[Libro] Tus pasos en la escalera – Antonio Muñoz Molina

Literatura

Hacía mucho tiempo que no leía algo de Antonio Muñoz Molina, uno de los escritores españoles que más respeto, aunque no siempre me haya sentido atraído por lo que escribe. Pero siempre lo he dicho; no hay que ser tan presuntuoso como para identificar como de calidad lo que a uno le gusta, y falto de calidad lo que no. Todos tenemos algún placer inconfesable, gustándonos libros, películas, series de televisión o lo que sea, que sabemos que andan flojos de calidad, formal o conceptual. Y al contrario, no conseguimos acercarnos o que nos llegue la obra de artistas o literatos de primer nivel, por razones diversas. En mi caso, muchas veces, porque de lo que hablan no me interesa; incluso si está escrito de forma excelente. Pues eso me ha pasado en ocasiones con Muñoz Molina. Hace mucho tiempo que lo considero uno de los mejores escritores contemporáneos en español, pero no siempre me ha interesado lo que escribe.

No es la primera vez que Muñoz Molina nos lleva a Lisboa, y quizá por ello me animé a leer esta novela, la última que ha escrito, que apareció de oferta en mi tienda de libros en formato electrónico habitual. Y nos lleva de la mano de un hombre, un español, que tras vivir muchos años en Nueva York con su esposa Cecilia, una neurocientífica destacada, que trabaja sobre los mecanismos de la memoria. Más joven que él, trasladará sus investigaciones en Europa, mientras que él, jubilado, se retirará con ella a Lisboa, donde, adelantándose, comienza a preparar su nuevo domicilio. Con la colaboración de un «valgo para todo» lisboeta, irá organizando su nuevo hogar a imagen y semejanza del apartamento del que disfrutaban en Manhattan. Y en su deambular en los ratos de ocio por las calles lisboetas, irá desgranando sus recuerdos y sus nostalgias, mientras espera escuchar los pasos en la escalera de Cecilia cuando definitivamente llegue.

La novela de Muñoz Molina, en mi opinión, se mueve en dos planos. Dos planos cargados de nostalgia. Nostalgia por un mundo que cambia, señalando quizá el 11 de septiembre de 2001, que ambos cónyuges vivieron en Nueva York cuando aún vivían separados, y que ahora se encamina hacia un «apocalipsis» como reflexiona el protagonista, dominado por esas crisis climática cuyos efectos cada vez sentimos más encima. Y nostalgia por los recuerdos de un pasado feliz de la pareja, que sin hijos, vivían a gusto en la Gran Manzana, con un buen y estimulante círculos de la memoria. Pero al mismo tiempo, conforme vas leyendo la novela, vas poniendo en cuestión esos recuerdos. Pones en cuestión la credibilidad del narrador. Es típico de las novelas escritas en primera persona, encontrarnos ante un narrador poco fiable. Y Muñoz Molina utiliza con habilidad el recurso argumental, para ir progresando en la novela, no basándose en la acción, que apenas existe, sino en la evolución interior de ese narrador que nos cuenta su peripecia y sus recuerdos.

Buena novela. Pero, también, triste novela. No somos fiables. Ni el narrador, ni nosotros. O al menos nuestra memoria, nuestros recuerdos. Casi me atrevería a decir que nuestras percepciones. Pero esto último no sé si me viene de la lectura de la novela o si simplemente es algo que sé, incluso desde un punto de vista profesional, y que matiza la lectura del relato. En cualquier caso… hay un final ¿abierto a la esperanza? ¿o simplemente un reflejo más de la falta de fiabilidad del narrador, de sus percepciones, o de sus vivencias?

[Cine] Three Thousand Years of Longing (2022)

Cine

Three Thousand Years of Longing (2022; 46/20220917)

No sabíamos qué esperar de esta película de George Miller. Un director que no se ha prodigado mucho en sus más de cuatro décadas de carrera. Y que, aunque alabado por muchos, son poquitas las cosas que ha hecho que me interesen. Que no me interesen no quiere decir que esté mal o que sea mal director… es eso… que no me interesan. Las expectativas sobre esta película era altas antes del estreno, pero los críticas después del estreno eran mixtas, y la atracción del público… parece que escasa. Pero el elenco del filme nos decidió a acercarnos a las salas de cine un sábado por la tarde. Una hora poco propia para nosotros por que va mucha gente poco respetuosa con el cine. Se habla y se come, ruidosamente, demasiado en esta ciudad.

Miller nos cuenta un cuento moderno sobre los mitos de los cuentos tradicionales. Una profesora universitaria (Tilda Swinton) especializada en cuentos y sus mitos asociados viaja a Estambul para dar una conferencia. Y tras un desmayo, se relaja en el Gran Bazar, donde compra una botellita de la que aparece un genio (Idris Elba). Sí, como el de Aladino. Y como a Aladino, le concede tres deseos. Pero la universitaria duda, ante lo cual el genio le contará su historia, que nos llevará del mítico reino de Saba a la Estambul de Suleiman el Magnífico y a la de la decadencia del siglo XIX. Hasta que la profesora exprese su interesante pero problemático primer deseo.

Sinceramente, nos acercamos a ver esta película con cierta reticencia, por lo ya comentado en el primer párrafo de esta entrada. Pero salimos de buen humor. Miller tiene ciertamente mucho oficio a la hora de narrar con la cámara, a la hora de poner en escena y a la hora de dirigir unos intérpretes que necesitan poca dirección, porque también andan muy sobrados de oficio. Y el conjunto, muy bonito visualmente, te traslada a un mundo de fantasía, de romances malhadados y de esperanzas y desesperanzas, que nos enganchó, por lo menos a mí, mucho más de lo que esperaba.

La película no es una mera narración fantástica. Es también una reflexión sobre el significado del amor, muchas veces unido a la soledad, a lo largo de los tiempos. O tal vez una reflexión sobre la soledad, sólo aliviada, aquí o allá, por el amor… o simplemente la pasión y el deseo. Y la idea más rompedora… Que en su soledad, Alithea, la protagonista, no quiera desear nada… que pueda estar satisfecha con su soledad y sus libros. ¿Será convencida por el genio de la botella de que no está realmente satisfecha? Tendréis que ir a verla para saberlo. No es perfecta, pero está bastante bien.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Shashin no onna 写真の女 (2020)

Cine

Shashin no onna 写真の女 (2020; 25/20220425)

Con esta película japonesa del director Takeshi Kushida entraremos en el terreno de las «inclasificables». Su título en castellano es una traducción fiel del japonés, La mujer de las fotografías. Esas películas que no sabes muy bien en qué género encuadrar, o que, al final de la proyección, te quedas sin saber muy bien qué opinas de ellas. Y tras dejarlas reposar… pues sigues en las mismas. Pues algo así me ha pasado con esta película, que vi un poco de casualidad, simplemente porque no siendo muy larga, 89 minutos, la proyectaban en versión original en un momento y en un lugar convenientes. Y bueno… había leído alguna alabanza festivalera ante lo «nuevo» del cine independiente nipón.

Una de las secuencias de la película de hoy, en la que el protagonista, fotógrafo, sale a fotografiar insectos por el monte o un parque, me recordó a esta escena que viví en los jardines de Hamarikyu en Tokio, no lejos del mercado del pescado de Tsukiji. Un mercado que ya no existe. El mayorista. Uno más pequeño de venta minorista parece que subsiste.

Básicamente estamos ante una historia que entra dentro de eso que podríamos calificar como realismo fantástico, que transcurre en torno al negocio fotográfico de su protagonista masculino (Toshiaki Inomata). Este es un fotógrafo que se dedica al retrato, pero que se caracteriza por sus retoques en el ordenador. Y sus variantes principales son las fotos funerarias que le trae un cliente de un negocio funerario (Hideki Nagai), para que los fallecidos luzcan bien en su funeral, o como el caso de la mujer (Toki Koinuma) que quiere una foto para sus citas a ciegas con vistas a un matrimonio, donde quiere lucir joven y guapa,… aunque ya no sea tan joven… ni tan lozana. Y un día, en su afición a fotografiar insectos en la naturaleza, topa con una mujer joven (Itsuki Otaki), una bailarina venida a menos, que ahora se gana la vida promocionando productos en redes sociales, y que sufre un accidente que le genera unas heridas muy aparentes. Y ahí comienza una peculiar relación entre los dos, con intervenciones puntuales de los dos clientes.

Peculiar película con diálogos parcos. El protagonista… no habla. Los demás le cuentan cosas. En el que se tocan diversos temas. La soledad, la familia o su ausencia, la imagen personal frente a la apariencia personal, las expectativas frente a la realidad, la relación morbosa frente al romance basado en ¿qué? Con una realización austera, pero más que correcta. Sin banda sonora, pero con unos notables efectos de sonido que se apoderan de la imagen, ante la ausencia de diálogos. Y con unas interpretaciones que, a pesar de ser de intérpretes que se prodigan poco, o que proceden de otros campos, cumplen con un notable alto en sus peculiares papeles.

El principal problema del escueto largometraje es que toca tantos palos que, al final, no acaba de quedarte clara cual era la intención de director. ¿El extraño romance entre el maduro fotógrafo y la más joven bailarina? ¿Los problemas relacionados con la imagen personal y su representación en la sociedad, sea la real o sea la digital? ¿La soledad y la alienación del ser humano en la sociedad actual, un tema clásico en la ficción nipona? Muchas cosas para menos de 90 minutos de metraje, en las que se queda en la presentación de los temas pero sin profundizar realmente en ninguno. No sé si es recomendable. No es mala. Pero es inusual. Y poco compatible con los aficionados al cine contemporáneo más comercial, hollywoodiense. Así que cada cual sabrá si quiere correr el riesgo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Kaze no denwa 風の電話 2020

Cine

Kaze no denwa 風の電話 (2020; 45/20210704)

El domingo pasado por la mañana no tenía ningún plan en especial. Salir a caminar por algún lado, quizá entrar en algún museo municipal, que sería gratuito por ser primer domingo de mes, algo. Me dio por mirar la cartelera de cine, y vi que había una película en versión original a las 12 del mediodía. Leí un poco de sus reseñas, y al fin decidí irme yo solo a ver esta película del japonés Nobuhiro Suwa, un director cuyas películas no me suena que hayan llegado a Zaragoza previamente, pero que tiene un cierto prestigio en el circuito festivalero.

Como el viaje comienza en las proximidades de Hiroshima, ilustraremos la entrada con fotos de esta ciudad, que también sufrió lo suyo. Supongo que la elección del lugar no es casual.

Este año ha sido el décimo aniversario del terremoto de Sendai, uno de los múltiples nombres que se le da a la tremenda catástrofe que azotó la costa nororiental de la isla de Honsu, la mayor y más poblada de Japón, y que dejó, oficialmente, casi 16 000 muertos y más de 2 500 desaparecidos. Seísmo que se complicó con el accidente nuclear de la central de Fukushima I, una de las varias que había en la región, de las cuales tres declararon incidentes, aunque sólo esta fue considerada accidente nuclear. Oficialmente sólo se ha reconocido un muerto como consecuencia del accidente, aunque se llegó a evacuar a 170 000 personas de una zona de al menos 30 km de radio alrededor del accidente, aunque hay imprecisiones en lo que se evacuó y lo que no. Lo del muerto en solitario… resulta difícil de digerir. Japón tiene grandes logros en su cultura,… pero su sistema político nunca ha alcanzado los niveles necesarios para pasar de ser definido como una «democracia defectuosa», aunque los puntos lo dejan muy cerca en estos momentos de que lo califique como tal

En la población de Ōtsuchi, prefectura de Iwate, una de las localidades más afectas por el tsunami posterior al seismo, existía un jardín privado en una colina, cuyo dueño había instalado una cabina telefónica con un viejo teléfono de disco, sin conectar a la red, desde el cual, simbólicamente, conversaba con sus familiares fallecidos. Tras el desastre, la gente comenzó a acercarse al lugar para hablar, simbólicamente, con sus fallecidos en el desastre. El dueño del lugar lo permitió e incluso se encargó de mantener en condiciones el lugar. Dicen que 30 000 personas habrían pasado por allí para conversar con sus finados. Basado en este hecho, Suwa construye una historia ficticia centrada en una joven de 17 años, Haru [Haruka 春香 en realidad, Serena Motola] que perdió a sus padres y su hermano menor, vive cerca Hiroshima con su tía, quien sufre una grave enfermedad repentina (probablemente un ictus, aunque no se dice), lo cual deja desolada a la chica, que inicia un viaje de más de 1 300 km desde su domicilio actual hasta las ruinas del que tuvo en Ōtsuchi (los kilómetros los he calculado basándome en que el hospital donde se ingresa a la tía parece ser uno situado en Kure, cerca de Hiroshima). Pero para hacer este viaje habrá de recibir la ayuda de una serie de gente… que es lo realmente importante de la película. Así que estamos ante una interesante road movie.

La película tiene dos intenciones básicas; el recuerdo y homenaje de las personas que sufrieron las consecuencias de la catástrofe, falleciesen o sobreviviesen, y hacer pedagogía sobre los problemas que sufren, algunos asociados con los propios problemas que arrastra la sociedad japonesa, que por muy interesante que sea, tiene sus problemas como todas. Y entre ellos los de discriminación por causas diversas de miembros de su propia población, la falta de atención del gobierno a todas las víctimas o la xenofobia que caracteriza a una sociedad muy homogénea culturalmente, que admite a los extranjeros con cuentagotas. Y en esta pedagogía, vamos siguiendo la vivencia y la evolución de la joven, desde un momento en el que se siente absolutamente sola, gritando al aire un desolado aitaiyo 会いたいよ (quiero estar con vosotros), hasta que asume su duelo al final del viaje.

La joven Motola, una modelo de origen mixto, padre italoamericano y madre japonesa, pero con un físico peculiar que le permite pasar por plenamente japonesa, está un poquito verde todavía en los aspectos interpretativos, pero ofrece algunos momentos en los que es plenamente convincente en su dolor y desolación personal. Pero quienes consiguen llegarte realmente son los personajes complementarios que se va encontrando en su viajen, y que de alguna forma completan la historia, nos hablan de los problemas de la gente, y de cómo la forma de superarlas está asociada a la solidaridad de los demás.

Película que busca estimular el «buen corazón» de las personas, en una sociedad, en esto no distinta a las del resto del mundo desarrollado, en la que predominan los sentimientos egoístas. Y con una tendencia en avance desde que comenzó el siglo. La película no es perfecta, pero es realmente interesante, con un buen trabajo de dirección y buen trabajo en interpretación, más por el colectivo del reparto que por la protagonista, que tampoco lo hace mal.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] I’m thinking of ending things (2020)

Cine

I’m thinking of ending things (2020; 48/20201004)

Aunque ya están abiertas las salas de cine, la oferta actual llega de forma irregular y con calidad irregular. Los estrenos más atractivos (a priori, que luego…) se están retrasando un año. Y aunque se recuperan cosas interesantes que no encontraron distribución en su momento, también llega mucha furrufalla. Mientras, las plaformas de contenidos audiovisuales van a la suya y siguen promoviendo estrenos. Netflix se ha confirmado como una plataforma que busca fundamentalmente entretenimiento puro, de las que cada vez paso más, como pasaría de ellas si se estrenasen en la gran pantalla. Pero de vez en cuando impulsa y estrena alguna película con más ambición artística o conceptual. La cuota de prestigio. En esta ocasión, de la mano de Charlie Kaufman, más valorado por su carrera como guionista, pero que ya ha dirigido alguna película interesante en el campo de la animación.

Más adelante hablaré del equipo con el que están hechas las fotos de hoy… pero como no sabía muy bien cómo ilustrar esta entrada cinematográfica,… pues me limito a poner fotos de mi último amplio paseo de sábado por la mañana, en gran medida por la ribera del Ebro a su paso por Zaragoza.

Veo la película con cierta prevención, pues no pocas críticas o reseñas han advertido de su naturaleza críptica, en incluso de marcianada. Protagonizada por la actriz irlandesa Jessie Buckley, un valor en aumento, y con razón, nos encontramos con una joven, cuyo nombre extrañamente varía durante la película que acompaña a su novio Jake (Jesse Plemons) a visitar a los padres de este, tras una relación no muy larga de ¿seis… siete semanas,… meses? Y eso a pesar de que está pensando en cortar la relación. La visita a los padres del novio, Toni Collette y David Thewlis, ya nos muestra que la película no es convencional ni con una trama espacio temporal al uso. Y hasta aquí puedo contar. Solo diré que quizá el personaje protagonista no sea la chica de nombre indeterminado que protagoniza Buckley, sino el anodino Jake.

Formalmente, la dirección de Kaufman es de gran nivel, casi diría excelente. Cuidada puesta en escena. Cuidados encuadres y selección de focales. Gran labor de iluminación y fotografía de la mano de Lukasz Zal, cuyo excelente oficio ya habíamos apreciado aquí y aquí. Y qué decir de la interpretación. De gran nivel por parte de todos, más vistosa la de Buckley que la de Plemons, pero no por ello a distinto nivel, y los recitales que ofrecen Collette y Thewlis. Y luego está el misterioso personaje que aparece de vez en cuando, el conserje de un instituto interpretado por Guy Boyd.

La película no tiene un argumento convencional. Y conforme avanza va entrando en un terreno que muchos calificarían, quizá con razón, de surrealista. Lleno de símbolos. Y al igual que el surrealismo, buscando bucear en el subconsciente del personaje principal de la película. Esto puede descabalgar a muchos espectadores. Pero si no sucede, si te dejas llevar y entrar ese simbolismo y ver más allá de la realidad aparente, la película se entiende. Y cuando la entiendes… te das cuenta que, quizá no llegue a nivel de obra maestra, pero es una propuesta muy interesante y atractiva. Aunque probablemente con esta afirmación no consiga convencer a mucha gente.

La película, en mi caso, crece en el recuerdo, conforme va dando paso en mi pensamiento de la extrañeza y la sorpresa a la comprensión y a la humanidad con la que Kaufman se acerca a un protagonista… que nunca es el protagonista de las películas. Cuando profundiza en el fenómeno de la soledad, del deseo de afecto insatisfecho, de la angustia que produce no ser nadie y ser olvidado con facilidad. Mucho más notable de la que esperaba.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Libro] Tabú

Literatura

No recuerdo muy bien cómo llegué a este libro del alemán Ferdinand von Schirach. No recuerdo si me apareció en alguna recomendación en algún lugar. No recuerdo si me llamó la atención que el protagonista fuese fotógrafo. No recuerdo si tenía la lista de espera agotada y me pusiese a buscar posibles lecturas futuras inmediatas. Es posible que fuera esto. Cuando lo hago, selecciono editoriales que publican libros que normalmente me gustan. Y entre ellas está Salamandra, responsable de la edición de esta novela. Y en algún momento de finales de agosto hice una de estas búsquedas.

Berlín es uno de los escenarios de la novela, aunque esta se mueve por distintos lugares de Alemania, Austria, y Europa en general.

El caso es que cuando lo empecé a leer no sabía muy bien con lo que me iba a encontrar, lo confieso. La historia de un niño de clase alta, de una familia de porte aristocrático venida a menos, con un padre suicida y una madre que se preocupa poco del niño, pues le interesan más los caballos, la empecé a leer con cierta curiosidad. Pero sin excesiva ilusión, si he de ser sincero. Descubrir de repente que la historia que estaba leyendo, que tenía un carácter casi atemporal,… me daba la impresión de estar a principios del siglo XX,… sucedía en la época contemporánea. Y la conversión del conflictuado protagonista en un fotógrafo de éxito, mezcla en sus características de varios fotógrafos alemanes reales de actualidad, me animó un poco. Pero lo más interesante viene cuando a mitad de libro, este cambia de género y pasa a ser la investigación judicial de un crimen. Aparentemente, el protagonista ha asesinado a una mujer. Es más, la ha secuestrado, se niega a decir dónde se encuentra, y consecuentemente se asume que ha fallecido.

Von Schirach es jurista de formación y profesión original. Y tras presentar un marco social, psicológico y personal en la primera mitad del libro, entra en un cuestionamiento de los estados de derecho occidentales, en sus modos de investigación, en sus relaciones con la prensa y en el funcionamiento del sistema policial y judicial. El curioso desenlace de la novela nos lleva a plantearnos las disfunciones de nuestra sociedad a la hora de juzgar públicamente a las personas. A la hora de afrontar los principios básicos del proceso judicial de la vía criminal.

Si empecé la novela con cierto escepticismo y un cierto distanciamiento, he de reconocer que conforme avanza y encara la recta final, me absorbió su lectura y me dejó un muy buen sabor de boca. Me parece bastante recomendable… y sí, yo también me siento tremendamente atraído por la novia del protagonista…

[Libro] Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

Literatura

Cuando salió a la venta la primera parte de la última novela de Haruki Murakami, me di cuenta que no me quedaban muchas novelas de este autor japonés que no hubiese leído. Me quedaban unas cuantas, pero no muchas. Los amoríos de Sputnik, las tribulaciones de los carneros japoneses, la última de las aventuras del innominado protagonista de tres de las primeras novelas del autor, y esta que traigo hasta aquí hoy. Así que me propuse leerlas todas en un tiempo razonable. Aunque no de tirón, en plan «maratón Murakami». Desde hace una semana ya puedo decir que lo he conseguido. En el apartado de ficción, aún puedo leer bastantes de los relatos cortos del autor. Y aún no he leído ninguno de sus ensayos. Ya veremos que pasa en el futuro.

Aunque la mayor parte de la acción sucede en el entorno del domicilio del protagonista en Setagaya, uno de los distritos de Tokio, los alrededores de la estación de Shinjuku también tienen su importancia en la historia, y allí nos vamos fotográficamente.

En lo que he leído por ahí, la historia del pájaro-que-da-cuerda es una de las novelas más importantes del autor. Si bien es cierto que con Norwegian Wood (Tokio Blues en varios países occidentales, absurdamente) ya tuvo un notablemente éxito de ventas, parece que esta novela de hoy fue un poco como la confirmación entre el mundo de la crítica literaria japonesa y mundial de que estábamos ante un autor que había que tener muy en cuenta.

No es una novela fácil, sin embargo. Murakami abraza sin ambages en esta novela la existencia de universos paralelos o alternativos. Muchas veces se ha hablado del estilo del autor japonés como «realismo mágico», término aplicado con frecuencia a novelas de autores americanos de habla española, en el que un universo literario que podemos suponer idéntico o muy similar al de la realidad, se ve salpicado por elementos preternaturales, mágicos o fantásticos. Pero como digo, creo que el enfoque de Murakami en varias de sus novelas va más por el de la existencia de universos o dimensiones paralelas, que eventualmente entran en contacto entre sí (véase 1, 2, 3, 4, 5, 6… entre otros).

También comparte esta novela algunos elementos tradicionales en la literatura de Murakami. El protagonista es un hombre común, un poco despistado con su vida. Sufre la pérdida de un ser querido, en concreto su mujer, que le ha abandonado. Inicia un camino, cuyo rumbo es desconocido, y no siempre elegido por propia voluntad para recuperar su vida o al menos rehacerla. En el camino, se encuentra con gente extraña, de ambos sexos, aunque especialmente misteriosas o con impacto en su vida son las mujeres. No es extraño que una de ellas sea una adolescente. Existe una figura de poder que puede suponer un antagonista o una dificultad importante en el camino. Todos estos elementos están incluidos en esta novela, en la que, además abundan los elementos simbólicos y metáforas de contenido profundo. El poder, la muerte, la identidad personal, el deseo, la alienación de la persona… son algunos de los temas que tratan tanto la novela como estos elementos simbólicos que salpican el relato.

La novela es larga. La versión impresa en papel está en las 912 páginas. Se encuentra divida en tres libros, tres actos, cada uno con un título vinculado a la música. La música es otra de las constantes en las novelas de Murakami, clásica, jazz, sobretodo, en ocasiones más popular. Y la novela incluye relatos que pueden o no estar incluidos en la historia principal, pero que creo que tienen importancia en la comprensión de la misma. Las cartas de May Kasahara, las historias de la guerra de Nutmeg Akasaka, del cabo Honda y del teniente Mamiya (siempre muy crítico con el papel de su propio país en los años del militarismo que desembocó en la catástrofe de la guerra del Pacífico), los viajes, reales o imaginados, de las hermanas Kanō… algunos de estos relatos o de estos personajes son casi merecedores de una novela propia, de un relato que les de el valor que merecen. Te dejan con ganas. Y especialmente, te deja con ganas de saber más de la peripecia y las tribulaciones de Kumiko, la esposa desaparecida del protagonista. Un protagonista que a diferencia de otros similares en la bibliografía de Murakami… tiene nombre, Tōru Okada.

Confieso que cuando terminé el libro me sentí confuso. Como he dicho, no es una novela fácil. Pero es de las que dejan poso. Conforme pasa el tiempo, no se difumina lo leído. Mantiene su presencia. E incluso poco a poco notas cómo van encajando las piezas del colosal rompecabezas que nos ha planteado Murakami. Dicen que Murakami no planifica la obra, que empieza a escribir, y que se deja llevar por donde la escritura le lleva, lo cual pueda dar lugar a inconsistencias en las obras. En cualquier caso, en un universo donde la inconsistencia, la racionalidad, está puesta en cuestión de forma constante, esto no le sienta mal. A mí me ha gustado. Me parece recomendable.

El pasado viernes, mientras cenábamos en casa de unos amigos que nos «torturaron» con una absurda película de superhéroes y enormes raciones de pizza a domicilio, hablábamos de la obra de Murakami. Me pregunto si no tendría que repasar alguna de las primeras novelas que leí de este autor y leerlas con la visión actualizada que tengo del autor. Especialmente la primera… al sur de la frontera, al oeste del sol… Ya veremos.

[Libro] Riesgos de los viajes en el tiempo

Literatura

Estaba a punto de salir de vacaciones, hacia finales del mes de mayo, cuando me enteré que en junio salía a la venta la traducción al castellano de la última novela de Joyce Carol Oates. Desde hace unos años, desde que leí su peculiar y «disléxica» versión del cuento de Caperucita Roja, Oates es una de mis escritoras favoritas. Intentar recuperar toda su obra es una labor inabarcable ya que la norteamericana es una escritora sumamente prolífica, que a sus 81 años se muestra todavía muy activa y muy lúcida. Pero poco a poco iré rescatando alguna de sus novelas u otros escritos, al mismo tiempo que permaneceré atento a las novedades que presente. Como ha sido el caso en el actual. La quinta novela de Oates que leo, el sexto de sus libros si incluyo el de relatos cortos que leí en su momento.

De entrada me sorprendió y me atrajo el título. Y más cuando los adelantos de la novela hablaban de una historia de viajes en el tiempo. Un género que siempre me ha atraído, aunque desconocía cómo podía encajar en el estilo de la escritora. Antes de comenzar a leer el libro, la respuesta más probable a esa cuestión es que su sumase a otros autores, como la canadiense Margaret Atwood, a la hora de utilizar un entorno distópico para ejercer un crítica de la situación sociopolítica actual. La escritora mantiene posiciones progresistas en el ámbito sociopolítico norteamericano. Ellos la denominaría «liberal», pero ya sabemos, o deberíamos saber, que ese adjetivo tiene distinto significado político a ambos lados del Atlántico. Así que utilizaremos el adjetivo «progresista». Su anterior novela profundizaba notablemente en el conflicto entre integristas religiosos de extrema derecha y el derecho a elegir en cuestiones de planificación familiar.

Casi toda la película transcurre en un entorno universitario,… que por su calidad y brillantez académica no es precisamente equiparable a la inglesa Cambridge. Pero estas son las mejores fotos que tengo de una universidad, así que tendrán que valer.

Efectivamente, mis suposiciones no iban desencaminadas. La protagonista de la historia es Adriane Stohl, una joven de 17 años, que vive en un futuro dentro de 20 años, en el que los Estados Unidos de América han absorbido a lo que es Méjico y Canadá, y se presentan en como una sociedad distópica en la que gobierna una élite plutocrática que ejerce un fuerte control sobre los ciudadanos a través de los sistemas de información electrónica. La joven, brillante estudiante en su instituto, es detenida por haber preparado un discurso de despedida de su promoción que plantea dudas sobre el sistema social y político. Y su castigo será ser trasladada en el tiempo, a 1959, donde recibe un nuevo nombre y es matriculada en una mediocre universidad del medio oeste americano.

Y aquí viene la potencia de la historia que nos narra Oates, puesto que en la distopía en la que profundiza no es la de la sociedad del futuro, en la que en un remedo de lo que ha sucedido con Donald Trump, gobiernan aquellos plutócratas extremadamente ricos que mejor controlan la información y los recursos. La distopía en la que profundiza es la de las sociedades mediocres, en su actitud, en sus valores, en sus creencias, en la profundización de los conocimientos, que es representada por esa ficticia universidad de Wainscotia, en cuyo campus se desarrolla la mayor parte de la acción. Un entorno, muy asociado al vertiginoso desarrollo económico de los EE. UU. en los años 50 y 60, al mismo tiempo que se genera una corriente de pensamiento único, consecuencia de la guerra fría y del miedo a los soviéticos.

Y si esta es la visión política de la historia, está también los aspectos relacionados con la identidad personal, o la fragilidad de la misma, la capacidad de manipulación que las sociedades tienen o pueden tener sobre quienes somos, y quienes son los que nos rodean. Con el trasfondo de sus estudios en psicología conductista, viene la reflexión sobre si realmente somos libres en nuestras decisiones, o al fin y al cabo, no somos quienes creemos ser, sino meros seres condicionados fuertemente por nuestro entorno, por la presión del grupo y por las sociedades en las que vivimos.

Al final, el cierre de la novela, muy satisfactorio, no responde a todas las preguntas que se plantean a lo largo del relato, sino que muy al contrario, abre todavía más interrogantes sobre la auténtica realidad y la auténtica historia de Adriane.

A pesar de las frecuentes paradas para pensar en lo que estaba leyendo, me lo leí en poco tiempo. Me enganchó fuertemente, me pareció sumamente original, y lo considero altamente recomendable.

[Cine] Gloria Bell (2018)

Cine

Gloria Bell (2018; 27/20190506)

El director chileno Sebastián Lelio adquirió reconocimiento internacional por una película suya, en español, que llegó a los Oscars con cierto ímpetu, pero que no llegó a pasar el corte de las cinco finalistas. Recientemente, el propio Lelio dirigió una adaptación en inglés para el público norteamericano, protagonizada por Julianne Moore, que es el principal atractivo de la película.

He tenido una semana atareada, en la que apenas tuvimos ocasión de acercarnos al cine el lunes. Entre trabajo, la exposición de fotografía estenopeica y la llegada de las fotos reveladas de los carretes en blanco y negro de París,… no me dado tiempo de mucho más.

Gloria (Moore) es una mujer madura, divorciada hace tiempo, aunque en buenas relaciones con su marido, cuyos hijos son ya mayores y ya no la necesitan, hacen su propia vida, y a la que gusta salir a bailar, especialmente los éxitos setenteros y ochenteros del pop. En un momento dado, conocerá a un hombre recién divorciado, Arnold (John Turturro), cuya relación parecerá prometedora. Pero es difícil tirar para adelante cuando las mochilas personales pesan demasiado.

Como decía, el principal atractivo a priori de esta película era su protagonista, una de las mejores actrices del momento, contando además con un reparto interesante en el que además de Turturro encontramos nombres como Jeanne Tripplehorn, Michael Cera, Alanna Ubach o Brad Garrett. Pero… algo funciona al ralentí en esta película. No he visto el original en español, pero siento que constantemente le falta algo que impide que me meta en la historia o que empatice lo suficiente con los personajes, que quizá me resultan demasiado alejados, ajenos. La dirección de Lelio, está bien, es funcional, pero tampoco sorprende ni me dice nada especial.

En fin, una película que no está mal, que se deja ver, en la que podemos ver un buen trabajo actoral, pero que no me ha dejado un poso especial.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Dolor y gloria (2019)

Cine

Dolor y gloria ( 2019; 20/20190324)

Sigo yendo a ver la películas de Pedro Almodóvar. Cuando un autor, sea cineasta, sea músico, sea escritor, me han proporcionado grandes momentos en el pasado, suelo ser muy fiel. No pasa muy a menudo, pero pasa. Y tienen que hacer grandes catástrofes para que los abandone. Lo cual también ha pasado… con más frecuencia de lo que querría, porque hasta los grandes entran en decadencia. Esto es lo que parecía que había sucedido con el manchego en sus últimas películas. Por muy buen oficio que tuviese… no me convencían. Incluso su última película, basada en unas historias de una escritora de tanto nivel como Alice Munro, me resultó demasiado inconsistente, con momentos muy buenos, pero otros… pues no tanto, ni mucho menos.

Siendo un director que emergió en un movimiento cultural fundamentalmente urbano, su mirada nostálgica se retrotrae con frecuencia al mundo rural. Pues allí nos vamos, en la comarca aragonesa de las Cinco Villas, que me pilla a mí más cerca que los árido paisajes manchegos.

Desconozco cuáles son los avatares personales del galardonado director. Quizá siente que llega a su recta final en su vida cuando está a punto de cumplir los setenta años, los que cumpla en algún momento de este 2019. Quizá llega un momento en que uno siente la necesidad de pasar revista, de evaluar lo que ha sido tu vida. Y de orientar lo que queda. Lo cierto es que para eso no hace falta llegar a esa edad. Creo que todo aquel que en un momento pasa por un acontecimiento vital importante lo hace, no importa la edad que se tenga. Y eso es lo que sucede con su alter ego de ficción que Almodóvar nos propone en esta película. Interpretado por un solvente Antonio Banderas, que nunca ha sido un gran actor, pero que si lo dirigen bien puede dar mucho de sí, como en esta ocasión. Dicho alter ego se encuentra en una encrucijada. Doliente de la muerte de su madre, quebrado por el dolor y cierta decadencia física, solitario porque atrás dejo compañeros, amigos y amantes, ha de pasar revista y ajustar cuentas con unos y con otros.

Y Almodóvar lo rueda bien, con su innegable maestría. Acompañado de una buena banda sonora, una excelente fotografía, una impecable dirección de arte,… Si añademos el buen quehacer interpretativo de Banderas, pero también de Asier Etxeandia, Leonardo Sbaraglia, Penélope Cruz, Julieta Serrano o Nora Navas, entre otros, de los que no mencionaré el menudeo de cameos salvo la satisfacción de volver a ver en pantalla grande a Cecilia Roth, la verdad es que tenía todos los ingredientes para ser una gran película. Una de sus grandes películas… Pero…

Pero lo cierto es que a mí han interesado mucho en sus momentos las historias que Almodóvar nos tenía que contar, su visión del mundo, de las figuras femeninas especialmente. Pero su persona, él mismo, más allá de su buen que hacer cinematográfico… pues no me interesa gran cosa. Y hay muchos autores que han realizado este ejercicio de introspección, en el cine, en la literatura, de forma mucho más interesante que él. O es que eran gente que me interesaba más. No os engañéis, es muy buen película. Pero mi interés por lo que cuenta es limitado.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] Ser feliz era esto

Literatura

Tengo bastantes cosas en reserva para comentar en los próximos días en este Cuaderno de ruta. Pero voy a empezar con algo de lectura, que siempre viene bien.

Hace unas cuantas semanas, apareció como oferta a un precio ridículo en Amazon Flash un libro del escritor argentino Eduardo Sacheri. El nombre me sonaba pero no terminaba de localizarlo, así que hice una búsqueda por internet. Sacheri publicó la novela La pregunta de sus ojos, la cual fue adaptada al cine por Juan José Campanella con gran éxito. Recibió el Oscar a la mejor película de habla no inglesa y, lo que es más importante, muchos disfrutamos y nos emocionamos con ella. Ya han pasado más de nueve años de aquello… como pasa el tiempo. El caso es que con semejante antecedente, decidí dar una oportunidad al novelista y leer esta oferta que me llegaba en un entorno en el que es raro encontrar buenos libros. Quizá por eso muchas de estas ofertas lo son.

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Por una de esas causas y azares, Lucas es escritor, aunque sólo ha publicado una novela, que fue un éxito y que le permite vivir sin prácticamente trabajar. Pero su sueño es tener un vivero y trabajar con plantas. Incluso sin tener ni idea sobre el tema. Así que ilustraremos la entrada con algunas de las últimas rosas de la temporada en la rosaleda del Parque Grande de Zaragoza.

La novela nos presenta a Sofía, una adolescente de catorce años, menuda, reflexiva, que viaja sola en un autobús camino de Buenos Aires desde su ciudad natal, Villa Gesell, una ciudad turística de las de sol y playa a casi 400 kilómetros al sur de la capital argentina. Su madre ha muerto. Y le ha dejado una carta en la que le informa de quién es su padre, Lucas, y dónde vive. Un dato que recalcitrantemente le había ocultado hasta ese momento. Tampoco Lucas sabía que tenía una hija. A partir del inesperado encuentro entre padre e hija, dos desconocidos entre sí, les acompañaremos en su proceso de acercamiento, con las dificultades que surgen por el camino, con las dudas y miedos de ambos.

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La novela no se ceba en el drama/melodrama. Al contrario, abunda en humor tranquilo e inteligente. Narrada en tercera persona, el punto de vista del relato es siempre el de Sofía. Son sus pensamientos, sus miedos y su interpretación de lo que sucede alrededor lo que conocemos. Sabemos de lo que hace y dice Lucas, pero difícilmente sabemos a ciencia cierta lo que realmente piensa, puesto que esta matizado por los juicios y prejuicios de Sofía que es la que escucha por nosotros, los lectores. En la novela abundan los diálogos ágiles, adecuadamente coloquiales. Y el lenguaje utilizado con frecuencia también se corresponde con el de los pensamientos de una chica de catorce años, inteligente pero llena de miedos, a encajar, a su desarrollo como mujer, a la pérdida,… Lo de cualquier adolescente, pero amplificado por la muerte de la madre. De quien conocemos poco. Incluso las circunstancias de su muerte no quedan claras hasta el final de la novela.

A mí me ha encantado. La devoré. Incluso si te obliga a consultar el diccionario más de lo habitual para no imaginar lo que significan algunos de los argentismos que, naturalmente, pueblan la obra y que no siempre debemos dar por hecho que sabemos lo que significan por el contexto. La obra es buenrollista, y pone en valor el hecho de ser diferente, de no ser convencional. Pero con naturalidad, sin estridencias. Muy recomendable. Especialmente si te cuesta menos de un euro. En ese caso, un chollo. Una agradable excepción a la tendencia que tienen las ofertas de Amazon a ser unos pestiños.

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[Cine] La novia del desierto (2017)

Cine

La novia del desierto (2017; 40/20180904)

Seguimos con la sensación de las últimas semanas, de la mayor parte del verano, de que últimamente no merece mucho la pena el esfuerzo de acercarse a la salas de cine, que lo que ofrecen no aporta gran cosa a lo que ya hemos visto o podemos recuperar tranquilamente en los aparatos de televisión de nuestras casas. Probablemente la «crisis de fe» en el séptimo arte más profunda que haya tenido en mi vida. Pero aun así, nos obligamos a salir una tarde al cine. Por vernos, por hablar un poco entre nosotros, y de paso intentar salvar esta «crisis».

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Hace años que llevo explorando fotográficamente la idea de que para encontrar una desolación del paisaje que acompaña la del alma humana no es necesario perderse en un desierto o una pampa remota como nuestros protagonistas de hoy; que ese lugar indeterminado donde la ciudad se convierte en eso que llamamos el campo, puede valer perfectamente. Y al mismo tiempo, no carecer de cierta belleza.

Una historia mínima, producción chilenoargentina dirigida por Cecilia Atán y Valeria Pivato, primer largometraje para ambas, aunque llevan su trayectoria en otros oficios del cine, que es protagonizada por dos veteranos, Paulina García y Claudio Rissi.

Es la enésima historia de enamoramientos otoñales, que es como se llaman cuando afectan a personas de cierta edad, no vamos a decir cual para no ofender a nadie, que no es mi intención, especialmente cuando son emparejamientos improbables. Y que nos llega, tampoco esto es novedad, de los países hispanohablantes del otro lado del Atlántico. Como es el caso de una mujer nacida en Chile pero que lleva treinta y cinco años, desde los 20, al servicio de una familia porteña que ahora le da puerta y le ofrece trabajo a 1200 kilómetros de donde ha hecho su vida, y un hombre sin un hogar definido, que se dedica a vender de forma ambulante lo que la gente quiera comprar en una de esas regiones bellamente desoladas que encontramos en la inmensidad argentina.

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Película que se deja ver especialmente por el excelente trabajo actoral, para una realización correcta, pero sin más. Que a veces abusa un poco de los efectos ópticos de vete tú a saber que objetivos han colocado delante de las cámaras, para aislar, desenfocar, o simplemente emborronar la escena. Película con mensaje optimista, aunque con exceso de santería al final. Se deja ver sin problemas, se puede recomendar.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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