[Libro] La insólita pasión del vendedor de lencería

Literatura

Desde hace unas semanas tengo acceso a una pequeña biblioteca de libros de literatura japonesa que me van a ir prestando. Es una herencia que le ha caído a alguien, que tampoco los ha leído. Por lo tanto, salvo cuando el autor es conocido previamente, hay que arriesgar un poquito, sin saber lo que vamos a encontrar. Es evidente que este libro de la autora Asako Hiruta me llamó la atención por el título. No he encontrado ningún enlace propio, ni en la wikipedia, así que la he enlazado a Goodreads, donde tampoco es que haya gran cosa al respecto. Que ha escrito esta novela de la que os hablo hoy. Por cierto que en estas páginas sobre lecturas podéis encontrar algunas de las mías. No es ni mucho exhaustiva. Cuando me acuerdo de algunas, las voy incorporando. Ya llevo listados 287 libros, incluido el que estoy leyendo en la actualidad. Pero bueno… faltan muchos.

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Fotográficamente, hoy nos dirigiremos a Kioto y al santuario de Fushimi Inari,… el de las miles de puertas de color naranja. El papel de la mujer en la sociedad japonesa y las relaciones entre hombre y mujeres es uno de los aspectos más misteriosos para mí de esa cultura. Más todavía que en la occidental… donde tampoco la entiendo bien en ocasiones. Para ser sinceros.

La novela de Hiruta no nos habla de un vendedor de lencería. Lo hay. Y tiene su importancia. Pero de quien nos habla es de Satsuko Kunieda, una mujer de 32 años, trabajadora de una agencia de publicidad que ha conocido mejores tiempos, y que ella misma también ha conocido mejores tiempos. Desde los 14 a los 29 años tuvo un novio con quien pensó viviría toda su vida, y desde que este rompió con ella se ha descuidado y, básicamente, no ha conseguido recolocar su vida. Las visitas a la lencería donde trabaja el señor Yo Isaji actuarán de catalizador de cambios en esa vida un tanto desnortada.

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La novela se configura a modo de episodios en la vida de Satsuko, que se pueden leer casi como relatos independientes unos de otros, aunque se ordenan según la cronología vital de la protagonista. Como he dicho, las visitas a la peculiar tienda de lencería actuarán como agentes del cambio, y tras cada uno de estos relatos se introducirán cambios en la vida de Satsuko, en general positivos. El tono de la novela en su conjunto es de cierto grado de comedia, viéndose los conflictos que van apareciendo en la vida de Satsuko con cierto humor. Y podríamos argumentar que hay cierto grado de reivindicación feminista… o al menos femenina. Quizá las activistas feministas más aguerridas consideren insuficiente o timorata la actitud general de la escritora. Pero bueno, estamos en Japón, donde el recorrido que queda a la mujer para conseguir una igualdad efectiva con el hombre, una sociedad muy conservadora en el fondo, es mayor que en occidente. En general, la mayor parte de los episodios son entretenidos de leer.

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El tono de la novela cambia en los últimos episodios en los que tanto el elemento de romance como el de otros aspectos de la vida de Satsuko se tornan más serios y más dramáticos. La novela abarca unos tres o cuatro años de la vida de Satsuko, aunque la mitad de ellos se cuentan a gran velocidad en los episodios finales. Un final que, aunque relativamente previsible, aparece como apresurado y un poco forzado.

La novela entretiene bastante, se lee con facilidad. Pero al final deja un poso menos profundo de lo que podría haber sucedido con un tramo final más entonado. Relativamente recomendable.

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[TV] Lo que pudo haber sido y no fue, versión japonesa

Televisión

No me extenderé mucho en esta entrada televisiva. Últimamente ando con cierta desmotivación con el medio, le dedico menos tiempo, y de forma un poco errática. Por ello, de vez en cuando, acabo preso de anécdotas como la serie que me ocupa hoy. En castellano la han titulado El Comité de Podría-Haber-Tenido-Sexo, y variantes de esta idea se encuentran en otros idiomas occidentales. En japonés, es Yareta Kamo Iinkai [やれたかも委員会], cuya traducción parece ser algo así como El comité del pudo haber sido.

En el tren de la línea Chuo - Tokio

Aunque las situaciones presentadas son diversas, casi siempre son gente joven, al menos cuando sucedió la “oportunidad” que relatan, y de ambiente urbano, predominantemente tokiota.

¿Y qué pudo haber sido? El título en castellano es el más explícito al respecto. Aunque también el más reduccionista. Reduce la complejidad de los procesos de atracción y de relación entre personas al deseo sexual. Y la serie es más sutil y más compleja que todo eso. Con la excusa de presentar el caso ante un “comité” de tres personas, dos hombre y una mujer, se nos cuenta la historia de una persona que conoció a otra en circunstancias muy diversas, y en la que se le presentó una situación en la que la persona pensó que podría haber tenido una ocasión de mantener relaciones sexuales con la otra persona, pero no se materializaron. Claro. La cuestión es que sólo conocemos el punto de vista de la persona cuyo recuerdo, más o menos nostálgico, ha permanecido como una oportunidad perdida. No conocemos el punto de vista de la otra persona, cuya posición adopta el comité. Y por otro lado, la cosa es más compleja. Aunque el momento que se debate es aquel en el que pudo haber o no relaciones sexuales, pero en muchos de los casos presentados, los sentimientos puestos en juego eran más amplios o complejos. Y por lo tanto, estamos ante la cuestión que probablemente a muchos se nos puede presentar sobre si pudimos ir a más o no con aquellas persona que conocimos, y que evidentemente nos atrajo. A mí me ha hecho pensar si no hubiera podido presentar un par de casos ante el “comité”. Es bastante menos superficial de lo que el título en castellano sugiere. Al mismo tiempo, la serie no renuncia al humor, siendo respetuosa con los aspectos dramáticos de algunos de los casos.

De los ocho episodios, en siete es un hombre quien presenta su caso. En todos, en una primera instancia, los dos varones del comité “votan” a favor del “pudo ser”, mientras que la única mujer “vota” a favor del “no pudo ser”. Dejaré en suspenso cómo es la votación del caso del último episodio, el único presentado por una mujer.

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La serie forma parte de esas producciones japonesas más o menos pintorescas. Se ve en un plis plas. Al fin y al cabo, ocho episodios de 25 minutos cada uno, son algo más de tres horas de duración total. Hay un noveno episodio que funciona a modo de falso making of. Y que ciertamente aporta poco.

Los casos tienen un interés diverso. Hay algunos muy entretenidos y que tienen un interés cierto. Otros te dan más igual. Por lo que hay cierta irregularidad. Y el nivel de interpretación es diverso. En el trío de miembros del comité, tenemos la “debilidad” de que la mujer es una chica joven muy guapa pero con unas capacidades interpretativas muy limitadas. Parece que viene de uno de esos grupos musicales formado por unas cuantas decenas de adolescentes y jóvenes que denominan idols [アイドル; Aidoru]. Entre las actrices invitadas en los distintos episodios, también tiran de este fenómeno, especialmente cuando son chicas muy guapas, pero más que de las idols musicales, de las del papel couché, Gravure Idol [グラビアアイドル; Gurabia Aidoru], cuya función principal parece ser la de salir muy ligeras de ropa en revistas, aunque no desnudas. Con alguna excepción, en la que todos son actores y actrices de verdad, esto lastra un tanto la serie, empujando a la baja la calidad de la misma.

Una curiosidad, con algún momento interesante, apta para rellenar algún momento tonto a lo largo del día, pero con un interés global muy limitado.

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[Libro] Nada se acaba

Literatura

La canadiense Margaret Atwood está de moda. El estreno hace un año de la serie basada en su novela del mismo título, The Handmaid’s Tale, puso a esta veterana escritoria en el candelero. Lo cual se vio reforzado con una nueva adaptación televisiva de otra de sus obras, Alias Grace. El éxito y el interés de estas propuestas televisivas me llevaron a leer alguna de ellas, y escogí la primera, que me gustó mucho. Tanto o más que la serie de televisión. Y eso que esta es de esas ocasiones en las que el producto audiovisual está al mismo nivel o superior que la obra literaria. Pero la obra de Atwood es amplia y variada. Para leer una nueva obra de la autora decidí que quería sentir cómo ver el mundo real. Ni novela histórica, ni distopía futurista. El mundo real tal y como lo percibe o lo siente.

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Si la imagen que Atwood transmite de Toronto y la sociedad canadiense de los años 70 es real, da la impresión de que la cosa a mejorado algo. O por lo menos, la imagen que el visitante actual se lleva de Toronto es bastante agradable. Con niebla a orillas de lago Ontario incluida.

El libro que aquí nos ocupa apareció de oferta en mi tienda de libros electrónicos habitual y no lo dudé. Es una novela de 1979, ambientada en el Toronto de la época. Durante el espacio de aproximadamente dos años conoceremos las relaciones de una serie de personajes. Nate y Elizabeth forman un matrimonio con dos hijas, que hace tiempo que no funcionan como pareja, por lo que han abierto de forma tácita el mismo a otras relaciones. Ambos tienen amantes, pero Elizabeth está doliente del suicidio del suyo, por el que sentía algo más que una mera atracción física o la conveniencia de la periódica satisfacción sexual. Nate anda perdido en su vida, tanto en lo personal como en lo profesional. Entra en escena Lesje, una paleontóloga del mismo museo donde trabaja Elizabet, que mantiene que vive con un hombre, pero sin mucho convencimiento sobre sus sentimientos. Además, descendiente de ucranianos cristianos y de judíos bálticos, se siente insegura en una sociedad aparentemente diversas, pero muy estratificada. Las relaciones entre ellos y con personajes secundarios pronto se complicaran.

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La novela funciona como una disección no sólo de las relaciones interpersonales o de pareja, encarnadas en los personajes principales de la novela, sino como un análisis de la sociedad canadiense de la época. Es un momento de tensiones en la sociedad canadiense por los movimientos separatistas del Quebec. Y a pesar de la creciente diversidad de la sociedad, que poco a poco deja de dividirse simplemente en “ingleses” y “franceses”, para dar paso a personas de otros orígenes, como decía está claramente estratificada, con dificultades de relación entre comunidades. Lesje es el personaje que mejor representa esa situación. Pero también el rancio abolengo de la familia de Elizabeth, “ingleses” de toda la vida sirve de referencia para el análisis de esta sociedad.

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No es una novela especialmente optimista. La sensación que transmite es la creencia de la autora de que las personas no pueden ser sinceras entre sí. Incluso si están enamoradas. O cuando ya hay poco que perder, y han dejado de estarlo. Hay sentimientos de posesión, de dominio, sentimientos de querer “ganar” en las mezquinas guerras interpersonales. Hay atisbos de que detrás de un tipo “simpático” se puede encontrar un egoista potencialmente maltratador. Todo en un ambiente muy lejos de la imagen del Canadá abierto, civilizado y tolerante. Porque al fin y al cabo, la gente es gente en todas partes.

No me ha resultado fácil de leer. A pesar de tener un extensión moderada, ni corta ni larga, unas trescientas páginas. Me costó más tiempo del previsto leerla. Tuve que hacer interrupciones para asimilar y volver a retomar. Y de hecho, terminé su lectura antes de leer la novela de ciencia ficción de la semana pasada, pero decidí retrasar su comentario para reposarla un poco. ¿Es recomendable? Yo creo que sí, pero con el estado de ánimo adecuado. Y exige una actitud muy activa por parte del lector. Más de lo que podría parecer en un principio.

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[Cine] The Party (2017)

Cine

The Party (2017; 13/20180223)

Separo esta película de mi ritmo habitual de comentarios. Durante los dos últimos meses, la mayor parte de las películas que hemos visto estaban relacionadas con las candidaturas a los Oscars, que se entregarán el próximo domingo 4 de marzo. Será ya en la madrugada del 5 de marzo en España. Dado que en esta edición, las películas oscarizables se han estrenado muy próximas en el tiempo… ha sido un agobio.

Pero este viernes pasado decidimos escaparnos a ver una película que nada tiene que ver con esta vorágine. Dirigida por la poco habitual Sally Potter, la historia tiene un olor a drama teatral, pero en realidad es un guion escrito para la pantalla grande que se transforma en una ácida comedia negra.

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El parlamento británico y alrededores; no faltan puyas a la eficacia/ineficacia de la política parlamentaria, con Kristin Scott Thomas como defensora y Patricia Clarkson como cínica crítica.

Janet (Kristin Scott Thomas), casada con Bill (Timothy Spall), el hombre que la ha apoyado en su carrera política desde siempre, celebra su nombramiento como ministra de sanidad del gabinete en la sombra del principal partido de la oposición británico. Por ello, va a realizar una pequeña fiesta en casa con unos amigos. Estará su amiga April (Patricia Clarkson), con su último acompañante, un esotérico y redicho alemán llamado Gottfried (Bruno Ganz). También otra amiga, profesora universitaria de estudios sobre la mujer, Martha (Cherry Jones), que viene acompañada por su pareja, Jinny (Emily Mortimer). Y está invitada también Marianne, amiga y subordinada, que no aparece, aunque si lo hace su marido, un ejecutivo del mundo financiero, Tom (Cillian Murphy). Pero lo que se presumía una reunión amable y alegre, dará lugar a una serie de confesiones que pondrán patas abajo el mundo de los siete reunidos. Y de la octava ausente.

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Sátira mucho más mordaz de lo que parece a simple vista de una burguesía progresista, que arrastra una serie de pecados derivados de la hipocresía con la que se mueven en sus relaciones. El feminismo, lo políticamente correcto, los roles en la pareja, la infidelidad, la acción política,… todos estos conceptos serán puestos en solfa por una película que en sí mismo es claramente más progresista que mucho de los que presumen de esta cualidad personal o política. Rodada en un austero pero eficaz blanco y negro, este breve largometraje de poco más de 70 minutos de duración, descansa en su buenísimo reparto, un conjunto de intérpretes británicos con alguna incorporación norteamericana, irlandesa y alemana, que aporta una solidez tremenda. Intérpretes que además muestran una versatilidad tremenda. Si todos ellos están fenomenales, las carcajadas más notables las arranca un inspirado Bruno Ganz encarnando al posmoderno místico más vacío que podamos encontrar. Quien puede pensar que lo mismo ha interpretado a un ángel que al mismísimo Adolf Hitler a lo largo de su carrera.

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Película que se ha colado de rondón por la cartelera, que no ha contado en ninguna quiniela para premios al uso, que no tiene candidaturas de ningún tipo, y que sin embargo probablemente es de lo más interesante, si no lo más interesante, que se pueda ver en estos momentos en las pantallas grandes española. Cosas que pasan.

Por cierto, ¿será consciente cierto director español de que su cena de amigos es una memez en plantemiento, desarrollo y resolución comparada con esta?

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Cine] Perfectos desconocidos (2017)

Cine

Perfectos desconocidos (2017; 522017-2012)

No es la primera vez que de una película reciente italiana se realizan distintas versiones para el mercado español y para otros países. En general, se trataba de adaptaciones de novelas románticas, sumamente indigestas salvo que seas una adolescente un poco lela a quien le guste llenar los puentes europeos de candaditos. Pero aquí tenemos a Álex de la Iglesia sumándose al carro de esta moda, trasladando a España uno de las grandes éxitos del cine italiano de los últimos años, que no me consta que se haya estrenado en nuestro país.

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El escenario de la película parece un ático con una esplendida terraza, probablemente sobre las calles de Madrid. Bueno… nos bastará con un atardecer desde la terraza del Círculo de Bellas Artes de la capital para ambientarnos.

Un grupo de amigos, tres parejas y uno que viene solo, se reúnen a cenar. Se conocen de hace tiempo, y resulta evidente que las parejas más veteranas arrastran ya el cansancio de los años de vida en común. Al comenzar la cena, tras una discusión sobre los secretos que se tienen o no se tienen, alguien propone que dejen los teléfonos móviles en el centro de la mesa, y que todos los mensajes que se reciban sean compartidos con todos. Lo que claramente augura la catástrofe colectiva. Mientras. En el exterior, la luna se eclipsa…

Hace tiempo que de la Iglesia dejó de interesarme. Realmente, películas suyas que realmente me gusten apenas hay dos. Las demás están entre el pasable y el no me gustan. Aquí se embarca en la tarea de adaptar la película de otros… y creo que no le sale bien. Las situaciones resultan  predecibles, muy muy muy predecibles, y el giro final… pues la verdad que qué queréis que os diga. No lo cuento por no destripar la película a posibles espectadores. Pero me parece resuelto de una forma un poco cutre. Hay gente que dice que se ha reído con esta comedia presuntamente ácida. A nosotros, alguna sonrisa se nos formo en algún momento puntual, pero nada más.

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Y a todo esto, un reparto que no he mencionado, pero que no ayuda. La pareja formada por Belén Rueda y Eduard Fernández son lo mejor de la película; mi acompañante a ver la película comentó que este último está bien hasta cuando está mal. Juana Acosta tiene que bregar con un ingrato papel de histérica… lo que es una pena porque en otras ocasiones la hemos visto con buen tono. Eduardo Noriega y Pepón Nieto siempre hacen el mismo papel… no han cambiado en 20 años. A Ernesto Alterio no le he visto nunca un buen trabajo. Y Dafne Fernández… pues esta muy maciza, pero no vale gran cosa como actriz. Vamos que el reparto tampoca ayuda.

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Desconozco como estará resuelta la versión italiana; tal vez hayan resuelto con más gracia esta situación que no resulta a estas alturas tan original como parece. Es muy posible que esta película sea un forma de sacar más rentabilidad a la idea original, de la que sus creadores italianos se llevarán un tajo. Es más fácil que el público español vaya a las salas de cine si lo firma de la Iglesia con un reparto popular, que si el director y el elenco son italianos, por lo que la maniobra comercial es clara. Pero me huelo a que lo mejor, para quienes nos gusta el cine, es que nos hubieran permitido valorar el original. En cualquier caso, sigo sin encontrar películas patrias que me convenzan en exceso. Tengo la sensación que este año he tenido particular mala suerte con mis elecciones. Veremos que dicen las estadísticas de final de año. Dentro de una semana lo veremos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

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[Libro] Leviatán

Literatura

No sé muy bien porque no leo más a menudo a Paul Auster. He leído poco, algo, pero lo que he leído me ha gustado. Y estando recientemente de oferta esta, una de sus novelas más celebradas, decidí leerla. Y no me arrepiento nada en absoluto de tal decisión. Ya adelanto, me ha gustado mucho.

Auster empieza esta novela por el final. Una persona, mientras manipulabas explosivos junto a su coche en la cuneta de una carretera, ha muerto como consecuencia de una explosión. La policía, el FBI, no sabe quién es. Pero una nota encontrada entre sus pertenencias harán que se interesen por el escritor Peter Aaron, que deducirá que el fallecido es su mejor amigo, Benjamin Sachs. Esconde su relación de la policía y, aunque sabe que tarde o temprano deducirán quién es el muerto, decide narrar las circunstancias de la vida de Sachs que le llevaron a este final.

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Nueva York, con la estatua de la Libertad, Brooklyn o el mundo de las artes y la cultura, son algunos de los escenarios importantes de esta novela de Paul Auster.

Ambientada entre Nueva York y otros lugares de Nueva Inglaterra, con algún desvío por la soleada California, Auster nos presenta un fresco de personajes interrelacionados con la excusa de contarnos la historia de Benjamin Sachs. La novela está narrada en primera persona por Aaron, que no es más que un alter ego de ficción del propio Auster. Distintos elementos de la novela están tomados de la realidad. Y así la artista Maria Turner es obvio que está basada en la artista conceptual Sophie Calle, a poco que se conozca la obra de esta. No hace falta ser un lince tampoco para darse cuenta que la segunda mujer del narrador, Iris, una belleza nórdica, esta basada en Siri Hustvedt, la mujer real de Auster, de quien leí unos relatos hace ahora 6 años. En fin, que la historia de Sachs, aunque central, es una más del complejo relato de personas interrelacionadas que componen la novela. El escritor, su amigo, la mujer de su amigo, su amante artista, la amiga de esta, la primera mujer del escritor, la segunda, y el hijo mayor… principalmente. Todos funciona, con más o menos intensidad, como una red de interacciones.

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La novela se lee con soltura, con facilidad. Auster nos habla de un tiempo, de una época. Incluye reflexiones políticas, sociales, quizá filosóficas, pero tan bien integradas en el relato que no producirán el rechazo del más superficial de los lectores. Auster toma partido, como Sachs, en contra de la evolución de una sociedad cada vez menos crítica con un poder cada vez más omnímodo. La novela está escrita a principios de los años 90, tras la etapa Reagan, de la que el autor habla con pesimismo. Pero mantiene gran parte de su vigencia a la vista de los avatares políticos de este final de la segunda década del tercer milenio, casi treinta años después. No es banal que la estatua de la Libertad tenga un papel importante en toda esta historia, como icono maltratado.

En fin, una novela muy muy muy recomendable.

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[Libro] La mujer de al lado

Literatura

La lectura de relatos de ficción, novela principalmente, es lo más habitual en mí, salpicado de vez en cuando con algo de ensayo sobre historia y algo de divulgación científica, más o menos profunda según las materias. Estas dos últimas variantes surgen con menos frecuencia ultimamente o, por motivos diversos, no las traigo a estas páginas. Pero también cada vez con más frecuencia intercalo esas lecturas con la historieta, que de unos años a esta parte he descubierto/redescubierto como potente arma para contar historias.

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En la ficción japonesa, no es infrecuente encontrar referencias al mundo mitológico de las creencias populares. No es el caso de esta colección de cuentos, que se mueve dentro del realismo puro y duro. Quizá, con cierto atrevimiento por mi parte, se podría comparar con el realismo italiano, también de posguerra.

Es cierto que es fácil caer en algunos prejuicios con este estilo narrativo. Determinados géneros, como la historieta de tebeo, los superhéroes o determinados productos serializados para adolescentes que nos llegan de Japón, hace que mucha gente vea la historieta como algo que no va con ellos. Que pertenece a otros grupos de edad o a grupos de friquis más o menos raros. Y esto es un error, porque hay cantidad de relatos maduros, adultos y profundos, o relatos adultos, entretenidos y pícaros, que de todo hay, que pueden convenir a todas las edades a poco que te sacudas los prejuicios de encima.

La historieta japonesa es un de las más variadas, aunque cuando te asomas a las libreerías, especializadas o no, lo que te abruman son los volúmenes de aventuras serializadas pensadas en el público adolescente principalmente. Pero tiene autores de gran calado que te dejan muy pensativo sobre la naturaleza del ser humano.

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En cualquier caso, aprovecharé la ocasión para trasladarme al mundo de la fantasía y la mitología japonesa a través del arte que encontramos en el Museo Nacional de Tokio.

Encontré hace ya algún tiempo un recomendación sobre este libro de Yoshiharu Tsuge en un artículo que también hacía alguna reflexión como la que encabeza esta entrada, que no encuentro ahora y no soy capaz de enlazar, y poco después lo vi en una librería, en una edición elegante aunque de aspecto sencillo, que te entra por los ojos. Publicada por Gallo Nero, es una pequeña colección de historias cortas sobre personas muy corrientes, con problemas debidos a su extracción social, a su carencia de dinero, a los problemas del Japón de posguerra, que no es la brillante sociedad tecnológica y tecnofílica que conocemos ahora. O que creemos conocer ahora. Relatos costumbristas, quizá con un trasfondo autobiográfico, ya que un personaje presente es el historietistas sin trabajo o mal pagado que mal vive en ese Japón de los años 50 o 60. Relatos donde el protagonismo para a esos sectores de la sociedad que más sufren cuando esta está enferma, mujeres, niños,… También las relaciones. Relaciones de amor o sólo deseo, o ese punto gris entre ambos en el que es difícil definir de qué se trata.

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Un lugar donde empaparse de la estética y el arte del País del Sol Naciente.

Aunque puede existir la tendencia a ser leído con rapidez, dado que se trata de historias pequeñas, casi mínimas, con un dibujo sencillo, que no simple, esto sería un error. Porque son historias que llevan sus cargas de profundidad en las que hay que caer, que hay que conocer y comprender. Por lo demás, me conmovió en ocasiones y lo considero muy recomendable. Y son historias mucho más universales de lo que su nacionalidad nos puede hacer pensar.

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Y donde encontramos esta placa lacada con la técnica del maki-e, auténtica tarjeta postal del siglo XVIII enviada desde Roma por un embajador nipón. Los más avezados la habréis reconocido… es la Fontana de Trevi… que le llamó la atención como a tantos turistas hoy en día.

[Cine] Colossal (2016)

Cine

Colossal (2016; 282017-0907)

Vamos con un comentario al que creo que es el cuarto largometraje en solitario del director Nacho Vigalondo. A veces tengo una sensación… que desde mi punto de vista, Vigalondo se convierta en el nuevo Amenábar. Sí. Amenábar hice un primer largometraje que me encantó y después… la tendencia ha sido a dejarme relativamente frío con sus propuestas. Eso sí, pose… no le falta. Me pregunto si con Vigalondo me puede pasar algo parecido. Sus “cronocrímenes” me parecieron una propuesta sumamente interesante y bien llevada, pero a partir de ahí… Pero eso sí, coba ya le dan. Y fíjate… con financiación internacional y fichando a alguna estrella de postín. Amenábar lo hizo con Nicole Kidman para su película de fantasmas; Vigalondo ha fichado a Anne Hathaway para su película de monstruos.

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En la película de hoy, los monstruos amenazan con destruir Seul… pero no nos engañemos. A los “godzillas” les gusta destruir Tokio. Antes de que lo consigan, vamos a darnos un paseo por Shibuya, aunque sea bajo la lluvia.

De entrada, la película nos lleva a un prólogo en Seul, donde en un parque donde una niña busca su muñeca, de repente aparece como de la nada un monstruo gigantesco y aterrador. A partir de ahí, la cosa va de una mujer, Hathaway, claro, que ha perdido su trabajo y se dedica a fiestear y darle al “drinking” para desesperación de su estirado y repollo novio (Dan Stevens). En una de sus discusiones, la chica deja Nueva York y se pira a su pueblo. Y allí se encuentra con Oscar (Jason Sudeikis) un antiguo novio de la infancia con quien reconecta, y empieza a trabajar para él en su bar. Y de repente vuelven a aparecer monstruos en Seul… y Gloria, que así se llama la “prota”, se da cuenta que de alguna forma su vida y las apariciones de los monstruos están conectadas.

Vamos a ver, la idea de Vigalondo, partir de unos monstruos tipo “godzilla” para contarnos unas historias sobre gente perdida en su vida y sobre la complejidad de las relaciones humanas, suena bien. Original. De alguna forma, la cosa debería funcionar. No quiero ser muy explícito para no chafar la película a quien vaya a verla. Pero el caso es que el cóctel sólo funciona a ratos, de modo irregular. Por algún motivo, probablemente por una definición de caracteres un tanto pobre, quizá demasiado preocupado el director por afinar las partes “monstruosas”, los que allí estábamos viendo la película en la matinal del domingo, no empatizamos con los personajes. Y si no conectas y te importan los caracteres principales… la cosa no funciona del todo bien.

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Hay que reconocer que tuvimos que ver la versión doblada al castellano, la única que ha llegado a nuestra cartelera. Y eso es una catástrofe. Las voces no casan, no sé que manía tienen de doblar a las chicas siempre con voces de pito además, y la traducción de los textos en inglés notas perfectamente que son forzados, mediocres. Son diálogos con expresiones carentes de naturalidad, por su excesiva fidelidad al original. Pero aun descontando este factor… qué se yo. A Hathaway le hemos visto trabajar mucho mejor en papeles que puede ser del mismo tenor. Y eso que aparece como productora ejecutiva del filme. Se podría haber esmerado un poco más.

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La película no es ninguna catástrofe. Seguro que hay muchas cosas peores que ver en cartelera en estos momentos. Pero no termina de funcionar, o por lo menos no lo hizo para quienes estábamos en esa sesión matinal. No sé. Quizá tengo prejuicios, aunque no fui el único en pensar así. Pero quizá ciertamente la carrera de Vigalondo está tomando realmente paralelismos con Amenábar. Y este creo que está sobrevalorado, nunca ha sido santo de mi devoción. Qué se le va a hacer.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **/***

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[Cine “en TV”] 7 años (2016)

Cine

7 años (2016; 552016-2910)

Dicen que las formas de ver televisión y cine, ficción audiovisual en general, están cambiando. Son muchas las cosas que están cambiando. Este fin de semana, por poner un ejemplo, Sebastiao Salgado anunciaba la desaparición de la fotografía en 20 años. Pero declaraciones como la suya, especialmente si averiguas el contexto en el que se dijo, cómo lo dijo y qué otras cosas dijo, plantean también cuestiones sobre definiciones y conceptos. ¿Qué es fotografía? ¿Qué es imagen? ¿Qué es cine? ¿Qué es ficción televisiva? ¿Dónde están los límites entre unos conceptos y otros? Si es que existen.

Una empresa como Netflix que se creó para proveer servicios de cine y televisión en línea, comenzó hace sólo tres años ha emitir producciones propias, tanto en formato de series, como de documentales, como de películas. Cine o no cine. ¿Las películas rodadas para televisión se consideran cine? ¿Es el mismo planteamiento rodar para un formato o para otro? Sabiendo en unos casos que se proyectará en una gran pantalla blanca a la que podrán mirar simultáneamente decenas o centenas de personas, mientras que en otros se limitará a aparecer en una pantalla de televisión de algo más de 1 metro de diagonal ante la cual encontraremos una o dos personas, o una familia o grupo de amigos reducido. O cuando sabemos que las primeras, concebidas de la primera forma, acabarán viéndose con el tiempo de forma mayoritaria en la segunda modalidad.

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No se me ocurría con qué ilustrar esta entrada… así que he rescatado para mostrar algunas fotografías en blanco y negro, captura digital, realizadas hace unas semanas en los suburbios industriales de Zaragoza.

Durante décadas, los formatos de ficción audiovisual han estado claramente diferenciados. Estaba claro cuando veíamos algo producido para televisión y cuando para el cine. Había una serie de diferencias que notábamos. No digamos ya cuando las técnicas de rodaje eran muy distintas. Grabación en video frente a rodaje con película, técnicas de filmación con una cámara frente a las cámaras múltiples, el rodaje con público o sin público,… Pero hoy en día todas esas se han difuminado. De hecho, más de una vez tengo la sensación de que hay ficción televisiva, series, que manejan mejor y de formas más atrevidas u originales el lenguaje cinematográfico que muchos largometrajes realizados para la gran pantalla.

Consideremos por lo tanto a los largometrajes producidos para estos servicios de emisión en línea y bajo demanda como cine. Y analicemos un hito en nuestro país. El primer “largometraje” rodado en España para uno de estos servicios. Ha sido en Netflix, y el director responsable de la película es Roger Gual.

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He entrecomillado “largometraje” por la duración del mismo, bastante por debajo de los 90 minutos, que casi lo sitúa en la clase de los “mediometrajes”. 77 minutos en concreto, según nos informa la cadena. Pero bueno. Parece que los límites oficiales para las denominaciones son: hasta 30 minutos, cortometrajes; entre 30 y 60 minutos, mediometrajes; más de 60 minutos, largometrajes. Claro que entre estos 77 minutos de la película que nos ocupa y otras producciones actuales que fácilmente le doblan en duración… pues hay muchas diferencias.

Parece que una constante en estas producciones cinematográficas iniciales en estos medios es que los presupuestos son ajustados. Esto puede explicar su duración tan contenida. También el tono de “teatro adaptado al cine” que tiene la película. Un único escenario, cinco personajes, alrededor de los cuales se mueve la cámara durante el tiempo que dura la acción. Que no es en tiempo real, pero casi. Cuatro socios de una empresa (Juana Acosta, Alex BrendemühlPaco León y Juan Pablo Raba) que, ante la disyuntiva de que sus fiascos fiscales les lleven a la carcel a todos, optan porque uno sólo de ellos cargue con las culpas. El dilema es quién y bajo que razonamiento. Y un mediador (Manuel Morón) para ayudarles a tomar la decisión. Película por lo tanto que aborda cuestiones fundamentalmente relacionadas con la ética y las relaciones interpersonales.

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No hay muchas complejidades de producción, no hay un gasto muy grande. Aunque es difícil medir los beneficios que produce la misma. No hay una taquilla… ¿Se podrá medir el impacto en suscripciones? ¿O está descontado porque era un incentivo para suscriptores que ya existen? Por otro lado, una plataforma de exposición mucho más amplia que la gran pantalla. El único comentario que existe en la página de IMDb sobre la película en el momento de escribir esto es de un espectador norteamericano que estudia español, motivo por el que le ha convenido ver el filme. Netflix pone a disposición de todo el mundo, no sólo del mercado español, sus producciones.

¿Y el resultado? Me refiero a cómo queda en términos artísticos y cinematográficos. Pues no vamos a negarlo, no es la octava maravilla del séptimo arte. No me ha generado grandes entusiasmos. Pero también he de reconocer que tampoco me ha desagradado. Alguna de las interpretaciones es manifiestamente mejorable, mientras que otras son bastante dignas. Y la realización, quitado alguna inconsistencia en algún movimiento de cámara, es también digna en su conjunto. Desde luego no es peor que lo que vemos en la pantalla grande con nacionalidad español. Tampoco está al nivel de lo mejor, pero se deja ver. Tendremos que esperar a nuevas experiencias para ver cómo evoluciona el fenómeno. Y estar atentos a lo que se produce en otros países, y que quedará a disposición de los suscriptores españoles también. Esta noche, la Noche de las Ánimas (en realidad en España la Noche de las Ánimas es la del 1 al 2 de noviembre, y no la del 31 de octubre al 1 de noviembre como el “halloween” norteamericano), habrá estreno “fantasmal”… que igual hay que ver. Sale Ruth Wilson.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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[Libros] Las lunas de Júpiter

Literatura

Esta madrugada se suponía que podríamos ver parte del eclipse de luna que ha habido hoy, en la primera luna llena después del equinoccio de primavera. En España, no iba a haber más que un eclipse parcial y no visible en las mejores condiciones, puesto que ya la luz del alba estaría presente en el cielo. Así que, nada de “lunas rojas” o “de sangre” como la prensa estaba anunciando últimamente. En Zaragoza, para colmo de males, las nubes cubrían el cielo, especialmente en la zona en la que ya baja sobre el horizonte debería encontrarse el satélite en el momento en el que la sombra de la Tierra comenzase a recorrer su hemisferio iluminado por el Sol.

No obstante, parece un buen día para comentar este libro de la reciente ganadora del premio nóbel de literatura, la canadiense Alice Munro, para quien el concepto de luna o satélite le vale como metáfora para contarnos historias de mujeres. Os cuento lo que me ha parecido.

Las lunas de Júpiter
Alice Munro; traducción de Esperanza Pérez Moreno
DeBolsillo!, 2011
Edición electrónica

Detras de las nubes, un eclipse

Ya que hablamos de lunas, esta mañana había eclipse de luna. Parcial desde nuestras latitudes. Me he llevado una cámara y teleobjetivo por si pillaba algo de camino al trabajo, pero no había más que nubes. Por ahí, tendría que estar la cosa. Detrás de las nubes.

El libro es un conjunto de relatos cortos protagonizados por mujeres de distintas épocas, edades y condición, aunque en general de las décadas que van entre los años cuarenta y los años setenta del siglo XX. Todas ellas, son relatos independientes, tienen algo en común. De una forma aparentemente inevitable, sus vidas giran en torno a las de los hombres que aparecen en las mismas. Serán padres, serán esposos, serán amantes,… Y de ahí nos llega el sentido metafórico del título de la colección de relatos, que también es el título de uno de los relatos en los que los personajes del mismo visitan un planetario en el que se plantea el concepto.

No voy a entrar ahora en analizar cada uno de los relatos. Dentro de su tema común, me han resultado suficientemente diversos como para que no todos me hayan llegado de la misma forma. Algunos de ellos me los he leído en un abrir y cerrar de ojos, muy interesado por lo que me contaban. Otros sin embargo, se me han atragantado y me han hecho atascarme en la lectura del libro, que se ha prolongado por dos semanas, mucho más de lo que por la longitud del libro pensaba. Irregularidad por lo tanto en el interés que ha despertado esta conocida colección de relatos de la autora.

Los Bañales (acueducto y luna)

Luna que sí vimos el sábado en Los Bañales en su camino hacia la fase de plenitud, entre los pilares del acueducto romano.

Otro problema que he encontrado es que no siempre me he encontrado a gusto con la traducción. He encontrado alguna construcción sintáctica que pareciéndome normal, por lo frecuente, en el habla cotidiana, no sé si se justifica en la traducción de un texto literario. ¿Realmente son necesarios los galicismos tipo “es por eso que… ” cuando un “por eso… ” es suficiente, más sencillo y más elegante? Es algo que aprendía en bachiller, y eso que soy un chico de ciencias. Y a partir de ahí se ha infiltrado el virus de la duda y me planteo si en algún momento no se perdía algo en la traducción. La única forma de confirmarlo hubiera sido acceder al original inglés. Cosa que no he hecho. Igual me paso de susceptible.

En cualquier caso, es un libro al que no le falta valores y conceptos interesantes. Si bien soy consciente que falta todavía mucho para que a las mujeres se les reconozca de forma universal su posición en el mundo como iguales, tampoco tengo claro que todas las situaciones planteadas sean válidas hoy en día. Si alguno de los relatos son fruto de un momento y un lugar, y han perdido algo de vigencia. Aunque lo que no ha perdido vigencia es la reflexión general sobre las posiciones relativas de hombres y mujeres en sus relaciones cotidianas.

Los Bañales (acueducto)

En cualquier caso, aunque los poetas prefieren las lunas, a mí me atraen los soles, que resultan magníficos incluso cuando se esconden.

[Cine] La venus de las pieles (2013)

Cine

La venus de las pieles (La Vénus à la fourrure, 2013), 11 de febrero de 2014.

Una serie de afortunadas dichas permitió que nos pasáramos por la sala de cine a ver la última película de Roman Polanski, nuevamente una adaptación teatral al igual que la muy disfrutable anterior cinta. Aunque no me gusta todo lo que hace el director de origen polaco, suelo ver siempre sus películas. Creo que es uno de los mejores directores del cien actual, y siempre tiene algo que ofrecer al aficionado al séptimo arte.

Estamos como digo ante la adaptación de la obra de teatro del mismo título, un mano a mano entre dos personajes, Vanda (Emmanuelle Seigner)Thomas (Mathieu Amalric), una actriz en busca de trabajo que llega tarde a las pruebas que el segundo, adaptador al teatro de la obra de Sacher-MasochVenus im Pelz, está haciendo en busca de la protagonista femenina, Wanda von Dunajew. A pesar del retraso, la prueba comenzará. Y a partir de ahí será difícil saber quien es quien en el drama entre los personajes. Los de la película y los que salieron de la pluma del austriaco.

Theatre Rive Gauche

Aunque en la obra teatral original, toda la acción sucede en un teatro de Nueva York, en la película todo pasa en uno de París; no este, pero en París. Creo que Polanski tiene algún problema para rodar en la Gran Manzana. Aunque la anterior película la ambientó allí.

Interesante duelo interpretativo que nos traslada a un repaso a los conceptos de sumisión y dominación que han prevalecido en las relaciones entre hombres y mujeres. El personaje de Vanda, tal vez la propia diosa encarnada en mujer, por momentos vulgar e instintiva, por momentos elevada y cultivada, siempre carnal, va poniendo en su lugar la concepción del hombre y sus motivaciones en sus relaciones con las mujeres, incluso cuando adopta un papel de teórica sumisión. Interesante digo la película, tanto por la excelencia de las interpretaciones, ambos se encuentran en estado de gracia, como por la hábil puesta en escena del director para trasladar la obra teatral a la gran pantalla, respetando la esencia del arte escénica.

Emparentada desde diversos puntos de vista con la anterior película que ya he indicado, es una película que nos hizo pasar un buen rato de buen cine, y que demuestra que se pueden contar muchas cosas y muy interesantes en menos de hora y media, dando un bofetón bien dado a quienes hacen productos inflados y presuntuosos en torno a las tres horas de duración.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Torre Eiffel

Pero de quienes fuimos a ver esta película, hubo quien dudó que se tratase la capital francesa. En las películas americanas, en París, siempre se ve la Torre Eiffel desde todos los encuadres. Y en esta, no.

[Cine] The Trip (2010)

Cine

The Trip (2010), 24 de mayo de 2013.

Manda narices que en estos momentos estemos viendo en cartelera un largometraje de hace 3 años; largometraje que además se rodó también para que funcionase como serie de televisión, luego comentaré como se adapta a televisión la cosa. El caso es que ha Zaragoza ha llegado en estos finales de mayo, en una sola copia, y en versión original. Dirige Michael Winterbottom.

Una revista encarga al actor Steve Coogan (que se interpreta a sí mismo) que haga un artículo sobre una serie de los mejores restaurantes de la campiña del norte de Inglaterra. Estando en un bache en su relación con su novia Mischa (Margo Stilley) con quien iba a ir y de quien fue la idea, y siendo que esta se ha ido por trabajo a Estados Unidos, elige como compañero a su amigo el cómico Rob Brydon (que también se interpreta a sí mismo). A partir de ahí tendremos un viaje de reflexión y de redescubrimiento personal, de dos personas, especialmente el personaje protagonista, que habiendo entrado en la cuarentena, se tienen que replantear muchas cosas sobre cómo deben abordar la vida.

Cerca de Durham

Esta película me ha servido de excusa para rescatar entre mis diapositivas algunas tomadas en el norte de Inglaterra, cerca de Durham.

No pasa mucho tiempo desde que comienza la película para que nos recuerde a aquella fenomenal Sideways (Entre copas). Dos hombres ya en su madurez con distintos planteamientos en relación al compromiso, a la familia, a la profesión y a la relación con las mujeres, muy distintos entre sí, que se embarcan en un road-movie que les permitirá descubrirse más a sí mismos. También recuerda en su estructura a aquel aburrido experimento del propio Winterbottom en el que introducía lo pornográfico, la relación sexual explícita y real, en la historia de una relación amorosa que fue 9 Songs. Si en aquella los episodios de la relación venían marcados por los conciertos con las nueve canciones del título y los encuentros sexuales de la pareja, en esta son los distintos alojamientos, las comidas en los restaurantes, y los distintos paisajes los que van marcando el ritmo. Esta marcada división en episodios es lo que permitió que la película, supongo que con un poquito más de metraje, no mucho porque es larga, se convirtiera en miniserie de televisión, en el que cada episodio es un día de viaje. Ambas películas tienen en común también a Margo Stilley, aunque en esta mucho más recatada. Aunque más guapa. Esta chica gana con la edad.

Cerca de Durham

Con un par de días espléndidos, pudimos disfrutar de la campiña británica, no tan salvaje como la que aparece en el filme. Pero muy agradable

El caso es que aunque íbamos a la sala de cine con cierto escepticismo, lo pasamos muy bien. Realmente, bien. Los diálogos son interesantes agudos, con la mezcla de comicidad que dan los piques entre los dos protagonistas, especialmente a costa de las imitaciones que hacen de actores famosos, y los momentos más dramáticos de reflexión. El tono general es de comedia, pero con un grano de melancolía en cada momento. El final marca muy notablemente la tesis del director sobre lo que conviene o no conviene llegada cierta edad. Las interpretaciones, que son fundamentales, son de muy buen nivel y convierten el viaje en verosímil y muy, muy divertido. Hay momentos como la comida en L’Enclume en que me entró la carcajada tonta. Hay que decir que aunque los dos protagonistas se interpretan a sí mismo, hemos de asumir que la historia es ficticia, no son sus auténticos yos.

The Shakespeare - Durham

Y disfrutamos también de la ciudad de Durham, bonita y agradable. Y de sus pubs y restaurantes.

Para terminar decir que disfrutamos de la película. Que no entendemos por qué ha tardado tanto tiempo en llegar a la cartelera, y por qué va a pasar tan desapercibida, con lo floja que está esta en estos momentos. Y está claro que hay que verla en versión original, porque si no todos los gags relacionados con las imitaciones no tienen sentido. Claro que si no conoces las voces originales de los actores imitados,… pues a lo mejor también pierde parte de la gracia. Yo me divertí.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Casa de huéspedes - Cerca de Durham

Y tengo que recordar cómo se llamaba la magnífica casa de huéspedes en la que nos alojamos. El rolls de la entrada no era nuestro coche, como habéis podido comprobar en la primera de la serie.