[TV] Cosas de series; el diálogo más esperado de los Jennings y Beeman

Televisión

Si algo hemos sabido siempre en los últimos cinco años, y seis temporadas, que hemos disfrutado de The Americans, es que tarde o temprano tendríamos un diálogo, una confrontación, entre los Jennings y su vecino, el agente especial del FBI Stan Beeman (Noah Emmerich). Por suerte o por desgracia, ya se ha producido. Por suerte, porque llegar a ver algo que siempre has deseado tiene su punto de satisfacción, y te puedes plantear otras cosas, dejar atrás unas vidas y adentrarte en otras. Por desgracia, porque significa que ha llegado a su fin una de las mejores series de los últimos años. Una de las mejores series que he visto en mi vida. Quizá no tan afamada como otras, pero de las que merecen una puesto destacado en la historia de la ficción televisiva.

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La Guerra Fría enfrentó durante década a los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN contra la Unión Soviética y los suyos del Pacto de Varsovia. Pues nos iremos a Varsovia y otras bonitas ciudades polacas, porque de Washington DC, donde transcurre la mayor parte de la serie, no tengo fotos.

Alguna vez he dicho que pocas veces he tenido la ocasión de ver un primer episodio, o episodio piloto, como los llaman algunos, que me produjese un enganche inmediato e incondicional a una serie como cuando nos presentaron por primera vez a la pareja de espías soviéticos “durmientes” del KGB en Washington DC, Elizabeth/Nadezhda (Keri Russell) y Philip/Mischa (Matthew Rhys) “Jennings”. Una serie que desde el principio ha tenido un ritmo propio, alejado del desenfreno habitual de la acción de espías, para procurar una visión más profunda y reflexiva sobre los personajes de la serie. Dos agentes que como equipo funcionan como un reloj, pocas veces los vemos fallar, especialmente en las primeras temporadas, pero como pareja matrimonial típica norteamericana con su parejita de vástagos, tienen sus más y sus menos. Iba a decir que como todas las parejas convencionales… pero claro, los “Jennings” son cualquier cosa menos convencionales. Como pareja, como personas, como espías,… como lo que queráis. Y encima, de vecino, un agente de contraespionaje del FBI, que tiene su correspondiente dosis de problemas cotidianos.

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La serie es una historia de espías, por lo tanto de acción, o cierto grado de acción. Pero también es una serie sobre ética. El punto de partida de la ficción occidental es que durante la guerra fría hubo buenos, Estados Unidos y sus aliados, y malos, los Soviéticos y los suyos. Pero claro, este es un punto de vista, que puede no ser compartido por algunas de las personas que vivieron en el “otro lado”. Y quien es un héroe para unos, es un criminal para otros. Sólo la historia decide, a través del juicio de los vencedores, juicio siempre parcial, quienes son “malos” y “peores”. Si me preguntáis a mi, en una guerra no hay buenos y malos. Hay malos y peores. El obvio carácter dictatorial y totalitario del régimen soviético lo hace el más firme candidato a “peores” en esta historia. Pero no porque el otro bando carezca también de candidatos al título. En cualquier caso, esta no es una historia de blanco o negro, sino de una infinita gama de grises. Y lo paradójico, buscado y bien desarrollado, es que los fríos criminales que nos son presentados en el primer episodio de la serie… acaban siendo los “héroes” de la historia. No podemos dejar de empatizar con ellos de alguna forma. Aunque podamos odiar lo que representan. Gran mérito, lo diré una vez más y ya para siempre, del impresionante trabajo actoral de todo el elenco de la serie.

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En cualquier caso, el constante equilibrio entre las tramas de espionaje y las relaciones interpersonales de los protagonistas, a los que se suma en un momento dado la hija de la pareja, Paige (Holly Taylor), un personaje complejo y que su joven actriz, no al mismo nivel que sus compañeros de reparto por experiencia, saca adelante con dignidad. Por el camino quedan otros entre los que destacan una habitualmente consistente Margo Martindale, y la chica de la que nos enamoramos todos, con permiso de la protagonista, Annet Mahendru. Pero estos sólo representan de los muchos y diversos secundarios que han desfilado por la serie como Richard ThomasFrank Langella o el fenomenal personaje que construye Alison Wright.

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Cuando termina una serie, se suelen hacer numerosas referencias al episodio final. Como si este pudiera decantar la balanza entre la bondad y la mediocridad del conjunto. En este caso, quizá el episodio final no ha tenido la espectacularidad que algunos esperaban. En vísperas de su emisión leí algunas cosas sobre las expectativas de algunos. Pero fue tremendamente coherente con el tono melancólico que ha dominado en el conjunto. Esa melancolía derivada de no saber nunca qué está bien o qué está mal por parte de muchos de los personajes de la serie. La confrontación final entre los “Jennings” y el agente Beeman se produce. Con una sensación compleja. Acorde a la ambigüedad moral del conjunto, nunca sabemos qué hay de verdad y de mentira en lo que ahí se dice. Sólo sabemos una cosa, Beeman es el personaje más íntegro de la serie,… incluso cuando no lo es. La serie comienza con la llegada al poder de Ronald Reagan y termina con Gorbachev al frente de la Unión Soviética y en vísperas de lo que nosotros, los espectadores, sabemos que es el final de una era. Pero los personajes no lo saben. Aunque saben que muchas cosas están cambiando en el mundo. Y ellos nunca serán lo nunca han sido.

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[Televisión] Cosas de series; entre ranchos, mansiones y palacios… The Americans

Televisión

Intensa entrada televisiva de lo más variada para esta semana, en la que voy a intentar avanzar en las series, o temporadas, que he terminado de ver ya hace un tiempo. Hay una que la dejo en exclusiva. Hay series que cuando llegan a su final, merecen una dedicación especial. Así que hoy va a ser más variado. Intentaré ir ágil, para que no se haga pesado.

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Llevo un poquito de retraso en los libros de fotos de mis últimos viajes; pero recientemente he recibido el de Semana Santa en Dinamarca. Os dejo aquí algunas de las fotos incluidas, procedentes de la cámara con carrete de película tradicional en blanco y negro.

 

Concubinas imperiales en guerra

Curiosidad que me encontré en Netflix y que acabé viendo completa a pesar de que tiene algunos problemas de calidad en los guiones y en las interpretaciones. Bajo el título en inglés de Empresses in the Palace (Emperatrices en palacio) tenemos una versión con un nuevo montaje recortado en seis episodios de hora y media de duración de una serie de china que tuvo por título Zhen Huan Zhuan [後宮·甄嬛傳] (que nos la traducen como La leyenda de Zhen Huan, pero que más bien sería “Harén; Zhen Huan Zhuan), de 76 episodios de 40 o 45 minutos. El personaje central es Zhen Huan (Li Sun), una joven que es admitida en el harén de uno de los más destacados emperadores chinos de la dinastía manchú o dinastía Qing, Yongzheng (Jianbin Chen), en el siglo XVII. Durante todo ese tiempo, asistiremos a los juegos de rivalidades entre las concubinas de todo rango para alcanzar los favores del emperador, concebir a su hijo varón preferido, y alcanzar cierto grado de poder entre los muros de la Ciudad Prohibida de Pekín. Zancadillas, trampas, envenenamientos, juegos de alianzas diversos en una ronda de locuras, abortos y muertes diversas, con diversos adulterios y otras lindezas. Por imágenes que se dejan ver en los títulos de crédito, parece ser que en la versión para occidente nos han ahorrado las imágenes más gore de las torturas chinas. Así, oímos hablar de la “sala de castigos”, pero no presenciamos ninguno. Eso sí, la producción echó el resto en una refinada producción con abundancia de vestidos y decorados de época. Entre la curiosidad y el “guilty pleasure”.

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La decadencia de Woody Allen

Ya hace tiempo que hoy el afamado y peculiar director neoyorquino, Woody Allen, iba a hacer una teleserie para Amazon, donde está disponible para todo aquel que tenga Amazon Premium para tener los envíos gratis. La serie se titula Crisis in Six Scenes, y son seis episodios de entre 20 y 25 minutos. O sea, que no dura mucho más que un largometraje al uso. En ella nos cuenta como en la mansión de unos burgueses neoyorquinos, él interpretado por el propio Allen y ella por Elaine May, en los años 60, se refugia una revolucionaria marxista, una improbable Miley Cyrus, que se ha escapado en prisión. A partir de ahí hace una crítica en clave de comedia sobre los temas de siempre, especialmente cargando contra la burguesía, aunque también contra la idea de revolución que tienen los jóvenes norteamericanos. Es más bien tirando a floja floja, salvo algún momento de lucidez. El último episodio tiene algún momento de gracia extra, pero en general es una serie prescindible. Da la impresión de que Allen está en franca decadencia.

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Volvemos al rancho de los Bennett

Van rápidos en la producción de The Ranch, ya que sacan una temporada de 10 episodios cada seis meses más o menos. Aunque sigue manteniendo el tono de comedia, cada vez se muestra más como un drama encubierto, con las crisis familiares de los Bennett, donde destacan los padres (Debra Winger y Sam Elliott), y también Rooster (Danny Masterson), siendo el mas flojo con ventaja el protagonista y productor (Ashton Kutcher), aunque no llega a estropear la cosa. Como en temporadas anteriores, se ve bien, y tiene sus momentos.

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El mundo de los Jennings se hace más pequeño y lleno de dudas

Tengo la sensación de que esta quinta temporada de The Americans ha sido una temporada de transición. Sigo pensando que esta es una de las mejores series de la televisión en activo, y que hay que verla muy atentamente porque en cualquier momento te muestra una secuencia, un diálogo, una situación o una interpretación de sus camaleónicos protagonistas que te deja agradablemente pegado a la butaca.

Cuando conocimos a los Jennings en la primera temporada nos encontramos con dos agentes durmientes del KGB residiendo en Washington D.C. que ejecutaban sus misiones de forma eficiente, fría, segura. Desde entonces, muchas cosas han pasado. Y ahora, incluso Elizabeth/Nadjezda (Keri Russell), la más fría y fanática de los dos en su sentido del deber y patríotico siente dudas ante lo que está sucediendo y ante las operaciones que emprenden. Si ya Philip/Mikhail (Matthew Rhys) lleva tiempo manifestando dudas y preocupado por su futuro, ahora estas dudas se extienden. Además, el mundo está cambiando. Muchas inseguridades. Y si desde hace un tiempo se tenían que preocupar por su inquieta hija, Paige (Holly Taylor), que también ha sabido evolucionar con el tiempo, en una dirección hasta cierto punto sorprendente, ahora aparece también el hijo, Henry (), de quien se dan cuenta que no conocen, es muy inteligente y no saben cómo va a evolucionar. Y se están quedando sin amigos en quienes confiar.

Nada desechable es la evolución ética y profesional de su vecino, Stan (), agente especial del FBI que está demostrando tener una personalidad notable.

Todo ello gracias a las impresionantes interpretaciones de uno de los mejores repartos, a nivel colectivo e individual, de la televisión actual. A esperar pacientemente la sexta temporada.

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[Televisión] Cosas de series; la sufrida vida doméstica de una familia de espías

Televisión

Ha llegado a su final la cuarta temporada de The Americans, la teleserie que nos cuenta la vida de mi familia de espías favorita. Cada vez me sorprende más cómo funciona el mundo, en el que los más visto, consumido o apreciado no guarda necesariamente relación con la calidad… ni de lejos. Y series como esta, donde la calidad rezuma por arrobas por todos sus costados, las ven cuatro gatos…

Recordemos para quien no este el tanto… Elizabeth (Keri Russell) y Philip (Matthew Rhys) parecen ser un matrimonio común y corriente, de clase media normalita, que regentan una agencia de viaje, y que viven en una zona residencial de Washington D.C. en los años 80, durante la administración Reagan. Tiene dos hijos, adolescentes, la mayor Paige (Holly Taylor), sensible, comprometida, curiosa e inteligente, el más joven Henry (Keidrich Sellati), más dedicado a las tontadas propias de su edad. Mantienen unas excelente relaciones de vecindad con Stan (Noah Emmerich), que tras una difícil separación y subsiguiente divorcio, vive en la casa de enfrente con su hijo Mathew (Danny Flaherty). Todo bien, ¿no? Pues sí… todo bien,… salvo que Elizabeth se llama en realidad Nadezhda y el nombre original de Philip es Misha. Y son agentes soviéticos del KGB, una célula durmiente desde los años 60 que se activa cuando se ve necesaria, no dudando en robar, engañar, matar, mantener relaciones sexuales, “casarse” o lo que sea, con quien sea y a quien sea, para desempeñar a cabo sus misiones. Y Stan es un agente de contraespionaje del FBI, que es destinado a la capital norteamericana después de años trabajando de incógnito en el mundo de la droga.

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No he estado en Washington DC, donde transcurre la acción… la ciudad más de espías donde he estado es Berlín… especialmente con su red de S-Bahn.

La serie tiene su propio ritmo, que sabe acelerar o ralentizar cuando conviene. En general, se toma su tiempo para desarrollar sus tramas, para colocar en cada temporada sus peones hasta la jugada final, en la que siempre temes el jaque mate, si no para sus protagonistas, que asumes que duraran al menos lo que dure la serie, sí para alguno de sus colaterales.

La calidad de la serie es más que notable. Las interpretaciones están bastante por encima de los trabajos actorales televisivos habituales, y los guiones son muy buenos. En medio de una situación aparentemente anodina, hay que estar atento ante un diálogo demoledor, ante una situación de estrés imposible, ante un giro de la trama inesperado.

Ahora, advierto de posibles descubrimientos de la trama… por si alguien no se quiere enterar de lo acontecido en algún momento durante la serie…

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Así que nos iremos al Berlín “oriental” para ambientarnos en los paisajes de la guerra fría.

Las tramas colaterales son también notables y pueden dejar momentos sublimes. La subtrama de Nina Krilova (Annet Mahendru) nos mantuvo en vilo durante episodios. El destino, probablemente funesto, de la bella espía rusa se mantuvo incierto durante muchos muchos minutos. Su ejecución fue una de las escenas más maravillosa y sorprendentemente ejecutadas, valga la redundancia, que he visto en mucho tiempo en televisión. O en cine, si te pones. Todavía me estremezco. O que decir del sinvivir y sufrir permanente de la buena de Martha (Alison Wright), que tuvo la mala suerte de ser una administrativa del FBI y de sentirse atraída por uno de las encarnaciones de Philip, cuando tira de disfraz en modo Mortadelo pero en serio. Todavía nos preguntamos qué será de su vida, después de esos angustiosos episodios en los que se veía engañada, descubierta y amenazada por todos los bandos.

Terminaba la temporada pasada con los descubrimientos de Paige sobre quién era realmente su familia. De aquí viene una de las principales amenazas para los Jennings; no porque Paige no quiera a sus padres, sino porque se ve sometida continuamente a tiras y a flojas éticos muy superiores a lo que corresponde a una adolescente de quince o dieciséis años. Y termina, la temporada actual con Paige todavía más sumida en la confusión… a lo que se añade que el mundo avanza, y el terreno de seguridad para los espías de la KGB se hace más angosto y escabroso. Difícil lo van a tener en un futuro. Muy difícil… Dos temporadas más tienen apalabradas para resolver el destino de los Jennings. Creo que la mayoría apuesta por un destino nefasto… Pero su capacidad de supervivencia es tal… que habrá que verlo para creerlo. Yo no me lo pienso perder. De lo mejor en la televisión mundial. De verdad. Aunque lo vea poquita gente…

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Con “soldado soviético” incluido ante la puerta de Brandemburgo.

[Televisión] Cosas de series; desnudos en serie

Televisión

Como dije hace unos días, la entrada televisiva casi fija de los jueves ya ha desaparecido de este Cuaderno de ruta. Pero eso no quiere decir que no vaya a haber entradas televisivas cuando la ocasión lo merezca. Y después del último episodio emitido de Game of Thrones, la ocasión lo merece.

La afamada serie de fantasía medieval o edad media fantástica, como prefiráis, se asoma a sus últimas temporadas. Se comenta que la siguiente podría ser la última, aunque también se comenta que podría estar dividida en dos entregas para alargar la cosa. Ya ha pasado con otras series con tirón y prestigio. El caso es que argumentalmente está cogiendo carrerilla. Después de haber sumido a buena parte de sus protagonistas en sus más profundas miserias, los que quedan vivos claro, están dando muestras de reacción y de que aquí se va a armar. Veremos a quien le sabe bien y a quien le sabe mal.

Hemos empezado esta entrada con Game of Thrones, y Game of Thrones empezó su andadura en Winterfell.

Hemos empezado esta entrada con Game of Thrones, y Game of Thrones empezó su andadura en Winterfell.

La cuestión es que una de las que resurge de sus cenizas, nunca mejor dicho, es la última de los Targaryen. Aunque hay teorías que afirman que hay un par más de tapadillo. Ya veremos, que dijo un ciego a otro ciego. El caso es que la impetuosa Daenerys (Emilia Clarke) se caracterizaba en los primeros compases de la serie por estar casi más minutos en pelotas que vestida. Incluso la actriz, conforme adquiría fama y caché, protestó y hemos tardado volver a ver sus encantos.

Los desnudos fueron frecuentes en las primeras temporadas, vinieran a cuenta o no. Luego se han hecho más raros y ajustados. No quiere decir con ello que haya desaparecido el sexo de la serie… incluso el más bárbaro. Pero es que una cosa es el sexo y otra el desnudo en la ficción audiovisual, aunque vayan unidos con frecuencia. De hecho, algunos de los desnudos más notables y sonados de la serie no han tenido carácter sexual.

Siempre he identificado Winterfell con Escocia. Más que con los países nórdicos.

Siempre he identificado Winterfell con Escocia. Más que con los países nórdicos.

No cabe duda de una cosa. En la televisión, el desnudo actúa con frecuencia como un gancho para atraer a la audiencia. Fijémonos en algunos ejemplos notables. Los espías, por ejemplo. Tanto en Homeland como en The Americans, los desnudos eran frecuentes en los primeros capítulos. Conforme las series adquirieron el respeto de la crítica y el respetable, los fueron espaciando llegando casi a desaparecer o a hacerse muy esporádicos.

En otros casos, son desvergonzadamente uno de los atractivos de la serie. Flesh and Bone presuntamente trata del mundo de la danza clásica, pero desde luego su principal objetivo parece mostrar los estilizados cuerpos de las gráciles, a veces excesivamente flacas, protagonistas. Y en ocasiones va unido con tramas de violencia o crimen, como pasa en el turbulento pueblo de Banshee o en el mundo de los clubs y la droga de Power.

Qué vamos a decir de las series donde el tema principal es el sexo de una forma u otra. Hace poco se estrenó la para mí poco afortunada The Girlfriend Experience, donde las jóvenes recién graduadas complementan sus sueldos en los bufetes de abogados con ingresos extras como acompañantes para todo de adinerados “caballeros”. No pasé del segundo episodio, pese a la promesa de abundancia cárnica. Y la semana pasada sin ir más lejos, aparecía como novedad Submission, que nos promete llevarnos al mundo del BDSM, tan de moda desde que se publicó una célebre trilogía de infames novelas de las cuales han hecho una no menos infame primera entrega cinematográfica, que cometí el error de ver en vídeo casero. De hecho los 25 minutos del primer capítulo de esta nueva serie le dan mil vueltas a todo los escrito y filmado sobre los famosos tonos o matices del gris (¿mediocre?)… que por algún misterio se han traducido en castellano como “sombras”. Pero no nos olvidemos que en la más que entretenida Secret Diary of a Call Girl, la estupenda Billie Piper sugería mucho pero enseñaba poco.

Y a Escocia nos vamos en las fotografías de esta entrada; Edimburgo, Glasgow, los paisajes de las Highlands...

Y a Escocia nos vamos en las fotografías de esta entrada; Edimburgo, Glasgow, los paisajes de las Highlands…

También están los desnudos reivindicativos. Como los de Girls, en la que su protagonista reivindica, y hace bien, claramente, y hace bien, la diversidad en la morfología femenina frente a los estereotipos que impone la moda. O aquellos en los que como ya he dicho no necesariamente hay motivos sexuales. Como los desnudos carcelarios de Orange Is the New Black o los eventuales sufridos testimonios de The Leftovers.

En cualquier caso,… la pregunta siempre es… ¿son necesarios? ¿O son gratuitos? ¿Por qué cabrean tanto a los sectores más conservadores como a las féminas más progresistas? ¿Siempre son signo de “cosificación” de la mujer? ¿Siempre son una forma de considerar al espectador, masculino predominantemente, como un memo que no piensa en otra cosa? ¿O existen casos en qué están justificados como un recurso expresivo, argumental e incluso artístico más? Probablemente de todo un poco. O la respuesta que podríamos decir, es… Según.

Dime la serie y la situación y te diré qué opino. A veces me resulta más ridícula la situación de las escenas de cama en la que aparece siempre la chica envuelta en una sábana, en la que permanece enrollada cuando se levanta a “hacer pis” o lo que sea. Los contorsionismos de muchas actrices y de los cámaras para que no se vea el “peligrosísimo pezón” en pantalla. Quizá ni tanto ni tan poco. Quizá la ausencia de naturalidad, la imagen que se vende, las expectativas falsas que despiertan son algunos de los problemas con los que nos encontramos.

En cualquier caso, es un tema que está ahí. Y ahí lo dejo.

Aunque sea con un veterano carrete en blanco y negro expuesto en 1996 con mi Minox 35ML, cámara que me abandonó un día de calor en un tren entre Lieja y Lovaina.

Aunque sea con un veterano carrete en blanco y negro expuesto en 1996 con mi Minox 35ML, cámara que me abandonó un día de calor en un tren entre Lieja y Lovaina.

[Televisión] Cosas de series; ¿llegará de una vez el invierno?

Televisión

Llevan asegurándonos en Games of Thrones desde hace cinco años que el invierno está llegando. Pero hasta ahora, salvo en el Muro y al norte del Muro que siempre hace frío, y en Winterfell, que como su nombre indica es un sitio fresquito,… pues más bien hace buen tiempo en Westeros y al otro lado del Mar Angosto… calorcito incluso. El caso es que ha llegado la sexta temporada, y hemos perdido la guía de los libros de George R. R. Martin. El muy vago no ha publicado todavía el sexto libro. Nadie sabe lo que va a pasar a partir de aquí. Y como nos han mostrado en el primer episodio, en el que nos han hecho un recordatorio del estado de situación… pues parece que son las mujeres las que quedan para dar mal. Algún varón anda por ahí todavía… pero la sensación que es que la temporada va a ser un juego de damas. Bueno… ya veremos que dijo un ciego a otro ciego. Seguro que como en temporadas anteriores, nos quejaremos un poco al principio de que pasan pocas cosas, luego viviremos unos episodios estresantes,… y nos quedaremos con ganas de más. De mucho más… pero como digo, ya veremos.

Hoy he recibido algunos carretes de fotografías de Carmencita Film Lab.

Hoy he recibido algunos carretes de fotografías de Carmencita Film Lab.

Mientras tanto, hay pocas novedades y poco movimiento de interés en mi cartelera, que se ha tranquilizado mucho en estas últimas semanas. Un poco a idea. Del resto de las series, es The Americans la que me tiene más en un vilo. Después del golpe que supuso la desaparición de uno de los personajes colaterales más queridos, parece que la trama importante no está, de momento, en Paige (Holly Taylor), la perspicaz hija adolescente de los Jennings (Keri RussellMatthew Rhys), como parecía. Sino en la sufrida Martha (Alison Wright), que nos está produciendo unos episodios de infarto. Y parece que todavía no ha terminado su drama… En un vilo nos tienen. Eso sí, como matrimonio, a los Jennings, nunca les había ido “mejor”. Y definitivamente, los tontos,… el FBI.

Proceden de las cámaras y los objetivos fabricados al otro lado del telón de acero durante la guerra fría y que he estado probando estos meses atrás.

Proceden de las cámaras y los objetivos fabricados al otro lado del telón de acero durante la guerra fría y que he estado probando estos meses atrás.

Y hemos asistido al final de temporada de un simpático procedimental policiaco con toques fantásticos. Nada más y nada menos que Lucifer (Tom Ellis), que aburrido del infierno se nos instala en Los Ángeles y se hace amigo de una guapa policía (Lauren German) con pasado de actriz que enseñaba las tetas (en la ficción, que nadie se emocione demasiado). Una serie que no prometía gran cosa, y que gracias a la simpatía y la química de sus protagonistas, especialmente el “diabólico”, que después de todo está hecho un pedazo de pan, y unos guiones no complicados pero entretenidos,… pues tiene buenas valoraciones y se ha ganado una merecida renovación. ¿Quién será “mamá”? Seguro que está que cruje… como todas las chicas malas.

Si consigo poner un poco de orden en las fotografías, haré un artículo que sirva de balance.

Si consigo poner un poco de orden en las fotografías, haré un artículo que sirva de balance.

[Televisión] Cosas de series; de espías y secuestradores británicos

Televisión

Hace dos semanas que os traje mi último comentario televisivo. Desde entonces algunas cosas han pasado en mi cartelera televisiva, aunque llevo un retraso enorme a la hora de visualizar episodios de series. Bueno… poco a poco. Que hay otras cosas que hacer, muy interesantes.

Una de las novedades que ya sucedió antes de irme de viaje a Italia fue el regreso de The Americans, una de mis series favoritas en la actualidad. Por supuesto, volvió con su buen hacer habitual. Como no he visto más que el primer episodio de esta cuarta temporada que espero disfrutar tanto como las anteriores.

Carlos Carreter

La serie estrella de esta semana nos pasea por el mundo viajando. Y como en otras entradas televisivas yo también lo haré, con lo que está apareciendo ahora en mi Tumblelog viajero (enlaces al final). Por ejemplo, la playa de San Juan de Luz , Francia (encabezado), o este tren entre Vevey y Lausana, en Suiza.

Otra de las novedades que me está consumiendo más tiempo televisivo es la segunda temporada de Daredevil. El acercamiento a los héroes de Marvel que están haciendo desde Netflix, cadena o servicio de vídeo bajo demanda que tengo a prueba durante un mes, se me acaba el domingo la prueba, es notable. Después de la buena primera temporada del Diablo Rojo y de la excelente Jessica Jones, había ganas de ver esta segunda temporada. Y sigue estando muy bien… aunque han aumentado notablemente el nivel de violencia… lo cual a mí no me gusta tanto. Antes había de tortas las justas, y muchas veces rodadas esas escenas de violencia con especial habilidad para sugerir una gran proporción de esa violencia en lugar de mostrarla. Ahora no. Tortas a tutiplén. Ya digo. La serie de momento sigue bastante bien… pero no para mí, un poco menos bien.

Carlos Carreter

En la serie también aparece una ciudad costera inglesa. En nuestro caso, nos iremos a la costa del mar del Norte en Margate.

Y han llegado a su fin dos miniseries británicas. Aunque parece que una de ellas va a tener continuidad.

Thirteen es una serie de cinco episodios sobre una chica que fue secuestrada con trece años de edad y que ha permanecido secuestrada durante trece años, hasta que logra escaparse. Coincidió que su primer episodio no estuvo muy lejano de cuando vimos Room, con un tema a priori similar. En realidad, el tono y el argumento es muy distinto. Mientras que la excelente película era un magnífico estudio psicológico sobre los secuestros de chicas jóvenes, la teleserie es un thriller policíaco esencialmente. Aunque con policías que tienden a fastidiarla. En cualquier caso, me ha resultado irregular a pesar del buen hacer del reparto. Pero se deja ver.

Y se ha confirmado una segunda temporada para The Night Manager, una serie de espías basada en una novela de John Le Carré. Dirigida por Susanne Bier y con un reparto bastante notable con Tom HiddlestonHugh LaurieOlivia ColmanTom HollanderElizabeth Debicki como principales intérpretes, y otros ilustres, incluido alguno español como Antonio de la Torre, como secundarios, podemos considerarla como una auténtica producción televisiva de lujo. He de decir que el primer episodio fue antológico. Si hubiese seguido con ese nivel en los seis episodios emitidos, hubiese sido de 10. No tal. Ha tenido alguna irregularidad, dentro de un muy buen tono general, y es muy recomendable. Hasta tal punto que, aunque los hechos basados en la novela de Le Carré están finiquitados, van a recuperar algunos de los personajes para una futura segunda temporada. Pues muy bien.

La semana que viene, además de alguna otra posible novedad, comentaré mi experiencia con Netflix.

Y… no, Venecia no sale en la serie. Casi me extraña porque es un tópico en este tipo de producciones. Pero nosotros sí que pasearemos por el Dorsoduro veneciano, que está muy bien.

De viaje con Carlos (cuadernos de viajero)

De viaje con Carlos (tumblr)

Una foto de mis viajes al azar…

[Televisión] Cosas de series; The Americans ¿la mejor serie de la tele actual?

Televisión

Terminó la semana pasada la tercera temporada de The Americans. Y el título de esta entrada da una pista de lo que puedo opinar… Y es de lo que principalmente hablaré en ella. Pero hay alguna cosita más.

No hubo entrada sobre televisión la semana pasada. Estuve de viaje por Galicia. Esto ha tenido dos consecuencias. Llevo mucho retraso de episodios sin ver, más cuando esta semana me he dedicado ha recuperar algo del cine español de estos últimos años que no vi en salas, en el salón de mi casa. Como me temía, no me perdí gran cosa.

En el campo de las series, despedimos temporalmente a las brujas buenas de Good Witch. Serie anecdótica, familiar, casi un guilty pleasure. Vi los primeros episodios de The Lizzie Borden Chronicles y Happyish. Indeciso sobre ambas. No sé. Regresó Orphan Black… creo que la voy a dejar de lado. Y en mi guilty pleasure más duradero, Grey’s Anatomy, están de dramones tremendos… como en los viejos tiempos. El caso es que estos episodios excesivos son estupendos y son lo que me hacen tragarme los muchos que rondan la mediocridad. A falta de un capítulo para terminar Forever, también he de decir que sería una pena que la cancelasen. Se ha ido superando y poniendo cada vez más interesante… pero creo que pintan mal las cosas para el inmortal doctor… Ha habido alguna otra novedad, pero que no tenido tiempo de comprobar que tal.

Quizá por el paisaje, quizá por el sol, quizá por el monumento en sí mismo, lo que más disfruté en mi viaje a Galicia fue el paseo en torno a la Torre de Hércules.

Quizá por el paisaje, quizá por el sol, quizá por el monumento en sí mismo, lo que más disfruté en mi viaje a Galicia fue el paseo en torno a la Torre de Hércules.

Durante el viaje a Galicia, como tenía muchas horas de tren, me llevé en el iPad la temporada completa del Ministerio del Tiempo. El caso es que entre unos días y otros, la volví a ver entera. Me reafirmo en mis opiniones en general, aunque confieso que le cogí un poquito más el puntito… El caso es que en algún lugar de los montes de Álava en el trayecto de vuelta, mientras fuera del tren diluviaba, caí en la cuenta del parecido en el nombre de la joven viajera en el tiempo de la serie española, Amelia Folch (Aura Garrido), y una de las más célebres companions del Doctor en los últimos tiempos, Amelia Pond (Karen Gillan). ¿Casualidad, homenaje, intento de enganchar a los whovians? Me cae simpaticona la chica barcelonesa, pero hace falta mucho, mucho, mucho, mucho más de su parte para que desplace de mi corazoncito televisivo y algo freakie a la pelirroja escocesa. Y eso que algo tienen en común. Fuera sus series de viajes en el tiempo, no acaban de convencerme mucho ninguna de las dos como actrices.

Un viaje en el tiempo en sí misma, la Torre de Hércules nos desplaza lo mismo a la hispania romana que al siglo XVIII.

Un viaje en el tiempo en sí misma, la Torre de Hércules nos desplaza lo mismo a la hispania romana que al siglo XVIII.

Y después de esta larga “introducción”, mucho más larga de lo que pensaba al comenzar a redactar la entrada, vamos con esos espías rusos que viven de tapadillo en los Estados Unidos de Ronald Reagan, en los coletazos finales de la guerra fría. Me resulta muy difícil comentar cosas sin desvelar trama. Y creo que esta es una serie que cada cual debe de ir descubriendo por sí mismo y a su ritmo. No sé si es la mejor serie del momento. Yo, realmente, alucino con ella. Alucino con las excelentes interpretaciones. De todos. Me encanta por supuesto ver a los Jennings, las estupenda y atractivísima Elizabeth (o Nadiezda según nos hemos enterado) (Keri Russell) y el camaleónico Philip (Matthew Rhys). Me confieso perdidamente enamorado de Nina (Annet Mahendru), incluso en una temporada en la que le ha tocada pasarlas canutas. Espléndido en sus recovecos el agente Beeman (Noah Emmerich). Y que decir de la pobre Martha (Alison Wright), pero qué papelón hace esta actriz. Pero sobre todo, el gran descubrimiento de esta temporada, que ya iba avisando en las anteriores, la joven Paige (Holly Taylor), personaje que en tres capítulos ha puesto toda la esencia de la serie de patas arriba. Porque si todo este excelente elenco lo hace bien, a quienes habría que hacer un monumento es a los creadores y guionistas de esta serie, que saben contener los ritmos, que saben desarrollar tranquilamente pero sin pausa las tramas, que nos ofrecen eventualmente episodios absolutamente memorables y que convierten la serie en un verdadero manual de lujo de narración televisiva. Desde luego, la complejidad psicológica, ética y sociológica de la serie es difícil de manejar, y además convertir cada capítulo en un entretenimiento de primera. Pero lo consiguen. Y sin embargo, no es una de las series más conocidas y seguidas… misterios. Supongo que lo mejor de la vida no está hecho para que se deguste masivamente. Al fin y al cabo, cientos de millones de personas se pirrian por las hamburguesas de los macdonals… ¿por qué habría de ser diferente en los gustos televisivos? Pues que los demás se queden con sus hamburguesas de plástico. Yo me quedo con el caviar “ruso”.

Y además, el bello paraje se halla ornado por un parque escultórico, que convierte el paseo también en un museo al aire libre de arte contemporáneo.

Y además, el bello paraje se halla ornado por un parque escultórico, que convierte el paseo también en un museo al aire libre de arte contemporáneo.

[Televisión] Cosas de series (y de rugby); a bofetadas, más espías y los británicos están que lo tiran

Televisión

Sinceramente, esta semana no he tenido mucho tiempo de ver tele, porque he estado realmente muy, muy, muy liado con las cosas del trabajo… un trabajo de “muerte” en concreto… Y paradójicamente ha habido muchas novedades. No he llegado a todas. Y encima no he podido a mi cita de los jueves a la hora de escribir esta entrada y llega con un día de retraso… qué agobio. A ver si me dedico el fin de semana a descansar, a ser posible alejado del mundanal ruido, y de paso me pongo al día con el retraso acumulado.

Esas novedades… como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes…

En primer lugar los regreso de mitad de temporada. Dos procedimentales simpáticos que suelen dividir sus temporadas entre el verano y el final del invierno, Perception y Rizzoli & Isles, están de vuelta con sus segundas mitades. Ambas nos habían dejado con sendos cliffhangers que ya han quedado debidamente resueltos, y pueden seguir adelante con su misión habitual de entretener sin mucha pretensiones, pero como digo con simpatía.

Cogí con alguna semana de retraso una nueva serie de espías, Allegiance. Una premisa muy similar a la de The Americans, pero mas comercial, con menos profundidad,… definitivamente con menos calidad y verosimilitud. Corre grave riesgo de que no aguante mucho en mi nutrida cartelera actual. Lo que pasa es que su protagonista femenina, Hope Davis, es una actriz poco conocida pero que me gusta, y le daré alguna oportunidad más. Desde luego es de lo que más vale en la serie, que por otro lado flojea bastante. Y si ya comparamos con la que he mencionado al principio del párrafo,…

Interesante propuesta a priori… En una fiesta de cumpleaños familiar uno de los invitados suelta un bofetón al impertinente y mal educado niño de otros invitados… si a eso sumas una serie de tensiones latentes que vamos presenciando a lo largo de la fiesta, ya tenemos el drama servido tal y como se presenta en The Slap. Confieso que todavía no sé si me gustará, pero que la premisa de partida me ha parecido atractiva.

Ya que mi cartelera televisiva tiene fuerte sabor británico, nos iremos a tierras inglesas.

Ya que mi cartelera televisiva tiene fuerte sabor británico, nos iremos a tierras inglesas.

Y de tierras británicas nos han llegado un par de nuevas producciones a priori interesantes…

Por un lado, Indian Summers, con aire de superproducción, un poco a la Downton Abbey pero situando la acción en la India de finales del período colonial. Buenos intérpretes y una ambientación impresionante. Pero no me ha enganchado de inmediato como hizo el culebrón de los Crawley. Pero supongo que le daré alguna otra oportunidad.

Con un aire muy distinto nos llega la primera adaptación televisiva de una de las escasas novelas para adultos de J. K. Rowling. Siempre había tenido entendido que la novela era muy normalita, pero eso no quiere decir que la serie no pueda ser interesante. De hecho, el primer episodio me pareció que tenía cosas muy interesantes, aunque lo vi un poco cansadillo y no sé si me perdí entre tanto personaje. La serie lleva el mismo título que la novela, The Casual Vacancy. Eso sí, es muy muy muy británica, culturalmente hablando.

Todo esto me deja con una cartelera muy apretada, con series en stand-by que no he podido degustar, y probablemente con la necesidad de hacer limpieza, eliminando algunas. Como la semana que viene terminan tres temporadas, aguantaremos un poco a tomar decisiones.

Lo que sigue adelante es el torneo de las Seis Naciones de rugby, que como ya dije la semana pasada este año no seguiré exhaustivamente. Veré algún partido. Los más interesantes a priori. Y muy interesante fue el que enfrento a Irlanda y Francia en Dublín. El presente campeón, los quince del trébol, se tuvieron que emplear a fondo para sacar adelante el partido ante un equipo galo, que a falta de brillantez en el juego, le puso ganas y especialmente en la segunda parte pudo comprometer el resultado para los que jugaban en casa.

En concreto a Glastonbury, en Somerset, un lugar con mucho sabor mitológico, asociado al ciclo artúrico.

En concreto a Glastonbury, en Somerset, un lugar con mucho sabor mitológico, asociado al ciclo artúrico.

[Televisión] Cosas de series (y de rugby); montón de tele por culpa de la gripe

Televisión

Pues sí… Esta semana he tenido la salud hecha unos zorros, y aun arrastro algunas complicación de la maldita gripe. Prácticamente un semana de mi vida perdida, salvo en el aspecto televisivo.

Novedades, lo que se dice novedades… pues alguna que otra hay. Ha regresado a pantalla un guilty pleasure. Una de hombres y chica lobos canadiense, Bitten, que es bastante floja. Pero mucho. Ya digo que no entiendo porque la veo… esas cosas que pasan. Creo que ni siquiera se justifica porque la “prota” esté buena… En fin… durará en mi cartelera lo que dure…

Debido a las buenas críticas, decidí recuperar una serie británica que había decidido no atender, Catastrophe. Menos mal que he rectificado. Las peripecias de esta pareja de “maduritos”, ella irlandesa afincada en Inglaterra y el norteamericano, que tras un encuentro casual y fogoso se reúnen para iniciar una vida en común debido al inesperado embarazo de ella me parece buenísima. Humor del bueno al británico modo. No perdérsela.

Breaking Bad es una serie ya finiquitada que ha recibido en estos últimos años el aplauso generalizado de aficionados y crítica. Sin embargo, ninguna de las dos veces que la he “probado” me enganchó. Ahora le llega el turno a su spin off, Better Call Saul. Todavía no sé si me enganchará. Pero ya le he dado el doble de oportunidades que a su antecesora. He visto dos capítulos. Creo que todavía no hemos visto del todo por dónde va a ir, aunque se empieza a intuir… Qué difícil es ganarse holgadamente la vida en la sociedad moderna de forma honorable…

La leyenda de la simpática y animosa Korra, aunque un producto occidental, se desarrolla en un universo no notables resonancias orientales.

La leyenda de la simpática y animosa Korra, aunque un producto occidental, se desarrolla en un universo no notables resonancias orientales.

Un estreno de la semana pasada más curioso y que tiene potencial es Fresh Off the Boat. Es una comedia de situación que acompaña las peripecias de una familia de chinos originarios de Taiwan y establecidos en los EE.UU. que en la mitad de la década de los años 90 del siglo XX se trasladan a vivir desde Washington D. C. a Orlando, Florida. Contado desde el punto de vista de los recuerdos del niño mayor de los tres de la familia. Y su negocio es un restaurante… pero no un restaurante chino, sino uno típico norteamericano, de costillas, chuletones y aros de cebolla… que no va especialmente boyante. Una mala leche moderada, no tremendamente agresiva, y críticas a la sociedad norteamericana en general dosificadas con humor hace que tenga su gracia, aunque está por ver cuándo dará de sí…

Ya comenté que he recuperado series ya finiquitadas. Una reciente, de dibujos animados, destinada al público juvenil, The Legend of Korra. Como consecuencia de que me ha sobrado tiempo de aburrimiento, ya he visto la primera temporada y me he metido en la segunda. Un entretenimiento bien hecho que efectivamente va destinado a la chavalería más mayor, pero que no desagradará a adultos con imaginación.

Otra serie que también ha recibido un buen empujón, de ver un episodio a la semana como pensaba llevo ya la mitad de la primera temporada, es la revisión de la mítica Twin Peaks. Hay que reconocer que por mucho que haya influido en la televisión posterior, no se ven cosas como esa habitualmente. Desde luego la primera temporada fue muy inspirada, con su peculiar agente del FBI, un montón de extraños personajes de pueblo, y su perturbadora colección de guapas adolescentes y otros personajes femeninos con más o menos morbo. El caso es que si analizamos la cantidad de series que parten de una premisa similar, personaje asesinado e investigación que se prolonga en todo el transcurso de la serie, en un lugar que parece apartado del resto del mundo, y a ser posible con un investigador llegado de fuera,… pues hay un montón. Pero es una experiencia curiosa ir viéndola al mismo tiempo que la británica Fortitude, recientemente estrenada. A pesar del distinto tono entre ambas producciones las similitudes son también muy notable.

Supongo que eso consigue dos efectos. Uno, el artístico, dar una ambientación interesante a la serie.

Supongo que eso consigue dos efectos. Uno, el artístico, dar una ambientación interesante a la serie.

Y me lanzado a volver a ver Quark. Aquella parodia de las aventuras galácticas que duró una breve temporada, que en España se denominó La escoba espacial, que casi nadie recuerda haber visto, pero algunas de cuyas bromas he oído citar a gente que no tiene ni idea de la existencia de la serie… Misterios de la transmisión de la información en el mundo moderno. De momento, no me defrauda… es exactamente como yo la recuerdo de mi adolescencia… Y sí, Betty y su clon, sea cual sea Betty o cual sea el clon, estaban estupendas, a su setentero modo. No me extraña que mi otro yo adolescente se enganchara a la pequeña pantalla en las sobremesas del verano de 1980, tan amargo por otros motivos que no vienen a cuento por no ser de naturaleza televisiva… ay, qué pardillo es uno con 17 años… Me consta que alguna vez lee estas entradas. A estas alturas supongo que sabe que nunca la perdonaré…

Y en algún momento tendría que encontrar un momento para comentar sobre The Americans… ¿Por qué pasa tan desapercibida una serie que creo que es de las mejores de la televisión actual? ¿Tan bien interpretada? ¿Con tan buenos guiones? Una incógnita para mí…

Y finalmente, rugby. Ha comenzado el torneo de las Seis Naciones 2015. Este año no me voy a empeñar en ver todos los partidos. Sólo aquellos que me pillen a mano. Es que si no pringas todo el fin de semana entre un partido y otro, y hay otras cosas que hacer y que ver. En la primera jornada vi el final del Francia contra Escocia en Saint Denis, y vergüenza les debería dar a los gabachos, jugar como juegan aunque ganen estos partidos. Y también, muchíiiiiiiiiiiiiisimo más interesante, el Gales contra Inglaterra en Cardiff, en el que por mucho que me fastidie los de la Rosa fueron merecedores vencedores de un partido bonito y emocionante, hasta que los galeses se fueron desarbolando ante la solidez inglesa en defensa.

El otro, el comercial, abrir mercados en Asia y entre los aficionados al manga y demás tebeos orientales.

El otro, el comercial, abrir mercados en Asia y entre los aficionados al manga y demás tebeos orientales.

[Televisión] Cosas de series; del frío ártico a las rocosas y la vida de Susan Sontag

Televisión

Semana con menos novedades, así que haré un repaso rápido de novedades.

Retornos destacados, sólo uno, The Americans. Y sigue tan intenso como de costumbre. Y cada vez es más peligrosa la vida de nuestros dos agentes encubiertos de la KGB. La tercera temporada de esta interesantísima serie promete. Qué bien.

Novedades absolutas, sólo una, Fortitude. Serie británica con la acción localizada en algún lugar de Noruega en el Círculo Polar Ártico. Un lugar donde no hay crímenes, porque nadie necesita cometerlos para vivir bien. Suponiendo que se pueda vivir bien en un témpano de hielo, rodeado de glaciares. Hasta que se comete uno. Un asesinato, ni más ni menos. Para qué vamos a andarnos con tontadas. Parece interesante. Y encima tenemos a la ubercharming Jessica Raine, que ha pasado de comadrona a esposa engañada. Su rival, mira tú por donde, la española Verónica Echegui… ¿Quién prefiere a quién?

Como con Fortitude, viajaremos a Noruega, aunque no tan norte o con tanto frío. Nos quedaremos en sitios templados como en la meseta de Hardangervidda en verano.

Como con Fortitude, viajaremos a Noruega, aunque no tan norte o con tanto frío. Nos quedaremos en sitios templados como en la meseta de Hardangervidda en verano.

Documentales, sólo uno, Regarding Susan Sontag (Recordando a Susan Sontag). Un mujer muy interesante, muy poliédrica, que no tiene despedicio. Yo he leído tres de sus obras. La enfermedad y sus metáforas, incorrecta traducción de Illness as Metaphor, y El sida y sus metáforas, esta vez sí correcta traducción de Aids and Its Metaphors. Se conoce que al editor español le apetecía que los dos se titulasen de la forma más parecida posible. Y en otro tono, he leído Sobre la fotografía (On Photography). Pero algún día me tengo que poner a leer alguna cosa más.

No hay que asustarse, que no demasiado lejos de esas nieves encontramos el verano noruego en todo su verde esplendor.

No hay que asustarse, que no demasiado lejos de esas nieves encontramos el verano noruego en todo su verde esplendor.

Y viajo en el tiempo. Si ya comenté hace unos días que he recuperado para su visualización la serie ya finiquitada, The Legend of Korra, he tomado la decisión de volver a recuperar un clásico de la televisión, también finiquitada. Hace más de 20 años. Leí recientemente que se aproxima una secuela de Twin Peaks, serie de culto por excelencia. Yo he visto la primera temporada, pero nunca terminé la segunda ni vi el largometraje posterior. Por si acaso David Lynch nos trae en 2016 un producto digno de aquella primera temporada, he decidido darme unos meses para verla completa.

Madre cómo se pone esto, que David Lynch vuelve a la tele y Woody Allen anuncia que en el 2016 no estrena película de cine sino serie de televisión…

Y entre ambos puntos, podemos tomar el Flåmsbana y bajar al Nærøyfjord, parando antes a "tomar una ducha" en el salto de agua de Kjosfossen.

Y entre ambos puntos, podemos tomar el Flåmsbana y bajar al Nærøyfjord, parando antes a “tomar una ducha” en el salto de agua de Kjosfossen.

[Televisión] Cosas de series; ¿qué vamos a hacer sin Mad Men y The Americans? ¿desesperar?

Televisión

A ver. Algunas cosas rápidas. Le estoy dando una segunda oportunidad a Orphan Black, serie que interrumpí hace un año tras sus tres primeros capítulos. Pero todo el mundo la pone por las nubes, y su protagonista es candidata a premios, y es ciencia ficción,… o no… Bueno. Voy a ver cuanto aguanto.

Por otro lado, alguien me recomendó Vikingshill, una serie sueca de misterio, a base de minicapítulos de 9 o 10 minutos. Los vi. De tirón. Para ver si la televisión nórdica está realmente tan a buen nivel como en otras ocasiones a parecido. Bah. No perdáis el tiempo. Un drama de instituto bastante flojo y poco creíble. A ratos, absurdo. Especialmente en su desenlace.

Tres series han terminado temporada estos últimos días. Bueno. Una de ellas se toma un descanso de casi un año para seguir con la temporada. Absurdo también.

En primer lugar, Modern Family ha terminado una nueva temporada de humor inteligente, con esta familia moderna que ya es como parte de la nuestra. Quizá a estas alturas ya es más difícil que nos sorprendan, como lo hicieron en sus primeras temporadas. Pero sigue siendo un sólido producto televisivo, divertido, entrañable, agudo, inteligente,… lo que queráis. Que siga todavía bastante tiempo.

Downton desde el ferry de Staten Island

Últimamente, si hablo de Mad Men, os traigo imágenes de Nueva York. Como no podía ser de otra forma.

Mad Men. ¿Qué se puede decir de Mad Men que no se haya dicho ya? Frente a los que la critican diciendo que nunca pasa nada, yo soy de los que opinan que no tiene desperdicio. Que hay que estar atento a todos los detalles. Que es sutil. Inteligente. Bien interpretada. Y desde luego esta primera mitad de su última temporada, que ha ido en un in crescendo maravilloso, nos ha dejado momentos memorables, terminando con la despedida de Bert (Robert Morse) en una escena absolutamente maravillosa. Mucha tristeza también en esa llamada a Megan (Jessica Paré), nunca tan guapa, nunca tan odiable. Aunque se le pueda comprender. Desesperado estoy porque la semana que viene no va a seguir. No sé en qué medida es bueno dejarnos así a los espectadores. Odio a los programadores, que nos han dejado una mini temporada que sabe tan a poco, más sabiéndose como se sabe que quedan tan solo otros siete episodios para despedirlos para siempre.

Y si los hombres de Madison Avenue es una de las joyas de la televisión actual, también lo es The Americans, que nos ha brindado una temporada magnífica, llena de interpretaciones estupendas, y con unas tramas, tanto la principal de sus protagonistas con su hija y el hijo de sus amigos asesinado, como la del agente del FBI con la espía rusa. Aquí habrá americanos y soviéticos, capitalistas y comunistas, o lo que queráis, pero no hay buenos y malos. Las categorías morales no valen. Sólo los actos de cada momento, el magnífico y coherente desarrollo de caracteres en el que todo son matices, no hay blancos y negros, nada es sencillo, ni para los personajes ni para el espectador. Un producto televisivo donde no tratan al espectador de tondo, donde no insultan su inteligencia. Y bien hecho. Cuánto se agradece.

Supongo que a partir de ahora, bajará el número de novedades semanales, y serán menos intensas. Pero algo habrá todas las semanas.

Trinity Church

Aunque como ha habido noticias luctuosas, pasearemos por el cementerio de Trinity Church.

[Televisión] Cosas de series; pequeño repaso a la actualidad de mi cartelera

Televisión

Con un poquito de esfuerzo, este fin de semana me puse al día con el retraso que llevaba después de las vacaciones de Pascua. Lo cierto es que en las dos últimas semanas ha habido pocas novedades. Ha aparecido un drama médico, Black Box, sobre una neuropsiquiatra que también es una paciente bipolar. Mira tú que originales. No acabó de convencerme, aunque le daré al menos una segunda oportunidad. Un poco histriónica la interpretación, poca miga en los casos a resolver, y una serie de situaciones de tensión sexual excesivamente tópicas. Por otro lado, he decidido dejar a los espías de la guerra de independencia norteamericana de Turn. No lograba empatizar con ninguno de los personajes y me daba igual lo que les pasase a todos ellos. Fuera.

La mayoría de las series que estoy siguiendo en la actualidad corresponden a cadenas de cable norteamericanas o a cadenas minoritarias, con alguna excepción en las sitcoms y en algún guilty pleasure.En el terreno de lo que creo que va flojo son el principio de Mad Men, sobre el que pesa esa repartición en dos semitemporadas de la temporada final. No sé. Creo que ha comenzado un poco al ralentí, aunque el episodio con la hija estuvo bastante bien. También creo que ha empezado un poco floja la temporada final de Californication. A pesar de la aparición de Heather Graham, una de esas actrices que parece que han firmado un pacto con el diablo, porque no aparentan ni de lejos la edad que tienen. Habría que verlas al natural claro, pero… Se contrarresta por el infumable hijo ficticio de la mencionada. Nurse Jackie, sin embargo, ha vuelto con buen tono.

El Canal Imperial, casi en Valdefierro

Tenía últimamente un poco abandonados mis pasiajes suburbanos y periurbanos.

A punto de terminar la primera temporada de Resurrection, todavía no tengo claro si voy a pensar en ella para una segunda temporada o no. Dedicarse toda una temporada, por corta que sea, a presentar un problema… Y ha tenido claros altibajos. No sé. También va avanzando Cosmos, y desde luego está muy lejos de ser la serie con el carisma de su predecesora. Incluso ha habido episodios que se han hecho pesados.

Vamos con algunas cosas positivas. Desde luego esta Game of Thrones, pero este es un valor seguro en la cartelera. Está habiendo algunas variaciones con respecto a los libros, lo cual está bien para quienes los hemos leído, porque introduce sorpresas. Especialmente en el Muro y en el este. Sólo queda esperar las nuevas sorpresas que la historia tiene por ahí preparadas. A ver si avanzan con la historia del “pequeño” de los Lannister, que es la que más jugo puede dar a corto plazo. Y la que merecería tener más tiempo, tanto en la tele como en los libros es Margaery (Natalie Dormer), especialmente por la habilidad de la actriz que la encarna para dotarla de una picardía y una doble intención absolutamente seductoras. Además de ser una de las mujeres más guapas y atractivas de la serie. Como he leído por ahí, merecería un spin off sólo para ella.

El Canal Imperial, casi en Valdefierro

He empezado a explorar las riberas del Canal Imperial de Aragón entre los depósitos de Casablanca y la carretera de Madrid.

La que está entrando despacio pero con buena dirección es Fargo. Después de un piloto que parecía una versión descafeinada de la película original, está desarrollando sus propias tramas, y ya tiene un plantes del personajes, con muy buenos intérpretes que la están dotando de un innegable interés. Una serie a seguir con atención.

Pero para mí, lo mejor en estos momentos en mi cartelera particular es The Americans. La familia de espías soviéticos encubiertos en la capital norteamericana nos está ofreciendo grandes momentos. Con su doble trama, la de los espías y la familiar, no faltan las emociones. Ni el inagotable repertorio de pelucas y disfraces. Estos son como si Mortadelo fuese un personaje serio y dramático en el tema de los disfraces. Quedan cuatro episodios para el final de la temporada, y como empiecen a ir las tramas en ascenso, nos puede dejar al borde del infarto. Realmente, muy recomendable. Y excelente trabajo interpretativo tanto de protagonistas como secundarios. En el tema de espías, puede dejar bastante por detrás a Homeland.A partir de la semana que viene, y durante los dos próximos meses irá habiendo un goteo de finales de temporada, por lo que daremos detalle de la evolución final de las distintas producciones.

El Canal Imperial, casi en Valdefierro

Tengo que ir viendo posibilidades con distintas luces y momentos del año.