[TV] Cosas de series; Amazon Prime y el Japón, el mundo del revés y atracos a la española

Televisión

Se me han acumulado un montón de series para comentar, así que el ritmo de hacerlo con dos a la semana ya no es suficientemente efectivo. Así que hoy voy a darle un empujón a la lista en tres bloques.

Nuevas series japonesas en Amazon Prime Video

Netflix es la plataforma de vídeo bajo demanda que más se caracteriza por su variedad en la nacionalidad de las producciones de su catálogo, con gran abundancia de series orientales, coreanas en especial, japonesas, y también de otros países. En Amazon Prime Video son mucho más modestos, pero ya hace un tiempo que de vez en cuando sacan como novedad algún bloque de series niponas de lo más diverso. El problema es que salvo alguna excepción que es pasable, suelen ser muy malas. Esto ha sucedido con algunas del último bloque. Tokyo Alice [ 東京アリス ] es la adaptación de un manga en clave de comedia romántica en el que las situaciones son muy tópicas y las interpretaciones muy flojas. Final life [Fainaru raifu: Ashita, kimi ga kietemo; ファイナルライフ-明日、君が消えても-] es un drama policial con toques de ciencia ficción bastante delirantes, con una realización visual efectista y chirriante, y un par de intérpretes sacados de los grupos masculinos del K-pop y de los femeninos del J-pop, que lo hacen bastante mal. Ninguna de las dos son recomendables.

El profesor y todos sus secuaces con nombre de ciudad asaltan esta vez el Banco de España. Lo curioso es que no he encontrado ni una foto realizada por mí de ese edificio. El real, no el que sale en la serie que no he investigado lo que es. Pero sí muchas fotos realizadas en los alrededores, en Madrid.

El caso más delirante es un medio metraje que han titulado en español como Pasando la ducha, cuando el título original japonés es Tōriame [通雨 o とおり雨] que significa chubasco o lluvia pasajera, referido a los frecuentes chubascos de la época de lluvias en el verano nipón. Ni siquiera han puesto correctamente los nombres de los actores en la ficha técnica de la peliculilla. Una catástrofe. Que va de la peculiar relación que se establece entre un joven de 19 años que quiere ser dibujante de manga y su vecina de 40, un ama de casa solitaria por los viajes de su esposo. Es peculiar. Ni recomendable ni no recomendable. Que cada cual vea si se atreve.

Stranger Things (Temporada 3ª)

Una de las series estrellas de Netflix, llena de nostalgia hacia los ochenta, me estaba empezando a dejar frío tras dos temporadas, en las que ha tenido algún momento bueno, pero que nunca me ha entusiasmado tanto como al personal. Curiosamente, esta tercera temporada me ha parecido bastante entretenida. Con un guion más centrado y enfocado. Y con una gran virtud. El protagonismos de los niños que han pasado a preadolescentes ha descendido un tanto dando lugar a más tiempo a otros personajes, jóvenes o adultos, alguno novedoso, que han aportado frescura a la serie y mejores resultados. Los “niños” en cuestión siempre me han resultado un tanto cargantes. Por supuesto, se avecina una cuarta temporada para el año que viene, dado que hay un cliffhanger latente, aunque muy evidente, en las escenas finales.

La casa de papel (Temporada 3ª)

Aunque reconozco que entre tanto exceso, las primeras dos temporadas de esta producción española tienen algún momento entretenido, tampoco me siento el mayor fan de la serie. Por un lado está el populismo y la ambigüedad moral de la serie.

Es falso que los robos que plantean sean “inocentes” en el sentido de que no roban a nadie. Si alguien fabrica una gran cantidad de dinero y lo introduce en el mercado, devalúa el existente. Si alguien roba la reserva de oro de un país. Devalúa sus activos. En ambos casos, el dinero que poseen sus habitantes se devalúa, lo cual es especialmente grave en las clases más bajas y en los pobres, que se ven más afectadas que los que andan bien de posesiones u otros activos. Así que si estos convierten en héroes a tales ladrones por “antisistema”, es que son gilipollas perdidos. Pero así funciona el populismo.

Por otro lado, no puedo olvidar que al final de la temporada anterior, convirtieron en “héroe” al ritmo del Bella ciao a un tipo que, entre otras cosas, se había dedicado a abusar sexualmente, violar si lo preferís, a una de las rehenes.

En fin. Que llega la tercera temporada con otra serie de excesos más o menos increíbles, más o menos entretenidos. Una de las grandes ventajas de esta tercera temporada,… que los episodios han pasado de 70 interminables minutos a 40-45. Mucho más razonable.

Por otro lado, está el otro gran defecto de la serie. Me parece que la mayor parte de sus intérpretes son muy flojos, tirando a malos. O les permiten hacer un trabajo mediocre tirando a malo. Es un defecto de la televisión española. Pero bueno. Tiene momentos entretenidos.

[TV] Cosas de series; cosas de ética en la TV española

Televisión

Hace no mucho tiempo, conseguí la proeza de ver entera una serie española de televisión. Cosas de viajes en el tiempo. Vuelvo a repetir los problemas de las series españolas que me tiran para atrás; excesiva duración de los episodios, exceso de costumbrismo, interpretaciones manifiestamente mejorables, especialmente entre los intérpretes más jóvenes, e historias que suelen ser copias/plagios de lo ya visto en otras producciones internacionales.

Recientemente, escuché con atención que a La casa de papel le habían dado un importante premio internacional. Disponible en Netflix desde hace un tiempo, con un éxito internacional importante gracias a este hecho, es la serie de habla no inglesa más vista de la plataforma, y con un anuncio de una “tercera” temporada producida por o para la plataforma de vídeo bajo demanda para el 2019, las primeras fueron de una televisión de las de anuncios de toda la vida, hicieron que me animara a verla.

Para ilustrar la entrada, unas cuantas imágenes de esta España nuestra, que sea cualesquiera que sea, nos hiela el corazón.

Resumo. Los episodios siguen durando demasiado. Por favor, entre 45 y 55 minutos es suficiente para contar cosas. Se han moderado con el costumbrismo, aunque sigue existiendo. Interpretaciones razonables, aunque no brillantes. Un historia que no es una copia/plagio, pero si un pastiche de una diversidad de producciones internacionales del género de atracos con rehenes. Y el conjunto es bastante entretenido. Más bien, muy entretenido. El episodio final de la “segunda” temporada está fenomenal. Con un ritmo notable. Hay tramas en el guion que no te las tragas ni con un embudo. Fuerzan demasiado la famosa “suspensión voluntaria de la incredulidad” que propuso Coleridge cuando afrontamos una obra de ficción. Pero en la medida en que no rompen la diversión, las dejas estar. Por cierto, si entrecomillo lo ordinales de las temporadas es porque a mí más me parece que el conjunto es una temporada que dividieron en dos por razones de programación, que dos temporadas diferenciadas.

De todas formas, lo que más me ha llamado la atención de esta serie tiene que ver con otras cosas. Ayer comentaba la posibilidad de que volvamos a viajar a Japón en 2019. Mirando como estamos posibles destinos y recorridos, en la labor de documentación, me encontraba con una cita de un empresario japonés, promotor del arte contemporáneo, no recuerdo el nombre, sé que es quien ha impulsado el museo de arte contemporáneo de la isla de Naoshima, que venía a decir que la idiosincrasia de un país, el cómo se presenta hacia el exterior, es una combinación de su nivel cultural y su ética. En España, de cultura andamos más bien flojitos. Pero es que de ética… Porque veamos lo que nos cuenta esta serie (hay destripes de la trama, aviso):

  1. Si tu padre o tu novio son unos ladrones, y en un atraco con un tiroteo, o sea llevaban armas de fuego, mueren por los disparos cruzados por la policía, ya tienes derecho a estar cabreado y está justificado que te dediques a robar y atracar.
  2. Si la conducta de los bancos durante la crisis financiera de la última década fue, en el mejor de los casos, “dudosa”, parece que eso te da derecho a entrar armado hasta los dientes en un garito para robar secuestrando y aterrorizando a los rehenes.
  3. En realidad no robas… Como te fabricas tú el dinero… contribuyes a la economía mundial con una “inyección” de capital… ¡¡¡???
  4. No pasa nada por retener a rehenes, e incluso engañarlos sobre sus expectativas, porque al fin y al cabo, tus motivaciones son “más nobles” que las de los bancos. Incluso si son mujeres embarazadas. O incluso un grupo de alumnos de un colegio, menores de edad. A los que aterrorizas haciendo creer que has matado a alguno de ellos. Claro que son de un colegio pijo, así que se lo tienen merecido. Si no por ellos, por sus padres; seguro que son banqueros. O embajadores de la Pérfida Albión. Qué más vas tú a querer.
  5. Eres la mejor policía de España. Pero como te enamoras del jefe de la banda, que te convence de la “bondad” de sus motivos, le dejas escapar. Claro, además, el resto de la gente que trabaja contigo son una banda de cretinos.
  6. Eres un psicópata que manda ejecutar a una rehén a pesar de las órdenes de tu jefe y amigo/hermano. Aprovechando el estado de terror en la que se encuentra, violas con “su consentimiento” a una rehén. De forma continuada. Pero al final, como cubres sacrificándote la retirada de tus compañeros bajo los acordes de una versión pretenciosa del “Bella Ciao”, te conviertes en un héroe, que hasta el jefe de la fuerzas especiales te mira con admiración.

¿Sigo? Porque hay más. Vamos a dejarlo, que si no me extiendo mucho.

Os aseguro que no simpatizo ni poco ni mucho ni nada con la actitud de los poderes públicos, económicos y fácticos durante la crisis financiera que comenzó en 2007. Pero, ¿de verdad? ¿Tenemos realmente claro los conceptos éticos en este país? Y en el mundo entero, por algunas noticias que me llegan. ¿Nos hemos vuelto gilipollas? Está de moda el populismo. De izquierdas, de derechas, de centro, de arriba, de abajo… En las urnas, en el supermercado, en las series de televisión,… donde sea. Todo menos aceptar que las soluciones a los problemas nunca son fáciles y cuestan trabajo.

[TV] Cosas de series; animación y comedia escatológica desde Extremo Oriente

Televisión

Pequeño inciso antes de seguir… por primera vez en muchos años he llegado al final de lo que no sé si puede considerar la primera temporada o, más bien, la primera parte de una primera temporada de una serie española, viajes en el tiempo aparte. Ante la noticia de que una serie española, La casa de papel, había conseguido el galardón a la mejor serie dramática en los Premios Emmy Internacional, que tradicionalmente habían ninguneado a los productos hispanos, me entró la curiosidad y me dispuse a ver de qué iba la cosa. Y el caso es que he llegado al episodio 9, que marca el final de la primera parte. Más adelante comentaré despacio,… de momento, entretenida.

Pero vamos a lo que vamos. Dos series de animación, una oriental y otra occidental, han caído estos días.

Hoy, en honor a la serie coreana que comento más abajo… pues nada, coreanos en un día de fiesta haciendo cosas coreanas en los palacios nacionales.

Castlevania es una palabra obviamente compuesta por otras dos; castle, castillo en inglés, y Transilvania, la región de los Cárpatos famosa por ser  donde se sitúa el origen del notorio conde Drácula. Así que a nadie sorprenderá si digo que esta serie de animación norteamericana producida para Netflix es la enésima vuelta de tuerca a la leyenda vampírica por excelencia, el príncipe de Valaquia Vlad Tepes “El empalador”. En esta ocasión, un Drácula muy quemado por la muerte de su humana esposa, dispuesto a acabar con la especie humana, pero sumido en una melancolía peculiar. La serie tuvo una breve temporada inicial de cuatro episodios, que sirvió como presentación. Pero la chica ha llegado en forma de segunda temporada con ocho, aunque cortitos. De poco más de 20 minutos cada uno. No soy especialmente aficionado al género, pero he de reconocer que tras algunos titubeos iniciales al final me ha parecido muy entretenida. Eso sí, me parece un poco tontorrón que el hijo mestizo, semihumano, del notorio conde se “esconda” bajo el nombre de Alucard… sí, sí, dadle la vuelta al nombre y veréis que “sorpresa”. También es curioso que una serie de carácter fantástico, engarzada en las supersticiones populares, base mucha de su argumentación temática en lo peligrosos que son la religión y la superstición frente a los beneficios de la ciencia, representada por la caritativa “doctora” que fue la esposa de Drácula. Pero bueno, igual es mucho pedir una coherencia total en las producciones televisivas… ¿o qué?

Piano no mori (El bosque del Piano) es una serie que he visto por curiosidad. Para comparar. Esta es una de esas historias que los nipones reciclan constantemente. Basada en una novela que se ha convertido en cómic, en película de animación, en serie de animación y, si no recuerdo mal, también en película de acción real, yo tuve la ocasión de ver hace unos años la versión de largometraje de animación del año 2007. Una película que, sin estar a la altura de otros productos de la animación japonesa, era bastante presentable y entretenida. Un niño, hijo de una prostituta, con un talento innato para la música, que es impulsado por un profesor que vio arruinada su carrera como pianista por un accidente, y que ha de competir contra otro niño de un entorno privilegiado, que lo ha tenido todo fácil en la vida.

La serie no está mal, pero creo que la historia no da para tanto. No obstante, los japoneses tienen una gran habilidad para estiiiiiiiiiiraaaaaaaaaaaaaar los argumentos hasta el infinito. Y en este caso es a base de ofrecernos música clásica, música de piano de gran nivel. Indudablemente, puede actuar como un producto de promoción de la música culta entre los jóvenes. Tendrá segunda parte, porque la historia de la serie va más allá de donde acaba el largometraje.

Y finalmentemente, me llamó la atención la llegada a Netflix de algo que han llamado para las emisiones internacionales The Sound of Your Heart Reboot. Una comedia de situación surcoreana basada en un webtoon, una tira cómica en internet, de cierto éxito en su país de origen. El caso es que vi el primer episodio, en realidad cada episodio cuenta dos historietas de unos 15 minutos, y me pareció bastante divertido. Así que la vi entera. Pero me llamó la atención lo del reboot. Y es que efectivamente, había una versión previa con el mismo título, pero sin el reboot. En coreano, Maeumui sori [마음의 소리]. En realidad, vistas las dos… en realidad el reboot es más bien una segunda parte, pero con otros actores, un tono ligeramente distinto, y una producción con más medios.

La tira cómica está basada, presuntamente, en el propio dibujante, su familia y su novia. Lo que pasa es que son tipos extremos que constantemente meten la pata, relativamente torpes socialmente. La más normal es la novia, que se caracteriza por ser delgada y muy guapa, pero que come como una lima y es una bruta de cuidado. A mí es el personaje que me parece más divertido. Con seguridad en el reboot; en la serie original sale menos y está menos definida. La primera serie es mucho más escatológica, con mucho chascarrillo a base de “culo, pedo, caca, pis”. A mí me ha gustado más la segunda. Que tiene segunda temporada, deberíamos decir la tercera en el total, a partir de principios de diciembre. La veré. Es un producto distinto de las típicas comedias/dramas coreanos, echas unas risas, y dura poco cada episodio.