[Cine] I’m thinking of ending things (2020)

Cine

I’m thinking of ending things (2020; 48/20201004)

Aunque ya están abiertas las salas de cine, la oferta actual llega de forma irregular y con calidad irregular. Los estrenos más atractivos (a priori, que luego…) se están retrasando un año. Y aunque se recuperan cosas interesantes que no encontraron distribución en su momento, también llega mucha furrufalla. Mientras, las plaformas de contenidos audiovisuales van a la suya y siguen promoviendo estrenos. Netflix se ha confirmado como una plataforma que busca fundamentalmente entretenimiento puro, de las que cada vez paso más, como pasaría de ellas si se estrenasen en la gran pantalla. Pero de vez en cuando impulsa y estrena alguna película con más ambición artística o conceptual. La cuota de prestigio. En esta ocasión, de la mano de Charlie Kaufman, más valorado por su carrera como guionista, pero que ya ha dirigido alguna película interesante en el campo de la animación.

Más adelante hablaré del equipo con el que están hechas las fotos de hoy… pero como no sabía muy bien cómo ilustrar esta entrada cinematográfica,… pues me limito a poner fotos de mi último amplio paseo de sábado por la mañana, en gran medida por la ribera del Ebro a su paso por Zaragoza.

Veo la película con cierta prevención, pues no pocas críticas o reseñas han advertido de su naturaleza críptica, en incluso de marcianada. Protagonizada por la actriz irlandesa Jessie Buckley, un valor en aumento, y con razón, nos encontramos con una joven, cuyo nombre extrañamente varía durante la película que acompaña a su novio Jake (Jesse Plemons) a visitar a los padres de este, tras una relación no muy larga de ¿seis… siete semanas,… meses? Y eso a pesar de que está pensando en cortar la relación. La visita a los padres del novio, Toni Collette y David Thewlis, ya nos muestra que la película no es convencional ni con una trama espacio temporal al uso. Y hasta aquí puedo contar. Solo diré que quizá el personaje protagonista no sea la chica de nombre indeterminado que protagoniza Buckley, sino el anodino Jake.

Formalmente, la dirección de Kaufman es de gran nivel, casi diría excelente. Cuidada puesta en escena. Cuidados encuadres y selección de focales. Gran labor de iluminación y fotografía de la mano de Lukasz Zal, cuyo excelente oficio ya habíamos apreciado aquí y aquí. Y qué decir de la interpretación. De gran nivel por parte de todos, más vistosa la de Buckley que la de Plemons, pero no por ello a distinto nivel, y los recitales que ofrecen Collette y Thewlis. Y luego está el misterioso personaje que aparece de vez en cuando, el conserje de un instituto interpretado por Guy Boyd.

La película no tiene un argumento convencional. Y conforme avanza va entrando en un terreno que muchos calificarían, quizá con razón, de surrealista. Lleno de símbolos. Y al igual que el surrealismo, buscando bucear en el subconsciente del personaje principal de la película. Esto puede descabalgar a muchos espectadores. Pero si no sucede, si te dejas llevar y entrar ese simbolismo y ver más allá de la realidad aparente, la película se entiende. Y cuando la entiendes… te das cuenta que, quizá no llegue a nivel de obra maestra, pero es una propuesta muy interesante y atractiva. Aunque probablemente con esta afirmación no consiga convencer a mucha gente.

La película, en mi caso, crece en el recuerdo, conforme va dando paso en mi pensamiento de la extrañeza y la sorpresa a la comprensión y a la humanidad con la que Kaufman se acerca a un protagonista… que nunca es el protagonista de las películas. Cuando profundiza en el fenómeno de la soledad, del deseo de afecto insatisfecho, de la angustia que produce no ser nadie y ser olvidado con facilidad. Mucho más notable de la que esperaba.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Libro] Tabú

Literatura

No recuerdo muy bien cómo llegué a este libro del alemán Ferdinand von Schirach. No recuerdo si me apareció en alguna recomendación en algún lugar. No recuerdo si me llamó la atención que el protagonista fuese fotógrafo. No recuerdo si tenía la lista de espera agotada y me pusiese a buscar posibles lecturas futuras inmediatas. Es posible que fuera esto. Cuando lo hago, selecciono editoriales que publican libros que normalmente me gustan. Y entre ellas está Salamandra, responsable de la edición de esta novela. Y en algún momento de finales de agosto hice una de estas búsquedas.

Berlín es uno de los escenarios de la novela, aunque esta se mueve por distintos lugares de Alemania, Austria, y Europa en general.

El caso es que cuando lo empecé a leer no sabía muy bien con lo que me iba a encontrar, lo confieso. La historia de un niño de clase alta, de una familia de porte aristocrático venida a menos, con un padre suicida y una madre que se preocupa poco del niño, pues le interesan más los caballos, la empecé a leer con cierta curiosidad. Pero sin excesiva ilusión, si he de ser sincero. Descubrir de repente que la historia que estaba leyendo, que tenía un carácter casi atemporal,… me daba la impresión de estar a principios del siglo XX,… sucedía en la época contemporánea. Y la conversión del conflictuado protagonista en un fotógrafo de éxito, mezcla en sus características de varios fotógrafos alemanes reales de actualidad, me animó un poco. Pero lo más interesante viene cuando a mitad de libro, este cambia de género y pasa a ser la investigación judicial de un crimen. Aparentemente, el protagonista ha asesinado a una mujer. Es más, la ha secuestrado, se niega a decir dónde se encuentra, y consecuentemente se asume que ha fallecido.

Von Schirach es jurista de formación y profesión original. Y tras presentar un marco social, psicológico y personal en la primera mitad del libro, entra en un cuestionamiento de los estados de derecho occidentales, en sus modos de investigación, en sus relaciones con la prensa y en el funcionamiento del sistema policial y judicial. El curioso desenlace de la novela nos lleva a plantearnos las disfunciones de nuestra sociedad a la hora de juzgar públicamente a las personas. A la hora de afrontar los principios básicos del proceso judicial de la vía criminal.

Si empecé la novela con cierto escepticismo y un cierto distanciamiento, he de reconocer que conforme avanza y encara la recta final, me absorbió su lectura y me dejó un muy buen sabor de boca. Me parece bastante recomendable… y sí, yo también me siento tremendamente atraído por la novia del protagonista…

[Libro] Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

Literatura

Cuando salió a la venta la primera parte de la última novela de Haruki Murakami, me di cuenta que no me quedaban muchas novelas de este autor japonés que no hubiese leído. Me quedaban unas cuantas, pero no muchas. Los amoríos de Sputnik, las tribulaciones de los carneros japoneses, la última de las aventuras del innominado protagonista de tres de las primeras novelas del autor, y esta que traigo hasta aquí hoy. Así que me propuse leerlas todas en un tiempo razonable. Aunque no de tirón, en plan “maratón Murakami”. Desde hace una semana ya puedo decir que lo he conseguido. En el apartado de ficción, aún puedo leer bastantes de los relatos cortos del autor. Y aún no he leído ninguno de sus ensayos. Ya veremos que pasa en el futuro.

Aunque la mayor parte de la acción sucede en el entorno del domicilio del protagonista en Setagaya, uno de los distritos de Tokio, los alrededores de la estación de Shinjuku también tienen su importancia en la historia, y allí nos vamos fotográficamente.

En lo que he leído por ahí, la historia del pájaro-que-da-cuerda es una de las novelas más importantes del autor. Si bien es cierto que con Norwegian Wood (Tokio Blues en varios países occidentales, absurdamente) ya tuvo un notablemente éxito de ventas, parece que esta novela de hoy fue un poco como la confirmación entre el mundo de la crítica literaria japonesa y mundial de que estábamos ante un autor que había que tener muy en cuenta.

No es una novela fácil, sin embargo. Murakami abraza sin ambages en esta novela la existencia de universos paralelos o alternativos. Muchas veces se ha hablado del estilo del autor japonés como “realismo mágico”, término aplicado con frecuencia a novelas de autores americanos de habla española, en el que un universo literario que podemos suponer idéntico o muy similar al de la realidad, se ve salpicado por elementos preternaturales, mágicos o fantásticos. Pero como digo, creo que el enfoque de Murakami en varias de sus novelas va más por el de la existencia de universos o dimensiones paralelas, que eventualmente entran en contacto entre sí (véase 1, 2, 3, 4, 5, 6… entre otros).

También comparte esta novela algunos elementos tradicionales en la literatura de Murakami. El protagonista es un hombre común, un poco despistado con su vida. Sufre la pérdida de un ser querido, en concreto su mujer, que le ha abandonado. Inicia un camino, cuyo rumbo es desconocido, y no siempre elegido por propia voluntad para recuperar su vida o al menos rehacerla. En el camino, se encuentra con gente extraña, de ambos sexos, aunque especialmente misteriosas o con impacto en su vida son las mujeres. No es extraño que una de ellas sea una adolescente. Existe una figura de poder que puede suponer un antagonista o una dificultad importante en el camino. Todos estos elementos están incluidos en esta novela, en la que, además abundan los elementos simbólicos y metáforas de contenido profundo. El poder, la muerte, la identidad personal, el deseo, la alienación de la persona… son algunos de los temas que tratan tanto la novela como estos elementos simbólicos que salpican el relato.

La novela es larga. La versión impresa en papel está en las 912 páginas. Se encuentra divida en tres libros, tres actos, cada uno con un título vinculado a la música. La música es otra de las constantes en las novelas de Murakami, clásica, jazz, sobretodo, en ocasiones más popular. Y la novela incluye relatos que pueden o no estar incluidos en la historia principal, pero que creo que tienen importancia en la comprensión de la misma. Las cartas de May Kasahara, las historias de la guerra de Nutmeg Akasaka, del cabo Honda y del teniente Mamiya (siempre muy crítico con el papel de su propio país en los años del militarismo que desembocó en la catástrofe de la guerra del Pacífico), los viajes, reales o imaginados, de las hermanas Kanō… algunos de estos relatos o de estos personajes son casi merecedores de una novela propia, de un relato que les de el valor que merecen. Te dejan con ganas. Y especialmente, te deja con ganas de saber más de la peripecia y las tribulaciones de Kumiko, la esposa desaparecida del protagonista. Un protagonista que a diferencia de otros similares en la bibliografía de Murakami… tiene nombre, Tōru Okada.

Confieso que cuando terminé el libro me sentí confuso. Como he dicho, no es una novela fácil. Pero es de las que dejan poso. Conforme pasa el tiempo, no se difumina lo leído. Mantiene su presencia. E incluso poco a poco notas cómo van encajando las piezas del colosal rompecabezas que nos ha planteado Murakami. Dicen que Murakami no planifica la obra, que empieza a escribir, y que se deja llevar por donde la escritura le lleva, lo cual pueda dar lugar a inconsistencias en las obras. En cualquier caso, en un universo donde la inconsistencia, la racionalidad, está puesta en cuestión de forma constante, esto no le sienta mal. A mí me ha gustado. Me parece recomendable.

El pasado viernes, mientras cenábamos en casa de unos amigos que nos “torturaron” con una absurda película de superhéroes y enormes raciones de pizza a domicilio, hablábamos de la obra de Murakami. Me pregunto si no tendría que repasar alguna de las primeras novelas que leí de este autor y leerlas con la visión actualizada que tengo del autor. Especialmente la primera… al sur de la frontera, al oeste del sol… Ya veremos.

[Libro] Riesgos de los viajes en el tiempo

Literatura

Estaba a punto de salir de vacaciones, hacia finales del mes de mayo, cuando me enteré que en junio salía a la venta la traducción al castellano de la última novela de Joyce Carol Oates. Desde hace unos años, desde que leí su peculiar y “disléxica” versión del cuento de Caperucita Roja, Oates es una de mis escritoras favoritas. Intentar recuperar toda su obra es una labor inabarcable ya que la norteamericana es una escritora sumamente prolífica, que a sus 81 años se muestra todavía muy activa y muy lúcida. Pero poco a poco iré rescatando alguna de sus novelas u otros escritos, al mismo tiempo que permaneceré atento a las novedades que presente. Como ha sido el caso en el actual. La quinta novela de Oates que leo, el sexto de sus libros si incluyo el de relatos cortos que leí en su momento.

De entrada me sorprendió y me atrajo el título. Y más cuando los adelantos de la novela hablaban de una historia de viajes en el tiempo. Un género que siempre me ha atraído, aunque desconocía cómo podía encajar en el estilo de la escritora. Antes de comenzar a leer el libro, la respuesta más probable a esa cuestión es que su sumase a otros autores, como la canadiense Margaret Atwood, a la hora de utilizar un entorno distópico para ejercer un crítica de la situación sociopolítica actual. La escritora mantiene posiciones progresistas en el ámbito sociopolítico norteamericano. Ellos la denominaría “liberal”, pero ya sabemos, o deberíamos saber, que ese adjetivo tiene distinto significado político a ambos lados del Atlántico. Así que utilizaremos el adjetivo “progresista”. Su anterior novela profundizaba notablemente en el conflicto entre integristas religiosos de extrema derecha y el derecho a elegir en cuestiones de planificación familiar.

Casi toda la película transcurre en un entorno universitario,… que por su calidad y brillantez académica no es precisamente equiparable a la inglesa Cambridge. Pero estas son las mejores fotos que tengo de una universidad, así que tendrán que valer.

Efectivamente, mis suposiciones no iban desencaminadas. La protagonista de la historia es Adriane Stohl, una joven de 17 años, que vive en un futuro dentro de 20 años, en el que los Estados Unidos de América han absorbido a lo que es Méjico y Canadá, y se presentan en como una sociedad distópica en la que gobierna una élite plutocrática que ejerce un fuerte control sobre los ciudadanos a través de los sistemas de información electrónica. La joven, brillante estudiante en su instituto, es detenida por haber preparado un discurso de despedida de su promoción que plantea dudas sobre el sistema social y político. Y su castigo será ser trasladada en el tiempo, a 1959, donde recibe un nuevo nombre y es matriculada en una mediocre universidad del medio oeste americano.

Y aquí viene la potencia de la historia que nos narra Oates, puesto que en la distopía en la que profundiza no es la de la sociedad del futuro, en la que en un remedo de lo que ha sucedido con Donald Trump, gobiernan aquellos plutócratas extremadamente ricos que mejor controlan la información y los recursos. La distopía en la que profundiza es la de las sociedades mediocres, en su actitud, en sus valores, en sus creencias, en la profundización de los conocimientos, que es representada por esa ficticia universidad de Wainscotia, en cuyo campus se desarrolla la mayor parte de la acción. Un entorno, muy asociado al vertiginoso desarrollo económico de los EE. UU. en los años 50 y 60, al mismo tiempo que se genera una corriente de pensamiento único, consecuencia de la guerra fría y del miedo a los soviéticos.

Y si esta es la visión política de la historia, está también los aspectos relacionados con la identidad personal, o la fragilidad de la misma, la capacidad de manipulación que las sociedades tienen o pueden tener sobre quienes somos, y quienes son los que nos rodean. Con el trasfondo de sus estudios en psicología conductista, viene la reflexión sobre si realmente somos libres en nuestras decisiones, o al fin y al cabo, no somos quienes creemos ser, sino meros seres condicionados fuertemente por nuestro entorno, por la presión del grupo y por las sociedades en las que vivimos.

Al final, el cierre de la novela, muy satisfactorio, no responde a todas las preguntas que se plantean a lo largo del relato, sino que muy al contrario, abre todavía más interrogantes sobre la auténtica realidad y la auténtica historia de Adriane.

A pesar de las frecuentes paradas para pensar en lo que estaba leyendo, me lo leí en poco tiempo. Me enganchó fuertemente, me pareció sumamente original, y lo considero altamente recomendable.

[Cine] Gloria Bell (2018)

Cine

Gloria Bell (2018; 27/20190506)

El director chileno Sebastián Lelio adquirió reconocimiento internacional por una película suya, en español, que llegó a los Oscars con cierto ímpetu, pero que no llegó a pasar el corte de las cinco finalistas. Recientemente, el propio Lelio dirigió una adaptación en inglés para el público norteamericano, protagonizada por Julianne Moore, que es el principal atractivo de la película.

He tenido una semana atareada, en la que apenas tuvimos ocasión de acercarnos al cine el lunes. Entre trabajo, la exposición de fotografía estenopeica y la llegada de las fotos reveladas de los carretes en blanco y negro de París,… no me dado tiempo de mucho más.

Gloria (Moore) es una mujer madura, divorciada hace tiempo, aunque en buenas relaciones con su marido, cuyos hijos son ya mayores y ya no la necesitan, hacen su propia vida, y a la que gusta salir a bailar, especialmente los éxitos setenteros y ochenteros del pop. En un momento dado, conocerá a un hombre recién divorciado, Arnold (John Turturro), cuya relación parecerá prometedora. Pero es difícil tirar para adelante cuando las mochilas personales pesan demasiado.

Como decía, el principal atractivo a priori de esta película era su protagonista, una de las mejores actrices del momento, contando además con un reparto interesante en el que además de Turturro encontramos nombres como Jeanne Tripplehorn, Michael Cera, Alanna Ubach o Brad Garrett. Pero… algo funciona al ralentí en esta película. No he visto el original en español, pero siento que constantemente le falta algo que impide que me meta en la historia o que empatice lo suficiente con los personajes, que quizá me resultan demasiado alejados, ajenos. La dirección de Lelio, está bien, es funcional, pero tampoco sorprende ni me dice nada especial.

En fin, una película que no está mal, que se deja ver, en la que podemos ver un buen trabajo actoral, pero que no me ha dejado un poso especial.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Dolor y gloria (2019)

Cine

Dolor y gloria ( 2019; 20/20190324)

Sigo yendo a ver la películas de Pedro Almodóvar. Cuando un autor, sea cineasta, sea músico, sea escritor, me han proporcionado grandes momentos en el pasado, suelo ser muy fiel. No pasa muy a menudo, pero pasa. Y tienen que hacer grandes catástrofes para que los abandone. Lo cual también ha pasado… con más frecuencia de lo que querría, porque hasta los grandes entran en decadencia. Esto es lo que parecía que había sucedido con el manchego en sus últimas películas. Por muy buen oficio que tuviese… no me convencían. Incluso su última película, basada en unas historias de una escritora de tanto nivel como Alice Munro, me resultó demasiado inconsistente, con momentos muy buenos, pero otros… pues no tanto, ni mucho menos.

Siendo un director que emergió en un movimiento cultural fundamentalmente urbano, su mirada nostálgica se retrotrae con frecuencia al mundo rural. Pues allí nos vamos, en la comarca aragonesa de las Cinco Villas, que me pilla a mí más cerca que los árido paisajes manchegos.

Desconozco cuáles son los avatares personales del galardonado director. Quizá siente que llega a su recta final en su vida cuando está a punto de cumplir los setenta años, los que cumpla en algún momento de este 2019. Quizá llega un momento en que uno siente la necesidad de pasar revista, de evaluar lo que ha sido tu vida. Y de orientar lo que queda. Lo cierto es que para eso no hace falta llegar a esa edad. Creo que todo aquel que en un momento pasa por un acontecimiento vital importante lo hace, no importa la edad que se tenga. Y eso es lo que sucede con su alter ego de ficción que Almodóvar nos propone en esta película. Interpretado por un solvente Antonio Banderas, que nunca ha sido un gran actor, pero que si lo dirigen bien puede dar mucho de sí, como en esta ocasión. Dicho alter ego se encuentra en una encrucijada. Doliente de la muerte de su madre, quebrado por el dolor y cierta decadencia física, solitario porque atrás dejo compañeros, amigos y amantes, ha de pasar revista y ajustar cuentas con unos y con otros.

Y Almodóvar lo rueda bien, con su innegable maestría. Acompañado de una buena banda sonora, una excelente fotografía, una impecable dirección de arte,… Si añademos el buen quehacer interpretativo de Banderas, pero también de Asier Etxeandia, Leonardo Sbaraglia, Penélope Cruz, Julieta Serrano o Nora Navas, entre otros, de los que no mencionaré el menudeo de cameos salvo la satisfacción de volver a ver en pantalla grande a Cecilia Roth, la verdad es que tenía todos los ingredientes para ser una gran película. Una de sus grandes películas… Pero…

Pero lo cierto es que a mí han interesado mucho en sus momentos las historias que Almodóvar nos tenía que contar, su visión del mundo, de las figuras femeninas especialmente. Pero su persona, él mismo, más allá de su buen que hacer cinematográfico… pues no me interesa gran cosa. Y hay muchos autores que han realizado este ejercicio de introspección, en el cine, en la literatura, de forma mucho más interesante que él. O es que eran gente que me interesaba más. No os engañéis, es muy buen película. Pero mi interés por lo que cuenta es limitado.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] Ser feliz era esto

Literatura

Tengo bastantes cosas en reserva para comentar en los próximos días en este Cuaderno de ruta. Pero voy a empezar con algo de lectura, que siempre viene bien.

Hace unas cuantas semanas, apareció como oferta a un precio ridículo en Amazon Flash un libro del escritor argentino Eduardo Sacheri. El nombre me sonaba pero no terminaba de localizarlo, así que hice una búsqueda por internet. Sacheri publicó la novela La pregunta de sus ojos, la cual fue adaptada al cine por Juan José Campanella con gran éxito. Recibió el Oscar a la mejor película de habla no inglesa y, lo que es más importante, muchos disfrutamos y nos emocionamos con ella. Ya han pasado más de nueve años de aquello… como pasa el tiempo. El caso es que con semejante antecedente, decidí dar una oportunidad al novelista y leer esta oferta que me llegaba en un entorno en el que es raro encontrar buenos libros. Quizá por eso muchas de estas ofertas lo son.

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Por una de esas causas y azares, Lucas es escritor, aunque sólo ha publicado una novela, que fue un éxito y que le permite vivir sin prácticamente trabajar. Pero su sueño es tener un vivero y trabajar con plantas. Incluso sin tener ni idea sobre el tema. Así que ilustraremos la entrada con algunas de las últimas rosas de la temporada en la rosaleda del Parque Grande de Zaragoza.

La novela nos presenta a Sofía, una adolescente de catorce años, menuda, reflexiva, que viaja sola en un autobús camino de Buenos Aires desde su ciudad natal, Villa Gesell, una ciudad turística de las de sol y playa a casi 400 kilómetros al sur de la capital argentina. Su madre ha muerto. Y le ha dejado una carta en la que le informa de quién es su padre, Lucas, y dónde vive. Un dato que recalcitrantemente le había ocultado hasta ese momento. Tampoco Lucas sabía que tenía una hija. A partir del inesperado encuentro entre padre e hija, dos desconocidos entre sí, les acompañaremos en su proceso de acercamiento, con las dificultades que surgen por el camino, con las dudas y miedos de ambos.

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La novela no se ceba en el drama/melodrama. Al contrario, abunda en humor tranquilo e inteligente. Narrada en tercera persona, el punto de vista del relato es siempre el de Sofía. Son sus pensamientos, sus miedos y su interpretación de lo que sucede alrededor lo que conocemos. Sabemos de lo que hace y dice Lucas, pero difícilmente sabemos a ciencia cierta lo que realmente piensa, puesto que esta matizado por los juicios y prejuicios de Sofía que es la que escucha por nosotros, los lectores. En la novela abundan los diálogos ágiles, adecuadamente coloquiales. Y el lenguaje utilizado con frecuencia también se corresponde con el de los pensamientos de una chica de catorce años, inteligente pero llena de miedos, a encajar, a su desarrollo como mujer, a la pérdida,… Lo de cualquier adolescente, pero amplificado por la muerte de la madre. De quien conocemos poco. Incluso las circunstancias de su muerte no quedan claras hasta el final de la novela.

A mí me ha encantado. La devoré. Incluso si te obliga a consultar el diccionario más de lo habitual para no imaginar lo que significan algunos de los argentismos que, naturalmente, pueblan la obra y que no siempre debemos dar por hecho que sabemos lo que significan por el contexto. La obra es buenrollista, y pone en valor el hecho de ser diferente, de no ser convencional. Pero con naturalidad, sin estridencias. Muy recomendable. Especialmente si te cuesta menos de un euro. En ese caso, un chollo. Una agradable excepción a la tendencia que tienen las ofertas de Amazon a ser unos pestiños.

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[Cine] La novia del desierto (2017)

Cine

La novia del desierto (2017; 40/20180904)

Seguimos con la sensación de las últimas semanas, de la mayor parte del verano, de que últimamente no merece mucho la pena el esfuerzo de acercarse a la salas de cine, que lo que ofrecen no aporta gran cosa a lo que ya hemos visto o podemos recuperar tranquilamente en los aparatos de televisión de nuestras casas. Probablemente la “crisis de fe” en el séptimo arte más profunda que haya tenido en mi vida. Pero aun así, nos obligamos a salir una tarde al cine. Por vernos, por hablar un poco entre nosotros, y de paso intentar salvar esta “crisis”.

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Hace años que llevo explorando fotográficamente la idea de que para encontrar una desolación del paisaje que acompaña la del alma humana no es necesario perderse en un desierto o una pampa remota como nuestros protagonistas de hoy; que ese lugar indeterminado donde la ciudad se convierte en eso que llamamos el campo, puede valer perfectamente. Y al mismo tiempo, no carecer de cierta belleza.

Una historia mínima, producción chilenoargentina dirigida por Cecilia Atán y Valeria Pivato, primer largometraje para ambas, aunque llevan su trayectoria en otros oficios del cine, que es protagonizada por dos veteranos, Paulina García y Claudio Rissi.

Es la enésima historia de enamoramientos otoñales, que es como se llaman cuando afectan a personas de cierta edad, no vamos a decir cual para no ofender a nadie, que no es mi intención, especialmente cuando son emparejamientos improbables. Y que nos llega, tampoco esto es novedad, de los países hispanohablantes del otro lado del Atlántico. Como es el caso de una mujer nacida en Chile pero que lleva treinta y cinco años, desde los 20, al servicio de una familia porteña que ahora le da puerta y le ofrece trabajo a 1200 kilómetros de donde ha hecho su vida, y un hombre sin un hogar definido, que se dedica a vender de forma ambulante lo que la gente quiera comprar en una de esas regiones bellamente desoladas que encontramos en la inmensidad argentina.

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Película que se deja ver especialmente por el excelente trabajo actoral, para una realización correcta, pero sin más. Que a veces abusa un poco de los efectos ópticos de vete tú a saber que objetivos han colocado delante de las cámaras, para aislar, desenfocar, o simplemente emborronar la escena. Película con mensaje optimista, aunque con exceso de santería al final. Se deja ver sin problemas, se puede recomendar.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] Lucky (2017)

Cine

Lucky (27/201805114)

Primer largometraje del actor John Carroll Lynch como director, actor que solemos ver como secundario tanto en cine como en televisión, y largometraje póstumo del protagonista de la película, Harry Dean Stanton, también un ilustre secundario del séptimo arte, que gozó de su gran momento de protagonista con una de mis películas favoritas, la superior Paris, Texas de Wim Wenders. Aunque sólo sea por esto, ya casi sentíamos la obligación de acudir a ver esta película como homenaje al reciéntemente fallecido actor.

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El duro paisaje desértico del sur de los Estados Unidos, aunque no igual o equivalente, no deja de recordarme al paisaje estepario de los Monegros, en Aragón.

En algún lugar del sur de los Estados Unidos, en las resecas tierras fronterizas con Méjico, en una pequeña comunidad rural mezclada de anglosajones y mejicanos, vive con sus noventa años Lucky (Stanton). Con una rutina marcada por el orden, el ejercicio y las relaciones pacíficas y amables con sus vecinos, a pesar de su edad, vive bien. Hasta que un día sufre una caída espontánea y su médico le anuncia que acaba de pasar a ser un anciano frágil. Una persona escéptica, sin creencias supersticiosas en lo sobrenatural, comienza a plantearse la certeza de su muerte, de su desaparición, y del sentido de su vida. Las respuestas las hallará, si existen, de acuerdo a lo que es su vida. Relacionándose con los vecinos y otros que por allí pasan.

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Película sencilla en lo formal, pero profunda en el contenido. Con un esencial buen rollo, ya que nos presenta una comunidad pequeña y sencilla, pero pacífica y solidaria. Además del entrañable papel que conforma Stanton, tenemos un plantel de personajes secundarios, imprescindibles para permitir la evolución del personaje en su pensamiento, en los pocos días en los que transcurre la acción. Divertidísimo el director David Lynch reconvertido en actor, al que se le ha perdido una tortuga, su mejor amigo. Notable el diálogo con Tom Skerritt. O la fiesta con la familia mejicana. Y otros detalles.

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Una reflexión profunda, pero no abstrusa ni compleja, sobre el sentido de la vida de una persona que vive sola (alone), pero no en soledad (lonely). La experiencia vital marcada por la guerra. Y las cosas que se nos insinúan pero que quedan a nuestra imaginación en sus relaciones pasadas, especialmente con su familia o las mujeres. Una de esas pequeñas joyas que nos llegan en los momentos más bajos de la cartelera, que pasan desapercibidas para la mayor parte de la gente, y que merecen bastante la pena.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Libro] Hombres sin mujeres

Literatura

Si hay algo seguro en mí es que, desde hace unos años, periódicamente vuelvo a una serie de escritores por los que siento cierta debilidad. Y uno de ellos es el japonés Haruki Murakami, uno de esos eternos candidatos al Nobel, pero que ya veremos si lo gana. Y especialmente desde que probé sus relatos cortos. Porque Murakami es tan buen cuentista como novelista.

Y mientras esperamos a que nos llegue esa novela ya publicada en su país y en algún otro país oriental, larga y compleja, y con cierta expectación por reconocer las matanzas de Nanjing, nos contentaremos con estos siete relatos que constituyen su libro más reciente publicado en español. Y como suele suceder trata de hombres. Y de mujeres. Aunque estas estén ausentes de la vida de esos hombres. Ausentes físicamente, pero muy presentes en su memoria, en su ánimo, en sus esperanzas o desesperanzas. Hay mujeres muertas, hay mujeres infieles, hay mujeres que abandonan, hay mujeres amantes,… o varias cosas al mismo tiempo. Hay ironías, de la vida o del destino. No mucho humor, sin embargo. Y distintas respuestas, marcadas especialmente por la melancolía. Y la soledad.

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Si uno ha querido incondicionalmente a una mujer y la ha perdido, fácilmente se sentirá de una forma u otra identificado con estos hombres. Bien es cierto que el libro destila un fatalismo, que no tendría porque ser. Los desengaños se superan. Un día puedes descubrir que hay otras mujeres que pueden ser igual o más interesantes. O no. Pero a las que se puede querer tanto o más. Toda relación nos deja su marca. Su cicatriz, diría el más pesimista. Porque al cabo, toda relación termina en un momento triste. En el mejor de los casos cuando uno de la pareja muere, tras muchos años de feliz convivencia. Pero ¿cuántas veces sucede tal? Este es el defecto de estos relatos, el pesimismo exagerado.

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Luego está la naturaleza de las mujeres ausentes de Murakami, y ahí está una de sus principales virtudes. ¿Son especiales? No aparentemente, pero sí para los hombres protagonistas. Y querrías conocerlas. Aunque en esta ocasión nos son mujeres misteriosas, grandes bellezas, inteligencias supremas… No. O sí, no siempre sabemos. Pero las más de las veces son mujeres aparentemente corrientes. Amas de casa. Trabajadoras. Estudiantes. Pero que por algún momento han enganchado, y bien, al hombre. Y eso te despierta el deseo de conocerlas mejor. Deseo que no se satisfará.

El libro se lee bien y rápido. Alguno de sus relatos tira del tradicional realismo mágico, que es marca de la casa. Pero otros son de un mundo cotidiano, normal. Sea lo que sea la normalidad. A mí me ha gustado.

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[Cine] Hikari [光] (2017)

Cine

Hikari [光] (2017; 472017-2211)

Estamos ante la tercera película que veo en poco tiempo de la directora japonesa Naomi Kawase, que a través de su éxito en los festivales de cien ha ido encontrando su camino a la distribución de sus películas en occidente. De hecho, esta película es coproducción con una productora francesa, lo que aún garantiza más su exhibición en Europa. Nuevamente entramos en la intimidad de la vida de personas que viven en relativa soledad y con profundos conflictos internos, y que encuentran refugio en su relación con otras gentes con conflictos similares. Pero en esta ocasión, uno de los protagonistas encarna a un fotógrafo, por lo que la encontraréis en mi lista de películas sobre La fotografía en el cine.

Torre de Tokio

Me chiva IMDb que la película está rodada en Nara y alrededores, Osaka y Kioto. Nos iremos a esta última, antigua capital del Imperio del Sol Naciente, pero siempre con imágenes con la luz como protagonista de una u otra forma.

Misako (Ayame Misaki) es una joven escritora que trabaja escribiendo audiodescripciones de películas para su proyección ante un público ciego o con una grave discapacidad visual. En el grupo de colaboradores en el que se discute su trabajo se encuentra Nakamori (Masatoshi Nagase), un fotógrafo que todavía no ha perdido totalmente la visión aún, pero siente que esa situación va a llegar pronto. Ambos sufren sensaciones de pérdida. Nakamori, la que podemos imaginar por su discapacidad. Misako tiene a su madre en un pueblo de las montañas, con una demencia, sostenida por la red de apoyo social de la sociedad rural, pero con la necesidad de buscar una solución definitiva para la enferma. Y añora la ausencia del padre; mucho. Ambas personas chocarán. Pero también encontrarán un posible camino para paliar sus respectivos sufrimientos.

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Kawase es una directora muy personal, muy intimista, que bucea mucho en la interioridad de los personajes, que puede extasiarse filmando unas ramas de los árbales movidas por el viento, el romper de las olas en una playa solitaria, o en una puesta de sol. A veces desconcierta al espectador que está acostumbrado a la acción, que espera con ansiedad unos acontecimientos que no llegan. Pero es bastante hábil para trasnmitirnos la sensación de soledad, y hasta desamparo, de los protagonistas de sus películas. En esta ocasión cuenta con el buen trabajo de los protagonistas. Aunque con algún pero. La chica parece demasiado joven para determinadas reacciones hacia el veterano fotógrafo, que son un poco difíciles de “comprar” por parte del espectador.

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Por otro lado, este tiene que estar especialmente atento a las resonancias que los temas y las situaciones tienen en las distintas capas de la película. Las historias de los dos protagonistas, pero también la de la película, ficticia, sobre la que están trabajando. A mí me ha merecido la pena.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] Teströl és lélekröl (2017)

Cine

Teströl és lélekröl (2017; 442017-3010)

El extraño título de esta película se debe a que vimos la versión original en húngaro subtitulada en español, y el húngaro y el español se parecen tanto como un huevo a dos castañas. La traducción que han propuesto en castellano es En cuerpo y alma, aunque me chivan que la más adecuada sería Sobre el cuerpo y el alma, que es parecido pero no igual. Este filme de la directora magiar Ildikó Enyedi llegaba precedido de muy buenas críticas y de haber ganado el Oso de Oro en la última edición de la Berlinale. Así que bueno… a ello fuimos.

La película nos cuenta el nacimiento de una peculiar relación, de un romance, entre dos personas peculiares y en un entorno peculiar. Endre (Géza Morcsányi) es el director financiero de un matadero. Y tiene una discapacidad; tiene el brazo izquierdo totalmente paralizado. Al matadero se incorpora como directora de calidad Maria (Alexandra Borbély), muy estricta y con obvias dificultades para la relación con sus compañeros de trabajo, y con todas las personas en general. Puesto que ya están muy de moda en la literatura, el cine y la televisión actuales, muchos reconocerán los rasgos propios de un trastorno del espectro autista del tipo Asperger. Tras los roces iniciales entre ambos, algo irá surgiendo, aunque será impredecible dónde puede acabar.

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Aunque no se menciona de forma expresa, supongo que la película está rodada en Budapest. O si no lo está, da igual. Es a la capital húngara donde nos vamos para ilustrar esta entrada cinematográfica.

No nos vamos a engañar. La situación de una relación que surge entre dos personas “dañadas” física o psicológicamente, obsérvese el uso de comillas, no es nueva en el cine o en la ficción en general, aunque en los últimos años hay una tendencia a recurrir a este tema con frecuencia. Y desde ese punto de vista, difícilmente podemos considerar la película innovadora. Lo que la hace destacar sobre otras similares son los matices. Unas interpretaciones llenas de sutileza y contención, las metáforas que la directora incluye en la narración, la cuidada puesta en escena y fotografía, y un guion notable, nos llevan en un viaje muy íntimo en el que con facilidad empatizamos con los personajes protagonistas, con sus defectos y sus virtudes.

Desde luego, si por algo destaca la película es por las interpretaciones de ambos protagonistas, con la inestimable colaboración de los personajes secundarios. Muy en su papel y muy atractiva la psicóloga Klára (Réka Tenki), que permite de alguna forma incluir un alivio humorístico en el drama.

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No me atrevería a recomendar la película a todo el mundo. Los deglutidores compulsivos de palomitas que van al cine con la idea de que la película no debe distraerlos en exceso de su deleite principal, la ingestión de maíz tostado y reventado con abundante sal y materias grasas, probablemente deberían abstenerse, no vaya a ser que la obligación de pensar y empatizar con los personajes les produzca un “corte de digestión”. Pero por lo demás sí que es una película ampliamente recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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