[Libro] La caza del carnero salvaje

Literatura

Sigo con mi propósito de ir leyendo toda la obra de ficción del japonés Haruki Murakami. Y hoy voy con una de sus obras más tempranas, ya que fue publicada en 1982. Me hace gracia siempre la cuestión de los títulos y de cómo se traducen. Es cierto que en las obras japonesas, tanto en literatura como en cine o televisión, los títulos muchas veces resultan peculiares. Está a punto de estrenarse en los cines en España un drama romántico entre adolescentes que tiene el improbable título de Quiero comerme tu páncreas, basado en un cómic. Por poner un ejemplo. El título original de esta novela de Murakami es relativamente simplón, sin embargo, Hitsuji o meguru bōken [羊をめぐる冒険], tiene una traducción tan prosaica como Una aventura sobre ovejas, o algo así. Quizá por eso en los países occidentales se le ha querido añadir un poco de tirón con eso del carnero salvaje.

Siempre a caballo entre la realidad y la fantasía, sin duda gracias a la rica mitología de la cultura nipona y su capacidad para antropomorfizar los más diversos seres.

Pero el caso es que sí que va de un carnero. No sé muy bien si salvaje o de qué tipo. Al parecer, el bovino no es un ganado popular en Japón. Sólo las necesidades bélicas de principios del siglo XX les llevó a un esfuerzo de crianza de ovejas para las necesidades alimentarias de sus ejércitos. Pero acabado tal, no formando parte de la dieta habitual de los japoneses, su cabaña ganadera para este tipo de res es escasa, y en gran medida restringida a la isla norte, a Hokkaidō. Y hasta allí llegará el protagonista de nuestra historia, copropietario de una modesta empresa de publicidad, para buscar al carnero del título, obligado por una serie de circunstancias que parten del uso de un paisaje bucólico de montañas con ovejas en uno de sus trabajos. Pero el carnero, cuyos antecedentes se remontan a Manchuria en los tiempos de desasosiego bélico que precedió a la Segunda guerra mundial, tendrá características especiales e insospechadas.

La novela es la tercera en la que aparece un innominado narrador y protagonista, un hombre en torno a los 30 años en esta ocasión, y su amigo El Ratón. En algunas ocasiones o en novelas previas, o en según que traducciones aparece como El Rata, parece que el original nezumi [], sería más bien roedor, indistintamente rata o ratón; parece… quién soy yo para imaginar nada sobre el complejo idioma nipón. En cualquier caso, el protagonista vuelve a ser uno de estos hombres que vagan despistados por la vida y que cargan encima con el abandono o la pérdida de una mujer, y que tanto abundan en las obras de Murakami. Pero ahí lo tenemos, peleando por su vida en compañía de una simpática joven de bellas orejas y gran desenfado en lo que se refiere a su vida sexual, recorriendo Japón en busca del carnero y de su amigo El Ratón.

Esta es una de esas obras que ganan con el reposo. Cuando terminas de leerla te das cuenta de dos cosas. Que te la has leído en un santiamén porque su trama es mucho más absorbente de lo que hubieras imaginado. Que no te acabas de percatar de qué quería contarte exactamente Murakami con ella. ¿Es la historia de una amistad, la del protagonista y El Ratón? ¿Es una historia de gángsteres? ¿Podemos considerar que hay un componente romántico en las aventuras del protagonista y su amiga? Mmmmm… Lo que sí que al final, tras una reflexión de conjunto, cuando la dejas reposar es que estamos ante una reflexión sobre el poder. Un poder casi omnímodo que representa ese carnero que se introduce y domina a las personas. Murakami introduce, como luego hará con frecuencia y mayor o menor intensidad a lo largo de su obra, un componente fantástico, que encaja sorprendentemente bien en la prosaica vida de los personajes de la novela.

Resulta difícil que Murakami me defraude. Unas veces me gustará más, otras menos. Pero siempre le encuentro miga. Y con el reposo, ya he dicho que esta historia ha ido creciendo en mi recuerdo. Tuvo dos antecedentes que ya leí en su momento. Creo que mi siguiente novela de Murakami será la cuarta en la que aparecen alguno de los personajes de la novela que nos ocupa hoy.

[Libro] La muerte del comendador (libro 2)

Literatura

Tras el periodo navideño, llegó a las librerías, de las de papel de toda la vida o las virtuales, la segunda parte, el segundo libro, de la última novela de Haruki Murakami, cuyo primer volumen comenté ya en su momento.

Sobre el planteamiento de la novela, no hay mucho que añadir a lo que ya comenté en su momento. Como sucede en muchas de las novelas y relatos de Murakami, el protagonista es un hombre en situación de despiste vital absoluto, marcado por la ausencia de una o varias mujeres que han marcado su vida. En el caso de esta última novela, el protagonista, de nombre desconocido, todos los demás personajes tienen nombre salvo una amante circunstancial, ha sido recientemente abandonado por su esposa, que tiene un amante, y además arrastra desde su adolescencia el duelo por la muerte de su hermana más joven, con quien estaba muy unido. Refugiado en una casa de montaña, cedida por una amigo suyo, lo dejábamos rodeado de una serie de personajes, reales o fantásticos, desde el momento en que encuentra un cuadro desconocido del famoso pintor que ocupó la casa durante años. Un “gatsby” nipón, que espía a una adolescente que podría o no ser su hija, que además vive con una atractiva tía suya. El amigo que le presta la casa y su padre, el famoso pintor, y una amante eventual conforman el panorama de las personas de carne y hueso. Una idea encarnada en un “comendador” salido de un cuadro que recrea una escena del Don Giovanni de Mozart, forma parte del mundo fantástico que rodea al protagonista.

Una casa en la montaña, en un bosque, con un templete perdido en el mismo,… con senderos secretos que sólo conoce alguna gente, con misteriosas fosas ocultas en el suelo del bosque… Cosas que pasan en el Japón de las fantasías y los mitos.

En el segundo libro, hay una reducción de la trama a tres personajes que se confirman como principales, con destinos entrelazados, mientras que el resto son circunstanciales. El protagonista debe conjurar sus fantasmas, tanto los derivados de su divorcio como de la pérdida de su hermana. El viejo pintor ya demenciado debe alcanzar la paz que perdió en los convulsos tiempos de la guerra mundial y los años que la precedieron. La joven adolescente, Marie, es el factor femenino que de alguna forma desencadena el proceso de cambio y catarsis, al mismo tiempo que inicia su paso de la niñez a la madurez. No quiero entrar en detalles para no originar prejuicios, pero es un viaje que inician los tres personajes, cada uno a su estilo, que tiene su repercusión tanto el mundo físico como en el de las ideas y lo imaginado. De la realidad y de las metáforas.

La impresión global de la novela se resume en tres puntos. Primero, es muy entretenida de leer, más que otras de Murakami que resultan un poco más densas. Esta es dinámica e intrigante. Segundo, quizá por lo anterior, no tiene la misma profundidad o te deja la misma impresión que otras novelas anteriores; no me ha dejado el poso que otras novelas que fueron las que me engancharon al autor. Tercero, es banal buscar respuestas a todo lo que sucede. Lo importante es el camino, los procesos, no la resolución de los misterios. Como otras piezas de la literatura japonesa, sientes que te quedan lagunas que expliquen porqué los personajes han llegado a esa situación, y sientes que no has obtenido todas las respuestas. Pero yo ya he asumido esta situación hace tiempo, no me importa, me permite construir mi propia novela en mi cabeza, y disfruto igualmente de la lectura.

La novela ha sufrido un par de polémicas antes de llegar a nuestras librerías, que quizá merezcan un comentario, aunque no sean en absoluto esenciales en lo que es lo importante de la obra.

Cuando me enteré de la publicación en Japón de Kishidancho Goroshi [騎士団長殺し], que es el título original de la novela, hace ya casi dos años, se produjo una polémica por el reconocimiento explícito que hace de las matanzas y desmanes del Ejército imperial japonés en China, y especialmente en Nankín. Japón es una nación conservadora en política, y los principales partidos gobernantes desde la Segunda guerra mundial han tendido a minimizar las atrocidades causadas por su nación, y remisos a pedir perdón. Son los casos como el mencionado en China, la esclavitud de mujeres coreanas y de otros países prostituidas en contra de su voluntad a los soldados del ejército, o el infame comportamiento con los prisioneros de guerra. Murakami reconoce de forma explícita, y lo integra en la trama de la novela de forma importante, la existencia de las matanzas en Nankín, y la crudeza de las mismas, así como el ambiente en el que se movía el Ejército imperial japonés. Desde mi punto de vista, le honra; lo distancia de las posiciones nacionalistas y revisionistas que pretenden justificar las acciones criminales del militarismo nipón.

En algunos países, el caso más comentado fue Hong Kong, la novela ha sido calificada como pornográfica, por contener algún pasaje en el que es relativamente explícita en la descripción de las relaciones sexuales. A mí, esta posición me parece una exageración absoluta. Están ahí, pero no tienen ni mucho menos la intención de un libro pornográfico; suponen una descripción realista de una relación. Dejando aparte de cierta interpretación más o menos fantástica de determinados sueños o vivencias oníricas de carácter sexual que se producen. En el mundo hay una ola de conservadurismo que provoca actitudes censoras. Yo diría… no os preocupéis por el tema. Creo que no es lo más importante de la novela. Si sois mojigatos en estos temas… pues leed esos pasajes un poquito más deprisa y en diagonal, y a otra cosa. O hacéoslo mirar.

Por la complejidad de las traducciones del japonés al español, dos idiomas muy diferentes, creo que es obligatorio hablar del alto nivel de la que nos ofrecen los traductores de esta novela, Yoko Ogihara y Fernando Cordobés. Ya son diversas las obras japonesas que he leído traducidas por ambos, y tengo la sensación de que los hacen realmente muy bien. Coincidiendo con los días en que leía el libro, se lanzó una película documental, Dreaming Murakami, que estuvo disponible de forma gratuita durante 48 horas en internet para quien la quisiera ver. En ella se hablaba del proceso de traducción del autor desde el punto de vista o acompañando a Mette Holm en el proceso de traducción de una de las novelas del autor al idioma danés. El documental no es de una calidad extraordinaria, es más bien normalito, pero si que traslada muy bien las dificultades que presenta la traducción del japonés a un idioma indoeuropeo y la necesidad de que determinadas fases de la traducción sean contrastadas con otros traductores, así como la intensa labor de documentación necesaria para ser fiel a las intenciones del autor en la obra original.

El balance global de la novela. Primero, me fastidia considerable que no se publique las novelas de forma íntegra. Me refiero a que no se publique todo al mismo tiempo; me da igual si es en un libro o en dos. Hay elementos que pueden justificar que en la novela se establezca un “hasta aquí esto, a partir de aquí, es otra cosa”. Pero no obligarme a esperar un arbitrario tiempo de tres meses para retomar la lectura. Soy ya mayorcito para tomar mis propias decisiones sobre cuando detener momentáneamente la lectura y digerir lo que he leído y cuando continuar. No sé si es una decisión de autor o editorial. Parece que lo segundo, porque en Japón se publicaron los dos libros al mismo tiempo. Pero me parece mal. Segundo, los temas de Murakami me siguen llegando. Como hombre, en el sentido de ser humano de sexo masculino, hay vivencias en los protagonistas de sus novelas que de una forma u otra resuenan en las mías o en mis recuerdos. No los hechos… ni de lejos. Sino los sentimientos. Tercero, quizá no pase a la historia como una de las novelas más emblemáticas de Murakami, pero yo he disfrutado de su lectura. Me ha parecido muy entretenida.

[Libro] La muerte del comendador (Libro 1)

Literatura

Ya lo avisé ayer. Esta semana, Haruki Murakami va a tener mucha presencia en este Cuaderno de ruta. Murakami es uno de esos eternos candidatos al Nobel de literatura y, quizá por eso, nunca lo gana. Bien es cierto que también es un premio en cierta decadencia. Y no lo digo por los méritos de los que lo ganan, entre los que hay realmente escritores o escritoras excelentes, muchas veces de literaturas minoritarias, a cuyas obras no accederíamos si no fuera por este premio. También es notorio el número de grandes escritores que no lo han ganado, por cierto.

No. El problema es que la institución que lo otorga, la Svenska Akademien (Academia Sueca), organización similar a la Real Academia Española (nunca “Real Academia de la Lengua Española”, como dicen algunos), ambas copias de la Académie Française (Academia Francesa), se vio sumida en una serie de escándalos, acompañados de dimisiones, que impidieron que pudiese asumir la tarea de debatir y otorgar el premio en este 2018. Se ha constituido una “academia provisional” que ha otorgado un premio alternativo este año, sustituto del oficial, a la francesa guadalupeña Maryse Condé. Murakami también ha sido candidato al “nobel alternativo”. Y tampoco lo ha ganado.

calle-en-higashiyama---kioto_15403202732_o.jpg

Inevitablemente, nos vamos a las calles y los montes de Japón para ilustrar la entrada. Incluidas las calles de Kioto, de donde es originario el escritor.

 

En cualquier caso, la publicación de un nuevo de libro de Murakami es un acontecimiento editorial a nivel mundial. Con el agravante de que desde que se publican en Japón los originales, hasta que van llegando las traducciones a los distintos países occidentales puede pasar un desesperante año o más, en el cual se van generando expectativas por los artículos y comentarios de la prensa especializada. Y en esta ocasión, viene otro agravante… la obra está dividida en dos libros que no se han publicado simultáneamente. Si en España pudimos disfrutar del primer libro desde el 9 de octubre, yo lo compré con antelación para que bajar al Kindle en cuanto estuviera disponible, hasta enero de 2019, si toda va como está previsto, Tusquets no pondrá a nuestra disposición el segundo libro. Un rollo. No me gusta. Pero me tengo que aguantar.

Tras un libro más bien breve, una historia “sencilla”, en su novela anterior, vuelve a una historia relativamente compleja, en el ámbito del realismo mágico, género al que se atribuyen muchas de sus obras de ficción. Nunca he estado totalmente seguro de esta atribución de género literario. Es cierto que en muchas de sus obras se mezclan elementos de fantasía en una cotidianidad muy similar a la realidad del mundo actual… pero no acabo de verle el encuadre junto a otras obras de este género, como son las de muchos escritores latinoamericanos del siglo XX.

ciervos-sagrados---miyajima_15251330448_o.jpg

Ciervo sika en la calles de Itsukusima, isla famosa por sus santuarios y su bosque primigenio.

En cualquier caso, también tenemos un misterio de carácter preternatural en la historia del pintor retratista que de repente entra en crisis por la ruptura de su matrimonio y se aisla del mundo, sin un propósito muy definido. Hasta que encuentra un misterioso cuadro desconocido de un pintor prestigioso de estilo japonés, “La muerte del comendador”, conoce a una especie de “Gatsby” nipón que le propone que le haga un retrato, y empiezan a suceder esos fenómenos de carácter preternatural que irán configurando un misterio alrededor de la figura del pintor que ocupó la casa con antelación, con el “Gatsby”, con un “comendador” en miniatura que se le aparece, y con una tímida adolescente que entra en escena cuando el primer libro, el que he leído hasta el momento, llegaba a sus capítulos finales.

Como nos tiene acostumbrados, el personaje central de la narración es un hombre en crisis. Despistado. Desconcertado. Como sucedía en uno de sus libros de relatos cortos, marcado por la ausencia de un mujer; una mujer, su esposa, que tras una apariencia normal, encierra un halo de misterio. O al menos sus acciones. Constantes de la narrativa de Murakami.

En cualquier caso, este comentario es un adelanto sobre lo que llegaré a decir cuando termine la novela dentro de unos meses. He de decir que la he leído con notable interés. Que de momento me ha gustado mucho. Que me he sentido como “en casa”, en terreno conocido, pero con elementos nuevos. Y que tengo muchas ganas de saber por dónde va a tirar en el segundo libro. Continuará.

en-el-bosque-primario-del-monte-misen---miyajima_15775465832_o.jpg

Bosque primigenio de Itsukushima.

[Libro – historieta] Barrio lejano

Literatura

No es la primera vez que traigo a estas páginas un relato gráfico de Jirō Taniguchi. Este autor japonés falleció hace algo más de un año. Ya había leído en su momento un relato con toques fantásticos, que me pareció interesante. Con motivo de su fallecimiento me acerqué a otro de sus relatos, uno reciente. Que tampoco estuvo mal. Pero tenía la sensación de que tenía que acometer la lectura de alguno de sus relatos más representativos. Más conocidos. Y por eso, un día que hojeaba posibles compras entre las estanterías de una librería, vi este volumen y me decidí por él.

Santuario en el Monte Tenjo - Kawaguchiko

Los aspectos sobrenaturales del relato, y algunas cuestiones espirituales que parecen aparecer siempre en las obras de Taniguchi, me han hecho pensar en el Monte Fuji y en el Monte Tenjo, desde donde contemplamos al anterior, ambos considerados santuarios por los sintoístas.

La literatura en torno a las segundas oportunidades está presente en todas las culturas, de una forma u otra. La persona que arrastra un pesar vital y que desearía volver al momento en el que algo se torció en su vida y cambiarlo. Para el protagonista de este relato gráfico, ese momento, cuando tenía 14 años de edad fue el abandono de su padre de su familia. Eso abocó a dificultades en la madre para sacar a sus hijos adelante. Y una amargura vital en el protagonista, que a sus 48 años le está empujando hacia el alcohol y le está alejando de su familia. Con el riesgo de repetir las acciones de su padre. Una visita al viejo barrio donde pasó su infancia antes de volver a su casa tras un viaje de negocios desencadenará un acto inesperado por el que su ser adulto se transportará al cuerpo de su ser adolescente, unas semanas antes del abandono del padre a finales de aquel verano.

20140928-_9280048.jpg

Estamos por lo tanto ante la segunda oportunidad, con la ventaja teórica de saber lo que pasó. El problema es que de qué puede servirte saber qué pasó si no sabes por qué sucedió. Muchas cosas cambian en esas semanas. Se acerca y comienza a salir a aquella chica que le gustó, pero a la que nunca habló. Conoce mejor a ese amigo incondicional, con una vida también problemática. Y sobretodo se interesa por saber por qué su padre, aparentemente feliz, en un matrimonio feliz, con unos hijos a los que quiere, va a abandonar a su familia. Y sobre todo, si podrá evitarlo.

El conjunto funciona como un ejercicio de introspección. Como un examen de conciencia para ese trabajador de mediana edad en una gran empresa que ha perdido el rumbo de su vida, si es que lo ha tenido claro en algún momento. ¿Se puede viajar al pasado para cambiarlo y reescribir el futuro? Si hacemos un repaso a lo que conocemos en la literatura o en otros géneros de ficción como el cinematográfico o el televisivo, la mayor parte de los autores oscilan entre dos posturas. O bien el tiempo, o algunos de sus acontecimientos claves, están fijados y no se pueden cambiar hagamos lo que hagamos, o la alteración de los acontecimientos del pasado acabarán por producir efectos colaterales inesperados. Y en muchas ocasiones, indeseados. Pero al fin y al cabo Taniguchi va por otro lado como digo. Lo importante para él es qué va a ser de Hiroshi en el futuro. En lo que está por escribir, en lo que no se puede predecir. Pero que va a estar profundamente influido por las decisiones que tome.

20140928-_9280082.jpg

Un libro para leer con calma. Uno tiene la tendencia a leer la historieta, el relato gráfico, como lo queráis llamar, con rapidez. Pero puede ser un error. En esta ocasión, aunque podría haberlo consumido en unas pocas tardes, extendí su lectura durante unas semanas. Y tiene sentido hacerlo así. De alguna forma, acompasas el tiempo de lectura al tiempo de la acción interna del libro. Y este te llega en sus contenidos de forma más profunda. Y lo he encontrado altamente recomendable. Dicho está. Aunque inevitable dejará uno espeso poso de melancolía en el ánimo del lector.

20140928-_9280116.jpg

[Libro] Kafka en la orilla

Literatura

Es un hecho que los dos primeros libros que leí de Haruki Murakami me interesaron, pero también, hasta cierto punto se me atragantaron. Fueron Norwegian Wood (absurdamente traducido el título como Tokyo Blues) y Al sur de la frontera, al oeste del sol. No fue hasta que leí After Dark cuando le cogí el tranquillo al autor. Y desde entonces, no he dejado de leer ninguna de sus novedades y he ido recuperando novelas anteriores. En esta ocasión, no sabía qué me iba a encontrar con esa referencia a cierto autor checo en el título. He de confesar que no he leído a Kafka, así que no tengo referente para comparar.

Kafka en la orilla
Haruki Murakami; traducido por Laura Porta Fuentes
Tusquets Editores, 2006
Edición electrónica, 2013

En el bosque primario del Monte Misen - MIyajima

Los bosques primarios de los climas subtropicales húmedos son importantes en la trama de la novela de hoy.

En los capítulos impares seguimos las peripecias de un joven de 15 años que se presenta a sí mismo como Kafka Tamura, que se ha escapado de casa donde vive con su padre, un famoso escultor, que siente desde hace tiempo la ausencia de la madre y de la hermana mayor, y que siente un gran vacío en su vida. Su huida le llevará de Tokio a la isla de Shikoku, donde algunas personas insospechadas le ayudarán, y acabará viviendo en el entorno de una pequeña biblioteca privada de Takamatsu. En los capítulos pares, sin embargo, conoceremos la historia del anciano Nakata, que quedó discapacitado intelectualmente durante la guerra mundial y que vive modestamente en Tokio de un subsidio gubernamental, no lejos del anterior, buscando gatos domésticos desparecidos de sus hogares. Un extraño incidente mientras busca a una gatita, le hará huir también de la ciudad; con ayuda de un joven camionero de 25 años, se encaminará también hacia la isla de Shikoku. Parece que los destinos de ambos están destinados a encontrarse.

Estamos ante ese género que se da en llamar realismo mágico. Cuando el autor nos muestra acontecimientos extraños, propios de la literatura fantástica, pero en un entorno que nos es cotidiano, compatible con el universo real en el que vivimos. Con una estructura que nos recuerda la de El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, que leí no hace mucho, en las peripecias de los protagonistas se alternan lo cotidiana y hechos fantásticos, mágicos, o de carácter sobrenatural. Hechos que indudablemente ayudan a sazonar los dilemas a los que se enfrentan los protagonistas. De hecho, si con el tiempo he ido cogiéndole el gusto a las obras del autor es porque he entendido que lejos de intentar luchar buscando los porqués de estas situaciones, hay que verlas como claves para interpretar o comprender los mencionados dilemas. Y bueno,… están los gatos… que tienen un importante papel en todo esto. Y Johnnie Walken (que por su aspecto un diría que se tendría que apellidar Walker, uno de los misterios del libro) y Colonel Sanders,… Y la música. La de Beethoven, la de Coltrane, y otros…

En el bosque primario del Monte Misen - MIyajima

Bosques que el autor sitúa en una de las cuatro islas principales del archipiélago japonés, Shikoku, pero que también podemos encontrar en la isla de Miyajima, que os muestro en las fotografías.

Los personajes de Murakami pueden parecer a primera vista normales. Pero no tardamos en encontrar a esos seres, muchas veces hombre jóvenes o adolescentes con dificultad para encontrar su rumbo, que se alían o se confrontan con personajes femeninos mucho más potentes, mucho más fuertes, incluso con sus debilidades. En este caso ambos personajes, tanto el joven como el anciano están ahí; porque el anciano no deja de ser poco más que un niño a efectos prácticos, totalmente perdido en un mundo fuera de las calles de su vecindario y sus rutinas.

Otro elemento importante es la naturaleza. Ahora que tengo reciente el viaje a Japón, donde he visto en cualquier rincón de un bosque una expresión de religiosidad con un pequeño santuario, con una pequeña estatua, propias del sintoismo, que he visto un altar ante el que se inclinan los japoneses en el hueco de un árbol, comprendo mejor el significado de esos bosques de Shikoku que sirven de metáfora a otros mundos trascendentes, ese donde es posible que se encuentren las soluciones a los dilemas que se plantean los protagonistas.

En el bosque primario del Monte Misen - MIyajima

Ambas islas son bañadas por las aguas del Mar Interior de Seto, delimitado por la gran isla de Honsu y las más pequeñas de Shikoku y Kyushu.

Realmente, no es fácil comentar el libro, sin desentrañar algunos aspectos fundamentales que es mejor que descubra el lector. No se trata de desvelar o no desvelar la trama. Sino de acompañar a los protagonistas en su viaje de descubrimiento personal. Y en cierta medida, de redención personal. Murakami no da soluciones en sus obras a todos los dilemas que se plantean. La lectura de sus obras obliga a una actitud muy proactiva; el lector tiene que tomar sus decisiones personales sobre todo aquello que queda en el tintero y no se traslada expresamente a las páginas del libro.

He de decir que he disfrutado mucho con la lectura del libro, aunque en algún momento me he encontrado incómodo con la traducción. Pero evidentemente, imposible para mí acceder a la obra original como hago siempre que puedo con el francés y el inglés. Y quien sabe si en un futuro con el italiano ahora que me he puesto, parece que en serio, a estudiarlo un poco por mi cuenta.

En el bosque primario del Monte Misen - MIyajima

Y en los bosques, los kamis, espíritus o dioses de esa mezcla de religión y mitología que es el sintoísmo, religión tradicional japonesa.

[Libro] Los años de peregrinación del chico sin color

Literatura

A estas alturas, nadie puede negar que Haruki Murakami, que se ha convertido en uno de esos eternos candidatos a que apunto estuvieron l nóbel y ese tipo de premios, es una de de los escritores más comentados, influyentes y leídos de la actualidad. Lo cual es algo que encuentro paradójico, puesto que pocas de sus obras son fáciles de leer y digerir. El tipo de ficción que escribe entra del género que se ha dado en denominara con un oxímoron; el realismo fantástico o mágico. Es decir personajes que viven en un mundo en el que los elementos fantásticos conviven o se integran con lo que aparentemente es la realidad. Pero los estos personajes viven conflictos íntimos que son reales, que derivan de vivencias que están ahí, con las que han de convivir y resolver (por la frecuencia del género en la literatura hispanoamericana, algún autor anglosajón ha dicho que el “realismo mágico” es fantasía escrita en español). O no. No es fácil. Ni plantear las situaciones, ni leerlas. Por lo menos para mí. Pero hace tiempo que me tiene enganchado, a pesar de que mis sensaciones con algunas de sus obras son contradictorias. En los últimos meses, nos ha llegado su última obra, y desde luego, he ido a por ella.

Los años de peregrinación del chico sin color
Haruki Murakami; traducción de Gabriel Álvarez Martínez
Tusquets Editores, versión electrónica, 2013

Estación

Las estaciones de tren son la vocación del protagonista de la película, así que haré un recorrido por estaciones visitadas durante mis viajes el año pasado, como una lluviosa estación de Vicenza, Italia, en Semana Santa.

El relato nos cuenta la histora de Tsukuru Tazaki, un ingeniero civil en Tokio especializado en estaciones de ferrocarril, algo que le apasiona desde su infancia, que vive en relativa soledad hasta que a sus más de 35 años comienza una relación con Sara, una atractiva mujer que trabaja en una agencia de viajes, y que le lleva a recordar unos dramáticos acontecimientos que vivió en su juventud, y que a punto estuvieron de acabar con su vida. En su adolescencia, en Nagoya, vivió una profunda amistad en una pandilla con otros dos chicos y dos atractivas chicas. Estuvieron muy unidos hasta que se separó de ellos al ser el único que se trasladó a Tokio para estudiar lo que le gustaba. Aunque no perdió el contacto con el grupo, en una de las visitas a su ciudad natal se encontró con que sus amigos no querían volver a verlo ni que el los buscase o supiera de ellos. Este hecho le sumió en una depresión de la que salió vivo a duras penas. En parte se recuperó gracias a un compañero de universidad, Haidi, que un día también desapareció de su vida sin explicaciones. Sara considera que su relación no puede seguir adelante si no resuelve los fantasmas que le oprimen por aquellos hechos, lo que lo lanza a una búsqueda de lo que pasó.

Waverley Station

O la impresionante cubierta de la estación de Waverley, en Edimburgo (Escocia), durante el principio del verano.

Se podría decir que esta novela, sin dejar de tener los elementos estilísticos propios de la obra de Murakami, es la menos característica y fiel a ese estilo. Paradójicamente, creo que hace de ella la novela más fácil de leer y de comprender por el lector no avisado. Elementos que son característicos de la obra de Murakami

la referencia a la música, a una obra musical en concreto. En este caso, Les Années de Pelerinage de Franz Liszt que aparecen en parte del título de la novela. Así como alguna interpretación de jazz, alguna obra de Monk en esta ocasión,

el protagonista atribulado, con algún trauma juvenil, retraído y con dificultades para las relaciones, especialmente con el sexo opuesto,

la búsqueda de un lugar en el mundo, en un mundo a veces muy despersonalizado, gris, aunque aquí y allí aparecen notas de color o de esperanza,

y, en dosis mucho más pequeñas de lo habitual en la obra de Murakami, notas que proceden del mundo de lo onírico o lo fantástico, o momentos en los que se confunde lo que es real y lo que es imaginado o soñado.

La evolución de la obra es peculiar. En un momento dado te engancha. Mucho. Porque te da la sensación de que en toda esta historia hay un misterio. Un misterio que hay que desentrañar, que hay que averiguar. Por lo tanto, conforme vamos averiguando, en el “peregrinaje” de Tazaki que lo devolverá a su ciudad natal, y lo llevará a los lagos fineses para acabar de conocer la verdad, quizá en un primer momento pensemos que para este viaje no hacían falta tantas alforjas. Si a eso sumas que la resolución de la novela es a través de un final muy abierto, en el que caben interpretaciones varias tanto sobre lo que va a ser de la vida del protagonista, como de lo que realmente sucedió en su juventud (¿todos los sueños, fueron sueños? ¿todos los delirios, fueron delirios? ¿qué fue fantasía, imaginación, y qué fue realidad?)… Es posible que algunos se sientan defraudados como he leído por ahí.

S-Bahn Hackescher Markt

Y las numerosas estaciones del “s-bahn” berlinés, entre las que se encontraba junto al hotel en agosto la de Hackescher Markt.

Sin embargo, con la reflexión posterior, he tardado una semana en escribir esta entrada desde que terminé de leer la novela, a mí me vale como está. Estamos ante un viaje de descubrimiento de una persona que nunca se ha conocido bien a sí mismo. Cuya visión de quién o cómo es no concuerda con la percepción de quienes fueron sus mejores amigos, ni de su papel en el grupo, ni de cómo era la red de afectos. Y eso es lo que vale la pena del viaje. de la peregrinación. El viaje interior. La peregrinación interior. De la que el viaje o la peripecia externa no es más que un envoltorio o una metáfora.

A pesar de todo, nos deja muchos elementos en el aire. Algunos, porque quizá sea bueno que sea así. Otros, como la historia de Haidi y del padre de Haidi, porque quizá una vez cumplida su misión, se olvida de ellos. Aunque a muchos nos hubiera gustado saber más.

Quizá no la obra más notable o destacada de Murakami. Quizá como dicen algunos, un calentamiento o un entrenamiento después de la intensa 1Q84 y antes de la próxima gran empresa del escritor japonés. Pero de buen nivel en términos absolutos. O me lo parece a mí.

Grand Central Terminal

Y como no, la espectacular “Gran Central Terminal” en el centro de Manhattan, este otoño pasado.