[TV] Cosas de series; fantasías y monstruos

Televisión

He llegado a un punto curioso. Cuando publique esta entrada, por primera vez en mucho tiempo no dejaré series o temporadas de series pendientes de comentario. Una serie de circunstancias se han sumado para que en los últimos tiempos dedico menos tiempo a la “seriefilia”. Y en los últimos tiempos esté siguiendo varias series que se desarrollan semana a semana y no apareciendo todos sus episodios a un tiempo. En cualquier caso, el comentario de esta semana está claro, dos series pertenecientes al fantástico, que han recibido su atención en los últimos tiempos. Las comento en el orden en las que las vi, y no en el orden en que aparecieron en la programación de Netflix, que es de donde proceden.

Con el año nuevo, la cadena de vídeo bajo demanda estrenó la enésima adaptación del clásico del terror gótico, Dracula. Y aunque, personalmente, no es un personaje y un tema por el que pierda el sueño, venía con unos antecedentes interesantes. Su creadores, Mark Gatiss y Steven Moffat, están entre otras muchas cosas, detrás de algunos de los mejores momentos de series como Sherlock o Doctor Who. Es colaboración con la BBC, que siempre cuida mucho sus producciones televisivas. El reparto es fundamentalmente británico, o así… que siempre es motivo de confianza, con Claes Bang, que en realidad es danés, y Dolly Wells, a la cabeza. La crítica está encantada; el público votante de IMDb y los fans del “colmillos” más famoso de la literatura, menos. Se ha dicho que es una de las más fieles adaptaciones en espíritu a la obra de Bram Stoker. Pero tiene varias heterodoxias que suscitan tantos amores incondicionales como odios encarnecidos.

Drácula, héroe o villano, según se cuente la historia, la leyenda o el cuento. Pero de origen… en lo que es la actual Rumania. De hecho, en algún lugar he leído que el lugar de nacimiento de Vlad Tepes, el príncipe de Valaquia que inspiró el personaje, era de Sighisoara, una bella ciudad transilvana. Y es que Transilvania no es un lugar tétrico. Al contrario, es un lugar muy bello y agradable.

Los tres episodios de unos 90 minutos de duración dividen la historia en sus tres partes más conocidas; lo acontecido en el castillo del conde (y alrededores) en Transilvania, lo acontecido en la travesía en barco desde el mar Negro hasta Inglaterra, y lo acontecido en este último país tras la llegada del conde. Con alguna variación debida a las variaciones introducidas en el personaje de Van Helsing, algunas de las más notables desviaciones del original, la primera parte es muy similar a lo ya conocido en otras adaptaciones. La travesía en barco consituye por sí misma una historia apasionante. Se desarrolla mucho más extensamente que en otras adaptaciones, y para mí es el mejor episodio de la serie. El último episodio, en Inglaterra, es el que más difiere del original, aunque lo esencial del mismo está respetado. Si buscas las valoraciones de los tres episodios, es evidente, como pasa con otras sagas tradicionales, que la gente busca siempre más de lo mismo, que no gusta de variantes.

Desde mi punto de vista es una serie muy apreciable, con nuevos valores respetando los presentes en el original, y no poca osadía por parte de sus responsables. Como no soy fan del original, probablemente soy más libre para valorar este tipo de adaptaciones y, sin que haya aumentado mi afición por el género o el personaje, creo que es una de las mejores adaptaciones del personaje que he visto. Y ya digo… el segundo episodio, me parece antológico.

Mientras, unas semanas antes llegó al mismo canal la adaptación de las novelas de la saga de Geralt de Rivia del polaco Andrzej Sapkowski, bajo el título de The Witcher. No he leído las novelas… ni tengo especial intención. He oído acusaciones de que se intenta copiar el estilo y el ambiente de Game of Thrones… Mmmmmm. Probablemente, Netflix intenta cubrir el hueco que ha dejado esta última, pero las novelas de Sapkowski son anteriores en el tiempo a las de George R. R. Martin. Desde mi punto de vista, y según lo visto hasta el momento, ambas se apuntaron, literariamente, a exprimir la popularidad del género fantástico medieval que derivó del éxito de The Lord of the Rings. La de Sapkowski sigue más la línea de la saga de Tolkien, mientras que Martin evita más el maniqueísmo y construye más una metáfora de la política real. Así que inevitables semejanzas visuales al margen, juzguemos a cada una por sus virtudes y defectos propias. Y “el brujo” ha empezado regular, aunque con propósito de enmienda. Reconozco que estuvo a punto de desinteresarme en los primeros episodios. No he sentido gran empatía por los personajes, y reconozco que soy uno de los que se despistó sobre la línea temporal de los acontecimientos narrados. Y creo que no soy demasiado torpe para estas cosas… pero… No obstante, si bien los personajes son un poco muermos, o quizá sea problema de un nivel interpretativo mucho más flojo de lo esperado, la trama ha ido aumentando en interés y la primera temporada ha tenido un cierre interesante.

El protagonista masculino me dice más bien poco. Pensaba que Henry Cavill daba más de sí, pero está justito en el aprobado. Y las dos protagonistas femeninas, la princesita, Freya Allan, y la bruja, Anya Chalotra, me parecen muy flojas interpretativamente. Especialmente esta última, que nunca me la he creído mucho. No colabora tampoco mucho esos diálogos que asocias más al lenguaje del siglo XXI que no a un místico medioevo. A veces no me parecen muy diferentes de los que oyes en producciones más banales, culebrones de intriga que normalmente no ves. Llevo unos días bromeando sobre el hecho de que el personaje más interesante, aunque sus diálogos también dejaban que desear, la princesa Renfri (Emma Appleton), desapareciera a las primeras de cambio (aunque también aparece en el reparto del último episodio de la temporada, que tendré que repasar, porque se me pasó por alto el detalle).

En resumen, serie visible,… pero no especialmente memorable de momento. Por supuesto, igual que con la anterior, voy a la contra del público votante en IMDb, que parece entusiasmado.

[Cine] Operación U.N.C.L.E. (2015)

Cine

Operación U.N.C.L.E. (The Man from U.N.C.L.E, 2015); vista el 6 de septiembre de 2015.

Si algo sé de mi madre durante la época de mi infancia y adolescencia es que uno de sus actores favoritos era Robert Vaughn. Pero yo tarde mucho tiempo en saber que aquel actor se llamaba así. Cuando mi madre comentaba los programas de televisión o las películas en las que trabajaba Vaughn, decía aquello de “hemos visto una de Napoleón Solo“. Un nombre que a mí me hacía mucha gracia. El caso es que tardé mucho tiempo en saber de dónde había salido Napoleón Solo. No tengo recuerdo de haber visto episodios de la serie El agente de CIPOL (The Man from U.N.C.L.E., su título original en inglés). Debían emitirlo tarde, cuando yo ya me había ido a dormir. O no me interesaba y me ponía a jugar o a leer.

Por cierto,… que si mezclas U.N.C.L.E. (T.Í.O. en castellano) con C.I.A, obtenemos T.I.A.… conocida agencia de “inteligencia” y espionaje de lo más castiza y española que tantas risas nos ha provocadado… Siempre había asumido que T.I.A. era una coña sobre C.I.A.; pero ahora me pregunto si no lo es también por lo de U.N.C.L.E. La serie original de U.N.C.L.E. se emitió entre 1964 y 1968 en EE.UU., y la primera aparición de la T.I.A. fue en 1969 con El sulfato atómico.

Pero a lo que íbamos. Cuando anunciaron esta reimaginación cinematográfica de aquella teleserie, en esta crónica y lamentable falta de ideas novedosas en Hollywood que les hacer reciclar la historias ya conocidas una y otra vez, carecía de motivación inicial para ir a verla. Salvo la afectividad asociada al recuerdo de mi madre. Las expectativas hacia la película dirigida Guy Ritchie eran flojas. Los avances vistos previamente no me habían llamado la atención. Me parecía más de lo mismo en lo que se refiere a adaptaciones de viejas series de televisiones, muchas de las cuales pasan sin pena ni gloria, y las que triunfan tampoco suelen ser muy de mi gusto. No obstante, en un fin de semana en elque estaba de considerable bajón en el estado de ánimo, cuando me llaman el domingo por la mañana para ir al cine, no me lo pienso y me voy. Total,… qué mas da. Cualquier cosa mejor que quedarme en casa o dar una vuelta por Zaragoza por mi cuenta dándole vueltas a la cabeza.

Si algo tiene de bueno la película es que, tras una oscuras escenas berlinesas, la mayor parte de ella transcurre en una luminosa Roma y en las costas italianas.

Nos cuenta la historia los inicios de U.N.C.L.E., agencia de espionaje internacional, cuando esta ni siquiera existe. En un momento dado, se ven forzados a trabajar tres personas muy diversas. Napoleon Solo (Henry Cavill), un antiguo soldado americano metido a ladrón de guante blanco y forzado a trabajar para la C.I.A. cuando lo pillan; Ilya Kuriakin (Armie Hammer), un agente del K.G.B. hijo de un alto cargo del partido comunista soviético caído en desgracia; Gaby Teller (Alicia Vikander), joven y hábil mecánica de Berlín oriental, cuyo padre fue un científico nuclear en la Alemania nazi que tras la guerra se puso a trabajar para los estadounidenses. Este ha desaparecido en manos de una organización fascista criminal con sede en Roma, liderada fundamentalmente por la ladina Victoria Vinciguerra (Elizabeth Debicki), que amenaza con construir bombas atómicas con facilidad para desestabilizar al mundo y hacerse con el poder mundial.

Como veis, lo de siempre. Los buenos, en este caso en una mezcolanza improbable de nacionalidades e ideologías, frente a los malos, una organización secreta con ganas de dominar al mundo. Argumento propio del 007 más clásico. Pero sin que tenga nada novedoso o interesante que aportar. Está todo lo que esperas, persecuciones, secuestros, algún asesinato, malos taimados, pero algo tontos, las chicas, muy monas vestidas de yeyés/swinging london, micrófonos escondidos,… Se supone que se introducen aquí y allí dosis de humor, y un improbable romance, más bien tensión sexual no resuelta, entre Kuriakin y Teller. Yo, sinceramente, no les veo la química por ningún lado.

Esto es algo que siempre se agradece, alegra la vista y levanta los corazones. Y da envidia de no estar allí mismo, disfrutando de ese ambiente.

Los intérpretes están discretos. Desde luego, Vikander, que en estos momentos tanto suena para la futura temporada de premios a propósito de películas todavía no estrenadas, está muy guapa, pero pasa sin pena ni gloria. Hammer, de acuerdo con su personaje, sufre de una inexpresividad absoluta, que no consigue levantar ni siquiera en los accesos de ira que se supone que le vienen de vez en cuando. Y a Cavill le debieron de “decir ponte ahí y luce guapo”, cosa a la que se dedica, aunque de vez en cuando muestre destellos de más potencial interpretativo así como del personaje. Lamentamos profundamente que no le den más minutos y un poco más de miga a Debicki, que probablemente, en este panorama es la más atractiva desde muchos puntos de vista. Cuando hay un buen malo, todo mejora,… pero no le dan las oportunidades.

Película destinada al hiperconsumo palomitero en verano, no da más de sí porque nadie se esfuerza en ello. Entretendrá a muchos espectadores poco exigentes (lo que puede explicar su relativamente aseada puntuación entre los votantes de IMDb, o la condescendencia de algunos críticos), pero que pasará sin pena ni gloria por la historia del cine. Salvo que, por supuesto, la operación salga rentable económicamente, y nos castiguen con futuras secuelas. Pues nada. Lo de siempre.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Menos mal que siempre tenemos los recuerdos fotográficos de viajes pasados para volver a esos lugares y a esos ambientes, confiando en futuras visitas a la ciudad eterna.

[Cine] El hombre de acero (2013)

Cine

El hombre de acero (Man of Steel, 2013), 1 de julio de 2013.

Tenía pendiente comentar este filme desde antes de irme de vacaciones. La verdad es que no perderé mucho tiempo en la reseña. Esta no es una película que fuese a ver porque me interesase. Lo hice porque se organizó una quedada de amigos, con película y cervezas y charleta. Así que lo de la película es lo de menos. Así que estamos ante el enésimo “reboot” que llaman ahora de la “franquicia” del chico con pijama azul y capa roja. Los calzoncillos por fuera del pijama, ya no los lleva. Bueno… La cosa está dirigida por Zack Snyder.

La historia, con variantes, es lo de siempre. El chico extraterrestre Kal-El (Henry Cavill) que es enviado a la Tierra por sus padre Jor-El (Russell Crowe) cuando hay un cataclismo planetario en su mundo de origen, y es criado por unos granjeros de Kansas (Diane Lane/Kevin Costner). Al crecer, se encuentra que es un superhombre respecto a los terrícolas, pero decide ser buen tipo. Especialmente, con los americanos. Entonces llegan los malos, que en algunas ocasiones es Lex Luthor, pero en esta ocasión han optado por el General Zod (Michael Shannon) y sus secuaces. Claro… y por ahí aparece la intrépida periodista Lois Lane (Amy Adams). Bueno. Más o menos lo de siempre.

En este nuevo intento por ordeñar la vaca supermana han buscado la opción de un héroe con dudas y atormentado. Y les ha salido rana. Como la mayor parte de este tipo de películas, se trata de un escandaloso despliegue de pirotecnia, y de edificios derribados imitando el triste efecto de las Torres Gemelas de Nueva York, y luego una serie de peleas y tiros similares a cualesquiera que se hagan, estándares en el género. Por lo demás, sientes el mismo dramatismo que si ves la pantalla negra del televisor apagada.

Reparto con muchos nombres conocidos, pero que pincha tremendamente por la sosez del guaperas de turno que encarna al héroe. Y Adams que es una buena actriz, pues haciendo de consabido florero.

En fin. Que esto lo fuimos a ver en las circunstancias que he comentado. Y venían algunos adolescentes y gente joven a los que encanta la pirotecnia acompañada de toneladas de palomitas. En cualquier otra circunstancia, abstenerse. Digan lo que digan los medios y la crítica, que cada vez andan más desnortados.  Producto prefabricado, que hasta el guionista y director más tontos con medios saben hacer. Y espera que dentro de unos días comento otra que tal baila.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

Castillo de Urquhart

¿Y la película en 3D sobre Nessie? ¿Para cuándo? O “Nessie y Superman contra Los Vengadores”. Con el cuartel general del tuerto en el castillo de Urquhart. No sé… Total ya… El resto de las historias que puede haber se cuentan una y otra vez, cada vez peor.