[Libro/Cine] Hacia China; The Wandering Earth // Yǐng [影; Shadow] (2018)

Cine, Literatura

Estoy de vacaciones. Dos semanas. Y estamos a punto de salir hacia Shanghái. Primer viaje a la China continental, después de haber visitado ya Hong Kong, Macao y Taiwán. Además de la popular ciudad china haremos algunas visitas a ciudades y algún parque nacional cercano. Esperamos visitar cuatro monumentos o áreas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En menos de dos semanas. Así que no nos vamos a aburrir.

Como me sucede en muchos viajes, en los previos al mismo me entran ganas de leer cosas relacionadas con el lugar de destino o ver películas también asociadas al país o la cultura a visitar. Y en las últimas semanas he leído unos relatos cortos de Liu Cixin, y este fin de semana vimos un película de Zhang Yimou. Que más podríamos esperar. El más prestigioso escritor de ciencia ficción y uno de los más prestigiosos directores de cine del gigante asiático.

Fotográficamente recorreremos algunos de los lugares de cultura china que he visitado hasta el momento. Como la isla de Lantau en Hong Kong.

The Wandering Earth

Comenté hace unas semanas el estreno en Netflix de la película del mismo título que el relato que da inicio y también da título a esta colección de relatos cortos de Liu Cixin. La mayor parte de ellos fueron escritos antes de que publicase sus novelas más famosas. Y como parece norma en él, se pueden adscribir a lo que se llama ciencia ficción dura, aunque altamente especulativo en las cuestiones científicas que acompañan a los relatos. Cuando compré el libro electrónico, todavía no estaba en su versión castellana, por lo que lo he leído en inglés. No parece que esta se haya publicado todavía, aunque he oído rumores que no tardará mucho.

Primero una comparación entre el relato y la película del mismo título. La base de ambas es la misma. Ante una previsible catástrofe ocasionada por el sol, la humanidad decide “motorizar” su planeta y lanzarlo al espacio profundo para buscar una nueva estrella en la que establecerse. Pero mientras la película se centra en las vicisitudes de la capulta gravitatoria prevista a su paso por la órbita de Júpiter, con un tono heroico en sus protagonistas, en el relato asistimos a las reflexiones de un hombre que comienza el viaje como niño, pero con un viaje a través del sistema solar mucho más riguroso y que dura décadas, vamos explorando las contingencias de un viaje semejante. Mucho más interesante, aunque difícil de llevar tal cual a la pantalla.

Las calles del viejo Macao.

Pero el caso es que la recopilación de relatos tiene otros muchos que son muy interesantes y con distintos tonos. Pare que a Liu le gusta destruir el planeta, de formas muy diversas; bien sea por fenómenos naturales extraplanetarios, por invasiones extraterrestres (hay algunos relatos en los que vemos el germen de la futura trilogía tricorpórea), o por la propia acción del ser humano. Hay catástrofes informáticas, viajes al centro de la tierra, viajes espaciales,… de todo. Y los tonos también varían. De los aventureros, a los dramáticos, alguno con cierto tono políticosocial, dentro de lo admisible en el República Popular China, y también alguno de tono irónico humorístico. Mentiría si no dijera que probablemente es el libro de Liu Cixin que más a gusto he leído.

Yǐng [影; Shadow] (2018)

Yǐng [影; Shadow] (2018; 30/20190526)

Conocí a Zhang Yimou a principios de los años 2000, cuando se pusieron de moda las películas chinas de periodo histórico más o menos remoto, con vistosas coreografía en las artes marciales. Pero realmente, lo más interesante de su cinematografía son sus primeras películas, de un tono muy distinto, y casi siempre con la presencia de la siempre atractiva e interesante Gong Li. Es cierto que la última película que ví de este director tenía un tono muy distinto, aunque contaba con la presencia de esta actriz. Que no aparece en la película que nos ocupa hoy.

La puesta de sol en Tamsui. O el museo nacional chino en Taipei en el encabezado.

Película que vuelve al género histórico. Pero con un aspecto visual muy distinto. Lejos quedan las coloridas imágenes de algunas de las películas que el dieron fama en occidente. Con la acción situada en un China inspirada en acontecimientos reales del siglo III, asistimos a una lucha entre facciones que se encuentran en una guerra apagada pero que se puede reactivar en cualquier momento. El comandante Ziyu (Deng Chao) se prepara para un combate singular con un lider militar adversario con el fin de reconquistar cierta ciudad para su rey, Peiliang (Ryan Zheng). Lo que no se sabe es que el auténtico Ziyu está gravemente enfermo, y quien da la cara es un sosias, Jingzhou, a quien ha prometido la libertad y el reencuentro con su madre, si todo sale bien. Dos fuertes mujeres, la hermana del rey, Qingping (Xiaotong Guan), y la mujer de Ziyu, Xiao Ai (Sun Li), tendrá también una fuerte influencia en la trama.

Como digo, la película se aleja del colorido de la películas históricas que dieron a conocer en occidente a Zhang. Rodada en tonos prácticamente mononcromos, muy grises, apenas los rostros de las personas aportan algo de color a la pantalla. En un ambiente de perpetuas lluvias y nublados, que acentuan la sensación de gravedad, opresión y de que nada es lo que parece, que muchas cosas se nos ocultan, en un drama que combina con habilidad las intrigas políticas y palaciegas con la acción bélica, todo en dosis muy razonables. Un drama, con algún tono de tragedia, que nos hace pensar en muchas ocasiones en los dramas o tragedias históricos de Shakespeare.

Está bastante bien hecha y bastante bien interpretada, y si no recibe de mi pare una valoración subjetiva superior es porque el género no es de los que más me atraen. Pero no es una mala película en absoluto y se puede recomendar.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Y los templos que bordean el estanque del Loto en el distrito de Zuoying de Kaohsiung

[Cine] Las flores de la guerra (2011)

Cine

Las flores de la guerra (Jin líng shí san chai, 2011), 20 de marzo de 2013.

No tenía muy claro yo lo de ir a ver esta película. Y de hecho, el acabar viéndola tuvo algo de casual. Pero bueno. Me servirá para reflexionar sobre algunas cuestiones históricas. Y bueno,…. es de Yimou Zhang. Y el protagonista es Christian Bale, que de niño ya tuvo problemas para sobrevivir en esta guerra.

(Aviso: los nombres chinos en esta entrada respetan el orden en el que los expresan sus portadores originales, con el apellido delante)

Dicen los textos oficiales que la Segunda Guerra Mundial comenzó un 1 de septiembre de 1939 en el escenario europeo, y un 7 de diciembre de 1941 en el Pacífico. En realidad, todo estos es mucho más complejo. Y durante los años 30 hubo una serie de conflictos por todo el mundo que ya significaban el enfrentamiento entre diversos tipos de totalitarismos entre sí y con los regímenes parlamentarios más o menos democráticos. Abisinia, España, China… Lo que pasa es que hasta que las llamadas democracias occidentales no se vieron afectadas directamente, no le llamaron “guerra mundial”. Es como la guerra fría, que le llamaban fría porque las principales potencias no se enfrentaban entre sí, pero no dejaron de “calentarse” indirectamente en distintos puntos del globo. Pura hipocresía histórica. Pero vayamos a lo que pasó en China. Y lo que pasó es que hacía tiempo que el gigante asiático estaba totalmente decaído, lo que fue aprovechado por el militarismo y expansionismo japonés para invadir el país. Y la acción militar del ejército japonés en China, lo mismo que en Corea y luego por todo el Pacífico y el sudeste asiático fue absolutamente criminal y abominable. Es curioso que en las tradiciones japonesas se hable tanto del honor y todas esas cosas. Con los samurais, y los códigos de comportamiento, y… Si el honor tiene que ver con el comportamiento de los japoneses durante la guerra, prefiero que me consideréis una persona absolutamente no honorable.

El caso es que uno de los ejemplos más horrendos de la barbarie japonesa fue el pillaje, las violaciones y los asesinatos en masa que las bárbaras y aberrantes tropas japonesas perpetraron en la ciudad china de Nankín. Hace cuatro años ya pudimos ver una interesante película sobre el tema, que sin ser perfecta merece la pena el desvío, como dicen en las guías Michelín. El caso es que muy poco después se nos ofrece otra ver un historia similar pero con un planteamiento muy diverso. Si aquella buscaba cierto enganche con los hechos históricos aunque se tomase alguna licencia, esta directamente inventa una historia en la que se involucra a un occidental, un vividor, un tal John Miller (Christian Bale), que haciéndose pasar por sacerdote trata de salvar a las niñas adolescentes de un internado católico, entre las que destaca la vivaz y curiosa Shu (Zhang Xinyi), en el que se refugian unas cuantas prostitutas, lideradas por las guapa, sensual e inteligente Mo (Ni Ni).

Entendámonos, supongo que lo del protagonismo de un personaje occidental habrá sido para venderla en occidente. La película es básicamente propagandística. Aunque maquillado por algún gesto, los japoneses son malos, malísimos, malos (lo fueron), y los chinos son estoicos, valientes, sacrificados, ingeniosos, tienen la mejor puntería del mundo, y son capaces de matar a una compañía de japoneses antes que maten a uno. No sé cómo perdieron la guerra. Esto dota de un simplismo excesivo al argumento de la película, que además está lleno de trampas, algunas un poco burdas para llevar al conjunto de féminas, las adolescentes y las pilinguis a la situación final. Que me resulta de tan heroica, increíble. Técnicamente irreprochable, sus defectos argumentales degradan notablemente el producto.

En lo que se refiere a las interpretaciones, Bale está entre razonable e histriónico, según momentos, mientras que las dos protagonistas femeninas están bastante bien. Aparte de que derrochan encanto y monería por los cuatro costados. El contoneo de caderas de la novata Ni Ni puede pasar a la historia del cine. Digo.

A ver. Si os toca verla como a mí, que no fue una elección sino una casualidad, pues no pasa nada. En peores plazas hemos toreado cinematográficamente hablando. Pero vamos, no hace falta que os matéis por verla. yo esperaba algo más del afamado director chino, al cual le apunto dos decepciones seguidas. La anterior algo mejor que esta, pero tampoco para tirar cohetes.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Una iglesia que sufre las consecuencias de la guerra es el principal escenario de la película. Como la del pueblo abandonado de Rodén, aunque no cayeran los proyectiles sobre ella.

Una iglesia que sufre las consecuencias de la guerra es el principal escenario de la película. Como la del pueblo abandonado de Rodén, aunque no cayeran los proyectiles sobre ella.