[Arte y cultura] Exposiciones en el Centro de Historias de Zaragoza y en la Lonja

Arte, Cultura

Hacía un tiempo que no quedábamos para ir de exposiciones. Supongo que ya es un tópico decir que hay cosas que han cambiado con la pandemia de covid-19. Rutinas que ya no son rutina. Gentes con las que ya no quedas con tanta frecuencia. Lugares a los que ir… ya no es lo mismo. Pero supongo que tenemos cierta “obligación” de ir retomando ciertas normalidades. De verdad, no como dicen los políticos.

Sin madrugar en exceso, pero sin perezas, para encontrar las salas de exposición tranquilas, ayer domingo nos fuimos a visitar tres exposiciones. Dos de ellas en el Centro de Historias de Zaragoza CHZ y otra en la Lonja. Vamos con ellas.

Enmarcada en la II Muestra Internacional de Arte Contemporáneo realizado por mujeres, organizada entre la Plataforma de Mujeres en el Arte Contemporáneo PMAC y el Servicio de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, tenemos la exposición Tierra Sujero Político en el CHZ. Es una exposición colectiva de autoras contemporáneas comprometidas con la tierra, el paisaje y el medio ambiente. Es una exposición sencilla, aunque bien estructurada, en la que se echa de menos una mayor profundización en los conceptos que quieren transmitir las artistas, uno de los problemas que tienen las exposiciones colectivas, con muestras limitadas de las obras de cada autor, autoras en este caso. Pero tiene algunas obras con conceptos interesantes.

Más popular de cada al gran público es la exposición (in)VISIBLE, en la que se utiliza la evolución de la ropa interior femenina desde el siglo XIX hasta nuestros días como metáfora del camino que ha tenido que recorrer, y sigue recorriendo, la mujer hacia la visibilidad social. Está bien, es una exposición más “tactil”, más material, y sobre un sujeto al alcance de la mayoría del público. También por ello corre el riesgo de caer en la anécdota o en lo superficial. A pesar de que tiene cierta extensión, creo que hay dimensiones del tema que no se tratan con la suficiente profundidad. Pero es muy entretenida.

Cambiando de centro de exposiciones, nos vamos del CHZ en la plaza de San Agustín (que nadie intente entrar desde el parque Bruil, no se puede), y callejeando por el casco histórico de la ciudad nos llegamos a la Lonja en la plaza del Pilar para visitar la exposición retrospectiva dedicada a Ricardo Calero, Espacios del sentir. El veterano artista nacido en algún lugar de la provincia de Jaén, pero que lleva buena parte de su vida en Zaragoza, es definido en algunos lugares como escultor. Sin embargo es un artista que no duda en utilizar una variada panoplia de técnicas, en las que podemos incluir también dibujos y collages, obras gráficas y pictóricas, fotografías y vídeos para reflexionar sobre el mundo y el lugar del ser humano en el mundo. Los temas, en una retrospectiva, amplia en el tiempo, son variados, pero hay espacio para situarlos. Eso sí, si queremos empaparnos mejor de las obras, no bastará la visita que hicimos nosotros, relativamente limitada en el tiempo, y eso que no nos apresuramos mucho, sino que convendrá dedicar tiempo. E incluso hacer varias visitas; al cabo, la visita es gratuita.

[Fotos] Palomas en el Día Internacional de los Museos

Fotografía

Hace dos domingos era el Día Internacional de los Museos, era día de entrada libre en algunos de ellos, y hacían actividades especiales. Así que agarré la Hasselblad 500CM con el visor PM 51 y el Planar 80/2,8 CF, abrí la nevera, vi un rollo de Bergger Pancro 400, lo cogí, y me fui al Museo Pablo Gargallo, donde el artista plástico Steve Gibson estaba “soltando palomas” por todo el museo.

Los detalles técnicos de la toma, que tuvo sus complicaciones y de la que no estoy satisfecho, están en Día internacional de los museos – Hasselblad 500CM y Bergger Pancro 400 a IE 1600. Para los no interesados, como de costumbre, os dejo algunas fotos del evento.

[Arte] This is POP!… Pop-art en el Centro de Historias

Arte

Nos ha dado la sensación de que un número no desdeñable de las personas que visitaban el Centro de Historias de Zaragoza esta mañana, una mañana muy agradable desde el punto de vista del tiempo atmosférico, no tenían muy claro qué iban a ver. Comentarios que oyes, caras que ves… Y es que ese título de la exposición “¡Esto es POP!” en inglés… junto con el hecho de que en algún material promocional se viera alguna portada de un disco… pues da la sensación de que había gente que pensaba que esto iba de música pop(ular).

Yayoi Kusama (prefiero las habitaciones infinitas a las calabazas con lunares… pero es dif´ícil montar una de aquellas)

Pero no. La cosa iba de pop-art, o arte-pop si queremos traducirlo. Y sólo de forma colateral iba de música. En concreto, en la medida en que destacados artistas visuales de esta corriente artística de la segunda mitad del siglo XX participaron en el diseño de algunas de las portadas más destacadas de los discos de larga duración de la música pop y rock. Música pop es aquella que atrae al público general, que se usa para bailar, para relacionarse y para ligar, y que suele constituir lo que se llama la “banda sonora” de la vida de la gente. Música que suena en la radio, que se tararea, que se baila, que se sabe cantar, frente a la música culta que sólo sale en la radio si la buscas mucho, que muchas veces no somos capaces de tararear, que no se adapta al baile salvo en algunos casos, y que en muchas ocasiones no tiene letra. Y que nos suena rara. Eso sí… la música pop varía. O variaba. Por tiempos y lugares. En los últimos 30-40 años parece que se homogeneizado globalmente, y varía de forma superficial en sus formas, en realidad.

Una Marilyn de Andy Warhol.

Pero el pop-art es otra cosa. Es una corriente de arte contemporáneo. Aunque pueda ser abstracto, se inspira en lo cotidiano, sean objetos, personas o acontecimientos. En la publicidad. En las estrellas de cine. En los refrescos. En las judías en lata. En los tebeos. Y además es fácil de entender por el gran público. Suena a reacción contra las vanguardias, que obligan a adquirir un código, un vocabulario artístico, que no está al alcance de todos y que sitúa al arte en un plano distinto al del público general. Aunque me parece una temeridad considerar que todo el mundo entiende el significado y las intenciones de los (o al menos, algunos) artistas pop-art. Ya que sus obras contienen también en ocasiones su dosis de rebeldía y de cuestionamiento social hacia los temas cotidianos que aparecen en sus obras.

También artistas españoles, como los valencianos del Equipo Crónica.

El arte pop es también un arte fácilmente reproducible. Porque a partir de dibujos, ilustraciones, grabados, fotografías y otros… tira de técnicas como la serigrafía para reproducir la obra, hacerla más asequible, si no al público general, al menos no reservada a unos pocos privilegiados. Frente a la obra única que es una pintura al óleo, por ejemplo, o a las pocas copias que se funden a partir de los moldes de una escultura, entre lo que hemos visto esta mañana,… de Warhol, de Lichtenstein, de Murakami (Takashi, no Haruki… que es este último es un novelista), de Opie, de Koons… hemos visto ejemplares de series de 1000, 2000, 3000 ejemplares. Cuando decenas de miles cuando la obra ilustra la carátula de un LP musical. Por lo tanto, la obra de arte pop, además, es popular. O se populariza. En algún caso… es populista, incluso… véanse algunas obras de Koons, por ejemplo.

Julian Opie.

Sobre la reproductibilidad técnica de la obra artística ya nos habló Walter Benjamin en los años 30 del siglo XX. Por ahí tengo el libro. En francés… lo compré en el museo de arte contemporáneo de Estrasburgo. Me interesó de inmediato. Al fin y al cabo, la manifestación artística que más me interesa es la fotografía. Y salvo determinadas técnicas fotográficas alternativas que ofrecen ejemplares únicos, una de las ideas base de la fotografía es que se pueden reproducir… ad nauseam.

Takashi Murakami.

La exposición no se para en el pop-art, en sentido estricto, el que estuvo de moda en los años 50 y 60 del siglo XX, emanando desde el Reino Unido y los Estados Unidos. Se adentra también en el arte postmoderno, en el arte urbano y en otras manifestaciones contemporáneas, de las que fue precursor o de las que se convirtió en un componente.

KAWS.

La exposición… no es como si fuese una sucursal del MoMA. Por la facilidad de reproducir la obra, no es tan difícil montar una exposición de este estilo artístico como del neoclasicismo veneciano… por ejemplo. Pero tiene un valor didáctico indiscutible. Estaba muy concurrida. Por las limitaciones de aforo en las salas, incluso filas para la entrada en las mismas. Cuando nos íbamos. Nosotros es que hemos llegado pronto. Pero la mayor parte de la gente no. España no madruga ni para parar una epidemia.

[Libro] Sin contar – W. G. Sebald (texto) y Jean Peter Tripp (ilustración)

Arte, Literatura

Como os contaba hace unos días, poco antes de Navidad visité mi librería preferida cuando se trata de comprar libros tradicionales en papel, con el fin de preparar unos regalos en forma de libros ilustrados. Y os decía que no tenía planificado comprar ninguno para mí mismo. Pero acabé picando.

Nacido durante la Segunda Guerra Mundial, Sebald quedó muy impresionado cuando en el colegio tomo conciencia del holocausto. Siendo un joven de veintitantos, se mudó a Inglaterra donde vivió y murió. Aunque no abandonó nunca su pasaporte alemán, ni el uso de su idioma materno como lengua literaria. Murió prematuramente, en pleno apogeo creativo. Su carrera literaria fue breve pero profunda y muy reconocida.

El libro de hoy tiene su miga. Y para sacarle todo su jugo será necesario revisitarlo con frecuencia. Con textos de W. G. Sebald e ilustraciones procedentes de grabados del pintor Jan Peter Tripp (artículo disponible solo en wikipedia en alemán… podéis tirar de algún traductor para coscaros), vamos recorriendo parejas de grabados y píldoras poéticas que dialogan entre sí. En algún lugar he leído que denominaban haikus, a estos pequeños poemas del escritor alemán. No lo son. Son poemas muy cortitos, de cuatro o cinco versos por lo general, pero no son haikus. Hay cierto empeño en algunos y algunas en utilizar la fórmula del haiku en idiomas occidentales. Y creo que no es una fórmula apropiada. Los idiomas indoeuropeos son muy distintos en estructura, escritura y formación de las palabras del japonés, y la mayor parte de los haikus en estos idiomas me parece muy forzados. Incluso en lo que se refiere a la traducción de los originales japoneses, me parece preferible traducciones lo más correctas posible en cuanto al contenido, olvidándose de la forma. Pero lo importante en este libro es ese diálogo entre los pequeños poemas y los grabados que representan ojos, miradas más bien, de personas relacionadas con el mundo de las artes y el pensamiento.

La lectura de este tipo de obras exige cierta parsimonia. Pasar de forma seguida de uno a otro poema puede impedir su digestión. Y los temas son diversos, así como los tonos. Es un libro bonito. Para tener a mano, y recetarse uno a sí mismo alguna que otra dosis de poesía sencilla ilustrada. Que nunca está mal..

[Libro] Tokio – Taro Miura

Arte, Literatura

Poco antes de Navidad visité mi librería preferida cuando se trata de comprar libros fabricados con árboles muertos, papel, para los que no se cosquen, con el fin de comprar algún regalo. Bueno… en concreto iba a buscar un encargo para mí, pero aproveché para comprar algún regalo en forma de libro ilustrado. Lo que no tenía planificado, pero acabó sucediendo, era que acabase comprando para mi mismo alguno de estos. Alguno por un interés profundo, otro por curiosidad. Este último caso es el del libro que nos ocupa hoy. En un comentario que no puede prolongarse mucho, porque la cosa es sencilla, que no simple.

Algunas fotos con película en blanco y negro en cámara desechable en mi último viaje, octubre de 2019, a la capital del País del Sol Naciente.

Taro Miura es un ilustrador japonés que ha trabajado especialmente, por lo que he podido averiguar, para libros infantiles. En este caso, ante el nacimiento de su hija, Mito, nos cuenta la historia con muchas ilustraciones y pocas palabras de una niña que va a viajar a Tokio por primera vez. Y emocionada, pregunta a una serie de animales, que se supone tienen relación con la capital japonesa, cómo es la ciudad para prepararse. Luego, escribirá una serie de postales a sus amigos en las que dará su visión sobre lo que le contaron los animales.

El libro, que es simpático de hojear y leer, juega con el tópico, pero también con el conocimiento que tiene el autor de la ciudad. Una ciudad sobre la que ciertamente mucha gente cae en los lugares comunes, pero que por su historia, tamaño, dinamismo y diversidad es mucho más compleja de lo que parece. En cualquier caso es una visión distinta y, como digo, simpática de la capital nipona. Para mí ha sido más que nada una curiosidad para distraerme un rato en los últimos días del año. Pero que bien, oye… que no hay que ponerse trascendentes continuamente.

[Fotos] En la niebla y en el museo

Arte, Fotografía

Hoy hubiese querido comentar algunos libros de fotografía que he recibido recientemente, pero no me da tiempo. A cambio… He estado probando un viejo objetivo con cincuenta años encima con una cámara digital reciente. Con resultados dispares. Algunos buenos y algunos no tan buenos. Los detalles técnicos están en Una nueva oportunidad para las ópticas M42 en la Canon EOS RP – Asahi Optical Takumar SMC 35/2.

Tres “series” de fotos… en la niebla ayer… pasadas a blanco y negro, porque el color no aportaba nada…

Algunas fotografías tomadas al vuelo por las calles mientras me dirigía al Museo de Zaragoza…

Y algunas en la recientemente reabierta sección de arqueología de la época romana en Zaragoza.

[Arte y cultura] La Belle Époque en Caixaforum Zaragoza

Arte, Cultura

Hace ya unos cuantos años, me di cuenta que entre los (algunos) españoles había un error de concepto de lo que fue la Belle Époque. En algunos casos, venía de la oscarizada película de Trueba, que transcurría en los tiempos del fin de dictaduras/dictablandas y advenimientos de repúblicas. Pero el caso es que ni siquiera el pastiche de música pop y dama de las camelias situado en la auténtica Belle Époque, ayudó a situar correctamente esos tiempos en la historia para mucha gente. No. La Belle Époque no es el París de los “felices veinte”. Es la época que transcurre entre el último cuarto del siglo XIX y los primeros años del XX. Y fue especialmente activa, efectivamente, en París, donde empiezan a surgir protovanguardias diversas, a ponerse interesante el ambiente cultural y artístico.

El caso es que desde unas semanas disponemos en Caixaforum Zaragoza de la exposición El espíritu de Montmartre en tiempos de Tolouse-Lautrec. Y ayer, que necesitaba hacer tiempo entre la hora en que salí de trabajar y el momento adecuado para hacer unos recados, me metí a verla. De lo más tranquilo. Estuve solo, con alguna de las empleadas de la sala de exposiciones. Aunque no tenía mucho tiempo, la pude contemplar a placer.

Es estupenda. Muy bien comisariada, con obras muy variadas, con excelentes comentarios que te sitúan en los tiempos históricos y en el entorno social del momento, además es muy entretenida y divertida. Muy colorida, y con una mezcla de anecdotario y conocimiento, que hace que se te pase el tiempo mientras contemplas la exposición con rapidez. Me quedé con ganas de adquirir el catálogo de la exposición, pero la tienda no estaba abierta todavía. No pasa nada. Tengo unos días de fiesta a final de mes… y me escaparé de nuevo a visitarla. Algún día pronto por la mañana, para que haya poca gente también.

[Libro] La salvación de lo bello – Byung-Chul Han

Arte, Literatura

Que no nos confunda el nombre del escritor. Este libro de ensayo no nos va a hablar desde un punto de vista de la cultura asiática oriental. Byung-Chul Han es un surcoreano nacido en Seul, pero se estableció en Alemania cuando tenía 26 años, ahora estaría en los 61, no se conoce con exactitud su fecha de nacimiento, y ha desarrollado casi toda su carrera en Alemania. Por lo tanto, como filósofo, ensayista, escritor en general, hace tiempo que tiene un punto de vista que surge de las sociedades llamadas occidentales. O cuando menos, habría que considerarlo un filósofo de un mundo globalizado.

Cualquiera que conozca un poco las fotografías que hago cotidianamente, sabrá de mi preferencia por las líneas geométricas, por la ortogonalidad, por la limpieza de trazos en la medida de lo posible. ¿Son mis referentes estéticos adquiridos? ¿O es una preferencia establecida por mis genes? Aunque guste a pocos, cada vez hay más datos que hablan de lo segundo.

Cosa que no sé si a él le haría mucha gracia. Este es el primer libro que leo de este filósofo. Y desde las primeras páginas, desde las primeras líneas diría yo, pone en cuestión algunos de los valores más defendidos hoy en día en materia de estética y diseño. Han critica con contundencia la tendencia a lo pulido, lo impecable, lo carente de irregularidades en el diseño y en el arte actual. Con los teléfonos móviles actuales como punto de referencia, aunque también sacudiendo cera a artistas como Koons, o a la moda del “todo” depilado, se rebela contra la antisepsia visual de lo absolutamente suave, absolutamente irregular, absolutamente geométrico. Los minimalismos estéticos, la pureza de líneas, lo perfectamente regular vendría de la mano, da a entender, de un pensamiento único… pelígroso. Para él, el arte, bello o no bello, es irregular. Surge del conflicto, de la emoción intensa, y por lo tanto no puede ser meramente funcional y “perfecto”.

He de decir que este libro, mientras lo leía durante mi escapada andaluza de octubre, me produjo cierto grado de shock. Una vez, alguien que bien me conoce, dijo de mí que era muy cartesiano. No se refería tanto al racionalismo filosófico de Descartes en su Discurso del método, al fin y al cabo, de lo que sigue al Cogito, ergo sum… poco favor le hace a la razón como herramienta del pensamiento. Sin observación y sin experimentación, si una base en la realidad, de poco sirve aplicar la razón. Nos dejamos llevar por nuestras tendencias y concepciones previas. Pero Descartes, anticientífico en su filosofía, fue científico en la práctica. También fue matemático, trabajó en la geometría analítica, y se bautizaron a los famosos ejes cartesianos en su honor. Y ahí parece que me sitúan quienes me conocen. En mi necesidad de encuadrar mis experiencias, mis vivencias o mis apetencias estéticas entre unos ejes cartesianos reales o ficticios. Geométricos o éticos. No me acusan de ser tan inflexible como para llamarme “cuadriculado”, pero sí de precisar de puntos de referencia claros para aceptar cualquier supuesto. Y estéticamente, tiendo a encontrar agradables, desde mi tierna infancia, las geometrías más armoniosas. Así… preferiré las abstracciones geométricas de Mondrian al expresionismo abstracto de Pollock. O los ordenados hallazgos del renacimiento a los abigarramientos del barroco. O las composiciones fotográficas sencillas, minimalistas y ordenadas, a los imágenes complejas e intrincadas.

Sin embargo, reconozco sentirme atraído por algunas de las propuestas de Han, aunque no al cien por cien. Y es que soy de los que opinan que arte y diseño son disciplinas creativas, como muchas otras. Pero no hay una identidad entre ellas. Y que un diseño limpio y claro me hace sentir bien, mientras que la obra de arte ha de presentar algún reto, algún desafío, alguna tensión, por lo tanto irregularidad, para transmitirme un pensamiento o una emoción. También estoy de acuerdo en que existe un exceso de “positividad” en la sociedad actual. No se admite lo feo, lo triste, lo “negativo” en las comunicaciones actuales, especialmente en la era de las redes sociales. No interesa quien afirma estar deprimido o tener problemas. Se nos “obliga” a estar sonrientes, perpetuamente contentos. Obligatoriamente “optimistas”. Incluso en unos tiempos como estos en los que tantos problemas agitan el mundo. Desde los desastres climáticos, a los ecológicos que nos traen nuevos y puñeteros virus a nuestras vidas, o al resurgimiento de las ideologías totalitarias… si es que alguna vez se fueron realmente.

En fin… ha sido una primera vez con la obra de este coreano relativamente germanizado. Ya veremos si hay segundas parte. Pero ha sido interesante.

[Libro] La mirada de piedra – Jorge Magano

Literatura

Ufff… además del de hoy tengo tres libros más para comentar… se me han acumulado. Voy a tener que hacer más de dos a la semana. En cualquier caso, el de hoy… será breve.

Lo mejor del libro es que, en un momento dado, me ha trasladado a Verona, ciudad de la que atesoro unos recuerdos como en pocas ciudades.

De vez en cuando me da por experimentar. Elijo un libro de estos que son poco menos que autopublicados y que se venden muy baratos en Amazon, especialmente si son una oferta flash. Siempre aparecen como muy vendidos… son tan baratos. Pero conozco a alguna gente que insiste que hay que dar una oportunidad a estos escritores, que las grandes editoriales se mueven por intereses económicos (como todas las empresas, no te jode), que hacen un gran esfuerzo… Así que de vez en cuando, pico. Y encima, con una pseudopolicíaca. Y claro,… luego pasa lo que pasa. Que la novela de este Jorge Magano, que es historiador del arte y que ganas concursos literarios de escritores indies, está sólo un poco por encima del concepto de bodrio. No es catastrófico… pero si mediocre… salvo…

Como digo, es una novela pseudopolicíaca. Porque el protagonista es como un Indiana Jones cañí, que no sabe disparar con pistolas. Es una trama de robos de obras de arte, mezclada con leyendas sobre maldiciones de alguna de estas obras de arte, y con un romance entre dos que se quisieron, se dejaron de querer, y a partir de ahora… ya veremos que dijo un ciego a otro ciego. Mézclese con malos malísimos que ríete tú del Falconetti aquel de Hombre rico, hombre pobre, y femme fatales que quieres ser amas de casa normales pero su padre no les deja… y muchos lugares comunes del género, muchos, y tenemos una novela.

El caso es que me falto un pelo para abandonar esta novela tras algunos capítulos, porque me resultaba algo indigesta, hasta que de repente… poco a poco… se fue convirtiendo en un guilty pleasure. Por algún motivo, te empiezas a enganchar. De repente la trama empieza a avanzar por elevación al exceso. Saltando de sucesos inverosímiles a otros. Te planteas si realmente el autor lo que quería no era hacer una policiaca al uso con el mundo del arte de fondo sino una parodia, cañí como ya he dicho, de Indiana Jones. Y acabas pasándotelo razonablemente bien. Y luego repaso el historial de compras, porque no recuerdo cuándo y cómo lo compré. Y me remonto a julio de 2015, momento en el que, de algún modo, lo regalaron. Porque parece que pagué… 0,00 euros. Y luego lo olvidé. Si lo miramos así la relación calidad precio de esta novela es infinita. Pues bien oye.

En fin. No nos engañemos. Terminándola de leer en mi viaje de ida a Oporto, me lo pasé bien. Pero es mala.

[Arte y foto] Día mundial de la fotografía, como una de las bellas artes

Arte, Fotografía

En algún momento se decidió que el 19 de agosto fuese el día mundial de la fotografía. El motivo de elegir este día fue que coincide con el aniversario del día en 1839 en que Louis Daguerre presentó su invento, el daguerrotipo. Esto siempre me ha supuesto un problema… porque Daguerre no es un tipo que goce de mis simpatías. Aunque indudablemente contribuyó al nacimiento y divulgación de la técnica fotográfica, era más negociante que otra cosa y no tuvo muchos escrúpulos. Especialmente con uno de los pioneros importantes de la fotografía, Joseph Nicéphore Niépce, cuyos experiencias y conocimientos aprovechó para su propio beneficio. El otro gran pionero de la fotografía fue el británico William Henry Fox Talbot. Si Niépce fue primero, los procesos de Talbot fueron los que dejaron herederos y fueron realmente precursores de lo que vino después. A cada uno, lo suyo.

Las fotografía de la entrada de hoy proceden de la exposición de la Lonja, “El sueño de la razón”.

Pero estos inventores y pioneros desarrollaron técnicas. Porque, en el debate sobre si la fotografía es una de las bellas artes o no, yo tengo una idea clara. En principio, la fotografía es una técnica que aprovecha determinadas leyes de la naturaleza, estudiadas por la física y la química, para la reproducción de imágenes tomadas de la realidad. Que sea un arte o no, no es algo intrínseco a la fotografía, sino a la intención del fotógrafo o del artista que adopta la fotografía como un medio de expresión principal o accesorio en su trabajo. Lo que define la obra de arte, en mi humilde opinión, es la intención del artista. Y no nos olvidemos de una cosa. Imagen bella no es igual a arte. Las fotografías astronómicas que vemos, tomadas por el telescopio espacia Hubble u otros, son de gran belleza. Pero su objetivo es la ciencia no el arte. Aunque sea como digo apabullantemente bellas. Y por el contrario, existen obras de arte, también mediante técnicas fotográficas, que no son bellas, pero son arte.

Dicho lo cual, una de los grandes logros de la fotografía fue ayudar a la liberación de otras artes. No voy a decir que fuera la principal responsable, pero ayudó. Haciéndose cargo de la tarea de representar con más o menos fidelidad los acontecimientos y lo que hay en el mundo, permitió que otras artes se liberaran de esta función, especialmente la pintura y la escultura, que dejaron de tener como objetivo trasladar el mundo a un lienzo o una pieza del material escultórico que fuera con fidelidad. Y llegó el impresionismo, el fauvismo, el expresionismo, la abstracción, lo conceptual, el surrealismo, el dada,… y tantos otros. Hasta que la propia fotografía se liberó de su función documental inicial y recorrió libremente los caminos de la creatividad y de los conceptos.

El domingo pasado estuvimos visitando la exposición actual en la Lonja de Zaragoza, El sueño de la razón, en la que 53 artistas contemporáneos recogen el testigo de Francisco de Goya a la hora de tratar los temas, de recoger la visión del aragonés con técnicas modernas, o de homenajear la obra del ilustrado de Fuendetodos. Triste destino, ser ilustrado en la España de principios del XIX. Casi me atrevería decir que sigue siendo un triste destino, ser ilustrado en la España de principios del XXI. La fotografía ocupaba su lugar entre otras técnicas artísticas. Con bastante dignidad. Como técnica principal o auxiliar. En cualquier caso, esa madurez de la fotografía, que va mucho más allá del inmenso bombardeo de imágenes, todas iguales, todas repetidas, que sufrimos en las redes sociales, y que van justamente en dirección contraria de la fotografía como una de las bellas artes. Si esta última va de pensar, reflexionar, diferenciarnos en nuestra variedad, la de las redes sociales, si nos descuidamos, nos lleva a la homogeneización, a la pérdida de identidad, a ser igual a todo y a todos. Tenemos que tener cuidado con lo que celebramos hoy.

[Arte y cultura] Entre lujo y espejos

Arte, Cultura

Quedé con tres amistades el domingo por la mañana. Hacía mucho calor. No apetecía mucho caminar. El sábado por la mañana caminé, cámara en mano, un nuevo rollo de fotos expuestas en el infrarrojo pendientes de revelar todavía, hasta las esclusas de Valdegurriana. Ida y vuelta. Por el camino del canal, vienen a ser 4,4 km. Multiplicados por dos. Como me entretuve haciendo otras cosas, vine a caminar unos 10 kilómetros. Aunque el calor no había atacado plenamente, volví cansado. Más por la necesidad de rehidratación que por el esfuerzo físico, que no supuso mayor problema. Casi todo es recorrido llano. Así que el domingo,… aunque convenientemente rehidratado, todavía estaba con una sensación de cabeza “vacía”. Lento. Por eso, cuando dijeron de pasar por Caixaforum, cosa que no hacíamos desde antes del confinamiento por la epidemia de covid-19, me pareció bien.

Como alguien dijo, “hay dos exposiciones, una buena y otra divertida”. Y así fue.

Visitamos primero la exposición “Lujo. De los asirios a Alejandro Magno”. Con fondos procedentes del British Museum, se centra principalmente en la importancia de los objetos de prestigio, de “lujo”, en las relaciones de poder y comercio en las civilizaciones que se desarrollaron en el Levante mediterráneo y Mesopotamia, desde la cultura asiria hasta la desintegración del imperio de Alejandro Magno. Aunque no traigo aquí ninguna foto demostrativa, creo que los objetos que más me impresionaron son los documentos con escritura cuneiforme. Un escritura cuyo desarrollo estuvo muy íntimamente relacionada con el comercio y las primitivas formas de contabilidad. Lujo. Dinero. Comercio. Escritura. Todo está relacionado.

La segunda exposición disponible es “Espejos. Dentro y fuera de la realidad”. Esta exposición entraría más bien dentro del terreno de la divulgación científica y de la curiosidad. Y su base está en las propiedades ópticas de los espejos y de los sistemas ópticos formados por estos. Lo engarzan un poquito en lo literario a través de las obras de Lewis Carroll. Pero… bueno. Aunque es muy entretenida. Y para un aficionado a la fotografía es de lo más divertida, quizá le falta un poquito de profundidad en sus explicaciones, quedando en ocasiones más en lo anecdótico que en lo divulgativo. Lo observé porque hubo varios experimentos que la gente no acaba de entender. Como el de la radiación infrarroja que concentrada por una lupa, quema el papel. Es la radiación infrarroja que no vemos y no la luz que sí vemos. O la confusión entre el movimiento de los fluidos, el aire, que rodea a una mano caliente, que la gente confundía con el calor en sí mismo. Y varias otras, esto sólo son ejemplos, obviamente no bien explicadas, porque la gente no se coscaba. Si te lo sabías de antemano, lo disfrutabas más. Pero bueno, todo el mundo se divertía. Tengo que volver con menos gente para hacer mis fotos a placer. Sin nadie dando prisas.

[Arte y salud] 34 ºC

Arte, Cultura

Desde hace unos años, los primeros domingos de mes, cuando los museos municipales son gratis, teníamos la costumbre de visitar uno de ellos por la mañana y luego tomar un aperitivo antes de volver a casa a comer. Eventualmente, algún pequeño grupo de amigos comíamos fuera. Bien porque el aperitivo contenía una suficiente cantidad de picoteo, que hacía innecesaria una comida formal al mediodía, bien porque nos buscábamos algún sitio tranquilo para comer mientras conversábamos.

La última vez que lo hicimos fue el domingo 1 de marzo, día en el que, como teníamos visitantes de fuera de la ciudad con niños, escogimos el Museo del Fuego y los Bomberos, también aquí. Pero no habíamos vuelto. Primero por el confinamiento impuesto por la epidemia de covid-19. Luego,… porque no hemos vuelto a coincidir en la posibilidad de retomar nuestras agradables rutinas del pasado. Una pena.

Ayer me di una buena caminata en compañía de una buena amiga. Como hice fotos, ya os contaré. Pero a lo tonto modorro, caminamos durante más de 18 kilometros, según he calculado en Google Maps. Así que hoy me lo iba a tomar con tranquilidad. No obstante, no quería apoltronarme en casa. Así que he pensado en bajar al Museo Pablo Gargallo, que abre los domingos a las 10 de la mañana. Bajando pronto, caminando, sin calor, te evitas el encontrarte mucha gente. En los domingo de entrada gratis, solía acudir bastante gente, pero para mí es una incertidumbre lo que hace esa gente ahora. Y el museo ha establecido un límite en el tercio del aforo habitual autorizado. Así que yendo pronto, para llegar poco después de la hora de apertura, suponía que no tendría ningún problema de acceso.

Efectivamente. He llegado poco antes de las diez y cuarto de la mañana. Y aunque las terrazas cercanas estaban muy concurridas de gente desayunando, en el museo, sin contarme a mí, he visto a cuatro empleadas municipales y una visitante. Nada más. Al llegar, una de las empleadas se ha acercado con una “pistola”… que he supuesto era un termómetro. Me ha sorprendido esta práctica como control de acceso de personas infectadas; yo la suponía totalmente desacreditada. Pero parece que está en vigor en las instalaciones municipales. Con un tono cordial, he supuesto que con una sonrisa por la expresión de los ojos, por la mascarilla no veía el gesto en la boca del a empleada, me ha dicho: “34 ºC”. He tenido que contenerme para no echarme a reír. Le hecho un comentario sobre la inutilidad de la medida, aunque sin extenderme mucho; aunque también le hecho comprender que ella estaba haciendo el trabajo que le habían encomendado y mi respeto hacia ella.

Si realmente mi temperatura corporal hubiese sido en ese momento 34 ºC… hubiera significado que estaba en hipotermia. No grave. Pero probablemente con síntomas. Torpeza al hablar, escalofrío, cierta descoordinación en los movimientos. La realidad, supongo, es que mi temperatura corporal real estaría en algún punto algo por encima de los 36 ºC. Como venía de la calle, mi piel se encontraba refrescada por el viento fresco que soplaba a esas horas de la mañana. Como he bajado caminando a un ritmo garboso, una fina película de sudor cubría alguna partes de mi cuerpo, y al evaporarse, colaboraba a bajar más la temperatura de mi piel. Con un cierto impacto en mi temperatura corporal, lo cierto es que el paseo ha sido muy agradable, pero ni de lejos para llegar a la temperatura que la empleada municipal ha encontrado tan satisfactoria.

Vamos al mundo real. Si un enfermo de covid-19 está enfermo con fiebre… no tiene ganas para ir a visitar un museo. Nada le obliga y no va. Y si es asintomático, no tiene fiebre y la medida de control es absurda. Además, si suponemos esa diferencia de dos grados entre la temperatura interna de la persona y la de la piel de la frente… una persona con 38,5 ºC podría dar en la “pistola” sólo 36,5 ºC. Y si en lugar de ser un acto de ocio, fuese una obligación… pues es conocido que en los viajes a Asia, cuando se sabe que hay controles de temperatura en el aeropuerto, los viajeros experimentados se toman su comprimido de paracetamol o ibuprofeno 30 o 45 minutos antes del aterrizaje. Incluso lo ofrecen a otros viajeros, para evitar problemas a todos si uno sólo de ellos da una temperatura alta.

Como digo, una medida, la de tomar la temperatura con una de estas “pistolitas”, que yo daba por totalmente desacreditada. Lo que no han hecho, algo que sí es una medida adecuada, es ofrecerme un gel o líquido hidroalcohólico para higienizar las manos. Y recordarme evitar tocar nada o acercarme a otros visitantes. Esas medidas sí que son correctas. Como no estábamos más que dos visitante, educados, que no hemos tocado nada… poco problema. Yo he disfrutado, como de costumbre, porque es un museo que me gusta mucho, de la cultura que hoy primer domingo de agosto me ofrece gratuitamente el ayuntamiento de Zaragoza. Y eso está muy bien.

En la plaza de San Felipe y adyacentes se pueden ver fotografías de la iniciativa #desdemibalcón de PhotoEspaña 2020.