[Cine] On Chesil Beach (2017)

Cine

On Chesil Beach (2017; 32/201800702)

No es que necesite muchas excusas para leer una novela del británico Ian McEwan; pero lo cierto es que cuando leí Chesil Beach en el otoño del año pasado fue impulsado por la noticia de que Dominic Cooke estaba rodando la película que hoy traigo a estas páginas. La novela, que no es muy larga, la leí enseguida, me gustó mucho. Y me hizo reflexionar.

La historia que pasan su luna de miel en la conocida barra de piedras y arena del condado de Dorset en Inglaterra, mientras rememoran los acontecimientos que les llevaron a enamorarse y a tomar la decisión de casarse a pesar de sus diferencias personales y de sus distintos estratos socioeconómicos me tocó bastante la fibra emocional. No es que me sienta exactamente identificado con ellos. Los personajes de esta obra, interpretados en la pantalla por Saoirse Ronan y Billy Howle, pertenecen a un país muy distinto al mío en la época de la acción y a una generación anterior a la mía, la de los nacidos durante la guerra mundial o en los años posteriores.

Carlos Carreter

A falta de un conocimiento real de la playa de Chesil en Dorset, ilustraremos la entrada con una vistas otoñales de la playa de Margate en Kent.

Hoy en día, una relación como la de estos chicos nos parecería extraña. Una relación prácticamente platónica que se ha de consumar carnalmente en el momento del matrimonio. Supongo que en realidad era rara incluso en 1962. Pero era. Y nos sirve de excusa para analizar un hecho que sigue siendo válido. Las razones por las que los seres humanos nos sentimos atraídos no tienen por qué ser válidas a la hora de tomar decisiones trascendentales como iniciar una convivencia, o un proyecto de familia. Nos podemos sentir atraídos por el físico, por el aura que desprende una personalidad, por una serie de coincidencias que nos hacen sentirnos almas gemelas,… pero pocas veces se ponen en juego el conjunto de valores profundos, lo más íntimo de cada cual, a la hora de hace sólida la relación. Que luego esta triunfe o se derrumbe de forma más o menos rápida depende de muchos factores. Y no son pocos los que en estos momentos dudan de que la monogamia en una única pareja de por vida sea la condición ideal para el ser humano. Cierto es que ha sido uno de los pilares en los que las sociedades tradicionales impulsadas por las religiones monoteistas de origen semítico, dominantes en Europa Occdental y en muchos otros lugares del mundo, han basado su control social.

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Otro tema que claramente está encima de la mesa es la madurez con la que tomamos las decisiones trascendentes de nuestra vida. Los dos jóvenes que pasan esas horas en Chesil Beach se nos aparecen excesivamente jóvenes. Aunque no nos debemos engañar por sus edades. Edades en las que hoy en día difícilmente las personas se comprometen de por vida, pero en las que durante la mayor parte de la historia de la humanidad lo han hecho. Por conveniencia la mayor parte de los tiempos; por amor, en los tiempos modernos. Y no dejan de ser decisiones sometidas a la presión externa. Las asfixiantes familias de ambos jóvenes, por motivos muy distintos. Ambos acaban de terminar sus estudios. Ella tiene claro su rumbo. Él… no tanto. Pero ese “Marry this girl!” que le suelta su padre cuando la conoce es un indicativo claro de la presión.

Y luego están las decisiones precipitadas que uno puede tomar cuando siente que se ha equivocado. La novela de McEwan, que con fidelidad se ha trasladado a la pantalla grande, no es optimista. Y los seres humanos nos empeñamos muchas veces en tomar decisiones trascendentes en caliente, sin la adecuada reflexión. Sin el adecuado diálogo. Sin el adecuado análisis de los sentimientos. Llevados por el orgullo. Porque algo que se te clava en el alma con esta historia es que estos dos memos… se quieren.

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No hablaremos mucho de las características técnicas y artísticas de la película. Producida por BBC Films, la película es correcta en su ambientación, como sólo los británicos pueden realizar una película de época. La realización de Cooke es artesanalmente irreprochable, pero carente de personalidad. Pero ahí están los dos protagonistas de la película, de alto nivel, para poner el alma en el metraje. Una película que no está a la misma altura que la obra literaria, pero que le es fiel. Y se deja ver bastante bien.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Libro] Berta Isla

Literatura

Hacía mucho, mucho, mucho que no leía algo de Javier Marías. Lo cual no deja de ser algo paradójico, porque siempre me ha gustado lo que le he leído. Alguna de sus novelas está entre mis favoritas de todos los tiempos. De hecho, llevo unos días, tras la lectura de la novela que os traigo hoy, reflexionando sobre el hecho de que realmente leo poco de autores españoles. Y además, algunas de las elecciones recientes han sido realmente desfortunadas. También sobre cómo funciona la industria editorial española. No me considero ninguna autoridad, ni de lejos, sobre el tema; pero hace tiempo que tengo la sensación de que editoriales, distribuidoras y minoristas forman una especie de alianza para desincentivar la lectura en nuestro país. Por los precios, por el tardío y deficiente paso de los libros al formato “de bolsillo”, por el excesivo precio de los libros electrónicos, que no olvidemos que no consumen papel ni llevan acompañados costes de almacenamiento, por el desafortunado funcionamiento de los premios literarios en España,… son muchas las circunstancias que de alguna forma me alejan de la lectura de las principales “plumas”, deberíamos decir “teclados” quizá, españolas.

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Aunque son varios los escenarios por los que se mueve el libro, la mayor parte del tiempo lo pasamos en Madrid, en las cercanías de la plaza de Oriente y el Palacio Real.

La cuestión es que hace un par de meses me recomendaron este libro con nombre de mujer. Y finalmente, encontró un hueco en mi lista de espera de lecturas. Afortunadamente.

Aunque el libro lleva el nombre de la protagonista femenina, la historia es de un matrimonio. De una relación de pareja que comienza en la adolescencia de los protagonistas en un colegio madrileño a finales de los años 60, en la España franquista. Una joven de clase media madrileña que decide que se casará con ese joven hijo de inglés y española que llega a su clase en un momento dado. Pero en los años de universidad, poco antes de que ambos terminaran sus estudios, que realizan en distintos países, algo hará que la proyectada vida de Tom Nevinson se encamine por senderos no previstos, al servicio de Su Graciosa Majestad. La británica claro; no consta que que la española sea “graciosa”. El dictador que la precedió si que lo fue por (maldita sea) la “gracia” de Dios. Y eso llevará a un matrimonio intermitente e interruptus.

El estilo de Marías no es fácil. Sus largas frases, con abundancia de subordinadas, aturden al principio. Quizá estamos en una época donde la escritura estandarizada y fácil predomina en exceso. Pero conforme vas avanzando, te vas habituando, y comienzas a apreciar la riqueza de la narración, que pocas veces da puntada sin hilo. Con dos estilos de narración diferenciados, en primera persona cuando seguimos la peripecia vital de Berta, en tercera persona, con un narrador externo, cuando seguimos la aventura de Tom. O Tomás. O Thomas. Según.

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Luego está el contenido. ¿Cuál es el tema de la novela? ¿Las relaciones humanas, de pareja, cuando las circunstancias son excepcionales? No sé. Quizá lo que más poso me ha dejado a mí ha sido la crítica constante que se da a la ética de los gobiernos, de los estados. Ni se plantea entrar a reflexiona con la ética del estado español, dictatorial en los primeros capítulos del libro. En plena transición política en los siguientes, una transición política que ahora en esta segunda década del siglo XXI muchos vemos como mucho más incompleta y fallida de lo que la historiografía oficial nos ha querido transmitir. Quizá por ello hace del protagonista masculino inglés, un país con una larga trayectoria de parlamentarismo y de control de sus instituciones. Pero que no carece de sombras y puntos ciegos en su actuación como estado, incluso en situaciones de necesidad y en la presunta defensa de las instituciones y de la democracia. Lo cual no siempre está claro, dadas las ambigüedades de algunos conflictos, como puede ser el del Ulster.

Durante la mayor parte del libro, he disfrutado mucho del relato. En algunos momentos, de forma casi entusiasta. Hacía mucho que nos disfrutaba tanto con un relato de un autor español. Entusiasmo que se enfrió un tanto en los últimos compases de la obra. Hay elementos de la trama que, habiendo suscitado sospechas por parte del lector, quizá hubiera sido mejor dejar sin resolver, dejando a cada cual elaborar su propia idea de lo que pudo suceder en realidad a Tomás/Thomas en su último año en Oxford. Esa resolución de la duda con los niños en el museo,… ya comprenderéis que no sea más explícito,… me dejó insatisfecho, con una resolución a las dudas demasiado casual y forzada. Hay otros elementos de la historia de Tomás/Thomas que me parece mucho más interesantes. Por que hay una impresión que me queda al final… el protagonista de la novela no es Berta Isla. Es Tomás Nevinson.

De todos modos, me parece una lectura altamente recomendable.

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[Libro] Nada se acaba

Literatura

La canadiense Margaret Atwood está de moda. El estreno hace un año de la serie basada en su novela del mismo título, The Handmaid’s Tale, puso a esta veterana escritoria en el candelero. Lo cual se vio reforzado con una nueva adaptación televisiva de otra de sus obras, Alias Grace. El éxito y el interés de estas propuestas televisivas me llevaron a leer alguna de ellas, y escogí la primera, que me gustó mucho. Tanto o más que la serie de televisión. Y eso que esta es de esas ocasiones en las que el producto audiovisual está al mismo nivel o superior que la obra literaria. Pero la obra de Atwood es amplia y variada. Para leer una nueva obra de la autora decidí que quería sentir cómo ver el mundo real. Ni novela histórica, ni distopía futurista. El mundo real tal y como lo percibe o lo siente.

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Si la imagen que Atwood transmite de Toronto y la sociedad canadiense de los años 70 es real, da la impresión de que la cosa a mejorado algo. O por lo menos, la imagen que el visitante actual se lleva de Toronto es bastante agradable. Con niebla a orillas de lago Ontario incluida.

El libro que aquí nos ocupa apareció de oferta en mi tienda de libros electrónicos habitual y no lo dudé. Es una novela de 1979, ambientada en el Toronto de la época. Durante el espacio de aproximadamente dos años conoceremos las relaciones de una serie de personajes. Nate y Elizabeth forman un matrimonio con dos hijas, que hace tiempo que no funcionan como pareja, por lo que han abierto de forma tácita el mismo a otras relaciones. Ambos tienen amantes, pero Elizabeth está doliente del suicidio del suyo, por el que sentía algo más que una mera atracción física o la conveniencia de la periódica satisfacción sexual. Nate anda perdido en su vida, tanto en lo personal como en lo profesional. Entra en escena Lesje, una paleontóloga del mismo museo donde trabaja Elizabet, que mantiene que vive con un hombre, pero sin mucho convencimiento sobre sus sentimientos. Además, descendiente de ucranianos cristianos y de judíos bálticos, se siente insegura en una sociedad aparentemente diversas, pero muy estratificada. Las relaciones entre ellos y con personajes secundarios pronto se complicaran.

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La novela funciona como una disección no sólo de las relaciones interpersonales o de pareja, encarnadas en los personajes principales de la novela, sino como un análisis de la sociedad canadiense de la época. Es un momento de tensiones en la sociedad canadiense por los movimientos separatistas del Quebec. Y a pesar de la creciente diversidad de la sociedad, que poco a poco deja de dividirse simplemente en “ingleses” y “franceses”, para dar paso a personas de otros orígenes, como decía está claramente estratificada, con dificultades de relación entre comunidades. Lesje es el personaje que mejor representa esa situación. Pero también el rancio abolengo de la familia de Elizabeth, “ingleses” de toda la vida sirve de referencia para el análisis de esta sociedad.

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No es una novela especialmente optimista. La sensación que transmite es la creencia de la autora de que las personas no pueden ser sinceras entre sí. Incluso si están enamoradas. O cuando ya hay poco que perder, y han dejado de estarlo. Hay sentimientos de posesión, de dominio, sentimientos de querer “ganar” en las mezquinas guerras interpersonales. Hay atisbos de que detrás de un tipo “simpático” se puede encontrar un egoista potencialmente maltratador. Todo en un ambiente muy lejos de la imagen del Canadá abierto, civilizado y tolerante. Porque al fin y al cabo, la gente es gente en todas partes.

No me ha resultado fácil de leer. A pesar de tener un extensión moderada, ni corta ni larga, unas trescientas páginas. Me costó más tiempo del previsto leerla. Tuve que hacer interrupciones para asimilar y volver a retomar. Y de hecho, terminé su lectura antes de leer la novela de ciencia ficción de la semana pasada, pero decidí retrasar su comentario para reposarla un poco. ¿Es recomendable? Yo creo que sí, pero con el estado de ánimo adecuado. Y exige una actitud muy activa por parte del lector. Más de lo que podría parecer en un principio.

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[Libro] Chesil Beach

Literatura

He de decir que el inglés Ian McEwan es uno de mis escritores contemporáneos favoritos desde que leí Amsterdam hace ya unos años. Desde entonces he leído varias de sus novelas, especialmente de las que ha escrito en lo que llevamos de siglo. Unas me han gustado más que otras, pero todas me han parecido interesantes. Y algunas han sido motivo de mucha reflexión en distintos aspectos de la vida, la mía y de quienes me rodean. Entretenido como narrador, siempre hay profundidad en sus obras para quienes quieran ir más allá en la lectura de un libro.

Carlos Carreter

No he tenido oportunidad de visitar Chesil Beach, aunque no he andado lejos, cuando nos dirigimos hace ya once años a visitar la península de Cornualles. Pero puedo representar ese ambiente melancólico de las costas británicas con unas cuantas fotografías de la playa de Margate.

Hace unos meses me enteré de que estaban adaptando al cine la novela que hoy nos ocupa. Y esto me incentivó para leer esta novela antes de su estreno para enero de 2018. En el Reino Unido… ni idea de cuando llegará a España. Tiene un reparto interesante con la norteamericana de origen irlandés Saoirse Ronan a la cabeza. Actriz que precisamente destacó y se dio a conocer en otra adaptación de una novela de McEwan. Un papel excelente. Lleva tantos años danzando ya esta chica por la gran pantalla que parece mentira que todavía sea una joven de 23 años.

Una edad muy parecida a la de Florence, la parte femenina de una joven pareja de recién casados a quienes conocemos cuando están “disfrutando” de una velada con cena en un hotelito en Chesil Beach en su noche de bodas. A través de sus pensamientos, y de una serie de flashbacks en forma de recuerdos iremos conociendo cómo dos chicos al principio de sus veintitantos, muy enamorados uno del otro, han llegado a un matrimonio para el que poco a poco iremos descubriendo que están muy poco preparados.

Carlos Carreter

Ambientada en un momento de transición, al principio de los años sesenta en el Reino Unido, estos jóvenes se encuentran a caballo entre el conservadurismo y la austeridad propia de los años de la guerra y la posguerra mundial, y los exhuberantes y progresistas años 60 que se empiezan a vislumbrar en el horizonte y que daría lugar al Swinging London y otros fenómenos socioculturales similares. Son dos jóvenes procedentes de estratos sociales distintos, que han llevado una infancia y adolescencia muy distintas, con unos entornos familiares problemáticos pero muy diferentes, y con unas concepciones morales de la vida muy distintas. Y que se aman, pero no se comunican. Y este es el tema principal de la novela. La incomunicación en las parejas, que puede ser especialmente marcada en sus años más jóvenes, donde se atraen por sus físicos por la concepción ideal que tienen del otro. Dice una amiga mía que tuvo la mala fortuna de vivir un matrimonio infeliz que en un momento dado saltó por los aires: “Nos enamoramos mirándonos al culto y las tetas, y nos separamos porque no soportamos mirarnos a la cara”.

Carlos Carreter

No desentrañaré cual es el destino de la joven pareja que protagoniza este libro. Durante buena parte del mismo, somos conscientes de que están en un problemático inicio de una relación que necesariamente tiene que pasar la prueba de fuego de la cama. Pero tanto se puede inclinar de un lado de la balanza como de otro. Pueden convertirse en un matrimonio convencional, o pueden ser el inicio fallido de algo que no germinó. El caso es que, aunque hoy en día las cosas se manifiestan de otros modos, el sexo ya no es el trauma que fue en su momento, lo cual no quiere decir que siempre se disfrute con salud y alegría, la incomunicación está ahí, y amenaza la mayor parte de las relaciones de pareja.

Carlos Carreter

[Libro] Viaje con Clara por Alemania

Literatura

Sin duda alguna, Fernando Aramburu es uno de los escritores de moda en España en estos momentos. Son muchos los que comentan el éxito de su último libro… y muchos los que me lo han recomendado. Pero en estos momentos, a punto de poner el blog en modo sólo fotos, leer algo sobre las consecuencias de las tontás identitarias que provocan unos u otros de todo tipo, signo y bandera, y no me refiero solo a los centrífugos, también a los centrípetos, me apetece tanto como que me den de patadas en el borde tibial anterior, o sea, en la espinilla. No obstante, curioso por leer algo del autor, di en encontrar este libro de viajes publicado en 2010, que se me prometía divertido por el sentido del humor que emanaba de sus páginas.

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No conozco todos los lugares visitados en el viaje por Alemania, pero algunos sí. Por ejemplo, Bremen, aunque era Brema cuando me contaban el cuento de los músicos cuando era pequeñito.

Este libro está narrado en primera persona por un individuo que supongo cuarentón o a punto de serlo, originario de un país innominado, pero que podemos suponer España, y casado con una alemana, profesora de lengua en un instituto de una pequeña ciudad costera del mar del Norte, en las regiones septentrionales del país germánico por excelencia. Parece que su dedicación habitual es cuidar de la casa y dar clases eventuales de su lengua materna. Cuando arrancan el relato, su esposa, Clara, el nombre del narrador no se menciona, “ratoncito” o “señor Ratón” son su apelativos más habitual, se ha pedido un permiso de sus deberes docentes con el fin de escribir un libro de viajes por el norte de Alemania, con referencias a los escritos por otros literatos alemanes en el pasado. Y ambos van a abandonar su casa durante unos meses. El libro es el relato de ese viaje desde el punto de vista del “señor Ratón” (¿Herr Maus?).

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Hamburgo, tanto paseando por la zona portuaria, en el encabezado, como por los barrios del pecado de Sankt Pauli.

Por supuesto, el libro no es un libro de viajes, exactamente. Más bien es un relato humorístico, a ratos sarcástico, a ratos irónico, a ratos paródico y a ratos tierno, de la convivencia matrimonial de esta singular pareja internacional sin hijos. Así como de sus relaciones con grupos  familiares o amistosos diversos, a cual más disfuncional y sin embargo típicos.

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La hanseática Lübeck, antaño conocida en español como Lubeca.

En un momento dado me planteé hasta qué punto el relato podría ser autobiográfico. Determinadas referencias del relato sitúan el viaje en 2003. Es conocido que el autor está casado con una alemana y vive en Alemania. Cotejé su biografía, y comprobé que hay diferencias notables. El protagonista del libro no terminó sus estudios, y conoció a Clara en una estancia de seis meses en Gotinga para aprender el alemán. El autor estudió filología hispánica en la Universidad de Zaragoza, ciudad donde conoció a la que sería su esposa. Así que, en principio, no. En el fondo, desconozco, puesto que no se narran en sus biografías, las peripecias de su devenir matrimonial.

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La coqueta Celle.

El narrador, o sea, la narración, tiene un punto borde. El marido es un cabroncete que aprovecha cada momento para darse la mejor vida que puede ofrecerse, teniendo un punto hedonista que básicamente se expresa por su afición a la comida, la bebida, determinadas partes de la anatomía femenina y el Werder Bremen. La esposa se nos presenta con un carácter seco y dominante, y un tanto neurótica e hipocondríaca, aquejada de fuertes jaquecas cada vez que sus planes se tuercen. No hace falta ser un lince para deducir que el autor está representando la adustez luterana germánica y el carácter irreverente y voluptuoso del catolicismo latino en sendos cónyuges, que entran con frecuencia en colisión, con la frecuencia victoria, al menos aparente, de lo germánico, pero con el latino viviendo a costa de lo anterior. Y a pesar de todo, no falta momentos de ternura, puesto que en realidad, aunque instalados en la rutina por dieciséis años de matrimonio, no pueden vivir separados, y se quieren.

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El macizo del Harz, aunque lo que yo conozco no coincide con lo recorrido en el libro.

No estamos ante un libro redondo; tiene algunos altibajos. Redactado con un estilo coloquial, como conviene al narrador principal, tiene momentos de notable hilaridad. Dada mi costumbre de leer en el autobús urbano durante mis desplazamientos por la ciudad, la cantidad de veces que he sido interpelado estos días por señoras de cierta edad que no podían contener la curiosidad por lo que me hacía reír, ha sido notable. Pero también tiene algún momento de bajo, y pasajes en los que el libro se estancaba en una situación determinada, sin un avance aparente. Dicho lo cual, me parece bastante recomendable, es divertido y se lee fácil. Hasta los más reticentes lectores deberían poder con él. Pero me la impresión de que no me prepara para el libro que todo el mundo me recomienda. Creo.

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Y terminan viaje en Berlín, aunque el “Monumento a los judíos de Europa asesinados” no debía de estar terminado en la época del viaje.

[Cine] Forushande (2016)

Cine

Forushande (2016; 172017-2603)

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Asghar Farhadi es uno de los directores iraníes de moda. Mejor dicho… es uno de los directores de moda. De cualquier nacionalidad. En los últimos ocho años se ha llevado un par de eunucos dorados con dos películas que entran a indagar en las profundidades de las relaciones de pareja, en un país tan “oficialmente” conservador como es Irán. La primera nos pilló por sorpresa, tanto que yo tuve que ver la película a posteriori en vídeo. La segunda es la que traigo aquí. Entre medio ha hecho otras cosas que tampoco están nada mal, aunque sea casi imposible mantener el nivel de forma tan constante.

Uno de los temas secundarios que acarrea la película es el demencial urbanismo de la ciudad de Teherán. Mal que afecta en muchas partes del mundo, especialmente cuando la impunidad política de las dictaduras suele acarrear la corrupción en los negocios y en las políticas públicas. Nuestro país no se ha librado de estos males tampoco. Acompaño la entrada de una de esas actuaciones que intentan remediar el caos global, como fue la reconversión de buena parte de los terrenos del hospital psiquiátrico en parque y equipamientos públicos en el barrio de las Delicias de Zaragoza.

La película que nos ocupa hoy lleva como título en la versión doblada al castellano El viajante, aludiendo a la Muerte de un viajante de Arthur Miller, historia dentro de la historia en la película. Y nos habla de un matrimonio, los Etesami, Rana (Taraneh Alidoosti) y Emad (Shahab Hosseini), que trabajan en una compañía de teatro que prepara la representación de la mencionada obra de teatro. Emad es también profesor en un instituto. Durante unas obras en el solar contiguo a su vivienda, se producen daños en la misma y se ven obligados a abandonarla por seguridad. Provisionalmente se instalan en un apartamento, cuya anterior inquilina no ha recogido sus pertenencias. Y no da trazas de aparecer. Una noche, Rana, cuando se encuentra en el baño, abrirá la puerta de la calle a quien cree que es su marido. Pero no lo es, y sufrirá una brutal agresión. A partir de ahí, el matrimonio se tambaleará.

Quizá no sorprenda tanto como la película que llevó a su primer óscar a Farhadi, pero estamos ante una impresionante puesta en escena del análisis de cómo una relación de pareja, un matrimonio culto, bien considerado, que mantiene una relación modélica, envidiable, se va a ver puesto en la picota a propósito del incidente de la agresión. Dos personas que parece que caminan por el mismo sendero, tienen reacciones diferentes, y maduran de forma muy distinta ante los hechos que se suceden. No hay artificios en la película que está hecha con medios muy sencillos. Y quizá por ello, nada es superfluo en la misma. Todos los detalles de la misma, cualquier plano, cualquier mirada, cualquier palabra tiene que ver con lo que pasa o va a pasar. La economía de medios lleva a una eficiencia narrativa de primer orden. Sobre un guion muy claro, en el que Farhadi, que también lo firma, tiene muy claro qué quiere decir. Utilizando el drama de Miller como espejo, pero llevando adelante su propia historia y sus propios valores, Farhadi nos planteará muchas preguntas, pero sólo nos dará algunas respuestas, dejando grandes interrogantes al final, que no impiden un cierre fenomenal, en el que el espectador ha de convertirse en parte activa de la película.

La película se apoya en el trabajo absolutamente ejemplar de sus intérpretes, excelente pareja protagonista en la que tras la dominante presencia del varón tenemos la contenida y matizada interpretación de Alidoosti, una actriz de singular belleza, pero que sin embargo no es el arma que utiliza ni mucho menos para llevarse al huerto al espectador, haciendo de Rana el personaje ejemplar de la historia. Sin olvidarnos de Farid Sajjadi Hosseini, intérprete clave que no entrará en acción casi hasta el tercer acto de la película y que va a cerrar el trío de personajes que componen los dilemas morales que nos plantea el filme.

Película con muchas lecturas, con muchos temas detrás de los principales que ya he mencionado. Tras ellos siempre va la situación social y política de Irán aunque no haya críticas explícitas de carácter político. Pero va por ahí la situación de la mujer, su credibilidad social, el desolador urbanismo, la situación de la educación y la cultura,… La película va de menos a más, de un costumbrismo que puede impacientar al principio, a un final sobrecogedor, que dejará muy pensativo al espectador sensible. Totalmente recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Paterson (2016)

Cine

Paterson (2016; 662016-2112)

Entre las buenas críticas que estaba leyendo y el boca a boca que me estaba llegando, me habían entrado muchas ganas de ver esta película. Pero al mismo tiempo, no encontraba con quien ir. Que “para la semana de Navidad que tendremos fiesta”, fue una contestación habitual. El caso es que temía que con la llegada de la época festiva, la versión original de esta película fuese fulminada dado “el interés de transmitir la cultura” que “suelen” manifestar los distribuidores y exhibidores de cine en determinadas fechas. Así que me fui solo a verla. No ha desaparecido de la programación, pero su presencia se ha reducido, y se la han llevado a un horario nocturno muy inconveniente. Lo dicho. Hay que dar paso a los “taquillazos” palomiteros.

Con Jim Jarmusch al mando, un director sobre el que tengo sentimientos contrapuestos, hay cosas que me gustan mucho de él y otras me resultan bastante indigestas, y con uno de los actores de moda, Adam Driver, que lo mismo se involucra en el cine independiente, que se asoma a las series de televisión de las cadenas más prestigiosas, que se convierte en el nuevo villano en una galaxia muy, muy, muy lejana.

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En Estados Unidos sólo he visitado Nueva York… así que representaré el espíritu de las ciudades pequeñas norteamericanas con las tranquilas calles de Kingston (Canadá). Aunque tal vez no necesariamente sea tan similares sociológicamente hablando. Es un pálpito que me entra viendo los desaguisados electorales en los EE.UU.

En esta película, Driver interpreta, muy coherente con su apellido, a un conductor de autobús urbano en la ciudad de Paterson, Nueva Jersey, que se llama a su vez Paterson. Casado con Laura (Golshifteh Farahani), de la que está muy enamorado, su vida transcurre en una rutina repetitiva. Se levanta pronto para ir a trabajar, desayuna, conduce su autobús, vuelve a casa, saca a pasear al feo perro familiar, se toma durante el paseo una cerveza en el bar de Doc (Barry Shabaka Henley), y vuelta a la cama. Mientras, Laura, que se queda en casa, se muestra inquieta porque quiere más. Aunque de forma poco clara. O bien se dedica a decorar la casa con múltiples motivos geométricos en blanco y negro, o le propone a su marido tener gemelos, o se dedica a hacer pastelitos para el mercadillo del sábado, o quiere aprender a tocar la guitarra para convertirse en una estrella del country. Paterson rompe la monotonía escuchando a sus viajeros, conversando con la gente con la que se encuentra, pero sobre todo, escribiendo poesía.

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La película es sencilla y compleja al mismo tiempo. Comienza un lunes a las 6:15 de la mañana, y termina al lunes siguiente a la misma hora. Y acompañamos a Paterson cada día, con una rutina que cada día va cambiando ligeramente. Y así comprendemos que detrás de la calmada rutina, de la bonhomía pacífica y solidaria de la que hace gala, algunos conflictos están larvados. Jarmusch trata al espectador con inteligencia. No cuenta mucho sobre la historia y el trasfondo de los personajes, pero nos va dejando pistas en toda la película, en los decorados, en determinados sucesos que nos hablan de los conflictos internos de los personajes, que inevitablemente afloran. Todo ello enmarcado por la ciudad de Paterson, una ciudad aparentemente anodina a poco más de 30 kilómetros de Manhattan, pero que parece encerrada en sí misma, y excelentemente retratada por el excelente aunque poco intrusivo trabajo del director de fotografía Frederick Elmes.

Y como piezas fundamentales de este mecano, las contenidas pero altamente convincentes interpretaciones de su reparto, empezando por un sobrio pero fenomenal Adam Driver, que muestra que puede estar destinado a ser uno de los grandes actores, sin necesidad de caer en el exceso que muchas veces muestran los actores masculinos más notables. Perfecta en su papel Farahani, que nos transmite esa mezcla de candidez e inquietud, capaz de enamorar o volver loco a cualquiera. Actriz iraní que merece que se le den oportunidades, alejadas de la notoriedad alcanzada por motivos políticos. Está condenada al exilio en su país por haber aparecido parcialmente desnuda en alguna publicación, acto que respondía también a una denuncia de la falta de libertades, especialmente entre las mujeres, en su país. Y no nos olvidemos de esos personajes secundarios que van apareciendo por el filme y dejando sus pequeñas perlas, aportaciones siempre interesantes. Imperdibles las conversaciones de los extraños en el autobús urbano.

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Realmente, en estas fechas del año en las que todo el mundo pretende ir de buen rollo cuando tanta gente practica el egoísmo más recalcitrante, esta película nos traslada a unos valores mucho más auténticos, ejercidos en el día a día. De alguna forma, el modesto conductor de autobús Paterson en Paterson, Nueva Jersey, se convierte en un héroe de lo cotidiano. Una propuesta de hombre sencillo y tranquilo, pero sensible y creativo, quizá un modelo a seguir, del que además te puedes montar su propia historia con los datos que el director te va dejando aquí y allí. Muy recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Libro] De cómo nos casamos

Literatura

Hace unas semanas comentaba la lectura de un relato corto de Irène Némirovsky, que venía en un librito bolsillero, muy ligero, que se lee en cualquier sitio y de cualquier forma, y en un plazo breve de tiempo. En una tarde, por ejemplo. Fue una lectura sencilla, rápida y muy satisfactoria. Iniciativa de José J. de Olañeta, Editor, la colección Centellas me parece una curiosa e interesante, a la que se le podría poner en cuestión su precio, ligeramente elevado. Tampoco imagino que hagan unas ediciones con tiradas enormes que permitan ajustar el mismo.

Visitaremos París para ilustrar este opúsculo de Zola... aunque el autor se refiere a toda la Francia cuando habla de "cómo nos casamos".

Visitaremos París para ilustrar este opúsculo de Zola… aunque el autor se refiere a toda la Francia cuando habla de “cómo nos casamos”.

Al mismo tiempo que el libro de Némirovsky, compré otro librito, en este caso de Émile Zola, que es el que os traigo hoy aquí. Un librito en el que el autor naturalista francés que se encuentra a caballo entre el ensayo y la sátira a la hora de analizar el fenómeno del matrimonio en la Francia del segundo imperio y principios de la tercera república, proponiendo cuatro historias más o menos ficticias del cortejo, ceremonia y vida de casados de cuatro parejas de distintas clases sociales: la aristocracia, la alta burguesía, los comerciantes y artesanos y la clase trabajadora. Todo ello tras una introducción en la que hace un breve recorrido histórico sobre las relaciones amorosas en Francia.

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Como digo, este opúsculo tiene un tono de sátira con fuerte crítica social que lo hace innegablemente divertido y corrosivo. Tres de las clases se casan sin amor, y el mantenimiento de la pareja en el tiempo tiene más que ver con las conveniencias sociales o financieras que con otra cosa. Son matrimonio infructuosos, no producen hijos, por lo cual, el acúmulo de riqueza, si se produce, tiene algo de banal. Sólo existe el amor en la clase trabajadora, que sí produce un grupito de retoños, una prole que sirve para dar nombre al “proletariado”, aunque Zola no usa estos términos. Pero sí los conceptos. Sin embargo, las estrecheces económicas, el embrutecimiento del trabajo, el deterioro físico por la mala vida, la frecuencia caída en el alcoholismo, irá arruinando también lo que de bello tuvieron los sentimientos de este último matrimonio.

Obra que te deja oscilando entre el pesimismo sobre la especie humana y la diversión por la mordacidad de Zola, se lee también en un momento, y se disfruta. Muy recomendable esta colección, que puede servir como puerta de entrada a escritores que hoy en día se pueden considerar clásicos.

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[Cine] 45 years (2015)

Cine

45 years (2015; 012016-0105)

Una vez ejercido ayer mi derecho al pataleo cuando no se hacen las cosas bien, vayamos a comentar en esta ocasión realmente la primera película del año. Una película británica dirigida por Andrew Haigh, un director que no me es familiar, pero que viene con buenas críticas, especialmente por su atractivo reparto encabezado por Charlotte Rampling.

Kate (Charlotte Rampling) y Geoff Mercer (Tom Courtenay) son una pareja casada sin hijos que va a celebrar con una fiesta con familia y amigos su 45º aniversario de boda. No celebraron el 40º, más habitual, porque Geoff estuvo muy enfermo con un problema de salud que exigió una importante cirugía cardíaca. Una semana antes de la celebración, reciben una noticia inesperada. Como consecuencia del deshielo de los glaciares alpinos en Suiza, ha aparecido el cadáver de una joven, una antigua novia de Geoff, que murió en un accidente de montañismo antes de que Geoff y Kate se conocieran siquiera, cuando el tenía 25 años y ella apenas 20.

No sé muy bien en qué parte de Inglaterra está rodada la película...

No sé muy bien en qué parte de Inglaterra está rodada la película…

Estamos ante una película con una historia mínima, pero intensa. Que no se vive a nivel de la acción sino de los sentimientos. El personaje central es Kate… y el segundo personaje importante, la muerta. Que sin aparecer, sin saber como era, con datos muy indirectos, se entromete repentinamente en el matrimonio modélico e idílico que a los ojos de Kate y de todos los que les rodean se ha construido durante esos 45 años. No hay alardes técnicos de ningún tipo. No hay grandes diálogos. Pequeños diálogos, cotidianos. Me impresionó el de la fotografías, que resuena con ecos durante el filme y hasta la conclusión del mismo. Pequeño drama que crece sin cesar en la mente de la protagonista, hasta producir una angustia que se contagia al espectador que empatiza con ella.

Desde luego, además del buen planteamiento del drama, el peso de la película cae sobre los dos protagonistas del film. Ambos miembros del matrimonio realizan un ejercicio de contención suprema, representando la versión más sublimada de un matrimonio de edad inglés razonablemente acomodado. Austeridad en la demostración de sentimientos que sin embargo percibimos constantemente. Y si la protagonista es Rampling, a quien sigue la cámara predominantemente, Courtenay, todavía más aparentemente anodino nos ofrece algunos momentos notables en esa contención emocional.

Podría ser en cualquier ciudad pequeña del país,... aunque creo que en algún momento sale algo de mar...

Podría ser en cualquier ciudad pequeña del país,… aunque creo que en algún momento sale algo de mar…

Desde luego no es una película para aficionados palomiteros. Es una película, sin misterios, muy clara, pero que hay que seguir con atención al detalle. Una película que bien podría estar firmada también por algún realizador escandinavo, con Bergman al frente, pues se trata de ese tipo de intimidades familiares, de esos conflictos pocas veces explícitos pero que potencialmente pueden minar cualquier relación.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
En cualquier caso, las fotos de hoy proceden de Solihull, en las cercanías de Birmingham, en las Midlands, donde pernoctamos durante un viaje camino de Gales.

En cualquier caso, las fotos de hoy proceden de Solihull, en las cercanías de Birmingham, en las Midlands, donde pernoctamos durante un viaje camino de Gales.

[Libro] La ley del menor

Literatura

Hace tiempo que decidí que Ian McEwan era una de mis favoritos entre los escritores contemporáneos. Vivos y en activo. El último de los libros que leí de él, muy divertido, tenía no poca complejidad, con una extensión que podríamos considerar moderada. En esta ocasión, su última novela publicada, parecía que iba más al grano, con menos extensión. Aunque nunca se sabe las capas que pueden aparecer en una historia aparentemente sencilla.

La ley del menor
Ian McEwan; traducción de Jaime Zulaika
Panorama de narrativas, Anagrama, 2015
Edición electrónica

Nos pasearemos, con la jueza Maye, por las orillas del Támesis en el Londres actual.

Nos pasearemos, con la jueza Maye, por las orillas del Támesis en el Londres actual.

Fiona Maye es una jueza de familia en los tribunales de Londres. Un cargo importante en el que se suceden los casos. Muchos de ellos de “poca importancia”, rifirrafes debido a divorcios contenciosos en los que los antes amantes esposos ahora se disputan con racanería los bienes o los hijos productos del matrimonio. Pero también hay casos que la marcan profundamente, generalmente cuando los intereses de los menores están por el medio. Está llegando al final de sus cincuentas, y vive acomodadamente con un marido poco mayor que ella. Sin hijos. Y de repente suceden dos hechos que van a hacer tambalear el statu quo de su vida. Su marido le propone tener un matrimonio abierto. No quiere separarse, no quiere acabar con su matrimonio, pero ha conocido alguien más joven con quien quiere mantener relaciones, visto el distanciamiento físico que se ha producido en la pareja. Simultáneamente, un hospital solicita una resolución judicial urgente. Un joven de 17 años, menor de edad, gravemente enfermo de leucemia, sólo puede tener una oportunidad de salvar la vida si complementa sus tratamientos médicos con transfusiones de sangre. Pero el joven es testigo de Jehová, y en este grupo religiosos las transfusiones no están permitidas. Hay un dilema ético que los médicos, la familia y el chico no han resuelto. Y ahora son los tribunales, ella como juez, quien tendrá que tomar una decisión. Y no puede demorarse si no quieren encontrarse en un punto de no retorno. De las decisiones que tome en los próximos días, dependerá el rumbo de su vida en el futuro.

Este es un relato sobre dilemas. Como he podido interiorizar muy bien en los últimos años por mi actividad profesional, los dilemas se producen cuando dos cursos de acción pueden ser tomados ante una determinada situación, cursos de acción incompatibles y que están afectados por el conjunto de valores que las personas que han de tomar las decisiones tienen interiorizados. En este caso son dos dilemas los que se presentan. El curso de acción derivado de la propuesta del esposo; ambos cónyuges han mantenido un acuerdo durante décadas sobre su relación, y ahora el esposo quiere variar las condiciones. Y a Fiona no le sienta bien. Los valores que defienden ambos son distintos, pero en ambas partes pueden encontrarse indicios de racionalidad o irracionalidad, aunque la moral tradicional nos diría que el esposo “le está echando morro”. Pero a lo mejor conviene considerar que “moral” y “ética” no son términos equivalentes, aunque a veces se traten así. También hay cosas que se pueden ganar o perder en el proceso… y también el balance final hay que tomarlo en cuenta.

Quizá cerca de San Pablo crucemos el río desde la orilla sur a la más noble del norte de la ciudad.

Quizá cerca de San Pablo crucemos el río desde la orilla sur a la más noble del norte de la ciudad.

Por otro lado, está el dilema del muchacho. No es ningún secreto que McEwan no profesa confesión religiosa alguna y se ha manifestado en ocasiones como contrario a las propuestas que los grupos religiosos, especialmente los más conservadores, realizan. El camino a sus tesis nos lo prepara con el antecedente de la niña judía, y luego queda de manifiesto por el dictamen de la jueza. Pero dado que es autor y manipula a sus personajes, acomoda la evolución de los mismos a su visión del mundo, aunque crea nuevos dilemas, de carácter más personal. Nos plantea un tercer escenario, un muchacho que se queda sin sus referentes tradicionales vitales y debe construir unos nuevos… ¿apoyándose en quién?

No voy a decir que sea la novela de McEwan que más me ha gustado. Las tres que previamente he leído del británico me han satisfecho más. Pero me parece que es un lectura muy interesante, a la que le pondré la misma gran pega que encontré cuando leí Expiación. No me gusta la traducción; encuentro imprecisiones. Ya digo que hay cuestiones en esta novela que entran dentro de la esfera de mi actividad profesional, y por ello detecto estas imprecisiones. Y mira tú por donde, el traductor es el mismo. Creo que me tengo que plantear el atreverme a leer las obras de McEwan en su idioma original.

Y no lejos de allí nos introduciremos por el Temple, y concretamente al Inner Temple, reino de la administración de justicia británica... a una cierta capilla que también se hizo famosa por otra novela... más bien mala, aunque de mucho éxito ¿Alguien recuerda cuál fue?

Y no lejos de allí nos introduciremos por el Temple, y concretamente al Inner Temple, reino de la administración de justicia británica… a una cierta capilla que también se hizo famosa por otra novela… más bien mala, aunque de mucho éxito ¿Alguien recuerda cuál fue?

[Libro] La chica del tren

Literatura

Libro prestado. No sé si esta práctica de prestarse los libros entre amigos está en vigor legalmente hoy en día. Antaño se hacía mucho. Pero hoy quizá lo consideren piratería. No sé. La industria editorial tiene esas cosas. Bien. En cualquier caso, no entraba en mis cálculos comprar este título. Por mucho que se haya considerado como el superventas del verano o del año. O precisamente por eso. Porque no me fío de los superventas. Ya he salido escamado de algunos de ellos. En cualquier caso, me lo prestaron, y tengo por costumbre leer hasta el final los libros que me presta. Veamos lo que ha dado de sí este éxito comercial de la hasta hace poco desconocida Paula Hawkins.

La chica del tren
Paula Hawkins; traducido por Aleix Montoto
Editorial Planeta; colección Planeta Internacional, 2015
Edición en tapa dura de árboles muertos

Un tren en Londres-St Pancrass se dispone a salir en dirección a Margate, aunque a mí me dejará en Canterbury.

Un tren en Londres-St Pancrass se dispone a salir en dirección a Margate, aunque a mí me dejará en Canterbury.

La chica del tren es Rachel. Una treintañera cuya vida está hecha trizas por una maternidad frustrada, que derivó en un problema de alcoholismo, y en un matrimonio desecho por estos motivos sumados a la infidelidad del exmarido. Todos los días, desde la ventanilla del tren que la lleva a Londres, durante una parada en un semáforo, observa la vida que imagina idílica de una pareja, en una casa muy próxima a la que fue suya. Hasta que un día, tras una noche de sábado de la que no se acuerda nada por culpa del alcohol, y de la que salió con un herida en la cabeza, se entera de que la mujer de la “idílica” pareja ha desaparecido y podría estar muerta.

Ya lo adelanto. No. No entiendo cómo pasa para que libros tan mediocres desde distintos puntos de vista se conviertan en éxitos de ventas, y adquieran en poco tiempo una legión de admiradores, más admiradoras me parece en esta ocasión, que se vuelve incondicionales del libro. Ya anuncian la versión cinematográfica. Con Emily Blunt de protagonista. Lo cual me sorprende porque no se me parece en nada al personaje de Rachel, así, a priori. Pero son cosas que pasan.

1994, Londres, Inglaterra. Cuaderno de ruta: carloscarreter.com Paisajes sin figura: paisajessinfigura.wordpress.com Seguir en Twitter Los comentarios son bienvenidos. Los iconos llamativos, las animaciones chillonas y otras cosas de este tipo, no. Molestan y distraen la atención de lo importante; las fotos.

El sistema ferroviario en Londres y área metropolitana es muy complejo; aquí una unidad del Docklands Light Railway, creo que entrando en la estación de Limehouse.

Los personajes son estereotipados. Sus motivaciones tópicas. Sus acción, en ocasiones, absolutamente incomprensibles. Incluso considerando el universo que nos plantea la autora. El comienzo de la novela no es malo. Pero en un momento dado, entra en una fase en la que las idas y venidas de la protagonista no aportan absolutamente a la historia. Quizá, el intento de despistar y de no hacer excesivamente predecible el desenlace, con un desfile de hombres sospechosos de la desaparición de la mujer.

Como ya he dicho, cuando me prestan un libro, y especialmente cuando tal cosa surgen en el ámbito de un debate, me comprometo a leerlo hasta el final. Pero me ha costado. Podría haber sido uno de esos libros que abandono sin terminar. Bueno. Misión cumplida. A ver si paso unos cuantos años sin caer en la tentación de tirar de superventas.

Aunque por supuesto, el más famoso para los turistas, es el sistema del metro londinense,

Aunque por supuesto, el más famoso para los turistas, es el sistema del metro londinense, “The Tube”, aquí en una de las estaciones en Kensington. No recuerdo cual.

[Cine] Big Eyes (2014)

Cine

Big Eyes (2014); vista el 28 de diciembre de 2014.

En esta ocasión, el título en inglés no se corresponde con mi preferencia de ver las películas en versión original. Desgraciadamente, la versión original de esta película se ha estado programando en horarios muy inconvenientes para nosotros, así que fuimos el domingo pasado a una sesión matinal en versión doblada. Una pena ya que algunos aspectos del doblaje, especialmente el del protagonista masculino, son bastante lamentables. Intentaré que esto no empañe demasiado mi valoración del filme.

Un filme por el que teníamos unas ciertas expectativas. Su director, Tim Burton, aunque da la sensación de que ya ha dado al mundo del cine lo mejor de sí mismo, siempre puedes esperar que te dé alguna agradable sorpresa. Por otra parte, la pareja protagonista parecía bastante atractiva, formada por dos de los intérpretes más en voga en los últimos años, que nos han ofrecido muy buenos trabajos. Veamos lo que dio de sí esta película. Ya advierto que me he estado pensando mucho sobre qué decir, y aclarando mis ideas sobre lo que me parece. Signo de controversia en mi propia consideración.

Los Keane no son los únicos artistas contemporáneos que han flirteado con lo "kitsch". Warhol lo hizo. Y en mi última visita a París, en el Centro Pompidou había una exposición de Jeff Koons, que como veremos buscaba en lo "kitsch" el motivo para su obra. Quien si no haría obras de arte con aspiradoras domésticas.

Los Keane no son los únicos artistas contemporáneos que han flirteado con lo “kitsch”. Warhol lo hizo. Y en mi última visita a París, en el Centro Pompidou había una exposición de Jeff Koons, que como veremos buscaba en lo “kitsch” el motivo para su obra. Quien si no haría obras de arte con aspiradoras domésticas.

Supuestamente, la película de Burton nos cuenta una historia real. La de Margaret Keane (Amy Adams), una mujer divorciada y con una hija, pintora aficionada, que a finales de los años 50 del siglo XX se casó con Walter Keane (Christoph Waltz), pintor también, temporalmente trabajando como agente inmobiliario. Margaret aparece como una mujer tímida y poco hábil en las relaciones públicas, mientras que Walter está dotado para hablar en público y para camelar a la gente. De este modo, Walter comenzó a vender las características obras de Margaret, pinturas de niños tristes con grandes ojos, como si fueran suyas, consiguiendo un gran éxito de ventas, y haciéndose muy populares, creando muchas mercaderías del tipo postales, pósters y otros del estilo que les suponían pingües beneficios. Hasta que este engaño acabó agotando a Margaret que dijo basta y destapó el pastel.

Me he estado pensando mucho sobre como considerar esta película. Para empezar, es de las menos burtonianas de Tim Burton, con una manufactura clásica, sin los ambientes barrocos a los que nos acostumbra, sin las historias fantásticas que le han caracterizado. Realización correcta y académica para una película atípica del director.

Casado un tiempo con Cicciolina, ¿la recordáis? ¿actriz porno y eurodiputada del partido radical italiano?,... su matrimonio también fue inspiración para su obra.

Casado un tiempo con Cicciolina, ¿la recordáis? ¿actriz porno y eurodiputada del partido radical italiano?,… su matrimonio también fue inspiración para su obra.

Parece que Burton tiene amistad con la auténtica Margaret Keane, y decidió hacer una película reivindicando su figura. Pero aquí empieza mi confusión o empiezan las contradicciones de la película. Porque la Margaret que nos presenta Burton es una persona difícilmente reivindicable. Una mujer débil que no elige bien sus parejas, que es engañada como una boba por el charlatán de Keane, o que es demasiado cobarde para oponerse a sus mentiras y tejemanejes. De hecho, en algún momento parece mucho más encantador Walter como pícaro simpático que Margaret como artista engañada. Puede caer más simpático. El retrato de una Margaret como una mujer débil se completa viendo como tras la separación permanece desconcertada y sin saber que hacer, hasta que entra dentro de los círculos de un grupo religioso, que por lo que yo sé a veces bordea los comportamientos sectarios. Desde luego, no encuentro por ningún lado la reivindicación de la persona, o su presunta actuación como precursora del feminismo. Durante todo el siglo XX, anteriores a Margaret Keane, y desde luego contemporáneas, hubo artistas femeninas de reconocido prestigioso que actuaron de forma mucho más decidida y clara por la justa consideración de las mujeres al mismo nivel que los hombres en el mundo del arte. Sinceramente, no llego a alcanzar en qué modo Burton quiere presentarnos a la protagonista como una heroína.

Los inflables de Koons son muy característicos, y aquí se apropia de un icono de la cultura popular, "La Masa", "The Hulk", para una representación del mundo de la música.

Los inflables de Koons son muy característicos, y aquí se apropia de un icono de la cultura popular, “La Masa”, “The Hulk”, para una representación del mundo de la música.

No voy a entrar tampoco a juzgar el papel de la protagonista dentro del mundo del arte moderno y contemporáneo. A mí, los cuadros de los niños con ojos grandes me parecen que flirtean con el kitsch, si no lo son claramente, como nos sugiere durante la película el personaje de John Canaday (Terence Stamp). Personaje este que sin embargo es tratado como un antipático desagradable, reivindicando la simpatía y el encanto de Walter Keane. Pero no me considero tan entendido como para establecer opinión firme; puedo estar totalmente equivocado. También resulta demasiado superficial la posible crítica de la película a la acción de la prensa como creadora de fenómenos de la cultura pop, de ídolos con pies de barro. Entramos ahí en ese punto en que Burton toca diversos palos en el filme, sin desarrollar con claridad ninguno de ellos.

Una evolución lógica de la película hubiese sido la de utilizar el caso para analizar y criticar el funcionamiento de la institución matrimonial y familiar, pero también en este caso queda en una situación algo extrema de marido claramente caradura y mujer claramente dependiente, que difícilmente puede llevar a reflexiones más allá del tópico o la anécdota puntual.

Todo ello sostenido por una interpretaciones que me parecen correctas, a falta de una valoración más apropiada por las incorrecciones que introduce el doblaje. No podemos culpar a los protagonistas de la ambigüedad del largometraje, ya que supongo que se limitan a hacer bien lo que les mandan. A dibujar correctamente unos caracteres tal y como vienen en la concepción y en el guion del filme.

En lo clásico y lo contemporáneo, no le falta cierto minimalismo y atractivo a esta escultura.

En lo clásico y lo contemporáneo, no le falta cierto minimalismo y atractivo a esta escultura.

Como digo, cierto desconcierto. Salvo que la intención de Burton haya sido la de coger el personaje de su presunta amiga pintora y utilizarla para dibujar lo que parece. El retrato cinematográfico de una mujer débil e influenciable que se refugia en su pintura para salvar sus dificultades para moverse por el mundo con auténtica independencia y asertividad. Si esa fuese la intención original, casi diría que la película es un éxito. Pero no es esto lo que nos venden ¿verdad? El caso es que mientras ves la película es bastante entretenida. De verdad. El problema es cuando te lo empiezas a pensar después; cuando intentas comprender lo que has visto. Pero si eres de los que prefieres no plantear nada y simplemente disfrutar del momento, es muy posible que salgas contento de la sala de cine.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva:***
Esta encantadora joven no la encontré en la exposición de Koons, sino en la de Marcel Duchamp; pero estuve observando un rato cómo se desenvolvía "armada" de una veterana cámara réflex para película tradicional, buscando con cuidado el mejor punto de vista ante de dispara y gastar un precioso negativo de la película.

Esta encantadora joven no la encontré en la exposición de Koons, sino en la de Marcel Duchamp; pero estuve observando un rato cómo se desenvolvía “armada” de una veterana cámara réflex para película tradicional, buscando con cuidado el mejor punto de vista ante de dispara y gastar un precioso negativo de la película.