[Cine] Atomic Blonde (2017)

Cine

Atomic Blonde (2017; 322017-0808)

El cinismo de los exhibidores cinematográficos alcanza unas cotas notables en su “defensa” de la cultura y del séptimo arte. Entrábamos a ver esta película de David Leitch, que ha pasado de especialista en escenas de acción a director, un recorrido poco habitual dentro del mundo del cine que yo sepa, realizada a mayor gloria de su protagonista Charlize Theron, también una de las productoras ejecutivas del largometraje, cuando nos encontramos un cartel que nos dice que está prohibida la entrada de comida del exterior porque su consumo en las salas puede alterar la experiencia sensorial del resto de los espectadores. Claro… las palomitas que venden por toneladas y las cocacolas que sirven por bidones en el ambigú del cine no alteran la experiencia sensorial del resto de los espectadores, ¿no? Esas son especiales… Estos gilipollas, ¿nos toman por gilipollas, o qué?

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Fotográficamente, nos vamos también a Berlín, cómo no.

Por supuesto, estamos en España, y el personal, al que mayormente le importa un rábano la “experiencia sensorial” iba entrando con bolsones de la tienda de “chuches” y frutos secos de la esquina de enfrente tal que parecían el “hombre del saco”. Todo por el cine.

En fin, tampoco tiene mucha importancia en el caso de esta película, basada en una historieta de Antony Johnston titulada The Coldest City, en la que nos trasladamos siguiendo a una agente del MI6 británico, Lorraine Broughton (Charlize Theron), que se traslada a Berlín en los días previos a la caída del muro para conseguir una lista de agentes secretos y espías, que ha desaparecido y si cae en según que manos puede suponer un desastre (novedoso el macguffin, ¿verdad?; igual lo hemos visto setecientos millones de veces). Allí contará con la ayuda del jefe de estación, David Percival (James McAvoy), de una guapa agente francesa, Delphine Lasalle (Sofia Boutella), y de otras “buenas gentes” para acabar molida a palos en una catastrófica misión que parece destinada al fracaso.

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Producto de entretenimiento en el que lo que más vale son las escenas de balaceras y tortazos, la presencia de la Theron y la cínica interpretación de McAvoy. Todo ello con un fin principal. Confirmar el definitivo paso de la protagonista al cine de acción, para ver si puede aguantar un tiempo más en el candelero ahora que otras actrices más jovencitas se le están comiendo el terreno. Y para ello nada como demostrar que a sus 42 añitos sigue estando que cruje de buena, que es una actriz que llena mucho la pantalla y que tiene unas razonables dotes interpretativas. Aunque en este filme está más bien fría.

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Dos o tres escenas de desnudo disimulado y alguna de sexo lésbico servirán de fan service para los maromos que se animen a ir a la sala de cine, y completarán el panorama de una cinta razonablemente entretenida para pasar una tórrida tarde verano con el gélido aire acondicionado de las salas de cine de Zaragoza, ciudad en la que hay que ir al cine en invierno con camiseta de tirantes, y en verano con el anorak.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] Jason Bourne (2016)

Cine

Jason Bourne (2016; 422016-0108)

Sesión de cine palomitero veraniego a costa de una nueva entrega de una de las pocas sagas de cine de espías que nos ha llegado a convencer en algún momento. Cuando hace ya catorce años recibimos la primera entrega de esta saga que primero fue adaptada a televisión, nos encontramos con una entretenida película, nada que fuera a hacer historia por si misma, pero que ofrecía una protagonista con posibles como se ha demostrado posteriormente. Y sobretodo, permitía encontrar sus sitio en el mundo a un actor que en aquel momento no pasaba de ser un intérprete normalito, bastante inexpresivo. Pero como Jason Bourne (Matt Damon) tenía que ser inexpresivo, miel sobre hojuelas.

La segunda entrega no estuvo mal, pero no aportó nada nuevo, y encima nos dejó sin la presencia de la muy atractiva Marie (Franka Potente), personaje que se aleja de los bollicaos habituales de las películas de espías sin perder un ápice de atractivo, aunque es una saga que no trata especialmente bien a los personajes femeninos. Y si no que se lo pregunte a la pobre Nicky (Julia Stiles). En cualquier caso, aunque entretenida, parecía que marcaba una dirección descendiente en la saga. No superaba a su predecesora y no era especialmente memorable. Por lo menos yo no recuerdo muy bien los detalles de la película. Entretenimiento sin más.

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Una de las características de estas películas de espías que te recorren medio mundo en dos horas.

Pero en estas estábamos, cuando nos llegó la tercera entrega, que casi se me pasa porque no confiaba ya que una tercera iteración de lo mismo nos ofreciera nada nuevo o interesante, y mira tú por donde nos ofrece la mejor entrega de la saga y la que hace que destaque de otras sagas sobre temas similares. Un guion más que notable y un desarrollo más basado en la intriga y la inteligencia que en la mera acción y espectacularidad. Aunque también hubiera de esto.

Ignoramos el spin-off protagonizado por otras gentes y que no fue especialmente bien tratado por la crítica, y que no incluyo como cuarta parte de la saga, sino como una derivación de la que no nos vamos a preocupar. Lo cierto es que mi sensación era que la tercera entrega había dado un cierre convincente a la historia, y que probablemente no era necesario más. Una oportunidad para que en Hollywood fueran un poco creativos y pensaran en otras historias originales. Pero no. La industria del cine de acción y entretenimiento norteamericana está muy estancada en el hábito de exprimir hasta la extenuación aquellos productos que se han mostrado rentables en su momento, y decidieron ir a por esta cuarta entrega de hoy, dirigida como la segunda y la tercera por Paul Greengrass.

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De los lugares que recorre la película de hoy, sólo tengo fotografías de dos, las anteriores de Berlín, y estas dos últimas de Londres.

No voy a preocuparme mucho de explicar de que va… es más de lo mismo. Los malos, que en esta saga no son misteriosas organizaciones rusas o islámicas, sino la propia CIA, de nuevo a por Bourne. Aunque con el equipo renovado… Vemos aparecer por ahí a Tommy Lee JonesAlicia Vikander y Vincent Cassel. Nicky también aparece… pero ya digo que esta saga trata muy mal a las chicas… Todos cumplen con sus papeles con suficiente dignidad y oficio, porque son buenos intérpretes, pero sin más.

La película es un entretenimiento que realmente no aporta nada a lo visto hasta la fecha en la saga. Es simplemente el típico ordeñamiento hasta la extenuación de la vaca lechera… hasta que deje de dar beneficios. Cierto es que entretiene. Que no es ninguna bazofia. Que se deja ver sin mayores problemas. Pero no deja de ser una oportunidad desaprovechada de utilizar los buenos dineros que cuestan estas películas para hacer algo realmente interesante. Un comentario aparte merecería la cuestión de las buenas actrices actuales que acaban haciendo papeles flojos en las franquicias de hacer dinero. El caso de Vikander en esta película que tiene un papel que tendría muchos más matices y posibilidades que los que nos ofrecen… Totalmente desaprovechada… Pero hay tantas otras buenísimas actrices que pasan de triunfar en producciones interesantes a ejercer de floreros de lujo en las producciones de acción. Creo que la última en apuntarse a la moda ha sido Brie Larson, que tras su éxito en los últimos oscars parece que va a pasar de ser musa del cine independiente a enfundarse los estúpidos leotardos de colores del cine de superhéroes… ¿estamos de nuevo ante el final de una gran actriz? Poderoso caballero es don dinero.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
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Y aunque estaba pasando por mi cabeza visitar por mi cabeza algún otro país de extremo oriente, me he dado cuenta de qué no sé por qué no he visitado todavía Grecia.

[Cine] Bridge of Spies (2015)

Cine

Bridge of Spies (2015); vista el 7 de diciembre de 2015.

Título original en inglés para la versión original subtitulada de una película que podemos encontrar doblada en la cartelera española con su título traducido casi literalmente como “El puente de los espías”. Y dosis de turno de cine de su director Steven Spielberg, que viene precedido de buenas críticas, pero que a mí lo que más me llama la atención es que en sus créditos aparezcan como guiones los hermanos Coen, Ethan y Joel.

Indefectiblemente, nos iremos también a la sufrida ciudad de Berlín, que mira tú que culpa tendrá ella de estar llena de alemanes. Con los cirios que han montado en los últimos tiempos. "Madre con hijo muerto" de Kollwitz en la Neue Wache (la Nueva Guardia).

Indefectiblemente, nos iremos también a la sufrida ciudad de Berlín, que mira tú que culpa tendrá ella de estar llena de alemanes. Con los cirios que han montado en los últimos tiempos. “Madre con hijo muerto” de Kollwitz en la Neue Wache (la Nueva Guardia).

El tío Steven nos traslada a lo más duro de la guerra fría entre el imperio capitalista de los Estados Unidos y el imperio comunista de la Unión Soviética, en un lapso de tiempo que en la realidad histórica abarca cuatro años, aunque en el tiempo de la película no sea así, parece que todo pasa de tirón, por lo menos a la vista del nulo crecimiento de los hijos del personaje protagonista, el abogado James B. Donovan (Tom Hanks). La cuestión es que en algún momento de finales de los años 50, el FBI consigue detener a Rudolf Abel (Mark Rylance), responsable de una eficaz red de espías al servicio de la Unión Soviética a la hora de pasar secretos sobre la tecnología atómica de los norteamericanos. Tras un juicio, que tal y como nos lo cuentan no deja de ser una farsa, Abel es sentenciado a 30 años de prisión. Pero al poco tiempo, cuatro años en la realidad histórica, un piloto espía norteamericano, Francis Gary Powers (Austin Stowell),es derribado y capturado sobre territorio soviético. Es el momento para un intercambio de prisioneros, cuanto antes… no vaya a ser que canten lo que saben… Pero también es el momento en el que se incrementan las tensiones en Berlín,… Es el momento en que se construye el muro, y un estudiante norteamericano, Frederic Pryor (Will Rogers), queda preso en el lado equivocado del mismo.

Decir a estas alturas que Spielberg sabe hacer películas es una declaración propia del Capitán Obvio. Qué es un excelente manipulador de emociones, tres cuartos de lo mismo. Que estemos ante una película memorable, ante “el mejor Spielberg de siempre” según la distribuidora,… no está tan claro. Vayamos pues por partes. Estamos ante una película muy, muy, muy bien hecha, y muy, muy, muy entretenida. Disfrutamos en ella de algunos diálogos, especialmente las interacciones entre el abogado y el espía soviético, que están muy bien. Queremos ver la mano de los Coen por ahí. Y las más de dos horas de duración de la película se nos pasan en un plis-plas. Misión cumplida. Para quienes busquen mero entretenimiento.

Puerta de Brandemburgo.

Puerta de Brandemburgo.

Pero la historia, por lo menos tal cual parece planteada al principio, da para más y más profundo. Por ejemplo, los aspectos éticos del juicio al espía, que pueden ser trasladados al presente con los aspectos éticos del trato a los prisioneros en Guantánamo, al margen de cualquier convenio o sistema legal. La película trata un tanto el tema, pero sin hacer sangre. Hasta el juez que claramente se pasa los principios constitucionales de los que emana el derecho penal por el forro de la entrepierna es presentado como un tipo relativamente simpaticón. Por otro lado, tenemos los típicos tópicos… la familia del “héroe” fija ante el televisión, como si fuesen la familia del astronauta al que encarnó Hanks en aquella misión desafortunada del programa Apolo. O los agentes de la CIA, aparentemente desalmados, pero que parece infantes de guardería comparados con los que nos ofrecen hoy en día algunas series de televisión. Por mencionar algunos de los aspectos flojos de la película. Que los tiene.

Lo que sí tiene el filme es una gran mano ganadora en su reparto. Tom Hanks está muy bien. Más propio de una película de los Coen, los guionistas, que de Spilberg, el director. A pesar de ser habitual de las películas de ambos, creo que ganan los primeros. Y curiosamente, cada vez que Rylance se asoma a la pantalla, casi se lo come. Con una interpretación austera, estoica, nos muestra un de los espías comunistas más simpáticos del cine americano. Si es que nos cae estupendamente, como si fuera nuestro tío favorito. El resto del reparto, un relleno que cumple si hacer sombra a las estrellas de la función.

Lienzo del muro de Berlín en la Niederkirchnerstrasse.

Lienzo del muro de Berlín en la Niederkirchnerstrasse.

¿Es una película recomendable este puente de los espías? Pues mira chico,… sí. Porque realmente te lo pasas bastante bien. ¿Es una gran película? Pues mira chica,… se queda por el camino. Siempre digo que para mí es importante el regusto que deja el filme. Cómo va regresando a la memoria durante unos días. Y lo que pasa con esta película es que satisfechos tras haberla visto,… no ha regresado a la memoria en ningún momento hasta ahora en que me he puesto a escribir esta entrada.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Marx y Engels todavía se "asientan" en el corazón de Berlín-Mitte.

Marx y Engels todavía se “asientan” en el corazón de Berlín-Mitte.

[Cine] Operación U.N.C.L.E. (2015)

Cine

Operación U.N.C.L.E. (The Man from U.N.C.L.E, 2015); vista el 6 de septiembre de 2015.

Si algo sé de mi madre durante la época de mi infancia y adolescencia es que uno de sus actores favoritos era Robert Vaughn. Pero yo tarde mucho tiempo en saber que aquel actor se llamaba así. Cuando mi madre comentaba los programas de televisión o las películas en las que trabajaba Vaughn, decía aquello de “hemos visto una de Napoleón Solo“. Un nombre que a mí me hacía mucha gracia. El caso es que tardé mucho tiempo en saber de dónde había salido Napoleón Solo. No tengo recuerdo de haber visto episodios de la serie El agente de CIPOL (The Man from U.N.C.L.E., su título original en inglés). Debían emitirlo tarde, cuando yo ya me había ido a dormir. O no me interesaba y me ponía a jugar o a leer.

Por cierto,… que si mezclas U.N.C.L.E. (T.Í.O. en castellano) con C.I.A, obtenemos T.I.A.… conocida agencia de “inteligencia” y espionaje de lo más castiza y española que tantas risas nos ha provocadado… Siempre había asumido que T.I.A. era una coña sobre C.I.A.; pero ahora me pregunto si no lo es también por lo de U.N.C.L.E. La serie original de U.N.C.L.E. se emitió entre 1964 y 1968 en EE.UU., y la primera aparición de la T.I.A. fue en 1969 con El sulfato atómico.

Pero a lo que íbamos. Cuando anunciaron esta reimaginación cinematográfica de aquella teleserie, en esta crónica y lamentable falta de ideas novedosas en Hollywood que les hacer reciclar la historias ya conocidas una y otra vez, carecía de motivación inicial para ir a verla. Salvo la afectividad asociada al recuerdo de mi madre. Las expectativas hacia la película dirigida Guy Ritchie eran flojas. Los avances vistos previamente no me habían llamado la atención. Me parecía más de lo mismo en lo que se refiere a adaptaciones de viejas series de televisiones, muchas de las cuales pasan sin pena ni gloria, y las que triunfan tampoco suelen ser muy de mi gusto. No obstante, en un fin de semana en elque estaba de considerable bajón en el estado de ánimo, cuando me llaman el domingo por la mañana para ir al cine, no me lo pienso y me voy. Total,… qué mas da. Cualquier cosa mejor que quedarme en casa o dar una vuelta por Zaragoza por mi cuenta dándole vueltas a la cabeza.

Si algo tiene de bueno la película es que, tras una oscuras escenas berlinesas, la mayor parte de ella transcurre en una luminosa Roma y en las costas italianas.

Nos cuenta la historia los inicios de U.N.C.L.E., agencia de espionaje internacional, cuando esta ni siquiera existe. En un momento dado, se ven forzados a trabajar tres personas muy diversas. Napoleon Solo (Henry Cavill), un antiguo soldado americano metido a ladrón de guante blanco y forzado a trabajar para la C.I.A. cuando lo pillan; Ilya Kuriakin (Armie Hammer), un agente del K.G.B. hijo de un alto cargo del partido comunista soviético caído en desgracia; Gaby Teller (Alicia Vikander), joven y hábil mecánica de Berlín oriental, cuyo padre fue un científico nuclear en la Alemania nazi que tras la guerra se puso a trabajar para los estadounidenses. Este ha desaparecido en manos de una organización fascista criminal con sede en Roma, liderada fundamentalmente por la ladina Victoria Vinciguerra (Elizabeth Debicki), que amenaza con construir bombas atómicas con facilidad para desestabilizar al mundo y hacerse con el poder mundial.

Como veis, lo de siempre. Los buenos, en este caso en una mezcolanza improbable de nacionalidades e ideologías, frente a los malos, una organización secreta con ganas de dominar al mundo. Argumento propio del 007 más clásico. Pero sin que tenga nada novedoso o interesante que aportar. Está todo lo que esperas, persecuciones, secuestros, algún asesinato, malos taimados, pero algo tontos, las chicas, muy monas vestidas de yeyés/swinging london, micrófonos escondidos,… Se supone que se introducen aquí y allí dosis de humor, y un improbable romance, más bien tensión sexual no resuelta, entre Kuriakin y Teller. Yo, sinceramente, no les veo la química por ningún lado.

Esto es algo que siempre se agradece, alegra la vista y levanta los corazones. Y da envidia de no estar allí mismo, disfrutando de ese ambiente.

Los intérpretes están discretos. Desde luego, Vikander, que en estos momentos tanto suena para la futura temporada de premios a propósito de películas todavía no estrenadas, está muy guapa, pero pasa sin pena ni gloria. Hammer, de acuerdo con su personaje, sufre de una inexpresividad absoluta, que no consigue levantar ni siquiera en los accesos de ira que se supone que le vienen de vez en cuando. Y a Cavill le debieron de “decir ponte ahí y luce guapo”, cosa a la que se dedica, aunque de vez en cuando muestre destellos de más potencial interpretativo así como del personaje. Lamentamos profundamente que no le den más minutos y un poco más de miga a Debicki, que probablemente, en este panorama es la más atractiva desde muchos puntos de vista. Cuando hay un buen malo, todo mejora,… pero no le dan las oportunidades.

Película destinada al hiperconsumo palomitero en verano, no da más de sí porque nadie se esfuerza en ello. Entretendrá a muchos espectadores poco exigentes (lo que puede explicar su relativamente aseada puntuación entre los votantes de IMDb, o la condescendencia de algunos críticos), pero que pasará sin pena ni gloria por la historia del cine. Salvo que, por supuesto, la operación salga rentable económicamente, y nos castiguen con futuras secuelas. Pues nada. Lo de siempre.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Menos mal que siempre tenemos los recuerdos fotográficos de viajes pasados para volver a esos lugares y a esos ambientes, confiando en futuras visitas a la ciudad eterna.

[Cine] Misión imposible: Nación secreta (2015)

Cine

Misión imposible: Nación secreta (MIssion Impossible: Rogue Nation, 2015): vista el 10 de agosto de 2015.

No tenía previsto ver esta película tampoco. Esto me ha venido pasando en este verano… en el que no tengo claro qué me apetece ver y qué no me apetece ver. La primera entrega de las versiones cinematográficas de aquella serie sesentera, ya hace casi 20 años, me pareció mediocre. La segunda, horriblemente mala. Un despropósito infame. Nunca vi la tercera ni la cuarta. No encontraba a priori estímulo alguno para ver la quinta. Hasta que alguien observó mientras tomábamos el domingo el aperitivo que el director y guionista de esta entrega es Christopher McQuarrie. A este señor le debemos el guion de una maravilla del thriller de hace 20 años, y también fue responsable de la adaptación de una novela de ciencia ficción para adolescentes japonesa en una de las más entretenidas películas de ciencia ficción y acción del año pasado y de los últimos tiempos. Si a eso unes críticas razonablemente favorables, pues me animé a la propuesta de aligerar el principio de la semana con una visita a las salas de cine.

La

La “Staatsoper” de Viena es el escenario del conjunto de secuencias más interesantes de la película.

El argumento es el de siempre. Un peligrosísima organización de malos malísimos, bla bla bla, desetabilizar el orden mundial, bla bla bla,… Una chica guapa de nombre exótico, Ilsa Faust (Rebecca Ferguson), que no sabemos si es de los buenos o de los malos, algún alto funcionario sin imaginación, Alan Hunley (Alec Baldwin), y el “prota”, Ethan Hunt (Tom Cruise), junto con sus incondicionales Benji (Simon Pegg), Luther (Ving Rhames), y el escéptico Brant (Jeremy Renner),… a salvar el mundo. Eso sí con un malo malísimo especialmente malvado, Solomon Lane (Sean Harris).

Nada nuevo bajo el sol. Estas películas no dejan de ser una variante de las películas de 007, pero con protagonista norteamericano en lugar de británico. No hay más. Y eso sí, para mayor gloria del desmesurado ego de su protagonista, que actúa como siempre. Son contadas las películas en las que Cruise no hace el mismo papel de siempre.

Dado que el reclamo para llevarnos al cine era la competencia de McQuarrie para forjar historias interesantes, con guiones que van más allá de los esperable… ¿ha satisfecho las expectativas esta película? Mmmmmm… parcialmente. Empieza bien. Realmente bien, aunque sea imperdonable que apiole a la chica más mona de la película a la primera de cambio. Pero entre con cierta agilidad en la trama, sin demasiada verborrea, y se nos ofrece un conjunto de secuencias en torno a una representación de Turandot en la Staatsoper de Viena, que si no podemos decir que sea totalmente original, reconozco que está muy bien rodada, que es autoexplicativa, sin necesidad de verborrea superflua, y que se resuelve con mucha elegancia. En ese momento, la sensación es que realmente estábamos ante una película de acción interesante.

Situada en la parte más aristocrática de la estirada capital austriaca, no lejos de la Karlplatz, cuya boca de metro aparece en la película.

Situada en la parte más aristocrática de la estirada capital austriaca, no lejos de la Karlplatz, cuya boca de metro aparece en la película.

Lamentablemente, a partir de ahí la película retorna a los caminos trillados del género en el cine de acción de los últimos veinte años. Si hasta ese momento el director y guionista había considerado a sus espectadores como seres inteligentes, a partir de ahí pasa al modo de estándar de considerarlos tontos. Largas escenas de verborrea incontenible para explicar lo que va a pasar. La típica escena de acceso a un lugar inaccesible. Una persecución… Atentos a una línea del guion… Vemos en pantalla a una guapa mujer que sale pitando montada en una moto enorme de marca alemana. Tras ella el protagonista intentando darle alcance en un coche de lujo de marca alemana… la misma marca alemana. A estas alturas ya queda claro que además de película es un largo anuncio de vehículos de motor y teléfonos móviles. Y tras el protagonista, los malos malísimos, tras el montados en otras motos enormes de marca… sí,… alemana. Y entonces aparecen los personajes prescindibles de la historia montados en un 4×4 cutre, y uno de ellos, un desaprovechado y patético Jeremy Renner, dice “¡¡¡Una persecución!!!”. No vaya a ser que los tarados que vamos al cine y pagamos la entrada no nos hubiéramos enterado de que se trataba de tal tipo de secuencia, típica y tópica de cualquier película de este tipo… Si ya habíamos sentido que la película estaba decayendo tras abandonar las calles de Viena, aquí empezamos a sentirnos molestos en el asiento.

Afortunadamente, los siguientes desmanes del filme son los previsibles pero no más graves. Unos cuantos políticos haciendo el melón, los malos que tienen muy mala puntería y son incapaces de dar en el blanco a dos personas huyendo por un callejón mientras les disparan con armas automáticas de los que los niños denominan “metralletas”, una cuenta atrás de una bomba que por supuesto se detiene cuando falta menos de un segundo para que estalle, y una explicación del malo malísimo de todas las cosas que quiere hacer que permite que los buenos monten una forma de pillarlo. Déjà vu.

Luego, una pequeña persecución nocturna por las calles vienesas para dar paso al siguiente acto del filme.

Luego, una pequeña persecución nocturna por las calles vienesas para dar paso al siguiente acto del filme.

En la cuestión de interpretaciones, buenos secundarios totalmente desaprovechados en papeles absurdos o totalmente planos, el protagonista haciendo como he dicho el mismo papel de siempre, y sorprendentemente, dándole la réplica femenina una actriz sueca pero que suele interpretar papeles de británica, que no está mal y dotada de un número de neuronas superior a los previsibles en este tipo de películas para las mujeres. No falta la escena en biquini saliendo del agua y un cambio de ropa de espaldas con un pecho que se atisba muy de refilón. Que no falten los tópicos.

¿Cuál es la consideración final? La película tiene un comienzo prometedor pero cae en los defectos habituales de este tipo de cine, que no parecen importar a buena parte del público que parece encantado que lo traten por tonto. No obstante, es bastante más visible que otras de la misma u otras sagas similares. Al fin y al cabo, cambiando los nombres de los protagonistas, esta película vale para 007 o para cualquier otro imitador que se os ocurra. Como entretenimiento de verano vale,… por lo demás, prescindible.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **
Por cierto, que la

Por cierto, que la “Staatsoper” no es la única ópera de Viena, que también está la “Volksoper”; aunque a esta igual no asisten los no menos estirados cancilleres federales austriacos.

[Cine] The Imitation Game

Cine

The Imitation Game (2014), vista el 2 de enero de 2015.

Como tengo por costumbre, mantengo el título original de la película cuando la veo en versión original, con subtítulos en castellano. Aunque la versión doblada tiene el mismo título, en inglés, con un subtítulo entre paréntesis explicatorio, dejando bien a las claras que la industria del cine en España considera a los potenciales espectadores como, no voy a decir tontos…, digamos… poco avispados. Quedaría así para aquellos que acostumbrar a preferir los sucedáneos como The Imitation Game (Descubriendo Enigma).

¡Qué sorpresa! Sale Benedict Cumberbatch. Veía el otro día una viñeta cómica en la que alguien se hacía un selfi, y quien aparecía retratado era,… sí, lo habéis adivinado. Benedict Cumberbatch. Y es que aparece en todas partes. Pero a lo mejor está relativamente justificado.Igual es que realmente es buen actor. Veamos lo que da de sí en esta película que firma el noruego Morten Tyldum. Mi primera película en pantalla grande del 2015.

No es la primera vez que nos hacen una película sobre la maquinita alemana de codificar mensajes, Enigma. Hubo un drama bélico de submarinos que tocaba el tema, muy entretenido, y un filme que ficcionalizaba por completo las actividades del Bletchley Park respecto a los tejemanejes de los británicos para descerrajar los misterios del chisme. También me pareció muy entretenida, aunque ninguna de las dos han estado nunca excesivamente bien consideradas ni por crítica ni por el público votante en IMDb. Curioso, cosas bastante peores se ven que son más apreciadas. En esta ocasión, nos dicen que nos van a contar los hechos reales. Todo alrededor de la figura del matemático Alan Turing (Benedict Cumberbatch) y sus relaciones en la mencionada instalación militar con la criptoanalista Joan Clarke (Keira Knightley) y otros expertos que trabajaron con él para descodificar la máquina. En paralelo, vamos viendo flashbacks a la adolescencia de Turing, donde va construyendo su compleja personalidad y sus preferencia homosexuales, y flashforwards al momento en que años después de la guerra es sometido a investigación y condenado penalmente por su homosexualidad, lo cual le llevó al suicidio (no, no considero desconsiderado desentrañar el final de una historia que es realmente historia, que está en cualquier enciclopedia o biografía desde hace tiempo; considero incultura estar en la inopia sobre la historia de Turing hasta ahora).

Pasearemos por la campiña británica para ilustrar la entrada de hoy. Paisaje en Solyhull, cerca de Birmingham.

Pasearemos por la campiña británica para ilustrar la entrada de hoy. Paisaje en Solyhull, cerca de Birmingham.

Veamos. Como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes. La película está muy bien hecha, de esta forma que los británicos son excelentes a la hora de realizar películas. Realización académica, muy cuidada, perfectamente ambientada, sobresaliente en todos los aspectos técnicos, y con una realización de manual del director competente y conocedor de su oficio. Y además tiene un guión muy bien planteado, con ese ir y venir hacia delante y hacia atrás, que va guiando al espectador en los motivos de lo que pasa en el plano temporal principal, el del trabajo en Bletchley Park, así como las consecuencias futuras del mismo. Muy bien.

Sin embargo, la película es de una cobardía notable. Aunque plantea todos los temas relacionados con la figura de Turing, no profundiza realmente en ninguno de ellos. Es como si quisiera contarnos lo que pasó, pero sin molestar a nadie. Desconozco si la investigación policial que acabó con él como persona fue tal y como se cuenta en la película, sospecho que la película se toma sus licencias con los hechos reales, pero a mí me parece que la forma como lo plantea es como diciendo… “ey, pero buen rollito con los polis, eh, que son buenas personas aunque arruinen la vida de la gente en cumplimiento de su deber”. A la película, más allá de alguna diálogo en plan declaración de principios, le falta valentía para meterse en los aspectos más escabrosos, más reales del problema de cómo se trató a Turing, y sobretodo de tratar como se merece el tema principal de la película, el de la diversidad del género humano y el del como tradicionalmente, y ahora también, aquellos que son más diversos, que se salen más de la “norma” son práctica y sistemáticamente castigados por las sociedades en las que viven. Y ahora también, digo. Y Turing se salía de la norma por triplicado. Era sumamente inteligente. Tenía una personalidad poco proclive a triunfar en las relaciones sociales. Era homosexual. Imperdonable. Quizá comprensible si le atribuimos “propiedades clínicas” a sus “problemas”. Síndromes… que pueden ser reales o no. ¿Como diagnosticar de una forma de autismo 50 años después? No hablaremos de la “moda” de algunos intransigentes que disfrazan su intransigencia hacia la homosexualidad bajo diagnósticos y tratamientos farmacológicos… Una moda vigente en los años 50 del siglo XX, pero que aun hoy en día podemos escuchar entre los intolerantes con disfraz.

No digamos ya la estúpida y ridícula forma de “perdonar” a Turing por parte del gobierno británico. Se le perdona por sus logros… Y no se concede el indulto y la anulación de condenas de él y los miles de personas que sufrieron persecución similar, pero no alcanzaron logros porque eran mecánicos, carpinteros, barrenderos, camareros, conductores, albañiles,… Y ¿son los gobiernos los que tienen que perdonar a los injustamente condenados, incluso aunque se cumpliera una ley vigente, puesto que las leyes pueden ser injustas o aberrantes? ¿o son los gobiernes y las sociedades los que debieran clamar ser perdonados por esas injusticias, las que se cometieron y las que se cometen hoy en día? Que no son desconocidas, que se pueden analizar y conocer…

De todo esto, la película indica los temas, pero no profundiza. Se queda un poco en, “bueno venga,… todo esto pasó,… estuvo mal,… ¡pero que emocionante lo de la maquinita de los alemanes! ¿no?”.

Pasarelas sobre los acantilados de Land's End, en Cornualles.

Pasarelas sobre los acantilados de Land’s End, en Cornualles.

Establecido claramente mi punto de vista de que estamos ante una excelente película con una manifiesta cobardía que la rebaja en mi consideración, hemos de considerar la interpretación del elenco. Que como buen reparto británico es excelente. Desde luego es normal que llamen a Cumberbatch para hacer cosas. Es capaz de hacer de todo tipo de personajes. Y en general los hace siempre a un excelente nivel. Por otra parte, aunque algunas cuestiones del personaje de Clarke suenan raras, hay que reconocer que hace tiempo que no veíamos actuar a Kightley sin el palo de escoba metido en el culo, con naturalidad. Casi me recuerda a sus primeras película cuando era una adolescente o poco más y era capaz de soltar un sonrisa ante la cámara sin que pareciera fingida. Se agradece, aunque probablemente su personaje está más hinchado de lo necesario por aquello de meter en la película un romance, aunque sea con calzador. Y hay un montón de secundarios que hubieran dado para mucho más si el guion les hubiera permitido.

Estamos como digo ante una película bien hecha, muy bien hecha. Muy entretenida y excelentemente interpretada. Pero lamento que el director no haya centrado el tema y hubiera profundizado ahí. Que quería un película de espionaje en tiempo de guerra,… pues dale fuerte ahí, profundiza, saca petróleo de los muchos personajes poco aprovechados en torno al principal y diviértenos. Que quieres hacer una defensa de la diversidad y en contra de la intolerancia, pues que le den a la historia de espías y profundiza en esa intolerancia que aqueja a las sociedades humanas, se moleste quien se moleste. Que quieres reivindicar la figura de Turing aceptándolo como fue y con todo lo que pudo haber sido en otras circunstancias… pues también había margen para mejorar en este enfoque. Pero no pretendas hacerlo todo a la vez, pero de forma superficial,… que no sobran las oportunidades en estos días para hacer película memorables. Buenas o muy buenas se hacen muchas, pero memorables…

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ***
Ruinas de la abadía de Glastonbury.

Ruinas de la abadía de Glastonbury.

[Cine] A Man Most Wanted (2014)

Cine

A Man Most Wanted (2014).

Película vista en versión original con subtítulos en castellano. También es posible encontrarla en la cartelera española en versión doblada, con el título literalmente traducido de El hombre más buscado. Y película que nos encontramos en la cartelera recién llegados de un viaje de dos semanas, y que elegimos por cuatro motivos. Porque la hora nos convenía, porque está con los diálogos en su versión original, que es como se deben ver la películas, porque nos picaba la curiosidad ver la nueva incursión en la dirección cinematográfica del fotógrafo neerlandés Anton Corbijn, y porque tiene un reparto de auténtico prestigio. Veamos qué ha dado de sí esta adaptación de una novela del género de espías de John le Carré del mismo título.

Nos encontramos en Hamburgo, en la primera década del siglo XXI, y el miedo al terrorismo islámico reina entre las agencias de espionaje. Una pequeña célula de inteligencia antiterrorista alemana en el borde de lo legal y lo ilegal, liderada por el veterano y algo amargado Günther Bachmann (Philip Seymour Hoffman), detecta a un joven checheno, Issa Karpov (Grigoriy Dobrygin), que ha entrado en el país ilegalmente, y del que se sospechan vínculos con el terrorismo. No obstante, este pide ayuda a unos amigos turcos que se ponen en contacto con Annabel Richter (Rachel McAdams), una abogada de una organización especializada en gestionar el asilo político a los apátridas. De repente, varias agencias de espionaje alemanas y americanas se interesan por el presunto terrorista y empiezan a competir entre sí. Pero Bachmann ve en él una oportunidad de enganchar a un auténtico pez gordo del terrorismo islámico.

Hafen City - Hamburgo

Tuve la oportunidad de visitar Hamburgo hace tres años, y no encontré para nada una ciudad fría e inhóspita. El rehabilitado puerto antiguo, Hafencity, me parece un lugar estupendo para pasear.

Nos encontramos con una película de corte oscuro, pesimista, que aprovecha perfectamente el escenario gris de la ciudad de Hamburgo y su ambiente portuario, para presentarnos una visión triste de los intereses espurios que mueven el mundo de las agencias de inteligencia de los distintos países, que en lugar de colaborar, compiten por ponerse medallas de presuntos éxitos que no hacen realmente nada por resolver el problema. La película se mueve por lo tanto en un ambiente de relativa frialdad, que le viene bien a la hora de crear un ambiente, aunque hace que quizá el espectador se distancie un poco del devenir de los personajes. Impecable realización desde el punto de vista técnico de Corbijn, eso sí.

Pero donde la película tiene especial interés es en el campo de la interpretación. Desde luego siempre es interesante disfrutar del trabajo de Seymour Hoffman, especialmente sabiendo que es uno de sus últimos trabajos y que ya no podremos disfrutar de otros nuevos. Siempre competente, intenso, desde luego era uno de los mejores actores del momento. No se queda atrás McAdams, que da una réplica razonable y profesional, y que creo que muestra que esta actriz debería estar más aprovechada. Un poco distante nos queda Dobrygin como refugiado checheno, y disfrutamos enormemente de las apariciones de Willem Dafoe y de Robin Wright en personajes secundarios pero importantes. Todos ellos con la colaboración de una serie de intérpretes menos conocidos, mayormente alemanes o de otros países europeos, que hacen que el reparto de la película, como decía al principio, sea uno de sus principales atractivos.

Sankt Pauli - Hamburgo

Ni siquiera el negocio del sexo en Sainkt Pauli parecía ni la mitad de sórdido que en otras partes.

Película interesante y entretenida sin duda, que hará especialmente las delicias de los aficionados al género del cine de espías, en su versión más próxima al cine negro más que al del cine de acción. Yo me lo pasé bien.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Hauptbahnhof - Hamburgo

Y eso sí, tiene una de las estaciones centrales (Hauptbahnhof) más animadas que conozco.

[Cine] Skyfall (2012)

Cine

Skyfall (2012), 25 de noviembre de 2012.

No me extenderé mucho en este comentario. Hace entre 10 y 12 años, era frecuente que mi forma de ir al cine fuera quedar con un grupo de gente muy variada, e ir a las matinales de los domingos de los multicines de los grandes centros comerciales. Era divertido por el chocolate con churro previos, por la juerguecilla de la compañía, y por los aperitivos de después que nos ahorraban la comida. Pero me trague muchos bodrios cinematográficos. Cambié de compañías y costumbres, y algo mejoró la cosa. Aunque perdiese otros beneficios intangibles. Este domingo recuperamos aquellas viejas costumbres, y lo hicimos yendo a ver una de 007, que no es precisamente uno de mis personajes cinematográficos favoritos. Pero bueno, era volver a ver a alguna gente, decían las críticas que era uno de los mejores 007, es el 50º aniversario del personaje en el cine, y la película la dirige Sam Mendes, director poco prolífico pero a quien le debemos alguna joya del cine reciente.

La historia es un poco lo de siempre. Tras un comienzo con mucha acción en el que Bond (Daniel Craig) acaba recibiendo un balazo de fuego “amigo”, Eve (Naomie Harris), hasta el punto que se le da por muerto, pues no porque si no se acabaría la película, y hay que ir a por el malo malísimo malo que está detrás del asunto. El asunto que sea, que eso no son más que mcguffins diversos como excusa para la acción. En este caso el malo malísimo malo, Silva (Javier Bardem), no quiere dominar al mundo sino acabar con M (Judi Dench), porque algo le habrá hecho en el pasado. Y entonces hay varios momentos de acción, y un final más o menos pirotécnico.

Yo, lo siento, pero por mucho que diga que esta era especial y más profunda, he visto que era más de lo mismo. Y además a ratos me he aburrido. Y que todo es una excusa para que en próximas películas haya una renovación parcial de reparto, porque parece que Craig seguirá un tiempo con el papel. Lo cierto es que estas historias me dicen muy poco.

El reparto me parece que está flojo en general, sin llegar a la catástrofe ni mucho menos. Simplemente, moviéndose en la medianía. La versión que hemos visto era doblada al castellano, y de las pocas féminas que salen, que cada vez son más discretas y menos importantes las chicas bond, pues la que hace de Sévérine (Bérénice Marlohe) sufre un lamentable acento que hace que el personaje sea aborrecible y estás esperando a ver si la apiolan. Sólo por no oírla.

En fin. Película sólo apta para incondicionales del personaje, y aficionados al cine palomitero en general. El resto, que vean Casablanca, como recomendé ayer.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **
Támesis

La central del servicio secreto británico está a orillas del Támesis, pero no cerca de Embankment que creo que se ve al fondo en la foto, y donde hay follón en la película que nos ocupa hoy, sino en Vauxhall, aguas arriba del río.

[Cine] Argo (2012)

Cine

Argo (2012), 28 de octubre de 2012.

Si me llegan a decir hace unos años que iba a tener ganas de ir a ver una película dirigida y protagonizada por Ben Affleck, hubiera pensado que me estaban tomando el pelo. Un actor que ha hecho bodrios sin ton ni son, y que cuando no hacía un bodrío, conseguía estropear con su interpretación lo que podía ser interesante. Pero en los últimos años, las cosas están cambiando. Sobretodo se ha mostrado como un director prometedor. E incluso sus interpretaciones parecían si no de alta calidad, por lo menos contenidas, sobrias, lo cual las hacía razonables. Y he aquí que nos llega una película que no pocos sitúan en la carrera de los óscars. Pues vamos a ver lo que da de sí.

El argumento está basado en una historia colateral a la crisis de los rehenes en Irán. Unos estudiantes islámistas exhaltados irrumpió en la embajada de los Estados Unidos en Teherán en noviembre de 1979, y mantuvo como rehenes a los norteamericanos que allí se encontraban hasta enero de 1981. Pero seis de ellos, el día del secuestro consiguieron escabullirse y refugiarse en casas de diplomáticos canadienses. Según la película en la residencia del embajador canadiense. Ya comentaremos que la película no es fiel a los acontecimientos, solo al desarrollo general de la historia. Para extraer a los seis escapados del país, un agente de la CIA, Tony Mendez (Ben Affleck), ideó una tapadera por la cual él se desplazaría a la capital iraní, y los convertiría en un equipo de producción de un filme de ciencia ficción, a la moda de Star Wars que estaba de moda por entonces, que buscaba localizaciones en Irán. Y aproximadamente, eso es lo que nos cuenta la película.

Digo aproximadamente. Y digo bien, porque Hollywood se caracteriza por muchas cosas, pero nunca por su fidelidad a los acontecimientos históricos. Y por lo que he leído hay un sinnúmero de detalles que nos indican que con la excusa de mantener la tensión dramática han modificado bastante la historia real. No entraré ahora a detallarlos. Paso. Se pueden leer por ahí. Lo cierto es que esta práctica, que me joroba mucho, me sienta muy mal que maltraten la historia, realmente puede haber colaborado a que tengamos una película que te engancha, bien hecha, razonablemente bien documentada cuando no deciden saltarse conscientemente la realidad, y que presenta un thriller bastante más que decente, en el que no falta un cierto grado de acción moderada, realista, algo de humor, y la tensión y el suspense necesario para que la cosa funcione. Hasta tal punto que le perdono las inexactitudes históricas. Uno se la plantea como un filme de ficción y ya está. Ya funciona. Muy bien.

Una película con esta temática uno teme que se convierta en una americanada insoportable. Como muchas de las que ha interpretado el director y protagonista. Pero no. No incide en el patrioterismo. Es más. Dosifica críticas y mantiene una razonable “equidistancia” con las responsabilidades políticas, aunque sí que decide convertir al protagonista en héroe. Un héroe atípico, discreto, que lleva adelante una aventura que tiene, tal y como se plantea en el filme, todos los números para fracasar. En la historia real, la cosa no estuvo tan dramática.

Hay muchas cosas que hacen que la película funcione. El guion, la realización, la ambientación,… y también la interpretación. A Ben Affleck, con melena y barbas setenteras, cuesta reconocerlo, lo  cual te evita el prejuicio derivado por el condicionamiento pavloviano provocado por filmes anteriores. Como ya digo, sus interpretaciones han comenzado a ser soportables cuando se ha vuelto más contenido, más sobrio. Y en este filme consigue componer un personaje convincente. Y es algo importante, porque salvo alguna simpática y humorística intervención de John Goodman o Alan Arkin, el resto de los personajes tienen una trascendencia limitada, aunque todos cumplen bien.

No sé si es una película a la que yo daría un óscar. También dependerá de contra quien compita. Pero es una buena película. Muy entretenida y bien hecha, y que sin duda es una de las recomendaciones fijas en el momento actual en la cartelera española. Es una película muy equilibrada, y que trasciende también un poco más allá de ese equilibrio con notas de calidad.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

Una de las inexactitudes del filme es que se supone que Mendez pide el visado para entrar en Irán en Estambul, cuando en realidad lo hizo en Bonn. Pero ciertamente, aunque la antigua capital federal alemana es mona, la ciudad del Bósforo es mucho más exótica y fotogénica. Y te da una excusa para montar una reunión secreta en Santa Sofía.

[Cine] Tinker Tailor Soldier Spy (2011)

Cine

Tinker Tailor Soldier Spy (2011), 28 de diciembre de 2011.

Está película fue vista en su versión original subtitulada en castellano, por lo que se conserva su título original también. Es posible encontrarla en los cines españoles doblada al castellano bajo el título El topo. El título original corresponde con el de la novela original de John Le Carré en la que se basa, y el título traducido, se corresponde igualmente con el título traducido de la novela al castellano en España. El título original se basa los versos de una cancioncilla popular infantil de difícil traducción al castellano sin pérdida del sentido.

Hechas las correspondientes aclaraciones, hay que decir que sorprende la calidad de algunos estrenos que se están produciendo en fechas navideñas, cuando las expectativas son bajas, ya que los cines se llenan de productos navideño-familiares-infantiles, generalmente de difícil digestión salvo los públicos diana específicos a quienes van dirigidos. Pero bueno, bienvenidas sean las producciones prometedoras, como esta coproducción europea, salto de su realizador sueco, Tomas Alfredson, que ya sorprendió y agradó a todos hace tres años con su Låt den rätte komma in (Déjame entrar).

La acción se sitúa en los primeros años 70. Control (John Hurt) lider de el servicio secreto de inteligencia británico cree que hay un “topo”, un infiltrado entre su personal. Pero cae en desgracia y es cesado cuando una operación en Budapest para atraer al lado occidental a un importante general, resulta en un tiroteo en el que mueren civiles y es apresado un agente británico. Con el cae también Smiley (Gary Oldman), uno de los hombre de confianza de Control. Este último fallecerá al poco después. Pasado un tiempo, se confirma la existencia de un topo, y entonces se llama a Smiley para que con discreción realice una investigación. Las sospechas de Control recaían sobre algunos miembros de la cúpula del servicio: Alleline (Toby Jones), Esterhase (David Dencik), Bland (Ciarán Hinds), Haydon (Colin Firth), y el propio Smiley. Descartado este puesto que las filtraciones continuaron tras su retiro, con un mínimo equipo en el que destaca Guillam (Benedict Cumberbatch) y Ricki Tarr (Tom Hardy), un agente en Estambul caído en desgraciada por una operación fallida probablemente por el propio “topo”, tendrán que desenmascarar al traidor.

El Parlamento desde el Bastión de los Pescadores

Con una imagen del parlamento de Budapest desde el bastión de los pescadores se abre la secuencia inicial de los acontecimientos en la capital húngara durante la película (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

Con un argumento que no es lineal, que va dando saltos en el tiempo haciendo un uso excelente del flash-back, con una ambientación fría, sucia del Londres menos glamuroso que se nos pueda ocurrir. Con una iluminación tenue, una imagen con mucho grano, con colores muy desaturados, casi monocroma sólo salpicada por algún tono de color. Perspectivas muy subjetivas, con la cámara apuntando desde detrás de una puerta o una ventana, desde el otro lado de la calle. Una puesta en escena excelente al servicio de un cine de espías que no tiene con el mundo glamuroso, y falso, de los 007s, o de las misiones imposibles también de moda estos días. Realmente te consigues sumergir en el ambiente del momento. También gloriosas las imágenes que nos sirve rodadas en Budapest y especialmente en Estambul. Consigue, gracias a un excelente trabajo de localización de localización de escenarios y selección de entornos, trasladarnos sin ningún problema a una época casi cuarenta años atrás. Todo ello aderezado con la excelente banda sonora de Alberto Iglesias.

Por supuesto, un puntal básico de este filme es la interpretación de sus actores. Acostumbrados a la tendencia al histrionismo y la sobreactuación de Gary Oldman, verlo desarrollar con tanta solidez y naturalidad un papel contenido, sobrio, muy acorde a la psicología del personaje, es una absoluta delicia. Quizá carezca de la espectacularidad de otros roles de moda en el cine actual, pero desde mi punto de vista tiene mucha más profundidad. Hay una escena antológica en la que narra su encuentro en el pasado con Karla, el líder de los servicios secretos soviéticos que bastaría para considerar esta interpretación una de las mejores que se pueden disfrutar en el cine actual. Pero el buen hacer se extiende a todo el resto del reparto, compuesto en su mayoría por sólidos actores británicos.

De entre las películas que he visto en los últimos años, esta es una de las poquísimas que se acerca a la categoría de “peliculón”. Desde muchos puntos de vista. Por los intérpretes. Por lo bien hecha. Por lo interesante de la historia y los bien conducida que están. Por su música. Por su fotografía… Pero le he encontrado un pero. Uno de estos peros que te da mucha rabia. Y es que en un momento relativamente temprano del metraje, sin tener todos lo datos necesarios, simplemente observando el reparto, he adivinado quién era el “topo”. Algo que debía ser un misterio hasta avanzado el filme, se convierte de repente, no en una sospecha, que pase, sino en una certeza. Estás ahí en el cine, y dices: “Me cagüen la leche, tal y como están las cosas, por motivos externos a la historia, el malo es… ” Y eso me da mucha rabia. No voy a dar más pistas, por si la gente que consigue abstraerse de esos detalles superficiales que te dan pistas cuando no debía ser así. Pero bueno, aparte de eso, de lo más recomendable de los últimos años.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

Viejos, imperiales y monocromáticos edificios londinenses; en Greenwich, por más datos (Pentax P30N, objetivo no se recuerda).

[Televisión] Homeland, ¿lo mejor de la año?… es posible…

Televisión

Esta semana, en los temas televisivos, dedicaré un monográfico a la serie que más me ha interesado en la última parte del año. Homeland, el drama de espías de Showtime me enganchó desde el primer día como ya he ido dejando constancia en las últimas semanas en estas páginas, y con el final de temporada, con su 12º episodio, de duración extra, casi hora y media, llega un cierre y unas expectativas para una segunda temporada.

Homeland ha sido comparada con otras series previas, y no digamos con otras producciones para cine. Se ha hecho mucho sobre el género del espionaje. Auténticamente bueno, poco. Realista, casi nada. Que invite a la reflexión, tampoco demasiado. He leído comparaciones de este drama con Rubicon, que puedo aceptar hasta cierto punto, aunque creo que era una historia con un planteamiento diverso, y con 24, de la que vi poco, pero me parece que puede estar incluso en las antípodas ideológicas con respecto a la que hoy nos ocupa.

Para quien no haya estado al tanto, Homeland nos cuenta una historia en la que Carrie Mathison (Claire Danes), una agente de campo de la CIA en Bagdag recibe la coincidencia de un confidente en el momento en el que lo van a ejecutar de que un prisionero de guerra norteamericano en manos de Al-Qaeda ha cambiado de bando. Casi simultáneamente, tras 8 años de cautiverio es liberado el sargento de los marines Nicholas Brody (Damian Lewis), sobre el cual recaerán inmediatamente las sospechas de Carrie, que empieza a investigarle y a vigilarle, aunque en sólo con el apoyo de su inmediato superior, un veterano miembro de la agencia llamado Saul Berenson (Mandy Patinkin).

La serie ha contando con cuatro elementos fundamentales para su éxito. Tres de ellos son los tres protagonistas mencionados, de los que hablaré más adelante. El cuarto es el milimétrico guion que ha permitido que en los 12 capítulos que ha tenido esta historia, nos hayan contado todo lo que nos querían contar, nos hayan presentado unos personajes complejos que no han dejado de evolucionar, y hayan sido capaces cerrar todos los flecos de la historia, dejando un enganche para una segunda temporada sobre la que en estos momentos sólo podemos especular. Y equivocarnos en nuestras especulaciones. Casi con toda seguridad.

La historia se ha permitido pocas frivolidades, aunque ha sido generosa en sorpresas y en giros argumentales, que no han resultado artificiales, que siempre han sido plausibles dentro del universo planteado por los creadores de la serie. Es cierto que en sus primeros capítulos utilizaron algunos enganches facilones para atraer público, generalmente en forma de escenas de sexo, con bellos cuerpos desnudos. Jessica (Morena Baccarin), la bella mujer de Brody, y una de las confidentes de Carrie, integrada en el harén de un jeque áreabe, cumplieron con su parte en el gancho. Pero la cuestión que pasó a un segundo plano, e incluso se desvaneció conforme avanzó y se afianzó la serie. A partir de cierto momento, los guionistas fueron económicos, y se centraron en hacer avanzar la historia sin prisas, parsomoniosamente, pero con ritmo. Hasta que llegó el episodio 7 que puso cabeza a abajo muchas de las cosas que sabíamos, sin cuestionar la coherencia argumental. Y así, una serie de episodios antológicos que nos llevaron hasta el final. Un final tranquilo, pausado también como el conjunto de la serie, con momentos climáticos, que más que consecuencia de la acción eran consecuencias de la angustia que envolvía a los protagonistas. No voy a dar detalles sobre lo que pasa. Cada cual lo debe descubrir por sí mismo.

Hagia Sofia (Santa Sofía) en Estambul, primero basílica cristiana ortodoxa, después mezquita musulmana bajo el imperio otomano, puede simbolizar la pugna entre el occidente de tradición cristiana y el próximo oriente musulmán que se traslada a los tiempos modernos y enmarca la historia de Homeland (Pentax P30N, Sigma 28-70/3,4-4,5).

Dediquemos ahora unas palabras a los tres protagonistas de esta historia:

Carrie Mathison: Claire Danes simplemente borda a esta mujer todavía joven, pero con un pasado a cuestas, y con una carga personal de la que es difícil deshacerse. La enfermedad mental. Una enfermedad cuya naturaleza no conoceremos con exactitud hasta el penúltimo capítulo de la temporada. Pero están las relaciones con Saul Berenson, que tienen mucho de paterno filiales, sin poder serlo. Está el pasado de relaciones fallidas con su jefe actual, David Estes (David Harewood), que no dudará en traicionarla o en prescindir de ella si es preciso. Está el pasado profesional con las pérdidas que ha dejado en el campo. Todo ello le lleva a una dificultad para la relación, un conflicto emocional constante, que acabará absolutamente desbaratado por la presencia de Brody y por las cosas que pasan entre ellos. Triunfadora en el sentido de que es la que llega a desenmarañar la trama, y a prevenir sus graves consecuencias, ella no lo sabe, y el sentimiento de fracaso personal la inunda hasta aceptar un dramático tratamiento para sus problemas de salud. No sabemos que Carrie saldrá de esto en la próxima temporada.

Nicholas Brody: Ya conocíamos a Damian Lewis por haber protagonizado aquel memorable fresco del frente europeo occidental en la Segunda guerra mundial que fue Band of Brothers (Hermanos de sangre). También hacía allí de militar, conflictuado a veces, pero no con el alma rota como Brody tras los ocho años de cautiverio, y con una difícil reinserción en su país y en su familia, que de una forma u otra han seguido adelante. Pero fiel a lo que por educación y por convicción es, un militar al servicio de su país, de su cautiverio se ha traído unas cargas emocionales que condicionarán la forma en que ve cómo ha de prestar ese servicio a su país. Sospechoso de terrorista para unos, potencial marioneta política para otros, él tendrá siempre su propia agenda. Aunque quizá ni siquiera él sabrá adónde le lleva. Y siempre será un misterio para nosotros lo que siente por Carrie. Su punto débil aparente, lo que le puede desviar de su camino serán sus hijos, y especialmente esa inquisitiva adolescente que es su hija Dana (Morgan Saylor), al menos tan inteligente como su padre.

Saul Berenson: Me costó reconocer de qué me resultaba tan familiar Mandy Patinkin, el intérprete del veterano agente, hasta que un día me vino a la cabeza aquella expresión que tantas veces he oído de sus labios en The Princess Bride (La princesa prometida): “Hello. My name is Iñigo Montoya. You killed my father. Prepare to die.Uno de mis personajes preferidos de una de mis películas de aventuras favoritas. Pero aquel espadachín español en busca de ventaja queda muy lejos del reflexivo agente judío, experimentado, un poco de vuelta de todo, pero fiel todavía a un ideal y a una forma de hacer. Angustiado por un matrimonio que se le escapa de las manos, por las distancias físicas, pero también por las intelectuales, debe además ejercer de padre para esa Carrie a la que realmente quiere como una hija, aunque en más de una ocasión le gustaría perder de vista por el ímpetu y la intuición desbordante que pone en sus acciones que le arrastran hasta más allá de donde es conveniente. Son muchos los descubrimientos que hará también en este viaje, en el que compartirá la angustia de sus dos coprotagonistas, y en el que también tendrá su porcentaje de éxitos y de amargura.

Y si la historia está bien, lo que hace que la serie sea impagable, que para mí sea lo mejor que he visto este año en ficción televisiva, es seguir a estos tres personajes, con sus angustias, con sus paralelismos, con sus interacciones, construyendo por sí mismos esta historia que nos gustaría que no hubiera acabado jamás. Pero ha acabado. Dentro de un año tal vez sean los mismos que no iguales protagonistas, pero será una nueva historia, quizá mejor, ya veremos, pero será otra cosa. De momento, bienvenidas sean producciones como esta.

Unos niños musulmanes, listos para una ceremonia religiosa, en la mezquita de Eyup en Estambul; un incidente relacionado con niños musulmanes es clave para entender qué está pasando en por la cabeza de Brody (Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5).

[Televisión] Cosas de series: Esencialmente, Homeland

Televisión

Poco a poco voy estabilizando mi panorama de series televisivas de este año. Poco de lo nuevo ha venido para instalarse en mi televisor. Y mucho de lo viejo está ahí por rutina. House, en su última temporada sigue siendo House, aunque ya no le aguantan las chicas de toda la vida y para esta su última temporada han tenido que buscarse unas nuevas. Una de ellas muy guapa todo hay que decirlo. Y Bones con su embarazo y con sus muertos cada vez más divertidamente asquerosos, más de lo de siempre. O Dexter, que este año le ha dado por los temas religiosos; no defrauda, aunque tampoco innova. Y el guilty pleasure de seguir con Grey, la de la anatomía, y su grey de cirujanos que no han superado la adolescencia. Lo cierto es que a estos los noto un poco mejor que en el pasado. Pues eso. Junto con alguna novedad que ya he indicado en anteriores entradas de estas cosas de series.

Pero este año, la que me está gustando muchísimo es una que se despedirá de nosotros en a mitad de septiembre. Aunque han prometido que volverá. Es Homeland. El drama de espionaje que me tiene encandilado desde principios de octubre. Y si ya estaba bien cuando sus principales protagonistas Carrie Mathison (Claire Danes) y Nicholas Brody (Damian Lewis), caminaban por la trama en paralelo,… cuando Carrie se ve obligada a cesar su vigilancia del hogar de los Brody y empieza a encontrarse con él,… el interrogatorio del terrorista,… el polígrafo,… lo que pasa entre medio,… el fin de semana,… Hay que reconocer que entre estos chicos hay tensión y no sólo sexual. No quiero dar más datos sobre la trama para dejar que el posible telespectador los descubra y los disfrute por su cuenta. Pero básicamente teníamos dos desarrollos en la serie en su siete primeros capítulos:

Parque Grande

Las series de este tipo no suelen llevar un camino recto; y nunca sabes hacia donde van a girar sus argumentos (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).

Hay una trama terrorista en marcha por parte de extremistas islamistas en la que están involucrados muchos de los personajes de la serie. Una trama que, afortunadamente, no la están mareando. Va avanzando. Tiene su propia dinámica, y cada vez sabemos más de ella. Tanto los personajes como los espectadores. Nos interesa y nos tiene en vilo. Y además, porque cada vez parece más claro que entre los “buenos” hay un “malo”.

Está la dinámica en la que me he centrado anteriormente. La relación entre Carrie y Brody. Una relación cada vez más personal, interrelacionada con la intriga de fondo, pero con derivaciones propias. La inestabilidad psicológica de la agente, los cambios que arrastra Brody tras su regreso al hogar, Las relaciones y los conflictos familiares de ambos, los problemas laborales de Carrie,… el papel que Saul Berenson (Mandy Patinkin) pueda tener en todo este conflicto,…

Dicen los más quisquillosos que encuentran defectos en la trama, pequeñas inconsecuencias… Nada es perfecto, y lo importante es el conjunto, y el conjunto es muy bueno. Los más salidorros echan de menos la ligereza de ropa de algunos caracteres femeninos, especialmente de la señora Brody (Morena Baccarin), que se dieron en los primeros capítulos. ¡Por favor! Que eso sólo era un gancho. Pero no lo importante. Aunque a nadie le amarga un dulce. Además, la tensión sexual entre los dos protagonistas tiene más voltios que entre el sargento y su macizorra señora. A la que tengo mucho cariño desde sus tiempos de “pilingui” interplanetaria en cierto western espacial.

En cualquier caso, el séptimo episodio supongo que ha sido un punto de inflexión. Demasiadas revelaciones se han producido. Muchas líneas han confluido para llegar a determinados conocimientos. Que nunca sabremos hasta que punto son precisos. Veremos cómo sigue la cosa, si no la estropean, si saben terminar bien la temporada, y dejar margen para su continuación en un futuro. Espero que sí. Porque me estoy divirtiendo mucho.

En las verjas del botánico

Espinosas son las relaciones entre los protagonistas de la serie,... y más que se pueden poner (Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8).