[Libro] Los pies de Fumiko

Literatura

Dos libros había leído hasta el momento de Jun’ichiro Tanizaki. Y si el primero, un ensayo sobre estética, me dejó con un sabor un poco agridulce, el segundo me pareció un hallazgo que me dejó con muchas ganas de leer más de este autor nipón. Hasta que llegue el momento de afrontar la lectura de otra novela con cierto empaque, ya veremos cual y cómo, para romper una dinámica de parón lector que me sucedió hace unos días afronté la lectura de este relato corto. Un cuento plagado de ironía y humor.

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Esta entrada con relato nipón la ilustraremos con algunas instantáneas de mi visita a la isla de Miyajima y los santuarios de Itsukushima.

Escrito como una carta que un estudiante de bellas artes remite a un escritor en la que le cuenta el peculiar episodio de su amistad con un viejo comerciante, un crápula que a sus sesenta años, y enfermo de diabetes y tuberculosis, acoge en su casa como amante a un aprendiz de geisha, una adolescente descarada, pero por cuyos pies siente una pasión fetichista y desmedida. Pasión que se contagia al estudiante que escribe la carta.

El relato se lee en un plisplás. En primer lugar, porque no es muy largo. En segundo lugar, porque una vez que lo enganchas, prácticamente no lo sueltas hasta el final. A caballo entre la escritura erótica y sensual, con las descripciones del físico de la joven geisha, y del cuento humorístico, que con ironía y no poca mala leche, arremete contra las pasiones mal contoladas de los hombres, dominados al cabo por sus instintos y apetitos, por extravagantes que parezcan.

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Absolutamente recomendable, no es para echar risas, pero sí para esbozar en un momento dado una sonrisa, que ya no abandona tu rostro hasta un tiempo después de terminar la lectura del cuento. No ha dejado de alimentar mis ganas de volver a leer alguna otra novela de Tanizaki. Y como curiosidad… el primer matrimonio de Tanizaki fue con una geisha de diecinueve años…

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[Libro] El jardín de los suplicios

Literatura

Hacía tiempo que no leía algo de lo publicado por la editorial Impedimenta. Esta editorial, relativamente reciente, tiene una línea que hace que me parezca una de las más simpáticas y amistosas del mundo editorial en España. Sus obras en papel son elegante, bien diseñadas, agradables de sostener y de guardar. Su política de precios en libros electrónicos me parece de las más ajustadas del panorama de las letras en España. Su catálogo, mezcla de obras modernas y otras ya con un sabor clásico, y abierto a una diversidad de culturas y literaturas, sin entrar en lo minoritario o lo raro, sí que nos permite descubrir obras que quizá no estén de ultimísima moda, pero que no suelen tener desperdicio.

En algún momento me encontré de oferta este libro de Octave Mirbeau, traducida por Lluís Marria Todó. Y me pareció lo suficientemente atractivo como para incorporarlo a mi lista de pendientes, hasta que encontrara un momento para dedicarme a su lectura. No es largo, es una novela corta, con tres partes bien diferenciadas, que van de menos a más extensión, y en las que hay progresivos cambios de decorado, aunque quizá no de tema.

Para la entrada literaria de hoy, nos moveremos entre el París más burgués que me pueda encontrar, desde la Torre Eiffel al Marais, y el exotismo de los jardines y las calles de comerciantes chinos en Hong Kong o Macao.

En la Francia de la tercera república, que fue desde 1870 a 1940, desde la caída de Sedán durante la guerra francoprusiana a la caída de París en manos de los alemanes en la Segunda Guerra Mudial, cuando el siglo XIX está a punto de terminar, nos encontramos ante una reunión social, burguesa, en la que los distintos asistentes muestran sus opiniones sobre el estado del país, de la moral, de la política y los negocios. Queda clara en este punto la tesis del autor, la Francia de la época es básicamente una república corrupta.

En esa reunión se alza la voz de uno de los presentes que cuenta su historia. En primer lugar, su intento fracasado en entrar en la política de la mano de un ministro corrupto y sin escrúpulos, lo cual le lleva a un exilio involuntario bajo la apariencia de dirigir un estudio científico en un lugar del Índico, arruinado. En el viaje conocerá a una bella y recatada mujer de la que se enamorará.

En el tercer acto, lo descubrimos viviendo con esa mujer en China. Una mujer que no es en absoluto lo que nos habíamos imaginado al principio. Y con ellos nos daremos un paseo por el Jardín de los Suplicios, un lugar bellamente organizado por los mejores jardineros, pero que al mismo lugar es un lugar donde se somete a los reos a refinadas y terribles torturas y ajusticiamientos.

Navegando entre la crítica social y política, la novela erótica y el horror sangriento, a ratos desdeciente de Sade, pero siempre en la línea del naturalismo francés, el tema común a estos tres actos es una desilusión profunda sobre la naturaleza humana, y sobre su capacidad para ser corrompida, por lo ambición o los deseos más innombrable. Detrás de sus formas escabrosas y escandalosas, no deja de ser una obra moral, que desde ciertos puntos de vista, me parece desesperanzadoramente de viva actualidad, a poco que sigamos las noticias de prensa, radio y televisión.

Una obra curiosa, adecuada para quien se acerque a los libros sin prejuicios. Y muy bien escrita. Casi lamento no haberla leído en su original en francés.

 

[Cine/TV] Adaptaciones de Fingersmith: Ah-ga-ssi (아가씨) (2016) y Fingersmith (2005)

Cine

Ah-ga-ssi (아가씨) (2016; 622016-0212) [Largometraje para la gran pantalla]

Fingersmith (2005) [Miniserie para la pequeña pantalla]

Sí. Y hoy voy a pares. Originalmente esta entrada estaba pensada para comentar uno de los estrenos del pasado viernes. La película coreana dirigida por Park Chan-wook (sigo la convención de extremo oriente según la cual el apellido va delante del nombre de pila) es una adaptación de la novela Fingersmith (en castellano, Falsa identidad) de Sarah Waters. Es la segunda vez que veo una película de Park en pantalla grande. No he visto la que probablemente es su película más famosa, he visto en la pantalla pequeña su díptico sobre sus simpatías por la venganza, Mr y Lady, que me gustaron, y sí que vi su incursión en el cine occidental, que no me gustó demasiado. Lo que hacía que yo fuese a ver la película que hoy nos ocupa con cierta reluctancia.

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No hemos visitado Corea todavía, la del sur, que la del norte es complicado. Pero Japón sí, y servirá de ilustración de la película de hoy.

Tras la película, al conocer que la novela había sido sujeto de una adaptación británica en televisión, bastante bien valorada, decidí ver esta antes de hacer el comentario de la película. Y si merecía la pena, hacer una valoración conjunta. Me llamó la atención que en cierto blog cinéfilo que sigo de vez en cuando se publicaran dos opiniones sobre la película que, en cierta medida eran contradictorias; una muy positiva y la otra,… no tanto. La primera no menciona la adaptación británica para televisión, la segunda sí, en términos muy elogiosos.

Vamos a la historia. Un estafador, Conde Fujiwara/Richard “Gentleman” Rivers (Ha Jung-woo/Rupert Evans) propone a un matrona de los bajos fondos que se dedica a criar niños abandonados para formas su tropa de rateros y carteristas (“fingersmiths” en inglés), Sasaki/Sucksby (Kim Hae-suk/Imelda Staunton) un asunto que les proporcionará mucho dinero. Enviarán a una de sus mejores carteristas, Sook-hee/Susan Trinder (Kim Tae-ri/Sally Hawkins) como doncella de una noble, Hideko/Maud Lilly (Kim Min-hee/Elaine Cassidy). Ganándose su confianza, permitirá que sea seducida por el truhán que se casará con ella para despojarla de todo su dinero. Pero habrá que burlar al tío de la joven, que la mantiene encerrada. Kouzuki/Christopher Lilly (Jo Jin-woong/Charles Dance) es un bibliófilo con unos peculiares gustos, no aptos para todos los públicos.

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No he dicho que la versión británica siendo fiel a la novela de 2002, está ambientada en la Inglaterra victoriana, los truhanes pululan por Londres mientras que los Lilly habitan en una mansión en el campo. La versión coreana, sin embargo, se ambienta en la década de los años 30 en Corea, durante el periodo en que era una colonia japonesa. Los truhanes, coreanos, viven en alguna ciudad no especificada. Los nobles, en parte de ascendencia nipona en parte coreana pero niponizados, viven en una mansión alejada de la civilización. La versión coreana es bilingüe, con diálogos tanto en coreano como en japonés. El día que la vimos, no había sesiones dobladas programadas, sólo versiones originales. Un código de colores asistía al espectador no acostumbrado al sonido de los idiomas en el momento de distinguir si hablan en japonés o en coreano. Lo cual tiene su importancia.

La versión británica es la típica producción de época de la BBC, correctamente realizada en lo técnico, probablemente filmada con película de 16 mm (no consta en los datos en IMDb), como muchas producciones similares, con una muy buena ambientación, pero que descarga su atractivo en la potencia de la historia, que es bastante en este caso, y en la buena labor de los siempre competentes intérpretes británicos. Ambas protagonistas están excelentes, tanto Cassidy como Hawkins, y hay que hacer mención especial al trabajo de Imelda Staunton. Como anécdotas, papel antipático para “Tywin Lannister”, y breve y “loco” papel para una irreconocible “Lady Mary Crawley”, muy lejos todavía de la fama que le dio un famoso culebrón. Entiendo que es una versión que permanece fiel a la novela original de Waters.

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La versión coreana juega a ser un “peliculón”. Drama que despliega todo tipo de pasiones y amoríos, realizado con una ambientación lujosa, rodado en este caso con las más novedosas técnicas de cine digital con una cuidada postproducción. A pesar de su localización en el extremo oriente en los años 30 del siglo XX, no deja de tener ese ambiente gótico tan propio de ciertas novelas británicas del siglo XIX, y que también han dado lugar a una diversidad de peliculones.

Pero ambas producciones, cuyo argumento discurre en paralelo, y con sorprendentes similitudes, hasta cierto punto, en un momento dado divergen. Y dan lugar a dos historias que, sobre la misma base, son distintas. Trasladan distinto mensaje y distintos valores. Por supuesto, es notable la relación entre las dos chicas protagonistas, la noble y la ratera convertida en doncella. También es mucho más intenso el contenido erótico de la versión coreana, mucho más explícita en las escenas de cama. Y mientras que la británica mantiene su tono de película heredera de los “Oliver Twist“, de infancia atormentada en la pobreza, y similares, la coreana tiende más a “les diaboliques“, y quiero dejar claro que lo he escrito en francés para obviar la totalmente prescindible versión yanqui. Ambas tienen un punto de reivindicación feminista, aunque más acusado por los triples giros en la trama que introduce la película coreana. La serie británica sin embargo es más profunda en la exploración social y en la confianza, o las traiciones a la confianza mutua, de las dos protagonistas principales, como tema principal.

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¿Cuál de las dos versiones es mejor? Pues según y cuando. Son para verlas de forma distinta. Ambas son muy apreciables. Yo disfruté bastante con la película, a pesar de mis prejuicios iniciales hacia el director. No carece de humor y de ironía, aunque es cierto que en determinados se recrea y enlentece la trama, mientras que otras situaciones las resuelve someramente y con poco detalle. La diferencia en el tratamiento que hacen ambas producciones sobre el paso por una institución en régimen cerrado de uno de los personajes es muy notable. A pesar de todo, la película se acerca a las dos horas y media de duración. La serie, con no mucho más tiempo disponible, media hora más en total, consigue marcar un ritmo más uniforme y firme, repartiendo mejor la importancia de cada una de las tres partes de la historia. Bien es cierto que la tercera ellas cambia mucho entre ambas producciones. Yo recomiendo las dos. Más profunda la serie de televisión, más espectacular la de pantalla grande. A la cual doy la valoración pertinente.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Libro] Quiet Days in Clichy

Literatura

Aunque hace ya tres semanas que comenté el segundo libro de la trilogía de Tora de Herbjørg Wassmo, en realidad fue el libro que leí inmediatamente anterior a este. Lo cierto es que después del abrumador final de ese libro, necesitaba algo con otro tono, presuntamente más ligero, antes de afrontar el tercer libro de la trilogía. Por si acaso llegaba a tener el mismo tono desesperanzador que el anterior. Así que me fui a por este librito con dos relatos del escritor norteamericano escandaloso por excelencia, Henry Miller, de quien no había leído nada hasta ahora. En versión original en inglés.

Quiet Days in Clichy
Henry Miller
Grove Press, 2007
Edición electrónica

Pasearemos hoy, claro está, por París. Por los ambientes más bohemios, bien sea en Montparnasse...

Pasearemos hoy, claro está, por París. Por los ambientes más bohemios, bien sea en Montparnasse…

El libro consta de dos relatos. El que lleva el mismo nombre que el volumen, Quiet Days in Clichy, y un segundo con el título Mara-Marignan. El primero nos habla de forma general de las andanzas de Joe, un escritor norteamericano alter ego del autor, y su compañero de piso en los alrededores de la Place de Clichy en París, Carl, un checo expatriado que trabaja en la redacción de un periódico. Ambos viven en un ambiente bohemio, que se centra en la supervivencia cotidiana, búsqueda de dinero y de comida, o bien en la búsqueda de relaciones sexuales con todo tipo de mujeres, de prostitutas en Pigalle a jovencitas adolescentes más o menos descarriadas. Y eventualmente, escribir. En el segundo, donde encontramos los mismos protagonistas, nos trasladamos a los Campos Elíseos, donde en un episodio más íntimo, tras una fiesta con Carl y otras mujeres, tendrá un encuentro con una mujer que le evocará otros momentos y otras relaciones de su vida.

... o por qué no por los Campos Elíseos en las vísperas de Navidad...

… o por qué no por los Campos Elíseos, inmersos en la niebla, en las vísperas de Navidad…

Miller alcanzó buena parte de su fama por escandalizar a las sociedades anglosajonas más puritanas con sus textos en los que los encuentros sexuales se tratan con descripciones explícitas, con cierta crudeza en ocasiones. Hoy en día hay mucha literatura con el mismo nivel de descripción física, mucha con ínfima calidad literaria incluso si goza de éxito, y estas cuestiones no nos asombran ni escandalizan con carácter general. En aquellos momentos, Miller aspiró a que en la literatura el erotismo apareciera como un componente más de las relaciones humanas y con el mismo nivel de detalle que otros. De hecho, estos relatos se escribieron en 1940, son ficción a partir de las experiencias del escritor en su estilo de vida bohemio parisino, pero tardaron todavía mucho tiempo en ser admitidas para su publicación en su país natal, los Estados Unidos.

Personalmente, considero que tienen un interés literario innegable. El tema de las descripciones explícitas de los actos sexuales hace tiempo que me parece secundario. A veces pueden aparecer y ser convenientes, y otras ser gratuitas. No faltan ejemplos de erotismo intenso en el que se insinúa más que se describe. Son otros valores los que dan prestancia a la obra literaria. Dicho lo cual, descartado el efecto “escándalo”… no creáis que me ha interesado mucho lo que cuenta Miller sobre su estilo de vida en París, que me parece lleno de contradicciones personales. Pero bueno, es un libro que se lee bien, y no es muy extenso. Sus poco más de 150 páginas son una dimensión adecuada para iniciarse en el autor.

... o desde Pigalle o la place Clichy subiremos a Montmartre para elevarnos por encima del mercadeo de sexo de las faldas de esta colina parisina.

… o desde Pigalle o la place Clichy subiremos a Montmartre para elevarnos por encima del mercadeo de sexo de las faldas de esta colina parisina.

[Libro] Cuando calienta el sol

Literatura

Tres libros tengo para comentar. Y al ritmo en que suelo hacerlo, uno a la semana, me va a dar tiempo a leer otro muy gordo antes de que me quede sin reservas. Seguiré el orden en que terminé las lecturas. Y con el primero de ellos, voy a rondar el lado pícaro de la vida. Porque este verano leí una recomendación sobre esta colección de relatos eróticos, y dado su más que moderado precio, me decidí a comprar el libro. Era una lectura recomendada para el verano. Pero se me convirtió en otoñal.

Adelanto ya que no son lecturas recomendadas para todos los públicos. Tienen muchos rombos. Los más veteranos entenderán la referencia a la geometría.

Cuando calienta el sol: Diez historias eróticas para remojarse
Diana Gutiérrez, Ricardo Cebrián, Álex Hernández-Puertas, Leticia S. Murga, Mateo Serna, Sofía Chase, Carolina Trias, Rocío Vega, Dizzie Gent, Dafne Giralda Fuentes
Editorial Café con Leche
Versión electrónica

Como bien dice el título, se trata de una colección de diez relatos de contenido erótico, ambientados todos ellos “cuando calienta el sol”. Es decir, en el verano. El tono es diverso; aunque predomina la picardía y el buen humor, también hay algún espacio para el drama, e incluso la ciencia ficción. Hay relatos el-ella, el-el, ella-ella, a dos, a tres, con marcianos, con hadas,… de lo más variado, y teóricamente para todos los gustos.

Hoy me apetece viajar fotográficamente a la Florencia de Bocaccio que a cualquiera de los escenarios del libro de relatos.

Hoy me apetece viajar fotográficamente a la Florencia de Bocaccio que a cualquiera de los escenarios del libro de relatos.

Yo tengo algunos problemas con el género erótico/pornográfico. El primero es que mi nivel está puesto muy algo. En casa, de toda la vida, hubo un ejemplar del Decamerón de Bocaccio. Era del Círculo de Lectores, el servicio de compra de libros a domicilio por suscripción. Cada mes venía “el del círculo” y  te dejaba la revista. Si te interesaba algún título lo marcabas en la hoja de pedido, lo entregabas “al del círculo” y te lo traía y te lo cobraba. Si no marcabas nada, tenías que coger el recomendado del mes. Pues supongo que mi madre, que tenía bastantes inclinaciones lectores, y era mucho menos pacata que lo que aparentaban la mayor parte de las mujeres de la época, en uno de esos meses se agenció la colección de 100 relatos que el florentino (al menos de adopción) nos dejó como recuerdo de la peste de 1348. Y yo que en un momento dado devoraba cualquier libro que hubiera por casa, empecé a merendarme aquellos cuentos, que para mi sorpresa en muchas ocasiones tenían un tono erótico festivo de lo más agradable. Mi madre nunca puso traba alguna a mi lectura de aquel libro. Al fin y al cabo era un “clásico”, más antiguo que el Quijote. El caso es que estableció en mí una referencia a la narrativa galante y erótica que ha puesto muy difícil desde entonces que me guste lo que leo en este género.

Y estos relatos no han sido distintos. Supongo que la recomendación que leí se debió a que quien la escribió mantendría algún tipo de relación de amistad o algo con los responsables de la nueva editorial que lo publicó. Hay algunos de ellos que no valen gran cosa. Son los típicos que cuentan encuentros sexuales, con descripciones más o menos gráficas, que siguen los esquemas de la pornografía más habitual, la cual me aburre bastante. No obstante, se encuentra alguno que tiene algo más de gracia o posibilidades, no siempre bien resueltas. El de la chica que toca el violonchelo empieza muy bien y luego patina bastante hacia el final. El de las hadas tiene su gracia. El de los extraterrestres me parece una ida de olla como otra cualquiera.

La ciudad tuvo que estar muy triste durante la epidemia de peste negra de 1348.

La ciudad tuvo que estar muy triste durante la epidemia de peste negra de 1348.

El género erótico es un género difícil. Últimamente se ha popularizado algo más “gracias” al porno para marujas que nos llega desde el otro lado del Atlántico, y que a todas luces se queda muy lejos de propuestas más interesantes y más osadas que hace décadas ya que se escribieron en este lado del océano. En un momento dado, la relaciones de dominación, el grafismo de las descripciones del acto sexual o las relaciones que se apartan mucho de lo socialmente establecido son los reclamos para atraer a un público en general bastante desorientado. Lo cierto es que volvemos a lo de siempre. Sea un drama o sea una comedia, el erotismo ha de ser un ingrediente transversal a lo importante. Y lo importante es una historia que interese, unos personajes bien construidos cuyas vidas nos importen o queramos vivir, y cierta habilidad para usar el idioma a la hora de contarlo. Si no se dan estos requisitos… da igual todo el picante que le quieras poner… no salimos de la mediocridad. Menos mal que nos queda Bocaccio.

Pero aparte de eso, es estupendo estar en Florencia en cualquier otro momento, a pesar de las nuevas plagas de la modernidad, los turistas.

Pero aparte de eso, es estupendo estar en Florencia en cualquier otro momento, a pesar de las nuevas plagas de la modernidad, los turistas.