Libro – Intimacies, Katie Kitamura

Literatura

Fotografías de La Haya, realizadas hace ya más de una década; en la Semana Santa de 2010, si mal no recuerdo. Publicación disponible también en Substack.

Leí en su momento un libro de Katie Kitamura, que me intrigó. Hace más o menos un año. Me dejó unas sensaciones, inicialmente contradictorias, pero poco a poco fue creciendo en mi memoria, y en esos momentos lo considero bastante bien. Norteamericana de padres de origen japonés, es una escritora de la que cada vez oigo hablar más, por lo menos en ámbito específicos. Escribe en inglés, claro esta, y este libro lo he leído en su idioma original.

Kitamura nos lleva en su novela a acompañar a una intérprete profesional, capaz de traducir varias lenguas, estadounidense, de origen mixto con uno de sus progenitores japonés, que acepta un trabajo en lo que tiene toda la pinta de ser la Corte Penal Internacional, aunque la menciona con otro nombre. Pero bueno… En La Haya, en Scheveninge, y tal y cual… pues eso, verde y con hojas. Tiene un contrato temporal y eso le causa cierta incertidumbre. Hace una amiga que un día presencia una agresión, y la protagonista conoce al agredido, y eso le causa cierta incertidumbre. Liga con un hombre que está en proceso de separación, con hijos, y no sabe qué sentimientos alberga este hombre hacia su ex, y eso le causa cierta incertidumbre. Y tiene que participar como intérprete en el proceso contra un peligroso señor de la guerra africano, muy violento, que le hace cuestionarse muchas cosas, y eso le causa cierta incertidumbre.

La novela trata de muchos temas. Sobre las relaciones, tanto las amistades como las románticas o las sociales en general. Sobre la violencia, a nivel micro, próximo, o a nivel macro, a gran escala en el mundo. En general, es una reflexión centrada en una persona de la que no sabemos cosas, yo la supongo en sus treinta y tantos, quizá cerca de los cuarenta, que vive su vida con incertidumbre. Con pocos valores sólidos.

Al igual que me paso con la primera novela de la autora, es un libro que crece con el tiempo. Aunque es muy distinto. En aquel había una pluralidad de universos que modificaban constantemente la naturaleza de las relaciones entre las personas. Y eso nos generaba incertidumbres. Aquí la incertidumbre surge de la propia naturaleza del mundo en el que vivimos. Y la forma en que los sucesos, desde los más pequeños hasta los más globales afectan a nuestra intimidad y a nuestro seguridad/inseguridad en el mundo en el que vivimos. Entiendo que sea una autora de la que cada vez oigo hablar más.

[Libro] Audition – Katie Kitamura

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Más neoyorquinos, de forma un tanto tópica, no pueden ser los personajes de esta novela, así que nos iremos al paisaje del bajo Manhattan al anochecer, como se ve desde la orilla de Brooklyn del East River.

La autora de este libro, Katie Kitamura, como se podrá deducir del apellido, es de origen japonés. Pero nacida y educada en Estados Unidos. En sus cuarenta y tanto, ha escrito media docena de novelas, un libro autobiográfico, y ha colaborado en diversos medios de comunicación escritos como crítica de arte. Y está radicada en Nueva York. Y allí se sitúa la acción de esta novela, que me ha interesado más por su estructura y desarrollo que por el interés intrínseco que pueda producir el devenir de los personajes de la misma. Que ha sido más bien poco. Son gentes que me han resultado un tanto pedantes, y con «males» de ricos (o al menos de acomodados), más que otra cosa. Iremos quizá otra vez a ese tema cuando comente la novela española que estoy terminando de leer en estos días.

La protagonista de la novela es una actriz de mediana edad, que ya ha dejado atrás sus años jóvenes, y que cuando empieza la acción está en plenos ensayos de una obra de teatro que le causa cierto estrés por las inseguridades que le genera el tiempo que va pasando, la edad, la competencia con actrices más jóvenes… los sospechosos habituales. Está casada en un matrimonio cómodo, sin (para lo bueno ni lo malo) demasiados altibajos, con un marido con quien comparte intereses intelectuales y con quien se lleva bien. Y en estas está cuando aparece un joven que quiere hablar con ella y con quien se reúne. Y que le plantea la posibilidad de que sea su hijo; el joven no conoce a sus padres biológicos. No lo es. No lo puede ser. Pero el joven entra a trabajar en la compañía como ayudante de la dirección. Esta es la primera parte del libro. Sobre la segunda parte, me han entrado dudas sobre hasta que punto comentar o no. Digamos que el joven se ha trasladado a vivir con el matrimonio, la obra de teatro ha sido un éxito, y los tres viven como si fueran un familia… incluso contradiciendo algunos de los hechos establecidos en la primera parte. Y que la situación será estable hasta que aparezca en escena la novia del joven.

Como ya he dicho, si la novela me atrapó, fue más por la estructura y el desarrollo de lo que sucede que por el interés que me suscitan los caracteres de la misma. Que es muy poquito. Gente acomodada, que vive vidas cómodas en Manhattan, intelectuales que en algún momento corren cierto peligro de caer en la pedantería… o así los percibo yo. Las inseguridades de una mujer que, siendo respetables, probablemente no tienen nada que ver con las de muchas mujeres que en el mundo son y han sido y que tienen problemas más graves de subsistencia, reconocimiento social, discriminación y todo lo que quieras. Y que parece que basa sus inseguridades en que el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos, como cantaba Silvio Rodríguez, y en el posible arrepentimiento sobre acontecimientos de su juventud, incluido alguno relacionado con una posible maternidad. Como decía el título del culebrón mejicano, los ricos también lloran.

Pero la estructura y el desarrollo de la novela tienen su miga. Hay unos misterios que van surgiendo. Hay unas dudas sobre la realidad a la que estamos asistiendo. Está narrada en primera persona. La protagonista, cuyo nombre no conocemos, es la que va desgranando sus pensamientos y los hechos que suceden en la narración. Y como narradora en primera persona, no es fiable. Y aun lo es menos, o así lo siento yo, cuando abordamos la segunda parte, que de entrada nos resulta rara. La dinámica entre los tres (o cuatro) personajes principales de la narración ha cambiado. Mucho. Es como si estuviéramos en un universo paralelo donde las cosas son parecidas pero distintas. No sabemos si estamos ante una realidad alternativa, o bien estamos ante un desiderátum de la narradora, o de su pasado, que en su imaginación ha convertido en realidad. Al final de la novela, es una duda que no queda resuelta. Por lo tanto, el esfuerzo narrativo de la autora supera la falta de interés que me producen sus personajes, y consigue que la novela me atrape, cada vez más conforme se avanza. Me ha gustado bastante, y me parece recomendable, salvo para lectores vagos que quieren que se lo den todo mascado y bien mascado.