Fotos – Fotografia de aproximación en el parque un día nublado

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Fotografías realizadas con Fujifilm GFX 50R, Fujinon GF 80 mm y lente de aproximación NiSi 77 mm. El detalle técnico de las fotografías lo podéis encontrar en Carlos en Plata. Entrada disponible también en Substack.

Cuando salgo a caminar unos cuantos kilómetros los días festivos, me gusta llevar objetivos fotográficos polivalentes. Que lo mismo pueda hacer un retrato de quien me acompaña, o realizar un paisaje urbano o natural, o fijarme en un detalle de la escena que se abre delante de mí, o acercarme a una planta o un pequeño animal para fotografía de aproximación.

Como no siempre es práctico llevar objetivos destinados a la macrofotografía, me gusta combinar los objetivos de focal estándar con accesorios como los tubos de extensión o las lentes de aproximación para cuando quiero acercarme a los pequeño objetos. Recientemente he adquirido una nueva lente de aproximación, de calidad, y estuve probándola ayer en el Parque Grande de Zaragoza. Estaba nublado, lo cual no le viene mal a los motivos que fui eligiendo.

Fotos – Eclipse solar de agosto de 2026

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Fotografías digitales del eclipse total sobre Zaragoza el 12 de agosto de 2026. Normalmente, en el Cuaderno de ruta sólo publico las fotos y un breve texto sobre las mismas. Pero para no romper la narración, traslado íntegro el texto publicado en Carlos en Plata con los aspectos técnicos de la realización de las mismas.

Este verano, de calores inclementes, muchos lo recordaremos como el verano del eclipse total de sol. Incluso puede que algunos recuerden el año 2026 como el año del eclipse. Y es que un eclipse total de sol, en tu ciudad, en tu casa, es algo que no pasa todos los días. Es algo que pasa en raras ocasiones. Yo ya había tenido la ocasión de contemplar algún eclipse parcial. Incluso hice un intento, fallido, muy mal planificado, de fotografiar uno. No es que no hiciese la foto. Es que la foto fue un burruño.

Preparando el equipo, con las gafas de protección, de obligado uso para proteger la retina.

Pero en esta ocasión, el fracaso no era una opción. O sí. Porque un elemento fundamental cuando contemplas un fenómeno como este es disfrutarlo; porque son muy bellos. Son fenomenales. Pero yo quería tener unas fotos dignas del evento. Y lo empecé a planear, aunque con poco rumbo, a principio de año. Afortunadamente, el taller que organizó ASAFONA Asociación aragonesa de fotografía de naturaleza, en primavera, enderezó y aclaró considerablemente ese rumbo. Así que ahí vino la compra de algún accesorio, y comenzar a ensayar y hacer comprobaciones.

La Lumix G9 Mark II y el Leica 100-400 mm con el filtro de Mylar.

Hay muchas fotos o posibilidades de hacer fotos en un eclipse. Pero salvo que seas un equipo de gente, es un error intentar abarcarlas todas. Yo sólo abrí dos frentes, y a punto estuvo de costarme caro. Pero, resumiendo mucho, o te orientas al lado estético, artístico si quieres, y te enfocas en el paisaje con el sol eclipsado, o te orientas al lado científico, e intentas conseguir la imagen de esos elementos solares que siempre están ahí, pero no los vemos, las manchas solares, las protuberancias solares, y la corona solar. Como soy un chico de ciencias, decidí priorizar esto.

Fase de parcialidad, en la que podemos observar algunas de las manchas solares sobre la superficie solar.

No obstante, dispuse una cámara, la Fujifilm GFX 50R con el GF 35-70 mm f4.5-5.6 sobre un trípode para, en la medida de lo posible, intentar obtener un paisaje con el sol eclipsado. Si era posible. La posibilidad se hizo más patente cuando mi sobrino Diego aceptó mi invitación a presenciar el eclipse conmigo. Yo prepararía la cámara y el encuadre, él pulsaría el botón del disparador. Y a confiar en que los parámetros previstos fueran los correctos. Como podréis comprobar, lo fueron. Este tipo de foto se puede hacer más compleja con exposiciones múltiples y esas cosas. Pero ya digo que hay que priorizar y centrarse en lo que realmente interese.

Este fue el momento en el que me tenía que acordar de quitar el filtro solar de Mylar

Y lo que me interesaba era lo otro. El primer plano del sol eclipsado. Como cámara, la Panasonic Lumix G9 Mark II con mi teleobjetivo más potente, el Leica DG Vario-Elmar 100-400 mm f4-5.6. Con un equivalente a un 800 mm en fotograma completo en el extremo más largo, era mi mejor oportunidad. Además la cámara es rápida y capaz. Como complemento indispensable, un filtro solar de mylar, un poliéster biorientado que sólo deja pasar una minúscula parte del espectro visible y bloquea por completo el ultravioleta y el infrarrojo. Y tres configuraciones personalizadas en la cámara con los datos de exposición adecuados para C1, la fase de parcialidad, C2, el inicio y el final de la totalidad, C3, la totalidad.

Mientras tanto, con la colaboración de Diego, pude hacer el paisaje con el sol eclipsado, sobre el Parque Grande de Zaragoza.

C1, la parcialidad es la más sencilla, el principal problema es enfocar correctamente, pero si lo consigues, es lo mejor para incluir las manchas solares en la fotografía. Mi filtro ofrece una dominante cálida, anaranjada, que me complace. C2, el inicio y el final de la totalidad es lo más complicada, porque transcurre en segundos, y nos sirve para contemplar las perlas de Baily, debidas a las irregularidades de la superficie lunar (montes, cráteres, valles) y las llamaradas de las protuberancias solares. C3, es la totalidad absoluta, en este caso de apenas 1’ 40”, en la que intentaremos obtener una buena imagen de la corona solar. Y quizá también las protuberancias solares más llamativas.

Cuando conseguí rehacerme, la luna empezaba dejar ver algunos de sus relieves, se veían varias protuberancias sociales, pero la cantidad de luz ya no favorecía la contemplación de la corona solar.

Todo fue bien……… ¡mentira! Olvidé quitar el filtro solar en el momento de llegar a la totalidad, y perdí un minuto sin saber porqué todo estaba negro en el visor y no veía el sol. Cuando me di cuenta tuve 30 segundos para recomponerme, maravillarme del paisaje que tenía ante mis ojos, y lanzar una ráfaga de fotos que que abarcaban el final de la totalidad y que salvaron la papeleta. Como colofón, unos minutos más tarde el sol, parcialmente eclipsado, ya sin el filtro, ocultándose detrás de los edificios del horizonte.

Un par de segundos después, el llamado “anillo de diamante”, que significa que la fase de totalidad ha terminado y comienza la fase de parcialidad final.

Al llegar a casa llevaba unos nervios horribles. No sabía qué tenía y qué no tenía. Me fui a dormir, dormí mal. Me fui a trabajar. Y al día siguiente por la tarde, ayer jueves, comprobé que me faltaba un minuto y medio fundamental del eclipse, pero que tenía varias fotos que me salvaban la experiencia. Además de la sensación de maravilla al contemplar el paisaje con el sol eclipsado mientras intentaba recomponerme de la posible catástrofe.

Ya sin filtro, aproximándose al horizonte, el sol se oculta tras las edificios del fondo, todavía eclipsado en gran parte.

Cine – Mother Mary (2026)

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La película aparece como producción británica, así que acompaño con fotografías realizadas en Londres… pero con una estética que nada tiene que ver con el filme. Entrada disponible también en versión Substack.

Mother Mary (2026; 32/20260804)

Vaya que no tenía nada claro lo de ir a ver esta película. Había visto muy poquita cosa de su director, David Lowery, y no era especialmente inspirador. Y aunque la presencia de Anne Hathaway como protagonista, actriz omnipresente en estos momentos, pareciera atractiva, había muchas cosas que no acababan de convencerme a priori.

Lowery nos cuenta la catarsis de una cantante pop, Mother Mary (Hathaway), retirada de los escenarios un tiempo, cuando vuelve a los mismos, en compañía de su modista (Michaela Coel), con quien tuvo una relación en el pasado que acabó de mala forma. La cantante suele vestir escenificando personajes extraídos de la iconografía cristiana, especialmente del santoral católico. Y necesita un nuevo vestido para su regreso.

Lowery decide que, en lugar de contar una historia atractiva, con dos personajes que interesen al público de alguna forma, nos va a enseñar lo capaz que es de filmar con un esteticismo subido en el que el fondo se va a tomar por el saco y lo único que queda es una forma vacía y, personalmente creo, no demasiado interesante ni novedosa. Una mezcla de reencuentro catártico, con tonos pretendidamente románticos, con un trasfondo preternatural, con espíritus o fantasmas que, sinceramente, no sé muy bien de qué son metáfora. O más bien sí que lo sé… pero es que me da igual.

Las actrices hacen lo que pueden con el oficio que tienen. En el reparto aparece también una de las estrellas de Euphoria, al menos de sus dos primeras temporadas, Hunter Schafer, pero en un papelón que podría haber hecho cualquiera, y sin trascendencia alguna. Quizá contratada para atraer a determinado público.

La película, no demasiado mal acogida por la crítica, aunque con unas críticas que tampoco son para tirar cohetes, ha sido regularmente acogida por el público, aunque la gráfica en IMDb, muestra que hay grupos de haters que impulsan el bajón de puntuación, pero también algún grupo, inferior, en el sentido contrario, que son outliers en el lado positivo. Así que, parece que esta vez coincido con la masa en la falta de interés de la propuesta, más allá de sus estética, que tampoco ha acabado de convencerme. Vacía.

Valoración:

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

Viaje; Calahorra con película fotográfica

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Fotos realizadas con Leica M6 y película Kodak UltraMax 400. El comentario técnico de las fotos lo encontraréis en Carlos en plata.

Ya comentaba hace unas cuantas semanas que para San Valero nos fuimos de excursión con el tren a Calahorra. Un atrevimiento con el nefasto funcionamiento de los trenes en España en este principio de año. Que muchos achacan al accidente en Andalucía, pero que se venía gestando desde hace tiempo. El caos… el accidente… pues puede que también. Lamentablemente. En esa ocasión hablaba de fotografía digital.

Hoy vamos con la película fotográfica. A Calahorra me llevé película para negativos en color. Aunque al final sólo expuse uno. La primera parte de la jornada en la ciudad riojana, que empezó casi a la hora de comer por los retrasos del tren, estuvo nublado… y las oportunidades de disparar fueron modestas. El gris día no invitaba. Pero en fin… aquí os dejo algunas muestras de las fotos realizadas.