[Televisión] Cosas de series; “guilty pleasures” en forma de héroes encapuchados o de cirujanos enamoradizos

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Si leísteis la entrada especial televisión del martes, ya sabréis que mi semana televisiva ha venido marcada por los episodios finales de Mad Men, una serie para recordar. Pero ha habido más cosas. Incluso algunas novedades, eso sí, poco convincentes. Al menos para mí.

Por ejemplo, apareció la semana pasada algo llamado Wayward Pines, en la que un agente federal de no sé cual de los muchos cuerpos de policía que tienen en EE.UU. aparece en un pueblo perdido del medio oeste americano, como atrapado en vaya usted a saber que misterios después de tener un accidente… Lo cierto es que ya me cansan este tipo de series, me aburrí a mitad del episodio piloto y ni lo  terminé. No se incorpora a la cartelera. Ni me di cuenta que en algún momento salió la atractiva Carla Gugino.

En un tono muy distinto llegó a las pantallas una serie británica, Jonathan Strange and Mr. Norrell, que nos sitúa a principios del siglo XIX en plenas guerras napoleónicas, en un momento en el que nos dicen que hace trescientos años que ha desaparecido la magia de Inglaterra. Y hay un tipo que parece que la ha recuperado… No sé. Fantasía mágica, mezclada con serie de época, con toques fáusticos… Buena factura británica, algún buen momento en el primer episodio, pero todavía está por ver si el tema me interesa. Le daré una segunda oportunidad.

Hoy os traigo en fotos, algo de lo que se puede ver en estos días por mi Tumblr, cuya dirección viene abajo. Por ejemplo, aparecerán los acuartelamientos del castillo de Kronborg en Helsingør, la shakespeariana Elsinor, en Dinamarca.

Hoy os traigo en fotos, algo de lo que se puede ver en estos días por mi Tumblr, cuya dirección viene abajo. Por ejemplo, aparecerán los acuartelamientos del castillo de Kronborg en Helsingør, la shakespeariana Elsinor, en Dinamarca.

Y en lo que se refiere a finales de temporada, nos referiremos a dos de mis placeres culpables. Esas series que no sé porque las veo por que tienen todas las papeletas para pasar de ellas, pero que ahí aguantan.

Una de ellas es Arrow, la única serie del género de héroes en pijama que sigo… con el permiso de Ms. Carter. Siempre lo he dicho. Las tramas son simplonas, los actores son malos, los personajes en muchos casos risibles en sus excesos, y sin embargo consiguen que el conjunto resulte muy entretenido. No me suele pasar con este género. Agent Carter es una excepción, puesto que tiene un plus de buen hacer interpretativo, unos guiones más cuidados y una ambientación excelente. Pero Arrow, al igual que otras similares sufre del mismo conjunto de “defectos” que hace que el género no sea para mí. No lo han sido otras series que van surgiendo con temas similares. Ni siquiera aguantó el primer spin-off de la serie. Parece que se viene otro… con sorprendentes resurrecciones. Pero hay aguanta en mi cartelera… porque me entretiene. Pues vale.

También pasearemos por el animado distrito de Kreutzberg en Berlín, Alemania.

También pasearemos por el animado distrito de Kreutzberg en Berlín, Alemania.

Y ahí esta. Después de 11 temporadas, sigo viendo Grey’s Anatomy… El porqué sigo enganchado a esta serie de adolescentes de instituto de 40 tacos disfrazados de cirujanos es algo que no entiendo ni puesto hasta las trancas de LSD. Pero si la mayor parte de los personajes ni siquiera me caen bien. Incluso las guapas se convierten en gente absolutamente insoportable… véase el caso de Izzie Stevens (Katherine Heigl), que desde que dejó la serie deambula como un fantasma haciendo bodrios en cine y televisión, de Lexie Grey (Chyler Leigh), en paz de descanse, o de Jo Wilson (Camilla Luddington), actual alma en pena de la serie que hay que ver cómo nos ponía en Californication o en True Blood. Y ¿quién no ha sentido alguna vez la necesidad de degollar a Kepner (Sarah Drew)? Se queja la gente de las putadas que les hacen a los “protas” de Game of Thrones, más sobre esto a continuación,… pero ¿alguién se ha planteado los muertos que llevan entre los cirujanos de Seattle y sus allegados? ¿La cantidad de accidentes aéreos, náuticos, carreteros, empalamientos, bombas,…? Pero si Game of Thrones es un juego infantil en comparación. Bueno. A lo mejor es una mezcla de todo esto, y de la juerga que son algunas de sus más dramáticas situaciones lo que hace que convirtamos este drama en una comedia negra, y que algunos sigamos pese a todo enganchados a ella.

Sí. Está el último episodio de Game of Thrones… Sí, la serie va por su lado, ya es una historia distinta a la de los libros… lo cual no está ni bien ni mal. Simplemente se ha convertido en otra historia. Sí, pensábamos que esta era una temporada de transición, una preparación a las tracas finales… porque no creo que esto dure más de siete temporadas… Pero, de verdad. ¿Qué pensabais que pasaba cuando alguien se casaba con Ramsay (Iwan Rheon)? Madre mía, qué mema es la gente. Y qué coherente es la serie.

Y nos podremos asomar a la Gouffre de Padirac en el Quercy, Francia.

Y nos podremos asomar a la Gouffre de Padirac en el Quercy, Francia.

De viaje con Carlos

Prueba con una foto al azar

[Televisión – especial] Mad Men,… sólo con ironía y una pizca de cinismo se puede comprender y aceptar al ser humano

Televisión

Especial televisión, hoy, un martes, fuera del día habitual, los jueves. Pero es que Mad Men, los hombres de Madison Avenue, los hombres siempre enfadados, los locos peligrosos,… que cada cual lo entienda como quiera, se ha despedido para siempre. O para cuando queramos, porque eso es lo que tiene el buen cine. O la buena ficción televisiva, que es una variante del anterior. Que se puede rescatar y volver a disfrutar. El arte en la época de reproductibilidad técnica (1)…

(1) Pequeño homenaje a un ensayo (pdf) que ya tiene unas décadas y que considera
la fotografía y el cine como obras de arte “ilimitadamente” reproducibles…

Mad Men ha sido una de las series de televisión emblemática de las últimos diez años. Y probablemente merece estar considerada como una de las series emblemáticas de la historia de la televisión o de la ficción audiovisual, todas sus variantes incluidas. Una producción muy cuidada, con una exquisita atención al detalle que prácticamente nos ha trasladado a los años 60 como si realmente estuviéramos allí. Y un conjunto de intérpretes que han funcionado como un reloj, encarnando los tipos humanos característicos de la época. Que no son tan distintos de los de otras épocas, simplemente se manifiestan de acuerdo a las formas, los valores y las modas del momento. Cierto es que esta gran apreciación crítica de la serie no necesariamente se ha visto acompañada por unas enormes audiencias… En estos momento, por ejemplo, creo que en España sólo es posible verla a través de televisión de pago. Ninguna televisión de carácter generalista parece haber confiado en ella para atraer a un público, que parece que ha sido fiel e incondicional, pero relativamente minoritario.

Aunque no de forma exclusiva, la serie está ambientada en Nueva York, especialmente en Madison Avenue que estará por ahí detrás en algún sitio de esta vista hacia el norte desde el Empire State Building.

Aunque no de forma exclusiva, la serie está ambientada en Nueva York, especialmente en Madison Avenue que estará por ahí detrás en algún sitio de esta vista hacia el norte desde el Empire State Building.

Como viene sucediendo en los últimos tiempos, cuando se anuncia el final de una serie de televisión, se levanta mucho revuelo sobre su final. Sinceramente, en estas últimas semanas he procurado aislarme de tal barullo. De hecho, he ido grabando los episodios de esta última media temporada, para verlos de forma realmente continuada en estos últimos días. Estoy empezando a cogerle el gusto a eso de ver, las temporadas con los capítulos relativamente seguidos. Mantienes más la atención y disfrutas mejor la trama. Pero volviendo a Mad Men, me daba igual cómo terminase. Eso no iba a cambiar mi gran apreciación hacia la serie. Es una serie excelente, independientemente de sus siete últimos episodios, o de su últimos episodio, o de su último minuto. Hablaré más adelante de ese último minuto.

Hay una cuestión que me parece importante señalar. Salvo en las series procedimentales, generalmente del género policíaco o similares, en las que hay una historia que contar en el intervalo de 40 – 60 minutos, nos estamos acostumbrando a las tramas serializadas, queriendo ver en ellas una estructura clásica de planteamiento, nudo y desenlace, que se prolongan durante años en el caso de las series con más éxito. No creo que nos debamos acercar a Mad Men de esa forma. Mad Men nos habla de un época. De unos valores. De unos modos de comportarse socialmente. Y de unos tipos humanos. Las modas, los modos y los valores colectivos pueden cambiar y evolucionar. Los tipos humanos son más estables; casi universales, incluso si aceptamos que cada persona es única. Juzgar los valores de finales de los años 50 del siglo XX en Estados Unidos, una sociedad tremendamente próspera, pero tremendamente conservadora, y su evolución hasta el año 70 con los criterios de hoy en día… pues todos estos tipos que nos han acompañado durante tantos años no nos puede parecer más que una panda de gilipollas. Pero si somos capaces de deshacernos del “hic et nunc” con el que valoramos y medimos las cosas, entramos en la vía de la empatía hacia ese grupo de gentes que se comportan como muchos de nosotros no quisiéramos nunca.

En mi vista a la Gran Manzana, recuerdo perfectamente haber recorrido alguna de las grandes avenidas, como la Sexta o Avenida de las Américas.

En mi vista a la Gran Manzana, recuerdo perfectamente haber recorrido alguna de las grandes avenidas, como la Sexta o Avenida de las Américas.

Todo pivota alrededor de Don Draper (Jon Hamm), un hombre que sabemos que es falso en sí mismo, que vive con el conocimiento de que es falso en sí mismo, que conlleva una tensión permanente por esa falsedad que acarrea, y que por eso precisamente, acaba siendo el personaje más auténtico y más coherente a largo plazo. Somos cómplices con él de la falsedad y del auténtico ser de Draper, y por lo tanto conocemos quién y cómo es realmente.. Esa coherencia se refleja de forma clara en los dos últimos minutos de la ficción de la serie. A partir de ahí no hay una historia (story, en inglés) que contar. Lo que se nos cuenta es la historia (history, en inglés) de unas gentes y una época, aglutinados por la ficticia “Sterling-Cooper” a lo largo de los 10 o 12 años que se expande esta historia. Y siempre sobre una base, todos evolucionamos y cambiamos, pero al mismo tiempo todos seguimos siendo de base las mismas personas. Y esa historia (history), está compuestas por pequeñas historias (stories) que son la grandeza de la serie. Porque ha habido capítulos sublimes en estas siete temporadas. Verdaderas joyas del cine, aunque esté hecho para televisión. E incluso en los capítulos menos destacados, ha habido momentos sublimes. Una conversación en un ascensor. Una comida de negocios en un lujoso restaurante de Manhattan. Una fiesta de cumpleaños. Una llamada de teléfono. Un desplazamiento en coche a casa. La melancolía después del sexo. La atracción en el rellano de la escalera. El escándalo de una reunión de negocios que va mal. Uno que se despide. Otra que llega. Y eso es lo que da valor a la serie. Que en cualquier momento, incluso si lo que está pasando de conjunto te da igual, llega el momento que te atrapa, te conmueve, y te permite irte a dormir encantado de haber vivido en una época en la que vivimos nuestras vidas y las de otros muchos a través de los relatos bien contados.

Y seguro que crucé más de una vez por Madison Avenue...

Y seguro que crucé más de una vez por Madison Avenue…

No voy a insistir mucho en la maravilla visual que ha resultado la adaptación a la época, hasta el más mínimo detalle. Ni en las canciones de los títulos finales, una antología en sí misma de música popular que describe una época. No voy a ponerme a mencionar a todos los maravillosos personajes y los intérpretes que los encarnaron, casi siempre a buen nivel. Cuántas veces me habré sorprendido con una interpretación de un personaje secundario, encarnado por un actor o una actriz que me ha parecido hasta ese momento mediocre, por su presencia y trabajo en otras producciones, y de repente encaja, funciona y te convence…

Pero como todo en esta vida, Mad Men ha llegado a su final. Quizá a partir de aquí puede contar algo que los fanáticos considerar “spoiler”, o sea, lo que castizamente se ha dicho en este país “destripar la película”. Bueno… no han entendido nada. Lo que importa es cómo te lo cuentan… Si la “protagonista” permanente de la serie es la agencia “Sterling-Cooper”, a nadie sorprenderá, especialmente si ha seguido todas o la mayoría de sus temporadas, que el “muerto” al final sea la agencia. La ficticia “Sterling-Cooper” es absorbida y desaparece entre las fauces de la gigantesca y real “McCaan-Erickson”. Lo que no quiere decir que todos los personajes principales que han sobrevivido hasta el final tienen su destino en esta. Magnífico el estilo y el genio de Joan Harris / Holloway (Christina Hendricks), en su forma de tirar para adelante. Envidiable el modo en que se “redime” de sí mismo, también con estilo y glamour, el cínico de Roger Sterling (John Slattery). Vemos cómo Betty Draper / Francis (January Jones) sigue siendo ella misma hasta el final, mientras la gran tapada de la serie Sally Draper (Kiernan Shipka) nos muestra cómo los hijos pueden ser mucho mucho mejor que sus padres, incluso a pesar de sus padres. Y a algunos habrán decepcionado las decisiones finales de Peggy Olson (Elisabeth Moss), pero yo creo que son mucho más coherentes, lejos del idealizado personaje, y que no podemos olvidarnos que es el final de la serie y de “Sterling-Cooper” pero no es final de los personajes. Que para ellos sólo es el comienzo del resto de su vida, que podemos imaginar como creamos conveniente.

... pero no puedo recordar si alguna de estas vistas corresponde a alguno de esos cruces o no... porque llega un momento que todo parece muy similar.

… pero no puedo recordar si alguna de estas vistas corresponde a alguno de esos cruces o no… porque llega un momento que todo parece muy similar.

Nos queda el final de Don Draper… Os voy a confesar una cosa. Siempre estuve convencido que Don iba a cascar al final de la serie. Con las toneladas de tabaco quemadas y los litros de alcohol que han pasado por su hígado, el infarto, el cáncer de pulmón o una cirrosis parecía de rigor. Cáncer de pulmón ha habido, pero no ha sido para Don Draper. El final de la serie ha estado lleno de ironías. Tremendas ironías. La vida puede parece en ocasiones una broma pesada, aunque sólo si estamos tan realmente convencidos de la trascendencia del ser humano o de que estamos en este mundo para algo más que no sea simplemente vivir. No diré quien termina la serie con una perspectiva de vida de sólo unos meses. Es el único personaje para quien ya no hay futuro, sólo presente y pasado… un pasado que pesa como una losa, lo reconozca o no. Don Draper tiene un final… como los muchos finales que ha tenido a lo largo de la serie, el incombustible Draper. ¿O deberíamos decir el incombustible Dick Whitman? En cualquier caso los dos o tres minutos de la serie son de una ironía absolutamente demoledora también, y te dejan con un sabor de boca excelente, porque me parecen coherentes y me convencen. Hay discrepancias… pero yo quedé encantado.

Os dejo con el último minuto de la serie, descontados los títulos de crédito. ¿No iba del mundo de la publicidad la cosa?

[Televisión] Cosas de series; la maldición Gallagher y una bofetada no del todo bien dada

Televisión

Estoy en crisis televisiva. Los días de vacaciones han amontonado los episodios por ver, ha habido novedades, también algún final, no acabo de estar a gusto con lo que estoy viendo, y tengo menos tiempo de ver televisión. Hay que hacer limpieza, centrarse en algunas cosas, y esperar tiempos mejores.

Las comedias de situación están en crisis. O por lo menos hace tiempo que no aparece ninguna que me satisfaga. De la semana pasada conocimos Weird Loners, que salvo la atractiva Becky Newton, poco más me aportó. No la incorporo a la cartelera. Además he decidido eliminar Fresh off the Boat y One Big Happy. Ninguna me decía gran cosa.

También estuve a punto de ver el primer episodio de una serie “conspiranoica”, American Odyssey, en la que además aparecía en el reparto la encantadora Anna Friel (sigo pensando en ella como en Charlotte Charles). Lo cierto es que no aguanté ni medio episodio. Fuera en 20 minutos. No me aportaba nada ni me centraba en absoluto en los tópicos topicazos que me estaban contando.

En el campo de los dramas, aunque más interesante a priori, después de varias semanas tampoco he acabado de engancharme a American Crime, así que lo saco de cartelera.

En la reducción de tiempo de series televisivas influye también mi deseo de recuperar películas de antaño. Por ejemplo, esta semana, tras la estancia en Verona, he recuperado "Romeo y Julieta" de Franco Zeffirelli.

En la reducción de tiempo de series televisivas influye también mi deseo de recuperar películas de antaño. Por ejemplo, esta semana, tras la estancia en Verona, he recuperado “Romeo y Julieta” de Franco Zeffirelli.

Han regresado a las pantallas The Red Road, una serie de la que se habla poco pero en la que hay interpretaciones interesantes, la segunda parte de la primera temporada de Outlander, interesante cambiar el punto de vista del narrador, y la segunda parte de la última temporada de Mad Men, solamente un par de escenas del último episodio valen más que todas las series mencionadas en los primeros cuatro párrafos de esta entrada. Estas se quedan. Mad Men por poco tiempo, porque tiene las horas contadas. Pero de eso ya hablaremos.

Se nos ha despedido la quinta temporada de Archer. Esta serie de animación es diversión asegurada. Los demenciales agentes y empleados de la agencia de espionaje privado ISIS son risas garantizadas. Esta TIA americana no puede faltar en mi cartelera. Es cierto que no ha estado al mismo nivel de desmadre y cachondeo que las dos anteriores temporadas, pero yo me lo paso de miedo. Ya les hecho de menos.

Se nos ha despedido la quinta temporada de Shameless. Y estos también son fijos en mi cartelera y en mi corazoncito televisivo. Cada vez quiero más a los Gallagher, que acarrean sobre sí esa maldición que les impide salir en el agujero en el que están metidos, en el agujero en el que insisten en meterse y cavar ellos mismos. Pero hemos visto a una Fiona (Emmy Rossum) casi derrumbándose porque su familia sigue en desmadre y sin tener claro a quien y como quiere, a un Lip (Jeremy Allen White) que potencialmente puede ser un genio o puede ser su padre, a un Ian (Cameron Monaghan) camino de convertirse en una versión triste de su madre, a Debbie (Emma Kenney) demostrando que es la que más afecto necesita, equivocándose al buscarlo y con la mayor potencialidad de todos para acabar en un desastre todavía más absoluto, a Carl (Ethan Cutkosky) entrando inevitablemente en el sistema de correccionales juveniles camino de convertirse, como estaba predestinado, en un delincuente habitual, y a Frank (William H. Macy),… a Frank mostrando por primera y clara ocasión sentimientos altruistas por una personas. Como de costumbre, la serie sigue caminando por el camino peligroso entre la esperanza y la fatalidad. Pero ya está tardando la primera gran tragedia en esta peculiar familia. Porque debería ser inevitable. Y a pesar de todo, sigue siendo una comedia. Genial.

La película cosechó bastante éxito; fue candidata a los óscar a la mejor película y a la mejor dirección, y ganó los de mejor dirección de fotografía y diseño de vestuario. Su actriz principal, una guapa adolescente argentina establecida en Inglaterra, Olivia Hussey, también alcanzó bastante fama.

La película cosechó bastante éxito; fue candidata a los óscar a la mejor película y a la mejor dirección, y ganó los de mejor dirección de fotografía y diseño de vestuario. Su actriz principal, una guapa adolescente argentina establecida en Inglaterra, Olivia Hussey, también alcanzó bastante fama.

Y ha sido interesante seguir las vicisitudes de los personajes de The Slap, adaptación norteamericana de una serie australiana, que prometía mucho y nos ha dejado con una sensación agridulce. Con un reparto prometedor, esa bofetada de un adulto a un niño en una fiesta familiar que pone en jaque y cuestiona la razón de ser de toda la red de relaciones familiares y de amistad que aparentemente sostiene a este conjunto de personas de clase media neoyorquina, estos ocho episodios han tenido momentos muy buenos, pero también carencias y momentos de cierta mediocridad. Ha sido una serie muy ambiciosa por el número y profundidad de los temas a tratar. Las relaciones de familia, la maternidad y la paternidad, la violencia de género, la inmigración, la infidelidad, la tolerancia, la homosexualidad, la humillación pública y sus consecuencias, las relaciones de adolescentes con adultos,… sólo hablar por los principales y directamente afectados por sus protagonistas. La serie se ha centrado en uno o dos de ellos en cada episodio. Sin embargo, da la sensación de haber dejado un aura de superficialidad en todos ellos. Aquello de que quien mucho abarca poco aprieta. También ha sido irregular el trabajo del reparto, con gente muy buena y otros no tanto; algunos personajes han adquirido personalidad, pero otros se han quedado en el estereotipo. Y aunque la idea global es buena, y la sensación de círculo que parte de la visión de un joven adolescente fotógrafo que observa un mundo y unos hechos, y que tras la reflexión que deberían haber provocado los episodios intermedios, volvemos a esa visión adquirida en el capítulo final para hacer una reflexión sobre las responsabilidades de cada cual, todo ello está muy bien, por algún motivo, no acabamos de quedar satisfechos. La resolución queda como carente de algo; nos quedamos pensando si hacían falta tantos bueyes para tan poca carga. Una pena.   Había material para haber hecho algo más interesante. En principio se consideraba una miniserie, una adaptación de una novela, así que no hay que esperar continuación.

Como vemos, esta semana entre finalizaciones y cancelaciones personales, hay más salidas que novedades. El objetivo era de bajar de dos episodios televisivos de promedio al día, con algún día de tres, que no podía mantener, a tener entre uno y dos al día, con días que pueda dedicar a otras cosas, como recuperar alguna película.

Sin embargo, tengo la sensación de que no ha envejecido bien y pudo estar sobrevalorada. Desde luego Hussey hace una Julieta convincente, sin embargo el actor que hace de Romeo,... me parece flojo. Entre el reparto, un joven Michael York interpretado a Tebaldo, el pendenciero primo de la Capuleto.

Sin embargo, tengo la sensación de que no ha envejecido bien y pudo estar sobrevalorada. Desde luego Hussey hace una Julieta convincente, sin embargo el actor que hace de Romeo,… me parece flojo. Entre el reparto, un joven Michael York interpretado a Tebaldo, el pendenciero primo de la Capuleto.

[Televisión] Cosas de series; ¿qué vamos a hacer sin Mad Men y The Americans? ¿desesperar?

Televisión

A ver. Algunas cosas rápidas. Le estoy dando una segunda oportunidad a Orphan Black, serie que interrumpí hace un año tras sus tres primeros capítulos. Pero todo el mundo la pone por las nubes, y su protagonista es candidata a premios, y es ciencia ficción,… o no… Bueno. Voy a ver cuanto aguanto.

Por otro lado, alguien me recomendó Vikingshill, una serie sueca de misterio, a base de minicapítulos de 9 o 10 minutos. Los vi. De tirón. Para ver si la televisión nórdica está realmente tan a buen nivel como en otras ocasiones a parecido. Bah. No perdáis el tiempo. Un drama de instituto bastante flojo y poco creíble. A ratos, absurdo. Especialmente en su desenlace.

Tres series han terminado temporada estos últimos días. Bueno. Una de ellas se toma un descanso de casi un año para seguir con la temporada. Absurdo también.

En primer lugar, Modern Family ha terminado una nueva temporada de humor inteligente, con esta familia moderna que ya es como parte de la nuestra. Quizá a estas alturas ya es más difícil que nos sorprendan, como lo hicieron en sus primeras temporadas. Pero sigue siendo un sólido producto televisivo, divertido, entrañable, agudo, inteligente,… lo que queráis. Que siga todavía bastante tiempo.

Downton desde el ferry de Staten Island

Últimamente, si hablo de Mad Men, os traigo imágenes de Nueva York. Como no podía ser de otra forma.

Mad Men. ¿Qué se puede decir de Mad Men que no se haya dicho ya? Frente a los que la critican diciendo que nunca pasa nada, yo soy de los que opinan que no tiene desperdicio. Que hay que estar atento a todos los detalles. Que es sutil. Inteligente. Bien interpretada. Y desde luego esta primera mitad de su última temporada, que ha ido en un in crescendo maravilloso, nos ha dejado momentos memorables, terminando con la despedida de Bert (Robert Morse) en una escena absolutamente maravillosa. Mucha tristeza también en esa llamada a Megan (Jessica Paré), nunca tan guapa, nunca tan odiable. Aunque se le pueda comprender. Desesperado estoy porque la semana que viene no va a seguir. No sé en qué medida es bueno dejarnos así a los espectadores. Odio a los programadores, que nos han dejado una mini temporada que sabe tan a poco, más sabiéndose como se sabe que quedan tan solo otros siete episodios para despedirlos para siempre.

Y si los hombres de Madison Avenue es una de las joyas de la televisión actual, también lo es The Americans, que nos ha brindado una temporada magnífica, llena de interpretaciones estupendas, y con unas tramas, tanto la principal de sus protagonistas con su hija y el hijo de sus amigos asesinado, como la del agente del FBI con la espía rusa. Aquí habrá americanos y soviéticos, capitalistas y comunistas, o lo que queráis, pero no hay buenos y malos. Las categorías morales no valen. Sólo los actos de cada momento, el magnífico y coherente desarrollo de caracteres en el que todo son matices, no hay blancos y negros, nada es sencillo, ni para los personajes ni para el espectador. Un producto televisivo donde no tratan al espectador de tondo, donde no insultan su inteligencia. Y bien hecho. Cuánto se agradece.

Supongo que a partir de ahora, bajará el número de novedades semanales, y serán menos intensas. Pero algo habrá todas las semanas.

Trinity Church

Aunque como ha habido noticias luctuosas, pasearemos por el cementerio de Trinity Church.

[Televisión] Cosas de series; en medio del recital entre Mad Men y Game of Thrones, se van despidiendo otras de sus temporadas

Sin categorizar

Pues sí. Tanto los hombres de Madison Avenue como los aguerridos y taimados personajes de Westeros están en racha, y vienen ofreciendo, cada cual en su estilo, una serie de recitales de cómo se hace un episodio de televisión, de cómo se hace cine aunque sea en pantalla pequeña, de cómo se cuenta una historia. Sea el baile que se marcan “a su manera” Don Draper (Jon Hamm)Peggy Olson (Elisabeth Moss), bien sea “le pas de trois” en torno a la Puerta de la Luna que se marcan Littlefinger (Aidan Gillen)Lysa Arryn (Kate Dickie)Sansa (Sophie Turner), esto es televisión de la buena. Aiggg… y qué poco nos van a durar, por lo menos por este año.

En las calles de Zurich

Uno de los personajes clásicos de Grey’s Anatomy se nos va; cambia Seattle por Zurich.

Así que entre estos recitales televisivos, el comentar los finales de temporada que nos han deparado los últimos siete días resulta casi banal. Insustancial. Más cuando dos de ellos se podrían considerar guilty pleasures. Esos placeres culpables, como esos bombones o esas longanizas que nos engordan, o ese último cubalibre que sabes que te va a dar dolor de cabeza, o cuando remoloneas dejando para mañana esa tarea en el curro… te sientan de maravilla pero luego lo lamentas.

Así es Arrow. Sacada de los tebeos de héroes enmascarados, ha seguido en la misma tónica que en su primera temporada. Con unos intérpretes malísimos aunque estén buenísimos, con unos diálogos de chiste, con unas tramas totalmente previsibles, pero que resultan muy entretenidas y que te permiten relajarte antes de irte a dormir, con la ventaja de que te despejan la cabeza de otros rollos, y ayudan a conciliar el sueño. No más trascendencia. Es esta como podría ser otra. Así que quedáis avisados. Si buscáis televisión de la buena, aquí no está. Y cumplen el axioma de que en televisión, cuanto más macizo/maciza es el tipo/tipa, peor actúa. Pero entretenimiento sin complicaciones, a raudales.

Otro carácter tiene Grey’s Anatomy. Inexplicablemente me he merendado la décima temporada y pronto hará una decenita de años que empezó la serie. Y sigo enganchado. Desde luego no tiene la frescura de los primeros tiempos, y las catástrofes ya no nos sorprenden de la misma forma. Eso de coger con la mano una bomba en el interior de un tipo mientras operas o cosas así… O dos que se quedan unidos atravesados con una barra… Pero bueno, parece que algunos de los personajes maduran. Lo que suele ser indicativo de que abandonan la serie. Que siempre ha sido como una de adolescentes en el instituto, pero con adultos y en un hospital. Por cierto… cuántas hermanas le pueden llegar a salir a Meredith Grey (Ellen Pompeo). ¿O es que está pensando en dejar la serie y hace falta una Grey para justificar el título de la serie? Ya veremos. Eso sí… ya van quedando menos históricos.

En las calles de Zurich

Lo cierto es que la ciudad suiza, la de los banqueros, es muy agradable. Uno poco fría en invierno, supongo.

Finalmente, hemos despedido la séptima temporada de The Big Bang Theory. Los friquis y la maciza están absolutamente consolidados como la serie de más éxito de la televisión americana. La más vista digo. Quién lo iba a pensar de una serie que parecía destinada a un público selecto, bien friqui. Pero es así. Lo cierto es que siguen siendo muy divertidos. Y sobretodo, han aprendido en esta serie a diversificar y a repartir protagonismos, evitando cansar por cargar las tintas en los mismos personajes. Ya no es cosa de cuatro más una. Ya son seis, más algunos secundarios de lujo. Especialmente Stuart (Kevin Sussman) que se está haciendo un hueco en nuestros corazones a marchas forzadas.

Y con esto me despido… bueno, quiero compartir otra cosa. Aprovechando que la cartelera está mucho más despejada y sin agobios, estoy volviendo a ver desde hace unas semanas las tres temporadas de Veronica Mars. Y realmente fue una serie muy divertida. Especialmente, la primera temporada que tiene momentos geniales. Luego va bajando de nivel.

Mas cierres de temporada la semana que viene. Y a ver si puedo contar alguna novedad…

En las calles de Zurich

Pero a principios de julio, es un lugar estupendo para pasear por sus calles, bien ambientadas.

[Televisión] Cosas de series; de venganzas, guerras, “amores” paternos, ordenadores y tríos

Televisión

Se suponía que esta semana iba a ser tranquila. Comentar algún final de temporada y poco más. Pero no. Ha sido una semana muy entretenida.

En primer una novedad que no se va a asentar en mi cartelera. Una coproducción americana y británica de terror gótico, ambientada en el Londres del siglo XIX, y en la que mezclan vampiros, Frankenstein, momias, Dorian GreyJack el Destripador,… y todo lo que se os ocurra. Se titula Penny Dreadful, y está teniendo una excelente acogida. El reparto es de campanillas. Y los dos primeros episodios los firma un director español de moda. Pero a mí es un género que no me va. Me han aburrido estos episodios como a una ostra. Ni siquiera he aguantado terminar el segundo. Así que hasta aquí llego.

Notable episodio el de Game of Thrones con un magnífico enfrentamiento entre Tyrion (Peter Dinklage)Tywin (Charles Dance). Obviamente, este último no se ha enterado que el único hijo que merecería seguir su estela es justo aquel que desprecia por su aspecto. Pero claro, además del buen hacer de los responsables de la serie está la excelente composición de caracteres de ambos intérpretes. Dos auténticos leones, cara a cara. Y a quienes hemos leído los libros nos deja anhelando los próximos capítulos, que van a ser realmente potentes.

Almacenes Liberty

Esta semana hemos tenido la ocasión de pasear por Londres, televisivamente hablando.

Y excelente el episodio de Mad Men, en el que asistimos a un maravilloso homenaje a 2001: A Space Odyssey, con una reimaginación de una de las escenas más notables de aquella obra maestra de la ciencia ficción. Y por otro lado, sube el voltaje sensual/sexual de la serie con una escena que debemos agradecer a la imponente Mrs Draper (Jessica Paré), que ya nos regaló hace un tiempo aquel estupendo zou bizou bizou. Si además tenemos a Don (Jon Hamm) que parece que puede renacer de sus cenizas “gracias” al tabaco… Lo que queda de serie promete. Hasta Betty (January Jones) le está sacando las uñas al soso de su segundo marido… Aparte de que sigue estando estupenda también.

Y vamos con los finales de temporada. Por una lado, ha terminado la corta temporada de seis episodios de la británica The Crimson Field. Muy culebronera esta serie, que ha ido aumentando de tinterés y de miga conforme han pasado los episodios, dejándonos un intenso final de temporada que probablemente se lleve por delante a uno de los personajes más interesantes. Una de las enfermeras con más rasmia. No es una serie maravillosa. Desde luego, los británicos lo saben hacer mejor. Pero no está mal, y hay buenos intérpretes. Han recordado uno de los episodios más complejos de la Primera Guerra Mundial. La ejecución de la enfermera Edith Cavell, ampliamente usada propagandísticamente por los aliados en la guerra, y a la que dan un toque de crítica en este episodio. Todavía no se sabe si volverá con una segunda temporada.

Museo de la Guerra

Durante la Primera Guerra Mundial, que también se conmemora en el museo de la guerra londinense, se llevaron al campo de batalla hasta los autobuses urbanos de dos pisos.

Y hemos llegado al final de la tercera temporada de uno de mis guilty pleasuresRevenge. Culebronazo de mucho cuidado, que ha conseguido al final mantener una temporada muy entretenida. Es curioso que pueda enganchar un producto televisivo donde hay semejante acúmulo de actores y actrices malos. Especialmente, cuando más guapos/as peores intérpretes son. Pero da igual. Aquí sólo pinta el morbo y cierto tipo de exceso. El caso es que a pesar de sus numerosos defectos, no consigo desengancharme. Y encima, va y llega el episodio último de esta temporada, el número 22, y es como si hubiese sido una suma de episodios “9” de Game of Thrones, por que os hagáis una idea del nivel que ha tenido de sorpresas y de sangre. Evidentemente, siempre ha sido muy tramposa en sus guiones. Pero estamos ante una auténtica revolución en sus tramas, suponiendo que todo lo que hemos visto sea cierto. O a lo mejor sólo parece que ha pasado. Ya no me fio de nada. El caso es que por tramposas que sean las tramas, por malo que sea la mayor parte de su reparto, ahí estaré el próximo año para ver los enfrentamientos entre Emily/Amanda (Emily VanCamp)Victoria (Madeleine Stowe) Queremos más sangre y venganza…

Museo de la Guerra

Y lo que no hemos visto todavía en The Crimson Field es guapos y arrojados pilotos de biplanos…

[Televisión] Cosas de series; pequeño repaso a la actualidad de mi cartelera

Televisión

Con un poquito de esfuerzo, este fin de semana me puse al día con el retraso que llevaba después de las vacaciones de Pascua. Lo cierto es que en las dos últimas semanas ha habido pocas novedades. Ha aparecido un drama médico, Black Box, sobre una neuropsiquiatra que también es una paciente bipolar. Mira tú que originales. No acabó de convencerme, aunque le daré al menos una segunda oportunidad. Un poco histriónica la interpretación, poca miga en los casos a resolver, y una serie de situaciones de tensión sexual excesivamente tópicas. Por otro lado, he decidido dejar a los espías de la guerra de independencia norteamericana de Turn. No lograba empatizar con ninguno de los personajes y me daba igual lo que les pasase a todos ellos. Fuera.

La mayoría de las series que estoy siguiendo en la actualidad corresponden a cadenas de cable norteamericanas o a cadenas minoritarias, con alguna excepción en las sitcoms y en algún guilty pleasure.En el terreno de lo que creo que va flojo son el principio de Mad Men, sobre el que pesa esa repartición en dos semitemporadas de la temporada final. No sé. Creo que ha comenzado un poco al ralentí, aunque el episodio con la hija estuvo bastante bien. También creo que ha empezado un poco floja la temporada final de Californication. A pesar de la aparición de Heather Graham, una de esas actrices que parece que han firmado un pacto con el diablo, porque no aparentan ni de lejos la edad que tienen. Habría que verlas al natural claro, pero… Se contrarresta por el infumable hijo ficticio de la mencionada. Nurse Jackie, sin embargo, ha vuelto con buen tono.

El Canal Imperial, casi en Valdefierro

Tenía últimamente un poco abandonados mis pasiajes suburbanos y periurbanos.

A punto de terminar la primera temporada de Resurrection, todavía no tengo claro si voy a pensar en ella para una segunda temporada o no. Dedicarse toda una temporada, por corta que sea, a presentar un problema… Y ha tenido claros altibajos. No sé. También va avanzando Cosmos, y desde luego está muy lejos de ser la serie con el carisma de su predecesora. Incluso ha habido episodios que se han hecho pesados.

Vamos con algunas cosas positivas. Desde luego esta Game of Thrones, pero este es un valor seguro en la cartelera. Está habiendo algunas variaciones con respecto a los libros, lo cual está bien para quienes los hemos leído, porque introduce sorpresas. Especialmente en el Muro y en el este. Sólo queda esperar las nuevas sorpresas que la historia tiene por ahí preparadas. A ver si avanzan con la historia del “pequeño” de los Lannister, que es la que más jugo puede dar a corto plazo. Y la que merecería tener más tiempo, tanto en la tele como en los libros es Margaery (Natalie Dormer), especialmente por la habilidad de la actriz que la encarna para dotarla de una picardía y una doble intención absolutamente seductoras. Además de ser una de las mujeres más guapas y atractivas de la serie. Como he leído por ahí, merecería un spin off sólo para ella.

El Canal Imperial, casi en Valdefierro

He empezado a explorar las riberas del Canal Imperial de Aragón entre los depósitos de Casablanca y la carretera de Madrid.

La que está entrando despacio pero con buena dirección es Fargo. Después de un piloto que parecía una versión descafeinada de la película original, está desarrollando sus propias tramas, y ya tiene un plantes del personajes, con muy buenos intérpretes que la están dotando de un innegable interés. Una serie a seguir con atención.

Pero para mí, lo mejor en estos momentos en mi cartelera particular es The Americans. La familia de espías soviéticos encubiertos en la capital norteamericana nos está ofreciendo grandes momentos. Con su doble trama, la de los espías y la familiar, no faltan las emociones. Ni el inagotable repertorio de pelucas y disfraces. Estos son como si Mortadelo fuese un personaje serio y dramático en el tema de los disfraces. Quedan cuatro episodios para el final de la temporada, y como empiecen a ir las tramas en ascenso, nos puede dejar al borde del infarto. Realmente, muy recomendable. Y excelente trabajo interpretativo tanto de protagonistas como secundarios. En el tema de espías, puede dejar bastante por detrás a Homeland.A partir de la semana que viene, y durante los dos próximos meses irá habiendo un goteo de finales de temporada, por lo que daremos detalle de la evolución final de las distintas producciones.

El Canal Imperial, casi en Valdefierro

Tengo que ir viendo posibilidades con distintas luces y momentos del año.

[Televisión] Cosas de series; Doll, Em, Jackie, Don, Joffrey,… unos que vienen y otros que se van

Televisión

Adelanto un día mi sección televisiva, porque a partir de mañana pongo el Cuaderno de ruta en modo vacacional. Si aparece algo, será alguna foto de mis andanzas por el mundo. Pero mientras tanto, en esta última semana han llegado algunas novedades notables. Así como la ocasión de hablar de una curiosa miniserie.

En el marco de las celebraciones del centenario de la Primera Guerra Mundial, nos llega un serie británica de ficción basada en las aventuras de un grupo de enfermeras en un hospital de campaña en el frente occidental. El primer episodio nos ha dejado una serie de cosas claras. Una, que la difunta novia de la “boda roja”, la británico/madrileña Oona Chaplin, ha encontrado acomodo como protagonista en esta serie de época. Otra, que estos británicos saben producir series. Y por último, que The Crimson Field huele a culebronazo que tira para atrás. Pero esto no necesariamente es malo en una serie británica.

Otra novedad absoluta es que los Cohen se han lanzado a producir una serie televisiva titulada como una de sus más célebres películas, Fargo. De momento un piloto de más de una hora de duración que ha servido para presentar a los personajes principales, que recuerda argumentalmente a aquel fenomenal largometraje, pero que no es igual y deja cabos abiertos, y que desde luego no ha tenido el punch de aquel. No sé. No lo tengo claro. Ya veremos cuando se ponga en marcha.

El Empire State visto desde Roosevelt Island

El regreso de Jackie y Don Draper hace que hoy nos vayamos inevitablemente a la Gran Manzana. Vemos asomar el Empire State Building entre otros rascacielos desde Roosevelt Island.

Nurse Jackie ha vuelto. Echaba de meno a las gentes del All Saints Hospital. Creo que la serie tiene cuerda por lo menos hasta 2015. Y parece que Jackie (Edie Falco) vuelve poco a poco a las andadas. Seguro que nos divertimos.

Don Draper (Jon Hamm) y sus Mad Men, también están de vuelta, en su última temporada. Pero como la han dividido en dos partes, también tiene cuerda hasta 2015. Dos semitemporadas de siete episodios en lugar de los 13 de rigor. Me parece una tontería. En cualquier caso, no sé si nos sorprenderán con algún final imprevisto e imprevisible, pero parece que nos siguen contando el declive de Don. Y quizá de más. De momento, notable aparición de una atractiva Neve Campbell en el primer episodio. Más interesante esta mujer a sus 40 años que cuando tenía ventitantos en las estúpidas películas de terror que protagonizaba.

A quien seguro que estamos a punto de despedir es a Hank Moody (David Duchovny) y su Californication. Esto ha sido una historia de amor en toda regla con la madre de su hija en durante siete años. Dejando aparte las aventuras y desventuras descerebradas en las que se metan este año, la pregunta es si habrá final feliz o no.

Central Park

Si bien los “mad men” desarrollan su actividad en el entorno de Madison Avenue, supongo que algún rato se irán a pasear por Central Park.

En Game of Thrones van quemando trama a buen ritmo, dedicaron el primer episodio de esta cuarta temporada y parte del segundo a presentar personajes y situaciones, pero la segunda mitad del segundo episodio ya ha sorprendido. Por lo menos, a quienes no han leído los libros.  Lo que decía el cantante aquel, “unos que viene otros que se van, la vida sigue igual”.

Y lo que más me apetece destacar es que he visto una curiosa miniserie de seis episodios de 20 minutos de duración, Doll and Em. Producto que se ha montado la actriz Emily Mortimer con su amiga y también del mundo de la farándula Dolly Wells, con la ayuda de Alessandro Nivola, marido de la primera y productor. Que debieron ligar en aquella divertida adaptación de Love’s Labour’s Lost. El caso es que MortimerWells se interpretan a si mismas, a unas versiones alternativas de sí mismas, cuando la segunda le pide ayuda a la primera al sufrir un desengaño amoroso. Em la acoge como ayudante mientras rueda una película en Los Ángeles, pero las cosas no van a ser fáciles para quienes se presentan como las mejores amigas del mundo desde pequeñitas. La cosa es que funciona bien, con gracia, y con alguna dosis de mala leche. Desconozco en qué medida tiene cuestiones autobiográficas. Pero está bien. Podría funcionar también, vista de tirón, como un largometraje de dos horas de duración. Por cierto, mogollón de cameos de personajes famosos del mundo del cine.

Broadway, en el Downtown

Bastante más lejos les queda el Downtown, con los metros iniciales de larguísima Broadway.

[Televisión] Cosas de series; alguna novedad destacada, retornos y ante todo, el final de la sexta de Mad Men

Televisión

Ha vuelto Futurama, oficialmente con la segunda parte de su séptima temporada. No sé muy bien, en que se diferencian dos temporadas de 13 episodios emitidas con un año de diferencia, de una temporada de 26 en la que se emiten primero trece episodios, y un año más tarde otros trece. Sobre todo cuando no hay arcos argumentales y los episodios cuentan historias autconclusivas. Bueno. Da igual. Lo importante es que Futurama ha vuelto, y al menos los dos primeros episodios han sido bastante divertidos. Y esto está bien. Muy graciosas las referencias a Flatland (Planilandia). Buen tono. Y más cachondeo con las vacaciones románticas de FryLeela, mezcladas con referencias al clásico de los clásicos Planet of the Apes (El planeta de los simios).

Ha vuelto también Perception. Por si alguién no lo recuerda, neurocientífico con esquizofrenia paranoide que hace de consultor para un simpática y pizpireta agente del FBI. Bueno, pues eso, la típica historia de policía/detective con consultor rarito. No tiene nada de especial, pero entretiene. Sin más.

Ha comenzado la emisión de Under the Dome, adaptación de una novela de Stephen King. No soy especialmente aficionado a este autor. Corrijo. No soy nada aficionado a las novelas de este escritor. Y en cuanto a sus adaptaciones cinematográficas o televisivas, las hay que me gustan, las que “meh…”, y las hay que paso totalmente de ellas. Así que a pesar de cierto revuelo internetero sobre esta serie, yo la he cogido con cierta prevención. Y el episodio piloto no me ha dicho gran cosa. Desde luego, nada que no se haya visto ya previamente de una u otra forma. Le daré alguna otra oportunidad, pero…

Baker Street Station

Ya que hoy incluyo como novedad una serie británica, nos trasladamos a Londres. Donde la gente, alguna gente, mucha gente, se desplaza en metro. A pesar de que es caro. Y supongo que eso “justifica” la acción de alguna de las protagonistas. Aquí la estación de Baker Street.

También esto recuperando tiempo perdido con Dates, serie británica de capítulos cortitos de poco más de 20 minutos, en cada uno de los cuales presenciamos una cita entre dos desconocidos con ganas de ligar o de lo que sea… Citas a través de un servicio de contactos por internet por lo que llevo visto. Entiendo que a distintos personajes los vamos a ver recurrentemente en distintas citas. Por lo menos en los cuatro episodios que he visto ha salido dos veces Celeste/Mia (Oona Chaplin). Sale bien guapa esta chica. Más que como reina consorte del Rey en el Norte en Westeros/Poniente. Y es nacida en Madrid, oye; y nieta de Charlot.

En el capítulo de abandonos, decir simplemente que realmente no consigo interesarme más en Magic City y los mafiosos de Florida, y he decidido pasar de ellos.

Támesis y London Eye

Es curioso, pero hasta ahora, he visto tres episodios, no han sacado ninguna vista del London Eye. Raro, últimamente.

Pero lo fundamental de la semana ha sido el final de la sexta temporada de Mad Men. Ha sido una temporada extraña. Con un capítulo doble inicial cargado de posibilidades, algunos hemos tenido la sensación de que no se han desarrollado de forma completa. A pesar de los malos augurios que anunciaban aquellos inicios de temporada, no ha habido muertes de personajes principales; la muerte sólo ha llamado a través de una trama secundaria y algo chusca, cómica casi, que involucra a Pete Campbell (Vincent Kartheiser). Las tramas principales han pasado por:

Las dificultades derivadas de la fusión de las dos agencias de publicidad, que han afectado sobretodo a los directores creativos de ambas agencias, el protagonista de la serie Don Draper (Jon Hamm) y el procedente de la otra agencia Ted Chaough (Kevin Rahm), con Peggy (Elisabeth Moss) en medio y desconcertada, y con una relación que no se acaba de definir con este último. No daré detalles, pero la beneficiada en último término parece ser esta última.

La relación de Don con sus nuevos vecinos, y especialmente el convertirse en amante de Sylvia (Linda Cardelini), prometía mucho. Sin embargo, aunque ha dado lugar a algunos momentos claves en la temporada, no ha respondido del todo a las expectativas levantadas. Por lo menos, a las que yo tenía.

En relación con esto, ha venido los problemas familiares de Don, con un enfriamiento de sus relaciones con Megan (Jessica Paré), y los problemas con su hija mayor Sally (Kiernan Shipka) especialmente cuando esta descubre lo que no debía e inicia su flirteo de adolescente con el lado peligroso de la vida. A Betty (January Jones) la tenemos prácticamente de artista invitada, salvo uno de los episodios donde pasan cosas que no pensábamos que volvieran a pasar. La verdad es que en esta serie todo el mundo tiene su momento de gloria, de un modo u otro.

Y finalmente, el progresivo descenso a los infiernos de Don a través de la bebida, en una relación de causa-efecto, donde nunca podemos identificar si bebe por el ambiente y los problemas que se crea y le rodean, o si estos están causados por la propia bebida. Lo que sí detectamos es que empieza a estar cansado de vivir siempre en un mentira. Y empieza a mostrar rasgos de sinceridad, que todavía no sabemos si son para bien o para mal.

Teniendo en cuenta que estamos ante una de las mejores series de la ficción televisiva, considero que la temporada ha sido irregular, excelente comienzo y un buen final, que nos lanza los temas que dominarán la séptima y última temporada de la serie. Pero entre medio, cierta irregularidad con destellos de lo que siempre nos ha maravillado en esta apasionante historia a través de la década de los años sesenta del siglo XX.

Támesis y City

Pero, eso sí, alguno de los protagonistas trabaja en la City. Siempre en construcción.

[Televisión] Cosas de series; esos americanos, esas jovencitas inglesas y Patrick Jane

Televisión

Se me caen las series de cartelera. Definitivamente Da Vinci’s Demons me parece una propuesta muy espectacular de aspecto pero muy vacía de contenido. Muy floja en este aspecto, y paso de ella. Lo sospechaba desde el primer episodio. Continuum es una serie cuya primera temporada vi completa a la segunda oportunidad que le di. Y me pareció entretenida,… pero en esta segunda temporada no ha conseguido reengancharme. Así que fuera también.

Me he enganchado a dos series que a priori me habían pasado desapercibidas. Como consecuencia de mi participación en una reunión científica, cosas de profesionales sanitarios, conocí la serie Monday Mornings. La serie se llama así porque en cierto hospital ficticio norteamericano, y en el entorno de un servicio de neurocirugía, cada lunes por la mañana se celebran las m&m’s. Que no son unas pastillas de chocolate recubiertas de caramelo sino las morbidity and mortality conferences. Esto son sesiones clínicas en las que mediante revisiones entre pares se ponen a discusión las actuaciones de un servicio médico que hayan podido producir un aumento de las complicaciones o de la mortalidad de los pacientes. Su objetivo es disminuir estas; y nunca tienen un objetivo punitivo, sino de aprendizaje. En la realidad. En la serie, llega uno y es como un inquisidor de todos los demás, y además sí que castigan de vez en cuando. Me parece excesivamente melodramática y efectista, y no muy bien interpretada, pero algunas de las cuestiones relacionadas con la ética de la atención sanitaria me han parecido interesantes y la estoy siguiendo. Esta serie ha entrado en cartelera por “deformación profesional”.

También me recomendaron y me ha interesado Rectify. Un preso que se ha pegado años en el corredor de la muerte, ante una nueva prueba es liberado, y el juicio declarado nulo. Dos problemas, el primero es la reinserción en la sociedad por un lado, difícil, y más difícil todavía por el segundo problema. Puede volver a ser juzgado y condenado. Me ha parecido que está bastante bien. Y me gustan las interpretaciones. A por ella. Además es de temporada  cortita.

Y hay una serie de finales. Pero antes un comentario sobre series en curso. Doctor Who, en su reanudación, me estaba pareciendo entretenido, pero lejos del nivel de otros momentos. Pero su último episodio ha estado realmente bien. A ver si se anima la cosa. Venga hombre, que el mundo de la ciencia ficción en la tele está muy flojo. Estoy a punto de abandonar también un estreno de esta temporada, Defiance. Le estoy dando la oportunidad de desarrollar algunas tramas que podrían ser interesante. Y en segundo lugar, notable giro en Mad Men con un careto impagable el que se le queda a Peggy Olson (Elisabeth Moss) al final del pasado episodio. No lo destriparé.

En las calles de Florencia

Al despedirme del peculiar Leonardo de Da Vinci’s Demons, me despido también de pasear por las calles de la Florencia renacentista; como me despedí hace unos años de una lluviosa Florencia actual.

Final de temporada para The Americans. Para mí el mejor y más interesante estreno que se ha producido después de navidad, con una apasionante historia que mezcla las historias de espías con los conflictos de la relación de familia y de pareja. Aunque sean “parejas” y “familias” tan especiales como las de los agentes durmientes de la KGB en el Washington de principio de los años ochenta. Buenísimas interpretaciones de todos los que salen. Todos. Excelentes historias cada capítulo. Total ausencia de maniqueísmo. Aquí nadie es bueno ni es malo. Todos tienen momentos de miserias. Y no faltan las dobleces y los engaños por parte de nadie. Y si alguien va a pensar que los más “malos” son los espías soviéticos,… no me atrevería yo a tanto. Esto no tiene que ver con política. Tiene que ver con otras cosas de lo que es el ser humano. Ya tengo ganas de la segunda temporada.

En alguna ocasión he estado a punto de abandonar a Patrick Jane (Simon Baker) en The Mentalist, y sus sosos compañeros del ficticio CBI californiano. Entre otras de cara a esta última temporada. Pero las ganas de saber más de Lorelei (Emmanuelle Chriqui), personaje femenino muy atractivo desde todos los sentidos que apareció al final de la temporada anterior, me hizo retomar esta última, y no me arrepiento. Creo que ha sido una de las más interesantes. Entretenimiento y misterios cada vez más oscuros. Sólo lamento que no volveremos a ver a Lorelei que ha salido menos de lo esperado, pero en los episodios mejores de la temporada, probablemente. Por cierto, se empieza a percibir cierta tensión sexual no resuelta entre sus dos protagonistas.

Finalmente, me he merendado una miniserie británica de tres episodios, Ice Cream Girls, que no ha estado mal. Sin ser nada del otro mundo. Dos mujeres se reencuentran después de 17 años en su pueblo natal. Después de ser juzgadas en su adolescencia por asesinato de uno de sus profesores, que había mantenido relaciones con una de ellas, esta fue absuelta y cambió de ciudad y de vida y la otra condenada y ha pasado buena parte de su vida en la cárcel. Las tensiones no tardan en aparecer. Lo dicho no está mal, aunque podrían haberle sacado un poco más de miga y tensión. Y las interpretaciones no han estado al nivel de otras producciones británicas.

Bueno, a esperar estas semanas en las que llegarán muchos fines de temporada.

Kinsale

Aunque ambientada en una ciudad costera inglesa, parece que las historia de las “chicas de los helados” está rodada en una ciudad costera irlandesa. Como Kinsale, tal vez, por donde pasé hace unos años.

[Televisión] Cosas de series; de psicópatas caníbales, familias irlandesas y leicas de los 60

Televisión

Esta semana nos centraremos en tres series: una novedad absoluta, un ansiado retorno y una despedida provisional.

Hannibal, y dale bola al silenció aquel de los corderos

La figura del sociópata literario Hannibal Lecter ha sido prolífica en acontecimientos cinematográficos. Tras la exitosa The Silence of the Lambs (El silencio de los corderos), ha habido que yo recuerde una secuela, desde mi punto de vista totalmente prescindible, y dos “precuelas”, una que tenía su interés y la otra de la que casi no me acuerdo, porque no me llamó especialmente la atención, también prescindible. Parece que no han querido matar a la gallina de los huevos de oro, y se han sacado de la manga una serie de televisión, recién estrenada. He visto muy buenas críticas por ahí. Bien. A mí, no me entusiasmó. Le daré alguna oportunidad más, pero estoy un poco saturado de sociópatas televisivos, y algo muy original tienen que ser, o algo nuevo tienen que aportar para que me interesen. Y Lecter,… pues ya me parecía un poquito agotado.

Mad Men, asomándose a su penúltima temporada, creo, la sexta

A estas horas no lo voy a negar. Aunque me enganché tarde a esta fenomenal serie, en su cuarta temporada, luego recuperé el tiempo perdido y he visto todos los capítulos hasta la fecha,  me enganché incondicionalmente. Me parece de lo mejorcito. Pocas producciones televisivas o cinematográficas la superan. Porque para mí es cine del bueno, aunque pensado para la pequeña pantalla. El primer episodio, doble, ha marcado lo que será la temporada en mi opinión. Está claro que cuatro son los personajes protagonistas:

Don (Jon Hamm), el motor de toda la serie, que ha sido, es y será siempre genio y figura hasta la sepultura. Lo de la “sepultura” lo digo porque siempre he pensado que es por ahí por donde puede acabar en un futuro, aunque me gustaría que me sorprendieran. Y aquí lo tenemos, volviendo por sus fueros, aunque con unos años más, y algunos miedos más. Que la vida da muchas cornadas.

Peggy (Elisabeth Moss), que se está volviendo una versión femenina del propio Don, una creación de este último que poco a poco coge vida propia, y a la que vemos haciéndose un hueco cada vez más grande y con más poder en el mundo de los negocios. Aunque no lo parezca.

Roger (John Slattery), comparte con Don un hecho. El riesgo de acabar antes o después, pero antes de acabar la serie, en una sepultura. Y creo que su cinismo no le puede salvar. Y creo que él lo sabe. Y ahí está…

Betty (January Jones), otra que poco a poco va avanzando por el camino del cinismo, descarándose con todo dios, e incluso cambiando aquel carácter de su físico que más la definía. Evidentemente, revelándose, contra sí misma, aunque sea a través de otra adolescente, y contra el mundo que le rodea.

Sí. Están todos los demás. Pero por algo se habrán centrado en estos cuatro en el primer capítulo. Un capítulo, que por si no ha quedado claro, ha tenido como leitmotiv la muerte. Por lo demás, algunos asuntos más merecen un comentario:

La francófona segunda señora Draper (Jessica Paré) sigue estando como un queso, y nos lo han recordado en unas vacaciones hawaianas, en las que también nos han recordado que en 1967 los biquinis ya eran escuetos. No es que esto sea definitivo a la hora de estimular la fidelidad de Don, claro está…

El episodio ha sido muy fotográfico, y hemos podido ver a la segunda señora Draper hacer fotos y enseñar las diapositivas correspondientes con una Kodak Instamatic, hemos visto a los asociados de la firma hacerse fotos ante un fotógrafo profesional que usa una hermosa Rolleiflex, y hemos visto cómo Don se echa un nuevo amigo, Arnold (Brian Markinson), un vecino cirujano cardiaco, al que regala una Leica M2, de las que tienen en la empresa como muestra. ¿Serían los publicistas de la marca alemana en aquella época?

El caso es que por muy amigo que sea, ya se cobra bien cobrada la cámara. No entraré en detalles. En cualquier caso, cuando uno fuma y bebe como Don no es buena idea hacerle pirulas a un cirujano cardiaco.

Por cierto, la mujer del nuevo amigo de DonSylvia (Linda Cardellini), fue en otra vida una aguerrida enfermera de urgencias, una de mis favoritas. Ahora ha cambiado de aspecto para acomodarse a los años 60, y le sienta muy bien.

En fin. Mi recomendación no puede ser más que uno. Véanlo ustedes por sí mismo.

Shameless, AB-SO-LU-TA-MEN-TE impresionantes los Gallagher

Esta es otra de las grandes de la televisión americana actual que creo que no debería perderse nadie. Salvo los timoratos, fácilmente escandalizables. Porque la amoralidad de la propuesta es total. Y muy sincera. Aquí nada hay blanco o negro. Ni absolutamente bueno, ni absolutamente malo. Estos Gallagher pasan de estar hundidos en el marrón más absoluto a la mayor de las dignidades humanas, como pasan de la comedia hilarante al drama emotivo o la tragedia. Creo que ha sido la mejor de las temporadas que les he visto, y eso es mucho decir. Son tantas las cosas y las tramas que nos han divertido o conmovido que me siento absolutamente incapacitado para hacer un recorrido coherente por ellas. Desde luego, el reparto está para que les premien en cualquier competición en la que participen, empezando por esa fenomenal Fiona (Emmy Rossum), siguiendo por supuesto por ese abominable padre que es Frank (William H. Macy) al que hemos visto un detalle, uno, de altruismo con uno de sus hijos, y ese superior Sheila (Joan Cusack), capaz de dignificarse mientras hace segundo tras segundo de su vida el mayor de los ridículo. Y si al resto no los nombro es por no cansar. Pero todos, o casi todos, principales y secundarios han tenido su momento de gloria en esta temporada.

Igual que antes. No se lo pierdan. Cuento los días hasta que vuelva el próximo mes de enero.

Ya que hemos mencionado la Leica M2, os dejo una foto de la Seo de Zaragoza y del río Ebro hecha con la mía.

Ya que hemos mencionado la Leica M2, os dejo una foto de la Seo de Zaragoza y del río Ebro hecha con la mía.

[Televisión] Cosas de series; zombis franceses, un doctor en Siberia y el mismo doctor convertido en publicista de Madison Avenue

Televisión

Ya estamos de vuelta de las fechas navideñas, y están empezando a llegar novedades a la “cartelera” de series de televisión. Pero he decidido que de eso hablaré la semana que viene, en la que serán más abundantes. Y alguna a lo peor no llega hasta entonces. Hoy os dejaré con tres series de estos días atrás.

Les Revenants

Esta es como de zombis, pero sin casquería. O con muy poquita casquería. En un pueblo de los Alpes franceses, en el que antaño hubo una catástrofe como consecuencia de la rotura de una presa, comienza a aparecer personas muertas tiempo atrás (revenant en principio bien definido en los diccionarios que he consultado como espíritu de un muerto o fantasma; pero en la serie parece que usan la palabra en el sentido de resucitado, de quien regresa de la muerte). Algunos sólo un año antes, otros, varias décadas. Y todo ello produce el desconcierto de los actuales habitantes del pueblo. Algunos de los cuales ven llegar a seres queridos suyos con una mezcla de alegría, temor y desconcierto.

Curiosa serie de suspense y misterio francesa, en la que los muertos vivientes se alejan por completo de los estándares del género. Y que por su ambiente aislado, de montaña, recuerda en algunos momentos a cosas como Twin Peaks, aunque sin la ironía y el surrealismo de aquella. En cualquier caso, son ocho episodios de una hora que tienen su interés, aunque se alejen de las formas y estilos de las series británicas o americanas, más frecuente en mi cartelera.

Parece que habrá segunda temporada haya por los principios de 2014. Se lo toman con calma.

Desde el Gornergrat

Aunque he estado en algunos de los sitios donde se ha rodado “Les Revenants”, como la presa de Tignes, no tengo escaneadas fotografías de entonces. Así que os pongo algo de los Alpes Suizos, por ambientar.

A Young Doctor’s Notebook

Brevísima temporada de esta nueva serie británica, cuatro episodios de 20 minutos de duración, en la que conocemos al Dr. Vladimir Bomgard (Jon Hamm), un médico ruso ya maduro y morfinómano, que es interrogado y cuestionado durante las purgas estalinianas por la policía política soviética. Y lo es sobre los cuadernos que a modo de diario seguía cuando era el joven Dr. Vladimir Bomgard (Daniel Radcliffe), y siendo un prometedor médico fue destinado a una clínica perdida de Siberia, donde se puede volver loco y morfinómano cualquiera.

Sabe a poco. Una mezcla de drama, comedia, tragedia, con un humor muy ácido, que realmente sabe a muy poco. De hecho, no pensaba que hubiese acabado la temporada. Están basadas en las historias cortas de Mijaíl Bulgákov, y espero que en un futuro haya más. Pero lo desconozco. Otro elemento de interés es ver a los dos actores que interpretan al protagonista. De mayor, al protagonista de Mad Men; de joven, al protagonista de Harry Potter. Supongo que la agenda de estos dos actores no les permitirá ir más allá en el rodaje esta serie.

Cima del Breithorn

También me parece bien que el paisaje, como el de la cima del Breithorn, esté nevado como la Siberia del joven doctor ruso. Lo del formato de la foto 2,4:1 es porque hoy me ha dado por lo cinematográfico. Han anunciado las candidaturas de los óscars, de lo que ya hablaré otro rato.

Mad Men (temporadas 1 a 3)

Y ya que hablamos de Jon Hamm, tengo que hablar de la serie de los hombres (y alguna mujer que otra) de la Avenida Madison. En este momento no tiene ninguna temporada en activo. Supongo que a lo largo de este año nos llegará la sexta. Yo me enganché a la serie a partir de la cuarta temporada. Y estas vacaciones, unos amigos me dejaron el cofre con los DVDs de las tres primeras temporadas. Televisión de primerísimo nivel. En que estaría yo pensando para no ver la serie desde el principio. Además, viéndola desde el principio, todo lo que vi en las siguientes temporadas tiene más sentido. No hay que perderse esta serie, no señor. De lo mejor.

Un amigo chino que me duró media hora

En aquel viaje en Suiza, durante algo más de media hora,… bastante más, casi hora y media,… me hice amigo de este estudiante chino en Viena. Pero perdí el papel con su nombre y su correo electrónico. Nunca le pude mandar la foto. Por si la ve. Aquí. Al pie del Matterhorn, que queda detrás del fotógrafo. Que era yo.