[Cine] Supai no tsuma スパイの妻 [La mujer del espía] (2020)

Cine

Supai no tsuma スパイの妻 (2021; 47/20210714)

Sensaciones muy contradictorias con esta película de Kiyoshi Kurosawa. Tras el fiasco, esperable, de la última superproducción de Marvel, nos acercamos esta semana en grupito pequeño a ver este drama de época japonés del cual habíamos leído alguna crítica muy elogiosa, tanto a la dirección como a la interpretación de su protagonista femenina, Yû Aoi.

Del director no soy consciente haber visto nada todavía, pero tengo reservadas en Filmin para ver cuatro de sus películas, especialmente dos de ellas, Tokyo Sonata y Kishibe no tabi 岸辺の旅 (Viaje hacia la orilla), de las que he oído hablar muy bien. A la actriz, la he visto en el simpático drama adolescente Hana to Arisu 花とアリス (Hana y Alice), donde interpretaba a アリス (Alice), una de las protagonistas, y en la nueva versión de Tōkyō monogatari 東京物語 (que se tituló Tōkyō kazoku 東京家族, una familia de Tokio) y sus lamentables secuelas, una nueva versión innecesaria del clásico inigualable de Yasujirō Ozu. En cualquier caso, Aoi interpretaba a Noriko, el mismo papel que Setsuko Hara, que interpreto a tres Norikos en tres películas distintas de Ozu, independientes entre sí, pero que se consideran una trilogía temática. Y Aoi era de lo más salvable de la versión moderna, igual que Hara era una de las piezas claves de la versión clásica.

Así que teníamos ciertas expectativas por la película. Las historia que nos relata comienza un año antes del comienzo de la guerra entre Japón y Estados Unidos. El imperio nipón está en guerra con China y mantiene en Manchuria un estado satélite, un títere con una independencia ficticia. En un viaje a Manchuria de Yusaku Fukuhara (Issey Takahashi), un comerciante de telas y cineasta aficionado, presencia algo que revuelve su conciencia por lo que considera su deber, como ciudadano del mundo por encima de ciudadano japonés, desvelarlo a los Estados Unidos. Pero la situación afectará además a su esposa, Satoko (Yū Aoi), a quien ronda un amigo de la infancia enamorado de ella que se ha convertido en un oficial de la kenpeitai 憲兵隊, temida policía militar del régimen militarista nipón.

La película juega durante todo el metraje con el equivoco. Y mi sensación es que lo hacía intencionalmente. ¿Realmente la vivencia de este matrimonio es real? ¿Realmente están en posesión de un secreto militar que puede poner en jaque la política japonesa si la información es difundida en el exterior? ¿Están en riesgo por entrar en una actividad de espionaje aun sin el respaldo de una potencia extranjera? ¿O estamos ante un delirio del matrimonio, o sólo de la esposa, en una época de incertidumbre, de represión, de falsas noticias, de pensamiento único? Unas frases al final de la acción todavía generan más incertidumbre, decantándola en cierta medida hacia que todo ha sido real… y a que la historia fue real, aunque no he encontrado ningún referente histórico a la misma. El caso es que al final sales más con una sensación de confusión que de una incertidumbre, buscada por el director. Y eso no es bueno para la película. Que además es irregular en sus ritmos y en la concatenación de situaciones.

A lo anterior hay que añadir que buena parte del peso de la película lo lleva la actriz principal… que en esta ocasión no me parece que esté acertada, aunque he visto alguna reseña en la que alababa su trabajo. A mí, sinceramente no me convence. Así que… me dejó bastante frío esta película. Originalmente concebida para televisión, donde se estrenó, con un nuevo tratamiento del color fue presentada en Venecia en 2020, y se decidió su estreno en salas. Supongo que por la satisfacción ante el resultado… pero yo, sinceramente, no le he pillado la gracia. Aunque os puedo asegurar que tengo bastante claro qué tipo de película creo que se buscaba, y podría haber sido muy muy muy interesante. Una pena.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Kaze no denwa 風の電話 2020

Cine

Kaze no denwa 風の電話 (2020; 45/20210704)

El domingo pasado por la mañana no tenía ningún plan en especial. Salir a caminar por algún lado, quizá entrar en algún museo municipal, que sería gratuito por ser primer domingo de mes, algo. Me dio por mirar la cartelera de cine, y vi que había una película en versión original a las 12 del mediodía. Leí un poco de sus reseñas, y al fin decidí irme yo solo a ver esta película del japonés Nobuhiro Suwa, un director cuyas películas no me suena que hayan llegado a Zaragoza previamente, pero que tiene un cierto prestigio en el circuito festivalero.

Como el viaje comienza en las proximidades de Hiroshima, ilustraremos la entrada con fotos de esta ciudad, que también sufrió lo suyo. Supongo que la elección del lugar no es casual.

Este año ha sido el décimo aniversario del terremoto de Sendai, uno de los múltiples nombres que se le da a la tremenda catástrofe que azotó la costa nororiental de la isla de Honsu, la mayor y más poblada de Japón, y que dejó, oficialmente, casi 16 000 muertos y más de 2 500 desaparecidos. Seísmo que se complicó con el accidente nuclear de la central de Fukushima I, una de las varias que había en la región, de las cuales tres declararon incidentes, aunque sólo esta fue considerada accidente nuclear. Oficialmente sólo se ha reconocido un muerto como consecuencia del accidente, aunque se llegó a evacuar a 170 000 personas de una zona de al menos 30 km de radio alrededor del accidente, aunque hay imprecisiones en lo que se evacuó y lo que no. Lo del muerto en solitario… resulta difícil de digerir. Japón tiene grandes logros en su cultura,… pero su sistema político nunca ha alcanzado los niveles necesarios para pasar de ser definido como una “democracia defectuosa”, aunque los puntos lo dejan muy cerca en estos momentos de que lo califique como tal

En la población de Ōtsuchi, prefectura de Iwate, una de las localidades más afectas por el tsunami posterior al seismo, existía un jardín privado en una colina, cuyo dueño había instalado una cabina telefónica con un viejo teléfono de disco, sin conectar a la red, desde el cual, simbólicamente, conversaba con sus familiares fallecidos. Tras el desastre, la gente comenzó a acercarse al lugar para hablar, simbólicamente, con sus fallecidos en el desastre. El dueño del lugar lo permitió e incluso se encargó de mantener en condiciones el lugar. Dicen que 30 000 personas habrían pasado por allí para conversar con sus finados. Basado en este hecho, Suwa construye una historia ficticia centrada en una joven de 17 años, Haru [Haruka 春香 en realidad, Serena Motola] que perdió a sus padres y su hermano menor, vive cerca Hiroshima con su tía, quien sufre una grave enfermedad repentina (probablemente un ictus, aunque no se dice), lo cual deja desolada a la chica, que inicia un viaje de más de 1 300 km desde su domicilio actual hasta las ruinas del que tuvo en Ōtsuchi (los kilómetros los he calculado basándome en que el hospital donde se ingresa a la tía parece ser uno situado en Kure, cerca de Hiroshima). Pero para hacer este viaje habrá de recibir la ayuda de una serie de gente… que es lo realmente importante de la película. Así que estamos ante una interesante road movie.

La película tiene dos intenciones básicas; el recuerdo y homenaje de las personas que sufrieron las consecuencias de la catástrofe, falleciesen o sobreviviesen, y hacer pedagogía sobre los problemas que sufren, algunos asociados con los propios problemas que arrastra la sociedad japonesa, que por muy interesante que sea, tiene sus problemas como todas. Y entre ellos los de discriminación por causas diversas de miembros de su propia población, la falta de atención del gobierno a todas las víctimas o la xenofobia que caracteriza a una sociedad muy homogénea culturalmente, que admite a los extranjeros con cuentagotas. Y en esta pedagogía, vamos siguiendo la vivencia y la evolución de la joven, desde un momento en el que se siente absolutamente sola, gritando al aire un desolado aitaiyo 会いたいよ (quiero estar con vosotros), hasta que asume su duelo al final del viaje.

La joven Motola, una modelo de origen mixto, padre italoamericano y madre japonesa, pero con un físico peculiar que le permite pasar por plenamente japonesa, está un poquito verde todavía en los aspectos interpretativos, pero ofrece algunos momentos en los que es plenamente convincente en su dolor y desolación personal. Pero quienes consiguen llegarte realmente son los personajes complementarios que se va encontrando en su viajen, y que de alguna forma completan la historia, nos hablan de los problemas de la gente, y de cómo la forma de superarlas está asociada a la solidaridad de los demás.

Película que busca estimular el “buen corazón” de las personas, en una sociedad, en esto no distinta a las del resto del mundo desarrollado, en la que predominan los sentimientos egoístas. Y con una tendencia en avance desde que comenzó el siglo. La película no es perfecta, pero es realmente interesante, con un buen trabajo de dirección y buen trabajo en interpretación, más por el colectivo del reparto que por la protagonista, que tampoco lo hace mal.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; del Japón medieval a la carrera espacial alternativa

Televisión

Hoy traigo dos series muy muy distintas. Una es documental y habla de la historia. La otra es ficción y habla de la historia… alternativa. Tras la excelente ucronía que nos ofreció Amazon Prime Video estos años atrás, ahora es Apple TV la que nos propone otra… cuando menos curiosa.

En un mundo tan patriarcal como el Japón tradicional, poco papel parecen tener las mujeres. Pero aun así, en los conflictos que narra la serie documental que traigo hoy, lo tuvieron y fue importante. Como la señora Nene [ねね], esposa principal de Toyotomi Hideyoshi, que sobrevivió a estos tiempos, se llevaba bien con Tokugawa Ieyasu. Y terminó en sus días en un templo en Kioto, que no pudimos visitar porque se nos hizo tarde y cerró, no lejos de donde está hecha la foto, por donde también está también la calle que lleva su nombre [ねねの道].

Empecemos por la serie documental de Netflix, Age of samurai: battle for Japan. Japón sufrió un amplio periodo de inestabilidad política y de numerosos conflictos bélicos entre señores feudales entre 1467 y 1615, denominado período Sengoku, o de los estados en guerra. La serie narra las fases finales de dicho período, entre 1560 cuando Oda Nobunaga se alza como un poder emergente, con la colaboración de Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu, hasta 1615, cuando muerto Hideyoshi, Ieayasu elimina a los últimos restos de su clan en el sitio al castillo de Osaka y deja pacificado el país durante 250 años, con la implantación del shogunato Tokugawa que da lugar al período Edo de la historia del país. La serie está realizada en forma de docudrama, en la que una serie de actores y extras encarnan a los personajes de la historia, en sus interacciones y batallas, mientras un locutor va narrando los hechos, con interrupciones de vez en cuando para que expertos en historia, tanto japoneses como occidentales, van dando su interpretación a los principales sucesos. En general, la serie es entretenida y, en lo que a mí se me alcanza, precisa, aunque uno percibe que hay partes de la historia que se soslayan, quizá por considerarlas secundarias a la historia central. Así los hechos narrados se centran en las acciones de los principales protagonistas de la historia, y en la invasión de Corea. Lo más criticable quizá sea el uso de un lenguaje sensacionalista a la hora de la narración, así como la constante repetición de decapitaciones, seppuku, y alguna escena de sexo con desnudos femeninos parciales que vienen poco al cuento. También faltan localizaciones reales. Se prefiere usar mucha escena en bosques y algunos interiores de construcciones de estilo japonés indefinida a mostrar las localizaciones tal y como se encuentran en la actualidad. Es muy entretenida, razonable precisa, aunque mejorable en su tono sensacionalista.

Pero también es importante el castillo de Osaka. Que en su versión de la época quedó destruido en el sitio que sufrió en 1516, con el que terminó la época de guerras, y en el que murieron el Hidetori, el hijo de Toyotomi Hideyoshi, y su madre, concubina del anterior, la señora Chacha [茶々]. Y es que esta, que conspiró a favor de su hijo… no se llevaba bien con el shogun Tokugawa como la señora Nene… y le costó la vida.

For all mankind es una ucronía que se puede ver en Apple TV. Ahora están emitiendo semana a semana la segunda temporada. Pero yo de momento he visto sólo la primera temporada. El punto en el que la historia que se cuenta diverge de la historia real de la segunda mitad del siglo XX es cuando en junio de 1969, un mes después de que el modulo lunar del Apollo 10 volase a algo más de 15 km sobre la superficie lunar, y un mes antes de que el Apollo 11 realizase el primer alunizaje sobre el satélite terrestre, una nave tripulada soviética toca tierra en la Luna y es un soviético el primer hombre en pisar la luna. La serie marca más diferencias todavía cuando poco después, una mujer soviética es la primera mujer en pisar la luna. A partir de ahí, se genera una historia alternativa en la que las prioridades políticas cambian, se inicia una carrera por establecer bases habitadas de forma permanente en la luna, y la NASA permite la entrada en el programa espacial de mujeres, con fines propagandísticos, unos cuantos años antes de que tal cosa sucedieran en realidad.

La serie no es perfecta en absoluto. Tiene algunas cosas excesivamente inverosímiles. Digamos que el universo alternativo es demasiado parecido al nuestro como para tragar determinadas cuestiones de los “políticamente correcto”. Pero más allá de eso es una serie correctamente realizada, correctamente interpretada, con personajes suficientemente empáticos como para que te importe lo que pasa, y en suma… bastante entretenida. Con lo cual, para mí ya está bien.

[Libro] La llave – Junichiro Tanizaki

Literatura

Justo cuando entro a escribir esta entrada, me advierte el cuadro de mando de WordPress que la página más visitada últimamente en este Cuaderno de ruta es la dedicada a Las hermanas Makioka, probablemente la novela más emblemática de Junichiro Tanizaki, y una de las que más me ha gustado en los últimos… muchos años. Y me parece curioso que coincida en el momento en que acabo de terminar otra novela de este prestigioso escritor nipón, y que hoy era el día en que he decidido reseñarlo. Una novela en el que nos introduciremos en el erotismo… pero con mucho valor añadido, más allá de lo eroticofestivo.

Las calles de Higashiyama y Gion, en el Kioto más tradicional, serán el escenario parcial de una novela cuyos escenarios principales serán las alcobas y los futones de los protagonistas.

La novela comienza cuando Ikuko, uno mujer de unos 44 años, descubre una llave, deduciendo acertadamente que su marido, de unos 55 años, cuyo nombre desconocemos, mantiene un diario. Y que probablemente ha dejado la llave a la vista para provocar en ella la indiscreción de hojear el contenido del mismo. A partir de ahí, y durante unos meses, seguimos la peripecia del matrimonio, de su hija Toshiko, y de un amigo, Kimura, alternando las entradas en los diarios de Ikuko y su marido, centradas en la vida sexual del matrimonio.

Tanizaki no tiene especial compasión con los cuatro personajes de este peculiar drama familiar/pasional. Una mujer que todavía conserva su lozanía y su deseo sexual aun habiendo sido educada en los modos más tradicionales del Kioto más conservador. Un hombre que siente que ha entrado en decadencia, pero que se ve atraído por una esposa, con quien no ha podido todos los placeres que soñaba por su educación mojigata y conservadora. Y que al mismo tiempo la deja insatisfecha debido a su decadencia física. Una hija hipócrita, de 20 años, que no puede competir con su madre en atractivo físico, que fingiendo estar de parte de la una y en contra del otro, conspira por sus propios intereses, que nos son otros que Kimura… que por otra parte, entra para su ventaja en los juegos secreto de los anteriores, sabiendo que al final puede ser el que se lleve el premio… las dos mujeres.

Tanizaki nos divierte con los juegos de seducción y de lujuria de los dos protagonistas principales, siempre dentro del erotismo, nunca entrando en el terreno de la fotografía. Sus descripciones, más que describir, invitan a imaginar. Pero sin dejar de tener un contenido marcadamente erótico, no deja de estar aliñado por una ironía y un humor de la más fina especie, en la que da un varapalo descomunal a la hipocresía del género humano y a las convenciones que teóricamente rigen las más conservadoras y tradicionales instituciones sociales de la especie humana, la familia, el matrimonio, la paternidad/maternidad, la amistad.

Absolutamente recomendable, escrita con agilidad y precisión, sin ser la mejor novela del escritor, es una demostración palpable de su enorme habilidad como literato, que introduciéndonos en las esencias de su patria, al mismo tiempo se maneja como nadie en esa eterna contradicción del País del Sol Naciente, entre la tradición y la modernidad.

[Cine] Mother: Mazā [MOTHER マザー] (2020)

Cine

Mother: Mazā [MOTHER マザー] (2020; 59/20201122)

Los largometrajes japoneses de estreno en Netflix nos dan algunas de cal y otras de arena. Hemos podido ver algún título muy interesante, y otros,… por ser benévolo… no tanto. Sin embargo, esta película recientemente estrenada, firmada por Tatsushi Ohmori, tenía buenas pintas. Así que me decidí a verla. En castellano, se la ha llamado Maternidad. El tema de la familia es un tema recurrente en la filmografía japonesa. Una sociedad muy tradicional en muchos aspectos, y conservadora, ha ido viendo cómo una de las estructuras fundamentales de este tipo de sociedades se iba desestructurando. Hoy en día, las estadísticas de pobreza y abandono de madres solteras y de niños son excesivas para un país desarrollado. Y supongo que este es el motivo por el que algunos directores traten estos temas.

La que hoy nos ocupa, además, está basada en una truculenta historia de crímenes que sucedió en la realidad. Aunque la película no es tanto la historia de esos crímenes, cuanto del camino hacia ellos. Akiko (Masami Nagasawa) es madre de Shuhei (Sho Gunji, niño; Daiken Okudaira, adolescente), luego también de una niña más pequeña. Pero viven en los márgenes de la sociedad. Sin trabajo, malviviendo de subsidios, sin hogar en muchas ocasiones, extrañados de una familia harta de sus sablazos y desconsideraciones, y con relaciones tóxicas con hombres, especialmente con Ryo (Sadao Abe), el padre de la pequeña. A pesar de estas circunstancias, Akiko ejerce una fuerte influencia y dominio sobre su hijo Shuhei, incluso en su adolescencia avanzada.

Estamos ante una película difícil de ver. Porque estamos constantemente presenciando las inconsistencias, los errores de una madre que es prácticamente la antítesis de lo que entendemos por el concepto de maternidad. Una película “sucia”, con unas relaciones materno-filiales extremadamente tóxicas. Una situación difícil de encajar en sociedades que consideramos modernas y avanzadas. Pero que se dan.

Si la película tiene una realización correcta, dentro de la sobriedad de las películas niponas, donde destaca el largometraje, quizá algo excesivo en su duración, es en las interpretaciones. Para Nagasawa, actriz de 33 años, que hay sido también modelo y conocida por su buena apariencia (ya vi en su momento una película de Koreeda en la que actuaba), es probablemente su momento de decir soy algo más que una cara bonita y afronta un personaje arriesgado, antipático, desastrado. Y lo hace francamente muy bien. Pero sobretodo por la fragilidad que demuestran los dos actores, niño y adolescente, que interpretan a Shuhei.

Difícil decir si es recomendable o no. A mí me vale. No llega a la brillantez de otras película japonesas que tratan el tema de la familia y que se han podido ver recientemente, especialmente de Koreeda, pero tiene fondo y formas. Sin embargo, como digo, no es nada amable, y causará desasosiego en no pocos espectadores. Allá cada cual.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] Los años de espera – Enchi Fumiko

Literatura

La segunda de las novelas de autora japonesa que leí durante mis vacaciones en Oporto fue una auténtica sorpresa. En el sentido positivo. El libro me lo prestaron. Creo que no es posible encontrarlo nuevo en estos momentos, ni está disponible en formato digital. Al menos de forma legal. Todo lo que he mirado por ahí son de segunda mano.

Recorrido fotográfico por Tokio, con fotos realizadas con la Ilford desechable con película HP5 Plus 400.

Se ha dicho de Enchi Fumiko [円地文子] (1905 – 1986) que es una de las escritoras más relevantes de la literatura japonesa. Tanto desde el punto de vista miope, de los que separan por un lado hombres y mujeres, como de los que ven la literatura en su conjunto. En ambos casos, sería una de las plumas más destacadas del país nipón. Procedía de una familia culta, que trabajaba en el mundo académico, lo cual le permitió, a pesar de los problemas de salud que le impedía acudir regularmente a clase, alcanzar un alto nivel de formación, especialmente en el ámbito de las letras. La novela que hoy nos ocupa, y que me ha impactado mucho, fue escrita entre 1949 y 1956, después de los duros años 40, en los que sufrió mucho durante la guerra y posguerra inmediata. Y en japonés tiene un título que me parece más sugerente y apropiado, después de lo que he leído; Onna zaka [女坂], la cuesta, pendiente o subida de las mujeres. Especialmente relevante en el último capítulo de la novela que, en la traducción al castellano, se titula La cuesta de las mujeres, supongo que el Onna zaka del título general del libro.

La novela transcurre en la era Meiji (1868 – 1912). En el primer capítulo, estamos en los primeros años del emperador Meiji, y en el último, hemos entrado en la primera década del siglo XX. La novela se puede considerar como tal, o también como una serie de relatos cortos, ordenados cronológicamente, en los que se nos van contando los eventos relevantes de una familia acomodada, de un antiguo samurai y alto funcionario del antiguo régimen del final del periodo Edo que, enriquecido, se retira de la vida pública cuando llega el nuevo régimen. El personaje central de la novela, no obstante, no es el patriarca, sino su esposa legal y principal. Esta, considerablemente más joven que su marido, sufre durante su vida las humillaciones de las aventuras y amoríos de este, que llegan al punto de tomar a varias de sus criadas como concubinas, o incluso mantener relaciones con otras mujeres de la familia. Se genera por lo tanto un peculiar universo en la familia en la que pocas de sus mujeres puede considerarse felices, ya que todas llevan a cabo su propia carga en el patriarcado tradicional de la familia japonesa.

Probablemente, cuando Enchi escribió esta novela nadie hablaba en Japón de feminismo. Ni en casi ninguna parte del mundo, ya que la palabra está en uso desde finales del siglo XIX, el concepto viene de antes, pero no se populariza hasta los años 60 del siglo XX. Pero es una novela que busca claramente denunciar la situación tradicional de las mujeres en la sociedad y en las familias del País del Sol Naciente. Enchi, con un estilo depurado y elegante, no deja de hablar de todos los temas, incluidos los más complejos. Como pueden ser las violaciones en el seno de la familia, el incesto, la degradación de la mujer sometida a concubinato, que no deja de ser una variante de la esclavitud sexual, si lo miramos bien, y otros elementos dentro de una familia respetada, y considerada respetable, en su entorno social. Al mismo tiempo que no deja de dignificar a las mujeres, representadas por esa esposa que, mil veces humilladas, es el soporte en la gestión de los bienes y el bienestar del resto de los miembros de la familia. Paralelamente, no deja de emitir críticas al papel alienante de otros elementos de la sociedad japonesa. Siendo especialmente crítica con la religión budista. Esa que tan buena prensa tiene en estos momentos en occidente y a la que, desde mi punto de vista, se le pueden achacar en Asia muchos de los problemas que las religiones cristianas han generado en eso que hemos dado en llamar Occidente.

La novela tiene momentos duros. Muy duros. Incluso si la forma en que Enchi cuenta los acontecimientos más ásperos permite mantener la elegancia en su prosa. La novela va poco a poco alzándose hasta llegar a su climax perfecto en el último capítulo. Donde Tomo, la sufrida esposa, deberá superar su ultima y difícil pendiente, metáfora perfecta de lo que ha sido su vida y la de muchas de las mujeres de la familia, y que en el título de las traducciones a las lenguas europeas se ha convertido en “años de espera”. A mi, esta novela me ha impresionado. Me ha parecido de lo mejor que he leído. No digo ya en el año, o en los últimos años, sino en general. La recomendaría vivamente… pero no es fácil de encontrar. Tal vez si buscáis algún pirateo por ahí… No sé.

[Libro] El corazón de Yamato – Aki Shimazaki

Literatura

Uno de los libros que más me han impresionado en los últimos tiempos fue el primero de los “quintetos” de la japonesa establecida en Canadá, Aki Shimazaki. Recordaremos que Shimazaki, aunque nacida en Japón, y con el japonés como lengua materna, escribe en francés. La fórmula para aquel libro que tanto me gustó y que leí aproximadamente hace un año es el de cinco relatos o novelas cortas, que leídos consecutivamente en el orden en que se publicaron, forman una gran novela, una historia única contada por partes y con distintos puntos de vista, según el protagonista de cada relato.

En un momento dado de la historia, e incluso después de perder su importancia política, Nara fue el “corazón” de Yamato, del Japón tradicional e histórico. Como otros lugares de la región de Kansai. Pues allí nos vamos.

Hace unas semanas decidí que era el momento de ir a por el segundo de sus “quintetos”, el que hoy comento en estas líneas. Aparentemente, sigue la fórmula del anterior… aunque hay diferencias. Lo cierto es que he tardado demasiado en comentarlo. Algunas de las cosas que quería decir aquí se han diluido en mi memoria. Pero lo haré lo mejor posible.

En primer lugar, ¿qué es Yamato? Yamato es uno de los nombre que ha recibido Japón. Existe un período en su historia que es conocido como Período Yamato. También es el nombre que recibe la etnia predominante y mayoritaria en Japón, en contraposición con otras minoritarias como los ainu, o las etnias originadas en otros países como los coreanos o los chinos. También es una antigua provincia, en torno a la ciudad de Nara, que durante un breve tiempo fue la capital imperial de Japón, y a veces la región que la rodea, lo que hoy denominaríamos Kansai, que como nos dicen en la novela de hoy, tiene forma de corazón invertido. Pero obviamente, si recordamos que la palabra “corazón” tiene también significados en el ámbito de lo poético o lo simbólico, al hablar del “corazón de Yamato” nos podemos referir a la idiosincrasia más íntima, a los elementos culturales, sociales y éticos más profundos de Japón.

Lo que nos cuenta Shimazaki transcurre en un período que va desde la guerra mundial hasta la época contemporánea (los libros de este “quinteto” se publicaron entre 2006 y 2013). Y al contrario que en la obra que leí hace un año, las cinco historias que lo conforman no configuran una historia única y mayor. Más bien estamos ante una serie de vidas cruzadas, en las que cada una de los cinco relatos tiene como protagonistas a cinco personajes que nos son presentados de una forma directa o indirecta en el primero de ellos, una historia de amor frustrado en los años 70 del siglo XX entre un empleado de una gran compañía, y una OL (Office Lady) temporal de la misma. El ámbito en el que se desarrollan las historias está relacionado de forma directa o indirecta con estas grandes compañías japonesas que muchas veces han representado el resurgimiento nipón tras el desastre, admiradas en muchas ocasiones. Han llevado consigo muchos de los valores tradicionales de la cultura japonesa, pero no sólo los positivos, también los negativos. El sexismo, el papel secundario de las mujeres en las empresas y en la sociedad japonesa, la inflexibilidad de las jerarquías sociales y económicas, el sometimiento de los empleados a estas jerarquías, la capacidad de condicionar las decisiones de las personas y su futuro, incluso mediante prácticas que podríamos considerar mafiosas. Al igual que sucedía en su primer “quinteto”, la impresión que te deja Shimazaki es que ama a su país de origen, pero es muy consciente de sus defectos, de sus problemas.

No voy a entrar en el detalle de cada una de las historias. Pero las hay muy buenas, excelentes. Todas ellas son buenas. Pero hay como un crescendo general en el que la emoción va subiendo hasta la excelente historia final, que te deja con el corazón encogido en un puño. Shimazaki es sobria en su escritura. No se anda por las ramas ni se detiene en florituras. Va al grano. Pero eso no le impide transmitir las emocionas de forma precisa, directas a afectar tanto la razón como la emoción del lector. Shimazaki me parece una autora altamente recomendable. Existe ya un tercer ciclo de cinco novelas cortas de la autora nipocanadiense, pero todavía no se ha publicado completa en España. Investigaré las posibilidades de leerla en su idioma original, el francés.

[Libro] Perfect blue: complete metamorphosis – Takeuchi Yoshikazu

Literatura

A pesar de los frecuentes bloqueos de lectura que he sufrido a lo largo del año, en estos momentos llevo bastante retraso en el comentario de los que he llevado a buen término. En concreto, aparte del de la entrada de hoy, tengo otros cuatro a la espera de comentario. Así que me tendré que poner las pilas de alguna forma, porque si no, acabaré por olvidarme de lo que tengo que contar sobre ellos.

El fenómeno cultural de las “idols” siempre ha sido de los que más repelús o rechazo me ha causado de la cultura japonesa. Como ya he comentado en alguna ocasión, en Osaka nos encontramos con un grupo de ellas, varias noches, realizando acciones de promoción en Dotonbori.

El libro de hoy es una curiosidad que leí en poco más tiempo de lo que fue el viaje de regreso de mis vacaciones en la isla de la Palma, a finales de agosto. A principios de año, en enero, tuve la ocasión de ver por primera vez en pantalla grande de cine una de las mejores películas de animación que conozco y que ya había visto previamente un par de veces en vídeo. La obra maestra de Kon Satoshi (hoy estoy usando la convención oriental de colocar primero el apellido) se basa, muy libremente, en el libro que comento hoy. Y que tuve la curiosidad de adquirir en su formato electrónico, y en idioma inglés, que yo sepa no está disponible en castellano, por el precio era muy razonable. Pero luego me costó meses encontrar un momento para leerla, había otras cosas que me interesaban más.

Entendámonos. Las premisas de partida de este libro no son de las que normalmente me lleven a leer un libro. Sólo la curiosidad de compararla con la obra cinematográfica de animación me llevó al texto escrito. En principio, la película comparte con la novela en que se basa algunos elementos. La “pop idol” [アイドル, aidoru], cantante japonesa de música pop ligera y de poca calidad, que por su aspecto inocente y aniñado atrae a una pequeña legión de fans, en general maromos entre la treintena y la cuarentena, y que llevada por su propia inquietud y la de la agencia que le representa, quiere dar un giro a su carrera, buscando unas canciones de más calidad y una imagen más adulta. En la película de Kon, la “pop idol” deja su carrera musical por una dedicada a la interpretación. Y esto atrae la atención de uno de sus fans que quiere evitar la pérdida de la inocencia de la joven de 20 años. Lo que pasa es que este fan… es un sociópata.

Las chicas, muchas de ellas adolescentes o poco más; sus fans, señores ya talluditos que podrían ser sus padres. ¿A que sí que da repelús?

El libro difiere de la película de animación en que, mientras esta llevaba la trama por el conflicto psicológico, por la confusión de realidades y por la múltiple interpretación posible de lo narrado, el material escrito es sota, caballo y rey. Y lleva la trama al ámbito del terror gore, con momentos realmente estremecedores por su grafismo… “sangriento”. El resultado es muy distino.

Como digo, normalmente, no es un libro que me hubiera interesado y llamado la atención. Pero lo cierto es que no lo pasé mal leyéndolo, me entretuvo. Tiene unas bases argumentales muy simples, pero consigue un tercer acto de acción bastante trepidante, también bastante inverosímil si he de ser sincero, pero muy entretenido. No es especialmente recomendable. Pero tampoco me ha parecido ningún horror más allá del que con intención pretende producir en el lector con su argumento.

[Libro] Seins et oeufs – Mieko Kawakami

Literatura

La primera que soltará alguno es… ¿qué narices haces tú leyendo un libro de una autora japonesa en francés? Pues es exactamente lo mismo que haría leyendo el mismo libro de esa autora japonesa en español,… si existiese. Y tuviese un precio razonable. Al fin y al cabo, todo son traducciones. Y en la medida en que puedo leer en dos idiomas, quizá tres con un poco de osadía, además de mi idioma natal, aprovecho para acceder a lo que me interesa. Y más si es a un precio razonable. Quizá otro día me extienda algo sobre el tema de las traducciones… pero hoy no tengo ni ganas ni tiempo.

Me quedo con la idea en la cabeza de que el minúsculo apartamento de Natsu se encuentra en Ueno o Asakusa… Así que opto por ilustrar la entrada con algunas fotos del parque de Ueno, que ya fue protagonista de alguna novela que apareció en estas páginas.

Seins et oeufs en francés es traducción literal del original de Mieko Kawakami, Chichi to ran [乳と卵] (yo hubiera leído 卵 como tamago, pero la lectura de los kanji japoneses es todavía para mí un misterio inescrutable). [Mamas, pechos, senos, tetas, óptese por el que se prefiera] y huevos. Es una novela corta, contada desde dos perspectivas. Tenemos a Natsu, una mujer joven de 30 años, natural de Osaka pero viviendo en Tokio, y que sale a recibir a su hermana mayor, de 40 años, Makiko, con su hija de 11 años, Midoriko. Natsu va narrando en primera persona la visita durante dos días de sus dos parientes. La mayor, obsesionada con realizarse una operación de aumento de senos. La niña, que lleva varios meses sin querer hablar con nadie, comunicándose con las anotaciones que hace un cuaderno. La segunda perspectiva serán las reflexiones de la niña, que se intercalan a la narración de Natsu. Reflexiones en las que se muestra tremendamente angustiada por la previsible próxima llegada de su primera regla. Y por otras cosas…

Impresionante reflexión la que hace Kawakami sobre la situación de la mujer en su país, donde su capacidad adquisitiva y su riesgo de pobreza es acusada en caso de divorcio o en caso de tener que criar a sus hijos sola, donde el físico es importante para la posición social, donde muchos niños se las apañan solos ante las ocupaciones de sus padres durante muchas horas y durante horas intempestivas. Sólo por poner un ejemplo de algunos de los temas que afloran. No hablemos ya de los problemas de comunicación en una sociedad naturalmente reservada.

Aunque no faltan elementos de humor en la breve visita de las dos féminas de Osaka a la capital, la breve novela deja tras de sí un inevitable sinsabor a amargura, aun con la esperanza de que algo pueda haber cambiado tras la catarsis a base de huevos que en un momento dado se produce entre Makiko y su absolutamente adorable, en su vulnerabilidad, hija. Me ha gustado bastante. La autora empezó su carrera como contante en los años 2000, pero se pasó a la literatura, y hay quienes la consideran a la altura de algunas plumas consagradas del país nipón.

[Libros] Ohan

Literatura

Encontré hace un tiempo un artículo que hablaba de la literatura de la japonesa Uno Chiyo [宇野 千代]. Os recuerdo que en la medida de lo posible intento respetar el orden de la onomástica asiática, en la que el apellido va delante. Cuando un nombre está muy establecido y reconocido en occidente, en esos artículos uso el orden occidental, pero no es el caso en esta ocasión. Así Uno, es el apellido o nombre familiar de un mujer cuyo nombre otorgado fue Chiyo. Uno fue una mujer polifacética. Joven moderna y actual en los años previos a la guerra mundial, fue una moga o modan gāru (モダンガール, modern girl) hasta el punto de desafiar las convenciones sociales de su país en lo que se refiere a sus romances y actividad sexual, tras la guerra se asentó como artista polifacética, puesto que tanto escribía como se dedicaba al diseño de kimonos.

Para ilustrar el comentario de una novela con geisha, nos iremos al mundo de las geiko y maiko de Gion en Kioto. Aunque son escurridizas y poco predispuestas a posar para los turistas curiosos.

Se dice que Ohan, el nombre de una de las protagonistas de la novela, es una de sus mejores obras si no la mejor. E incluso no pocos incluyen a esta novela corta entre las principales obras de la literatura japonesa del siglo XX. No se escribió con intención de crear una gran obra, de gran profundidad. Pero la naturaleza de sus temas y su trama la convirtió en eso. Su obra traducida al castellano tiene precios elevados y no ha sido trasladada a versión electrónica. Como a mí me da igual leer una traducción que otra del japonés a un idioma occidental, opté por adquirir la traducción al francés, en versión electrónica y con un coste de una tercera parte de las obras de la autora disponibles en castellano. No soy partidario del “pirateo” literario, pero tampoco me gustan que me tomen demasiado el pelo con las políticas de precios de la editoriales, y su serpiente que se muerde la cola; tengo pocos lectores por lo que tengo que poner precios caros para obras que no son de autores superventas, lo que hace que tengan menos lectores, entonces me quejo del pirateo, pero no hago nada por romper los círculos viciosos y acercar las obras al público, pido ayudas públicas, me quejo si no me las dan… Conclusión, cada vez leo más obras en otros idiomas, pero a precios razonables.

No tenemos héroes en esta novela corta. Ubicada, probablemente, en Iwakuni, la ciudad natal de la escritora, o al menos donde pasó su infancia, nos habla de un hombre separado de su mujer legítima, Ohan, viviendo a costa de Okayo, un geisha que regenta un local con un par de geishas más a su cargo. Básicamente no hace nada, tiene un hijo al que no trata. Un parásito. En un momento dado, reconecta con Ohan, y empiezan a verse en una tratienda. Engaña a su amante que lo mantiene, con su mujer legítima. Y conoce a su hijo, entrándole ganas de repente de ser padre, aunque este mantiene cierta distancia. Mientras, Okayo se trae a casa protegida una sobrina de 12 o 13 años que le empieza a llamar papá. Todo se “desorganiza” encaminándose inevitablemente a la tragedia.

La novela está escrita en primera persona, por el protagonista masculino del trío, el cual, constantemente advierte al lector de que se trata de un sujeto indigno, amoral, carente de principios y de vergüenza. Es capaz de identificar las fuentes de su indignidad, pero no hace absolutamente nada para evitarla. Dispuesto a ser mantenido por una u otra mujer, cuando no por ambas al mismo tiempo si se diese la ocasión. Y con una hipócrita visión de la paternidad. Uno hace un retrato de una sociedad, la de las décadas previas a la guerra mundial, totalmente, corrompida no sólo a un nivel macrosociológico, sino también a nivel microsociológico, a nivel de la institución familiar, en la que persisten comportamientos tóxicos en los que se mezclan las peores cualidades de la sociedad tradicional japonesa y las peores de las innovaciones que trae la modernidad. Relato duro, mordaz, implacable, no deja títere con cabeza. Y si alguien quiere leer entre líneas una crítica al patriarcado nipón, tampoco las mujeres quedan especialmente bien paradas. Y todo ello con una calidad literaria innegable. Por algo será que, a pesar de ser una lectura potencialmente incómoda, es uno de los superventas japoneses del siglo XX.

[Libro] Cantares de Ise

Literatura

Hace unas semanas, haciendo tiempo antes de acudir a un compromiso, estuve con unas amistades en una librería de viejo y ocasión. Compré alguna cosita. Pero una de estas amistades encontró un libro que compró y que le pedí prestado. Es el que traigo aquí hoy. Se trata de la edición de la traducción de Ise monogatari [伊勢物語], un anónimo japonés de relatos cortos del siglo IX, el periodo Heian, que parece tener una gran relevancia en la historia de la literatura japonesa… y que ha resultado ser una lectura muy entretenida.

Ya advierto que no soy un buen lector de poesía. La poesía es, evidentemente, como muchas otras formas artísticas, un gusto adquirido. No es un gusto innato. Necesita ser cultivado para ser correctamente apreciado y para que apetezca su consumo. Nuestras lecturas habituales son en prosa y prosaicas, y tanto las formas como los conceptos que maneja el arte poético precisan dedicación. Que no he tenido en grado suficiente. Eso no quiere decir que eventualmente no haya disfrutado de obras poéticas. Y este es uno de esos casos. Que debe tener una explicación previa.

Tuvimos ocasión de visitar Ise durante nuestro último viaje a Japón, y por supuesto, su antiquísimo santuario, que es derribado y reconstruido cada 20 años.

La edición que llegó a nuestras manos es la traducción de 1987 debida a Antonio Cabezas, a quien también debemos la presentación y el epílogo de la obra, que nos ayudan a entenderla mejor. No olvidemos que estamos hablando de fechas en las que en la Península Ibérica se estaba produciendo la transición desde el latín vulgar de la Hispania visigoda a los romances medievales de los cuales algunos como el castellano, el aragonés, el catalán, el asturleonés o el gallegoportugués estaban en sus fases iniciales en rincones del norte de la península, mientras que en la mayor parte de ella se usaba de forma cotidiana el árabe como lengua culta, con los dialectos mozárabes como continuación de la evolución de la lengua latina vulgar. Así que el japonés se encuentra también en proceso transformación lingüística hacia formas más tardías. Aunque uno se queda con la sensación de que aquel japonés sería más semejante al actual, que los romances de la época al castellano actual. No sé si es una conclusión acertada por mi parte.

La obra está formada por una serie de relatos, escritos por un autor anónimo, que narran sucesos diversos, aunque en una gran parte de ellos, el protagonista de los mismos es el que es llamado “un hombre”, “el hombre” o “nuestro hombre”. Este hombre, coinciden los estudiosos, que es Ariwara no Narihira. En castellano sería, Narihira de Ariwara. Nieto de emperadores, tanto por parte de su madre como de su padre, tuvo distintas posiciones en la corte de Kioto, aunque sin llegar a alcanzar especial prominencia política. Pero destacó por ser un consumado poeta y por sus amoríos. Parece que tuvo relaciones con damas prominentes como Fujiwara no Takaiko, hija de emperador, Fujiwara no Takako, que llegó a consorte principal del emperador Seiwa, y de la señora de Ise, la princesa Yasuko, sarcedotisa virgen del mencionado santuario, hija también de emperador. Y que puede ser el origen del nombre la compilación. Cada relato contiene uno o dos poemas, en ocasiones más, cuya autoría, en su mayor parte, se atribuye a Narihira. La relatos que los contienen, que serían del autor anónimo, mezclan lancen galantes, aventuras, historias sobrenaturales o reflexiones de carácter más o menos filosófico.

El traductor hace un esfuerzo por trasladar el espíritu de los poemas a la lengua castellana, advirtiendo en su presentación de las dificultades. Por las diferencias entre los dos idiomas, y por las diferencias entre las formas poéticas de los dos idiomas. La forma poética más habitual de los poemas japoneses sería el tanka, cuya métrica es 5-7-5-7-7, donde el número se refiere a las moras, algo parecido a las sílabas, pero no exactamente lo mismo. En japonés, la poesía no se rima. El autor opta, por una serie de razones que explica en la introducción, por trasladarlas a poemas de cinco versos también, del tipo 6-6a-5-6-6a. Es decir, hace rimar en asonante el segundo y el quinto. Un tipo de poema que tendría cierto parentesco con las seguidillas. No estoy cualificado para valorar esta decisión, pero el resultado no me disgusta. La forma más popular en nuestros días de la poesía japonesa es el haiku, de 17 moras repartidas en 5-7-5. Como se deduce, es un tanka sin los dos últimos versos de 7 moras cada uno. Son muchos los que intentan usarla en nuestro idioma, con resultados que pocas veces me resultan convincentes. No hay más que ver la escasez de verbos que suelen tener esos intentos.

La lectura me ha resultado amena. Y la única pega que le encuentro a la traducción, no quiero decir que no tenga más, es que yo no soy capaz de verlas, es que transcribe los nombres de personas y los topónimos con una aproximación fonética al castellano que… es, eso, una aproximación. Estoy acostumbrado a la transcripción más o menos oficial actual al romanji de los caracteres japoneses, y conozco sus valores fonéticos. Así que ver Fujiwara como Fuyiuara, o Yasuko como Iásuko, entre otras formas, me resulta raro. Por lo demás, la verdad es que he disfrutado más de lo que pensaba de las aventuras y lances galantes de Narihira. Y me ha sorprendido el obvio despendole sexual que había en el antiguo Yamato.

[Libro] Kwaidan

Literatura

Allá por mitad de noviembre, hablándoos de libros de fotografía, os comentaba la adquisición del titulado Kwaidan: Stories and studies of strangers things, con fotografías Watanabe Hiroshi y textos de Lafcadio Hearn.

Hearn fue un periodista y un orientalista. Hijo de madre griega y de padre británico. Irlandés por más señas. Su principal interés se centro en la cultura de los países del Asia oriental y, especialmente, en la antigua y rica cultura de Japón, país en el que se instaló, se casó y se naturalizó, adoptando el nombre de Koizumi Yakuzo, y profesando la religión budista. Murió relativamente joven, en 1904, por lo que vivió la época más brillante de la era Meiji, pero ya no conoció la deriva militarista e imperialista del Imperio del Sol Naciente tras su victoria sobre el Imperio Ruso en 1905.

Inevitablemente, mediante fotografías, nos sumergiremos en el mundo de las mitologías niponas.

El texto de Hearn que se incluye en el libro que he comentado, en su versión original en inglés está ya en el dominio público. Por lo tanto, no es necesario comprarse ese libro para leerlo. De hecho, como la lectura del mismo hubiese sido incómoda por el volumen del libre, descargué una versión del proyecto Gutenberg, y la leí cómodamente en el lector de libros electrónicos.

Kwaidan es una transcripción al alfabeto latino antigua de la palabra kaidan [怪談], que significa “historia de fantasmas”. O dado que las palabras no se modifican según género y número en japonés, “historias de fantasmas”. Y buena parte de los relatos cortos de este libro son precisamente eso; historias de fantasmas, de espíritus. Y por la conversión al budismo de Hearn, muchos de ellos tienen un significado en las tradiciones, los ritos y las creencias de esta religión en Japón. Algunos pueden entrar en el género del terror, pero otros plantean metáforas o historias extraordinarias, con tonos que pasan por lo romántico, nostálgico o melancólico.

Pero lo más curioso llega cuando pasada la mitad del texto, deja de lado estas historias para entrar en sus “estudios” sobre insectos. Como digo, hay que pensar en la conversión al budismo de Hearn. Y que acoge creencias o leyendas de esta religión. Entre los insectos “estudiados” incluye a las mariposas, los mosquitos y las hormigas.

Las mariposas se convierten en metáforas del alma humana, y el texto está muy bien, con una recopilación de haikus muy bellos. Bien. El estudio de los mosquitos, como metáfora de la codicia humana, es más anecdótico. Pero lo que resulta absolutamente impactante, por su naturaleza peregrina, seudocientífica y por un despiste monumental de como funciona el mundo y la entonces recientemente formulada teoría de la evolución, es su visión de las colonias de hormigas como una sociedad más avanzada que la human en los aspectos éticos, en la estructura social, en los biológicos, y en… ¡mátame camión!, en la adopción de estos insectos de una vida casta y sin sexo, fuente de muchos males de la humanidad. Al parecer. Bueno… él parece que no adoptó estos principios de vida casta, ya que tuvo cuatro hijos con su esposa japonesa… por lo tanto…

Es recomendable este libro. Pues sí. Está bien escrito, aunque el estilo me resulta arcaico, y más difícil de leer. En inglés. Y no sé si es porque él escribía así o porque adopta ese estilo para amoldarse a la naturaleza antigua o legendaria de sus historias. Pero quizá sea recomendable para un público limitado. Curiosos de la cultura japonesa, amantes de los cuentos de espíritus y fantasmas, terror o no, o gente dispuesta a experimentar en sus lecturas. Lectores más convencionales, quizá no encuentren aliciente en estas historias de espíritus y otros fantasmas.