Fotografias realizadas en Zaragoza con Canon EOS 3 y película Lucky 200. Las cuestiones técnicas relacionadas con estas fotos, especialmente la película con la que se hicieron, se encuentran en Carlos en Plata.
Hace no mucho llegó la noticia de que unas nuevas película china para negativos en color iban a estar disponibles en los mercados europeos. Venían con los antecedentes de quienes afirmaban que tenían una calidad decente y unos precios más razonables que los productos de Kodak que dominan el mercado. Sea bajo sus propias marcas o bajo las de los reenvasadores de películas por bobinas.
Así que, cuando a finales de julio o muy a principios de agosto, en mi tienda habitual de película fotográfica en Zaragoza, encontré que se podía adquirir, compré un par de rollos para ir probando. No estaban tan baratas como esperaba, que conste.
Un sábado por la tarde de agosto a principios de mes estaba yo pensando más en el eclipse total de sol que teníamos en cuatro o cinco días que en otra cosa. Tenía una localización prevista, que al final fue la fue. Pero pensé que había que explorar otras posibilidades. Así que cogí una cámara digital que pensaba usar para hacer pruebas. Y se me ocurrió coger también una cámara para película fotográfica con uno de los carretes. Aquí tenéis algunas de las fotos.
Fotos realizadas con Fujifilm GS645S Wide 60 y película Kodak Portra 400. Las cuestiones técnicas sobre las fotografías se pueden encontrar, como de costumbre, en Carlos en Plata.
Se me están empezando a acumular el número de experiencias fotográficas sin comentar. Especialmente porque últimamente tengo poco tiempo para ir avanzando en ello. En parte porque en este verano en tenido bastantes oportunidades de practicar la afición.
En este caso, un sábado en el que tenía muchas cosas para hacer, pero en el que decidí dar un paseo cerca de casa para relajarme un poco antes de empezar a ello. A primera hora de la mañana. Y medio para un rollo de película en formato medio. Un paseo, temprano por la mañana, muy agradable.
Diversas cámaras en el entorno de la fotografía de la naturaleza. Publicación disponible también en Substack.
Este año, en realidad, hubo pocas dudas sobre la fotografía que iba a proponer. Tras dos fracasos por motivos diversos en nuestro viaje a China, este mes de mayo lo conseguimos. Y uno de los puntos fuertes del viaje eran los pandas gigantes. Por lo que tenía muy claro que, a no ser que la visita fuese fotográficamente una catástrofe, iba a ser un panda. Y ya esta. Y ha sido.
Pero siempre, todos los años, me entran dudas sobre lo que sería más adecuado. Algo que circuló mucho por mi cabeza fue la de mandar que, siendo frecuente, casi banal, pudiera tener valores estéticos interesantes. Sea una picaraza posada en lo alto al amanecer, o el colorido entorno de un planta de colza silvestre en las inmediaciones del Canal Imperial de Aragón.
El mundo de las aves también me ha interesado a lo largo del año. Y no ha sido fácil elegir. Había fotos majas, aunque pocas que pudieran competir con la calidad de las fotografías de aves que se presentan a la exposición. No obstante, los flamencos de la Camargue fueron considerados muy seriamente durante muchos días.
Y el mundo de los insectos y los arácnidos también me ha interesado con frecuencias, especialmente en primavera. Si bien también ha sido mala suerte que los ejemplares más frecuentes me surgieses cuando no llevaba un objetivo macro dedicado. Sólo algún dispositivo para hacer fotografía de aproximación. Porque las lentes de aproximación y los tubos de aproximación ya son un accesorio casi permanente en mi mochila. Aunque es difícil conseguir lo que se consigue con un objetivo macro dedicado.
Fotografías realizadas con Makina Plaubel 67 y Kodak Gold 200. Los datos técnicos de las fotografías los encontraréis en Carlos en Plata.
Segunda parte de la escapada ferroviaria, madrugando en las primeras horas de la mañana de un sábado de verano, en la línea ferroviaria de Zaragoza a Castejón (Navarra), apeándonos en la estación de Luceni.
Ya comenté que las fotografías las realicé con dos rollos de película con distintas emulsiones. La primera, con menos luz, apenas recién salido el sol, más sensible que ya mostré hace unos días, y la otra las de hoy, más saturadas y contrastadas. Mirad a ver cuales os gustan más.
Fotografías realizadas en la estación de Castejón, Navarra, con Fujifilm GFX 50R y GF 80 mm. Disponible también en versión Substack.
No he elaborado entrada en Carlos en Plata explicando las cuestiones técnicas de las fotos. Con las fotografías digitales sólo lo hago cuando hay alguna novedad que merezca reseñarse. Pero este equipo Fujifilm ya ha pasado a constituir una parte importante de mis paseos fotográficos en este verano, sustituyendo en gran medida al equipo Canon que languidece en mi estantería, y comentar las fotos desde ese punto de vista sería rutinario.
Pero no así su contenido. Lo pasamos bien haciendo fotografías en Castejón, Navarra, ayer sábado a primera horas de la mañana. También hice fotografías con la Hasselblad, un par de rollos. De esas sí que hablaré. Pero el objetivo del viaje fotográfico era el “Platanito”. Oficialmente, la unidad eléctrica 443-001, un prototipo que empezó a circular por las vías españolas a finales de los años 70, con velocidades muy altas para la época. Demasiado moderno para su época y para el país que era España en aquellos momentos.
Llegó a hacer algún servicio comercial y servicios turísticos hasta que fue retirado en 1987. El tren acabó estacionado en Castejón en 1994 con intención de ser preservado de alguna forma. La segunda foto que muestro fue realizada en la primavera del 2000 y ya mostraba signos de decadencia con óxido y pinturas levantadas. Estamos en un país en que preservar la historia no parece interesar a nadie. Hay poco respeto para nuestra historia. Especialmente por los que más presumen de “patriotismo”, ¿patrioterismo?, que son los que más la desvirtúan o la ignoran.
Ayer llegábamos en tren a Castejón con el amanecer, un poco antes de las 7:20 de la mañana. Y estuvimos hasta las 8:50 en que salía el tren de regreso a Zaragoza. No merecía la pena estar más tiempo. Fue el rato de mejor luz del día. Aunque al final nos fue más corrido de lo pensado, por lo menos a mí, que hice dos rollos de película de formato medio, aunque no de la forma que pensaba, por un despiste. Ya lo contaré.
Como veis en las fotografías, desatendido y a la intemperie, vandalizado con grafittis, realizados por gentes que reivindican su derecho a expresarse con su arte, pero desprecian el producto del ingenio y la creatividad de otras gentes. Difícil será que respetemos su arte y a ellos mismos sino expresan un reciprocidad. Pero son ignorantes, no saben lo que están vandalizando. Tan ignorantes como los responsables políticos y culturales que no ponen los medios para preservar los elementos importantes de nuestra cultura y nuestro pasado industrial.
Aunque esto escriba, dudo que aunque alguien con capacidad de decisión lo leyese sirviese para nada. Muchos, mucho más autorizados que yo, un simple aficionado a la fotografía que encuentra una motivación estética en el mundo del ferrocarril, elevan la voz para denunciar esta desidia y esta incultura con efectos nulos. Y así será, porque ignoramos nuestra historia. Y ya lo dijo George Santayana,«Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo». Qué pesimista me siento en los últimos tiempos respecto al futuro. Lo único que espero es que cuando pinten bastos yo ya haya abandonado este mundo. Pero igual soy demasiado optimista a este respecto.
Fotografías del eclipse realizadas el 12 de agosto de 2026 con diversas cámaras digitales, convertidas a blanco y negro con el fin de ser impresas sobre película Instax Square Monochrome. Entrada disponible también en versión Substack.
Hoy, 19 de agosto, es el Día Mundial de la Fotografía. No tengo ni idea de quien decide cuándo es un “día mundial” o un “día internacional”. Sé que la ONU tiene “días mundiales” reconocidos formalmente. Pero como cada vez oímos más… Casi todos los días es el “día mundial” de algo.
En cualquier caso, el día mundial es el 19 de agosto porque fue la fecha, en 1839, cuando el gobierno francés decidió poner la patente del daguerrotipo, primer proceso comercialmente viable de fotografía, en el dominio público, sin necesidad de pagar derechos o solicitar permisos para utilizarlo. Lo cual, me parece bien. Aunque el proceso no debería llevar el nombre de Daguerre, que fue un espabilado que se apropió del mérito de otros investigadores. En cualquier caso, feliz Día Mundial de la Fotografía.
Fotografías realizadas con Makina Plaubel 67 y Kodak Gold 200. Los datos técnicos de las fotografías los encontraréis en Carlos en Plata.
Una nueva escapada ferroviaria madrugando en las primeras horas de la mañana de los sábados de verano en la línea ferroviaria de Zaragoza a Castejón (Navarra). En esta ocasión nos apeamos en la estación de Luceni. Y por allí encontramos algún rincón curioso.
Esta mañana se dividirá en dos entradas, porque las fotografías las realicé con dos rollos de película con distintas emulsiones. La primera, con menos luz, apenas recién salido el sol, más sensible que las que mostraré dentro de unos días que, a cambio, será más saturada y contrastada.
Fotografías realizadas con Fujifilm GFX 50R, Fujinon GF 80 mm y lente de aproximación NiSi 77 mm. El detalle técnico de las fotografías lo podéis encontrar en Carlos en Plata. Entrada disponible también en Substack.
Cuando salgo a caminar unos cuantos kilómetros los días festivos, me gusta llevar objetivos fotográficos polivalentes. Que lo mismo pueda hacer un retrato de quien me acompaña, o realizar un paisaje urbano o natural, o fijarme en un detalle de la escena que se abre delante de mí, o acercarme a una planta o un pequeño animal para fotografía de aproximación.
Como no siempre es práctico llevar objetivos destinados a la macrofotografía, me gusta combinar los objetivos de focal estándar con accesorios como los tubos de extensión o las lentes de aproximación para cuando quiero acercarme a los pequeño objetos. Recientemente he adquirido una nueva lente de aproximación, de calidad, y estuve probándola ayer en el Parque Grande de Zaragoza. Estaba nublado, lo cual no le viene mal a los motivos que fui eligiendo.
Fotografías digitales del eclipse total sobre Zaragoza el 12 de agosto de 2026. Normalmente, en el Cuaderno de ruta sólo publico las fotos y un breve texto sobre las mismas. Pero para no romper la narración, traslado íntegro el texto publicado en Carlos en Plata con los aspectos técnicos de la realización de las mismas.
Este verano, de calores inclementes, muchos lo recordaremos como el verano del eclipse total de sol. Incluso puede que algunos recuerden el año 2026 como el año del eclipse. Y es que un eclipse total de sol, en tu ciudad, en tu casa, es algo que no pasa todos los días. Es algo que pasa en raras ocasiones. Yo ya había tenido la ocasión de contemplar algún eclipse parcial. Incluso hice un intento, fallido, muy mal planificado, de fotografiar uno. No es que no hiciese la foto. Es que la foto fue un burruño.
Preparando el equipo, con las gafas de protección, de obligado uso para proteger la retina.
Pero en esta ocasión, el fracaso no era una opción. O sí. Porque un elemento fundamental cuando contemplas un fenómeno como este es disfrutarlo; porque son muy bellos. Son fenomenales. Pero yo quería tener unas fotos dignas del evento. Y lo empecé a planear, aunque con poco rumbo, a principio de año. Afortunadamente, el taller que organizó ASAFONA Asociación aragonesa de fotografía de naturaleza, en primavera, enderezó y aclaró considerablemente ese rumbo. Así que ahí vino la compra de algún accesorio, y comenzar a ensayar y hacer comprobaciones.
La Lumix G9 Mark II y el Leica 100-400 mm con el filtro de Mylar.
Hay muchas fotos o posibilidades de hacer fotos en un eclipse. Pero salvo que seas un equipo de gente, es un error intentar abarcarlas todas. Yo sólo abrí dos frentes, y a punto estuvo de costarme caro. Pero, resumiendo mucho, o te orientas al lado estético, artístico si quieres, y te enfocas en el paisaje con el sol eclipsado, o te orientas al lado científico, e intentas conseguir la imagen de esos elementos solares que siempre están ahí, pero no los vemos, las manchas solares, las protuberancias solares, y la corona solar. Como soy un chico de ciencias, decidí priorizar esto.
Fase de parcialidad, en la que podemos observar algunas de las manchas solares sobre la superficie solar.
No obstante, dispuse una cámara, la Fujifilm GFX 50R con el GF 35-70 mm f4.5-5.6 sobre un trípode para, en la medida de lo posible, intentar obtener un paisaje con el sol eclipsado. Si era posible. La posibilidad se hizo más patente cuando mi sobrino Diego aceptó mi invitación a presenciar el eclipse conmigo. Yo prepararía la cámara y el encuadre, él pulsaría el botón del disparador. Y a confiar en que los parámetros previstos fueran los correctos. Como podréis comprobar, lo fueron. Este tipo de foto se puede hacer más compleja con exposiciones múltiples y esas cosas. Pero ya digo que hay que priorizar y centrarse en lo que realmente interese.
Este fue el momento en el que me tenía que acordar de quitar el filtro solar de Mylar
Y lo que me interesaba era lo otro. El primer plano del sol eclipsado. Como cámara, la Panasonic Lumix G9 Mark II con mi teleobjetivo más potente, el Leica DG Vario-Elmar 100-400 mm f4-5.6. Con un equivalente a un 800 mm en fotograma completo en el extremo más largo, era mi mejor oportunidad. Además la cámara es rápida y capaz. Como complemento indispensable, un filtro solar de mylar, un poliéster biorientado que sólo deja pasar una minúscula parte del espectro visible y bloquea por completo el ultravioleta y el infrarrojo. Y tres configuraciones personalizadas en la cámara con los datos de exposición adecuados para C1, la fase de parcialidad, C2, el inicio y el final de la totalidad, C3, la totalidad.
Mientras tanto, con la colaboración de Diego, pude hacer el paisaje con el sol eclipsado, sobre el Parque Grande de Zaragoza.
C1, la parcialidad es la más sencilla, el principal problema es enfocar correctamente, pero si lo consigues, es lo mejor para incluir las manchas solares en la fotografía. Mi filtro ofrece una dominante cálida, anaranjada, que me complace. C2, el inicio y el final de la totalidad es lo más complicada, porque transcurre en segundos, y nos sirve para contemplar las perlas de Baily, debidas a las irregularidades de la superficie lunar (montes, cráteres, valles) y las llamaradas de las protuberancias solares. C3, es la totalidad absoluta, en este caso de apenas 1’ 40”, en la que intentaremos obtener una buena imagen de la corona solar. Y quizá también las protuberancias solares más llamativas.
Cuando conseguí rehacerme, la luna empezaba dejar ver algunos de sus relieves, se veían varias protuberancias sociales, pero la cantidad de luz ya no favorecía la contemplación de la corona solar.
Todo fue bien……… ¡mentira! Olvidé quitar el filtro solar en el momento de llegar a la totalidad, y perdí un minuto sin saber porqué todo estaba negro en el visor y no veía el sol. Cuando me di cuenta tuve 30 segundos para recomponerme, maravillarme del paisaje que tenía ante mis ojos, y lanzar una ráfaga de fotos que que abarcaban el final de la totalidad y que salvaron la papeleta. Como colofón, unos minutos más tarde el sol, parcialmente eclipsado, ya sin el filtro, ocultándose detrás de los edificios del horizonte.
Un par de segundos después, el llamado “anillo de diamante”, que significa que la fase de totalidad ha terminado y comienza la fase de parcialidad final.
Al llegar a casa llevaba unos nervios horribles. No sabía qué tenía y qué no tenía. Me fui a dormir, dormí mal. Me fui a trabajar. Y al día siguiente por la tarde, ayer jueves, comprobé que me faltaba un minuto y medio fundamental del eclipse, pero que tenía varias fotos que me salvaban la experiencia. Además de la sensación de maravilla al contemplar el paisaje con el sol eclipsado mientras intentaba recomponerme de la posible catástrofe.
Ya sin filtro, aproximándose al horizonte, el sol se oculta tras las edificios del fondo, todavía eclipsado en gran parte.
Pentax LX con película Adox HR-50 a través de un filtro rojo. El comentario técnico sobre las fotos de hoy lo podéis encontrar, como es habitual, en Carlos en Plata.
Sinceramente, desde hace ya un tiempo hago bastante más fotos con película para negativos en color que con película para negativos en blanco y negro. Lo de la diapositiva ni me lo planteo porque la última vez que vi los precios estuve a punto de acabar en la UCI de coronarias. ¡Qué disparate!
Pero algo que me gusta hacer de vez en cuando en verano es trastear con la película que tiene sensibilidad extendida al infrarrojo aunque sea un poquito. Ese aspectos especial que tiene el paisaje, con el follaje de las plantas de un blanco a veces casi como la nieve.
El uso de un filtro rojo no produce el mismo efecto que el de uno que sólo deja pasar el infrarrojo. Pero puede ser muy interesante. Sin embargo, no acabo de cogerle el tranquillo. No acabo de estar satisfecho. Tendré que seguir insistiendo.
Fotos realizadas con película Opticolour 200 con Pentax LX. El comentario técnico de las fotografías lo podéis encontrar en Carlos en Plata. Entrada disponible también en Substack.
Comentaba recientemente que durante este verano estoy recorriendo la línea ferroviaria entre Zaragoza y Castejón, en Navarra, con el primer tren de la mañana que sale a las 5:55 de la estación de Miraflores, inicio del recorrido. Y Alagón fue la primera parada. Que ya investigué fotográficamente el año pasado.
La siguiente estación a explorar fue la de Gallur. En un día muy caluroso; aunque al ir al amanecer no se notó tanto. Como tantos de este verano. Y además de estrenar un nuevo objetivo para cámara digital, hice también un rollo con película negativa en color. Y con resultados muy diversos. Os dejo algunos ejemplos de las fotos realizadas. Paisaje ferroviario y rural, en las primeras horas de la mañana.
Fotos realizadas con Fujifilm GS645S Wide 60 y película Kodak Portra 800. Las características técnicas de las fotografías las podéis encontrar en Carlos en Plata, como de costumbre.
Ya lo comentaba hace una semana, después de casi un año, con los mismos colegas, aficionados a la fotografía, madrugamos para ir a hacer algunas fotografías en el entorno de la estación de ferrocarril y la antigua azucarera de Alagón.
Como no tenía que prestar atención a los colegas, y puede prestar atención a mis cosas, la verdad es que me líe un poco y me llevé demasiadas cámaras. Ya puse algo en instantánea, y en blanco y negro. Así que ya os puedo presentar las de color.
Como ya comenté, esta es una de las “estaciones” del periplo veraniego. En las próximas semanas vendrán otras series realizadas en esta o en otras estaciones ferroviarias de la línea ferroviaria entre Zaragoza y Castejón de Navarra. E incluso más allá. Ya iremos viendo.