[Arte y cultura] El mosaico de las Musas

Arte, Cultura

Los museos de Zaragoza, los que pertenece al municipio, hay otros que pertenecen a otras entidades públicas o privadas, se han incorporado muy recientemente a las redes sociales. Demasiado recientemente; llevo siguiendo instituciones museísticas de todo el mundo en redes sociales desde hace mucho tiempo. Algunas, de carácter local; otras, de diversos puntos de la geografía mundial. Algunas de ellas son recursos de gran calidad pedagógica e informativa. Por ejemplo, a estas páginas traigo de vez en cuando vídeos del canal de Youtube del SFMoMA, y el domingo pasado hablé de las cuentas de algunos museos de fotografía en Instagram. Pero bueno, más vale tarde que nunca. Las cuentas de los museos de Zaragoza las encontraréis bajo el indicativo @ZMuseos, y yo las suelo seguir en Twitter y en Instagram.

El museo del Foro de Caesaraugusta, uno de los museos municipales de Zaragoza, y el que centrará la entrada de hoy.

Como son cuentas recientes, están intentando captar seguidores para poder realizar su función. A día de hoy, algo más de 700 seguidores en Instagram, y poco más de 600 seguidores en Twitter son muy pocos. Pero sé por experiencia que a las instituciones públicas les cuesta atraer seguidores. Puedo especular sobre los motivos, pero por miedo a errar, me abstendré. En cualquier caso, en vísperas de la Cincomarzada, fiesta local en Zaragoza, organizaron un sencillo concurso en redes sociales. Solicitaron del personal que subiera a redes sociales fotografías de los museos con la etiqueta #misitiofavoritodelmuseo. Luego seleccionaron cinco “ganadores” a los que invitaron a una visita guiada al mosaico de las Musas en el museo del Foro de Caesaraugusta. Como soy visitante habitual de uno de ellos, el museo Pablo Gargallo, que me parece el museo más bonito de Zaragoza, gratuito los primeros domingos de mes, subí a mi perfil de fotografía analógica en Instagram algunas fotos del busto de Kiki de Montparnasse (Alice Prin), mi obra favorita dentro de ese museo.

Kiki de Montparnasse en el museo Pablo Gargallo.

No tuvo mucho mérito. Las fotografías son correctas técnicamente, realizadas con cámaras analógicas y película de alta sensibilidad. Pero tampoco son nada del otro mundo. Lo que pasa es que parece que participó muy poquita gente. Quizá porque dieron muy poco tiempo, quizá porque la gente no visita muchos los museos y no tienen fotografías de ellos ni rincones favoritos, quizá por el escaso nivel de seguidores de estos perfiles en redes sociales. O una mezcla de todos ellos. El caso es que gané dos entradas para visitar el mosaico de las Musas el día de la Cincomarzada a las 11:30 de la mañana, acompañados de una guía del museo.

La visita guiada duró unos 25 minutos. Unos poquitos para la presentación de la guía y del museo, algo menos de 10 minutos para ver un audiovisual sobre el descubrimiento, la restauración, y la instalación en el museo del mosaico de la Caesaraugusta romana del siglo II. Tras esos 25 minutos, la guía salió disparada, supongo que para la siguiente visita guiada. Ese día había mucha afluencia en el museo. Pudimos quedarnos a visitar el resto del museo por nuestra cuenta.

Vista general del mosaico.

A continuación os dejo con algunas fotografías, tanto del mosaico, como del resto de las instalaciones del museo. Un lugar que todos los zaragozanos debería visitar al menos una vez. Siempre me lamento de que el ayuntamiento no haya sacado una iniciativa tipo “amigos de los museos municipales” que por un cuota anual puedas visitar los museos cuando lo creas conveniente. Creo que recaudarían más, aunque fuese una cuota modesta, y estimularían el conocimiento de los mismos entre los ciudadanos. También es recomendable para cualquier visitante foráneo que nos visite haciendo turismo o por cualquier otro motivo. No lleva mucho tiempo. Bueno… en un museo,… el que quieras dedicar.

[Ciencia] En el autobús, ¡quítate la mochila, coño!

Ciencia

Hoy voy a tirar de mis conocimientos profesionales para ilustrar un poquito al personal sobre algunos aspectos de la fisiología humana. Hay una falsedad científica que es comúnmente creída por parte de la mayor parte de la sociedad, como tantas otras que se transmite boca a boca de forma viral, desde mucho antes de que se utilizase este adjetivo en la época de internet. Pero es que esta falsedad de la que voy a hablar nos es transmitida desde nuestra más tierna infancia por esta tan respetable profesión que es la de maestro, aunque no siempre tan respetada como debería ser. ¿Cual es esa falsedad? Cinco sentidos tenemos, vista, oído, olfato, gusto y tacto.

Transportes públicos y museos… sitios de riesgo para el tema que trato hoy. En Londres,… o en cualquier otra parte.

Pues no, oye. Tenemos unos cuantos más. Si seguís el enlace anterior, podréis ver que para la especie humana se nos atribuyen algunos más. Los sentidos son receptores que recogen datos, que se convertirán en información gracias al gran procesador que es nuestro sistema nervioso central, especialmente aunque no exclusivamente el cerebro, sobre las condiciones de nuestro ambiente. Son estimulados por distintas fuentes de energía, por distintos campos de fuerza de los que nos habla la física. Ciertas longitudes de onda del espectro electromagnético estimulan nuestras retinas y nos permiten ver. Las ondas mecánicas transmitidas por la materia y que llegan a nuestros tímpanos nos permiten oír. Determinadas moléculas químicas, o combinaciones de ellas, estimulan células de nuestras fosas nasales o de nuestra lengua, y nos permiten oler o gustar. Lo de tener buen paladar es una memez… las papilas gustativas están en la lengua. Y la presión de la materia que nos rodea sobre nuestra piel nos permite tocar.

Pero hay más. Determinados receptores en la piel y en las mucosas nos permiten tener una idea sobre la temperatura de la materia, y tenemos sensaciones de frío o de calor. Y cuando determinados estímulos son excesivamente intensos, y nos pueden causar daño, aportan información a los receptores nociceptivos y sentimos dolor. Lo cual nos permite retirarnos de la fuente de peligro. Una piedrecitas sumergidas en determinadas estructuras del oído interno nos permiten recoger información sobre la posición de nuestra cabeza y nos permiten mantener el equilibrio.

Hay también unos cuantos sentidos que afectan al medio interno de nuestro organismo, en los que no me extenderé. Me limitaré a hablar de los que nos informan sobre el ambiente externo. De los cuales me he dejado uno. Se trata del sentido propioceptivo. Es poco conocido porque nos pasa desapercibido. La información que recibe se procesa automáticamente, con poco conocimiento consciente por nuestra parte y por ello se suele ignorar salvo que avances en el bachillerato, o incluso si llegas a las facultades que enseñan la anatomía y la fisiología en las profesiones relacionadas con la salud. Este sentido nos informa de la posición de nuestro cuerpo en el espacio. Y unido a la información que nos llega por otros sentidos como la vista, el oído, el tacto y el del equilibrio, hace que nos movamos por el mundo con cierta soltura sin darnos golpes constantemente contra los objetos que nos rodean, y que nos movamos con cierta gracia… unos con más gracia que otros, pero bueno. Es importante. Y estos receptores propioceptivos se encuentran distribuidos por todo nuestro organismo. ¿Por todo?

Pues no. Hay un órgano que les crece en la espalda a muchos humanos, especialmente urbanitas, que no se suele estudiar en las facultades de medicina, pero que es muy frecuente; la mochila. Hay no disponemos de receptores propioceptivos. Tal es así, que los conservadores de los museos, para cabreo de muchos visitantes, nos obligan a quitárnoslas y a dejarlas en la consignas dispuestas a tal efecto, para evitar que nuestros distraídos movimientos por las salas repletas de obras de arte, al no ser conscientes de la posición de nuestras mochilas, destrocen las maravillas allí expuestas.

Tal es así que, en muchos países civilizados, se advierte a los pasajeros de los transportes públicos que se quiten las mochilas y las coloquen entre los pies. Así se ocupa menos espacio y evitamos liarnos a mochilazos con el resto de los viajeros que distraídamente van pensando en sus cosas, hasta que un mocetón veinteañero de metro ochenta y cinco de estatura les deja noqueados con su mochila de moda. O una “quechua”, si su capacidad adquisitiva es limitada. Pero en mi querida ciudad, Zaragoza, tal advertencia no ha llegado a nuestros siempre agresivos transportes públicos. Y la mayor parte del público, ignorante de la existencia de este importante sentido, y de su carencia en las mochilas, pensando que con los cinco que les han contado en la escuela es suficiente para desenvolverse en el mundo, se mueve con su mochila cargada con piedras y yunques dando mamporros a diestro y siniestro.

Así que, por favor, cuando subáis al autobús, ¡QUITAOS LA MOCHILA, COÑO!

Celebrad el día de los museos… celebrad los museos

Arte

Dejaré para mañana el prometido comentario sobre el último de los libros que compre en MadridFoto. Hoy he decidido celebrar el día de los museos. Por la tarde intentaré visitar uno. En cualquier caso, os dejo con imágenes de los visitados en los últimos años… cuando me han dejado tomar fotos, claro.

La Fée Electrique - Raoul Dufy

La Fée Electrique de Raoul Dufy en el Museo de Arte Contemporáneo de la ciudad de París - Panasonic Lumix LX3

Patio del Museo de Bellas Artes (1)

Patio del Museo de Bellas Artes de Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Gerhard Richter - Albertina

Exposición de Gerhard Richter en Albertina de Viena - Panasonic Lumix LX3

Cabeza entre las cabezas

Alte Museum de Berlín - Panasonic Lumix LX3

Pinturas

Museo Fundación Calouste Gulbenkian de Lisboa - Panasonic Lumix LX3

foam - actividades para los niños

Actividades para escolares en el Fotografie Amsterdam Museum (foam) - iPhone

Poussin-Drachensteigen de Markus Lüpertz (Museo de Arte Moderno y Contemporáneo)

Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Estrasburgo - Panasonic Lumix LX3

Restaurando (Unterlinden)

Restauración de obras de arte en Unterlinden de Colmar - Panasonic Lumix LX3

La bataille du rail

Museo del ferrocarril (Cité du Rail) en Mulhouse - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

¿Qué mira el ciclista de Ramon Casas?

Pintores y escultores modernistas en el Museo Nacional de Arte de Cataluña en Barcelona - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Museo Ludwig - Librería

Librería del Museo Ludwig de Colonia - Panasonic Lumix LX3

Exposición Bauhaus

Exposición sobre la Bauhaus en lo que pensábamos que era el emplazamiento del museo de arte contemporáneo de Pécs - Panasonic Lumix LX3

Colección Juana Francés

Pintura contemporánea en el Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporánea 'Pablo Serrano' en Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Día internacional de los museos, la tetera de Russell y me voy a Italia

Ciencia, Política y sociedad, Viajes

Proclaman hoy en las radios que es el Día Internacional de los Museos. Por ello, organizan actividades especiales y se entra gratis o a precio reducido. Me ha producido cierta amargura esta noticia. Recuerdo que en 1990, año en el que viví en Madrid, cualquier ciudadano de la Comunidad Europea (todavía no se llamaba Unión Europea entonces) entraba a los museos públicos españoles gratis en cualquier momento simplemente mostrando el DNI o el pasaporte. Cualquier día era el Día de los Museos. Pero llegaron los burócratas de Bruselas y decidieron que eso no podía ser. Que qué tontería lo de la cultura. Que toda actividad económica tenía que ganarse la vida por si misma, sin subvenciones, y que había que cobrar. Es el problema. No hemos superado todavía la Europa de los Mercaderes. No hemos sido capaces de avanzar hacia la Europa del Ciudadano, de las Culturas, de las Ausencia de Fronteras, de…

En otro orden de cosas, un amigo me manda una nota sobre la Tetera de Russell. Russell es Bertrand Russell, uno de esos filósofos de los que muchos hablan pero a los que casi nadie lee. Os pongo un párrafo que muestra la idea.

Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se la enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se la instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara ameritaría la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores.

Bertrand Russell

Hoy día se han propuesto analogías similares para luchar contra la superstición en tono divertido, como el Unicornio Rosa Invisible o el Monstruo Volador de Espagueti. Yo soy especialmente adepto a este último. Aunque siempre me provoca cierta tristeza que en la sociedad actual se encuentre en desventaja quien utiliza la razón y la experimentación para adquirir conocimiento, frente a quien transmite creencias basadas en supersticiones, en mitos, en… nada.

Pero nadie me va a amargar el día. Porque mañana salgo de viaje hacia Italia. Que a pesar de su deriva política, sigue siendo un país bellísimo. Estaré seis días. La mitad de ellos tengo una reunión de trabajo. En Trieste. La otra mitad, aprovecharé para darme unos paseos por Venecia. Si no se hunde mientras tanto, claro. Os dejo una foto de la ciudad ducal.

(Pentax P30N; Sigma 28-70/3,5-4,5)