[Fotos] Elegir “una sola foto” para exponer… ¡qué dilema!

Fotografía, naturaleza

Como todos los años, ya se está preparando la exposición anual de las fotos de los socios de la Asociación Aragonesa de Fotógrafos de Naturaleza ASAFONA. En esta exposición, que se suele celebrar en el mes de septiembre, coincidiendo con las jornadas de la asociación, los socios pueden remitir una de sus fotos para ser expuesta en compañía de las de otros compañeros. Ahora no recuerdo si es la tercera o la cuarta vez que participo. Por supuesto, el tema de la exposición es la naturaleza en sus diversas vertientes; paisaje, flora, fauna, etcétera.

El cometa C/2020 F3 (NEOWISE) era una opción muy representativa del año. Dejando aparte el coronavirus y otros accidentes.

Cuando me hice socio, en las dos primeras convocatorias en las que tuve ocasión, no participé. Vamos a ver… aunque soy socio de esta asociación, que me ha aportado cosas interesantes, aunque no sea uno de los miembros más activos ni mucho menos, no me considero fotógrafo de naturaleza. Lo cual no quiere decir que la naturaleza no esté representada en mis fotos. Pero no me considero especializado en esta modalidad, ni mucho menos. De hecho, en la página web de la asociación, los socios podemos tener nuestra galería de fotos. Y la mía es temática; hablo, con fotos, del impacto del ser humano en el paisaje con una perspectiva histórica. Y es que ese sí es un tema que me interesa, el paisaje alterado por el ser humano, generalmente para mal, aunque no siempre.

La cuestión es que, desde que participo en la exposición, el acto de escoger una fotografía para la exposición es una actividad que me estresa. Mira tú que tontería, se dirán algunos… ¡pues sí! Como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes. En primer lugar, pocas veces hago fotos pensando en la foto individual. Generalmente, hago fotos pensando en un conjunto. Para contemplar varias de ellas que me cuentan algo, o representan un lugar, o un fenómeno, por lo que las fotos aisladas nunca me satisfacen por completo. En segundo lugar, me siento inseguro sobre si lo que a mí más me apetece exponer es lo más apropiado. Y si lo que me gusta a mí, complacerá al público que lo observe… lo cual quizá hable de mis inseguridades y de mis dependencias que de mi actitud como aficionado a la fotografía. En tercer lugar, me cuesta decidirme por una. ¿Elegiré una composición más clásica? ¿Buscaré otra más arriesgada? ¿Naturaleza pura o alterada por el ser humano?

Finalmente, mi proceso consiste en repasar las fotos realizadas en el año anterior, desde la anterior convocatoria, seleccionar unas quince o veinte, y luego ir eliminando. Hasta que de alguna forma, me quedo con la que en ese momento me convence más. En esta entrada de hoy, os presento las candidatas. Proceden de los tres viajes que hice en 2020, con un predominio masivo del viaje a la isla de la Palma, porque fue el más orientado a la naturaleza, y alguna del cometa C/2020 F3 (NEOWISE), que nos alegró el cielo estival. Bueno, en realidad, del viaje a Portugal no hay nada, porque entre que fue un viaje muy urbano y que perdí la cámara digital… lo poco que tengo de la ría de Aveiro y playas adyacentes no dan la talla. No os digo cuál he elegido. Eso, lo tendréis que saber visitando la exposición. En septiembre, en la Agrupación Artística Aragonesa, en la calle de Mariano Lagasca 23 de Zaragoza.

[Arte y cultura] Exposiciones en el Centro de Historias de Zaragoza y en la Lonja

Arte, Cultura

Hacía un tiempo que no quedábamos para ir de exposiciones. Supongo que ya es un tópico decir que hay cosas que han cambiado con la pandemia de covid-19. Rutinas que ya no son rutina. Gentes con las que ya no quedas con tanta frecuencia. Lugares a los que ir… ya no es lo mismo. Pero supongo que tenemos cierta “obligación” de ir retomando ciertas normalidades. De verdad, no como dicen los políticos.

Sin madrugar en exceso, pero sin perezas, para encontrar las salas de exposición tranquilas, ayer domingo nos fuimos a visitar tres exposiciones. Dos de ellas en el Centro de Historias de Zaragoza CHZ y otra en la Lonja. Vamos con ellas.

Enmarcada en la II Muestra Internacional de Arte Contemporáneo realizado por mujeres, organizada entre la Plataforma de Mujeres en el Arte Contemporáneo PMAC y el Servicio de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, tenemos la exposición Tierra Sujero Político en el CHZ. Es una exposición colectiva de autoras contemporáneas comprometidas con la tierra, el paisaje y el medio ambiente. Es una exposición sencilla, aunque bien estructurada, en la que se echa de menos una mayor profundización en los conceptos que quieren transmitir las artistas, uno de los problemas que tienen las exposiciones colectivas, con muestras limitadas de las obras de cada autor, autoras en este caso. Pero tiene algunas obras con conceptos interesantes.

Más popular de cada al gran público es la exposición (in)VISIBLE, en la que se utiliza la evolución de la ropa interior femenina desde el siglo XIX hasta nuestros días como metáfora del camino que ha tenido que recorrer, y sigue recorriendo, la mujer hacia la visibilidad social. Está bien, es una exposición más “tactil”, más material, y sobre un sujeto al alcance de la mayoría del público. También por ello corre el riesgo de caer en la anécdota o en lo superficial. A pesar de que tiene cierta extensión, creo que hay dimensiones del tema que no se tratan con la suficiente profundidad. Pero es muy entretenida.

Cambiando de centro de exposiciones, nos vamos del CHZ en la plaza de San Agustín (que nadie intente entrar desde el parque Bruil, no se puede), y callejeando por el casco histórico de la ciudad nos llegamos a la Lonja en la plaza del Pilar para visitar la exposición retrospectiva dedicada a Ricardo Calero, Espacios del sentir. El veterano artista nacido en algún lugar de la provincia de Jaén, pero que lleva buena parte de su vida en Zaragoza, es definido en algunos lugares como escultor. Sin embargo es un artista que no duda en utilizar una variada panoplia de técnicas, en las que podemos incluir también dibujos y collages, obras gráficas y pictóricas, fotografías y vídeos para reflexionar sobre el mundo y el lugar del ser humano en el mundo. Los temas, en una retrospectiva, amplia en el tiempo, son variados, pero hay espacio para situarlos. Eso sí, si queremos empaparnos mejor de las obras, no bastará la visita que hicimos nosotros, relativamente limitada en el tiempo, y eso que no nos apresuramos mucho, sino que convendrá dedicar tiempo. E incluso hacer varias visitas; al cabo, la visita es gratuita.

[Cultura] Vampiro soy… medio loco estoy…

Cultura

Tengo la sensación de que en un tiempo pasado ya había titulado una entrada de este Cuaderno de ruta de forma parecida. Viene de una cancioncilla más o menos popular entre críos y adolescentes en los años 60 y 70. Más bien 70, creo. El caso es que este lunes pasado, cuando salí de mi lugar de trabajo, decidí dar una vuelta. Está haciendo una semana horrible, gris, feísima, con un luz de un muermo aplastante, y con unas temperaturas que no saben ser ni frías ni templadas… pero que a mí me han dejado más bien frío, aunque a las cuatro de la tarde me sobre el chaquetón. El caso es que esta gris frialdad del día hizo que al pasar por Caixaforum Zaragoza, viendo que tenían una nueva exposición dedicada a los vampiros, entrase a cotillear antes de irme a casa.

Por supuesto, aunque el persona más conocido del mundo vampírico, el conde Drácula, sea una creación literaria de Bram Stoker, lo que tenemos clavado en nuestra imaginación y pensamiento es la iconografía sobre el personaje, tal cual o bajo su sorteador de derecho de autor, Nosferatu, que nos ha legado el cine. Y esta abundante inconografía ocupa un amplio espacio en diversas secciones de la exposición. Pero sinceramente… no soy yo un gran aficionado al conde transilvano. Ni al cine de terror gótico, o no gótico, en general. Creo que de sus representaciones en el cine, la que más me ha divertido siempre es aquella que debemos a Polanski. Parodia que pone de manifiesto los grandes defectos del conde; aristócrata, narcisista, machista… un fascista en líneas generales. Y los antagonistas del conde, tan británicos ellos de la época victoriana tardía… no me caen mucho mejor.

Pero hay una multitud de derivados en la cultura popular del mito vampírico-draculiano que si me divierten, me gustan, me atraen… me complacen de formas diversas.

Qué ideal esa portada de Harper’s Bazaar en plena guerra mundial, toda patriótica, promoviendo las donaciones de sangre para los heridos, en la que aparece una jovencísima, adolescente, Betty Persky, todavía no era Lauren Bacall, antes de ser descubierta por Howard Hawks y Humphrey Bogart para disfrute y admiración de todos los cinéfilos. Aprovecho esta referencia cultural, para lanzar un ataque en mi cruzada anti doblaje en el cine y en pro de las versiones originales. En Rear Window (La ventana indiscreta), la novia del fotógrafo lesionado, Grace Kelly, en su versión doblada, anuncia que viene de hacer, o va a hacer, un recado a los “almacenes Harper”… Hay que ver la versión original para percatarse que es una modelo profesional, similar a la Bacall, que va o viene a la revista Harper’s Bazaar a sus cosas. En fin… lo que nos hemos perdido por los “espléndido doblajes españoles, de los mejores del mundo”.

Y que decir de la estupenda imagen de la no menos estupenda Maggie Cheung, embutida en látex, en su peculiar encarnación de Irma Vep en la película del mismo nombre de Oliver Assayas, que vi recientemente en Mubi, y que hace homenaje de la película Les vampires de Louis Feuillade, donde aparece por primera vez el personaje de Irma interpretado por Musidora. Percatémonos que “Irma Vep” es un anagrama de “VampIre”…

Por otro lado, la temática vampírica ha influido en muchos otros ámbitos de la cultura y el arte, tanto en el plano popular como en el más culto. Nunca he sido fan de la afamada película que Coppola hizo en los años 90 sobre el famoso conde; a quién se le ocurre pensar que Winona Ryder tiene madera de Nina Murray… Pero sin duda, el diseño de producción y otros gremios artísticos de la película son de altísimo nivel y una referencia. Como pueden ser los diseños de vestuario de la japonesa Eiko Ishioka para la película.

Y ese autorretrato vampírico de la pintora Claire Tabouret, entre la inocencia, el desvalimiento y el terror hemófago, que por algún motivo llevó mi pensamiento a una de las películas sobre vampiros que sí me gustó, y que nos llegó desde las frialdades nórdicas suecas. La versión que a continuación hicieron los USamericanos, no… esa no me gustó. Curiosamente, no encontré en la exposición ninguna referencia a esa variante del fenómeno vampírico. Mucho más interesante desde muchos puntos de vista que las dedicadas al conde dichoso.

Son muchas más las referencia en la cultura popular que se pueden encontrar al mito vampírico. Algunas de los más divertidas las encontramos en la prensa, especialmente en la prensa satírica, aunque no solamente, generalmente asociando el concepto de actitud vampírica a los poderes económicos y los poderes fácticos. También son características la multitud de adaptaciones a la historieta, cómic o novela gráfica o como lo queráis llamar. Medio en el que además se ha visto sometido a menos tensiones censoras, y ha dado rienda suelta a las connotaciones sexuales de la agresión del vampiro, como nuevo lobo féroz para las caperucitas modernas. Aunque también ha dado lugar al nacimiento de numerosas vampiras. Literatura, televisión… en las últimas décadas no han faltado adaptaciones del mito vampírico y muchas de ellas son mencionadas en la exposición. Quizá demasiado escueta para todos los frentes que puede abarcar el tema.

Entretenida, sin duda. ¿Recomendable? Depende de lo que te interese el tema.

[Arte] This is POP!… Pop-art en el Centro de Historias

Arte

Nos ha dado la sensación de que un número no desdeñable de las personas que visitaban el Centro de Historias de Zaragoza esta mañana, una mañana muy agradable desde el punto de vista del tiempo atmosférico, no tenían muy claro qué iban a ver. Comentarios que oyes, caras que ves… Y es que ese título de la exposición “¡Esto es POP!” en inglés… junto con el hecho de que en algún material promocional se viera alguna portada de un disco… pues da la sensación de que había gente que pensaba que esto iba de música pop(ular).

Yayoi Kusama (prefiero las habitaciones infinitas a las calabazas con lunares… pero es dif´ícil montar una de aquellas)

Pero no. La cosa iba de pop-art, o arte-pop si queremos traducirlo. Y sólo de forma colateral iba de música. En concreto, en la medida en que destacados artistas visuales de esta corriente artística de la segunda mitad del siglo XX participaron en el diseño de algunas de las portadas más destacadas de los discos de larga duración de la música pop y rock. Música pop es aquella que atrae al público general, que se usa para bailar, para relacionarse y para ligar, y que suele constituir lo que se llama la “banda sonora” de la vida de la gente. Música que suena en la radio, que se tararea, que se baila, que se sabe cantar, frente a la música culta que sólo sale en la radio si la buscas mucho, que muchas veces no somos capaces de tararear, que no se adapta al baile salvo en algunos casos, y que en muchas ocasiones no tiene letra. Y que nos suena rara. Eso sí… la música pop varía. O variaba. Por tiempos y lugares. En los últimos 30-40 años parece que se homogeneizado globalmente, y varía de forma superficial en sus formas, en realidad.

Una Marilyn de Andy Warhol.

Pero el pop-art es otra cosa. Es una corriente de arte contemporáneo. Aunque pueda ser abstracto, se inspira en lo cotidiano, sean objetos, personas o acontecimientos. En la publicidad. En las estrellas de cine. En los refrescos. En las judías en lata. En los tebeos. Y además es fácil de entender por el gran público. Suena a reacción contra las vanguardias, que obligan a adquirir un código, un vocabulario artístico, que no está al alcance de todos y que sitúa al arte en un plano distinto al del público general. Aunque me parece una temeridad considerar que todo el mundo entiende el significado y las intenciones de los (o al menos, algunos) artistas pop-art. Ya que sus obras contienen también en ocasiones su dosis de rebeldía y de cuestionamiento social hacia los temas cotidianos que aparecen en sus obras.

También artistas españoles, como los valencianos del Equipo Crónica.

El arte pop es también un arte fácilmente reproducible. Porque a partir de dibujos, ilustraciones, grabados, fotografías y otros… tira de técnicas como la serigrafía para reproducir la obra, hacerla más asequible, si no al público general, al menos no reservada a unos pocos privilegiados. Frente a la obra única que es una pintura al óleo, por ejemplo, o a las pocas copias que se funden a partir de los moldes de una escultura, entre lo que hemos visto esta mañana,… de Warhol, de Lichtenstein, de Murakami (Takashi, no Haruki… que es este último es un novelista), de Opie, de Koons… hemos visto ejemplares de series de 1000, 2000, 3000 ejemplares. Cuando decenas de miles cuando la obra ilustra la carátula de un LP musical. Por lo tanto, la obra de arte pop, además, es popular. O se populariza. En algún caso… es populista, incluso… véanse algunas obras de Koons, por ejemplo.

Julian Opie.

Sobre la reproductibilidad técnica de la obra artística ya nos habló Walter Benjamin en los años 30 del siglo XX. Por ahí tengo el libro. En francés… lo compré en el museo de arte contemporáneo de Estrasburgo. Me interesó de inmediato. Al fin y al cabo, la manifestación artística que más me interesa es la fotografía. Y salvo determinadas técnicas fotográficas alternativas que ofrecen ejemplares únicos, una de las ideas base de la fotografía es que se pueden reproducir… ad nauseam.

Takashi Murakami.

La exposición no se para en el pop-art, en sentido estricto, el que estuvo de moda en los años 50 y 60 del siglo XX, emanando desde el Reino Unido y los Estados Unidos. Se adentra también en el arte postmoderno, en el arte urbano y en otras manifestaciones contemporáneas, de las que fue precursor o de las que se convirtió en un componente.

KAWS.

La exposición… no es como si fuese una sucursal del MoMA. Por la facilidad de reproducir la obra, no es tan difícil montar una exposición de este estilo artístico como del neoclasicismo veneciano… por ejemplo. Pero tiene un valor didáctico indiscutible. Estaba muy concurrida. Por las limitaciones de aforo en las salas, incluso filas para la entrada en las mismas. Cuando nos íbamos. Nosotros es que hemos llegado pronto. Pero la mayor parte de la gente no. España no madruga ni para parar una epidemia.

[Fotografía] Exposición, libros y recomendación

Fotografía

No ando con mucho tiempo, así que seré breve. Y por el contenido, ya podrán suponer los habituales que mañana domingo no habrá recomendaciones fotográficas. Hablaré de otra cosa. Otras cosas que se me acumulan de cara al fin de año. Pero vamos con cosas fotográficas.

Como ayer comentaba en un pie de foto en una entrada dedicada al cine, el jueves por la mañana, aprovechando que no tenía urgencias sobre compras navideñas, me di una vuelta amplia caminando por la mañana, con mi cámara Instax y también una de mis cámaras digitales más recientes, pero armada de un viejo objetivo de los años 50. Y había sensación de paz en las calles de Zaragoza. La cuestión es que, mientras me iba entreteniendo haciendo algunas fotografías con el viejo y comunista Triotar de 50 mm de Meyer-Optik-Görlitz montado sobre la Canon EOS RP, me llegué hasta la plaza de San Felipe de Zaragoza. Allí, me tentó entrar a ver una exposición de dibujo en el Museo Pablo Gargallo, pero vi que en la sala de exposiciones del Torreón Fortea, de dependencia municipal, una exposición fotográfica con muchas montañas. De Eduardo Marco Miranda. Algunas cosas de la exposición me gustaron más que otras. Pero no estuvo mal.

Algunas fotos más hechas con el Triotar. En el JPEG que hice en blanco y negro, acompañante del archivo principal.

En los últimos días me ha llegado algún libro de fotografía.

En el pequeño librito Wildfire de Arnaud Teicher, el fotógrafo francés nos hace un interesante estudio fotográfico de la recuperación del territorio tras un gran incendio forestal.

Y metido en una caja de madera… echa con paneles de 4 mm, nada complicado, me vino el libro The taste of the wind de Carlos Alba. Una reflexión fotográfica sobre la llegada masiva de refugiados a Europa durante la segunda década del siglo XXI. Específicamente a Suecia, el país que más refugiados acoge por mil habitantes, y todavía más específicamente a Landskrona, que se lleva la palma como ciudad que acoge a más refugiados dentro del país escandinavo. Alba es madrileño, pero nos hace llegar sus trabajos desde Londres, aunque esta es una colaboración con el museo de Landskrona. Lo de la cajita de madera es muy original… pero es un rollo para poner el libro en la estantería. Y encima la firma del autor está en la caja… no en el libro.

Finalmente, en Lenscratch, como habréis podido ver los habituales de mis recomendaciones semanales, últimamente es frecuente que cada semana lo dedique a un tema, a un grupo de fotógrafos o a los fotógrafos de un país determinado. Esta semana le ha tocado a Noruega. A falta de lo que publiquen mañana domingo, esto es lo que llevan en esta semana.

LunesTine Poppe.

MartesCharlie Fjäström.

MiércolesLinda Bournane Engelberth.

JuevesTerje Abusdal.

ViernesHelge Skodvin.

SábadoDamian Heinisch.

Como llevo una semana con muchos enredos a cuestas, no me ha dado tiempo de fijarme en su trabajo con detalle, pero hay varios que tienen buena pinta.

[Libros de fotografía/exposición] Paisajes con personas y retratos de Outumuro

Fotografía

Me han llegado varios libros en las últimas semanas. Sigo recibiendo libros de la editorial Another Place Press, porque me gusta ese estilo de fotografía de paisajes y lugares, pero con la presencia humana muy presente en los mismos.

Primero recibí los números 10 al 12 de los Field Notes. Cuadernos con fotografías de fotógrafos emergentes o con producciones modestas, pero que tienen algo que contar. Como los siguientes,…

Ya que los libros de hoy tienen relación con el paisaje, nos desplazaremos a los paisajes de las sierras de Albarracín, realizados con la pequeña Olympus Pen EE3.
  • En el número 011, Joseph Horton (instagram) en An oxbow lake trata de romper la monotonía y la aparente homogeneidad de la campiña agraria británica donde todo parece igual y repetitivo. Suaves tonos en blanco y negro, donde se mezclan los paisajes y las gentes que los trabajan.
  • En el número 012, Amanda Harman (instagram) en Garden stories nos lleva a recorrer los jardines e invernaderos de la campiña en una serie de paisajes interiores y exteriores, con naturalezas muertas improvisadas, llenas de color y también nostalgia.

Mas entidad tiene el libro Dinosaur dust de Zoe Childerley (instagram), que me ha llegado esta última semana y que todavía no he terminado de hojear con calma, sin tiempo para digerirlo. Un trabajo realizado entre 2014 y 2019 en el que la fotografía británica visitó repetidamente el desierto de Mojave en California, donde entra en contacto con las comunidades de las gentes que viven allí. Muchas de ellas, personas que quiere vivir al margen de la sociedad más convencional y que deben adaptarse a las duras condiciones del entorno físico y climatológico. A las fotografías de Childerley no les falta sentimiento y ciertas dosis de poesía. Como digo, para ir digiriendo más despacito de lo que puedo comentar hoy aquí.

Finalmente, esta mañana me he ido de exposición. En la Lonja de Zaragoza, donde he tenido que esperar unos minutos para entrar porque el aforo actual, reducido, estaba completo a pesar del buen tamaño de la sala y del edificio. Y eso que he llegado pronto. Poco después de las once de la mañana,… que es muy pronto para que los ciudadanos de Zaragoza salgan un domingo a visitar exposiciones. Pero la exposición, incluida en la programación de PHotoEspaña 2020, del gallego Manuel Outumuro (instagram), De barro y luz, atrae al público por los 100 magníficos retratos que esta retrospectiva presenta, muchos de ellos de gente famosa de la farándula. Pero de la buena, en general. No de la cutre que puebla las televisiones. Excelentes retratos digo, porque son técnicamente impecables, se nota que el fotógrafo domina el medio… pero que a esta humilde persona han fallado en provocar emociones significativas, más allá de esa admiración por la maestría del fotógrafo. Quizá no esté yo en estos tiempos en el estado de ánimo adecuado para disfrutar de este tipo de exposiciones. Por cierto… es una de esas exposiciones en las que, predominando la fotografía digital a partir de cierta fecha de principios de los 2000, noto que el retrato sobre película tradicional me suele llegar más. La estructura de la emulsión trasladada a las ampliaciones, lejos de la limpieza “clínica” de la toma digital, me facilita entrar en la emoción del retrato. Pero pueden ser manías mías.

[Arte y foto] Día mundial de la fotografía, como una de las bellas artes

Arte, Fotografía

En algún momento se decidió que el 19 de agosto fuese el día mundial de la fotografía. El motivo de elegir este día fue que coincide con el aniversario del día en 1839 en que Louis Daguerre presentó su invento, el daguerrotipo. Esto siempre me ha supuesto un problema… porque Daguerre no es un tipo que goce de mis simpatías. Aunque indudablemente contribuyó al nacimiento y divulgación de la técnica fotográfica, era más negociante que otra cosa y no tuvo muchos escrúpulos. Especialmente con uno de los pioneros importantes de la fotografía, Joseph Nicéphore Niépce, cuyos experiencias y conocimientos aprovechó para su propio beneficio. El otro gran pionero de la fotografía fue el británico William Henry Fox Talbot. Si Niépce fue primero, los procesos de Talbot fueron los que dejaron herederos y fueron realmente precursores de lo que vino después. A cada uno, lo suyo.

Las fotografía de la entrada de hoy proceden de la exposición de la Lonja, “El sueño de la razón”.

Pero estos inventores y pioneros desarrollaron técnicas. Porque, en el debate sobre si la fotografía es una de las bellas artes o no, yo tengo una idea clara. En principio, la fotografía es una técnica que aprovecha determinadas leyes de la naturaleza, estudiadas por la física y la química, para la reproducción de imágenes tomadas de la realidad. Que sea un arte o no, no es algo intrínseco a la fotografía, sino a la intención del fotógrafo o del artista que adopta la fotografía como un medio de expresión principal o accesorio en su trabajo. Lo que define la obra de arte, en mi humilde opinión, es la intención del artista. Y no nos olvidemos de una cosa. Imagen bella no es igual a arte. Las fotografías astronómicas que vemos, tomadas por el telescopio espacia Hubble u otros, son de gran belleza. Pero su objetivo es la ciencia no el arte. Aunque sea como digo apabullantemente bellas. Y por el contrario, existen obras de arte, también mediante técnicas fotográficas, que no son bellas, pero son arte.

Dicho lo cual, una de los grandes logros de la fotografía fue ayudar a la liberación de otras artes. No voy a decir que fuera la principal responsable, pero ayudó. Haciéndose cargo de la tarea de representar con más o menos fidelidad los acontecimientos y lo que hay en el mundo, permitió que otras artes se liberaran de esta función, especialmente la pintura y la escultura, que dejaron de tener como objetivo trasladar el mundo a un lienzo o una pieza del material escultórico que fuera con fidelidad. Y llegó el impresionismo, el fauvismo, el expresionismo, la abstracción, lo conceptual, el surrealismo, el dada,… y tantos otros. Hasta que la propia fotografía se liberó de su función documental inicial y recorrió libremente los caminos de la creatividad y de los conceptos.

El domingo pasado estuvimos visitando la exposición actual en la Lonja de Zaragoza, El sueño de la razón, en la que 53 artistas contemporáneos recogen el testigo de Francisco de Goya a la hora de tratar los temas, de recoger la visión del aragonés con técnicas modernas, o de homenajear la obra del ilustrado de Fuendetodos. Triste destino, ser ilustrado en la España de principios del XIX. Casi me atrevería decir que sigue siendo un triste destino, ser ilustrado en la España de principios del XXI. La fotografía ocupaba su lugar entre otras técnicas artísticas. Con bastante dignidad. Como técnica principal o auxiliar. En cualquier caso, esa madurez de la fotografía, que va mucho más allá del inmenso bombardeo de imágenes, todas iguales, todas repetidas, que sufrimos en las redes sociales, y que van justamente en dirección contraria de la fotografía como una de las bellas artes. Si esta última va de pensar, reflexionar, diferenciarnos en nuestra variedad, la de las redes sociales, si nos descuidamos, nos lleva a la homogeneización, a la pérdida de identidad, a ser igual a todo y a todos. Tenemos que tener cuidado con lo que celebramos hoy.

[Arte] Una exposición sobre el color azul

Arte

En mi reciente periplo a Japón viajamos tres personas. Fui yo acompañado de, o yo acompañando a, dos amigas. Viejas amigas. “Viejas” porque hace muchos años que nos conocemos, no por la edad. Son jóvenes,… como yo. Así de jóvenes. El caso es que una de ellas, a su regreso a Zaragoza, se llevó un susto de origen familiar morrocotudo. Una noticia muy preocupante. Que finalmente ha sido menos grave de lo que parecía. La noticia que había caído como una losa en todos los que conocemos y queremos a esta amiga, nos ha dejado una sensación de estupenda levedad. Y la tercera en discordia del viaje, que vive habitualmente en Sevilla, se vino el miércoles por la tarde para estar unos días en su ciudad natal hasta el domingo. El jueves, a mi salida del trabajo, quedamos a vernos. A conversar, a tomar un café… y a ver una exposición. Una exposición que esperábamos que nos pusiera de mejor humor. La exposición “Azul”, en estos momentos activa en Caixaforum de Zaragoza, que celebra este color del espectro luminoso como característico del modernismo.

Nos gustó ver algunas estampas japonesas del tipo ukiyo-e al inicio de la exposición, como influencia clara sobre los modernistas europeos. Cómo me gusta este tipo de pintura.

El modernismo tiene muchas cosas que nos gustan. En España tuvo especial desarrollo en Cataluña. Por la sencilla de razón que por la región española que tan “ultrajada” se siente y que quiere abandonar el estado español… pues ha sido desde hace siglos la que más dinero a movido, propio y de los demás, y permitió desarrollar una burguesía más o menos culta. El problema es que las burguesías, especialmente de primeras generaciones, pero a veces de segundas, terceras o cuartas, con su amor por el dinero, no siempre son tan cultas como parecen, aunque indudablemente quieren parecerlo. El dinero es conveniente para este fin. Pues viva el modernismo que surgió gracias al dinero de las burguesías… la catalana y la de muchos otros lugares de Europa.

La exposición está bien, nos agradó. No voy a entrar en mucho más. Yo no soy tan gran conocedor de la historia del arte como para ponerme a pontificar. Aunque soy consciente que las obras que vimos realmente tienen un carácter burgués un poco pacato. Y muchas de ellas carecen del carácter puntero e innovador que ofrecen las obras modernistas que hemos podido apreciar en otras exposiciones. Basada en obras de la colección propia de la Caixa y del Museo Nacional de Arte de Cataluña, este mismo tiene obras que yo he visitado mucho más interesantes que la selección prestada para esta exposición. Pero como digo, no está mal. Es una pintura que, incluso cuando se pone nostálgico o ensoñador, transmite buen rollete. Por los colores, entre ellos el azul. Hasta el siglo XIX en el que la industria es capaz de desarrollar pigmentos azules que democratizan su uso de este color, la aparición del mismo en una pintura denotaba poderío y riqueza. El azul ultramar, basado en el lapislázuli, que se usaba hasta ese momento, era muy caro. En fin. Que no está mal la exposición. Muy burguesa… pero es lo que hay.

[Recomendación fotográfica] La mujer en Taiwan, las no-verdades, cómo se hace la película y eso que llaman fotografía “vernácula”

Fotografía

Ha sido una semana rara, y no he podido fijarme mucho en artículos que pudiese traer hoy y ahora en forma de recomendaciones fotográficas. Pero algo hay.

Lo primero y más importante, especialmente para aquellos que vivan en Zaragoza o se acerquen a la ciudad en los próximos meses, es que ya tenemos la segunda exposición de PhotoEspaña 2019 abierta en la ciudad. Está en el Centro de Historias, y se trata de una exposición de la fotógrafa taiwanesa Hou I-Ting, que reflexiona sobre las características de la identidad de los habitantes de la isla a través de la fotografía. La sociedad de Taiwán, país que no es un país oficialmente reconocido, está formada por una mezcla de influencias. Sobre una potente base de chinos de la etnia han tenemos sustratos indígenas, los propios de las primeras migraciones de las poblaciones costeras de la China meridional, la influencia de Japón y otras entidades colonizadoras y la compleja relación con el mundo que deriva del final de la guerra civil china. Hou plantea tres escenarios en la exposición; sus autorretratos bordados, realizados en los mercadillos callejeros de Taipéi, la recuperación de viejas fotografías del periodo colonial japonés, especialmente de niñas que accedieron masivamente a un cierto tipo de educación, sobre las que también interviene, y las fotografías de paquetes de bento, otra influencia nipona, las fiambreras con comida para llevar en el tren, y que todavía hoy en día puedes disfrutar. Porque están buenas. Me pareció una exposición muy interesante. Y creo que me pasaré algún otro día a visitarla.

Las fotografías de hoy están tomadas en el Centro de Historias de Zaragoza, mientras visitábamos las exposiciones mencionadas.

Secundariamente, en el Espacio Tránsito del Centro de Historias hay una curiosa miniexposición, Estuvieron aquí, por si no lo sabías, en la que repasan la estancia de personas famosas en Zaragoza. Muy curioso.

Nos encontramos en tiempos de falta de ética y profunda hipocresía. Después de la postmodernidad ha llegado la época de la postverdad. O en palabras llanas y directas, hemos cambiado las verdades a medias o del todo vale por la época de la mentira. Políticos, medios de comunicación, la gente en las redes sociales, todas cuentan “su verdad” que suele ser mentira. Una ficción para obtener un beneficio personal. Poco importa ya el bien común, la sociedad en la que todos vivimos y nos apoyamos. Desde el presidente de los Estados Unidos o de cualquier otro país hasta la estúpida instagrammer que se hace un selfi en un estanque contaminado porque parece que está en las Maldivas. Esté en Siberia o en Galicia. Y enferman… pero les merece la pena, parece. En este ambiente, la fotógrafa Alison Jackson le dio la vuelta al asunto. Y hace tiempo que comenzó a fotografiar a falsas celebridades como si fueran las auténticas para poner evidencia todo el sistema de valores de la celebridad personal y de las apariencias. En el canal de Youtube de Fotografiska podemos escucharle hablar de sus fotografías y del tema.

De un tiempo a esta parte se ha empezado a oír hablar de la fotografía “vernácula”. En los diccionarios de lengua castellana/española, el adjetivo vernáculo/a hace referencia a lo que es propio del propio país o de la propia casa de uno, y se suele aplicar a las lenguas o idiomas. Para mí, el castellano es mi lengua vernácula.

En inglés, el adjetivo vernacular tendría un significado parecido; pero parece que también hace referencia a las cosas ordinarias, comunes, cotidianas, del día a día. Y por ahí ha llegado el concepto de vernacular photography, como aquellas fotografías realizadas cotidianamente, sin intención de servir a ninguna de las dos nobles utilidades de la fotografía, la estética/artística y la documental/informativa. El caso es que para mí, eso que llaman fotografía “vernácula” no deja de entrar dentro de la categoría de lo documental/informativo. Aunque lo que se documenta sólo importe a la abuela que quiere enseñar lo guapos que son sus nietos, o lo que se informe es que Fulanita Instagrammer se está envenenando a sí misma mientras se hace un bonito selfi en un estanque color azul turquesa, envenenado con wolframio y otros metales pesados. En un curso del MoMA incluyen la fotografía científica dentro de los usos “vernáculos” de la fotografía… como si fotografiar un agujero negro fuese un asunto ordinario y cotidiano. Me parece discutible el concepto, por ser de límites imprecisos, así como el adjetivo usado. Al menos en castellano. Pero casi nadie de los que lo usan se van a parar a pensar en ello… probablemente aspiran a ser influyentes en los medios y las redes sociales, y para ello, cuanto más se copie del inglés, evitando ser original, mejor. El caso es que conocer y analizar esa fotografía cotidiana, de lo corriente, de la gente ordinaria (en el buen sentido de la palabra), es interesante. Antes he mencionado que la fotógrafa Huo I-Ting rescata fotografías cotidianas del periodo colonial nipón en Taiwán para intervenir sobre ellas y reflexionar sobre la identidad de la mujer taiwanesa.

En Lens Culture nos hablan de The Anonymous Project, en el que usan fotografías familiares o cotidianas para decorar una casa, realizadas en los años 50, en color, y que dan un nuevo significado a la casa, así como las propias fotografía reciben nuevas lecturas al ser vistas fuera del entorno para el que fueron tomadas.

Por último, me ha parecido interesante el último vídeo que ha publicado Ilford Photo en su canal de Youtube, en el que hace un repaso al proceso de fabricación de sus películas fotográficas en Mobberley, Inglaterra. Lo que me preocupa es la avanzada edad de sus trabajadores. Espero que haya gente joven incorporándose y aprendiendo la ciencia y la técnica detrás de la fabricación de película y papel fotográficos. Y que dure muchos años. Últimamente soy muy fiel a las películas Ilford. Por su calidad, por su consistencia,… por la apuesta de la empresa con la fotografía con película tradicional frente a la actitud de otros, japoneses o americanos. Os dejo el vídeo.

Y por hoy, lo dejo. Que para tener pocas cosas de las que hablar, me ha salido una entrada más larga de lo que pensaba.

[Recomendaciones fotográfica] Exposiciones en la Lonja, españolas en Magnum y otras cosas

Fotografía

Este jueves pasado, día 27 de junio, cuando ya asomaba la sofocante ola de calor que nos atenaza estos días, se inauguraba en la Lonja de Zaragoza la exposición Creadores de conciencia DKV, en la que la fundación destinada a gestionar las actividades de responsabilidad social de esta aseguradora, nos muestra una amplia selección de fotografías de sus fondos, dedicadas a los fotoperiodistas españoles, o que desarrollan su actividad en relación con nuestro país. Cuarenta fotógrafos y fotógrafas distintos, tres fotografías cada uno,… iba a decir aquellos de “una diversidad de estilos”, pero la verdad es que aunque la hay, menos de lo que esperaba. Parece que para unos tiempos determinados los fotoperiodistas hace fotografías relativamente parecidas unos de otros, y ese es quizá el único pero de esta exposición, que por lo demás está muy bien. Por lo menos que sirva para concienciarnos de la necesidad de que alguien haga este trabajo. Y que no basta con que haya alguien por donde está sucediendo la noticia, con un móvil en la mano, que haga y mande un foto más o menos churrutera al medio de comunicación de turno, que se quiere ahorrar con la excusa los justos emolumentos del fotógrafo. Es triste ver cómo muchos de estos fotoperiodistas tienen que irse al extranjero para poder vender sus trabajos.

Hablando de fotógrafos españoles a los que les va bien en el extranjero. Diversos medios nos cuentan que Cristina de Middel ha subido un escalón den el escalafón de Magnum Photos. Por ejemplo, lo han contado en Clavoardiendo Magazine. Tras dos años como candidata, en la última reunión de socios de la agencia, tras presentar 65 imágenes realizadas en los dos últimos años, ha pasado a ser fotógrafa asociada. Dentro de dos años, podrá optar a ser miembro de pleno derecho. En la mayor parte de los países del mundo, sus compatriotas lo habrían celebrado de forma relativamente unánime. Pero Iberia la Vieja se ha caracterizado tradicionalmente por sus actitudes caínitas. Y los comentarios han sido para todos los gustos. Un cierto número son comentarios mesurados sobre los pros y los contras del trabajo de “la de Middel”, como se llama así misma en su página web. Pero hay un número no desdeñable que abarcan desde “un nuevo triunfo para las mujeres española en la semana de la sentencia de la Manada” ¡¡¡qué tendrá que ver el tocino con la velociada???, hasta el crítico que tras desacalificar por completo el trabajo de la fotógrafa, critica hasta el dominio de su página web,… lademiddel.com. No le gustarán estas confianzas que se toman algunos con la peña… supongo. En fin, que un mesurado, “te podrá gustar más o menos su trabajo, pero alegrémonos de los éxitos de nuestros profesionales de la fotografía”, parece lo menos frecuente. Y es donde estoy yo.

El San Francisco Museun of Modern Art (SFMoMA), un museo que tal vez visite en un futuro, más pronto de lo que imaginaba, ha subido a su canal de Youtube dos vídeos esta semana dedicado a Araki Nobuyoshi. Y digo yo… que podría haberse adelantado un poco, y hubieran encajado estupendamente en las recomendaciones de este jueves pasado, donde hablaba de fotografía japonesa o relacionada con Japón en general… por ejemplo este vídeo…

Por cierto que, no voy a visitar Japón de nuevo como pronto hasta la primavera que viene. Definitivamente, no este otoño. Pero también me hubieran venido bien estos vídeos para las recomendaciones del domingo pasado, en el que hablaba del libro que reúne dos de sus más célebres e interesantes trabajos, Sentimental Journey y Winter Journey. Como hace también este otro vídeo en el que el propio Araki nos habla de esos “viajes” con Yoko, su tempranamente fallecida esposa.

En Plataforma de Arte Contemporáneo dedicaron hace pocos días una entrada a Margaret Bourke-White, a la que definen como primera mujer correponsal de guerra, primera mujer fotógrafa que trabajo para la revista Life, primera mujer occidental a la que se permitió fotografiar la industria soviética… En fin, una mujer de récord. Y una excelente fotógrafa, que conviene conocer, como una de las figuras que es de la historia de la fotografía universal.

Por último, una historia que leí en Cartier-Bresson no es un reloj. Nos hablaron hace unos dáis del libro Alex & Me, un fotolibro de James Pfaff de un viaje por carretera que el fotógrafo realizó con la mujer de la que estaba enamorado, Alex, durante dos semanas, por Estados Unidos, poco después de conocerse. Pero el viaje terminó mal, se separaron en malos términos. Por lo tanto es una historia de amor y desamor, bajo la forma de cuaderno de apuntes de un viaje más que otra cosa. Me ha entrado ganas de tenerlo. Ya veremos. Nuevo está agotado, y de segunda mano no es barato. Este tipo de proyectos sencillos y muy personales me atraen más últimamente que los libracos dedicados a la obra de los autores consagrados, o simplemente presuntuosos. De alguna forma, veo paralelismos (y notables diferencias) con el Sentimental Journey de Araki.

[Exposición de fotografía] Zaragoza en_línea_recta

Cultura, Fotografía

“Zaragoza en_línea_recta” es el nombre de la exposición que ayer por la tarde inauguramos. Exposición colectiva, 14 fotógrafos, impulsada por la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ, en el marco de las actividades culturales del Ayuntamiento de Zaragoza para el año 2019, y que estará abierta en la sala de exposiciones de la Casa de los Morlanes, plaza de San Carlos 4 de Zaragoza, desde ayer 9 de mayo y hasta el 7 de julio de 2019.

Una de las más activas socias de AFZ, Laura Calavia, que no vive en la capital aragonesa sino en la de la comarca de las Cinco Villas, Ejea de los Caballeros, fue la que vio la oportunidad en la convocatoria de actividades culturales del ayuntamiento de la más que bimilenaria ciudad en el valle medio del río Ebro, y en la que aparecía la oferta de actividades expositivas en las salas municipales. Aunando los más radicales aficionados a la fotografía fotoquímica tradicional, junto con otros miembros de la asociación que tienen un alto nivel fotográfico en general, salió adelante un proyecto de fotografía estenopeica, que ha acabado dándonos grandes satisfacciones.

Para quienes no se cosque sobre lo que es la fotografía estenopeica, pinhole photography en inglés, recomiendo que hojeen el monográfico de la revista (pdf de alta calidad) de la asociación que elaboramos hace un tiempo. Pero para quienes tengan prisa por enterarse, decir que se trata de fotografías realizadas sobre un medio sensible cualquiera, muchas veces papel fotográfico, en ocasiones película fotográfico, pero también sobre captura electrónica digital, sin que medie un sistema óptico con lentes. Simplemente haciendo pasar la luz a través de un orificio diminuto, el estenopo, siguiendo el principio más tradicional de la cámara oscura.

Los aparatos pueden ser cámara fotográficas comerciales adaptadas, o pueden ser de fabricación propia a partir del reciclaje de cajas o latas.

Con catorce fotógrafos y con la variedad de aparatos utilizados, la exposición es muy diversa. Pero al mismo tiempo, y con el tema común de mirar a lo que es la ciudad de Zaragoza, cada uno con su visión, es tremendamente coherente.

Yo he presentado cinco fotografías de una serie que he titulado “Donde acaba la ciudad”. Realizadas en los límites marcados por el Tercer cinturón de ronda por el oeste, el Cuarto cinturón por el este, el río Ebro por el norte y el Canal Imperial de Aragón por el sur, es la zona limítrofe entre el entorno puramente urbano y eso que hemos dado en llamar el campo. Es una zona que conozco bien desde mi infancia y que ha sufrido muchas transformaciones, transformaciones que se siguen produciéndose, lo cual simbolizo con alguna doble exposición. Me siento influido por los fotógrafos de la New Topographics y su mirada al paisaje alterado por el ser humano.

Señalar que una buena parte del trabajo para que todo haya salido bien se debe a Izaskun Etxebarria, que ha ejercido la labor de comisariado de la exposición, y a la que nos sentimos muy agradecidos. Finalmente, recomendaros que si estáis o pasáis por Zaragoza en los dos próximos meses, la visitéis. Habrá también un par de conferencias y algún taller demostrativo de la técnica. Y me despido con una fotografía de grupo donde estamos una buena parte de los autores que exponemos.

[Libro/exposición] La balada del Mar Salado… y las nuevas aventuras de Corto Maltés

Arte, Literatura

Hace unas semanas visité en el Centro de Historias de Zaragoza una exposición sobre Corto Maltés. El marinero mestizo hijo de un inglés de Cornualles y de una gitana de Sevilla, y nacido en La Valeta, es sin duda la creación más conocida del fumettista italiano Hugo Pratt, ya fallecido hace más de 20 años. Pero recientemente el aventurero personaje ha vuelto a la vida de la mano del guionista Juan Díaz Canales y el ilustrador Rubén Pellejero. De momento no me ha apetecido leer nada de esta nueva época. Soy reacio a según que reinventos. La exposición que pude visitar estaba dedicada a esta nueva etapa. No al Corto Maltés de siempre. Por cierto, ya se cerró. Ya no se puede visitar.

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El caso es que yo quería leer alguna nueva aventura del marino. Tenía rondando por casa tres volúmenes de sus andanzas; Corto Maltés en Siberia, Fábula de Venecia y Las helvéticas. Fue con esta última con la que me estrené en el personaje. Los conocedores del simpático pirata siempre me han dicho que mira que soy raro, que fui a dar con la más atípica de sus aventuras. Sigue siendo una de las que más me gusta de las que he leído junto la que transcurre en la capital véneta. Pero recientemente he revisitado esta y la aventura siberiana, y esta última ha aumentado bastante en mi apreciación.

El día que bajé a la exposición entré en una librería especializada en historietas. No tenían ningún número. Me lo podía pedir. Y me explicaron no sé muy bien qué sobre la política editorial de la casa que los publica. Me fui tal cual. Luego me encontré que en la exposición vendían La balada del mar Salado, que es la primera de las aventuras que se publicaron del personaje original. Y la compré. Lo cierto es que las aventuras de Maltés en los mares del Sur en tiempos de la Gran Guerra me gustaron mucho. Y he decidido que tengo que mostrar más interés en ir completando mi lectura de las obras del gitano. Pero no sé cuando. Un día de estos. De momento, os las recomiendo.