[Libro] Riesgos de los viajes en el tiempo

Literatura

Estaba a punto de salir de vacaciones, hacia finales del mes de mayo, cuando me enteré que en junio salía a la venta la traducción al castellano de la última novela de Joyce Carol Oates. Desde hace unos años, desde que leí su peculiar y “disléxica” versión del cuento de Caperucita Roja, Oates es una de mis escritoras favoritas. Intentar recuperar toda su obra es una labor inabarcable ya que la norteamericana es una escritora sumamente prolífica, que a sus 81 años se muestra todavía muy activa y muy lúcida. Pero poco a poco iré rescatando alguna de sus novelas u otros escritos, al mismo tiempo que permaneceré atento a las novedades que presente. Como ha sido el caso en el actual. La quinta novela de Oates que leo, el sexto de sus libros si incluyo el de relatos cortos que leí en su momento.

De entrada me sorprendió y me atrajo el título. Y más cuando los adelantos de la novela hablaban de una historia de viajes en el tiempo. Un género que siempre me ha atraído, aunque desconocía cómo podía encajar en el estilo de la escritora. Antes de comenzar a leer el libro, la respuesta más probable a esa cuestión es que su sumase a otros autores, como la canadiense Margaret Atwood, a la hora de utilizar un entorno distópico para ejercer un crítica de la situación sociopolítica actual. La escritora mantiene posiciones progresistas en el ámbito sociopolítico norteamericano. Ellos la denominaría “liberal”, pero ya sabemos, o deberíamos saber, que ese adjetivo tiene distinto significado político a ambos lados del Atlántico. Así que utilizaremos el adjetivo “progresista”. Su anterior novela profundizaba notablemente en el conflicto entre integristas religiosos de extrema derecha y el derecho a elegir en cuestiones de planificación familiar.

Casi toda la película transcurre en un entorno universitario,… que por su calidad y brillantez académica no es precisamente equiparable a la inglesa Cambridge. Pero estas son las mejores fotos que tengo de una universidad, así que tendrán que valer.

Efectivamente, mis suposiciones no iban desencaminadas. La protagonista de la historia es Adriane Stohl, una joven de 17 años, que vive en un futuro dentro de 20 años, en el que los Estados Unidos de América han absorbido a lo que es Méjico y Canadá, y se presentan en como una sociedad distópica en la que gobierna una élite plutocrática que ejerce un fuerte control sobre los ciudadanos a través de los sistemas de información electrónica. La joven, brillante estudiante en su instituto, es detenida por haber preparado un discurso de despedida de su promoción que plantea dudas sobre el sistema social y político. Y su castigo será ser trasladada en el tiempo, a 1959, donde recibe un nuevo nombre y es matriculada en una mediocre universidad del medio oeste americano.

Y aquí viene la potencia de la historia que nos narra Oates, puesto que en la distopía en la que profundiza no es la de la sociedad del futuro, en la que en un remedo de lo que ha sucedido con Donald Trump, gobiernan aquellos plutócratas extremadamente ricos que mejor controlan la información y los recursos. La distopía en la que profundiza es la de las sociedades mediocres, en su actitud, en sus valores, en sus creencias, en la profundización de los conocimientos, que es representada por esa ficticia universidad de Wainscotia, en cuyo campus se desarrolla la mayor parte de la acción. Un entorno, muy asociado al vertiginoso desarrollo económico de los EE. UU. en los años 50 y 60, al mismo tiempo que se genera una corriente de pensamiento único, consecuencia de la guerra fría y del miedo a los soviéticos.

Y si esta es la visión política de la historia, está también los aspectos relacionados con la identidad personal, o la fragilidad de la misma, la capacidad de manipulación que las sociedades tienen o pueden tener sobre quienes somos, y quienes son los que nos rodean. Con el trasfondo de sus estudios en psicología conductista, viene la reflexión sobre si realmente somos libres en nuestras decisiones, o al fin y al cabo, no somos quienes creemos ser, sino meros seres condicionados fuertemente por nuestro entorno, por la presión del grupo y por las sociedades en las que vivimos.

Al final, el cierre de la novela, muy satisfactorio, no responde a todas las preguntas que se plantean a lo largo del relato, sino que muy al contrario, abre todavía más interrogantes sobre la auténtica realidad y la auténtica historia de Adriane.

A pesar de las frecuentes paradas para pensar en lo que estaba leyendo, me lo leí en poco tiempo. Me enganchó fuertemente, me pareció sumamente original, y lo considero altamente recomendable.

[Libro] Couleurs de l’indendie

Literatura

Ya he comentado en diversas ocasiones que la ácida crítica de Pierre Lemaitre sobre las sociedades actuales a través de la Francia de posguerra es uno de los libros que más me ha gustado en los últimos tiempos. O de los que me han gustado a lo largo de mi trayectoria como lector habitual de literatura de ficción. Hace ya casi 15 años que lo leí, muy recomendado por unos amigos míos, y no lo he olvidado, e incluso me ha llevado a leer tres novelas más del mismo autor. Dos impresionante policíacas, aquí y aquí, de lo mejorcito y con ventaja que he leído en ese género, y un drama que no estuvo mal, aunque en un escalón por debajo de los anteriores. Pero no estuvo nada mal.

Un pasaje de libro, una de las más interesantes intrigas que ofrece, transcurre en el Berlín de la Alemania nazi, con los hitlerianos recién llegados al poder. En unas semanas, volveremos a pasear por las calles, las plazas y los jardines de la capital del antiguo “Reich de los mil años”, actual “Bundesrepublik Deutschland”.

Y recientemente van y nos anuncian que se publica una secuela dedicada a las vicisitudes de los Péricourt. Utilizo la palabra “secuela” y no “continuación”, porque considero a Au revoir là-haut como una novela cerrada en sí mismo. Aquí estamos en una nueva novela, que comparte algunos personajes, que comparte unas intenciones, pero que inicia, desarrolla y cierra una nueva historia. En esta ocasión centrada en Madeleine Péricourt, la hermana del protagonista de la anterior.

Siete años más tarde, el banquero y patriarca de los Péricourt ha muerto y se preparan unas exequias propias de un presidente de la república. Pero la tragedia es doble cuando el niño Paul, hijo de Madeleine, se tire por la ventana de su casa, cayendo sobre el féretro de su abuelo. El niño no morirá, pero quedará hemipléjico y confinado a una silla de ruedas. En el caos personal que sigue, una serie de “amigos”, “familares”, y “gente de confianza” de Madeleine, aprovecharán para conducirla a la ruina. La historia de la venganza está servida. A lo que habrá que sumar el misterio de porqué Paul se tiró por la ventana.

Los ingredientes de la novela son los mismos que en su predecesora. Un mundo en el que las personas íntegras brillan por su ausencia. En el que aquellos que buscan justicia en el mundo se ven obligados a adoptar la falta de escrúpulos a la hora de obrar que caracteriza a los caraduras que parasitan la sociedad. Y todo ello en un Francia, la de finales de los felices 20 y principios de los atribulados 30, que pasa del optimismo de la victoria bélica a los problemas del descontrol económico y financiero, de la avaricia de los plutócratas, de la falta de escrúpulos de los políticos, y del interés de la prensa por vender y no por ser cronistas veraces de la realidad. Es decir, real como la vida misma… de hoy en día, nueve décadas más tarde. En Francia, en España o en muchos otros lugares del mundo. Donde las amenazas de los populismos y los fascismos se hacen nuevamente presentes. Donde la hipocresía no es un defecto, sino un carácter común a las sociedades modernas. Tan modernas, que tienen como mínimo un siglo de existencia, por lo que leemos.

El libro comienza fuerte. Los capítulos iniciales, con el cortejo fúnebre del patriarca Péricourt y la desgracia del joven Paul sirven para cumplir con aquello que decía Billy Wilder, creo. Aquello de que de entrada deja al público clavado en su asiento, asombrado, y luego tómate tu tiempo para contar tu historia. Lemaitre consigue situar en el particular firmamento de su universo una constelación de personajes más o menos estereotípicos, pero también con sus características específicas que les dotan de una personalidad propia. Algunos están muy conseguidos e incluso saben a poco, como esa inmensa Solange Gallinato, cantante lírica y trágica. Pero en su conjunto, no consigue alcanzar las cotas que la novela predecesora consiguió. Se queda un par de escalones por debajo. Es más previsible, bastante más. Y el final carece del caos y sorpresa que nos ofrecía la novela anterior. De hecho, la sensación final es relativamente agridulce… aunque no diré porqué para no destripar ningún aspecto de la novela.

Se deja leer. Es muy entretenida. Pero sufre mucho las comparaciones. Si fuese de cualquier otro autor, si no fuese secuela de su conseguida novela anterior, probablemente dejaría mejor sabor de boca. Cosas que pasan. Y sí… el título está en francés por que lo he leído en versión original. Más baratito que la versión traducida y, obviamente, el original sin adulterar.

[Cine] Fireworks (2017) / Isla de perros (2018)

Cine

Sesión doble para esta semana de cine, con dos películas de animación que tienen en común un ambiente nipón en su desarrollo argumental… y poco o nada más. Vamos por orden de visualización.

Fireworks (2017; 24/20180422)

A pesar de la excelente calidad de muchas de las películas del Studio Ghibli en las últimas décadas, parece que la película que ha descerrajado los mercados occidentales para la animación japonesa fue el gran éxito de Makoto Shinkai que pudimos ver en España el año pasado por estas fechas. Con antelación, cada año se estrenaban en la pantalla grande española,… ¿una o ninguna películas de animación japonesas en un país que produce… muchas? Desde el mencionado estreno, o sea en el intervalo de un año cuento cuatro estrenos aparte del mencionado, e incluyendo el que hoy nos interesa, dirigido por Akiyuki Shimbô y Nobuyuki Takeuchi, y producida por el mismo estudio que la anterior.

En esta ocasión también nos encontramos ante un romance adolescente con entorno fantástico. Al joven Norimichi le gusta su compañera de clase, la guapa Nazuna, que lo ignora. Pero a propósito de un festival de fuegos artificiales que se van a lanzar desde un faro próximo en la costa, sus vidas se cruzarán. Y además Norimichi encontrará una forma para cambiar los acontecimientos regresando al pasado.

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Nos pasearemos por una de las islas costeras de Japón, en el Setouchi, mar interior de Seto; lejos de ser la degrada isla de los perros, Miyajima está repleta de tesoros naturales y culturales.

La película tiene un cierto atractivo visual, aunque a ratos un poco demasiado abigarrado para mi gusto. Además, el juego con el tiempo no tiene la sutileza y el buen trenzado que es obligado en este tipo de historias. Como comparación, al volver del cine, fuimos a una matinal dominical, después de comer, volví a ver La chica que saltaba a través del tiempo, una película fenomenal que podéis encontrar en Netflix, y la película que hoy nos ocupa queda mal parada en dicha comparación.

No está mal, se deja ver, pero es de lo más flojo que ha llegado a la pantalla grande española en animación japonesa en los últimos tiempos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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Isla de perros (Isle of Dogs; 25/20180426)

También esta película transcurre a orillas del mar en un población japonesa. Pero… para empezar, es más bien una coproducción germanoamericana, y está dirigida por el personalísimo Wes Anderson, lo cual garantiza el espectáculo visual. Aunque está parcialmente hablada en japonés… Ahora os lo explico.

Estamos ante una fábula en la que todos los perros de una gran ciudad japonesa, Megasaki, situada en un futuro próximo, son desterrados a una infame isla vertedero de basuras por el megalómano alcalde Kobayashi, descendiente de una antigua familia de caciques amantes de los gatos. Pero su pupilo, Atari, un jovencito de 12 años, arriesgará su vida por rescatar a su perro guardián, y de paso pondrá en peligro el dominio de Kobayashi.

La película está realizada con la técnica del stop-motion, ha conllevado un trabajo ingente, que ha movilizado equipos técnicos de marionetistas y animadores de varios países. Como decía, en el aspecto visual, encontramos muchos de los hechos definitorios del cine de Anderson y es una delicia. Lo cual se complementa con una banda sonora, basada en las percusiones a la japonesa, que firma Alexandre Desplat, de lo bueno lo mejor. La película es bilingüe. Los perros hablan en inglés (español, en la versión doblada), y los seres humanos, salvo unos pocos, en japonés.

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Y cualquiera que tenga dos dedos de frente, y no haya estado encerrado en un lugar sin acceso a las noticias en los dos últimos años, se dará cuenta enseguida que el alcalde Kobayashi no es otro que una caricatura de Donald Trump, de quien y de cuyas políticas la película es una ingeniosa crítica, apta para todos los públicos, aunque sólo los adultos comprenderán los aspectos más relacionados con la actualidad política estadounidense. Genial. Aunque he de reconocer que el argumento de la película, que dura algo más de 100 minutos, a ratos se estanca un poco.

El anecdotario de la película y la cantidad de guiños a diversos elementos culturales es muy notable. Por poner un ejemplo, uno de los que más gracia me hizo es que la ayudante de un científico opositor a Kobayashi se llama Yoko Ono. Y está doblada por… Yoko Ono. Supongo que la aristocrática y excéntrica artista contemporánea se lo habrá pasado bien haciendo este papelito.

La película es muy muy visible. Muy recomendable, a pesar de no ser perfecta. Pero bueno…

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Libro] Manual revisado del boy scout

Literatura

Esta semana vamos a ponernos transgresores. Sí. En esta época de lo políticamente correcto, donde unas impuestas restricciones en “nombre del respeto” sirven para cortar muchos actos de crítica a lo que va mal en la sociedad, no vendrá mal recordar a aquellos que han gustado de provocar, de ser sumamente “incorrectos” desde el punto de vista político, de meter el dedo profundamente en el ojo de quienes pretenden guiar el camino de los ciudadanos por una estrecha senda de lo que es “correcto” y lo que no.

William Burroughs, autor de este opúsculo que nos trae muy bien presentado La Felguera Editores, traducido por Javier Calvo, es uno de los intelectuales, escritor de ficción, ensayista, muy orientado a la crítica hacia una sociedad que considera hipócrita, que surge dentro de la llamada generación “beat” en la posguerra mundial. Aunque el no se sienta cómodo con el calificativo. En culquier caso, sí que constituye una influencia notable para los movimientos contraculturales posteriores a la década 60. Son muchos los que señalan su influencia en el “punk” británico que surgen en los años 70.

Aunque Burroughs es un escritor norteamericano, por algún motivo, cuando lees esta transgresora proposición, lo que se viene a la mente es la sociedad británica. Y por eso ilustro la entrada con algunas vistas de Canterbury y Londres.

Aunque Burroughs es un escritor norteamericano, por algún motivo, cuando lees esta transgresora proposición, lo que se viene a la mente es la sociedad británica. Y por eso ilustro la entrada con algunas vistas de Canterbury y Londres.

En este opúsculo, que de entrada pone en solfa con su título una de las más sólidas instituciones juveniles del mundo anglosajón, e incluso podríamos decir del mundo entero, esconde un presunto manual del terrorista para una revolución cuyo carácter ideológico es en el mejor de los casos confuso. De hecho, en esta monumental parodia, que tras un aspecto de propuestas reales esconde un conjunto de dislates monumentales sobre cómo organizar una revolución… que por cierto tiene más carácter fascista que otra cosa, da la impresión es el NSDAP y su ascenso al poder quienes “inspiran” a Burroughs, pero con las formas culturales de la segunda mitad del siglo XX. Son críticas sociales que hay que leer a muchas bandas si el lector no se quiere escandalizar y rechazar la obra a las primeras de cambio.

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Las obras transgresoras son siempre incómodas. Un “manual del terrorista” redactado en los años 70 del siglo XX, aunque no se publicó hasta mucho más tarde, en un mundo donde los atentados terroristas tanto han marcado el comienzo del siglo XXI, en muchas ocasiones para mal y en diversas dimensiones, puede incomodar a muchos. Pero un cierto grado de transgresión dentro la cultura de un sociedad es necesaria para promover el cambio, para evitar el inmovilismo. Ese inmovilismo tan propiciado por “lo políticamente correcto”. No me atrevo a decir que este opúsculo sea recomendable para todos los lectores, aunque tampoco seré yo quien le diga a alguien que no lo lea. Pero de la misma forma que Burroughs era un profundo crítico social, hay que leerlo con un profundo sentido crítico y con la mente muy abierta. En ese caso, puede aprovechar y nos daremos cuentas que hay muchas de las críticas sociales que se hacen a la sociedad de los años 60 y 70 que siguen siendo válidas hoy en día.

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[Cine] Far from the madding crowd (2015)

Cine

Far from the madding crowd (2015); vista el 26 de junio de 2015.

De vuelta de viaje en vacaciones, algunas cosas pendientes en la cartelera. Y aunque hay otras propuestas que teníamos en mente, todo llegará, nos sorprende esta propuesta. Una adaptación de una novela de Thomas Hardy, escritor del realismo inglés especialmente crítico con la sociedad victoriana y con el papel de las mujeres, protagonizada por ese encanto absoluto, me confieso perdidamente enamorado de ella, que es Carey Mulligan, y dirigida por el danés Thomas Vinterberg, ex movimiento Dogma, a quien debemos productos realmente notables tanto de hace tiempo, como mucho más actuales, pero con estilos muy alejados de esta película que nos ocupa. Irresistible.

Y es que la historia que nos ocupa, y que vimos en versión original, por lo que mantengo su título en inglés, ha sido adaptada al cine en distintas ocasiones, pero también al teatro, a la historieta con una actualización de los tiempos, e incluso esta última también llevada al cine. Se puede encontrar en la cartelera española doblada al castellano con el título “Lejos del mundanal ruido”. No se una traducción literal, pero es apropiada. El significado es similar, y tanto el título en inglés como el español tiene su origen en sendos versos conocidos en cada uno de los idiomas.

En ella se nos cuenta la historia de la joven victoriana Bathsheba Everdene (Carey Mulligan), una joven culta e independiente pero con escasa fortuna propia, que vive con su tía en algún lugar del oeste de Inglaterra. Y allí recibirá la propuesta matrimonial de Gabriel Oak (Matthias Schoenaerts), un pastor con un futuro económico prometedor, pero tosco y sencillo. Tras el rechazo de la propuesta, la vida de ambos cambiará. Bathseba heredará una granja de considerable tamaño, y mejorará su posición, mientras que Oak lo perderá todo en una desgracia, y tras dar tumbos, acabará como asalariado de ella, abriéndose más el abismo social entre los dos. La joven se debatirá además entre las proposiciones de un vecino terrateniente, el tímido aunque honesto William Boldwood (Michael Sheen) y el apuesto militar Francis Troy (Tom Sturridge), con quien acabará casándose. Pero las circunstancias son mucho más complejas de lo que aparenta. Y la vida no será fácil para la señorita Everdene, convertida en señora Troy.

Nos  vamos a Inglaterra como en la película. Son las Midlands,... que no sé en qué medida se solapan con el ficticio Wessex de Hardy.

Nos vamos a Inglaterra como en la película. Son las West Midlands,… que no sé en qué medida se solapan con el ficticio Wessex de Hardy.

Técnicamente, la película es un alarde de corrección técnica, tan propia de las producciones de época inglesas. Un sonido y música impecables, una iluminación primorosa, unas localizaciones de ensueño, una reproducción perfecta de la vida de la Inglaterra rural que Hardy ponía en solfa cuando criticaba la sociedad victoriana inglesa a finales del siglo XIX. En mi opinión, en su perfección técnica, corre el riesgo de parecer fría en algunos momentos.

Por otro lado, aunque los derroteros van por otros lados, hay momentos en los que Bathsheba Everdene nos recuerda a la Anna Karénina de Tolstoi, mientras que el austero y trabajador Oak sería un alter ego del Konstantin Levin de la misma obra rusa… pero sólo hasta cierto punto. Mientras que el ruso claramente marca las diferencias y las distancias entre la frívola dama y el hacendoso terrateniente, el inglés hace de Bathsheba una mujer menos frívola, que comete errores, pero con voluntad de superarse, mientras que Oak es una amigo, o algo más, que mantendrá su fidelidad hasta el final.

En cualquier caso, la gran baza de la película para sacudirse el riesgo de frialdad formal mencionado es la excelente interpretación de su elenco, procedentes en gran medida de la sólida escena y pantalla británica. Desde luego, con pocas palabras y muchas miradas, Mulligan consigue introducir una amplia gama de matices y motivaciones en sus acciones que hacen de ella una mujer de la que cualquiera de sus pretendientes se pueda enamorar, y que enamora al espectador. Y ya van… Y es perfectamente acompañada por el buen trabajo del resto del reparto.

Pero da igual, el coqueto pueblo de Solihull, cerca de Birmingham me vale para ilustrar un poquito de la campiña británica.

Pero da igual, el coqueto pueblo de Solihull, cerca de Birmingham me vale para ilustrar un poquito de la campiña británica.

No voy a decir que sea la película que más me gusta del director. Tiene otras mucho más redondas, mucho más potentes, con un mensaje mucho más poderoso, y con riesgos formales mucho más interesantes. Pero hay mucho oficio, y una historia que no deja de ser interesante, con un mensaje sobre el papel que se espera de las mujeres en las sociedades modernas. Obviamente, en el tiempo que ha pasado, un siglo de por medio, muchas cosas han cambiado. Pero las reflexiones que se suscitan se pueden adaptar a situaciones modernas. Una película que se deja ver con agrado, y que gustará mucho a los partidarios del cine de época, entre los que me encuentro.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Un mundo muchas veces idealizado por los autores británicos... aunque no sé yo si siempre fue tan idílico como nos lo muestran...

Un mundo muchas veces idealizado por los autores británicos… aunque no sé yo si siempre fue tan idílico como nos lo muestran…

[Cine] Il capitale umano (2013)

Cine

Il capitale umano (2013); vista el 16 de abril de 2015.

Finalmente, y a pesar de las apreturas de tiempo, podemos escaparnos esta semana a ver una película en la salas de cine, la versión original de un drama italiano con algún tono de comedia negra y sátira, que podemos encontrar en la cartelera española en versión doblada con el título literalmente traducido, El capital humano.

Además de alguna que otra crítica positiva, el hecho de que estemos ante una película de Paolo Virzi, que hace unos años nos trajo un simpático homenaje a las madres, nos animó a ver esta película que, como veremos, combina la intriga con la crítica social.

En mi reciente viaje por Italia pisé tierras lombardas, por ejemplo en Mantua; no excesivamente cerca de donde se ha rodado la película, que creo que es Varese y alrededores.

En mi reciente viaje por Italia pisé tierras lombardas, por ejemplo en Mantua; no excesivamente cerca de donde se ha rodado la película, que creo que es Varese y alrededores.

En las vísperas de Navidad, en algún lugar del norte de Lombardía, un ciclista es atropellado y gravemente herido, finalmente muerto, mientras su agresor se da a la fuga omitiendo el deber de auxilio. Mediante flashbacks seguidos desde el punto de vista de algunos de los implicados, sabremos de los acontecimientos que en los seis meses pasados desembocarán en esta tragedia. El agente inmobiliario que pretende codearse con los grandes de las finanzas, siendo en sí mismo un patán. La joven que se harta del malcriado adolescente de la rica familia en la que se fija el agente inmobiliario para guiar sus malhadadas inversiones. Un joven traficante de drogas que sigue tratamiento con un psicóloga embarazada, mientras que su hijastra se fija en el chaval. Una actriz que abandonó su carrera por casarse con un prometedor hombre de negocios y que ahora añora aquel ambiente, e incluso flirtea con un director teatral… Todos ellos están interrelacionados, y todos tienen que ver con el drama.

Virzi teje con habilidad una crítica social a la cultura del pelotazo, a la banalidad de la vida social italiana, al mismo tiempo que construye una intriga con dos incógnitas. La primera, quién atropella al ciclista. La segunda, una vez que sabemos quién es el autor, quién será quien pague las consecuencias. Todo ello bastante bien llevado y entretenido.

Son típicas del norte de Italia los cascos históricos porticados, y las "piazzas" con sus mercados.

Son típicas del norte de Italia los cascos históricos porticados, y las “piazzas” con sus mercados.

Además de un guion bastante bien tejido, tenemos que agradecer también el trabajo de un sólido reparto, tanto entre los intérpretes más veteranos como Fabrizio BentivoglioValeria Bruni TedeschiFabrizio Gifuni o Valeria Golino, como en los más jóvenes, entre quienes destaca la solidez de Matilde Gioli.

Película por lo tanto bastante visible, probablemente de lo más atractivo en estos momentos en la cartelera de nuestra ciudad. Por cierto, que no pude evitar durante la película recordar constantemente una de las películas de intriga más notables de la filmografía española, Muerte de un ciclista de Bardem, también protagonizada por una joven actriz italiana, que acabaría aposentándose en nuestro país.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

Y si los lugares de rodaje de la película no andan muy lejos de la parte occidental de la región de los grandes lagos italianos, esta semana visité la parte más oriental, el lago de Garda, también con parte de sus costas en Lombardía; y muchos pijos vanales holgando, aunque últimamente se les oye hablar más en tudesco que en italiano.

Y si los lugares de rodaje de la película no andan muy lejos de la parte occidental de la región de los grandes lagos italianos, esta semana visité la parte más oriental, el lago de Garda, también con parte de sus costas en Lombardía; y muchos pijos vanales holgando, aunque últimamente se les oye hablar más en tudesco que en italiano.

[Cine] Borgman (2013)

Cine

Borgman (2013), 15 de julio de 2014.

No está muy llamativa la cartelera del verano. Pero nos llama la atención esta película holandesa dirigida por Alex van Warmerdam por sus premisas de partida que, si no totalmente originales, quien no se acuerda de los Funny Games de Haneke. Aunque está por ver si está al mismo nivel que aquella perturbadora película. La original, no la superflua segunda versión norteamericana.

A la puerta de una casa de una familia de la alta burguesía, con mamá, papá, tres niños y “au pair” danesa, llama un vagabundo Camiel (Jan Bijvoet), que viene huyendo de la persecución de unos hombres, entre ellos un clérigo, que lo han hecho salir de su guarida en un bosque al igual que otros como él. Sin embargo, aunque la mujer parece compasiva, el marido lo hecha con cajas destempladas y con unos cuantos golpes. A partir de ahí, aprovechando la simpatía de la mujer, se infiltrará en el domicilio y amenazará la pretendida felicidad de tan estereotípica familia burguesa.

Como con la película nos vamos a los Países Bajos. A los canales de Amsterdam, por ejemplo

Como con la película nos vamos a los Países Bajos. A los canales de Amsterdam, por ejemplo

Esta película tiene dos partes. En la primera, en la que cualquier aspecto llamémosle “sobrenatural”, tiene un carácter secundario, y la irrupción del vagabundo en la casa de los burgueses sirve para poner en solfa los “valores” de las clases privilegiadas del mundo occidental, está bastante bien. Con ironía y algún punto de humor negro va dando un repaso al clasismo, racismo, materialismo, superficialidad e hipocresía burguesas. Luego viene una segunda parte, excesivamente larga y prolija que va encaminándose hacia la “posesión” y desmontaje del microcosmos familiar, la destrucción de toda esa estructura de hipocresía social. Pero aquí la película va desvariando, se hace excesivamente prolija, o incluye elementos superfluos que aportan poco a lo que interesa.

O a pasear por las coquetas calles de Haarlem.

O a pasear por las coquetas calles de Haarlem.

A pesar de que hay un trabajo actoral no desdeñable, la película va perdiendo interés, llegando un punto en que deja de producir sorpresa, y el humor desaparece sin que tenga el proceso “destructivo” ni la mitad de interés que el que atribuíamos al principio del artículo a aquella original y tremenda película de Haneke. Por lo tanto, no me atrevería a recomendar esta película con carácter general, dejándola sólo para aficionados a un determinado cine que flirtea con los fantástico o sobrenatural. Allá cada cual.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

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O buscando tranquilos rincones después de una tormenta en Delft.

[Libro] Planilandia

Literatura

En varios de los libros de divulgación científica que tratan del universo, de su origen, su forma y su composición, se hace referencia siempre al número de dimensiones de que consta este universo. Actualmente, la mayor parte de los científicos y de las personas que tienen una cultura suficiente saben que el universo en que vivimos tiene al menos cuatro dimensiones, tres espaciales y una temporal. Lo cual no quita que determinadas teorías hablen de un mayor número de dimensiones. Aunque no sean observables en la práctica. Pero para explicar ciertos conceptos, se buscan analogías. Y una que es frecuente es plantearse las dificultades de imaginar un espacio con más dimensiones de las que somos capaces de observar, analizando las dificultades que tendría un ser de un espacio con sólo dos dimensiones espaciales, tratando de imaginar y comprender la tercera dimensión espacial, a la que nosotros estamos acostumbrados. Y se hace referencia al libro que voy a comentar hoy, escrito por Edwin A. Abbott en el siglo XIX, y que encontré recientemente de forma casual en una edición de bolsillo, pero muy de bolsillo. De la que se puede llevar en cualquier parte. Ahora os cuento.

Planilandia. Una novela de muchas dimensiones.
Edwin A. Abbott
José J. de Olañeta, Editor, Centellas; Palma de Mallorca, 2011
ISBN: 9788497167048 

El libro es una sátira social dividida en dos partes, que transcurre en un universo imaginario en el que sólo hay dos dimensiones. Es un plano. Los objetos están formado por segmentos, los ‘hombres’ son polígonos, y las mujeres segmentos (líneas rectas les llama, pero tienen una longitud limitada por lo que en realidad son segmentos).

En la primera parte, el protagonista, un cuadrado regular, nos va narrando cómo es Planilandia. Tanto en cómo se percibe la realidad en un universo de dos dimensiones, de una forma rigurosamente matemática, como en la organización social de este universo en el que cuantos más lados tiene una persona y más regular es como polígono más asciende en la escala social. Así que nuestro protagonista, siendo un cuadrado regular no tiene una posición muy elevada en la sociedad, aunque este por encima de la chusma de triángulos isósceles. Que decir ya de las mujeres, que ni siquiera son polígonos, y por lo tanto prácticamente se les niega cualquier posibilidad de pensamiento racional.  El estrato más elevado de la sociedad lo constituyen los círculos, que en realidad no son tales, sino polígonos con un número tan grande de lados que su aspecto es circular. Al mismo tiempo que el cuadrado nos cuenta las carácterísticas de la sociedad de Planilandia, también hace referencia a su legislación y a ciertos períodos trascendentes de su historia.

En la segunda parte, el cuadrado visita otros universos con un número diferente de dimensiones. En primer lugar, mediante un sueño, visita Linealandia, un universo de una sola dimensión, una línea recta, donde se entrevista con el rey, un segmento relativamente largo, a quien no consigue convencer de la existencia de un universo de dos dimensiones. En un momento posterior, es abducido por una esfera, que le lleva a visitar Espaciolandia, nuestro universo de tres dimensiones espaciales. Que un habitante de Espaciolandia contacte con uno de Planilandia con el fin de comunicarle la nueva de la existencia de la tercera dimensión, es un acontecimiento que sucede cada mil años. Y del cuadrado protagonista se espera que haga apostolado para convencer a los habitantes de Planilandia de estos hechos. Pero se habrá de enfrentar a la clase dirigente de círculos, que defienden el statu quo actual que sostiene que sólo son posibles dos dimensiones, y que sólo un ser supremo de carácter divino puede estar por encima de este hecho.

He dedir que el librito, porque esta edición es de tamaño realmente reducido, me ha sorprendido muy gratamente. Y me ha parecido realmente moderno y actual. Por un lado es cierto que tiene utilidad para que el estudiante o el curioso de las ciencias se plantee los problemas y las paradojas de los universos de distintas dimensiones, si bien es cierto que en estos momentos la matemática moderna trata el problema de los espacios multidimensionales con bastante soltura y naturalidad. Pero es que además es una ácida crítica social hacia las sociedades muy estratificadas socioeconómicamente como era la sociedad victoriana de la revolución industrial en el Reino Unido. Y no sólo eso, sino que además pone en solfa los sistemas jerárquicos religiosos que se oponen y reprimen el conocimiento científico que puede alterar la posición de influencia obtenida a través de las proposiciones de sus dogmáticas doctrinas. Y eso que el autor fue teólogo. Hay que decir que publicó el libro originalmente bajo el seudónimo A. Square (un cuadrado, en castellano).

En resumen, una curiosidad que he ido leyendo a lo largo de la semana en ratos muertos, llevándolo en el bolsillo, y que puede ser recomendable sin lugar a dudas.

Recomendación musical

Mientras escribo esto, estoy de lo más animado escuchando el álbum The Way Up del Pat Metheny Group. Un poquito de jazz fusión para alegrar la jornada.

Grande Arche de la Defense

El Gran Arco de la Defense en París es la proyección de un teseracto o hipercubo (una figura geométrica de un espacio de cuatro dimensiones) en nuestro universo tristemente tridimensional - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.