[Cine] Paterson (2016)

Cine

Paterson (2016; 662016-2112)

Entre las buenas críticas que estaba leyendo y el boca a boca que me estaba llegando, me habían entrado muchas ganas de ver esta película. Pero al mismo tiempo, no encontraba con quien ir. Que “para la semana de Navidad que tendremos fiesta”, fue una contestación habitual. El caso es que temía que con la llegada de la época festiva, la versión original de esta película fuese fulminada dado “el interés de transmitir la cultura” que “suelen” manifestar los distribuidores y exhibidores de cine en determinadas fechas. Así que me fui solo a verla. No ha desaparecido de la programación, pero su presencia se ha reducido, y se la han llevado a un horario nocturno muy inconveniente. Lo dicho. Hay que dar paso a los “taquillazos” palomiteros.

Con Jim Jarmusch al mando, un director sobre el que tengo sentimientos contrapuestos, hay cosas que me gustan mucho de él y otras me resultan bastante indigestas, y con uno de los actores de moda, Adam Driver, que lo mismo se involucra en el cine independiente, que se asoma a las series de televisión de las cadenas más prestigiosas, que se convierte en el nuevo villano en una galaxia muy, muy, muy lejana.

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En Estados Unidos sólo he visitado Nueva York… así que representaré el espíritu de las ciudades pequeñas norteamericanas con las tranquilas calles de Kingston (Canadá). Aunque tal vez no necesariamente sea tan similares sociológicamente hablando. Es un pálpito que me entra viendo los desaguisados electorales en los EE.UU.

En esta película, Driver interpreta, muy coherente con su apellido, a un conductor de autobús urbano en la ciudad de Paterson, Nueva Jersey, que se llama a su vez Paterson. Casado con Laura (Golshifteh Farahani), de la que está muy enamorado, su vida transcurre en una rutina repetitiva. Se levanta pronto para ir a trabajar, desayuna, conduce su autobús, vuelve a casa, saca a pasear al feo perro familiar, se toma durante el paseo una cerveza en el bar de Doc (Barry Shabaka Henley), y vuelta a la cama. Mientras, Laura, que se queda en casa, se muestra inquieta porque quiere más. Aunque de forma poco clara. O bien se dedica a decorar la casa con múltiples motivos geométricos en blanco y negro, o le propone a su marido tener gemelos, o se dedica a hacer pastelitos para el mercadillo del sábado, o quiere aprender a tocar la guitarra para convertirse en una estrella del country. Paterson rompe la monotonía escuchando a sus viajeros, conversando con la gente con la que se encuentra, pero sobre todo, escribiendo poesía.

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La película es sencilla y compleja al mismo tiempo. Comienza un lunes a las 6:15 de la mañana, y termina al lunes siguiente a la misma hora. Y acompañamos a Paterson cada día, con una rutina que cada día va cambiando ligeramente. Y así comprendemos que detrás de la calmada rutina, de la bonhomía pacífica y solidaria de la que hace gala, algunos conflictos están larvados. Jarmusch trata al espectador con inteligencia. No cuenta mucho sobre la historia y el trasfondo de los personajes, pero nos va dejando pistas en toda la película, en los decorados, en determinados sucesos que nos hablan de los conflictos internos de los personajes, que inevitablemente afloran. Todo ello enmarcado por la ciudad de Paterson, una ciudad aparentemente anodina a poco más de 30 kilómetros de Manhattan, pero que parece encerrada en sí misma, y excelentemente retratada por el excelente aunque poco intrusivo trabajo del director de fotografía Frederick Elmes.

Y como piezas fundamentales de este mecano, las contenidas pero altamente convincentes interpretaciones de su reparto, empezando por un sobrio pero fenomenal Adam Driver, que muestra que puede estar destinado a ser uno de los grandes actores, sin necesidad de caer en el exceso que muchas veces muestran los actores masculinos más notables. Perfecta en su papel Farahani, que nos transmite esa mezcla de candidez e inquietud, capaz de enamorar o volver loco a cualquiera. Actriz iraní que merece que se le den oportunidades, alejadas de la notoriedad alcanzada por motivos políticos. Está condenada al exilio en su país por haber aparecido parcialmente desnuda en alguna publicación, acto que respondía también a una denuncia de la falta de libertades, especialmente entre las mujeres, en su país. Y no nos olvidemos de esos personajes secundarios que van apareciendo por el filme y dejando sus pequeñas perlas, aportaciones siempre interesantes. Imperdibles las conversaciones de los extraños en el autobús urbano.

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Realmente, en estas fechas del año en las que todo el mundo pretende ir de buen rollo cuando tanta gente practica el egoísmo más recalcitrante, esta película nos traslada a unos valores mucho más auténticos, ejercidos en el día a día. De alguna forma, el modesto conductor de autobús Paterson en Paterson, Nueva Jersey, se convierte en un héroe de lo cotidiano. Una propuesta de hombre sencillo y tranquilo, pero sensible y creativo, quizá un modelo a seguir, del que además te puedes montar su propia historia con los datos que el director te va dejando aquí y allí. Muy recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Libro] De cómo nos casamos

Literatura

Hace unas semanas comentaba la lectura de un relato corto de Irène Némirovsky, que venía en un librito bolsillero, muy ligero, que se lee en cualquier sitio y de cualquier forma, y en un plazo breve de tiempo. En una tarde, por ejemplo. Fue una lectura sencilla, rápida y muy satisfactoria. Iniciativa de José J. de Olañeta, Editor, la colección Centellas me parece una curiosa e interesante, a la que se le podría poner en cuestión su precio, ligeramente elevado. Tampoco imagino que hagan unas ediciones con tiradas enormes que permitan ajustar el mismo.

Visitaremos París para ilustrar este opúsculo de Zola... aunque el autor se refiere a toda la Francia cuando habla de "cómo nos casamos".

Visitaremos París para ilustrar este opúsculo de Zola… aunque el autor se refiere a toda la Francia cuando habla de “cómo nos casamos”.

Al mismo tiempo que el libro de Némirovsky, compré otro librito, en este caso de Émile Zola, que es el que os traigo hoy aquí. Un librito en el que el autor naturalista francés que se encuentra a caballo entre el ensayo y la sátira a la hora de analizar el fenómeno del matrimonio en la Francia del segundo imperio y principios de la tercera república, proponiendo cuatro historias más o menos ficticias del cortejo, ceremonia y vida de casados de cuatro parejas de distintas clases sociales: la aristocracia, la alta burguesía, los comerciantes y artesanos y la clase trabajadora. Todo ello tras una introducción en la que hace un breve recorrido histórico sobre las relaciones amorosas en Francia.

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Como digo, este opúsculo tiene un tono de sátira con fuerte crítica social que lo hace innegablemente divertido y corrosivo. Tres de las clases se casan sin amor, y el mantenimiento de la pareja en el tiempo tiene más que ver con las conveniencias sociales o financieras que con otra cosa. Son matrimonio infructuosos, no producen hijos, por lo cual, el acúmulo de riqueza, si se produce, tiene algo de banal. Sólo existe el amor en la clase trabajadora, que sí produce un grupito de retoños, una prole que sirve para dar nombre al “proletariado”, aunque Zola no usa estos términos. Pero sí los conceptos. Sin embargo, las estrecheces económicas, el embrutecimiento del trabajo, el deterioro físico por la mala vida, la frecuencia caída en el alcoholismo, irá arruinando también lo que de bello tuvieron los sentimientos de este último matrimonio.

Obra que te deja oscilando entre el pesimismo sobre la especie humana y la diversión por la mordacidad de Zola, se lee también en un momento, y se disfruta. Muy recomendable esta colección, que puede servir como puerta de entrada a escritores que hoy en día se pueden considerar clásicos.

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[Cine] 45 years (2015)

Cine

45 years (2015; 012016-0105)

Una vez ejercido ayer mi derecho al pataleo cuando no se hacen las cosas bien, vayamos a comentar en esta ocasión realmente la primera película del año. Una película británica dirigida por Andrew Haigh, un director que no me es familiar, pero que viene con buenas críticas, especialmente por su atractivo reparto encabezado por Charlotte Rampling.

Kate (Charlotte Rampling) y Geoff Mercer (Tom Courtenay) son una pareja casada sin hijos que va a celebrar con una fiesta con familia y amigos su 45º aniversario de boda. No celebraron el 40º, más habitual, porque Geoff estuvo muy enfermo con un problema de salud que exigió una importante cirugía cardíaca. Una semana antes de la celebración, reciben una noticia inesperada. Como consecuencia del deshielo de los glaciares alpinos en Suiza, ha aparecido el cadáver de una joven, una antigua novia de Geoff, que murió en un accidente de montañismo antes de que Geoff y Kate se conocieran siquiera, cuando el tenía 25 años y ella apenas 20.

No sé muy bien en qué parte de Inglaterra está rodada la película...

No sé muy bien en qué parte de Inglaterra está rodada la película…

Estamos ante una película con una historia mínima, pero intensa. Que no se vive a nivel de la acción sino de los sentimientos. El personaje central es Kate… y el segundo personaje importante, la muerta. Que sin aparecer, sin saber como era, con datos muy indirectos, se entromete repentinamente en el matrimonio modélico e idílico que a los ojos de Kate y de todos los que les rodean se ha construido durante esos 45 años. No hay alardes técnicos de ningún tipo. No hay grandes diálogos. Pequeños diálogos, cotidianos. Me impresionó el de la fotografías, que resuena con ecos durante el filme y hasta la conclusión del mismo. Pequeño drama que crece sin cesar en la mente de la protagonista, hasta producir una angustia que se contagia al espectador que empatiza con ella.

Desde luego, además del buen planteamiento del drama, el peso de la película cae sobre los dos protagonistas del film. Ambos miembros del matrimonio realizan un ejercicio de contención suprema, representando la versión más sublimada de un matrimonio de edad inglés razonablemente acomodado. Austeridad en la demostración de sentimientos que sin embargo percibimos constantemente. Y si la protagonista es Rampling, a quien sigue la cámara predominantemente, Courtenay, todavía más aparentemente anodino nos ofrece algunos momentos notables en esa contención emocional.

Podría ser en cualquier ciudad pequeña del país,... aunque creo que en algún momento sale algo de mar...

Podría ser en cualquier ciudad pequeña del país,… aunque creo que en algún momento sale algo de mar…

Desde luego no es una película para aficionados palomiteros. Es una película, sin misterios, muy clara, pero que hay que seguir con atención al detalle. Una película que bien podría estar firmada también por algún realizador escandinavo, con Bergman al frente, pues se trata de ese tipo de intimidades familiares, de esos conflictos pocas veces explícitos pero que potencialmente pueden minar cualquier relación.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
En cualquier caso, las fotos de hoy proceden de Solihull, en las cercanías de Birmingham, en las Midlands, donde pernoctamos durante un viaje camino de Gales.

En cualquier caso, las fotos de hoy proceden de Solihull, en las cercanías de Birmingham, en las Midlands, donde pernoctamos durante un viaje camino de Gales.

[Libro] La ley del menor

Literatura

Hace tiempo que decidí que Ian McEwan era una de mis favoritos entre los escritores contemporáneos. Vivos y en activo. El último de los libros que leí de él, muy divertido, tenía no poca complejidad, con una extensión que podríamos considerar moderada. En esta ocasión, su última novela publicada, parecía que iba más al grano, con menos extensión. Aunque nunca se sabe las capas que pueden aparecer en una historia aparentemente sencilla.

La ley del menor
Ian McEwan; traducción de Jaime Zulaika
Panorama de narrativas, Anagrama, 2015
Edición electrónica

Nos pasearemos, con la jueza Maye, por las orillas del Támesis en el Londres actual.

Nos pasearemos, con la jueza Maye, por las orillas del Támesis en el Londres actual.

Fiona Maye es una jueza de familia en los tribunales de Londres. Un cargo importante en el que se suceden los casos. Muchos de ellos de “poca importancia”, rifirrafes debido a divorcios contenciosos en los que los antes amantes esposos ahora se disputan con racanería los bienes o los hijos productos del matrimonio. Pero también hay casos que la marcan profundamente, generalmente cuando los intereses de los menores están por el medio. Está llegando al final de sus cincuentas, y vive acomodadamente con un marido poco mayor que ella. Sin hijos. Y de repente suceden dos hechos que van a hacer tambalear el statu quo de su vida. Su marido le propone tener un matrimonio abierto. No quiere separarse, no quiere acabar con su matrimonio, pero ha conocido alguien más joven con quien quiere mantener relaciones, visto el distanciamiento físico que se ha producido en la pareja. Simultáneamente, un hospital solicita una resolución judicial urgente. Un joven de 17 años, menor de edad, gravemente enfermo de leucemia, sólo puede tener una oportunidad de salvar la vida si complementa sus tratamientos médicos con transfusiones de sangre. Pero el joven es testigo de Jehová, y en este grupo religiosos las transfusiones no están permitidas. Hay un dilema ético que los médicos, la familia y el chico no han resuelto. Y ahora son los tribunales, ella como juez, quien tendrá que tomar una decisión. Y no puede demorarse si no quieren encontrarse en un punto de no retorno. De las decisiones que tome en los próximos días, dependerá el rumbo de su vida en el futuro.

Este es un relato sobre dilemas. Como he podido interiorizar muy bien en los últimos años por mi actividad profesional, los dilemas se producen cuando dos cursos de acción pueden ser tomados ante una determinada situación, cursos de acción incompatibles y que están afectados por el conjunto de valores que las personas que han de tomar las decisiones tienen interiorizados. En este caso son dos dilemas los que se presentan. El curso de acción derivado de la propuesta del esposo; ambos cónyuges han mantenido un acuerdo durante décadas sobre su relación, y ahora el esposo quiere variar las condiciones. Y a Fiona no le sienta bien. Los valores que defienden ambos son distintos, pero en ambas partes pueden encontrarse indicios de racionalidad o irracionalidad, aunque la moral tradicional nos diría que el esposo “le está echando morro”. Pero a lo mejor conviene considerar que “moral” y “ética” no son términos equivalentes, aunque a veces se traten así. También hay cosas que se pueden ganar o perder en el proceso… y también el balance final hay que tomarlo en cuenta.

Quizá cerca de San Pablo crucemos el río desde la orilla sur a la más noble del norte de la ciudad.

Quizá cerca de San Pablo crucemos el río desde la orilla sur a la más noble del norte de la ciudad.

Por otro lado, está el dilema del muchacho. No es ningún secreto que McEwan no profesa confesión religiosa alguna y se ha manifestado en ocasiones como contrario a las propuestas que los grupos religiosos, especialmente los más conservadores, realizan. El camino a sus tesis nos lo prepara con el antecedente de la niña judía, y luego queda de manifiesto por el dictamen de la jueza. Pero dado que es autor y manipula a sus personajes, acomoda la evolución de los mismos a su visión del mundo, aunque crea nuevos dilemas, de carácter más personal. Nos plantea un tercer escenario, un muchacho que se queda sin sus referentes tradicionales vitales y debe construir unos nuevos… ¿apoyándose en quién?

No voy a decir que sea la novela de McEwan que más me ha gustado. Las tres que previamente he leído del británico me han satisfecho más. Pero me parece que es un lectura muy interesante, a la que le pondré la misma gran pega que encontré cuando leí Expiación. No me gusta la traducción; encuentro imprecisiones. Ya digo que hay cuestiones en esta novela que entran dentro de la esfera de mi actividad profesional, y por ello detecto estas imprecisiones. Y mira tú por donde, el traductor es el mismo. Creo que me tengo que plantear el atreverme a leer las obras de McEwan en su idioma original.

Y no lejos de allí nos introduciremos por el Temple, y concretamente al Inner Temple, reino de la administración de justicia británica... a una cierta capilla que también se hizo famosa por otra novela... más bien mala, aunque de mucho éxito ¿Alguien recuerda cuál fue?

Y no lejos de allí nos introduciremos por el Temple, y concretamente al Inner Temple, reino de la administración de justicia británica… a una cierta capilla que también se hizo famosa por otra novela… más bien mala, aunque de mucho éxito ¿Alguien recuerda cuál fue?

[Libro] La chica del tren

Literatura

Libro prestado. No sé si esta práctica de prestarse los libros entre amigos está en vigor legalmente hoy en día. Antaño se hacía mucho. Pero hoy quizá lo consideren piratería. No sé. La industria editorial tiene esas cosas. Bien. En cualquier caso, no entraba en mis cálculos comprar este título. Por mucho que se haya considerado como el superventas del verano o del año. O precisamente por eso. Porque no me fío de los superventas. Ya he salido escamado de algunos de ellos. En cualquier caso, me lo prestaron, y tengo por costumbre leer hasta el final los libros que me presta. Veamos lo que ha dado de sí este éxito comercial de la hasta hace poco desconocida Paula Hawkins.

La chica del tren
Paula Hawkins; traducido por Aleix Montoto
Editorial Planeta; colección Planeta Internacional, 2015
Edición en tapa dura de árboles muertos

Un tren en Londres-St Pancrass se dispone a salir en dirección a Margate, aunque a mí me dejará en Canterbury.

Un tren en Londres-St Pancrass se dispone a salir en dirección a Margate, aunque a mí me dejará en Canterbury.

La chica del tren es Rachel. Una treintañera cuya vida está hecha trizas por una maternidad frustrada, que derivó en un problema de alcoholismo, y en un matrimonio desecho por estos motivos sumados a la infidelidad del exmarido. Todos los días, desde la ventanilla del tren que la lleva a Londres, durante una parada en un semáforo, observa la vida que imagina idílica de una pareja, en una casa muy próxima a la que fue suya. Hasta que un día, tras una noche de sábado de la que no se acuerda nada por culpa del alcohol, y de la que salió con un herida en la cabeza, se entera de que la mujer de la “idílica” pareja ha desaparecido y podría estar muerta.

Ya lo adelanto. No. No entiendo cómo pasa para que libros tan mediocres desde distintos puntos de vista se conviertan en éxitos de ventas, y adquieran en poco tiempo una legión de admiradores, más admiradoras me parece en esta ocasión, que se vuelve incondicionales del libro. Ya anuncian la versión cinematográfica. Con Emily Blunt de protagonista. Lo cual me sorprende porque no se me parece en nada al personaje de Rachel, así, a priori. Pero son cosas que pasan.

1994, Londres, Inglaterra. Cuaderno de ruta: carloscarreter.com Paisajes sin figura: paisajessinfigura.wordpress.com Seguir en Twitter Los comentarios son bienvenidos. Los iconos llamativos, las animaciones chillonas y otras cosas de este tipo, no. Molestan y distraen la atención de lo importante; las fotos.

El sistema ferroviario en Londres y área metropolitana es muy complejo; aquí una unidad del Docklands Light Railway, creo que entrando en la estación de Limehouse.

Los personajes son estereotipados. Sus motivaciones tópicas. Sus acción, en ocasiones, absolutamente incomprensibles. Incluso considerando el universo que nos plantea la autora. El comienzo de la novela no es malo. Pero en un momento dado, entra en una fase en la que las idas y venidas de la protagonista no aportan absolutamente a la historia. Quizá, el intento de despistar y de no hacer excesivamente predecible el desenlace, con un desfile de hombres sospechosos de la desaparición de la mujer.

Como ya he dicho, cuando me prestan un libro, y especialmente cuando tal cosa surgen en el ámbito de un debate, me comprometo a leerlo hasta el final. Pero me ha costado. Podría haber sido uno de esos libros que abandono sin terminar. Bueno. Misión cumplida. A ver si paso unos cuantos años sin caer en la tentación de tirar de superventas.

Aunque por supuesto, el más famoso para los turistas, es el sistema del metro londinense,

Aunque por supuesto, el más famoso para los turistas, es el sistema del metro londinense, “The Tube”, aquí en una de las estaciones en Kensington. No recuerdo cual.

[Cine] Big Eyes (2014)

Cine

Big Eyes (2014); vista el 28 de diciembre de 2014.

En esta ocasión, el título en inglés no se corresponde con mi preferencia de ver las películas en versión original. Desgraciadamente, la versión original de esta película se ha estado programando en horarios muy inconvenientes para nosotros, así que fuimos el domingo pasado a una sesión matinal en versión doblada. Una pena ya que algunos aspectos del doblaje, especialmente el del protagonista masculino, son bastante lamentables. Intentaré que esto no empañe demasiado mi valoración del filme.

Un filme por el que teníamos unas ciertas expectativas. Su director, Tim Burton, aunque da la sensación de que ya ha dado al mundo del cine lo mejor de sí mismo, siempre puedes esperar que te dé alguna agradable sorpresa. Por otra parte, la pareja protagonista parecía bastante atractiva, formada por dos de los intérpretes más en voga en los últimos años, que nos han ofrecido muy buenos trabajos. Veamos lo que dio de sí esta película. Ya advierto que me he estado pensando mucho sobre qué decir, y aclarando mis ideas sobre lo que me parece. Signo de controversia en mi propia consideración.

Los Keane no son los únicos artistas contemporáneos que han flirteado con lo "kitsch". Warhol lo hizo. Y en mi última visita a París, en el Centro Pompidou había una exposición de Jeff Koons, que como veremos buscaba en lo "kitsch" el motivo para su obra. Quien si no haría obras de arte con aspiradoras domésticas.

Los Keane no son los únicos artistas contemporáneos que han flirteado con lo “kitsch”. Warhol lo hizo. Y en mi última visita a París, en el Centro Pompidou había una exposición de Jeff Koons, que como veremos buscaba en lo “kitsch” el motivo para su obra. Quien si no haría obras de arte con aspiradoras domésticas.

Supuestamente, la película de Burton nos cuenta una historia real. La de Margaret Keane (Amy Adams), una mujer divorciada y con una hija, pintora aficionada, que a finales de los años 50 del siglo XX se casó con Walter Keane (Christoph Waltz), pintor también, temporalmente trabajando como agente inmobiliario. Margaret aparece como una mujer tímida y poco hábil en las relaciones públicas, mientras que Walter está dotado para hablar en público y para camelar a la gente. De este modo, Walter comenzó a vender las características obras de Margaret, pinturas de niños tristes con grandes ojos, como si fueran suyas, consiguiendo un gran éxito de ventas, y haciéndose muy populares, creando muchas mercaderías del tipo postales, pósters y otros del estilo que les suponían pingües beneficios. Hasta que este engaño acabó agotando a Margaret que dijo basta y destapó el pastel.

Me he estado pensando mucho sobre como considerar esta película. Para empezar, es de las menos burtonianas de Tim Burton, con una manufactura clásica, sin los ambientes barrocos a los que nos acostumbra, sin las historias fantásticas que le han caracterizado. Realización correcta y académica para una película atípica del director.

Casado un tiempo con Cicciolina, ¿la recordáis? ¿actriz porno y eurodiputada del partido radical italiano?,... su matrimonio también fue inspiración para su obra.

Casado un tiempo con Cicciolina, ¿la recordáis? ¿actriz porno y eurodiputada del partido radical italiano?,… su matrimonio también fue inspiración para su obra.

Parece que Burton tiene amistad con la auténtica Margaret Keane, y decidió hacer una película reivindicando su figura. Pero aquí empieza mi confusión o empiezan las contradicciones de la película. Porque la Margaret que nos presenta Burton es una persona difícilmente reivindicable. Una mujer débil que no elige bien sus parejas, que es engañada como una boba por el charlatán de Keane, o que es demasiado cobarde para oponerse a sus mentiras y tejemanejes. De hecho, en algún momento parece mucho más encantador Walter como pícaro simpático que Margaret como artista engañada. Puede caer más simpático. El retrato de una Margaret como una mujer débil se completa viendo como tras la separación permanece desconcertada y sin saber que hacer, hasta que entra dentro de los círculos de un grupo religioso, que por lo que yo sé a veces bordea los comportamientos sectarios. Desde luego, no encuentro por ningún lado la reivindicación de la persona, o su presunta actuación como precursora del feminismo. Durante todo el siglo XX, anteriores a Margaret Keane, y desde luego contemporáneas, hubo artistas femeninas de reconocido prestigioso que actuaron de forma mucho más decidida y clara por la justa consideración de las mujeres al mismo nivel que los hombres en el mundo del arte. Sinceramente, no llego a alcanzar en qué modo Burton quiere presentarnos a la protagonista como una heroína.

Los inflables de Koons son muy característicos, y aquí se apropia de un icono de la cultura popular, "La Masa", "The Hulk", para una representación del mundo de la música.

Los inflables de Koons son muy característicos, y aquí se apropia de un icono de la cultura popular, “La Masa”, “The Hulk”, para una representación del mundo de la música.

No voy a entrar tampoco a juzgar el papel de la protagonista dentro del mundo del arte moderno y contemporáneo. A mí, los cuadros de los niños con ojos grandes me parecen que flirtean con el kitsch, si no lo son claramente, como nos sugiere durante la película el personaje de John Canaday (Terence Stamp). Personaje este que sin embargo es tratado como un antipático desagradable, reivindicando la simpatía y el encanto de Walter Keane. Pero no me considero tan entendido como para establecer opinión firme; puedo estar totalmente equivocado. También resulta demasiado superficial la posible crítica de la película a la acción de la prensa como creadora de fenómenos de la cultura pop, de ídolos con pies de barro. Entramos ahí en ese punto en que Burton toca diversos palos en el filme, sin desarrollar con claridad ninguno de ellos.

Una evolución lógica de la película hubiese sido la de utilizar el caso para analizar y criticar el funcionamiento de la institución matrimonial y familiar, pero también en este caso queda en una situación algo extrema de marido claramente caradura y mujer claramente dependiente, que difícilmente puede llevar a reflexiones más allá del tópico o la anécdota puntual.

Todo ello sostenido por una interpretaciones que me parecen correctas, a falta de una valoración más apropiada por las incorrecciones que introduce el doblaje. No podemos culpar a los protagonistas de la ambigüedad del largometraje, ya que supongo que se limitan a hacer bien lo que les mandan. A dibujar correctamente unos caracteres tal y como vienen en la concepción y en el guion del filme.

En lo clásico y lo contemporáneo, no le falta cierto minimalismo y atractivo a esta escultura.

En lo clásico y lo contemporáneo, no le falta cierto minimalismo y atractivo a esta escultura.

Como digo, cierto desconcierto. Salvo que la intención de Burton haya sido la de coger el personaje de su presunta amiga pintora y utilizarla para dibujar lo que parece. El retrato cinematográfico de una mujer débil e influenciable que se refugia en su pintura para salvar sus dificultades para moverse por el mundo con auténtica independencia y asertividad. Si esa fuese la intención original, casi diría que la película es un éxito. Pero no es esto lo que nos venden ¿verdad? El caso es que mientras ves la película es bastante entretenida. De verdad. El problema es cuando te lo empiezas a pensar después; cuando intentas comprender lo que has visto. Pero si eres de los que prefieres no plantear nada y simplemente disfrutar del momento, es muy posible que salgas contento de la sala de cine.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva:***
Esta encantadora joven no la encontré en la exposición de Koons, sino en la de Marcel Duchamp; pero estuve observando un rato cómo se desenvolvía "armada" de una veterana cámara réflex para película tradicional, buscando con cuidado el mejor punto de vista ante de dispara y gastar un precioso negativo de la película.

Esta encantadora joven no la encontré en la exposición de Koons, sino en la de Marcel Duchamp; pero estuve observando un rato cómo se desenvolvía “armada” de una veterana cámara réflex para película tradicional, buscando con cuidado el mejor punto de vista ante de dispara y gastar un precioso negativo de la película.

[Cine] Gone Girl (2014)

Cine

Gone Girl (2014)

Película vista hace ya casi una semana, en el segundo intento. En versión original, por supuesto, aunque quienes prefieran el cine adulterado pueden encontrarla en la cartelera española con el título incorrecto, desde mi punto de vista, de Perdida. Más lógico hubiera sido un desaparecida, desvanecida o algo así.

En cualquier caso, el nuevo trabajo de David Fincher llega a la gran pantalla llevando mucha expectación, con grandes datos de taquilla en su país de origen y con buenas críticas. Fincher es un director en el que reconozco una gran calidad y oficio, pero con producciones que me han gustado mucho y otras que no tanto. Quizá porque los temas que ha elegido no han sido en ocasiones atractivos para mí personalmente. En cualquier caso, también nosotros acudíamos con elevadas expectativas a ver la película… lo cual a veces es peligroso. Ya se sabe la ecuación:

satisfacción = (expectativas cumplidas) / (expectativas a priori)

Si el denominador es muy alto… la satisfacción puede verse afectada. Ya veremos qué ha pasado con esta película.

El filme adapta una novela del mismo título la novelista Gillian Flynn, que firma también el guion de la película. En el día del aniversario de bodas de un matrimonio sin hijos que vive en una ciudad pequeña a orillas del Misisipí, el marido, Nick (Ben Affleck), sale ha dar una vuelta abrumado por algunos problemas conyugales y cuando regresa encuentra signos de violencia en la casa, y su mujer, Amy (Rosamund Pike), ha desaparecido. A partir de ahí, comienza una vorágine pública sobra la desaparición de la mujer y sobre su posible asesinato, sobre el cual el principal sospechoso es Nick. En flashbacks, siguiendo el diario de Amy conoceremos también cómo fue el principio de la relación, desde su encuentro cuando ambos vivían en Nueva York, y como fue evolucionando cuando perdieron sus empleos y se trasladaron al medio oeste americano a vivir. Pero la resolución del caso resultará mucho más compleja de lo que parecería en el primer tercio del filme.

Patio - Córdoba

Hoy no encontraba fotografías que pegasen con el tema de la entrada de hoy.

Son diversos los temas que trata la película y, por lo tanto, los puntos de vista desde los que se puede plantear un comentario sobre la misma. Técnicamente, el trabajo realizado por por Fincher y su equipo es de primerísima calidad, con una fotografía, un sonido y un diseño de producción absolutamente impecables. Oficio y profesionalidad por arrobas. Por otro lado, está la visión de la película como la reflexión sobre las realidades de la institución del matrimonio en la sociedad actual y en tiempos de crisis, sobre los condicionantes sociales que la rodean y sobre las hipocresías en las que se basa en muchas ocasiones. También los procesos de amor y desamor, el matrimonio y la relación entre dos personas de medios sociales y educativos muy distintos, el estudio de caracteres de los dos protagonistas, que nunca son lo que parecen, la extraña relación entre Nick y su hermana melliza Margo (Carrie Coon), la actitud depredadora de la prensa, el papel de las fuerzas policiales ante la resolución de casos complejos muy mediatizados,… esta historia lleva consigo otras muchas que daban para que se pudieran hacer varias películas distintas, con distintos protagonistas y con distintas visiones. Uno de los adjetivos que más se ha usado para describir la historia es poliédrica. Muchas caras, muchos ángulos.

Luego está la visión para quien no quiera complicarse la vida y la afronte simplemente como un thriller, con su planteamiento, nudo, vueltas de tuerca y desenlace. Como veis, he añadido un paso más al tradicional esquema de una narración. Vueltas de tuerca. Quizá, aquí es donde está el apartado más débil de la película. Porque le he dado muchas vueltas a la trama que nos plantean, he llegado incluso a estar tentado de ver otra vez el filme por si me perdí algo, y creo que es donde más debilidades hay. Encuentro algunas inconsistencias, que me hacen insatisfactorio el desenlace de la película. Sólo paliado por el hecho de que los temas antes mencionados son los importantes, la trama de misterio y suspense es sólo un vehículo secundario, y por lo tanto su resolución es poco o nada trascendente para el resultado final. Pero esto es algo que no me satisface mucho. Sobretodo, cuando la filmografía de Fincher tiene antecedentes de películas igualmente poliédricas pero con tramas perfectamente resueltas, con coherencia dentro de la complejidad y de la sorpresa. No entro en detalles por no desvelar detalles de la trama,… pero es la sensación que me llevé, especialmente en el tramo final de la película.

Patio - Córdoba

Así que he tirado de mi reciente escapada a Córdoba, paseando por sus patios…

Un elemento importantísimo en la película es el plano interpretativo. Ambos protagonistas están muy bien. Desde luego, me sorprende que un actor que tantas veces se había mostrado tan limitado en sus papeles hay encajado sin problemas en este como le sucede a Affleck. Pero además estoy totalmente de acuerdo en que Rosamund Pike, una actriz que siempre me había parecido con un potencial superior al de los papeles que le ofertaban, quizá sea una mujer demasiado guapa, con aspecto de demasiado pija, en esta ocasión saca partido plenamente de este hecho, muestra capacidad de transformación y muchos matices en la interpretación. También me recuerda, como se puede leer por ahí, a las rubias de Hitchcock, especialmente a una en especial de una película determinada, que no mencionaré, también por algún paralelismo, aunque sea pequeño, en la trama. Estupenda. Desde todos los puntos de vista. A ambos los acompañan una serie de secundarios en un tono excelente. Coon, que recientemente nos gustó mucho en una teleserie este verano, muestra como hermana melliza un trabajo con muchos matices, un papel que podría haber tenido más presencia en el filme del que tiene. La eficiente policía que interpreta Kim Dickens también da la sensación de que podría haber dado mucho de sí. El abogado que interpreta Tyler Perry es un auténtico robaescenas. Y ganas teníamos de ver a Neil Patrick Harris en un papel dramático, que también nos sabe a poco. Poco que pedir por lo tanto en el lado interpretativo.

¿Cuál es el balance final de este filme? Pues depende de qué elementos sean importantes para cada cual. A mí, incluso después de los seis días que han pasado desde que la vi, y después de haber pensado mucho en ella, me pesan mucho las inconsistencias que percibí en la resolución de la situación. Determinadas cuestiones que pasan casi desapercibidas pero que para mí roban coherencia al conjunto. Pero seguramente habrá personas que consideren que el conjunto supera con creces estos detalles y valorarán mejor este filme. Y es muy posible que tengan buenas razones. Pero quizá por las altas expectativas depositadas en la película, mi satisfacción final haya quedado un poco por debajo de la mayoría. Raro que soy.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ***
Callejeando - Córdoba

… y por entre las encaladas callejuelas de su bonito centro histórico.

Mito y rito… o ir de boda en España

Política y sociedad

Este fin de semana hemos estado de jolgorio. Ha habido una boda en la familia. Lo primero que se me ocurre decir es algún tópico como “es agotador” y esas cosas. Pero bueno… si las cosas están razonablemente bien organizadas, y te tomas las cosas con cierta filosofía, pues tampoco es para tanto. El único problema real en el plano físico, el calor implacable al que estamos siendo sometidos este verano, especialmente en la ribera del Ebro.

Pero no voy a hablar del acontecimiento en particular, que pertenece a la privacidad de la vida familiar. Sí que me apetece hablar un poco sobre los ritos que habitualmente acompañan en nuestra sociedad a un acto que en esencia, y a efectos prácticos, no es más que un contrato público de convivencia entre dos personas. Sin embargo, aunque poco a poco se han ido extendiendo las bodas civiles, todavía se celebran muchas bodas bajo ritos religiosos.

Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche

Muchas personas caminan por la vida ignorando el hecho religioso en sus quehaceres cotidianos, pero sin embargo aparece presente en los acontecimiento sociales - Panasonic Lumix LX3

Según el Centro de Investigaciones Sociológicas, en 2005, un 76% de los españoles se definiría a sí mismos como católicos. Sin embargo, un 54% de ellos (un 41% de la población) nunca o prácticamente nunca realiza prácticas religiosas (acudir a misa, etcétera). Según el Eurobarómetro 2005, en España habría un 59% de personas que creen en algún dios, un 21% de personas que creen en algún espíritu o fuerza vital no identificable con el concepto tradicional de dios, y un 18% de personas que no creen en nada de lo anterior. No esta mal para un país que hace 30 años era obligatoriamente católico y con el que la Iglesia Católica mantiene una relación de claro privilegio, digan lo que digan o se quejen de lo que se quejen los obispos. Teniendo en cuanta que como consecuencia de la inmigración principalmente, un cierto porcentaje de personas que creen en Dios no serían católicos… musulmanes, protestantes, etcétera. Y también el hecho de que de los datos anteriores hay un cierto porcentaje de españoles que se definen a sí mismos como católicos, pero que no creen en un dios. Curioso, ¿verdad? Supongo que para muchos españoles ser católico no es profesar una religión sino identificarse con una determinada herencia cultural.

Münster

Pórtico del Münster de Berna, donde se profesa una variante del protestantismo especialmente abierta y tolerante; diríase que cada cual puede creer lo que guste creer, y está bien - Panasonic Lumix LX3

Por otro lado, el Instituto Nacional de Estadística nos dice que en 2008 casi un 51% de los matrimonios se celebran por el rito católico, apenas un 0,40% por otros ritos religiosos, y casi un 49% en un ceremonia de carácter civil. La tendencia sería a que cada vez se celebra un menor porcentaje de matrimonios religiosos. Bueno. Si tenemos en cuenta que sólo un 35% de los españoles tienen una vivencia religiosa católica que puede ir de asistencia ocasional a frecuente a actos religiosos, es normal la tendencia. Es más, me sorprende que todavía se celebren tantos matrimonios católicos.

Hay que tomar en cuenta que, en general, se puede decir que los católicos viven relativamente de espaldas a la Iglesia a la que dicen pertenecer. La Iglesia Católica ha presentado una dura y áspera batalla a la legalización y normalización social del matrimonio entre personas del mismo sexo. Matrimonio tal y como lo define el código civil, claro. Sin embargo, el apoyo social de los españoles a esta cuestión llega al 70%. Obviamente, no hay que ser un genio de las matemáticas para deducir que en el supuesto de que todos los no católicos apoyasen el matrimonio entre personas del mismo sexo, lo cual es mucho suponer, los números nos dirían que en torno a 2 de cada 3 católico también apoyan el matrimonio entre personas del mismo sexo. Por ser irónicos, a esto se le llama un notable “divorcio” entre las personas y la institución católica por excelencia.

Todos estos datos, más lo que puedes deducir de lo que hablas con la gente, me hacen pensar desde hace mucho tiempo que la religiosidad de los españoles es baja, y que muchos de ellos serían protestantes si las circunstancias históricas lo hubieran permitido. Pero bueno, nadie se quiere meter en berenjenales por estas cosas, que muchos de ellos consideran poco importantes, y se mantiene una asistencia a ritos notables, bautizos, bodas, funerales, principalmente, motivados a medias por diversas consideraciones… Porque “casi todos lo hacen”, porque “las bodas civiles son muy frías”, porque “cómo no me voy a casar en la/el iglesia/ermita/santuario de mi pueblo”, porque “a mi me parece un teatro pero es lo que quería mi pareja”…

Para muchos españoles, los dogmas religiosos están alcanzando el rango de meros mitos. Como sucede en todo el mundo, hay cierta predisposición a creer en algún tipo de ente sobrenatural para explicar aquellas cuestiones trascendentes que no han alcanzado una explicación científica. Pero los aspectos asociados a una creencia en particular son mirados con escepticismo. A muchos “católicos” les cae bien la figura de Jesucristo, su buen rollo con los pobres, con las “pilinguis” y esas cosas. Pero sobre su divinidad,… pues les da igual. No faltan los chistes sobre la “virginidad” de María y sus relaciones con la “pícara paloma”, por poner un ejemplo. Pero parece que los ritos son más difíciles de erradicar. Forman parte de la tradición cultural. Y ahí nos toca encontrarnos de vez en cuando.

Y entonces es cuando te quedas mirando al cura de turno. Si es un pesado, si es un monótono, si es de los que riñen a los que no se comportan como la ortodoxia exige, acaban siendo “crucificados” por los comentarios de los asistentes. Si es entretenido, si va de colega, si es de los que abogan por el buen rollito,… pues caen simpáticos, y los más escépticos se limitan a echarles unas miradas irónicas, por las cosas que dicen, que sacadas fuera de contexto o de creencia son de lo más peregrinas, y son saludados con razonable respeto. Porque tengo la impresión, por éstas y por otras cuestiones, que los españoles somos mucho más tolerantes que la mayor parte de las instituciones de todo tipo y finalidad que dicen representarnos. Y especialmente, más tolerantes que las instituciones religiosas, claro.

Torre y cimborrio de la Seo

La torre y el cimborrio de La Seo de Zaragoza sobresale por encima de las vallas de las obras del balcón de San Lázaro; bonita sede metropolitana, de la que desgraciadamente con frecuencia salen sermones más destinados a formentar el sectarismo y la división, que la tolerancia y la concordia social - Panasonic Lumix LX3

Revolutionary Road (2008)

Cine

Revolutionary Road (2008), 27 de enero de 2009.

El director de este filme, Sam Mendes, nos ofreció en 1999 una cáustica descripción de las interioridades de los matrimonios y las familias norteamericanas, en una de la mejores operas primas que he visto de cualquier director. En esta ocasión, vuelve a incidir sobre los problemas de las parejas y las familias, pero desde un punto de vista mucho más dramático, sin dar concesiones al humor o la ironía, llevándonos a un final poco apto para gente sonriente y bienintencionada que piensa que las historias de amor siempre acaban bien.

Las historia nos presenta al matrimonio Wheeler, interpretado por Kate Winslet y Leonardo diCaprio. Tras conocerse en una fiesta, a los ojos de todo el mundo son la pareja ideal, envidiada por sus vecinos y amigos. Guapos, jóvenes, simpáticos, amables,… viven en una bonita casa en un barrio residencial cerca de Nueva York, donde el marido trabaja como burócrata en una empresa de cajas registradoras. Pero todo esto es fachada. Bohemios y con aspiraciones de comerse el mundo, esa vida de ama de casa o la falta de interés por el trabajo de oficina, están corroyendo lo que son por dentro, y está ocasionando la crisis que cambiará para siempre sus vidas. Una crisis mucho más marcada en ella.

La realización de Mendes me parece impecable, pareciéndome especialmente importante su habilidosa su forma de centrar la atención en los sentimientos del personaje que importa, independiente de quien hable. Lo que importan no es lo que se dice, sino lo que se siente en cada momento.

Todo ello está basado en la interpretación de ambos protagonistas que está a alto nivel, especialmente la de la Winslet, como ya se había ido poniendo de manifiesto a lo largo de sus últimas películas. DiCaprio también está a buena altura, pero su personaje es más ingrato, más antipático al espectador. De acompañamiento una serie de secundarios que cumplen, incluyendo entre ellos como más conocida a Kathy Bates.

En resumen, una película muy interesante, de buen nivel, de un director que me gusta y muy bien interpretada. Una película adulta, que debería ser recomendada para todo aquel que tenga interés en ver algo más que productos palomiteros. Le pongo un ocho en valoración subjetiva, con la misma nota en dirección e interpretación.

En la foto de hoy, una imagen de mi escapada a Madrid el pasado sábado.

Caixaforum - fachada

La fachada de Caixaforum de Madrid atrae la atención de los visitantes - Panasonic Lumix LX3