[Fotos] “Patos” al agua; Sort y Salou, 1992

Fotografía, Viajes

Estoy en proceso de reinstauración en mi vida de instrumentos musicales. En su momento, y durante años, tuve en casa una flauta dulce soprano en Do de plástico Hohner, un armónica Hohner Preciosa de 24 orificios en Do, y una guitarra Serrallonga, comprada al mismo Antonio en su tienda de la calle Loscos de Zaragoza. Pero tras diversas cesiones, se supone que ya sólo tengo en casa la armónica. Y el domingo la estuve buscando. Encontré la caja, donde esperaba encontrarla. Pero no la armónica. A cambio, encontré un paquete de negativos fotográficos en color expuestos en los años 80 y principios de los 90. Los reservé para empezar a digitalizarlos, porque encontré cosas interesantes. Y he empezado por un rollo de Kodak Gold 400 procedente de una cámara de un solo uso, también de marca Kodak, de la primavera de 1992. Creo que fue en mayo cuando la usé. Pero podría ser principios de junio.

Os dejo aquí unas cuantas fotografías “acuáticas” de aquel rollo de hace casi 30 años. Si alguien está interesado en detalles técnicos, los podéis leer un poco más ampliados en Recuperando tiempos pasados – 1992, cámara acuática de un solo uso Kodak en Sort y Salou.

[Fotos] El 2020 en fotos; de viaje con la cámara al hombro

Fotografía, Viajes

Como todos los años desde 2007, llega el momento de comenzar con el resumen del año. En aquel momento, era simplemente una entrada que publiqué el 31 de diciembre bajo el título “12 meses, 12 fotos”. Y fue en 2012 cuando por primera vez extendí esa entrada a dos más; la dedicada a la fotografía con película tradicional y la dedicada a los viajes del año, grandes o pequeños. Y aquí estamos terminando este 2020,… que ha sido… bueno, que os voy a contar. Dejémoslo en “complejo”.

En una entrada similar a esta hace un año anunciaba, mientras me preparaba a recordar los estupendos viajes de 2019, que ya teníamos billetes para un viaje a Extremo Oriente. Era a China. Viaje que nunca se pudo realizar… Ni otros que estaba previstos. Pero seamos positivos. Veamos lo que se ha podido viajar.

Excursiones, sólo o con amigos

No hay muchas, claro. Buena parte del año no nos han dejado salir de casa, de la ciudad o de la comunidad autónoma. Y eso que el principio de año iba bien…

Como venimos haciendo desde hace unos años, el día de mi cumpleaños me escapé en una excursión en el día, a pasar el día en contacto con la naturaleza y con algunos amigos. Este año fue a Galve, provincia de Teruel, al Parque natural del chopo cabecero del Alto Alfambra.

Y unos días más tarde, en febrero, hacíamos otra escapada con otro buen amigo, a los focinos del Alto Martín, cerca de Martín del Río, también en la provincia de Teruel, pasando la tarde en el bello paisaje en torno a Peñas Royas.

Pero desde marzo hasta bien entrado junio, ya no pudimos volver a salir por el mundo, salvo por motivos concretos y muy justificados.

Tuvo que ser en julio, con la excusa de la llegada del cometa C/2020 F3 (NEOWISE), cuando nos escapásemos una tarde hasta las primeras horas de la madrugada al embalse de la Sotonera en Tormos, con el fin de fotografiar el bello cometa. Después de esta excursión, ya no encontré ocasión para salir en excursiones cortas por el mundo. Desde el último tercio de octubre y hasta hace pocos días, hemos estado en confinamiento perimetral del municipio de Zaragoza. Menos mal que entre medias, pude viajar de verdad…

Viajes, grandes o pequeños

A finales de julio de este malhadado 2020, todavía no sabía dónde ir de vacaciones. Sabía que tenía dos períodos asignados, la segunda quincena de agosto y la segunda quincena de septiembre. Y bastantes días sueltos que podía agrupar como quisiese. Pero con la duda tremenda de dónde y cómo estaría permitido viajar en cada momento, si es que estaba permitido viajar.

A finales de agosto, reservando vuelos y alojamiento con sólo tres días de antelación, tras ciertas tribulaciones e inseguridades, me escapaba yo solo a pasar ocho días a la isla de la Palma en las islas Canarias. La isla no me acogió en sus mejores momentos, con incendios forestales, calor y cálidas. Pero esos días me supieron a gloria. Pude disfrutar de bellos y variados paisajes, pude caminar algo, disfrutar de la naturaleza y relajarme contemplando volcanes y puestas del sol junto al mar. Primeros días en meses en los que mi cabeza se permitía divagar en cuestiones distintas de las que nos han afectado a todos este año.

A finales de septiembre, con unas tribulaciones similares en la reserva de vuelos y alojamiento, nuevamente con inseguridades, me iba una semana a la bella ciudad portuguesa de Oporto. Pocas posibilidades había de viajar al extranjero en esos momentos, con España como uno de los países con incidencias de casos de covid-19 más altas en Europa. Portugal, que es donde recalé, Francia, que también sufrían sus incertidumbres, o casos como el de Islandia, donde podías ir, pero sólo entrar si dabas positivo en una PCR que te hacían al llegar y cuyo resultado te comunicaban en pocas horas. Oporto fue. Que estaba extraordinariamente tranquilo. Con bellas excursiones a Guimaraes y Aveiro. La nota negativa… que extravié la cámara digital, por lo que las principales fotos fueron hechas con película en blanco y negro, con una cámara de 1973. Pero están muy bien. Y qué bien comí… qué pescado más rico.

Conforme avanzaba el mes de octubre, me di cuenta de que sí quería aprovechar días sueltos de los que me quedaba, bastantes, para ir a algún sitio, tenía que ser cuanto antes. Había pensado en el entorno del puente de Todos los Santos. Pero la desafortunada gestión que del puente del Pilar hicieron las administraciones públicas y el conjunto de los ciudadanos en sus actividades privadas, mano a mano entre todos, nos llevaron a que siete días más tarde repuntase la epidemia en lo que ha sido una fea ola de actividad con malos datos durante todo noviembre. Viéndola venir, me preparé un viaje a Andalucía, Sevilla, Doñana y Cádiz, para unos días de la tercera semana de octubre. Pude salir de Zaragoza sólo unas horas antes de que entrase en vigor el confinamiento perimetral de la ciudad por culpa de la epidemia. Estando Andalucía en un situación mucho más aliviada, sin turistas apenas, pude disfrutar de lugares habitualmente masificados, con una tranquilidad insospechada unos meses antes. Claro… la gente que vive del turismo, en número excesivo en nuestro país, estaba que echaba las muelas. Pero cuando volvía al domingo siguiente… ya no pude volver a salir a ninguna lado. Ya veremos cuándo es la próxima escapada o viaje. Y dónde.

Mañana lo dedicaré a hablar en exclusiva de la fotografía con película tradicional.

[Fotos] Andalucía con película negativa en blanco y negro

Fotografía, Viajes

Ya me han llegado reveladas y digitalizadas las fotografías de mi reciente viaje a Andalucía, realizadas sobre película tradicional negativa en blanco y negro. Y estoy bastante contento con ellas, y por ello os traigo aquí unas cuantas. De las primeras que he revisado.

Quienes estén interesados en los detalles técnicos, pueden dirigirse al enlace En Andalucía con Pentax MX + Ilford XP2 Super 400.

[Viajes] escapada por Andalucía… por los pelos

Viajes

Uno de los efectos que ha tenido la epidemia de covid-19 es que he empezado a gastar mis días de vacaciones y asuntos propios muy tarde en el año. Algún día suelto en julio, sin mucho que hacer, y primera tanda de días de vacaciones en agosto. Segunda en septiembre… y a principios de octubre, haciendo balance, me encuentro con que no me quedan seis días para imprevistos y navidades sino ocho días.

Por las calles de Sevilla.

Ante esta situación, decido que me cojo un par de días antes del cambio de la hora oficial para que, si es posible viajar, poder tener más tiempo de luz por las tardes. Finalmente, me pongo de acuerdo con una buena amiga, compañera de muchos viajes, que actualmente reside en Sevilla, y decido que me voy del 22 al 25 de octubre a la capital andaluza. Sé que hay un AVE directo sin pasar por Madrid que hace el recorrido entre Zaragoza y Sevilla en poco más de tres horas y media.

Plaza de España de Sevilla, sorprendentemente desprovista de gente. Sin turistas, está vacía.

El día que voy a sacar el billete de tren desde casa, por internet, compruebo que hay dos trenes a Sevilla en esas condiciones; uno por lo mañana, que era el que pensaba coger y otro por la tarde, a las 17:30, aproximadamente. Decido que para aprovechar mejor los días, y puesto que a esas hora ya he abandonado el trabajo, me iré el miércoles 21.

Jardín del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo.

Todo eso supeditado a que se pueda viajar… claro. Porque todas las informaciones indican que la segunda ola de la epidemia de covid-19 está avanzando en toda Europa, incluido España, a toda velocidad. Ingenuo de mí, creo que las restricciones comenzarán en vísperas del puente festivo del 1 de noviembre. Pero no es así… el Gobierno de Aragón decide adelantar las restricciones.

Centro Andaluz de Arte Contemporáneo en la antigua Cartuja de Santa María de las Cuevas, cerca del antiguo recinto del Exposición Universal de 1992.

La cosa se empieza a pone curiosa para mí… porque empiezo a no saber cuándo van a empezar las restricciones, cual será su alcance y si ponen en peligro mi viaje. La semana se estrena con dos decretos-leyes que permiten aplicar legalmente restricciones que hasta el fin de semana del Pilar eran tumbadas por los tribunales de justicia. Que a veces son fieles al espíritu de la ley, y entienden que la salud y las vidas de los ciudadanos están por encima de intereses particulares, y otras son fieles a la letra pura y dura y tiran por el otro lado. En Aragón… fieles a la letra… da igual lo de la salud y las vidas. En otras comunidades no es así. Cuando los tribunales superiores de justicia de distintas comunidades autónomas fallan de forma distinta ante similares propuestas… algo falla en el sistema legal o en la justicia en España. Sin entrar en el debate de “jueces haciendo política”.

Doñana nos recibe con una fuerte niebla, que se levantó a media mañana.

Según los últimos datos que he leído, publicados y comentados por profesionales de la salud pública, no por políticos o prensa, el 30 % de los casos se transmiten en el seno de las familias, y otro 30 % en actividades sociales (bares, restaurantes, celebraciones,…). Para los que se quejan de la ocupación de los transportes públicos, el grupo de entornos varios en el que están estos transportes y otros entornos diversos, supondrían alrededor de un 10 % de los contagios. Pero los españoles,… “antes muertos que sin bares”. Y una semana después de la “no celebración” de las fiestas del Pilar, en Zaragoza hay un pico considerable de casos.

Variedad de aves entre la niebla en los arrozales pr´óximos a Doñana.

Finalmente, las decisiones trascendentes son conocidas en la mañana del miércoles 21 de octubre. Zaragoza quedará sometida a confinamiento perimetral a partir de las 0:00 horas del jueves 22 de octubre. Seis horas y media DESPUÉS de que salga mi tren hacia Sevilla. Dos horas y media después de que llegue a la capital andaluza.

Un joven ciervo entre los alcornoques de Doñana.

A partir de ahí, cuatro días de descanso y relax. Las zonas turísticas de Sevilla están vacías. No hago vida social, más allá de alojarme con mi amiga que vive sola. Como mucho, ver a su hermano y su cuñada prudentemente picando algo antes de coger el tren el domingo. Todo con mucho cuidado, sin efusiones y con mucha solución hidroalcohólica por medio. Manteniendo las distancias a pesar de lo mucho que nos alegramos de vernos.

Separación en la playa de Matalascañas entre el Parque Nacional de Doñana y la zona turística de la playa.

Quienes sigan habitualmente este Cuaderno de ruta, conocerán mi recorrido por tierras andaluces, tras una visita de rigor a Sevilla, siempre hermosa, aunque creo que me resultaría difícil a vivir en ella, hago una estupenda visita a Doñana. Desde los arrozales próximos, por las dehesas y bosques, hasta las dunas en las playa y con una parada en la “aldea” del Rocío, un lugar que me parece surrealista.

En la plaza de la Catedral… que no es la iglesia que vemos en la foto, sino el edificio que proyecta la sombra que cubre la plaza.

El sábado no escapamos también a Cádiz. Había estado en una ocasión, pero muy poquito rato y hace veinte años, y conservaba poco recuerdo del lugar. Una ciudad muy bonita. Y en la que la gente, como en el resto de España, lo de la recomendación de evitar las concentraciones sociales en los bares se lo pasan por… allí.

Alegría de la buena en los chiringuitos de la playa de la Caleta.

Por lo menos, tuvimos un tiempo privilegiado, pude probar unos de los más ricos salmorejos que he comido en mi vida, muy fino y con trocitos de atún rojo, y disfrutar de una bella puesta de sol, de las que te ilumina un poco en estos tiempos tan achuchados.

Puesta del sol junto al castillo de San Sebastián en Cádiz.

La última mañana en Sevilla la dediqué, acompañado, a recorrer de nuevo el barrio de Santa Cruz, muy lluvioso el primer día de estancia. Y a buscar algún sitio donde comprar recuerdos para mis allegados. Y con tranquilidad, al tren. Y a Zaragoza. A encerrarse durante vete tú a saber cuánto tiempo. Por lo menos de momento podemos caminar por la calle para algo más que para ir a trabajar. Podemos caminar. Que no es poco.

[Fotos] Fotografía con película en blanco y negro en Oporto y alrededores

Fotografía, Viajes

Bueno, aquí y ahora, en Oporto. Porque las de los “alrededores” están reveladas pero todavía no están digitalizadas. En cualquier caso, quien quiera conocer los detalles y tribulaciones técnicas de la experiencia pueden dirigirse a En Oporto (y más) con Pentax MX + Ilford HP5 Plus 400.

Para los que pasáis de la técnica fotográfica y sólo os interesan las fotos, aquí las dejo.

[Viajes] Ya de regreso de mi escapada a Oporto

Viajes

Como digo en el encabezado, en mi segunda mitad de vacaciones, he hecho una escapada a la bonita ciudad portuguesa de Oporto. Ya la había visitado hace 22 años, en un viaje más largo que nos llevó desde Valença do Minho en la frontera con Galicia hasta la Lisboa de la Exposición Internacional de 1998. Un viaje que recuerdo con cariño, pero del que conservo una memoria muy selectiva. Hay cosas de aquel viaje de las que me acuerdo mucho y con detalle y de otras que apenas recuerdo. No sé muy bien cómo me funciona la memoria.

Estación de São Bento, Oporto.

En esta ocasión, aunque la posibilidad de volver a la ciudad de la desembocadura del Duero la llevaba en mente desde hace tiempo, la decisión la tomé sobre la marcha, tres días antes de salir de viaje. Estamos en lo que estamos. Y nos dejan entrar en pocos países con facilidad a los españoles en estos momentos. En muy pocos. En la mayor parte de Europa, o hay que autoaislarse unos días al llegar, o llevar certificados con PCR negativas u otros incordios. Así que la cosa era entre Francia, Portugal… o España. Pero sinceramente, después de vivir todo el año en este país,… me cansa. Y mientras pueda… me voy de vacaciones a otro.

No es que crea que otros países sean mejores o peores. Como decía un amigo, viajando se curan dos graves enfermedades; el nacionalismo y los complejos de inferioridad. Siempre y cuando viajes con los ojos y los oídos abiertos y dispuestos, claro. Otro problema con el turista español por el mundo, y en este viaje me he encontrado con algún ejemplo, es cuando se empeña en que el resto del mundo funcione como está acostumbrado en su pueblo. Y como no es así,… va y se enfada. En fin… Que cansadico estoy de la idiosincrasia nacional…

Plaza de Almeida Garrett, Oporto.

El viaje ha ido bien. El tiempo ha sido bastante más que razonablemente bueno. En los primeros días del otoño siempre es de esperar en esas latitudes de la Península Ibérica algo de lluvia. Bueno… pues tan apenas. No he llegado a abrir el paraguas. Y sólo el último día, en el que se levantó el viento, hube de poner una chaqueta cortavientos. Temperaturas máximas entre 18 y 22 ºC son muy agradables para viajar. El 80 % del tiempo con sol o nubes y claros.

Fachadas pintadas en Costa Nova, ría de Aveiro.

La nota negativa la puso mi afición a la fotografía. El jueves, dos días antes de volver, extravié mi cámara digital, prácticamente nueva, en Aveiro. Me lie con las cosas que llevaba encima, creía que la llevaba dentro de la mochila, y me la dejé en un banco en una parada de autobús. Así que perdí las fotos de cuatro días de viaje. Me quedan los seis rollos de película en blanco y negro que he ido haciendo y que ya he empezado a revelar, y las fotos que hice ese día y al siguiente con el teléfono móvil. Y las dos docenas que subí a redes sociales en los días anteriores. Si lo siento es por las fotos y por el objetivo que llevaba la cámara en ese momento. Un recuerdo que me traje de Tokio en 2014 y que iba muy bien. Ya veremos cómo lo suplo, si lo suplo. Igual que la cámara… que a lo mejor no me molesto en sustituirla… Aunque tenía sus ventajas para estas escapadas urbanitas, por su poco volumen y peso.

Praia da Barra, ría de Aveiro.

Decir que además de Oporto he visitado Guimaraes y Aveiro con alguna localidad en el entorno de la ría del mismo nombre. Todo muy tranquilo. Sin prisas, sin agobios. Sin batir records de visitar atracciones turísticas. Además ya había estado por allí. Comer y cenar bien, pasear, ver alguna cosa nueva y relajarse. He dormido como un tronco todos estos días… ya veremos ahora a la vuelta.

Canal São Roque, Aveiro.

[Fotos/viajes] La isla de la Palma con película en blanco y negro

Fotografía, Viajes

Durante mi reciente viaje en el mes de agosto a la isla de la Palma, en las Canarias, además de mi equipo habitual digital, para la fotografía en color principalmente, me llevé también una de mi más queridas y fiables cámaras para película tradicional y cuatro rollos de película en blanco y negro. Aquí os dejo unas cuantas fotos.

Los detalles técnicos los explico en Viajando por la isla de la Palma con Pentax MX + Ilford XP2 Super 400 (además del equipo digital)

[Viajes] Londres en blanco y negro, años 90

Fotografía, Viajes

Tienen ya más de 25 años estas fotos realizadas con película negativa en blanco y negro en un frío pero soleado mes de diciembre de los años 90. Pero me quedaron bastante majetas. Los datos técnicos de las tomas los podéis encontrar en Historias de mi historia; en Londres con una Minox ML 35 e Ilford Delta 400.

Para quienes no estéis interesado en lo técnico, simplemente os dejo las fotos puestas.

[Viajes] Resumiendo… la isla de La Palma

Viajes

Este año está siendo un año azaroso. En todo el mundo. La pandemia que nos tiene a todos atenazados en una cotidianidad totalmente anormal, por mucho que le apliquen eufemismos de “nueva normalidad”, hace que hay cosas difícil de planificar o prever. Como por ejemplo, dónde irse de vacaciones. Y cuándo. Y si será posible. No me iré a los detalles, pero este año decidí y reservé billetes y alojamientos sólo tres días antes de salir.

Piscinas de La Fajana de Barlovento.
Cascada de los Tilos.
Playa de los Nogales en Puntallana.

El destino me lo recomendó un compañero de trabajo tinerfeño. Hace tiempo que llevaba dándole vueltas a la idea de visitar las Canarias. Pero no encontraba con quién. Y hay una cosa que me tira para atrás de las islas. Necesariamente hay recorrerlas en coche alquilado. Y a mí, no me gusta conducir. Y menos un coche con el que no estoy familiarizado. Y menos por unas carreteras… complicadas,… más o menos. Así que pierdo oportunidades. Pero en esta ocasión decidí que aceptaba la recomendación, asumía el inconveniente del coche de alquiler, y me he ido a la isla de La Palma.

Volcán de San Antonio en Los Canarios (Fuencaliente).
Salinas marinas de Fuencaliente.
Volcanes de cumbre vieja desde la bonita carretera LP-301 o carretera de San Isidro, muy recomendable.

El principal motivo para recomendarme esta isla y no otras del archipiélago canario fue el conocimiento que tiene este compañero de mi afición a la fotografía y de los comentarios que hago en otros viajes. Una variedad de paisajes, desde bosques hasta la desolación de los piroclastos y las coladas de lava volcánicos, con cierto interés por el ambiente humano, hacía de La Palma el destino más adecuado para mí en las Canarias. Si ha eso sumas que, a priori, su situación más occidental, más adentrada en el Atlántico, la hace más fresquita, húmeda y vegetal… pues todo se explica.

Atardecer en la playa de Charco Verde, Los Llanos de Aridane.
MAGIC (Major Atmospheric Gamma Imaging Cherenkov Telescopes), o telescopio Florian Gobel, que detecta lluvias de partículas producidas por la radiación gamma mediante la radiación de Cherenkov, en el Roque de los Muchachos.
Clásico cartel art-decó de Nitrato de Chile, conservado en Santa Cruz de la Palma, que fue un clásico en muchas poblaciones agrícolas de España.

Pero el ser humano propone y natura dispone. O se rebela a su modo contra los desmanes del ser humano. Y una de las consecuencias del calentamiento global es la frecuencia mayor de eventos climatológicos extremos. Llevan un montón de meses con sequía pertinaz en La Palma. Todo está sequísimo. Hay graves riesgos de incendios forestales. De hecho, al día siguiente de llegar a la isla me desperté con la noticia de que se había desencadenado uno, y que había una serie de carreteras cortadas. También se presentó una ola de calor. Y todo ello en conjunto llevó a que las autoridades de protección civil de la isla cerraran toda la red de senderos de la misma. Adiós al interior de la caldera de Taburiente, adiós a caminatas por algunos bosques de laurisilva, adiós a diversas posibilidades…

Caserío de los Machines en la costa de los Franceses, Garafía.
Prois o Poris de Candelaria, Puntagorda.
Algibes naturales en Fuencaliente, entre las coladas de lava y piroclastos de la eurupción del Teneguía de 1971.

A pesar del calor… sorprende la diferencia de temperaturas que tiene la isla entre unas y otras de su regiones para lo pequeña que és, de hasta 10 grados centígrados, entre por ejemplo Los Llanos, donde el termómetro marcaba los 38 ºC y Barlovento, donde yo me alojaba, donde apenas se pasó de los 28-29 ºC. A pesar del calor, como decía, fui visitando lugares interesantes y bellos. Me queda un cierto regusto a viaje incompleto y a que no sé si algún día lo podré completar, pero dados los tiempos que corremos, me doy por contento y satisfecho de haber podido viajar y escaparme de la realidad durante unos días.

Vistas de Barlovento con la bruma matinal sobre el mar desde mi ventana en el Hotel La Palma Romántica.