[Cine] The northman (2022)

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The northman (2022; 26/20220429)

Lo cierto es que inicialmente no me veía a mí mismo yendo a ver esta película de acción de inspiración vikinga. Dirigida por Robert Eggers, un director con sólo dos largometrajes previos, solo he visto uno, pero que despierta mucha expectación, ya nos avisaba que no se podía considerar una película de autor como las anteriores, sino un encargo del estudio. Todo indicaba que se trataba de trasladar a la gran pantalla los éxitos de algunas series de televisión. Pero entre las cosas buenas a prior estaba el reparto, más que interesante, y el rosario de críticas y comentarios positivos ante esta producción, que se anunciaba espectacular, pero con chicha temática. Un poco escéptico, pero ilusionado, me fui al cine.

Hay alguna escena absurda en la película. Cuando los vikingos llegaban a Islandia, se asentaban en la costa. Desde o en zonas bajas y relativamente explotables cerca de la costa. Era lo que les permitía pescar, comerciar, navegar, cultivar, criar ganado,… Entonces… siempre me preguntaré porqué los exiliados van atravesando la isla caminando por un glaciar para ir ¿adónde?

La película nos cuenta la historia de Amleth (Alexander Skarsgård), un príncipe de un pequeño reino vikingo de lo que hoy es Noruega, que se ve olvidado a huir cuando su padre (Ethan Hawke) es asesinado por su tío (Claes Bang), con la dudosa postura ante el hecho de su madre (Nicole Kidman). Y vuelve al cabo de un tiempo, con todos estos refugiados en Islandia, para tomar venganza, acompañado de un hechicera esclava de origen eslavo (Anya Taylor-Joy, que repite con el director). Sí. Bueno. Es fundamentalmente la historia de base del Hamlet de Shakespeare, pero sin que algo huela a podrido en Dinamarca. Y con una Ofelia que se llama Olga, menos moñas y sin tendencias al suicidio. Y bueno… por allí pasan también Willem Dafoe y Björk; pero como están tan caracterizados, nadie los reconoce cuando salen.

Lo primero que me sorprende es que se había dicho que la película ya merecía la pena como espectáculo visual. Pero a la primera escena de drakkars vikingos navegando por las procelosas agua del Atlántico norte, los efectos visuales digitales cantan más que el sobaco de un maratoniano. Mediocres en el mejor de los casos, aunque la dirección de fotografía este a buen nivel. Lo segundo es que, lejos de haber algún tipo de sutileza en la historia, todo se reduce a presentar a los vikingos como unos brutos violentos y sanguinarios, con todos los tópicos tradicionales, salvo el casco con cuernos… que no aparece. Ninguna sutileza. Tampoco me parece que engrane muy bien la parte místico-fantástica de la historia. Que incluso me parece superflua… incluso encorseta la historia sin dejarle respirar.

Las interpretaciones… están al nivel de la falta de sutileza que tiene el conjunto de la historia. Efectivamente, es un buen reparto de gente con oficio. Pero si el desarrollo de sus caracteres es previsible y tiene escaso recorrido, poco pueden hacer más que sacar adelante el trabajo con su capacidad de bien hacer.

¿Es una mala película? No. Incluso resultará muy entretenida para muchos, aunque no sea mi género preferido. Evidentemente, cuando la ves, te entran ganas de ir, en mi caso volver, a Islandia y sus magníficos paisajes. O a recorrer los fiordos noruegos. Todo muy chulo. Pero no es una película especial. Y ya te digo… en algún que otro momento, los efectos visuales me parecieron impropios de las pretensiones del filme.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Old Boy (2003)

Cine

Old Boy (2003; 20/20220324)

Nuevamente alimentamos nuestra afición por el cine a base de eventos especiales, frente a lo relativamente anodino de la cartelera con el cine actual. Y seguimos con el ciclo de cine coreano contemporáneo que se está proyectando los jueves de marzo y abril en una sala de Zaragoza. Y en esta ocasión, con una de las películas más celebradas de lo que llevamos de siglo, dirigida por Park Chan-wook, que ha sido universalmente aclamada desde su estreno, y que sólo había tenido oportunidad de ver en la pequeña pantalla. Así que veamos como fue la experiencia en la gran pantalla.

Basada en un manga japonés, nos cuenta la historia de un individuo (Choi Min-sik) bastante desagradable, violento, maltratador de su mujer, es secuestrado un día y llevado a la celda de una prisión, decorada como una habitación de hotel. Y allí permanecerá encerrado durante 15 años. Es puesto en libertad, sin más explicaciones, y decide encontrar los motivos por los que le encerraron todo este tiempo. Y vengarse. Nada más salir, conocerá a una joven cocinera de sashimi, o su equivalente coreano, (Kang Hye-jeong), y de repente descubrirá quien es el responsable de su cautiverio (Yoo Ji-Tae), quien le amenaza de que si no descubre porqué le ha pasado lo que le ha pasado, la chica morirá en cinco días.

Agobiante, violenta, intrigante, impactante, rompedora de todo tipo de tabús, no es una película para remilgados, desde luego. Los distintos derivados sobre la violencia y la sexualidad que van apareciendo pueden resultar francamente indigestos. Pero eso no quita para que podamos considerar la película como un muestra enormemente brillante en su concepción, en su realización y en su interpretación, no sólo del cine surcoreano, sino de la historia del cine en general. Con un final en falsa resolución, puesto que lo que se resuelve es más superficial de lo que parece, dejando en suspenso muchos elementos de incertidumbre generados durante la película y en el propio pseudofinal de la misma, el filme queda vivo en el imaginario del espectador que debe decidir cómo completar la historia… o simplemente decidir que no hay resolución aceptable posible. No me explico demasiado bien, porque no quiero destripar los elementos principales del argumento. La historia se inspira en cierto relato de la mitología griego que tampoco voy a mencionar… por lo mismo.

Si me preguntáis si la considero recomendable, mi respuesta es que sí, sin duda, pero con el adecuado estado de ánimo. Y sin remilgos, aceptando de antemano que el ser humano puede ser capaz de cosas estupendas… pero también de miserias sin fin. Me entero que Spike Lee realizó una versión en inglés de la historia… que fue un fiasco. Cosa que pasa con frecuencia, los intentos de adaptación de películas excelentes de otros países al gusto de los norteamericanos… no suelen funcionar o son superfluos.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Jipuragirado Jabgo Sipeun Jibseungdeul 지푸라기라도 잡고 싶은 짐승들 (2021)

Cine

Jipuragirado Jabgo Sipeun Jibseungdeul 지푸라기라도 잡고 싶은 짐승들 (2021; 76/20211209)

Con unos días de fiesta durante la semana pasada, y un horario bastante razonable para la versión original de esta película surcoreana, nos animamos a ir a verla, especialmente impulsados por el buen momento que parece estar experimentando la cinematografía del país asiático. O al menos, lo que llega a nuestras pantallas, grandes o pequeñas. En esta ocasión, una opera prima en el ámbito de los largometrajes para su director, Kim Yong-hoon. Además, en el reparto aparecían nombres que empiezan a ser conocidos por quienes vemos las series televisivas de aquel país, intérpretes que, cuando se les da la oportunidad, muestran muy buenas maneras. El título original, similar al que le han puesto en inglés, se traduce algo así como bestias que se agarran incluso a la paja, pero el título en la cartelera en español ha quedado como un típico, tópico y sugerente de nada Nido de víboras.

La acción de la película transcurre en una ciudad portuaria. En la que no he estado. Por eso, las fotos son de Incheon, cerca de Seúl, también con un importante puerto. Y un barrio chino muy animado. En comidas… no sé si en lo «otro» también. Supongo. Son cosas que pasan con las ciudades portuarias.

El argumento de la película no es especialmente original. Se ha visto en otras ocasiones. Basado en una novela japonesa, es la típica situación de la «bolsa del dinero» que todos ambicionan y que acaba complicándoles la vida a todos. En este caso los cuatro personajes implicados son un padre de familia con problemas económicos (Bae Sung-Woo), un oficial de aduanas portuarias en relaciones con las mafias (Jung Woo-sung), una prostituta con problemas de maltrato físico por parte de su marido/chulo (Shin Hyon-Bin), y la «madame» del antro donde trabaja la anterior (Jeon Do-yeon). Y detrás de ellos las mafias que se consideran «dueñas» del dinero, que procede del tráfico de drogas.

El tono de la película se ha comparado con el cine de los Coen, es decir una mezcla de humor negro, negrísimo, cine de mafias y delincuentes y violencia bestia y sangrienta, sin entrar en el terreno del gore por el gore. Y la verdad es que funciona… a la larga. Porque al principio cuesta un poquito centrarse, y quizá por ello mi valoración se quede un poco más corta de lo que podría ser, hasta que te percatas que la historia no es completamente lineal en su desarrollo, que los acontecimientos no son todos simultáneos o consecutivos. Por lo demás, está bien ambientada y puesta en escena.

Y como ya suponía, y de alguna forma he adelantado al principio de esta entrada, confía el producto final en gran medida al muy buen trabajo de su reparto, que está muy bien en el conjunto, con alguna intervención en el sobre saliente como la de Jeon Do-yeon, que sabe ser resabiada, cínica, bruta y muy atractiva, todo al mismo tiempo.

Tras un cierto desconcierto inicial, acabamos centrándonos y disfrutando de la película especialmente a partir del momento en que cruza el ecuador del metraje. Salimos del cine con un excelente sabor de boca que no hemos perdido con el tiempo, y es razonablemente recomendable si te gusta el género. La película no es particularmente original, pero lo que cuenta lo cuenta razonablemente bien. Lo dicho. Los surcoreanos saben hacer cine. Y eso que el director es novato.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; animación japonesa, un histórico y un largo asociado a serie contemporánea

Cine, Televisión

Hoy voy a dedicar la entrada a la animación japonesa, o anime. Siempre me ha parecido un tontá mantener el término japonés, para referirnos a la animación que procede del País del Sol Naciente. Es evidente, que como sucede con otras cinematografías, tiene características específicas diferenciadas de lo que se hace en otros lugares. Pero esto es reflejo de su entorno social y cultural y de sus tradiciones artísticas, y no de que la esencia de los que es la animación sea radicalmente distinta del resto del mundo. Y además… la palabra anime アニメ no es una palabra japonesa en origen. Hay quien dice que procede del francés dessin animé (dibujo animado), y hay quien proclama su origen inglés animation → アニメーション animēshon (animación) アニメ. Y en cualquier caso, procede del latín, animus -i o anima -ae, la fuerza que impulsa los seres en movimiento, en el caso de los seres vivos, el alma. Así que si hablamos un latín vulgar evolucionado, ¿por qué renunciar a nuestro propio léxico, dibujo animado o animación,… japonesa? En fin… vamos a ello.

Ilustro la entrada con algunas fotografías de nuestro segundo y último viaje, por el momento, al País del Sol Naciente.

En Netflix es posible ver las dos temporadas de GANTZ, una serie de animación de 2004, basada, como tantas otras, en una serie de historietas con el mismo título. Y en algunos lugares la he visto descrita como un clásico de la animación japonesa orientada a un público masculino, más bien adulto, aunque sus protagonistas principales estén en la adolescencia. La versión no censurada, que es la que se puede ver en la plataforma digital, tiene bastantes referencias o escenas con contenido sexual, más allá del fan service que se ofrece también en las series dedicada a los adolescentes masculinos. Sin embargo, lo característico de la serie es una trama con tintes muy oscuros, con bastante violencia y con poca complacencia con el destino de los personajes protagonistas. Lo de Game of Thrones no es algo original. Siempre hubo producciones cinematográficas o televisivas de acción que no daban por supuesto el final feliz de sus protagonistas, o aseguraban su supervivencia hasta el final, independientemente del destino que les depararan sus guionista.

En esta ocasión estamos ante dos jóvenes adolescentes, amigos de la infancia, que por salvar a un indigente alcoholizado que ha caído a las vías del metro, ante la indiferencia del resto de los presentes, mueren arrollados por uno tren metropolitano, despertando misteriosamente en una habitación con una misteriosa esfera, y otras gentes que también han tenido una muerte violenta reciente. Entre ellas una joven que ha intentado suicidarse, aunque en este caso, un error de quien esté detrás de las resurrecciones, ha generado una copia de la persona aunque el original no ha llegado a morir. A partir de entonces tienen que participar, necesariamente en una serie de misiones para matar alienígenas. Si lo consiguen en un plazo de tiempo determinado, sobreviven, si no… mueren definitivamente. Pero son muchos los que mueren en las misiones, incluso si estas tienen éxito. En los 26 episodios que en total componen la serie, no son muchas las misiones que presenciamos. Creo que dos, o como mucho tres, por cada una de las dos temporadas. Cada misión abarca varios episodios, y hay episodios intermedios que nos hablan de los problemas cotidianos de los protagonistas y los personajes secundarios. Se tratan temas complejos. Como la infidelidad, los problemas de relación de la adolescencia, la violación y el acoso sexual, los abusos violentos a personas vulnerables y otros temas claramente adultos. La serie me ha producido una apreciación global positiva, aunque es irregular, pero yendo de más a menos. La segunda temporada es claramente superior a la primera.

Violet Evergarden es una franquicia de animación que se ha ido emitiendo en Netflix con origen en una serie de novelas ligeras. Comenzó con una serie de televisión, motivo por el cual continúo comentando sus derivados en entradas televisivas, aunque después de la serie ha habido dos largometrajes, ambos estrenados en la misma plataforma digital, pero pensados para su estreno en salas de cine, por lo menos en su país de origen. El segundo de los cuales, el que ahora comento brevemente, Gekijouban Violet Evergarden [劇場版 ヴァイオレット・エヴァーガーデン, Violet Evergarden; versión cinematográfica; en español, directamente, Violet Evergarden: la película] tiene todas las pintas de dar cierre al ciclo de historias iniciado con la serie. Aunque… a saber. La serie me pareció interesante. Con elementos de estética steampunk, nos trasladaba a un lugar imaginario, con resonancias a la Europa de principios de finales del XIX o principios del XX, donde acaba de terminar un conflicto bélico que puede ser una mezcla de elementos de la Guerra francoprusiana con la Primera guerra mundial. Y en esta guerra, Violet es una niña soldado que terminó terriblemente mutilada, con pérdida de dos brazos y un fuerte impacto psicológico y emocional, que poco a poco va recuperandose gracias a unas prótesis, y un trabajo como redactora de cartas bajo encargo en un «servicio postal» con unas características no exactamente iguales a las de los reales.

Aunque con una estética muy propia de las series de época destinadas al público adolescente femenino, la serie no dejaba de tener interés por el alegato antibélico que portaba, y por algunos temas de cierta profundidad que trataba sobre las consecuencias de las guerras en los supervivientes. Las dos películas posteriores… pues la primera era una mera historia de continuidad, un episodio largo, sobre la base de lo narrado en la serie, mientras que la segunda, la que hoy comento… pues bueno… la terminé por aquello de dejar cerrado el tema. Porque en esta ocasión nos «resucitan» al oficial del ejército junto a quien luchó en la guerra, y que la trató como un ser humano y no meramente como un arma más. Y montan una historia romántica, contada en flashback por la nieta de una clienta de Violet cuando trabajó en el «servicio postal». Me costó terminar de verla, y corres el riesgo de atragantarte de melodrama a la vez de sufrir una diabetes por el exceso de romance meloso y dramático. No ver,… salvo adolescentes femeninas, más bien jovencitas y romanticonas. Si me decidiese a incluirla en mi base de datos cinematográfica… al fin y al cabo, fue pensada para su exhibición en salas, mi valoración sería: Dirección ***, Interpretación ***, Subjetiva **.

[Cine] Shorta (2020)

Cine

Shorta (2020; 38/20210608)

El cine danés nos ofrece con cierta frecuencia buenas producciones, muy interesantes y muy bien realizadas. Tiene una cantera de directores competentes, innovadores y que trata los temas con profundidad, sin perder de vista que el cine también que ser atrayente para el público. Hace unos días leí un par de buenas críticas de esta película que he visto recientemente, dirigida por Frederik Louis HviidAnders Ølholm, dos cineastas que se habían movido hasta ahora en el ámbito de los cortometrajes, de la televisión y de la escritura de guiones. Pero inmediatamente me sentí interesado, especialmente con una cartelera que no se ha recuperado todavía de los efectos de la pandemia.

Cuando uno visita Dinamarca, Copenhague en concreto, no ve, salvo de lejos cuando se desplaza en los trenes de cercanías, los barrios de inmigrantes. Siempre vemos la cara amable de las zonas animadas, o de los festivales de jazz con los que me encontré yo en 2014.

Estamos en Dinamarca, tal vez Copenhague u otra ciudad importante, y tras una introducción en la que presenciamos la violenta detención de joven inmigrante africano por la policía, nos metemos en la rutina de un día de trabajo de dos policías que son emparejados para las patrullas de ese día. Ambos han tenido relación, aunque sea indirecta, con la detención del inmigrante, que se encuentra hospitalizado en estado grave, lo cual da lugar a una situación de malestar social en los barrios de inmigrantes, hasta el punto que los agentes reciben la recomendación de no entrar en uno de ellos, Svalegården. Mike Andersen (Jacob Lohmann) y Jens Høyer (Simon Sears) nunca han trabajado juntos. El primero tiene fama de irascible y violento. El segundo es tranquilo y callado. Pero las vicisitudes de la patrulla les llevará a estar en Svalegården, con un joven musulmán, Amos (Tarek Zayat), detenido en el coche de patrulla, cuando salta la noticia de que el hospitalizado ha fallecido, y se desatan violentos disturbios en el barrio, por no llamarlo gueto. Y van a tener difícil salir de allí.

Esta producción es una película incómoda. No hay blancos y negros, no hay maniqueísmos, no hay buenos y malos, incluso si a priori lo parece. Nadie está a salvo del reproche ético. Nadie carece de valores positivos. El problema es que no hay concesiones al distinto. Es una dura reflexión, por la fuerte violencia, a las intolerancias sociales. A los racismos. A los integrismos. Y la violencia incomoda. Pero la película está fenomenalmente realizada. Jugando con el primer plano y con la acción fuera de foco, vemos y no vemos. Sabemos qué pasa, o lo intuimos, pero como si no lo quisiéramos o como si no quisiéramos ser totalmente conscientes. La película va al grano. Con poco más de hora y media de duración, condensa lo que sucede en casi 24 horas, y suceden muchas cosas. Deteniéndose en momentos concretos, unos que invitan a la reflexión, otros a la esperanza, otros a la desesperación y otros al horror. Sin saber muy bien con qué quedarte. Porque no se proponen soluciones ni salidas fáciles.

Esta camiseta no es del Real Madrid… lo que no tengo ni idea es si podría ser del Arsenal… ni idea de fútbol. El niño no parece inmigrante… aunque vete tú a saber, que del este de Europa vienen unos inmigrantes muy rubitos.

Además hemos de señalar la más que notable interpretación de ambos protagonistas, muy bien acompañados de los secundarios, en una interpretación muy física, con un trabajo que debió ser realmente duro. Aunque con diálogos notables, que elevan el problema, desde lo local, en uno de los que se presume como uno de los países más felices y prósperos del mundo, al ámbito europeo, con ese diálogo notable de que «los inmigrantes son del Arsenal y los policías del Real Madrid». Menuda carga de profundidad y cuánto hay para reflexionar en ese diálogo aparentemente tan banal.

Película de gran nivel, pero muy incómoda. No se ofrecen seguridades de ningún tipo. Nos quedamos al final con la misma sensación de inseguridad con la que hemos empezado. Un final áspero y sin concesiones. Yo la recomendaría sin duda, porque tiene muchos valores cinematográficos y sociales importantes. Pero eso no quiere decir que guste universalmente. Por cierto, shorta [شرطة] es policía en árabe.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
No deja de ser irónico que el jazz fuera una evolución de la música de esclavos africanos en sus descendientes, «libres» pero segregados, y ahora sea abrazada con entusiasmo por la blanca y culta Europa nórdica.

[Cine en TV] Jusqu’au declin (2020)

Sin categorizar

Jusqu’au declin (2020; 27/20200523)

Este fin de semana pasado estuve muy apático. Tanto en cuestiones televisivas como cinematográficas. Y no dediqué mucho tiempo a rastrear en las distintas plataformas en internet para buscar algún estreno interesante. El sábado, después de comer, vi en Netflix esta película de acción canadiense, francófona, dirigida por el desconocido (al menos para mí) Patrice Laliberté.

La acción, bastante previsible, una de las características de la película que lastran la película, se centra en torno a un grupo de supervivencialistas que se reúnen en algún lugar boscoso, más o menos remoto, frío y nevado, para una especie de seminario en el que van a aprender técnicas de supervivencia en caso de catástrofe apocalíptica. Como conseguir comida y recursos y como defenderse de los otros. Pero poco a poco las cosas empezarán a ir mal, y esas técnicas se van a ir volviendo en contra de los «alumnos».

Imágenes del viaje a Canadá de hace cuatro años… ¿Cuándo de nuevo?

Correctamente realizada desde un punto de vista técnico. La historia es muy previsible, los diálogos muy planos, y los personajes muy estereotipados. En algún momento en concreto funciona como película de acción modesta, destinada a matar ratos en los que no apetece pensar. Con un guion tan plano, los intérpretes poco pueden hacer para destacar.

Así pues, película no demasiado recomendable, aunque tampoco pasa nada especial se la ves, cosas peores han tenido éxito. De fondo, por ser benevolentes, subyace el mensaje sobre el hecho de que motivaciones egoístas, ver a los demás como rivales o enemigos, complican más la supervivencia que la búsqueda de colaboración, ver a los demás como potencial apoyo mutuo en situaciones difícil. Pero estos movimientos, tan propios de Norteamérica, parecen nutrirse de gentes de pensamiento ultraconservador y no especialmente cultivados. Yo pienso dos cosas. Que según cómo sean las condiciones de una catástrofe, igual vale más terminar pronto que intentar seguir adelantes. Que el egoísmo que muestran estas gentes es fácil ver en las calles de nuestras ciudades hoy en día, cuando la gente no ha entendido que el secreto para frenar la epidemia vigente es realizar acciones para proteger a los demás y no la visión egoísta de protegerse a sí mismo y allá cuentas los demás.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine en TV] El silencio del pantano (2019)

Sin categorizar

El silencio del pantano (2019; 25/20200517)

Sinceramente, ahora que estamos a punto de entrar en la fase 2 del retorno a cierta normalidad tras la primera onda epidémica del covid-19, y con la emoción de ver si funciona o si desencadenamos la segunda, uno de mis mayores deseos es el de volver a las salas de cine. A ser posible, con algún estreno respetable. Porque el balance de los estrenos en plataformas en internet está siendo bastante pobre. Y hoy vamos con una producción estrenada en Netflix, dirigida por Marc Vigil uno de los implicados en El ministerio del tiempo, que recientemente a vuelto a RTVE/HBO en su cuarta temporada. Cuenta en su reparto con uno de los viajeros temporales del «ministerio», Nacho Fresneda, y con uno de los «héroes» que atracan casas de la moneda y tesoros nacionales, Pedro Alonso, en concreto el que interpreta a un violador. Y a pesar de todo, uno de los «héroes» de la serie, parece ser. Todavía me hago cruces por la ambigüedad ética de la serie, cuya cuarta temporada me he negado a ver. Que conste que mi reproche va contra la serie y sus responsables, no contra el actor, cuya persona y trabajo respeto, reservándome mi derecho a opinar si en una determinada producción lo hace mejor o peor.

La acción transcurre en Valencia, paradigma de las Españas corruptas, donde un asesino justiciero (Alonso), se dispone a hacer «justicia» con un profesor universitario y político involucrado en una trama de corrupción y tráfico de estupefacientes que implica a otros políticos destacados de la sociedad. Al justiciero lo persigue un matón burdo y brutal (Fresneda), para evitar que se desmonte el entramado criminal. Pero todo esto, desde el punto de vista de que es un escritor de fama (interpretado también por Pedro Alonso), quien está escribiendo la trama. Supongo que jugando con la ambigüedad entre la realidad y la ficción.

Y digo «supongo», porque es la única forma que esta trama tenga algún sentido. Por un lado, es muy básica; los malos, el justiciero, las persecuciones, y unas cuantas violencias, más o menos brutales, para repartir un poco de salsa de kétchup entre los espectadores. Sinceramente, el ritmo de la película es deslavazado, las interpretaciones son estereotipadas y poco matizadas, probablemente porque los actores no tienen mucho material sobre el que trabajar. Y la sensación que da es que todos estos éxitos televisivos españoles recientes son mucho más vacuos en sus cualidad artísticas de lo que sus éxitos apuntan, y que su presunta calidad no se traslada a esta mediocre película.

Sinceramente, si lo hubiera imaginado, no hubiera perdido el tiempo. Pero bueno, a lo hecho pecho..

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Extraction (2020)

Cine

Extraction (2020; 25/20200510)

Esta película, cuya versión doblada se ha titulado en España Tyler Rake, el nombre de su personaje protagonista, dirigida por Sam Hargrave, un director con poca trayectoria salvo como coordinador de especialistas en películas de acción, no me atrajo en ningún momento inicialmente. Pero he aquí que de repente empiezo a leer en un montón de sitios que es un entretenimiento de acción muy destacable. Así que me animo a verla. En Netflix.

La cosa va de un grupo de mercenarios que reciben el encargo de rescatar al hijo de un narcotraficante que ha sido secuestrado por un rival. El encargado será el Tyler Rake (Chris Hemsworth) del título. A partir de ahí, todo va de un montón de persecuciones y balaceras en el cumplimiento de la misión. No hay más.

Las fotos no tienen nada que ver. Simplemente, el sábado pasado estaba nublado, llovía, y el ánimo estaba parecido a como me siento esta tarde. Que también llueve. Y hace frío,… o algo parecido.

Leo en algún sitio que está basada en una historieta. Pero a mí me da la impresión, tal y como está rodada de que estás viendo como alguien juega a un videojuego de esos en los que el que juega va pegando tiros y matando a mucha gente, mientras que inverosímilmente tan apenas recibes disparos. No hay más. De verdad. Bueno… alguna persecución, algunos helicópteros. Y nulas actuaciones… porque todos ponen cara de ser muy duros y tener muy mala leche. Y ya está. No hay más.

Una pérdida de tiempo, que si no fue grave es porque simplemente le dediqué un rato después de comer, en el que no me apetecía hacer nada más. Y ya está. No hay más.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Nanfang chezhan de juhui [南方车站的聚会] (2019)

Cine

Nanfang chezhan de juhui [南方车站的聚会] (2019; 07/20200128)

La crítica de cine, como la literaria o la teatral o la de distintas artes o diversos espectáculos, me parece necesaria. Siempre la veo, no como la opinión del listo de turno, que desgraciadamente en ocasiones quiere ser más protagonista que la obra que comenta, sino como el lógico ejercicio de lo que debería ser la prensa. Una guía razonada para la toma de decisiones. Si la información social y política en la prensa debería guiar, no condicionar o confundir o mentir como en la actualidad, al potencial votante en una democracia, la crítica de cine debería cumplir esa misión de guiar al espectador hacia las taquillas de las salas de cine. No estableciendo categorías absolutas, sino hablando de pros y contras, de temas, de lo que honestamente puede esperar el espectador. Que debe decidir por sí mismo si le interesa ver o no una película, asumiendo ciertos riesgos. Como si fuera parte de la vida. Lamentablemente, como la prensa en general, la crítica cinematográfica, salvo honrosas excepciones, es mediocre. Cuando no, como he dicho antes, falaz o realizada que busca ser el protagonista en una fiesta que no es la suya. En cualquier caso, intentamos semana a semana tomar decisiones informadas sobre qué películas vamos a ver. Y para alguno que se confunde, yo no hago críticas de las películas. Cuento lo que me han parecido y lo que valen para mí. Pero no me considero cualificado para guiar las decisiones de otros, salvo casos extremos de obras maestras obvias o bodrios infumables, también obvios, por mucho que suponga taquillas que aportan pingües beneficios a sus productores.

No he estado en Wuhan, ni tengo previsto próximamente. Aunque lo que allí sucede sí que puede afectar a lo que sí tenemos previsto. En cualquier caso, usaré Suzhou, próxima también al Yangtsé con canales y lagos, para representar a la ciudad china donde sucede la acción de la película de hoy.

Hoy comento una película china, dirigida por Yi’nan Diao, un director del que había oído hablar, pero del que no había visto nada. La crítica no ha hablado mucho de ella. Y los que han hablado, hablan de una película aceptable, visible, pero sin transmitir especial interés. En la mayor parte de los casos, cuando hacen el resumen sinóptico, ni siquiera cuentan bien de qué va. En principio, no tenía yo mucho interés en verla. Pero tras una dura «negociación» tripartita, optamos por ella como película de la semana. Afortunadamente.

Aunque no he encontrado confirmación documental sobre el hecho, todo indica que la película está rodada en Wuhan, tristemente célebre en estos días por ser el foco de la epidemia de neumonía por coronavirus que tantos quebraderos de cabeza empieza a provocar. Al menos, si en algún lugar leéis que está hablada en chino, no es el mandarín oficial, sino el hablado en Wuhan. Menos diferenciado del mandarín oficial que el cantonés u otros, pero como limitada inteligibilidad mutua. Wuhan, atravesada por el río Yangtsé, está salpicada de lagos. Y en torno a uno de estos lagos, y a una de sus estaciones de tren, está rodada esta película de cine negro. Que sepáis que el título original significa «Encuentro en la estación sur«. Lo cual es importante, porque la película parte del encuentro en una estación entre un mafiosillo (Hu Ge), líder de una banda que roba motos, y una prostituta (Kwei Lunmei) que ejerce en las playas del lago mencionado. En una serie de secuencias conoceremos que el gángster ha sido herido en una reyerta entre bandas, que es buscado afanosamente por la policía porque ha disparado a uno pensando que era otro gángster que le perseguía, y que el mayor deseo del gángster, que se sabe acabado, es proteger a su mujer y a su hijo, de quienes lleva extrañado varios años. Y debe colaborar con la prostituta, cuyos intereses y filiación entre todo este grupo de adversarios, es una incógnita.

Visualmente es una película de gran virtuosismo, recordando a otras películas que hemos podido ver recientemente, en su iluminación y puesta en escena, como por ejemplo una de mis películas favoritas del año pasado. Pero si aquella era una obra maestra en su realización, la que comento hoy me parece sensacional en su interpretación. Porque poco a poco vamos descubriendo una de esas cosas que nadie te cuenta en sus críticas o comentarios de la película. Que la verdadera protagonista de la película, al menos en mi opinión, la que carga con la mayor parte de la carga dramática de la película, la que afronta los dilemas más complejos, es la prostituta del lago, excelentemente interpretada por una sobria Kwei Lunmei, a veces dura, a veces vulnerable, siempre compleja, siempre buscando una salida a los difíciles dilemas a los que se ve sometida. Sorprendentemente, porque nadie te ha avisado, de la película negra, de gángsteres y policías, surge una película de contenido social y feminista. Estamos ante una guerra entre múltiples bandos. Y como en muchas de las guerras, las víctimas son entre hombres, pero las sufren las mujeres. Y así, la película avanza hacia una conclusión prácticamente perfecta, y que proporciona cierta luz a la oscura opresión en la que nos ha mantenido encerrados durante la mayor parte del metraje.

Sobresaliente puesta en escena visual y técnica, sobresaliente guion, excelentes interpretaciones, para una película que tal vez no llegue al rango de obra maestra, pero que tiene una calidad poco habitual en el cine comercial y que me parece absolutamente recomendable, aunque no necesariamente de fácil digestión. Y que parece que a muchos críticos se les ha pasado por alto.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] The forest of love (2019)

Cine

The forest of love (2019; 54/20191103)

Netflix está muy activo en las últimas semanas en el ámbito de los largometrajes. Se acerca el final de año y la temporada de premios cinematográficos, y como ya venía sucediendo en los últimos años, reserva sus estrenos más destacados para esta temporada. Pero de todos modos, la película que os traigo hoy se caracteriza por salirse de las pautas habituales. Al fin y al cabo, está dirigida por el ínclito, extravagante y transgresor director japonés Sono Sion.

Para ilustrar la entrada, un paseo por Dotombori en Osaka, uno de esos lugares donde se mezclan cosas de lo mejor y de lo peor del País del Sol Naciente. Y como nunca falta gente para alimentarlas…

Rodada en Japón y hablada en japonés, Netflix ha presentado la película con un título oficial en inglés, aunque en Japón puede que se conozca con el título de Ai-naki mori de sakebe [愛なき森で叫べ], que vendría a significar algo así como Gritando en un bosque sin amor. Mmmmm… algo se ha perdido en la traducción. Desde luego, poco amor real y positivo hay en esta última propuesta de Sono, que sigue su camino habitual de transgredir con una mezcla de cinismo, sangre y sexo. Sexo desesperanzado, las más de las veces.

Dos jóvenes se mezcladas con unos tipos que quieren rodar una película, al mismo tiempo que un estafador reaparece en sus vidas. Pero las dos jóvenes tienen una historia trágica en su adolescencia, en el que la muerte accidental de una compañera de las que ambas estaban enamoradas, llevó a un suicidio colectivo en el que murieron otras tres compañera, una de las supervivientes quedó con secuelas, y la otra se arrepintió antes de saltar. Todo este grupo de personajes entrará en la senda de la destrucción mutua, en un relato que dice estar basado en hechos reales.

Es la segunda incursión de Sono en las plataformas de pago por visión, después de la vampírica transgresión que presentó en Amazon Prime Video. El problema es que la fórmula de Sono, por lo menos la que aplica de forma más o menos sistemática en los últimos años, de chicas jóvenes con problemas que acaban pasándose una buena parte de la película en ropa interior o desnudas, mientras la sangre y otros fluidos corporales acaba pringando a todos los que por allí aparecen, empieza a ser más cansina que transgresora. No voy a negar que detrás de la película haya alguna idea interesante, críticas a las instituciones establecidas en cualquier sociedad conservadora, como son las de Asia oriental. Y entre los intérpretes, no falta algún valor reconocible. Pero globalmente, la película acaba siendo larga y prolija para lo que cuenta, deteniéndose más en escandalizar que en contar.

Así que,… aunque Sono Sion ha sido un director que me ha llamado la atención durante un tiempo, he de reconocer que ese tiempo está pasando, y que difícilmente considero esta película recomendable. Aunque si tienes una suscripción a Netflix, poco cuesta probar y ver por tí mismo… lo único que tienes que perder es el tiempo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine en TV] Tres de Netflix: IO – High Society – Triple Frontier

Cine, tv

Llevo un cierto retraso en comentar estrenos de largometrajes en cine, que no se han estrenado en salas de cine. Algunos ya sabéis que desde hace dos años, incluso estas películas en mi base de datos de estrenos anuales, porque creo imparable esta forma de producir y estrenar cine para el futuro.

El sábado de la semana pasada llegamos tarde, pero teníamos intención de fotografiar el entorno de la pasarela del Bicentenario (no sé de qué), en el camino desde Zaragoza hasta el galacho de la Alfranca. Este sábado sí que llegamos a tiempo y pude hacer unas cuantas fotos. A la puesta de sol le faltó un cielo más interesante, pero qué se le va a hacer.

IO ( 2019; 6/20190120)

Nada menos que en enero vi esta película dirigida por Jonathan Helpert, y protagonizada por Margaret Qualley y Anthony Mackie. Ciencia ficción de ambiente postapocalíptico, en la que la población de la Tierra se ve forzada a abandonar el planeta, colonizando Ío, uno de los satélites galileanos de Júpiter. Pero la científica interpretada por Qualley está emperrada en encontrar una forma de recuperar el planeta para los humanos. Al mismo tiempo que se ha anunciado ya el lanzamiento de la última nave que abandonará la Tierra con refugiados en dirección a Ío.

Ciencia ficción con pretensiones que acaba siendo un pestiño, sobre el que todavía me estoy preguntando cómo aguanté viéndolo hasta el final. Ni la producción, ni las ideas, ni la interpretación salvan nada. No hay nada que no hayamos visto ya mucho mejor contado. No perdáis el tiempo con ella.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: *

High Society ( 2018; 16/20190308)

Con título en inglés se presenta este laaaargometraje surcoreano del director Hyuk Byun, y nada menos que con la coletilla del «montaje del director», como diciendo «aquí hay calidad y la vais a ver toda». La cuestión es que en el cine surcoreano hay distintas tendencias. Y últimamente me he mal acostumbrado a películas con cierto nivel autoral, lo que me hizo picar.

En realidad, este drama de ambiciones personales está más emparentado con los dramas televisivos del país asiático que con sus mejores producciones cinematográficas. El matrimonio formado por Oh Soo-yeon (Soo Ae), conservadora en puesto directivo de una prestigiosa galería de arte moderno de Seul, y Jang Tae-joon (Hae-il Park), un dinámico profesor de economía en la universidad, aspira a entrar en un nivel social superior. Ella buscará hacerse con la dirección de la galería, mientras que el entrará en política. Pero se van a encontrar con un despiadado mundo de intereses cruzados en el que no les será fácil moverse.

La película, como digo, tiene un aspecto más televisivo que cinematográfico. Y usa el sexo, con algunas escenas muy explícitas, como enganche. En estos momentos, no sé cómo sería el montaje de la película en su estreno en Corea del Sur, un país bastante conservador. Pero quizá lo del «montaje del director» sea simplemente que las escenas de sexo para la versión internacional no está cortadas.

Más allá de esto, poco interés. Quien se interese por este tipo de dramas, que mire entre las series, que se convierten en un estupendo guilty pleasure, especialmente las que tienen un toque de comedia, sin las pretensiones de un producto relativamente pedante como este. Eso sí, todos son muy guapos y guapas. Y que conste que algunos de los interpretes no lo hacen mal del todo.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Triple Frontier ( 2019; 19/20190323)

Probablemente, el estreno más sonado y publicitado de Netflix en lo que llevamos de año. Con un reparto de campanillas en el que destacan nombres como Ben Affleck u Oscar Isaac, la película dirigida por J.C. Chandor nos cuenta un historia tipo «gran robo del siglo» cuando cinco antiguos soldados de élite norteamericanos se embarcan en la tarea de birlar el dinero de un peligrosa capo de la droga en un inespecificado país sudamericano, probablemente Colombia. Aventuras con abundantes balaceras, su dosis de explosiones, mucha testosterona, y un mensaje constantemente contradictorio. La cuestión es si son simples ladrones a los que la ambición rompe el saco, o si son héroes que se ven metidos en esta historia por la ingratitud de una sociedad que después de usarlos en sus conflictos bélicos los desprecia. La película se mueve entre una moralina barata sobre lo que está bien y lo que está mal, mientras se acerca peligrosamente a conceptos militaristas relativamente fascistoides. Ni que decir que no es lo mío, y no entiendo el follón que se ha montado a su alrededor, ni la falta de sentido crítico de muchos que se consideran a sí mismos,… eso… críticos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: *

[Cine] The House That Jack Built (2018)

Cine

The House That Jack Built (2018; 08/20190128)

Siempre es difícil afrontar el cine de Lars von Trier. Cuando se postuló como uno de sus impulsores del Dogme’95, que puso en el candelero y dio fama a algunos realizadores nórdicos, principalmente daneses, este director ya había realizado alguna propuesta muy interesante, aunque de difícil digestión. Tanto por desviarse de las modas imperantes a principios de los años 90 como por su contenido políticamente comprometido. Si analizo las películas que he visto de von Trier y hago un balance, en general considero que es muy positivo, que es uno de los más potentes cineastas contemporáneos, pero que su reivindicación de la libertad creativa y del cine de autor lo hacen de muy difícil digestión para la mayoría de los posibles espectadores. Con frecuencia sus películas dialogan de forma más o menos explícita con otras obras, tanto cinematográficas como del conjunto de las bellas artes. El desconocimiento de estas relaciones, de estos diálogos siempre limita la comprensión y el disfrute de sus películas.

Aunque rodada en Europa, los escenarios de la película simulan ser algún lugar de Norteamérica, con frecuentes recorridos entre fríos paisajes boscosos. Así que aprovecho mi reciente visita a los Montes Universales, en las comarcas del sur de Aragón, para ilustrar la entrada.

Con un título basado en una popular canción infantil británica, la última propuesta del danés no es una excepción. Llega a nuestras carteleras casi de tapadillo con poca o nula promoción; llega dejando un reguero de polémicas por los festivales por los que ha pasado. Fundamentalmente se le acusa de su violencia explícita y de su «misoginia». Al fin y al cabo, nos cuenta la historia de un psicópata asesino en serie, Jack (Matt Dillon). Historia que nos es contada a partir del diálogo que mantiene con un tal Verge (Bruno Ganz), y los cinco episodios de la película son cinco ejemplos de algunos de los crímenes cometidos por el protagonista.

En esta ocasión, no hace falta mucho esfuerzo para comprender que Verge sería un «Virgilio», acompañando a Jack en su descenso a los infiernos, al estilo de la Divina Comedia de Dante, pero sin viaje de retorno. La película va introduciendo los diversos episodios de violencia, de forma sórdida, y muy explícita, al mismo tiempo que se reflexiona sobre cómo el arte ha recogido en diversos momentos y con diversos estilos la violencia, el destino fatal del ser humano u otros factores asociados a la creación artística del más diverso talante. Ante las dos críticas más generales a la película, podríamos decir que la violencia resulta incómoda por cómo se produce o hacia quién se produce. Pero que hay numerosas películas, de corte comercial incluso que incluyen tanta o más violencia, pero «políticamente correcta», por expresarlo de una forma un tanto cínica. Y la realidad misma, los telediarios, nos informan constantemente de violencias reales del mismo talante o peor, sin que a los telespectadores se les atragante la cena. Véase la crisis de los refugiados en el Mediterráneo. En cuanto a la misoginia, la gran pregunta es si esta está en la mente del director, o es una cualidad que coloca en el protagonista, que no olvidemos es el relator, y que lo que vemos o como se nos muestra la realidad es a través de sus ojos. Y que dicha misoginia está en realidad presente de forma mucho más generalizada de lo que estamos dispuestos a reconocer en la sociedad actual. Es decir, la gran pregunta es si las cosas que nos incomodan de la película lo hacen porque están en la película o porque son un reflejo de la sociedad humana, hacia cuyos caracteres más nefastos no queremos mirar.

Con interpretaciones de buen nivel, con unos elementos visuales y sonoros que se elevan bastante sobre lo habitual, creo que estamos ante una película notable. Pero que no busca complacencia ni comercialidad. Que no busca agradar a nadie. Que expone tesis pesimistas sobre la naturaleza humana que siempre han estado presentes en la obra de von Trier. Y que en una época donde hay una negación constante de las realidades desagradables, véase el «triunfo» en las redes sociales del llamado «pensamiento positivo», incomodará a muchos. Pero quizá por eso, la película cumple con su propósito. Quizá en esta época que nos ha tocado vivir, un artista comprometido ha de provocar, transgredir y mostrar lo que no queremos ver, pero que está ahí. En nosotros mismos.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****