[Libro] Viaje con Clara por Alemania

Literatura

Sin duda alguna, Fernando Aramburu es uno de los escritores de moda en España en estos momentos. Son muchos los que comentan el éxito de su último libro… y muchos los que me lo han recomendado. Pero en estos momentos, a punto de poner el blog en modo sólo fotos, leer algo sobre las consecuencias de las tontás identitarias que provocan unos u otros de todo tipo, signo y bandera, y no me refiero solo a los centrífugos, también a los centrípetos, me apetece tanto como que me den de patadas en el borde tibial anterior, o sea, en la espinilla. No obstante, curioso por leer algo del autor, di en encontrar este libro de viajes publicado en 2010, que se me prometía divertido por el sentido del humor que emanaba de sus páginas.

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No conozco todos los lugares visitados en el viaje por Alemania, pero algunos sí. Por ejemplo, Bremen, aunque era Brema cuando me contaban el cuento de los músicos cuando era pequeñito.

Este libro está narrado en primera persona por un individuo que supongo cuarentón o a punto de serlo, originario de un país innominado, pero que podemos suponer España, y casado con una alemana, profesora de lengua en un instituto de una pequeña ciudad costera del mar del Norte, en las regiones septentrionales del país germánico por excelencia. Parece que su dedicación habitual es cuidar de la casa y dar clases eventuales de su lengua materna. Cuando arrancan el relato, su esposa, Clara, el nombre del narrador no se menciona, “ratoncito” o “señor Ratón” son su apelativos más habitual, se ha pedido un permiso de sus deberes docentes con el fin de escribir un libro de viajes por el norte de Alemania, con referencias a los escritos por otros literatos alemanes en el pasado. Y ambos van a abandonar su casa durante unos meses. El libro es el relato de ese viaje desde el punto de vista del “señor Ratón” (¿Herr Maus?).

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Hamburgo, tanto paseando por la zona portuaria, en el encabezado, como por los barrios del pecado de Sankt Pauli.

Por supuesto, el libro no es un libro de viajes, exactamente. Más bien es un relato humorístico, a ratos sarcástico, a ratos irónico, a ratos paródico y a ratos tierno, de la convivencia matrimonial de esta singular pareja internacional sin hijos. Así como de sus relaciones con grupos  familiares o amistosos diversos, a cual más disfuncional y sin embargo típicos.

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La hanseática Lübeck, antaño conocida en español como Lubeca.

En un momento dado me planteé hasta qué punto el relato podría ser autobiográfico. Determinadas referencias del relato sitúan el viaje en 2003. Es conocido que el autor está casado con una alemana y vive en Alemania. Cotejé su biografía, y comprobé que hay diferencias notables. El protagonista del libro no terminó sus estudios, y conoció a Clara en una estancia de seis meses en Gotinga para aprender el alemán. El autor estudió filología hispánica en la Universidad de Zaragoza, ciudad donde conoció a la que sería su esposa. Así que, en principio, no. En el fondo, desconozco, puesto que no se narran en sus biografías, las peripecias de su devenir matrimonial.

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La coqueta Celle.

El narrador, o sea, la narración, tiene un punto borde. El marido es un cabroncete que aprovecha cada momento para darse la mejor vida que puede ofrecerse, teniendo un punto hedonista que básicamente se expresa por su afición a la comida, la bebida, determinadas partes de la anatomía femenina y el Werder Bremen. La esposa se nos presenta con un carácter seco y dominante, y un tanto neurótica e hipocondríaca, aquejada de fuertes jaquecas cada vez que sus planes se tuercen. No hace falta ser un lince para deducir que el autor está representando la adustez luterana germánica y el carácter irreverente y voluptuoso del catolicismo latino en sendos cónyuges, que entran con frecuencia en colisión, con la frecuencia victoria, al menos aparente, de lo germánico, pero con el latino viviendo a costa de lo anterior. Y a pesar de todo, no falta momentos de ternura, puesto que en realidad, aunque instalados en la rutina por dieciséis años de matrimonio, no pueden vivir separados, y se quieren.

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El macizo del Harz, aunque lo que yo conozco no coincide con lo recorrido en el libro.

No estamos ante un libro redondo; tiene algunos altibajos. Redactado con un estilo coloquial, como conviene al narrador principal, tiene momentos de notable hilaridad. Dada mi costumbre de leer en el autobús urbano durante mis desplazamientos por la ciudad, la cantidad de veces que he sido interpelado estos días por señoras de cierta edad que no podían contener la curiosidad por lo que me hacía reír, ha sido notable. Pero también tiene algún momento de bajo, y pasajes en los que el libro se estancaba en una situación determinada, sin un avance aparente. Dicho lo cual, me parece bastante recomendable, es divertido y se lee fácil. Hasta los más reticentes lectores deberían poder con él. Pero me la impresión de que no me prepara para el libro que todo el mundo me recomienda. Creo.

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Y terminan viaje en Berlín, aunque el “Monumento a los judíos de Europa asesinados” no debía de estar terminado en la época del viaje.

[Viajes] Entre Milán y los pequeños grandes lagos, y el lago de Constanza y el Rin

Viajes

Versión resumida, sin la discusión sobre técnica fotográfica que encontraréis en el siguiente enlace, de mi último viaje por el norte de Italia y la frontera germano suiza: Entre Milán y los pequeños grandes lagos, y el lago de Constanza y el Rin – De vuelta a una cámara réflex para un viaje – Fotografía y otras artes visuales.

En una primera parte del viaje, en Milán y alrededores, donde he estado visitando a unos amigos.

Estación Central de Milán.

Desde allí hice una excursión a Bérgamo, ciudad cuyo aeropuerto conocía, pero nada más. Pasee durante una mañana y una tarde, durante las horas laborales de estos amigos, antes de volver por la tarde a Milán para pasar con ellos la velada.

Entre el Duomo y la basílica de Santa María Maggiore en Bérgamo.

Orto Botánico de Bérgamo.

Funicular de San Virgilio.

Al día siguiente, paseé por Milán, que ya conocía. Llena de gente, la propia fauna humana que habita las calles de la ciudad “meneghina” se convierte en el principal motivo de interés.

La copa del Giro de Italia en la galería Vittorio Emanuele II.

En las terrazas del Duomo de Milán.

Arte contemporáneo en el Museo del Novecento.

Basílica de San Eustorgio.

“Muro delle Bambole” en memoria de las víctimas de la violencia de género.

Columnata de San Lorenzo.

Ambiente en los “navigli” (canales) de Milán.

De vuelta a casa en un veterano pero inmaculado tranvía de madera.

El sábado, como unos milaneses más, y aprovechando el buen tiempo, salimos a pasar el día a los lagos. En concreto al lago de Orta, a la coqueta localidad que da nombre al lago, Orta-San Giulio.

Iglesia de Santa Maria Assunta en Orta-San Giulio.

El lago de Orta desde la isla de San Giulio.

Enlazando con el tren que nos llevará a Milán en la estación de Novara.

Conociendo ya los cuatro grandes lagos de mayor tamaño, Maggiore, Lugano, Como y Garda, de entre los grandes lagos del norte de Italia, el domingo me llevaron a conocer otro de los “pequeños”, el coqueto lago Iseo, y su Monte Isola, grandota isla que domina el centro del lago.

La isla San Paolo desde Monte Isola en el lago Iseo.

Rodeando Monte Isola por la ribera del lago Iseo.

Esperando al tren en la estación de Sulzano-Monte Isola.

Tras estos días en el norte de Italia, en lo que más importante que hacer turismo, que se hizo, era estar con la gente a la que echas de menos por la distancia, cogí un par de trenes, y atravesé por mi cuenta Suiza para llegar a Constanza, a orilla de lago del mismo nombre o Bodensee, en el sur de Alemania. Esta es una ciudad fronteriza, coqueta y tranquila, bonita, famosa por el concilio con el que se dio por terminado el Gran Cisma de Occidente de la Iglesia Católica a principios del siglo XV.

Mural en Constanza que habla de una batalla contra “los españoles” en 1548; más bien, contra las tropas católicas del emperador del Sacro Imperio Carlos V… también I de España.

Un tren de los ferrocarriles alemanes se dirige a la estación fronteriza de Constanza, con la torre de la catedral al fondo.

Salones del Concilio de Constanza.

Aparte de pasear un par de ratos por la coqueta ciudad alemana, el primer día completo de estancia en la región utilicé los servicios de transporte público en barco por el Bodensee o lago de Constanza para visitar un par de punto de interés. Por una lado, la pequeña pero bonita localidad de Meersburg en la orilla opuesta del lago. Por otro, la visita imprescindible de la zona, el gran parque botánico de la isla Mainau, un lugar donde disfrutar de todo tipo de plantas y vegetación… y de las mariposas.

Castillo de Meersburg.

“Schmetterlingshaus”, casa de las mariposas, de Mainau.

Isla de Mainau.

Me queda decir que el último día antes del de regreso, por la mañana me lo tomé con calma y me embarqué en una travesía de casi cuatro horas de duración hasta Schaffhausen en Suiza, donde se encuentran la famosa Rheinfall, las cataratas del Rin.

Puente de Diessenhofen sobre el Rin.

Cataratas del Rin en Neuhausen am Rheinfall.

Esa misma tarde, un tren de cercanías me llevó a Winterthur, donde tenía ganas de conocer el Fotostiftung Schweiz, museo de fotografía del que os hablaré dentro de un par de días, así como de las exposiciones que tuve ocasión de disfrutar.

Espero que os haya gustado el resumen fotográfico del viaje.

Uno de los dos edificios del Fotostiftung Schweiz, fundación para la fotografía suiza, en Winterthur.

Unterer Graben, Winterthur.

[Cine] Frantz (2016)

Cine

Frantz (2016; 012017-0201)

Es algo que nos suele pasar. Que solemos hacer. Cuando vamos al cine y salimos muy insatisfechos, inmediatamente pensamos en volver a algo que nos pueda gustar y nos deje mejor sabor de boca. Así que en ese día tonto de fiesta que nos han dado el lunes 2 de enero por el hecho de que el año nuevo cayera en domingo, nos acercamos a las salas de cine, muy concurridas, para ver lo último de François Ozon. En mi experiencia, habré visto aproximadamente la mitad de los largometrajes, quizá alguno menos, de los firmados por este director francés, Ozon es un director que me resulta irregular en sus resultados, aunque siempre encuentro algo interesante en sus habitualmente inquietantes películas.

En esta ocasión, Ozon crea su historia sobre la base de un guion de Ernst Lubitsch, que el propio director de origen alemán llevó al cine, y que a su vez se basaba en una obra de teatro del francés Maurice Rostand. Eso es lo que pone en los créditos finales de la película, aunque en IMDb no otorga la autoría del guión de la película de Lubitsch al propio Lubitsch. En cualquier caso, me hubiera gustado ver la película del alemán antes de este comentario. Por comparar. Pero no he podido encontrar una copia para ver, ni por lo legal, ni por lo delictivo.

La historia nos lleva a la primavera de 1919, poco después del final de la Primera Guerra Mundial. A una población alemana donde el doctor Hans Hoffmeister (Ernst Stötzner) y su esposa Magda (Marie Gruber), guardan luto junto a la que iba a ser su nuera, Anna (Paula Beer), por la muerte de su hijo Frantz (Anton von Lucke), en los últimos meses de la guerra. Un día, Anna descubrirá que alguien ha estado visitando también la tumba de Frantz, y pronto sabrá que se trata de un joven francés, Adrien Rivoire (Pierre Niney), que aguarda el momento de visitar a la familia para hablarles de Frantz. Un momento que no será fácil, y conmoverá la vida y los cimientos de la misma de todos.

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Con las fotografías de la entrada de hoy, me voy a permitir un juego… no muy difícil por otra parte. Pero de las siete, hay tres que están tomadas en Francia y tres en Alemania. Y la del encabezado, con un pie del fotógrafo en cada país. ¿Cuales son de qué país? Hay muchas pistas.

Lo primero que llama la atención de la nueva película de Ozon son los aspectos formales. Rodada en su mayor parte en blanco y negro, con algunas importantes y significativas secuencias en color. El responsable de la cinematografía del filme, Pascal Marti, lleva a cabo un trabajo excelente. Si el trabajo en blanco y negro es sobrio, pero tremendamente elegante y eficaz, un verdadero trabajo de fotografía monocroma, la adopción de las paletas propias de los autocromos para las secuencias en color, dota al conjunto de una coherencia visual total, unido a las suaves transiciones entre el blanco y negro y el color. Para quien no esté al tanto, el autocromo fue un proceso de fotografía en color, que se utilizaba ya a principios del siglo XX, el único viable, aunque laboriosos y engorroso, hasta que llegaron las modernas películas con pigmentos o colorantes, que popularizaron este tipo de fotografía. En fin, todo ello, junto una banda sonora de corte clásico, nos transporta sin problemas a esos ominosos días de finales de la segunda década del siglo XX, donde la destrucción y el dolor domina Europa.

Luego vienen los temas… que son diversos.

Desde luego, dominando el conjunto, está el tema del dolor, del duelo por los ausentes. Por los que han dado su vida por ideales, que a toro pasado a algunos pueden parecer vacíos. Porque ante la dolorosa ausencia, para un padre o una madre lo que importa es el hijo ausente y no ese concepto abstracto de patria que se lo ha llevado. Tremenda la declaración del doctor, que parece ya estaba en la obra original de teatro y en la película de Lubitsch, y que Ozon ha respetado. La de aquellos que brindan con cerveza y los que brindan con vino cuando celebran victorias en las que mueren miles y miles de hijos.

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Esto conlleva también otro sentimiento; el de vergüenza y remordimiento de los que han sobrevivido. Bien sea porque estaban en la retaguardia, alentando una guerra atroz, bien porque estaban en el frente, donde tantos murieron. Y donde muchos que sobrevivieron, mataron.

Asociado al anterior está el tema de la mentira. Una mentira que se encuentra en todas partes y en todos los actores de este drama. La mentira sobre cómo era la vida antes de la guerra, sobre cómo fue durante la guerra, sobre cómo es después de la guerra. Las mentiras colectivas y las que lleva cada uno a cuestas. Y alguna de las mentiras actúa como motor de este encuentro entre personas dolientes.

Está también la ominosa situación política. La que llevó a la guerra a las potencias contendientes y la que no ha quedado resuelta. Puesto que nosotros, los espectadores, conocemos la historia posterior, identificamos en la película aquellos gérmenes de otra guerra, todavía más atroz, todavía más inmoral, todavía más inhumana. Los nacionalismos, una de las lacras de la humanidad que más muertos ha causado en los dos últimos siglo, la que sustituyó a la religión como causa de enfrentamiento a muerto, aunque a veces tristemente se potencian ambas, no se han curado. Dos escenas al ritmo de la música de marcha militar, una en Alemania, la otra en París, se encargan de avisar al espectador de ello.

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Permitidme un inciso al respecto. En la película Casablanca de Michael Curtiz, hay una escena en la que unos oficiales alemanes, todos ellos con uniformes que remarcan su carácter de nazis, cantan en Rick’s una canción que a todos nos suena ominosa en sus bocas. Se trata Die Wacht am Rhein. Los franceses presentes en el local, derrotados recientemente en el transcurso de la guerra, ocupados por el invasor, se revuelven y empiezan a entonar La Marsellesa hasta que apagan el sonido de los alemanes. Vamos a la historia de estas canciones.

El himno nacional francés, que durante mucho tiempo fue también uno de los himnos favoritos de todo tipo de movimientos de izquierdas, nació como un himno militar. En concreto, y atención al dato, el del Ejército del Rin de la recién nacida República Francesa en 1792. Tras el triunfo de la revolución, las monarquías absolutas europeas, encabezadas por la germánica Austria, pretendieron derribar el régimen republicano francés por la fuerza, con poco éxito. Y en ese ámbito nació este himno, primero militar, después revolucionario, finalmente himno nacional francés.

“Die Wacht am Rhein” surgió como himno patriótico, de carácter relativamente popular. Los estados alemanes, especialmente los que se encuentran a orillas del Rin, habían sufrido con frecuencia en los siglos anteriores la agresividad francesa. La intervención gala en la guerra de los 30 años, la anexión por Luis XIV de Alsacia y Lorena, hasta ese momento estados del Sacro Imperio, la anexión por parte de Napoleón Bonaparte de parte de los estados alemanes y la creación de la Confederación del Rin como estado tampón títere para proteger al núcleo central del Imperio Francés,… En plena efervescencia nacionalista alemana hacia mitad del siglo XIX, surge esta canción patriótica que anima precisamente a establecer una guardia, una vigilancia, en el Rin contra quienes perciben como su principal amenaza, y hace llamamientos a la unidad de los alemanes para ello. No es por lo tanto en origen una canción nazi. Pero sí nacionalista. Como La Marsellesa. Lo paradójico es que a partir de 1870, los tradicionalmente agredidos, los alemanes, se convirtieran durante casi un siglo en rabiosos agresores.

Antes de la famosa película de Curtiz, la confrontación entre ambos temas musicales fue usado por Jean Renoir en La grande illusion (La gran ilusión), en el marco histórico de la Primera Guerra Mundial también. Siendo una película de 1937, cinco años antes que el estreno de Casablanca, y teniendo en cuenta el cariz de la escena en la que se enfrentas ambas marchas, parece muy probable que alguien en la producción de Casablanca decidiese copiar o al menos inspirarse en la escena que filmó Renoir. Finalmente, Ozon vuelve a usar ambos temas precisamente para señalar que el miedo mutuo que ambos países se tienen no ha desaparecido. Y el miedo es causante de muchas desgracias. Son diversos los historiadores que opinan que el miedo de los militares alemanes a quedar rodeados por potencias hostiles les impulsó a llevar a su país a la guerra antes de que sus potenciales enemigos estuvieran más preparados. De nada les valió.

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Pero volviendo a la película, he dejado para el final un quinto tema. No porque sea de menor rango. Al contrario. Sino porque es el tema que abre esperanza, en una película en el que hay un notable fondo pesimista. Y es el viaje de la joven Anna. Viaje tanto interior, personal, sobre el significado de lo que ha pasado y lo que está viviendo, como físico, cuando deja la comodidad de su hogar para adentrarse en el país hasta hace unos meses enemigo. Donde puede contrastar muchas cosas. Entre ellas, que la guerra se libró en esas tierras y que el horror permanece. Pero también es un viaje de descubrimientos. Dicen que viajar es uno de los grandes antídotos contra la intolerancia. Hacerlo con sentido crítico, cura del mal de los nacionalismos, aunque también sirve como antídoto para los complejos patrios, haciéndote comprender que en todas partes cuecen habas.

La joven Paula Beer, la actriz que interpreta a la joven Anna, es probablemente uno de los grandes descubrimientos de esta película, que cuenta con unas interpretaciones de primer nivel, siendo también muy destacables las del matrimonio Hoffmeister. Esta chica alemana, el reparto es internacional y la película está rodada en inglés y francés, con su dominio de ambas lenguas, derrocha encanto por arrobas. No ya sólo porque sea más o menos guapa, que lo es, sino porque transmite una cierta belleza interior a su personaje que da sentido a su viaje.

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La película está llena de metáforas y simbolismos que no me voy a extender a desarrollar. Ya me ha dado por escribir la disgresión sobre los dos temas musicales comentados. Pero es una película profunda y necesaria de ver. Quizá los riesgos para esta vieja Europa no están ahora en el viejo enfrentamiento francoalemán. Tuve ocasión de participar en una conversación hace unos años en la que, en torno a una mesa de café, tres personas con titulaciones universitarias en historia, incluso doctorados, acordaban que franceses, especialmente los del norte del Loira, y alemanes, especialmente los que viven más próximos al Rin, son dos variantes de un mismo pueblo, de una misma cultura,… lo que pasa es que los de este lado del Rin acabaron hablando latín. Pero hoy los riesgos para la vieja Europa siguen estando en los sangrantes nacionalismos que han impedido hasta ahora que el proyecto de unidad europea avanzase, lo llevaron a su estancamiento, e incluso a un retroceso como algunos percibimos ahora. Esto en una situación global en la que las que fueron potencias hace 100 años han pasado a segunda línea. Esperemos a que las divisiones no lleven a los extremos de antaño. Pero con la historia que nos cuenta Ozon, que no es perfecta hay un momento en que se pierde un poco en el último tercio de la misma, y con otras que nos han llegado del mundo del cine, la literatura, el arte y la Historia, con mayúscula,… quedamos avisados.

Pues no ha sido esta la película que han presentado los “gabachos” a los Oscar…Sobraditos andan este año. Que envidia.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Cine] Sesión doble: Phoenix (2014) / Requisitos para ser una persona normal (2015)

Cine

Normalmente habría dedicado una entrada específica a cada una de estas películas, pero el blog va a entrar durante unos días en modo sólo fotos, así que agrupo las últimas películas que he visto. Tampoco habrá entradas televisivas durante este tiempo, así que me quedo sin comentar las brutalidades que se les ocurren a los guionistas de Game of Thrones, o lo mala que es Refugiados, o lo interesante que me está resultando Aquarius. Ya habrá tiempo más adelante… Si no para comentar todo, para comentar algo. Vamos de momento al cine. Lo haré más breve que en otras ocasiones.

Phoenix (2014); vista el 5 de junio de 2015

Versión original subtitulada para esta película alemana del realizador Christian Petzold, que repite como protagonista femenina con la interesante Nina Hoss. Ya vimos una película en la que trabajaron juntos hace no mucho tiempo. Si en aquel momento dieron un repaso a una inquietante época de la historia reciente alemana, la vida en la antigua República Democrática de Alemania, aquí nos vamos a una no menos inquietante, el final de la Segunda Guerra Mundial.

Porque Petzold nos cuenta la historia de Nelly (Nina Hoss), una mujer alemana de origen judío, cantante, que fue llevada a un campo de exterminio tras ser delatada donde se escondía, en el que sobrevivió pero quedó muy desfigurada. Con un nuevo rostro tras realizarse la cirugía reconstructora y estética, a punto de emigrar a Palestina, antes buscará a Johnny (Ronald Zehrfeld), su marido, pianista, que la cree muerta. No la reconocerá, pero le propondrá el trato de hacerse pasar por ella misma…

Es un país curioso, Alemania. Hoy en día pretende dar clases de ética y de como gestionar países, cuando durante un siglo fueron la pesadilla de Europa, por la izquierda y por la derecha.

Es un país curioso, Alemania. Hoy en día pretende dar clases de ética y de como gestionar países, cuando durante un siglo fueron la pesadilla de Europa, por la izquierda y por la derecha.

Historia compleja psicológicamente, que sirve al autor para hacer una reflexión sobre la actitud de los alemanes durante el nazismo, en concreto en lo que se refiere a la persecución de los judíos y otras minorías. También para reflexionar sobre un tiempo del que se ha hablado poco que fue el de la inmediata posguerra, un tiempo mucho más confuso de lo que se nos ha contado. Una realización milimétrica, estéticamente impecables, algo fría, con una austeridad casi nórdica, pero que es efectiva a la hora de ponernos en situación, y que desemboca en uno de los mejores finales cinematográficos que he visto en mi vida al compás del Speak Low de Kurt Weill.

Fenomenales trabajos de Hoss y Zehrfeld que compensan la fría pero más que correcta realización de Petzold en una película que a mi me convenció, siendo de las que ganan en el recuerdo de los detalles y de los significantes.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Requisitos para ser una persona normal (2015); vista el 8 de junio de 2015.

No estaba previsto en principio el pasar a ver esta película española, primer largometraje que firma la también actriz y protagonista de la película, Leticia Dolera, a quien también debemos el guion. Desde luego, según las críticas leídas era una de las dos películas, junto a la anterior, a prestar atención entre los estrenos de la semana.

En ella Dolera interpreta a María de las Montañas, una joven publicista de 30 años en paro, que se siente infeliz, ya que además de no tener trabajo, no tiene pareja, se encuentra extrañada de su familia con la que se ve obligada a volver por no poder pagar su piso, carece de vida social, de aficiones, etcétera, etcétera. De la mano de un nuevo amigo, un dependiente de una multinacional sueca de los muebles, Borja (Manuel Burque), iniciarán un recorrido conjunto… Ella para alcanzar los requisitos de la felicidad, siendo una persona “normal”. Él para adelgazar.

Grandes ingenieros los alemanes, que crearon una magnífica red de ferrocarriles, que lo mismo sirvieron para impulsar el crecimiento económico del país, que para llevar al matadero, sea en el frente, sea en campos de exterminio a millones de personas.

Grandes ingenieros los alemanes, que crearon una magnífica red de ferrocarriles, que lo mismo sirvieron para impulsar el crecimiento económico del país y del continente, que para llevar al matadero, ya sea en el frente, ya sea en campos de exterminio, a millones de personas.

El apelativo que más se ha escuchado en estos días sobre esta película es que es muy naíf. Palabra francesa que salvo que haga referencia a cierto estilo pictórico, deberíamos traducir como ingenua. Para ser su primer largometraje, Dolera sale con bien de diversas cuestiones. Los aspectos técnicos de la realización son correctos, incluso notables. Y el guion es ágil. Como la película es cortita, se te pasa en un suspiro. Pero se pasa de ingenua. Y de tópica. Heredera de algunos planteamientos que hemos podido ver en el cine norteamericano más o menos independiente, tiene un exceso de buenrollismo, y llega a esquematizar y simplificar excesivamente tanto los caracteres como las situaciones. No se atraganta, pero me parece que la crítica española se ha mostrado excesivamente entusiasta con este filme.

Las interpretaciones no están mal, cumplen con oficio, pero tampoco son cosa del otro jueves. En su conjunto, la película se deja ver, pero tengo la sensación de que será fácilmente olvidable. Y que buena parte del mérito, más que en las virtudes cinematográficas de la obra está en la simpatía que pueden despertar los caracteres, todos muy políticamente correcto. Pero bueno, aunque el público votante de IMDb esté en estos momentos valorando con idéntica puntuación promedio las dos películas de hoy, esta es claramente inferior en muchos niveles a la primera.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **
Y al mismo tiempo, país de pensadores y artistas, que nos han dado a la humanidad reflexiones importantes que no podemos echar en saco roto... quizá eso sea lo apasionante. El mar de contradicciones del ser humano,... Nos quedaremos con lo positivo, como la reflexión que nos provoca la Piedad de Käthe Kollwitz en la Neue Wache de Berlín.

Y al mismo tiempo, país de pensadores y artistas, que nos han dado a la humanidad reflexiones importantes que no podemos echar en saco roto… quizá eso sea lo apasionante. El mar de contradicciones del ser humano,… Nos quedaremos con lo positivo, como la reflexión que nos provoca la Piedad de Käthe Kollwitz en la Neue Wache de Berlín. O la interesante película que traigo hoy.

[Cine] Fury (2014)

Cine

Fury (2014); vista el lunes 12 de enero de 2015.

Vista en versión original subtitulada en castellano, y por ello conservo el título original de la película, que manifiesta al mismo tiempo el nombre del carro de combate “protagonista” y el sentimiento que arrastran consigo los protagonistas humanos del filme. En la versión doblada, y dentro de esa opinión generalizada de la industria del cine de que el espectador es tonto, han optado por titularla con el bastante más vulgar e inexpresivo título de Corazones de acero. En fin, vamos a ver que ha dado de sí esta película bélica dirigida por David Ayer.

La tripulación del Fury, un carro de combate Sherman norteamericano de la Segunda Guerra Mundial, está en guerra desde sus primeras misiones en el norte de África. Han llegado vivos hasta el corazón de Alemania en abril de 1945, con la guerra a punto de terminar. Pero en su última misión han perdido un hombre. Algo que lleva muy mal el sargento líder del carro el duro Don “Wardaddy” Collier (Brad Pitt), que encuentra su principal apoyo en el artillero del carro Boyd “Bible” Swan (Shia LaBeouf). Para sustituir la baja, se les asigna un novato, Norman Ellison (Logan Lerman), que originalmente estaba destinado a funciones de mecanógrafo. Entre los desajustes de la nueva incorporación, los conflictos éticos que suscita la guerra, el cansancio ante la sensación de que todo se acaba pero el final no llega, se les asigna una última misión. Una misión que les situará en una situación muy difícil ante un enemigo fanático que está luchando con saña por defender su tierra.

Los bosques, los campos y las poblaciones alemanas presentaron una intensa resistencia a la invasión aliada, por lo menos en un principio; aunque la lucha fue mucho peor en el frente oriental. En la foto, el bosque del palacio de Augustusburg, cerca de Colonia.

Los bosques, los campos y las poblaciones alemanas presentaron una intensa resistencia a la invasión aliada, por lo menos en un principio; aunque la lucha fue mucho peor en el frente oriental. En la foto, el bosque del palacio de Augustusburg, cerca de Colonia.

Indudablemente, esta película bebe del precedente que sentó Saving Private Ryan (Salvar al soldado Ryan) en los años 90. Una guerra mucho más realista, más sucia, más sórdida de la que hasta ese momento se nos había mostrado en pantalla. Es tan notable la influencia que no sería difícil dibujar un diagrama que mostrase los paralelismos entre los argumentos de ambas películas, mucho más similares de lo que sería deseable para considerar que esta película no es un producto casi prefabricado desde ese punto de vista. En cualquier caso, tiene elementos de entretenimiento y buena factura. Donde falla es en la coherencia del guion y del desarrollo de los personajes. Estos se comportan de forma contradictoria, como si a los responsables del filme les diera vergüenza mostrar a fondo la deshumanización del hecho bélico, y por ello, ante el desarme ético que muestran en ocasiones los soldados del carro, fruto de esa deshumanización, luego intentan apañarlo como una forma de decir… “son capaces de todo tipo de barbaridades, pero son buenos chicos”. El final de la película, muy espectacular desde el punto de vista pirotécnico, es absolutamente inverosímil. Desconozco el porqué de esta manía pueril de los realizadores americanos de confundir la maldad con la estupidez. Una unidad de trescientos hombres de las SS en la Alemania del particular götterdämmerung nazi podría estar fanatizada, y ser muy peligrosa, pero no necesariamente estúpida como para que afrontasen la lucha final contra el carro de combate como lo hacen. Por otra parte, en los últimos días de la guerra, la mayor parte de las unidades alemanas del ejército, incluidas algunas de las SS, se trasladaban desde el frente oriental al occidental no con el fin de combatir al ejército aliado del frente occidental, sino para rendirse evitando caer prisioneros del ejército rojo, ante el cual su futuro era más que negro. No me ha convencido del todo la dialéctica y la coherencia del filme. Me sobra todo el episodio de las dos mujeres, que no me aporta nada salvo quizá que sientan la necesidad de introducir a la fuerza una nota de romance en la película, me chirría el enfrentamiento contra el Tiger alemán cuyo fin parece que es el de poner a la tripulación del Fury en una situación imposible, y me sobra buena parte del desenlace final como ya he dicho por inverosímil. Así pues una película de más de dos horas de duración se podría ajustar de forma más adecuada en una de 90 minutos de duración. También me sobra toda esa pirotecnia de balas y proyectiles trazadores, tan mareantes.

La principal línea de defensa alemana en el frente occidental era el Rin; una vez vencido este obstáculo, con un ejército desmoralizado y desarmado, la resistencia fue menos y fútil.

La principal línea de defensa alemana en el frente occidental era el Rin; una vez vencido este obstáculo, con un ejército desmoralizado y desarmado, la resistencia fue menos y fútil.

Eso sí, los machotes que interpretan a la tripulación del carro están todos bastante bien, ellos no son culpables de las deficiencias del guion, y cumplen con lo que se busca de ellos. Como curiosidad, la chica mona de la película, realmente muy guapa, es una auténtica condesita alemana (Alicia Gräfin von Rittberg).

La película se deja ver, pero como ya he señalado tiene deficiencias, y mi sensación es que en esta marabunta de informaciones que rodea la temporada de premios en el cine, ha sido en ocasiones sobrevalorada. Para mí es una película entretenida si te gusta el cine bélico, pero poco más.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Un elemento importante en salvar el obstáculo del Rin fue la toma del puente de Remagen relativamente intacto, lo suficiente como para ganar la orilla opuesta antes de que se derrumbara. Este episodio también fue objeto de una conocida película bélica.

Un elemento importante en salvar el obstáculo del Rin fue la toma del puente de Remagen relativamente intacto, lo suficiente como para ganar la orilla opuesta antes de que se derrumbara. Este episodio también fue objeto de una conocida película bélica.

[Cine] Lore (2012)

Cine

Lore (2012), 26 de diciembre de 2013.

No suele ser el sábado un día habitual para comentar cine en este Cuaderno de ruta, pero en los próximos días entraré en modo nostálgico/despedida del 2013, y además me apetecía mucho hablar de esta película que está pasando injustamente desapercibida por la cartelera. Una película extraña a priori, dirigida por una realizadora australiana, Cate Shortland, convertida al judaísmo por su matrimonio, que rueda en alemán una historia basada en la Alemania nazi tras el catastrófico final de la Segunda Guerra Mundial. Curiosamente, ha sido presentada sin éxito por Australia, un país de habla inglesa, al óscar a la película de habla extranjera, el alemán en este caso. Si es posible, ved la película en su idioma original; el doblaje pierde mucho. Y si os espabiláis un poco sabréis donde encontrarla.

El filme nos cuenta la historia de Hannelore “Lore” (Saskia Rosendahl), una adolescente, la mayor de cinco hermanos, cuyos padres son activos miembros de partido nazi, su padre es un SS, y que justo al final de la guerra, quedando en zona americana, se ven obligados a entregarse a las autoridades de este país invasor, dejando a los cinco vástagos al cuidado de la mayor, y con el encargo de que si no vuelven en tres días, se dirijan desde la Selva Negra, donde se encuentran refugiados, hasta la casa de su abuela en las cercanías de Hamburgo. Un viaje de casi 900 kilómetros por una país roto y desmoralizado, con las comunicaciones cortadas, con toque de queda, con refugiados vagando por los campos, y sin una autoridad clara en muchas partes. En el camino, se encontraran con Thomas (Kai-Peter Malina), un joven, aparentemente un judío liberado de algún campo de concentración, que se convertirá en el protector de los cinco hermanos. En Lore surgirán emociones contradictorias, entre lo que le han enseñado sobre los judíos durante años, la necesidad de protección y supervivencia, la dificultad por distinguir lo que está bien y lo que está mal, y la atracción que surgen entre los dos jóvenes.

Parque en torno al palacio

La odisea que narra el filme comenzará en el suroeste de Alemania, en la Selva Negra, no lejos de las bellas calles y jardines de Baden-Baden.

He de decir que esta película me ha impresionado bastante. Es de las que llevas en la cabeza unos días después de verla. Con una realización potente, que se mete hasta dentro en los personajes, con difíciles primeros planos de sus rostros o de otras partes de sus cuerpos, maltrechos en ocasiones, con las secreciones, la sangre y el barro. No deja de recordar, a pesar de la diferencia de temas, a la realización de Kechiche en La vie d’Adèle. Y una película con pocas concesiones. Estamos en un país difícil, en el que contrasta la belleza de sus campos y sus bosques, con la ruina de sus ciudades, y con las contradicciones de sus desorientados habitantes. Poca generosidad encontrarán los niños en su camino. Y sí intentos declarados de aprovecharse de ellos. Y además, la violencia remanente, entre los propios alemanes entre sí, y los de los invasores. Encontrarán la muerte durante el camino, que será difícil.

La película descansa sobretodo en su personaje protagonista. La joven Rosendahl compone a pesar de su bisoñez un carácter notable, en el que las contradicciones se pugnan con las urgencias de su edad, y su rechazo a la tarea que se le ha encomendado pero en la que no cejará, transpiran en cada poro de su piel, en cada lágrima, o en cada moratón en sus piernas. Con un acto de rebeldía final, cuando definitivamente, cuando todo ha pasado, rompa con el pasado y con todo lo que ha creído hasta ese momento. Perfectamente respalda por el trabajo de Malina, sobrio y expresivo. Es una película de pocos diálogos y muchas miradas y actitudes. Entre los niños creo que merece destacar el discreto pero solvente trabajo de la hermana de LoreLiesel (Nele Trebs), que tiene momentos muy inspirados.

Restos del puente de Remagen a orillas del Rin

El país está roto y dividido, incluso cruzar un río, por la ausencia de puentes, resulta un problema, quizá no tan gordo como cruzar el Rin por el derrumbe del puente de Remagen, pero casi.

Ya he dicho que me sorprende la escasa repercusión que la película ha recibido en los medios, puesto que me parece una película excelente y valiente. Es cierto que no es la primera película que nos narra el recorrido de adolescentes en la difícil Alemania nazi, y a principios de los años 90 del siglo XX, Agnieszka Holland, directora polaca, nos hablaba de un adolescente judío que intentaba sobrevivir en aquel difícil país mezclándose entre los no judíos. Es curioso que sean mujeres no alemanas las que atinen con tanta habilidad en reproducir aquella historia. Se echa en falta más cine alemán con capacidad para revisitar con rigor y con sentido crítico tan nefasto episodio histórico.

Valoración

  • Dirección: ***** Me gusta mucho la dirección de esta película, me parece muy potente, sin concesiones pero sin regodeos en lo escabroso. Valientemente elegante.
  • Interpretación: **** Intérpretes jóvenes, que destilan naturalidad y credibilidad.
  • Valoración subjetiva: ****  Película de alta calidad para revisitar un período histórico convulso.
Costa del Báltico

Al final, llegarán al norte de Alemania, no lejos de Hamburgo. No a las playas de Travemünde en el Báltico, más bien a orillas del mar del Norte, pero no muy diferente supongo yo en ambiente.

[Viajes] Escapada en Berlín

Viajes

Todos los años a mitad de agosto intento hacer una escapada de cuatro o cinco días. Y este año ha tocado visitar, de nuevo, la capital alemana. Cosa que ya hicimos en fechas similares en 2009, en aquel momento con la excusa de la exposición de la Bauhaus. En esta ocasión, las excusas han sido otras, pero bienvenidas sean las excusas. Esta es una ciudad siempre interesante de visitar.

Mientras saco tiempo para ir “revelando” las fotos y elaborando el diario del viaje, os dejo con unas cuantas imágenes de la visita a la ciudad, a modo de resumen. Espero que os gusten.

Berlin Fernsehturm

Cómo no, uno de los símbolos de la capital alemana, la Berlin Fernsehturm, vista desde la animada Alexanderplatz.

S-Bahn Savigny Platz

Han cambiado la “decoración” reivindicativa la estación del S-Bahn de Savignyplatz; han quitado al miliciano de Capa, y han puesto alusiones al periodo nazi, ya que este año es el 80º aniversario del ascenso al poder de esa “gente”.

East Side Gallery

El asunto nazi, junto con el asunto comunista, son dos de los negocios turísticos más boyantes berlineses; aquí un lienzo del infame muro en la East Side Gallery.

Copia del Juicio Final del Bosco - Gemäldegalerie

Hubo bastante tiempo para dedicar al arte en una ciudad plagada de museos interesantes; un visitante “alucina” ante los motivos que encontraba en una copia atribuida a Lucas Cranach el Viejo del Juicio Final del Bosco. La verdad es que El Bosco pintaba unas cosas alucinantes, buenísimas. Modernísimas.

Berlinische Galerie

Dedicamos bastante tiempo al arte moderno y contemporáneo, entre otras colecciones a la Berlinische Galerie, museo de arte moderno, fotografía y arquitectura, establecido en Kreuzberg desde hace menos de una década.

Columna de la Victoria

El Tiergarten es un lugar que me suscita sentimientos ambivalentes. Por un lado, lo que daría yo porque en el centro de mi ciudad hubiera un bosque como este. Sin embargo, a la que te descuidas te aparece algún monumento al militarismo prusiano de los que está plagado. Como la conocida Siegessäule, la columna de la Victoria.

Terrazas a orillas del Spree

Lo que sí que es estupendo es tomarse unas cervezas relajadamente a orillas del Spree. Hay varios sitios indicados para ello, como estas terrazas frente a la Hauptbanhof, la estación central de ferrocarril.

Locomotora de vapor - Wernigerode

Fuimos a visitar los ferrocarriles de vapor del Hartz, con estupendas locomotoras como esta que vemos en el depósito de Wernigerode. Paradójicamente, con lo que a mí me gustan estas cosas, yo era partidario de ir a pasar el día a orillas del Báltico. Hacía tan bueno…

Estorninos en la Berliner Dom

Al atardecer, bandadas de estorninos sobrevuelan la ciudad. Por ejemplo, sobre la Berliner Dom (catedral luterana de Berlín) y el Lustgarten.

Humboldt Box

En mis primeras visitas a Berlín, pude contemplar todavía ese horror de fealdad que fue el Palacio de la República o Cámara del Pueblo de la RDA; en 2009, ya lo habían demolido. Desde que visité por primera vez Berlín, había oído que pretendían reconstruir de la nada el antiguo Palacio Real de Berlín. Y parece que va en serio. Han empezado las obras, y los explican en esta Humboldt Box.

El Berlin-Warszawa express atraviesa la isla de los museos

En esta ocasión no visitamos ninguno de los museos de la Museuminsel, pesar de que estaba literalmente a tiro de piedra del hotel. Aquí podemos ver como la atraviesa el expreso Berlín-Varsovia mientras esperábamos a que abrieran la librería Walter König en la Burgstrasse.

Checkpoint Charlie

En cinco ocasiones que he visitado la capital alemana, es la segunda vez que paso por el postizo Checkpoint Charlie. Y en esta ocasión ha sido casi sin querer. Sin embargo, por motivos que no acabo de entender, es una aglomeración de turistas, que no se daba la otra vez que lo vi, allá por el año 2000.

Topographie des Terrors

Mientras nos dirigíamos a visitar una exposición retrospectiva de la artista surrealista Méret Oppenheim, suiza nacida en Berlín, pasamos por la Topographie des Terrors, que combina las exposiciones sobre el terror nazi, con una sección del muro. Ahora recuerdan el 80º aniversario de la llegada al poder de los nazis en 1933. Hablando de Méret Oppenheim de hizo famosa, y ahí es donde la conocí yo, porque posó para Man Ray en su serie de desnudos “Erotique Voilée”, cuando tenía 20 años. La retrospectiva se expone en el Martin-Gropius-Bau, donde hace cuatro años estaba la exposición Modellbauhaus.

Desagües en Potsdamer Platz

En mi primer viaje a Berlín, en 2000, me sorprendió que era una ciudad en obras. Y así ha seguido siendo. Parece que nunca terminan de hacerla. Y como su subsuelo es rico en filtraciones de agua, son características las tuberías de desagüe del agua que bombean al excavar los cimientos de los nuevos edificios. Estas, así de rosas, atraviesan la Postdamer Platz.

Holocaust Denkmal

Desde hace años, el memorial por los judíos asesinados en Europa forma parte de mis lugares favoritos. Pero o yo no lo entiendo, o sus autores se equivocaron al diseñarlo, o es la mayor parte de la gente la que no lo entiende. Se supone que tiene que invitar a la reflexión seria sobre las barbaridades que perpetra el género humano. Pero tal efecto parece que sólo se produce en una minoría de nosotros; la mayor parte de la gente lo ve como una lúdica oportunidad de jugar al escondite.

¿Puerta de Brandemburgo?

Como de costumbre, imposible ver la Puerta de Brandemburgo, que suele quedar oculta por escenarios, ferias, pistas deportivas provisionales, o lo que sea. En esta ocasión, el SPD (partido socialdemócrata alemán) celebraba su 150º aniversario. No sé si los partidos socialdemocratas están últimamente para muchas celebraciones.

Ell fin de la diversidad bajo el nazismo ante el Bundestag

Uno de los motivos del recuerdo del 80º aniversario de la llegada al poder de los nazis es del fin de la diversidad en la sociedad berlinesa y alemana en general. Por ello encontramos en diversos puntos de la ciudad, como ante el Bundestag, estos cilindros con las fotografías y las biografías de destacados personajes de la sociedad alemana que en el mejor de los casos tuvieron que exiliarse, y en el peor,… os lo podéis imaginar.

Bundestag

Se acabaron las filas ante el Bundestag. Ahora para visitar la cúpula hay que pedir hora por internet.

Ampelmann en Friedrichstrasse

Despido este reportaje con una imagen del característico Ampelmännchen, que encontramos en los semáforos de las calles del antiguo Berlín oriental. Aquí en la Friedrichstrasse, se ha convertido en uno de los símbolos más comercializados de la ciudad.

[Historia / exposiciones] La curiosa historia de los alemanes del Camerún en Zaragoza

Arte, Historia

Este es un pasaje de la historia de mi ciudad, Zaragoza, que yo no conocía. Que había elementos en la ciudad que indicaban una cierta vinculación con Alemania, era obvio. ¿Qué pinta un cementerio alemán en Torrero, junto al cementerio para todos? Muchos lo han asociado a la “visita” de la Legión Condor a la ciudad durante la Guerra Civil, porque además se abrió durante este nefasto episodio de nuestra historia. Pero me constaba que el uso de este camposanto iba mucho más allá de esto.

El caso es que en el Centro de Historias hay una exposición que incluye fotografías, objetos y narraciones sobre las peripecias de estos tres centenares de alemanes que se vieron obligados a dejar las tierras del Camerún, donde tenía el Reich Alemán establecida una colonia, por las visicitudes de la Primera Guerra Mundial. El caso es que fue gente que se estableció en Zaragoza y han dejado su recuerdo. Os dejo algunas fotos de la exposición.

Fotos y postales de la época

Fotografías y postales que los exiliados alemanes se trajeron de las tierras camerunesas.

Monedas indígenas

Monedas de madera usadas por los indígenas de aquella parte de África.

Una auténtica Cruz de Hierro

Alguno de los exiliados recibió por su desempeño en la campaña camerunesa la Cruz del Hierro, la principal condecoración alemana en tiempos de guerra.

Gramófono con disco "Die Nacht von Zaragoza"

El disco de este gramófono contiene un tango en alemán titulado “Die Nacht von Zaragoza; “La noche de Zaragoza”. Se desconoce si fue motivado por la vinculación germano-maña, o simplemente al compositor le pareció que Zaragoza era lo suficientemente exótica como para escribir un apasionado tango que transcurriese aquí.

Salchicas Kurtz

Yo he comido salchichas Kurtz, claro. Negocio de cárnicos debido a la iniciativa de uno de los exiliados.

También visité la pequeña exposición del Espacio Tránsito del Centro de Historias que bajo el nombre de Utsuroi presentan los artistas Vicky Mendiz (de Zaragoza) y Shino Hisano (de Sapporo).

Utsuroi

Detalle de una de las obras expuestas en Utsuroi.

Menos viajes y alguna escapada a Madrid

Fotografía personal, Viajes

Decir que este año he hecho menos viajes de los que me gustaría es una obviedad. Eso es algo que me pasa siempre. Pero es cierto que en este 2011, las circunstancias han hecho que haya hecho menos viajes que en años pasados. Hasta dos veces se me malogró un viaje, en semana santa y en la semana del pilar. Pero bueno intentaremos disfrutar de los que sí hice.

Escapadas a Madrid

Tres escapadas hice a la capital este año. Ninguna a Barcelona, donde me tiene puesta falta. Las dos primeras con la excusa de exposiciones fotográficas, MadridFoto 2011 y PhotoEspaña 2011. La última, para compensar, mi viaje fallido en la semana del pilar. Por decir que me iba a algún sitio.

Y tú que miras

Un paseo entre las obras expuestas en MadridFoto 2011.

En el Ave bajo el arco iris

De vuelta en el AVE, el arco iris saluda el final de las tormentas de ese día.

Peso y levedad (Instituto Cervantes)

Intensos tonos carmesíes en la exposición del Instituto Cervantes, en PhotoEspaña 2011.

En el metro

Mucho desplazamiento en metro ese día en Madrid, para evitar el intenso calor del verano.

Visita en grupo

En octubre, aproveché para revisitar el Museo del Ferrocarril. Hacía 10 años de la última vez. Y es un sitio que me gusta.

Bellas vistas desde el Parque del Oeste

Por la tarde, dimos un paseo por el Parque del Oeste, que tiene excelentes vistas.

Vacaciones en el norte de Alemania y Copenhague

Este año, mis “vacaciones largas”, a principios de julio fueron para visitar Hamburgo y otras ciudades hanseáticas, con una escapada a Copenhague y alrededores. Lo cierto es que estuvo muy bien. Tiempo agradable. Cosas interesantes por ver. Que más puedes pedir.

Ballindamm

Una tarde estupenda a orillas del Binenalster de Hamburgo.

Hafencity

Y tranquilos paseos por Hafencity, aprovechando también la suave luz del atardecer.

Nyhavn

En Copenhague, a veces sorprende poder obtener tranquilas imágenes de un sitio tan bullicioso como Nyhavn.

Gefionspringvandet

En cualquier caso, cualquier sitio es bueno para descansar, incluso la turbulenta fuente de la diosa Gefion.

Markt y Rathaus

Una niña, contempla la Lübeck que fue, mientras come un helado y da la espalda a la Lübeck que es.

Holstentor

Anochece sobre la Holstentor de Lübeck, patrimonio de la humanidad según la UNESCO.

Vacaciones cortas en Estocolmo y otras ciudades suecas

Sí que pude realizar mi escapada corta de cinco o seis días a mitad de agosto. Y en esta ocasión me dirigí a la capital sueca, aunque también visité Gotemburgo y Uppsala. Fuero unos días tranquilos, con bellas ocasiones fotográficas, gracias a unas condiciones de luz cambiantes, pero en general más agradables que en nuestras latitudes.

Ciclistas bajo la lluvia y Stadshus (ayuntamiento)

La capital sueca me recibió, con su ayuntamiento como elemento significativo, con un día de nubes y lluvia.

Vasa, maqueta y original

Espectacular es la visita al museo dedicado a esa catástrofe naval que fue la botadura del Vasa.

Järnpojken

Habitualmente rodeado de muchos turistas, el momento ideal para visitar al diminuto Järnpojken es la noche.

Velero convertido en hotel flotante

Gotemburgo resultó no ser tan atractiva turísticamente, con el puerto, muy ventoso ese día, como uno de los sitios a visitar.

Gustaf Adolf Torg

Fue un día de alternar los paseos con la búsqueda de refugio ante los eventuales y fríos chaparrones que se sucedieron a lo largo del día.

[Fotos] Ferrocarriles en blanco y negro

Fotografía personal, Trenes, Viajes

En gran medida, ayer estuve abstraído de otras actividades porque me puse con un proyecto de hacer una pequeña publicación con fotografías de tema ferroviario extraídas del conjunto de mi último viaje por el norte de Alemania y Dinamarca. Y  todas en blanco y negro. Creo que puede quedar curioso. Os dejo un adelanto.







[Viajes] Álbumes de fotos de las ciudades hanseáticas y Copenhague

Viajes

Dentro de las rutinas habituales después de cada viaje, está preparar el álbum o los álbumes de fotografías del viaje, que a través de Blurb se convertirán en imágenes de verdad, en papel, que ocuparán un espacio en mi biblioteca de recuerdos y fotografías. Pero dichos álbumes pueden verse también en línea a través de Issuu. A continuación os pongo las portadas de los tres álbumes que he preparado de mi último viaje a las ciudades hanseáticas del norte de Alemania y a Copenhague y alrededores. Hay uno dedicado en exclusiva a Hamburgo, otro al resto de las ciudades alemanas, y el tercero a Copenhague y otras localizaciones danesas (y sueca). Pulsando con el ratón en las imágenes podréis acceder a hojear los álbumes.

Ciudades hanseáticas, 2011 - Hamburgo

Ciudades hanseáticas, 2011 - Bremen, Lübeck, Lüneburg,... y Celle

Copenhague, 2011 - Copenhague, Hillerød, Helsingør,... y Helsinborg

Espero que los visitéis y que os gusten. Y se es así agradecería vuestros comentarios.

Música recomendada

Ya he comentado en alguna ocasión lo que me gusta la cantante de bluegrass, Alison Krauss. Y que recientemente sacó al mercado su último disco con Union Station, Paper Airplane. Pues bien. No hace falta comprarse el disco para escucharlo legalmente. Esta semana, en Radio 3 han publicado un podcast extraordinario de Toma Uno en el que ofrecen el concierto que dio la cantante con su banda en Londres hace un par de meses para presentar el disco. Y está muy bien.

Legienstrasse

Muy tímidamente he comenzado a plantearme algún revelado alternativo de las fotos del viaje; como esta toma en blanco y negro de la estación del U-bahn de Legienstrasse, que tampoco es nada del otro mundo - Leica D-Lux 5

[Historia] Las otras catástrofes de las guerras

Arte, Historia

Esta entrada de hoy es una reflexión. Una reflexión que en mi mente no es nueva, pero que surgió de nuevo durante mi último viaje de vacaciones, cuando visitaba la Marienkirche de Lübeck. Durante la visita a este emblemático templo de la ciudad hanseática, encontré unos paneles que hablaban de Der Lübecker Totentanz, la danza macabra de Lübeck. Estos impresionantes frescos que ofrecían esta representación de la muerte tan popular en la edad media, y que de alguna forma ha llegado hasta nuestros tiempos. Al ver las imágenes de los distintos personajes mundanos cogidos de la mano con la muerte, mi recuerdo se va hacia alguna de las escenas de El séptimo sello de Bergman donde la danza macabra está presente en distintas escenas.

Recuerdo a la danza de los muertos de Lübeck (Marienkirche)

Paneles informativos recordando la Totentanz en la Marienkirche de Lübeck - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Sin embargo, esta obra de arte ya no se puede contemplar hoy en día. Pereció en 1942 en el incendio de la iglesia que siguió al bombardeo de la ciudad por las fuerzas áreas aliadas. Quede clara una cosa. La principal catástrofe en una guerra, siempre, es la humana. Por supuesto, por la muerte, el dolor, la pobreza en la que se sumen las víctimas de la misma, casi siempre desde hace unas décadas la población civil. También la deshumanización de las fuerzas agresoras, de los soldados, y por supuesto, de quienes más responsabilidad tienen, quienes los mandan a la destrucción y a la matanza. Pero hay otras catástrofes. Las del medio natural, las de la cultura, las del arte, las del medio que nos rodea, que siempre quedará degradado al final de una guerra respecto a su estado anterior.

Campanas caídas (Marienkirche)

No son el único recuerdo de la catástrofe bélica en la Marienkirche; en un rincón del templo, permanecen las campanas que cayeron al suelo durante el incendio - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

El entorno de la Marienkirche y el Rathaus (ayuntamiento) de Lübeck, junto con algún otro edificio como la Holstentor están declarados como patrimonio de la humanidad desde 1987 por la UNESCO. Pero cuando visitamos la ciudad, nos damos cuenta de que no son más que un pálido reflejo de lo que probablemente fue la ciudad antes de la contienda bélica. Un reflejo de la belleza y de la riqueza generada cuando la humanidad se dedica a actividades pacíficas y comunicativas como el comercio. Y que contrasta con la falta de personalidad, incluso la fealdad, de los edificios surgidos tras la misma. Es algo más de lo que perdemos cuando llega la sinrazón de la violencia.

Vista hacia Marienkirche desde Petrikirche

Desde la Petrikirche, tenemos una vista de la Marienkirche reconstruida; pero en un plano anterior vemos alguno de los feos edificios que rompen la armonía del conjunto, que surgieron tras la guerra - Leica D-Lux 5

Hoy día, sólo las nuevas vidrieras puestas tras la reconstrucción del templo nos devuelven alguna imagen de lo que fue sin duda uno de los principales culturales y artísticos de la ciudad. Y al mismo tiempo, un recuerdo de lo que fue el modo de ver el mundo y la vida durante una fase de la historia de la humanidad. Que forma parte de lo que nos ha hecho llegar a ser como somos. El ser humano, sus comportamientos, no es consecuencia sólo de la evolución biológica sino también de la evolución cultural. Del aprendizaje, no sólo personal, sino acumulado por la sociedad a lo largo de los siglos. Un aprendizaje que sin embargo no le ha servido para saber cómo evitar ese máximo exponente del fracaso de las sociedades humanas que es la guerra.

Vidrieras con la danza de los muertos (Marienkirche)

Macabras representaciones en las vidrieras de la Marienkirche; aunque algunas también son divertidas,... obsérvese el pirata... - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

La destrucción fue causada por las fuerzas aliadas, como lo fue por toda la geografía alemana. Hoy día, muchas de las grandes, y no tan grandes, ciudades alemanas presentan un aspecto despersonalizado y feo en sus cascos antiguos como consecuencia de la destrucción padecida por la guerra. Una destrucción que los propios alemanes desencadenaron cuando permitieron que un dictador como Hitler tomara el poder. Sin embargo, pensemos que cualquier pueblo es susceptible de cometer los mismos errores que se cometieron en Alemania a partir del año 1933. Y de hecho, se cometen cada día. Y al final de estos períodos terribles, el mundo es, de alguna forma, un sitio peor para vivir. Porque muchas cosas bellas desaparecen.

Markt y Rathaus

Una niña ante la reproducción en miniatura del antiguo casco antiguo de Lübeck, en el Markt de la ciudad, ante el Rathaus - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.