[Arte y foto] Día mundial de la fotografía, como una de las bellas artes

Arte, Fotografía

En algún momento se decidió que el 19 de agosto fuese el día mundial de la fotografía. El motivo de elegir este día fue que coincide con el aniversario del día en 1839 en que Louis Daguerre presentó su invento, el daguerrotipo. Esto siempre me ha supuesto un problema… porque Daguerre no es un tipo que goce de mis simpatías. Aunque indudablemente contribuyó al nacimiento y divulgación de la técnica fotográfica, era más negociante que otra cosa y no tuvo muchos escrúpulos. Especialmente con uno de los pioneros importantes de la fotografía, Joseph Nicéphore Niépce, cuyos experiencias y conocimientos aprovechó para su propio beneficio. El otro gran pionero de la fotografía fue el británico William Henry Fox Talbot. Si Niépce fue primero, los procesos de Talbot fueron los que dejaron herederos y fueron realmente precursores de lo que vino después. A cada uno, lo suyo.

Las fotografía de la entrada de hoy proceden de la exposición de la Lonja, “El sueño de la razón”.

Pero estos inventores y pioneros desarrollaron técnicas. Porque, en el debate sobre si la fotografía es una de las bellas artes o no, yo tengo una idea clara. En principio, la fotografía es una técnica que aprovecha determinadas leyes de la naturaleza, estudiadas por la física y la química, para la reproducción de imágenes tomadas de la realidad. Que sea un arte o no, no es algo intrínseco a la fotografía, sino a la intención del fotógrafo o del artista que adopta la fotografía como un medio de expresión principal o accesorio en su trabajo. Lo que define la obra de arte, en mi humilde opinión, es la intención del artista. Y no nos olvidemos de una cosa. Imagen bella no es igual a arte. Las fotografías astronómicas que vemos, tomadas por el telescopio espacia Hubble u otros, son de gran belleza. Pero su objetivo es la ciencia no el arte. Aunque sea como digo apabullantemente bellas. Y por el contrario, existen obras de arte, también mediante técnicas fotográficas, que no son bellas, pero son arte.

Dicho lo cual, una de los grandes logros de la fotografía fue ayudar a la liberación de otras artes. No voy a decir que fuera la principal responsable, pero ayudó. Haciéndose cargo de la tarea de representar con más o menos fidelidad los acontecimientos y lo que hay en el mundo, permitió que otras artes se liberaran de esta función, especialmente la pintura y la escultura, que dejaron de tener como objetivo trasladar el mundo a un lienzo o una pieza del material escultórico que fuera con fidelidad. Y llegó el impresionismo, el fauvismo, el expresionismo, la abstracción, lo conceptual, el surrealismo, el dada,… y tantos otros. Hasta que la propia fotografía se liberó de su función documental inicial y recorrió libremente los caminos de la creatividad y de los conceptos.

El domingo pasado estuvimos visitando la exposición actual en la Lonja de Zaragoza, El sueño de la razón, en la que 53 artistas contemporáneos recogen el testigo de Francisco de Goya a la hora de tratar los temas, de recoger la visión del aragonés con técnicas modernas, o de homenajear la obra del ilustrado de Fuendetodos. Triste destino, ser ilustrado en la España de principios del XIX. Casi me atrevería decir que sigue siendo un triste destino, ser ilustrado en la España de principios del XXI. La fotografía ocupaba su lugar entre otras técnicas artísticas. Con bastante dignidad. Como técnica principal o auxiliar. En cualquier caso, esa madurez de la fotografía, que va mucho más allá del inmenso bombardeo de imágenes, todas iguales, todas repetidas, que sufrimos en las redes sociales, y que van justamente en dirección contraria de la fotografía como una de las bellas artes. Si esta última va de pensar, reflexionar, diferenciarnos en nuestra variedad, la de las redes sociales, si nos descuidamos, nos lleva a la homogeneización, a la pérdida de identidad, a ser igual a todo y a todos. Tenemos que tener cuidado con lo que celebramos hoy.

[Arte y cultura] Entre lujo y espejos

Arte, Cultura

Quedé con tres amistades el domingo por la mañana. Hacía mucho calor. No apetecía mucho caminar. El sábado por la mañana caminé, cámara en mano, un nuevo rollo de fotos expuestas en el infrarrojo pendientes de revelar todavía, hasta las esclusas de Valdegurriana. Ida y vuelta. Por el camino del canal, vienen a ser 4,4 km. Multiplicados por dos. Como me entretuve haciendo otras cosas, vine a caminar unos 10 kilómetros. Aunque el calor no había atacado plenamente, volví cansado. Más por la necesidad de rehidratación que por el esfuerzo físico, que no supuso mayor problema. Casi todo es recorrido llano. Así que el domingo,… aunque convenientemente rehidratado, todavía estaba con una sensación de cabeza “vacía”. Lento. Por eso, cuando dijeron de pasar por Caixaforum, cosa que no hacíamos desde antes del confinamiento por la epidemia de covid-19, me pareció bien.

Como alguien dijo, “hay dos exposiciones, una buena y otra divertida”. Y así fue.

Visitamos primero la exposición “Lujo. De los asirios a Alejandro Magno”. Con fondos procedentes del British Museum, se centra principalmente en la importancia de los objetos de prestigio, de “lujo”, en las relaciones de poder y comercio en las civilizaciones que se desarrollaron en el Levante mediterráneo y Mesopotamia, desde la cultura asiria hasta la desintegración del imperio de Alejandro Magno. Aunque no traigo aquí ninguna foto demostrativa, creo que los objetos que más me impresionaron son los documentos con escritura cuneiforme. Un escritura cuyo desarrollo estuvo muy íntimamente relacionada con el comercio y las primitivas formas de contabilidad. Lujo. Dinero. Comercio. Escritura. Todo está relacionado.

La segunda exposición disponible es “Espejos. Dentro y fuera de la realidad”. Esta exposición entraría más bien dentro del terreno de la divulgación científica y de la curiosidad. Y su base está en las propiedades ópticas de los espejos y de los sistemas ópticos formados por estos. Lo engarzan un poquito en lo literario a través de las obras de Lewis Carroll. Pero… bueno. Aunque es muy entretenida. Y para un aficionado a la fotografía es de lo más divertida, quizá le falta un poquito de profundidad en sus explicaciones, quedando en ocasiones más en lo anecdótico que en lo divulgativo. Lo observé porque hubo varios experimentos que la gente no acaba de entender. Como el de la radiación infrarroja que concentrada por una lupa, quema el papel. Es la radiación infrarroja que no vemos y no la luz que sí vemos. O la confusión entre el movimiento de los fluidos, el aire, que rodea a una mano caliente, que la gente confundía con el calor en sí mismo. Y varias otras, esto sólo son ejemplos, obviamente no bien explicadas, porque la gente no se coscaba. Si te lo sabías de antemano, lo disfrutabas más. Pero bueno, todo el mundo se divertía. Tengo que volver con menos gente para hacer mis fotos a placer. Sin nadie dando prisas.

[Arte y salud] 34 ºC

Arte, Cultura

Desde hace unos años, los primeros domingos de mes, cuando los museos municipales son gratis, teníamos la costumbre de visitar uno de ellos por la mañana y luego tomar un aperitivo antes de volver a casa a comer. Eventualmente, algún pequeño grupo de amigos comíamos fuera. Bien porque el aperitivo contenía una suficiente cantidad de picoteo, que hacía innecesaria una comida formal al mediodía, bien porque nos buscábamos algún sitio tranquilo para comer mientras conversábamos.

La última vez que lo hicimos fue el domingo 1 de marzo, día en el que, como teníamos visitantes de fuera de la ciudad con niños, escogimos el Museo del Fuego y los Bomberos, también aquí. Pero no habíamos vuelto. Primero por el confinamiento impuesto por la epidemia de covid-19. Luego,… porque no hemos vuelto a coincidir en la posibilidad de retomar nuestras agradables rutinas del pasado. Una pena.

Ayer me di una buena caminata en compañía de una buena amiga. Como hice fotos, ya os contaré. Pero a lo tonto modorro, caminamos durante más de 18 kilometros, según he calculado en Google Maps. Así que hoy me lo iba a tomar con tranquilidad. No obstante, no quería apoltronarme en casa. Así que he pensado en bajar al Museo Pablo Gargallo, que abre los domingos a las 10 de la mañana. Bajando pronto, caminando, sin calor, te evitas el encontrarte mucha gente. En los domingo de entrada gratis, solía acudir bastante gente, pero para mí es una incertidumbre lo que hace esa gente ahora. Y el museo ha establecido un límite en el tercio del aforo habitual autorizado. Así que yendo pronto, para llegar poco después de la hora de apertura, suponía que no tendría ningún problema de acceso.

Efectivamente. He llegado poco antes de las diez y cuarto de la mañana. Y aunque las terrazas cercanas estaban muy concurridas de gente desayunando, en el museo, sin contarme a mí, he visto a cuatro empleadas municipales y una visitante. Nada más. Al llegar, una de las empleadas se ha acercado con una “pistola”… que he supuesto era un termómetro. Me ha sorprendido esta práctica como control de acceso de personas infectadas; yo la suponía totalmente desacreditada. Pero parece que está en vigor en las instalaciones municipales. Con un tono cordial, he supuesto que con una sonrisa por la expresión de los ojos, por la mascarilla no veía el gesto en la boca del a empleada, me ha dicho: “34 ºC”. He tenido que contenerme para no echarme a reír. Le hecho un comentario sobre la inutilidad de la medida, aunque sin extenderme mucho; aunque también le hecho comprender que ella estaba haciendo el trabajo que le habían encomendado y mi respeto hacia ella.

Si realmente mi temperatura corporal hubiese sido en ese momento 34 ºC… hubiera significado que estaba en hipotermia. No grave. Pero probablemente con síntomas. Torpeza al hablar, escalofrío, cierta descoordinación en los movimientos. La realidad, supongo, es que mi temperatura corporal real estaría en algún punto algo por encima de los 36 ºC. Como venía de la calle, mi piel se encontraba refrescada por el viento fresco que soplaba a esas horas de la mañana. Como he bajado caminando a un ritmo garboso, una fina película de sudor cubría alguna partes de mi cuerpo, y al evaporarse, colaboraba a bajar más la temperatura de mi piel. Con un cierto impacto en mi temperatura corporal, lo cierto es que el paseo ha sido muy agradable, pero ni de lejos para llegar a la temperatura que la empleada municipal ha encontrado tan satisfactoria.

Vamos al mundo real. Si un enfermo de covid-19 está enfermo con fiebre… no tiene ganas para ir a visitar un museo. Nada le obliga y no va. Y si es asintomático, no tiene fiebre y la medida de control es absurda. Además, si suponemos esa diferencia de dos grados entre la temperatura interna de la persona y la de la piel de la frente… una persona con 38,5 ºC podría dar en la “pistola” sólo 36,5 ºC. Y si en lugar de ser un acto de ocio, fuese una obligación… pues es conocido que en los viajes a Asia, cuando se sabe que hay controles de temperatura en el aeropuerto, los viajeros experimentados se toman su comprimido de paracetamol o ibuprofeno 30 o 45 minutos antes del aterrizaje. Incluso lo ofrecen a otros viajeros, para evitar problemas a todos si uno sólo de ellos da una temperatura alta.

Como digo, una medida, la de tomar la temperatura con una de estas “pistolitas”, que yo daba por totalmente desacreditada. Lo que no han hecho, algo que sí es una medida adecuada, es ofrecerme un gel o líquido hidroalcohólico para higienizar las manos. Y recordarme evitar tocar nada o acercarme a otros visitantes. Esas medidas sí que son correctas. Como no estábamos más que dos visitante, educados, que no hemos tocado nada… poco problema. Yo he disfrutado, como de costumbre, porque es un museo que me gusta mucho, de la cultura que hoy primer domingo de agosto me ofrece gratuitamente el ayuntamiento de Zaragoza. Y eso está muy bien.

En la plaza de San Felipe y adyacentes se pueden ver fotografías de la iniciativa #desdemibalcón de PhotoEspaña 2020.

[Libros de arte/exposición] El Gulag, Japón en grabados, y los campesinos y la madre tierra

Arte, Fotografía

Un repaso de novedades bibliográficas y expositivas, de lo que he visto o recibido en los últimos días.

Entré hace unos días en la FNAC… una de esas grandes superficies de las que a veces se dice que “ya no son lo que eran”. No sé. Tal vez nunca “fueron lo que fueron”, pero ahora tenemos más sentido crítico de lo que realmente nos pretenden vender. El caso es que a mí me viene bien para comprar algún tebeo de vez en cuando y los rollos de 24 exposiciones de Ilford HP5 Plus 400, que vienen bien para las Olympus Pen. Con esos rollos obtienes 48 fotos con estas cámaras. Mejor que esperar a las 72 que te dan los de 36 exposiciones. El caso es que me pasé por la sección de libros de arte y fotografía y encontré un libro “reversible”, es decir que tiene dos portadas y no portada y contraportada. Por una de ellas encuentras los 100 aspectos de la luna [月百姿] de Yoshitoshi Taiso, o simplemente Yoshitoshi. Por la otra, las 53 estaciones de Tokaido [東海道五十三次] de Utagawa Hiroshige. Ambos fueron maestros del grabado ukiyo-e. Técnica y estética que cada vez me gusta más. De la editorial Galobart.

Comenté hace unos días que me impresión el trabajo conjunto de los fotógrafos Rafael Trapiello y Juan Manuel Castro Prieto bajo el título Solovki. Solovki era el nombre de lo campos de trabajo en las islas Solovetsky. Estas islas están situadas en el mar Blanco, un profundo golfo que desagua en el oceano ártico, con las costas de Carelia en su lado occidental y la ciudad de Arcánge en su lado oriental. Allí se instalaron durante varios siglos una serie de monasterios ortodoxos, en cuyos terrenos e instalaciones el régimen soviético abrió en los años 20 un campo de trabajo y prisión que dio comienzo al sistema Gulag, de infame recuerdo. Con textos de Antonio Muñoz Molina, ambos fotógrafos presentan una serie de fotografías actuales, en las que recorremos la geografía física, cultural y humana de tan remoto lugar, con un tono melancólico y evocador. Está muy bien.

Finalmente, se ha inaugurado en el IAACC (Instituto aragonés de arte y cultural contemporáneos) Pablo Serrano la exposición Matria de Judith Prat. La intrépida fotógrafa aragonesa, muy comprometida con las realidades sociales de los lugares más complejos del mundo para vivir y convivir, hace un repaso de la realidad de los campesinos, de las gentes que se encargan de cultivar la comida de las que nos alimentamos todos y que muchas veces son los primeros en pasar necesidad. Incluso, paradójicamente, hambre. Con una visión multidimensional y con fotografías de distintos lugares del mundo, la exposición estremece por su mensaje y contenido, al mismo que alegra la vista por la calidad fotográfica de la autora. Muy recomendable.

[Arte y fotografía] Revista “Exit” y exposición en la Lonja

Arte, Fotografía

Poco a poco se van normalizando las actividades cotidianas. También las culturales. Dentro de eso que llaman “nueva normalidad”, que es bastante anormal, pero bueno… menos da una piedra.

Las fotos acompañantes están tomadas en la Lonja de Zaragoza y corresponden a las obras de Paloma Navares, allí expuestas.

En la vísperas del establecimiento del estado de alarma en todo el país, me llegó el mensaje de Librería Cálamo de que tenían disponible el número 77 de la revista Exit. Una revista que considero imprescindible para todos los amantes de la fotografía. Sus números son bilingües, español e inglés, son temáticos y suelen contener una cuidada selección de fotografías y autores. Clásicos y contemporáneos. Para mí es un acontecimiento necesario cada tres meses. Si llego a retrasarme un par de días a la hora de ir a recogerlo,… hubiera tardado un par de meses o algo más en poder hacerlo. Con el número 77, la revista estrenó un nuevo diseño, aunque su organización general no ha variado mucho. Es algo más ligera, más sobria de aspcto, lo que no me parece mal, pero su forma de presentar los contenidos es muy similar. Ese número 77 se dedicaba a las minorías en las comunidades. Minorías de todo tipo en comunidades de todo tipo. También incluye la sección Portfolio, destinada a exponer el trabajo de fotógrafos emergentes, aunque su trabajo no esté relacionado con el tema del número.

El destino ha querido que poco después de llegada la “nueva normalidad”, es decir, tres meses después, me haya llegado un nuevo mensaje de Cálamo informándome de la disponibilidad del número 78, con el sugestivo tema Exploradores, aventureros y náufragos. Con este número se ha despertado el niño/adolescente que leía los libros de Verne, Salgari, Defoe o Stevenson, entre otros. Y cada día desde que la fui a buscar dedico un rato a repasar las fotografías que me llevan a todo tipo de lugares y aventuras, aunque con una mirada, obviamente, más adulta. Se está convirtiendo en poco tiempo en uno de mis números favoritos. Por cierto… mi obra favorita de Stevenson no es La isla del tesoro, que es la que todos conocen y suponen. Mi favorita es El diablo de la botella, un maravilloso cuento con viajes y aventuras y… mucho más. Y la que más me gustaba de jovencito, porque tuvo también una versión en forma de teleserie, La flecha negra.

Y este sábado nos hemos acercado a visitar una exposición. A la Lonja de Zaragoza. Donde nos tomaron la temperatura, medida que hace tiempo que se reveló inútil para controlar la difusión de enfermedades infecciosas. Anda que desde hace años no hay cantidad de gente que un ratito antes del aterrizaje en un aeropuerto asiático se toman su dosis de ibuprofeno o paracetamol, para evitar ser pillados en el control de temperatura en el aeropuerto. Yo lo he visto hacer en Tokio, Hong Kong, Seúl y Shanghái. En cualquier caso, pasamos, con nuestras mascarillas puestas y tomándonos un chupito de ginebra transdérmica gracias al correspondiente gel hidroalcohólico. En la actualidad hay una exposición retrospectiva de Paloma Navares bajo el título El vuelo 1978-2018. Es una colaboración con el Museo de Arte contemporáneo de Castilla y León. La programación de la Lonja suele pecar de ser un tanto clásica en sus contenidos, asomándose tímidamente de vez en cuando a la modernidad más contemporánea. Como en esta ocasión. El objeto de estudio artístico de Navares es la mujer, con un abordaje multidimensional y muldisciplinar. A mí me ha gustado. Y no me hubiera importado echarle otro vistazo si no fuera porque creo que este domingo pasado era el último en el que la exposición estaba abierta.

[Viaje/arte/fotografía] Un día de exposiciones en Madrid (y otras cosas que ahora no vienen a cuento)

Arte, Fotografía

Esta semana he estado de fiesta. Me quedaban días de libre disposición, de esos que te vas reservando por si pasa algo, pero de los que no puedes reservar más de cuatro a partir del quince de diciembre. Así que me he dejado tres días para los de Navidad, y me he gastado cuatro cogiéndome unas pequeñas vacaciones esta semana, unidas al fin de semana largo de la Inmaculada Constitución. No han sido para hacer nada en especial. Algunas cuestiones domésticas, más cine y poco más. Pero el martes aproveché para hacer una escapada a Madrid. Tenía algunos compromisos personales que atender. Y tiempo de sobra para, además, visitar algunas interesantes exposiciones.

Impresionistas y fotografía en el Thyssen-Bornemisza

Vi anunciada esta exposición hace ya un tiempo. Incluso había hojeado su catálogo, a la venta en una librería de Zaragoza. Pero no tenía muy claro si justificaba el desplazamiento a verla. Al fin y al cabo, el impresionismo me cansa ya un poquito, salvo excepciones. Y lo que había hojeado en el catálogo no me decía gran cosa sobre la fotografía… Pero como surgió el viaje por otros motivos, no había ninguna excusa para no aprovechar.

Decir que la entrada a la exposición es la misma que la entrada al museo, por lo que con ella puedes ver la exposición temporal mencionada, la exposición permanente y otra exposición temporal en la que se muestran las obras de la colección relacionadas con la Bauhaus, con motivo del 100º aniversario de la escuela.

Esta última está bien, pero es una única sala con unas cuantas pinturas, interesantes, pero que no te dan una idea real ni amplia de lo que fue la Bauhaus. La exposición permanente ya la conocíamos bien, pero aprovechando la posibilidad de revisitarla, lo hicimos dirigiéndonos directamente a aquellas obras que más nos interesaban. Curiosamente, algunas de las más antiguas, y las más modernas.

En cuanto a la exposición de interés… No está mal. Una selección curiosa e interesante de cuadros impresionistas, y también de pintores impresionistas cuando abandonaron este estilo, y otra selección en paralelo de fotografías de época, mostrando la influencia mutua entre ambas. Aunque lo cierto es que más habría que hablar de la influencia de la fotografía en la pintura impresionista. Muchas de las fotografías son albúminas y copias a la sal de los años 50 y 60 del siglo XIX, previas a la aparición del movimiento impresionista a principios de los 70 de ese mismo siglo. Se ha dicho que la aparición de la fotografía liberó a la pintura. Disponiendo de un medio que documenta con cierta fidelidad el mundo, la pintura se pudo dedicar a buscar otras formas de expresión.

También encontramos algunas fotografías más tardías, cuando algunos fotógrafos abandonaron el interés documental por el artístico, adoptando inicialmente el llamado pictorialismo, en el que buscaban emular las cualidades visuales de las pinturas, y estos sí fueron influídos notablemente por el movimiento impresionista.

No está mal. No dejan hacer fotos. Ni siquiera para tomar nota de las cartelas de las obras. Pero tampoco es una exposición de primera línea.

Eamonn Doyle en Fundación Mapfre (Bárbara de Braganza)

Había oído hablar y visto alguna obra de Doyle con antelación, pero nunca me había detenido mucho en dicha obra. No obstante, parecía evidente que dado que desde el Thyssen hasta Bárbara de Braganza es un cómodo paseo, y que no quedaba lejos del lugar donde había quedado a comer, tocaba visitarla. Gratuita si eres cliente de Mapfre. Bien, pues.

Lo cierto es que me sorprendió muy gratamente. Basada en cuatro series, por un lado, i, End y ON, que reflexionan sobre las ciudades y la vida en el entorno urbano, y por otro lado K, más intimista, conceptual, asociada a la muerte de la madre, la exposición presenta copias de gran formato que llenan de forma amplia las paredes de los dos pisos que ocupa la exposición. Es difícil con esta presentación individualizar las imágenes individuales, por lo que la visita se hace contemplando el conjunto de fotografías como un todo, y no está mal. desde ese punto de vista.

Me gustó. Más de lo que esperaba. La impresión que deja la obra de un artista cambia mucho según cómo se presente, y en este caso gana mucho. Un sobresaliente a la amabilidad del personal de la sala de exposiciones que contrasta con la eficiente pero fría cordialidad del Thyssen.

Francesca Woodman en Fundación Canal (Mateo Inurria)

Woodman es un fenómeno reciente. Una popularidad en diferido. La fotógrafa se suicidó joven con solo 22 años, tras haber dejado tras de sí un cuerpo de obra que aúna a la vez la frescura y la espontaneidad, las ganas de experimentar de la juventud, con una profundidad conceptual que normalmente se atribuye a artistas más granados y experimentados. La pena es que hace casi cuarenta años que nos falta, y que hasta hace poco poca gente se había preocupado por esta obra. Ahora se ha puesto de moda rescatar fotógrafos olvidados de todo género, y afortunadamente tenemos amplio acceso a la obra de Francesca Woodman.

Ya dispongo desde hace unos años de un libro sobre una parte amplia de la obra de Woodman y estoy familiarizado con ella. También había tenido ocasión de contemplar obra en algún museo de arte contemporáneo. No grandes series, muestras pequeñas de su obra. Pero en esta ocasión, la exposición que viene de la mano de una comisaria del Moderna Museet de Estocolmo, presenta de una forma muy sistemática y didáctica las distintas series que han sido seleccionadas para la exposición. Esta no es exhaustiva, pero sí que es representativa, incluyendo unos cortos vídeos grabados por la fotógrafa y que permiten comprender mejor el proceso creativo de la joven. Quitado algún “error” en la traducción al español de las cartelas y de los comentarios de la comisaria, lo cierto es que la labor de esta me parece encomiable a la hora de disfrutar de la exposición. Muy recomendable.

[Libro/arte] Dios salve el arte contemporáneo

Arte, Literatura

Hace unos pocos años, tras hablar con una buena amiga, historiadora del arte de formación, me recomendó algunos libros sobre arte moderno y contemporáneo, que me ayudasen a moverme un poco mejor por la maraña de “ismos” que conforman las historia del arte en los últimos 150 años, y disfrutar más de las visitas a los museos especializados. Que suelen ser más entretenidos que los museos de bellas artes tradicionales, por varias cuestiones que van desde la concepción de los espacios museísticos hasta la forma de presentar las obras. En aquel momento leí un par de libros [1 y 2] de Will Gompertz que me parecieron muy entretenidos y muy ilustrativos.

Los centros o museos de arte contemporáneo que más recientemente he visitado fueron el Centro Nacional de Arte y el Museo de Arte Mori, ambos en Tokio, ambos en Roppongi.

Por aquella época decidí incluir en mis agregadores de noticias un par o tres de sitios dirigidos al arte y cultura contemporáneos; entre ellos, la Plataforma de Arte Contemporáneo PAC. No voy a decir que lee con detalle todo lo que publican, pero curioseo los titulares y de vez en cuando leo algún artículo que me resulta interesante. Hace unas semanas anunciaban que uno de los directores y fundadores de la PAC, Óscar García, iba a presentar un libro con el título que podéis ver en el encabezado de esta entrada y con el relativamente motivador subítulos de “Descubre los más sorprendentes pecados cometidos por los artistas de nuestro tiempo”. Los reservé en formato de libro electrónico, y el día que salió a la venta ya lo tenía automáticamente transferido al lector de libros electrónicos. Y además coincidió, si no recuerdo mal, con el momento en que terminaba el libro que estaba leyendo. Me puse a la tarea.

El autor divide el libro en siete capítulos, más alguno de presentación y esas cosas, uno por cada uno de los siete pecados capitales de la tradición cristiana. En cada uno de los capítulos encuadra a tres artistas contemporáneos, entendiendo como tales los que han realizado obra en los últimos 40 o 45 años más o menos. Desde los años 70 del siglo XX más o menos, no recuerdo ahora dónde ponen el límite.

El libro es entretenido, y entre anécdota y anécdota te viene bien para repasar algunos conceptos y aprender algunos otros. Quizá la principal crítica que se puede achacar es el “desequilibrio” en el reparto de “pecadores”. Porque mientras algunos de ellos son presentados como auténticos pecadores por el autor, que emite críticas más o menos vitriólicas, aunque aptas para todos los públicos contra ellos, otros son presentados con simpatía, no como pecadores sino como artistas que nos presentan o nos hablan de algún vicio de nuestra sociedad. Por lo tanto, el autor no busca la ecuanimidad ni ningún tipo de objetividad. Quizá porque no sea posible. Y tal vez porque no deba ser así; al fin y al cabo estamos en un libro más divulgativo que académico. Busca dar a conocer, pero también entretener.

Quizá no a la misma altura que los mencionados al principio de Gompertz, pero compartiendo algunos de los enfoques, lo cierto es que me ha parecido una lectura suficientemente entretenida como para habérmelo merendado en poco tiempo. Y para considerarlo recomendable para quien se quiera introducir en este laberinto de conceptos, datos, corrientes y estilos, de una forma razonablemente entretenida. ¿Alguna crítica grave? Mmmmmmm, sip. La ausencia de ilustraciones de las obras de las que sea habla. Supongo que se deberá a la complejidad en la gestión de los derechos de reproducción de los mismos, o en temas de costes. No lo sé. Pero hubieran venido bien. Cierto es que yo iba simultaneando la lectura con vistazos al navegador del iPhone… O sea que tampoco es tan grave.

[Arte] Una exposición sobre el color azul

Arte

En mi reciente periplo a Japón viajamos tres personas. Fui yo acompañado de, o yo acompañando a, dos amigas. Viejas amigas. “Viejas” porque hace muchos años que nos conocemos, no por la edad. Son jóvenes,… como yo. Así de jóvenes. El caso es que una de ellas, a su regreso a Zaragoza, se llevó un susto de origen familiar morrocotudo. Una noticia muy preocupante. Que finalmente ha sido menos grave de lo que parecía. La noticia que había caído como una losa en todos los que conocemos y queremos a esta amiga, nos ha dejado una sensación de estupenda levedad. Y la tercera en discordia del viaje, que vive habitualmente en Sevilla, se vino el miércoles por la tarde para estar unos días en su ciudad natal hasta el domingo. El jueves, a mi salida del trabajo, quedamos a vernos. A conversar, a tomar un café… y a ver una exposición. Una exposición que esperábamos que nos pusiera de mejor humor. La exposición “Azul”, en estos momentos activa en Caixaforum de Zaragoza, que celebra este color del espectro luminoso como característico del modernismo.

Nos gustó ver algunas estampas japonesas del tipo ukiyo-e al inicio de la exposición, como influencia clara sobre los modernistas europeos. Cómo me gusta este tipo de pintura.

El modernismo tiene muchas cosas que nos gustan. En España tuvo especial desarrollo en Cataluña. Por la sencilla de razón que por la región española que tan “ultrajada” se siente y que quiere abandonar el estado español… pues ha sido desde hace siglos la que más dinero a movido, propio y de los demás, y permitió desarrollar una burguesía más o menos culta. El problema es que las burguesías, especialmente de primeras generaciones, pero a veces de segundas, terceras o cuartas, con su amor por el dinero, no siempre son tan cultas como parecen, aunque indudablemente quieren parecerlo. El dinero es conveniente para este fin. Pues viva el modernismo que surgió gracias al dinero de las burguesías… la catalana y la de muchos otros lugares de Europa.

La exposición está bien, nos agradó. No voy a entrar en mucho más. Yo no soy tan gran conocedor de la historia del arte como para ponerme a pontificar. Aunque soy consciente que las obras que vimos realmente tienen un carácter burgués un poco pacato. Y muchas de ellas carecen del carácter puntero e innovador que ofrecen las obras modernistas que hemos podido apreciar en otras exposiciones. Basada en obras de la colección propia de la Caixa y del Museo Nacional de Arte de Cataluña, este mismo tiene obras que yo he visitado mucho más interesantes que la selección prestada para esta exposición. Pero como digo, no está mal. Es una pintura que, incluso cuando se pone nostálgico o ensoñador, transmite buen rollete. Por los colores, entre ellos el azul. Hasta el siglo XIX en el que la industria es capaz de desarrollar pigmentos azules que democratizan su uso de este color, la aparición del mismo en una pintura denotaba poderío y riqueza. El azul ultramar, basado en el lapislázuli, que se usaba hasta ese momento, era muy caro. En fin. Que no está mal la exposición. Muy burguesa… pero es lo que hay.

[Fotos] Fotografías “lo-fi” en el Museo Pablo Gargallo

Arte, Fotografía

Las cámara de plástico chinas de la marca Holga permiten hacer fotografías. Pero que nadie espere gran calidad. Es lo que muchos llaman fotografía “lo-fi”, de baja fidelidad. Pero pueden quedar resultonas. Decidí probar en el museo Pablo Gargallo en un domingo de puertas abiertas, entrada libre, como son los primeros domingos de mes. Y alguna cosa salió. No todo lo bien que pensaba, porque cometí algún errar en la estimación de la exposición, y me quedaron fotos demasiado oscuras.

Los detalles técnicos los podéis encontrar en A veces salen cosas decentes cuando metes la pata… o no – Holga 120N + Ilford Delta 3200.

Para los demás, os dejo unas fotos de esa mañana.

[Cine] Ruben Brandt, Collector (2018)

Cine

Ruben Brandt, Collector (2018; 29/20190522)

Se nota que estamos en mayo, uno de los meses más flojos en cuanto a cartelera cinematográfica, que presagia un mes de junio más flojo todavía. Luego llegarán las películas de entretenimiento para el verano, que ya veremos cuales son y qué calidad nos ofrecen. Eso, varía. Pero de momento tenemos que bucear con cuidado en la cartelera para encontrar algo que merezca la pena o esa pequeña joya relegada por los intereses comerciales a un estreno discreto, pero que realmente tiene calidad cinematográfica. Y en una semana en la que, a priori, parecía que iba a ser imposible encontrar un hueco para acudir a las salas de cine, esto sucedió, y nos dispusimos a ver una particular propuesta del cine de animación dirigida por el húngaro Milorad Krstic. Película húngara, pero diálogos en inglés, y un ambiente internacional, con una historia que nos lleva a recorrer el mundo y, en especial, el mundo del arte.

Aunque la acción transcurre por todo el mundo, dedicaremos las fotografías de la entrada al país donde se ha producido y realizado, a mi último viaje, allá por el 2010, a Hungría.

Ruben Brandt (Iván Kamarás) es un psicoanalista que atiende los problemas psicológicos de algunos de los delincuentes de guante blanco más eficaces que se dedican a robar grandes obras de la historia del arte de los principales coleccionistas y museos. Entre ellos, la bella Mimi (Gabriella Hámori), a la que encontramos al principio de la película en una secuencia introductoria, llena de acción y diversión, siendo perseguida por el detective Mike Kowalsky (Zalán Makranczi/Csaba Márton), tras robar el abanico de Cleopatra en el Louvre, mientras se dirigía a robar un gran diamante. Porque su problema es que, independientemente de que sea ladrona, padece de cleptomanía… Pero la historia principal deriva de la obsesión de Brandt desde su infancia por una serie de obras de arte de renombre internacional. Y la decisión de sus principales pacientes de robarlas para él. Pronto, la policía, Kowalsky y la mafia irán tras la pista y las huellas de Brandt y su peculiar banda de ladrones.

Película compleja y apasionante, con una animación de alto nivel, con constantes referencias a la historia del arte contemporáneo, especialmente al cubismo y otras tendencia de esa época, que al mismo tiempo es una cinta de persecuciones, de transfondo surrealista y psicoanalista, con una historia que podría haber sido firmada por el propio Hitchcock. Personajes interesantes y originales, que generan empatía e interés en el espectador, y unas cuantas escenas de acción realmente divertidas.

Sin embargo, no consigue más valoración de mi parte porque el guion está un tanto enmarañado. Quizá, preocupados sus responsables por los aspectos estilísticos y por la virguería en la animación, descuidan una mejor cohesión de las distintas partes de la historia, quedando el conjunto un tanto confuso. No obstante, me parece un largometraje, no excesivamente largo, bastante recomendable, especialmente para los amantes del cine de animación.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Los primeros domingos de mes, visita un museo

Arte, Fotografía

Pues eso. Que los primeros domingos de mes, los museos pertenecientes al Ayuntamiento de Zaragoza tienen la entrada libre, no hay que pagar, y es un buen momento para disfrutar de sus contenidos. También es cierto que en alguno de ellos se puede acumular gente… pero el museo Pablo Gargallo, que es el más bonito desde mi punto de vista, es agradable de visitar. Incluso más cuando hay vidilla en sus salas. Estuvimos durante el primer domingo de mayo. Y aproveché para hacer unas fotos con un carrete en blanco y negro. Los detalles técnicos en En el museo con Ilford HP5 Plus 400 a IE 1600.

Aquí, simplemente, os dejo algunas de las fotos.

[Recomendaciones fotográficas] Amantes, urinarios, fotógrafas (algunas españolas) y alguna cosa más

Arte, Fotografía

Hoy voy a recuperar un poco algunos marcadores que tenía seleccionados con vistas a una entrada de recomendaciones fotográficas, pero que por unas cosas u otras no había tenido oportunidad de ir sacando adelante todavía. Acompaño la entrada de fotografías de nuestra última visita al IAACC Pablo Serrano (Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos), con la exposición de pinturas de la aragonesa Lorena Domingo y una exposición dedicada al modisto Balenciaga.

Hace una semana comentábamos cómo el fotógrafo Saul Leiter, durante 20 años, fotografió en la intimidad de su estudio a amigas y amantes. Ahora traigo un punto de vista distinto. La fotógrafa sueca radicada en Zúrich Jenny Rova ha reunido un conjunto de autorretratos, ÄLSKLING, tomados a través de sus amantes durante un periodo de 25 años. La intimidad de la fotógrafa, desde el otro punto de vista. Lo hemos visto en FKMagazine. Algunos dirán que son retratos realizados por sus amantes y no autorretratos… mmmmm… consideremos siempre que la autoría de la foto es de quien la concibe, y que en ocasiones, quien pulsa el disparador, es instrumental.

Stephen Shore (Instagram) es uno de los fotógrafos más influyentes de la fotografía contemporánea, además de haber extendido su actividad a la reflexión como teórico de la fotografía, la enseñanza y la promoción del medio. En el canal de Youtube del SFMoMA (Museo de Arte Moderno de San Francisco), le dedicaron hace unas semanas un vídeo, en el que el propio Shore habla de su fotografía. Muy interesante.

Cartier-Bresson no es un reloj es uno de los mejores blogs de fotografía en castellano que se pueden seguir y leer, y recientemente dedicaron una interesantísima entrada a la influencia de la fotografía en la difusión del arte contemporáneo, e incluso en la evolución de las concepciones estéticas que lo rodean, y en general de toda la sociedad. Sus puntos de partida, La fuente de Marcel Duchamp fotografiado por Alfred Stieglitz y por Elsa von Freytag-Loringhoven, el Excusado de Edward Weston, y el modo de trabajar de Jackson Pollock fotografiado por Hans Namuth y por Martha Holmes. Más conocido el trabajo del primero, es hombre, más sutil el trabajo de la segunda, que merecería más reconocimiento, pero es mujer.

Hablando de mujeres. Este año es el 100º aniversario de la Bauhaus. Estuvimos en Berlín, Weimar y Dessau hace 10 años cuando el 90º aniversario. No me habría importado volver a las actividades que celebrar la actual efeméride, pero parece que no va a poder ser. Hay otros proyectos que se interponen y no hay tiempo o dinero para todos. En cualquier caso, en Creative Boom han dedicado un artículo a las chicas de la Bauhaus. A pesar de ser una institución progresista que, claro está, no sobrevivió a la llegada del nazismo, las mujeres no dejaron de estar discriminadas y en un segundo plano. Se les impidió el acceso a muchos de los estudios, reservados a hombres. Aunque también es cierto que se les abrieron puertas en la Bauhaus, que de otras formas siempre hubieran estado cerradas. Afortunadamente, se va documentando y conociendo el papel de muchas de ellas en aquellos convulsos años. Quedaros con algunos nombres; Marianne Brandt, Gertrud Arndt, Lucia Moholy,…

Sé que Cristina de Middel (Instagram) estaba en la lista de candidatos a la plena pertenencia a Magnum Photos. No sé si ya ha cambiado esta situación o si ya es miembro de pleno derecho, pero en las páginas de la agencia le han dedicado estos días atrás un artículo a su trabajo The Perfect Man, inspirado por la película de Charles Chaplin Modern Times y por la lectura de un artículo que decía que en una ciudad india se había reunido la mayor concentración de imitadores del cineasta y cómico británico. Y así, la de Middel nos presenta su peculiar visión de la industrialización en el subcontinente indio.

Por último, creo que es interesante la lectura en Clavoardiendo de la entrevista que le hacen a la fotógrafa Tanit Plana (Instagram), también uno de los nombres más interesantes del panorama fotográfico español en la actualidad.