mismo título de Patricia Highsmith. Y nos encontramos ante un matrimonio en el que la mujer (Ana de Armas) toma esporádicamente amantes diversos, de forma tolerada por el marido (Ben Affleck), a pesar de que ambos dicen quererse mutuamente. La descripción de la situación en la sinopsis de la novela de Highsmith parece… «menos cariñosa». El caso es que uno de los amantes desapareció o falleció en un pasado, y el actual, tras una discusión con el marido en una fiesta… aparece ahogado. Y a partir de ahí podéis imaginar. Especialmente si hay un periodista (Tracy Letts) mosqueado con el asunto.

Lo malo de esta película no es que Affleck sea un actor mediocre que sólo de vez en cuando nos ofrece una interpretación interesante. Tampoco que intente explotar los encantos de de Armas, más que el talento interpretativo que ya ha manifestado anteriormente. Lo malo es que la película es inane. Vacía. Sin mucho recorrido. Hasta cierto punto previsible. Sin que sientas especiales emociones. Ni empatizas con los protagonistas o su supuestas víctimas, ni sientes una especial emoción erótica en las escenas teóricamente pensadas para ello, ni hay sensación de suspense… nada.

De verdad. Aunque la tengáis «gratis» porque tengáis la suscripción a Amazon Prime Video… no malgastéis vuestro tiempo. Seguro que hay cosas más interesantes que ver.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Nightmare Alley (2021)

Cine

Nightmare Alley (2021; 08/20220103)

A priori… ver una nueva versión de una película de 1947 protagonizada por Tyrone Power… no es algo que necesariamente me haga ir al cine. No es mi actor preferido precisamente, incluso si aparece en alguna película que me gusta mucho. Y además me cansé mucho en su momento de un casposo chascarrillo frecuente en cierto individuo, cuando en la televisión única en blanco y negro programaban alguna película de aventuras del galán, sobre si murió de «una angina de pecho» o por «un pecho de la Gina (Lollobrigida)» durante el rodaje de un peplum en España. «Humor» del franquismo, con artículo determinado delante de nombre propio incluido. Pero cuando la empezamos a considerar como una nueva adaptación de una novela de William Lindsay Gresham dirigida por Guillermo del Toro, y que en el reparto aparecen nombres como Bradley Cooper (divertidísimo en su papel en la película de la semana pasada), Cate Blanchett y Rooney Mara (reunidas de nuevo después de aquella maravilla injustamente tratada en la temporada de premios), Toni Collette, Willem Dafoe… entre otros nombres prestigiosos… pues empezamos a pensar que esta película, después de todo había que verla.

No sabía muy bien cómo ilustrar esta entrada. Ni tenía mucho tiempo para explorar mi fototeca. Así que he optado por algunas escenas neoyorquinas, ciudad que ha sido escenario de obras del género negro diversas,… aunque no en esta ocasión. Pero bueno, la acción transcurre en Buffalo, que está en el mismo estado.

Nos habla de la historia de un hombre que huye de lo que parece la escena de un homicidio, y se reúne con una troupe de feriantes ambulantes, donde se lía de con la «clarividente» (Collette), se enamora de «la mujer eléctrica» (Mara), aprende los trucos del «mentalismo» de un viejo «mentalista» (estupendo David Strathairn, como de costumbre), se horroriza del destino del geek de la feria a manos de un desalmado (Dafoe), y acaba huyendo con su enamorada para triunfar como artista del mentalismo. Hasta que conoce a una arrebatadora psiquiatra (Blanchett), prototipo de femme fatale, que descubrirá sus secretos y explotará su ambición para llevar a término sus propios planes de venganza.

Un fatalismo propio de la novela y el cine negros clásicos impregna el largometraje, dirigido en sus aspectos más técnicos y visuales con maestría por del Toro. Poco hay que objetar a este punto. Sin embargo, aunque la película empieza con interés, preguntándonos qué es lo que hay detrás de ese individuo callado, introvertido y curioso que se refugia en el particular universo de los feriantes, pronto evoluciona a una serie de situaciones que van por otros derroteros, y lo hace de una forma un tanto morosa y un tanto estereotipada. En algún momento, tras el primer tercio de la película empecé a perder interés, para seguir rutinariamente un argumento y llegar a un desenlace que encontré, ambos, muy predecibles. Más propio de un cine negro de serie B, que de un cineasta como Guillermo del Toro al que se le suponen mayores ambiciones.

El reparto cumple sobradamente con sus obligaciones, porque hay oficio interpretativo para dar y vender en esta película. Pero hay mucho nombre ilustre en papeles que tienen poco lustre, que son meramente instrumentales en el devenir del protagonista. La misma Rooney Mara tiene un papel con poco desarrollo, bastante plano, que le impide lucirse, siendo Blanchett la reina de la fiesta en un papel que le viene como anillo al dedo, pero que tampoco tiene todo el desarrollo y profundidad que podría haber tenido. Son intérpretes buenos, pero no levantan en esta ocasión el nivel del largometraje.

Entendámonos, no es una película mala, y se puede ver, e incluso disfrutar, sin problema. Siempre que ajustes tus expectativas. Que en nuestro caso eran demasiado elevadas, dados los mimbres con los que se tejió esta cesta. Una pena que el resultado final no tuviera la brillantez y profundidad que esperábamos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] The power of the dog (2021)

Cine

The power of the dog (2021; 77/20211216)

Con un estreno limitado en salas de cine y un estreno amplio en plataforma en línea, nos llega el último trabajo de la directora Jane Campion. La directora neozelandesa se prodigo poco, muy poco; pero su trabajo siempre es interesante. No siempre me ha convencido el resultado del mismo, pero siempre me resulta interesante. Y además viene acompañado de un reparto no menos interesante. En la temporada de premios ya ha recibido varios premios de la crítica en varias ciudades norteamericanas. Así que había cierta expectativa por verla.

Algunos de los paisajes de la película me recordaron al paisaje estepario que a veces encontramos en la provincia de Zaragoza y otras comarcas de Aragón.

Estamos literalmente ante una de vaqueros en las primeras décadas del siglo XX. En algún lugar de Montana (aunque la película está rodada en Nueva Zelanda), dos hermanos llevan un próspero rancho ganadero; el viril de personalidad arrolladora Phil Burbanks (Benedict Cumberbatch) y el más apocado y menos carismático George (Jesse Plemons). Cuando este último se case con una atractiva viuda (Kirsten Dunst), con un hijo joven que acaba de comenzar en la universidad (Kodi Smit-McPhee), Phil los acoge con desagrado y comienza a acosarlos con sus comentarios y actos. Lo que provocará una depresión en la mujer. Pero el hijo, conocedor de un secreto del rudo vaquero terrateniente, comenzará poco a poco un acercamiento al mismo de consecuencias imprevistas.

Campion con sobriedad y excelente oficio nos cocina un drama que se cuece a fuego lento, muy lento, pero sin desperdicio, durante las poco más de dos horas que dura el largometraje. Dos horas en la que toda la información que se suministra, visual o dialogada, en un ejercicio magnífico de efectividad y eficiencia narrativas, es importante para dar forma al relato, y a las consecuencias de la interrelación de estas personas, que viven a caballo entre el espíritu de la frontera del siglo XIX y de la modernidad del XX. Relato que además se apoya en un trabajo interpretativo de primer orden.

La película exige atención y la participación activa del espectador. Y es más propia de la concentración que se puede conseguir en la sala de cine que del entorno menos controlado y con más distracciones del salón de casa. Tampoco entra en explicaciones superfluas, tan habituales en el cine de consumo rápido actual, pero toda la información necesaria está ahí, para que al final toda la historia encaje perfectamente y con gran coherencia. Una muy buena película, absolutamente recomendable, aunque pueda quedar fuera de los hábitos y costumbres de los espectadores más acostumbrados a entretenimientos vacuos que a otra cosa.

Como curiosidad, Plemons y Dunst son matrimonio en la vida real. Y en la ficción lo fueron también en la segunda temporada de Fargo.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Jipuragirado Jabgo Sipeun Jibseungdeul 지푸라기라도 잡고 싶은 짐승들 (2021)

Cine

Jipuragirado Jabgo Sipeun Jibseungdeul 지푸라기라도 잡고 싶은 짐승들 (2021; 76/20211209)

Con unos días de fiesta durante la semana pasada, y un horario bastante razonable para la versión original de esta película surcoreana, nos animamos a ir a verla, especialmente impulsados por el buen momento que parece estar experimentando la cinematografía del país asiático. O al menos, lo que llega a nuestras pantallas, grandes o pequeñas. En esta ocasión, una opera prima en el ámbito de los largometrajes para su director, Kim Yong-hoon. Además, en el reparto aparecían nombres que empiezan a ser conocidos por quienes vemos las series televisivas de aquel país, intérpretes que, cuando se les da la oportunidad, muestran muy buenas maneras. El título original, similar al que le han puesto en inglés, se traduce algo así como bestias que se agarran incluso a la paja, pero el título en la cartelera en español ha quedado como un típico, tópico y sugerente de nada Nido de víboras.

La acción de la película transcurre en una ciudad portuaria. En la que no he estado. Por eso, las fotos son de Incheon, cerca de Seúl, también con un importante puerto. Y un barrio chino muy animado. En comidas… no sé si en lo «otro» también. Supongo. Son cosas que pasan con las ciudades portuarias.

El argumento de la película no es especialmente original. Se ha visto en otras ocasiones. Basado en una novela japonesa, es la típica situación de la «bolsa del dinero» que todos ambicionan y que acaba complicándoles la vida a todos. En este caso los cuatro personajes implicados son un padre de familia con problemas económicos (Bae Sung-Woo), un oficial de aduanas portuarias en relaciones con las mafias (Jung Woo-sung), una prostituta con problemas de maltrato físico por parte de su marido/chulo (Shin Hyon-Bin), y la «madame» del antro donde trabaja la anterior (Jeon Do-yeon). Y detrás de ellos las mafias que se consideran «dueñas» del dinero, que procede del tráfico de drogas.

El tono de la película se ha comparado con el cine de los Coen, es decir una mezcla de humor negro, negrísimo, cine de mafias y delincuentes y violencia bestia y sangrienta, sin entrar en el terreno del gore por el gore. Y la verdad es que funciona… a la larga. Porque al principio cuesta un poquito centrarse, y quizá por ello mi valoración se quede un poco más corta de lo que podría ser, hasta que te percatas que la historia no es completamente lineal en su desarrollo, que los acontecimientos no son todos simultáneos o consecutivos. Por lo demás, está bien ambientada y puesta en escena.

Y como ya suponía, y de alguna forma he adelantado al principio de esta entrada, confía el producto final en gran medida al muy buen trabajo de su reparto, que está muy bien en el conjunto, con alguna intervención en el sobre saliente como la de Jeon Do-yeon, que sabe ser resabiada, cínica, bruta y muy atractiva, todo al mismo tiempo.

Tras un cierto desconcierto inicial, acabamos centrándonos y disfrutando de la película especialmente a partir del momento en que cruza el ecuador del metraje. Salimos del cine con un excelente sabor de boca que no hemos perdido con el tiempo, y es razonablemente recomendable si te gusta el género. La película no es particularmente original, pero lo que cuenta lo cuenta razonablemente bien. Lo dicho. Los surcoreanos saben hacer cine. Y eso que el director es novato.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; calidad coreana más allá de los «calamares»

Televisión

Como ya comenté hace unas semanas, una de los recientes estrenos de Netflix entre los k-dramas, o sea, las series surcoreanas, se ha convertido en un fenómeno mundial, y una de las razones, hay otras, es que tiene una notable calidad, nada que envidiar a producciones de otras latitudes del mundo con más prestigio. Pero no es la única. Hoy voy a comentar tres series, de peor a mejor, siendo una de ellas muy notable y otra, muy sobresaliente. Desde mi punto de vista, con una calidad similar a la de los «calamares». Pero vamos en progresión ascendente.

Uno de los episodios más entretenidos y divertidos de la serie sobre desertores del ejército transcurre en Busán,… así que fotos de esta ciudad.

Algoitjiman [알고있지만, literalmente, ya lo sé pero…], titulada en España Aun así, en inglés Nevertheless (Sin embargo), es un drama romántico entre estudiantes universitarios de una facultad de bellas artes. La protagonista (Han So-hee) acaba de sufrir un ruptura con un novio de más edad, un artista consagrado, está algo quemada. Y entra en contacto con un cínico de las relaciones (Song Kang), un joven atractivo, monógamo secuencial, con un nivel bajo de compromiso con sus novias. Y aun así, comienzan una relación mal definida en su nivel de compromiso por ambas partes. La serie… no es un placer inconfesable como tantos dramas/comedias romanticos coreanos. Es un poco más actual. Se tratan las relaciones con algo más de normalidad que en otros. Incluso se plantea con cierta normalidad, entre los personajes secundarios, una relación homosexual. Y el sexo entre novios o amigos con derecho a roce se asume con más normalidad. Se aleja del conservadurismo en el fondo y en las formas, risible en muchos casos, que plantean estas series del país asiático. A pesar de todo, peca de un exceso de esteticismo y de reflexión, de hacerlo todo bonito, incluso cuando hay conflicto… que resulta un poquito irreal. La chica protagonista es mona y se defiende interpretativamente, aunque sin más. El chico protagonista es un poco limitado, y se limita a poner todo el rato cara de guapo e interesante. Una serie que se sale de lo más habitual entre las series románticas surcoreanas, pero que no termina de convencer. Pero son sólo 12 episodios de 70 minutos y no los 16 episodios de 80-90 minutos que constituyen otras series románticas de este país.

Con esos antecedentes, con cierta reluctancia me asomé a My Name [마이 네임, transcripción en coreano del título en inglés, mai neim, o sea, mi nombre], porque la chica protagonista es la misma que en la anterior, Han So-hee. Su papel es una joven que presencia el asesinato de su padre, presuntamente un mafioso, aunque no sabe por quien, supone que por la policía. Quedando huérfana todavía cuando está en el instituto, pasa a ser protegida del jefe mafioso, se integra en la organización criminal y, con el tiempo, entra en la policía para encontrar al asesino de su padre. Pero las cosas son más complejas de lo que imaginaba, y no todo es lo que parece. El único problema que le he encontrado a esta serie es la inverosimilitud de algunas peleas, en la que una joven de 1,65 de estatura es capaz de derribar a una docena de hombres que le pasan por lo menos 10 cm en estatura y no digamos en corpulencia, a pesar de recibir numerosos golpes. Por lo demás, aunque relativamente previsible, bastante en realidad, es muy entretenida,… y aquí resulta que la actriz protagonista, y en general todo el elenco, muestran un mayor nivel interpretativo. Lejos de entrar en la categoría de placer inconfesable como tantas series surcoreanas, casi me atrevería a decir que es relativamente recomendable si te interesa el género.

Y así llegamos a D.P., acrónimo de deserter pursuit, persecución de desertores; en castellano se la ha titulado D.P.: el cazadesertores. En Corea del Sur, como consecuencia de las tensiones constantes con sus vecinos del norte, hay un servicio militar obligatorio, muy duro, que obliga a todos los jóvenes varones. Sin tener reconocido el derecho a la objeción de conciencia, por lo que hay presos de conciencia en el país asiático. No olvidemos que nunca se firmó un tratado de paz después de la guerra de Corea, sólo un acuerdo de armisticio que se mantiene en nuestros días, 68 años después del final de las hostilidades. Esta serie está basada en un webtoon, género muy popular en ese país, más que en cualquier otro del mundo, y que está sirviendo de material para series televisivas, lo mismo que el manga en Japón. Nos cuenta la historia de un soldado de conscripción obligatoria (Jung Hae-in), muy disciplinado, que no busca meterse en problemas, y quizá por ello acaba siendo destinado a la policía militar. Y junto con un compañero, a buscar y detener desertores de su área de responsabilidad. Desde este punto de vista, la podemos considerar una serie de acción, pero donde nadie tiene habilidades especialidad de lucha, donde todo tiende a ser más chapucero, más realista. Y por otro lado está el verdadero objetivo de la serie, que no es otro que un crítica feroz al sistema de conscripción militar, a la corrupción sea pequeña o grande dentro de las escalas y los rangos del ejército, del problema de las novatadas y de abusos sobre los más débiles, de todos los problemas, vamos, que se han asociado de siempre a estos sistemas de organización de un ejército. Con el agravante de que la tensión política, obliga a un servicio militar más duro que en otros países. La serie no tiene desperdicio. Es concisa, seis episodios de 50 minutos, aunque se esperan más temporadas, tiene ritmo, excelentes guiones, y magníficas interpretaciones; fenomenal el protagonista, pero no es el único. Más en la tradición del buen cine coreano que de las series de televisión habituales. Excelente y muy recomendable. Desde mi punto de vista, tan buena o mejor que los «calamares», pero con un contenido menos popular y no tan vistoso. Me dejó encantado.

[Cine] Titane (2021)

Cine

Titane (2021; 64/20211015)

Tras la vuelta del viaje de vacaciones, me encuentro con una serie de novedades en la cartelera cinematográfica. Novedades sobre cuya calidad no puedo asegurar nada a priori, pero que me atraen por los antecedentes. Como es este largometraje de la francesa Julia Ducournau, que ya hace unos años nos propuso una película peculiar y compleja, que sorprendió bastante. Y aquí nos ofrece una de esas películas que suelen adoptar el calificativo de inclasificables, que ha tenido bastante aceptación en festivales, aunque también se anunciaba como compleja de visualizar.

Según nos cuentan en varios momentos, la acción sucede en algún lugar de la Provenza francesa, por eso he elegido algunas escenas de la ciudad de Arles para ilustrarla

La joven Alexia (Adèle Guigue de niña; Agathe Rousselle de adulta) sufre a los siete años un accidente de tráfico mientras iba dándole la murga en el coche a su padre que obliga a un intervención craneal, por la que tendrá que llevar un implante de titanio en su región temporal derecha. Ya con treinta años se gana la vida con bailes eróticos en un entorno de fanáticos del motor, y tiende a resolver sus conflictos con violencia. Llegando al homicidio. Lo cual le obliga a huir, refugiándose en casa de un jefe de bomberos separado de su mujer, Vincent (Vincent Lindon), que vive con el pesar de que diez años antes desapareció su hijo sin dejar rastro cuando era un niño. Alexia se hará pasar por el niño ausente ya crecido, e iniciará una extraña relación con Vincent.

Como ya he comentado, fácilmente puede asignarse al género de inclasificables. Lo que empieza como una huida de una persona que ha cometido una serie de crímenes como consecuencia de su estado emocional permanentemente alterado, permanentemente dañado, se convierto poco a poco en una reflexión sobre el concepto de paternidad (¿maternidad?), con un fuerte componente de realismo fantástico, es decir, introduciendo elementos fantásticos en un entorno social similar a la realidad. La película es muy potente en los aspectos visual y sonoro, reflejando la maestría de la directora a la hora de manejar el lenguaje cinematográfico. Las interpretaciones de los personajes protagonistas también tiene elementos más que notable, en unos trabajos muy intensos y muy físicos.

¿Cuál es mi parecer sobre la película? Es difícil de decir. Esta es una de esas películas que un aficionado al cine tiene que ver. Pero que supone un riesgo por la complejidad de los conceptos y de los elementos formales del largometraje. No la considero una película para todos los públicos, y no me estoy refiriendo a la recomendación por edades, sino a la madurez cinematográfica y riesgo que está dispuesto a correr el espectador. Globalmente puedo decir que considero que me mereció la pena, aunque reconozco que en el momento de salir de la sala del cine mis sentidos y mis sensaciones se encontraban saturadas y algo abotargadas por lo que había presenciado. Quedáis avisados. En cualquier caso, la película nos habla de cuestiones mucho más profundamente humanas de lo que puede parecer en las formas, y eso es lo que le da buena parte de su valor.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine en TV] Yeoldu Beonjjae Yonguija 열두 번째 용의자 (2019)

Cine

Yeoldu Beonjjae Yonguija 열두 번째 용의자 (2019; 57/20210912)

Se dice que la cartelera de cine va a salir de su apatía próximamente. A la espera de un estreno que me tiene picada la curiosidad este viernes y para el que ya tengo entradas, esta semana hemos resuelto la papeleta de los estrenos cinematográficos con un estreno directo en plataforma de vídeo bajo demanda y una animación japonesa en salas de cine. Vamos con la primera, estrenada recientemente en Filmin, una película disfrazada de un género, la whodunit al estilo Agatha Christie, pero con el corazón en otro, la denuncia política. Dirigida por Ko Myoung-Sung, nos llega desde Corea del Sur, país que cada vez más se confirma como fuente de cine muy interesante.

En un café de Seúl, recién firmado el armisticio de la guerra de Corea, una guerra que formalmente no ha terminado todavía, se reúnen una serie de personas, en su mayoría intelectuales escritores y profesores de universidad, que junto con la pareja que regenta el café, discuten la reciente muerte de un poeta de un disparo en el monte Namsan (dónde ahora se encuentra el «pirulí» de telecomunicaciones de la capital surcoreana) y de una alumna de la universidad, recién llegada de estudiar en París. Al debate se une un investigador de la policía militar que está investigando el crimen.

He de decir que no sé a ciencia cierta cual es el título original de la película en coreano, porque he encontrado dos. Por un lado, el que he incluido en el título de la entrada, y que significa los mismo que el título en castellano para España. Por otro lado, Namsan siin sal-insageon 남산 시인 살인사건, y que significa «el caso del poeta muerto en Namsan». Namsan 남산 significa la montaña o el monte del sur. Aunque hoy en día, con lo crecida que está la capital coreana está en centro de la ciudad. En cualquier caso, como decía al principio, las formas son de un caso detectivesco en el que el detective se reúne en una habitación con todos los sospechosos. Con un localización prácticamente única, sólo algunos breves flashbacks nos llevan ocasionalmente a otras localizaciones, es prácticamente un pieza teatral. Sin embargo, la película va creciendo conforme avanza la trama y los diálogos van destapando la realidad, para convertirse en una denuncia del ambiente de represión que generó la dictadura militar que los norteamericanos instalaron en Corea del Sur para contrarrestar la dictadura del norte de inspiración comunista, que todavía perdura. Dos enemigos mortales no son necesariamente cosas distintas, a veces son variantes de un mismo mal; afortunadamente para los surcoreanos, evolucionaron a una democracia desde finales de los años 80 o principios de los 90 del siglo XX, mientras que los norcoreanos siguen oprimidos por la primera y única monarquía absoluta de inspiración comunista de la historia.

La película esta realizada con oficio, y razonablemente bien interpretada, y crece conforme avanza el metraje y aparece su verdadera naturaleza, hasta llegar a un final bastante estremecedor en su denuncia del régimen militar que durante varias décadas, con distintas intensidad, oprimió y reprimió la mitad sur de la península coreana con la aquiescencia de los Estados Unidos y otros países occidentales. Me ha parecido muy interesante, pero conviene ser vista en un momento de tranquilidad que permita concentrarse en la película. Con las películas que se ven en televisión se corre el peligro de las distracciones frecuentes del entorno doméstico, que pueden perjudicar a una película de este tipo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***