[Cine] The dead don’t die (2019)

Cine

The dead don’t die (2019; 36/20190709)

Como viene sucediendo en los últimos años, nos está costando encontrar motivación para ir a las salas de cine durante el verano. Una programación pobre, un maltrato a las versiones originales en cuanto a disponibilidad horaria y permanencia en cartelera, y cierto escepticismo que se ha ido desarrollando hacia cierto tipo de producciones, hace que nos cueste, o por lo menos a mí, tomar la decisión de afrontar el calor de este tórrido verano para ir a las únicas salas de cine donde se exhiben versiones originales. Cada vez soporto menos los (horribles) doblajes de las películas, frente al orgullo sobre los mismos que muestran en ocasiones diversos componentes de la industria en España, más preocupados por el dinero que por la cultura o el respeto a la obra.

Había que buscar un cementerio… y porqué no el de Malmo, que sirve también de parque. Pero de dónde van a salir los “no muertos” si no es de un cementerio.

Y en estas estamos cuando recibo la propuesta de ir a ver la última de Jim Jarmusch, director de quien he visto cosas estupendas, pero también pestiños pedantes y pretenciosos que no me han convencido, me cuenten lo que me cuenten algunos críticos. Se tuvieron que emplear a fondo para convencerme en ir a ver una, la enésima, de zombis.

Afortunadamente. A mí esta película me suena a divertimento entre amigos. Lo bueno es que a mí me divirtió con carácter general. Una pequeña población del medio oeste americano en la que se enfrentan, como en el resto del mundo, aunque eso no lo vemos, a un apocalipsis zombi. Con el jefe de policía (Bill Murray) y sus ayudantes (Adam Driver y Chloë Sevigny) al frente. Y la peculiar dueña de una funeraria (Tilda Swinton). Todo ello visto a través de los ojos del automarginado del pueblo (Tom Waits) y con una serie de rupturas indirectas de la cuarta pared o autorreferencias a la propia película y a otras películas, tanto del propio Jarmusch como de otros directores habituales del género. O de otros géneros.

Como digo, tiene toda la apariencia de un divertimento. Jarmusch y varios de los actores que han aparecido en sus anteriores películas, más una serie de actores y actrices que hace pequeños papeles, cameos en algún caso, irreconocibles si se esconden tras las pintas de un zombi, se han juntado y se han divertido haciendo una película que, a pesar de estas circunstancias no es banal. Puesto que en diversos detalles a los que se suma la declaración final de Hermit Bob (Waits), comprobamos que es una nueva crítica hacia esa América profunda adocenada, pasiva políticamente o votante de monstruos como quien les gobierna en estos momentos, como crítica es ante los desmanes medioambientales del capitalismo y las mentiras gubernamentales descaradas sobre los mismo, ante todo lo cual esta película de Jarmusch es una declaración de que mejor todos muertos a seguir como estamos.

Tampoco creo que pase a la historia del cine de forma especial. Pero si acudes con el estado de ánimo adecuado, y prestas atención a las distintas referencias del filme, te lo pasas bastante bien. Lo mejor de todas formas,… Tilda Swinton, que va a lo suyo, con acento escocés, y una salida de escena propia de los mejores tiempos de los Monty Python.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Paterson (2016)

Cine

Paterson (2016; 662016-2112)

Entre las buenas críticas que estaba leyendo y el boca a boca que me estaba llegando, me habían entrado muchas ganas de ver esta película. Pero al mismo tiempo, no encontraba con quien ir. Que “para la semana de Navidad que tendremos fiesta”, fue una contestación habitual. El caso es que temía que con la llegada de la época festiva, la versión original de esta película fuese fulminada dado “el interés de transmitir la cultura” que “suelen” manifestar los distribuidores y exhibidores de cine en determinadas fechas. Así que me fui solo a verla. No ha desaparecido de la programación, pero su presencia se ha reducido, y se la han llevado a un horario nocturno muy inconveniente. Lo dicho. Hay que dar paso a los “taquillazos” palomiteros.

Con Jim Jarmusch al mando, un director sobre el que tengo sentimientos contrapuestos, hay cosas que me gustan mucho de él y otras me resultan bastante indigestas, y con uno de los actores de moda, Adam Driver, que lo mismo se involucra en el cine independiente, que se asoma a las series de televisión de las cadenas más prestigiosas, que se convierte en el nuevo villano en una galaxia muy, muy, muy lejana.

20150616-_2230901.jpg

En Estados Unidos sólo he visitado Nueva York… así que representaré el espíritu de las ciudades pequeñas norteamericanas con las tranquilas calles de Kingston (Canadá). Aunque tal vez no necesariamente sea tan similares sociológicamente hablando. Es un pálpito que me entra viendo los desaguisados electorales en los EE.UU.

En esta película, Driver interpreta, muy coherente con su apellido, a un conductor de autobús urbano en la ciudad de Paterson, Nueva Jersey, que se llama a su vez Paterson. Casado con Laura (Golshifteh Farahani), de la que está muy enamorado, su vida transcurre en una rutina repetitiva. Se levanta pronto para ir a trabajar, desayuna, conduce su autobús, vuelve a casa, saca a pasear al feo perro familiar, se toma durante el paseo una cerveza en el bar de Doc (Barry Shabaka Henley), y vuelta a la cama. Mientras, Laura, que se queda en casa, se muestra inquieta porque quiere más. Aunque de forma poco clara. O bien se dedica a decorar la casa con múltiples motivos geométricos en blanco y negro, o le propone a su marido tener gemelos, o se dedica a hacer pastelitos para el mercadillo del sábado, o quiere aprender a tocar la guitarra para convertirse en una estrella del country. Paterson rompe la monotonía escuchando a sus viajeros, conversando con la gente con la que se encuentra, pero sobre todo, escribiendo poesía.

20150616-_2230910.jpg

La película es sencilla y compleja al mismo tiempo. Comienza un lunes a las 6:15 de la mañana, y termina al lunes siguiente a la misma hora. Y acompañamos a Paterson cada día, con una rutina que cada día va cambiando ligeramente. Y así comprendemos que detrás de la calmada rutina, de la bonhomía pacífica y solidaria de la que hace gala, algunos conflictos están larvados. Jarmusch trata al espectador con inteligencia. No cuenta mucho sobre la historia y el trasfondo de los personajes, pero nos va dejando pistas en toda la película, en los decorados, en determinados sucesos que nos hablan de los conflictos internos de los personajes, que inevitablemente afloran. Todo ello enmarcado por la ciudad de Paterson, una ciudad aparentemente anodina a poco más de 30 kilómetros de Manhattan, pero que parece encerrada en sí misma, y excelentemente retratada por el excelente aunque poco intrusivo trabajo del director de fotografía Frederick Elmes.

Y como piezas fundamentales de este mecano, las contenidas pero altamente convincentes interpretaciones de su reparto, empezando por un sobrio pero fenomenal Adam Driver, que muestra que puede estar destinado a ser uno de los grandes actores, sin necesidad de caer en el exceso que muchas veces muestran los actores masculinos más notables. Perfecta en su papel Farahani, que nos transmite esa mezcla de candidez e inquietud, capaz de enamorar o volver loco a cualquiera. Actriz iraní que merece que se le den oportunidades, alejadas de la notoriedad alcanzada por motivos políticos. Está condenada al exilio en su país por haber aparecido parcialmente desnuda en alguna publicación, acto que respondía también a una denuncia de la falta de libertades, especialmente entre las mujeres, en su país. Y no nos olvidemos de esos personajes secundarios que van apareciendo por el filme y dejando sus pequeñas perlas, aportaciones siempre interesantes. Imperdibles las conversaciones de los extraños en el autobús urbano.

20150616-_2230914.jpg

Realmente, en estas fechas del año en las que todo el mundo pretende ir de buen rollo cuando tanta gente practica el egoísmo más recalcitrante, esta película nos traslada a unos valores mucho más auténticos, ejercidos en el día a día. De alguna forma, el modesto conductor de autobús Paterson en Paterson, Nueva Jersey, se convierte en un héroe de lo cotidiano. Una propuesta de hombre sencillo y tranquilo, pero sensible y creativo, quizá un modelo a seguir, del que además te puedes montar su propia historia con los datos que el director te va dejando aquí y allí. Muy recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

20150616-_2230932.jpg

[Cine] Only Lovers Left Alive (2013)

Cine

Only Lovers Left Alive (2013), 15 de junio de 2014.

Versión original para lo último de Jim Jarmusch, que viene con un reparto atractivo, aunque el hecho de que el tema fuera de vampiros nos tiraba un poco para atrás. Pero la abundancia de comentarios positivos sobre la película nos animó finalmente a acercarnos a la sala de cine este domingo pasado. En la cartelera española es posible encontrarla también en versión doblada con el título Sólo los amantes sobreviven. Desde aquí siempre recomiendo al versión original siempre que sea posible. De verdad que con el doblaje se pierden cosas, además de que te impide disfrutar del auténtico trabajo de los intérpretes originales.

Adam (Tom Hiddleston) y Eve (Tilda Swinton), vampiros, amantes, pareja, esposos o lo que sean desde tiempos inmemorables. Viven adaptados al siglo XXI; no salen a cazar y a matar. Las tecnologías han avanzado una barbaridad y uno puede disfrutar y degustar de una bolsa de 0 negativo si se lo sabe montar. Eva vive en la medina de Tánger, y disfruta de la literatura, junto con el viejo Marlowe (John Hurt). Sí, ese Marlowe, el precursor de Shakespeare. Y Adam vive en una fantasmal Detroit, medio abandonada por el hundimiento de la industria, dedicado a la música; toda la música, especialmente el rock. En un momento se reúnen, pero la entrada en escena de Ava (Mia Wasikowska), otra vampira, les pondrá la “vida” patas abajo.

En los "caruggi" del casco histórico de Génova

Si ayer los “caruggi” de Génova servían para ilustrar “las calles de arena”…

Vamos a ver… no sé… para mí tiene más de ejercicio estético y de reflexión sobre las artes, la literatura y la música en particular, que otra cosa. Hay mucho cine en la iluminación, la fotografía, los encuadres, los movimientos de cámara. Hay una planificación muy cuidada para que, con la colaboración de unos intérpretes en estado de gracia, salga adelante un ejercicio de estilo personal y moderno. Pero hay poco más. La historia es mínimo. Hacen sus cosas, pasa algo con Ava, se les generan unos problemas, y poco más. Con muchas inconsecuencias, con bastante falta de previsión en la coherencia de la historia que, por pequeña que sea, está ahí y hay que cuidarla. El final especialmente, me parece un ejemplo de estas incoherencias. Unos tipos que viven como diletantes, sin necesidad de esforzarse, coleccionando, volando de una lado para otro en primera clase, manejando una multiplicidad de tarjetas de crédito, con recursos aparentemente infinitos… al final “se ven forzados” a terminar como termina el filme… sin más. ¿Es que después de tantos siglos no han aprendido a usar sus recursos? ¿Y por qué transmiten tanta sensación de superficialidad a pesar de sus inquietudes artísticas o estéticas? ¿Acaso no es el colmo de la superficialidad el identificarse a través de una falsa identidad con Daisy Buchanan?

Para mí, el momento en el que me lo paso bien y disfruto es cuando aparece Wasikowska, cuando hay algo de vida en la película. Realmente estamos ante muertos vivientes. Pero se hace corta esta presencia,… no hay un desarrollo de una historia coherente. Y volvemos a lo que decía al principio… al final, todo es un ejercicio de estilo. Y eso puede resultar también vacío en ocasiones. Reconociendo las virtudes estéticas de la película, encantados con los intérpretes de la misma, salimos de la sala de cine no obstante con sensación de desencanto.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: **/***

En los "caruggi" del casco histórico de Génova

… hoy pueden servir igualmente para hacerlo con el mundo de la noche y de los seres que moran en las sombras, entre la vida y la muerte.