[Cine] Heeojil gyeolsim [헤어질 결심] (Decision to Leave) (2022)

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Heeojil gyeolsim [헤어질 결심] (Decision to Leave) (2021; 05/20230121)

El cine asiático, y más concretamente el surcoreano, sigue dándonos alegrías. Las que no recibimos de cinematografías más próximas, al parecer carentes de nuevas ideas. Y ha llegado a nuestras carteleras esta decisión firme de romper una relación, que sería el sentido del título original de esta última película de Park Chan-wook, que tan prometía y que tanto cumple. Park es un director que tiene una prestigiosa filmografía en su haber, aunque yo no empecé a familiarizarme con su trabajo hasta el estupendo thriller cargado de erotismo y sensualidad que nos ofreció hace unos años. Había visto con antelación un par de películas suyas en televisión, y uno de sus trabajos en Estados Unidos, que no me convenció. Quizá debiera darle una segunda oportunidad,… No sé. Pero había más alicientes en esta película que ahora comentamos.

Busan, la populosa ciudad costera en el sur de la península coreana, es el escenario de buena parte de la película.

En una hora y en un día poco usuales, una matinal de sábado, de un día muy frío nos fuimos a ver la película. Elegimos esta sesión porque nos ofrecía una versión original en una de las mejores salas de Zaragoza, la sala 4 de los cines Palafox, proyección en 4K, y con un excelente sonido. Y merece la pena, porque es una película cuyos aspectos audiovisuales la hacen merecedora de la mejor calidad posible. El inconveniente es que, en esta época del año, hay que ir muy abrigado a estas sesiones matinales en salas tan grandes… porque hace mucho frío. En cualquier caso, ahí estaba el detective de Busan (Park Hae-il) investigando la muerte por accidente de montaña de un funcionario retirado de inmigración, sospechando de su atractiva e inteligente esposa de origen chino (Tang Wei), mientras sufre de insomnio y de un matrimonio a distancia, puesto que su propia esposa (Lee Jung-hyun) trabaja de técnico en una central nuclear de otra ciudad surcoreana.

Visualmente, auditivamente, «coreográficamente», en su puesta en escena, la película es prácticamente perfecta. La maestría de Park se demuestra en cada escena de la película. Y además, este thriller lleva incluida una carga de romance del bueno, de atracción que tiene que ver con lo físico, pero sobretodo con los intelectos, con la inteligencia, con la profundidad de una personalidad, donde el atractivo tiene que ver con un conjunto y no con un cascarón, que hace que tenga momentos absolutamente antológicos, especialmente su final inapelable y rotundo, cuando Seo-rae toma esa decisión firme y radical de romper con una relación que tanto daño ha causado y puede causar. Un final tan bello como desolador y perfecto.

Poco hay que objetar a las interpretaciones. Más bien nada. El reparto de actores coreanos es extremadamente competente. Sorprende la enorme calidad de la interpretación actoral en Corea del Sur, que pocas veces se demuestra en sus populares series de televisión, pero que arrasa en sus mejores largometrajes de cine. Pero claro… está Tang Wei, actriz por la que siempre he sentido debilidad, y de la que el dictatorial régimen chino nos privó con sus vetos y censuras durante unos por su participación de la estupenda película de espionaje y erotismo de Ang Lee, que evitó que pudiera participar en proyectos de más entidad. Pero a los jerarcas de la dictadura china no les gustaron las osadas escenas entre Tang y Tony Cheung. No obstante, ya he podido ver su excelente trabajo en películas tan diversas como esta, que vi en una plataforma en internet durante lo peor de la pandemia, o esta, que vi en cine y que se aproximaba a obra maestra, con Tang Wei fenomenal. El caso es que esta estupenda actriz lo hace fenomenal. Habéis de saber que la actriz está casada con un director de cine surcoreano, y no es la primera película que hace en este país y en este idioma.

A esta película le falta poco para ser perfecta. Probablemente pincha un poquito, no mucho, en su trama policiaca. Al fin y al cabo, el gran misterio inicial, si la mujer mató o no mató a su marido, se desvela cuando llevamos un 60 % de la película, más o menos. Y luego todo se enreda un poco demasiado. También queda un poco deslucida la evolución de la relación del protagonista masculino con su esposa. Pero en realidad son minucias que no impiden que sea una película altamente recomendable y disfrutable. Lo que impiden es que sea una obra maestra.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Fotocomentario] ¿Obsolescencia programada o imparables adelantos tecnológicos?

Fotografía, Sin categorizar

En una época en la que los desastres ambientales ocasionados por la acción del ser humano nos amenazan de forma grave, especialmente la crisis climática, pero no solamente esta, las estrategias de obsolescencia programada por parte de los fabricantes de aparatos eléctricos o electrónicos resultan de ¿dudosa? ética… Más bien, ética nefasta. Tienen como consecuencia el acúmulo de residuos, muchas veces asociados a metales muy contaminantes, además de otras sustancias.

Pero en algunos sectores, y entre ellos la fotografía, que es de mi gusto, se justifican porque los adelantos tecnológicos son importantes e imparables, con mejoras considerables constantes tanto en la calidad de la imagen como en la facilidad para adquirirla. Y el argumento no deja de tener su punto de verdad, aunque no justifica del todo la velocidad de recambio de los modelos, muchas veces con cambios más cosméticos que reales. No obstante, como compruebo en “Clásicos” digitales (I) – Fujifilm Finepix F10 (febrero de 2005), la calidad que ofrecen con respecto a la actualidad es muy muy muy diferente. No pasa lo mismo con las cámara con película tradicional. Para un mismo tipo de película, mi Pentax MX, totalmente mecánica de los años 70 o principios de los 80, con los objetivos de la época, sigue ofreciendo la misma calidad, que muchas cámaras electrónicas de los años 90, que cuando se estropean contaminan mucho más. Cosas que pasan. Para un aficionado a la fotografía con película tradicional, una cámara mecánica de los años 60 o 70 puede estar menos obsoleta que muchas de las cámaras electrónicas de los años 90… ¿irónico no?

Que conste que una persona que sólo use sus fotos para las redes sociales y esas cosas, con una cámara de hace quince años le bastaría sin muchos problemas. Aunque claro, ese es el motivo por el que estas cámaras compactas han desaparecido y han sido desplazadas por las cámaras incorporadas en los teléfonos móviles.

[Cine] Aftersun (2022) / Glass Onion: A Knives Out mystery (2022)

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Con el final de año se me han acumulado las películas para comentar. Especialmente porque, al tener días de fiesta, tengo más tiempo para ir a verlas. Y porque después de una temporada sin saber muy bien que ver cada semana, de repente hay varias cosas que interesan. En cualquier caso, aunque deje dos o tres para después de año nuevo, o para el día de año nuevo, como en otras ocasiones, vamos con un par de ellas.

Aftersun (2022; 65/20221222)

Ópera prima de la directora escocesa Charlotte Wells, relativamente joven realizadora de la que poco se sabe, que también escribe el guion de la película. Una película de bajo presupuesto, rodada en un centro turístico de Turquía donde van de vacaciones un padre relativamente joven (Paul Mescal), separado, y al que las cosas no le van bien en la vida, con su hija de 11 años (Frankie Corio). Ambos intentan poner de su parte para que sean unas buenas vacaciones, aunque realmente tienen poco que decirse el uno al otro, son casi desconocidos, que casi no se ven. De vez en cuando se nos ofrecen unas imágenes de la niña cuando ya es adulta, por lo que sabemos que fue la última vez que vio a su padre.

Un película transcurre en Turquía, la otra en Grecia. Pues para las fotos, Turquía tendrá que ser.

Una película muy personal. Uno se pregunta, por la edad de la directora y la del personaje protagonista femenino cuando es adulta si estará basada en experiencias propias. Una reflexión profunda del extrañamiento de aquellos que siendo familia, se ven separados y convertidos en extraños. También, mirando al padre, una reflexión sobre la soledad, el fracaso en la vida, la carencia de expectativas, el alienamiento que muchos adultos, incluso jóvenes, sufren hoy en día. También una reflexión sobre el despertar al mundo de los adultos, en una niña que todavía es niña, pero que no tardará en asomarse a la pubertad. Obviamente, la niña es producto de una relación excesivamente temprana e inmadura. No pudo tener el padre mucho más de 20 años cuando nació.

La directora financió la película gracias a las ayudas de la fundación del festival de Sundance, tras presentar uno de sus cortometrajes. Y lo ha aprovechado bien. Filmada con personalidad, con una mirada muy directa e inquisitiva, sin diálogos superfluos, que no tocan, en un ambiente tan aparentemente relajante como unas vacaciones en la playa, nos deja momentos duros para ambos personajes protagonistas. Protagonistas excelentemente interpretados, con una de esas situaciones en que un intérprete infantil roba la película al resto, aunque el actor que hace de padre consigue salir bien parado del evento. En cualquier caso, muy recomendable, pero con el estado de ánimo adecuado. Que no es una película amable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

Glass Onion: A Knives Out mystery (2022; 66/20221226)

Más que una secuela, no encontramos en una segunda entrega de los casos del mejor detective del mundo, Benoit Blanc (Daniel Craig), tras la acertada primera entrega que tanto gustó, a mí el primero. Y así mismo, dirigida por el mismo director, Rian Johnson. Un director que ha dirigido también una de las mejores películas de viajes en el tiempo que recuerdo, la entrega más interesante de la tercera trilogía de Star Wars, incluso si no le salió redonda, y alguna otra cosa de interés.

Johnson sigue apegado a la misma fórmula, la parodia de las whodunit mezclada con crítica, incluso sátira diría yo, social. Si en la primera película de la franquicia ponía en tela de juicio la presunta tolerancia y apertura de los liberales norteamericanos a la hora de aceptar entre ellos a personas de otras etnias y orígenes geográficos, entre otras cosas, aquí la emprende con los modernos empresarios estrella, que han dado el pelotazo jóvenes, que se creen los reyes del mundo aunque sean unos zopencos de mucho cuidado. Seguramente, en el que más piensa uno en estas circunstancias es Elon Musk. Pero puede ser Zuckerberg, u otros. El protagonista, presunto antagonista, ya veremos al final si lo es o no, es un excéntrico supermegamillonario (Edward Norton) que se ha rodeado de una corte de parásitos aduladores que depende de él para sobrevivir porque son unos patanes, especialmente después de deshacerse de su socia en la empresa (Janelle Monáe), con malas artes en un juicio. Y a esta corte invita durante la pandemia de covid-19 a una isla privada en el Jónico, ¿o será el Egeo?, donde se presentará también la socia despechada y nuestro detective favorito, al que al parecer nadie esperaba. Van a jugar a descubrir a un asesino ficticio para divertirse,… pero de repente empezarán a darse muertes reales. Y luego… está la Mona Lisa.

Vamos con lo negativo. La película la he visto en Netflix. Tan apenas duró en la cartelera en cines. Lo justo para cumplir. Y creo que esta película, en pantalla pequeña desmerece. Por otro lado, después de haber visto la primera, que sorprendió, esta… no tanto. Ya esperas el tono, aunque no la espectacularidad de medios conque se ha rodado. Pero la espectacularidad y la pirotecnia, en este tipo de películas, es… eso. Pirotecnia. Lo importante es la historia y como se cuenta. Y luego… del coral reparto,… hay intérpretes que bien… y otros que simplemente pasan. No es un reparto tan inspirado como el de la primera entrega. Por lo demás, sus críticas y el desarrollo de la historia están bien, y tienen puntos muy buenos, que la hacen muy muy visualizable. Y recomendable.

No obstante, no entiendo los entusiasmos que ha levantado en algunos. Está bastante bien, pero sin más. ¿O mejoraría mi opinión si la hubiese visto en pantalla grande? Es cierto que en la sala de cine te concentras mejor en la película. Sin duda.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotocomentario] Cuando la gente te mira mal… por llevar una cámara de fotos

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Quienes se acerquen con cierta frecuencia a estas páginas, especialmente en las últimas semanas, sabrán que, ante las repetidas olas de calor, con elevadas temperaturas en las horas centrales del día, aprovecho para caminar y hacer ejercicio en las primeras horas de la mañana, con una temperatura más agradable. De lunes a viernes es, tirando de refranero, «hacer de la necesidad virtud» o un «a la fuerza ahorcan». Si entro a trabajar a las 7:30 de la mañana, y voy caminando a trabajar los 3 kilómetros 700 metros que separan mi domicilio de mi centro de trabajo, es una forma como otra cualquiera de adoptar estilos de vida cardiosaludables. Y cuando llega el fin de semana, especialmente el sábado, acostumbrado a despertarme entre las 6:15 y las 6:30 de la mañana, muy a pesar me despierto espontáneamente a esa hora y me voy a caminar. Durante el verano he aprovechado para presenciar y fotografiar la salida del sol desde un cabezo que hay unos 10 minutos de mi casa caminando, el Cabezo Cortado, en la ribera del Canal Imperial de Aragón.

A esas horas te encuentras con poca gente. En frente del portal de mi casa hay un parada de autobús urbano, servida por dos líneas, en las que siempre hay algún trabajador que se dirige a su centro de trabajo. Menos en sábados y menos aún en domingos, pero siempre hay alguien. Y por las rutas de mis caminatas, hay poquita gente, generalmente personas que también hacen ejercicio, caminando, corriendo o pedaleando. También algunos que sacan a pasear a su perro. Diríase que los contactos humanos, por breves y escasos que sean a esas horas, deberían mostrar simpatía y solidaridad. Estamos casi todos a lo mismo o con fines parecidos. Pero yo marco una diferencia fundamental; llevo una o dos cámaras a cuestas. Siempre la mochila para el material, y en ocasiones algún trípode o monopié. Y eso hace que, con mucha frecuencia, las miradas que me dirigen sean de desconfianza, recelo o francamente hostiles. Como si la cámara de fotos fuera alguna especie de arma. No sólo pasa a estas horas. De unos años a esta parte, una cámara de fotos te convierte en sospechoso de no sé muy bien qué. Cuando todo el mundo lleva una de ellas en el teléfono móvil. También las llevan esos que miran con desconfianza. Y en el último año y medio he adelgazado una enorme cantidad de peso, y las miradas de desconfianza son menos intensas. Porque por lo que se ve, una persona de mediana edad, obesa y con poco pelo, para mucha gente, es indicador de todo tipo de perversiones y vicios. Lo cual es simplemente absurdo. Porque como es lógico, estas características no denotan ni más ni menos defectos del carácter que una chica mona o un joven guapetón. Pero así son las cosas. A veces… a los desconfiados en la mirada, le lanzo una sonrisa… pero me debe salir muy irónica, porque no cambian el rictus.

Las fotografías de hoy se comentan desde un punto de vista de técnica fotográfica con más amplitud en “Instant regret” con Fujifilm SQ6 e Instant Square color.

[Libro] Corazón que ríe, corazón que llora – Maryse Condé

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Sigo con mi tónica habitual. Cuando estoy en temporada laboral, no consigo concentrarme en la lectura ni por lo que se dijo, mientras que en el momento en que cojo vacaciones e inicio un viaje, empiezo a devorar libro. Según mis anotaciones en Goodreads, este libro de relatos de la antillana guadalupana Maryse Condé comencé a leerlo el 20 de junio de 2022. Y termino de leerlo un 11 de agosto siguiente, en el avión que me llevaba de Madrid a Múnich. Y eso que cuando lo empecé, enseguida empecé a apreciar la prosa de Condé. Y mucho.

A caballo el libro entre la isla de Guadeloupe y el París de posguerra, a falta de fotos de la isla antillana, tendremos que conformarnos con algunas fotos parisinas. Que tampoco vienen mal.

El libro nos lleva a la infancia y adolescencia de la escritora francesa, descendiente de esclavos africanos, y nacida en la isla de Guadaloupe. Breves relatos, brevísimos en ocasiones, pinceladas de lo que es la vida de una niña negra de familia acomodada en los barrios de la ciudad antillana. Y el complejo sistema de relaciones dentro de su numerosa familia, y con el vecindario y la multicolor sociedad de las islas. Relatos ligeros, humorísticos en ocasiones, en las primeras edades de la escritora, cuando es una niña, que se van volviendo más profundos y oscuros conforme va creciendo. Llegando a la adolescencia con los conflictos propios de la edad, y con una profundización cada vez mayor en los temas que preocupan a la escritora; el papel de las mujeres, el racismo, los conflictos entre razas, las desigualdades sociales… la sensación de que siendo negra nunca podrás llegar al mismo sitio que si fueras blanca.

Una lectura amena, dinámica, entretenida, pero que, como indica el título, tiene corazón. Para lo bueno y lo malo. La infancia, el paso de la infancia a la edad adulta, la toma de decisiones, cuando te das cuenta de quién te falta realmente y quién no. Unos escritos que salen muy desde dentro, y sobre los cuales, cualquier persona podrá darse por aludido, si no por las situaciones concretas, por los temas de fondo. Muy recomendable.

[Fotocomentario] Mirada amplia, mirada al detalle

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Estos días atrás he estado procesando los negativos que hice en julio con una pequeña cámara compacta que ya tiene cincuenta años de antigüedad. No permite intercambiar el objetivo, por lo que sólo tiene un ángulo de visión, que corresponde a lo que los fotógrafos llaman un objetivo normal o estándar. Lo que según algunos equivale a la visión humana… aunque yo en eso no estoy totalmente de acuerdo. Es difícil trasladar al mundo de la fotografía la forma en que el ser humano ve a través de sus ojos y percibe a través de su cerebro. La cuestión es que algunos de los negativos los he unido, de tres en tres, para formar imágenes con un ángulo de visión más amplio. Lo que los fotógrafos llaman una focal u objetivo gran angular.

Los seres humanos somos distintos en cómo miramos al mundo. Unos tienden a mirar el conjunto, lo global, la gran escena en su conjunto. Otros tienden a prestar atención al detalle, al sujeto, a lo que resalta o les llama la atención. No existe una forma más adecuada que otra de mirar al mundo. Idealmente, debemos ser lo suficiente flexibles para adaptarnos y saber cuándo adoptar un tipo de mirada y cuando otro. La mayor parte de personas en mi profesión tienden al detalle… y eso es fuente de no pocos problemas. Porque cuando atiendes a personas, familias o comunidades, no podemos podemos perder de vista el escenario completo. Si no nos queremos equivocar. Pero la evolución de las ciencias, lleva a la extrema especialización y a la pérdida de la visión global. Y esto… acaba generándome dolores de cabeza. Porque justamente yo, aunque también estoy especializado, y aunque se me acusa de ser muy cartesiano, cuadriculado, tengo tendencia a ver el conjunto. Sin el conjunto, el detalle tiene poco sentido.

Las fotos de hoy, se fijen en el detalle, se fijen en la gran escena, corresponden con el rollo de película que describo en Panoramas a partir de pequeños negativos – Olympus Pen EE3 con Lomography Potsdam Kino 100.

[Fotos] Las bulbosas del Parque Grande con película muy saturada

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Entre los distintos puntos de vista y medios fotográficos que he utilizado este año para fotografiar la floración de las bulbosas del Parque Grande y otros entornos de la ciudad, lirios, tulipanes y narcisos, está una película nueva y en desarrollo que ofrece colores muy saturados, cuando estos aparecen en escena. Lo cual no se lo pone fácil con un tema floral como este.

Ya os puse ejemplos de fotografías con esta película en otros entornos y con otros temas. Los detalles técnicos los podéis encontrar en Peleando con los colores y la Adox Color Mission – Canon EOS 650. Aquí os dejo algunos ejemplos de lo conseguido.

[Libro de fotografía] Los archivos de Hosoe Eikō – impresionante libro de un vida dedicado a la fotografía

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La transcripción correcta del nombre del fotógrafo es como la he escrito en el título de la entrada, primero el apellido, Hosoe 細江, y después el nombre de pila, Eikō 英公. Hosoe Eikō. Pero se puede ver transcrito de diversas formas. Especialmente el nombre. Porque esa «o» larga del principio, cuando se transcribe desde el equivalente en hiragana de los kanji originales, えいこう, puede dar lugar a la forma Eikou, y los anglófonos, para hacer la pronunciación correcta con una «o» larga, lo transcriben como Eikoh. Y así, el título del libro publicado por MACK Books es simplemente Eikoh Hosoe, edición realizada por Yasufumi Nakamuri. Una recopilación retrospectiva de toda una vida profesional de un fotógrafo japonés, nacido en 1933, todavía vivo, hijo de un sacerdote shinto y que desde los primeros años cincuenta nos trajo su visión de la realidad del Japón de posguerra. Un país muy conflictuado y desorientado, que evolucionó hasta convertirse en una potencia industrial y económica, muy avanzado, pero sin que nunca se hayan desvanecido las contradicciones internas de su cultura y su sociedad.

Pero el libro es mucho mucho más que una visión hacia la sociedad y la cultura de su país. Con una calidad de impresión excelente, una fotografía por página, a veces ocupando una doble página, para poder disfrutar de una buena reproducción de la imagen, su precio aparentemente elevado, 65 euros, no me lo parece si consideramos todas las calidades puestas a su servicio; la material y la artística. El libro se va dividiendo en diversas épocas o áreas temáticas en la vida artística del fotográfo. La sociedad nipona, el cuerpo humano, los retratos de artistas y creadores, las formas de la obra de Gaudí, de cuya obra se enamoró en los años sesenta del siglo pasado.

Hoseo no es un fotógrafo acomodaticio. Si su obra comenzó con una visión documental, pronto se manifestó como un innovador, como un experimentador de las formas y de los contenidos. Muchas de sus obras, casi siempre en blanco y negro, tienen un fuerte componente expresionista. Con fuertes contrastes, con juegos de formas, luces y texturas, adentrándose o al menos bordeando el surrealismo, e incluso el dadaismo en alguna ocasión, el espectador no puede permanecer pasivo ante esta obra. La lectura lleva tiempo y un cierto esfuerzo, que es ampliamente recompensado por la satisfacción del disfrute de una obra visual primordial y de referencia en la fotografía japonesa… e incluso me atrevería a decir que en la fotografía mundial. Altamente recomendado. Y tengo para muchos días todavía descubriendo cada uno de los matices de esta sobresaliente retrospectiva de un fotógrafo superlativo. Pues a por ella.

[Fotos] El último rollo de película en color de 2021

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Día 29 de diciembre de 2021. Se acaba un año que, para algunos, según lo que voy oyendo o leyendo esos días en las noticias, ha sido peor aún que el 2020. No sé. Cada uno cuenta la feria según como le va. El caso es que dos días antes, por la tarde, ha llegado la cámara digital nueva de la que os hablé recientemente. Y ya la he empezado a usar. Lo cual me lleva a los buenos recuerdos de otra cámara, que me traje de segunda mano de Nueva York, que comparte algunas cosas con la nueva, y que me es bastante querida.

Así que ese día 29 de diciembre, miércoles, cargo un rollo de película negativa en color en la vieja cámara de los años 80 del siglo XX, y salgo a dar un largo paseo con ella. Haré unos cuantos kilómetros. Aunque solo haré 15 fotos. El rollo de formato 120 no da para más. Quince negativos de 56 x 42 mm. Los últimos del año en color, o en blanco y negro, con película tradicional. Los detalles técnicos los tenéis en La focal estándar corta en formato medio – Fujifilm GS645S Wide 60 con Kodak Ektar 100. Aquí os dejo las fotos.