Viaje – el tren minero de Utrillas y demás cosas mineras del lugar

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Fotos realizadas con Fujifilm GFX 50R y Fujinon 80 mm f1.7. Las cuestiones técnicas relacionadas con las fotografías las podréis encontrar en Carlos en Plata. Disponible también en Substack.

Ayer sábado estuve en Utrillas, en el Parque Temático de la Minería de Utrillas, donde visitamos algunas de las instalaciones de las antiguas minas de carbón y el museo dedicado a la actividad minera, instalado en el antiguo hospital de las minas. Aunque la estrella de visita es la “Hulla”, una pequeña locomotora de vapor de ancho de vía industrial, 60 cm, que maniobraba las vagonetas que llevaban el mineral por las instalacion.

El viaje en el día fue organizado por la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ, distribuyéndonos los asistentes en coches particulares que salieron llenos desde Zaragoza. Creo que estuvimos 16 personas, entre aficionados a la fotografía y acompañantes. Incluyo la comida en un restaurante de la localidad. El ambiente fue excelente y lo pasamos realmente bien.

[(mini)Viaje] – En Olite con película para negativos en color

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Fotografías realizadas en Olite con Canon EOS 3 y Kodacolor 100. Las cuestiones técnicas de las fotografías las encontraréis como de costumbre en Carlos en Plata.

Ya comente hace unos días mi breve viaje mañanero a Olite, en el que acompañé un ratito a unos amigos que querían visitar la ciudad navarra y su palacio real. Pero yo ya conocía el lugar y tenía más cosas que hacer. Así que me volví en el primer tren de vuelta disponible esa mañana, después de hacer unas cuantas fotografías.

Entre ellas, un rollo de película fotográfica para negativos en color que hice con una de mis cámaras fotográficas más potentes para ese medio. No están nada mal. Aunque iba un poco justo de sensibilidad para la luz que había a esas horas. Pero bien.

Viajes – resumen del viaje al sur de Suecia y Copenhague

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Fotografías realizadas con Fujifilm X100VI y Panasonic Lumix G9 II durante el viaje. Las cuestiones técnicas relacionadas con las fotografías las encontraréis en Carlos en Plata.

No es la primera vez que hago un viaje similar. A este u otros destinos. Y es posible que haga alguno más con el tiempo. Una de mis amistades tiene un viaje de trabajo a un lugar interesante o agradable, y me invita a acompañarle en un trato que nos beneficia razonablemente en los financiero a ambos y nos permite relajarnos durante unos días. Aunque sean pocos. Una escapadilla. El caso es que las orillas del Øresund, uno de los Estrechos Daneses que comunican el Báltico con el mar del Norte a través, también, de los estrechos de Kattegat y Skagerrak.

En esta ocasión, tras volar a al aeropuerto de Copenhague-Kastrup, nos alojamos en Malmo. Asevera esta amistad mía que compensa las diferencias de precio en los hoteles entre esta ciudad sueca y la capital danesa con el gasto del desplazamiento en los trenes que comunican ambas orillas del Øresund. No lo tengo claro, del todo. Por ahí irá la cosa. Pero sé que es ella la que organiza y principal interesada, y que Malmo es una ciudad muy agradable. La tarde en que llegamos, con tres horas de luz y día soleado, vino bien para dar un amplio paseo por la ciudad.

Al día siguiente, esta persona tenía unas reuniones de trabajo, con comida incluida, en Copenhague. Yo lo dediqué a recorrer, de nuevo, porque ya estoy familiarizado con ella, una llamativa parte de la capital danesa. Con una dosis de lluvia que hubiera preferido que no hubiese, pero que tampoco me impidió hacer el paseo que tenía pensado.

Hacia las tres de la tarde, en la estación de Nørreport nos volvimos a reunir y cogimos un tren en dirección al Museo de arte moderno Louisiana en Humlebæk. Tampoco es un lugar nuevo para nosotros. Pero es uno de los museos que conocemos que más nos gusta. A orillas del Kattegat, con amplios jardines y vistas al mar y una serie de salas de exposición en distintos edificios e inclusos en galerías subterráneas que va por debajo de los jardines. Y cada vez que vas es distinto por que hay distintas exposiciones, en esta ocasión Sophie Calle y Lucian Freud, e incluso las obras expuestas de la colección permanente van variando. Salvo las de Giacometti, que allí están siempre.

Al día siguiente nos aventuramos a ir hasta Karlskrona. Habíamos leído que allí había un elemento declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco. Se trata de la base naval del siglo XVII, de las mejor conservadas de la época y sobre la que se construyó la ciudad. El problema con el que nos encontramos es que tan bien conservada está que todavía está en uso por las fuerzas armadas suecas. Y a los militares no les gustan los turistas haciendo fotos en sus bases. Por lo que sólo se puede apreciar una parte de lo que incluye el patrimonio de la humanidad. Aun así, la ciudad está bien y es una visita agradable. Coincidimos con la fiesta del orgullo gay, además, y estaba muy animada.

Finalmente, el último día, con un tiempo regular, visitamos la ciudad de Landskrona, próxima a Malmo. Sí. Un nombre parecido a la anterior. Pero es la anterior la que adquirió un nombre inspirado en esta del último día antes de volver. Tiene una importante ciudadela fortaleza, y aun otras fortificaciones en una isla próxima. Que no visitamos porque el tiempo es malo. Y actualmente, buena parte de esa otra isla es reserva natural de aves y no se puede acceder.

Por la tarde aun nos dio tiempo de visitar la reconstruida fortaleza vikinga de madera en el lugar arqueológico de Trelleborg. Aunque esperábamos más de esta ciudad. No obstante, como el tiempo seguía inseguro, volvimos pronto a Malmo, a cenar pronto y dar por cerrada la parte turística de este corto viaje.

[(mini)Viaje] Primeras horas de la mañana en Olite

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Fotografías realizadas con Fujifilm GFX 50R y Fujinon GF 80 mm. Entrada publicada también en Substack.

Ahora os cuento lo de esta mañana. Aunque esto va de fotos, no voy a redactar entrada en Carlos en Plata, porque lo que pueda contar ya está dicho en lo que se refiere a la combinación de cámara y objetivo, que se ha vuelto muy popular en mi bolsa de paseo fotográfico en los últimos tiempos. Sería volver a decir lo mucho que me gusta la nitidez de la óptica y qué bien se lleva con los muchomegapíxeles de la cámara. Pues ya está. Dentro de unas semanas ya hablaré del rollo de película que he hecho también.

La cuestión es que he estado un ratito, a primera hora, en Olite. Como iréis viendo, a lo largo del verano hemos ido recorriendo la línea ferroviaria entre Zaragoza y Castejón. Madrugamos. Cogemos el tren a las seis de la mañana, hacemos algunas fotos en el entorno de la estación en la que bajamos (Alagón, Gallur, Luceni,…), y nos volvemos en uno de los dos trenes que nos permiten estar de vuelta en Zaragoza entre las 11:00 de la mañana y las 12:00 del mediodía.

No hace falta estar más. Hace calor. La luz no está tan bien con el primeras horas entre las 6:30 y las 8:00. Y además luego no hay trenes utilizables hasta por la tarde. Y no es cuestión de estar zascandileando por ahí con el calor en los pueblos de la ribera alta del Ebro. Estamos activos cuando hace fresquito y la luz es mejor, y luego a casa. Bien.

Pero para hoy, los compañeros dijeron que podíamos llegar hasta Olite, que no lo conocían, hacer las fotos de primeras horas de la mañana. Después, hacer turismo visitando el palacio y esas cosas, y volver por la tarde. Pero a mí no me apetecía quedarme todo el día. Ya he visitado en un par de ocasiones el castillo y en mejores circunstancias. Pero he decidido mantener el plan de los otros días.

Así que como en sábados previos, hemos cogido el tren a las seis de la mañana. Claro que, aunque hemos visto la salida del sol cuando llegábamos a Tudela desde el tren, a lo que hemos llegado a Olite eran cerca de las 8:00 de la mañana. Pensaba que se habría pasado lo mejor de la luz de la mañana. Pero no ha sido así. Me pregunto si los incendios en las Cinco Villas (o en algún otro lugar que desconozco) ha dejado polvo o algo en la atmósfera, pero la luz suave y cálida de la llamada hora dorada ha durado bastante más que de costumbre para la época del año. Mejor. Además. La temperatura era fresquita en el sentido de muy agradable.

Olite no tiene mucho misterio. Es una población muy agradable de visitar, presidida por el palacio real con alguna iglesia interesante como Santa María la Real. Y un casco histórico entretenido de visitar y fotografiar. Yo me he vuelto en el tren que venía desde Pamplona y llegaba a Olite poco antes de las 10:00 de la mañana, para llegar antes del mediodía a Zaragoza-Miraflores, a diez minutos de casa. Pues más o menos lo de los sábados anteriores, pero más lejos y más mono.

Viaje – en Lacuniacha y Portalet con película en blanco y negro

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Fotos realizadas con Minox 35 GT-E y película Fujifilm Neopan 100 Acros II. Las cuestiones técnicas relacionadas con las fotos las podéis encontrar en Carlos en Plata.

Comenté hace un par de semanas la excursión que hicimos con ASAFONA, Asociación aragonesa de fotografía de naturaleza, con el fin de visitar el Parque Faunístico de Lacuniacha por la mañana, y las flores de los prados del Col de Portalet por la tarde. Obviamente, la cámara principal ese día fue la cámara digital con el teleobjetivo y el objetivo macro.

Pero como es habitual en mí, no dejé de llevarme también alguna cámara para película fotográfica tradicional con algún rollo de película. Me sentí influido en esta ocasión por el buen resultado que obtuve en la excursión del día de San Jorge a las Bardenas Reales, y me planteé repetir la fórmula. Aquí os dejo algunas de las fotografías realizadas ese día.

Viajes – a la tercera va la vencida, China, las fotos con película fotográfica

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Fotografías realizadas con Pentax 17 y Kodak Gold 200. El comentario técnico de las fotografías que ilustran esta entrada los podéis encontrar en Carlos en Plata, como es habitual. Esta publicación está también disponible en Substack.

No pensaba que este fin de semana me diese tiempo a escribir nada en el Cuaderno de ruta… pero en encontrado un huequecico en estas primeras horas de la tarde. Y con un poco de suerte mañana también me lo puedo tomar con calma. La cuestión es que hace unos días me llegaron revelados los negativos realizados sobre película fotográfica y me ha dado tiempo poco a poco a ir digitalizando y procesando algunos.

Son una pequeña parte de los realizados. Fueron cinco rollos de película para negativos en color, en formato de medio fotograma. Entre 74 y 78 fotos por rollo, más o menos. Así que lleva su trabajo el digitalizarlos y el procesar el negativo digitalizado para que se vea la foto como debe ser. Aquí hay 12 fotos de las 380 realizadas. Bien es cierto que no todas las hice yo, y aquí sólo muestro fotos realizadas por mí.

Las fotografías fueron realizadas con una cámara que tenemos en condominio entre varios. Y todos los viajeros tienen derecho a usarla y hacer las fotos que quieran. De las que hipismo en China fueron hechas en un 60 % por el viajero C, yo mismo, en un 35 % por la viajera A, y sólo en un 5 % por la viajera M. Que realmente no le atrae la cosa, pero de vez en cuando le pedimos que nos haga alguna foto a los demás. Como de costumbre, dejo los retratos de los viajeros para el ámbito de lo privado, por consenso establecido hace años. Por lo demás, espero que os guste esta pequeña muestra.

Viajes – En el día a Lacuniacha y el col del Portalet con ASAFONA

Fotografía, Viajes

Fotografías realizadas durante la excursión de ayer sábado. El comentario técnico fotográfico de las fotografías lo podréis encontrar en Carlos en plata con cierto detalle. Esta entrada la podéis encontrar también en Substack.

Ayer sábado fuimos de excursión en el día con ASAFONA, Asociación aragonesa de fotografía de naturaleza (Instagram), al Parque Faunístico Lacuniacha, en Piedrafita de Jaca, valle de Tena, Pirineos aragoneses. Por la tarde, después de comer, nos acercamos al col del Portalet, paso fronterizo entre España y Francia, para fotografía algo de la flora de montaña primaveral a esas altitudes, próximas a los 1800 metros sobre el nivel del mar. Creo que era la cuarta vez que intentaba ir, y la única que lo he conseguido. Lugares gafados… hasta ahora.

Para quienes no sepan, el Parque Faunístico Lacuniacha (no es La Cuniacha, como a veces se ve) se encuentra en un bosque de abedules en las laderas que ascienden desde Piedrafita de Jaca, en el valle de Tena, hacia el ibón de Piedrafita y la sierra de la Partacua, con su magnífica máxima altitud en Peña Telera. En las proximidades se encuentra el hayedo del Betato, también de gran belleza e interés natural y paisajístico.

Lacuniacha acoge una serie de animales en régimen de semilibertad, algunos propios de la fauna pirenaica, mientras que otros proceden de otros lugares pero están aclimatados a estas latitudes (próximo a los 42º 42’ Norte) y altitudes (alrededor de los 1400 metros sobre el nivel del mar). Entre los animales que acoge corzos, ciervos, muflones, íbices pirenaicos, sarrios, bovinos de Heck, bisontes europeos, caballos de Przewalski, linces, osos pardos, lobos y zorros rojos y plateados.

Viajes – a la tercera va la vencida, China, resumen de viaje

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Fotografías realizadas con Fujifilm X100VI y Panasonic Lumix G9 II. El comentario técnico de las fotografías que ilustran esta entrada los podéis encontrar en Carlos en Plata, como es habitual. Esta publicación está también disponible en Substack.

Por fin hemos realizado nuestro viaje gafado. Al tercer intento. Y ha salido en un 95 % como lo habíamos pensado. Pero es curioso cómo hemos seguido con un punto gafado. El punto central de cualquier viaje a China que incluya Pekín. La plaza de Tiananmen. Nop. No la hemos podido visitar. La visita de estado de Donald Trump a la capital china, y que coincidió en el tiempo con la nuestra, nos desbarató algunos planes, que pudimos ir corrigiendo, salvo, por despiste, el de la visita a este famoso punto central de Pekín.

Sí. Ha sido el tercer intento de hacer el viaje. No. No es la primera vez que estamos en China. En 2015 tuve ocasión de visitar Hong Kong y Macao. En 2018, la “díscola” Taiwán, que va por libre. Aunque ellos piensan que los “díscolos” son los de la China continental. En 2019, primer viaje a esta China continental; Shanghái, Nanking, Suzhou, Hangzhou, las montañas Huangshan… Íbamos lanzados. Y a finales de 2019, en diciembre, con precios muy viajes en vuelos directos a Pekín, decidimos que había que ver la capital y algunos otros hitos importantes del país. Y lo íbamos a hacer en… la primavera de 2020. Sí. “Esa” primavera en la que en lugar de visitar nosotros China, fue un virus chino el que nos visitó a todos en todo el mundo. Primer intento.

Conforme se fueron normalizando los viajes, y aprovechando la retirada del requisito de visado para viajeros españoles por ocio en viajes de menos de 30 días al país al gigante asiático, volvimos a planificar el mismo viaje (casi, teníamos un día menos) para mayo de 2025. Y todo iba bien hasta que llegamos a Barajas y nos encontramos con un problema, aparentemente informático, que impidió la expedición de nuestras tarjetas de embarque. No indemnizaron; pero aun no entendemos lo que pasó. Y no, no fue un problema de overbooking. Lo hemos investigado.

Así que… o lo dejábamos o lo volvíamos a intentar. Pero tenía que ser ya. En el mes de febrero nos enteramos que Sichuan Airlines, una compañía aérea regional de bajo coste, pero servicio digno por lo que hemos comprobado, ofrecía viajes directos entre Madrid y Chengdú por un precio ridículo para tal y como está el patio. Poquito más de 600 euros. Y Chengdú siempre ha sido el principio planificado del viaje que ya habíamos suspendido dos veces. Así que… a por ello. Y esta vez, a la tercera, fue la vencida.

¿Por qué empezar por Chendgú, que no es la ciudad más conocida por el turista habitual? Primero, por los pandas. Me hubiera gustado ir a la reserva de Wolong, patrimonio de la humanidad por la Unesco, pero exigía mucho tiempo para algo muy contento. Pero vimos pandas. Y otros patrimonios de la humanidad como Leshan, Qinchengshan, Dujiangyan, todos en excursiones de día desde Chengdú. Nos acercamos a Chongqing, que nos decían que estaba de moda,… pero no nos convenció mucho.

Después vino Xían, y su mausoleo del primer emperador de la dinastía Qin, o sea, de China, y sus guerreros de terracota. Una ciudad que nos gustó mucho, con mucho ambiente, muy alegre, limpia, despejada, agradable de pasear.

Y finalmente, la inabarcable Pekín, en la que como ya he dicho tuvimos que adaptarnos a las circunstancias, por la visita de Donald Trump a la capital china. Esto nos alteró la visita al Templo del Cielo y la la plaza de Tiananmen. El primero lo recuperamos, pero la segunda no. En un momento dado, ya se nos fueron de la cabeza los requisitos para visitarla, y a la que supimos que estaba abierta… no teníamos ticket de entrada. Y no se podía conseguir en el acto. Mala suerte.

Y como no, la Gran Muralla. Optamos por una excursión organizada al tramo de Jinshanling, que es una sierra muy bella escépticamente, lo que hace que el recorrido por ese tramo de la Gran Muralla sea lo suficientemente exigente, y apartado de la capital china, como para que sea un lugar tranquilo sin las aglomeraciones de otros tramos visitables de la Gran Muralla. Merece la pena el esfuerzo, y el cansancio derivado, porque se puede disfrutar mucho del lugar y la experiencia.

Y todo esto moviéndonos en trenes de alta velocidad, pagándolo casi todo con Alipay, y sufriendo las consecuencias de que estábamos en una una dictadura muy autoritaria, que impone todo tipo de controles policiales y de otros tipos, que anula por completo el concepto de privacidad de la persona, con grandes niveles de control sobre la población. Y esto hace que la China continental, estando como está llena de maravillas, sea un lugar que en estos momentos nos cae bastante antipático. ¿Y pensar que tanta gente en estos momento parece añorar regímenes autoritario de antaño? ¿Son tontos o están locos? Sabor agridulce nos deja la visita al gigante asiático, como la salsa del cerdo,… que nunca nos han ofrecido en el país. Sólo en los restaurantes chinos en España.

Viaje – regresando a casa

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Hoy ha sido el día de llegada a casa, después de más de dos semanas de viaje por China. Un retorno que ha durado día y medio desde que salimos en tren de Pekín en dirección a Chengdú, donde cogimos el avión a Madrid. Y finalmente, otro tren a Zaragoza. Cansados. Pero contentos. Y con unos amaneceres aéreos estupendos esta madrugada. Mañana, a ver si me da la vida para hacer el tradicional resumen de vuelta a casa.