Fotos realizadas con Leica M2 con objetivo Brightin Star 28 mm y película Kentmere Pan 200. Las cuestiones técnicas de las fotos que se muestran las podéis conocer en Carlos en Plata. Disponible también en Substack.
En fotografía documental, especialmente cuando la realizas en las calles de la ciudad, muchas veces conviene un equipo ágil. Que con rapidez permita el encuadre y el disparo, sabiendo que la exposición y el enfoque son los adecuados. Muchos creen que esto es más difícil con película fotográfica que con digital. Pero se equivocan. Los antiguos equipos estaban preparados para suministrar ayudas al fotógrafo que incrementaban la agilidad en la toma fotográfica.
A principios del mes de febrero lo puse en marcha, con una combinación de cámara y objetivo que permite una solución con buenas prestaciones para este tipo de fotografía, y al mismo tiempo lo suficientemente compacta para poder llevarla en el bolsillo del chaquetón durante el invierno. Y los resultados no están mal, oye.
Fotos realizadas con Panasonic Lumix GX1 convertida a espectro completo y Panasonic Lumix G9 II en estado de fábrica. Las cuestiones técnicas de las fotos de hoy las podéis encontrar en Carlos en Plata. También en versión Substack.
Hace unos días preparé una entrada para la página web de AFZ Asociación de fotógrafos de Zaragoza dedicada a unas primeras y básicas nociones de la fotografía en el infrarrojo cercano. Para las fotografías con película superpancromática en blanco y negro tiré de archivo. Pero la mayor parte de las fotografías digitales las hice el sábado pasado con una vieja cámara micro cuatro tercias convertida al espectro completo y con la ayuda del correspondiente filtro de paso alto para el infrarrojo.
Pero también coincidió que en esos días estaba de estreno de un nuevo objetivo super gran angular para micro cuatro tercios. Con el que hice buena parte de las fotografías en el infrarrojo. Pero también fotografías en el espectro visible normal con la cámara de más calidad y prestaciones que tengo. Que es con la que más usaré esta óptica. Que muy bien, oye.
Fotos realizadas con Canon EOS 650, objetivo EF 85 mm f1.8 USM y película 4Hundred Film. El comentario técnico de las fotografías lo encontraréis, como de costumbre, en Carlos en Plata. Disponible también en Substack.
Por caer el día de San Valero, fiesta local en Zaragoza, 29 de enero, en un jueves, fuimos no pocos los zaragozanos que cogimos un puente en aquellos días. Pero el tiempo no estuvo del todo colaborador. Hubo lluvias al principio de aquellos días, lo que arruinó los planes. Pero durante el sábado y el domingo, la cosa mejoró, las temperaturas se hicieron agradables… y apetecía caminar y pasear.
Tras empezar a digerir las fotografías que realicé en Calahorra en el día de San Valero, decidí salir a caminar y pasear por la ciudad con un equipo fiable y sin complicaciones. Una cámara réflex fiable, un teleobjetivo corto de buena calidad óptica, y una película todo terreno con un rendimiento cromático agradable.
Así que no hay más complicaciones en las fotografías de esos dos últimos días de aquel largo fin de semana. Quizá ya se habían perdido los colores del otoño… que se habían mantenido durante la mayor parte del invierno. Cada vez hay más otoño, menos inviernos, y transiciones más imprecisas a la primavera. Da la sensación de que en unos años sólo habrá tres estaciones; primavera, el largo verano, y un otoño que plácidamente nos llevará a la siguiente primavera. Ya veremos.
En cualquier caso, aquí os dejo algunas fotografías de aquellos días. Espero que os gusten. Y si queréis comentar o preguntar algo, quedo a vuestra disposición. Y acabo de pensar que llevo más de dos meses de retraso en el comentario de algunas de mis experiencias fotográficas… si estamos ya a mitad de abril. En fin. Y preparando próximos viajes para mayo.
Fotos realizadas con Hasselblad 500CM y objetivo Carl Zeiss Sonnar 150 mm f4 C sobre película Instax Square Color. El comentario técnico de las fotografías lo encontraréis en Carlos en plata.
La última vez que os traje unas fotografías realizadas con película instantánea, vinieron con problemas. El respaldo que permite usar este tipo de película sobre la cámara de formato medio estaba desajustado y las fotografías corrían el riesgo de velarse, o de presentar filtraciones de luz.
Creía que tenía claro el problema… pero la verdad es que no era lo que yo creía. Y con las pruebas que hice sin película, el problema persistía. El respaldo se soltaba; con el riesgo de velar la película.
Finalmente di con el problema, que resultó tener una fácil y rápida solución, por lo que me fui un domingo por la mañana a comprobar que todo iba bien entre los tulipanes del Parque Grande de Zaragoza.
El momento estupendo de la mañana fue cuando, realizando una de las últimas fotos, una señora ya mayor, probablemente de más de 80 años, aunque aparentemente en buen estado de salud, afortunadamente, de espaldas a mí, oyo el disparo y se volvió exclamando “¡Eso es una Hassel!”.
Fotógrafa profesional cuando estaba en activo, tiene un equipo amplio y completo Hasselblad, que no usa porque pesa mucho, me dijo. Se contenta con la cámara del móvil. Le regalé una de las fotos. Y lo agradeció mucho. Fue un buen momento que me puso de muy buen humor.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de paisaje industrial con Fujifilm GS645S Wide 60 y Kentmere Pan 200.
Supongo que a pocos se les escapa en este país de la Península Ibérica que el invierno ha sido lluvioso, con una sucesión notable de borrascas, o como se les llame ahora, con nombre de persona. Desde luego, en Zaragoza, lugar de clima árido, escasamente lluvioso, hacía mucho que no teníamos un tiempo así de lluvioso. En cualquier caso, cuando se ha podido, hemos seguido saliendo a hacer fotos. Y quizá este tiempo ha permitido hacer cosas distintas a las habituales, o con luces distintas a las que estamos acostumbrados. No hay mal que por bien no venga. Y además, hacía tiempo que no salía a fotografiar por Cogullada y por la playa de vías para clasificación de trenes mercantes que por allí se encuentra.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de paisaje urbano con Pentax MX, SMC-M 200 mm y película 4Hundred Film.
Unas semanas después de la experiencia que os relaté hace unos días con el fin de año, volví a salir a caminar por distintas zonas de la ciudad, en general dentro del cinturón verde de Zaragoza y espacios análogos, con la misma cámara, la que tradicionalmente ha sido uno de mis cámaras favoritas. Pero en esta ocasión… no iba de cámaras. Iba de ópticas. Porque iba a hacer mis caminatas fotográficas con un teleobjetivo de focal muy respetable. Os dejo algunas fotos.
Ayer estuvimos visitando la exposición de fotografías de naturaleza de Antonio Gracia en la FNAC Plaza de España. Hace tiempo que coincido de vez en cuando con Antonio en actividades fotográficas. Un excelente compañero. Y una de las influencias que me han llevado a practicar de vez en cuando la fotografía de aves. Lo cual está muy bien. Recientemente he empezado a hacerme cargo de la página web de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Y la primer publicación que he subido ha sido sobre esta visita. En el encabezado encontraréis el enlace, así como la réplica que he hecho en mi Substack sobre fotografía. Aquí os dejo algunas fotos de la visita. Si estáis por Zaragoza en las próximas semanas, pasaros a verla. Es muy maja.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de paisaje urbano con Pentax MX y película 4Hundred Film.
Este es el último rollo de película que expuse durante el año 2025. En los últimos días del año, estando de vacaciones. Las últimas fotos del rollo las expuse en el jardín botánico de Zaragoza la misma tarde del 31 de diciembre, que fue muy agradable. Fresca pero soleada. Pero tras revelar el rollo me encontré con algunos problemas, como ya he indicado en el título. Pero la discusión de esos problemas los dejo para el artículo que he enlazado en el encabezado. Aquí simplemente os dejo algunas de las fotos de esos últimos días del año pasado.
Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, comentadas, en Carlos en plata. Paseo por Zaragoza con Fujifilm GFX 50R y un objetivo Canon EF adaptado.
Como ando muy liado con una diversidad de cuestiones, no tengo mucho margen ni tiempo para recoger posibles recomendaciones fotográficas en los últimos tiempos. Pero esta semana me han surgido por ahí un par de ellas tan evidentes que no he podido dejar de marcarlas y, ya puestos, traerlas a estas páginas, aunque sea brevemente.
No hace mucho que mencionaba en estas páginas el obituario del británico Martin Parr, un fotógrafo que lanzó su crítica mirada sobre el ser humano corriente, pero sin deshumanizar nunca a las personas. Crítica sí, destruir no. Una de sus series más antiguas, y para muchos un trabajo seminal, que ha sido reeditado varias veces, son The Non-Conformists. O, en castellano, Los inconformistas. Traigo la recomendación a partir de un artículo en PhotoBook Journal. Como digo, es uno de sus trabajos tempranos. Si estamos acostumbrados al vibrante color y a las ampliaciones de un tamaño respetable de las fotografías de Parr, en esta serie, al contrario, trabajó con blanco y negro, y con pequeñas copias de tamaño postal, para reflejar la vida de los habitantes de una pequeña población inglesa, donde Parr y su esposa vivieron durante unos años, al norte de Inglaterra. En Yorkshire. El nombre bien de alguna de las denominaciones religiosas del lugar, los metodistas inconformistas, protestantes que no estaban conformes con las reglas de uniformidad establecidas para el anglicanismo oficial del país. Las fotografías recogen la vida cotidiana del lugar, con costumbres y hábitos que se encontraban en retroceso o desapareciendo allá por mediados de la década de los años 70 del siglo XX. Un trabajo que ya conocía, pero que cada vez me parece más interesante.
En Another Magazine han echado un vistazo a la obra de Don McCullin. McCullin, reportero que practicó fundamentalmente la fotografía documental, es recordado especialmente por haber cubierto unos cuantos conflictos bélicos del siglo XX, con una mirada muy humana hacia quienes se vieron involucrados en ellos. Algunas de sus fotografías son de ellas que se llama habitualmente como «icónicas», de las que muchos reconocen y han visto, pero no saben quien las hizo. Pero también dedicó tiempo y esfuerzo a otras disciplinas como la naturaleza muerta, el paisaje o la fotografía de viaje. Y en lo que he podido ir viendo, son fotografías excelentes que merecen la consideración del aficionado a la fotografía. Incluso se me ha pasado por la cabeza la posibilidad de adquirir un libro dedicado a esta vertiente de la obra de McCullin. Don McCullin todavía nos acompaña sobre la faz del planeta, aunque ya es nonagenario. Una anécdota curiosa es que, aunque luego ha sido un fotógrafo reconocido y respetado, cuando sirvió en la fuerza aérea británica no ejerció de fotógrafo porque no pasó un examen teórico escrito. Y se conformó con trabajar en ese periodo en un laboratorio de revelado de esa rama de las fuerzas armadas británicas. A saber que «tontás» preguntaban. Ups… acabo de ver que lo de comprar el libro va a ser que no. Viene en un cofre de tres libros distintos, y el cofre cuesta 1250 libras esterlinas. Un pastón. Quizá encuentre otras alternativas.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de paisaje urbano con Hasselblad 500CM y película Kodak Portra 800.
En la misma tónica que unas fotografías en blanco y negro con película de alta sensibilidad que os mostré hace un par de semanas, traigo ahora otras en similares circunstancias, pero con película fotográfica para negativos en color. También con el mismo respaldo para cámara de formato medio, que permite obtener 16 fotografías en lugar de las 12 tradicionales. Cuadraditas, también dentro de ciertas tradiciones. Aunque en esta ocasión con algún problema, porque algunas me quedaron ligeramente trepidadas, y algunos fotogramas se montaron sobre los vecinos al no avanzar correctamente el rollo de película.
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de paisaje urbano con Leica M6, Brightin Star 28 mm y Kodak UltraMax 400.
Ya mencioné en varias ocasiones que tres fueron las ópticas fotográficas que me llegaron a casa a lo largo del mes de diciembre. Dos de ellas pensadas para ser usadas con cámaras digitales; algunas fotografías ya he ido poniendo por aquí. Y aquí. Y otra óptica, aunque se puede usar en digital, realmente la quería para usar con cámaras para película tradicional. Ya os puse fotos del primer rollo que hice con ella, en blanco y negro. Pero realmente, el primer rollo que hice con ella fue en color, el día anterior, y aquí os traigo algunas fotos, una vez reveladas y procesadas..
Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Fotografías de la capital de la Rioja Baja con Fujifilm GFX 50R y Fujifilm X100VI.
Como suele suceder por estas fechas desde hace unos años, entre la fiesta de San Valero, festivo local en la ciudad de Zaragoza, y algún día más que me cojo por mi cuenta, es el momento de comenzar la actividad viajera del año, aunque sea en escapadas cortas de un día. Desgraciadamente, este año va a ser sólo una escapada, realmente próxima. El mal funcionamiento en estos días de la red ferroviaria, en general, y la de alta velocidad en particular, sumado al mal tiempo anunciado en el destino previsto, han hecho que suspendamos uno de los viajecitos en el día.
Pero ayer sí que hicimos una escapada corta a la ciudad riojana de Calahorra. Situada a 115 kilómetros de Zaragoza, con el tren más rápido disponible, los Alvias que conectan Barcelona con Bilbao, son aproximadamente entre 75 y 90 minutos entre las dos ciudades del valle del Ebro. Si todo va bien. Que no siempre es así. Los trenes con más paradas… pues tardan más. Claro. Por las incidencias en la circulación de estos tiempos, llegamos a Calahorra con 50 minutos de retraso a la ida, y con 40 minutos de retraso a Zaragoza a la vuelta.
Lo de las empresas ferroviarias es de vergüenza. Hace unos meses, ante las quejas constantes por los retrasos de los trenes de alta velocidad de Renfe, se anunciaba por parte del ministerio de transportes que los trenes de alta velocidad de la empresa española ferroviaria por excelencia se habían quedado o se estaban quedando obsoletos. Y algunos de ellos especialmente, que llevó a la retirada temporal de los trenes que hacían los servicios (presuntamente) más económicos. No había que echarle mucha imaginación para deducir que a la antigüedad había que sumar un mantenimiento muy justito de los vehículo. La cosa del ahorro y el funcionamiento como empresa privada. Ahora, por el triste y desgraciado accidente de Adamuz y otros menores, pero alguno también triste por el costo en vidas, es el ADIF, la empresa pública gestora de la infraestructura ferroviaria la que se ha visto obligada a revisar los trazados y a realizar trabajos de mantenimiento que ya se deberían haber hecho. Como consecuencia, enoooooormes retrasos en casi todos los trenes, especialmente los que van por las vías de «alta velocidad». A pesar de ello, y sabiendo que no van a poder cumplir con los compromisos horarios, siguen cobrando como si fuera auténtica alta velocidad, no anuncia los nuevos horarios reales, nos los ficticios que publicitan, u ofrecen la posibilidad de anular sin coste el billete de unos viajes que se sabe positivamente que no va a cumplir con las condiciones previstas. Y esto vale para todas las empresas ferroviarias. Aunque no al mismo nivel que las pérdidas de vida, como es lógico y proporcionado, no deja de ser también, en su medida, triste y lamentable.