[Desconciertos] Luna, Japón, monos y megapíxeles

Ciencia, Fotografía, Viajes

Llevamos semanas, y especialmente esta, con la murga del 50º aniversario del alunizaje de dos astronautas de la misión Apollo 11 de la NASA. El primer alunizaje de la historia. Esto me tiene conflictuado en dos aspectos.

El primero es que sigue siendo visto como un tema más de orgullo patriotero que un logro científico que arrastró muchos otros, y más que podrían ser si no fuera por la tendencia de los políticos de todo signo a despreciar la ciencia. Especialmente grave en nuestro país, donde cuando hay una crisis, los gobernantes de turno, demostrando que no están capacitados en absoluto para su trabajo, recortan en investigación y desarrollo, que es justamente donde habría que dedicar más dinero para cambiar la estructura económica y productiva de este país, tan frágil ante los vaivenes de las finanzas. Turismo y construcción nos dejan constantemente con el culo al aire; educación, ciencia y tecnología nos garantizarían un colchón ante los vaivenes económicos. Seguimos optando por ser camareros y albañiles en lugar de físicos o ingenieros. Somos gilipollas. Y eso me desconcierta mucho.

Santuario Tōshō-gū de Nikko.

El segundo es que mis recuerdos sobre el tema son muy confusos. Siempre he tenido la sensación de que durante aquellas vacaciones de julio de 1969 en Benicarló, presencié aquellos acontecimientos en la televisión. Pero también sé que no es posible. No teníamos televisión en el apartamento. Y a la hora en que sucedió… yo, con mis seis añitos, estaba durmiendo. No podemos fiarnos de nuestros recuerdos. Tengo más ejemplos al respecto. Sobre otros acontecimientos. ¿Quién dijo qué? ¿Quién vio qué? ¿Quién oyó qué? Propios y ajenos. Gente convencida de que algo pasó y lo presenció, y no fue así. Sesgos de recuerdo, muchas veces que nos afectan de forma colectiva. Y eso me desconcierta mucho.

Cuando volvimos de viaje de Japón en octubre de 2014, estábamos encantados. Pero si nos preguntaban entonces, contestábamos que con una vez era suficiente, que había mucho que ver. Sin embargo, esa impresión cambió. Y desde hace dos años llevamos diciendo que teníamos que volver. Por un momento pareció que iríamos esta primavera pasada, pero acabó siendo China. Luego, di por descontado que sería en la primavera de 2020. Pues tampoco. Ya tenemos billetes. Saldremos el 24 de septiembre y volveremos el 8 de octubre. Pero no tengo ni idea de qué vamos a hacer allí. Hacía tiempo que no montábamos unas vacaciones de forma tan caótica. Y eso me desconcierta mucho.

En el primer viaje a Japón visitamos Nikko. Y aquel conjunto de templos y santuarios entre los bosques nos gustó mucho. Las fotografías que adjunto en la entrada son de allí. En un momento dado, me llamaron la atención unas tallas en el santuario sintoísta Tōshō-gū, es decir, dedicado al shogún Tokugawa Ieyasu, fundador del shogunato que dominó el período Edo en Japón, entre 1603 y 1868. Las tallas, que podéis ver en el encabezado de esta entrada, representan a los tres famosos monos sabios orientales que se tapan los oídos, la boca y los ojos. Hice varias fotos. Siempre pensé que era una más de las representaciones de estos monos. Pero recientemente me enteré que no. Que son las originales. Aunque el concepto de los tres principios, no escuches el mal, no mires el mal, no hables el mal, estaban presentes desde la época de Confucio, la representación artística con monos que ha llegado a nuestros días tiene origen en esas tallas. Lo cual dota de más valor a la visita.

Pero también he comprobado que en occidente se malinterpreta con frecuencia el significado de los monos. Y en muchas ocasiones viene a ser interpretado como que hay que ser discreto, y no ver, oír o hablar más allá de la cuenta. Actitud que nos lleva a ser aliados de ese mal al que originalmente renunciaron los monos, cuando preferimos no ver, no oír o no hablar de las cosas que funcionan mal en el mundo. Esta deformación de un principio moral razonable, me parece terrible. Y eso me desconcierta mucho.

Quien sigue este Cuaderno de ruta, sabe que soy un fuerte aficionado a la fotografía. Pero cada vez me aburre más hablar de aparatos fotográficos que no tengan como mínimo 30 o 35 años, a ser posible más. Hace unos años, cuando se afianzaron los captores digitales de 36 megapíxeles o incluso más, se empezó a hablar de que la carrera de los megapíxeles se había acabado. Que a partir de ese momento serían otros los adelantos que marcarían la innovación en el sector. Bien… ya vamos por 60 megapíxeles en los sensores de 24 x 36 mm, 100 megapíxeles en los de 33 x 44 mm, y creo que por 150 megapíxeles en los de 41 x 54 mm. Y se ha generado una fuerte presión en los consumidores por parte de la industria, los medios y los influencers, para convencer al personal de que lo chachi son cámaras de más de 2000 euro, cuando no 3000 o 4000 euros, con muchos megapíxeles, y con unos objetivos carísimos y enormes. Mientras, el mercado de las cámaras fotográficas se hunde progresivamente. Y yo sigo pensando que con 20-24 megapíxeles es suficiente para la inmensa mayoría de los mortales, que rara vez sacan copias en tamaño DIN-A2 (42 x 60 cm) que es lo que permiten estos ahora modestos sensores. Y que no es necesario llevar armatostes enormes, que los formatos pequeños y ligeros son más que suficientes para la inmensa mayoría de los mortales. Pero la gente no se mueve por la razón, sino por la presión del grupo. Y mientras los precios aumentan. Y los sistemas peligran. Y las ventas caen. Y por lo tanto, las marcas y los sistemas peligran más todavía. Y eso me desconcierta mucho.

Como veis. Últimamente, todo me desconcierta mucho. Y eso que nunca, o sólo muy tangencialmente, hablo de política. Porque eso, me desconcierta mucho.

[Recomendación fotográfica] El agujero negro de M87

Ciencia, Fotografía

La noticia científica de la semana ha sido la publicación de la primera fotografía de un agujero negro, precisamente el masivo agujero negro que se encuentra en la masiva galaxia elíptica M87, en la constelación de Virgo.

Empecemos con una imagen y un vídeo sobre este evento, que no están realizados por mí, pero tienen que ver mucho con él y con su comprensión.

Fotografía de la galaxia M87, a la izquierda, con el chorro de plasma, gas ionizado, que sale despedido del activo agujero negro, cuya primera representación gráfica, a la derecha, hemos visto esta mañana.

Aunque han participado unos 200 científicos, ingenieros e informáticos en el proyecto, se ha puesto cara en una mujer joven de 29 años, Katie Bouman, que no es astrofísica, pero que es una de las responsables del algoritmo que ha permitido obtener la imagen a partir de la ingente cantidad de datos recogidos por EHT [Event Horizon Telescope].

Conferencia TED de hace un año, antes de todo el revuelo del hallazgo, de la doctora Bouman en la que nos explica cómo se trabaja este tipo de imagen.

El caso es que de inmediato han sucedido dos cosas. En el mundo de la ciencia, alegría y parabienes. En el mundo de la fotografía, un montón de chorradas que demuestran que muchos fotógrafos no entienden las bases científicas o técnicas de su afición o profesión.

Por cierto, las fotografías que ilustran esta entrada son de este planeta. Y podéis saber algo más de ellas en Dos carretes de Fujicolor Superia X-Tra 400 en el paraje de la pasarela del Bicentenario.

La cuestión es que de repente hay una serie de gente que dice que esta imagen no es una fotografía, sino otra cosa. Incluso que es una invención ingeniosa para dar una realidad visible a una serie de datos que no tienen que ver con la fotografía. Y luego está la tonta del haba que dice que no les ha quedado muy bien, que no es muy bonita. No voy a enlazar ninguno de estos artículos que han aparecido en internet… por estúpidos.

Primero, entendamos lo que es una fotografía. Sobre una superficie sensible, incide la luz del objeto u objetos escogidos por el fotógrafo. Se forma una imagen latente y, posteriormente, mediante métodos físicoquímicos o eletrónicos convertimos esa imagen latente en una imagen que todos podemos ver. Si no hemos perdido el sentido de la visión, claro.

Generalmente, como buscamos en esa imagen una representación más o menos precisa del mundo que nos rodea, usamos superficies sensibles a las longitudes de onda de la luz similares a las que son sensibles nuestros ojos. Pero la luz visible no es más que una pequeña franja de lo que es la radiación electromagnética, la luz en el sentido amplio de la palabra. Dicha radiación electromagnética va desde los energéticos rayos cósmicos, la radiación gamma, de cortísima longitud de onda (10 EE(-12) metros), y muy peligrosos por la capacidad que tiene de ionizar las átomos cuando colisiona con ellos, hasta las ondas de radio de onda larga (1000 metros), absolutamente inocuas. Pero independientemente de su energía, es decir de su frecuencia y longitud de onda, toda esta radiación tiene la misma naturaleza. Y el cuanto del campo electromagnético que transporta la información es para todas estas radiaciones el mismo, el fotón.

Ya he dicho que normalmente fotografiamos en el espectro de la luz visible. Pero no siempre. Yo mismo os he mostrado fotografías realizadas en el espectro infrarrojo, que nuestros ojos no ven, pero que las superficies sensibles que utilizamos en fotografía sí que ven. Si se bloquea el espectro visible y sólo dejamos pasar el infrarrojo,… ya tenemos una fotografía que ve el mundo de forma distinta a la que nos muestra nuestros ojos. Pero tan real como este, y al mismo tiempo tan incompleto. Y tan fotografía es una como otra. A continuación os muestro un par de mis fotografías en el infrarrojo.

Cuando los astrónomos mira al universo con sus telescopios, es raro que lo hagan pasando horas mirando por un ocular. Lo normal es que tomen imágenes, fotografías, del universo. Dejan que durante horas se acumule la radiación electromagnética sobre sus superficies sensibles, con el fin de obtener la mayor cantidad de información posible, para poder interpretar el universo. Y no sólo es eso. Suelen filtrar la luz que reciben sus instrumentos con filtros que bloquean determinadas longitudes de onda y dejan pasar selectivamente otras. Hay que saber que no toda la luz visible de los objetos estelares llega a nosotros, ya que se encuentra por el camino otros objetos opacos a la misma. Pero que dejan pasar la luz que viene en otras longitudes de onda distintas de la visible. Y luego estudian por separado estas imágenes filtradas o las combinan en una única con más información.

También debemos entender cómo funciona uno de los captores electrónicos que son la base de la fotografía digital actual. Son receptores que registran la frecuencia y la energía de la radiación electromagnética, generalmente, pero no únicamente, la del espectro visible, generando diferencias de potencial, que luego mediante algoritmos de cálculo transforma en el archivo digital que usamos para generar la imagen en una pantalla o en una impresora.

Pues bien, el EHT y los algoritmos en los que ha trabajado la doctora Bouman que he mencionado antes hacen algo similar. El EHT está formado por una red de radiotelescopios distribuidos por la superficie terrestre para aumentar de forma muy notable la capacidad de resolución del sistema. Lo sabemos perfectamente. Cuanto más grande es el captor de la imagen en fotografía digital, o más grande es la superficie del fotograma de película en la fotografía fotoquímica, más nivel de detalle fino seremos capaces de reproducir en nuestra imagen final. Pues lo mismo. El telescopio efectivo conformado por la red de radiotelescopios del EHT, es de un tamaño planetario. Única forma de ver un agujero negro. Lo único es que no trabajan con la luz visible, sino con la luz que llamamos ondas de radio milimétricas o submilimétricas. Con longitudes de onda de unos pocos milímetros hasta unas pocas décimas de milímetro. Si cogemos una onda de luz visible de 500 nm, el color verde, es lo mismo que decir de 5 diezmilésimas de milímetro.

Con toda la información recogida, en forma inicialmente de las diferencias de potencial generadas en las antenas/radiotelescopios del sistema, sensibles a esta radiación, se aplican los algoritmos en los que ha trabajado la doctora Bouman y se genera la fotografía del agujero negro. Todo es de una escala enorme y mucho más complejo que la de nuestras cámaras digitales,… pero esencialmente es lo mismo. Por lo tanto, yo que creo comprender bien la naturaleza de la luz y de la fotografía no tengo la menor duda, la imagen del agujero negro es nuestra primera fotografía de un agujero negro. Sólo la gente de mente estrecha o que no entienden los fenómenos físicos subyacentes pensarán de otra forma.

[Ciencia] En el autobús, ¡quítate la mochila, coño!

Ciencia

Hoy voy a tirar de mis conocimientos profesionales para ilustrar un poquito al personal sobre algunos aspectos de la fisiología humana. Hay una falsedad científica que es comúnmente creída por parte de la mayor parte de la sociedad, como tantas otras que se transmite boca a boca de forma viral, desde mucho antes de que se utilizase este adjetivo en la época de internet. Pero es que esta falsedad de la que voy a hablar nos es transmitida desde nuestra más tierna infancia por esta tan respetable profesión que es la de maestro, aunque no siempre tan respetada como debería ser. ¿Cual es esa falsedad? Cinco sentidos tenemos, vista, oído, olfato, gusto y tacto.

Transportes públicos y museos… sitios de riesgo para el tema que trato hoy. En Londres,… o en cualquier otra parte.

Pues no, oye. Tenemos unos cuantos más. Si seguís el enlace anterior, podréis ver que para la especie humana se nos atribuyen algunos más. Los sentidos son receptores que recogen datos, que se convertirán en información gracias al gran procesador que es nuestro sistema nervioso central, especialmente aunque no exclusivamente el cerebro, sobre las condiciones de nuestro ambiente. Son estimulados por distintas fuentes de energía, por distintos campos de fuerza de los que nos habla la física. Ciertas longitudes de onda del espectro electromagnético estimulan nuestras retinas y nos permiten ver. Las ondas mecánicas transmitidas por la materia y que llegan a nuestros tímpanos nos permiten oír. Determinadas moléculas químicas, o combinaciones de ellas, estimulan células de nuestras fosas nasales o de nuestra lengua, y nos permiten oler o gustar. Lo de tener buen paladar es una memez… las papilas gustativas están en la lengua. Y la presión de la materia que nos rodea sobre nuestra piel nos permite tocar.

Pero hay más. Determinados receptores en la piel y en las mucosas nos permiten tener una idea sobre la temperatura de la materia, y tenemos sensaciones de frío o de calor. Y cuando determinados estímulos son excesivamente intensos, y nos pueden causar daño, aportan información a los receptores nociceptivos y sentimos dolor. Lo cual nos permite retirarnos de la fuente de peligro. Una piedrecitas sumergidas en determinadas estructuras del oído interno nos permiten recoger información sobre la posición de nuestra cabeza y nos permiten mantener el equilibrio.

Hay también unos cuantos sentidos que afectan al medio interno de nuestro organismo, en los que no me extenderé. Me limitaré a hablar de los que nos informan sobre el ambiente externo. De los cuales me he dejado uno. Se trata del sentido propioceptivo. Es poco conocido porque nos pasa desapercibido. La información que recibe se procesa automáticamente, con poco conocimiento consciente por nuestra parte y por ello se suele ignorar salvo que avances en el bachillerato, o incluso si llegas a las facultades que enseñan la anatomía y la fisiología en las profesiones relacionadas con la salud. Este sentido nos informa de la posición de nuestro cuerpo en el espacio. Y unido a la información que nos llega por otros sentidos como la vista, el oído, el tacto y el del equilibrio, hace que nos movamos por el mundo con cierta soltura sin darnos golpes constantemente contra los objetos que nos rodean, y que nos movamos con cierta gracia… unos con más gracia que otros, pero bueno. Es importante. Y estos receptores propioceptivos se encuentran distribuidos por todo nuestro organismo. ¿Por todo?

Pues no. Hay un órgano que les crece en la espalda a muchos humanos, especialmente urbanitas, que no se suele estudiar en las facultades de medicina, pero que es muy frecuente; la mochila. Hay no disponemos de receptores propioceptivos. Tal es así, que los conservadores de los museos, para cabreo de muchos visitantes, nos obligan a quitárnoslas y a dejarlas en la consignas dispuestas a tal efecto, para evitar que nuestros distraídos movimientos por las salas repletas de obras de arte, al no ser conscientes de la posición de nuestras mochilas, destrocen las maravillas allí expuestas.

Tal es así que, en muchos países civilizados, se advierte a los pasajeros de los transportes públicos que se quiten las mochilas y las coloquen entre los pies. Así se ocupa menos espacio y evitamos liarnos a mochilazos con el resto de los viajeros que distraídamente van pensando en sus cosas, hasta que un mocetón veinteañero de metro ochenta y cinco de estatura les deja noqueados con su mochila de moda. O una “quechua”, si su capacidad adquisitiva es limitada. Pero en mi querida ciudad, Zaragoza, tal advertencia no ha llegado a nuestros siempre agresivos transportes públicos. Y la mayor parte del público, ignorante de la existencia de este importante sentido, y de su carencia en las mochilas, pensando que con los cinco que les han contado en la escuela es suficiente para desenvolverse en el mundo, se mueve con su mochila cargada con piedras y yunques dando mamporros a diestro y siniestro.

Así que, por favor, cuando subáis al autobús, ¡QUITAOS LA MOCHILA, COÑO!

[Libro] Atapuerca – 40 años inmersos en el pasado

Ciencia, Historia, Literatura

Sigo con los tiempos justitos para ir actualizando el blog, aunque el fin de semana haya sido más relajado. Así que hoy voy con un breve comentario sobre este libro de National Geographic, en el que uno de los codirectores del programa de investigación de Atapuerca, Eudald Carbonell, junto con la periodista Rosa M. Tristán, dan un repaso a este interesante proyecto sobre la evolución humana, que ya tiene más de 40 años de recorrido.

Indudablemente, uno de los viajes donde más cerca me sentí de los temas relacionados con la evolución humana fue cuando recorrí en agosto de 2003 el Perigord. Nombres como Le Moustier, La Madeleine o las cuevas de Lascaux están muy ligados a este tema. Y término como “musteriense” o “magdaleniense” que suelen aparecer cuando se habla de las culturas de los hombres primitivos, tienen su origen en estos lugares perigordinos.

Eudald Carbonell i Roura es un investigador que siempre me ha parecido muy interesante. En primer lugar, por su multidisciplinaridad. Geólogo e historiador y arqueólogo, ha demostrado que lejos de estar enfrentadas, humanidades y ciencias son complementos necesarios en el saber humano, pero eso sí, ambas precisan de un rigor y un método en el estudio, que no es exclusivo ni a unas ni a otras. Y que sus métodos, aunque diferenciados, deben corresponder a principios filosóficos y éticos no tan apartados los de las unas de los de las otras. Había leído ya previamente algún ensayo de divulgación científica suyo que me había parecido sumamente interesante. Tanto por sus contenidos, como porque se moja en temas delicados o conflictivos. Pero con criterio. Rosa M. Tristán [Twitter] es una periodista especializada en ciencias, de la que no sé gran cosa. Pero ya os he puesto los enlaces correspondientes por si queréis saber algo más de lo que hace.

En el lado de los contras, normalmente no me siento atraído por los libros de divulgación de la National Geographic. Aunque bien ilustrados y muy bien presentados, en ocasiones he detectado cierta superficialidad en los planteamientos de sus publicaciones, y no dejan de presentar ciertos sesgos propios de cierto americanocentrismo en su visión del mundo. Pero en esta ocasión, el libro venía acompañada de una muy buena oferta en la plataforma de libros electrónicos, y el tema siempre me ha gustado. Especialmente cuando en los últimos años se han ido publicando hallazgos que están revolucionando la forma en que percibimos la evolución de nuestra especie. Y la de todas las especies… que no somos tan especiales.

El libro es irregular. A ratos, la minuciosa descripción de todos y cada uno de los yacimientos del programa de investigación se nos aparece un poco prolija y cansina, para luego emocionarnos con el relato de los descubrimientos y la interpretación de los mismos, cambiante en el tiempo conforme se acumulan nuevas pruebas y nuevos datos. Para luego volver a entrar en la monotonía derivada del evidente interés propagandístico del libro. Lo que los autores llaman “socializar” los frutos de la investigación del programa. Es comprensible que quieran comunicar al gran público lo que está pasando ahí, y es loable el esfuerzo, pero a ratos, cansino.

Globalmente es un libro razonablemente interesante si te gusta el tema, cuyos capítulo menos interesantes acabarás leyendo más en diagonal, mientras prestas atención a aquellos que destilan más jugo y enriquecen más tus conocimientos sobre el tema. Y el libro no deja de aportar, por lo tanto el balance final es razonablemente positivo, aunque no entusiasmante.

[Ciencia] Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

Ciencia

Ya comentaba el otro día, con motivo del aniversario de este Cuaderno de ruta, que quería diversificar un poco más los contenidos. Lo que pasa es que tengo la agenda muy apretada. Aprovechando que en esta mañana de sábado voy bien de tiempo, voy a escribir una segunda entrada del día con un tema que me parece interesante.

En algún momento, [mode IRONIC ON] los “inoperantes bienintencionados de las Naciones Unidas”, así los llamaba la entrañable Mafalda de Quino, debieron darse cuenta de que tenían el 11 de febrero desocupado y no era el día de nada, y debieron decidir que podía ser el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia [mode IRONIC OFF]. Una vez fuera del “modo irónico”, las propias Naciones Unidas nos dicen en su blog para qué sirven los días internacionales.

En el bonito Parque de Santa Margarita en la ciudad de La Coruña, encontramos la Casa de las Ciencias, institución de divulgación de un tipo que siempre viene bien. No tenemos de esto en Zaragoza… Mecachis,…. aiiiiijjjjj…

La declaración del día parece que es de 2015… el año pasado a mí me pasó desapercibida. Pero este año ha habido numerosas menciones en diversos medios en internet. Yo sigo habitualmente varios blogs de divulgación científica entre los cuales podemos destacar algunos que han dedicado entradas a esta celebración.

Por ejemplo, en Naukas, nos han felicitado el día, y recientemente han dedicado algún artículo a Mary E. Lewis, a avisarnos de la efemeride, y a las grandes físicas de la historia.

En CONEC, publicaron ayer un artículo dedicadas a las mujeres astronautas. Aunque no hacían mención expresa al día internacional. Supongo que alguna relación hay. Más relacionada con un reciente éxito cinematográfico, pero que no se va del tema, hablaron de las mujeres que nos llevaron a la luna.

En Principia, han estado también muy activos. Y nos han hablado de cinco científicas escocesas, de una importante precursora del mundo de la programación para computadoras, Grace Hopper, o nos avisaron de una exposición en Logroño sobre mujeres científicas.

Si me pusiera a revisar lo que se dice al respecto en otros idiomas, la lista sería interminable.

El problema es que estamos en España. Y no es que las mujeres en ciencia lo tengan difícil, ya conozco más de una que se nos ha ido a otras tierras por ello, es que la propia ciencia lo tiene difícil. En una demostración de la miopía y la estulticia de la clase política española, que como sea verdad que cada pueblo tiene el sistema político que se merece debemos ser realmente una calamidad como tal, los “gastos” públicos, que deberían ser vistos como inversiones, en investigación y tecnología son de los primeros que se quedan reducido al nivel de la miseria. Como venimos comentando algunos en los últimos, el problema con nuestro país no es que nuestros mejores cerebros y graduados universitarios se nos vayan a otros,… es que raros son los buenos científicos de otros países que quieren venir al nuestro. Esa es la piedra de toque de la situación del país. Y si eres mujer… para que vamos a hablar. Porque si algo me consta al menos, en lo que mi experiencia conoce sobre el mundo universitario, es que el sexismo está a la orden del día en ese ambiente también.

En fin… que sirvan estos días internacionales para mejorar un poquito aunque sea las cosas.

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[Obituarios – cine/ciencia] Vera Rubin (1928-2016) y Carrie Fisher (1956-2016)

Ciencia, Cine

Hoy iba a hablar de fotografía. Estoy estos días entre la Navidad y el Año Nuevo de fiesta, y en los primeros días he salido con las cámaras a cuestas. Fundamentalmente, blanco y negro en película tradicional de formato medio. Estaba particularmente ilusionado con unos paisajes en la niebla que hice en el Soto de Cantalobos con la Fujifilm GS645S Professional… creo que la luz que había, con leves asomos del sol, estaba muy bien. Pero a veces metemos la pata. La cagamos que dirían algunos. Y no hay ninguna princesa que, aunque creamos que la estamos rescatando nosotros, nos rescate ella de los desastres cotidianos.

El caso es que en estos depresivos días de niebla nos llegan dos obituarios, de dos mujeres que recorrieron el universo en sus carreras profesionales. Aunque no queda claro qué universos. En Microsiervos nos han servido sendos artículos sobre estas dos mujeres, una del mundo de la ciencia y otra del mundo de la farándula, que aunque con vidas muy distintas, no las veo contrapuestas sino complementarias.

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A pesar del defecto que presentan debido a un revelado malhadado, pondré algunas fotografías de la tarde de niebla en Navidad en el Soto de Cantalobos de Zaragoza. Tienen un tono melancólico que conviene a la entrada de hoy. Y hay gente a la que gustan estos defectos… A mí no mucho.

 

Vera Rubin (1928 – 2016) fue física. Poca gente la conoce. De hecho muy poca gente conoce a los físicos en general. Einstein y Newton pueden sonar, pero la mayor parte del público no sabe realmente cuáles fueron sus méritos. Pero dentro de los físico, si eres mujer, aun te conocen menos. De hecho, no faltan caso de trabajos cuyo mérito es de una mujer en los que el prestigio del descubrimiento se lo ha llevado su jefe de departamento o de tesis. Sucede también en otras áreas del conocimiento. Rubin no lo tuvo fácil. Intentó realizar su postgrado en Astronomía en Princeton, pero no se lo permitieron en 1948. Hasta 1975, en esa “prestigiosa” universidad no permitieron a las mujeres estudiar Astronomía. Se lo curró en otras universidades. En NPR, en el obituario sobre su muerte reproducen esta filosofía de vida suya,

I live and work with three basic assumptions,

1) There is no problem in science that can be solved by a man that cannot be solved by a woman.

2) Worldwide, half of all brains are in women.

3) We all need permission to do science, but, for reasons that are deeply ingrained in history, this permission is more often given to men than to women.

Vivo y  trabajo con tres premisas básicas,

1) No hay problema en la ciencia que pueda ser resuelto por un hombre que no pueda ser resuelto por una mujer.

2) Globalmente, la mitad de todos los cerebros están en mujeres.

3) Todos necesitamos permiso para hacer ciencia, pero, por razones que estás profundamente arraigadas en la historia, este permiso se otorga más a menudo a hombres que a mujeres.

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Su trabajo principal fue el descubrimiento de las pruebas indirectas de la existencia de la materia oscura, por su influencia gravitatoria en la materia “visible”. Hoy sabemos que que la materia oscura es 5,5 veces más abundante que la materia “visible”. Y sin embargo sigue siendo “oscura” para nosotros, sabemos poco de ella. Rubin dijo en 2005 que “la igualdad (entre hombres y mujeres en la ciencia) es tan elusiva como la materia oscura”.

Carrie Fisher (1956 – 2016) fue actriz y escritora. Su papel más famoso fue de princesa, galáctica nada menos. Y todos la recordamos por ella, como esa princesa que realmente no necesitaba ser salvada, y que era quien sacaba de apuros a sus rescatadores. Aunque los guionistas cometieran la ignominia de ponerle un horrendo biquini de chapa como reclamo sexual para machos embrutecidos en una película infantil. Os pongo el vídeo de la prueba que hizo para Star Wars (La guerra de las galaxias).

En 2006, Vanity Fair publicó una entrevista con Fisher en la que dijo cosas como estas…

I would be remiss if I didn’t ask how you ended up in Star Wars.

I slept with some nerd. I hope it was George.

You weren’t sure?

No … I took too many drugs to remember.

Prefiero no traducirlo.

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En la vida real no fue princesa, pero perteneció a la nobleza… de Hollywood. Hija del cantante Eddie Fisher y la actriz Debbie Reynolds, esta “sosita” que molestaba en pantalla cuando salía Gene Kelly en Singing in the Rain (Cantando bajo la lluvia). “Sosita” que llevó por la calle de la amargura a su hija, como esta misma nos contó, por motivo diversos. El caso es que la “nobleza” de Hollywood también llora, y si mezclamos a la familia, unas cuantas copas, alguna relación tormentosa y no pocas anfetaminas en una adolescente que se ve metida de repente en el torbellino de la fama… pues es relativamente probable que casques de un infarto con solo 60 años. Pero nos descubrió también algunas de las leyes del universo, no el de la física, sino el de la fantasía. Un mundo en el que las mujeres, aunque escasas, también pudieran ser heroínas. De las buenas, no de la que mata.

Somos seres humanos. Necesitamos tanto el mundo de la física como el mundo de la fantasía. Quienes los contraponen, dividen o antagonizan, cometen un grave error. Tanto en uno como en otro, hay que imaginar. Y crear. Cada uno con sus propias leyes. Y ambos nos permiten vivir nuestras vidas más plenamente. Y necesitamos que haya más mujeres en estos mundos. Y a ser posible que no sufran. O por lo menos, no más que un ser humano “normal”. Si tal cosa existe.

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[Ciencia/fotografía] Ciencia, compromiso y belleza en la fotografía – James Balog “cazando” hielos – Fotografía y otras artes visuales

Ciencia, Fotografía

Indudablemente, de los “espectáculos” que la naturaleza me brindó en mis vacaciones en Islandia el pasado mes de junio, sin duda el que más me atrajo y fascinó fue el de los glaciares. Enormes masas de hielo, dinámicas, en continua transformación… En fin, que he tenido la oportunidad de ver un documental sobre el trabajo de un fotógrafo en el terreno de la ciencia y he creído oportuno compartirlo. En el enlace que sigue, los detalles. Para quien no le interese, os dejo unas imágenes del glaciar Svínafellsjökull en Islandia.

Origen: Ciencia, compromiso y belleza en la fotografía – James Balog “cazando” hielos – Fotografía y otras artes visuales.

 

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[Televisión / ciencia] Cosas de series; especial singularidades tecnológicas

Ciencia, Televisión

Ayer comentaba que esta semana iba a dedicar cierta cantidad de espacio al tema de las inteligencias artificiales. Concepto que categorizando de alguna forma venía a incluir las siguientes clases:

  1. Sistemas o máquinas que piensan como los seres humanos.
  2. Sistemas o máquinas que actúan como los seres humanos.
  3. Sistemas o máquinas que piensan racionalmente.
  4. Sistemas o máquinas que actúan racionalmente.

Con Äkta Människor nos iremos a Suecia: Paisaje en Kastellholmen, Estocolmo (Suecia). Agosto de 2011. En el encabezado, Edificios tradicionales en el parque Skansen de Estocolmo, Suecia. Agosto de 2011.

El tema de la inteligencia artificial ha sido relativamente popular en la literatura, en el cine y en la televisión. No siempre se le ha dado ese nombre. Pero el concepto, de una forma u otra, estaba ahí. Dos aspectos se han analizado o reflexionado en esas obras. Dos dilemas que potencialmente se pueden presentar en función de los valores que una persona o un grupo de personas maneje:

Primero: ¿Es ético y razonable que el ser humano se arrogue la capacidad de crear inteligencia, si ello es posible, a partir de la materia inerte, algo que las religiones y la filosofía más tradicional han reservado a la deidad? El paradigma de esta reflexión sería el Frankenstein de Mary Shelley, obra que hay que encuadrar dentro del romanticismo, corriente de pensamiento bastante anticientífica, y cuya respuesta es que no. Que el ser humano no debe entrar en semejante materia. Y que si lo hace, las consecuencias serán desastrosas.

Segundo: ¿Cuáles son las consecuencias de que como resultado de la evolución tecnológica lleguemos a un punto en que una máquina o conjunto de máquinas supere la capacidad intelectual de la especie humana, tenga capacidad de planificación y actuación y una agenda propia? Estamos ante el dilema de lo que se ha venido denominando la Singularidad Tecnológica. Aunque no me gustó especialmente, una obra que analiza específicamente este problema es la reciente película Ex Machina del director Alex Garland. Llevado al terreno del género posapocalíptico, la saga Terminator es una de las expresiones más preocupantes de las consecuencias de una singularidad tecnológica.

Por supuesto, he puesto dos ejemplos que me parecen signficativos, pero hay otros muchos que incluso seguramente a muchas personas les parecerán más interesantes. No podemos de mencionar a Isaac Asimov y sus tres Tres Leyes de de la Robótica, que era una forma de indicar que el avance se producirá pero que tenemos que proteger al ser humano de sus consecuencias. ¿Cómo? Incluyendo por sistema un código moral en la programación de las máquinas. El propio Asimov en uno de sus más entretenidos, interesantes o preocupantes cuentos cortos, … That Thou Art Mindful of Him (en españól, ¿Qué es el hombre?) nos propone no obstante que es te código moral quizá no sea una protección adecuada o suficiente. Nunca os fiéis de un robot que se llame George.

Un interesante artículo publicado en Principia.io sobre las inteligencias artificiales en la ficción puede servir de guía más que adecuada para introduciros en el tema.

En las calles floridas del casco histórico de Ystad, Suecia. Julio de 2014.

En estas estamos, con un tema apasionante si tenemos en cuenta que algunos expertos han situado el advenimiento de la singularidad tecnológica en algún momento del siglo XXI con el punto central de sus intervalos de confianza en torno al año 2045, cuando este verano tuve la ocasión de ver la primera temporada de la serie de televisión británica Humans. Serie interesante, pero que es una nueva versión de una historia llevada previamente a la pequeña pantalla por la televisión sueca con el título de Äkta Manniskör (título internacional, Real Humans). Aunque con diferencias.

Äkta Manniskör me ha resultado una serie mucho más interesante. Básicamente, debajo de su aspecto de serie sencilla con bajos presupuestos, hay una variedad de temas mucho más complejos. Para empezar, el universo en el que se desarrolla no es otro que el de la Suecia (o el mundo) actual. Incluso de unos años atrás. De hecho, da la impresión que buena parte de los modelos de coches que aparecen son un poquito antiguos. Y las casas son de Ikea. Pero con una diferencia. Desde hace tiempo, hay una industria de fabricación y comercialización de robots de aspecto humano, los hubots, que se dedican a realizar tareas al servicio de los seres humanos.

Los problemas vienen por varios lados. Uno, el impacto que la presencia de los hubots tienen en la vida cotidiana de las gentes. Desde la posición que ocupan en el ámbito doméstico, incluido en los dormitorios, a los problemas de competición por los puestos de trabajo con algunos humanos. Dos, porque se ha producido la singularidad tecnológica, existe un grupo de hubots con autoconciencia, voluntad y capacidad de actuar autónoma, con capacidad para establecer sus propios objetivos. Tres, porque se conforman grupos radicales en la sociedad a favor y en contra de la integración de los hubots en la sociedad humana. Cuatro, porque algunos hubots autoconscientes ya han decidido que son o pueden ser superiores al ser humano, y por lo tanto suplantarlos como inteligencia dominante en el planeta.

Atardecer sobre Gamla Stan, Estocolmo (Suecia). Agosto de 2011.

Si la variedad de situaciones éticas, sociológicas y políticas pareciera poco, se mezcla con los conceptos de racismo y otras discriminaciones, además la serie se alimenta de diversos géneros. Sus primeros minutos pueden estar extraídos de una serie de terror o de invasiones alienígenas. Hay paralelismos con las precuelas del planeta de los simios. Hay conspiraciones. Hay ambientes claustrofóbicos. Hay terrorismo. Hay situaciones que parece salidas de obras de Kubrick…. Todo ello con una parquedad de medios muy conveniente, y con la habilidad para representar a los hubots como una diversidad. De los que tienen un aspecto totalmente artificial, como maniquíes animados, a los que son capaces de suplantar a un humano física y emocionalmente. Las interpretaciones están en buen nivel, siendo destacable alguna como la de la fría y atractiva Bea (Marie Robertson).

La cuestión está en que esta serie, que se añade a un acerbo cada vez más amplio, muestra dos cosas. La primera es que el problema de la singularidad tecnológica, aunque no totalmente definido ni en su concepto ni en la probabilidad de que surja, es una cuestión sobre la que merece la pena reflexionar, en una sociedad en el que las tecnologías de la información y la comunicación y la capacidad de procesamiento de datos y computación están incrementándose de de forma exponencial. La otra, es que estas obras sirven para mirarse al espejo y para reflexionar sobre los comportamientos humanos y sobre los problemas de la sociedad, cuando se enfrenta a la diversidad y a la falta de una definición única de lo que es un humano. Porque no nos engañemos, en muchos sitios todavía no se considera a todo el mundo igual de humano: por cuestiones de raza, creencias, religión, sexo, nacionalidad, etcétera. Por mi parte, una recomendación. Si se os pone a tiro ved las series, tanto la sueca, Äkta Människor (Real Humans) que lamentablemente cancelaron tras la segunda temporada, como la inglesa, Humans, que acaba de emitir su primera temporada y está renovada para dentro de un año.

Campanario de la parroquia de Gamla Uppsala, Suecia. Agosto de 2011.

[Ciencia / cine] Lunes necrológico: Oliver Sacks (1933 – 2015) y Wes Craven (1939 -2015)

Ciencia, Cine

Sip. Luctuoso lunes, en el que aparecen comentarios en la prensa y por toda la red de redes sobre el fallecimiento de dos personas de cierta fama.

Había cosas que unían a ambos personajes… y otras que los separaban.

Ya que se nos ha ido quien algunos consideran un "maestro" del terror, buscaremos fotografías con un ambiente tenebroso.

Ya que se nos ha ido quien algunos consideran un “maestro” del terror, buscaremos fotografías con un ambiente tenebroso.

Oliver Sacks fue un científico. Médico especializado en neurología y psiquiatría, aunque partiendo de estudios de fisiología y biología. Su interés por distintas enfermedades degenerativas neurológicas, especialmente la encefalitis letárgica, le daría cierta fama. Especialmente cuando decidió empuñar también la pluma, o la máquina de escribir, o el procesador de textos… cuando empezó a escribir libros. Unos más profundos, otros más divulgativos. Unos más rigurosos, otros más discutibles. Incluso algunos de ellos llegaron hasta las pantallas de cine. En cualquier caso, con el tiempo se hizo con un prestigio no sólo como médico y científico, también como escritor y pensador. Preocupado por temas vitales y sociales. Hace unas semanas leí un artículo de opinión que publicó en The New York Times, en febrero de este año, My Own Life. En el se muestra consciente de que ha alcanzado su fecha de caducidad, aquejado por una metástasis hepática de un melanoma ocular que le diagnosticaron tiempo atrás. El texto es realmente interesante, en el que al mismo tiempo reconoce su miedo a la no existencia, pero mostrándose agradecido y satisfecho de un vida vivida en libertad y con plenitud. Lo cierto es que no son muchos seres humanos los que pueden aseverar tales cosas. Pero el artículo merece la pena su lectura y una reflexión posterior.

Bosques densos, en la niebla, en los que las casquibanas caperucitas modernas se pierde, encontrándose con feroces lobos con máscaras, cuchillos y malvadas intenciones...

Bosques densos, en la niebla, en los que las casquibanas caperucitas modernas se pierde, encontrándose con feroces lobos con máscaras, cuchillos y malvadas intenciones…

Y luego está Wes Craven. Mucho más conocido por el gran público. También comenzó su vida con una inclinación estudiosa. Graduado en inglés y psicología, con una maestría en filosofía y escritura por una prestigiosa universidad norteamericana, comenzó siendo profesor universitario. Pero en un momento dado, esto no le debió satisfacer y entró en el mundillo del cine, empezando como técnico. Su primer “éxito” fue una película pornográfica que dirigió, “escribió el guion” e incluso interpreto algún papel. Luego ya se dedicó principalmente al género de terror, al slasher. A partir de ahí nos dejó una colección de películas con una premisa que siempre me ha parecido esquizofrénica. Se utiliza como cebo el sexo y la violencia para atraer al espectador a las salas, al mismo tiempo que se difunde la visión conservardora del mundo que dice que las víctimas más probables de sus estrambóticos psicópatas asesinos serán aquellos y aquellas que contravengan las puritanas normas de la moral sexual de buena parte de los ciudadanos estadounidenses. Eso se llama coherencia. Sinceramente, llevo un rato mirando la lista de sus obras. He visto pocas de ellas; no me ha gustado ninguna. Por mucho que me guste el cine, y aunque creo que soy respetuoso con los gustos de cada cual, creo que la mayor parte de su obra es prescindible.

Sin embargo,… vistas las trayectorias vitales de ambos fallecidos, ¿quién creéis que va a hacer correr más chorros de tinta y comentarios? Esta semana la he empezado un poquito pesimista, mira tú.

Bueno... en realidad son los bonitos bosques de las laderas del monte Pilatus cerca de Lucerna en Suiza... donde dicen que está enterrado el "malvado" Poncio Pilatos y... ya volvemos con los cuentos de viejas de terror.

Bueno… en realidad son los bonitos bosques de las laderas del monte Pilatus cerca de Lucerna en Suiza… donde dicen que está enterrado el “malvado” Poncio Pilatos y… ya volvemos con los cuentos de viejas de terror.

[Ciencia] … Urano, Neptuno y PLUTÓN

Ciencia

Es inevitable. Si me preguntan si sé cuáles son los planetas del sistema solar, me sale la lista, con musiquilla, que aprendí en mi más tierna infancia, y soy incapaz de terminar en Neptuno. En castellano, al menos, es imprescindible la presencia de Plutón en la lista para que esta se cierre sobre si misma de la forma rotunda y definitiva que solo puede otorgar una palabra aguda terminada en “n”. PLUTÓN. Hay algo ahí que mezcla lo ético y lo estético.

Plutón y Caronte gira juntos en torno a un centro de gravedad común, que no se sitúa en el interior del cuerpo más masivo, como sucede en el sistema Tierra-Luna. Hay quien habla de ellos más como un planeta doble que como un planeta y su satélite.

Plutón y Caronte gira juntos en torno a un centro de gravedad común, que no se sitúa en el interior del cuerpo más masivo, como sucede en el sistema Tierra-Luna. Hay quien habla de ellos más como un planeta doble que como un planeta y su satélite.

Porque aparte de la sonoridad de la palabra en si misma, está el propio concepto:

Planeta: Un cuerpo celeste que gira alrededor del sol, cuya cantidad de materia es suficiente para que la gravedad le otorgue una forma esférica, y que ha limpiado su órbita de competidores, de otros cuerpos a los que la mecánica celeste a situado en una misma senda alrededor de la estrella de la que son restos inaprovechados, condenándolos probablemente a colosales cataclismos cuando los más rápidos alcancen a los más lentos…

Entonces… ¿la Tierra no alcanzó el estatus de planeta hasta que chocó con su compañero de órbita, y como resultado se formó la luna? Entonces quedó sin competidores, pero con una compañera que le dio estabilidad y serenidad, mareas que van y vienen aparte. Hasta que no quedas sólo en tu órbita en fratricidas choques con tus hermanos en el giro alrededor del sol, no te dejan ser planeta…

Animación que nos muestra cómo ha mejorado la imagen que teníamos de Plutón conforme ha aumentado la resolución de nuestras observaciones. De una mancha blanca sin detalles en la lejanía a un cuerpo celeste lleno de detalles interesantes.

Animación que nos muestra cómo ha mejorado la imagen que teníamos de Plutón conforme ha aumentado la resolución de nuestras observaciones. De una mancha blanca sin detalles en la lejanía a un cuerpo celeste lleno de detalles interesantes.

Pero es que por muy de ciencias que yo sea, a mi me gusta la etimología de la palabra planeta:

Planeta, del griego πλανήτης (planētēs), errante, vagabundo. Y quien más errante y vagabundo que Plutón, a más de 4 horas luz de nuestra órbita en sus mejores momentos, que se disputa con Neptuno el honor de ser el más alejado de la estrella madre, dejando aparte los advenedizos de las últimas décadas. Es aquel cuya órbita se sale de la monotonía de los demás, más excéntrica y más inclinada con respecto al plano de la eclíptica. Etimológicamente, conceptualmente, éticamente, es el planeta por excelencia. El más errante y vagabundo de todos estos cuerpos celestes, apenas acompañado por su silencioso y gélido Caronte, encargado de transportar las almas de los muertos al frío reino de Hades.

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La imagen completa más conocida y detallada hasta el momento que tenemos de Plutón, que todavía mejorará más conforme lleguen durante los próximos meses los datos almacenados en la sonda New Horizons.

Ahora, la NASA le ha puesto cara. Y por lo que hemos visto, corazón. De justicia será por lo tanto que nos dejemos de rigorismos por una vez y lo incluyamos de nuevo en la lista de los planetas de nuestro barrio en el universo, para que la lista que aprendimos de niños, la que aprendan los niños de hoy en día tenga el cierre adecuado desde el punto de vista estético y ético que le corresponde.

Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y PLUTÓN.

Nota Bene: Por una vez, sin que sirva de precedente, no incluiré en la entrada fotografías realizadas por mí, sino que utilizaré las que la NASA pone a disposición del público generosamente para usos educativos y divulgativos, agradeciendo este gesto tan alejado de la cicatería de otras insitituciones culturales, artísticas o científica. La que encabeza la entrada muestra detalles de formaciones montañosas, formadas probablemente por hielo que a las bajísimas temperaturas a las que se encuentra el planeta se comporta como una roca más, y que se consideran jóvenes en términos geológicos.

También el satélite Caronte, o el par menor del planeta enano doble Plutón-Caronte según como lo consideremos, ha recibido la atención de la sonda New Horizons, y conocemos su rostro.

También el satélite Caronte, o el par menor del planeta enano doble Plutón-Caronte según como lo consideremos, ha recibido la atención de la sonda New Horizons, y conocemos su rostro.

[Libro] Descubrir a Richard Feynman

Ciencia, Literatura

Tradicionalmente he sido lector de libros de no ficción, fundamentalmente en dos ámbitos, el de la historia y el de la divulgación científica. Sin embargo, desde que leo habitualmente en el lector de libros electrónicos, pocos de estos han pasado bajo mis ojos. Rompo un poco esta “mala racha” con un libro dedicado a la vida y la obra de uno de los físicos más importantes del siglo XX, y de la historia en general, y que a pesar de ello, fuera del mundillo científico, no goza del reconocimiento mediático de otros como Einstein o Hawking. Y sin embargo, tuvo una personalidad destacable. Se trata de Richard Feynman.

Descubrir a Richard Feynman
Lawrence M. Krauss; traducción de José L. Sánchez-Gómez
RBA, 2014
Edición electrónica.

El libro tiene un carácter mixto, biográfico y divulgativo. Por un lado, nos va exponiendo los hechos más importantes de la vida de Feynman, especialmente aquellos que más le marcaron en su juventud, como la prematura muerte de su joven esposa, o su participación en el Proyecto Manhattan, aunque no sólo estos. Y con ellos van perfilando los principales rasgos de su carácter. En general, ofreciendo un tono favorable y de simpatía hacia el personaje analizado. Algunos de estos hechos biográficos son sin duda de interés, pero en alguna ocasión se hecha en falta un tono más crítico, no en el sentido negativo, sino en el de profundizar en las consecuencias de los rasgos de carácter, más allá de cierto nivel de anécdota.

El estudio de la naturaleza y del universo, el conocimiento sobre como funciona es el objetivo último de la física.

El estudio de la naturaleza y del universo, el conocimiento sobre como funciona es el objetivo último de la física.

Por otro lado, en una actitud divulgativa, va exponiendo las principales contribuciones a la ciencia del físico. Y aquí viene la parte que hace la lectura un poquito ardua. Porque los campos en los que se movió Feynman, especialmente en el ámbito de la mecánica cuántica, no son fáciles de aprehender por quien no esté mínimamente iniciado en algunos conceptos. Yo me he hecho una idea general de sus logros, pero no siempre he comprendido de lo que se me hablaba.

Por lo tanto, no es el libro que vaya a favorecer el conocimiento del físico por el gran público. Probablemente atraerá a personas que ya lo conocía y que tendrán ganas de conocer más de la persona. Pero resulta un poco una lástima, porque ciertamente por sus contribuciones a la física y al método científico, merecería un poco más de reconocimiento por parte de la población general.

Aunque en muchas ocasiones lo haga al nivel de lo infinitamente pequeño y no al de estos hermosos paisajes de la sierra de Algairén en Aragón.

Aunque en muchas ocasiones lo haga al nivel de lo infinitamente pequeño y no al de estos hermosos paisajes de la sierra de Algairén en Aragón.

[Libro] The Science of Interstellar

Ciencia, Cine

Dos cosas se produjeron desde que me regalaron el lector de libros electrónicos: leo más en general, leo menos ensayo o divulgación. Antes alternaba más frecuentemente la ficción con el ensayo sobre temas históricos o con la divulgación científica. Pero estos libros no se encuentran tan frecuentemente en formato electrónico como la ficción. O no es fácil que los veamos propuestos. O no me dedico a buscarlos. No lo sé. En fin. Tendré que buscar algún tipo de remedio a este problema. Porque viene bien leer este tipo de libros. En cualquier caso, hace unas semanas terminé con uno de estos títulos, que os traigo aquí y ahora.

The Science of Interstellar
Kip Thorne
W. W. Norton & Company, 2014
Edición electrónica

Como su propio nombre indica, este libro nos cuenta la ciencia que hay detrás de la película de ciencia ficción Interstellar, de la que ya os hablé en su momento. Según lo que nos cuenta el científico, físico teórico por más señas, Kip Thorne, las primeras ideas sobre la película partieron de algunas cuestiones planteadas por el mismo, aunque finalmente el trabajo de guionistas y directores (hubo varios metidos en el proyecto), fueron modificando la historia hasta dejarla como la hemos visto en las salas de cine. El libro intenta explicar al lector y probable espectador de la película cuáles son las bases científicas de las historias y las imágenes planteadas en el filme. En cada uno de los capítulos y apartados el científico nos marca si lo que se muestra está basado en ciencia real y comprobada, si es una extrapolación plausible más o menos probable o improbables basada de la ciencia conocida, o si es un especulación que no sabemos si se confirmará o no. También nos informa de algunas licencias que se toman los realizadores de la película para no comprometer el desarrollo dramático de la historia.

Probablemente, entre los mundo descritos en el libro, el planeta de Miller, sumido profundamente en el pozo gravitatorio del gigantesco agujero negro Gargantua, es uno de los más interesantes.

Probablemente, entre los mundo descritos en el libro, el planeta de Miller, sumido profundamente en el pozo gravitatorio del gigantesco agujero negro Gargantua, es uno de los más interesantes.

En líneas generales, el libro es muy apologético, casi demasiado, de la película. Todos los que participaron son gente muy inteligente, maravillosa, muy trabajadora, según la versión de Thorne. Todo fue estupendo. Paradójicamente, la producción tardó ocho años en salir adelante. Pero bueno, es normal esta postura; es juez y parte. Y cobra del éxito del filme. Al fin y al cabo aparece como uno de los productores ejecutivos del mismo. Pero bueno, aparte de eso, creo que es un científico riguroso y podemos contar con que haya sido más que razonablemente honesto a la hora de divulgar la ciencia que hay apoyando o implícita a la película.

Dicho lo cual, no es necesario conocer nada de lo que nos cuenta para disfrutar el filme. Al fin y al cabo, cuando vamos al cine o leemos un novela de ficción, nos sumergimos en un estado de suspensión temporal de la incredulidad. Damos por buenas cuestiones sobre las que no tenemos conocimientos y no sabemos si son ciertas, o aun a sabiendas de que lo que sucede contradice las leyes de la naturaleza que rigen nuestro mundo, u otras cuestiones, las damos por buenas como parte del universo de ficción que se nos muestra. Siempre que no nos tomen el pelo, que es lo mismo que decir que se pasen sus propias leyes, las creadas para la ficción, por el forro de la entrepierna. Que en las producciones mediocres pasa con frecuencia. No es así en este caso. Pero si tienes curiosidad por la ciencia, este es un libro que puede interesarte. No es el divulgador científico más ameno, más organizado y más claro que he leído, y es posible que más de un lector se pierda en alguna de sus explicaciones. Pero es un producto razonable. Sin más.

Dejando aparte las enormes olas de marea que lo recorren, el enlentecimiento del paso del tiempo debido al efecto de la gravedad, tiene unas posibilidades y unas consecuencias tremendas.

Dejando aparte las enormes olas de marea que lo recorren, el enlentecimiento del paso del tiempo debido al efecto de la gravedad, tiene unas posibilidades y unas consecuencias tremendas.