[Cine] Solo: A Star Wars Story

Cine

Solo: A Story of Star Wars (2018; 29/20180524)

Visita obligada a las salas de cines para todos los que iniciamos en nuestra adolescencia una aventura en un mundo absolutamente nuevo y desconocido hasta el momento. Hoy en día, los niños y adolescentes alternan entre una diversidad de franquicias en lo que se refiere al cine de aventuras. Pero en aquella época, a mediados de los años 70, la aventura clásica, la ciencia ficción y el western estaban prácticamente desaparecidos o condenados a las series B… o Z… Y fueron la mano de George Lucas, Star Wars, y Steven Spielberg, Indiana Jones, con Harrison Ford como presencia común a ambas historias las que rescataron para el cine con mayúsculas el género de la aventura. También con mayúsculas.

Dejando aparte su protagonismo absoluto en las aventuras del arqueólogo, Harrison Ford es una de las piedras angulares del éxito de de la saga galáctica. Han Solo, un personaje secundario, el fiel compañero del héroe, se ganó inmediatamente por aclamación de los espectadores el derecho a ser considerado uno de los grandes protagonistas de la serie. Especialmente, dada la sosería innata con la que vinieron al mundo sus dos compañeros más jóvenes. No es infrecuente en el género de aventuras que el malo y el compañero del héroe sean los personajes que realmente sazonen y conviertan en algo digno de ser contado el camino del protagonista hacia esa condición heroica. La segunda película de la saga confirmó a Solo como un el gran canalla de buen corazón que muchos varones quieren ser y con el que muchas señoras quieren ligar.

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Toda historia “Star Wars” va acompañada de nuevos paisajes planetarios, que suelen oscilar entre los fríos helados y los desierto abrasadores. En esta ocasión los fríos helados se corresponden con una de las más entretenidas secuencias de la película, el asalto al tren del dinero… uy, perdón,… del “coaxium”. Parece que rodada en los Dolomitas, lo sustituiremos por paisajes nevados de los Pirineos a efectos de ilustrar esta entrada.

Pero desde entonces han pasado unas cuantas décadas. Nos hemos puesto un poco mayores. Y las reglas del cine y su mercadotecnia han evolucionado. Tras una trayectoria más irregular que lo que muchos quieren admitir, Harrison Ford se nos ha hecho mayor, y ya no está en las aventuras galácticas actuales. Y frente al cuentagotas con el que nos fueron llegando las películas iniciales de la saga, hoy en día, la forma en que se desarrollan las películas de las más notables franquicias llevan otros ritmos y otros planes. Y eso se nota en la saga galáctica. Desde que en diciembre de 2015 volvió con el episodio VII de las aventuras de los Skywalker, nos han llegado ya cuatro películas. Algo más de una al año. Muchos consideran que esto es un exceso. Pero fíjense, de películas de superhéroes de la Marvel, sólo en 2018 habrá cuatro películas de las que controla directamente Marvel Studios, bajo el paraguas directo de Disney. Sin contar aquellas cuya producción es controlada por Fox y Sony. Las cosas han cambiado mucho en los últimos cuarenta años en la forma de hacer cine de aventuras. Y es difícil que los que renacimos a este cine de la mano de Harrison Ford, tras nuestra época infantil de cine de reestreno, peplums y spaghetti western, nos acostumbremos a esta situación. Yo, por ejemplo, nunca me he hallado cómodo con el cine superheroico. Sinceramente, todas las películas de este género me parecen absolutamente iguales y, tras ver alguna, superfluas. Pero sus fans están encantados de ver una vez tras otra la misma película con cambios cosméticos en su argumento y sus personajes.

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De la mano de Ron Howard, tras “diferencias artísticas” con los directores previstos inicialmente, llega de nuevo a las pantallas Han Solo, pero no Harrison Ford. Howard es un director irregular, con muchos éxitos de taquilla, alguna película buena, y muchas sobrevaloradas. Mostrando el interés del estudio por que la cosa saliese bien, los guionistas de la película son los Kasdan, padre e hijo. Al fin y el cabo, el padre participó en el guion de la película más valorada de la saga, la que consagró a Han Solo con su dramático final en la carbonita. La gran cuestión era… ¿y a quién ponemos como Han Solo… ahora que no podemos contar con Harrison Ford?

La historia no tiene mucho misterio. Han cogido las diferentes referencias que en las películas originales y en algún otro producto colateral había al pasado de Solo (Alden Ehrenreich, finalmente), y las han fundido en un argumento clásico de aventuras. Que si nacido en Corellia, que si tuvo un pasado en el ejército imperial, que si le gano a Lando (Donald Glover, en la actualidad) el Halcón Milenario en una partida de naipes, que si hizo el corredor de Kessel en 12, o 14, pársecs… suponiendo que los guionistas supieran en su momento lo que era un pársec (unidad de longitud equivalente a 3,26 años luz, más de 30 billones de kilómetros). La única innovación es que el macguffin de la historia es que al héroe lo mueve una mujer, Qi’ra (Emilia Clarke, madre de dragones, nacida de la tormenta, khaleesi de los…. ¡a no que eso es otra historia!), de dudosa afiliación política, sociológica y ética.

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¿El resultado? Pues para qué creéis que he hecho una introducción tan larga. Para poder afirmar que es una película de aventuretas al uso, que no tiene ni puede tener un protagonista con un carisma comparable al Han Solo original. Que el estudio no se ha atrevido a arriesgar, ha ido a jugar sobre seguro en lo que se refiere a la historia, sin un ápice de innovación, especialmente después de la división de opiniones del respetable en el episodio VIII. Y que por lo tanto pasará a la historia como un ni fu ni fa cinematográfico. Ni tan catastrófico como los más críticos proclaman, ni tan estupendo como los más entregados al modelo de cine de franquicias nos van decir. Y que lo peor con ventaja es la presencia de Emilia Clarke, una chica monísima, pero de un mediocridad interpretativa notable. El chico nuevo… pues un pardillo haciendo de pardillo. Ni se nota, ni se mueve, ni… Punto positivo para Woody Harrelson y, si le hubiesen dado más cancha, para Thandie Newton. Indiferencia absoluta por mi parte para Glover, cuyo androide favorito L3 roza en algún momento el ridículo, convirtiéndolo caso en un sustituto de Jarjar Binks en mi odio galáctico.

Nos han dejado las puertas abiertas a muchas secuelas. ¿Seguiremos viendo nuevas aventuras de Han Solo? Quizá deberíamos dejar al personaje en paz ¿Será la ambigüa Qi’ra, con la sorprendente revelación final de quién es su jefe, la que de lugar a una rama colateral en la saga galáctica? Con una actriz más consistente, no me importaría… pero esta chica tan sosa… O quizá nada de eso. Porque parece que las taquillas no van a dar los réditos previstos. Quizá porque la franquicia Star Wars no se ajusta a la de los héroes Marvel… y en Disney no lo tienen claro.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] Sesión doble: Billboards y Wonderstrucks (2017)

Cine

Estamos ya en plena temporada de películas con opciones a premios diversos. Y cada vez las distribuidoras y los exhibidores comprimen más la programación de estas películas en menos semanas. Después de un otoño y principio de invierno con la cartelera bastante floja, ahora se acumulan las películas interesantes. Tengo serias dudas de que esto sea beneficioso para la industria del cine,… pero bueno… hace tiempo que opino que no es una distribuidores y exhibidores tienen intereses incomprensibles las más de las veces. El caso es que hoy vamos con una sesión doble, de las dos películas vistas en la última semana. Para no aburrir, iré más rápido y escueto, aunque eso no quiere decir que las películas sean menos interesantes.

Three Billboards Outside Ebbing, Missouri (2017; 03/20180114)

Una de las películas favoritas para ganar el Oscar, o varios oscars, es esta dirigida por Martin McDonagh, director irlandés que se prodiga poco, pero de la que recordamos con cariño una comedia ácida de hace unos años. Casi diez años.

En esta ocasión nos lleva a una ciudad pequeña del medio oeste norteamericano, donde una madre (Frances McDormand) contrata unos grandes anuncios en una carretera secundaria denunciando que la oficina del jefe de policía (Woody Harrelson) no ha resuelto el caso de la violación y asesinato de su hija tras meses desde que sucedió. Y esto producirá un gran revuelo y conflicto en esa ciudad, en el que pocos quedarán indemnes.

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Los dioramas del Museo Americano de Historia Natural tienen un papel importante en la película. Así que os dejo algunos como ilustración de esta entrada.

Se dice de esta película que es una peculiar mezcla de géneros. Desde el principio y con frecuencia flirtea con el drama y la tragedia, pero con frecuencia tenemos la sensación de asistir a una comedia negra. McDonagh parte de lo particular y circunstancial para hacer un retrato de la América de Trump, con todos sus defectos y con algunas virtudes. También hay terreno para reflexiones sobre la naturaleza individual del ser humano; sentimientos de culpa, posibilidad de redención,… A pesar de que los mimbres dan para acabar con un sentimiento fatalista sobre el destino de la especia humana, el director opta por un mensaje final relativamente optimista.

Grandes interpretaciones. De los dos mencionados, pero también del resto del reparto, destacando especialmente a Sam Rockwell, y más discretamente el joven Caleb Landry Jones. Sin desmerecer a ninguno de los varios otros que salen.

Realmente buena, podríamos decir imprescindible. No sé si es la obra maestra que algunos pregonan, pero se le acerca bastante.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

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Wonderstruck (2017; 04/20180115)

Hace dos años, a algunos nos maravilló una película de Todd Haynes que pensamos que fue muy injustamente ninguneada en los Oscars. Más prejuicio del que creen arrastras los pretendidamente “progresistas” académicos norteamericanos. Así que cuando anunciaron una nueva película del director, nos aprestamos a ir a verla.

En esta ocasión también se basa en una obra literaria, pero de Brian Selznick, que además es el guionista de la película. Así que suponemos que será fiel… Hace unos años, Scorsese también se basó en un libro suyo para una espectacular película. Y también en esta ocasión, los protagonistas son niños que han perdido a sus padres de una forma u otra. Y abandonan sus casas para ir en su busca. Aunque en dos épocas distintas. Rose (Millicent Simmonds) en los años 20 del siglo XX. Ben (Oakes Fegley), a principio de los 70. Pero en torno al Gabinete de las Maravillas del Museo Americano de Ciencias Naturales, sus destinos confluirán.

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Estamos ante un cuento de carácter amable y buenrollista, que analiza la naturaleza de la familia, justamente cuando esta desaparece o se desvanece o desestructura. Sus principales virtudes están en la espontaneidad de los críos que la protagonizan, y en la magnífica fotografía de Edward Lachman, que también se lucía en la anterior película del director. Particularmente, la ambientación de los años 70 te hace pensar constantemente en fotógrafos en color como Joel Meyerowitz, William Eggleston, Stephen Shore u otros. Destacada presencia de Julianne Moore, y pequeña presencia, poco más que un par de cameos, de Michelle Williams.

No llega al nivel de Carol, pero es una película muy visible y disfrutable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Televisión] Cosas de series extra; los verdaderos detectives y el concepto de “macguffin”

Televisión

Yo pensaba que a estas alturas el concepto de macguffin, tal y como lo conceptualizó y lo acuñó el maestro Hitchcock estaría claro. En la Wikipedia nos lo cuentan así:

Un Macguffin (también MacGuffinMcGuffin o Maguffin) es un elemento de suspenso que hace que los personajes avancen en la trama, pero que no tiene mayor relevancia en la trama en sí. MacGuffin es una expresión acuñada por Alfred Hitchcock y que designa a una excusa argumental que motiva a los personajes y al desarrollo de una historia, y que en realidad carece de relevancia por sí misma.

Recientemente asistimos al final de la primera temporada de la nueva serie de la HBO dirigida Cary Fukunaga, True Detective, con un par de protagonistas excepcionales, Woody Harrelson y Matthew McConaughey, interpretando respectivamente a dos detectives de un cuerpo de policía del estado de LuisianaMarty HartRust Cohle. El principal papel secundario corresponde a Michelle Monaghan, encarnando a Maggie Hart, la esposa del primero. Hart es un tipo propio de su lugar y de su tiempo, el sur de los Estados Unidos a caballo entre los siglos XX y XXI. Profundamente conservador y religioso, por lo menos aparentemente, con la familia perfecta. Eso sí, como buen macho algo carca, le apetece tirarse a todo lo que se mueve. Y eso que tiene una esposa guapa, fiel, cariñosa y de buena familia. Cohle sin embargo es un hombre torturado. Procedente de Tejas donde tuvo un trabajo policial difícil que lo dejó marcado, es profundamente escéptico, y su sistema de valores entre en colisión frontal con el de su compañero, con el que comenzará una relación de dos décadas en la que habrá de todo.

Río Ebro en Escatrón

Además de paisajes humanos, también es una serie de paisajes naturales. Alterados por el hombre, en ocasiones muy profundamente. En la más pura tradición norteamericana.

Y es que para mí esta es la parte importante de esta serie. El asesinato inicial de la chica en 1995 y las derivaciones posteriores del caso no son más que un monumental y elaborado macguffin para permitirnos entrar en una relación entre dos hombres muy distintos pero unidos en por el azar o el destino, cada uno según prefiera interpretar. Es un estudio profundo y comparativo de personalidades, de motivaciones, de valores, de objetivos en la vida.

No voy a decir que la serie es perfecta, porque no lo es. Hay elementos muy desaprovechados. A pesar de la importancia del personaje de Maggie en determinados momentos, creo que es un personaje desaprovechado para haber incidido algo más en los contrastes entre ambos hombres. Especialmente porque queda claro que es una mujer que les gusta a ambos. Aunque cada cual analizará cual la respeta más. Y alguna otra cuestión. Pero sobre todo es una oportunidad de ver técnicas y soluciones visuales propias de la cinematografía más ambiciosa aplicadas al formato de serie de televisión. Porque sigue habiendo diferencias entre ambos medios, por presupuestos, por planteamientos, por ritmos de producción. Y con producciones de este tipo se acortan, y los aficionados al cine disfrutamos.

Ni que decir tiene que la base en que se sostiene todo el tinglado reside en la excelente interpretación del elenco de la serie. Especialmente de los dos protagonistas. Especialmente de McConaughey que parece confirmar su giro hacia el lado luminoso del trabajo actoral, con un annus mirabilis que le ha llevado a ganar su primer óscar, por una película que espero ver en estos días, ya que está recién estrenada en la cartelera española. Con mucho retraso.

A partir de lo comentado, sinceramente, las coherencias e incoherencias del caso que persiguen durante casi 20 años los dos protagonistas me parecen pecata minuta. Pero parece que los listos de la crítica prestigiosa van por otros derroteros.

Saladas de Sástago-Bujaraloz

Así que aquí traigo hoy algunos notables paisajes de este mes de enero, a orillas del Ebro en Escatrón y en las saladas de Bujaraloz, humedales de estepa que no se pueden comparar a la región del delta del Misisipí, pero que no están mal.

[Cine] The Hunger Games: Catching Fire (2013)

Cine

The Hunger Games: Catching Fire (2013), 22 de noviembre de 2013.

Está película fue vista en versión original subtitulada y por eso conservo su título en inglés. En la cartelera española puede encontrarse doblada al castellano bajo el título de Los juegos del hambre: En llamas.

No tenía yo pensado ir a ver esta película. Especialmente, después de la flojera de la primera parte, y teniendo en cuenta que claramente no pertenezco al sector del púbico al que va destinada la película. Pero se terció juntarse un grupo de gente, de edades diversas, con opción de cena posterior, y me apunté. Por otra parte, ver a la chica guapa de moda en el cine americano tampoco esta mal. Y decía la crítica que, tras el cambio de director, Francis Lawrence había dejado la historia y la película bastante mejor apañaditas. Vamos a ver qué pasó.

Tras las aventuras y desventuras de Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) teniendo que pelear a muerte los sádicos juegos para adolescentes en esos Estados Unidos distópicos en los que transcurre esta saga de aventuras para jovencitos, o más bien jovencitas, volvemos al mismo escenario, donde el malo malísimo presidente del lugar, Snow (Donald Sutherland), se ha empeñado en hacerles la pirula a la chica y al sosillo que la acompañó en la aventura anterior, Peeta (Josh Hutcherson). Eso sí, no olvidemos que hay otro macizo por ahí rondando, que parece que el estándar romántico para chicas adolescentes son los tríos. Así que el malvado se busca una excusa para volver a repetir toda la trama de la película anterior, aunque con final en cliffhanger. Porque básicamente, salvo detalles a los que cada cual le pueda dar la importancia que quiera, es prácticamente la misma historia.

Hojas de otoño

Mucho bosque en estas películas, así que un poquito de hojas otoñales para ilustrar la entrada.

Veamos,… ciertamente, el director de esta versión, o reimaginación, o segunda parte, o como lo quieras llamar, es más ducho y habilidoso, y consigue hacer que la película tenga momentos entretenidos, muy entretenidos. Especialmente, en algunos momentos del principio, y en los dichosos juegos. Hay una parte central en la que pasan las mismas cosas que en la versión anterior, o primera parte, o lo que sea, y que es un rollo, que sólo sirve para estirar tontamente la película y para que las niñas se emboben con los vestidos y los peinados de la “prota”. Esta parte se hace eterna. Por repetida, casi insufrible. Pero parece que las escritoras que perpetran las obras literarias en las que se basan, exigen total fidelidad a sus “maravillas” del lenguaje escrito. Y este es un gran problema. Una adaptación más libre, más ágil, con más rasmia en según que situaciones, y podríamos estar ante una película de bastante buen nivel. Cosa que no sucede, digan lo que digan los críticos o los votantes de IMDb.

En cuanto a la interpretación, es cierto que la Lawrence parece estar en estado de gracia y saca partido incluso de un personaje como este. Bien es cierto que una mujer con esta actriz, con su tipo, su presencia, y su todo… hace falta algo más que una “suspensión temporal de la credulidad” para creerte que estás viendo a una adolescente de 17 años. Una adolescente de 16 o 17 años parecía cuando tenía su edad y la hicieron pasar por la versión joven de la Theron, donde a mí ya me parecía que apuntaba maneras, aunque la película no fue bien recibida por la crítica. A mí me gustó. Lo que son las cosas. Del resto… pues que los que mejor lo hacen que son el ya mencionado Sutherland, el etílico Woody Harrelson, y un más que inspirado, como de costumbre, Philip Seymour Hoffman, salen demasiado poquito para que metan un poco de chicha en este producto destinado a reventar taquillas a costa de los más jóvenes.

Para terminar, no nos equivoquemos. Tiene cosas buenas esta película. Tiene momentos de aventuras muy entretenidas, que te tienen en vilo y te divierten. Pero son ratos. El conjunto, con un romance a tres bandas bastante mal traído y llevado, y con esa manía de coger a la protagonista y jugar a las “barbies” con ella, a base de vestiditos raros… pues hace que se quede un producto segmentado para un sector de la población, en lugar de desarrollar una historia que podría ser apta para todos los públicos. En cualquier caso, ya me he reconocido como fuera del público diana de este producto comercial.

Valoración

  • Dirección: *** Un director con oficio y poco más.
  • Interpretación: *** Una interpretación correcta en la protagonista y algunos secundarios desaprovechados, anodina en el resto.
  • Valoración subjetiva: ***  Sube un escalón sobre la anterior, aunque por los pelos. No entiendo el optimismo de muchos medios.
Palomas y arbol otoñal

Y palomas en vez de ¿sinsajos?… Parece que es una mezcla de sinsonte, un ave que sólo se encuentra en américa, y grajo… Pues nada…

[Cine] Ahora me ves… (2013)

Cine

Ahora me ves… (Now you see me, 2013), 29 de julio de 2013.

Teóricamente, nuestra intención de ayer tenía fácil solución. Ir al cine por mero entretenimiento, un poco de escapismo de la realidad. Y se supone que la cartelera de verano es la más propicia para este fin. Los distribuidores dejan las películas con cierta consistencia temática se dejan para otros momentos del año. Pero a pesar de ello, no fue fácil la elección. Pasando de más absurdos superhéroes… Las comedias están cortadas todas por el mismo patrón… grosero o de humor facilón, simplón. Pasando de las de miedo… es que no me gustan ni los miedos, ni los sustos, ni de que pasen por honestas las “historias reales” transformadas en fenómenos paranormales, por bien hechas que estén… Así que nada. Nos vamos a ver una de ladrones de guante blanco disfrazados de ilusionistas. Aunque también es preocupante la continua confusión entre el concepto de “magia” y de “ilusionismo” que muestra esta película de Louis Leterrier.

Cuatro personas que trabajan como pueden en el mundo del ilusionismo son reclutados por un misterioso tipo mediante unas cartas de tarot para un fin que desconocemos inicialmente. Pero un tiempo después los vemos en un gran espectáculo en Las Vegas convertidos en Los cuatro jinetes (Jesse EisenbergWoody HarrelsonIsla FisherDave Franco), representados por el millonario Arthur Tressler (Michael Caine),donde prometen que van a robar un banco, en París, durante la actuación. Y parece que así es. Serán perseguidos por Rhodes (Mark Ruffalo), agente del FBI, que contará con la colaboración de Alma Dray (Mélanie Laurent), agente francesa de la Interpol. También intentarán contar con la colaboración de Thaddeus Bradley (Morgan Freeman), una antiguo ilusionista que se dedica a destripar los trucos de otros ilusionistas, ganando una pasta gansa en el proceso. Pero Los cuatro jinetes prometen nuevas espectaculares “actuaciones”, en las que serán perseguidos implacablemente por los agentes policiales.

Pont des Arts

En un momento de la película, la “poli” francesa le cuenta al “memo” del FBI una historia sobre el Pont des Arts en París.

Vamos a ver… Entre 2004 y 2012 se emitió en el Reino Unido una simpática serie de timadores que se titulo Hustle, y que era realmente muy entretenida, con unos personajes muy simpáticos, encantadores y granujas, que se dedicaban a estafar a auténticos gilipollas, con lo que a pesar de ser delincuentes, te caían muy bien, y esperabas que tuvieran éxito en sus golpes. No eran ilusionistas profesionales, pero sus estafas siempre tenían su punto de ilusionismo, de aparentar ante el primo una realidad que no era, de desviar su atención, y de aprovecharse de su codicia u otros defectos. Cada capítulo solía contar una estafa y duraba alrededor de una hora. Yo la disfruté. Pues bien, esta película es como una capítulo de Hustle, con dos horas de duración, con muchos medios y espectacularidad, y con unos protagonistas bastante menos simpáticos, con menos encanto. No hay más, lo mires como lo mires.

Es cierto que comienza con buen ritmo, y el primer golpe, incluso el segundo, son relativamente entretenidos. Luego ponen a dura prueba la suspensión temporal de la incredulidad, que en varias escenas se viene completamente abajo. Eso sin contar con que el desarrollo de las tramas en los interludios entre los golpes, en los momentos de calma, pueden llegar a momentos cercanos al ridículo. Los diálogos están realmente poco cuidados, y la evolución de la relación entre el patoso e irascible agente del FBI y la chica mona francesa es casi menos creíble que las escenas de acción.

Pont des Arts

En dicha historia, le cuenta como una tradición parisina propia y trascendente de París lo de los candaditos del amor en los puentes de Europa, aunque hace menos de cuatro años tan apenas había algún candadito en dicho puente. En una escena posterior aparece plagado de ellos.

Las interpretaciones son lo de menos. De los cuatro intérpretes que encarnan a los ilusionistas, lo único que importa es que salgan guapos y caigan simpáticos. Sin más. Los prestigiosos, CaineMorgan, disfrutan a sus avanzadas edades de papeles alimenticios en los que explotan sus logros de antaño. La chica francesa es el típico florero. Y el auténtico protagonista de la película, Ruffalo, hace lo que puede con el personaje que le han puesto.

Estamos ante una película que cumple con el objetivo de entretener. Pero como ya digo, sin ningún tipo de pretensión. Será perfectamente olvidable. De hecho, probablemente se pueda considerar como inferior a buena parte de los episodios de la serie que he mencionado. Tanto por la coherencia de su trama como por el nivel de interpretación de sus protagonistas. Dicho lo cual, salimos de la sala de cine sin guardar rencor alguno por los defectos del filme, que ya nos esperábamos y que cumplió con buena parte de las limitadas expectativas que llevábamos.

Valoración

  • Dirección: ** Más allá de la espectacularidad de algunas escenas, es una historia no especialmente bien ligada y contada.
  • Interpretación: *** No se les piden maravillas interpretativas, y todos cumplen, más o menos.
  • Valoración subjetiva: *** Un poco justas las tres estrellas, pero acorde a las expectativas que teníamos.
Puente Hohenzollern

Mucho más acusado era el fenómeno de los candados en el Puente Hohenzollern de Colonia, apenas unos meses después de mi visita a París. Creo que para hacerlo más preciso, igual tenían que haber hecho que la inspectora de la Interpol fuera alemana, o italiana… qué se yo. Como si tuviera importancia.

Transsiberian (2008)

Cine

Transiberian (2008), 29 de octubre de 2008.

Conversación telefónica. Ayer, a las 17:04 horas.

T.: ¡Qué rollo de semana, qué frío y qué mal!
Yo: Sip.
T.: ¿Nos vamos al cine?
Yo: Pero si el lunes no encontramos nada decente que ver.
T.: ¿A tí no te gustaban las películas de trenes? Porque echan Transiberiano o algo así.
Yo: La crítica no la pone muy allá.
T.: Pero sale el Noriega.
Yo: Ese te pondrá a tí, por que lo que es a mí…
T.: A tí te pondrán los trenes,… y alguna moza que saldrá…

Tras esta conversación, que no terminó aquí pero que siguió por derroteros que a nadie más importan, nos abrigamos para afrontar el gélido viento de este final de octubre y nos fuimos a ver esta película, coproducción europea, firmada por Brad Anderson. Con cierto escepticismo… pero con ganas de dar una vuelta.

La película es un thriller ferroviario. Unos voluntarios norteamericanos regresan de hacer sus buenas obras en Pekín, y como él (Woody Harrelson) es un fanático de los trenes, deciden hacer el viaje en el mítico Transiberiano. Ella es su mujer (Emily Mortimer), y se dedica, como aficionada, a la fotografía. Comparte el compartimento de las literas con un español (Eduardo Noriega) y su novia (Kate Mara). En una parada, el buen chico norteamericano, pierde el tren y a partir de ahí pasan cosas. En un momento dado, entra en acción un detective ruso de narcóticos (Ben Kingsley). Y hasta aquí puedo contar.

Entre lo bueno que se puede decir de la película es que, efectivamente, a quien le gusten los ferrocarriles en el cine no quedará defraudado. Bellas imágenes de trenes circulando en paisajes variados, con un predominio de la taiga y la tundra siberianas. Una serie de escenas entre venerables locomotoras de vapor soviética es el clímax desde este punto de vista. Pero por lo demás, la película flojea mucho. Los personajes no están bien dibujados. O son muy tópicos, o son poco creibles. El personaje de Mortimer, que es quien lleva la mayor parte del peso de la película, no es plausible. Una mujer con un pasado duro y complejo no actúa luego como un ratoncillo asustado cuando vienen mal dadas. No es lógico. Por otro lado, la acción avanza a golpes. Tan pronto pasan cosas como sientes que estás perdiendo el tiempo con lo que estás viendo. Falta ritmo. Lo que no es igual a que ese ritmo tenga que ser necesariamente rápido. El ambiente frío y descarnado de la Siberia invitan a un ritmo lento y agobiante. Pero definido, que no es el caso.

Las interpretaciones se resiente de la mala definición de los personajes, y los únicos que se salvan un poco de la quema son Mortimer, por los pelos, no es culpa suya sino de las inconsecuencias del personaje, y Kingsley, que siempre muestra oficio. Harrelson, a ratos, resulta casi caricaturesco, y Noriega está muy poco convincente.

En resumen, película recomendable para fanáticos ferroviarios y si no hay nada más que hacer. Poco más. Yo le pongo un cinco, con una seis en la dirección y un seis en la interpretación.

Otras opiniones en:

Como curiosidad, la película está rodada en Letonia, no lejos de Polonia, donde se tomó la siguiente imagen ferroviaria.

Pospiezny - Poznan

Tren "rápido" en Poznan (Polonia) - Fujifilm Finepix F10