Cine en TV – Outcome (2026)

Cine

Fotografías realizadas en San Francisco. La película transcurre en Los Ángeles, que no he visitado. Y tal como está la USAmérica, no es previsible que la visite próximamente. También en versión Substack.

Outcome (2026; 17/20260412)

No voy a perder mucho tiempo con esta entrada. Porque la película no vale mucho la pena. O nada. Así como Apple TV parece encontrarse en estado de gracia en lo que se refiere a sus series, la calidad de sus largometrajes da muchos bandazos. Y la de este, dirigido por Jonah Hill y protagonizado por Keanu Reeves, es de los que el bandazo lo da para mal… o al menos para regular.

Reeves interpreta a un popular autor, Reef… cuasi homófono con su propio nombre, muy querido por todo el mundo, muy apreciado como intérprete, que ha estado varios años de descanso en su actividad, y que quiere volver. Pero recibe una amenaza, alguien tiene un vídeo que puede destapar su lado más oscuro, y condenarlo a la cancelación. Asesorado por sus amigos, se lanza a una carrera contra reloj para pedir disculpas a todos aquellos a quienes considera que ha podido ofender o molestar en algún momento.

La idea no es original. La figura pública que inicia un viaje de catarsis, buscando el perdón de quienes han sido víctimas en su recorrido vital, lo hemos visto ya en varias ocasiones. Desde ese punto de vista, la película aporta poco. Reeves siempre me ha parecido un actor poco expresivo, que ha alcanzado una fama poco merecida en relación a sus aptitudes interpretativas. Pero ya se sabe, más vale caer en gracia… que ser gracioso.

La principal ventaja de la película es que es corta, menos de 90 minutos. No es exactamente ningún desastre. Creo que la valoración del público votante en IMDb, 4.6/10, es excesivamente dura. No es para tanto. Pero no tiene casi nada que aportar. Es lo que hay. Y sale Scorsese haciendo un pequeño papel… que ni fu ni fa.

Valoración:

Dirección: **

Interpretación: **

Valoración subjetiva: **

TV – Las primeras cinco temporadas en la «Ciénaga»

Televisión

Fotografías realizadas en el entorno de Regent’s Park y Primrose Hill en Londres, que aparecen con frecuencia en la serie. También disponible en Substack.

No soy muy dado al género de espías. Soy consciente que hay cosas muy interesantes, tanto en literatura como en el cine y televisión. Aunque estos dos últimos medios beben de los libros con frecuencia en este género. Pero reconozco que de vez en cuando se encuentran cosas estupendas en él. Ahora no me pondré a enumerar, pero hay unas cuantas que me gustan. Aunque generalmente son las que se salen de los caminos más trillados y del tópico.

Cuando en 2022 Apple TV estrenó Slow Horses vi el primero episodio. La serie me atrajo más por su reparto y por su británica factura que por el tema en sí mismo. El problema es que ese primer episodio y medio que vi no eran representativos necesariamente de la serie. Sí. Estaban bien hechos, bien interpretados… pero a priori no me interesó mucho. Y no seguí. La abandoné, sin apenas darle una oportunidad.

Cuando en enero decidí cancelar mi suscripción a Netflix, empecé a revisar los catálogos de las plataformas que me quedaban. Y me volví a encontrar con esta serie, que a estas alturas había acumulado cinco temporadas y un total de treinta episodios. Cada temporada una adaptación de uno de los libros sobre este universo del escritor británico Mick Herron. Y con unas valoraciones acumuladas, tanto de la crítica como del público, más que impresionantes. Consenso general sobre la calidad de la serie. Para muchos una de las mejores del momento.

Así que decidí que al menos tenía que terminar una temporada antes de decidir si le daba de nuevo carpetazo o no. Al fin y al cabo son temporadas de sólo seis episodios, que duran menos de una hora, muchas veces más cerca de los 40 o 45 minutos que de los 60. Las aventuras, o más bien desventuras, de los desechos del MI5, el servicio secreto británico de protección nacional, capitaneados por el cutre y borracho interpretado magistralmente por Gary Oldman, mientras juega a un peculiar tira y afloja con la número 2 del servicio secreto interpretada, no menos magistralmente por Kristin Scott Thomas.

Porque, claro está, siendo una serie británica, uno de sus principales activos es la impecable interpretación de unos actores y actrices con oficio para dar y vender. Pero a eso hay que añadir el tono de la serie. El tono y los impecables guiones. La serie es una sátira del género. El personaje que interpreta Oldman no puede dejar de recordar al famoso Smiley de John Le Carré. Pero siendo una sátira, y pensando que podría tener un tono de comedia por los desastres en los que se ven involucrados los agentes de la ciénaga, mantiene un tono de drama, cuando no de tragedia, salpicado de vez en cuando de un humor irónico y ácido. Lo que decía. El tono de la serie es fundamental en su atractivo.

Unos desastrosos agentes que al cabo terminan por resolver cada una de las crisis. A veces incluso a pesar de ellos. Pero a los que nunca se les reconocerá el mérito. Porque toda organización “seria” necesita a quién cargarle el muerto de los desastres que son más propios de la propia organización y de sus líderes que de esos agentes desastrados. El extremo llega en la quinta temporada con ese número 1 interpretado por el inolvidable Gaius Baltar (James Callis) de Battlestar Galactica, el epítome de la designación absurda de los liderazgos de las organizaciones cuando están condicionada por la política.

Si a todo lo anterior sumamos las importantes dosis de crítica social y política que, aunque aplican principalmente al decadente Reino Unido que tan tristes espectáculos ha ofrecido en los últimos quince años, se puede extender a cualquier otro país de la Europa occidental y sus derivados en otros continentes, tenemos una serie que, efectivamente, es de lo mejor que hay en estos momentos, me atrevería a decir que imprescindible. Y un ejemplo más de que, en general, Apple TV intenta apostar más por la calidad que por la cantidad. Y eso está bien.

[Cine] Father Mother Sister Brother (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. De las tres localizaciones de la película, elijo París. En una puesta de sol desde el Centro Pompidou.

Father Mother Sister Brother (2025; 07/20260202)

Esta película, dirigida por Jim Jarmusch, me había llamado la atención desde que se anunció su estreno, aunque daba la impresión de que estaba pasando relativamente desapercibida en cartelera. Sin embargo, los horarios de la sesión en versión original impidieron que fuéramos a verla hasta que, repentinamente, cambiaron y se me puso a tiro en un horario más asequible para mis posibilidades del momento. Jarmusch ha dirigido película que en su momento me parecieron interesantes, y el reparto era llamativo. Así que, por qué no. Hace tiempo que soy consciente que las tendencias populares en cine no tienen nada que ver con la calidad de las películas.

La película se divide en tres partes, tres historias no relacionadas entre sí argumentalmente, aunque sí por su temática. La familia.

  1. Father: Dos hermanos, él (Adam Driver) y ella (Mayim Bialik) viajan juntos para realizar una visita a su padre (Tom Waits) que vive en algún lugar entre los bosques y lagos de Nueva Inglaterra o un sitio similar, y con quien se ven poco. Ella apenas trata con el padre. Él habla de vez en cuando y le presta dinero para sus apaños domésticos. Cuando se encuentran, apenas tienen de qué hablar. Y uno tiene desde el principio que las cosas no son como parecen.
  2. Mother: Una escritora ya mayor (Charlotte Rampling) prepara la visita anual de sus hijas, la mayor (Cate Blanchett) y la menor (Vicky Krieps), para tomar el té. La mayor llega con ganas de agradar y de demostrar que todo va bien, pendiente de la aprobación de la madre. La menor acude por rutina, se presenta como triunfadora de forma casual, aunque no, y se siente desapegada de todo. La sensación es de cordialidad/cortesía fingidas.
  3. Sister/Brother: Dos hermanos, ella (Indya Moore) y él (Luka Sabbat), se reúnen para recoger las cosas del apartamento parisino donde vivían sus padres, una pareja multirracial que ha fallecido en un accidente, y a los que se sentían unidos y queridos, aunque, como descubrirán, ni siquiera estaban realmente casados. Ambos tienen buena sintonía y rememoran sus recuerdos y sentimientos más queridos.

Jarmusch lanza una mirada sarcástica a las relaciones familiares «convencionales» en las dos primeras historias. Familias bien, cuyos miembros tienen «éxito» en su vida, pero que se manifiestan distantes, sin apegos. En ambas falta uno de los cónyuges. En el primer caso, claramente, el que cohesionaba la familia. Las relaciones son formales, pero con sensación de hipocresía. La tercera historia, sin embargo, es una historia de una relación fluida, de confianza, la única en la que los personajes que dialogan no son blancos, anglosajones de familia bien. Es una familia poco convencional. Incluso de hábitos poco recomendables. Pero hay afecto. Y sinceridad. Claramente, un alegato no falto de humor, contra lo convencional, las buenas maneras, la hipocresía en las relaciones. Todas las historias tienen algunos puntos comunes que las unen, el agua, el te, los patinadores en monopatín, los coches que funcionan mejor o peor… pero con tonos distintos unos de otros.

Correctamente interpretados por un elenco con mucho oficio, las dos primeras historias hay que observarlas en clave casi de parodia. Las personas que desfilan ante nuestros ojos, si no son ridículas en sí mismas, hacen cosas ridículas o se muestran ridículas en la situación en la que son presentados. Y constantemente aparecen elementos que, quizá no provocarán una carcajada en el espectador, pero sí una sonrisa irónica amplia. La tercera es una historia similar en apariencia, pero muy diferente en el fondo. Relaciones naturales, orgánicas, sinceras. Amor fraternal, y añoranza de los progenitores perdidos y de los secretos que se llevaron a la tumba sobre su relación.

Globalmente considerada, hay que reconocer la excelente factura y las excelentes interpretaciones de todos los que en ella participan. Pero en lo que se refiere al balance final… pues la tesis expuesta, aunque mostrada con gracia y oficio, tampoco tiene mucho más que rascar. Y es que al final, es una simplificación sobre los tipos de familias o sobre las formas en que estas se relacionan, mucho más diversa que lo que aquí se muestra. Se deja ver, sí. Incluso puede ser recomendable, también. Pero tampoco es de los trabajos más destacados del director.

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Libro] Penance – Eliza Clark

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. La ficticia ciudad de la novela de hoy me ha recordado la visita a Margate, condado de Kent, una tarde de octubre hace 13 años.

Libro que me recomendaron y que cogí de oferta en mi tienda habitual de libros electrónicos, en versión original en ingles. De una autora joven, 30 o 31 años, británica, llamada Eliza Clark. Y que afronta un tema actual, con recursos actuales de hoy en día, más propios de generaciones actuales, y en el que satiriza es género tan popular últimamente en series de televisión y en literatura que es el llamado true crime. Publicado hace sólo dos años, en 2023.

Clark nos lleva a una localidad ficticia en la costa británica del mar del Norte, próxima a Newcastle upon Tyne, ciudad esta última de donde es oriunda la escritora. Una localidad turística, que conoció breves tiempos de esplendor, pero que lleva buena parte del siglo XX y lo que llevamos del XXI en progresiva decadencia. Con una sociedad cerrada, provinciana, en la que dominan unos pocos caciquillos locales, vinculados a partidos políticos conservadores o nacionalistas de extrema derecha. Y en la noche del referéndum del Brexit un terrible crimen sucede cuando una joven adolescente de 16 años es torturada y asesinada al quemarla viva por tres compañeras suyas del instituto publico. Ademas de afectar a la vida de una cuarta que fue la primera sospechosa, aunque inocente del crimen. Un periodista especializado en crímenes, escritor de un único éxito, intenta reverdecer laureles contando la auténtica versión de los hechos, por lo que irá entrevistando a las implicadas en el caso o sus parientes próximos.

Clark arremete sin compasión contra diversos elementos de la sociedad inglesa actual. De alguna forma, tal y como he entendido el libro, ese microclima en esa decadente pequeña ciudad costera del norte de Inglaterra es un trasunto de la decadencia del Reino Unido, y especialmente de la predominante Inglaterra. La división social entre brexitas y antibrexitas, el racismo rancio de los nacionalistas ingleses, frente a lo políticamente correcto de los inmigrantes más o menos integrados, las tóxicas relaciones entre las niñas y adolescentes, en las que el haber nacido o vivido en uno u otro barrio de la ciudad puede ser determinante de su futuro, de su posición social. Y la sátira con el género, ya que el narrador principal, en una primera persona indirecta, y por lo tanto absolutamente falto de credibilidad, disfraza su intención sensacionalista de pretendida investigación periodística seria.

He de reconocer que me costó entrar en la lectura. Y de hecho tuve varias interrupciones en su lectura hasta que la terminé volviendo de Málaga. Pero en cuanto cogí el tono de la historia y la narración, empecé a considerar tremendamente interesante, hasta cierto punto adictiva, casi apasionante. No es perfecta. Pero es un relato actual, con temas actuales, de una autora joven y prometedora. Y con un sentido del humor probablemente retorcido. Lo cual está muy bien.

[Libro] Cuentos de cabecera – Osamu Dazai

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Caminando a lo largo de la línea Kibi de ferrocarril, popularmente conocida como linea Momotarō, por atravesar las tierras donde presuntamente nació este popular héroe de los cuentos japoneses. Aunque los eruditos dicen que esa presunción es un «cuento» propagandístico de los responsables del turismo de la zona para atraer viajeros. El sitio está bien, momotaros aparte.

Vamos con un libro de fácil lectura que leí durante el viaje a Japón, cuando tenía algún ratito en desplazamientos en tren y a los que íbamos no nos apetecía conversar. Es un libro del escritor japonés Osamu Dazai, publicado en 1945. Una descripción amplia del contenido del libro se detalla en la Wikipedia en inglés. Dazai fue un escritor de vida torturada. En su juventud tuvo conflictos políticos al ser izquierdista en un país con fuertes sentimientos conservadores y anticomunistas. Se casó en dos ocasiones y tuvo varias amantes. Se suicidó con la última. Y siempre aspiró al reconocimiento público de su valía como escritor. Y, aunque lo tuvo, siempre se sintió un segundón. Dicen que sus mejores libros vinieron en sus últimos años de vida.

Esta recopilación de cuatro cuentos surgió de los bombardeos de Tokio. Su casa fue destruida dos veces en estos bombardeos, aunque nadie de la familia murió, e incluso tuvo un hijo en 1944. La cuestión es que durante los bombardeos, en el refugio, contaba cuentos tradicionales a su hija mayor, cuentos que probablemente modificada, y de ellos salieron las versiones particulares de cuatro de los más famosos cuentos populares del País del Sol Naciente. Tituló a su colección Otogi-zōshi お伽草紙, que parece referirse a la más popular colección de cuentos populares del país, también Otogi-zōshi 御伽草子, aunque con una serie de caracteres diferentes. Se me escapa la trascendencia de este cambio, si es que existe. Los cuatro cuentos que reversiona Dazai son:

  • La historia de Urashima.
  • La montaña Kachi-kachi.
  • El gorrión de la lengua cortada.
  • El lobanillo desaparecido.

Pero frente al carácter amable, apropiado para todos los públicos y moralista de las fábulas originales, esto tiene una mirada cínica o satírica, criticando estereotipo y conceptos morales que probablemente el autor consideraba desfasados. Especialmente entre con cierta acidez a criticar la relaciones conyugales, o las relaciones entre hombres y mujeres en general.

La edición que he leído no sólo incluyen los cuatro cuentos tal y como los escribió el autor, sino que también incluyen versiones bien conocidas de los cuatro cuentos originales, lo que permite comparar las historias y sus diferencias. He de decir que alguno de los cuentos tradicionales podría no se tan «adecuado» para los niños,… pero no voy a entrar en eso. Como repito muchas veces, en la cultura occidental, la historia de Caperucita Roja en realidad no va de una niña tan niña, el lobo no es propiamente un lobo, y cuando habla de comerse a la «niña» se sobrentiende que lo que hacen es «otra cosa». Pues eso. Que los cuantos tradicionales no necesariamente son para niños. Otro ejemplo, en la versión italiana y más antigua de la Bella Durmiente, el príncipe no la despierta con un besito,… la viola. En fin…

Dicho lo cual, es una lectura entretenida, apropiada para las circunstancias. Bien ambientado por el lugar donde viajábamos, relatos cortos que se acoplaban bien a esos desplazamientos en los que no nos apetecía hablar, bien escritos… algo satíricos,… qué más vas a pedir. Como curiosidad, Dazai se planteó también una versión modificada de Momotarō, por cuyo «lugar de nacimiento» anduvimos, pero al final lo desechó por no encontró un ángulo adecuado para hacerlo.

[Libro] La gran serpiente – Pierre Lemaitre

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Buena parte de la novela transcurre en París, así que nos daremos un paseo por Montparnasse en fotos.

Pierre Lemaitre es un autor francés que ha gozado de fama y difusión en las primeras décadas del siglo XXI. Primero con sus policiacos, duros, implacables, con pocas concesiones a la amabilidad en los desenlaces o a la sensibilidad de los lectores partidarios de los finales felices. He leído un par de esos relatos policiacos. Y, a pesar de que no soy especialmente fan del género, me gustaron mucho. Los disfruté mucho, aquí y aquí… o quizá debería decir que los «sufrí» mucho. Pero su fama explotó con su dura y satírica crítica social a partir de los gueule cassée de la Primera Guerra Mundial, la cual se podía extender a ciertas formas de corrupción moral y política actuales. Que tuvo su segunda parte, que también leí. Y alguna otra cosa, que no me entusiasmo tanto, y que leí posteriormente. Y alguna novela que empecé… se me atascó… y abandoné el seguimiento de este autor. Hasta que hace pocos meses apareció en ofereta el libro que traigo aquí.

Se trata, al parecer, de la primera novela de crimen policiaco que escribió Lemaitre, y que permaneció inédita durante varias décadas. No encontró su camino en el mundo editorial. Hasta que, con la fama del autor establecida, fue publicada en los últimos años, probablemente revisada, confiando en que el nombre atraería a los lectores. Una novela que mezcla la dureza de las tramas policiacas del escritor, donde nada ni nadie está a salvo, con la ironía satírica y desmesurada de sus libros no policiacos más conocidos. Una antigua y bella resistente de la Segunda Guerra Mundial, en la que mostró una inquietante tendencia al sadismo con los invasores alemanes y colaboracionistas, acaba dedicándose el resto de su vida a ser ama de casa respetable hasta que, viuda, se dedica al oficio de asesina a sueldo. En la actualidad, con los sesenta cumplido, es antigua pero no bella, empieza a tener achaques, y despistes que hacen sospechar la enfermedad que lleva el nombre de un distinguido neurólogo bávaro nacido a mediados del siglo XIX puede estar al acecho. O algo parecido. El caso es que los despistes en sus trabajos llevan a que sus últimos asesinatos llamen especialmente la atención de la policía… y de la organización para la que trabaja. Y ambos la quieren «jubilar», unos mándandola a una «residencia» con barrotes en las ventanas tras el juicio penal pertinente, otros, por deceso.

Lo ciertos es que me ha parecido una novela divertidísima. Un poco como la antigua revista española Harakiri, tiene humor bestia y sangriento. La asesina puede no estar ya en sus mejores tiempos, cuando arrebataba por igual vidas de enemigos o «clientes» a lo bruto y corazones de sus compañeros más románticos. Pero sigue siendo una psicópata de mucho cuidado y sin escrúpulos. Su rastro de asesinatos mezcla el horror de la violencia con el humor negro, negrísimo, de las circunstancias en las que esa violencia sucede. Dicho lo cual, la novela no deja de ser un divertimento. Carece de la profundidad psicológica de las novelas policiacas posteriores del autor. Tampoco plantea un comentario social de cierto calado como otras de sus novelas no policiacas. Evidentemente, fue un ensayo de estilo y posibilidades, que está bien leer, pero que no tiene la madurez de las obras posteriores del autor. No obstante, me parece bastante recomendable. Como ya he dicho, yo me lo he pasado estupendamente.

[Cine] Den stygge stesøsteren (La hermanastra fea) (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. El cambio de guardia en el palacio real de Oslo será adecuado para ilustrar esta entrada sobre príncipes y nobles.

Den stygge stesøsteren (2025; 48/20251030)

Recupero la película que me salté hace unos días en mis comentarios cinematográficos. Y tengo que empezar a planificar mejor estos comentarios, porque se me han acumulado en estos días. Incluida la película de hoy, son cuatro los estrenos que tengo pendientes de comentario, porque esta semana ha sido muy prolífica, debido a una serie de estrenos interesantes que se han producido recientemente. Pero vamos con esta extraña versión del cuento de la Cenicienta vista desde la perspectiva de su directora y guionista, la noruega Emilie Blichfeldt.

La cosa empieza con ironía. El día de la boda del padre de Cenicienta con la que será su madrastra (Ane Dahl Torp), que llega acompañada de sus dos hijas a la mansión de la familia de Agnes (Thea Sofie Loch Næss), el nombre real en la película de Cenicienta. Pero durante el banquete, ambas partes comprenderán que ambas partes están arruinadas, por lo que ninguna de las partes mejora su situación económica con el matrimonio. Y con la impresión, el padre de Agnes muere. La única solución para salir a flote es conseguir que un de las tres chicas se case con el príncipe. La solución obvia es la bella Agnes; pero una áspera discusión con la madrastra hará que esta opte por Elvira (Lea Myren), su hija mayor, que tiene un problema. No es especialmente atractiva a los ojos de los hombres. Así que mientras la hermanastra menor pasa de todo y va felizmente a su aire, Cenicienta se dedica a sus tareas domésticas mientras liga con el jardinero, la hermanastra mayor sufre un duro proceso de transformación corporal para poder competir por los favores del príncipe.

Blichfeldt toma pues el punto de vista de la hermanastra «fea» para contar la historia tradicional, pero con una transformación notable en las personalidades de los caracteres. Todo ello con el fin de poner en solfa, de realizar una crítica mordaz, y a ratos desagradable, ya que la película podría entrar dentro del género del llamado terror corporal, sobre los estándares de belleza impuestos a la mujer por la sociedad. Elvira no es fea, realmente. Es una chica normal. No está gorda ni tiene sobrepeso, pero acumula una ligera barriguita y tiene muslos rotundos y cara redonda. Por lo que ya la llaman gorda. Tiene unos rasgos normales, perfectamente aceptables, pero para ser princesa hay que tener las nariz, la boca y los ojos perfectos. Y así, etcétera, etcétera. Mientras, el príncipe es un caradura superficial y mujeriego, mientras que Cenicienta pasa de todo y tiene su mirada puesta en los atributos masculinos del jardinero. En su conjunto, es una sátira ácida, con bastante mala baba.

La realización es muy notable. La traslación al pasado indefinido de los cuentos, (¿siglo XVII, XVIII, principios del XIX?) es realista. No hay brillo en los escenarios, no hay iluminaciones maravillosas con candelabros que producen una sorprendente cantidad de luz a pesar de ser simples velas… Todo es sombrío, algo cutre. Incluso los nobles y el palacio real tiene su parte de pedestre. Una puesta en escena que refuerza la historia. Y acompañada por excelentes actuaciones, especialmente por su protagonista, Lea Myren, y la madrastra, Ane Dahl Torp.

Notable película por lo tanto, que merece una recomendación, aunque en mi valoración subjetiva global se quede en el aprobado, porque la verdad es que no me van mucho los excesos de eso que se ha dado en llamar el «terror corporal», el derivado de transformaciones generalmente desagradables. Pero es una película notable que apenas ha tenido repercusión mediática, porque cada vez más los medios se preocupan más de los extremadamente comercial que del buen cine.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Libro] La turista – Yun Ko-eun

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. No he visitado aún Vietnam, pero yéndonos al sudeste asiático, unas fotografías de la isla de Sentosa en Singapur… en la que también puedes hacer turismo oscuro si visitas las instalaciones militares defensivas británicas que fracasaron estrepitosamente ante la invasión japonesa, con el reguero de muertes y desgracias que se abatió sobre la ciudad en los años que siguieron.

No había oído hablar del concepto de turismo oscuro, turismo negro o tanatoturismo, asociado a visitar como turistas lugares asociados con la muerte y las catástrofes. Aunque si lo miras bien, todos aquellos que viajamos, que nos gusta viajar, tarde o temprano visitamos lugares relacionados con estos conceptos. Prisiones célebres, como Alcatraz en San Francisco, campos de concentración o exterminio, como el de Auschwitz del que hablaba en la entrada de ayer, Hiroshima en su conjunto, las playas del desembarco en Normandía, la Baixa de Lisboa, que surgió como reconstrucción del letal tsunami de Todos los Santos de 1755, las ruinas de Pompeya, la ciudad de Dresde en su conjunto, las trincheras de la sierra de Alcubierre,… Son algunos de los lugares que he visitado a lo largo de mi vida, hay más, seguro, que ahora no recuerdo o no quiero mencionar, y que podrían estar sujetos al concepto de turismo oscuro. Pero nunca lo he visto de esa forma. Siempre he asociado la visita a estos lugares a su interés histórico, cultural, urbanístico, artístico o, desde la perspectiva de las desgracias que allí ocurrieron, como una lección en directo de lo que como seres humanos deberíamos intentar evitar. Las más de las veces, con poco éxito.

Pero supongo que cuando se acuña el concepto es porque un cierto número de viajeros, o turistas, no las visita por esos valores que he mencionado, sino por el morbo de sentir el peligro que puede acechar en esos lugares. Leía recientemente un artículo de divulgación científica sobre la evolución en los últimos años de la caldera volcánica de los Campos Flégreos, próximos, muy próximos, a Nápoles, en un área metropolitana de más de tres millones de habitantes. Una erupción de esta caldera, con producción de flujos piroclásticos similares a las del Vesubio que arrasaron Pompeya, harían que las consecuencias de la erupción del siglo I de la era común fuese un chiste tonto comparado con las de esta hipotética erupción. Y sin embargo, si no los he visitado, motivado por su riqueza arqueológica e interés científico, fue por culpa de una huelga de transportes públicos en Italia. Y ya era consciente de que se estaban produciendo elevaciones del suelo de la caldera, de varios centímetros, debidas al aumento de las telúricas presiones bajo la caldera. ¿Turismo oscuro?

La protagonista de la novela de Yun Ko-eun trabaja en una agencia de viajes surcoreana especializada en turismo oscuro. Ofrecen una diversidad de paquetes a los turistas interesados. Y ella es una agente de viajes competente que ha aportado mucho a su empresa. Pero ha caído en desgracia. Ha sufrido los avances con connotaciones sexuales de un superior, que cada vez han sido más agresivos, pero que ha rechazado. Por lo que el acoso ha pasado a ser más sutil e insidioso. Disfrazadas de unas vacaciones, viaja con uno de los paquetes turísticos de la agencia a una isla del sur de Vietnam donde se produjeron en su momento una mezcla de desastres naturales, tsunamis, y humanos, las agresiones de unas poblados contra otros, ocasionando matanzas. El paquete turístico cada vez atrae menos clientes. Tomará notas para comprobar si se puede recuperar con modificaciones o hay que abandonarlo. Espera hacer un buen trabajo y resituarse positivamente en la empresa. Pero regresando de la isla, un error en un tren la deja separada del grupo, sin equipaje e indocumentada. Acabará volviendo a la isla donde descubrirá una situación mucho más arriesga de lo que pensaba. Incluso para su vida. Los secretos de la isla son mayores, y peores y más macabros, de lo que pensaba.

Es uno de los libros más intensamente devastadores que he leído sobre un tema que al principio no pensaba que fuera a dar de sí lo que da. El relato va evolucionando conforme avanzan los capítulos. Lo que comienza como un comentario al sexismo y al acoso sexual a las mujeres en los lugares de trabajo, no hace mucho que hablaba de eso en estas páginas a propósito de Corea del Sur, va evolucionando hacia una novela de misterio, a veces con tonos de comedia negra, a veces con un tono de misterio detectivesco, que se encamina poco a poco a una solución que… podría acabar bien… o podría acabar en tragedia. La cuestión es que incluso si acabase en tragedia, no dejaría de tener un componente de fuerte sátira hacia los intereses económicos del capitalismo… incluso en un país de régimen (teóricamente) comunista.

La mezcla de géneros puede desconcertar al principio. No sabes muy bien dónde quiere dirigirse su autora. Son muchos los palos que toca. Y todos ellos merecerían la pena un libro para abordarlos con suficiente profundidad. Quizá el tema principal sea simplemente el cinismo que rige las relaciones comerciales y sociales en la cultura globalizada actual. Un cinismo que puede ser peligroso. Y que curiosamente también expone al perpetrador cínico a las propias catástrofes que el planeta nos receta de vez en cuando, quizá con el fin universal de dotarnos de algo de humildad y aprendizaje… en lo que fracasa por completo. Muy recomendable, aunque no apto para los fanáticos de los finales felices… y es que incluso incluye un romance… pero no perdices en el menú.

Como curiosidad, el título original en coreano, 밤의 여행자들 [bam-ui yeohaengjadeul] se ve traducido por ahí como viajeros de la noche o viajeros nocturnos, pero en realidad habría que utilizar un sentido figurado de la expresión y traducirse como viajeros de la oscuridad.

[TV] Cosas de series; Hollywood se mira al ombligo y se propone como candidata a premios

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. No he estado en Los Ángeles, y no se cuando iré. USAmérica no apetece últimamente.

Hace unos días se anunciaron los candidatos a premios en la próxima ceremonia de los premios Emmy, los premios dedicados a los programas de televisión por excelencia en el imperio USAmericano. El equivalente a los Oscar para la pequeña pantalla. Nunca han sido unos premios que me hayan llamado mucho la atención. Hay tantas y tantas categorías… que casi es difícil que de una u otra forma, las series de televisión más populares no se lleven uno u otro premio. Sí, me centraré en la ficción televisiva. No en otros programas. Y si ya los Oscar se centran principalmente en el cine USAmericano, por mucho que en los últimos tiempos, de vez en cuando, consideren las excelentes película que se hacen en otras cinematografías, en los Emmy todavía es mucho más acusado. Así que poco interés, más allá de uno anecdótico, despiertan en mí.

Este año, no obstante, me llamó la atención alguno de los titulares. Entre las tres series con más candidaturas a premios, luego ya veremos quien se lleva el gato al agua, hay dos de Apple TV+ y una de HBO. HBO ha tenido tradicionalmente un aura de calidad. Que no sé en qué medida mantiene. Y Apple TV+ sabemos desde hace tiempo que quiere competir más en calidad que en cantidad, frente a otras plataformas de contenidos en línea más populares. No veo HBO… uno no puede esta a todo, y es una plataforma que ha dado muchos bandazos en su organización y presentación de contenidos,… o esa es mi impresión. Apple TV+ sí. Como soy usuario de varios de su servicios, por un poquito más de dinero, comparado con el coste de otras plataformas, tengo también el acceso a sus series y películas originales. Y sí… tiene series muy interesantes. Muy probablemente me dé pronto de baja de alguna muy significativa y me centre en la más reducida oferta de esta plataforma, con un importante ahorro de dinero a la larga.

La serie con más candidaturas ya fue motivo de comentario en estas páginas. Y es que Severance es una serie excelente, tanto en su factura, como en sus interpretaciones. La segunda es The Penguin, que no he visto. Es de HBO y, además, su trama procede de un universo de superhéroes de esos. Que no me atrae en exceso. Aunque creo que en esta ocasión es más de supervillanos. No sé. Realmente está muy bien valorada, tanto por el público como por la crítica. Y la tercera, también de Apple TV+, y que terminé de ver, en su primera temporada, no hace muchas semanas, es The Studio, una comedia satírica y políticamente incorrecta, con episodios que duran entre 24 y 44 minutos, sobre un estudio de cine que pasa malos momentos, especialmente en su intento de combinar calidad y cine comercial, para no hundirse o ser absorbido por las nuevas empresas del mundo de las tecnologías de la información, tan ávidas de dinero.

Con Seth Rogen al frente del reparto, como el principal responsable del estudio, tiene un reparto muy coral, con abundancia de cameos y colaboraciones del famoseo hollywoodiense, haciendo de sí mismos o, más bien, de versiones autoparódicas de sí mismos. El siempre noble y sano ejercicio de saber reírse de sí mismos. El principio de la serie es básico, pero eficaz. Un equipo de profesionales en el estudio que se ven obligados a colaborar para sacar adelante los proyectos, pero que se coordinan de pena, hasta la hilaridad, y que además tienen una capacidad inmensa para meter la pata, para la ineptitud social. Se atribuye a Einstein, no está claro que realmente lo dijera o escribiera en realidad, aquello de que «Sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana, y no estoy seguro de lo primero». Pues bien, la serie juega fundamentalmente con la infinitud de la estupidez humana. Pero también con aquella fase de la planificación de proyectos que se formula como «Consecución inexplicable de los objetivos del proyecto».

He de decir, que me costó un poco entrar en la serie. El desarrollo de los episodios es aparentemente caótico, y hay numerosos personajes, entre los que, si no estás muy atento a la pantalla, puedes perderte. Especialmente cuando estás en casa, y eventualmente surgen elementos de distracción que te hacen perder el hilo. Pero poco a poco fui cogiéndole el gustillo a estas historias sobre ejecutivos y productores de cine que tienen que navegar entre los dineros, el arte y los egos de los intérpretes y directores. Un cuadro general, satírico, una acto de autocrítica desde Hollywood, realizado con inteligencia, y desde una perspectiva actual, con los problemas actuales del llamado séptimo arte. No sé si es para que al final resulte muy premiada. No compite con las otras dos que he mencionado, están en distintas categorías. Ya he dicho que hay tantas, que la probabilidad que te caiga algún premio, aunque sea de la «pedrea» no es tan baja como parece. Pero sí que es recomendable.

[Cine] Mickey 17 (2025

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Glaciares e icebergs en Islandia.

Mickey 17 (2025; 16/20250319)

Me enteré de que se iba a estrenar esta película hace dos meses, cuando preparaba mi comentario sobre la novela en la que se basa y que había terminado de leer unas semanas antes. En ese momento, ni siquiera había una fecha de estreno para España. Para la mayor parte del mundo estaba prevista para principios de marzo… y al final ha resultado que en España también. Lo cierto es que la novela me gustó. No es la octava maravilla de la ciencia ficción, pero era bastante disfrutable. Muy divertida. Y su adaptación al cine venía avalada por estar dirigida por Bong Joon Ho, oscarizado director surcoreano, que ha hecho una variedad de películas bastante interesantes.

Es cierto que había un detalle que me mosqueaba. Ese ‘1’ delante del ‘7’. Eso implicaba que la adaptación se tomaría sus libertades. Y tal y como yo percibía la obra literaria original, era fácilmente transplantable al cine sin necesidad de adaptaciones especiales. Si ya estaba bien… ¿necesariamente los cambios la llevaría a ser mejor? Este tipo de cuestiones me generan serias dudas. Y, desde mi punto de vista, y a pesar de que la película ha recibido buenas críticas, aunque no unánimes, de alguna modo falla.

La película tiene un planteamiento inicial similar al del libro, Mickey 17 (Robert Pattinson), un clon considerado «trabajador prescindible» en una incipiente colonia humana en un exoplaneta que ha resultado estar en una fase de bola nieve, cae por una grieta de un glaciar, se le da por muerto, y se «imprime» un nuevo clon, Mickey 18 (también Pattinson, claro). Pero los seres vivos originales del planeta lo salvan, y eso crea una situación tabú. No puede haber seres humanos «repetidos». Ambos Mickeys intentarán evitar ser exterminados, pero todo acabará viéndose enredado, incluso con la colaboración de la novia de… ¿ambos? (Naomi Ackie). Además la colonia está gobernada por un dictadorcillo fascistoide (Mark Ruffalo) y su esposa (Toni Collette). Y está la «amenaza» de las criaturas que han salvado a Mickey 17.

Con una realización correcta y con interpretaciones correctas, tendentes al histrionismo, a la exageración, pero porque así lo pide el planteamiento de la película, esta adquiere un tono de comedia satírica, ácida. En ocasiones comedia negra. La novela original, mucho menos cómica, más aventurera y de acción, llevaba consigo un cierto comentario social y político, asociado a los intereses económicos de las civilizaciones, a los riesgos de la colonización de lo desconocido, convirtiendo los nuevo asentamientos en lugares sin ley o con una ley arbitraria, y sobre los genocidios. Podría ser incluso un western de frontera, en el que los «indios» son las criaturas del planeta. Incluso si no tiene el aspecto o las formas del western. También sobre los fanatismos religiosos y el desprecio al trabajador «prescindible» de una forma u otra. Algunos de estos elementos permanecen en la película, pero en un segundo plano, tomando protagonismo el fantoche dictadorcillo de la colonia, una mezcla de distintos dictadores fascistas con políticos y empresarios modernos fácilmente reconocibles.

Pero el desarrollo no me convence. Todo resulta atropellado. Y unas situaciones no siempre son una consecuencia clara de las anteriores. El papel de Mickey 18 está muy modificado con respecto al Mickey 8 del relato escrito, y eso cambia muchas perspectivas. Y genera de forma residual un cambio en la personalidad y la importancia de la novia de Mickey. De ser el contrapunto humano y comprensivo de la colonia frente a los fanatismos, o las rigideces paramilitares, se convierte simplemente en una persona a la que le gusta follar con los Mickeys. Y puestos a innovar, la científica modosita (Patsy Ferran) que recoge el testigo del humano empático y comprensivo, un personaje que no está en el libro, apenas recibe desarrollo. Todo ello me lleva a que conforme transcurre el metraje, me voy alejando de la película, llegando en la práctica a salirme de ella y sentirme insatisfecho. No sé si plantar una franca NO recomendación, porque tal vez quien se acerque a la película desde la falta de prejuicios por no haber leído el libro la pueda disfrutar. Pero… no sé.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Cine] Triangle of sadness (2022)

Cine

Triangle of sadness (2022; 17/20230223)

Sensaciones muy contradictorias me despierta esta película del sueco Ruben Östlund, de la que muy poco sabíamos hasta su estreno, pero que nos animamos a ver ante algunas críticas que la hacían muy prometedora. Previamente había visto una película de Östlund, que no me disgustó, pero en la que acabé con la sensación de que no culminó del todo bien una buena faena con muy buenos mimbres. Aunque todos los comentarios que el tono estaba en el entorno de la comedia satírica. O al menos paródica.

Segunda ocasión en pocos días que ilustro la entrada con fotos de Estocolmo. La película de hoy comienza con secuencias en la capital sueca.

Dividida en tres actos, en el primero conocemos a una pareja de modelos, él en declive (Harris Dickinson), ella al alza (Charlbi Dean), y con una dinámica peculiar. Parece que se quieren… pero no necesariamente se entienden. En el segundo, esta pareja se embarca en un crucero de lujo, que compartirán con un conjunto de ricachones pasajeros, que representan todo lo podrido de la sociedad capitalista globalizada actual, y con los empleados del barco, destinados a complacer a los anteriores, pero pasando desapercibidos como si no existiesen. Y capitaneados por un bebedor capitán (Woody Harrelson) que se encierra en su camarote mientras pone como fondo musical La Internacional a gran volumen. Una tormenta y un ataque pirata arruinarán el crucero. En el tercer acto, en una isla «desierta», los ricos supervivientes de un naufragio dependerán de las habilidades de la señora que limpia los lavabos (Dolly de Leon) para sobrevivir hasta que sean rescatados.

La película tiene intenciones claramente subversivas. Si el primer acto subvierte las relaciones de poder en una pareja de enamorados, el segundo acto pone en ridículo en un escenario paródico, absurdo, satírico, a aquellos que ostentan el poder político, económico y social en las sociedades globalizadas actuales, mientras que el tercer acto subvierte las relaciones de poder, cuando estos «poderosos» se convierten en inútiles y dependen de las habilidades de los sirvientes. Se cierra la película en una secuencia en la que el absurdo, que se veía venir, que se intuía constantemente, hace explotar la historia, devolviéndonos a la realidad con una final abierto que cada cual puede interpretar como quiera. Desde muchos puntos de vista, una película excelente, realizada con una precisión casi milimétrica.

Apoyada además por unas interpretaciones que están a un nivel superior al que parecen, hemos de lamentar el fallecimiento poco después de finalizar el rodaje de una de las protagonistas, Charlbi Dean, la película aspiraba a ser rompedora y una referencia para el futuro. Sin embargo, en muchos momentos se lastra por el efectismo de la situación. Si el primer y el tercer acto son contenidos e interesantes, mucho más interesante el primero, el acto central, en su crescendo hacia la catástrofe entra en una serie de situaciones que me parecen más efectistas que efectivas. Me dejan una sensación de exceso, probablemente no necesario porque la tesis ya había sido planteada, y me generan una cierta insatisfacción en el balance global de la película. Que en ocasiones me parece la versión borde y canalla de la genial The Party de Blake Edwards, también crítica social de una época, aunque mucho más amable. Y divertida.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] The Menu (20229

Cine

The Menu (2022; 02/20230103)

Después de leer varias críticas muy elogiosas de esta película dirigida por Mark Mylod, director que procede del medio televisivo donde ha participado en varias series prestigiosas, teníamos muchas ganas de verla. Especialmente porque además viene acompañada de un reparto interesante. Aunque no sabíamos muy bien qué íbamos a ver… ¿una de terror? ¿una comedia negra? ¿una de misterio? De todas estas formas y alguna más la habíamos visto calificada. En fin… que al final, al borde de la descalificación, pronta a desaparecer de cartelera, nos fuimos a verla.

Capri no es una isla privada. Pero por su carácter… de turismo de cierto nivel, aunque se llene de masas del «populacho» cotidianamente, nos servirá para ilustrar la entrada.

Una pareja formada por un comidista (Nicholas Hoult), o foodie para quienes no pueden pasar sin anglicismos, y su acompañante femenina (Anya Taylor-Joy) se dirigen a una cena extremadamente exclusiva, y extremadamente cara, a una isla privada, cocinada por el equipo de un famoso y extravagante chef (Ralph Fiennes). En el barco que les lleva a la isla coinciden con un exclusivo grupo de comensales, con quienes compartirán la cena. Pero la Margot, la acompañante del comidista, pronto sospechará que esta cena tiene gato encerrado y que algo va mal. Lo que pasa es que el chef también sospechará lo mismo. Que ella no es lo que parece.

De todos los calificativos que se le han puesto a esta película, creo que los que mejor se le ajustan son los de sátira y comedia negra. La película, como otras que están alcanzando el éxito en los últimos tiempos, enfila sus dardos contra las modas de los modernos ricos, celbridades y empresarios que son cáscaras vacías, ya que más allá de su capacidad de hacer dinero no tiene nada más y son más falsos que un duro de cuatro pesetas. Aunque el ritmo y el tono se diferencia de la reciente película del detective Benoit Blanc, en realidad son dos películas profundamente emparentadas, que ponen en solfa los mismos valores, o la misma carencia de valores.

No obstante, la película carece de la brillantez que se nos había prometido en las entusiastas críticas. Entendámonos, está bien, y cuenta con un sólido trabajo interpretativo. Pero su ritmo, a pesar de no ser excesivamente larga, para los estándares actuales, es irregular… y quizá padezca de un exceso de… palmadas. Cuando la película empieza a sorprender realmente, cuando descubre su auténtico, y sangriento, tono te pilla en frío. Pero se deja ver y es entretenida. Quien quiera verla imaginando las caras de sus celebridades preferidas sustituyendo los rostros de los sólidos intérpretes de este reparto, se lo pasará bien. Y creo que las interacciones entre Fiennes y Taylor-Joy, que prometían más, están desaprovechadas, y podrían haber generado más interés.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***