[TV] Cosas de series; animación y comedia escatológica desde Extremo Oriente

Televisión

Pequeño inciso antes de seguir… por primera vez en muchos años he llegado al final de lo que no sé si puede considerar la primera temporada o, más bien, la primera parte de una primera temporada de una serie española, viajes en el tiempo aparte. Ante la noticia de que una serie española, La casa de papel, había conseguido el galardón a la mejor serie dramática en los Premios Emmy Internacional, que tradicionalmente habían ninguneado a los productos hispanos, me entró la curiosidad y me dispuse a ver de qué iba la cosa. Y el caso es que he llegado al episodio 9, que marca el final de la primera parte. Más adelante comentaré despacio,… de momento, entretenida.

Pero vamos a lo que vamos. Dos series de animación, una oriental y otra occidental, han caído estos días.

Hoy, en honor a la serie coreana que comento más abajo… pues nada, coreanos en un día de fiesta haciendo cosas coreanas en los palacios nacionales.

Castlevania es una palabra obviamente compuesta por otras dos; castle, castillo en inglés, y Transilvania, la región de los Cárpatos famosa por ser  donde se sitúa el origen del notorio conde Drácula. Así que a nadie sorprenderá si digo que esta serie de animación norteamericana producida para Netflix es la enésima vuelta de tuerca a la leyenda vampírica por excelencia, el príncipe de Valaquia Vlad Tepes “El empalador”. En esta ocasión, un Drácula muy quemado por la muerte de su humana esposa, dispuesto a acabar con la especie humana, pero sumido en una melancolía peculiar. La serie tuvo una breve temporada inicial de cuatro episodios, que sirvió como presentación. Pero la chica ha llegado en forma de segunda temporada con ocho, aunque cortitos. De poco más de 20 minutos cada uno. No soy especialmente aficionado al género, pero he de reconocer que tras algunos titubeos iniciales al final me ha parecido muy entretenida. Eso sí, me parece un poco tontorrón que el hijo mestizo, semihumano, del notorio conde se “esconda” bajo el nombre de Alucard… sí, sí, dadle la vuelta al nombre y veréis que “sorpresa”. También es curioso que una serie de carácter fantástico, engarzada en las supersticiones populares, base mucha de su argumentación temática en lo peligrosos que son la religión y la superstición frente a los beneficios de la ciencia, representada por la caritativa “doctora” que fue la esposa de Drácula. Pero bueno, igual es mucho pedir una coherencia total en las producciones televisivas… ¿o qué?

Piano no mori (El bosque del Piano) es una serie que he visto por curiosidad. Para comparar. Esta es una de esas historias que los nipones reciclan constantemente. Basada en una novela que se ha convertido en cómic, en película de animación, en serie de animación y, si no recuerdo mal, también en película de acción real, yo tuve la ocasión de ver hace unos años la versión de largometraje de animación del año 2007. Una película que, sin estar a la altura de otros productos de la animación japonesa, era bastante presentable y entretenida. Un niño, hijo de una prostituta, con un talento innato para la música, que es impulsado por un profesor que vio arruinada su carrera como pianista por un accidente, y que ha de competir contra otro niño de un entorno privilegiado, que lo ha tenido todo fácil en la vida.

La serie no está mal, pero creo que la historia no da para tanto. No obstante, los japoneses tienen una gran habilidad para estiiiiiiiiiiraaaaaaaaaaaaaar los argumentos hasta el infinito. Y en este caso es a base de ofrecernos música clásica, música de piano de gran nivel. Indudablemente, puede actuar como un producto de promoción de la música culta entre los jóvenes. Tendrá segunda parte, porque la historia de la serie va más allá de donde acaba el largometraje.

Y finalmentemente, me llamó la atención la llegada a Netflix de algo que han llamado para las emisiones internacionales The Sound of Your Heart Reboot. Una comedia de situación surcoreana basada en un webtoon, una tira cómica en internet, de cierto éxito en su país de origen. El caso es que vi el primer episodio, en realidad cada episodio cuenta dos historietas de unos 15 minutos, y me pareció bastante divertido. Así que la vi entera. Pero me llamó la atención lo del reboot. Y es que efectivamente, había una versión previa con el mismo título, pero sin el reboot. En coreano, Maeumui sori [마음의 소리]. En realidad, vistas las dos… en realidad el reboot es más bien una segunda parte, pero con otros actores, un tono ligeramente distinto, y una producción con más medios.

La tira cómica está basada, presuntamente, en el propio dibujante, su familia y su novia. Lo que pasa es que son tipos extremos que constantemente meten la pata, relativamente torpes socialmente. La más normal es la novia, que se caracteriza por ser delgada y muy guapa, pero que come como una lima y es una bruta de cuidado. A mí es el personaje que me parece más divertido. Con seguridad en el reboot; en la serie original sale menos y está menos definida. La primera serie es mucho más escatológica, con mucho chascarrillo a base de “culo, pedo, caca, pis”. A mí me ha gustado más la segunda. Que tiene segunda temporada, deberíamos decir la tercera en el total, a partir de principios de diciembre. La veré. Es un producto distinto de las típicas comedias/dramas coreanos, echas unas risas, y dura poco cada episodio.

[Televisión] Cosas de series; cómo va la marcha de las novedades

Televisión

Hace un par de semanas hacía un repaso a la marcha de las series veteranas en mi cartelera televisiva; esta semana comentaré como les va a las escasas series nuevas que han llamado mi atención y todavía perduran en mi programación semanal. Y es que si lo miro con detenimiento, de los numerosos estrenos que ha habido esta temporada, filtrados por mi interés a priori de los temas, sólo tres series nuevas permanecen en mi cartelera. Y sólo una de ella me satisface realmente.

Decir que hace unos días hubo una novedad, Dracula, la enésima vuelta de tuerca al tema vampírico y al personaje creado por Stoker. Aunque venía presentado por un protagonista de postín, Jonathan Rhys Meyers, y aparentemente rodado con gran lujo de detalles en la producción como drama de época, me aburrí soberanamente con el primer episodio, me parece que no aporta nada nuevo, y no le voy a dar más oportunidades. Fuera.

En el bando de la fantasía/ciencia ficción, tenemos esa serie que viene del mundo de los superhéroes Marvel que es Marvel’s Agents of S.H.I.E.L.D. Bien. Esta estará en cartelera mientras aguante. Me pasa un poco como con Once Upon a Time. Me parecen series con argumentos que rozan el ridículo, con diálogos y situaciones que no rozan el ridículos sino que caen completamente en él, pero que producen un placer malsano en contemplar estos disparates. Esto aguante un tiempo como guilty pleasure. Pero tarde o temprano me cansaré y la mandaré a paseo. Curiosamente, la serie tiene éxito de público, y parece que va a aguantar toda la temporada larga, con posibilidades de renovación para el año que viene. Salvo cambios notables, ya digo que me parece entre mala y lamentable, y tarde o temprano irá a la basura.

Vistas desde el Empire State

Nueva York y el Empire State Building son escenarios habituales de las teleseries. Aquí vemos cómo se proyecta la sombra del famoso edificio entre las calles 33 y 34.

Aunque el primer episodio no me llamó mucho la atención, mejor le va a The Blacklist. El principal atractivo de esta serie es su protagonista secundario, interpretado por James Spader, y que le da bastante morbo a la serie. Por lo demás, es un procedimental conspiranoico, relativamente entretenido, aunque sin que sea nada del otro mundo.

Y la alegría este año nos la da Masters of Sex. La serie que nos cuenta los principios en los años cincuenta del siglo veinte de los estudios rigurosos sobre la sexualidad humana que desarrollaron William Masters (Michael Sheen)Virginia Johnson (Lizzy Caplan), y que tiene una triple vertiente que hace que sea muy interesante. Por un lado, el dar a conocer la historia de estos estudios, interesantes en sí mismos, por el tema que trataban, por el desarrollo que tuvieron y por las trabas sociales que tuvieron que superar. Por otro lado, los creadores de la serie han compuesto un conjunto de personajes atractivos, con los que empatizamos de una u otra forma, de los que queremos saber más o cuyos destinos nos preocupan. Es la parte novelada de la cuestión, que está muy bien traída y conducida. Y por último, que es una serie adulta con sus dosis de picante, oscilando con habilidad entre la comedia y el drama, todo en su medida. Está muy bien, y la recomiendo.

Vistas desde el Empire State

Y otro de los hitos habituales es el Chrysler Building, también visto desde el Empire State Building.

Soy vampiro medio loco estoy…

Cine, Literatura, Televisión

Así empezaba una cancioncilla que sonaba allá por los años 70, quién sabe si antes. Nunca me la aprendí. Pero parece ser que quizá nos debieramos plantear el tema de estos seres, ni muertos ni vivos, que parece ser que se alimentan de sangre y no bajo la forma de las excelentes morcillas de Burgos o de Graus, porque “disfrutan de una salud excelente” a pesar de su condición seudocadavérica, a la vista de las numerosas producciones literarias y televisivas en los que son protagonistas.

Después del Nosferatu de Murnau, el Conde Drácula o sus sucedáneos han aparecido regularmente en la gran pantalla. La mayor parte del tiempo desde aquella obra maestra del expresionismo alemán así como la caracterización que del famoso conde hizo Bela Lugosi en 1931, hasta la pedante actualización del tema por parte de Francis Ford Coppola, el tema ha sido tratado en productos de serie B a caballo entre la película de aventuras, el gore más o menos suave, más o menos duro, y el erotismo de medio pelo. En todo ese período, si alguna película he de destacar como interesante es la divertidísima El baile de los vampiros de Roman Polanski, un cachondeo total sobre los tópicos del género, en la que siempre habrá que destacar la escena del gran baile en el salón de los espejos… Que sea esta la película que destaque ya da una pista de lo que opino sobre el tema. De cualquier modo, si uno busca Drácula en IMDb, verá lo numerosas que son las referencias que obtienen.

El caso es que después de la película de Coppola hubo un resurgimiento cinematográfico del tema, con variantes para todos los gustos, que no referenciaré porque no he visto casi nada de ellos. Pero me suena que se han visto vampiros cinematográficos en Marte, en Nueva York, en Nueva Orleans, en los desiertos de Nuevo Méjico, en Londres, peleando entre ellos, peleando con los hombres lobo, entre los afroamericanos, entre los mejicanos, entre los Chiquitos de la Calzada, etc. Vamos… que me sorprendo a mi mismo tomandome una cocacola mientras escribo esto en lugar de darme a la “sangría” que sería lo propio.

El último capítulo de esta moda lo encontramos con el éxito de la primera película de la serie Crepúsculo, basada en los libros de Stephenie Meyer, sobre los amoríos de una adolescente con un vampirillo de aspecto adolescente. Literatura pensada para quinceañeras con picorcillos hormonales a las que hay que convencer de que el amor verdadero existe bajo la forma de un príncipe azul que se alimenta de hemoglobina,… y que hay que llegar vírgenes al matrimonio… Si la neumática e infortunada Sharon Tate levantara la cabeza… Tuve la ocasión de ver en vídeo (de calidad desastrosa) la primera película y me pareció un horror… cinematográfico, no del bueno. Pero un éxito de ventas, ya ven ustedes.

Y claro… cómo no… el fenómeno también ha llegado a la televisión. Ya hace unos años tuvo notable éxito una teleserie centrada en el mundo de los institutos norteamericanos, y que por lo tanto asumo estaba dirigida a los adolescentes. Se trataba de Buffy, cazavampiros, un producto que no seguí, por no interesarme gran cosa el tema, pero que estaba razonablemente bien hecho. Incluso tuvo un spin-off, ya veis.

Pero en la actualidad, los vampiros han vuelto a la televisión con ímpetu renovado. Y por fin hemos podido ver un producto pensado para adultos, donde no te tratan como un friqui gilipollas, divertido, emocionante, bien ambientado. Se trata de las aventuras de Sookie Stackhouse en True Blood. Si podéis dedicarle algún rato. Es divertida. Muy bien hecha y bien interpretada. ¡Quien iba a pensar que la oscarizada niña de El Piano iba a robarle su inerte corazón a un frío vampiro!

También es curiosa la producción británica Being Human. De nuevo con un planteamiento adulto, en el que los seres sobrenaturales (aquí el vampiro comparte desdichas y apartamento con un hombre-lobo y una fantasma) tienen problemas de lo más terrestre y mundano. También tiene su innegable interés. Incluso igual sabe a poco dada la costumbre inglesa de hacer temporadas de tan sólo seis capítulos.

Los éxitos de todas estas producciones van a ocasionar un hecho. Vamos a tener vampiros durante mucho, mucho, mucho tiempo… Ya se anuncian producciones basadas en diversas sagas “literarias”… así que… Lo único que sería de desear es que se dejen de tópicos y memeces, y ya que algunos han demostrado que se puede hacer bien, puede ser un tema tan bueno como cualquier otro para hacer un buen producto de entretenimiento para públicos inteligentes.

Finalmente, me he dejado para el final a mi “vampiro” favorito. Ese personaje literario y televisivo que vive y trabaja “sumergido en sangre”, sin necesidad de recurrir a lo sobrenatural para subsistir. Sí. Me refiero a Dexter, mi psicópata favorito… ¿cuándo volverás a alegrarnos con tus aventuras?

Terminaré con otra cancioncilla de la época de la del título… o anterior… Entre las tumbas de un monasterio,… se alzan las ruinas de un cementerio,… ¡¡¡MUAJAJAJAJÁ!!!

Roto en la eternidad

Cementerio de Torrero, Zaragoza - Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2